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  • Las tortas que dejó el tren

    El “chachachá” de las locomotoras, las despedidas, las bienvenidas, los venteros ambulantes, el olor a humo, la avena fría de Viviano, las mandarinas de Herminia, los quesitos de María, las hojaldras de Rosa Tirado, los chorizos de Ana Felisa y demás facetas del paso de los trenes del Ferrocarril de Antioquia por Cisneros, se pueden evocar hoy, en pleno siglo XXI, con solo un bocado de una rica y suave torta de pescado, con un toque salado y acompañada por media arepa.

     

    Cisneros está a 83 kilómetros de Medellín, en el Nordeste antioqueño, es un pueblo panelero por tradición, rodeado de ríos y enclavado entre montañas que cultivan caña de azúcar. El río Nus y la quebrada Santa Gertrudis son los principales afluentes que componen el paisaje del lugar y forman charcos que son atractivos para los turistas y en los que viven peces nativos como sabaletas, mulas, barbudos y corronchos.

     

    A 95 kilómetros de Cisneros se encuentra Puerto Berrío, un municipio que tiene como una de sus principales fuentes de ingresos a la pesca. Allí desemboca el río Nus en el caudaloso río Magdalena y hay innumerables restaurantes y ventas de pescados como bagres, bocachicos, blanquillos, cachamas y comelones, unos peces que se dejan secando con capas de sal durante días al sol y al aire. Esta es la base de las mejores tortas de pescado del municipio y de la que vive una familia cisnereña desde hace 90 años.

     

    En la avenida principal de Cisneros ya es habitual ver a una mujer, con vestidos floreados y un delantal tipo mandil sentada, en una silla Rimax azul y desgastada. Ella sostiene una canasta roja en su antebrazo, su piel arrugada permite inferir su edad.

     

    Berta Serna, de 84 años y oriunda de Cisneros, inicia todos sus días a las 5:45 de la mañana. El despertador se encuentra incorporado en su cuerpo. A esa hora se levanta a preparar sus tortas de pescado desde que tenía 20 años y era aprendiz de su madre.

     

    Estas ventas tuvieron su inicio en las estaciones del Ferrocarril de Antioquia, un proyecto que potenció la economía del departamento y el país desde 1929, que fue su inauguración, hasta 1960 que inició su declive debido a que el gobierno se centró en las vías terrestres. Esto dio fin al funcionamiento de este sistema férreo. Para ese entonces, el tren ya había transportado durante 10 años a Berta, su madre y las tortas de pescado desde Cisneros hasta Caracolí. Allí se embarcaban en el tren que subía y finalizaban su trayecto en la estación Barbosa.

     

    Del Ferrocarril en Cisneros solo queda el vagón 39 de la máquina 45, que adorna la avenida principal. La estación actualmente es un museo cultural. También hay tramos de las carrileras, unos ya escondidos entre pasto y cemento y otros aún visibles, pero desgastados.

     

    << Doña Berta y su presencia habitual en las calles de Cisneros. Foto: Sofía Vanegas.

     

     

    La sonrisa de Berta, compuesta por dos dientes con bordes de oro, no se borró ni siquiera cuando el tren se detuvo. Al contrario, esto le dio las fuerzas suficientes para superarse y sacar adelante a los 15 hijos que la vida le dio y que, poco a poco, esta misma le ha ido quitando. Uno se fue para Guatemala y nunca regresó. A Julio lo mataron de una puñalada. A Darío una moto lo atropelló y lo mató. “Rayo”, como le decían a otro, murió de una cirrosis. Y así Berta dejó de ver a muchos de sus hijos. Ahora solo quedan cinco mujeres, tres de ellas tienen su propio negocio de tortas de pescado gracias al aprendizaje heredado de su madre y a la popularidad que su peculiar receta ha construido.

     

    De lunes a sábado Berta hace 20 libras de pescado y el domingo aumenta un poco la cantidad. “Es fácil, prendo seis fogones y pongo seis pailas, luego solo es coger el pescado, harina, aceite y saque”, afirmó mientras agarraba un cigarrillo entre sus dedos, uno de ellos está rodeado por un anillo plateado y el resto tienen las uñas maquilladas con una ligera capa de color negro.

     

    Los años pasan, pero la lucidez de Berta no los siente, con seguridad dice que no se enferma de nada, no toma vitaminas ni pastillas y no recuerda la última vez que fue al hospital. Como los años, también pasan carros particulares, motos, buses y transeúntes buscando, a cualquier hora del día, una rica torta de pescado a 2500. Estos productos se envuelven en un pedazo de papel cuadernillo que compra a 300 pesos. “Las servilletas no me gustan, son muy pequeñas y delgadas”, comentó mientras entregaba tres tortas a un cliente.

     

    La sazón, la suavidad en cada bocado y el buen tamaño por un bajo precio, hicieron que Berta, sin darse cuenta, se volviera referente cultural del pueblo. Ella y sus tortas ya son una tradición allí y en los municipios aledaños, además para los viajeros, turistas, campesinos e incluso desde Medellín le encargan cada tres días 50 unidades que envía en un bus.

     

    Desde que era una jovencita las calles de la avenida principal de Cisneros la acogen. Ahora, su cabello es totalmente blanco y tiene casi tantos años como la máquina 45 del Ferrocarril de Antioquia que se encuentra estacionada allí. Aquella ha sido testigo de la rutina invariable de una mujer que no conoce la palabra descanso y tampoco ve una obligación en su trabajo. Tener satisfecha a la gente es el motor que la mueve día a día: “En la casa me aburro, mi vida es esto y es lo que me gusta hacer”, aseguró con cierto tono nostálgico.

     

    A sus 85 años nunca habla de un hombre. A pesar de tener 15 hijos, no amó al papá de ninguno porque el amor jamás estuvo de su lado. Estas figuras varoniles pasaron por su vida de una manera fugaz y sin dejar huella. El cuerpo bonito y agraciado de una vendedora de tortas de pescado, que recorría las calles del pueblo y los vagones del tren, captaba sus miradas. Por la necesidad de “buscarse la comidita y sacar a los hijos adelante”, Berta les dio el gusto de adueñarse y disfrutar su cuerpo por apenas un par de pesos.

     

    En medio de unos cuantos cigarros, tintos, saludos y ventas transcurren todos los días de Berta. Vende tantas que tiene que ocupar dos canastas y son contadas las veces que le sobran. Su corazón es tan noble que se le acercan personas vulnerables y ella con un gesto de generosidad coge una, la envuelve y la regala. Tampoco le molesta dejarlas más baratas, “deme 2000 mil”, les dice sin preferencias a algunos de sus clientes.

     

    Cuando los buses de las flotas Coonorte y Expreso Cisneros paran a recoger o a dejar a sus pasajeros, Berta toma impulso, coge su canasta y emprende camino hasta allí. Sube reluciente, sin ayuda y con la misma sonrisa que la caracteriza. Camina hasta la última fila de sillas observando de lado a lado. “Tortas, tortas, tortas de pescado”, dice en el tono más alto que sus cuerdas vocales lo permiten. Siempre espera bajarse de allí con unas cuantas porciones menos.

     

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    Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.

     

     

     

  • Historias sin límites – Visor, revista audiovisual-

    No hay límites para contar historias. Este es un recorrido audiovisual por varias temáticas como la explotación sexual, la depresión, la condición de mujer y la importancia del cuidado con el autoexamen.

     

    Tres perfiles también se incluyen en esta selección: Patricia Vélez, artista y publicista; Maria Antonia Flores, modelo; y Misael Belt, fotógrafo de moda. Esta pluralidad de asuntos tiene un elemento común: todos fueron contados antes del aislamiento.

     

    Con el confinamiento cambia la propuesta audiovisual, la forma, pero se mantiene la intención narrativa y expresiva, permanece la posibilidad de abordar los temas profundos como la amistad, soledad, monotonía, el cuidado y la autoestima. Un contexto adverso no ha sido impedimento para contar buenas historias.

     

    Haga click en la imagen para ver la lista de videos:

     

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    Realizaciones de: Tatiana Martínez, David Mesa, Camila Restrepo, Lorena Villa, Natalia Gonzáles, Susana Patiño, Emilia Peláez, Juanita Robledo, Manuela Suárez, Alejandro Estrada, Manuela Betancur, Sebastián Martínez, Karol Pastrana, Manuela Sossa, Andrés Buitrago, Valentina García, Maria Antonia Villa, Isabela Flórez, Jaime Hernández, Paulina López, Sofía Vanegas, Johanna Osorio, Isabel Cristina Trujillo, Maria Camila Aguirre, María Alejandra Álvarez, Andrea Patiño, Daniela Castro, Mariana Arcila, Mariana González, Valentina Penagos y Valentina Yepes.

     

    Trabajos producidos en el curso Imagen IV, orientado por el profesor Luis Jorge Orcasitas.

     

     

     

     

     

  • El mejor salpicón de Medellín

     

    ‘La vida es fácil niña, todas estas señoras que están acá son mi familia. Sin pensarlo, estamos reunidos por desgracias ajenas’’, dijo don Leo mientras recorría con su mirada cada rincón de aquel espacio que, durante más de 15 años, le ha dado techo y comida a su familia para vivir.

     

    Cuando don Leo en el 2010 puso los papeles de renuncia en el escritorio de su jefe, jamás se imaginó que su vida cambiaría tanto. El quepis negro que portaba cada noche se convertiría en una gorra blanca, aquella camisa manga larga, se convertiría en un delantal con un estampado grande que dice ‘‘Frutería Don Leo’’. Y aquella portería similar a una jaula en las noches, se convertiría en un negocio hecho de metal, sudor, lágrimas, noches de tragos y cientos de sueños por querer cumplir.

     

    Luz Oliva decidió apoyar a Leo para dejar atrás aquel trabajo que les robó a los dos horas, minutos y segundos de estar juntos. No pensó que esa decisión sería la más importante de su vida. Desde aquel momento las madrugadas en vela esperando a su marido, después de jornadas de más de 10 horas, se convertirían en una nueva casa, nuevos viajes y muchísimo tiempo libre.

     

    Yuri Patricia tomó a su hijo y, con la poca valentía que le quedaba, se alejó de aquel lugar donde lloró, gritó y pidió ayuda; su alma sintió un descanso. Quedó atrás aquel hombre que durante cinco años fue su esposo y al mismo tiempo su verdugo. Debía comenzar una nueva vida, no pensó que sería junto a sus padres Leo y Luz en el proyecto de venta de frutas.

     

    Mary Luz perdió a su esposo por una supuesta bala perdida y sintió que sus venas se congelaban, al mismo tiempo que su corazón mermaba las pulsaciones. Murió su esposo, el padre de su hijo y el amor de su vida. Tenía que salir adelante y por eso recurrió a su hermana mayor, Luz Oliva, quien iniciaría un nuevo proyecto junto a su esposo, Leo.

     

    Frutos de vida

     

    En medio de la calle 16ª y la carrera 43, en la Avenida El Poblado, se ubica el negocio número 002, marcado así por Espacio Público de Medellín. Desde lejos se observa un letrero grande que dice: ‘‘Dios bendice este negocio’’. Al bajar la mirada, se puede observar, en medio de los racimos de bananos y plátanos, otro letrero, más pequeño y menos llamativo: Frutería Don Leo.

     

    Don Leo, quien es el creador y dueño de la frutería que lleva su nombre, es un hombre oriundo de Urrao, lugar reconocido por el queso dulce y el cultivo de las granadillas. Él comenzó a vender esas frutas que hace 16 años en una de las avenidas más concurridas de Medellín. A esas granadillas se le sumaron bananos, plátanos, peras, manzanas, naranjas, mandarinas, aguacates, uvas, entre una decena más de frutas jugosas y coloridas, adornan uno de los paisajes más grises e industrializados de Medellín.

     

    A las 5 de la mañana, don Leo y Luz Oliva están esperando a Fredy, su conductor de confianza, en la salida de su casa ubicada en Manrique oriental. Se dirigen a la Plaza Mayorista para surtir frutas frescas a su negocio: ‘‘Yo iba antes a la minorista, pero más de una vez me robaron las bolsas llenas de frutas. Entonces hace 13 años, aproximadamente, voy a la mayorista’’, afirma don Leo, delgado, de 64 años, tez oscura y una sonrisa pícara que agudiza el tamaño de sus ojos.

     

    A las 6:15 de la mañana, Yuri Patricia, su hija; y Mary Luz, hermana de Luz Oliva, llegan en un taxi, cada una cargando una bolsa en cada mano. Yuri Patricia es una mujer joven, robusta, que mide cerca de 1.72 m, guarda en su entre ceja una arruga que alude a su temperamento fuerte. En cambio Mary Luz una mujer vieja, delgada, que mide cerca de 1.55 m, saluda a don Leo con dos arrugas a cada lado de su boca que aluden a su peculiar gesto, pues tiene más sonrisa que dientes.

     

    Mientras Luz Oliva empaca 20 vasos de fruta picada en papel transparente. Yuri Patricia sostiene un cuchillo mondador entre sus manos y, al ritmo de las manecillas del reloj, rebana 5 manzanas rojas. Mientras que don Leo junto y Mary Luz resuelven cómo acomodar las sillas para que los próximos comensales disfruten de su estadía. Todos cumplen una función, todos son familia, todos están ahí como un rompecabezas.

     

    Cada día de la semana, cuando se pasa por la frutería, las mujeres que atienden esta caseta tienen uniformes diferentes: el lunes se hace homenaje al color rosado de una buena pitaya, el martes es de mora azul, el miércoles de azul cielo, el jueves del limón y el viernes son de las uvas moradas.

     

    Fruta podrida

    Aunque la variedad de frutas sea abundante, para don Leo ninguna de ellas se vende tan bien como un buen vaso de salpicón. ‘‘La gente que trabaja por acá cerca lo que más compra es salpicón. Una persona puede comprar 6 vasos de salpicón’’ afirma Don Leo mientras, con un trapo blanco con más rotos que tela, espanta a los moscos que se le quieren acercar a su producto estrella.

     

    ‘‘Este negocio mío, yo lo quiero más que a una hija, mejor dicho, es mi tercer hijo’’, afirma don Leo. Para él, llegar a la estabilidad económica y laboral que tiene ahora no ha sido nada fácil. En el 2004, cuando inició con su local, la mujer que comparte caseta con él intentó “salarle” el negocio por medio de la brujería y magia negra.

     

    ‘‘El 31 de diciembre y nos íbamos de vacaciones, los 15 días que siempre saco con mi familia. Empezamos a empacar todo lo de los estantes. Cuando estábamos recogiendo las cosas del último estante mi esposa encontró una medalla grande que tenía dibujado como unas serpientes. Yo llevé eso donde una señora que vive por el barrio, ella sabe de brujería y esas cosas. Me dijo que ese medallón lo habían puesto ahí para salarme el negocio. Con el tiempo me di cuenta de que era esta señora que vende pasteles de pollo aquí al lado’’, expresa don Leo mientras señala el sitio exacto donde encontró la medalla.

     

    ‘‘Es que yo pude irme con mi esposa para un crucero por Aruba gracias a esto. Tuve la oportunidad de comprar mi propia casa. Le debo mucho a las frutas’’, afirma don Leo con una sonrisa entre cruzada con risas.

     

    Y así ese pequeño negocio, con estructura de metal y colores que adornan el día más oscuro de marzo, es un oasis en medio del apresurado caminar de los cientos de ciudadanos transitan. Algunos lo reconocen y otros solo lo miran, pero lo que todos en silencio guardan en su mente es que ‘‘Frutería Don Leo’’ es una parte irremplazable de la Avenida El Poblado.

     

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    Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.

     

     

     

     

     

  • En Medellín, las madres dedicadas al trabajo sexual agotan recursos

    ​En medio de la pandemia por Covid-19, el aislamiento obligatorio ha llevado a las trabajadoras sexuales del centro de Medellín, muchas de las cuales son madres cabeza de familia, a tomar medidas que ponen en riesgo su salud y tranquilidad. ​

     

    << Para las que optan por mantenerse en las calles el reto es doble: subsistir y protegerse.

    Foto: Joaquín Sarmiento.

     

     

    El aislamiento obligatorio que restringe la circulación en las calles ha disminuido casi a cero el número de clientes que buscan servicios sexuales desde el 19 de marzo, cuando se dictaron las primeras medidas de confinamiento. La limitación y las alertas en relación con el contacto físico llenan de incertidumbres las proyecciones de recuperación para las mujeres que ejercen la prostitución.

     

    Falta de registro

     

    Según Mary Luz López, autora del libro Alzo mi voz, a muchas de estas mujeres les ha tocado salir a las calles a exponerse a contagios y multas porque los gastos y las necesidades no dan espera. Otras se encuentran trabajando en negocios abiertos clandestinamente, incluso hay quienes han optado por el microtráfico de estupefacientes. Y es que, aun con las campañas de colectivos como Putamente Poderosas o programas de entidades gubernamentales como la Secretaría de Inclusión Social y Familia, las ayudas humanitarias no han sido suficientes para toda esta comunidad.

     

    “La mayoría de las mujeres están en crisis. Al inicio de la cuarentena se entregaron unos mercados que consistían en una libra de arroz, un kilo de fríjol, azúcar, más o menos con un valor entre $30.000 y $35.000. No es suficiente para calmar el hambre en una familia de dos a tres personas”, indicó Luz Mery Giraldo, representante legal de la corporación Guerreras del Centro. La realidad es que muchas de estas mujeres tienen de tres a cinco hijos y un compañero que también se encuentra sin empleo, pues usualmente son trabajadores con oficios informales igualmente afectado por el encierro. Por tanto, son urgentes para ellas las ayudas que posibiliten el sustento de sus hogares, por lo menos en estos días de inactividad.

     

    El problema no es nuevo

     

    La cotidianidad de estas mujeres siempre se ha visto tocada por la discriminación, las precariedades, los abusos por parte de la fuerza pública, entre otros factores que dificultan la normalización de dicha labor. “Cuando deciden que tienen que salir, porque no hay de otra, como han hecho algunas, lo único que reciben es ser llevadas al CAI, maltrato y abuso por parte de la Policía, comparendos, a lo que ellas responden: ‘que me pongan todos los que quieran, igual no tengo ni para comer’”, indicó Tatiana Cano, integrante del colectivo Putamente Poderosas.

     

    Varias de estas mujeres afirman que lo peor que puede pasar es que se enfermen. Así dijeron entre gritos y algarabía en la segunda entrega de mercados que realizó Putamente Poderosas: “Si no nos mata el COVID, nos mata el hambre”.

     

    Es importante destacar que, para muchas madres trabajadoras sexuales, la angustia por sus hijos, el riesgo de contraer enfermedades, el maltrato por parte de sus familiares y allegados no es algo nuevo. “De uno se aprovecha el de los mandados, el de los tintos, la familia, la iglesia, la sociedad”, contó López. Destacó que, aunque es más difícil conseguir sustento en esta época, las mujeres no cambian el ejercicio de prostitución.

     

    Los matices de un ideal de madre

    Muchas de estas madres se sostienen en el ideal de “sacar adelante a los hijos”, que puedan tener, en pocas palabras, “tener lo que ellas nunca tuvieron”. En efecto, hay quienes tienen hijos profesionales que nunca supieron el oficio de sus madres.

     

    Otras alternativas

     

    Para la mayoría de estas mujeres, la única fuente de ingresos es el trabajo sexual y es por esto que algunas están buscando cambiar de oficio para sostenerse, dado su futuro laboral incierto. Algunas de ellas se están reconectando con actividades como la costura, la venta de productos. Otras están buscando opciones como ser modelos webcam, vender fotos, videos, entre otros productos digitales, pero carecen de recursos tecnológicos o no tienen cuentas bancarias para hacer estos oficios.

     

    Las Guerreras del Centro, por otro lado, están buscando sobrellevar la angustia y la ansiedad de esta situación por medio de trabajos manuales, escritura, poesía, interacción en redes sociales con videos y fotos, entre otras cosas. Buscan donaciones de equipos tecnológicos para su progreso, a la vez que aprenden progresivamente el manejo adecuado de las TIC.

     

    Falta también conciencia. Algunas de estas trabajadoras no están tomando las medidas de prevención necesarias. “De alguna cosa nos tendremos que morir, pero el hambre no nos la aguantamos”, expresaron algunas de ellas. Muchas incluso se incomodan ante la idea de evitar el contacto físico. Están buscando trabajo en otros sitios, huyendo de la Policía, evitando que las aborden, tratando de conseguir clientes.

     

    El trabajo sexual afronta retos derivados de la necesidad de evitar el contacto físico. Probablemente disminuya la oferta, algunas voces hablan de formalización y parte importante de quienes ejercen el oficio están buscando alternativas. Pero, según Acevedo, lo que llaman “la gran oportunidad del coronavirus”, no aplica para esta población, porque sería volver a configurar un sistema de vida que viene de hace muchos años.

     

    ¿Qué sigue ahora?

    “Yo siento que el país está en una situación económica muy complicada, lo cual hace que el panorama sea muy crítico. Sería muy optimista y muy poco realista decir que van a poder vivir de otros oficios en estos momentos”, señaló Cano.

     

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    Informe realizado en el curso Periodismo II, orientado por la profesora Claudia Sánchez Aguiar.

     

     

     

     

  • Mujeres trans, trabajadoras sexuales en condiciones precarias

     

    Antioquia Trans, uno de los colectivos que defienden los derechos de las personas LGBTI+ en el departamento, las ha acompañado durante el confinamiento.

     

     

    Históricamente, la población trans ha sido víctima de discriminación y exclusión dentro de la sociedad, pues las personas que hacen parte de ella han cambiado el orden del paradigma planteado respecto al género y la sexualidad. Ante esto ha habido respuestas agresivas desde el orden social establecido. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en América hay cuatro países con las cifras más altas de homicidios de personas transgénero y transexuales. Colombia hace parte de la lista.

     

    << La obra de Jorge Zlonso Zapata, dedicada a retratar la cotidianidad del Centro, ha sido expuesta en Divas Art Gallery.

     

     

    A pesar de la visibilidad que ha adquirido esta población en el país, el Gobierno Nacional aún no cuenta con las garantías necesarias para atender los casos especiales de estas personas. Cosa que ha quedado en evidencia gracias a las medidas de aislamiento social que se decretaron por la propagación del COVID-19, porque la ha incrementado vulnerabilidad de muchas personas LGBTI+, en especial de las mujeres trans. La gran mayoría de ellas trabaja en el sector de belleza y cosméticos, o se dedican al trabajo sexual para obtener el sustento económico del diario vivir.

     

    Ahora bien, en Medellín hay un lugar en la comuna 10, La Candelaria, llamado Barbacoas. Esta es una calle antigua del centro de la ciudad y es conocida por ser un punto focal del trabajo sexual de mujeres trans, pues la mayor parte de ellas habita y trabaja en el sector. “Muchas de ellas están acostumbradas a estar en la calle, son nómadas: si no están en el centro de la ciudad, están en San Diego; si no, están en la autopista; si no, están en otro municipio u otra ciudad. Siempre están en movimiento”, afirmó Miguel Gallardo, fundador del Bar/Galería Divas que está ubicado en la zona.

     

    Ellas están todo el tiempo en la intemperie, uno de los factores de riesgo que las hace más vulnerables. Además viven del día a día. Muy pocas cuentan con una casa propia, viven en habitaciones de inquilinatos o de hoteles que a la vez cumplen con el papel de lugares de trabajo. Desde que comenzó el confinamiento se han visto obligadas a no salir a las calles para no exponerse al virus o a una sanción. Muchas que no cuentan con otra fuente de ingresos distinta a la prostitución, siguen saliendo para atender a los pocos clientes que llegan a la zona. Los más fieles a ellas son los taxistas, pero ahora atienden a vecinos y trabajadores del mismo sector.

     

    La Ley Rosa Elvira Cely

    El 6 de julio del 2015, el expresidente Juan Manuel Santos expidió esta la ley con la cual se reconoció el feminicidio como un delito autónomo. Solo hasta diciembre del 2018, el juzgado Segundo Penal del Circuito de Garzón (Huila) condenó a Davinson Stiven Erazo Sánchez como responsable del feminicidio de Anyela Ramos Claros, una mujer transgénero. Fue la primera vez en la que el cuerpo judicial del país reconoció el homicidio de una mujer trans como un feminicidio.

     

    El abuso policial

     

    El contexto sociocultural de la capital antioqueña es conservador, pero la explicación de este va más allá de las distribuciones geográficas que posee el Valle de Aburrá. Ismaria Zapata, integrante del movimiento político Estamos Listas aseguró que “el abuso policial hacia las mujeres trans es un hecho casi histórico. Incluso hay casos en los que han sido víctimas de violación en los CAI”. El abuso de la autoridad contra ellas ha surgido como un rechazo porque “desde la perspectiva de una ‘sociedad organizada’, para ellos, estas mujeres ‘traicionaron’ la idea paradigmática de la imagen de los hombres, el lugar de la virilidad”, puntualizó Zapata.

     

    Según el Acuerdo 08 del 2011 del Concejo de Medellín, “se adopta la política pública para el reconocimiento de la diversidad sexual e identidades de género y para la protección, restablecimiento, atención y la garantía de derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgeneristas e intersexuales (LGBTI) del Municipio de Medellín”. Desde lo que contempla el documento, las mujeres trans que se han visto inmersas en casos de discriminación por parte del cuerpo policial se han aferrado a todo el cubrimiento legal que puedan lograr para darle una solución a esta problemática. Asimismo, la Defensoría del Pueblo elaboró un informe llamado Cuando autoridad es discriminación, donde las personas de la población LGBTI+ pueden guiarse al momento de denunciar situaciones de abuso de poder de la autoridad.

     

    En gobiernos anteriores estas poblaciones no eran validadas y a las mujeres trans no las identificaban como mujeres. Ahora cuentan con más auxilios por parte de las autoridades, pero no son eficientes. Al tabú que ya tenían por ser LGBTI+ se les suma el que hay alrededor de las dinámicas del trabajo sexual, ese es otro de los factores que causa un atropello de la fuerza pública hacia ellas.

     

    “Las relaciones con la institucionalidad son muy complicadas, muchos de los policías se niegan a proteger a las mujeres trans que trabajan en la prostitución y siempre hay una tensión entre ambos”, expresó Danys Acevedo, integrante del colectivo Antioquia Trans. Durante la pandemia, como muchas han violado las medidas de aislamiento público para salir a trabajar y obtener ingresos, han tenido conflictos con la policía porque el reglamento implementado no les permiten trabajar, las obligan a quedarse encerradas en los hoteles donde viven.

     

    Acceso a los servicios de salud pública y ayudas del Estado

     

    La cartilla Trans-formando derechos, distribuida por la Defensoría del Pueblo desde el año 2019, se encarga de divulgar y proteger los derechos de las personas transgénero que son víctimas de violencia y discriminación. Dentro de la sección de Salud, basada en el artículo N°49 de la Constitución Política, se afirma que el Gobierno debe garantizar las intervenciones quirúrgicas, los exámenes para el diagnóstico, el seguimiento, los medicamentos, entre otros componentes que se necesiten para la salud de la persona. Aquí surgen los problemas al momento del diligenciamiento de todo el papeleo para acceder a estos derechos, pues muchas de las trabajadoras sexuales trans que han comenzado el proceso se les dificulta seguir con el mismo.

     

    Dentro del sistema de salud también se ve la discriminación transfóbica, pues en repetidas ocasiones se presentan casos desde el personal médico hacia estas mujeres. Les alargan los tiempos de entrega de los medicamentos, se niegan a darles la prescripción de las hormonas, no las remiten a los endocrinos e incluso se niegan a hacerles los procedimientos quirúrgicos que les piden. “Muchas de las mujeres deciden no entrar a los procesos de reemplazo hormonal por la cantidad de trabas que les ponen para lograrlo, la arbitrariedad del sector de la salud hacia ellas es innegable dentro de estas dinámicas”, afirmó Acevedo.

     

    La ausencia de reconocimiento que hay de las mujeres trans trabajadoras sexuales desde la ciudadanía implica una insuficiencia gubernamental, es decir, que las ayudas que obtienen son precarias. En este momento, las que ya habían empezado un tratamiento hormonal, no tienen cómo acceder a los medicamentos de control y el Estado no cuenta con programas especiales para hacer que ese tipo de ayudas lleguen a ellas.

     

    La mayoría de las personas que han sido beneficiadas con mercados y ayudas monetarias del sector de La Candelaria las han recibido por parte de los colectivos y movimientos que están comprometidos con la causa, como Putamente Poderosas y las Guerreras del Centro. La brecha en la trazabilidad de la información para la entrega de las ayudas es amplia, pues hay muchas personas en situación de necesidad en medio de la pandemia y el manejo de los datos se complica. “A las mujeres trans, puntualmente, no les ha llegado ninguna ayuda”, concluyó Acevedo.

     

    Divas, The Gallery

    Comenzó con la idea de ser un club privado con servicio de habitaciones al que solo podrían acceder los clientes con membresía, pero hubo muchos conflictos entre las mujeres trans de la zona y Miguel, el dueño del bar. Así que decidió convertirlo en una galería de arte, donde se hacen exposiciones de fotografías, pinturas y shows de Drag Queens. El negocio lleva 3 años funcionando.

     

     

     

     

  • Trabajo sexual recibe apoyo por aislamiento

    El trabajo sexual es de las actividades que más se han visto afectadas por la pandemia. En Medellín las mujeres cisgénero y transgénero que ejercen este oficio no han tenido la posibilidad de laborar y, en consecuencia, no están teniendo los ingresos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas como la alimentación, dormir en un lugar cubierto o acceder a servicios de salud.

     

    Según Isabella Villegas, historiadora en formación y miembro del colectivo Putamente Poderosas, las trabajadoras sexuales en la ciudad son una población ignorada, pero histórica. Se puede rastrear desde finales del siglo XIX cuando Coriolano Amador fundó la plaza de mercado cubierta en Guayaquil. “Cuando Guayaquil cayó en desgracia porque la plaza se quemó, el trabajo sexual se trasladó a Lovaina y allí tuvo su época gloriosa. Eran burdeles donde se tomaban decisiones de índole nacional entre los años 50 y 60”, comentó Villegas.

     

    Hacia los años 70 y 80 Lovaina perdió su acogida entre las élites del país debido a prohibiciones de los gobiernos municipales que llevaron a que la prostitución se tuviera que desempeñar en la clandestinidad. Así las trabajadoras sexuales empezaron a migrar a zonas del centro como La Veracruz, La Candelaria, Calibío y los alrededores del Museo de Antioquia, hasta hoy es una zona que se conserva como “el lugar con más prostitución callejera de Medellín”, explicó Villegas.

     

    Para apoyar a esta población que ejerce en el centro de la ciudad, varios colectivos no gubernamentales y entidades del Estado han generado campañas y programas para recoger fondos y ayudar tanto a las trabajadoras sexuales como a todos los que viven de la informalidad, del diario.

     

    El colectivo Putamente Poderosas vincula mujeres preparadas para diferentes profesiones en favor de trabajadores informales del Centro de Medellín. Foto: @evelinessesvelev

     

    Yo me quedo en casa y Noche a 10 mil: Putamente Poderosas

     

    Uno de los colectivos es Putamente Poderosas, que desde el 17 de marzo adelanta una campaña con la que, para el 8 de junio, lograron recaudar 310 millones de pesos. La iniciativa con el nombre Yo me quedo en casa, comenzó de la mano del director del periódico Universo Centro, Juan Fernando Ospina, y tuvo seis etapas.

     

    En la primera fase se hizo una campaña de concientización, con la participación de voluntarios del colectivo que recorrieron las calles del centro, lugares como el Parque Bolívar, el Parque Berrío y La Veracruz, repartieron geles antibacteriales y volantes a las trabajadoras sexuales y vendedores ambulantes. Los datos que contenía el papel se referían al autocuidado ante la contingencia de salud de la COVID-19 y recomendaciones específicas para ejercer la prostitución.

     

    Además, se elaboró un rastreo de información de las personas que serían beneficiadas con mercados y auxilios de alojamiento. La segunda y tercera etapa consistieron en la repartición de los recursos. Fueron posibles gracias a la ayuda de entidades como la Gerencia del Centro, la Policía Nacional, el Museo de Antioquia y la Subsecretaría de Espacio Público, que citaron a las personas inscritas previamente a un punto de encuentro.

     

    Para los siguientes ciclos de entregas, el colectivo decidió implementar estrategias que les permitieran seguir apoyando a esta población, pero sin generar aglomeraciones que se pudieran convertir en un riesgo de salud pública. Seleccionaron a cinco mujeres del Área Metropolitana que pertenecían al programa de beneficiados y les entregaron 21 mercados para que los repartieran en su comunidad. También establecieron relaciones directas con cinco inquilinatos del centro para enviar directamente las ayudas humanitarias y pagar el valor de alojamiento a los administradores.

     

    El proyecto no finalizó allí, se transformó con el nombre de Noche a 10 mil, que consiste en realizar mínimo una donación de 10 mil pesos (el valor de una noche en un inquilinato), la meta de 25 millones de pesos semanales.

     

    Tatiana Cano, miembro del colectivo, acotó que “las campañas se basan en la empatía de las personas, lanzamos la campaña Noche a 10 mil y ya estamos trabajando en otra. La idea es que mientras el aislamiento inteligente siga, nosotras vamos a seguir en campaña”.

     

    Putamente Poderosas con sus diversas campañas, hasta el 8 de junio, logró impactar a más de mil familias, no solo a trabajadoras sexuales ligadas al colectivo, sino también a algunos miembros de la Red Popular Trans y trabajadores informales.

     

    ¿Qué es Putamente Poderosas?

    Putamente Poderosas es un colectivo joven que se lanzó el 5 de marzo de este año. Este busca resignificar la palabra puta y dar voz a las trabajadoras sexuales de Medellín, para que estas se empoderen de su labor y su dignidad humana. Lo conforman nueve mujeres, la mayoría hacían parte del voluntariado de la corporación Guerreras del Centro.

     

    Apoya a una guerrera

     

    La organización Las Guerreras del Centro, conformada por mujeres que ejercen o ejercieron el trabajo sexual, también se está viendo afectada por la contingencia. Luz Mery Giraldo, representante legal del colectivo, comentó que las guerreras han logrado subsistir gracias a unas ayudas entregadas desde la Secretaría de las Mujeres y a unos auxilios de quienes las sigue y conoce.

     

    En las redes sociales del colectivo hay una convocatoria llamada Apoya a una Guerrera, consiste en una invitación a la comunidad para ayudar a estas mujeres, la mayoría vive del trabajo informal. Solicita apoyo económico o en especie y está siendo recolectado en la Galería Divas en la calle Barbacoas, gracias a que su propietario Miguel Gallardo.

     

    Además, esta comunidad de mujeres se está reinventando, trasladó sus performances de las calles a las redes sociales, comparten videos bailando o cantando, podcast con sus historias y las costuras que han realizado en este tiempo de cuarentena. “No todas tenemos el conocimiento en tecnologías, la virtualidad es lo que se impone entre nosotras y nos estamos capacitando en el manejo de las TIC”, dijo Giraldo.

     

    Para ello, están solicitando a las personas que tengan computadores y teléfonos inteligentes que les donen. También piden voluntarios que las acompañen a adaptarse a las nuevas tecnologías. “Este es nuestro nuevo reto, que todas tengan acceso a esta tecnología. Siempre estamos pensando en diferentes alternativas que nos permitan seguir en contacto y trabajando por dignificar el trabajo sexual”, aseguró Giraldo.

     

    La estrategia es de ayuda e información. Las mismas trabajadoras sexuales son cogestoras del trabajo.

    Foto: Putamente Poderosas.

     

    Acompañamiento por parte del gobierno

     

    Ismaria Zapata, representante en el Concejo de Medellín del movimiento político Estamos Listas, afirmó que desde la Alcaldía sí existe un programa para atender a las personas en situación de calle. “Desde la concejalía revisamos cómo se distribuyeron estos recursos, y en las comunas 10 y 4, que son históricamente en las que se ha concentrado el trabajo sexual, se repartieron más de dos mil y ocho mil ayudas respectivamente. Pero no tenemos conocimiento de cuántas de esas personas ejercen el trabajo sexual”, aclaró Zapata.

     

    Según ella, Estamos Listas realizó unas bases de datos de las mujeres trabajadoras sexuales que viven en los inquilinatos. “La Alcaldía sabe muy bien dónde están las mujeres trabajadoras sexuales de Medellín, pero le hemos preguntado a la Subsecretaría de Seguridad cuáles de esas ayudas han llegado a esta población y no tiene conocimiento de estas cifras”.

     

    Por parte del Estado no existe un programa de ayudas específico a esta población y el acompañamiento que se ha percibido en esta cuarentena se ha enfocado en estratos socioeconómicos, no en poblaciones específicas. Para Villegas, “los colectivos particulares han estado tratando de tapar los huecos que se hacen mientras llega el Estado eficientemente”.

     

    Más sobre las Guerreras del Centro

    Guerreras del Centro es una corporación que busca resignificar a las trabajadoras sexuales de Medellín. Son ocho mujeres adultas que ejercen o ejercieron esta labor. Mediante expresiones artísticas como el baile, la poesía, la actuación, marroquinería y tejeduría, cuentan sus historias de vida para devolver el respeto y la dignidad a las mujeres trabajadoras sexuales.

     

    Estas son las recomendaciones que reciben las trabajadoras sexuales del Centro, por parte de colectivos ciudadanos.

    Foto: cortesía.

     

    Panorama general del trabajo sexual en Colombia

    El último censo de prostitución que se realizó en el país data del año 1963. Por lo tanto, no existen cifras actuales que expongan el panorama del trabajo sexual en Colombia. Esta es una labor permitida y reconocida como un trabajo válido y digno por la Corte Constitucional como se admite en la sentencia T-629 de 2010, sin embargo, no hay un marco jurídico específico que regule el oficio.

     

     

     

     

     

     

  • La incertidumbre, lección principal

     

     

    << #SomosMásComunicación es la muestra con lo más destacado en los trabajos de los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la UPB en Medellín.

     

    ​Debido a la pandemia por COVID-19, desde el pasado16 de marzo los estudiantes de Colombia dejaron de asistir presencialmente a las clases y pasaron a la modalidad virtual. Por esta razón, los colegios se vieron obligados a buscar rápidamente estrategias y presentar soluciones para lograr suplir las necesidades, lo cual ha generado nuevos desafíos para el sistema educativo del país.

     

     

    Antes de esta contingencia, la educación en Colombia ya presentaba fallas, que han sido analizadas tanto desde el punto de vista económico como social. Un artículo de opinión escrito por el político Ángel Pérez para la revista Dinero en 2019, señala las diferentes falencias que tiene el sistema —sin contar el porcentaje de niños y jóvenes que no acceden a la educación— e incluso menciona que han sido omitidos procesos pedagógicos y la gestión educativa. “…Nuestros mejores estudiantes, quienes pertenecen a los colegios privados (donde estudian los hijos de las élites del país), no alcanzan a los escolares con más bajos resultados de otros países”, dijo Pérez.

     

    A estas problemáticas se suman la falta de simulacros o implementación de modalidades virtuales en los colegios. Es decir, son pocas las instituciones que, antes del aislamiento preventivo, ya habían desarrollado actividades para capacitar tanto a los estudiantes como a los profesores para enfrentar este tipo de eventualidades.

     

    En vista de las limitaciones que se han presentado, el Gobierno suspendió provisionalmente las pruebas Icfes como requisito para la educación superior, mientras se definieron mecanismos para efectuarlas mediante herramientas digitales y se han creado planes de apoyo para brindar apoyos a las personas más afectadas. Desde el Ministerio de Educación y las instituciones, tanto privadas como públicas, se ha intentado acompañar a los profesores para que continúen con el contenido propuesto para el año en curso.

     

    Sin embargo, las estrategias que se deben implementar en cada colegio son distintas, acordes a las necesidades de cada comunidad educativa y a los conflictos y demás situaciones particulares a ellas. En los establecimientos públicos, el 90 % de los estudiantes son de estrato 1,2 y 3, según datos del DANE citados por Pérez en otro artículo de Dinero en 2019. Por eso, lo más probable es que tengan inconvenientes con la nueva modalidad, en comparación con los privados, debido a que no todos los niños y jóvenes cuentan con dispositivos tecnológicos o conexión a internet en sus hogares. Tampoco se pueden dirigir a bibliotecas o cafés internet puesto que están cerrados, lo que les imposibilita hacer uso de las plataformas online que han sido creadas para afrontar la contingencia.

     

    Un reciente estudio de la Universidad de los Andes expuso los diversos conflictos que puede tener la educación virtual en Colombia, los cuales se manifiestan entre las personas cuyos ingresos no son suficientes para suplir necesidades básicas. “Aunque estas estrategias son efectivas en reducir la tasa de contagio, tienen consecuencias sociales y económicas importantes, especialmente en lugares donde las condiciones socioeconómicas de los ciudadanos son una de las principales barreras para poder adquirir bienes y servicios de la población”, afirmó el estudio.

     

     

    Educación en el mundo

    De acuerdo con la Unesco, 1370 millones de estudiantes y 60,2 millones de maestros se han visto afectados por el confinamiento. Las dificultades de estos son mayores en los países menos desarrollados. 26 millones de estudiantes no cuentan con dispositivos tecnológicos y 706 millones que no tienen acceso a internet.

     

    Escuelas rurales en la contingencia

     

    Las zonas rurales del país también presentaban inconvenientes antes de la situación actual. Según un artículo de El Espectador en 2019, los resultados de las pruebas estatales, casi siempre, muestran un rendimiento menor al que se da en los colegios de las ciudades, especialmente en asignaturas como ciencias y matemáticas. Además, un estudio de la Universidad de los Andes de 2019 expuso la problemática de que en Colombia el 70% de los niños y jóvenes que no acceden a la educación pertenece a estas zonas, al igual que el 50 % de la población analfabeta.

     

    En estos territorios se han tenido que utilizar alternativas diferentes a la de la virtualidad, puesto que la mayoría de los escolares no cuentan con los dispositivos necesarios ni con las capacitaciones para estudiar online. Por ejemplo, en las escuelas de Apartadó se está trabajando por medio de cartillas entregadas a los alumnos para que posteriormente las devuelvan ya desarrolladas y en algunos casos se pueden interactuar las respuestas vía WhatsApp con aquellos que tienen la facilidad.

     

    Uno de los rectores de Apartadó, Efrén Pineda, afirmó que: “Desafortunadamente en cuanto al tema de equipos es muy difícil, todos los años mandamos requerimientos, pero no pasa nada y para esta emergencia tampoco han respondido. Se supone que van a brindar talleres para trabajar con los estudiantes, pero aún no han llegado”. También mencionó que por parte de la comunidad del municipio sí se han hecho donaciones o recolectas para ayudar a los residentes del pueblo que lo necesiten. En cuanto a la educación dice que se han visto gratamente sorprendidos por el compromiso que han recibido por parte de los padres de familia y acudientes.

     

    Infografía: Isabel Cano Agudelo.

     

    Connotaciones psicológicas

     

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha resaltado que el confinamiento está causando fuertes impactos psicológicos. El estrés, la depresión y la ansiedad se han visto incrementados por factores como: el miedo, la falta de socialización y de relaciones interpersonales, la soledad, la preocupación por las dificultades económicas que se pueden dar en este momento, los problemas intrafamiliares, entre otros.

     

    Todas estas situaciones también traen consecuencias en la educación de los niños y jóvenes. Catalina Díaz, psicóloga de la Universidad de Envigado, dijo que: “El cambio abrupto y el no poder hacer las actividades que se realizaban anteriormente genera malestar. Se empiezan a presentar estos trastornos que limitan a nivel académico, no se rinde de la misma manera en las exigencias escolares, sociales ni laborales”. También expuso que, tanto con los jóvenes como con los padres de familia, se debe hacer contención de crisis durante y posterior a la contingencia actual.

     

    Ante situaciones como estas, el Ministerio de Salud abrió líneas de atención para ayudar a las personas que puedan presentar alguno de estos desórdenes y ha dado recomendaciones para evitar el aumento de los mismos en el aislamiento. Los sicólogos de algunos colegios se han dispuesto para atender estas situaciones y guiar a los acudientes. Principalmente a quienes tienen niños pequeños, puesto que necesitan una disposición mayor de su parte.

     

     

    Opiniones de los padres de familia

    “Hay muchos niños acá en Montería que los han sacado de estudiar porque no están capacitados para recibir las clases virtuales o no tienen un computador”.

    Juan Carlos Cano Jaramillo.

     

    “Mi hijo que está en once se ha visto agobiado porque se ha perdido de muchas cosas de su último año, con la menor que está en primero ha sido más difícil porque no tienen esa parte didáctica (…) no se concentra más de una hora al día”.

    Paola Andrea Patiño.

     

    “… otro aspecto muy importante es que la interacción humana de los niños se debilita muchísimo y hace falta para mantener la motivación”.

    Adriana Zuleima Alzate.

     

    ¿Qué sigue para la educación del país?

     

    En diciembre de 2019 en declaraciones al diario Portafolio, el Ministerio de Educación Nacional resumió las apuestas para mejorar la educación en Colombia. Estas consistían en la construcción de nuevos espacios educativos, una mejora de la infraestructura de las escuelas de la zona rural y el fortalecimiento de la jornada única. Lo que beneficiaría a más de 500 mil estudiantes, según lo expresó María Victoria Angulo, actual ministra de Educación.

     

    De manera oficial no se han determinado los impactos de la contingencia sobre estos planes, pues la prioridad son las soluciones por la suspensión de las clases presenciales. Los colegios hacen nuevas estimaciones y las universidades, entre ellas la UPB, adelantan planes a partir del impacto de la emergencia sobre sus matrículas y sus finanzas. Las universidades privadas han formulado solicitudes al gobierno, así como han planteado junto a sus pares de lo público, iniciativas para el trabajo en red, como lo anunciaron las universidades del llamado G8 en Medellín.

     

    La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez expresó en la plataforma Twitter: “La pandemia nos afecta a todos y requiere sociedad e instituciones que actúen con ética y solidaridad. Duele oír padres de familia que retiran a sus hijos de los colegios porque su ingreso se frenó por cuarentena…”.

     

    Aunque en algunos de los centros educativos ya se ha anunciado una baja de los precios, persisten las dudas e inconformidades con el cambio a la virtualidad, sumadas a la incertidumbre sobre cómo continuará el año lectivo en el segundo semestre. Como ya lo ha expresado el Gobierno, las decisiones y las medidas son tomadas con base en las nuevas necesidades que surgen y los avances que se vayan presentando. Oficialmente, la emergencia sanitaria sigue decretada hasta el 31 de agosto.

     

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    Trabajo elaborado por Isabel Cano Agudelo para el curso Periodismo II, orientado por la profesora Claudia Sánchez Aguiar.

     

     

     

     

     

  • En la virtualidad, nuevos desafíos laborales

    La virtualidad no funciona igual en todos los sectores económicos. Este recorrido muestra contrastes en su aplicación en sectores como el educativo respecto de otros sectores como la publicidad. Datos que revelan lo que implica el nuevo lugar que tienen las tecnologías digitales como apoyo a la producción y testimonios sobre los cambios de las rutinas de trabajo.

     

    La tecnología se ha encargado de desaparecer diversas barreras y configurar un “espacio” para todos, al facilitar la información y rapidez de la comunicación. Durante el confinamiento, en diversos ámbitos pasó de ser cuestionada y desdeñada, a cobrar un nuevo valor como elemento de apoyo a las actividades humanas.

     

    Más de 180 países están atravesando una emergencia sanitaria de impactos sin precedentes. La situación atípica producida por el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad que produce (COVID-19), ha traído consecuencias que influyen en las actividades cotidianas en todo el mundo. El sector productivo, la economía, el sector de la salud, los colegios y universidades, el ámbito laboral y los eventos sociales, entre otros, se han visto afectados y obligados a acatar los protocolos que han dictado los gobiernos con el fin de combatir la pandemia. En el caso de Colombia, el presidente Iván Duque decretó el Aislamiento Preventivo Obligatorio con 34 excepciones, de las cuales se excluyen cerca de 6 millones de personas que actualmente trabajan desde casa.

     

    De acuerdo con esto, el Gobierno Nacional invitó a implementar el teletrabajo y el uso de herramientas virtuales como una alternativa durante el confinamiento, pues no implica aglomeración de personas ni interacciones presenciales, lo que ayuda a evitar la exposición al virus. Estas medidas se han convertido en un reto para continuar con la rutina a la que están acostumbrados miles de colombianos.

     

    Virtualidad y aprendizaje: ¿compatibles?

     

    Los colegios y universidades están realizando sus clases virtualmente con la ayuda de diferentes plataformas digitales, lo que ha limitado el aprendizaje, la interacción y las diferentes actividades que se hacían en esos espacios a una reunión por videollamada.

     

    Esta metodología de trabajo ha traído ventajas y desventajas; y estas últimas engloban factores como la falta de capacitación de los docentes y estudiantes, la diferencia de condiciones por falta de recursos, además de que las plataformas suelen colapsar por la congestión de la red.

     

    Yurby Álvarez, profesional en Microbiología y docente de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña, hace énfasis en el compromiso que tiene como trabajadora de la educación para hacer llegar el conocimiento a sus estudiantes de la manera más clara y precisa. “El mayor reto ha sido tratar de mantener activos a los estudiantes en el momento de las clases virtuales y mantener el contacto directo con ellos a través de todas las herramientas que tenemos. Otra dificultad ha sido la desigualdad de condiciones que encuentro en mis estudiantes ya que no todos tienen acceso a un computador o a conexión de internet. Yo tengo grupos de 22 estudiantes y alcanzo a conectarme máximo con 7 u 8 por clase”, dice la docente.

     

    Asimismo, los estudiantes también han compartido sus pensamientos y experiencias respecto a la modalidad virtual. El tema de las clases virtuales es algo con lo que no todos están familiarizados, por lo que llevar este proceso ha presentado varios inconvenientes.

     

    “Aprender por medio de una clase virtual no se compara con la presencialidad ni con la interacción entre las personas”, cuenta Johan Achury, estudiante de Derecho de la Universidad de Antioquia. De igual modo, el joven comenta que el cambio de entorno —de un aula a un lugar en la casa— también influye en el aprendizaje, puesto que a veces en el hogar se pueden presentar distracciones que interfieren en la explicación de algún tema. Además, laboratorios o actividades al aire libre que, como parte importante de la formación académica se hacían dentro de las instituciones educativas, no se han podido practicar.

     

    El trabajo virtual varía sus dinámicas según el sector productivo al que corresponda. Foto: Daniela Morales.

     

    El teletrabajo: ¿eficiencia o una pérdida de tiempo?

     

    El mercado laboral también se ha visto sometido a los cambios repentinos en las rutinas. Según el Ministerio de Trabajo, más de 100 empresas protegieron el empleo de 41 871 colombianos, utilizando diferentes estrategias en medio de la cuarentena como el trabajo en casa, teletrabajo, garantía y restablecimiento de contratos laborales, vacaciones anuales o anticipadas, jornadas flexibles, aseguramiento de un mínimo vital, entre otros.

     

    Es complicado determinar si el uso de los dispositivos digitales y los servicios que ofrece la virtualidad han repercutido de manera completamente positiva o por el contrario han traído consecuencias negativas sobre los deberes laborales, porque cada caso es particular. Para muchos, el trabajo remoto ofrece más beneficios, como el ahorro de tiempo y dinero que antes se perdía en el desplazamiento hacia los lugares de trabajo.

     

    Por ejemplo, Juan David Cardona, Publicista y Community Manager de la agencia DDB Colombia, afirma que la pandemia y las medidas tomadas para laborar en la cuarentena no lo afectan porque está a “una llamada, un mensaje de WhatsApp o un correo electrónico de distancia”.

     

    No obstante, para otras personas esta opción ha resultado tediosa y poco eficiente, incluso por las mismas razones que otros consideran como ventaja. El espacio en la casa no es el apropiado para realizar las tareas, la interacción personal se hace necesaria, la conectividad a veces tiende a ser lenta y la comunicación no se logra efectivamente. Martha Liliana Álvarez, profesional del Grupo de Asistencia Técnica del ICBF Norte de Santander, a pesar de haberse adaptado a esta nueva modalidad, encuentra ciertos factores que impiden que el trabajo desde casa sea reconfortante. “Se nos olvida muchas veces hacer las pausas activas que en la oficina uno tenía. Estamos terminando una reunión cuando ya empezó la otra. Ya no miramos horarios, se hacen las 8 de la noche y seguimos trabajando”.

     

    Una alternativa no tan viable

     

    Mientras unos pueden hacer home office, a otros se les hace imposible, como ocurre con los trabajadores vinculados a actividades del sector salud, cadena de producción y comercialización de bienes básicos, servicio público, el sistema financiero y seguridad, entre otros encargados de actividades esenciales.

     

    “Aquí los que hacen teletrabajo son las personas que no atienden al público, los del centro de operaciones que son los que verifican créditos, algunos están en teletrabajo, lo que es la parte jurídica está en teletrabajo. Es por secciones. Pero realmente los que tenemos atención al público no”, comenta Beatriz López, Asesora Comercial de la Cooperativa financiera Cotrafa, quien desde que empezó la cuarentena no ha dejado de dirigirse a su oficina para trabajar, —a veces bajo horarios flexibles— en la sede Avenida Oriental de Medellín.

     

    La cuarentena inteligente

     

    Desde el pasado 27 de abril, se han sumado 12.000 empresas del sector de la construcción y la manufactura que empezaron a laborar bajo estrictos protocolos de seguridad, con el fin de reactivar la economía del país.

     

    A partir del 11 de mayo comenzaron a operar otros sectores de la manufactura relacionados con muebles, vehículos, maquinaría, papelerías, librerías y algunos sectores del comercio al por mayor, entre otros. José Manuel Restrepo, Ministro de Comercio, Industria y Turismo, resaltó que, si bien el Gobierno Nacional da el permiso y las instrucciones para reiniciar estas actividades, son los gobernantes locales quienes “tienen la llave de la gradualidad” y pueden indicar cómo se va dando el proceso ya que conocen el contexto de su realidad.

     

    Los gobernantes tienen indudablemente una gran responsabilidad en sus manos en estos momentos de incertidumbre. La coyuntura del COVID-19 los ha obligado a actuar al paso acelerado con el que va el virus y a tomar decisiones convenientes para garantizar la protección del pueblo colombiano. La virtualidad tiene sus beneficios y sus complicaciones; hay personas que están familiarizadas y para otros quizá es difícil de manejar, pero por ahora la mejor opción es adaptarse y hacer uso de ella tanto para clases como trabajo remoto, quienes puedan, y respetar las instrucciones del aislamiento.

     

    Lea también de la serie La educación desde el encierro:

    “Los vericuetos de una nueva educación”

     

     

     

  • Confinamiento mayor: entre el aislamiento y el olvido

    La vida en los centros de bienestar para adultos mayores durante el confinamiento por el nuevo coronavirus no ha sido precisamente agradable. A pesar de los esfuerzos de algunos cuidadores por sobrellevar la situación con alegría, algunos centros de este tipo luchan por sobrevivir en medio de la pandemia en medio de un mayor nivel de riesgos y diversas formas de olvido, que no distinguen condición social.

     

    El inicio de una nueva forma de confinamiento “inteligente” incluye el anuncio de que los adultos mayores seguirán obligados a permanecer aislados. Cuidados especiales, explican algunos; un atropello al libre albedrío de los que precisamente son más expertos, opinan otros. El debate sobre la situación de estas personas durante la pandemia se avivó con las imágenes de un anciano vendedor callejero, detenido en las calles de Bogotá, en un procedimiento de fuerza desproporcionada, como lo sostuvieron la alcaldesa Claudia López y el comandante de la Policía Metropolitana. El cuidado de los adultos mayores ha sido un elemento clave de la emergencia sanitaria en varios países y en nuestro país está compuesto de facetas diferentes que muestran el impacto social de la llegada del virus.

     

    Descuido mundial

     

     

    << Un hogar geriátrico en Quebec se convirtió en triste ejemplo de los riesgos de abandono de los adultos mayores en la pandemia. Foto: Radio Canada.

     

    Cifras oficiales citadas por la BBC, indican que en España se cuentan por docenas las muertes en las residencias para adultos mayores, muchos de los cuales se encuentran en condiciones deplorables, como se pudo constatar en abril pasado durante inspecciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) cuando acudía a desinfectar uno de los asilos y encontró cadáveres de algunos ancianos abandonados en las camas del lugar, mientras los demás residentes se encontraban conviviendo con los cuerpos.

     

    Los hogares geriátricos ya no dan abasto, de hecho, durante el mes de abril, uno de cada tres muertos a causa de coronavirus en España, vivía en un centro de este tipo. Por todo esto, las autoridades, aseguran que están haciendo todo lo posible para asistir estos lugares, no solo para desinfectarlos, sino también para brindarles implementos médicos.

     

    En el ancianato Herron en Quebec, encontraron a 31 adultos mayores muertos en los primeros días de la emergencia por la Covid-19. Según el diario Montreal Gazette, los funcionarios de entidades sanitarias gubernamentales que participaron en el rescate encontraron pacientes que parecían no haber sido alimentados en varios días, pañales llenos de excremento y enfermos en el piso. De estos 31 casos, se confirmaron 5 muertes por coronavirus.

     

    Un pequeño hogar para ancianos llamado Centro de Cuidados de la Vida, de Kirkland, en el Estado de Washington, se convirtió en un foco de propagación cuando el virus comenzaba a esparcirse por Estados Unidos: en las últimas semanas de febrero el establecimiento reportó mediante llamadas al 911 que estaba siendo golpeado por otra gripe.

     

    Los equipos médicos fueron enviados como se hace de manera rutinaria, pero lo que no sabían, es que estaban ante casos de Covid-19 que ocasionaron que, en pocos días, docenas de personas en este pequeño suburbio de Seattle entraran en cuarentena, incluyendo estudiantes universitarios, policías y bomberos.

     

    Italia es uno de los países en peor estado a causa de la Covid-19, los ancianatos tuvieron que cerrar sus puertas, enfermeros y asistentes médicos tuvieron que recluirse con sus pacientes para protegerlos a ellos, a sí mismos y a sus familias.

     

    Zlatka Vargova-Carai, residente de Roma que internó a su tía en Cagliari Casa di Riposo, en la isla Cerdeña. Afirmó que “en las casas de reposo se come, duerme (tanto el personal que solo sale para abastecer el lugar, como los residentes) y se paga la mensualidad”, sin embargo, afirma que el gobierno “no ha cerrado las visitas familiares a tiempo, por lo que, lograron entrar muchos portadores del virus a estos establecimientos, causando la muerte de muchísimos ancianos de adentro”.

     

    Vargova – Carai afirma también que, en el caso del ancianato de su tía y unos que otros asilos italianos, “han cerrado a tiempo las visitas familiares, además de que entre pacientes tampoco pueden visitarse, por lo que,algunos como su tía que se encuentra en privado, están muy bien porque tienen jardines y parques: están bien, pero sin visitas”.

     

    Los refuerzos en Colombia

     

    Colombia cuenta con diferentes iniciativas para la protección del adulto mayor. De acuerdo con el Fondo de Solidaridad Pensional (FSP), “El Programa de Protección Social al Adulto Mayor “Colombia Mayor”, busca aumentar la protección a los adultos mayores que se encuentran desamparados, que no cuentan con una pensión o viven en la indigencia o en la extrema pobreza; por medio de la entrega de un subsidio económico”. EL FSP, vinculado al Ministerio de Trabajo, cuenta con el principal objetivo de destinar subsidios a grupos de poblaciones sin acceso a los Sistemas de Seguridad Social por sus condiciones económicas.

     

    No obstante, los hogares y centros de cuidado para la vejez no hacen parte del programa puesto que no pueden ser tratados como particulares y las personas que se encuentran internadas, se enfrentan con los retos de la soledad al no poder ver a sus familias y del abandono gubernamental al no ser tenidos en cuenta en medio de una pandemia que los pone en un riesgo mayor que al resto de la población.

     

    Según el censo realizado por el DANE en 2018, en Colombia hay 48.258.494 personas aproximadamente, de las cuales 329.093 habitan en Lugares Especiales de Alojamiento (LEA) como cárceles, asilos, entre otros. 9.1% tienen 65 años o más, lo que genera una gran necesidad de protección a los LEA y al porcentaje de adultos mayores que habitan en estos hogares.

     

    Antioquia y el reto de salud física y mental

     

    Las comodidades de recintos como el Refugio Bernarda Uribe de Restrepo en Envigado son un complemento de la compañía que necesitan las personas mayores. Foto: Refugio Bernarda Uribe de Restrepo.

     

    En la comodidad de un complejo para seniors o en la austeridad de un hogar auspiciados con dineros de los gobiernos locales, el aislamiento va haciendo mella. Las estrictas medidas que, al menos hasta fines de abril mantuvieron a raya el virus en estos lugares, también aumentan la soledad.

     

    El Hogar Girasol en San Antonio de Prado, Antioquia, es uno de los de los 1.216 hogares para ancianos en Colombia que se vio obligado a tomar medidas preventivas debido a la llegada de la Covid-19 al país: la restricción de visitas y el refuerzo en la limpieza fueron unas de las primeras prevenciones que tomó el establecimiento con el comienzo del aislamiento preventivo decretado por el Gobierno.

     

    A pesar de los esfuerzos, muchos ancianos, al ver que sus familias ya no los visitaban, se desesperaron, incluso algunos se tornaron violentos; tenían días en los que su estado de ánimo se vio afectado por el hecho de no poder ver a sus seres queridos, no entendían qué estaba sucediendo y fue por medio de las noticias que comprendieron que se trataba de un nuevo virus exportado y que la tasa de mortalidad en los adultos mayores era más alta, por lo que terminaron cediendo.

     

    Gracias a las distracciones que les brindan las trabajadoras del asilo, los adultos del Hogar Girasol han logrado entretenerse para no generar estrés y depresión como consecuencia de la situación. Con el confinamiento se suspendieron muchas de las actividades que se realizaban con frecuencia, como las visitas domiciliarias de los médicos, actividades con los voluntarios y religiosas que ofrecían la comunión cada 8 días, con las enfermeras y auxiliares, se han visto obligadas a realizar turnos de 12 y 24 horas, cuando antes laboraban normalmente en turnos de 8 horas.

     

    Sin embargo, económicamente el hogar ha tenido inconvenientes debido al incumplimiento de los pagos por parte de las personas encargadas de los ancianos y el aumento en el precio en algunos productos de comida, implementos de limpieza y medicamentos que son necesarios para el tipo de labor que desempeñan. “No obstante, la institución logra sostenerse pagando los gastos básicos a medida que ingresa dinero y tratando en lo posible de no acumular gastos de un mes para él otro”, aseguró Estella Montaño Acevedo, gerontóloga y directora del Hogar Girasol. Las principales causas de atraso en los pagos por parte de los familiares de los internos, se debe a que algunos de los acudientes toman el dinero de la pensión de los abuelos y lo utilizan para cubrir sus gastos personales, dejando en último lugar las necesidades del usuario que reside en la institución.

     

    Mientras tanto, en el Refugio Bernarda Uribe Restrepo de Envigado, se vive una situación muy similar a la del Hogar Girasol, con la única diferencia de que los ancianos solo salen de sus habitaciones al restaurante para comer y dar un paseo al día por el establecimiento, todo esto con el distanciamiento adecuado para evitar contagio. Los únicos que tienen autorizado salir del asilo son los miembros del personal médico, que lo hacen para abastecerse tanto de comida, como de medicamentos. Los habitantes de este refugio se comunican con sus familiares mediante videollamadas desde dispositivos brindados por los trabajadores del lugar.

     

    El Ancianato Nazareth en Sabaneta, el cual se hace cargo del cuidado de 57 abuelos, es uno de los muchos centros de bienestar en Antioquia que se vio obligado a suspender sus actividades y el ingreso de personas externas al hogar. La jefa de enfermería Girlesa Quintero, aseguró que “los adultos mayores que se encuentran en el establecimiento son conscientes de lo que estamos viviendo y lo han sabido llevar de muy buena manera”. Los 22 trabajadores que se encuentran laborando estuvieron internos el primer mes del confinamiento obligatorio; entre estos se encuentran practicantes, enfermeras, terapeutas físicos, nutricionistas, cocineras y personal de servicios generales. Para abastecerse, el establecimiento pide los alimentos a domicilio y los desinfectan en la portería, la medicina de los abuelos corresponde llevarla al centro la respectiva EPS de cada uno.

     

    Los residentes de Senior’s Club San Lucas, en Medellín, se han visto obligados a permanecer encerrados en sus apartamentos desde que el establecimiento comenzó a tomar las medidas decretadas por el Gobierno Nacional en la semana del 15 de marzo. “La residencia nos mandó un comunicado en donde nos informaban que no podíamos salir y que muchas de las zonas comunes quedaban cerradas hasta nuevo aviso, además debemos mantener una distancia prudente y no podemos realizar visitas entre los que vivimos acá”, comenta Consuelo Peláez, habitante de este centro de bienestar, un complejo de apartamentos en los que se encuentran aislados sus habitantes desde el inicio del confinamiento.

     

    El Club ha buscado la manera de seguir atendiendo y ayudando a sus adultos mayores, por lo que servicios básicos de restaurante y enfermería siguen laborando, incluso a algunos de sus trabajadores les fueron cedidos apartamentos para residir de manera temporal y evitar el riesgo de contagio. Consuelo, en la comodidad solitaria de su apartamento, busca distraerse de diversas maneras, como, por ejemplo, cocinar, escuchar música, tejer, limpiar y desempolvar, hablar con sus amigas y familiares por teléfono y con sus vecinas desde el balcón o la puerta de su hogar.

     

    La Política Colombiana de Envejecimiento Humano y Vejez afirma que “las políticas públicas orientadas a garantizar un envejecimiento activo buscan promover condiciones que permitan a las personas tener una vida larga, satisfactoria y saludable”. Sin duda, la emergencia sanitaria ha puesto a prueba este propósito mientras la vida que hoy llevan los adultos mayores es un recordatorio de que la gestión de servicios de salud no es solamente evitar el contagio de la Covid-19.

     

     

     

     

  • Profes de frente. Al tablero y en el escenario

    ¿Alguna vez ha pensado qué hace su profesor cuando no está en el salón de clases, cuando no está preparando la cátedra o cuando no está revisando exámenes? Conozca 10 perfiles de profesores, exprofesores o aspirantes a docentes que también han decidido seguir sus pasiones y sueños representados en bandas de todos estilos del rock de Medellín.

     

    Economista a contracorriente

     

    Desde uno de los balcones de la Universidad Autónoma Latinoamericana me llama por mi nombre y pregunta dónde deberíamos sentarnos para hablar más tranquilos. Realmente no importa, cualquier lugar de su espacio de trabajo podría ser apto para hablar sobre la vida de una persona que, teniendo más de 12 años de experiencia como docente en el área de Economía, tiene una banda de punk en sus tiempos no tan libres.

     

    Efraín Arango tiene 40 años y en el momento dicta la clase de Microeconomía. Es catedrático de la Universidad de Medellín, Especialista en Ingeniería Financiera de la Universidad Nacional, Magíster en Matemáticas Aplicadas de la Universidad Eafit y estudiante de doctorado de Modelación y Computación Científica en la Universidad de Medellín. Estudios acumulados que de alguna forma le han servido para ser aceptado como docente blanco y bajo de gafas, con rastros de una cresta que tuvo hace años y tatuajes en los brazos que harían que otros piensen que, si da clases, es sobre temas relacionados con el arte o el diseño.

     

    Él, economista de tiempo completo, se mete de lleno en todo lo que hace, comiéndose las cosas como los gorgojos, en el salón de clases o en una tarima pisando fuerte y cogiendo el micrófono con tanta firmeza que pareciera que es parte de él.

     

    La banda es Los Gorgojos, que toca géneros como el punk, punk rock y algo de hardcore. Surgió por casualidad hace 3 años cuando un alumno, que es baterista, y un amigo suyo que también fue su estudiante, lo invitaron a una sala de ensayo y le dijeron que fuera a gritar, es decir, cantar algo. Desde ello la ha utilizado como una válvula de escape a sus otras responsabilidades, tratando de hacer letras con sentido hablando de temas sociales como la política y la violencia.

     

    La juventud que desembocó en el deseo de tener una banda transitó también por caminos de influencia radical como los del movimiento skinhead, en un peregrinaje por extremos buscando lo que realmente debía hacer.

     

    A la docencia llegó por casualidad cuando trabajaba en San Fernando Plaza, en el sector financiero. Desde que comenzó con la banda, su vida ha tenido diferentes cambios; trata de mantener su vida como profesor y como músico, y ha tenido que lidiar con algunos que no están muy de acuerdo con lo que hace aparte de su profesión.

     

    Por ahora, no ha sido difícil que sus estudiantes respalden el hábito de vida que lleva aparte de lo académico, incluso algunos de estos han pasado de ser alumnos a relacionarse con su música.

     

    Los Gorgojos desean grabar un disco y, personalmente, Efraín desea seguir en la escena del punk de Medellín que describe como una fraternidad en la, desde los más viejos hasta los más jóvenes se apoyan y dan todo porque nunca han tenido, ni van a tener, no tienen nada que perder.

     

     

    Trabajar con Control por más de medio tiempo

     

     

    A casi tres pasos de distancia se lo ve sonriendo. Saluda y se disculpa por haber llegado unos minutos tarde. Al trabajar en su casa el tiempo se le va volando y hasta lo hace distraer, dice él. Al caminar mira de lado a lado y no mantiene la vista en un punto fijo. Posteriormente advirtió que era una persona muy inquieta, su forma de moverse y empezar a hablar aceleradamente para luego disminuir el ritmo de sus frases y aumentar la velocidad en las últimas, lo confirma.

     

    Al encontrar un lugar ideal, se sienta y se acomoda para mirar a los ojos y decir que está listo. Lo primero: se llama Andrés Mauricio Montoya tiene 35 años, algunos lo conocen por ser psicólogo de profesión gracias a la Universidad Católica Luis Amigó y magíster en Psicología Clínica de la Universidad del Norte, otros pueden reconocerlo porque fue docente de 3 cursos de la carrera de Psicología en el Tecnológico de Antioquia y algunos podrán identificarlo como el vocalista de Control, una banda de Hardcore que fue creada hace casi dos décadas.

     

    Lo demás y el resumen: Aunque Andrés tenga diferentes características y actúe de maneras específicas en cada ámbito de su vida, todos esos elementos se ven unificados en una persona que en semana puede estar capacitando a tus empleados, que puede brindarte ayuda psicológica, que quizás le dio clase a uno de tus hijos y que, al mismo tiempo, es el que se para en una tarima gritando tan fuerte como para que sobresalga la vena de su cuello, para que los ojos se achinen y que al combinarse con el sonido del rasgueo de una guitarra la voz se levante para decir que esos que están en el pogo están presentes, son fuertes, libres, y luchan por no morir silenciados y por defender sus convicciones.

     

    Al hardcore llegó en 1999 cuando, teniendo afinidad por el rock, fue a un concierto de New York Hardcore, que era el segundo de este estilo que se daba en Medellín, y ese día cambió todo. Poco tiempo después, gracias a esto, surgió el deseo de formar una banda, que se creó junto con otras 4 personas, de las que aún permanecen 3. Esta se unió en el 2000 y trabajó hasta el 2008 para suspenderse hasta el 2015 y regresar para hacer todas las tareas que quedaron pendientes.

     

    La banda, adquirió el nombre de Control no solo fundamentándose en un género musical sino en toda una filosofía, incluyendo el Straight Edge, un estilo de vida derivado del hardcore en el que los individuos se abstienen de beber alcohol, fumar tabaco y consumir drogas.

     

    Tras estar más de 6 años separados, los miembros de la agrupación regresaron por la nostalgia, por el extrañar, por no estar preparados para dejar lo que realmente nunca se dejó.

     

    En ambos periodos consiguieron diferentes cosas que, de acuerdo con sus palabras, han sido autogestionadas, y se han logrado cuando todos ‘’se ponen la 10’’. Proyectos a los que han accedido aunque individuos de la escena rechacen estos estímulos.

     

    Al contrario de como fueron las cosas con la banda, su profesión y la docencia llegaron casi por azar, como respuesta a la inconformidad de estudiar algo que no le apetecía y como relación a lo que siempre había querido y le había gustado.

     

    A la docencia la dejó porque las condiciones laborales no estaban al mismo nivel de su gusto por enseñar, pero teniendo título de psicólogo, un trabajo y aspiraciones con la banda, no tiene realmente tiempos libres y su vida se ha vuelto un 50/50 ahora con capacitaciones empresariales y lo que para él es todo.

     

    Para algunas personas ajenas a la escena del hardcore, este género está relacionado con la fuerza, los movimientos violentos y el consumo de drogas. Sin embargo, para él, estas conductas no están directamente relacionadas con la música que se escucha. Y ellos no son un producto que puedan desechar ni aplastar.

     

     

    Su proyecto principal ahora es que Control no se quede solo en Medellín y que ellos no sean los únicos que puedan expandirse al estilo del hardcore, adelante con las uñas y los puños.

     

     

    El punk en manos de un administrador de negocios

     

    Al estar esperando afuera de Hard Rock Taller se me aproxima un hombre que se baja despacio de una bicicleta y me mira sin decirme nada mientras se acerca a la puerta y toca el timbre. Luego, me pregunta mi nombre y al saber que efectivamente soy yo, dice el suyo y estira la mano para apretar la mía. Se llama Andrés Urrego, tiene 52 años y es conocido, tanto por sus estudiantes como por personas que conocen su banda de punk, como El Profe.

     

    Su ropa y gorra negra quedan alineadas con sus manillas y el piercing de su ceja —de la misma forma de la que se presenta en su trabajo— poco habitual para un administrador de negocios, especialista en Finanzas y Mercadeo y magíster en Gerencia de Proyectos, mucho menos para un profesor que está desde el 2000 trabajando en Eafit dando clases de Pensamiento Administrativo, Finanzas, Mercadeo y Teoría Administrativa, tampoco para alguien que asesora a emprendedores y creó un modelo de negocio para industrias culturales y sociales.

     

    Él, que acomoda su bicicleta atrás del local a donde llegamos, está en el lugar para hablar sobre cómo mutar el concepto de su banda, Estridentes, y consolidarla como un modelo de negocio aplicando sus conocimientos sobre mercadeo y emprendimiento en un género que muchos describen como anárquico.

     

    Que lo identifiquen como El Profe podría ser irónico si se considera que esta profesión no entraba en sus sueños cuando era joven, pero el apodo se valida cuando habla y cuenta que a esta llegó por casualidad , lo sacó de apuros y lo enredó con su consentimiento.

     

    Quebrarse, para él, más que representar un fracaso, constituyó varias oportunidades para darse cuenta de qué es lo que sabía y qué podía hacer con eso. Aunque aún no supiera que eso no era lo que más quería.

     

    Cuando empezó a ejecutar su deseo de ser escritor otras cosas se alinearon y contribuyeron a que otros gustos que tenía desde adolescente se fueran fortaleciendo. Como el punk, que llegó a él cuando se vio envuelto en un ambiente en el que sus compañeros adoptaban este estilo de vida al mezclarse con otras culturas en sus viajes.

     

    La fantasía de ser vocalista de una banda de punk, aunque esto significara también ser estigmatizado, fue haciéndose realidad y con ella volvió de algún modo el adolescente que se encerraba en su habitación para escuchar punk y sentirse en un concierto. Adicionándose esto a ser escritor de novelas de negocios en las que, además de haber historias de amor se desarrollan modelos empresariales.

     

     

    Pero dedicarse enteramente a una banda no era una opción viable. Lo que lo obligó a repensar la idea desde su propio formato – modelo de negocio, enfocado a las industrias culturales y sociales, el Star Model; aunque hubiera la posibilidad de que algunos individuos de la escena rechazaran que este modificara el punk para convertirlo en algo diferente.

     

    Sin importar las críticas El Profe ve la música no solo como un proceso de creación sino también como una fuente de supervivencia en el que el creador debe saber qué es lo que la gente quiere para dárselo. Por lo que, según él, el punk de Medellín se está quedando en el pasado.

     

     

    Para Andrés, ser profesor no es solo una ocupación alejada del punk, sino una forma nueva de ‘’socavar el sistema’’ sembrando semillas de cambio desde adentro, sin necesidad de gritarle al mundo que está en contra de este porque, de acuerdo con sus palabras, el sistema es más poderoso que él.

     

     

    Si es punkero, es parrandero

    La bicicleta la estaciona cerca a la mesa donde se sentará y muestra todo el conjunto de dientes mientras pronuncia cada palabra, o mientras se prepara para soltarla. Se llama Daniel Felipe Gómez y dice tener 26 años, pero su cara infantil podría hacer pensar que no tiene más de 20, incluso alumnos suyos, de Escolaria, donde da clases de Español, Sociales y Formación ciudadana, pueden lucir mayores que él, un licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia que próximamente empezaría a estudiar Antropología.

     

    Él, que siendo profesor pertenece a 3 bandas —2 de punk y una de música parrandera— ha sabido aprovechar su tiempo para ejercer su profesión, para seguir sus aspiraciones musicales y para hacer parte del proyecto Querajú de la Corporación Colombia Noviolenta en el que, toca el bajo como en sus demás bandas, en espacios de formación e interacción con niños, jóvenes y adultos para desarrollar la filosofía de no violencia.

     

    Él, que aprendió a tocar guitarra porque lo invitaron a una clase y luego se puso a tocar el bajo, —de acuerdo con sus palabras, como todo bajista—, te habla bien de Antioquia en una banda de punk y luego te toca el grillo de Darío Gómez con La berrionda haciendo que se te caiga la postura de punkero radical para brindar con hermanos y la tapetusa que siempre estará.

     

    Al punk llegó por el barrio donde ha vivido toda la vida, Aranjuez. Esta comuna, con tantas caras y personalidades, tenía al género tan naturalizado que hacía parte de su propia identidad. Uno de los motivos por los que decidió formar una banda.

     

    1910, la banda de punk, tiene como precedente otra que hizo que este se planteara mejor cómo hacer las cosas en una agrupación que llevaría el nombre para honorar a Cosiaca, personaje del folclor paisa.

     

    La relación con el campo y las experiencias vividas en Antioquia, los impulsaron a él y sus amigos en la idea de formar una agrupación de música parrandera: La berrionda, proyecto que, según dice, surgió muy natural y llegó a revolucionar el género tocando letras más punkeras y haciendo que, incluso skinheads dejen su posición y canten y bailen como si fueran niños y estuvieran en una fiesta familiar.

     

    Al igual que la música, el ser profesor estuvo en los deseos de Daniel desde que era pequeño y solo en una tarima o en un salón de clases se siente pleno, por lo que mezclar las responsabilidades de ambas dimensiones no ha sido realmente un sacrificio aunque sea difícil.

     

    Sin embargo, para este profesor joven el futuro de la música es oscuro, como todo en el país. Cuando se escoge la docencia y la música parece que se está entre la espada y la pared, pero para él, sin importar las dificultades, todo se hace por amor.

     

    El profe de la guitarra

     

    Está sentado en una droguería de Aranjuez, no está atendiendo porque está frente al computador escribiendo un ensayo acerca del papel de un profesor, es para la universidad, para su carrera como licenciado en Inglés de la Universidad Católica Luis Amigó. Con sus 23 años y apariencia juvenil, cuenta con el poco tiempo de adulto con más de 30 años. Está allí porque está encargado de la farmacia mientras su mamá no está, así que aprovecha para escribir ya que ese día, jueves, tampoco está trabajando en el colegio donde da clases de inglés desde que comenzó el año.

     

    Juan Pablo Rodríguez, de ojos verdes, cabello un poco largo y negro, brazo tatuado y expresiones suaves toca la guitarra y utiliza sus espacios libres, que no son tantos, para coordinar con sus amigos y ensayar para perfeccionar el acto de Inmemorial, su banda de hardcore. Las habilidades que tiene con su instrumento no solo han sido utilizadas para tocar en una tarima sino también para enseñar inglés a varios niños, incluyendo a unos que lo identifican como ‘’el profe tatuado’’.

     

    Aún no se ha graduado, está en séptimo semestre —de nueve por los que se pasan en la carrera— y, aunque pasó antes por Ingeniería de Sistemas, empezó a estudiar una Licenciatura por su gusto por los idiomas, sin pensar inicialmente que se tendría que enfrentar a un salón de clases.

     

    Actualmente trabaja con niños, los cuales para él han sido un elemento importante para crecer tanto profesional como personalmente, y para tenerle más amor a la profesión que hasta ahora empieza, por lo que quiere tener más experiencia antes de enseñar a otros grupos, porque para él el inglés es otra forma de aprender y enseñar culturas.

     

    A Inmemorial Juan Pablo la que describe como un matrimonio y señala que sus conicimientos de músico empírico de más de una década los ha utilizado para mantenerla y fortalecer la metodología para enseñar y llegar a otros.

     

    Juan Pablo, que desde ya está enfrentando cómo sería la vida si se dedica a ser profesor y músico a la vez, no piensa en si será difícil o no, solo se plantea que si se mantienen, permanecen.

     

     

    Luizz Gui y Luis López, como dos personajes opuestos

     

     

    Con su cabello largo, un poco más abajo de los hombros, unas gafas oscuras y una camiseta de Kiss, saluda hablamente y afirma que tiene un poco de prisa por cuestiones laborales. Con su apariencia física se podría pensar que es profesor de música o se dedica a algo relacionado con el arte, pero no, Luis López Evans, dicta clases de Inglés en la Universidad Católica Luis Amigó.

     

    Él, afirma que su profesión no fue algo que escogió, fue algo más que llegó a su vida de forma espontánea, al igual que ser integrante de una banda. Luis estudió Traducción Inglés –Español en la Universidad de Antioquia, por cuestiones de oportunidades laborales y consejos familiares, decidió dedicarse a la educación y realizó una especialización en Enseñanza de Inglés en la Universidad Pontificia Bolivariana.

     

    Con 15 años de experiencia en lo educativo y con sus estudios, ha logrado abrirse camino en un campo que para él está lleno de incertidumbres y del que cada día aprende algo diferente.

     

    Paralelamente hace parte de una banda de punk llamada Alkoholemia, creada en 2005 y de la que hace parte desde 2012, cuando su mejor amigo lo invitó a participar. Es cuando nace el personaje de Luizz Gui, que se encarga de tocar la guitarra electrica y realizar las voces junto a los otros tres integrantes, ya que no hay una voz principal.

     

    Para Luis López ha sido un gran reto creativo hacer parte de Alkoholemia, ya que el punk nunca fue un estilo de música que le gustara o escuchara. Ahora dice sin dudar que, en los últimos años, desde lo conceptual y lírico, la banda ha intentado tener variedad y evitar la repetición, para darle un toque diferenciador a las canciones.

     

    Luis siente que dentro de él hay dos personajes: el músico punkero y el profesor profesional y que estos no son compatibles, ya que afirma que sus intereses musicales y laborales son completamente distintos y que nunca buscaría unirlos porque es consciente de que en muchas ocasiones sus mensajes resultan no educativos.

     

    Ha tenido la oportunidad de abrirse un camino importante en lo laboral y por eso no se ha sentido discriminado por su faceta complementaria. Sin embargo, sabe que, de alguna forma, su actitud distinta llega a incomodar a una sociedad “goda, ultraderechista, católicamente dogmática y cerrada con tranca y doble llave”, como lo afirma.

     

     

    Todo en su vida es un rol a asumir: por un lado, su vida profesional y luego el hecho de subirse a un escenario. Para él, el plan educativo es un rol, ya que se debe ajustar a una agenda y unos parametros, para “no morirse de hambre”, y por otro, está el hacer parte de una banda de la cual se siente muy orgulloso.

     

    Desde sus dos personajes opuestos, Luis acogida y respeto, que le aportan a su vida de forma positiva y que lo llenan de ánimos para seguir dos caminos que, aunque se separen, terminan uniéndose en esa misma persona que sigue su pasión, sin dejar de lago el hecho de realizarse como profesional.

     

     

    Emo con un profesional

     

    Con una sonrisa tímida y una baja se dirige a mí, tiene aspecto de una persona muy joven, no se pensaría que Juan Felipe Velásquez tiene 24 años y actualmente es docente de psicología en las sedes regionales de la Universidad de Antioquia. Por eso el encuentro debe ser rápido, el profesor está constantemente viajando.

     

    Además, tiene una banda de Screamo, Emo y Post – Rock, llamada La Falsa Sensación de Avanzar. Aparte de ser el fundador, el guitarrista, compositor y vocalista, se encarga de los asuntos de arte como la fotografía, las ilustraciones y la estética en redes sociales.

     

    Juan Felipe afirma que la banda es relativamente nueva, pero que la idea le rondó desde su adolescencia. La Falsa Sensación de Avanzar nació en 2017, cuando decidió mostrarle a sus mejores amigos las estructuras de las canciones y estos apoyaron el proyecto que ya tiene el sello de cada integrante.

     

    Al igual que la gran mayoría, Juan Felipe afirma que nunca se imaginó como profesor, ya que solo entró a estudiar Psicología por curiosidad y por preguntas que tenía sobre la vida. Mientras se ríe con una voz apenada, confiesa que no le gustan las personas. Sin embargo, aspectos como la educación y el trabajo social que realiza con pacientes psiquiátricos, le ha ayudado en gran medida a cambiar esa perspectiva.

     

    Cuando hablamos de su banda, se le puede notar la pasión que siente. Afirma que las letras cantan a muchas cosas y nada al mismo tiempo, porque reflejan las preguntas existenciales del ser humano y las líricas despiertan la parte individual de cada persona, lo que hace que cada uno vea las letras y las tome de forma diferente.

     

    Cuando se le hace la pregunta de si su trabajo y banda se complementan, suelta una pequeña sonrisa y resalta que eso mismo se lo ha cuestionado muchas veces y que no ha encontrado respuesta, pero que sin duda, se acerca más al no, porque él es una persona llena de contradicciones e incoherencias, pero es algo que le gusta.

     

    Desde su experiencia, Juan Felipe ha podido notar que ambos mundos en los que vive le han aportado de forma positiva a su vida. La banda le ha permitido sanar heridas y expresar cosas que no ha podido en palabras, la docencia le abrió un camino social, para entender al otro, madurar y reflexionar sus pensamientos.

     

     

    El Hardcore y las ciencias sociales, se pueden complementar

     

    La profe al frente de Mil Maquinas Jamás Harán una Flor. Foto: cortesía.

     

    El color rojo de su cabello y los tatuajes en su brazo la hacen resaltar. De inmediato, sin haberla visto antes, uno sabe que es ella, “La Keka”, como la conocen en la escena musical. Sin embargo, en su otra vida no tan artística y divertida es conocida como Erika Rengifo, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia que con sus 28 años ha trabajado en varias Instituciones Educativas como Javiera Londoño, Concejo de Medellín y Presbitero Carlos Alberto Calderón. Incluso empezó a ejercer la docencia mucho antes de graduarse.

     

    “La Keka” es parte fundamental de su banda de Hardcore llamada Mil Maquinas Jamás Harán una Flor, nombre que de entrada muestra una protesta y que, según ella, marca la temática de un proyecto que, con solo 6 meses ya cuenta con algunas grabaciones y una inmensidad de proyectos por realizar.

     

    Con una voz entrecortada y ansiosa, Erika afirma que no solo es pieza importante en la escena musical por ser una excelente vocalista, como se lo han recalcado, si no también por la anterior experiencia con su antigua banda Causa y Efecto que se separó en 2014.

     

    A pesar de su poco tiempo en escena, Mil Maquinas Jamás Harán una Flor ya tiene un nexo a lo social. A Erika le hace mucha ilusión el hecho de hacer ser integrante principal, hacer lo que le gusta y admirar la música y el arte que están logrando.

     

    Nunca se imaginó haciendo otra cosa que no fuera educar, esto desde muy joven para ella significó una pasión que ha podido explotar de forma satisfactoria, al igual que la música.

     

    Erika ve un complemento en todo lo que hace y piensa incluso que que no podría ser Licenciada en Ciencias Sociales si no tuviera a Mil Maquinas Jamás Harán una Flor, y no podría tener la banda si no se dedicara a la educación.

     

    Aunque ha vivido ciertos estigmas por sus tatuajes, ello le da a su banda y sus protestas sociales, un mayor sentido, incluso con esa doble vida que ella goza y recibe con la misma alegría.

     

    La docencia, la trompeta y el punk

     

     

    << Jonathan Durango cantando con La Sinfoniska en El Festival Eje de Rock de Pereira. Foto: cortesía.

     

     

    En un taller de música semi-cerrado cerca del Parque de Belén, me encuentro con Jonathan Durango o “Paya”, como algunos de cariño le dicen, al igual que “gordito”. Con su cabello oscuro y con reflejos de que lo tuvo pintando de color rosado, me saluda con euforia y me presenta a los demás integrandes de la banda La Sinfoniska que se encuentra ensayando en aquel lugar.

     

    Deiby Arboleda en el trombón, People Ortiz en el saxo, Samey Berlades en el bajo, Jonathan Carmona en la guitarra y Mateo Franco en la bateria. Todos con aspectos un poco parecidos y con la misma sonrisa y vibra que transmite Paya, quien se encarga de la voz y la trompeta, además de ser el fundador, compositor, gestor y pilar fundamental en esta.

     

    Me aparta de aquel lugar un poco caótico y afirma que aunque se siente cansado estará en aquel lugar unas dos horas más y luego se irá a casa con la satisfacción de hacer lo que le gusta.

     

    Jonathan Durango, con 35 años, además de tener una banda, es docente de inglés en la Universidad Salazar y Herrera y en el colegio Sagrada Familia Aldea Pablo VI. Estudió Licenciatura en Lenguas Extranjeras en la Universidad de Antioquia, lo que le permitió ser auxiliar administrativo en la escuela de idiomas de esta misma. También, estudió Musica en Bellas Artes.

     

    Me empieza a contar la historia de La Sinfoniska, lo que afirma que le trae recuerdos nostálgicos porque esta nace en el 2012 luego de que su antigua banda Ron Daymon se separara. Esta se origina como una banda de Ska-Punk, con influencias norteamericanas de la tercera ola del Ska. Uno de sus logros importantes ha sido ganar el segundo puesto en la batalla de bandas Yamaha.

     

    Como se nota en el aspecto de los integrantes de la banda, lo que principalmente quieren transmitir es alegría y ganas de salir adelante, lo dicen sus letras, sus líricas y su puesta en escena.

     

    Jonathan afirma que la educación ha estado desde hace mucho tiempo en su vida, pero la enfocaba más a la música porque daba clases de trompeta. Sin embargo, a medida de que pasó el tiempo, se dedicó a ser docente de Inglés y así encontró un contraste a su pasión musical.

     

    Tener una banda y ser docente le ha dado numerosas muestras de apoyo. En ambas áreas tiene personas que lo admiran y en el campo de la docencia le reiteran el gusto por La Sinfoniska y por su trabajo en esta.

     

    La alegría une las dos facetas de la vida de Jonathan. Tiene la sensación de que ambos proyectos de vida le aportan esa felicidad que necesita para demostrar el mensaje que predica en sus canciones y en el aula de clase.

     

     

    Metal no tan vil

     

     

    Elkin Quirós, con sus 45 años, formación académica en contaduría pública y experiencia como músico, actualmente hace parte de tres bandas de Heavy Metal, dos de las cuales es el fundador y co creador, por un lado Mácrata y por el otro, Night Raven.

     

    En ambas es compositor, se encarga de la guitarra y es vocalista. En Mácrata es la voz lider y en Night Raven canta con otro integrante. Lo que hace que él sea uno de los pilares fundamentales en ambos proyectos.

     

    A Mácrata la fundó en 2003 con Carlos Andrés Restrepo y Night Raven la creó hace 5 años en compañía de su amigo Andrés Felipe Vélez. El proceso de creación surgió como un deseo por expresar y cantar esas ideas que tiene todo ser humano, junto con un gusto “inmenso”, como él lo afirma, por este género que desde hace mucho tiempo escucha.

     

    Ambas bandas tienen temáticas parecidas. Por un lado Mácrata trata problemas sociales, políticos, ambientales que afectan el mundo. En esta se comparte una visión reflexiva y de formación ciudadana, al igual que en Night Raven. Sin embargo, en esta última se trata de llevar esa reflexión a un ámbito más personal. Mientras Mácrata se basa en generalidades, Night Raven se enfoca en las particularidades, en la introspección.

     

    Posterior a su estudio en contaduría pública, tuvo la oportunidad de acercarse a actividades de tipo gremial, lo que lo llevo a reflexionar acerca de que las profesiones como la suya también pueden tener un sentido social y, después de un proceso que el describe como “consciente”, decidió quedarse en el campo de la docencia, en el que afirma que ha aprendido mucho más de lo que ha enseñado.

     

    En un principio no vio la articulación de su vida profesional y artística. Sin embargo, con el tiempo entendió que ambas están en el campo del desarrollo del humano, en la construcción de humanidad y finalmente logró complementarlas de esa manera.

     

    Es consciente de los estigmas que pesan sobre el metal, pero señala que a él le ha tocado la época en que “ya las personas han reconocido ese tipo de expresiones artísticas”, según dice.

     

    Sin embargo, nota la sorpresa que muchos todavía expresan con aquel profesor que se ve tan serio y “normal”, metido en una banda de “música diabólica”, como muchos la han llamado por desconocimiento, entre otras cosas, de lo que Elkin considera que el metal ha hecho con su carrera y su vida.