Categoría: Este Tiempo

  • El mercado gris: la cara oculta del negocio con los diplomas

    Escándalos recientes y visibles en el sector público han puesto en evidencia una práctica que se origina en esguinces a la norma y cuyos efectos no se dimensiones por completo. Los atajos para cumplir los requisitos de titulación abren la puerta a casos de mala práctica profesional, corrupción en lo público y lo privado y, según se ya se conoce, reservas o dificultades para la convalidación o reconocimiento de los títulos que sí se obtienen debidamente.

     

    Por: Susana Arcila Jiménez y Camila Rojas Hernández / periodico.contexto@upb.edu.co

     

     

    Del fraude académico al problema nacional 

    En Colombia, las primeras alertas sobre la falsificación de diplomas surgieron mucho antes de convertirse en noticia recurrente. Desde los años noventa, las autoridades educativas comenzaron a notar un patrón inquietante: títulos de bachillerato y certificados universitarios presentados por aspirantes a cargos públicos que no coincidían con los registros oficiales. Según publicaciones de prensa y reportes institucionales de la época, el ICFES y el Ministerio de Educación empezaron a detectar irregularidades en documentos académicos utilizados en concursos de mérito y procesos de ascenso en la función pública. 

     

    Aquellas alertas iniciales marcaron el comienzo de un problema que, con el paso del tiempo, se transformó en un fenómeno estructural. Lo que en principio parecía un caso aislado de falsificación terminó revelando una práctica extendida que combina corrupción, negligencia institucional y vacíos legales. Las universidades y entidades estatales, apoyadas en el principio de buena fe sobre los documentos que recibían, dejaron pasar irregularidades que hoy ponen en entredicho la legitimidad del sistema educativo y la transparencia del Estado. 

     

    Panorama a nivel nacional 

    Se habla de un mercado negro de documentos fraudulentos que se compran y venden como cualquier mercancía. Pero existe otro fenómeno que se basa en la corrupción de los sistemas administrativos o la vulneración de los protocolos de titulación: esguinces a la norma para hacer una carrera con atajos. De eso se trata el denominado mercado gris, detrás del cual se afecta la transparencia del Estado y su solidez. Esta situación ha facilitado, por ejemplo, que individuos sin la formación requerida accedan a cargos que implican la gestión de recursos públicos bajo engaños. 

     

    De acuerdo con un informe publicado en 2022 por la Fiscalía General de la Nación, la entidad logró la judicialización de cuatro presuntos integrantes de una red señalada de obtener ilegalmente diplomas entre otros documentos. El material de prueba, reveló que, al parecer, cobraban entre 8 y 26 millones de pesos por un “paquete” que incluía diploma de bachiller o títulos universitarias y técnicos, con las respectivas actas de grado, certificaciones e incluso informes de calificaciones con promedios entre 3.5 y 4.0. 

     

    El reporte también señaló que en algunos casos los investigados habrían intervenido dentro de entidades públicas para que ciertos proyectos y contratos se asignaran a personas específicas. Por esta actividad presuntamente exigían recibir el 10% del contrato asignado. 

     

    Asimismo, se han reportado múltiples denuncias contra funcionarios públicos en diferentes entidades públicas y gubernamentales. En 2023, la Procuraduría General de la Nación destituyó e inhabilitó por seis años a Daniela Jaramillo Arbeláez, funcionaria de Migración Colombia por posesionarse con un título falso. La ex-funcionaria aseguraba haber obtenido su título como profesional en Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana; sin embargo, la institución confirmó que no habría culminado sus estudios.  

     

    Caso similar ocurrió a mediados del 2024, la Procuraduría destituyó e inhabilitó por 12 años a María Constanza Zuleta Obando, presuntamente profesional especializada de la oficina de asesora jurídica del Ministerio de Justicia y del Derecho, por posesionarse y permanecer en el cargo con documentación falsa.  

     

    En lo que va corrido del año se han sumado nuevos casos que evidencian las fallas en los mecanismos de verificación académica. El más reciente fue la denuncia pública realizada por la representante a la Cámara Jennifer Pedraza, quien señaló presuntas irregularidades en el proceso de nombramiento de Juliana Guerrero como viceministra de la Juventud. Durante su intervención en la plenaria, Pedraza enfatizó que al realizar la búsqueda del certificado del Saber Pro de Guerrero en la página oficial del ICFES, no aparecen resultados. Ante las declaraciones, Guerrero argumentó que: “la Universidad me dio la posibilidad de graduarme”. 

     

    Posteriormente, el abogado de la Fundación Universitaria San José, Juan David Bazzani, corroboró a Noticias Caracol que no pudo comprobar si la implicada presentó el examen ICFES Saber Pro, requisito clave para la obtención del título universitario. Además, la institución educativa decidió destituir al secretario general, Luis Carlos Gutiérrez junto a su equipo de trabajo y abrió una investigación interna tras el debate público generado por la denuncia de Pedraza.  

     

    Debido a las acusaciones, el 8 de octubre el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES), emitió un certificado confirmando que Juliana Guerrero no presentó las pruebas Saber Pro, ni Saber TyT, lo que pone en evidencia las fallas de verificación que aún persisten en el sistema educativo colombiano e inconsistencias y rupturas en los procesos de selección del sector público. 

     

    ¿Por qué se le conoce como mercado gris y no mercado negro? 

    Posiblemente has escuchado acerca del mercado negro, pero muy pocas veces sobre el mercado gris. No son los mismo, pero ambos conceptos hacen referencia a fenómenos vinculados con la ilegalidad. 

     

     

    En cuanto al mercado gris en Antioquia, dos historias han marcado el debate público sobre la validez de los títulos académicos y la confianza institucional: el caso de César Suárez Mira y el de Julián Bedoya. Ambos procesos judiciales mostraron cómo la falsificación o la manipulación de documentos puede escalar desde un trámite aparentemente menor hasta un escándalo de legitimidad política y académica. 

     

    El caso Suárez Mira: un diploma de bachiller en entredicho 

    En diciembre de 2016, el exalcalde de Bello César Suárez Mir, fue capturado por el CTI de la Fiscalía, acusado de presentar un diploma de bachiller falsificado para aspirar a cargos públicos. La investigación determinó que el documento carecía de registro en el ICFES, lo que alimentó las sospechas sobre su autenticidad. 

     

    En 2019, el Juzgado 20 Penal del Circuito de Medellín lo condenó a seis años y diez meses de prisión domiciliaria por falsedad en documento público. Sin embargo, el Tribunal Superior de Medellín revocó el fallo en 2020 y lo absolvió, al considerar que no había evidencia concluyente sobre su participación directa en la falsificación. 

     

    La sentencia dejó al descubierto una falla estructural: el sistema judicial colombiano no siempre dispone de mecanismos técnicos suficientes para probar la falsedad documental. En este punto, el abogado y docente penalista Nicolás Ortega Tamayo explica la raíz jurídica del problema: “El diploma se expide en virtud de una función pública; por tanto, habrá falsedad en documento público cuando se altere su contenido o su origen”. 

     

    En el caso Suárez Mira, la dificultad no radica solo en demostrar que el diploma era falso, sino en establecer la intencionalidad penal. Como señala Ortega, anteriormente esa confianza institucional, sumada a la escasa verificación técnica, terminó favoreciendo la absolución. 

     

    El episodio marcó un antes y un después en el Valle de Aburrá. En Bello, la población interpretó la decisión judicial como una muestra de la distancia entre la justicia formal y la percepción ciudadana de corrupción. Aún con el caso cerrado, la duda sobre la legitimidad de los títulos en la política local persistió. El estado procesal actual es: cerrado; absuelto en 2020 por el Tribunal Superior de Medellín.  

     

    El caso Bedoya: la tormenta en la Universidad de Medellín 

    Ahora bien, para el caso del entonces senador Julián Bedoya Pulgarín, hay que remontarse al 2019, cuando obtuvo su título de abogado en una de las universidades más reconocidas de la ciudad. Poco después, comenzaron a conocerse denuncias de docentes y administrativos que alertaban sobre irregularidades en el proceso académico: exámenes de suficiencia aprobados en periodos atípicamente cortos, reingresos acelerados al programa y requisitos omitidos. 

     

    En 2022, la propia Universidad —ya bajo una nueva rectoría— presentó una demanda de nulidad del título ante el Consejo de Estado, reconociendo la existencia de anomalías. En 2024, el exrector Néstor Hincapié Vargas fue condenado por falsedad ideológica en documento público, al comprobarse su aval sobre procedimientos irregulares. Finalmente, en 2025, el Consejo de Estado suspendió provisionalmente los efectos del diploma de Bedoya, decisión que sigue vigente mientras avanza el proceso judicial. 

     

    La controversia convirtió a la Universidad de Medellín en el epicentro de una crisis reputacional sin precedentes, y a Bedoya en caso emblemático del mercado gris académico: un espacio en el que las instituciones legítimas terminan siendo instrumentalizadas por intereses políticos. Sobre este caso, el periodista judicial Nelson Matta, quien cubrió parte de la investigación, afirmó: “Lo que vemos es que hay un entramado grande entre partidos políticos e instituciones educativas para lograr gestionar de manera expresa unos títulos y de forma fraudulenta para poder posesionarse en distintos cargos del servicio público”. 

     

    La frase resume una de las dimensiones más sensibles del fenómeno: la falsificación como herramienta de poder. Matta agrega que, detrás de estos procesos, “el caso Bedoya muestra que mientras haya utilidad política, habrá protección y silencio”, una advertencia que conecta la esfera académica con la lógica clientelista. El caso Bedoya se evidenció, además de fallas de control académico, una ausencia de protocolos nacionales de verificación para las universidades privadas.  

     

    Desde la perspectiva jurídica, Ortega plantea que las instituciones deben responder con mayor firmeza: 

    “Las universidades deben reportar a la Fiscalía y crear mecanismos de detección, prevención y control de irregularidades.” Ese deber de denuncia, aunque obligatorio, rara vez se ejerce de manera preventiva, lo que explica el porqué casos como este se descubren cuando ya han estallado públicamente. El estado procesal del caso Bedoya es: en curso; título suspendido provisionalmente desde 2025 por el Consejo de Estado. 

     

    Vacíos legales y contradicciones normativas  

    A pesar de que la falsificación de documentos es un delito tipificado en el código penal colombiano, aún existen vacíos legales y contradicciones normativas que dificultan la prevención, el control y la sanción de estas prácticas. 

     

    Nicolás Ortega Tamayo, desde su experiencia como penalista, explica que en lo judicial, lo primero que debe establecerse es la naturaleza del documento.  Si el caso está relacionado con diplomas universitarios, los cuales son emitidos en virtud de una función pública como lo es la educación, y el documento fue suplantado o carece de causa legítima de existir, se denomina falsedad material de documento público.  Por otro lado, si el documento no fue expedido, pero se utiliza a sabiendas de falsedad, se incurre en el delito de uso de documento público falso

     

    Pero ¿cómo logran escalar estos casos sin ser previamente revisados y/o verificados? Ortega señala que las instituciones públicas y privadas actúan bajo el principio de buena fe, confiando en que la información suministrada por el aspirante al cargo es veraz. Añade que, aunque deberían existir controles más rigurosos, en muchos casos resulta difícil para las entidades prever este tipo de irregularidades, lo que posibilita el fraude. 

     

    Asimismo, los mecanismos actuales que posee el Sistema Nacional de Información para la Educación Superior en Colombia (SNIES) y el Ministerio de Educación, también se quedan cortos. Ortega menciona que el aparato estatal y gubernamental no es suficiente, “cada empresa debería iniciar mecanismos robustos de detección de estas posibles irregularidades”.  Esto evidencia la necesidad de fortalecer los procesos de verificación para garantizar la transparencia en el acceso a cargos públicos y privados. 

     

    Los hechos demuestran que aún existen ambigüedades en las normativas y en los procesos de convalidación de títulos, así como la falta de  implementación de mecanismos estructurales que permitan prevenir este tipo de irregularidades.  

     

    Ciudadanía en riesgo: efectos de los títulos falsos 

    La ciudadanía es la principal afectada. Cada diploma falso o irregular no solo abre la puerta a que una persona ocupe un cargo sin preparación, sino que debilita la credibilidad del sistema educativo entero. Para la gente común, la consecuencia es clara: funcionarios públicos sin formación real pueden tomar decisiones o ejercer prácticas que afectan la dignidad y el bienestar de los ciudadanos. El ejemplo más recurrente gira en torno a las responsabilidades de profeisonales del sector salud, pero un administrador mal preparado puede llevar una empresa a la quiebra o dar mal uso a recursos públicos, un comunicador mal preparado ahonda fenomenos de desinformación, ni qué decir de los efectos en ámbitos como el de la Ingeniería, la Química, el desarrollo de software o el diseño .

     

    “Por ejemplo, si hay una persona que llega por rosca a un hospital, no es idóneo y le acomodaron los títulos educativos para que pueda estar ahí, esta persona puede tomar decisiones que podrían afectar las vidas de los pacientes de ese hospital”, agrega Nelson Matta. 

     

     El escándalo también genera desconfianza hacia quienes sí cumplieron con todos los requisitos, pues la sospecha se generaliza. O octubre de 2025, el Ministerio de Educación reportó 500 casos de fraude en procesos de convalidación de títulos, estadística que levanta sospechas en organismos homólogos en el exterior que lo pensarán dos veces antes de reconocer un título expedido en Colombia, lo cual afecta a las instituciones de educación, especialmente en sus planes de programas a distancia o abiertos a intercambios.

     

    Esto no solo afecta la legitimidad de las instituciones educativas, sino también de los entes gubernamentales encargados de monitorear y verificar dicha información. A largo plazo, esta pérdida de confianza provoca que la ciudadanía deje de creer en la transparencia y veracidad de quienes lideran las instituciones públicas: “Hay personas que están ocupando unos cargos demasiado importantes a nivel municipal, regional o nacional. Y es importante que estemos todo el tiempo auscultando la idoneidad de esos funcionarios porque sus malas decisiones pueden terminar afectando la economía, el empleo y la salud”, concluye el periodista. 

     

    De otra parte, analistas jurídicos consulados por Contexto coincidieron en señalar que la situación puede abrir una línea de jurisprudencia en que no solo se sancione a quienes tramitan fraudulentamente un diploma, sino que convierte a las instituciones en víctimas que buscarán trasladar los perjuicios a las personas implicadas. Es decir, se multiplican las causas penales.

     

    En Colombia, el acceso a la información sobre la validez de los títulos aún es limitado y poco difundido. Muchos ciudadanos desconocen que existen entidades que se encargan de registrar y monitorear estos documentos. El Ministerio de Educación Nacional cuenta con el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), una base pública donde se pueden consultar las instituciones y programas acreditados. Sin embargo, este sistema no siempre refleja los casos de falsificación o irregularidades internas, pues su función principal es registrar información académica, no sancionatoria. 

     

    Un fenómeno opaco, pero visible

    El seguimiento periodístico ha sido decisivo para visibilizar lo que muchos denominaron un “mercado gris” del conocimiento. El periodista judicial Nelson Matta, explicó que el problema no se limita a falsificaciones burdas, hechas en impresoras de barrio. Hay una zona gris o como él lo llama, más bien un agujero profundo y oscuro en la que intervienen universidades, funcionarios y abogados que legitiman títulos con procesos irregulares. Esa es la parte más peligrosa, porque opera dentro de la legalidad aparente. 

     

    Matta también señaló que los periodistas enfrentan dificultades para acceder a documentos oficiales que confirmen o desmientan irregularidades: “Las universidades tienden a blindarse bajo el argumento de la confidencialidad académica, lo que termina protegiendo a los responsables. En muchos casos, solo tras una orden judicial se puede acceder a actas de grado o expedientes”. 

     

    A partir de testimonios como estos, se hace evidente que la prensa ha funcionado como mediadora entre la justicia y la ciudadanía, convirtiendo los archivos y sentencias en relatos comprensibles. Mientras la burocracia se demora en actuar, los medios abren espacio a la discusión pública. Más allá del escándalo, el cubrimiento periodístico permite revelar patrones comunes: redes de intermediarios, negligencia institucional y ausencia de control sobre títulos con valor oficial. En ese sentido, la investigación periodística no solo denuncia y advierte a las instituciones que el silencio no exime de responsabilidad. 

     

    La Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría General son las entidades competentes para recibir denuncias sobre falsedad documental o ejercicio fraudulento de una profesión. En el ámbito universitario, las propias instituciones tienen la obligación legal de certificar la autenticidad de sus títulos y de remitir a las autoridades competentes cualquier hallazgo de falsificación o irregularidad. Sin embargo, en muchos casos el temor a los efectos reputacionales ralentiza los procesos.

     

     

  • Las pequeñas exigencias que hacen grandes atletas

     

     

     

    Una nueva edición de la Maratón Medellín convocó a más de 27.000 corredores de 45 países y consolidó a este certamen en el calendario atlético mundial, como uno de los eventos deportivos más importantes de Colombia y Latinoamérica.

     

    Desde hace 31 versiones el impacto de este certamen y otros similares. Durante el lanzamiento oficial de la Maratón Medellín, los organizadores estimaron aportes de más de $57.000 millones a la economía local, gracias a la llegada de atletas, acompañantes y aficionados. Hoteles, restaurantes, transporte, comercio, cultura y entretenimiento están entre las actividades económicas que figuran como principales beneficiados con esta dinámica.

     

    De acuerdo con el calendario de MCM Operadora de Eventos Deportivos, en los últimos tres meses del año en la capital antioqueño se proyectaron al menos 4 carreras adicionales, lo que confirma la fuerza del atletismo recreativo y competitivo en el país.

     

    Estos impactos económicos y sociales indudablemente plantean un escenario de alta dinámica, pero es necesario considerar también las exigencias que estas actividades plantean para todos los atletas que se preparan para completar distancias de 10, 21 ó 42 kilómetros: disciplina, constancia y conocimiento del propio cuerpo.

     

    Susana Torres, corredora y embajadora de marcas reconocidas de implementos deportivos, comparte su experiencia:

    “Una buena alimentación es clave. Además, es fundamental mantener una rutina de entrenamiento al menos tres veces por semana para llegar en condiciones óptimas a la carrera”.

     

     

     

    Según Torres, un corredor principiante puede participar entre un total de 6 y 9 carreras al año, mientras que para los maratonistas, lo recomendable es correr solo una o dos debido a las largas jornadas de preparación y recuperación que requieren.

     

    Según Torres, esta autorregulación contempla todos los aspectos de una carrera y refiere que comienza desde el propio proceso de inscripción: “Cuando te registras, debes diligenciar una encuesta médica. Si la respuesta indica que no puedes correr o que es necesario realizarte exámenes adicionales, hazlo. La prevención es fundamental para cuidar tu salud”.

     

    Prevención médica y seguridad en la ruta

    Juan Camilo Arboleda en 2018, Jorge Andrei Valencia en 2022 y Carlos Enrique Restrepo el pasado mes de septiembre del presente año, conforman la lista de personas que fallecieron durante certámenes atléticos en la ciudad de Medellín. El rasgo común en los episodios son los malestares cardiorrespiratorios. Más allá de las circunstancias y particularidades de cada uno de estos casos. Sobre este tipo de afecciones, una de las principales causs de morbilidad en el país, el Colegio Estadounidense de Cardiología acaba de publicar una investigación que expone que el 99% de los incidentes de este tipo pueden prevenirse mediante controles de rutina.

     

    El reto para los corredores está también en observar atentamente su salud. La doctora Sandra Díaz, directora médica de Maratón Medellín y especialista en salud deportiva, explicó que es fundamental atender señales como dolor en el pecho, sensación de desvanecimiento o mareo. “Si un corredor percibe alguno de estos síntomas, debe detenerse de inmediato y solicitar ayuda al personal de salud presente en la ruta”, enfatiza Díaz.

     

    Actualmente son de uso cada vez más común herramientas como relojes inteligentes que monitorean las condiciones de los corredores. Al respecto la experta señala que es importante convertirlos en una herramienta de control permanente en carrera y no pretender que con ellos se pueden descartar todos los riesgos. Asegura que estas actitudes conducen a otras aparentemente inofensivas como el uso indebido de inscripciones que ponen en riesgo la seguridad de los participantes. El registro representado en el dorsal que lleva cada atleta, se incluye información personal clave como nombre, cédula y, en algunos casos, datos médicos relevantes.

     

    “Hemos visto una gran cantidad de personas que, al llegar a los puntos de revisión médica durante la carrera, llevan el número de otro corredor”, advierte la doctora.

     

     

    Los atletas aficionados establecen rutinas y calendarios de actividades y competencias de preparación, los impactos sociales y económicos de la actividad atlética no es solo el día de carrera, sino todo lo que se mueve antes y después, en la puesta a punto de los deportistas.

     

     

     

     

  • La educación, una tarea nueva y clave en la primera infancia

    Por: Antonia Londoño  Hincapié / maria.londonoh@upb.edu.co

     

    En el arte de la Edad Media no había representaciones de la niñez. Hasta el siglo XIII, los niños solo eran representados como adultos en miniatura; no tenían un rasgo propio que los diferenciara propiamente de un adulto. En el siglo XIV cobrarían más protagonismo en las formas de ángeles y del niño Jesús, representados en escenas pictóricas dentro del arte religioso medieval, haciendo referencia a la infancia de Jesús, la Virgen y otros santos. Esto significó un cambio dentro de la mentalidad colectiva de la época, surgiendo con ello el sentimiento hacia la infancia y su apreciación. Existían los niños, pero no la infancia. 

     

    El arte es la representación más fiel del pensamiento de la época. La imagen del niño Jesús en las obras de arte de la Edad Media solía representarlo como un hombre en miniatura: un cuerpo pequeño, pero con las facciones de un adulto. Al ser hijo de Dios, ya vendría al mundo plenamente formado, sin haber pasado por las diferentes etapas de su crecimiento hasta llegar a la edad adulta, con el propósito de mostrar su perfección y madurez desde su nacimiento. 

     

    Es importante reconocer que esta construcción arquetípica estaba influenciada por la Iglesia y todo el contexto de la sociedad feudal, para entender que se trataba del reflejo de una época, de toda una cultura. Ya en el Renacimiento, donde la humanidad es la protagonista, la religión pasa a un segundo plano y la búsqueda estaba ya en mostrar las proporciones del cuerpo humano de la manera más fiel a la realidad que fuese posible, para lo cual los artistas se sirvieron de efectos de luz, sombra, colores vivos y detalles hiperrealistas. En esa búsqueda, el niño Jesús deja de ser retratado como un adulto en miniatura y se representa como un bebé tradicional. El concepto de la infancia empieza a ser ligado con la inocencia, asociada a formas particulares y esta nueva concepción tocaría también el pensamiento humano.

     

     

    La Ilustración: resignificación de la niñez

     

    En el siglo XVIII la Ilustración pone la razón como base del pensamiento en Europa, para entender cómo funcionaba el mundo y su entorno, cuestionando las ideas impuestas por la religión y otras élites; una época marcada por los cambios en las estructuras sociales y políticas, con mayor importancia para las relaciones humanas. 

     

    Jean-Jacques Rousseau fue un filósofo político del período de la Ilustración, conocido por ser el padre de la educación moderna por las ideas que expone en su libro “Emilio”, donde examina la naturaleza del hombre y su relación con la sociedad. Esto se refleja en su célebre frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Sus ideas marcaron un antes y un después en la educación y en la crianza de los niños, planteó que el entorno en el que crece el niño juega un papel fundamental en el desarrollo de su persona. 

     

    La evolución del concepto de infancia ha sido constante y empezó a tomar protagonismo desde finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII. Según Philippe Ariès, historiador francés y uno de los primeros en estudiar la construcción de la infancia, el foco estuvo en la evolución de cómo consideraban los adultos a los niños. A pesar de que se habla de los Derechos del Hombre y del Ciudadano desde el siglo XVIII, fue apenas en 1959 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. 

     

    En Colombia, el estandarte es la educación inicial

    Los giros de la discusión en torno a la infancia y la forma en que se le concibe en la sociedad colombiana están plasmados en la Constitución de 1991, que reafirmó la importancia de la educación inicial, al hacerla obligatoria desde los cinco años, como base fundamental para el desarrollo infantil.

     

     

    La educación infantil se divide en dos etapas: la educación de la primera infancia, que va desde los 0 hasta los 7 años, y la educación de la segunda infancia, que abarca desde los 8 hasta los 14 años. 

     

    La educación de la primera infancia se caracteriza por ser el proceso inicial en la formación de los niños, donde se les presta especial atención a su comportamiento y desarrollo. En esta etapa, requieren mayor cuidado y atención, y son más supervisados por sus profesores, lo cual resulta crucial en el desarrollo cognitivo y social. En esta etapa, los niños adquieren habilidades que través del juego y métodos didácticos.

     

    La dinámica es distinta del colegio, donde deben permanecer sentados en un pupitre.  Es por esto mismo que los espacios donde estudian los niños sean coloridos y didácticos, que cuenten con un espacio verde para poder jugar bien y que los invite a despertar su curiosidad por aprender sobre el mundo. En el juego se aprende y se desarrollan sus capacidades psicomotoras. 

     

    Es importante que, desde que el niño tiene la capacidad de desenvolverse en otro ambiente, pueda relacionarse con sus pares. La primera relación que establece es con sus padres; esta es su primera proyección de socialización. Es necesario ampliarla para que aprenda a integrarse y a resolver problemas durante los primeros dos años, desarrollan habilidades socioafectivas y corporales, aprenden a caminar, a reconocer su cuerpo y a expandir su círculo social. De los dos a tres años, fortalecen sus habilidades lingüísticas y comienzan el control de esfínteres. 

    Todo es un proceso paulatino. 

     

    La educación en la primera infancia no es obligatoria, excepto el grado de transición. El nivel preescolar está conformado por prejardín, jardín y transición, siendo este último el único obligatorio. Otros grados, como párvulos y caminadores, son más bien etapas maternales que facilitan la formación desde el primer año de edad. 

     

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  • Entrenadores de ley, el nuevo requerimiento

    Juanita Pava Muñoz / juanita.pava@upb.edu.co

     

    El 23 de mayo de 2025 entró en vigor en Colombia la Ley del Entrenador, una normativa que busca regular el ejercicio de esta profesión en el país. La Ley 2210 de 2022, establece que todos los entrenadores que no cuenten con la tarjeta profesional deberán suspender sus labores, con el fin de garantizar la calidad en la formación deportiva. Ante esta situación, la Alcaldía de Medellín, en alianza con el Instituto de Deportes y Recreación (INDER) y la Universidad de Antioquia, han lanzado un programa de capacitación dirigido a entrenadores deportivos, habilitando inicialmente 400 cupos. El objetivo es prepararlos para el examen de idoneidad que deben presentar ante el Colegio Colombiano de Entrenamiento Deportivo (COCED).

     

    La Ley busca dignificar y acreditar a los entrenadores deportivos en Colombia, según han expresado voceros del Ministerio del Deporte. La norma aprobada señala que todos los entrenadores en Colombia deberán tener su tarjeta profesional para ejercer a nivel técnico, tecnológico o profesional. Este proceso de acreditación exige la profesionalización de los educadores deportivos. “Importante ir a las aulas”, dice Luis Enrique Vásquez, asesor jurídico deportivo. 

     

    Después de 13 años en los que la Ley fue devuelta en repetidas ocasiones en el trámite legislativo, en 2022 se convirtió en una realidad que reconoce el propósito y la naturaleza del entrenador deportivo, resalta la importancia de este dentro de la comunidad a la que sirve y los efectos de las actividades asociadas a las ciencias del deporte y la actividad física. En esta Ley el Estado reconoce la labor de los entrenadores y la necesidad de garantizar una cualificación en los conocimientos para su ejercicio.  

     

    La Ley incluye un régimen de transición de tres años, es decir: 2025 es el plazo para su obligatoriedad. La certificación se puede obtener de 2 maneras: ser profesional en el campo del deporte, la educación física y la recreación y hacer un registro ante el COCED. Para aquellos entrenadores que no tienen formación profesional en el campo, existe la opción de presentar un examen de idoneidad ante el Colegio Colombiano de Educadores Físicos y Profesiones Afines (COLEF), cuya aprobación otorga un certificado válido por cinco años durante los cuales se deberá acceder a la formación profesional. Si después de ese tiempo no se ha completado la formación, se podrá solicitar una prórroga de cinco años adicionales para obtener la tarjeta profesional, de acuerdo con el Coordinador Diego Montoya, de la Universidad de Manizales.  

     

    Edwin Flórez Carvallo, Coordinador de la estrategia Clubes de Deportes del Inder de Medellín considera que esta estrategia brinda oportunidades de cualificación a los entrenadores no titulados, que, además, pertenecen a alguno de los clubes con reconocimiento vigente otorgado por el Inder. Además, menciona que la cualificación es una iniciativa del Distrito y no es una obligación para cumplir con lo exigido por la Ley que se expidió en 2022, para lo cual están habilitados organismos como el COLEF y el COSED.  

     

    De acuerdo con los plazos de la Ley, desde el año 2022 los entrenadores que no tienen titulación en deporte o en áreas afines debían estar en el proceso de preparación para la prueba de idoneidad, con un periodo de gracia de tres años, anota el Coordinador Flórez, qien subraya que esa responsabilidad de acreditarse concuerda justamente con la intención de elevar el nivel técnico de los entrenadores deportivos. Explicó además que desde el INDER se implementan estrategias internas en cumplimiento de la Ley del entrenador.  

     

     

    El vocero del INDER Medelli´n explica que la capacitación ofrecida es una refuerzo voluntario para el cumplinmiento de la norma, que la entuidad ofreció cono apoyo a los entrenadores que hacen parte de los 353 clubes reconocidos por esa entidad en la ciudad, a través de la categorización realizada por la entidad en el año 2024.  

     

    Cambios en el trabajo

    La Ley establece criterios específicos para que los entrenadores puedan ejercer legalmente en el país. Entre estos requisitos se encuentra la obligatoriedad de la tarjeta profesional, si bien esta exigencia no es nueva en otros ámbitos laborales, su aplicación en el sector deportivo ha causado polémica, pues muchos entrenadores han trabajado durante años sin esta documentación y podrían quedar inhabilitados para seguir ejerciendo. Por su parte, la Ley contempla la implementación de un examen de idoneidad, el cual busca certificar las competencias técnicas y pedagógicas de los entrenadores, sirviendo como filtro para garantizar que quienes ejerzan la profesión cuenten con los conocimientos adecuados para la formación de atletas y deportistas.

     

    La Constitución Política de Colombia reconoce al deporte como derecho. Además, la Carta internacional de la educación física y del deporte de la Unesco del año 2015 en el artículo 7 señala: “Las actividades de enseñanza, entrenamiento y administración relacionadas con la educación física, la actividad física y el deporte deben encomendarse a un personal cualificado”, a lo que el Comité Olímpico Colombiano (COC) ha manifestado que  el ejercicio torpe de una actividad puede producir efectos nocivos a la salud y, por ende, a la seguridad e integridad del ser humano. Lo que indica que un ejercicio mal formulado u orientado conlleva un riesgo que puede ser mitigado si se tienen entrenadores idóneos.

     

    Algunas implicaciones de la norma se enuncian a continuación:

     

    Algunas voces críticas de la nueva norma acusan una posible discriminación a partir de la titulación profesional. Sin embargo, el texto de la Ley cita jurisprudencia de la Corte Constitucional: “El objetivo de la reglamentación de profesiones no es consagrar privilegios en favor de determinados grupos sociales, sino controlar los riesgos sociales derivados de determinadas prácticas profesionales” y se apoya en la manera en que se especifican los procesos de acreditación y la forma de acceder a ellos.

     

     

  • Visa Colombia. Una faceta poco vista de la migración

     

    Ana Favila Salgado Osuna / ana.salgado@upb.edu.co

     

    En los últimos años, Colombia se ha convertido en un destino atractivo para extranjeros, con busca de nuevas experiencias, ya sean laborales, culturales, académicas o que simplemente desean disfrutar de la diversidad cultural, gastronomía y paisajes del país como turistas o como residentes temporales, en la mayoría de los casos.

     

    El aumento de viajeros ingresando a Colombia se ha superado cada año. Incluso, para el año 2024, se recibieron, alrededor de 6.7 millones de visitantes, según el último informe entregado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. 

     

    Estas son buenas noticias para el país, que implican, de otra parte, el reto de mejorar las condiciones de seguridad con que se recibe y convive con un un número mayor de visitantes y migrantes, comenzando por los procedimientos para la entrada y salida del país. La opinión pública colombiana conoce este fenómeno a partir de las cifras y otras transformaciones que poco a poco se van dando en distintos aspectos económicos y sociales, no así se conocen las normativas y dispositivos que permiten controlar el ingreso y permanencia de personas foráneas. Existe, por ejemplo, un sistema de clasificación de visas, teniendo en cuenta que este documento es requerido en casos específicos, algunas veces para entrar al país, y otras para una estancia más larga a la establecida de 3 meses. 

     

     

    Particularmente los colombianos estamos acostumbrados a informarnos sobre visados y otros procesos migratorios para llegar a otros países, a menudo como objeto de algunas de las más restrictivas políticas. Sin embargo, también es importante que sepamos sobre los tipos de visas que hay en Colombia, el proceso y requisitos generales de prórrogas y  finalmente los aspectos fiscales clave que se deben tener en cuenta al visitar o  establecerse en el país, según la Cancillería.

     

    Tipos de visas en Colombia 

    Se han establecido diferentes tipos de visas, pero las principales son tres: 

     

    Visa de visitante (V)

    Esta visa está diseñada para extranjeros que ingresan a Colombia de forma temporal y que no tienen planeado quedarse a vivir dentro del país. Con esta visa se les permite realizar turismo, negocios e inversiones, tratamientos médicos, pasantía, voluntariado, prestador de servicios temporales, entre otros. 

     

    Por lo general, la visa de visitante se concede por un período máximo de 180 días al año y no otorga permiso de trabajo formal. 

     

    Visa de Migrante (M)

    Está destinada a los extranjeros que desean residir en Colombia, pero aún no cumplen con los requisitos para obtener una visa de residencia. A esta podrán aplicar las personas que se encuentren casadas o en unión libre con colombianos, trabajadores con contrato, estudiantes de programas académicos de larga duración, padreo o hijo de ciudadano y migrantes bajo el Acuerdo Mercosur. 

     

    Este tipo de visa, por lo general tiene vigencia de hasta tres años y le permite al extranjero aplicar a una visa de Residente. 

     

    Visa de Residente (R) 

    Está visa es otorgada las personas que quieren establecerse de manera permanente en el país y se entrega a extranjeros con visa de Migrante por más de cinco años, colombianos que perdieron su ciudadanía y desean recuperarla, padres de niños colombianos por nacimiento y por inversión extranjera directa.  

     

    Con esta visa pueden obtener la cédula de extranjería y acceder a los mismos derechos que un ciudadano colombiano, excepto el derecho al voto en elecciones presidenciales 

     

    Estos son requisitos necesarios para poder establecerse en el país por periodos largos. Sin embargo, las visas no son la única documentación a la que un extranjero puede acceder para permanecer por más tiempo en el país, al ingresar a Colombia, se le concede al extranjero el Permiso de Ingreso y Permanencia (PIP), que es otorgado por Migración Colombia durante un periodo de 90 días. 

     

    Pero si la persona desea extender ese plazo, debe solicitar una Prórroga de Permanencia ante Migración Colombia antes del vencimiento del PIP. Este trámite se realiza de manera virtual, llenando el formulario en la página de la Cancillería. De hecho, si un visitante excede el tiempo de 3 meses y no realiza este trámite, estará sujeto a sanciones económicas y legales. 

     

     

     

    Ahora bien, Colombia también exige visa de manera obligatoria a ciertos visitantes de países específicos: Argelia, Armenia, Bahréin, Bielorrusia, Egipto, India, Kenia, Marruecos, Nigeria, Pakistán y Vietnam, entre otros. El país brinda diversas opciones para los extranjeros que desean establecerse en el país, pero es importante comprender las normativas tributarias vigentes para evitar penalizaciones y cumplir con los requisitos establecidos por la DIAN durante su estancia en la nación sudamericana.  

     

    ¿Cuándo un ciudadano extranjero está obligado a pagar impuestos en Colombia? 

    Según lo establecido por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), una persona  de origen extranjero adquiere la condición de residente fiscal en Colombia al cumplir alguno de los siguientes requisitos:  

     

    Si una persona permanece en el país durante más de 183 días calendario dentro de un período de 365 días, ya sea de forma continua o discontinua, entonces a partir del día 184 tendrá la responsabilidad de pagar impuestos sobre sus ingresos y activos a nivel mundial.  

     

    El segundo requisito es que, aunque la estancia sea inferior a 183 días en Colombia y se demuestre que el extranjero tiene su residencia principal o actividades económicas en el país, puede ser considerado residente fiscal de todas maneras. 

     

    Una vez que un extranjero adquiere la residencia fiscal en Colombia, debe cumplir las mismas obligaciones fiscales que un ciudadano colombiano. Algunos de los impuestos que podrían ser aplicables son:  

     

    • El impuesto sobre la renta se aplica a los ingresos generados tanto en Colombia como en el extranjero y se determina según las tasas de impuestos progresivas del país que van desde el 0 al 39%. 

    • El Impuesto sobre el Patrimonio se aplica a individuos cuyo valor neto supera los $ 7,53 millones de pesos colombianos ($780,000 USD aproximadamente en 2024). 

    • IVA e impuestos locales: Si el extranjero desarrolla una actividad económica en Colombia, como la venta de bienes o servicios, puede estar sujeto al Impuesto al Valor Agregado (IVA) y otros tributos locales. 

     

    En el caso de quienes no cumplan los requisitos de residencia fiscal, la DIAN establece que solo tributarán sobre los ingresos obtenidos en Colombia. En estos casos, las empresas o entidades colombianas que paguen a extranjeros deben hacer las respectivas retenciones en la fuente. 

     

    Los trámites migratorios y los requisitos tributarios son de los primeros ámbitos en que se manifiestan los efectos del posicionamiento de Colombia como destino internacional de toda índole. A partir de allí, las consecuencias se trasladan a diversos ámbitos: desde lo económico hasta lo cultural.

     

  • Estado soberano, república independiente… una discusión que va y vuelve en Antioquia

    Por: Alejandro Jaramillo Vergara / alejandro.jaramillove@upb.edu.co

     

    La idea de la existencia de un estado antioqueño con mayor autonomía, o incluso una total independencia del gobierno colombiano, no es solo una vieja discusión que recientemente desempolvó el actual gobernador de Antioquia Andrés Julián Rendón con su propuesta de un referendo de autonomía fiscal regional con el que se propone la redistribución de los impuestos recaudados desde cada departamento y no desde el Gobierno nacional; incluso propone la creación de un fondo de compensación regional, para favorecer a los departamentos con menos recaudación tributaria.

     

    Esta propuesta no es la primera de este estilo en lo que refiere a esta política del departamento antioqueño.  Antioquia nación como un estado soberano y desde el mismo siglo XIX se han abierto discusiones que plantean que Antioquia sea algo más que un departamento, desde su nacimiento como federación en 1856, reconocido por la Constitución colombiana como tal dos años después y más cuando pasó a ser un departamento en 1886.

     

    Una región clave

    Antioquia cuenta con una superficie total de 63.612 kilómetros cuadrados y es el sexto departamento con más territorio en Colombia, con una extensión parecida a la de países independientes como Letonia, Sri Lanka o Lituania. Según las proyecciones del DANE en 2024, el departamento cuenta con la segunda mayor población del país: cerca de 6,90 millones de personas, que representan el 13.1% de la población total del país.

     

    Las cifras del DANE de 2023 también revelaron que estas condiciones llevaron a Antioquia a aportar 231.052 de millones de pesos al Producto Interno Bruto (PIB) de la nación, equivalentes al 15.1% de lo producido en todo el país, un aporte inferior solo al de Bogotá. Según datos del IDEA, Antioquia en 2023 aportó poco más de 14 billones de pesos de los casi 97 billones recaudados en impuestos en todo el país. Además, Antioquia, a través de las Empresas Públicas de Medellín (EPM), es también la encargada de generar el 27.7% de la energía de toda Colombia, según datos de la Alcaldía de Medellín en 2023 y también según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la región representó el 12,75% de las exportaciones nacionales entre 2013 y 2022.

     

    La región no solo ha ocupado un lugar similar de liderazgo a lo largo de la historia del país, sino que han sido varios los procesos políticos que apuntan a su independencia: durante los primeros años del siglo XIX, la entonces Nueva Granada experimentó el proceso de guerras entre centralistas y federalistas para decidir cómo iba a ser administrado el país, en un periodo conocido como la Patria Boba, lleno de incertidumbre y luchas que terminaron decidiendo el futuro del país pues además de los dos bandos en contienda el clima de tensión lo aumentaban quienes le rendían lealtad a la corona española del rey Fernando VII, que aún tenía gran poder en la zona.

     

    Inicialmente, en 1811, Antioquia se declaró un estado soberano luego del grito de independencia de España.

    Según la Academia Antioqueña de Historia, bajo este contexto, en 1812, se unió a las Provincias Unidas de la Nueva Granada, junto con Tunja, Valle del Cauca, Cartagena, entre otros; juntos hacen parte de la primera república independiente en el país, pero aún sometida al régimen común de la Nueva Granada. Esta realidad contrastaba también con la idea del entonces autoproclamado estado soberano de Cundinamarca, que solo contaba con las provincias de Cundinamarca, Mariquita y Chocó. Esto solo duró hasta 1813 como una república federal de provincias que antes habían estado bajo el dominio español.

     

     

    Más adelante, el 11 de agosto de 1813, Antioquia se declara absolutamente libre de España y designa a Juan del Corral como su primer presidente-dictador, que, con acto administrativo, buscaba proteger a Antioquia de una reconquista española y decretaba a la entonces provincia como un estado independiente.

     

     

    Pero este primer intento de independencia antioqueña no duró mucho, ya que, en 1816, los españoles reconquistaron la región y el sueño de un estado antioqueño libre se apagó. Ya en 1819, luego de la Batalla de Boyacá y la proclamación de Colombia como república unitaria independiente, Antioquia fue nuevamente anexada a Colombia luego que el coronel José María Córdova recuperó la provincia de los españoles.

     

    Desde su independencia Colombia actuó como un régimen centralizado, hasta que en 1858, en tiempos de la Confederación Granadina, Mariano Ospina Rodríguez promovió una reforma constitucional para declarar un régimen federal. Esta reforma no fue aplicada en su momento debido al levantamiento revolucionario y posterior toma del poder de Tomás Cipriano de Mosquera, que luego, en 1863, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente en Rionegro y declaró los Estados Unidos de Colombia como un país federal. 

    Durante este régimen de casi 23 años, las provincias fueron totalmente autónomas, hasta el punto de que el gobierno central en Bogotá era de tendencia liberal, mientras que los gobernantes antioqueños tendían a ser conservadores.

     

    En este periodo, Antioquia, a pesar de ser una provincia con dificultades económicas y sociales relacionadas con la incomunicación agudizada por la geografía, logró grandes avances en educación, en salud y obras públicas; como también la construcción del ferrocarril de Antioquia, la creación de la Universidad de Antioquia y la Escuela de Artes y Oficios (Actualmente Instituto Pascual Bravo), o también la atracción a varios grupos religiosos, que crearon los primeros colegios privados de la región. Todo esto de la mano de algunos gobernantes, entre los que se destacan Pascual Bravo, Pedro Justo Berrio o Marceliano Vélez.

     

    El federalismo en el país duró hasta la toma de poder de Rafael Núñez en 1886, que luego de otra Asamblea Nacional Constituyente, proclamó el régimen centralista que rige hasta el día de hoy. Esto se debió a que, a pesar de lograr avances en ciertos sectores de la economía en las provincias, el régimen federal no tuvo el éxito esperado, pues se desarrolló muy poca infraestructura nacional y las provincias con menos recursos se quedaban ampliamente atrás.

    Luego de estos procesos con los que Antioquia conoció qué era ser algo más que un departamento, la región no volvió a experimentar, al menos de manera formal, otra situación que no sea como un departamento de un gobierno centralizado de Colombia.

     

    En agosto de 2024, Luis Fernando Múnera López, presidente de la Academia Antioqueña de Historia fallecido en 2025, repasó para Contexto algunos momentos históricos en los que Antioquia ha visto la posibilidad de ser estado soberano o autónomo.

     

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    Los múltiples debates sobre descentralización, soberanía o federalismo han llevado a los antioqueños a preguntarse por su lugar en el país. Según los expertos, debates como el de la autonomía fiscal (que hace fila para debatirse en el Congreso) y las ideas que lo respaldan no han sido, ni serán novedad, aún más cuando provienen del descontento o rivalidad con gobiernos centrales de paso.

     

    Este tema, por supuesto, genera una gran polémica. La importancia de Antioquia para el país lo ratifica y la idea de una descentralización fiscal, como la liderada por el gobernador Rendón, abriría muchas puertas de debate que implican a todos los departamentos en un cambio de esta magnitud, más allá del disenso con un gobierno central.

     

  • Así son las normas que preservan la tradición silletera

     

    Por Juliana Buitrago Osorio  / juliana.buitrago@upb.edu.co 

     

    El Decreto 0667 de 2021 regula el Desfile de Silleteros en Medellín, establece normas para proteger, preservar y actualizar la tradición de cada año. 

     

     

    Cada agosto, cuando Medellín vive su tradicional desfile de silleteros, no solo se vive la fiesta más emblemática de la ciudad, sino que se pone a prueba el valor de esta expresión como patrimonio cultural inmaterial, reconocido a nivel internacional por la tradición que tiene como respaldo y de la que el público en general conoce sus aspectos más importantes. Lo que poco se conoce es cómo se preserva esa tradición, cómo se logra mantener inalterados esos detalles que son emblemas de dicha tradición. Con ese propósito se promulgó el Decreto 0667 de 2021, que regula el desfile y el oficio silletero.

     

     

    El Acuerdo Municipal 035 de 2017 establecía parámetros de calificación para los silleteros y sus silletas y definía, por ejemplo, que el vestuario sería considerado como parte de la calificación. El Decreto 0667 de 2021 se encargó de especificar ese marco regulatorio que establece exigencias tanto a los silleteros como a las organizaciones que los representan, junto con las entidades públicas y privadas involucradas en la organización del evento. La Secretaría de Cultura Ciudadana ahora lidera la coordinación del desfile, trabajando en estrecha colaboración con la Cooperativa de Silleteros de Santa Elena (Co S.E.).

     

     El propósito es mantener viva la tradición mientras se adapta a las exigencias de un contexto en el que, por ejemplo, el público del desfile se extiende a un gran número de turistas extranjeros que buscan entender el contexto y la historia del espectáculo que se ve cada año en las calles de Medellín, mientras al tiempo ese interés atrae otros actores que son parte de esa dinámica turística, pero cuyos intereses pueden implicar distorsiones sobre la historia, el sentido, la originalidad y hasta la calidad de la expresión silletera.

     

    ¿Cuáles son las técnicas, las flores tradicionales? ¿Cuáles son las fincas originales, las técnicas de cultivo autóctonas? Para mantenerlos vigentes entre las nuevas generaciones de silleteros se han implementado programas de formación y capacitación, con el objetivo de fortalecer sus habilidades en la preservación de las técnicas tradicionales y asegurar la participación activa de las nuevas generaciones.

     

     

     Luego de la capacitación, la norma mantiene la exigencia de ese conocimiento que se enseña entre los silleteros. El marco regulatorio incluye normas minuciosas que abarcan desde la cantidad y variedad de flores permitidas, el peso y las dimensiones de las silletas, hasta el vestuario de los participantes. Además, se establecen sanciones para quienes no cumplan con estas normas, con la intención de garantizar un desfile organizado y de alta calidad.

     

    Para conocer con más detalle las normativas silleteras se pueden interactuar con la siguiente imagen:

     

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    Voces más allá de las flores y las silletas   

    Don Antonio Grajales, un silletero con una larga trayectoria en el desfile, expresa su opinión sobre estas normas diciendo que: “Estos reglamentos hacen que el desfile se convierta en algo para mostrar y no en un evento del pueblo”. Sin embargo, también reconoce la necesidad de mantener el orden en un evento que ha crecido exponencialmente y atrae la atención internacional.

     

     El público del desfile reconoce cada vez más los detalles de una buena presentación silletera. Foto: Juliana buitrago Osorio.

     

    Por otro lado, voces más jóvenes como la de la silletera Daniela Londoño, que hace parte de el desfile ya que heredó el contrato su padre hace 18 años, expresa que: “En este caso, ese contrato abarca las obligaciones del silletero para conservar la tradición, pero al mismo tiempo exige a la administración actual los deberes para nosotros como silleteros, como es el caso del reconocimiento económico que nos otorgan, transporte, alimentación, etc. Y el incremento anual de ese reconocimiento.” Destaca que estas regulaciones no solo aseguran la continuidad del legado silletero, sino que también establecen derechos y garantías para quienes participan, como el reconocimiento económico y logístico. 

     

    Jonathan Londoño, un silletero de la categoría emblemática, comenta que estas regulaciones no están alejadas de la realidad silletera, pues están creadas por y para los silleteros, en función del mantenimiento de la tradición en el futuro. Pero también expresa su descontento, ya que considera impotente, integrar la innovación en el desfile o en la forma de la elaboración de las silletas, pero estas normas no han permitido la novedad que él espera integrar; como el uso de inteligencia artificial o realidades virtuales a la silleta. Encontrando una tensión entre la preservación de lo tradicional y la adaptación a un mundo en constante evolución.

     

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    Añadiendo una perspectiva histórica de la tradición, Ana Abeiba Londoño, pionera y participante del primer desfile de silleteros, recuerda lo diferente que era el desfile en sus inicios, relata que el desfile era corto, no era bien pagado, se llevaba las silletas que se quería, con la vestimenta que fuera y resalta que ahora “hay que estar bien pegado a las normas porque hay mucha mucha gente lo va a ver a uno”.

     

    Entrevista a Anabeiba Londoño de Rendón, pionera en el desfile de silleteros

     

    La implementación de toda norma siempre se enfrenta a la necesidad de equilibrios. Por ejemplo: que las exigencias no hagan el oficio inviable, pero que sí se garanticen unos mínimos que mantengan la tradición,el valor cultural, el sentido social del desfile y su calidad como espectáculo tradicional. Lo positivo es que lo que se ha logrado es producto del trabajo mancomunado entre los silleteros y la administración. De se modo se entiende que la responsabilidad de los gobiernos es también con las manifestaciones culturales y los factores sociales y hasta económicos que conllevan.

     

  • La salud mental de Medellín: desafío en transformación

    Mariángel Gómez Jiménez / mariangel.gomezj@upb.edu.co 

    En Medellín, la salud mental se ha convertido en un tema de interés general y natural con el paso del tiempo. Después de la pandemia aumentaron los niveles de ansiedad, depresión y consumo de sustancias psicoactivas, especialmente entre los jóvenes. La crisis económica y los conflictos familiares han sido factores determinantes en esta problemática. 

     

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es un estado de bienestar en el que las personas pueden afrontar el estrés cotidiano, trabajar de manera productiva y contribuir positivamente a la comunidad. No se trata solo de la ausencia de trastornos, sino de un equilibrio emocional que influye en la calidad de vida y las relaciones interpersonales. 

     

    Diagnóstico Medellín 

     Para hacer frente a esta situación, la Secretaría de Salud de Medellín ha implementado programas como “Medellín te quiere saludable”, que integra diferentes acciones de acompañamiento psicológico. Esta estrategia incluye la presencia de psicólogos en colegios, escuchaderos en puntos estratégicos de la ciudad y la Línea Amiga Saludable, disponible las 24 horas para quienes necesiten ayuda u orientación. 

     

    Además, existe el Código Dorado, que permite una respuesta inmediata en casos de crisis en salud mental, y los centros de escucha comunitarios (diferentes a los escuchaderos), enfocados en la atención de personas que consumen sustancias psicoactivas. Anteriormente, existía el programa “Dame Razones”, enfocado en la prevención del suicidio, pero actualmente sus acciones han sido incorporadas dentro de “Medellín te quiere saludable”, según explica Ibón Hernández, Líder de Proyecto de la Secretaría de Salud de Medellín. 

     

    Escucha más sobre estas estrategias en el siguiente audio: 

     

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    Salud mental postpandemia

    El docente investigador de la Universidad Católica Luis Amigó Marcos Fidel Vega Seña, señala que la pandemia trajo consigo desafíos que antes no se comprendían del todo. Asegura que el encierro prolongado generó cambios significativos en el bienestar emocional de las personas, dando lugar a la aparición de diversas patologías. La convivencia forzada en los hogares sacó a la luz conflictos latentes, lo que aumentó los niveles de estrés, violencia intrafamiliar y, en algunos casos, pensamientos de desesperanza e intentos de suicidio. Para Seña entre los síntomas más frecuentes tras la pandemia se encuentran la ansiedad, la angustia, la incertidumbre y, en casos más graves, la esquizofrenia, lo cual refleja el impacto que tuvo esta crisis en la salud mental de la población. 

     

    Ivania Gómez, psicóloga especialista en adicciones aborda el tema del consumo de sustancias psicoactivas postpandemia y su impacto en la salud mental:

     

    Video

     

    ¿Cómo ayudar a una persona con problemas de salud mental y cuál es el impacto del suicidio en la comunidad? 

    Cada vez más personas se ven llamadas a intervenir en situaciones de este tipo. Algunos estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana le ayudarían a las personas con problemas de salud mental, a través de la escucha activa, la búsqueda de información sobre el tema y la recomendación de acudir a un profesional en psicología. Además, motivan a las personas a realizar actividades que disfruten y en las que se destaquen, como una estrategia para reducir el estrés. Así mismo Danna Rosero nos cuenta sobre el impacto que generan los problemas de salud mental o suicidio en la comunidad. 

     

    Sus opiniones se comparten en el siguiente video:

    Video

     

    La responsabilidad de los medios en el tema

    Según Marcos Fidel Vega Seña y Eliza Kratc Gil, autores de “Cómo se informa suicidio. Una guía para periodistas y comunicadores”, la comunicación responsable es fundamental en la construcción de una sociedad informada y consciente. En temas sensibles como la salud mental, el suicidio y el consumo de sustancias psicoactivas, la manera en que se transmiten los mensajes puede tener un impacto significativo en la percepción y el comportamiento de las personas. Seña asegura que ello ocurre aún más cuando la comunidad se siente identificada con algún aspecto de la información y por ello recomienda tener uso adecuado del lenguaje, ya que evita la estigmatización y promueve la búsqueda de ayuda profesional.  

     

    Además, Marcos Seña, indica que la comunicación responsable fomenta la prevención y sensibilización, proporcionando información veraz, empática y basada en evidencia y que, en el ámbito periodístico, es clave evitar el sensacionalismo y priorizar enfoques educativos, como el efecto Papageno, que resalta historias de superación y apoyo en lugar de dramatizar casos de crisis. Este contribuye a la reducción del miedo, la discriminación y el aislamiento de quienes enfrentan problemas de salud mental. 

     

    Conozca la guía sobre información en medios en torno a la salud mental y el suicidio AQUÍ.

     

    En las siguientes imágenes se encuentran recomendaciones para informar sobre el tema de la salud mental y el suicidio. También la diferencia entre el efecto Werther (evitarlo) y el efecto Papageno (promoverlo). 

     

    Fuente: Marcos Vega Seña 

     

    En la siguiente entrevista conozca en voz del investigador Marcos Vega Seña sobre el efecto Papageno y Wherter. 

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    El contexto de los últimos años se caracteriza por los impactos de la dinámica económica y la vida familiar y social de las personas han agravado la situación, junto a problemas vinculados como el consumo abusivo de sicoactivos y alcohol. La Alcaldía de Medellín implementa estrategias para hacer frente a la situación. El hecho de que estas acciones lleguen a los espacios cotidianos es la prueba de que todos podemos ser parte de soluciones.

     

  • El juego del camino pensional

    Por Marcela Urdaneta Henao / marcela.urdaneta@upb.edu.co

     

    En el Congreso se aprobó una reforma pensional, que el Ejecutivo sancionó para que entrara en vigencia en julio de 2025, pero el poder judicial ordenó devolver la iniciativa al legislativo por errores de trámite. Además por la falta de varias herramientas jurídicas que permiten que la reforma funcione. Por ejemplo: el decreto que faculta al Banco de la República para manejar dineros para las pensiones. Es como irse de vacaciones en carro pero sin saber si todos pueden irse a descansar y con un conductor sin licencia.

     

    Mientras tanto, la realidad se impone: pensionarse en Colombia es un trecho largo y muchas veces difícil. ese trecho no es un camino solo, hay muchos y cada uno depende de la realidad de cada persona, de su oficio, de sus condiciones de trabajo.

     

    El juego del camino pensional

     

    En esta multimedia interactiva te mostramos varios de esos caminos y te invitamos a jugar para que conozcas cuáles son las rutas más frecuentes hacia la pensión, que para muchos colombianos es como un sueño. También tienes el espacio para compartir tu historia y que así conozcamos cómo es en Colombia el camino pensional.

     

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    Para abrir la multimedia en una pestaña nueva, clic aquí

     

  • Medellín tanguera, una nostalgia renovada

    Por: María Camila Giraldo López / mariaca.giraldol@upb.edu.co

     

    Medellín, ciudad de eterna conexión con el tango desde tiempos de Gardel, está viviendo un renacimiento cultural de este género. Nuevas generaciones lo mezclan con jazz e instrumentos electrónicos, mientras festivales y espacios emblemáticos se revitalizan para un público diverso.

     

    Desde la muerte de Carlos Gardel en un accidente aéreo en 1935 en el aeropuerto Olaya Herrera, Medellín se convirtió en una especie de ‘capital alterna’ del tango fuera de Argentina, adoptando esta música como parte de su identidad cultural. 

     

    De hecho, ha sido esta nostalgia cultural la que hoy, a ritmo de vals y milongas, ha permitido el resurgimiento de este legado que otrora fuera la primera carta de presentación de la ciudad. En décadas pasadas el tango parecía relegado a círculos más pequeños y tradicionales, pero en los últimos años ha cobrado fuerza gracias a varias iniciativas y eventos internacionales.

     

    Dice Sebastián Bolívar, que se dio a conocer al país en el reality Yo Me Llamo con su interpretación de Carlos Gardel, que la cultura del tango ha venido evolucionando incluso desde sus agrupaciones, quienes han empezado a desarrollar nuevos sonidos, historias y letras: “Antes éramos muy de replicar eso grande que se hizo en Argentina, pero de unos años para acá nos hemos atrevido a componer y a experimentar”.

     

    Estas agrupaciones, conformadas en su mayoría por personas entre 20 a 30 años de edad, están siendo la puerta de entrada para el proceso de renovación de la cultura tanguera, que continuará acogiendo la nostalgia y ahora buscará también imprimirle más del alma y la esencia de la Capital de la montaña.

     

    Este proceso, que cuenta ya con alrededor de diez agrupaciones consolidadas de tango, aunado con los esfuerzos de los lugares emblemáticos de la ciudad y eventos como el Festival Internacional de Tango, tiene hoy una porción de la ciudad entre tradiciones y nuevas generaciones.

     

    “El mayor desafío es romper con la idea de que el tango es solo para señores mayores. Cualquier persona y de cualquier edad puede disfrutarlo”, expresa Augusto Giraldo, bailarín y maestro por más de una década en A Puro Tango, uno de los sitios referenciales para el compartir de estas tradiciones.

     

    La apuesta es clara: que el tango se adapte al cambio y perdure en Medellín, que para los conocedores, aún sigue siendo la segunda capital de tango del mundo. Así lo expresa Orlando Loaiza, administrador de Homero Manzi, bar referente de la tradición tanguera en el centro de la ciudad: “Nunca he dejado caer este sitio. He pasado tiempos duros, pero seguimos aquí con las puertas abiertas”.

     

    Este proyecto, que toca el nervio bohemio y melancólico de los medellinenses, se construye en el entramado de la ciudad, ya que en su génesis es un género para todos. “El tango es para todos. Se canta al hermano, al amigo, al enemigo, a la mujer, a la amante… Tiene letras para cada sentimiento”, explica Loaiza.

     

    Ritmo y cultura desde antes de Gardel

    El tango llegó a Medellín a principios del siglo XX, gracias a la radio, los discos de vinilo y la mezcla de la migración de comerciantes y viajeros. La ciudad, en pleno crecimiento industrial, encontró en el tango una música que reflejaba las emociones de sus habitantes: la nostalgia por lo perdido, la melancolía de la vida urbana y la intensidad del amor y la traición. Durante las décadas de 1930 y 1940, el tango se convirtió en la banda sonora de bares, fondas y cantinas, especialmente en sectores como Manrique y Guayaquil. 

     

    “Medellín ya era tanguera antes de Gardel. De hecho, por eso Gardel escogió esta ciudad para presentarse, porque había un público que le gustaba el tango y que estaba dispuesto al tango”, manifiesta Bolívar.  Sin embargo, esta tragedia marcó a la ciudad, que desde entonces consolidó con más fuerza este género como parte de su identidad. Gardel pasó de ser un ídolo internacional a convertirse en una leyenda en Medellín, con homenajes que perduran hasta la actualidad. “Medellín está marcada por la tragedia de Gardel, pero más allá de su muerte, aquí el tango encontró un hogar permanente”, complementa Bolívar. 

     

    Las emisoras locales de la época impulsaron la difusión de esta música y la ciudad se fue convirtiendo en un punto de referencia para coleccionistas y melómanos. En las décadas siguientes, surgieron espacios emblemáticos como el Café Alaska, el Salón Málaga y la Casa Gardeliana.

     

    Posteriormente se desarrollaron eventos como el Festival Internacional del Tango, que posicionó la ciudad como un epicentro del género tanguero. “En Medellín el tango no es solo música y baile, es pintura, fotografía, cine y poesía. Es un universo cultural completo”, manifiesta Jazmín Valencia, coordinadora de Casa Gardeliana y bailarina.

     

    Hoy, Medellín sigue siendo una ciudad profundamente tanguera. Su festival de tango es el segundo más importante a nivel mundial, seguido del Festival Tango BA, de Argentina, y sus espacios culturales mantienen viva la esencia del género. El tango, que nació en los arrabales del Río de la Plata, encontró en Medellín una casa donde la pasión, la música y la danza siguen vibrando con fuerza.  “Hoy podemos decir con orgullo que exportamos tango al mundo. Hace 15 años era impensable que un maestro de Medellín dictara clases de tango en otros países. El festival ha permitido que se generen intercambios culturales con artistas internacionales y que nuestros músicos y bailarines se formen con los mejores”, asevera Viviana Jaramillo, directora del Festival Internacional del Tango. 

     

    Intérpretes y recintos como la esquina Homero Manzi, El Salón málaga, El Patio de Tango, La Tanguería y la estatua de Carlos Gardel en Manrique son algunos de los espacios en los que el tango demuestra que es una expresión viva de la cultura local, que sobra nueva vigencia a 90 años de la muerte del Zorzal criollo. Fotos: María Camila Giraldo.

     

    El tango sonando en Medellín

    La transformación del tango en la cultura de la ciudad se ha ido gestando desde su nacimiento mismo. Para 1910, el Circo Teatro España (que estaba ubicado entre las carreras Girardot y Córdoba con las calles Perú y Caracas) llegó para acompañar la escena artística de Medellín, y aunque no fuese creado exclusivamente para el tango, sí tuvo un papel fundamental en las memorias de la ciudad. 

     

    Allí fue donde Carlos Gardel se presentó por última vez ante el público paisa. Fueron 3 recitales el 11, 12 y 13 de junio de 1935, con lleno total y todo el alboroto que conjugaba una estrella de su talla.

     

    Muchos de los bares que engalanaron con sus acordes a los barrios de Medellín en los años siguientes surgieron como homenaje a este ídolo. Según cuenta Gustavo Alonso Rojas, administrador de Café Alaska, sitio que abrió en 1938, la ciudad siempre ha  experimentado el amanecer y el ocaso de lugares dedicados al tango. “En la década de los 60 y 70 había alrededor de 30 negocios dedicados a lo mismo: difundir la cultura tanguera a todos los vecinos y a la gente de Medellín”. 

     

    De hecho, hoy uno de los mayores referentes es el Salón Málaga, que desde 1957 compite con su música con el bullicio de la ciudad, en plena Carrera Bolívar, y que se niega a correr la misma suerte que otros lugares, aunque para lograr ese reto, la mezcla cultural debe estar presente.

     

    Aunque para Augusto Giraldo, el tango le ha dado más a otros géneros que lo que ha recibido de ellos. Como ocurre en el Salón Málaga o en Café Alaska, influencias del bolero o el jazz han entrado en su programación, pues le brinda un toque más moderno junto con la inclusión de instrumentos electrónicos. “Aunque en Medellín el tango electrónico no ha tenido mucha acogida, la fusión con el jazz y la música clásica sí ha sido bien recibida”, añade Sebastián Bolívar.

     

    Y es que en medio de estos cambios, la oferta cultural se acomoda para resonar en la ciudad, con un agenda llamativa para todos los públicos hoy en día, según confirma Giraldo: “Los espacios para el tango en Medellín son muchos: hay milongas semanales, orquestas en vivo, shows de danza y escuelas dedicadas exclusivamente a su enseñanza”.

     

    Nuevas fusiones, espacios y movimientos

    El tango no solo vive en la memoria de sus ídolos y en los bares tradicionales, sino que se reinventa con cada nueva generación. Más allá de los espacios icónicos, en los últimos años han surgido nuevas propuestas que buscan atraer a un público diverso y rejuvenecer la escena tanguera.

     

    Según Viviana Jaramillo, la ciudad está viviendo una transformación en la forma en que se concibe y se vive el tango: “Hoy Medellín encuentra dentro de la ciudad propuestas nuevas y diferentes que cuentan los jóvenes de la ciudad y que quieren narrar sus historias también desde ahí”.

     

    Entre estas propuestas se destacan agrupaciones que experimentan con nuevos sonidos, como la combinación del tango con jazz, música clásica y hasta ritmos electrónicos. “El tango tiene una historia riquísima, pero eso no significa que no pueda evolucionar. En Medellín hay músicos que están creando su propio sonido, con letras y estilos que representan nuestra ciudad”, afirma Orlando Loaiza.

     

    El auge de nuevos espacios de formación y socialización también ha sido clave en esta transformación. Medellín ha fortalecido su oferta académica para que más personas se acerquen al género desde la enseñanza estructurada. Un hito en este proceso es la creación de la Escuela Pública del Tango en 2024, la primera institución de su tipo en el país, la cual ha permitido que más jóvenes pueda formarse en tango sin la barrera del costo.

     

    Además, cada vez son más las milongas itinerantes y eventos culturales que llevan el tango a plazas, bibliotecas, parques y teatros. “Antes no teníamos milongas. Hoy Medellín cuenta con tres milongas fijas cada semana y varias más de periodicidad mensual”, explica Jaramillo.

     

    El tango también ha comenzado a ser visto como una herramienta de inclusión. En Medellín han surgido iniciativas como el tango queer, que rompe con los roles de género tradicionales en el baile. Augusto Giraldo, que también es promotor de este movimiento, señala que “El tango no tiene edad ni género. Se trata de la conexión y la emoción, y cada vez más personas se atreven a vivirlo sin prejuicios”.

     

    Bares y centros culturales como La Pascasia, Matacandelas y el Teatro Metropolitano han incorporado noches de tango en su programación, atrayendo a públicos que quizás nunca antes habían considerado este género. Antes, cuando alguien me decía que le gustaba el tango, yo imaginaba a una persona mayor. Ahora veo jóvenes y niños que se apasionan por el género, y eso es maravilloso”, menciona Daniela Henao, joven asistente a eventos de tango en la ciudad, quien también reconoce que la presencia del género en espacios públicos ha crecido: “He visto cómo el tango ha llegado a parques, a escenarios de teatro e incluso a festivales que no son exclusivamente tangueros. Eso ha permitido que más gente lo descubra”.

     

    Otros escenarios públicos como el Parque de los Deseos y el Museo de Antioquia han albergado también encuentros de tango, desde clases abiertas hasta exposiciones sobre su impacto cultural en Medellín. La Universidad de Antioquia también ha contribuido con eventos académicos y artísticos que profundizan en su historia y evolución. Para Jazmín Valencia, esta diversificación es fundamental: “Espacios como estos han sido clave para que el tango se mantenga vivo en la ciudad y llegue a nuevas generaciones. No solo se trata de conservar la tradición, sino de adaptarla y compartirla con públicos que quizás nunca antes se habían acercado a este género. Esto es fundamental para comprender que el tango también puede compartirse en ambientes alternativos y modernos”.

     

    La transformación del tango en Medellín es innegable. Con nuevas fusiones, espacios y propuestas inclusivas, la ciudad no solo honra su legado tanguero y reafirma su papel como una de las grandes capitales del tango, sino que lo reinventa día a día. En cada rincón donde resuena un bandoneón, Medellín confirma que el tango sigue vibrando con la misma fuerza de siempre, adaptándose, pero sin perder su esencia.

     

    “El tango es eso que te va a pasar, te pasó o seguramente te está pasando”.

     

    Escucha aquí el testimonio de Sebastián Bolívar (Yo me llamo Carlos Gardel)