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  • Animales: víctimas del miedo

    “Tenemos miedo de que se nos acabe la comida”. En medio de la incertidumbre de hoy, cuando la mayoría de los colombianos no saben qué qué depara el futuro, este clamor no es exclusivo de personas que se han quedado sin cómo obtener su sustento. Es también la preocupación de personas dedicadas a la protección de animales. Una de ellas es Andrea Ordoñez, parte del equipo de Organización Salvar, que tiene a su cargo 32 animales (entre perros y gatos), afectados colaterales del encierro y las consecuencias económicas de la cuarentena, luego de sufrir abandono y otros maltratos.

     

     

    << Algunas organizaciones desarrollaron y sostienen comederos para los animales callejeros, afectados por las calles vacías. Foto: cortesía.

     

    Suben los números del miedo y abandono

     

    El aislamiento preventivo obligatorio ha suscitado un nuevo miedo irracional hacia las mascotas. Si bien la OMS y la OIE (Organización Mundial de Bienestar Animal) han reiterado insistentemente en que “la propagación actual del COVID-19 es el resultado de una transmisión de humano a humano (…), no existe evidencia de que los animales de compañía tengan un rol significativo en la propagación de la enfermedad. Por consiguiente, no existe justificación alguna para tomar medidas relacionadas con los animales de compañía que puedan afectar a su bienestar”, la desinformación ha generado una ola de pánico que deja como consecuencia un notorio aumento en el maltrato y abandono de estos seres de compañía.

     

    El crecimiento fue confirmado por voceros de la Fundación Hablemos por Ellos, al afirmar que “debido a la situación y el límite en los recursos no hemos realizado más rescates, pero los reportes de abandono han aumentado, al menos, un 40%”. También representantes de la Fundación ORCA revelaron que: “Crecieron gradualmente los abandonos de animales, muchas personas, a pesar de que ya tenían sus animales de compañía en casa, disfrazan las excusas y, posiblemente, son abandonos porque les da miedo que los animales les transmitan el COVID-19”.

     

    ¿Cómo nace el miedo?

     

    El temor a que los animales sean transmisores del COVID-19 nace a raíz de casos aislados en Hong Kong y Bélgica, donde un pastor alemán y un gato (respectivamente) dieron positivo a la prueba del virus. Sin embargo, según la OIE, estos resultados fueron a causa de “una estrecha exposición a sus dueños que estaban enfermos por la COVID-19” y que “los perros no mostraron ningún signo clínico de la enfermedad. De hecho, el pastor alemán vivía con un perro de raza mixta que nunca se enfermó y tampoco presentó virus en el examen”. En cuanto a los gatos, no hay pruebas suficientes para decir que son transmisores, según las mismas organizaciones.

     

    Incluso la Organización Panamericana de la Salud, dijo que: “Nuestra recomendación es que los dueños de mascotas las sigan cuidando y mantengan la calma. El abandono de perros y gatos es inadmisible, y no es, bajo ningún concepto, la solución a la pandemia del COVID-19. Tampoco lo es el sacrificio de animales. Esta pandemia no es, ni puede llegar a usarse, bajo ningún concepto, como una justificación para practicar la matanza despiadada”.

     

    Las organizaciones sin ánimo de lucro dedicadas al cuidad de animales maltratados y abandonados están sin los ingresos de las actividades de promoción y prevención que hacen y que permiten su sostenimiento. Foto: Can can callejero.

     

    Números rojos

     

    Lo albergues, fundaciones y santuarios de animales se han tenido que enfrentar a diversos problemas durante la pandemia que acosa al mundo en estos momentos. Entre ellos se encuentran el detrimento de la situación financiera que tanto preocupa al mundo y el miedo que desencadena en casos de abandono, aumentando la necesidad de rescates.

     

    “Hemos tenido que cambiar y racionar los alimentos para poder alcanzar el día a día: las donaciones son mucho menores al igual que las ventas”, expresó la representación de Fundación Hablemos por Ellos, mientras que Lizzeth Sánchez y Johanna Gutiérrez, del Albergue Huellitas Felices, afirmaron que: “Son muchos gastos. No es solamente la comida, tenemos que pagarle a la persona que está en la finca cuidándolos, el arriendo, los servicios, emergencias veterinarias…”, sumado a lo que dijo Andrea Ordóñez, de Organización Salvar: “No tenemos actividades para hacer, por lo que la dificultad más grande de este momento son las donaciones, tanto como el alimento pues, realmente, es en lo que tenemos más gastos”, hace evidente que, como a muchos colombianos actualmente, la incertidumbre y la falta de recursos acosan a estas organizaciones, problemática que se agrava de la mano de un creciente nivel en las tazas de abandono.

     

    Adaptarse para sobrevivir

     

    Para solventar esta crisis, las organizaciones animalistas, se han sumado a la virtualidad para hacer frente la situación, se han valido de ventas, bazares virtuales y todo tipo de ideas que permitan recoger donaciones para sostener sus operaciones sin arriesgar la vida de sus donantes, colaboradores y la propia. Tal es el caso de la Fundación Kronos que ha vendido tapabocas, empanadas y guantes, todo de forma virtual en sus redes sociales.

     

    “Como en todo, hay que adaptarse a la situación: comenzamos a vender artículos como guantes, gel antibacterial, alcohol…”, afirmó Andrea Acosta, de Fundación Kronos, al responder sobre sus estrategias para recoger fondos de cara a la cuarentena y es que, así como lo ha hecho esta fundación, lo han hecho muchas otras como ORCA o Hablemos por Ellos, que han llevado de lo presencial a lo virtual algunos de sus eventos con los que se recaudan fondos.

     

    Antioquia sí es solidaria

     

    Iniciativas gubernamentales han recibido y entregado donaciones en alimentos para animales. Foto: cortesía. >>

     

    A pesar de lo complicado del panorama, iniciativas gubernamentales han salido a flote para ayudar a estos “angelitos con patas”, como los llama el equipo de Kronos. Antioquia Solidaria, la iniciativa del gobierno departamental para ofrecer ayudas de todo tipo durante la emergencia sanitaria, también ha repartido alimento tanto a animales en situación de calle como a las orgaizaciones dedicadas a su cuidado.

     

    Así lo confirmaron Andrea Ordoñez y Salvar. A algunos de sus hogares de paso “les ha llegado comida” por parte de la iniciativa. También desde el Centro de Bienestar Animal La Perla, que ha donado alimento a Kronos.

     

    Otros retos

     

    Además de la alimentación de los animales, otro reto de las organizaciones dedicadas a su cuidado es mantener la credibilidad: “Yo no puedo ir recogiendo fondos para un evento que no sé si se va a realizar”, explica Carolina Múnera, de Can Can Callejero. Este santuario de animales tenía planeado realizar una jornada de esterilización en La Guajira en el mes junio, por lo que deberían estar recogiendo fondos, pro han tenido que suspender la jornada y todos los eventos relacionados con ello para proteger su salud y la de todos.

     

    “Lo que vaya a pasar con el país tiene que ver con la razón social de nosotros”, dijo Carolina Múnera, puesto a que una parte de su accionar, como el de muchas organizaciones, depende de los eventos y la presencia de las personas: “no se puede hacer una jornada de esterilización sin gente”.

     

    Víctimas del miedo ajeno

     

    “El hombre piensa primero en sí mismo y luego piensa en las demás especies”, critica Carolina Múnera, de Can Can Callejero, ante una realidad donde innumerables iniciativas han surgido para ayudar al hombre. Sin embargo, el medio ambiente y los animales se han dejado de lado, pensando en que nuestra ausencia en los ecosistemas han enmendado los daños ya ocasionados, critica la animalista.

     

    “La dificultad más grande es el ser humano”, decía Andrea Ordoñez, de la Fundación Kronos al indicar en su concepto qué es lo más difícil de la situación que afrontan los animales de compañía con el abandono fundamentado en miedos falsos sobre la transmisión del coronavirus,. Definitivamente “nos matan el miedo y la falta de corazón”, señaló.

     

     

     

     

     

     

  • Una ruta de la música electrónica

     

    Fiesta rave en la Terraza Club. Tomada por: Julián Fernando Caro Orozco

     

    En medio de luces neón, ubicadas en el tapiz negro que cubre la discoteca, el ambiente se vuelve sicodélico para la vista. Las luces y las ondas sonoras emitidas por los bafles sugieren a todos en el sitio a moverse al compás de esta música pegajosa. Mientras más oscura sea la canción, el ambiente es más pesado y hay más tensión; mientras más clara sea la pieza sonora el ambiente es más fresco y relajado. Eso sentí con la música electrónica.

     

    Las personas que comparten este gusto musical bailan acorde al subgénero que suena. Cada golpe de sonido (beat) en la producción sonora, junto con las puestas en escena, conforman estos espectáculos que mueven fibras al escuchar.

     

    Con el sintetizador de sonidos, los discos preseleccionados, la consola y algunos programas de ordenadores, los Dj (del inglés disc jockey, es decir, el que pone los discos) se encargan de aumentar la euforia, incrementar el ritmo cardiaco y poner a bailar al público.

     

    Lo que para algunos es una música pesada y hasta profana, para otros “es un movimiento que va más allá de la fiesta”, como lo afirma Verraco, Dj paisa de techno, un estilo de electrónica creado en Detroit.

     

    Auge de la electrónica

    Desde hace dos décadas, el alcance masivo de los medios de comunicación, logrado en su mayoría por la internet, la televisión o la radio, permitió que muchos guardaran en su recuerdo canciones clásicas electrónicas (escuche esta lista) como: ‘In My Mind’, del italiano Gigi D’Agostino o el hit ‘Satisfaction’ de Benny Benassi, canciones del subgénero euro dance; como también el exitoso house ‘Love Generation’ del francés Bob Sinclar.

     

    Gracias a los seguidores y a los activistas de la electrónica (artistas, productores, organizadores, sellos) se creó una gran conexión entre Europa y América para el apogeo de un género musical que defiende la tolerancia y protege las libertades. Aunque es muy precoz decir que en Colombia existe cultura electrónica, sí hay colectivos en pro de ella y con el paso de los años se ha ido moldeando hasta lo que es hoy: una moda musical que atrae masas.

     

    Marcas colombianas en el género

    Existen diferentes variaciones de la electrónica y todas con gran acogida alrededor del mundo. El house, creado en Chicago, surge como subgénero principal de la electrónica hacia los 80, actualmente cuenta con el talento ofrecido de Erick Morillo, quien creció en Cartagena y ha pegado fuerte en los Estados Unidos. Asimismo el joven caleño Dj Moska 6, quien, apadrinado por el veterano Tiësto logró ser el primer colombiano en actuar en el festival más grande de la electrónica Tomorrowland.

     

    El tribal house, creado en Norteamérica hacia los 90 y característico por al usar sonidos tribales africanos y sudamericanos sería reinventado por Dani Masi en su llegada a Colombia. Seguido a esto, el subgénero ganó mucha fama en nuestro territorio donde coloquialmente se le bautizó guaracha y se internacionalizó debido al crecimiento del Dj paisa Daniel Quintero Posada, más conocido como Fumaratto Ferroso.

     

    No solo el tribal house se ganó un lugar en la música local, otros subgéneros electrónicos que se caracterizan por tener una intención más profunda en cuanto a su composición sonora como son el techno, industrial, minimal y trance también llegarían para quedarse a la escena musical nacional con representantes icónicos como Adriana López, Magdalena, Julio Victoria o Khomha.

     

    Así llegó la electrónica

    Antes que se pudiera disfrutar de esta música y de la imagen precisa o distorsionada en torno a esta, hay un punto de origen. La primera sesión en la que se pudieron escuchar melodías hechas con artefactos electrónicos en Colombia fue el “Ensayo Electrónico” y se realizó en 1965 en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional. El portal Señal Memoria recogió el testimonio de Guillermo Díaz, quien fuera el técnico de sonido de la sesión que, según contó, fue posible tras grabar siete mil pies de cinta en carrete abierta.

     

    Con el tiempo, hacia el resto del país se empezaron a proponer nuevas melodías a partir de sintetizadores, guitarras eléctricas, teclados, y nuevos instrumentos que al fusionarse empezaban a ser parte del montaje de muchas producciones locales.

     

    La electrónica se juntó con el rock

    Para la época de violencia que se vivió en Colombia, los jóvenes encontraron en la música un ejercicio catártico. El rock y el metal, cantado en inglés y en español, era la herramienta usada por multitudes optando por un camino diferente al de las armas.

     

    A partir de los 80 y 90 grupos como Kraken, Ekhymosis o Bajo Tierra innovaron y produjeron sonidos que no se habían realizado en nuestro territorio incluyendo instrumentos electrónicos. La banda Estados Alterados fue también pionera en materia electrónica cuando en 1991 al producir el videoclip de El Velo en Miami dieron un primer paso en la propagación del rock electrónico hecho en Latinoamérica, logrando la transmisión de la pieza en la reconocida cadena norteamericana de televisión MTV.

     

    De las cumbias y el porro al techno y el tribal

    La llegada de programas de sonido como Ableton Live (uno de muchos), que permite mezclar, componer sonidos y producir canciones, se prestó para poner el toque moderno a músicas tradicionales que nos han identificado a través del tiempo.

     

    Algunas de las primeras fusiones entre géneros dieron paso a una mutación del folclor que se dio a conocer con canciones populares como ‘Che Cumbia’ de Checo Acosta en 1995 o incluso ‘Diomedes Díaz Dance Mix’ en 1996.

     

     

    En el Valle de Aburrá también surgieron fusiones que hasta hoy tienen gran acogida. “Escuchar la electrónica con saxofones y trompetas ya no es raro, es algo gustoso y la gente lo relaciona con algo latino, esas fusiones son las que le han hecho que la música evolucione”, señala Ivan Soul, artista y profesor de la Escuela de Audio y Sonido de Envigado (EAS), para referirse a la evolución del tribal house, que hoy tiene un alcance masivo en plataformas como YouTube con videoclips como: Baila Conmigo (141 Millones de reproducciones) o Me Provocas (84 millones de reproducciones) y en SoundCloud con incontables ‘sets’(mezcla musical de una hora o más) promocionales de sus exponentes.

     

    El techno y house nacional también tuvieron un proceso de recreación con su llegada. Artistas como Dani Boom con canciones como ‘Champeta La Voladora’16 o ‘Los Sabanales Refix’ innovarían en la escena electrónica local. Además, el alcance de las producciones locales de estos géneros ha tenido una gran acogida a nivel internacional, artistas como Julianna Set J., Julio Garcés Set J. G., Memek Set M. o Merino Set M., han dejado en alto el nombre de nuestro país en innumerables festivales locales y globales como los registrados por la plataforma de transmisión de música Boiler Room.

     

    Dos subgéneros que se mueven entre el amor y el odio

    Si uno va a una fiesta de tribal house no suena techno y viceversa, ambos son hijos de un mismo género musical, pero no se admiten mezclas entre ellos a la hora de la fiesta; sí en las experiencias de las personas que eligen moverse de un género al otro para lograr admirar la amplia gama de sonidos. Para esta dualidad musical que en momentos se convierte en rivalidad hay una explicación sonora que aclara el choque entre ambos subgéneros.

     

    La crítica más común al tribal por parte de sus detractores se relaciona con una imagen de libertinaje y abusos en las fiestas , que, para los detractores, banaliza el trabajo creativo detrás de la música electrónica, al punto de que una célebre pista surgió de nota de voz viralizada donde se habla de las sustancias alucinógenas más comunes en este tipo de fiestas.

     

    Por su parte el profesor Ivan Soul aclara que: “…no es que el techno sea más selecto para los oídos que el tribal, sino que a nivel musical el tribal es básico de hacer, asimismo como se critica al reguetón por parte de géneros musicales como el vallenato o la salsa que deben tener armonías bacanas y estar bien elaboradas elementalmente”.

     

    Pese a la complejidad a la hora de la realización del techno respecto al tribal, la gente en Colombia favorece al segundo por el toque latino y sus vocales que hacen más digerible esta música para el oído que desconoce la demás electrónica. Para el artista empírico de tribal house formado en Castilla, Tata Dj, es claro que “en Medellín preferimos la guaracha porque es un movimiento muy activo, esa música pone alegre y a bailar a cualquiera”. Acorde con lo anterior, David Ruiz, organizador de eventos de tribal, más conocido como Dr. Sin Límites, asegura que en su discoteca se reunían cada sábado entre 250 y 300 personas alrededor de este subgénero.

     

    Del otro lado está la escena techno, reconocida por su estilo fundamentalmente instrumental que usa sonidos más elaborados y tiene escasa presencia de sonidos vocales. Esta música concentra eventualmente a bastantes personas en festivales como el Baum Fest, el más grande en Colombia, realizado en Bogotá, y el Freedom realizado desde el año 2008, donde anualmente los paisas y fanáticos de todo el mundo se citan entorno al techno en la capital antioqueña.

     

    Sin embargo, para el artista local Verraco, explorador de varios subgéneros como techno, drum and bass, down tempo, break o dubstep, “todavía falta entender que el movimiento y la cultura van más allá de la fiesta y pasarla bien, que también es muy válido, pero hay un trasfondo mucho más grande”. Afirma que a la audiencia aún carece de conocimiento para poder disfrutar al máximo de la electrónica.

     

    A su turno, Ivan Soul afirma que: “depende del gusto personal individual y del gusto personal influenciado por la sociedad, que las personas elijan a un escenario sobre el otro”, dando a entender que lo que más se escucha es lo que más suena y hasta termina agradando. De ahí que exista mayor profusión a lo popular y sencillo para dejar de lado el contenido intrínseco de la cultura electrónica plasmado en piezas mejor logradas debido a un arduo proceso creativo.

     

    El producto local

    Este género musical cada vez tiene más aceptación y en efecto más público, eso ha significado el surgimiento de muchos nuevos artistas con ganas de exponer su talento. Para Ivan Soul, “hay muchos Dj en la ciudad y uno esperaría que eso mejorara la calidad pero hay muchos que no avanzan, se estancan y cagan el mercado”, esto se debe a la resistencia a la formación académica.

     

    El profesor de la EAS asegura que la mitad de los Dj que trabajan en el país son empíricos. Para cualquiera con pasión por la música y sed de fama es prácticamente sencillo surgir en este medio. El costo de una consola para principiante oscila entre los 400.000 y 600.000 pesos, los audífonos pueden costar entre 200.000 y 300.000 pesos, la música se puede conseguir gratis en la web gracias a la piratería online y solo necesitará memorias de almacenamiento que pueden costar 150.000 pesos, donde guardará pistas ajenas que usará en su producto. Con un millón de pesos se puede empezar a ser DJ empírico, con poco conocimiento pero con las ganas de hacerlo también se puede escalar al éxito.

     

    Pero allí radica el problema que se plantea el profesor Iván: lo que para él hace a un verdadero artista es su formación académica completa y continuada durante su carrera para así lograr que haya un mejor producto y una mejor industria, lo que da calidad de exportación a nuestros sonidos. Al no recibir la formación adecuada ni profesionalizar el servicio, el empírico tiende a subvalorar las presentaciones en el mercado, desmeritando el trabajo de los que dedican mucho más para ser artistas de electrónica.

     

    Según Dr. Sin Límites, “en el mercado actual de Colombia las presentaciones de un DJ pueden costar entre los 100 mil y los 7 millones de pesos”, todo depende de la acogida que tenga el artista y, por supuesto, del proceso ascendente que lleve su carrera.

     

    La brecha de valoración es grande, sin embargo el progreso de la electrónica en general es notable: cada vez más DJs colombianos hacen giras por distintas partes del mundo como el Ultra (en Estados Unidos) o Tomorrowland (en Bélgica).

     

    Dos pasos para adelante y uno para atrás

    El pasar de los años ha sido fundamental en la creación, la difusión y la aceptación de la electrónica en Colombia. “A medida que avanza la tecnología se van encontrando recursos digitales que hacen todo más fácil y potente, haciendo que la música evolucione”, afirma Ivan Soul.

     

    Ese auge se fue dando principalmente en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Pereira o Barranquilla; paralelamente al apogeo del género se creó el estigma que asocia a los sonidos electrónicos con fiestas de mafiosos, prostíbulos y lugares donde el consumo de drogas es más que habitual. Para el profesor de la EAS, en un 80% de los escenarios electrónicos están presentes las sustancias alucinógenas.

     

     

    Los espacios de la electrónica paisa

     

    <<Primer escenario 360° en el Freedom Medellín 2020.

    Fotografía por: Juan José Mosquera.

     

    A pesar de la preferencia por la guaracha, son pocos los eventos masivos de este subgénero en Medellín, entre esos resalta el Summer Bestival, organizado por Dr. Sin Límites, quien asegura que en 2019 más de cinco mil personas asistieron al Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín para danzar tribal por doce horas.

     

    Las principales discotecas para este subgénero en el Área Metropolitana son Zenith, Ícono, Fahrenheit, Eleven o La KSA, además, esta música también se ha hecho popular gracias a la creación de eventos privados en fincas de municipios aledaños a Medellín como Copacabana, Santa Fe de Antioquia o Guatapé, dónde los seguidores del tribal eligen pagar un ‘cover’ entre 20 mil y 150 mil pesos para disfrutar de un concierto exclusivo. Estos privados son el lugar ideal para rematar o seguir las fiestas, tras largas horas de rumba en la ciudad.

     

    Con el techno y house la fiesta es diferente. Los clubes donde se reúnen los seguidores son lugares de menor aforo y para públicos más cerrados como es el caso de Terraza Club, Salón Amador, Baren, Eccentric o Top Secret, donde los artistas locales e internacionales preparan a las audiencias para los grandes festivales que se celebran en la ciudad y que han sido reconocidos mundialmente como el ya mencionado Freedom, Orígenes o Rituales Festival, donde se viven experiencias que hacen que “uno no vuelva a ser el mismo cuando sale de ahí”, según relata Juan José Mosquera, fiel seguidor del techno.

     

     

  • El Santuario quiere reabrir sus puertas

    El municipio ubicado en el Oriente antioqueño busca alternativas para hacerle frente a la cuarentena obligatoria, impuesta desde el 20 de marzo debido a la Emergencia Sanitaria que afronta el país, y evitar que la economía local se desplome por completo.

     

    El día miércoles 15 de abril, el alcalde del municipio de El Santuario, Juan David Zuluaga, dio a conocer la Circular Externa 001, acogiéndose a las excepciones del Decreto Nacional 457 y 531 del 2020, con los cuales se permite que los depósitos de materiales, siempre y cuando el establecimiento suministre insumos para la infraestructura vial u obra pública, las empresas o personas que producen o confeccionan implementos de protección relacionados con la salud y las personas que presten los servicios de reparación, mantenimiento y mecánica en general para vehículos exceptuados de las medidas de los Decretos Nacionales puedan volver a laborar.

     

    Los establecimientos que se desempeñen en alguno de estos ámbitos deberán mandar una solicitud al correo de la Secretaría General y de Gobierno y, en caso de contar con aprobación, deberán seguir las normas de bioseguridad impuestas por la Alcaldía.

     

    Los servicios de maquila a grandes textileras mueven gran parte de la economía santuariana. Foto: cortesía Creaciones y confecciones SARAI S.A.

     

    El sector textil, pilar de la economía en la región, ha tenido una evolución determinante. Comenzó elaborando ropa interior de dama para la empresa Leonisa mediante la cooperativa ECOOELSA y ahora, con el surgimiento de nuevas empresas, se elaboran toda clase de prendas para marcas como: Pacifika, Mattelsa, Loguin, Carmel, Dubai Store, entre otros.

     

    Según cifras oficiales, El Santuario, el municipio cuenta con 27.076 habitantes. En su economía intervienen más de 300 microempresas registradas en la Cámara de Comercio del Oriente; de las cuales, 103 son industrias manufactureras, 88 se dedican al sector textil, uno de los motores fundamentales del pueblo.

     

    Empresas y microempresas textiles en estado crítico

     

    Desde que inició el aislamiento obligatorio, este sector se ha visto afectado pues los únicos establecimientos que han podido prestar su servicio son los supermercados, tiendas de barrio, farmacias, carnicerías y restaurantes, quienes solo pueden desempeñar su labor por medio de los domicilios. Esto hizo que las empresas y microempresas textiles buscaran medidas inmediatamente para mitigar los efectos negativos sobre estas.

     

    La empresa textil FOREMSA tomó la iniciativa de realizar una carta solicitando ayuda al Gobierno Nacional, comunicación que el mismo alcalde respaldaría el viernes 3 de abril respaldaría, considerando el papel determinante de esta industria en la economía santuariana.

     

    “Las empresas y microempresas de confección representan una arteria económica vital para el sustento de miles de familias en nuestro municipio. Por eso, el día de hoy me uní a la iniciativa de este sector para solicitarle al Gobierno Nacional una línea de beneficios para todas estas empresas que aún no han sido incluidas en las excepciones anunciadas hasta el momento.

    El sector textil-confección de El Santuario puede contar conmigo siempre.” Señaló el mandatario en su cuenta de Facebook.

     

    De las 88 microempresas de producción textil que laboran en el municipio, aproximadamente 20 pudieron retomar sus actividades en la semana del 20 de abril. Por lo tanto, las empresas que aún siguen paralizadas tuvieron que tomar medidas para evitar un colapso económico. Este es el caso de ECOOELSA, que, en medio de la crisis tomó decisiones como que la nómina del 16 al 26 de abril sería considerada como préstamo. Esta medida causó revuelo incluso en redes sociales, pero lo concreto es que, tratándose de una cooperativa, se debieron buscar otras alternativas.

     

    Yasmín Cardona, quien lleva trabajando en esta empresa cooperativa 10 años aproximadamente, manifiesta que, aunque la situación es compleja, la empresa ha hecho todo lo posible por buscar las mejores soluciones.

     

    “Si lo miramos por el lado de que a unos los despidieron de sus trabajos y quedaron sin sustento, yo me siento afortunada. La cooperativa nos está haciendo la vida mucho más fácil en estos tiempos de crisis. La empresa nos presta el dinero y nos lo deduce según nuestra capacidad de pago. El mínimo de horas que la empresa nos descuenta son 8 y nos da la posibilidad de restar estas de la quincena o, en caso de no poder, mensualmente. Además, cuando nos pagan, las horas vienen con recargos y cuando nos las cobran no tienen en cuenta estos. Desde mi punto de vista, la empresa siempre vela por nuestro bienestar”, afirmó.

     

    En promedio, cada empresa cuenta con 70 empleados, de los cuales su mayoría son madres cabeza de familia que tienen como única fuente de ingresos esta actividad.

     

    La realidad particular de cada empresa determinó las medidas que estas organizaciones tomaron para hacer frente a la crisis. Foto: cortesía Creaciones y Confecciones SARAI S.A.

     

    Efectos colaterales en otros sectores económicos

     

    De la economía textil, también surgen otras empresas como la del transporte. Pedro Rendón, gerente de la empresa P&E Logística y Transporte S.A.S ha notado un cambio drástico en su trabajo:

     

    “De los 16 años que estoy laborando en este medio como persona natural y de los 4 años como empresa, jamás había vivido una situación económica como esta. La crisis me ha afectado mucho. Yo cuento con 8 camiones, los cuales anteriormente se llenaban por completo. Ahora, con la Emergencia Sanitaria debido al COVID-19 solo lleno si mucho uno. Mis trabajadores ahora están en vacaciones hasta que termine todo esto. Por lo tanto, soy yo quien se encarga de recoger la producción.”

     

    Como él, miles de personas se han visto afectadas por esta situación; evidentemente, unos más que otros. La construcción, otra fuente de empleo en la región, volvió a sus labores a partir del 27 de abril, según lo indicado el 20 de abril por la Presidencia de la República.

     

    Néstor Raúl Gómez, constructor desde hace más de 30 años, recibió con alivio la noticia e hizo su balance de la situación:

     

    “Nadie estaba preparado para esta adversidad que estamos viviendo hoy en día. Ha sido difícil, tengo 7 trabajadores y a la gran mayoría nos cogió ilíquidos esta crisis. Por fortuna, todos tienen las prestaciones legales, algunos tienen (subsidios de) Familias en Acción y con la caja de compensación algunos han recibido apoyos. A mí como empleador sí me ha tocado difícil, porque no he podido darles nada. Estamos esperando ahora como va a ser la próxima semana.”

     

    También es consciente que, aunque necesitan trabajar, la incertidumbre siempre estará presente.

     

    “Hay un contraste; por una parte, bueno porque volveremos a producir. Sin embargo, la otra parte va directamente relacionada con la enfermedad, pues no sabemos hasta qué punto es recomendable salir de la cuarentena, no sabemos qué protocolo nos van a exigir para la próxima semana. Pero de igual forma, hay que salir a trabajar por la crisis económica que estamos viviendo. Además, la mayoría de mis trabajadores necesitan el empleo para poder comer.” Afirmó.

     

    Con el pronunciamiento del presidente y la aprobación para que las empresas de manufacturas y construcción vuelvan a laborar, se espera que la economía vuelva a retomar poco a poco el terreno perdido.

     

     

     

  • Las TIC impulsan la educación en Urabá

    La subregión del Urabá antioqueño ha vivido más de 50 años el conflicto armado. No obstante, ha logrado la presencia de instituciones educativas dentro de todo el territorio. Ahora el reto es mejorar la calidad educativa y disponer de las TIC para conseguirlo.

     

    Los principales obstáculos que enfrenta la educación son la violencia y el conflicto que se viven en la subregión. En el Urabá antioqueño, el Registro Único de Víctimas – RUV – de la UARIV – la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas-, mostró, para el 2017, que el 51,4% de la población se encontraba registrada como víctimas del conflicto armado. El Padre Neil Alfonso Quijada Mena, director de la Pastoral Afro en Colombia, y quien vive en Turbo, comentó que: “la parte rural está más afectada por el conflicto armado y por la presencia de actores (armados); la parte urbana está un poquito más liberada en ese ámbito de la presión, aunque acá se ha respetado a los docentes y a los estudiantes”. Del mismo modo, afirmó que las zonas rurales han vivido más de cerca el conflicto, por lo tanto, si comparan estas zonas con las urbanas, existe mayor deserción, menor calidad escolar y que son “los lugares más descuidados en materia educativa”, explica el sacerdote.

     

    Gustavo Adolfo Muñoz Marín, doctor en Filosofía, docente de antropología de la UPB y del Instituto de Antropología IMA, habló sobre “poblaciones que se ven forzadas al desplazamiento y a la desescolarización como fruto de la intensificación del conflicto en esas zonas”, además del reclutamiento ilegal de menores que “se ha incrementado en los últimos dos años en la población juvenil e infantil”. El doctor Muñoz explicó que entre las consecuencias indirectas del conflicto armado están “las psicopatologías como efectos colaterales de estas víctimas”, estos son los traumas que genera la vivencia de hechos violentos. Así mismo, manifestó que el Estado se ha visto en la necesidad de invertir más en seguridad que en educación, pero ha dejado desatendida la inversión en educación.

     

    Según cifras de deserción académica dadas por la Secretaría de Educación de Antioquia, en la subregión del Urabá antioqueño, en el año 2018, esta fue del 18,78% en transición (grado 0), 3,78% en primaria (grados de 1 a 5), 3,02% en secundaria (grados de 6 a 9) y 1,28% en media (grados de 10 y 11). El doctor Muñoz explicó que en el grado transición es donde “el sistema educativo no tiene los instrumentos ni las herramientas necesarias para retener o tener programas de permanencia”. También afirmó que las familias prefieren dejar a sus hijos con parientes cercanos antes que enviarlos a la escuela.

     

    TESTIMONIOS DOCENTES DE URABÁ

     

    Nidia María Romero Fabra, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Córdoba y docente de la I. E. San Pedro de Urabá, dice que entre los grados 6 y 9, que corresponden a la básica secundaria, “se ha observado que los grados donde se presenta mayor deserción son 7 y 8, es decir, niños y jóvenes entre los 12 y 14 años”. De hecho, dentro del estudio publicado por Proantioquia en septiembre del 2018 sobre los estados de la educación en Antioquia, se encontró que, después del Bajo Cauca, el Urabá antioqueño presentó la mayor tasa de deserción en básica secundaria.

     

    En cuanto a la relación numérica entre estudiantes y profesores, los resultados son alentadores. Desde 2016 a 2020 ha aumentado la cantidad de docentes por alumnos. De acuerdo con la Secretaría de Educación de Antioquia en 2016 hubo un maestro por 34 alumnos 1/34; en 2017 la relación fue 1/32, en 2018 fue de 1/33, en 2019 de 1/32, y en 2020 fue de 1/29. Sin embargo, para la docente Romero, “hacen falta maestros con formación específica, es decir, hay mucho maestro no idóneo”. Como ejemplo, expresó que la zona no cuenta con suficientes docentes licenciados en inglés.

     

    Entre la educación privada y pública se ve una gran brecha. Gloria Cecilia Palomeque, coordinadora de la Institución Educativa Villa Nelly en Carepa, relató que los estudiantes de colegios privados tienen todas las ventajas en sus escuelas, mientras que en las instituciones educativas públicas “los ambientes escolares son muy deficientes, y de alguna forma esto hace que los chicos pierdan la motivación para estudiar”. En los colegios públicos se ha visto una mejora en el tema de la alimentación escolar, pero el padre Neil narró que “hay una alimentación estandarizada que no ha ayudado mucho a decir: ‘me encanta el restaurante escolar’ ”.

     

    De igual manera, hay deficiencias en los programas extracurriculares. Para Romero es necesario “ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes, como formación artística, empresarial, orientación vocacional, emprendimiento”. La docente dijo que sus estudiantes son creativos y apasionados por el aprendizaje, pero necesitan adquirir capacidad de liderazgo, iniciativas para apropiarse y proyectarse en la realidad de su región. Por otro lado, la coordinadora Palomeque manifestó que las escuelas no disponen de los recursos suficientes para realizar actividades extracurriculares, las cuales, según considera, refuerzan el aprendizaje.

     

    “La educación es un factor clave en el progreso de las sociedades en virtud de sus repercusiones económicas, políticas y culturales”, aclara Gloria Cecilia y que cuando “el Gobierno falla en garantizar este derecho, se favorece el rezago del país”. En cuanto a inversión, el padre Neil manifiesta que “la inversión para transformar la educación acá existe, pero no llega a las instituciones de manera eficaz.” Para Romero “se debe invertir en la calidad educativa con el fin de capacitar a los docentes, mejorar los ambientes escolares y ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes”. No obstante, la docente afirmó que se cuenta con la presencia de las escuelas en todo el territorio y la calidad educativa ha mejorado, aunque, aún falta mucho por hacer.

     

    Revisar los procesos y modelos de evaluación fue parte de los profesores que se prepararon para hacer de la TIC una nueva herramienta pedagógica. Foto: EduApps.

     

    DESAFÍOS EN EL USO TIC

    Daniel Pimienta escribe en su texto Brecha digital, brecha social, brecha paradigmática, que “se debe considerar que el uso de las TIC para el desarrollo humano porta oportunidades para reducir la brecha social para individuos o comunidades”, aclara que para esto se necesita infraestructura de conectividad, acceso a las tecnologías, programas de telecomunicación, la alfabetización digital y lo más importante, “la educación, la ética y la participación, articuladas como un proceso sistémico.”

     

    Para el doctor Muñoz, “hoy (las TIC) juegan un papel protagónico porque, frente a tantas limitaciones en desplazamiento, existen modelos y experiencias educativas muy interesantes”, que pueden atender a las poblaciones más vulnerables, el problema es que al mismo tiempo son los grupos sociales con menor acceso a las TIC. Del mismo modo, a nivel nacional considera que el sistema educativo se inclina mucho a metodologías de tipo profesor frente a un tablero presentando clase teórica y estudiantes en sus escritorios copiando, resaltando que es importante tener medios que eduquen para el desarrollo y la crítica.

     

    Pineda considera que la inversión de TIC debe darse en 3 rumbos fundamentales: infraestructura, que abarca “los dispositivos que permiten la transmisión de la señal, el transporte del mismo (como protocolos de comunicación y dispositivos de enrutamiento), así como los elementos de computación y los programas que están involucrados en el transporte de la información”. Como segundo rumbo esta la “infoestructura” como los contenidos y aplicaciones a las que se accede desde la infraestructura de las TIC. resalta la importancia de la comunicación: “las comunidades virtuales como parte integrante de esta capa (infoestructura) al lado de los contenidos”. Y por último esta la “infocultura” el cual se entiende como “la suma de los conocimientos, los métodos, las prácticas y las reglas de buen uso que poseen las personas que se han apropiado del manejo de la comunicación y de la información en red”.

     

    Con respecto a la subregión del Urabá antioqueño, podemos ver las necesidades en las tres categorías dadas por Pineda. Palomeque explicó que uno de los principales retos en la educación en Urabá es proporcionar infraestructura tecnológica a las instituciones educativas públicas. Para el padre Neil, las TIC “nos pueden comunicar con las realidades contextuales”. Aun así, aseveró en estos momentos las tecnologías se usan como medios de información y no de comunicación. Y la docente Nidia Romero destacó que el uso de las TIC es necesario, pues “las nuevas tecnologías cobran mayor protagonismo en el desarrollo de la sociedad y se convierten en una herramienta amiga de la educación”. Pero que es necesario que los maestros sepan cómo usarlas para mejorar la calidad de la enseñanza.

     

     

    PROYECTO SOPORTADO EN LAS TICS POR LA EDUCACIÓN EN URABÁ

     

    El proyecto Ecosistema de Contenidos Digitales para Apps en Urabá, EduApps, es realizado por los grupos de investigación GICU, GIDATIC y EAV de la Universidad Pontificia Bolivariana y Camaleón Multimedia. Este trabajo busca usar las TIC para la transformación y desarrollo de la educación pública en los municipios de Apartadó, Carepa y Necoclí, ubicados en la subregión del Urabá antioqueño. El proyecto Eduapps comenzó en febrero del 2019 y finalizará en septiembre del 2020.

     

    Del 22 al 28 de mayo del 2019, los investigadores visitaron 13 instituciones educativas públicas y 3 secretarías de educación. Indagaron sobre los usos, expectativas y necesidades que tenían estos municipios frente a las TIC. Encontraron “colegios dotados con equipos para educar que se han dañado, están desactualizados, se los entregan malos o se los han robado”, declaró María Camila Rendón Fernández, auxiliar de campo en el proyecto EduApps. Sin embargo, la recursividad de los profesores los asombró: “Han sorteado las dificultades utilizando los dispositivos móviles en clase sin internet, descargan en sus casas el material que necesitan y se los pasan a los alumnos por bluetooth”.

     

    La segunda visita fue del 8 al 10 de octubre del 2019 donde se realizaron talleres sobre ideación, curaduría y prototipado con 81 docentes de los tres municipios elegidos del Urabá antioqueño. Manuela Henao Ospina, investigadora del proyecto EduApps indicó que los docentes “trabajan con las uñas”, pero que durante los talleres estuvieron interesados, propositivos y dispuestos. La investigadora contó que uno de los mayores desafíos fue el miedo de los docentes a utilizar las redes sociales en el proceso de enseñanza debido a que “sienten que los alumnos tienen un mayor conocimiento de estas herramientas”. Sin embargo, con los talleres se incrementó la seguridad y reconocieron que “es de práctica y de irle cogiendo el ritmo, porque de todas maneras ellos usan las redes sociales de modo personal y de ocio”.

     

    EDUAPPS, APOYO AL APRENDIZAJE

    Los técnicos del proyecto EduApps están desarrollando unos equipos de bajo costo que no necesitarán de conexión a internet. El ecosistema digital será en formato de librería compuesta por tres elementos: contenidos, recursos como textos, videos, audios o imágenes; aplicaciones que permiten una utilidad, como la calculadora o diccionarios; y herramientas que permitan a los docentes crear contenidos.

     

    El proyecto busca contribuir con el desarrollo de la subregión del Urabá antioqueño tanto en zonas urbanas como rurales, así responden a las demandas del contexto y trabajan con las instituciones educativas públicas y los docentes, donde las nuevas tecnologías encuentran su verdadero sitio en la enseñanza como apoyo al aprendizaje.

     

    En estos momentos, en las instituciones educativas públicas de Urabá, el uso de las TIC es conocido, pero no siempre es empleado para la educación. Henao encontró en la realización de los talleres que muchos docentes y estudiantes manejaban Whatsapp, Facebook, Instagram y Twitter, pero no las usaban en las aulas de clase, sino como redes sociales de uso personal de ocio; aunque, relató que algunos maestros usaban Pinterest para hacer tableros temáticos o sacar ideas para sus clases.

     

    Adicionalmente están las dificultades de conectividad. Aun así, dentro de las limitaciones, se han encontrado profesores que desde su creatividad han sacado provecho a las aplicaciones móviles. Por ejemplo, Rendón contó que algunos docentes, en vez de pedirle a los estudiantes que compren calculadora científica, les muestran cómo descargar la app en sus celulares, otra práctica es pasarles documentos de la clase vía bluetooth, para que no tengan que sacar copias.

     

    Los maestros en el Urabá antioqueño ven que los móviles son una distracción para los estudiantes, narró Rendón, por esto EduApps busca poner del lado de la educación estos dispositivos y herramientas. Alfabetizar a los docentes en tecnología y brindarles equipos según sus necesidades; en este caso, ecosistemas virtuales.

     

     

     

  • La moda, reflejos de la mujer

    La moda no es tan arbitraria y caprichosa como se la juzgan con frecuencia y, paradójicamente, con frivolidad. La idea es de Tomás Carrasquilla, un hombre de letras de la antigua Medellín, que comprendía el papel de un concepto, muchas veces menospreciado entonces e incluso ahora, que se habla de una industria local en torno a él.

     

    Doña Graciela Giraldo nunca fue escritora como el gran Carrasquilla, pero de letras sí sabe al menos un poco. Nació en Anserma, Caldas; lugar que la vio crecer por la década de 1940 y donde años más tarde conocería la modistería que la sedujo y que pasaría a ser parte de su esencia como mujer.

     

    Cuando llegué a su casa, ubicada en el tradicional barrio de San Marcos en Envigado, esta modista de 80 años me recibió con cuatro volúmenes que describían grandes páginas diferentes aspectos de la moda; un par de ellos eran resúmenes anuales, otros revisaban el tema en el último siglo y uno, más grande, proponía una historia de la moda en los últimos dos milenios.

     

    En uno de estos libros se mencionaba la legendaria diseñadora, Coco Chanel. Ella, que a principios de los noventa afirmó en una conversación con Paul Morand que la moda no se encuentra solo en los vestidos, sino en las ideas, costumbres y acontecimientos de un momento en especial.

     

    Ana María Restrepo no estuvo presente en medio de la conversación anterior. Pero sus palabras resonaron en un café de moda del barrio El Poblado, repasando las mismas ideas que Chanel dijo décadas atrás. Nació en Medellín, en la última década del siglo pasado, aunque vivió parte de su infancia en el exterior y recuerda cómo la cercanía con su abuela la llevo a apasionarse por el mundo del arte. Para ella, diseñadora de vestuario de 23 años, la moda no se basa solo en el vestir, “es más bien – se explica- como una bola de nieve que en su camino va incorporando diferentes situaciones o estilos de vida”.

     

    Hace ya varios días me surgió la curiosidad acerca de qué pensaría una feminista de la moda y me encontré con Virginia Woolf, ella se refirió a la moda como algo capaz de cambiar nuestra visión del mundo y con esto, cambiar la visión que tiene el mundo de nosotros mismos. Y con esta afirmación me surgió una duda ¿Cómo estas dos mujeres se ven reflejadas desde su propia idea de la moda?

     

    Medellín, entre tules, plumas y brillantes. Collage: María Antonia González Vallejo.

     

    Luego de hablar con ambas, mujeres que han dedicado su vida por completo a la moda, pero que al mismo tiempo tienen historias tan diferentes y distantes, me di cuenta que, así como une generaciones, épocas y espacios, la moda también puede ser objeto de estudio en los paralelismos en la vida de mujer.

     

    En el pueblo donde vivía doña Graciela había tres o cuatro modistas para ese tiempo. Una de ellas era su prima mayor, quien después de verla creando los vestidos de sus muñecas le propuso enseñarle a usar una máquina de coser y allí comenzó a comprender la importancia de saber vestir y tendría sus primeras ideas para afirmar años más tarde: “la ropa es la segunda piel de la persona”.

     

    Por su parte, Ana María, al interesarse en un inicio por el arte, creó dentro de sí un sentido amplio de la estética que, con el paso del tiempo, la llevaría a su vocación por el diseño de vestuario, para lo cual finalmente usaría el cuerpo de la mujer como inspiración: “la mujer en la moda ha sido mi musa, alrededor de ella suceden acontecimientos, polémicas e historias”.

     

    Ambas mujeres, separadas por la abismal diferencia de sus estilos de vida, tienen claro que la mujer y la moda se envuelven entre sí de tal manera que dan un soporte no solo a la sociedad en la que vivió doña Graciela, sino también en la que hoy Ana María sigue creando. La moda como la segunda piel de la mujer o la mujer como la infinita musa de la moda. Ambas respuestas nos llevan a reflexionar sobre la relación íntima de los dos conceptos.

     

    El siglo XX jugó un papel fundamental en la importación y creación de la moda en Medellín. No solo por el hecho de que existía más facilidad para importar telas y moldes, sino porque, como lo afirma doña Graciela, en “toda casa donde hubiera mujer tenía que haber una máquina de coser”.

     

    Esta situación claramente ha cambiado, las mujeres ya no van a la universidad a estudiar como ella lo hizo “Economía del Hogar”, una carrera traída por los norteamericanos que pretendía enseñar a las mujeres a cocinar, coser y atender los niños de la manera más eficaz. Por el contrario, las mujeres ahora buscan sus horizontes mucho más lejos de ese lugar clásico y es desde aquí que se aprecia más el contraste en cómo las dos mujeres en cuestión hacen de la moda un arte.

     

    Algodón, lana y nylon eran las telas más pedidas en el almacén donde doña Graciela era vendedora cuando tenía quince años, en su natal Anserma. Las personas iban a comprar los “cortes” para luego ir donde la matrona de la casa a que ella, con algunos moldes que se prestaban entre las mujeres del pueblo, hiciera la ropa que la familia debía usar diariamente. El vestuario prêt-à-porter o listo para usar, se quedaba en algunas pocas tiendas de mucho renombre en aquella época y solo podían ser comprado (o en su mayoría alquilado) para situaciones de suma importancia.

     

    De lana y algodón se ve muy poco en el vestuario que Ana María hace para sus clientas; en su gran mayoría, prendas totalmente personalizadas. Para ella, antes de empezar a crear, es importante recorrer toda la variedad de telas que se puedan encontrar en la ciudad. Ahora aquella que se vea diferente es la que más resalta durante la fiesta. Entre tules, transparencias y brillos, la joven diseñadora crea un estilo, como ella lo define, “para una mujer femenina y libre”.

     

    Es así como las últimas dos décadas comenzaron de la mano del vestuario prêt-à-porter, la gran producción en masa de la moda se ha tomado el mercado del vestir diario. Pero las horas de trabajo en una máquina de coser, los detalles realizados a mano y la compra de telas específicas, se han guardado especialmente para las ocasiones importantes.

     

    En medio de nuestra conversación, doña Graciela recordó que, a pesar de que para ella la máquina de coser había brindado “autonomía y poder de decisión”. A la mujer de su tiempo muchas veces no se le permitía elegir la tela o los diseños que iba a usar. Al almacén de telas de Anserma entraban ensombrerados los hombres dispuestos a elegir cómo debían vestir sus familias, lo que incluía claramente a su esposa e hijas. El ejercicio de la creación del vestir propio de la mujer quedaba relegado al hombre, ellas solo se disponían para hacer la producción.

     

    En la actualidad ello resulta impensable, como lo constata la reacción de Ana María a esta referencia durante una conversación en la que ella resaltó la gran diferencia con el estilo de vida que llevan las mujeres que viste. En un mercado donde la gran mayoría de personas se ven igual, estas mujeres se apropian de su irreverencia para resaltar por medio de su vestuario, siendo el mismo un retrato de las dinámicas feministas que se dan en la actualidad: buscan los detalles, buscan aquello que represente una conexión con sus creencias más arriesgadas. La opinión del hombre queda, en la mayoría de los casos, olvidada en este ámbito de sus vidas.

     

    Pero no todo entre ambas mujeres es tan diferente, tal vez porque simplemente su género y su pasión las unió. Ana María procura en cada creación resaltar el cuerpo de la mujer, la sensualidad y la feminidad son parte de su sello. Aunque doña Graciela no tuvo estos aspectos como eje en sus creaciones, sí tenía claro que a la mujer siempre le ha gustado vestirse bien y, como ella lo dijo, “verse limpia y ponerse al menos algún detallito”.

     

    Doña Graciela recordó que, a pesar de que para ella la máquina de coser había brindado “autonomía y poder de decisión”. A la mujer de su tiempo muchas veces no se le permitía elegir la tela o los diseños que iba a usar.

     

    Es entre estos paralelismos, coincidencias y curiosidades, que recuerdo y encuentro particularmente fascinante la afirmación de Lipovetsky al comentar que, aunque las ideas de belleza cambien y las mujeres hoy tengan grandes cargos en sus manos, mantienen con gran prioridad la dimensión estética. Tal vez porque, sin importar qué tan diferentes seamos unas de otras, en la moda hay algo que nos atrae, el arte que nos une en nuestras fibras más sensibles y femeninas, que nos permite con sutilidad crear la imagen que deseamos con todas nuestras pasiones que vean de nosotras.

     

     

     

  • Desde urabá hasta Aquí y ahora

     

    Paisajes y recuerdos de Urabá hacen parte del camino recorrido por los mellizos Villegas, jóvenes cuyo talento está detrás de Lucas Arnau, figura del pop colombiano.

     

    La música de los mellizos Villegas se nutre de los parajes que han recorrido en el desarrollo de sus talentos. Foto: Cortesía.

     

    La suave brisa, los rayos del sol y los peculiares sonidos del vecindario, atraviesan las ventanas en tiempos de cuarentena. Dos fanáticos, sentados desde la comodidad de su hogar, oprimen el botón de llamada. Ansiosos ante el momento, contesta uno de los mellizos Villegas, Alejandro. La conversación empieza a tomar rumbo mientras los fanáticos y los mellizos se imaginan viajando por la región de Urabá y cantando: “Voy en un viaje cósmico y galáctico, mágico y romántico, sobre el mar azul…”, como se oye en Cósmico y Galáctico.

     

    En la travesía los acompañan montañas verdes, rostros de indígenas Emberá, túneles de naturaleza, ganado y plantaciones bananeras. El viaje soñado empieza por el occidente, pasa por San Jerónimo, Santa Fe de Antioquia y Cañasgordas. Más adelante se encuentran en Dabeiba y llegan a Mutatá, la entrada al Urabá Antioqueño. Luego Chigorodó y por último Apartadó, donde nacieron Alejandro y Fernando Villegas en 1984.

     

    Un 11 de septiembre de 1984 nacen los mellizos Villegas en el municipio líder de Urabá, por su actividad comercial: Apartadó. Sus padres, se habían movido desde Bogotá y Medellín hacia la mágica región, conocida como la mina de oro o la tierra prometida. Una tierra abundante en oro verde (banano) y reservas de petróleo. La mejor esquina de América, “Tierra, tierra, tierra prometida, de América Latina, tierra del sabor Urabá…”, cantaban los Villegas en Tierra Prometida.

     

    Una educación mágica

     

    Una educación única y tradicional llenó de magia los corazones de los mellizos, “yo quiero esa magia, que se encuentra en tu corazón…”, cantaban los Villegas en Magia. Afrodescendientes, costeños e indígenas, el salón de clase en que estos niños crecieron era una mezclas que representaba la multiculturalidad de Urabá. Fer y Alejo, eran los únicos “europeos” (blancos) en el salón de clase.

     

    En las aulas eran ingredientes importantes el arte y la danza, la música en todos sus géneros, los colores y los sabores del Caribe. Una educación que fusionaba las emociones y momentos maravillosos en La Casa de la Cultura local, epicentro del Urabá alegre, bailador y artístico que sobresale en ritmos y vibras que deleitan el alma de los más pequeños. Mentes y corazones abiertos, recorrían cada rincón del lugar, enseñando la esencia de cada instrumento, como los de viento y el baile y la música, como el Mapalé, el Hip hop y el Bullerengue.

     

    “Cree, cree que cuando crees, creas …”, cantaban los Villegas en Cósmico y Galáctico. Tenían catorce años de felicidad y música, olas y amistad… catorce años al empezar un viaje que despertaría sus y empezaría a construir sus sueños; sueños presentados en los actos cívicos desde el alma y habilidad de los chicos: “… Sueños, sueños, tu eres el dueño, de todos tus sueños”, cantaban los Villegas en Tierra prometida. La guitarra y la batería fueron sus primeras amistades en la música; dedicación y tiempo fueron elementos clave para crecer y disfrutar todos los días del parche bonito en La Casa De la Cultura.

     

    Las estrellas de rock de Urabá

     

    Los Villegas han usado además las cuerdas de la guitarra para transmitir la esencia de cada lugar. “…Tus ideas son como gotas de este mar, son tu tiquete para navegar, a un mundo mágico …”, cantaban también en Cósmico y Galáctico, creyéndose el cuento de ser músicos, los que armaron su primera banda de rock y transformaron un espacio en su casa finca en la sala de sus ensayos, un universo mágico. El nivel subió, la dedicación aumentó y los ensayos tomaron gran parte de sus días.

     

    Sobredozis, un nombre peculiar para el momento, pero emocionante para la evolución del new metal que llegaba a Urabá. La emisora del pueblo los contactó para una entrevista. El locutor los trasformó en estrellas de rock y se impresionó con sus canciones, una experiencia para nuevas oportunidades. Los invitaron al festival Urabá vibra en Medellín y al año siguiente se tomaron la tarima de Urabá vibra en Bogotá. La fama aparecía poco a poco, mientras se hacían conocer, pero todos los sueños estaban pesando en el bolsillo.

     

    Un cambio trascendental

     

    ‘Si creyeron que llegaron a la punta de la montaña, no. Hay otra puntica más para seguir’, reza una frase que los Villegas recuerdan de sus inicios. Su vida se trasladó hacia Bogotá, en busca de nuevos proyectos. Grabaron su primer sencillo y participaron en espectáculos extraordinarios. Compraron una casa y la adecuaron en la sala de ensayo para la banda, pero necesitaban “sobrevivir” a la agitada vida de Bogotá. Rentaban el espacio, compartían con diferentes músicos y enseñaban sus conocimientos. Se crearon nuevas experiencias musicales y se convirtieron populares en el negocio. Pero todos sus sueños se fueron derrumbando a cambio de dinero y la banda desapareció.

     

    Fer empezó a trabajar en La Hamburguesería y Alejo era ingeniero de sonido en el mismo restaurante, un trampolín para conocer más gente del gremio. Efectivamente; conocieron muchas bandas, managers, ingenieros y cantantes, pero el dinero y los reconocimientos pasaron a ser su principal felicidad y armonía. “Todo viene y todo se va, todo sube y tiene que bajar, las cosas pasan cuando tienen que pasar, en el momento indicado, ahí va a estar”, cantaban los Villegas en Magia. Un sentimiento revolcó sus corazones y decidieron dedicarse completamente a la música.

     

    Precisamente el cumpleaños de los mellizos, un 11 de septiembre, el productor de Fanny Lu contacta a Fer para participar en un espectáculo junto a ella y otros artistas. Alejandro se involucró en el trabajo como un rayito de luz extra y aquel fue un punto clave en la ruta para que se cumplieran los sueños de los hermanos. “Traje serenata cósmica y galáctica, mágica y romántica, con ukulele y mucho Caribe”, cantaban los Villegas en Cuando te miro a los ojos.

     

    Momentos extraordinarios acompañados de música

     

    Tomaron contacto con Lucas Arnau, cantautor colombiano de pop latino. En 2015 fueron invitados a participar en su álbum Buen camino, compuesto por duetos con Adriana Lucia, Silvestre Dangond, Amaury Gutiérrez, entre otros. La producción fue nominada al Latin Grammy como mejor álbum tropical contemporáneo, acreditando la producción de los mellizos en De la mano. Primera nominación para Lucas y los Villegas.

     

    En su traslado en 2016 a Medellín el viaje continuó con Arnau para un nuevo álbum: Teatro, en 2017. La colaboración de 6 canciones, entre ellas Cósmico y Galáctico y Labios Rojitos, fascinó al público. Una vez más fueron nominados al Latin Grammy, como mejor álbum tropical contemporáneo.

     

    Los mellizos urabaenses, compositores y productores independientes, están a la espera de propuestas concordantes con su pensamiento. Ya están en su primer parto: Aquí y Ahora 11:11, once canciones, con once versiones acústicas, de su primera producción en desarrollo; un álbum recargado de pensamientos positivos y el despertar conciencia, mediante los colores del caribe.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • La incertidumbre de un médico en tiempos de coronavirus

    Hace pocas semanas, parecía inimaginable pensar que un virus originado en un país aparentemente lejano como China, nos cambiaría la vida de una manera tan abrupta. Una enfermedad inicialmente considerada por muchos como una “gripita”, ha puesto a nuestra salud en jaque.

     

    Escribo desde Medellín, a unos 15.776 kilómetros de Wuhan, una ciudad desconocida para nosotros hasta hace tres meses, cuando empezó a nombrarse en los noticieros de todo el planeta. Pues fue allí, y se dice con más certeza que en un mercado de animales silvestres, donde surgió el Covid-19, la enfermedad que se convirtió en pandemia y hoy nos tiene a casi todos confinados en nuestras casas durante 24 días al momento de escribir. Digo casi todos, porque los trabajadores de la salud, por ejemplo, continúan laborando incansablemente para protegernos, arriesgando su vida y la salud de sus familias.

     

    Video

    No es la institución en que trabaja el protagonista de esta historia, pero también la Clínica Universitaria Bolivariana experimenta los retos que impone la pandemia y su equipo humano ha reaccionado con la solidaridad gremial que expresa en este mensaje. Video: Youtube UPB.

     

    Los temores

     

    “Yo creo que es distinto lo que se siente, cuando la gente que uno ama tiene que salir a exponerse a este virus. Cuando alguien se dedica a la profesión que ama, en una situación como estas, es imposible que el miedo no lo tome por sorpresa”, dice mi madre con los ojos encharcados al referirse a mi papá, médico de 57 años del que se enamoró hace 25. Desde entonces, nunca se han separado.

     

    “Le echo la bendición siempre que sale para el trabajo, le digo que se encomiende a Dios, pero siento que así él no lo demuestre, se va temeroso”, dice mamá.

     

    No es nada fácil atender pacientes en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, en la cual el nefasto coronavirus ha infectado a más de 2,2 millones de personas en el mundo y le ha quitado la vida a unas 150 mil. Leyendo la prensa, me doy cuenta de que en nuestro país, al momento en que esto escribo, ya son 3.233 los casos, 308 de ellos en Antioquia y 179 de esos aquí en Medellín. Mi padre es consciente de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra y ha sido franco en reconocer la posibilidad de morir, la cual, aunque no es muy alta (pues sólo el 3,5% de casos de Covid-19 son fatales), no por ello deja de asustarme.

     

    “Todos los días me voy a enfrentar contra la muerte. ¿Será que por la alta carga de exposición al virus me voy a infectar, me va a dar de una forma grave y me voy a morir? Todas esas inquietudes están en los médicos”, reflexiona mi papá.

     

    A pesar del clima de incertidumbre en el que vivimos, mi padre no ha perdido su exquisito sentido del humor. “Vámonos a vivir al Chocó”, decía jocosamente cuando aún no se habían reportado casos de coronavirus en ese departamento.

     

    Mi progenitor es un apasionado por su profesión. Las pocas canas que resaltan en su castaña cabellera son reflejo de los 33 años de experiencia como galeno, 27 de esos como anestesiólogo. “Si volviera a nacer, volvería a ser médico”, me dice sin titubear. Estudió Medicina con mucho esfuerzo, a punta de préstamos y cuando le preguntan por su alma máter, manifiesta con orgullo: “soy bolivariano”.

     

    De lunes a viernes, a las 6 de la mañana, mi padre parte desde nuestro apartamento hacia su lugar de trabajo, una prestigiosa institución prestadora de salud, donde labora desde hace unos 25 años. Se trata de una entidad de cuarto nivel de atención, que asiste pacientes con cuadros de muy alta complejidad.

     

    “Aunque tenga la fortuna de trabajar en una institución con procedimientos tan seguros, enmarcados dentro de las normas de higiene y seguridad, eso no te libera del miedo que como ser humano puedas sentir”, dice mamá.

     

    “Pa, ¿cómo está el ambiente en el hospital?”.

     

    “Pesado. Todo el mundo a la expectativa; cursos por todas partes de cómo cuidarse, de cómo ponerse los elementos de bioseguridad,.. Video va, video viene… Como quien dice: ‘no se vaya a infectar, güevón, cuidado’. Eso estresa, y se espera que en las próximas semanas se llene el hospital con pacientes de Covid-19.”

     

    “Seguro que ya debe haber pacientes contagiados allá, ¿te han dicho cuántos?”, le pregunto con curiosidad a mi padre.

     

    “Esa información es reservada, Fede. Las historias clínicas son confidenciales y sólo puede acceder a ellas el médico tratante. Pero amigos intensivistas me han dicho que hay 5 pacientes en la nueva UCI que abrieron exclusivamente para los pacientes de coronavirus. Sé que hay varios en urgencias esperando resultados…”

     

    Por estos días el hospital está en un 50 por ciento de ocupación, sólo se están atendiendo procedimientos urgentes y las cirugías electivas están canceladas. “Por precaución, el hospital no permite el ingreso de visitantes ni de acompañantes en áreas con pacientes portadores de Covid-19. Ya nos dijeron a los anestesiólogos que, si el hospital se llena con pacientes de coronavirus, los tenemos que asistir.”

     

    “¿Tenés miedo?”

     

    “Claro… Miedo a contraer una forma grave de la enfermedad, es decir, aquella que necesita soporte ventilatorio. Aproximadamente el 5% de pacientes de Covid-19 son conectados a ventilador, y el 90% de ese 5% fallecen, porque tienen los pulmones vueltos mierda. Afortunadamente al 80% de los infectados por coronavirus les da de una forma leve y al 15% restante, de una forma moderada. También tememos que se acaben los equipos de bioseguridad, de ver reducidos nuestros ingresos y algunos, de quedar sin trabajo, como por ejemplo aquellos que laboran en centros estéticos y su contrato es por prestación de servicios”.

     

    Los pacientes que requieren soporte ventilatorio son quienes requieren de cuidados intensivos. El problema es que en Antioquia actualmente hay apenas 510 camas de UCI, las cuales en su mayoría están ocupadas por pacientes que padecen otras patologías como infartos, politraumatismos o aneurismas, por ejemplo. El riesgo es que, si se llega a desbordar la crisis, no habría espacios suficientes para atenderlos, y el número de fallecidos sería inmenso. Según cifras del Ministerio de Salud, de las 5.300 camas de UCI que hay en nuestro país, apenas 2.650 están disponibles para asistir a pacientes con Covid-19.

     

    La realidad

     

    Al comienzo de la crisis, el hospital donde labora mi padre contaba con 40 camas de Unidades de Cuidado Intensivo, pero gracias a donaciones del empresariado antioqueño, se lograron incorporar desde el primero de abril 30 nuevas camas nuevas de UCI para tratar a los infectados con Covid-19.

     

    Sin embargo, hay una cosa clara: la tecnología es una extensión de la inteligencia humana. “Un error que he visto en los medios, Fede, es que piensan que un ventilador es igual a una UCI. Ojalá fuera así. Una UCI es una infraestructura de médicos, de equipos interdisciplinarios que soportan un paciente críticamente enfermo. No es únicamente un ventilador. Si eso fuera así, cualquiera alquilaba dos casas allí en la esquina y montaba una UCI. Cuando dicen que van a poner una UCI gigante en Plaza Mayor, me río, eso no es posible. ¿Dónde están los resonadores, los tomógrafos, los endoscopios, el laboratorio, el banco de sangre? Esos equipos sólo están en los hospitales. El ventilador es un elemento fundamental, pero no lo es todo”.

     

    “¿Pa, y qué es lo que hace un anestesiólogo?”, pregunto desde mi ignorancia.

     

    “Dormir a los pacientes y conectarlos a un ventilador. Somos la segunda línea después de los intensivistas para el manejo de los ventiladores. El anestesiólogo es como decir el intensivista del quirófano. Es el que le suministra la anestesia al paciente, es el responsable de monitorear los signos vitales durante la cirugía y además es el que maneja la vía aérea del paciente, el que lo intuba y lo extuba”.

     

    Al notar mi interés, mi padre continúa la explicación, haciendo el máximo esfuerzo por utilizar términos sencillos: “Para colocar el paciente en un ventilador, primero tienes que sedarlo, relajarlo… Luego tienes que colocarle un tubo, que va de la boca a la tráquea, con un aparatico que se llama laringoscopio. Y ese tubo es la interfaz que hay entre el ser humano y el ventilador. Colocar ese tubo no es tan fácil. Más de la mitad de los médicos en todo el mundo no saben intubar. Y esa es la diferencia entre la vida y la muerte. Para nosotros es fácil porque lo hacemos día a día, pero para un médico que no esté muy familiarizado, es un gallo”, agrega. “En ese lapso entre dormir al paciente e intubarlo, se puede vomitar. Porque como está relajado, no traga ni toce, entonces hay que hacer una serie de maniobras y tener ciertos equipos; aspiradores, por ejemplo. El manejo de la vía aérea es un capítulo inmenso de la medicina”.

     

    Intubar pacientes infectados con el Sars-CoV-2, es un procedimiento supremamente riesgoso para los anestesiólogos, pues cuando el paciente está en ventilación mecánica, bota ciertos aerosoles, es decir, micropartículas que viajan en el aire, las cuales tienen una alta carga viral y pueden ingresar fácilmente a la vía aérea del médico que está asistiendo al enfermo. “Una cosa es verlo en televisión, y otra muy distinta es cuando uno se pone el traje de bioseguridad y le dicen: ‘aquí está el paciente, intúbelo’, sabiendo que ese bicho puede entrar a su vía respiratoria. Hay médicos y enfermeras que lloran del susto”.

     

    “Cada vez que tenemos contacto con un paciente infectado, nos tenemos que poner una bata anti-fluidos y anti-aerosoles por encima de la pijama quirúrgica, tapabocas N-95, gafas, gorro y visera, que es una especie de acetato para cubrir la cara. Y aún así, no estamos cien por ciento protegidos contra el virus”.

     

    Cuando se utilizan los quirófanos del hospital para intervenir a pacientes contaminados con el virus, hay que esperar una hora para limpiar el recinto y luego otra hora más para volver a utilizarlo. “En ambientes cerrados y saturados como el hospital, el virus puede permanecer hasta dos horas”.

     

    Mi padre termina su jornada a las siete de la noche. Anteriormente se demoraba hora y media en llegar a casa, debido a los interminables tacos de nuestra ciudad. En tiempos de cuarentena, el trayecto que emprende desde el hospital hasta nuestro apartamento, le toma poco más de quince minutos. Mi reloj marca las siete y veinte cuando escucho el timbre. Abro la puerta y me invade una sensación de alivio al ver la silueta de mi papá.

     

    “¡Qué hubo mi Fede!”, me saluda efusivamente, mientras se quita los zapatos, se los entrega a mi madre junto con su mochila, para que ella proceda a atomizarlos con hipoclorito de sodio. Luego, entra directo al baño a ducharse, y aunque la ropa que trae puesta no es la que usa al interior del quirófano, de igual forma, se procede a lavarla de inmediato. Después de ese protocolo que realizamos a diario con el fin de protegernos, ahora sí nos podemos saludar y compartir las anécdotas del día.

     

    “… Es triste ver como discriminan al personal médico y paramédico por temor a contagiarse, sin tener en cuenta que ellos son los que están salvando la vida de tantas personas y que tienen que tener un protocolo de protección individual para no ser portadores del virus y por ende, no transmitírselo a nadie”, manifiesta mi madre con indignación.

     

    Dualidad

     

    Los aplausos, silbidos, el sonido de las vuvuzelas, pitos y los versos de canciones icónicas como Color Esperanza y Esta vida, indican que ya son las ocho de la noche. Inmediatamente, mis padres, mi hermano y yo, nos sumamos a la ovación. Desde el sábado 21 de marzo, diariamente se rinde un corto pero sentido homenaje a los trabajadores de la salud, nuestros héroes.

     

    Lastimosamente, todo esto contrasta con las actitudes discriminatorias de algunas personas hacia el personal de la salud en el transporte público y en los supermercados. “En un pueblo donde hay tanta gente ignorante, es triste ver como discriminan al personal médico y paramédico por temor a contagiarse, sin tener en cuenta que ellos son los que están salvando la vida de tantas personas y que tienen que tener un protocolo de protección individual para no ser portadores del virus y por ende, no transmitírselo a nadie”, manifiesta mi madre con indignación.

     

    Pasadas las diez de la noche, antes de dormir, me acercó a la habitación de mis papás y les doy un beso en la mejilla, deseando poder hacer lo mismo el día siguiente.

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Un adulto distinto, con el teatro o sin él

     

    La vida de John Fredy Bedoya Castaño, director y profesor de teatro por más de 25 años, es un viaje por el cosmos de las artes escénicas y la experiencia de vida de muchos jóvenes en los barrios populares de Medellín.

     

     

     

    Desde sus 13 años Fredy Bedoya se ha encontrado con la destreza de hacer teatro en los diferentes barrios populares de la ciudad. No le importa si es en las afueras de un colegio, una cancha de fútbol o una manga, con tal de hallar un grupo de jóvenes entusiasmados, no dudará de estar ahí para transmitirles el encanto de articular gestos, emociones y sensaciones ante un público.

     

    Criado en el barrio Loreto —comuna 9 de Medellín—, Bedoya aprendió a distinguir que otro tipo de actividades, distintas a estar en las esquinas delinquiendo, le llamaban más la atención. Junto con él, muchos amigos empezaron a apostarle al arte que nace y se configura en los jóvenes; que son aquellos chicos y chicas fervorosos de estudiar y compaginar a sus hábitos cotidianos la producción escénica. Corporación Nuestra Gente, ubicada en la comuna 2 ­—Santa Cruz— es uno de esos lugares en el cual Fredy expresa y comparte con todo su hervor la magia de proponer espacios distintos; rebosantes de aprendizaje y emociones.

     

    Teatro, comunidad y juventud. Elementos que se conjugan en la apuesta de Nuestra Gente y que han dejado huella en la Comuna 2 y en la ciudad. Foto: Nuestra Gente.

     

    ¿Qué siente al estar dirigiendo adolescentes en el ámbito teatral?

     

    Yo me emociono. Para mí, hacer teatro es de emoción. Tengo dificultades con el tema de ser profesor, porque realmente no quiero asumir esa responsabilidad de serlo, pero cuando estoy con los grupos, lo que trato es que entiendan que esto lo tiene que atravesar a uno por el corazón, entonces si yo quiero que ellos entiendan que esto es emoción, que esto es deseo, que esto es ganas, eso me tiene que pasar a mí. Si yo les digo con un libro, vean: “el teatro es el deseo… según fulanito de tal es una emoción…” No, no, no, según fulanito no; según como lo vivamos, y lo tenemos que vivir desde la experiencia emotiva y apasionada, para mí el teatro es eso y estar con los jóvenes es eso. Yo me siento Drácula porque yo no los pongo a hacer nada que no sepa hacer, en unos años voy a estar sentado. Pero ahora que tengo el ánimo y que el cuerpo todavía me responde, hago con ellos todos los ejercicios.

     

    Si no me emociono haciendo teatro, enseñando teatro, explicando teatro, investigando cómo hacer una escena, si no me emociono en esa acción, ¿cómo le voy a pedir a ellos que se emocionen? Disfruto, me río, gozo y paso muy bueno. Disfruto mucho porque me siento Drácula. Drácula necesitaba beber sangre para estar siempre inmortal y joven, siento que compartir con ellos —no me hace inmortal—, pero sí me hace sentir joven, joven en cuanto al ánimo, joven en cuanto al deseo, a las ganas, una cosa será el cuerpo en unos años, pero otra cosa va a ser ese espíritu que ellos me regalan en cada ensayo, trabajar con jóvenes es eso; es que a veces nos puteamos, pero nos abrazamos también. La energía de ellos es poderosa.

     

    Teniendo en cuenta estos sentimientos, ¿qué opina de que los jóvenes practiquen teatro?

     

    Para mí ha sido muy natural que los jóvenes lo practiquen. Cuando yo empiezo a hacer teatro lo hago con jóvenes de barrio en una apuesta muy social­ —digamos que era para nosotros en el barrio­—. Nos presentábamos en una esquina, en una cancha, no teníamos un teatro, ni nos presentábamos dentro de los colegios. El teatro que hacíamos era callejero, era presentar en cualquier parte. Siempre con ese sentido de lo social. Es una posibilidad de que un niño juegue de otra manera, no siempre a la guerra y con carritos, sino que haga unos juegos donde él a partir del juego se reconozca a él y reconozca a otros, eso empieza a ser muy importante. A los jóvenes les empieza a pasar lo mismo, solo cuando estás ahí y ves los cambios de un joven que está en un grupo en el cual se manejan valores distintos, intereses distintos a los del dinero, el vicio, la corrupción, hace jóvenes distintos, el teatro te propone otros mundos posibles.

     

    Siendo los jóvenes protagonistas, ¿cuáles son los principales retos con los chicos y chicas que empiezan en este arte?

     

    Ser joven hoy en día es más difícil porque tienes muchas cosas que te distraen, el mundo ha inventado un montón de cosas que te distraen, y recuerdo cuando era joven. Me distraje jugando fútbol; no tenía Play, Xbox, no tenía internet. El mundo va cambiando y los retos también. Cuando llegué a esta casa ­ [Corporación Nuestra Gente] los jóvenes tenían una carencia económica enorme, teníamos a niños que se iban a la escuela sin desayunar, muchas veces venían y aquí almorzábamos, lo cual era su primer alimento del día, había esa carencia.

     

    Por otra parte, hacíamos ejercicios en los cuales les preguntaba qué se veían haciendo en 5 años, y decían que querían trabajar, pero ¿quién dictaba eso?, La necesidad. El 90% de ellos no veía la posibilidad de seguir estudiando, se proyectaban terminando el colegio y saliendo a trabajar. El teatro sirvió para ir cambiando el chip. De pronto, pasado ese tiempo, todos se fueron a estudiar, esa fue de las alegrías más grandes que he sentido en mi vida a partir de un proceso.

     

    Para mí es un logro, una maravilla, siempre lo he recalcado cuando vienen a visitarme, el logro más grande que hemos tenido desde el 2008 es que hoy los jóvenes que vienen a Nuestra Gente, todos desean estudiar, todos ven la universidad como una opción, eso ha cambiado las condiciones de vida de muchos de ellos.

     

    A su vez hablamos de dificultades, ¿cuáles cree que acechan a los chicos en esta ciudad?

     

    La violencia. Te pongo el ejemplo de cinco compañeros. Ellos eran de la calle, de la esquina, sardinitos, como si no tuvieran papá y mamá, hacían lo que les daba la gana, les encantaba el fútbol, mantenían esta casa azotada a piedra, quebraban los vidrios, porque no eran parte de la casa. Un día una compañera los vio arrojando piedras y en ese instante los convenció de unirse a un grupo que estaba yo empezando a desarrollar. Desde eso empezaron a asistir, eso sí, todo el día jugaban fútbol, estaban en las calles y yo decía: “Están tan cerca del espacio de la violencia”, tan cerca al espacio de la banda, del crimen, del bandido, ellos van a terminar allá. Pero los empezamos a “robar” de esos espacios, —de esos cinco tres muy encarretados—, de ellos, solo uno cayó en las redes de la violencia.

     

    Siendo tan evidente la violencia como un problema, ¿cómo afrontar este inconveniente?

     

    El teatro no salva, lo que te posibilita es encontrarte con otra gente. Es el encuentro con los otros. Esos pelaos que no veían la posibilidad de estudiar, terminaron estudiando, ellos que estuvieron tan cerquita de ese otro mundo, lograron aquí encontrar otra posibilidad gracias al encuentro con el otro. Vos venís aquí y encuentras un grupo, empiezas a encontrar por ejemplo identidad con Sara, a Sara le gusta leer, Sara te presta el libro y empiezas a leer, ella te invita a eventos culturales, te dice: “¿Vamos a la universidad que hay un concierto?”. Es decir, empieza a ver un contagio bacano, que hace que entre ella y vos se transformen, solo que el teatro te da, te empuja, te invita.

     

     

     

     

     

     

    << La casa amarilla, sede de Nuestra Gente, es punto de referencia barrial y de toda la ciudad. Foto: Nuestra Gente.

     

     

     

     

     

     

    Hablando de la parte económica, según el subsecretario de Cultura y Ciudadanía, Álvaro Narváez Díaz, hay 2 200 millones para el programa de Salas Abiertas este año, ¿es suficiente este presupuesto entre 20 a 30 espacios teatrales de la ciudad?

     

    Cada vez es más poquito, mermó el presupuesto. Pero hay cada vez más salas. Eso está bien que haya salas. Hace un rato decías que las salas están cerradas, pareciera que a nadie le importara que las salas de teatro estén cerradas, pero ¡qué miseria el pueblo que no tenga una sala de teatro abierta! Sería muy triste. Uno celebra que cada vez haya más salas de teatro, sabe lo duro que se le viene al que arma una sala de teatro, es muy duro mantener una sala abierta, una cosa muy compleja, pero necesaria. Juntar al menos 10 personas es muy duro.

     

    Cuando hablamos del tema del dinero uno piensa que todos tenemos derechos a tener el sueño de una sala, pero el sueño de una sala tiene que ser el sueño de una ciudad. Un niño de aquí de Nuestra Gente decía hace días: “si Medellín tuviera en todos los barrios una casa amarilla o una casa como Nuestra Gente, de verdad que Medellín sería una ciudad de progreso, una ciudad diferente”. Yo le creo a él, pero eso tendría que tener una voluntad política de parte de los gobiernos, diferente a la que tienen, porque ahora lo que tienen es un presupuesto que funciona como una gran bolsa de la que todos tienen que comer de ahí, lo peor es que no todos alcanzan a comer. No se puede negar, Salas Abiertas es una ayuda muy tremenda, si nosotros nos quedamos sin Salas Abiertas un año sería un golpe muy bajo.

     

    ¿Cómo incentivar a los jóvenes a estudiar este arte?

     

    Aquí llegó un chico. Lo aprendí a querer mucho, él llegó y no se hacía querer, llegó porque su novia estaba aquí, entonces él quería hacer teatro con su novia, fue buen estudiante, empezó a encarretarse con el teatro, el teatro lo empezó a absorber, empezó a sentir responsabilidad con el grupo, a veces peleaba con el grupo, comentaba: “Solo quiero estudiar para mandar, para que me hagan caso”.

     

    El chico se gradúa y se regresa para su pueblo, tiempo después me llama y me dice que le ayude, y yo: “¿Con qué?” y él dice que quiere desde el arte hacer un proyecto para contrarrestar el tema de los suicidios en el pueblo. Él, que solo estaba preocupado por trabajar y mandar, pasó por un espacio que lo sensibilizó de una manera, se le abrió el mundo. Es un adulto distinto, como él hay muchos.

     

    Yo fui joven y siempre entendí que ser joven es un pasito, que hay un momento en el que voy a dejar de ser joven, siento que, si un joven se acerca al arte y logra construir desde ahí identidades, símbolos, amigos, si logra hacer eso —ese paso de la juventud— es de una firmeza enorme. Eso te va a ser un adulto distinto, te dediques o no al teatro.

     

     

     

  • Tres postales de Jericó

    Una notable actividad cafetera, las vidas y obras de sus hijos ilustres, tan diversos como la Madre Laura Montoya o el escritor Manuel Mejía Vallejo, han hecho célebre a Jericó, la llamada Atenas del Suroeste, Reino del Carriel, Mesa de Dios, Tierra Prometida y Ciudad Culta de Antioquia.

     

    Un recorrido por sus calles nos muestra facetas de sus tradiciones, su actividad cultural y su riqueza ambiental, vea los testimonios y las postales recogidas durante el más reciente Hay Festival, que por segunda vez se realizó en esa localidad encumbrada en los Andes antioqueños.

    Se llama guarniel y se hace en Jericó

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    De la piedra, un arte. La historia de Jota Peláez

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    El mercado jericoano

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  • El Mono con máscara de escritor. Una conversación con Daniel Tobón Arango

    Una conversación en los intersticios de la rutina laboral de un joven escritor que revela cómo se abre camino una carrera en torno a las letras y en la Medellín de hoy.

     

     

    Daniel Tobón es filólogo. Se estrenó en 2009 con “El Valle Encantado del Aburrá”, ha sido columnista y promotor de lectura. Su cuento “Sueño dorado” fue seleccionado en el concurso ¿Cuál es tu cuento con el fútbol? de la Editorial UPB en 2017. Foto: Archivo de Daniel Tobón Arango.

     

    Me recibió en donde trabaja, la Sala de Literatura de la Biblioteca de San Javier, allí estaba en un ambiente de paz, silencio y tranquilidad, sensaciones muy acordes con lo que transmite cuando habla. Consiguió este trabajo con el fin de sacar un libro adelante y le ha gustado mucho, jocosamente dice – si hubiera sabido que trabajar no era tan maluco, hubiera empezado a trabajar hace mucho-. Allí está en contacto con muchos libros todo el tiempo, lee tranquilo y se oxigena en la escritura.

     

    Estuvo muy inquieto preguntando de qué se trataba la entrevista, sin percatarse de que la entrevista ya había empezado. Al principio asumí que estaba nervioso o que las entrevistas de personalidad le generaban cierta ansiedad.

     

    Desde el principio develó que su sueño es que los escritores no paguen de su bolsillo, sino que publiquen por mérito.

     

    Justo cuando nos estábamos acomodando para la entrevista, llegó su compañera de trabajo, María Paula. Ella tuvo voz en la entrevista, él la involucró en varios momentos, con respeto y cierta complicidad de colega conquistador.

     

    Ahora mencionaste algo sobre las mujeres, ¿cuál es tu percepción al respecto?

    Como diría Paulina Vega, es una pregunta muy difícil.

     

    Tobón tiene un humor fino, natural y fluido, lo particular es que un simple comentario suyo tiene una carga de reflexión, sátira o crítica que genera risa y admiración.

     

    Este siglo y el siglo XX y todo este asunto de la liberación femenina ha hecho que se den cuenta de que tienen gran poder.

     

    Hace 200 o 300 años era muy difícil encontrar mujeres que escribieran, o escribían con seudónimos de hombres. La primera escritora de Antioquia fue Ana María Martínez de Nisser, escribió un diario de una guerra y denuncia asuntos en los que las mujeres de cierta forma no podían participar. Luego en el Siglo. XX, María Cano fue la primera mujer líder social en Antioquia, luchó por los derechos de las mujeres. Y cuando una niña hablaba con rebeldía de política le decían: ‘¡usted es una mariacanito!’, de forma despectiva.

     

    Voy a hacerte un par de preguntas y me contestas lo que se te venga a la mente.

    ¡Qué susto esas cosas así! Esas que son todas psicoanalíticas.

     

    ¿Rasgo más característico tuyo?

    ¡Juepucha! Soy muy descomplicado y relajado con la vida.

     

    ¿Mayor defecto?

    No tener la capacidad para definir mi mayor defecto. No sé definir mis defectos, no me gusta pensar en eso.

     

    ¿Mayor cualidad?

    Hablar mierda. La palabra. Si quieres, pones hablar mierda, no tengo problema jajaja.

     

    ¿Empleo soñado?

    Escribir junto al mar. Viajar y escribir, en el mar o en el campo. Puede mutar el paisaje, pero es escribir.

     

    ¿Dónde quisieras vivir?

    Me gustaría viajar por muchos lugares y escribir en tiempos determinados, conocer Grecia, Florencia, Austria. Pero al final, a mí me gusta Colombia, me gusta Medellín y estar en contacto con mi realidad, siento que no me iría de aquí. Por más caos que vivamos, Medellín me gusta mucho. Es una relación de amores y de odios, odio muchas cosas que pasan, pero al mismo tiempo me desprendo de eso. Aunque de pronto para vivir tranquilo, viviría en San Bernardo del Viento a orillas del mar jajaja.

     

    Pasemos al tema de los libros favoritos.

    Un libro que quiero mucho es La divina comedia, fue el que me empujó a escribir, fue el que me impulsó. Lo leí a los 19, me ayudó a escribir mi primer libro. También El Amor en los Tiempos del Cólera de García Márquez, Cien Años de Soledad, Frankenstein de Mary Shelley, Siddhartha de Hermann Hesse y cualquier libro de Shakespeare.

     

    Como escritor, prefiere la novela, se siente más cómodo con ella, le permite experimentar y escribir sobre muchas cosas.

     

    Intenta no tener muchas cosas favoritas, no casarse o comprometerse con algo a que sea su favorito. La vista es el sentido que más aprovecha, disfruta mirar cada cosa con detalle.

     

    Si pudieras elegir algún súperpoder, ¿cuál sería?

    Sería muy bueno volar. El asunto de volar sería viajar, o sea, mi súperpoder es volar o teletransportarme como Gokú (su caricatura favorita, entre todas las favoritas que tiene).

     

    No tiene seudónimo. Le dicen el Mono en su unidad, pero siempre firma con su nombre completo.

     

    ¿Cómo recuerdas la infancia?

    Tuve una infancia feliz con un amigo de verdad, nunca tuve amigos imaginarios, he sido súper racional, cero fantasía. Tal vez por eso no creo en nada.

     

    Otro compañero entró a la oficina y se quedó mirándonos, a lo que Daniel le dijo: “parce, la fama jajaja”. María Paula concluyó: “uno no sabe con quién trabaja, marica”.

     

    Bromeamos un rato sobre su fama, aunque Daniel siente que es un desconocido y que sólo lo conocen sus amigos. Cuando la gente se le acerca a preguntarle sobre algo que escribió, le da mucha pena. Encuentra mucha tranquilidad en otras cosas, para que no me quedaran dudas de eso, citó a Jorge Enrique Abello: “la fama es la antesala del olvido”.

     

    Definitivamente es un hombre sensible y emotivo, al hablar de sus mascotas, salen a flote sentires profundos e íntimos, sus ojos se aguan cuando habla de su Negrita, una gata muy especial para él; advierto que va a llorar. Desistí del tema.

     

    – Jugaba con las botas puestas y la capa del zorro. Siempre he vivido en la misma Unidad, entre Poblado y Aguacatala, soy de la generación que creció en unidades cerradas y no en barrios. Mi infancia fue muy tranquila y feliz. Me gusta la persona que soy hoy y eso es gracias a las cosas buenas y malas. Aunque uno también se pone muchas máscaras -.

     

    Su mamá le leía cuentos de Rafael Pombo y él se los aprendía de memoria, pero leer no estaba en sus preferencias, era muy dedicado a jugar fútbol. La lectura llegó un poco tarde, terminando el colegio, motivado por su profesora de español que lo acercó a la universalidad de la escritura.

     

    He visto que, aparte de la escritura, incursionas en la caricatura, desde la crítica y la sátira. ¿Te consideras un crítico de la sociedad?

    Esa es mi forma de contribuir, mi forma de hacer política, de cambiar el mundo. Esa es la ilusión de uno desde la escritura y desde los dibujitos. No todos podemos participar en política, cada quien aporta desde su campo y los dibujitos, aunque parezcan muy infantiles, tienen mucho contenido.

     

    En cuanto a las posibilidades para crecer como autor de creaciones literarias, ¿qué ofrece Medellín?

    Nadie va a hacer las cosas por uno, lo más importante es creer en uno mismo. Vivimos en un país donde poca gente lee y el reto está en ser un poquito emprendedor, en mi caso, vender mis propios libros y tratar de posicionarme. Por eso el sueño de la editorial. La gente es muy cerrada y desconfiada de lo local, muchas veces necesita que una multinacional o una gran empresa legitime las cosas. Cuando publiqué mi primer libro, la gente lo primero que miraba el logo de la editorial, yo sabía que eso iba a pasar y por eso me inventé un logo.

     

    El Valle Encantado del Aburrá fue tu primer libro, ¿cómo es tu relación con él?

    Es una relación de amor y vergüenza, fue lo primero que escribí, considero que es muy tierno. Es ver a un Daniel de hace 10 años, ver cómo ha cambiado, apenas estaba aprendiendo a escribir y no había escrito nunca, a uno le da un poquito de pena y de timidez. Cuando uno escribe está expuesto, entrega el alma y muestra cosas muy profundas, me siento un poquito vulnerable y desnudo.

     

    El Valle Encantado del Aburrá tiene 226 páginas y 38 capítulos, está inspirado en la obra maestra de Dante Alighieri y la escribió en 2009, aunque no la publicó hasta 2017.

     

    En 2010, haciendo el pregrado de Filología Hispánica en la Universidad de Antioquia, en uno de los paros que duró 4 meses, escribiste el segundo libro, a su vez primera novela, Un Amor de Mierda.

     

    Quise intentar acercarme a lo que es el amor y el dolor luego de haber perdido al amor. No solamente fue de experiencias personales, sino que hice algunas lecturitas sobre qué es el amor, todo ese tipo de cosas y eso salió. Traté de escribirlo como si fuese una especie de conversación de una forma muy simple y contundente.

     

    El término Mierda tiene muchas connotaciones y en ese libro también, especialmente desde los prejuicios y sus significados.

     

    Para escribir le basta tener consciencia de la realidad, suele partir de lo que siente, lo que le duele y lo que especula. En general cree que puede escribir sobre cualquier cosa.

     

    Le da miedo dejar de ser Daniel y perder la memoria. Justo contándome esto, María Paula intervino y nos contó que el señor que había acabado de salir, tenía Alzheimer y llegó buscando un libro que le recomendaron para evitar perder la memoria ” y se llevó el Otoño del Patriarca, marica”. Ambos quedaron desconcertados, fue un comentario interno de colegas.

     

    Daniel Tobón, el Mono de cabello rizado, rostro pulido y mirada reflexiva, transmite una mezcla de inocencia y sabiduría que le dan un toque de hombre interesante. Cuando transcribí la entrevista, supe que no es tímido, ni las entrevistas de personalidad le causan tantos nervios o ansiedad como lo pensé en un principio, simplemente es reservado.

     

    Considera que la felicidad es una palabra complicada y significa que no te duele nada, que no sufres y a él le duele el mundo, le duele Colombia. Así que no se siente feliz, sino contento.