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  • La delgada línea que se tensa con las identidades sexuales en público

     

    Por Rune Osorio / laura.osoriov@upb.edu.co

     

    En Colombia, la falta de claridad en las normas legales que se relacionan con expresiones de la identidad sexual en espacios públicos ha generado controversia, especialmente en casos referidos a expresiones de afecto entre parejas del mismo sexo. Mientras activistas denuncian un posible uso discriminatorio de estas disposiciones, las autoridades defienden su aplicación para garantizar el orden público. ¿Qué mínimos y qué limites tiene la libre expresión?

     

     

    El exhibicionismo se define como la exposición deliberada del cuerpo o la realización de actos de connotación sexual en espacios públicos. Desde la psicología, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) lo clasifica como una parafilia cuando implica una necesidad compulsiva de exhibirse ante personas desprevenidas. Pero de exhibicionismo se habló, por ejemplo, cuando en 2019 el personal de seguridad de un centro comercial en Bogotá le pidió a una pareja homosexual que e retirara del lugar por las manifestaciones de afecto que hacían mientras departían en una de las zonas comunes de la copropiedad.

     

    En Colombia, la legislación en torno a lo que desprevenidamente muchos llaman exhibicionismo ha pasado por distintas interpretaciones y reformas a lo largo del tiempo. Aunque existen normas que regulan los comportamientos en el espacio público, su alcance ha sido objeto de debate, especialmente cuando su aplicación parece responder más a criterios morales que jurídicos. Desde los primeros códigos penales hasta las regulaciones más recientes en el Código Nacional de Policía, la definición y sanción de comportamientos asociados a la expresión de la identidad sexual o el afecto han evolucionado, adaptándose a cambios sociales y legales. Para comprender cómo estas disposiciones han impactado a la ciudadanía y qué tensiones han surgido en su aplicación, es necesario hacer un recorrido por su evolución normativa.

     

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    ¿Cuáles son exactamente las conductas restringidas? ¿Cómo es que la norma se usa para controlar las actitudes? Teniendo en cuenta el marco legal actual, vale recordar que en septiembre de 2024 a dos jóvenes se le restringió la entrada al barrio Provenza por miembros de la seguridad privada contratados por comerciantes del lugar que señalaban que su vestimenta era muy reveladora y que estaban infringiendo el código que en lugar había para ello.

     

    En otro episodio, varias mujeres reconocidas como modelos de contenidos eróticos se desnudaron mientras hacían un recorrido en una de las conocidas “chivas rumberas”. La Personería de Medellín reportó varias denuncias ciudadanas sobre ruido excesivo y comportamientos inapropiados en la vía pública, que referían bailes con las modelos semidesnudas y exposición de los senos ante los carros que circulaban. En el debate en redes sociales que ya es habitual en estos casos se discutía que, aunque no hubo exposición de genitales ni coito, lo ocurrido era exhibicionismo punible, agravado por la intención de hacer contenido para publicar, sin el consentimiento de los transeúntes.

     

    En parejas del mismo sexo

     

    Antes de lo ocurrido en 2019, en 2011 otra pareja homosexual fue expulsada de un centro comercial tras darse un beso. La administración del lugar justificó la decisión argumentando que estaban incurriendo en actos “inapropiados”. La pareja interpuso una acción de tutela y la Corte Constitucional falló a su favor con la Sentencia T-909/11. El fallo dejó claro que besar o abrazar a una pareja del mismo sexo no constituye exhibicionismo y que sancionar estas expresiones vulnera el derecho a la igualdad, declarando que “…  besarse de modo romántico con la pareja, sea o no homosexual, hace parte de los espacios de libertad individual que toda persona natural posee a la luz de su dignidad para vivir como se quiere, para su libre desarrollo personal y para el derecho a no ser molestado en esa elección específica que sólo a él o ella interesa”.

     

    Otro caso emblemático ocurrió en Barranquilla en 2013, cuando un hombre denunció que desde el 2010 oficiales de la policía lo increpaban en el parque afirmando que, por órdenes de su comandante, no podía haber personas homosexuales en el parque. El denunciante afirma que la situación se dio en repetidas ocasiones, llegando incluso a ser amenazado de muerte si denunciaba lo ocurrido. La Corte Constitucional entonces reiteró que las autoridades no pueden usar argumentos subjetivos para censurar muestras de afecto y que las normas de orden público no pueden ser utilizadas de manera selectiva para discriminar a la comunidad LGBTIQ+. Sin embargo, este caso resalta nuevamente el acoso selectivo que puede existir.

     

    Es el caso de David Cuadra, un ciudadano usuario del metro que considera que se le señaló injustamente de comportamientos inapropiados al despedirse de su pareja en una estación del metro. Aquí cuenta su historia:

     

     

     

    Aunque este acontecimiento no pasó a mayores, puede ser síntoma de cómo la homofobia se sirve de los vacíos normativos para imponerse y que, curiosamente, puede terminar por generar un efecto rebote en cuanto a lo público de las demostraciones de afecto se refiere.

     

    Sexo en público en la comunidad LGBTQ+

     

    Como cruising se conoce la práctica de tener sexo en lugares públicos pero poco visibles. Juan Pablo Osorio, activista LGBT, reflexiona sobre el fenómeno y su origen al explicar que el fenómeno nace porque “no había lugares donde se permitiera la homosexualidad, lugares en los que se permitiera conocer gente y vivir la sexualidad libremente, entonces la solución era buscar lo clandestino. Si no puedo ir a un motel, si no vivo solo, voy al espacio público”.

     

    Frente a la pregunta sobre si esta práctica desaparecería si desaparece la homofobia, Osorio reponde que probablemente no del todo, al tratarse finalmente del criterio de cada individuo. Mas aclara que “mientras a uno lo miren feo en el motel va a haber cruising, mientras haya prejuicio se van a buscar alternativas así”.

     

    La legislación colombiana sobre exhibicionismo tiene un propósito claro: proteger la convivencia y otros adicionales como prevenir situaciones de violencia sexual. Sin embargo, a pesar de que las normas tiene parámetros cada vez más explícitos o específicos, su aplicación ha demostrado ser inconsistente y, en muchos casos, discriminatoria. Los fallos de la Corte Constitucional han sido fundamentales para reconocer los derechos de quienes han vivido la censura de la expresión de su identidad sexual y hasta sus sentimientos de afecto, principalmente la comunidad LGBTIQ+, pero la diferencia con que se sigue percibiendo a parejas heterosexuales y homosexuales deja en evidencia un doble rasero que contradice los principios de igualdad y no discriminación, hecho que a la larga tiene efectos que no distinguen, pues abre la puerta a otras discriminaciones y arbitrariedades.  

     

     

     

     

     

     

  • Un espectáculo de perseverancia grande como una carpa

     

    Valeria Hernández Martínez / valeria.hernandezm@upb.edu.co

     

    En el cerro Nutibara es posible encontrar un espacio donde el aire que se respira es fresco gracias a las corrientes de aire que bajan por sus faldas. Lo invade el ruido de la avenida Guayabal, al igual que el revolotear de mosquitos, mariposas y aves que dan cuenta de la biodiversidad de aquel espacio.

     

    Bajo la que antes fue una agujereada carpa roja y azul, viven cinco perros rescatados y trabajan más de 10 personas optimistas y amantes del arte y la cultura. En el extenso lote también se encuentran una biblioteca con archivos relacionados con las artes circenses y teatrales, el único museo en la ciudad sobre la historia del circo. Hay también casetas de comidas y una sala de espera que puede alojar a cientos de visitantes.

     

    En este espacio la música retumba por todas partes, elemento acompañado de unas características luces de colores vibrantes que ambientan el lugar y le otorgan unos característicos aires de espectáculo. A pesar de que la pequeña tarima circular no se eleva más de un par de centímetros sobre el suelo, en ella suceden actuaciones dramáticas de pantomima, payasos irreverentes que involucran al público en sus presentaciones, magos capaces de desafiar los límites de la mente de jóvenes y adultos, malabaristas con precisión y habilidades sorprendentes y acróbatas y aerealistas cuya elegancia y gracia dejan a más de uno con la boca abierta.

     

    En dos horas de show, desde este lugar se transporta a cualquier espectador a una sensación de nostalgia y asombro que fascina a quien lo visite, puesto que allí es posible compartir espacios de familia, celebrar una ocasión especial de manera diferente, e incluso recordar aquellos instantes de la niñez para muchos.

     

    Los cimientos del circo

    Se trata del primer circo no itinerante de toda la ciudad: el Circo Medellín. Su director y fundador, Carlos Álvarez, instaló por primera vez su carpa hace más de 15 años.  Desde los nueve años, Carlos Álvarez se enamoró del circo al punto de no desprenderse de la idea de fundar uno, por más descabellada que fuera. Basándose en referentes de circos mexicanos, rusos e italianos que visitaban Medellín, por años el joven Carlos montaba carpas con sábanas en la sala de su casa, cuando se caracterizaba por ser el “bromista” de su salón de clases.

     

    En los 2000, Álvarez conoció al padre Rubén Sánchez, quien administraba un hogar caritativo para adultos mayores en el barrio Villa Hermosa, Medellín. Todos los días, Sánchez buscaba alimentos y auspicios económicos para su proyecto cerca al centro de la ciudad. Sin embargo, en su trayecto lograba avistar muchos niños y adolescentes en condiciones de calle y solos. No importaba cuantas veces pasara por allí en un día, siempre estaban en el mismo sitio.

     

    Había niñas embarazadas, jóvenes desplazados por la violencia, niños que nunca habían pisado un aula de clases en su vida… Con el corazón movido, el padre decide expandir su proyecto como samaritano para ayudar a quienes más lo necesitaban. Se propuso crear un grupo que permitiera no sólo alimentar y dar techo a estos adolescentes, sino también generar espacios que giraran en torno a la expresión artística, ofreciendo la posibilidad de adquirir nuevos oficios y pasiones. Esta idea partía de su admiración por las artes escénicas como una herramienta de bienestar social.

     

    El sacerdote conoció a Álvarez en una de sus diversas presentaciones como mimo representativo de la ciudad y acordaron realizar talleres y funciones para los jóvenes, puesto que ambos consideraban el arte como una alternativa para la formación en habilidades sensibles para que los contextos violentos de Villa Hermosa y otros barrios marginados de la ciudad no se apoderaran de sus vidas. Gracias a esto, surgen los inicios de la Fundación Circo Medellín, junto al colectivo circense Titiritrastos.

     

    Un mimo con voz propia

    Carlos Álvarez, reconocido mimo y clown oriundo de del barrio Belén, recordado por sus apariciones en la televisión local, se caracteriza por su trabajo en el que combina diversas disciplinas artísticas y teatrales; trabajo con el que ha representado al país en el ámbito internacional. Es el fundador y director del Circo Medellín, en el cual también participa con números de pantomima.

     

    Para él, el circo y la educación van estrechamente de la mano. Si bien ambos términos pueden no parecer relacionados, Álvarez considera que el circo puede ayudar a enriquecer a toda la población interesada en el arte teatral, dice que el aprendizaje va más allá de los títulos otorgados por instituciones educativas. Considera que su carpa es un espacio para todos, catalogado incluso como un lugar de inclusión social, en el que tanto espectadores como personas interesadas en aprender son bienvenidas.

     

    Carlos Álvarez comprende la importancia de reivindicar la historia y reputación de la ciudad, la cual tiende a estar manchada por fenómenos como el narcoturismo entre otros. Es por esto que proyecta espacios que puedan ser atractivos turísticos mediante nuevas dinámicas sociales que fomenten el arte por sobre la violencia. Para Álvarez el circo cambia vidas, proyecta los seres humanos como ciudadanos íntegros y sensibiliza a las personas que aprenden en este espacio.

     

    En una cuerda floja

    El Circo Medellín, igual que otros establecimientos dedicados al arte, ha atravesado diversas dificultades desde su consolidación. Un escenario, cuyas luces parpadeantes y sus dos pequeños parlantes pueden acompañar hasta a 200 personas, pasaba semanas y meses con una asistencia de entre cinco y 10 espectadores. Si bien, una parte del financiamiento del circo radica en proyectos y auxilios brindados por la Alcaldía de Medellín, la mayoría se espera de los asistentes: la boletería de funciones, la contratación de los servicios circenses para eventos privados, la venta de alimentos y mercancía dentro de sus instalaciones, entre otras fuentes. A pesar de estos y otros esfuerzos, parece no ser suficiente para que el espectáculo continúe.

     

    Debido a la falta de público, y por ende, de recursos financieros, a Carlos Álvarez se le dificultó un reto clave para todo circo: tener una buena carpa. Los siete años de vida útil de la anterior pasaron de largo y el principal rasgo que tenía eran los agujeros que filtraban el agua de las lluvias, dejaban pasar el caluroso sol cuando no era el granizo de las temporadas frías del año. Por eso a inicios de 2025 se lanzó la iniciativa Circotón, una jornada de espectáculos, servicios y alianzas que buscan permitir a los ciudadanos dejar su grano de arena y aportar monetariamente para la permanencia del circo de la ciudad.

     

    Más allá de recuperar y embellecer el espacio que alberga al circo, se trata de mantener viva la tradición como forma de entretenimiento para todo público, especialmente para las nuevas generaciones que tienden a empaparse de placeres que, en su mayoría, están en las pantallas digitales. Esta iniciativa nace de la importancia de tener espacios de cultura en la ciudad, de permitir que sus artistas sigan soñando y viviendo a costa de lo que disfrutan y de que el arte resista y se reinvente conforme pasen los años.

     

    Para Álvarez, mantener vivo el circo se ha tornado en una especie de círculo vicioso: al no haber suficientes recursos, se realizan funciones, al no haber público, se decide contratar a un publicista para generar contenido que dé a conocer las actividades del circo. Sin embargo, para ello, no se tiene el dinero suficiente y la sinsalida se repite constantemente.

     

     

    La preparación constante de los artistas es de los ingredientes que mantiene la magia del espectáculo, más allá de las dificultades.

    Fotos: Valeria Hernández, Estefanía Osorio, Guillermo Machado.

     

    El logro de la Circotón

    Diversas asociaciones y empresas relacionadas con las artes teatrales y circenses se sumaron ofreciendo espectáculos con sus propios artistas como invitados en el circo, sin necesidad de recibir parte de las ganancias generadas. Asimismo, la recepción del público ha sido sumamente positiva, con el número de audiencia ascendiendo en gran medida desde el anuncio de la campaña, empresas que aportaron monetariamente y un seguimiento que supervisa e incentiva a visitar el circo.

     

    Así se cumplió su meta principal de recaudar $50 millones para el primer paso: conseguir una nueva lona. Se han comprado insumos, se han contratado profesionales para la instalación y, gracias al apoyo de empresas de plásticos y talleres de elaboración de carpas para camiones, se ha podido saldar los gastos necesarios tanto para la confección, como para la desinstalación e instalación de la antigua y nueva cubierta. A la fecha, el en Circo Medellín reluce la nueva carpa, resultado del empeño de Carlos Álvarez, sus colaboradores y aliados.

     

    Sin embargo, la Circotón no finaliza aquí. El circo aún precisa de dinero para su personal, la mejora de su escenario, el pago de servicios y arriendo y demás gastos. Si usted desea realizar un aporte, puede asistir a sus funciones todos los domingos y festivos a las 4:00 p. m.

  • Medios populares y comunitarios en Medellín: ¿para qué?

     

    Cristian David Gutiérrez Martínez / Cristian.gutierrez@upb.edu.co  

     

    Medios comunitarios, ¿para qué? La TV

     

    A Colombia, la televisión llegó en 1954, durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla. La primera transmisión mostró al presidente inaugurando la televisión en Colombia, después de meses de preparación. Las familias más acaudaladas recibieron el acontecimiento desde sus casas, y se instalaron otros televisores en vitrinas de Bogotá y Medellín, permitiendo que más personas presenciaran el bautismo de un nuevo medio de comunicación en el país.  

    A partir de entonces, la llamada “caja mágica más querida de los colombianos” evolucionó. Con canales públicos y privados, la oferta televisiva se amplió y cada vez más personas hicieron del televisor un electrodoméstico fundamental en su vida cotidiana. Es común escuchar que alrededor de la televisión se encontraban las familias, y que el entretenimiento que ofrecía era tal que, incluso, contribuyó al decrecimiento de la natalidad en la segunda mitad del siglo XX.  

     

    Y en este panorama, cada vez más diverso, emergió en las pantallas de los colombianos y medellinenses un actor raro y disruptivo: junto con otras iniciativas de periodismo alternativo y popular, apareció la televisión comunitaria. MinTIC la define como el servicio de televisión sin ánimo de lucro que tiene por finalidad satisfacer necesidades educativas, recreativas y culturales con énfasis social y comunitario. Canales en donde los ciudadanos se veían a sí mismos y a sus vecinos, en algo alejados de las agendas globalizadas de los grandes medios, pero reconectados con sus problemas y deseos locales.  

     

    Con la irrupción de las tecnologías digitales y las transformaciones en los medios de comunicación, la mayoría de las iniciativas de televisión comunitaria desaparecieron. En Medellín, unas pocas propuestas en vía de extinción se mantienen, y Canal Zona 6 TV es una de ellas. Asentados en la comuna 15, Guayabal, se enfocan en trabajar con niños que se forman y producen audiovisuales. Actualmente cuentan con 35 presentadores infantiles, 18 voluntarios y una parrilla de contenidos que apuntan a apoyar procesos comunitarios y construir memoria barrial. 

     

    Como Canal Zona 6 TV, en Medellín existen decenas de medios comunitarios con enfoques y formatos distintos. Muchos de ellos son medios digitales y multimediales, como Santa Elena Online; algunos aún se difunden impresos, como Universo Centro y El Guayaquil Times; hay incluso propuestas radiales, como La Esquina Radio y La Cuarta Estación. Pero en todos ellos, y a partir de eso comienza mi conversación con Alejandra Osorio, directora de Canal Zona 6 TV, permanece una pregunta fundamental: en un contexto hiperconectado y globalizado como el actual, ¿para qué medios populares y comunitarios en Medellín?  

     

    Descentralizar los procesos de comunicación  

    Para dar respuesta a esta pregunta, es importante regresar sobre los orígenes de los medios populares y comunitarios en Medellín. Mónica Valle es docente del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, y una de las investigadoras más destacadas en el ámbito. Mónica explica que el primer medio comunitario que se rastrea en la ciudad fue televisivo: la Corporación Antena Parabólica Barrio El Salvador, en la zona oriental de la ciudad, con el objetivo de “crecer de mano de la comunidad, tratando de llegar con la señal a toda la comuna”.  

     

    Desde entonces, y gracias al impulso de organizaciones como Corporación Región y Comfama, comienzan a aparecer procesos de comunicación comunitaria en los barrios. Surgen como impulsos para la generación de tejido social, herramientas para la difusión de mensajes y construcción de ciudad en perspectiva comunitaria: “digamos, un periódico barrial puede hablar de las personas que murieron en su barrio, puede hablar también de los 15s, de las bodas… Entonces es una forma también de reconocimiento” explica Mónica.  

     

    Aunque en el artículo 20 de la Constitución Política de Colombia ya hay una declaración que ampara por los procesos de comunicación en el país, el apoyo gubernamental en Medellín no se asentó hasta 2013, con el acuerdo municipal 073, que sienta las bases para la creación de una Política Pública de Medios y Procesos de Comunicación Alternativos, Independientes, Comunitarios y Ciudadanos (MAICC). Esta propuesta comenzaría a implementarse con el Decreto 2124 de 2019, convirtiendo a la ciudad en la segunda del país en adelantar una política de este tipo, solo después de Bogotá.  

     

    La Política acoge, además, a otro tipo de medios que no encajan en el concepto de lo popular y lo comunitario. Mónica Valle, que hizo parte de la construcción de la Política, explica por ejemplo que las denominaciones de alternativo e independiente permiten la acogida de medios que no tienen vocación comunitaria e, incluso, que son operados por una sola persona. Aram Aharonian, periodista uruguayo, contribuye al esclarecimiento de estos conceptos: lo comunitario es cuando el medio está cerrado a unas fronteras, a una delimitación de territorio; lo popular, en cambio, excede incluso eso, pues tiene vocación de narrar a la población, al mundo.  

     

    Así, la comunicación popular y comunitaria, explica Aram, se opone a la comunicación corporativa o corporada, en la que caben los llamados medios masivos: comunicación que no busca informar ni liberar, sino servir a intereses privados. Por tanto, este trabajo se centrará en los primeros, descartando otros medios nombrados como alternativos, independientes, masivos y demás.  

     

    A pesar de la Política Pública, en la actualidad los medios populares y comunitarios atraviesan dificultades, principalmente de tipo económico, que ponen en velo su existencia.  

     

    Financiación, juntanza y subsistencia: cuestiones de postura 

    Periferia Prensa es un medio popular impreso. Tienen sede en la Comuna 10 de Medellín, pero sus ediciones tienen cobertura en varias regiones del país. Aunque cuentan con una página web y redes sociales consolidadas, tienen claro que el periódico impreso posee características de lectura que la digitalidad no logra cubrir. Por eso, 20 años después de su fundación, Periferia lleva 179 ediciones imprimiendo un periódico que no es ni corto, ni endeble, y que distribuyen a clientes suscritos al medio y casuales que lo adquieren por 4mil pesos o de forma gratuita.  

    Llaman la atención por un modelo de gestión que se distancia de la perspectiva que posee gran parte del gremio en la ciudad. Domingo Builes, mejor conocido como El Flako, es su administrador, y explica que ellos no hacen juntanza, ni buscan aliados; sencillamente tienen amigos que les acogen y les permiten existir: habitantes que les ofrecen posada en sus territorios, organizaciones que esperan mensualmente cada edición del periódico y vecinos que les recibieron en sus litografías. “Esto es un equipo, un periódico y una corporación que se hizo con amigos, porque creemos que la amistad es fundamental”, explica El Flako.  

     

    Desconfían, además, de las formas de financiación basadas en recursos públicos. Conocen algunos ejemplos de medios que se recostaron en este modelo y eventualmente quebraron. Por eso, miran con escrúpulo a la Política Pública de Medios, y se resisten a habitar de forma directa espacios que intentan cobijarlos desde lo público. Defienden la autogestión a capa y espada, pero sí se presentan a convocatorias de estímulos lanzadas desde la Alcaldía. Así no hay riesgo de censura, ni asistencialismo.  

     

    Alejandra Osorio, en cambio, se ubica, por decirlo de alguna manera, en el otro lado del espectro. Además de dirigir Canal Zona 6 TV, está al frente de la Mesa de Medios Comunitarios de Medellín, una juntanza creada con el fin de fortalecer los medios de comunicación y hacer seguimiento a los apoyos gubernamentales, principalmente a la Política Pública de Medios.  

     

    En opinión de Osorio, el colegaje o juntanza entre medios es fundamental para asegurar la existencia de estos actores:  

     

    Medios comunitarios, ¿para qué? Un análisis

     

    Alejandra explica, además, que la Política Pública de Medios y el Presupuesto Público Participativo ha beneficiado a los medios populares y comunitarios, permitiéndoles expandir su acción en los territorios. El camino no ha sido fácil, pues los cambios de administración y la demora en la implementación de la política retrasa algunos procesos; pero la iniciativa y veeduría constante de la Mesa de Medios ha permitido que el apoyo gubernamental se mantenga.  

     

    Las voces alternativas, las voces de la periferia  

    El 12 de septiembre de 2024, en el marco del Encuentro Nacional de medios alternativos, comunitarios y digitales, el presidente Gustavo Petro causó revuelo al hacer una separación tajante entre la función de los medios tradicionales y alternativos. Según el presidente, unos tratan de “manipular la conciencia popular hacia los intereses exclusivos, y egoístas muchas veces, de los propietarios de esos medios”, y los otros, en cambio, buscan “lograr que cada ciudadano tenga una apreciación más subjetiva de diversas fuentes de la realidad”. Seguido de esto, anunció que el 33% de la pauta oficial del Gobierno Nacional se destinaría a estos últimos, lo cual marca un hito en la financiación de este tipo de medios.  

     

    Apenas unos días más tarde, El Espectador publicó un editorial problematizando esta visión. En él, explican que el panorama es, seguro, más complejo, y recordaron que a menudo la historia de Colombia ha mostrado lo contrario: medios alternativos asentando el poder y la injusticia, y medios tradicionales cuestionando y acogiendo la diversidad de voces. Esta visión, además, pone de frente una problemática que en Periferia Prensa enuncian: a menudo los apoyos gubernamentales conllevan a la censura y autocensura, y con ello se pierde la vocación independiente y disruptiva de los medios populares y comunitarios.  

     

    Al preguntarnos entonces por la función de los medios populares y comunitarios, habría que partir por esa aclaración. Existen medios que, bajo estas y otras denominaciones, continúan reproduciendo lógicas de poder, o como dice El Flako: “hay mucha gente que dice que es popular y alternativa sin el sentir de las comunidades. Y así, terminan destinando dineros públicos en intereses muy privados”. Alejandro Echeverri, editor de Periferia Prensa, piensa algo parecido: “no solo por uno llamarse alternativo, popular o comunitario, ya per se eso lo va a hacer a uno contrahegemónico. Creo que con el enunciado no basta”. 

     

    Pero también los hay que, genuinamente, buscan eso de comunicar las historias y necesidades de las comunidades. “El relato fabricado sobre lo que es Medellín, sobre lo que es Antioquia, es un relato con muchas falsedades, muchas hipocresías, muchas inconsistencias, muchas desigualdades, muchas blanquitudes, de negar la diferencia… Y creo que si los medios comunitarios y populares existen es precisamente para disputar ese relato” explica Alejandro. Por eso, dicen, se llaman Periferia; no porque pretendan “dar voz” a alguien (expresión victimizante y discriminatoria, porque supone la carencia de voz de una comunidad), sino porque buscan un periodismo reposado y enfocado en aquellos que históricamente han sido invisibilizados por los medios de comunicación masiva. 

     

    Ahí está una clave para la existencia de los medios populares y comunitarios. Mónica Valle coincide en ello: “son útiles porque siguen siendo espacios de expresión y difusión (…). Tener medios comunitarios que nos estén hablando de los intereses de las comunidades, de sus problemas, de sus opiniones respecto al gobierno, lo empresarial, lo cultural, lo ambiental… Eso siempre será bien recibido, porque lo que menos favorece a una democracia es la única voz o el único medio”.  

    En los medios populares y comunitarios encontramos, por ejemplo, algo parecido a lo que Jesús Martín Barbero describía como mediaciones: los lugares en donde se producen los sentidos que sostienen las culturas. En ellos, las comunidades se reconocen, encuentran oportunidad de leerse y fortalecen su ciudadanía participando de los debates públicos.  

    Además, alrededor de este tipo de medios se gestan oportunidades de educación y cultura que unen y fortalecen a las comunidades. Ese es el caso de Canal Zona 6 TV, La Esquina Radio y Mi Comuna 2; proyectos que, incluso más que como medios, se perciben como procesos en los que, contando con la comunicación como excusa, agrupan a niños, niñas, adolescentes y adultos interesados en expresarse y construir ciudad a partir de la palabra.  

     

     

    Pero, aunque su valía esté justificada, los medios populares y comunitarios continúan enfrentando un reto esencial: llegar a los públicos e involucrarlos en sus iniciativas. Así lo reconoce Alejandro Echeverri:  

     

    Medios comunitarios, ¿para qué? Un análisis (II)

     

    Mónica Valle, como docente e investigadora, reconoce también que la difusión es una cuestión transversal y fundamental para estos medios. Explica, por ejemplo, que la relación con las universidades es débil, y que a menudo sus estudiantes no conocen los medios asentados en sus barrios y comunidades. Esta sensación se relaciona con los resultados de la investigación que Mónica adelantó en 2012: en general, un medio es tanto más valorado en cuanto se acerca y relaciona con las comunidades a las que intenta impactar. 

    Este debate toma especial importancia en el contexto hiperconectado y globalizado en que actualmente vivimos. Los medios comunitarios deberán pensar e implementar estrategias que atiendan esta problemática. En este sentido, iniciativas divergentes como las propuestas que adelantan en la Mesa de Medios Comunitarios, podrían esbozar caminos a imitar.  

    *** 

    Los medios populares y comunitarios son espacios privilegiados para la construcción de ciudad y la apropiación de la palabra. Por ello nacieron, y por ello siguen existiendo.  

     

    Como otros tipos de organizaciones sociales, son actores frágiles y cuya existencia parece discurrir en un constante estado de emergencia. Por eso, es tan difícil encontrar medios en la ciudad que cuenten con más de 10 años de trayectoria. Iniciativas como la de la Política Pública de Medios y la Mesa de Medios Comunitarios pretenden robustecerlos y prevenirlos de la desaparición; pero también queda trabajo por hacer, de parte de los ciudadanos y de los responsables de los medios.   

     

    Y, sin embargo, como explica Mónica Valle, de alguna forma los medios populares y comunitarios han existido siempre, porque apuntan a la necesidad humana de expresarnos, de comunicar. A través de ellos imaginamos otras formas de vivir, otros modelos de mundo, de ciudad. En ellos, las comunidades, incluso las más periféricas, reconocen que sus voces son valiosas y merecen ser escuchadas. Para eso necesitamos medios populares y comunitarios en Medellín. Por eso hay que defenderlos.  

     

     

  • Del estoicismo y sus daemons: Pablo Montoya habla sobre “Marco Aurelio y los límites del imperio”

    Por: Valeria Hernández Martínez / valeria.hernandezm@upb.edu.co*

     

    El museo MAJA se ha convertido en un espacio lleno de periodistas, quienes esperan a alguna  de las personalidades del arte y la literatura que constituyen el atractivo del Hay Festival en Jericó. Aunque la agenda comenzaba  a las 10:00 a. m., a las 9:55 entró un hombre con pasos lentos pero seguros, haciendo que todas las miradas se posaran sobre él. 

     

    Se sirve un café. Si bien apenas empieza el día, se le nota  cansado. Gesticula usando sus manos con amplitud, bebe sorbos muy despacio y habla con un tono de voz firme que invita a seguir el hilo de su conversación. Se trata de Pablo Montoya, escritor que no está por primera vez en el Festival e incluso menciona que él “debió haber nacido allí”, por el gran aprecio que le tiene al pueblo y a sus personajes históricos. 

     

    Nacido en Barrancabermeja, Santander en 1963, Montoya ha logrado consolidarse como un autor y docente de literatura reconocido en el país. A lo largo de su trayectoria literaria, ha trabajado bajo géneros como la novela, la crónica cultural, el ensayo, el cuento, los poemas e incluso la crítica literaria. Gran parte de su vida y obra se han visto marcadas por los entornos socioculturales que lo rodeaban en Colombia y Francia —lugares donde ha habitado por prolongados periodos de tiempo—, que lo han llevado a ser un gran amante de la historia y del arte en Europa y Latinoamérica. 

     

    Su más reciente novela es Marco Aurelio y los Límites del Imperio, publicada en mayo de 2024. En esta obra, la convergencia entre lo novelesco y los datos del pasado permiten que el lector conozca más a profundidad al emperador Marco Aurelio, quien como gobernante afrontó gran cantidad de vicisitudes, entre ellas, una de las primeras pandemias jamás registradas de la humanidad.  

     

    En vísperas de su participación como panelista en el Festival, Montoya conversó con Contexto sobre los contenidos, aprendizajes y reflexiones de su último lanzamiento, al tiempo que brindó sus puntos de vista sobre asuntos de interés de la sociedad colombiana actual.  

     

     

     

    Usted viene también a hablar de su libro de Marco Aurelio y los Límites del Imperio. ¿Cómo definiría los imperios en la sociedad moderna? 

    En el mundo actual hay formas imperiales, digámoslo así, que persisten.  Por ejemplo, la norteamericana. Aunque no es un imperio —es una república democrática—, su presencia en diferentes partes del mundo actual nos podría hacer pensar que se trata de uno, como bases militares más allá de sus fronteras, o el control social y militar en ciertas geografías. Esos son típicos comportamientos de los imperios de la antigüedad. 

     

    Otro ejemplo: China, que tampoco como tal es un imperio, es una república comunista. Es extraña la definición, pero así es. Y lo que hacen China y Estados Unidos en este momento, es que promueven sus formas de comprender el mundo, sus sistemas de vida y su relación entre las personas a lo largo de la geografía del planeta. 

     

    E inclusive, son dos imperios, entre comillas, “que se enfrentan cotidianamente”. Entonces creo que sí hay una continuidad imperial en la actualidad. Yo creo que la permanencia del Imperio Romano en nuestros días, es el poderío militar que sostienen las naciones, pues es una herencia de Roma. 

     

    En el libro usted cita: “Incluso jóvenes soldados asesinan defendiendo ideas que no entienden”. ¿Usted cómo interpreta esta cita en un contexto más actual, y considera que se aplica a otros conceptos diferentes a la guerra? 

    Esa frase se la atribuyo a un amigo de Marco Aurelio, quien está criticando un poco la forma en que el Imperio Romano se comporta a partir de la guerra. Evidentemente, cuando se ve el nivel intelectual de los soldados que participan en las guerras, es bastante, bastante bajo, puesto que su comprensión de lo que están defendiendo a través de las armas es limitada. 

     

    Yo creo que sí sigue existiendo ese comportamiento de jóvenes soldados que van a la guerra un poco estimulados por dos cosas: uno, por las hormonas. Los jóvenes sienten que hay que gastarlas de cualquier manera. Y dos, la intoxicación por los discursos guerreros pertenecientes a las naciones actuales. Considero que lo ideal sería tener un ejército de soldados cultos, pero si los soldados fueran letrados, yo creo que no serían soldados y no harían la guerra. 

     

    Es una discusión muy grande, porque también hay soldados o militares cultos, leídos y que creen firmemente en la guerra como una manera de defender un patrimonio determinado. Yo, que soy un pacifista convencido, radical y por momentos, vehemente, pienso que hay que desmontar la guerra como sea posible. Debemos inventarnos otra alternativa para resolver los problemas que tenemos, sean políticos, económicos, o hasta religiosos, pero siempre hemos apoyado nuestra defensa de dichas cosas en la guerra. Esto es lo que hay en la novela, esa conversación que hay entre Marco Aurelio y su amigo es justamente eso.  

     

    ¿Qué espera que los lectores reflexionen al leer esta obra? 

    Escribí este libro preguntándome lo qué puede hacer un hombre de buenas intenciones: ¿Cómo puede gobernar en medio de la debacle general? Ahora, eso es lo que hace Marco Aurelio en un momento muy difícil en que había muchos conflictos en el imperio, como cuando tuvo que enfrentar la primera pandemia de la historia de la humanidad, lo que llevó al imperio a comenzar a desestabilizarse completamente.  

     

    Marco Aurelio intentó gobernar en crisis climáticas, trató de frenar la guerra y no pudo frenar ninguna de las dos cosas. Y trató de hacerlo, pero él no resolvió sus problemas, porque no tenía los medios indispensables. Yo creo que nosotros, ahora, sí tenemos medios para al menos enfrentar una gran cantidad de cosas.  

     

    Tenemos la posibilidad de construir sociedades democráticas que puedan convivir en paz y que no utilicen tanto dinero en armas o que patrocinen continuamente la guerra. Hoy en día, existen pequeños países que han logrado construir sociedades más o menos perfectas. El nuestro no ha sido capaz, y lo ideal sería cambiar eso. 

     

    ¿Cómo considera usted que en un país con una historia violenta, como Colombia, se pueda de alguna manera ir educando a los jóvenes para que no piensen en la guerra como una solución? 

    La educación es una ventaja, lo digo como profesor que soy. Si a un niño se le enseña desde la infancia el valor de la paz, lo peligroso de la guerra y se le ayuda a construir espacios sociales de no agresión, de no brutalidad, sería diferente. Ahora, el problema de Colombia, es que es un país donde hay una gran injusticia y desigualdad social. Si se resuelve ese problema, los jóvenes van a tener trabajo, educación, recreación, y no van a tener que buscar el dinero en acciones delictivas. 

     

    Sí, hay que defender la paz, pero hay que defenderla de una manera cívica. Hay que entender que se puede defender de muchas maneras, no con un cañón en la mano. Yo creo que todos tenemos que colaborar para construir ese país “soñado” que aún no tenemos, porque aún estamos divididos por ideas políticas, religiosas, intereses familiares y económicos, pero no pensamos en la colectividad, algo que Marco Aurelio sí hizo, porque para él, un gobernante debe trabajar por el bien común. 

     

    Pasando al contexto de Colombia, ¿a usted le gustaría escribir más sobre el país, o piensa que sus horizontes están más por fuera, en el extranjero?  

    Aunque puede que ya no tenga muchos libros por escribir, yo creo que yo me muevo en los dos ámbitos: local e internacional. He escrito sobre Colombia, la violencia, la Operación Orión, la escombrera… en muchas ocasiones metí la cabeza en la violencia de Medellín y en la desaparición forzada. Son temas muy interesantes para la literatura y creo que los escritores debemos asumir dichos temas, pero es cierto que también me interesan mucho los temas que tienen que ver con el arte, con Europa. 

     

    Acabo de terminar una novela sobre el Bosco, que es un pintor europeo del siglo XV. La novela es sobre él, y pretende ser un libro dedicado al arte. Incluso, considero que él, un escritor como yo, se mueve en los dos terrenos (pintura y escritura). Quizás después vaya a escribir otro libro sobre Medellín, sobre Colombia, vamos a ver qué pasa. 

     

    ¿Cuáles son los aspectos más destacables de la filosofía y las enseñanzas de Marco Aurelio que le fueron útiles a usted en la escritura del libro para su persona? 

    El estoicismo está de moda hoy en día. Toda la gente está leyendo a Marco Aurelio con su libro Meditaciones y buscando qué tomar de ahí. Yo creo que es un libro que enseña y me atrevo a decir que se escribió para no publicarse, sino, que Marco Aurelio lo escribió para sí mismo. 

     

    Por azares de la historia, Meditaciones terminó convirtiéndose en uno de los libros más exitosos de la filosofía. Tiene grandes enseñanzas, y a mí me parece que una de ellas es la fortaleza interior, porque en medio de las dificultades, la enfermedad y los conflictos que hay en la cotidianidad, todo radica en el trato que se tiene con los demás. Siempre hay que mantener, según Marco Aurelio, una actitud de resistencia, serenidad y tranquilidad.  

     

    Los estoicos creían que el ser humano tiene una especie de partícula divina, a la que ellos llamaban daemon, como si se tratase de un espíritu que te fortalece contra cualquier dificultad que se atraviesa, y yo creo que eso es una buena enseñanza para cualquiera.  

     

    Los estoicos también hablaron mucho sobre lo breve que es la vida y de lo necesario que es vivirla con la mayor intensidad posible para aprovechar el tiempo que tenemos, que es muy breve. Es un suspiro, pues uno nace, crece y muere. Y él (Marco Aurelio) dice que lo importante no es vivir 100 años, o 10 o 20… Los que sean, lo importante es vivir con intensidad, con dignidad y siempre buscando el bien. Un bien que no es el bien tuyo, porque el bien tuyo recae fuertemente en los demás 

     

    Estas enseñanzas ayudan mucho a los hombres de hoy en día. ¿Por qué fascina tanto Meditaciones?, me pregunto yo, y eso es porque meditaciones es un libro escrito por un hombre que no te impone una religión ni un dios. Este texto es de un hombre que dice: “Mira en ti mismo como hombre, como mujer, como ser humano. Mira la fuerza que tú tienes en tu interior y que ella te impulse a vivir el día a día de la mejor manera.”  

     

    *Contexto asistió al Hay Festival en Jericó por invitación de Comfama.

  • Trabajar por los sueños, así no se cumplan en vida: el activismo y las letras de Gioconda Belli

    En el Hay Festival Jericó, conversamos con Gioconda Belli sobre el contexto actual de la región y las resistencias latinoamericanas, su obra, y cómo esta va de la mano con su labor activista en Centroamérica.

     

    Esta entrevista es un trabajo en conjunto entre Contexto (UPB), Bitácora (EAFIT) y De la Urbe (UdeA) como parte del cubrimiento de medios universitarios al Hay Festival Jericó 2025, con el apoyo de Comfama.

     

    Valeria Hernández Martínez (Contexto), Natalia Penagos Mesa (Bitácora) y Santiago Bernal Largo (De la Urbe).

     

    El calor en Jericó golpea con fuerza a los más de 13.000 asistentes del Hay Festival 2025, el cual se realiza hace siete años en este municipio del Suroeste antioqueño. El sol se filtra por el pozo de luz del museo MAJA, donde se reúnen periodistas de un sinnúmero de medios de comunicación que esperan su turno para entrevistar a los invitados de la jornada: escritores, artistas y periodistas que se sientan a conversar y cuestionar.

     

    Es inevitable notar la presencia de una imponente mujer en el recinto. Su larga y frondosa cabellera clara resalta en su vestimenta oscura, y un par de lentes de sol adornan su rostro mientras cruza las piernas y bebe un poco de café. Habla en un tono bajo, casi como si sus respuestas fueran un secreto entre ella y el entrevistador. Hace señas para invitarnos a pasar junto a ella en una pequeña mesa y agradece nuestra presencia conjunta. Así empezó nuestra conversación con Gioconda Belli.

     

    Poeta y novelista nicaragüense que, durante la dictadura de Anastasio Somoza, en los años setenta, hizo parte de las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, lo que la llevó a ser perseguida. Tras el triunfo de la revolución Sandinista hizo parte del Frente de Liberación Nacional de Nicaragua, pero se separó de este en 1993 y tomó una postura crítica frente a las políticas del gobierno. En 2021 se exilió en España y en 2023 la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo le quitó su nacionalidad, por lo que adoptó la chilena en ese momento, y posteriormente, en 2024 la española.

     

     

    Su obra, influenciada por sus experiencias como activista y marcada por el ambiente político tan complejo de Centroamérica, abarca el feminismo y las luchas por la justicia social. Estas son algunas de las reflexiones que deja Gioconda frente al panorama actual de América Latina al que se enfrentan jóvenes escritores.

     

    Partiendo de la realidad latinoamericana y más específicamente de lo que pasa en Centroamérica, ¿cómo ha influido eso en su obra como escritora?

     

    Yo siempre les recomiendo a los que quieren escribir que lo primero que tienen que hacer es vivir. Entonces, mi trabajo está inspirado en lo que yo he vivido. ¿Y qué es lo que yo he vivido como latinoamericana? Viví una época muy tormentosa, una época de muchos cambios que fueron los 70, los 80, los 90… y entonces esa vivencia me ha dado la clara idea de que en América Latina todavía estamos en cambios geológicos, que todavía estamos en erupción, hay magma.

     

    Todavía estamos en desarrollo y tenemos procesos bien complicados, pero también tenemos pueblos que son maravillosamente ingeniosos, inteligentes y que saben lo que quieren. Entonces pienso que es un reto para la estructura que hay en la mentalidad política de América Latina y que todavía le falta evolucionar mucho.

     

    De la mano de toda esa influencia, ¿qué implican para usted, como mujer, todas esas realidades y todas esas vivencias al momento de escribir?

    Bueno, es que me inspiran. Porque la poesía para mí es mágica, es como un algo que se va alimentando de mi propia experiencia y de repente quiere salir en forma de palabras. Entonces, en ese momento lo escribo. Pero, claro, ¿qué implica para mí? Implica tener un corazón, tener la capacidad de sentir y de tener empatía de lo que está pasando. Y eso es una cosa que no se las puedo explicar. La razón que es el detonante para mi literatura creo que ha sido la lectura en gran parte. Todo lo he tenido que experimentar, y creo mucho en la capacidad de la palabra para cambiar el mundo.

     

    Precisamente, ya que hablamos un poco de ese papel, del contexto social y político de Latinoamérica, desde su perspectiva como mujer y como activista, ¿qué papel juega la literatura en la construcción de identidades femeninas y en la lucha contra los estereotipos de género?

    Juega un papel sumamente importante, porque, además, las mujeres jóvenes la tienen que seguir haciendo. Y para que persista, también tienen que seguir esa revolución personal, porque ahorita la mujer está sujeta a un montón de demandas consumistas de la sociedad que no nos quiere dejar avanzar, nos tiene miedo.

     

    Entonces, las mujeres tienen la responsabilidad, para mí fundamental, de lo que va a pasar en el futuro en América Latina. Porque si cambia la relación hombre-mujer, va a cambiar la cultura. Y eso es lo que tenemos que hacer que cambie, porque todavía existe esa dominación, esa subordinación de la gente tiene que ver con esa primera subordinación y explotación que es la de la mujer.

     

    ¿Cómo cree que su obra ha contribuido a visibilizar esas experiencias de mujeres tanto de Nicaragua como de toda América Latina?

    Yo no soy quién para decir cómo ha contribuido, pero sí siento que mis lectoras y mis lectores me han apreciado. Me lo dicen con mucha frecuencia, que lo que yo he hecho les ha hecho sentirse de otra manera, que les ha hecho percibirse a sí mismos de otras maneras. Por ejemplo, los hombres ven a las mujeres de otra manera porque mi posición feminista no es contra los hombres, sino es más bien invitarlos a cambiar el mundo con la mujer. Porque parte de todo lo que nos pasa tiene que ver con esa lucha.

     

    ¿Cómo ha sido para usted esa combinación que tiene el activismo feminista y político junto con sus creaciones literarias y de qué manera usted piensa que eso puede impactar a sus lectores?

    A mí me parece que el activismo y mi actividad política tiene que ver con quién soy. Yo soy un animal político. Todos somos y todos estamos vinculados a la política, porque es lo que pasa alrededor nuestro y no podemos vivir ignorantes a lo que nos pasa y de la responsabilidad que tenemos de lo que pasa en cercanía nuestra.

    Yo creo que muchos nos refugiamos en la indiferencia, en la apatía, en pensar que no podemos cambiar el mundo… y les voy a decir un dicho que es fantástico: “si crees que sos muy pequeño para cambiar el mundo, nunca has estado en la cama con un mosquito.” Y es verdad, si uno pica, pica y pica… Lo que pasa es que queremos resultados demasiado rápido.

     

    Hay que tener la paciencia para darse cuenta de que la historia es muy larga, que los procesos históricos son muy largos y que nuestros sueños a lo mejor no se van a cumplir en nuestra vida, pero que, si se van a cumplir, tiene que ser porque nosotros vamos a trabajar por ellos desde ahora.

     

  • Polarización y desinformación empañan idea de constituyente

    Luego de que el presidente Gustavo Petro el 15 de marzo del presente año dijera por medio de un discurso en Puerto Resistencia, que sería necesario realizar una Asamblea Nacional Constituyente para aprobar las reformas propuestas por su gobierno, la agenda mediática del país se ha enfocado en hablar de los “peligros” que conllevaría la creación de esta.  

     

    Por: Sofia Cadavid Foronda, Mariana Pérez Mesa y Ana Daniela Villalba Acosta / periodico.contexto@upb.edu.co 

     

    Desde su posesión en agosto 7 de 2022, el mandato de Gustavo Petro como presidente transita entre el debate de varias reformas para el país (pensional, laboral, salud, tributaria, entre otras) y que estaban estipulados en su plan de gobierno, por el cual votaron 11,281,013 de colombianos. Sin embargo, estos proyectos no han salido del papel, gracias a que el presidente no cuenta con mayorías en el Congreso, la instancia en la que los 108 senadores y 172 representantes deben debatir sobre la idea durante cuatro sesiones para que finalmente, una reforma sea aprobada. 

     

    Al tiempo, la denominada oposición al gobierno ha ejercido un papel clave en la no aprobación de las reformas, ya que consideran que no son necesarias y que, de la manera en la que están propuestas, son inviables. Debido a este contexto en el que el diálogo parece no funcionar, el Presidente planteó, en medio de un discurso en Cali, que si las instituciones no cumplen con su labor de aprobar las reformas por las que votaron los colombianos, sería necesario convocar una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), por medio de la cual la población sea la que decida si aprueban o no las propuestas. 

     

    El presidente Gustavo Petro en reunido con las comunidades indígenas en Puerto resistencia, Cali, donde mencionó la posibilidad de convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Foto por: Infopresidencia. 

     

    La iniciativa generó debate: políticos, opinadores y la población en general comenzaron a hablar del tema de manera masiva, haciendo énfasis en que la idea de constituyente, tal como está planteada, es anticonstitucional. Para otros, sería una amenaza a la democracia del país. Por esto, el pasado 21 de abril, alrededor de 495.000 opositores del gobierno marcharon en las principales ciudades de Colombia para demostrar su rechazo a su gestión y sus reformas, incluida la de Asamblea Nacional Constituyente.

     

    En contraparte, el 1 de mayo, las personas que apoyan al gobierno nacional salieron a marchar en conmemoración del día del trabajo y para demostrar su aval a las propuestas de reforma del presidente, entre ellas la de una ANC. A pesar de esto y de que el tema lleva en discusión casi dos meses, la desinformación ha sido la protagonista, ya que pocas personas no saben qué es, cómo funciona y para qué sirve este mecanismo. 

     

    Manifestación del 21 de abril por parte de la oposición al gobierno nacional. Foto por: Jaime Saldarriaga. 

     

    ¿Qué es y cómo funciona una Asamblea Nacional Constituyente? 

    La Asamblea Nacional Constituyente es uno de los tres mecanismos dispuestos por el artículo 374 de la Constitución Política de Colombia, que permiten la reforma de la norma fundamental. Esta figura permite que la ciudadanía del país, por medio del voto popular, decida qué puntos del texto desean transformar y cómo quieren que sean los cambios de ellos. Es por esto, que una ANC representa la posibilidad de cambiar la estructura del Estado, y a su vez, marca el rumbo del país. 

     

    Firma de la Constitución Política de Colombia de 1991, con la que se dio el cierre de la Asamblea Nacional Constituyente del mismo año. 

    Foto por: Archivo de El Tiempo. 

     

    Para realizar una Asamblea Nacional Constituyente, es necesario presentar la propuesta ante la Cámara de Representantes y el Senado, quienes deben debatir sobre el proyecto de ley, incluyendo temas como la convocatoria a la ciudadanía, temas a tratar, periodo de funciones, y número de integrantes, para finalmente aprobarlo o desaprobarlo. En caso de que suceda lo primero, el documento se enviará al presidente para que lo firme, y posteriormente lo entregue a la Corte Constitucional colombiana, donde los magistrados deberán determinar su constitucionalidad. 

     

    Posteriormente, el gobierno nacional deberá programar la fecha en la que convocará a la ciudadanía para votar si están a favor o en contra de llevar a cabo una ANC, y deberán incluir en los tarjetones las opciones de SI o NO, junto con las temáticas a tratar en las sesiones. Para que la Asamblea Nacional Constituyente sea aprobada por el poder popular, se debe obtener el SI de la tercera parte del Censo Electoral colombiano, que para 2024 son aproximadamente 13’490.000 personas. 

     

    Así funciona una Asamblea Nacional Constituyente en Colombia. Por: Ana Daniela Villalba Acosta. Clic en la imagen para ampliar.

     

    Una vez la ANC es aprobada por voto popular, se debe convocar nuevamente a votaciones generales para definir las personas que integrarán la Constituyente, de acuerdo con las curules que fueron definidas previamente en el proyecto de ley que pasó por la Cámara de representantes y el Senado. Al iniciar con las actividades de la Asamblea Nacional Constituyente, el Congreso entra en un periodo de receso hasta que la ANC termine sus funciones. 

     

    Mientras esté en vigencia, la Asamblea deberá disponer de lugares clave en los municipios del país, en los cuales se recibirán las propuestas de cambios a la Constitución Política por parte de los colombianos. Los constituyentes deberán leer, sistematizar y debatir las propuestas. 

     

    La historia de las constituyentes en Colombia  

    A lo largo de los siglos XIX y XX, Colombia experimentó varias asambleas nacionales constituyentes que dieron paso a las constituciones políticas del país. Cada una de ellas se realizó bajo un contexto sociopolítico específico, que como punto en común tienen que fueron momentos en que el país requería una transformación política o sufría una crisis institucional. Por ello se hacía necesario para un nuevo marco legal y constitucional acorde a las necesidades y demandas de la sociedad colombiana del momento. 

     

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    Línea del tiempo con las Asambleas Nacionales Constituyentes de Colombia y la respectiva Constitución Política que crearon.

    Por: Mariana Pérez Mesa. 

     

    La última Asamblea Nacional Constituyente en Colombia fue realizada en 1991, cuando el país atravesaba una crisis de gobernabilidad al no poder satisfacer las necesidades básicas de la población, especialmente en términos de seguridad, durante la cruenta época del narcoterrorismo. También existía un problema de representatividad entre los partidos políticos, ya que sus lineamientos no se ajustaban al panorama del momento, y es por esto que los movimientos sociales comenzaron a surgir exponencialmente. 

     

    Sumado a lo anterior, la violencia a partir de los 70’s se agudizó gracias a la aparición de más actores dentro de ella. Para aquella época, a las guerrillas insurgentes como las FARC, el ELN o el EPL entre otras, se sumó el factor del narcotráfico y la llamada Guerra sucia entre los principales carteles del país (Medellín, Cali y la Costa). Todos estos factores sumieron a la ciudadanía en un estado de zozobra generalizada que impulsó a que se aprobaran todas las propuestas de la ANC, impulsada por el acuerdo de paz logrado con el movimiento guerrillero M-19, del cual fue militante Gustavo Petro. 

     

    División de las comisiones en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Gráfico por: Banrepcultural. 

     

    Para realizar la ANC de 1991, el Congreso de la República determinó que la ciudadanía votaría por 70 constituyentes para escribir la nueva Constitución Política del país. El grupo electo fue diverso, ya que se incluyeron allí no solo políticos, sino también economistas, periodistas, ingenieros, líderes de sindicatos y de movimientos sociales, y desmovilizados de grupos al margen de la ley. Estas personas se organizaron en cinco comisiones temáticas y recibieron alrededor de 150.000 propuestas de la ciudadanía para reformar la constitución, y finalmente llegar a la que rige en la actualidad.  

     

    ¿Es posible una Asamblea Nacional Constituyente en Colombia? 

    En el 2024, Colombia puede no estar viviendo el mismo contexto de las anteriores ANC, pero sí cuenta con ciertas situaciones que hacen que el panorama sea similar. El abogado especialista en derecho público y docente investigador de la UPB, César Molina, menciona el país está viviendo una época convulsionada en la que se suman los factores del recrudecimiento del conflicto con las disidencias de las FARC, el ELN, el Clan del Golfo y el narcotráfico, la crisis económica post-pandemia, el primer gobierno de izquierda declarada, y una ciudadanía polarizada entre los partidos nacionales u oposición, y el oficialismo o militantes. 

     

    Estas circunstancias tendrían que madurar por un tiempo, para que al igual que en los años anteriores, se aprobara la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, mas hay dos componentes adicionales que hacen que pensar en una ANC en 2024 sea improbable. El primero es que como se mencionó previamente, el presidente de la República no tiene mayorías en el Congreso que tramitaran a favor, mientras que el segundo tiene que ver con la ciudadanía, y es que en ella no se ve intención mayoritaria para que el proceso se tramite. 

     

    Darío Acevedo, doctor en historia, profesor de la Universidad Nacional de Colombia y exdirector del Centro Nacional de Memoria Histórica, indica que la negativa de los colombianos ante la propuesta de Gustavo Petro radica en el temor de que tome el mismo camino que el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez. Este último, a un año de asumir el cargo, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente por medio de la cual “llenó de expectativas a los venezolanos para que la aprobaran, pero finalmente él terminó realizando reformas de manera casi dictatorial”, indicó Acevedo. 

     

     

    Informe de Invamer sobre la desaprobación del presidente Gustavo Petro a nivel nacional, y en las ciudades más importantes de Colombia. Gráfico por: Invamer. Clic en la imagen para ampliar.

     

    Además, en el miedo de la ciudadanía también parecen influir las acciones del Presidente, ya que mientras estaba en campaña, prometió que no intervendría de ninguna manera en la Constitución Política de 1991. En este punto también influyen los medios de comunicación del país, ya que, como indica César Molina, en años anteriores, otros presidentes también habían comentado la posibilidad de realizar una Asamblea Nacional Constituyente, pero el despliegue y ruido mediático no fue tan amplio al no ser un presidente de izquierda quien lo dijera. 

     

    En una línea similar, Darío Acevedo indica que probablemente las palabras del Presidente también fueron parte de una estrategia mediática por medio de la cual los medios de comunicación centren su atención en la ANC, mientras dejan de lado informaciones comprometedoras sobre el Gobierno. El historiador considera que esto es una “cortina de humo” por medio de la cual se ocultan “los debates y escándalos con el Gobierno del presidente que se han fabricado en su mismo entorno: el hijo, el hermano, la esposa, de funcionarios que no dan la talla, ministros y escándalos de corrupción.” 

     

    Otro punto que no se puede dejar de lado, es que realizar una Asamblea Nacional Constituyente en la actualidad puede resultar contraproducente ya que, como declaró la Corte Constitucional, este mecanismo es constitucional, primario y no tiene límite de reformas a presentar. Gracias a esto, la intervención de la Constitución Política actual, o la formulación de una nueva, podría retroceder en materia de derechos, haciendo que las luchas de las anteriores ANC queden en el olvido. 

     

     

     

  • Historia de otro entusiasmo: Biblioteca Popular Betsabé Espinal

    La mediación es un problema de comunicación, por lo tanto de poder”.

    J.M. Barbero

     

    El conflicto en torno a la estación el Bosque o la Biblioteca popular Betsabé Espinal, ilustra que la movilización social de 2021 estuvo motivada, entre otras razones, por un reclamo sobre las formas de habitar las ciudades y un debate sobre cuáles de ellas pueden existir. En este espacio de Carabobo Norte, por ejemplo, se confrontan la que reivindica un sector de la juventud que demanda espacios y la de una oficialidad que termina oponiéndosele. Este es un repaso de la situación.

     

    Juan José Rios Arbeláez / juan.riosa@upb.edu.co

     

    “190 eventos, poco más de un año de apropiación, cinco reuniones con el Parque Explora y la Alcaldía de Medellín, contactos con el IPC, universidades, Comfama y esto hemos conseguido: una extensión”, dicen los jóvenes de la Biblioteca Popular Betsabé Espinal, mientras señalan el cable que cuelga de la rendija del muro posterior del Parque Explora, que da con la antigua estación de ferrocarril El Bosque. De esa extensión toman la luz cuando el cielo oscurece, cargan los celulares o el bafle que acompaña la clase de yoga, el taller de grafiti y los días de rap.

     

    Es junio de 2023 y en la biblioteca Betsabé Espinal están dictando un taller de dibujo. “Gangsta” es quien tiene más experiencia en el campo y da instrucciones desde el muro norte del Parque Explora. Lo acompañan cinco o seis integrantes más de la biblioteca, junto con un grupo de jóvenes de Moravia que se han acercado a aprender de perspectiva. El paisaje lo completan los donantes: miembros del Parque Explora, Comfama y docentes universitarios que han traído cuadernos y lápices para la comunidad de Moravia. Están mediando un proceso que inició en 2021 y que se dilatará hasta una nueva alcaldía y tres secretarías de cultura más.  

     

    El paro nacional de 2021 fue una movilización que se extendió por el país como respuesta a reclamos sociales, económicos y políticos que se dieron en el contexto de la pandemia del Covid-19, pero que traían a cuestas un descontento social que se había manifestado a menor escala en noviembre de 2019. Si bien las acciones en cada territorio estaban motivadas por un descontento ante la actuación estatal, no existía una dirección que encabezara el movimiento y en cada ciudad se vivieron diferentes manifestaciones. Desde niveles simbólicos y pacíficos hasta los enfrentamientos más violentos y represivos por parte de la fuerza pública y la población civil.

     

    Poco después del estallido social del 28 de abril se constituyó el campamento del renombrado “Parque de la resistencia”, oficialmente Parque de los Deseos. “Medellín fue la lucha más larga en la calle. La menos violenta, la más performática”, asegura Yisus, miembro de la biblioteca, reconocido por ir a las protestas con un cartón, una bata verde y una cruz. “Yo me cansé del accionar policial y el accionar de la gente en esa obra de sangre. De ese chiste en el que no se lleva a nada, de violencia por violencia”, reflexiona sobre la creación de su performance pacifista en medio de las movilizaciones.

     

    Esa necesidad de actuar más allá de los reclamos y tensiones llevó a Tatiana López a promover la creación de una biblioteca popular como forma participativa dentro del campamento que habitaba el Parque de la Resistencia. Insistió tanto hasta que una parte definitiva del grupo le hizo caso.

     

    Tomaron una caja del programa Palabras Rodantes que estaba en el parque y comenzaron a recibir donaciones, rotar libros y a impartir talleres de lectura, escritura y derechos para todas las personas que se acercaban al campamento.

     

    En el lugar habitaban los hijos de los vendedores ambulantes, niños de las calles que solían tener que arreglárselas con la imaginación y ante la menor oportunidad se devoraban libros. “Uno en particular terminaba libro cada día o dos. Me decía que le diera otro y que otro. A veces yo ni le creía, pero él se llevaba feliz esas sagas de libros gordos entre las manos y volvía por más”, recuerda López, vocera de la Biblioteca. 

     

    Para Didier Álvarez, bibliotecólogo y docente de la Universidad de Antioquia, no es fortuita la iniciativa juvenil con respecto a las bibliotecas. Afirma que “se presenta la biblioteca como una alternativa, como un incentivo a la participación y eso es lo que hace de este proyecto algo popular”.

     

     

     

     

    En esta galería:

    Vista a la antigua estación de ferrocarril El Bosque desde el Parque Norte, con la intervención sobre el drywall separador. 11 de abril de 2024.

    Las laminas de drywall que cierrar la estación de ferrocarril El Bosque son el lienzo de la expresión de los colectivos que proponen una nueva apropiación del espacio. 24 de marzo de 2024.

     

    La ocupación

    Como parte del sistema de ferrocarriles de Antioquia, la estación El Bosque hace parte del patrimonio nacional protegido desde 1996. Su predio pertenece al municipio, sin embargo, el Parque Explora ejerce sobre el mismo un comodato desde 2006.

     

    El 28 de junio de ese año las protestas terminaron en un enfrentamiento con el Esmad en el norte de la ciudad. Según integrantes del grupo que disputaba la zona, la estación del ferrocarril fungía como sitio estratégico entre los avances y repliegues que cada bando ejercía, suponiendo un resguardo para quién tomara el lugar. Esa tarde una menor de edad fue violada en la estación de El Bosque, presuntamente por un agente del Esmad, según denuncias de grupos de manifestantes y socorristas, recogidas por la entonces concejala Dora Saldarriaga y replicadas en las versiones de varios medios de comunicación sobre los hechos.

     

    La concejala Saldarriaga hizo un seguimiento del caso y confirmó la ineficiencia del Código Fucsia, tras asegurar haber “sido testigo de procesos reiterados de revictimización hasta confirmar el caso de abuso sexual”. Saldarriaga se puso en contacto con la empresa que opera las cámaras de seguridad del Parque Norte que alegaron que no había acceso al material debido a que las cámaras habían sido robadas y dañadas en su totalidad.

     

    Ese día no había jóvenes de la biblioteca en el enfrentamiento de la estación. Todos se encontraban en el campamento de la resistencia, pero el rumor se expandió en poco tiempo. Un grupo de manifestantes vandalizó y quemó el lugar en señal de repudio a los hechos denunciados y el espacio mantuvo en pie a pesar de los daños.

     

    A pesar de los enfrentamientos y disturbios que ocurrían tras cada protesta, la biblioteca seguía en pie. No tenía nombre y estaba golpeada por los intentos de desalojo hacia los campamentos. Las donaciones de libros superaban la capacidad de quienes ya apostaban por una biblioteca popular en el sitio y se hacía cada vez más difícil sostener la idea de este proyecto. “Había visto algo en internet sobre las ocupaciones anarquistas en Francia. Una forma de resignificar los espacios. Ellos ponían afuera unas banderas que decían: ocupa y resiste”, recuerda López, sobre las primeras ideas de ocupación que tuvieron.

     

    “Hay una resignificación del espacio que de alguna forma agredió a la sociedad, pero también una resignificación a la biblioteca. Una lucha por la mirada de lo que ha sido la educación”, expresa Didier Álvarez con respecto a las luchas simbólicas que subyacen en el proceso y crean tensión por el ejercicio político.

     

    Paralelamente, la movilización ocupaba un CAI en Cali para convertirlo en biblioteca, al igual que otros más en Bogotá. Viendo que no tenían espacio para meter los materiales y eran desalojados de los campamentos, Tatiana López le pidió a su grupo un mes de respaldo para ocupar la estación y tomarla como sede desde el 6 de octubre de 2021.

     

    La olla comunitaria se consolidó como emblema en el antiguo edificio ferroviario. Continuaron los espacios de lectura, hicieron velatones por cada víctima de la violencia estatal, clases de yoga, grafiti, fotografía, rap, cursos pre universitarios con los que accedieron 17 personas a la Universidad de Antioquia en dos ocasiones y nombraron el proyecto bajo un libro que habían encontrado en el edificio: Betsabé Espinal. A quien definen como la niña descalza que puso en apuros a la oligarquía antioqueña en los años 20.

     

    La ocupación se prolongó durante un año y estuvo plagada de dificultades e intermitencias. El hecho de que cada esfuerzo naciera desde el altruismo contrastaba con el desempleo en el grupo, que resentía el estigma de la primera línea. La cúpula del Parque Explora terminó resintiendo la toma del espacio, las noches prolongadas, los muros pintados y removieron al vigilante que custodiaba la estación. Los libros fueron robados y la ocupación nocturna de los habitantes de calle dificultaba el hábitat del espacio. A finales de 2022 el grupo llegó a un acuerdo con la Alcaldía para activar la póliza de restauración del patrimonio y posteriormente retomar el lugar para las actividades. Todo quedó en palabras.

     

     

     

    En esta galería:

    Una bandera de Colombia con el mensaje: “Solo el pueblo salva al pueblo”, sobre la valla que anuncia la instalación de la sede de lectura infantil de Buen Comienzo en la antigua estación de ferrocarril. Festival “Al calor de la olla”, 27 de abril.

     

    Performance: Traficante de cocos, durante el festival “Al calor de la olla” que conmemora el estallido de 2021. Tomado: 27 de abril de 2024.

     

    Huerta de la Biblioteca Popular Betsabé Espinal. 27 de abril de 2024.

     

    Montaje del festival “Al calor de la olla”, conmemorativo al tercer aniversario del 28A. Tomado el 27 de abril de 2024.

    Los jóvenes de la biblioteca Betsabé Espinal antes de una actividad, con el mural que pintaron a sus espaldas. 5 de julio de 2023.

     

    Intervención sobre las láminas de drywall que contienen la estación de ferrocarril El Bosque. 24 de marzo de 2024

     

    Con una valla respondió la administración de Federico Gutiérrez a la petición pública que hizo el ministro de cultura, Juan David Correa, para sostener el proyecto de la biblioteca Betsabé Espinal. Tomado el 26 de abril de 2024.

     

     

    Mediaciones

    Al final de abril de 2023 el edificio seguía cerrado. Se había estipulado que la entrega sería en marzo pero todavía faltaban adecuaciones en los baños. Durante todo este tiempo la biblioteca continuó su ejercicio en la manga contigua a la estación, fiel a su promesa de los miércoles, sábados y domingos. No hubo mayores afanes hasta una publicación del periódico Q´hubo el 17 de abril, donde informaban la próxima apertura del inmueble patrimonial. El entonces secretario de cultura, Álvaro Narváez, manifestó su apoyo para que “la comunidad se apropie del lugar y se convierta en un sitio cultural activo”.

     

    La noticia despertó la presión de grupos y colectivos que habían acompañado el proceso y se instauró una mesa de diálogo entre la Alcaldía de Medellín, Parque Explora y la biblioteca. “Aquí se han acercado entidades diciendo que nos pueden ayudar. Está bien, pero aquí lo que queremos es autogestión”, señala Yisus, sobre uno de los puntos clave en la negociación.

     

    Pacho y Jaime están prendiendo a leña la lentejada, mientras miran a los donantes que han venido con ropa de turistas. Se ríen un rato. “Esos de la alcaldía no vienen sino a ofrecer boletas”, aseguran. Son dos jóvenes de Moravia. Ninguno tiene más de veinte años. Ninguno es de la primera línea, “ni Petro nos dio ningunos 50 mil por protestar hace dos años”, dicen.

     

    Al principio dicen con seguridad que todas las actividades que hacen son importantes y dejan huella, que están allí porque “esto también es otro frente de la lucha de la revolución”, pero después, con más confianza, Pacho confiesa que, de no ir a la biblioteca, no tendría nada más que hacer.

     

    Los representantes del Parque Explora y otras entidades, así como los académicos se marchan antes de que caiga el sol. No alcanzan a probar las lentejas que alimentarán al transeúnte hambriento que encuentre alivio en la biblioteca. A pesar de la tarde, la clase y los lápices; la mesa de diálogos está tensa: “Creen que somos niños, que no sabemos lo que hacemos o queremos y no saben que muchos no se van a dejar sacar tan fácil”, dijo Jaime recogiendo sus cosas.

     

    Cambio de administración

    Finalmente, las mesas de dialogo fueron infructuosas. El Parque Explora alegaba que no tenía la potestad de ceder a las exigencias de la biblioteca, mientras que los jóvenes acusaban la dilación del procedimiento y la falta de reconocimiento por parte de la institución privada. “Nosotros sabemos que el edificio es patrimonio y no se trata de ocupar y decir que es nuestro y que no jodan. Lo que queremos es que sea educación popular por el pueblo y para el pueblo”, señala Yisus.

     

    Lo que siguió fue el contacto con el ministro de cultura Juan David Correa, que intermedió verbalmente con la alcaldía saliente de Daniel Quintero para asumir el comodato. Ambas partes estuvieron interesadas y realizaron minutas del contrato, según Correa, pero no llegaron a concretar nada finalmente.

     

    El nuevo periodo de alcaldía de Federico Gutiérrez, bajo el lema de recuperar Medellín, supuso un nuevo comienzo en las negociaciones que envuelven al predio. El interlocutor delegado por Gutiérrez fue el secretario de cultura, Manuel Córdoba, quien se mostró dispuesto a la conformación de juntas y el trabajo de la mano del Ministerio. Sin embargo, fue relevado de su cargo poco tiempo después, el 14 de febrero de 2024, tras admitir en un evento que no “sabía muy bien qué era una biblioteca”. En marzo de 2024, Gutiérrez y Correa tuvieron un espacio de diálogo sobre el asunto. En una carta al alcalde de Medellín remitida el 20 de marzo, el Ministro señaló que: “Me gustaría proponerle un diálogo público sobre la entrega de responsabilidad a los ciudadanos”. A esta comunicación no hubo respuesta.

     

    Un mes después llegó la que fue interpretada como una respuesta del alcalde de Medellín, en forma de una valla que anunciaba una sede de lectura de Buen Comienzo en la antigua estación del ferrocarril.

     

    Al momento Santiago Silva ya había asumido la Secretaría de Cultura y fue requerido sobre el asunto a instancias de la alianza Sumando Voces, que aglutina a decenas de organizaciones de la sociedad civil en la formulación de propuestas y la interlocución para la construcción del Plan de Desarrollo. En respuesta, el secretario fijó para el 8 de mayo una reunión en la que el tema de la biblioteca popular estaría en la agenda.

     

    Según el portal El Armadillo, otro despacho involucrado en el proceso es el de Ricardo Jaramillo, secretario de juventud, cuya postura estuvo marcada por el señalamiento al grupo juvenil como parte de la “primera línea” y como “politizados” en su ejercicio.

     

    Qué dice la biblioteca

    Un año atrás, la historiadora y maestra en geografía humana, Ana María Restrepo, encontraba en estos procesos algo “muy diciente de cómo se constituyen las ciudadanías. Del autoritarismo de no dar lugar a estos jóvenes que no se están apropiando del espacio para algo privado, sino para algo de la ciudad”.

     

    Gutiérrez reconoció que fue respetuoso el diálogo con el Ministerio de Cultura, pero, consecuente con el discurso que expresó en 2021 sobre el paro y en una rueda de prensa el pasado lunes 29 de abril, expresó su desacuerdo con la iniciativa y quienes la promueven: “Van y queman cualquier casa en Medellín y después dicen que la quieren para ellos”. Indicó que el espacio se destinaría a un jardín de lectura infantil del programa Buen Comienzo, por considerar que la población del sector lo necesita: “Este es un sitio público y lo que hace la administración es recuperarlo”. En la misma declaración reconoció el clima de respeto en el diálogo con el Ministerio y detalló: “Yo con lo que no he estado de acuerdo es con que me hicieran la solicitud de que lo tuviéramos que entregar como un símbolo a los de la Primera línea que lo habían quemado”. Tatiana López, vocera de la biblioteca, asegura que “el ataque (a la estación) no lo hizo un grupo específico como dice el alcalde. Incluso, las que lo vandalizaron fueron mujeres que se indignaron por la violación”, explicó.

     

    “No sé si lo que molesta es que la biblioteca recuerda un momento de oposición importante”, había dicho la historiadora Restrepo meses antes de que Federico Gutiérrez asumiera la alcaldía y cuando se debatía en torno a la quema de un bien patrimonial como expresión de rechazo a los hechos de violencia sexual que se denunciaron.

     

    Lo cierto es que Moravia requiere un espacio de atención para los jóvenes y es una realidad que admiten todas las partes. “A mí me dicen que Moravia tiene muchos sitios públicos por el Jardín Botánico, el Planetario y el Parque Explora. Pero lo público no es para todos, no es popular”, decía Tatiana López, durante el festival que celebraba el tercer aniversario del estallido de 2021.

     

    De cualquier manera, el anuncio del espacio de lectura infantil de Buen Comienzo deja a un lado cualquier acción que emprenda la biblioteca. “Así, si nosotros luchamos por el lugar somos los malos que no permiten espacio para los niños”, dice Yisus, quien continua: “Eso es como lo que hicieron en Parque de la Resistencia, a unos metros de acá, donde también pusieron un Buen Comienzo. Y después vienen y dicen que nosotros instrumentalizamos niños, cuando en Moravia hay tantos espacios donde pueden ejercer acción”.

     

    Hace más de un año que la estación ha sido restaurada y sigue encerrada en el drywall que narra con pintura morada la historia de una violación de la que aún no se conocen responsables. Los jóvenes de la biblioteca han habitado el prado aledaño como su sede. Sembraron plátano y banano, tienen dos huertas y han terminado de pintar el mural posterior del Parque Explora, “los espacios están siendo habitados y construidos todo el tiempo. Así me he pensado este mural, como algo en construcción, como arte abierto para el público”, dice Gangsta cuando mira la historia que pintaron a brocha, cuyo centro es la olla comunitaria.

     

    El 27 de abril el colectivo promotor de la Biblioteca Popular Betsabé Espinal organizó el festival “Al calor de la olla” como conmemoración al estallido social de 2021. Grupos culturales de Moravia y voluntarios subieron al escenario entre bailes, cantos y poesía. Reprodujeron un cortometraje sobre el estallido, se encomendaron a la olla comunitaria, al performance pacifista de Yisus y reflexionaban: “No va a ser necesario que venga ningún Buen Comienzo. Aquí Buen Comienzo hay desde hace más de tres años. Hay mucho espacio en Moravia de acá para arriba”.

     

  • La política y lo político: más allá de las elecciones

     

     

    Géiner Alexis Rojas Vahos , Jose Andrés Ramírez Cañón / periodico.contexto@upb.edu.co

     

    La política… una palabra que da vueltas por todas partes los días de elecciones, cuando las ciudades están inundadas de publicidad, las calles y las personas se visten de los colores y pareciera que toda la discusión orbita alrededor de ese tema, hasta el hastío, porque tanto ruido hace que la “fiesta de la democracia” no entusiasme.   

     

    No obstante, la política no deja de ser competencia de todos los ciudadanos. Desde Contexto se hizo una revisión con algunos conocedores del tema para saber cuáles son los diferentes significados de esta, abordar la acción política desde otro ángulo distinto al electoral y ver otras formas de lo político presentes en la ciudad. 

     

     

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    Para Miguel Bernal, estudiante de Ciencia Política de la UdeA (Universidad de Antioquia), “la política es la ciencia del poder, estudia las relaciones de poder que hay en la sociedad y cómo se materializan en las instituciones; pero también a nivel interpersonal, cómo pueden aparecer esas relaciones de poder (…), dentro de una de sus definiciones, terminan siendo estamentos o instituciones que aparecen para regular, de cierta manera, los comportamientos y las relaciones entre las personas”.  

     

    Por su parte, María Fernanda Mora, también estudiante de Ciencias Políticas de la UdeA, concluye que la política es “la actividad que ejercería una persona que se dedica a trabajar sobre lo público”.   

     

    Teniendo eso en mente, quizás lo que más desencanta de la política no es la política en sí misma, sino la politiquería que es “la desviación negativa de la política, es decir, cuando ese ejercicio puro y noble, de velar por los demás se termina perturbando y se guía hacia el engaño, el clientelismo y la corrupción”, dice Mora. Para Bernal es “ese juego sucio en el que se sirve de la demagogia, de mentiras, de pasiones y populismos para obtener adeptos en cuanto a las elecciones, la realización de contratos y de leyes, que se ven atravesadas por unas negociaciones en las que se busca un beneficio propio”.  

     

    Entonces parece que lo que se entiende por política en realidad es politiquería. Las personas piensan generalmente que es el acto de votar y –aunque sí lo es– no lo es todo. “Cuando las personas sienten un rechazo hacia la política, lo que están sintiendo es, sobre todo, un rechazo hacia el ejercicio electoral”, dijo Bernal.  

     

    En un escenario como este es entendible la apatía y el agotamiento, pero con las respuestas de las personas entrevistadas se entiende que, este término difícil de aprehender, no se agota en las urnas y hay muchas otras formas de ejercerla. Para Hugo Buitrago, docente de la facultad de Comunicación Social – Periodismo de la UPB, “la política tiene que ver con mucho más (…) digamos que el accionar en sociedad tendría que ser per se un accionar político”. Lo que indica que todos, se quiera o no, estamos insertos en este panorama.  

     

    Otras formas de la político, otras expresiones de lo político

     

    Para Mora “lo político puede ser construido por un actor social, desde un movimiento, por un actor particular, a partir de una demanda, o incluso por las mismas personas que ejercen la política”, señala la estudiante.   

     

    “La convivencia implica vivir con el otro, esa sensación de empatía, de otredad, de alteridad(…), son ejercicios políticos que no se dan a partir necesariamente de la proselyte, sino que se dan a partir de la construcción social, de la autogestión, del camino conjunto, de ese reconocimiento, de esos espacios de diálogo que están por fuera de la elección y por fuera de ese entramado político”, afirma el profesor Buitrago.   

     

    Con todas estas ideas de lo político, se retrataron algunas de esas acciones sociales, populares, comunitarias; que se dan en la ciudad de Medellín y que tienen una fuerte apuesta política sin estar inmersos en el panorama electoral: El Derecho a No Obedecer, La Red Feminista Abolicionista de Medellín y la Huerta Guacamaya.

     

    Les invitamos a enterarse del quehacer de cada una de estas organizaciones a través de Contexto. Esperamos que esta sea una puerta de entrada para reunir más apuestas políticas desde lo comunitario, que sea un espacio para darles visibilidad y, porque no, que las personas se sientan interesadas en ser partícipes de las iniciativas.     

     

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  • La guerra fragmentaria del ELN

     

    La guerrilla más antigua de América sostiene hoy el octavo intento de paz con el Estado colombiano. Los territorios que ocupa este grupo armado son claves para entender cómo opera y qué busca una de las organizaciones armadas más fuertes del país.

     

    Por Alejandro Zapata y Valeria Hernández / periodico.contexto@upb.edu.co

    Colaboración con el Semillero de Periodismo Urbano, orientado por el profesor Juan Esteban Mejía Upegui.

     

    El 3 de agosto de 2023 el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Gobierno firmaron el cese al fuego con más duración en la historia de los diálogos entre el Estado colombiano y dicha organización armada. Son 180 días de Cese al Fuego Bilateral Nacional y Temporal hasta el 29 de enero de 2024. De otro lado, el diálogo contempla una participación de la sociedad a través del Comité Nacional de Participación, organismo por el cual 81 voceros diseñarán y promoverán la intervención de la sociedad.

     

    Han sido seis intentos de diálogos de paz entre las dos partes, que comprometen la soberanía de cinco regiones donde el grupo guerrillero ha tenido una presencia muy variada: sur de Bolívar, Arauca, Catatumbo, Suroccidente —Cauca y Nariño— y Chocó. Acciones políticas, sociales, extorsiones, economías ilícitas, constreñimiento electoral, plantaciones de coca y la minería han marcado el relato de estas regiones bajo el control eleno.

     

    Los diálogos de paz están encaminados en ofrecer garantías y alternativas en estas cinco regiones en las que el conflicto armado ha permeado las dinámicas sociales, culturales y políticas. Para comprenderlo, Contexto le ofrece un análisis regional del accionar del ELN en cada uno de estos espacios para poder entender los retos y amenazas que enfrenta la actual mesa de negociación de paz.

     

    Los orígenes y transformaciones elenas

     

    El ELN es un grupo de extrema izquierda cimentado en el marxismo-leninismo, movimiento del siglo XIX que busca, a grandes rasgos, el empoderamiento de la clase obrera, minimizar la brecha social entre ricos y pobres y que el Estado debe ser el dueño de las industrias.

     

    << Miembros del ELN durante sus primeras acciones en 1964. Foto: Rebelion.org

     

    En un principio se consideró una organización revolucionaria y de carácter altruista, asegura Carlos Velandia, exmiembro de la Dirección Nacional del ELN y gestor de paz. Se autodenomina como una guerrilla con valores inspirados en la revolución cubana. Entre sus ideas están la justa distribución de tierras, abogar por un Estado comunista en el que se distribuyan de manera equitativa los recursos.

     

    Otra de ellas es la prioridad que asume la sociedad sobre el Estado, es decir, prevalecen más los procesos sociales en las regiones, que una ayuda estatal tardía y desorientada. Esta percepción se enlaza con la apropiación de las regiones para la defensa del territorio en temas ambientales, políticos y sociales. Por último, se destaca la postura incialmente férrea y prohibicionista en relación con las drogas, particularmente la cocaína.

     

    Sin embargo, hoy se percibe una guerrilla volcada al uso de cultivos ilícitos, en los que se incluye la coca, señala Velandia. Además de fuentes de financiación como la explotación ilegal de madera y, a lo largo de su historia, sabotajes a la red de oleoductos, que terminan en grandes daños al medioambiente.

     

    La génesis de sus líderes

     

    El libro ¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN?, elaborado por el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), reconstruye el inicio del grupo en el Magdalena Medio y los Santanderes. Asimismo, excombatientes de otros grupos armados como el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) y el Frente Unido (FU) se incorporaron a las filas elenas.

     

    Muchos de estos ideales se encaminaron por el auge de la Revolución Cubana. Como se indica en el artículo Juventudes universitarias de izquierda. De la lucha ideológica a la violencia política, de los investigadores Alvaro Acevedo Tarazona y Juliana Villabona Ardila, de la Universidad Industrial de Santander, líderes como Fabio Vásquez Castaño, pertenecientes a diversos movimientos del Partido Comunista Colombiano, viajaron a Cuba, becados por Fidel Castro e iniciaron su actividad guerrillera en la cordillera de Escambray.

     

    A estos se sumaron estudiantes de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y de la Asociación de Universitarios de Santander (AUDESA). Bajo el lema “Ni un paso atrás, liberación o muerte”, el Ejército de Liberación Nacional nació el 4 de julio de 1964, luego de tener su primera marcha guerrillera.

     

    Entre la sotana y el fusil

     

    A comienzos de los sesenta, la pobreza y el subdesarrollo adquirieron niveles muy altos en Colombia y América Latina, por ello, sacerdotes en varias de las ciudades con más índices de escasez, empezaron a hacer presencia a partir del trabajo con las comunidades.

     

    << El sacerdote católico Camilo Torres Restrepo tuvo una activa vida política y una corta trayectoria en las tropas del ELN. Murió en combaste contra el Ejército Nacional en Sanvicente del Chucurí, el 15 de febrero de 1966. Foto: Radio Nacional de Colombia.

     

    Mientras tanto en Colombia, las principales ciudades se habían llenado de barrios de invasión, producto de la violencia y pobreza rural. “La Revolución cubana se convirtió en ejemplo para los sectores radicales de América Latina y en Colombia, cuyos cambios sociales y económicos habían sido rápidos pero donde la política parecía congelada por el bipartidismo y un clericalismo decimonónicos, y logró simpatía de amplios sectores estudiantiles y sindicales que clamaban por cambios rápidos y profundos para resolver problemas sociales cada vez más graves”, escribió Jorge Orlando Melo en Historia mínima de Colombia.

     

    Asdrúbal Rincón, sacerdote y licenciado en Historia de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, cuenta cómo uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, Gustavo Gutiérrez, empezó a hacer trabajo social en las favelas de Río de Janeiro. “La Teología de la Liberación consiste en liberar al pobre de las opresiones del Estado y de la pobreza”, sin embargo esta concepción se permeó de ideales de izquierda que la Iglesia católica empezó a rechazar.

     

    Por esos años, un grupo de sacerdotes creían que la única manera de liberar al pobre era por medio de la revolución. “Empezaron a mostrar imágenes de Jesús como un guerrillero, como otro Che Guevara que liberaba al pobre de los ricos y entonces algunos sacerdotes decidieron irse para el monte”, añade Rincón.

     

    Así es como nacieron grandes figuras para el ELN, que en diferentes épocas hicieron parte de la organización, como el renombrado cura bogotano Camilo Torres Restrepo.

     

    También llegaron eclesiásticos españoles que desde Europa vieron y siguieron la revolución latinoamericana. Dos de ellos, Manuel Pérez Martínez, conocido como el Cura Pérez y Domingo Laín Sáenz, contribuyeron al proceso fundacional. A los dos españoles les siguieron más clérigos, seminaristas y hasta monjas que se adhirieron al ideal del cristianismo y marxismo.

     

    El ELN acuñó el perfil de organización político militar para mezclar la lucha armada con lo político y organizacional. En una de las entrevistas al gestor de paz Carlos Velandia en el libro ¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? , se mencionó que el debate al interior de la organización era: “Oiga, somos una fuerza guerrillera pero aquí lo que se necesita es una fuerza política que conduzca lo armado”.

     

    Por eso mismo se empezaron a crear mecanismos políticos al interior de la organización armada como el Congreso Nacional del ELN que nace en 1986, se celebra cada 10 años y crea un espacio por el cual se conforma el perfil militar, político y financiero de la organización.

     

    En el Congreso fueron clave aquellos clérigos, estudiantes de las universidades y representantes de organizaciones campesinas que dieron paso a la Dirección Nacional, allí se eligió a 17 representantes, mientras que de este organismo se erigió el Comando Central constituido por los máximos 5 jefes de la guerrilla.

     

    ‘Las tres varitas mágicas’

     

    La idea de formar tres expresiones organizativas, en las que se incluye el Congreso Nacional, nace de las “Tres varitas mágicas” que planteaba el maoísmo y que perfeccionó el leninismo. “El Partido Comunista, cuya función era dirigir el proceso revolucionario; el Ejército Rojo, para la estrategia armada, y el Frente Político, que agrupaba a todas las fuerzas descontentas con el régimen imperante”, aseguró Otty Patiño, actual líder negociador del Gobierno, en el artículo Las tres varitas mágicas para El Tiempo.

     

    Conforme a estas tres ideas, los frentes de guerra regionales y frentes guerrilleros han consolidado un brazo fuerte para la lucha armada del ELN.

     

    Un ejemplo claro por su poderío organizacional, militar y político es el Frente de Guerra Oriental Manuel Vásquez Castaño, en el que está el Frente Domingo Laín, en Arauca donde hay cuatro frentes más, dos compañías y otras estructuras locales.

     

    De acuerdo con el libro ¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? El Frente de Guerra Oriental (FGO) es la estructura más activa y numerosa del ELN, e incluso ha logrado abarcar un amplio control sobre la frontera con Venezuela. Sus principales fuentes de ingresos son las extorsiones a petroleras, comerciantes y ganaderos. Además el pategrillo, combustible artesanal que sirve como químico para la cocaína y hasta cobro por flujo de migrantes. De acuerdo con la investigación, esta estructura ha utilizado a Venezuela como una fuente de ingresos y un lugar de asentamiento y refugio. Se han apoderado de varias regiones del país e incluso de las zonas fronterizas con Colombia.

     

    Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, conocido como ‘Pablito’ es líder del Frente de Guerra Oriental (FGO) y fue designado tercero al mando del Comando Central (COCE) en junio de 2021. Es una figura que representa las diversas posturas que existen al interior del ELN frente a la solución negociada al conflicto. Foto: Cartago TV Informe. Licencia Creative Commons.

     

    Sur de Bolívar: minería, coca y negociaciones

     

    Al ser una región rica en oro, los actores armados se han disputado el territorio para ejercer control económico de la explotación y comercialización ilícita de la minería.

     

    El medio de comunicación Rutas del Conflicto, en asocio con la Universidad del Rosario, relata la historia del grupo armado en esta región e indica que el ELN llegó a finales de 1970 y fue la primera guerrilla en arribar al Sur de Bolívar. Allí mismo surgieron los frentes Héroes, Mártires y Alfredo Gómez Quiñónez, los cuales se encargaron de regular tanto la minería, como el diario vivir de los habitantes.

     

    El portal periodístico también indica que el grupo se benefició de la producción y comercialización ilegal de cultivos de cocaína en la región. Se consolidó allí porque el Comando Central (COCE) estaba ubicado en la Serranía de San Lucas a finales de los noventa.

     

    En el año 2000, el ELN propone crear una zona de distensión para dar inicio a posibles diálogos de paz con el gobierno de Andrés Pastrana. Este proceso fracasó y la zona de encuentro fue abolida por el presidente, lo que hizo que continuaran los conflictos en la zona y se acrecentaran disputas con el paramilitarismo.

     

    Arauca, el fortín político del ELN

     

    De acuerdo con la Corporación Nuevo Arco Iris y su libro La Frontera Caliente entre Colombia y Venezuela, Arauca es el gran fortín del Eln, controla gran parte de la institucionalidad y la vida cotidiana. En 2006, este grupo tuvo la estrategia de influenciar líderes y políticos regionales en vez de tomarse el poder mediante las armas. También reemplazó las funciones estatales como la administración de justicia y recaudación de impuestos.

     

    Esto lo logró gracias a un repliegue que priorizó los espacios urbanos. Para estos años, la guerrilla se encontraba en una serie de cambios en su estructura a nivel interno. Tomó iniciativas como la fundación del Frente de Guerra Urbano Nacional (FGUN), el cual realizaba ataques terroristas de alto impacto.

     

    Mientras que el ELN controlaba las economías ilegales de la región, entró en conflicto con otros grupos armados como las FARC, aún así, algunas de estas disputas finalizaban por alianzas y negociaciones.

     

    Entre 2005 y 2010, las tensiones por la ampliación de cultivos de coca en el piedemonte aumentaron, por lo que llevó al ELN a tener una mayor presencia.

    Catatumbo: un resguardo para la guerra

     

    La región del Catatumbo está ubicada en el nororiente colombiano, en el departamento de Norte de Santander. Dicha zona limita con Venezuela, lo que hace que se convierta en un corredor estratégico entre ese país y las economías ilícitas que abundan en el territorio.

     

    “Su posición geográfica la convierte en un área supremamente estratégica por su condición de frontera y su salida al Cesar, que le permite articularse a un corredor estratégico que transcurre por el Magdalena medio y el sur de Bolívar hasta el nororiente antioqueño y el Urabá”, anota Henry Ortega Palacio, politólogo de la Universidad Javeriana en su texto Un ELN entre lo societal y militar: dinámicas y lógicas territoriales del conflicto en el Catatumbo.

     

    En términos económicos, el Catatumbo cuenta con petróleo, minerales y suelos con considerable capacidad productiva para variedad de cultivos de uso lícito e ilícito.

     

    En el Catatumbo hay un ELN que es relevante en la región. Llegó en una época en la que movimientos campesinos y estructuras sociales ya existían en el territorio y se apoyó en ellos. Con el paso del tiempo el grupo se afianzó y pudo generar vínculos con las sociedades y familias de la zona, sobre todo en la parte alta.

     

    Hoy generan una situación de dominio sobre el territorio, además someten a la gente, constriñen sus derechos y sus libertades al actuar como una fuerza de ocupación y regular la economía. Funcionan como Estado, porque el Gobierno no está, según señala Carlos Velandia.

     

    Suroccidente: entre lo social y lo político

     

    El ELN en el suroccidente (Cauca y Nariño) ha tomado una posición social y política altamente arraigada en la población. Como lo recalca Daniel Amaya, politólogo con énfasis en paz y resolución de conflictos de la Pontificia Universidad Javeriana, en su texto El frente de guerra Suroccidental: entre el arraigo social y la reconfiguración militar, la falta del Estado a nivel histórico ha hecho que las diferentes comunidades consigan amparo en el grupo armado. Asimismo, ha sido una zona en la que se ha aliado con las extintas FARC, pero también ha tenido enfrentamientos de distinta índole.

     

    Estas confrontaciones son una preocupación constante en el actual cese al fuego, pues si bien no se viola el acuerdo entre el Estado y la guerrilla, otros grupos generan zozobra en la población.

     

    Así lo anota Fredy Chaverra, politólogo con maestría en Ciencia Política. “Posiblemente puede peligrar el cese al fuego bilateral porque el ELN continúa una confrontación abierta con otros actores armados, que no necesariamente compromete a la Fuerza Pública”, dijo a Contexto. Esto complejiza el monitoreo de lo pactado entre esa guerrilla y el Gobierno.

     

    Chocó: entre desplazamientos y extractivismo

     

    Ólmer Muñoz, experto en seguridad y conflicto y profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana, dice que el grupo armado en el suroccidente del país encontró una nueva fuerza, puesto que en esa región no era robusto.

     

    En 2020, los indígenas Wounaan fueron afectados por la presencia elena en la región, debido a la guerra con el Clan del Golfo. Han sido víctimas de violencia como desplazamientos forzados, secuestros y masacres.

     

    “Son acciones típicas del ELN la extracción de minería ilegal, el secuestro y la extorsión. Además, negocian el tránsito de personas y de drogas, a pesar de que no lo ha admitido”, añadió Muñoz. El docente comenta que la mesa de diálogos en varias ocasiones ha sido saboteada por los mismos grupos del ELN, porque consideran que el gobierno no suplirá lo que ellos demandan.

     

    Antioquia: un puente de confrontaciones

     

    Esta región surge como el principal corredor entre el oriente y el occidente colombiano. Subregiones como el Bajo Cauca, el Norte y el Urabá han pertenecido a las FARC, pero, por su desmovilización, ahora varios municipios tienen presencia elena. Es una zona caracterizada por la alta minería y a su vez comparte las mayores vías para el narcotráfico, esto lleva a que los grupos armados de hoy —Clan del Golfo, disidencias de las FARC y el ELN — estén en constante lucha territorial.

     

    Germán Valencia, doctor en Estudios Políticos y profesor titular del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, apunta que el ELN en esta región combate de varias formas: “Es un nudo donde hay tres grandes actores peleándose el alma y a veces se unen entre unos para ayudarse, como las antiguas FARC, las disidencias y el ELN que se unen un poco para pelear a veces con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) —Clan del Golfo— y ahí es donde está esa guerra”, dijo a Contexto.

     

    Apuntes para la actual mesa de negociación

     

    A partir de la instauración del Comité Nacional de Participación, Hugo Buitrago, director de la Unidad de Paz de la Universidad de Antioquia y delegado de las universidades en el Comité, señala la importancia de este organismo: “Ese es un reto enorme y fundamental porque le ha de imprimir, si logramos eso, un carácter completamente novedoso a esta negociación. No sería una negociación entre el Estado colombiano, una élite y la guerrilla del ELN, que también representa otra élite, sino que la tercera parte vinculante sería la sociedad”, explicó Buitrago.

     

    Él hace énfasis en que esta negociación no va ligada a una eventual desmovilización y desarme del ELN. “El problema de fondo es que esta negociación conduzca a un proceso que permita resolver los problemas estructurales de desigualdad, participación política, el uso y tenencia de la tierra, que son los tres grandes factores que han sido los causantes de la violencia estructural de este país”, puntualizó el vocero de las universidades.

     

    Fernán González, investigador del Cinep por más de 45 años, hace referencia a que uno de los mayores errores en los diálogos que ha sostenido el Gobierno con el ELN es “tratar de equiparar el ELN con las FARC, como si fueran un hermano menor”.

     

    Además puntualizó que en los diálogos es menester un enfoque regional que abarque las zonas afectadas por el conflicto. Buscar soluciones regionalizadas, qué representa el ELN en ellas y responder a esas necesidades locales distintas.

     

    El ELN representa solo uno de los múltiples grupos armados en el territorio colombiano y la actual mesa de negociación con dicha guerrilla es un paso más hacia la paz.

     

    El conflicto armado colombiano abarca diferentes matices y nuevas formas de accionar desde sus territorios. Por eso uno de los retos de la actual mesa de negociación es recopilar los apuntes desde la sociedad civil en las distintas regiones. Sin embargo, las propuestas que llegarán desde allí deberán compaginarse con las posturas del Gobierno.

     

    Lea también:

     

    "Antioquia en los planes del ELN", en la edición 58 del periódico Contexto

     

     

     

     

  • El cuidador de la Corona de Córdova

     

    En una bolsa de manila llegó al custodio de Álvaro Arteaga una guirnalda elaborada en 18 quilates de oro. Era la corona de José María Córdova. Empoderado por el alcalde Hugo Castaño, Arteaga depositó la pieza en la caja fuerte del Museo de Arte Religioso, donde la exhibió durante más de veinte años.

     

    Juan José Ríos Arbeláez / juan.riosa@upb.edu.co

     

    Se dice que la suntuosidad de la corona movió a que Bolívar a regalarla a Sucre, quien a su vez declinó recibirla y la entregó a Córdova como verdadero merecedor del reconocimiento. Foto: Wikimedia Commons.

     

    En la nave central de la Concatedral de San Nicolás el Magno de Rionegro se siente fresco, casi frío cuando penetran unas ráfagas de viento desde la plazoleta. Las ventanas son altas y dejan que se cuele una diáfana luz teñida de azul gaseoso. Afuera, el parque arde, lo delata Córdova requemado sobre su caballo de lanceros, inmortalizado por Rodrigo Arenas Betancourt desde mediados de los sesenta.

     

    Por la nave derecha del recinto reverbera el eco de las pisadas, aminoradas por las contadas plegarías de nueve o diez creyentes que se tomaron las bancas. Bajo los nichos de santos, cerca de la tumba del dictador Juan del Corral, se abre una puerta que adivina a un hombre menudo, de escasos cabellos plateados recogidos en coleta. Es Álvaro Arteaga, historiador del municipio desde hace más de cincuenta años, encargado del Museo de Arte Religioso de Rionegro.

     

    Tras el arco del retablo espera otro aire, de historia condensada en el olvido, polvoriento a la luz, olor a guardado. Al costado derecho, en el primer rincón de la sala, contra la pared y sobre una mesa coja de madera las primeras alhajas de metal, dispuestas en oxidación. En esta sala, el suelo abandonó el semblante de baldosa curtida de gris para convertirse en baldosín granate, casi impecable si se compara con el de la catedral.

     

    -¿Espera más personas?, le pregunté, pensando en posibles interrupciones.

    -Casi nadie viene – respondió, negando con la cabeza, como restándole importancia a la cosa. – Si mucho, tres o cuatro personas por día, la semana pasada vinieron tres.

     

    El Museo de Arte Religioso de Rionegro es uno de los más ricos en su género en Colombia. La colección comprende pinturas y esculturas, en mayor cantidad de la escuela Quiteña; orfebrería, ornamentos, retratos, libros, instrumentos, un solideo usado por un papa, los báculos de los cinco obispos nacidos en Rionegro, ofrendas del siglo XVIII, capas tejidas con hilos de oro y cuantas coronas de vírgenes pudo comprar la opulencia cristiana hace más de dos siglos.

     

    Entran tres mujeres. Álvaro sale a atenderlas al instante. Las invita a la primera sala, les indica el recorrido por el segundo piso y vuelve sonrojado y con una risa de lado a lado. “Ya se libró la semana”, dice con una carcajada. Al principio parecía que se le ahogaba la voz, pero luego entonaba fuerte, con un seseo inconfundible de paisa de pueblo. Luego lanzaba una sarta de palabras y se emocionaba hablando de historia, condenando bandidos y bajando a Bolívar de su “pedestal”.

     

    Llegan cinco jóvenes con el uniforme del Colegio Las Cuchillas de San José, lo saludan eufóricos, se ríen y charlan, luego se sientan en el piso mientras él los instruye. Cuando Álvaro regresa le pregunto:

    -¿Quiénes son los muchachos?

    -Los estudiantes de Las Cuchillas que vienen a prestar el servicio social. La alfabetización que llamaban.

    -¿Y qué los pones a hacer?, le pregunté.

    Me hizo una mueca en el aire, de desconcierto.

    -Pues ahí los ponemos a limpiar, a que organicen, a que cuiden mientras entran las personas porque uno nunca sabe. A que escuchen también, a ver si de pronto se les queda algo de tanto escuchar lo mismo.

    -También aprenden, ¿no?, le dije. Afirmando más que preguntando y se burló con una carcajada sorda.

    -Eso no aprenden nada, a los jóvenes como ustedes no les interesa eso.

     

    Antes que nada, Álvaro no se considera historiador porque como tal no lo es, nunca estuvo en la academia ni se acogió a metodologías ni generó constantes productos académicos o dirigió investigaciones. En Colombia, la profesionalización de la disciplina histórica se dio en la década del sesenta y los limitados programas académicos hasta 1990 hicieron que la mayoría de aspirantes a la profesión migraran a diferentes países donde se establecieron.

     

    Arteaga se acercó a la historia por un motivo muy simple: “En los sesentas un niño no tenía nada que hacer en Rionegro, terminé de acólito”, cuenta Álvaro, con las manos en los bolsillos de una chaqueta caqui, luego va a resolver dudas a las tres visitantes, que se contoneaban viendo las joyas artesanas y la explicación bañada de sátira que les daba el guía.

     

    “En esa época el cura era Samuel Álvarez y era el putas. Se metía al consejo, mandaba todo lo que usted quiera, la máxima autoridad. Entonces metido acá, de acólito, atrás me fueron gustando todos esos monumentos, esos muñecos, todo lo que había, aunque esto era muy diferente pues… Yo me mantenía aquí y un día, cuando comenzó Coltejer, unos sacristanes que acá se ganaba una miseria se fueron para allá. Entonces, no había quien trabajara aquí en el museo y como a mí me gustaba todo lo religioso yo quería quedarme”, cuenta Álvaro, y sigue: “Entonces acá arriba, en una de las que hoy son salas de exhibición, dormía uno de esos sacristanes y yo le dije que yo me quedaba acá y que dormía ahí, pero él me dijo: es que su papá es muy bravo, su papá no lo deja. Mi papá era liberal de esos de extremo, anticlericales… pero me dejó venir al fin y al cabo, y ahí cogí el museo. Hace cincuenta y tres años”.

     

    Casi todos estudiantes de Las Cuchillas de San José siguen tirados en el piso con los bolsos puestos. Están vestidos de sudadera impermeable color verde y una camiseta blanca. Dos de ellos pasan los trapos con acidia sobre los marcos de exhibición, como si estuvieran sacudiendo mugre. El custodio Arteaga se dispone a mostrarnos las únicas dos piezas del museo que se podrían considerar obras de arte, en palabras del guía. Un cuadro del pintor ecuatoriano Víctor Mideros, elaborado utilizando únicamente las yemas de sus dedos. Y un cristo tallado en marfil, hecho por un autor anónimo.

     

    Imagen de los actos de traslado de las joyas a su actual sitio de exhibición.

    Foto: Pa’ que vea Oriente. Vea la galería completa AQUÍ.

     

    La Corona de Córdova

    El nueve de septiembre de 1799 nació en una vereda de Rionegro José María Córdova; en el mismo lugar donde está establecido el municipio de Concepción en la actualidad. Está transformación ha generado diferentes disputas a lo largo de los años entre los historiadores de los municipios por el lugar natal del libertador. A los siete años, la familia de Córdova migra a San Vicente y posteriormente se asientan en Santiago de Arma Rionegro, donde El héroe de Ayacucho pasa el resto de su niñez y juventud antes de partir a la campaña libertadora.

     

    Desde los dieciséis años Córdova participó en las batallas más decisivas de la independencia: la de rio Palo en 1815, la de Cuchilla de Tambo en 1816, la de Apure en 1819, la de Chorros Blancos en 1820 (vital para imponerse en Boyacá). Posteriormente, el 9 de diciembre de 1924 se proclama como el héroe de Ayacucho en una de las más grandes batallas de la historia, acorralando al Virreinato español en Perú.

     

    Arteaga se emociona hablando de Córdova, la explicación es casi dramatúrgica, “el verdadero libertador de Antioquia”, enorgullecido, levantando los brazos. Se presume que la de Ayacucho, era una batalla perdida desde el planteamiento: los españoles estaban en la parte alta de la cordillera y los independentistas miraban desde abajo, en la planicie. Pero Córdova se anuncia diciendo: “armas a discreción, paso de vencedores”, el Custodio afirma con toda certeza que se trata de la primera vez que se dice esta frase en una batalla y espera que le crea, y embiste con éxito a las tropas del Virrey obligando a los realistas a capitular.

     

    Sucre confesó como consecuencia de la batalla 370 muertos y 609 heridos. Mientras que el Ejército Realista estimó 1800 muertes y 700 heridos. Dice Arteaga que al finalizar la batalla, el Comandante Sucre se quita las charreteras (que son los bordados que llevan los militares en los hombros de sus chaquetas), se las pone a Córdova y lo nombra General de División.

     

    Un año más tarde, cuando Bolívar entra a La Paz, es proclamado como libertador y lo coronan con una guirnalda elaborada en 18 quilates de oro y más de doscientos diamantes. Está compuesta por dos hojas entrelazadas, una de laurel y la otra de palma. Símbolos de la cultura griega y de la cultura judía, debido al fanatismo religioso que abundaba en Bolivia.

     

    La coronación concluyó con largas fiestas. En medio de la noche, Bolívar quiso reconocer la labor de Sucre y le otorgó la corona. Este la rechazó y respondió diciendo que quien la merecía realmente era Córdova, pues había sido el héroe de la batalla clave. Cuenta la leyenda, porque ninguno se anima a asegurar, que entre Sucre y Bolívar coronaron a Córdova en medio de esa noche de fiesta. Un mes después, en Septiembre de 1825, José María le regala la corona a la Ciudad de Santiago de Arma Rionegro, por medio de una carta en la que nombra al municipio como su tierra natal.

     

    Durante 58 años la diadema se pasó entre las manos de las familias prestantes y celebres del municipio, hasta la fundación del Banco Oriente en 1883. El banco se comprometió al cuidado y exposición del tesoro histórico dedicado a la ciudad. A partir de 1964, el Banco de Oriente pasó a tener numerosas transformaciones que terminaron derivando en su compra por parte del Banco Santander, quien seguía cuidando la corona en 1999.

     

    Un día, Arteaga entraba y salía de la catedral del parque cuando se encontró con una fila de camiones que estaban siendo cargados de cajas por trabajadores del banco. Cuando fue a preguntar si habían cerrado el banco, le respondieron que iban a terminar con el museo. En ese entonces, Álvaro ya llevaba más de veinticinco años metido en el museo, no había muchas más personas interesadas por la historia en el pueblo. Se metió a lo oficina del gerente del banco.

     

    -Señor, disculpe, ¿por qué se acabó del museo?

    -¿Y quién es usted?

    -Yo soy Álvaro Arteaga, el que maneja allí el Museo de Arte Religioso.

    -Vea, muy fácil. Yo tengo orden desde gerencia nacional de enviar todas estas cosas a Bogotá. No sé qué harán con eso. Tenga la bondad y retírese.

     

    Álvaro, que toda la vida había sido gomoso con la historia, salió corriendo para la Alcaldía donde Hugo Castaño. Entró rápido, sin cita, como a la oficina de un amigo. Porque era un amigo.

     

    -Hugo, se están llevando el museo del Banco de Oriente.

    -¿CÓMO ASÍ?, saltó el ex alcalde y se paró de la silla.

     

    Después, Arteaga pasó a notificar en la Personería y luego en Procuraduría – Explica dónde quedaban las dos en esa época. – Hicieron un reclamo para identificar cuáles de las piezas eran propiedad del pueblo de Rionegro, entre las que figuraba la corona, un retrato de José María pintado sobre marfil, un relicario que tenía Fanny Henderson; novia de Córdova, y otras piezas. Se realizó un acta de entrega, firmada por los funcionarios públicos. Desde ese momento, Álvaro Arteaga pasó a ser el custodio de la corona, pensando el Museo de Arte Religioso como lugar propicio para su cuidado.

     

    Los estudiantes de Las Cuchillas de San José siguen impertérritos, aunque a veces sueltan lentas carcajadas. “Ya, vea la hora, acabamos”, dice uno, señalando la muñeca sin reloj. Álvaro se ríe, los ignora. Las tres visitantes terminan el recorrido y se despiden. El guía les ofrece cartoncitos con fotos de la Corona de Córdova y las invita a ir al MAR, donde ahora se exhibe la corona, bajo la plazoleta principal. Les explica que tenía tantos cartoncitos desde que la tenía como custodio que todavía no se le han terminado, entonces que no ve de otra que seguir entregándolos.

     

    En noviembre de 2017, la alcaldía de Andrés Julián Rendón presentó al nuevo parque de Rionegro, bautizado como la Plaza de la Libertad. Tras dos años de remodelación, se entregó un espacio público con zona verde, comercial y de descanso; rodeado por más de 60 árboles. La inversión fue cercana a los 22.000 millones de pesos y en el 2018 se estrenó el Museo de Arte de Rionegro (MAR), donde la administración pretendía exhibir los objetos históricos del municipio.

     

    La última carta que envió la alcaldía, en ese entonces, era una amenaza al Obispo y al encargado del Museo de Arte Religioso con demandarlos penalmente si no entregaban la corona junto con otras 32 piezas. “El obispo llamó, hubo reunión del sanedrín a nivel diocesano y finalmente me dijeron que tenía que entregar la corona, porque ellos no se planteaban entrar en una disputa legal”, explica calmado Arteaga, y luego se altera como si estuviera en la sala donde discutió hace tres años: “¿Pero es que quién de ustedes recibió algo?, ¿cuál de ustedes firmó algún acta?, fui yo quien recibió todo eso”.

     

    A finales de diciembre de 2019, el destino de la corona fue devuelto al municipio, mismo al que Córdova había regalado siglos atrás. Arteaga batalló hasta el final, reunió 6 300 firmas para evitar que trasladaran el tesoro histórico, pero la carta escrita por José María era irrefutable, la corona era del pueblo (más bien del alcalde de turno). El custodio argumentaba que el Museo de Arte Religioso había hecho de buena manera la tarea de exhibir y cuidar las piezas, además del evidente abandono que tuvo el municipio con la corona durante más de veinte años.

     

    -¿Por qué les dio el despertar por la corona después de tanto tiempo?

    -El ego de ese tipo, ¿qué más va a ser?, responde moviendo las manos, mostrándome la obviedad de la pregunta y luego complementa:

    -Pero él quería… él quería llevar a Álvaro Uribe allá, para que visitara su museo y ahí lo tiene. ¿Ya lo vio?

    -Sí, ya estuve. Está la corona. ¿Y las otras 32 piezas?

    -Ahí tiene papito, -responde con ironía.- Están guardadas. Que para la casa de la convención, que le están escribiendo el guion desde hace cuatro años y vea que nada.

     

    Los estudiantes de Las Cuchillas de San José comienzan a marcharse lentamente, Álvaro les dice que salgan de a dos y que no interrumpan la eucaristía que acaba de comenzar. Antes les había dicho que mañana les firmaba las horas de trabajo de hoy. No hicieron nada en toda la tarde. Tal vez, el cuidador tenía razón cuando dijo que a los jóvenes no nos interesaba nada de eso. Aunque no podría culparlos, la cátedra de Historia dejó de ser una materia autónoma en 1984 y en 1994 desapareció del plan de estudios de formación básica educativa en el estado social de Colombia.

     

    No fue sino hasta el 20 de enero de 2020 que se implementó la ley 1874 de 2017, en la que se establece que Historia de Colombia debe ser obligatoria en todos los colegios del país. ¡La historia de la nación!, veinticinco años fuera del aula de clases. Me volteo y le pregunto a Álvaro por el pasado. Cierra los ojos y responde, sereno, pero con pasión: “Si no sabemos la historia perdemos nuestra identidad, y si perdemos la identidad… es tierra de nadie”.