Etiqueta: Opinión

  • Trabajadoras sexuales: sin censo, sin respeto, sin ayudas

    El desamparo del Estado a las trabajadoras sexuales se dio antes y también ahora, en medio de la pandemia por COVID-19.

     

    Videocolumna de Natalia Tapias, Almacamila Flórez y Juan Sebastián Martínez

     

    Trabajadoras sexuales: sin censo. sin respeto, sin ayudas.

    Trabajo realizado para el curso Periodismo VI, orientado por la profesora Ana Cristina Aristizábal Uribe.

     

     

     

  • De un derecho a un privilegio

     

    9.000 estudiantes están en riesgo alto de deserción, indicó Alexandra Agudelo, secretaria de Educación de Medellín.

    Isabela Henao Garrido / isabela.henao@upb.edu.co

     

    La pandemia nos ha envuelto en una nueva realidad, una balanza en la que en uno de sus extremos suma cada día nuevos contagios y muertes a causa de la COVID-19, y en la otra punta se encuentran cada vez menos personas que pueden acceder a la educación.

     

    En un país como Colombia, las clases virtuales dejaron ver la enorme desigualdad que existe entre la población estudiantil, pues la mitad de los habitantes no cuentan con acceso a internet, tal como lo señaló el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

     

    “En sectores como El Poblado (zona de estrato económico alto), los estudiantes ya tienen conectividad casi del 100 por ciento, pero en barrios populares la conectividad es muy reducida, en un 60 por ciento”, explicó Albeiro Victoria, presidente de la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA). Esto ilustra claramente cómo la educación ha pasado de ser un derecho a un privilegio.

     

    La Secretaría de Educación de Medellín estima que 8.241 niños desertaron del colegio durante la pandemia. Por su parte, la Secretaría de Educación de Barranquilla reportó que 5.000 estudiantes dejaron las clases. Estas cifras demuestran el gran camino que a Colombia le falta recorrer, uno donde ni la guerra, la pobreza o la falta de medios digitales se interpongan en la formación de los que son el futuro del País.

    El confinamiento hizo inaplazable la tarea de transformar los modelos y metodologías de la educación.

    Foto: Juliana Duque.

     

    Diana Marcela Gómez, profesora de la Escuela Normal Superior de Amagá, sede Malabrigo, informó que todos los estudiantes de esta zona rural solo disponen de un celular, sin plan de datos y por esta razón recurren a guías de trabajo que se les envían el día lunes y se les reciben los viernes. Este es un claro ejemplo de la falta de conectividad existente en el país. El que un niño pueda acceder a una buena educación no debería depender de la ubicación geográfica o de qué tan ricos son los padres.

     

    Esta brecha de la conectividad no solo afecta a los estudiantes, sino que también se refleja en los educadores. Un análisis del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, evidencia que, “el 48% de los rectores de colegios públicos del país considera que sus docentes no tienen las habilidades técnicas y pedagógicas necesarias para integrar dispositivos digitales en la enseñanza, en contraste, con el 12% de los rectores de colegios privados que manifiesta lo mismo”.

     

    Si los docentes no están capacitados para brindar una educación de calidad, ello se verá reflejado en unas próximas generaciones con déficits en campos como la escritura, lectura, lógica matemática, el pensamiento crítico, en fin. Es necesario quitarnos la venda que traemos hace mucho tiempo, la cual no nos deja ver la realidad de la educación en Colombia, y así poder construir una pertinente, de calidad y sobre todo equitativa.

    El país cuenta con un gran desafío para volver a esta emergencia sanitaria una oportunidad para reformar los procesos educativos involucrando las tecnologías digitales.

     

     

  • Usted y yo, entre sueños y dudas

     

    Por: Susana Calle Zapata / susana.callez@upb.edu.co

     

    Soñé una gran cantidad de veces que despertaba y el mundo era diferente, que ya no había un virus asesino suelto, un enemigo invisible que nos hace creer en la suerte y en el destino. Uno que hace tiempo dejó de temer y nos puso a temblar a nosotros, los seres creados a imagen y semejanza. Usted no me creería si le dijera que podría jurar que el mundo entero soñó lo mismo que yo, soñó con esa dolorosa ilusión de que todo cambiaría, que el virus desaparecería.

     

    Lastimosamente, a ninguno de nosotros el sueño se nos hizo realidad, al parecer esto solo sucede en los cuentos de hadas, sin embargo, somos tercos por naturaleza y seguimos queriendo habitar en esa utópica fantasía. Pero despertamos, siempre lo hacemos y volvemos a ver cifras de contagios, muertes y recuperados; es aquí cuando ese sueño, esa esperanza sabe a melancolía con dos cucharadas de desilusión, bienvenidos de nuevo a la realidad.

     

    Usted me llamaría “mentirosa” si yo le dijera que a pesar de que el virus nos afecta a todos, que es un problema común que ha sacado a flote nuestras inseguridades, no todos lo vivimos de la misma forma y no hablo de la intensidad ni de la gravedad, sino de la probabilidad. Por favor no me malentienda, no le hablo de fórmulas complicadas que nos agotan, sino de cálculos simples que convierten en cifras a aquellos que en algún momento lucharon por su vida y salieron victoriosos o por el contrario, a los que les faltaron fuerzas o instantes para seguir luchando.

     

    Hace tiempo que usted y yo vivimos en un caos que por alguna extraña razón llamamos monotonía, vivimos en una “rutina” que es todo menos eso pues, aunque no nos demos cuenta, cada vez es más grande la brecha entre unos y otros. Todo a nuestro alrededor cambia, algunas veces para bien otras para mal, pero cambia y nosotros tenemos la valentía de decir que es “una vida aburrida”.

     

    Hoy me gustaría contarle, que según un reciente estudio de la Universidad de los Andes, un ciudadano que vive en estrato 1 tiene 10 veces más posibilidad de ser hospitalizado o fallecer por COVID-19 que alguien que vive en estrato 6 y una persona que vive en estrato 2 tiene el doble de posibilidades de ingresar a una UCI que una persona que vive en estrato 6… es aquí cuando pienso, ¿Dónde están todos esos discursos que nos hacían pensar que el virus era ciego? Que nos da a todos por igual, que no sabe de razas, estratos, etnias, ni religiones, al parecer el virus no es tan justo como pensábamos, tan imparcial.

     

    << En cada negocio en la calle, una historia de humanidad. Foto: Isabel Salazar Ruiz.

     

    Ahora, le suplico que me explique cómo se vende tinto por Zoom, cómo comprar un solo cigarrillo por internet que generalmente viene acompañado de una buena conversación que suele iniciar con “¿Muy movido el día?” o “¡Que es este calor por Dios bendito!”, cómo hago para que en Rappi me salga una empanada de iglesia con ají o papás criollas con salsa rosada, por favor, explíqueme cómo estas personas, que hoy tengo la valentía de llamarlas “Los amigos de todos”, sobreviven a una situación como esta, donde es morir o morir, de hambre o del virus, el mismo efecto pero diferente causa.

     

    Por esto hoy, recuerdo una cita del libro “La pedagogía del virus” de Boaventura de Sousa Santos: “Las recomendaciones de la OMS parecen haber sido diseñadas con una clase media en mente, que es una pequeña fracción de la población mundial.” Y me cuestiono ¿Está el gobierno pensado en las mayorías? Porque ellos, los trabajadores informales, según el DANE, son el 40.4% de la población del área metropolitana de Medellín, entonces por favor dígame ¿Qué clase de pensamientos están en la cabeza de nuestros dirigentes? Ayúdeme a comprenderlos por favor, pues yo ya no entiendo lo que está pasando, al parecer me perdí el momento en el que el mundo empezó a girar al revés y todo parece indicar que usted también.

  • Salud mental: buscar soluciones

    Impresiona cuánto somos capaces de juzgar sin tener en cuenta lo que hay detrás de cada persona. El hecho de no referirnos a temas como la depresión, la ansiedad o el suicidio y todos los trastornos que puede llegar a tener una persona a lo largo de su vida; sabiendo que muchos de ellos los sufrimos a diario, en silencio. Puesto que en esta sociedad nunca estamos solos, siempre estamos conectados, ya sea a través de todas las redes o frecuentados por personas que no nos permiten escucharnos lo suficiente para darnos cuenta de lo que realmente estamos sintiendo, de eso se trata la soledad moderna.

     

    ¿Por qué solo consideramos enfermedades mentales aquellas que inducen al desgaste progresivo?, ejemplo, la epilepsia y el alzhéimer. Vivimos en un mundo donde según las cifras de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 300 millones de personas están deprimidas, sin contar las que no están diagnosticadas. Muchos son los factores que influyen en la salud mental de una persona: como su entorno, educación y estrato socioeconómico.

     

    Hoy en día muchos no estamos tristes, melancólicos o consentidos, ni mucho menos locos. Estamos ansiosos, llenos de inseguridades y de profundas depresiones. Y el porqué no es la pregunta más adecuada. Si observamos cuidadosamente, podemos darnos cuenta que estamos llenos de gratificaciones instantáneas, que actúan como un sedante ante esta angustiosa realidad. La pregunta es ¿cómo vamos a solucionarlo?

     

    ¿Qué futuro estamos construyendo teniendo que suprimir nuestras emociones para ser normales, hasta el punto de no disfrutar o lo que es peor, decidir terminar con nuestras vidas? Queremos que hasta los robots sientan, pero en cambio, nos negamos esa oportunidad que nos hace más humanos. ¿Qué estamos haciendo? Por qué sentimos otras motivaciones exógenas como factores que decimos buscan nuestra destrucción, cuando ya nos estamos destruyendo a nosotros mismos todos los días, suprimiendo aquellas partes que nos hacen vulnerables, que nos hacen ser humanos. Porque la humanidad se trata de eso, ¿no? El ser, la conciencia; el poder sentir que estamos vivos. ¿Qué pasaría si empezáramos a conversar realmente desde las profundidades de nuestra psiquis, sería este finalmente el mundo soñado?.

     

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    Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicado en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

     

  • ¿Defendiendo una causa perdida?

    Para cualquier joven, si es lo suficientemente privilegiado, escoger una carrera universitaria es una gran decisión. Y como si aquella no fuera lo suficientemente intimidante, nunca faltan la críticas desatadas por parte de su círculo social y familiar. Lamentablemente, las críticas se escuchan con mayor frecuencia al decidir estudiar una carrera del ámbito de las humanidades, en especial si se quiere estudiar Periodismo o Comunicación Social, en Colombia.

     

    ¿Será que esos cuestionamientos por la elección de esta profesión, están bien fundamentados? Para responder lo anterior, solo basta con analizar el tacto y responsabilidad con el que actúan las actuales figuras que representan tan temidas profesiones, tomando como ejemplo el rol que desempeñó este mes una reconocida periodista colombiana a la hora de asumir una actitud poco profesional en medio de una entrevista de carácter público. Acciones como la anterior, fijan un ejemplo de lo que no es en realidad el periodismo pero, es lamentable, sí fijan una idea errónea ante la sociedad espectadora.

     

    Por razones como las mencionadas, menos adolescentes somos incentivados a estudiar estas carreras, debido a que se cree que en este campo de acción solo se esperan pocas oportunidades de empleo y mucho riesgo laboral, teniendo en cuenta la clase de censura que se maneja en el país y la poca fe que se tiene en sus figuras actuales. Sin embargo, y de manera sorprendente, somos más los que decidimos embarcarnos en una aventura tan poco predecible, ya que por algo somos una generación creyente en el poder del cambio.

     

    Nosotros, las nuevas generaciones, estamos dispuestos a dar el salto al vacío, para poder trabajar en favor de devolverle a la comunicación y el periodismo esos valores que le otorgaban tanto prestigio como lo son la empatía, el tacto y el reconocimiento del otro; añadiéndole nuevos valores que actúan en favor de eliminar la censura, el elitismo y la falta de respeto y crítica. Sí, todavía falta mucho camino incierto por recorrer, pero somos más los inspirados en defender lo que es visto como una “causa perdida”, porque creemos en su verdadero valor, el que sin duda va más allá de lo visto en la pantalla.

     

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    Columna realizada en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

  • Nuevas formas de negocio

    La evolución de las nuevas tecnologías nos ha brindado una herramienta multifuncional a la cual es preciso darle un buen uso. Las redes sociales nos dan la oportunidad de compartir nuestras vidas, pero algo que ha tomado gran importancia en la actualidad son los emprendimientos y negocios que han tenido la fortuna de potenciarse gracias a las redes sociales.

    Anteriormente una marca buscaba hacerle publicidad a su negocio en el periódico, colgaba carteles en las calles, o utilizaba la recomendación de sus conocidos, pero ahora cualquiera que tenga una idea de negocio, y su celular a la mano, tiene la posibilidad de llevar a cabo su almacén virtual.

     

    El 84% de los consumidores en línea utilizan las redes sociales para alimentar su vista y buscar un producto que pueda satisfacer sus necesidades o sus gustos a la hora de comprar. De esta manera, muchas marcas empezaron publicando los pocos productos que tenían en ese momento, y posteriormente, viendo la gran acogida que tuvo su marca por parte del público, comenzaron a crecer en ideas y en productos para conformar la gran empresa que tienen ahora.

     

    Dos elementos primordiales en este tema de los negocios a través de las redes sociales son la disciplina y la constancia al momento de iniciar. Para lograr la estructuración de un negocio sólido, es importante estar en la búsqueda continua de progreso para alcanzar la meta propuesta.

     

    Tener un almacén virtual facilita el contacto con los consumidores y crea un vínculo con los mismos dándoles lugar a sus sugerencias para mejorar la empresa.

     

    Si bien todos queremos trabajar para nosotros mismos y no para alguien más, su idea puede ser una gran oportunidad para emprender el negocio y construir una marca propia o empresa, si usted tiene en mente una idea que pueda resultar fructífera, atrévase a emprenderla por medio de su celular y la red social que usted considere que pueda facilitarle la realización de la misma, para comenzar con el proyecto que tal vez pueda cambiarle la vida.

     

    No espere más para iniciar con ese proyecto que tanto ha idealizado, ¿por qué no ahora?.

     

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    Trabajo realizado en el curso Introducción a la comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicado en El Colombiano.

     

     

     

     

     

     

  • Historias sin límites – Visor, revista audiovisual-

    No hay límites para contar historias. Este es un recorrido audiovisual por varias temáticas como la explotación sexual, la depresión, la condición de mujer y la importancia del cuidado con el autoexamen.

     

    Tres perfiles también se incluyen en esta selección: Patricia Vélez, artista y publicista; Maria Antonia Flores, modelo; y Misael Belt, fotógrafo de moda. Esta pluralidad de asuntos tiene un elemento común: todos fueron contados antes del aislamiento.

     

    Con el confinamiento cambia la propuesta audiovisual, la forma, pero se mantiene la intención narrativa y expresiva, permanece la posibilidad de abordar los temas profundos como la amistad, soledad, monotonía, el cuidado y la autoestima. Un contexto adverso no ha sido impedimento para contar buenas historias.

     

    Haga click en la imagen para ver la lista de videos:

     

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    Realizaciones de: Tatiana Martínez, David Mesa, Camila Restrepo, Lorena Villa, Natalia Gonzáles, Susana Patiño, Emilia Peláez, Juanita Robledo, Manuela Suárez, Alejandro Estrada, Manuela Betancur, Sebastián Martínez, Karol Pastrana, Manuela Sossa, Andrés Buitrago, Valentina García, Maria Antonia Villa, Isabela Flórez, Jaime Hernández, Paulina López, Sofía Vanegas, Johanna Osorio, Isabel Cristina Trujillo, Maria Camila Aguirre, María Alejandra Álvarez, Andrea Patiño, Daniela Castro, Mariana Arcila, Mariana González, Valentina Penagos y Valentina Yepes.

     

    Trabajos producidos en el curso Imagen IV, orientado por el profesor Luis Jorge Orcasitas.

     

     

     

     

     

  • Clases virtuales

    El Covid-19 es una realidad mundial. En Colombia los casos de dicho virus han aumentado significativamente y eso ha provocado que se tomen medidas estrictas para evitar el contagio de más personas dentro del país. Una de ellas es la suspensión de clases presenciales a nivel nacional, tanto en instituciones públicas como privadas.

     

    “Durante la semana del 16 al 27 de marzo, maestros y directivos estarán preparando planes y metodologías no presenciales de estudio, para ser desarrollados por los estudiantes desde sus casas”, argumentó en su momento Iván Duque, presidente de la República de Colombia.

     

    Ahora bien, una estrategia para que todos los jóvenes continúen con su curso normal académico es la virtualidad y, lo ha manifestado el mismo mandatario dentro de las diversas intervenciones que ha dirigido, pero ¿será efectiva esta herramienta?

     

    Por muy moderna que parezca la idea de las clases virtuales, son muchos los hogares que no cuentan con servicio de internet. Si bien Colombia es un país que ha ido avanzando en el desarrollo tecnológico, no está preparado actualmente para recibir educación virtual y las mismas estadísticas lo demuestran. “En el país, cerca de 21,7 millones de personas cuentan con acceso a esta tecnología”, menciona el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, entonces ¿qué pasará con el resto de los millones de personas?

     

    Adicionalmente, con base en la información del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, el 63 % de los estudiantes en educación media de colegios públicos de Colombia no tiene acceso a internet ni computador en su hogar, lo que demuestra que, tras la suspensión de clases presenciales, muchos niños y jóvenes se verán obligados a no continuar con su proceso académico.

     

    El panorama no está muy claro, no se sabe a ciencia cierta qué efectos traerá esta modalidad para los estudiantes; la pandemia ha generado que la cotidianidad cambie totalmente y, por ende, hay preocupación. Ahora, solo queda estar prevenidos e ir afrontando el devenir de las cosas.

     

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    Columna realizada en en curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

  • DÍAS DE LA MUJER

    Solo en febrero de este año, al menos 20 mujeres fueron asesinadas en Colombia y durante la cuarentena, la violencia contra las mujeres ha sido noticia recurrente. Todo empieza desde que se pierde el respeto por las mujeres; cuando ya no hay diferencia entre uno piropo o diez, cuando para él son costumbres tanto cogerte “durito” como el momento en el que el jefe hace esos chistes fuera de lugar. Es precisamente el hecho de que la violencia, de cualquier tipo, hacia la mujer, sea tan recurrente, lo que nos hace vulnerables.

     

    Para cambiar un hecho debemos conocer su causa y es precisamente eso lo que como ciudadanos no entendemos. ¿Acaso la responsabilidad del maltrato hacia las mujeres recae sólo en un género? Si no existen el respeto ni la tolerancia es porque en nuestra sociedad no hay reconocimiento del papel que las mujeres desarrollamos en esta.

     

    Como mujeres el primer paso para adoptar, esencial e imprescindible, es el de apoyarnos las unas a las otras, sin demeritar nuestros trabajos o nuestra capacidad, para además de ser tomadas en cuenta, poder llegar cada vez más lejos y más alto en la sociedad. Sin embargo, aunque todas quisiéramos este reconocimiento, los hombres también tienen un trabajo puntual. Con respecto al papel de los hombres frente a este tema, es común que se normalicen ciertas acciones o pensamientos que en definitiva fomentan un maltrato hacia nosotras y no está bien, para esto se necesita una reflexión por parte de ellos. Hay que entender que los códigos de comportamiento de los hombres de antes no pueden ser los mismos de ahora, que la responsabilidad es conjunta y el cambio también lo hacen ellos, y que al igual que los hombres cuando sufren violencia, nosotras sufrimos el doble por ser mujeres.

     

    Vemos en la cotidianidad que la mujer puede, por eso, hablemos de ella, cuestionémonos de lo que pasa, de lo que podemos hacer como familias, ciudadanos o simplemente como personas que queremos un mejor estilo de vida, para potencializar a las mujeres de nuestro alrededor, como un tesoro no descubierto, porque nosotras podemos cultivar y cosechar un fruto en la sociedad, podemos pensar y ser críticas, pero sobre todo, podemos ser un apoyo entre nosotras.

     

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    Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez, publicado en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

  • Esperanza

    Existe esperanza de que algún día las cosas mejoren. Está claro que no podemos seguir el mismo camino. Debemos evolucionar. Hay esperanza, entonces, de que el cambio empiece por cada uno de nosotros. Aprender a disfrutar lo mínimo, la música incómoda de los vecinos, el ruido de los carros que pasan y otras cosas de la cotidianidad.

     

     

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    Trabajo realizado en el curso Camarografía e iluminación, orientado por el profesor Carlos Sánchez Pizarro.