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  • La pandemia impulsa el auge de los eSports

    El COVID-19 puso un alto al mundo del deporte. Sin embargo, los videojuegos han pasado de ser el hobby de muchos niños, jóvenes y adultos para convertirse en una pasión que se eleva a niveles competitivos gracias a los deportes electrónicos.

     

    Por Sebastián Rodríguez Carmona / sebastian.rodriguezc@upb.edu.co

     

    En Colombia, el crecimiento de este fenómeno no se ha visto afectado por la pandemia y, por el contrario, ha tomado un nuevo aire. La creación de torneos como la Golden League le ha abierto las puertas a cerca de 8 equipos y 576.511 nuevos espectadores que buscan llevar su pasión por los deportes a nuevos niveles.

     

    La evolución del software y los equipos tecnológicos, así como su masificación, le han dado vía libre a la consolidación de los ESports. Foto: Sebastián Rodríguez.

     

    Los eSports son una serie de torneos realizados alrededor de distintos videojuegos. Cada uno de estos certámenes incluyen distintas disciplinas, estas llevan al máximo la destreza de los jugadores e incluso, llegan a generar un desgaste físico y mental similar al que sufren distintos atletas. Un estudio realizado por Phil Birch, docente de la Universidad de Chichester en Inglaterra, destaca que los jugadores profesionales de videojuegos comparten 51 factores de estrés con futbolistas durante partidos importantes y afrontan problemas en común como la comunicación asertiva durante el juego. Estos factores compartidos han hecho que esta nueva tendencia sea catalogada por muchos como un deporte.

     

    Pero esto no es lo único destacable de los deportes electrónicos, pues su popularidad ha reunido a millones de personas entorno a estos eventos masivos que se realizan tanto de forma presencial como virtual. En el 2018 la ELEAGUE Boston Major (competencia del videojuego CS: GO) logró reunir a 1.1 millones de espectadores simultáneos en una transmisión realizada en la plataforma Twitch.

     

    Ha sido tal la popularidad de los eSports que. a pesar de las restricciones a eventos masivos de diversos deportes ocasionadas por la pandemia, estas competencias siguieron su curso desde la virtualidad, un ámbito que está en sus orígenes y que permitió que grandes espectáculos como la Fórmula 1 realizaran una competencia paralela con grandes premios de manera virtual y la participación de pilotos como Charles Leclerc y Alexander Albon.

     

    Grandes personalidades del fútbol también incursionaron en este mundo, uno de ellos es Sergio ‘el kunAgüero, quien aprovechó la pandemia para crear su club de eSports ¾KRܾ, enfocado en el videojuego FIFA. Jugadores como Sergio Reguilón y Thibaut Courtois se han convertido en accionistas de distintos clubes de eSports.

     

    Una mirada nacional

    A pesar de que Latinoamérica sea conocida como una región emergente en el tema de los eSports, la realidad es que Colombia ha sido clave en el crecimiento de esta actividad y asumió un nivel protagónico frente a otros países. Esta popularidad se debe al aumento tanto de audiencia como de jugadores que participan en ligas y torneos locales, como la Golden League, la cual reúne a los mejores gamers del videojuego League of Legends.

     

    También ha sido clave la llegada de marcas que patrocinan este tipo de eventos, como es el caso de la multinacional VISA, la cual, en unión con la Liga de Videojuegos Profesional se ha encargado de publicitar y de apoyar el desarrollo de los eSports en el país cafetero. Para la Country Manager de VISA en la región María Cristina Forero, esta alianza permitirá el cumplimiento acelerado de los objetivos para la liga y la posibilidad de brindar un producto con mejor calidad a la audiencia.

     

    Otro punto que hace de Colombia un país referente en este tema es la creación y representación de equipos tradicionales en este tipo de competencias. Conjuntos como Atlético Nacional, Deportivo Cali y Once Caldas ya cuentan con sus propias escuadras de eSports y hacen parte de entidades como la IESA (International Esports Asociation). Estos clubes buscan no solo mantener su nombre y representación en este tipo de torneos, sino ampliar esta cultura en el país y lograr el apoyo de otras entidades como la Dimayor.

     

    El talento local, la otra cara de los eSports

    Existe otro panorama protagonizado por los propios jugadores, aquellos que decidieron dar el paso de convertir su hobby en algo más. Este es el caso del estudiante de la facultad de Ingeniería en Diseño de Entretenimiento Digital de la Universidad Pontificia Bolivariana, Juan Pablo Correa, que en compañía de cinco amigos, decidieron crear NPC’S eSports, un club multiplataforma y multijuego, el cual hoy tiene participación en videojuegos como: Call of Duty, FIFA, Fortnite, Rocket League y próximamente representación en League of Legends.

     

    De la mano de su presidente, Sebastián Gaviria, este equipo busca con hacerse un nombre en este extenso mundo mediante la participación en torneos internacionales y oficiales. A su vez, Sebastián resalta la composición de su plantilla y menciona que: El equipo está conformado por cerca de 15 talentos que provienen de diferentes regiones del país, pero también contamos con jugadores que provienen México y Estados Unidos principalmente. NPC’S busca brindarle una oportunidad y un entrenamiento competitivo estos jóvenes que están entre los 14 y los 28 años.

     

    Sin embargo, edificar este equipo no ha sido una tarea sencilla, pues desde su creación en el año 2021, este proyecto compromete una dedicación que va más allá de lo competitivo, pues a medida que su comunidad se expande, se han visto en la necesidad de generar contenido para la misma. Esto implica una mayor regularidad en términos de atención y creación de contenidos en plataformas como Instagram, YouTube o Twitch junto a sus públicos.

     

    Para NPC’S, este proceso de crear y gestionar el material que se publica en redes sociales también se apoya en el trabajo conjunto con sus jugadores, un trabajo, el cual, al puro estilo de un equipo de cualquier disciplina, se busca coordinar al grupo y desarrollar el talento de cada jugador con miras a prepararse para competir en torneos oficiales o privados.

     

    Un estudio en casa puede ser el escenario de práctica de profesionales en estos nuevos deportes.

    Foto: Sebastián Rodríguez.

    Una senda que apenas comienza

    Este conjunto ha sido testigo del crecimiento de los eSports en el país, de hecho, entre sus miembros destacan el apoyo de distintos medios de comunicación que, mediante la creación de torneos y ligas, les han abierto las puertas a distintos equipos del país y han apoyado la creciente comunidad gamer en Colombia. Los integrantes de NPC’S resaltan que parte de ese apoyo y crecimiento se debió a la pandemia, pues esta impulsó y atrajo a muchas personas amantes al deporte que decidieron incursionar en este mundo y ampliaron las distintas comunidades.

     

    No obstante, mencionan que aún queda mucho camino por recorrer y dejan en claro que: “Los eSports no hacen parte de la cultura colombiana en términos deportivos. Tampoco hay un órgano de gobierno que cuente con algún programa o plataforma que permita que los eSports se desarrollen con una ruta clara”.

     

    En definitiva, no cabe duda de que la cultura de los eSports seguirá creciendo en Colombia porque han sabido sobreponerse a la pandemia y cada vez se posicionan mejor en el mundo del deporte, ya sea a través de las comunidades o de conjuntos como NPC’S que, con su competencia, ofrecen también un contenido nuevo que es más que un entretenimiento.

  • Hasta el saque inicial de la Liga femenina

     

    Por: Laura Rendón Zuleta / laura.rendonzu@upb.edu.co

     

    La cuarta edición del campeonato femenino en Colombia iba a comenzar la segunda semana de abril entre 18 equipos participantes, con cuatro fases de juego: la primera, de diez encuentros, con partidos de ida y vuelta, la segunda fase serían los cuartos de final, a donde avanzaban los dos primeros equipos de cada grupo y los dos mejores terceros, con eliminación directa en partidos de ida y vuelta; la semifinal y la final, el día 23 de agosto.

     

    Sin embargo, por la llegada de la COVID-19, la Dimayor (División Mayor del Fútbol Colombiano) tomó la decisión de suspender temporalmente las competencias el 12 de marzo. A pesar de ello, las jugadoras siguieron adelante con su proceso formativo mediante las plataformas virtuales. Todo el fútbol colombiano estuvo afectado no solo por el encierro, sino por las tensiones dirigenciales en torno a la gestión del presidente de la Dimayor Jorge Enrique Vélez, que derivaron en su salida del cargo, tras la cual se despejó el camino para reprogramar todas las competencias.

     

    Desde ese día, los aparatos tecnológicos fueron parte de la rutina diaria de las jugadoras para entrenar de forma virtual, así sucedió en Atlético Nacional, los miembros del equipo técnico comenzaron a ofrecer varias metodologías de entrenamiento en la jornada de la mañana o la tarde, según las actividades que se iban a realizar, ya fuera para estimular capacidades físicas, técnicas o cognitivas que incluían una formación en valores.

     

    Por otro lado, pese a que la planeación de las prácticas por parte de los equipos colombianos fue un proceso complejo cargado de retrasos y aplazamientos, el club Formas Íntimas, entre el 12 de marzo al 4 de septiembre, logró su objetivo de cumplir con más de 150 sesiones virtuales.

    La pandemia también incidió para que al apoyo del fútbol femenino llegara financiación de la FIFA. No obstante, siguen pendientes muchos retos para mejorar las condiciones laborales de las jugadoras.

    Foto: Deportivo Independiente Medellín.

     

    A medida que transcurrían el tiempo y las prácticas, las jugadoras comenzaron a sentirse inconformes por la falta de definiciones frente al inicio de actividades y la desprotección en que la mayoría de ellas trabajaba, así que a través de un comunicado de Acolfutpro (asociación que reúne a los futbolistas colombianos), expresaron varios requerimientos. La incertidumbre laboral en la que, según plantearon las futbolistas en su comunicado, no tenían los “mínimos vitales asegurados porque en los primeros meses de la pandemia no hubo certezas de la realización de la liga”y la brecha salarial, en la que solamente dos equipos mantenían las condiciones laborales para sus futbolistas, dejaba al 89% de las mujeres expuestas sin cobertura de una EPS. Por todo ello reclaman una duración de contratos laborales y escenarios de negociación justos.

     

    Después de acuerdos y desacuerdos, el día 3 de agosto, se realizó una reunión con la participación de los 24 clubes adscritos a la liga femenina, con la esperanza de reanudar el torneo. Con el paso del tiempo, la conformación de los equipos participantes se fue debilitando por causa de la pandemia que llevó a varios equipos a desistir de dicha participación, como lo afirmó, Orlando Ferreira, presidente de Alianza Petrolera.

     

    “Son 12 los equipos que están listos y se va a organizar, Once Caldas y Tolima no estarán porque el tema presupuestal es muy difícil, y Pasto quedó pendiente porque va a buscar unos recursos”, sin embargo, nunca llegaron a una conclusión.

     

    Los resultados de las rutinas en el encierro se hicieron visibles durante las primeras fechas. Foto: Independiente Medellín.

     

    Las futbolistas colombianas después de expresar y comunicar sus requerimientos nuevamente, comenzaron a ser escuchadas, al punto de que se consideró desde la Dimayor la idea de retomar los entrenamientos de forma presencial y darle un inicio a la cuarta edición del campeonato femenino.

     

    El día 26 de agosto, la Dimayor presentó un comunicado en la cual definieron el sistema de juego en el torneo, con la participación de los 13 clubes confirmados: en el Grupo A, conformado por Fortaleza CEIF, Millonarios FC, La Equidad, Independiente Santa Fe y Llaneros FC; en el Grupo B, Deportivo Cali, Deportivo Pasto, Junior FC y América de Cali; y en el Grupo C estarían Atlético Nacional, Real San Andrés, Independiente Medellín y Atlético Bucaramanga.

     

    En una primera fase hubo partidos de ida y vuelta, tras los que clasifican los dos primeros, los otros dos mejores terceros para 8 partidos en cuartos de final, 2 semifinales y una final.

     

    Esta modalidad implica desafíos, sacrificios y tiene algunas opiniones en contra: Alexandra Restrepo, jugadora de Independiente Medellín señala que: “Con respeto, sigue siendo una modalidad muy mediocre para el nivel del fútbol que mostramos”. Su colega en el DIM, Sara Sofía Martínez, matiza que esta época ha sido compleja: “Siempre vamos a querer que sea más largo, que se nos permita tener una estabilidad algunos meses más; pero bueno, sabemos que ha sido un año muy difícil para todos y que, gracias a Dios, se dio la oportunidad del torneo y a mí la modalidad me gusta, obviamente, esperando que el otro año se pueda ampliar”.

     

    Los entrenamientos de forma presencial se ampararon en la Resolución 1507 de 2020 del Ministerio de Salud y Protección Social sobre las medidas que deben cumplir las jugadoras y entrenadores. Allí se establecen los protocolos de bioseguridad, en materia de salud, limpieza, desinfección, rutina para el entrenamiento y un control para los listados de las jugadoras y el cuerpo técnico. Sara Sofía Martínez, comenta cómo se han vivido los entrenamientos bajo la reglamentación:

     

    “Los protocolos de bioseguridad en las prácticas se han manejado muy bien no es algo fuera de lo normal, cuando entramos nos desinfectamos la ropa, los guayos y las manos, guardamos la distancia y a la hora de empezar los trabajos ya nos podemos quitar los tapabocas y entrenar normalmente”, explicó.

     

    A falta de semanas para darle comienzo al torneo, el 10 de septiembre, la Dimayor compartió un comunicado con los protocolos de operación para los partidos, que contemplaban la limpieza y desinfección de estadios, un puesto de control médico, aspectos arbitrales, la planificación de número y posiciones del personal, publicidad y medios de comunicación y las recomendaciones generales de bioseguridad. El 2 de octubre, la Dimayor divulgó finalmente el calendario de la Liga Femenina de este año.

     

    El 15 de octubre, el presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano, Fernando Jaramillo y el Gerente General de BetPlay, Germán Segura, en una conferencia de prensa, presentaron de manera oficial la Liga Femenina BetPlay Dimayor 2020:

    “Hay patrocinador hasta 2023 que será BetPlay, por Win Sports irá solo un partido por fecha, pero Dimayor habilitará un link para ver todos los partidos, los 1.400 millones de pesos que aportó el Gobierno Nacional alcanzan Justo para realizar este campeonato, el dinero proporcionado por la FIFA para todo el fútbol femenino será destinado para la Liga del otro año, todas las jugadoras deben tener un contrato firmado; las menores de edad ,un permiso especial del Ministerio del Trabajo, para los cupos de torneo internacional se les dará a la campeona y subcampeona que participarán en la Copa Libertadores, la Liga no contará con el VAR en esta temporada. Además, la Dimayor trabaja en que los horarios de los juegos sean más asequibles para la audiencia”.

     

    Sara Sofía Martínez, jugadora de Independiente Medellín, de la Selección Colombia y de la Selección de Antioquia, respecto al anuncio comentó: “Sabemos que las cosas han sido un poco difíciles para todas y para todos por la pandemia y bueno que le apostamos al fútbol femenino este año; es algo importante, que permite que obtengamos un crecimiento de pronto, no muy grande, pero que vemos que se está avanzando. En cuanto al dinero que será proporcionado por la FIFA, claramente es una ayuda muy grande al fútbol, aporta mucho a que se nos haga más fácil tener unas comodidades que de pronto en años anteriores no se han tenido, entonces me parece que es una gran ayuda para el fútbol femenino”.

     

    Para Sara Martínez, el contrato a las jugadoras de este año permite que la sociedad lo vea como una pequeña evolución del fútbol femenino y espera que cambie la decisión que ha tomado Win Sports respecto a la transmisión de un partido a medida que el torneo vaya mostrando que el fútbol femenino da gusto verlo.

     

    Las luchas de las jugadores, la entrega de sus cuerpos técnicos, las dudas y tensiones que se vivieron en todo el fútbol profesional colombiano durante más de la mitd de esteaño, durante la cual se debatió la gestión de Jorge Enrique Vélez, anterior presidente de Dimayor, quien no había dado mayores adelantos del o que pasaría, entre otros asuntos, con la Liga femenina, tuvieron un desenlace satisfactorio con la primera fecha de partidos, jugada el 16 de octubre. Liced Serna, jugadora de Independiente Medellín, espera junto con su equipo seguir haciendo un torneo visible para el país en el que aumente el interés de nuevos inversionistas para esta rama del fútbol profesional.

     

    De los tiempos de encierro, Sara Sofía Martínez, jugadora del Independiente Medellín recuerda que: “Yo entrenaba con mi hermana y tuve la posibilidad de ir a una cancha en donde solamente íbamos ella y yo todos los días, como de 6 a 8 de la mañana a entrenar, salíamos a trotar y hacíamos los entrenamientos del Rojo, nunca estuvimos quietas y, bueno, gracias a Dios tuve como ese privilegio y no me dio tan duro el regreso a las canchas”. En efecto, el equipo que representa al Rojo de la Montaña, conformado por el club Formas Íntimas se destacó por su desempeño en la primera fase de un torneo en el que hay mucho en juego.

     

     

     

     

  • Recuperar el foco en los deportistas, la nueva premisa de Indeportes

    Durante el pasado periodo de gobierno, el Instituto Departamental de Deportes de Antioquia (Indeportes) atravesó una de las más graves crisis de su historia. Un escándalo por una presunta red de corrupción que habría desfalcado a la entidad en al menos de 5.124 millones de pesos, según la Fiscalía, y una cadena de errores administrativos que culminó con la pérdida del título en los pasados Juegos Nacionales, después de 12 años de supremacía, fueron el cierre de un ciclo que dejó sinsabores en cientos de entrenadores y deportistas de alto rendimiento.

     

    Bajo ese contexto, el pasado 1 de enero, el gobernador Aníbal Gaviria posesionó a Sergio Roldán Gutiérrez como gerente de Indeportes Antioquia. El nuevo funcionario, abogado especialista en planeación urbana y quien por primera vez asume un cargo relacionado con el sector deportivo, conversó con CONTEXTO sobre los retos de la entidad de cara a los próximos cuatro años.

     

    Con base en la información que ustedes recabaron durante el proceso de empalme ¿cómo califica la gestión de la pasada administración?

     

    A nosotros no nos toca calificar la gestión. Dirigir algo en lo público es muy difícil, implica un montón de trámites. Yo creo que todo se resume en que hay que poner mayor supervisión en los procesos. Esa es la enseñanza que nos deja de tema. Uno cree que las instituciones están como por inercia moviéndose y no, hay que tener una persona que tenga la capacidad de direccionar lo que pasa.

    Las ligas e Indeportes Antioquia suscribieron en enero pasado un pacto de buena voluntad para fortalecer el trabajo coordinado en pro del deporte regional. Foto: Indeportes Antioquia.

     

    Bajo su mirada ¿a qué se debió la pérdida del liderato de Antioquia en los Juegos Nacionales?

     

    Son muchos factores. Por un lado creo que Indeportes perdió el foco, se concentró en infraestructura cuando el foco es el deportista y su proceso. También se descuidó la redacción de la carta fundamental de los juegos. Colombia dejó politizar el deporte y entonces entre dos actores políticos definieron eso como quisieron. Los Juegos Nacionales, como se han venido dejando manipular por un montón de situaciones políticas y técnicas ya no son un fogueo. Nosotros tenemos deportistas que ganan seis o siete medallas de oro, es decir, que no hay fogueo. Su fogueo es en los juegos panamericanos, suramericanos, iberoamericanos y en los olímpicos.

     

    ¿Qué otros errores influyeron?

     

    También hubo un proceso administrativo muy débil con respecto a uno de los elementos en los altos logros que es el hospedaje, eso implica el tiempo de descanso y la nutrición completa. Ahí hubo muchos errores. Entonces, como el tema se empezó a desarrollar mal desde el principio y acabó mal.

     

    Durante el pasado gobierno una decisión muy criticada por los entrenadores fue la suspensión del servicio de alimentación en la villa olímpica Antonio Roldán ¿que pasará con eso?

     

    Hemos estado trabajando a todo precio para reactivar eso, incluso haciendo un montón de movimientos presupuestales para poder lograrlo. El objetivo es que el atleta que esté en la villa esté tranquilo y con todo resuelto. Con la rutina de entrenamiento, con el entrenador y la comida y que cada mes se le desembolse el incentivo para que pueda mandar a la casa algo. Ese es el compromiso de nosotros y estamos trabajando en eso.

     

    ¿Y que pasará con los entrenadores?

     

    Yo tomé la decisión de contratar directamente con los entrenadores del departamento. Hasta este momento son casi 200 entrenadores contratados directamente por Indeportes que empezaron en este mes de marzo. Indeportes no fue capaz de resarcir el daño causado a ellos pagando las mesadas que ellos dejaron de percibir el año pasado, porque jurídicamente no hubo una salida. Pero en este momento tenemos muchas cosas resueltas, volvimos a abrir la villa con todo adentro y le desembolsamos los incentivos a los deportistas. De afuera es muy fácil juzgar y preguntar, pero todo eso nunca se había hecho tan rápido y tan eficiente.

     

    ¿Cuál es la estrategia para revertir la fuga de talentos que tanto afectó a la delegación de Antioquia durante los pasados Juegos Nacionales?

     

    Desde afuera todo el mundo juzga, mira y hace sus comentarios un poquito irresponsables. Tener una medalla de oro en los Juegos Nacionales implica más o menos siete años de formación en los clubes, ligas y equipos de alto rendimiento que están vinculados a Indeportes. Entonces cuando alguien gana oro y viene un departamento que no tiene capacidad de formarlos y los compra ¿qué hace uno ahí? Yo creo que esa pelea no se tiene ni que dar.

     

    ¿Por qué no se tiene que dar esa pelea?

     

    Primero porque el gobierno nacional permite eso y segundo porque hay deportistas de alto nivel que, pese a las dificultades, siguen aquí. La estrategia será darle la oportunidad a los que tienen plata para que saquen oro, porque están en el proceso de formación. Yo esa puja no la voy a dar.

     

    ¿Eso quiere decir que se van a fortalecer los incentivos a los deportistas?

     

    Es que los tienen. Lo que pasa es que hubo un periodo de dirección de Indeportes donde hubo muchos atrasos e irregularidades con ese tema. Hay gente que se pregunta cómo es que no se apoya un deportista si ganó una medalla de oro. Eso ni siquiera es responsabilidad mía, eso lo tendrían que hacer las ligas. Pero como ellas no hacen su trabajo, en vez de ir a buscar plata a donde deben ir a buscarla, vienen y me buscan a mí, a Indeportes, para que yo les patrocine lo que les toca hacer a ellos. El incentivo funciona cuando cada quien hace su trabajo. Si la liga hace su trabajo, funciona. Si el club hace su trabajo, funciona. El trabajo será la articulación de todo ese el subsistema de deporte del departamento, que todos aporten en igualdad de condiciones.

     

    ¿Usted cree que las ligas deben organizarse más?

     

    Yo creo que sí. La liga no puede venir a decirme a mí “págueme dos entrenadores y apóyeme en este evento”, cuando su trabajo es ir a gestionar eso. No lo hacen y su recurso es remitirse a Indeportes, diciéndole: “Si usted no me dá entoces me voy para Valle, si usted no me ayuda esto lo hago en tal parte”, como si esto fuera una actividad comercial. Esto es una actividad social y el trabajo de nosotros es fomentar el deporte. Hay muchas ligas haciendo un trabajo muy bien hecho, pero hay otras que no están haciendo absolutamente nada.

     

    Hace un momento usted planteaba que uno de los errores de Indeportes fue haberse concentrado en la infraestructura ¿por qué?

     

    Yo creo que sí. Se forzó a dos empresas muy importantes de Antioquia a meterse en unos proyectos que no teníamos, desde la sensatez, ni siquiera porqué pensar en hacerlos. Había que resolver otras cosas primero. A mi no me corresponde decir si me gusta o no el Central Park, si estoy de acuerdo o no, ahí está y hay que seguir. Pero yo me pregunto: si Indeportes no tiene un solo escenario deportivo, ni uno, ¿por qué se concentra en eso? ¿En un escenario de 150 mil millones de pesos? ¿Por qué? Ese no es el foco. Indeportes tiene una unidad de infraestructura, que ha diseñado y supervisado gran parte de los escenarios deportivos de Antioquia, pero Indeportes no construye.

     

    La prioridad será el apoyo y promoción al trabajo de los deportistas. Las contingencias por la pandemia de coronavirus hace todavía más urgente esta tarea. Aquí, integrantes de la selección de tiro con arco durante la más reciente parada nacional. Foto: Indeportes Antioquia.

     

    En resumen, ¿cuáles son los proyectos principales que van a impulsar durante estos cuatro años?

     

    Tenemos como línea principal la potenciación del rigor en la formación de alto nivel. La multiplicación de la atención y la cobertura en fomento. Y la generación de unidades de negocio que sean capaces de sostener parte del valor que implica el mantenimiento de los escenarios deportivos.

     

     

     

     

     

     

  • UN SUEÑO LEJOS DE CASA

     

    Historias de los hogares por los que pasan los que desean convertirse en figuras del fútbol.

     

    Desde la alimentación adecuada, hasta un ambiente propicio para el uso adecuado del tiempo libre, son los elementos que inciden en el desarrollo de los futbolistas y que se pretende garantizar en las casas que sirven como hogar a los que llegan desde zonas periféricas del país a las ciudades principales. Foto: Nathalia Galeano.

     

     

    El fútbol representa una gran industria comercial en el mundo, sin embargo, poco se conoce de la raíz de este, de las canteras y de los formadores de los grandes jugadores. Ningún futbolista se hace solo y para llegar a la competencia profesional debe pasar por unos momentos difíciles y otros más gratificantes.

     

    La formación de los deportistas comienza desde que son muy pequeños, al menos desde los cinco años, y, aunque se entrenen todos los días, nada les garantiza que van a ser futbolistas profesionales. En Colombia existe un modelo de formación de futbolistas bajo el que los clubes de las ciudades potencia en fútbol, como Cali, Medellín y Bogotá, toman jugadores de las regiones periféricas y los llevan a vivir en las llamadas en casas club o casas hogar.

     

    Club Deportivo Estudiantil es uno de los equipos que desde el 2009 le apostó a fundar una casa club, que, como lo explica Alejandro Salazar, coordinador general del club, “nace con la necesidad de tener jugadores fuera de Antioquia de alto nivel futbolístico que pudiera hacer el club más competitivo”. Esta idea se inició en una casa en Guayabal donde alojaban cinco jugadores de la Costa, pero que debido a la lejanía de los lugares de entrenamiento duró pocos meses. Más adelante se mudaron a La Floresta, pero cuando les pidieron la casa, se trasladaron a Santa Lucía y entre más pasaba el tiempo, más jugadores llegaban de diferentes lugares del país. En este momento, gracias a la venta de jugadores a Europa, Estudiantil adquirió su casa propia en San Javier y tiene alojados a 26 deportistas.

     

    Yoni Mosquera es un joven que hace parte del Club Deportivo Estudiantil, con apenas 16 años ha sido dos veces campeón nacional con la Selección Antioquia y ha participado de un Suramericano Sub 17 en Argentina con la Selección Colombia. Este deportista nacido en Apartadó, llegó a Medellín con la ilusión de ser un futbolista profesional cuando tenía 14 años. Esta aventura comenzó cuando Jorge Zapata, un scouter, lo vio jugar en los Juegos Intercolegiados de Andes, le hizo la invitación para que se fuera a vivir en la casa club de Estudiantil y pudiera entrenar y jugar con el equipo. “Yo no me quería venir porque a mí no me gustaba vivir en casa club, pero me puse a pensar, <<a mi lo que me gusta es el fútbol y yo quiero salir adelante’. Tomé la decisión de venirme para acá>>, según cuenta Yoni.

     

    La casa club es una vivienda de dos plantas de 480 metros cuadrados, con nueve habitaciones, cinco baños, dos salas, comedor, balcón, un garaje adaptado como oficina y bodega y un patio adecuado como consultorio médico. En esta los deportistas también tienen un grupo de profesionales, médico, fisioterapeuta y psicólogo, que visitan la casa permanentemente para atender las necesidades físicas y mentales de los jóvenes.

     

    En este lugar también les brindan a los jugadores las tres comidas diarias, la posibilidad de estudiar y una señora que cocina y está pendiente de ellos, como lo describe Alejandro Salazar: “tienen prácticamente los mismos beneficios que tienen en la casa, aunque a veces creemos que tienen hasta más”. Y es que detrás de esto hay una realidad que se traspone a los espectáculos que se presentan en la televisión.

     

    Muchos jóvenes salen de sus casas a equipos como Estudiantil porque en sus propios hogares no tienen el sustento económico para sacar adelante su carrera como futbolistas. “Muchos de los muchachos que hay acá no tenían para tres platos de comida en el día, si acaso uno o dos. Aquí tienen siempre sus tres platos”, asegura Salazar. Por esto, aunque parezca difícil, para estos la casa club es la mejor opción de lograr su anhelo.

     

    Rivaldo Correa, actualmente jugador del Deportivo Independiente Medellín, es uno de los jóvenes proyecto que salió del equipo y llegó al profesional y así cuenta su experiencia: “me vine para Medellín decidido por un todo y llegué a la casa club de Estudiantil. Sabía que tenía que venir a cumplir mi sueño”. El futbolista de 19 años nacido en Santa Marta no solo cree que valió la pena dejar su ciudad, sino que vivir con sus otros compañeros fue un aprendizaje para él.

     

    La casa club de Estudiantil tiene algunos elementos para la preparación física de los residentes, cuyas horas de descanso son tan importantes como las de entrenamiento. Foto: Nathalia Galeano.

     

    La convivencia de los muchachos en la vivienda exige de una paciencia constante pues llegan de diferentes ciudades y regiones: Guachené, Cali, Bucaramanga, Cartagena, Santa Marta, Popayán, Turbo, Quibdó, Apartadó, Vigía del Fuerte, Pereira y Tumaco. A pesar de tener costumbres y pensamientos distintos, como también manifestó Rivaldo, “éramos como hermanos, todos nos apoyábamos”.

     

    La estancia en la casa club puede comenzar desde los 9 años y termina cuando un equipo profesional ficha al jugador o cuando cumplen los 19 años y deben ser transferidos a otros clubes que tengan categorías mayores. En el segundo caso, Estudiantil trata de mantenerlos en competencia hasta poder ubicarlos, pero al final los jugadores deciden hasta cuando intentarlo, la mayoría quedan jugando en equipos de segunda división y los demás solo se retiran y deciden estudiar alguna carrera profesional.

     

    Otros de los futbolistas destacados que ha tenido esta cantera y que han sido impulsados desde la casa club de Estudiantil son: Roger Martínez, del Club América de México; Edward Bolaños, del Sociedad Deportiva Ponferradina (España); Pedro Barrios (Liga de Eslovenia); Jefferson Valdeblanquez y Jhonny Meza de Rionegro Águilas, entre otros.

     

    El desarrollo de los jugadores no solo se da en lo futbolístico, sino también a nivel personal y académico. A todos los jóvenes se le exige estudiar, y aunque para asegurar la estadía en la casa club principalmente deben mantener un alto rendimiento deportivo, cuando no responden en las otras dos áreas también los pueden expulsar de la casa y devolverlos con sus familiares.

     

    La ilusión de cumplir un sueño lejos de casa es lo que les da la fuerza a los niños que viajan para progresar. Este esfuerzo no es solo es de ellos, que tienen que entrenar fuerte todos los días, sino de los padres que desde sus hogares los apoyan. Lo que se ve en los estadios y la televisión es solo una parte de la historia porque detrás de esto hay millones de jóvenes que no alcanzaron su sueño y que tuvieron que darles un rumbo diferente a sus vidas porque el fútbol no da oportunidad a todos.

     

     

  • EN MEDELLÍN CRECEN TODAS LAS FORMAS DE LUCHA

    Las artes marciales mixtas conocidas como MMA que son sus siglas en inglés, son un deporte de combate y contacto que reúne varias técnicas y estilos dentro del mismo enfrentamiento; inicialmente los combates estaban protagonizados por deportistas de distintas disciplinas, un boxeador contra un judoka o un karateca contra un luchador, por ejemplo…

     

    La veladas de combate sirven ahora para que los deportistas se clasifiquen a eventos internacionales .

    Foto: Último Guerrero en Pie.

     

    Este deporte gana cada vez más atención en Colombia y particularmente en Medellín. Sus orígenes fueron a principios del siglo XX en Brasil en la década de 1920 con el Vale Tudo que significa todo se vale y era una modalidad poco regulada, que rozaba la ilegalidad, pues los peleadores se podían valer de cualquier técnica en el momento de la pelea y los enfrentamientos podían ser entre deportistas que dominaban diferentes artes marciales. La práctica se extendió definitivamente en 1960 en Estados Unidos, gracias al Gracie Challenge, un reto en el que los pioneros del Jiu Jitsu brasileño llegaron de ese país para retar a otros practicantes de deportes de contacto a un enfrentamiento para demostrar que su arte marcial era más efectiva en esas circunstancias; posteriormente en 1990, la familia Gracie importó esta modalidad y la convirtió en la marca UFC (Ultimate Fighting Championship), que tuvo en 1993 se realizó el primer evento oficial en Denver, Colorado que tuvo como pelea estelar la de Royce Grace y el boxeador Art Jimmerson.

     

    En la expansión por diferentes países y acumulando más adeptos, llego el turno de Colombia. Las artes marciales ya se practicaban al amparo de entidades oficiales y organizadas muchas de ellas en ligas formalmente constituidas, como sucede con deportes como el Boxeo, Karate, Taekwondo, Kung Fu y Lucha Olímpica. En Medellín, no hace más de doce años que, con la llegada de pioneros en la materia como Will Pulgarín, con su conocimiento en el Jiu Jitsu en grado de cinturón negro, se formó el primer equipo de Artes Marciales Mixtas, conformado por Jaime Agudelo, Wilber Molina, entre otros.

     

    La primera generación de estos peleadores incluye deportistas como Ignacio Márquez, Oter Castaño, Carlos Cardona y Rubén Villa, quienes dirigidos por el profesor Jaime Agudelo empezaron a abrirse paso y a dar a conocer el deporte en pequeños eventos en el Valle de Aburrá. La primera velada de combates en la que ellos estuvieron fue en una discoteca del Barrio Colombia, en la Comuna 14 de Medellín. Iniciar no fue tan fácil, según cuenta el profesor Agudelo: encontrar patrocinio, aprender sobre la adecuada organización de los eventos que se hacían como intermedio de las jornadas en las discotecas y por eso los combates a veces tenían que esperar casi hasta la hora de cierre de los establecimientos.

     

    Por situaciones como esas, los eventos en discotecas no duraron más que uno o dos años, según Jaime Agudelo. El trago y los combates eran una mezcla que debilitaba las barreras del respeto y la tolerancia hacia los deportistas. A mediados del 2011 comenzó el proyecto denominado Ultimo Guerrero en Pie –UGP-, como organización promotora de eventos, con lo cual el deporte mejoró en reconocimiento, condiciones de seguridad y regulación para los peleadores profesionales y aficionados. Curiosamente, desde el primer evento en 2012, el principal apoyo ha sido el de las Hermanas Franciscanas en el Colegio Palermo San José en El Poblado, cuyas instalaciones han servido para realizar entre cuatro y cinco veladas cada año, con creciente apoyo del público. La última ocasión se contaron cerca de 2 000 asistentes al coliseo de ese colegio.

     

    Las siguientes generaciones de peleadores fueron dirigidas y guiadas por aquellos que entraron a la jaula por primera vez en Medellín. Entre las nuevas figuras están Sebastián Piedrahita “Pitbull”, Estefano Santa Cruz, Daniel Holguín, Esteban Rave, Ángelo Ospina, el bogotano John Zarate The problema, entre otros que tienen rutinas de alto rendimiento y demuestran mayor dominio de las disciplinas que conforman las artes marciales mixtas.

     

    También existe un grupo de peleadores colombianos que tiene proyección internacional entre quienes están Sabina Mazo y Alejandra Lara, que se destacan en la organización Bellator MMA en California, y Julio Arce, debutante en la reconocida UFC.

     

    Medellín cuenta con academias privadas, muy completas y aptas para preparar nuevos peleadores como MMA Colombia, conformada por el profesor Jaime Agudelo en el sector la Aguacatala, Submission Clan donde da clases Wilber Molina en Belen, Muay Thai Medellín, donde se formó Sabina Mazo en el sector Las Palmas, entre otros centros de entrenamiento que han creado Oter Castaño enfocado en el Jiu Jitsu brasileño e Ignacio Márquez, enfocado en la Lucha Olímpica y Grecorromana y entidades públicas como la Liga de Boxeo, la Liga de Lucha de Antioquia, entre otras, ubicadas en el sector estadio en Medellín.

     

    Las Artes marciales mixtas despiertan en las personas pasión, alegría, expectativa y en ocasiones, un poco de miedo. Asistir a una velada de peleas es una gran descarga de adrenalina, los asistentes apoyan a los peleadores; la familia, equipo de entrenamiento y los alumnos se unen gritando hasta el final de cada encuentro, esperando la victoria. Lo más notable es que, sin importar el resultado, todos los peleadores gozan de gran respeto y reconocimiento. Aunque en Antioquia y el resto de Colombia sigue faltando más apoyo y una divulgación que desmonte el imaginario violento que prima sobre él, las Artes marciales mixtas continúan, ejemplo de lo cual es el UGP 11, de nuevo, en el Coliseo del Colegio Palermo San José.

     

     

     

     

  • Un deporte en 3D

    Para ella, el agua es existencia, es pasión, es lo “más profundo de su alma”; gracias a los recuerdos de su infancia y trayectoria, el agua pasó a ser su piel, su complemento, ese que ha marcado notablemente su vida y que a diario le evoca sonrisas y triunfos.

     

    Sale de su vivienda, ubicada en el barrio La Floresta, en la carrera 85 # 46 con 35. ¡Sí! Un apartamento, un segundo piso. Ese que está al lado del “Parque La Floresta”, que para ella, “es de los más bonitos que hay en Medellín”.

     

    Los árboles recrean un buen ambiente y paisaje, en compañía de los niños y demás familias que usan dicho espacio, para “mecatear, caminar o pasar la tarde”. Todo es para ella “un paraíso” que puede deleitar por ese ventanal grande, que permite además dejar entrar los rayos de luz a su hogar.

     

    Pero su vista se torna pesada, al recordar dos personajes que le irrumpen su paz: “una señora que tiene alzhéimer, y grita todo el día; y, un niño malcriado que solo vive peleando con su mamá”.

    El reloj marca las 7:20 cuando abandona aquel cuadrado verde, de un tono pastel que contrasta con el verde pasto de los árboles. Cruza las calles rápidamente y camina hasta llegar a su segunda casa, esa que alberga un sinfín de historias, aventuras, risas, llantos, exigencias y unas que otras rabietas.

     

    15 minutos dura su recorrido. Ese que mientras lo realiza, lleva bajo su mano derecha dos aletas azules, que ella llama “sus nuevos pies”, y dentro de su mochila negra de ‘Adidas’, reposa toda su “vestimenta o traje” para dar inicio a su fiesta.

     

    Como de costumbre, se sienta con sus compañeros en el suelo de una cafetería, ya en proceso de terminar sus servicios y cerrar; allí en un ‘círculo’, antes de iniciar sus rutinas, comparten sus historias del día. Cotilleos, risas, chismes o “les tengo la primicia” se oyen cruzar constantemente entre ellos. Pero su algarabía termina, cuando ven pasar a su entrenador en pantaloneta de baño, que es ya para ellos, la señal de que ha terminado el “recreo” y es hora de comenzar la función, de recrear su otra vida, y sumergirse en su pasión: el agua.

     

    El rugby subacuático femenino de Colombia ha tenido recientes figuraciones notables en lo internacional. Aquí, la selección sub-21, triunfadora en el Campeonato Nórdico Abierto de Rugby Subacuático de 2015.

    Foto: Facebook sub21uwrcolombia.

     

     

    ***

    En compañía de las caricias del viento, una gran luna, y el cantar de uno que otro pájaro, que entre la oscuridad no alcanzaba a identificar, me encontraba allí, justo en frente de la ventana. Aún estaba sola; el agua guardaba la calma, y corría por sí sola. Profunda, azul, profunda. Así era, así la observaba, así me sentía. Ansiosa, por ver tal ‘espectáculo’, con la cámara sobre mis manos, esperaba el momento en que comenzaran a aparecer, como ‘pecezuelos’, todos los jugadores.

     

    ¡Y vaya! Primera cosa sorprendente: la cancha. 5 de ellos, descendían a la par con una lámina dividida en dos; a ambos lados, una cesta rígida. La acomodaron y esta quedó completamente sumergida.

     

    Inmediatamente, solo veía por la ventana, aletas y más aletas. Estaban posicionándose para comenzar el calentamiento. Aquella agua que en un principio solo era calma, se turbó y ahora se movía al compás de las aletas, y pequeñas burbujas salían del snórkel de cada participante. Duró 20 minutos, y como lo explicaba Jorge Franco, entrenador de la Categoría Sub 21, “se habían trabajado apneas, velocidad y resistencia, con diferentes series de ejercicios que nosotros vamos coordinando, dándoles las respectivas salidas, y, finalmente realizar los juegos-partidos”.

    Dos equipos. Dos colores. Azul oscuro o negro y blanco. Así estaban divididos aquella noche cálida de jueves.

    ***

    ¿Y quién era ella? ¿Quién era ese número 28?

     

    Una joven. María Camila Henao Marín. Estudiante de segundo semestre de odontología, amante de la música, soñadora, entusiasta y entregada con su familia.

     

    Su historia comenzó aquel 21 de septiembre de 2006, a los 10 años. Pequeña e ingenua, esta chica había iniciado uno de sus grandes anhelos: pertenecer a un grupo de Nado Sincronizado, aquel que ya no era un simple deporte, sino que se había convertido en su más grande pasión.

     

    Día a día, esta joven con su fuerte entrenamiento y dedicación incrementaba su nivel, a tal punto de ser partícipe en grandes competencias, dentro y fuera del país (Bogotá, Cali, Pereira, Perú…), realizando “Solos”, “Equipos” y “Dúos”, de los cuales siempre resultaba triunfante.

     

    Cada oportunidad de crecer la llenaba de gozo y plenitud, pues el esfuerzo que este requería era desmedido; sus entrenamientos diarios sobrepasaban las 6 horas y las rutinas eran complejas. Pese a esto, aquel 20 de marzo de 2012, se vio en la ardua situación de abandonar su sueño, pues las múltiples responsabilidades y cargas estudiantiles, impedían su entrenamiento.

     

    Una en frente de la otra. Ella, siempre con su perspicaz sonrisa, y su mirada profunda. Yo, observando cada detalle y peculiaridad de esta ‘jovencita de 19 años’, que una vida particular tenía. Mientras disfrutábamos de un helado, comenzamos a interactuar y platicar sobre su historia. ¡Sí! sobre su vida, aquella que nunca había planteado mirar, desde afuera. Esa que ahora yo, estaba retratando.

     

    -¿Cuál es el papel qué desempeñas dentro del equipo?- pregunto, observando la pulsera de plata que lleva puesta, y que tiene como dije un delfín.

    -Yo soy portera. Desde que entré mi entrenador me perfiló a eso. No creía que fuera capaz, por mi tamaño y mi peso, pero hasta hora me he desempeñado muy bien.

    -¿Y por tu experiencia, cuál consideras es la principal fortaleza, o cuál debe ser el perfil de una portera?

    -¡Eh…! Bueno… La portera tiene que ser un poco agresiva- deja soltar una pequeña sonrisa, y continúa- la verdad eso a mí, me ha costado bastante, y me ha costado varios regaños, porque eso no hace parte de mi personalidad en la vida cotidiana. Como el deporte es de contacto, tú literalmente le tienes que dar ‘pata’, a todo el que veas que se acerca. Es una actitud más brusca, determinante, fuerte, y de mucha agilidad para girar en el arco.

    -¿Y por qué Rugby Subacuático, y no otro deporte?

    Mira sus manos, mira a su alrededor, y por variar, deja escapar una sonrisa. Piensa durante un par de segundos, y una vez aclaradas sus ideas, dice

    -Cuando estaba en Nado sincronizado, y decidí salirme, me quedé medio año sin hacer nada, intentando buscando otro deporte, porque eso lo tenía muy claro, yo quería seguir con mi disciplina deportiva, pero nada me llamaba la atención. Y decía ‘yo no me puedo quedar sin agua’, pero pensaba: ¿Clavados? No, ya estoy muy grande para eso; Polo, no me llamaba la atención, y rugby al verlo tan diferente, me llamó demasiado la atención. Era algo que yo ni siquiera conocía, y tenía dos conocidos en el deporte que me ayudaron a comenzar, por medio de unos semilleros. Vi que me estaba gustando mucho…

    La interrumpo, y lanzo una pregunta de inmediato

    -¿Pero… no es un cambio bastante fuerte? ¿De nado a rugby?

    -Totalmente. A medida que estaba más inmersa en el deporte, comenzaron a salirme morados en todo el cuerpo, ya la delicadeza del nado sincronizado y toda la parte artística se iba perdiendo. Pero ahí me quedé, seguí intentándolo, hasta llegar al grupo élite, y se ha convertido en una adicción, porque todos los días uno quiere aprender algo nuevo, quiere que lo corrijan, que el entrenador diga ‘muy bien’ o ‘muy mal’, pero que a fin de cuentas, lo importante es seguir intentándolo.

    -¿Y cómo fue ese medio año sin estar en tu pasión, en tu medio, tu columna vertebral si así le podemos llamar? ¿Sentías que te faltaba algo?

    -Era muy duro, porque como te digo, desde pequeña siempre he tenido esa disciplina. Ese medio año sin hacer nada, yo iba a estudiar, llegaba a casa y ya el tiempo no me rendía en absoluto. Las tareas que hacía en dos horas, ya me demoraba todo el día…Cambia mucho la vida.

     

    ***

    Este deporte, como lo confirmaba el entrenador, Jorge Franco, “es el único que se juega en las tres dimensiones: largo, ancho y alto”. Estando allí de nuevo, comprendía mejor la dinámica y los rolesde todos estos jóvenes; ya reconocía quién era quién, porteros, guardas, delanteros… Yo podía sentir e imaginar, los roces de las aletas y el agarre con las manos, esa opción que se tenía de quitar el balón, lo hacía un poco brusco. Tanto mujeres como hombres, se encontraban en el terreno de juego. Iban y venían como tiburones en busca de su presa, que era entonces esa pelota color marrón, rellena de solución salina.

     

    Un juego que no solo requiere de entrenamiento bajo el agua, sino también físico. Un entrenamiento de pesas, en el que se trabaja la potencia, la fuerza de los hombros, brazos, piernas y espalda.

     

    “Acá te dicen que no te van a poner bonito, que te van a poner mejor- dice esta joven, mientras juega con sus dedos, y un anillo de gema negra, que desliza suavemente, y vuelve a ubicar en su sitio. Lo ideal sería las 5 veces a la semana, durante una hora. Yo lo he estado haciendo 3 y 4 veces a la semana, pero tengo días en que por el estudio, no puedo hacerlo, entonces vengo un sábado y trato de compensarlo”.

     

    Para el número 28 del equipo, el agua ha sido su vida, su medio de escape, de descanso. Para ella, su deporte, y más que eso, su pasión, es una forma de salir de todo lo cotidiano, de lo que le rodea, de tal vez, alguna preocupación o problema que tenga. Cuando desciende al agua, siente que está en otro mundo, su mundo, en el que se siente en paz, y guarda todo, en lo profundo de su alma.

     

     

     

  • Una vida tras el éxito paralímpico de Colombia

    En Colombia, a noviembre del año 2015, había un millón doscientos veintitrés mil trecientos setenta y ocho personas en el Registro de Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad del entonces llamado Ministerio de Salud y Protección Social; una cifra significativa para un país con 48 millones de habitantes, pero más significativa cuando en tema de deportes hay un grupo que se extiende cada vez más.

     

    El crecimiento de esta tendencia se manifiesta también en Colombia, demostrado en la participación de 39 deportistas que viajaron a Río de Janeiro para los Paralímpicos 2016 y que demostraron que la discapacidad solo está en la mente, que querer es poder y que el deporte es para todos, obteniendo 17 medallas, logro nunca visto en estas modalidades. La delegación de nuestro país logró ser la segunda mejor en toda América del Sur, solo superada por Brasil, país anfitrión, y por encima de países más competitivos como Argentina y Chile.

     

    Yesenia Restrepo junto a su esposo Joe y su hija. Una familia rebosante de capacidades. Foto: María Camila Pizano

     

    La participación de estos deportistas en Río le abrió la puerta a Colombia en el mundo de los deportes bajo condiciones de discapacidad, al ponerloen la mira de estas competencias al pasar de dos medallas en los juegos Paralímpicos Londres 2012 a las 17 medallas en los Paralímpicos Río 2016.

     

    Esta historia sin precedentes tiene 39 episodios, uno en cada deportista; uno de ellos es la vida de Yesenia Restrepo, quien trajo en sus manos una medalla de bronce de los Juegos Paralímpicos Río 2016.

     

    Apenas comenzaba el año 2005, cuando unos fuertes dolores de cabeza confundieron a Yesenia, acudió al médico, pero ellos diagnosticaron estrés. Restrepo sabía que no se trataba de eso, pero quiso no pensar mucho, sin imaginar que la historia se tornaría más difícil, cuando diez días después regresó el dolor, esta vez más intenso. Ya en urgencias se dio cuenta que era tarde, la piel había comenzado a estirarse e hincharse, igual que sus ojos, quedó hospitalizada pero ya no había nada por hacer, sus nervios ópticos estaban muertos. La vida se oscurecía, la luz se iba apagando y solo estarían los recuerdos de las imágenes que vio hasta sus 23 años.

     

    Yesenia tenía a su hija muy pequeña en ese momento, la preocupación era su pan de cada día y veía una salida muy difícil. Gracias al apoyo de algunos compañeros de la empresa donde laboraba, comenzó la rehabilitación y el estudio del braile. Y la vida no se queda con nada, y grandes sorpresas comenzaban a llegar. Fue en el año 2007 que el deporte comenzó a ser luz y un nuevo camino por andar para Yesenia, cuando conoció a Joe González, un deportista en silla de ruedas. Lograron hacer amistad y él la inició en el deporte al reconocer las cualidades y capacidades que tenía para explotar.

     

    Pronto el amor unió estas dos historias de vida. En julio del mismo año se hicieron novios, y la exigencia por parte de Joe para que Yesenia entrenara era más fuerte y finalmente en noviembre del mismo año, tejieron sus vidas para siempre. Hoy llevan 10 años de casados, de complicidad y de complementarse, pues los pies de Joe están en Yesenia y el él, ella tiene sus ojos.

     

    Comenzó para Yesenia un nuevo proyecto de vida, un camino que nunca se imaginó recorrer y triunfos que hoy agradece, pues es el deporte el que la tiene donde está, aprendió a valorar su discapacidad y comprobó que no es ningún obstáculo. Desde ese momento ha sido varias veces medalla de oro en los Juegos Nacionales, medalla de plata en los Juegos Parapanamericanos en Toronto-Canadá en el 2015 y ganadora del oro en el Open Caixa de Atletismo.

     

    Llegan los Juegos Paralímpicos Río 2016 y Yesenia sabía que este era el momento de hacer una historia diferente a la de Londres 2012, donde fue víctima de un fuerte virus que afectó totalmente su rendimiento, pero aprendió de los Juegos Paralímpicos pasados que lo primordial es la seguridad y estar tranquila de lo que sabe y tiene. Quería la medalla en lanzamiento, no la logró, pero tampoco estuvo lejos, obtuvo el quinto puesto y con orgullo el diploma Paralímpico en lanzamiento de disco.

     

    Y luego la medalla de bronce en relevos femenino 4×100 clase T 11-13. Obtener esta medalla para Yesenia fue muy meritorio, porque se preparó al lado de su guía, Juan David Cortés, este fue el premio mayor a la constancia y la dedicación.

     

    Yesenia agradece su discapacidad y lo que ella trajo en sus manos, un matrimonio, conocer tantos lugares del mundo, no tener miedo a nada, convertirse en una gran deportista profesional y ser una mujer plenamente feliz.

     

     

  • TENIS DESDE EL EXILIO

    Sin haber nacido aún, Valentina González tenía a pocos centímetros las pelotas de tenis que la iban a rodear el resto de su vida. Sus padres, ambos con experiencia en los deportes, se ocuparon de que ella interactuara lo más pronto posible con el tenis. Por eso su madre lanzaba con cuidado algunas pelotas a su vientre, como simulando una jugada en la que el abdomen funcionaba como raqueta. Y allí estaba Valentina, incorporando la presencia de ese objeto externo que lucía tan extraño, pero que poco a poco se iba a integrar como parte de ella, a pesar de los obstáculos que se van haciendo más grandes con el tiempo, en lo que parece para ella una estrategia sutil pero efectiva: que año a año el apoyo del gobierno a la actividad deportiva disminuya sin pausa.

     

    Valentina González logró hacer una trayectoria destacada en torneos nacionales e internacionales como representante de Colombia. Foto: Lucía Mora.

     

    Desde los 7 años, Valentina comenzó a hacer parte de la Liga Antioqueña de Tenis de Campo en la que obtuvo las primeras bases que le permitirían ir avanzando en el deporte. A medida de que iba adquiriendo mayor nivel, las invitaciones a torneos empezaron a surgir y desde ahí todo se supo: ante los gastos para asistir, sus padres tendrían que encargarse de una enorme parte y la Liga aportaba el dinero que le fuera posible y que salía de las ganancias de las clases ofrecidas por el organismo. En esta lista de apoyo, el gobierno decidió no anotar su nombre.

    Así fue hasta que en el 2012 comenzó a recibir patrocinio de las Empresas Públicas de Medellín. Para los torneos, tanto dentro como fuera del país, ya no era entonces un inconveniente el dinero. Sus padres pudieron darse un respiro al no tener que pagar tantos gastos como antes, pero su dicha no duró más de un año porque luego de esto la empresa decidió trasladar el apoyo de los tenistas a los ciclistas, argumentando que estos tenían un mayor auge en ese momento y por ende necesitaban más ayudas.

    Sin más apoyo que el de la Liga de Tenis, Valentina continúo siendo una deportista de alto rendimiento, representando a un país que se olvidó de ella en torneos tan importantes como el mundial de tenis en República Checa, las giras Cosat por Suramérica y torneos en Estados Unidos, además de los que se presentaran al interior del país, todo con el dinero que sus padres luchaban por conseguir, ya que, a diferencia de lo que podría ocurrir en las con otros deportistas que integran la Liga, las inversiones en la actividad deportiva implicaban restricciones en los gastos al interior del hogar.

    Una nueva chispa encendió la esperanza cuando en 2015 Indeportes Antioquia decidió brindarle un patrocinio por su buen desempeño en el tenis. Sin embargo, fueron solo 365 días en los que pudo gozar de este apoyo, porque luego de este tiempo volvió a quedar sin otra ayuda más que la que le podía dar la Liga. Indeportes solo podría volverla a patrocinar si lograba una medalla olímpica de oro, algo que Valentina menciona que es bastante difícil de conseguir y además se cuestiona: “¿Cómo quieren que uno progrese si no lo apoyan? Todos los deportistas no tienen los mismos recursos económicos para salir adelante por sí mismos”.

    Este segundo golpe hizo que esta deportista, con más de 250 trofeos y aproximadamente 350 medallas, pensara que lo mejor era abandonar la idea de llegar a ser profesional en tenis, pues no contar con una ayuda que pudiera hacer visible su talento la hizo pensar que este no era su destino, o al menos no en este país.

    Se planteó entonces una meta: conseguir una beca para estudiar y practicar tenis, con la condición de que fuera en un país diferente a Colombia, donde pudiera prosperar y recibir apoyo. Así fue como logró obtener una beca en una universidad de Estados Unidos para financiar tanto sus estudios de Bioquímica como los torneos de tenis. Sabía que tomar esta decisión implicaba alejarse de su familia, amistades y empezar una vida nueva; sin embargo, la poca ayuda que le fue brindada en su país de origen no le dejó otra opción que buscar oportunidades en un lugar diferente, y le sorprende el hecho de que sea el gobierno de otro país el que le esté ayudando en la consecución de sus metas y no aquel al cual representó incansablemente con el sudor en la frente.

    No todos tienen la posibilidad de migrar a otros países y deben buscar la forma de avanzar en Colombia con su deporte. “Los deportistas en Colombia son muy talentosos y muy buenos, pero hasta los mismos deportistas olímpicos cuentan que fue muy difícil llegar hasta allá sin patrocinios”, cuenta Valentina, a quien le decepciona el hecho de que para el próximo año se hubiera anunciado una reducción de un 62,3% del presupuesto nacional para la recreación y el deporte, si ya era difícil conseguir un patrocinio cuando el gobierno destinaba 587 000 millones, ahora será más complejo si el total para los deportistas fuera de 221 000 millones.

     

     

  • El fútbol antioqueño como empresa EL MODELO VERDE

    En el fútbol profesional colombiano hay una institución que les sacó una ventaja deportiva y económica a todas las demás. El Club Atlético Nacional, reconocido no solo por la calidad de su juego y nómina si no por el balance institucional que ha sabido adquirir y mantener con el paso del tiempo.

     

    Desde que en 1983 el entonces ministro Rodrigo Lara Bonilla denunciara que varios equipos del fútbol colombiano funcionaban bajo la influencia de capitales de origen ilegal, muchos han puesto en duda la rica historia de triunfos y títulos del club verde antioqueño. Sin embargo, desde que la organización Ardila Lule tomó las riendas del club, las dinámicas de uno de los grupos empresariales más grandes del país se han trasladado a la que hoy es la más notable empresa deportiva de Colombia.

     

     

     

    Un cambio profundo, un voto de confianza

    El verde paisa aspiró a ser un ejemplo de empresa antes de conseguir cualquier beneficio deportivo. Según el diario El Tiempo, el entonces presidente de Postobón, Carlos Alberto Beltrán, afirmaba que el ingreso de empresas privadas al fútbol daba “claridad y mayores oportunidades a los jugadores, sobre todo los de ligas inferiores”. La premisa era que de nada servía la gloria si era efímera, si no estaba acompañada de un buen manejo que le permitiera al club estar por mucho tiempo en la cresta de la ola. Fue allí cuando llegó Juan Carlos de la Cuesta, actual presidente del equipo, quién previamente se desempeñó como auditor financiero en ISA, consultor en la firma Pricewaterhouse Coopers y revisor fiscal en Postobón. En esta última pudo conocer la Organización Ardila Lulle puertas adentro y establecer los contactos que finalmente lo llevarían al club como gerente administrativo y financiero.

     

    De la Cuesta afirma que llegó al equipo con algo en mente: “Crear un modelo de desarrollo deportivo con una misión y una visión que nos permita saber qué es lo que queremos y hacia dónde vamos. Incluyendo buenas prácticas empresariales y sociales”, explica.

     

    Para corroborar que el trabajo del dirigente ha sido tanto exitoso como ordenado, basta con mirar cuales son la misión y la visión del club, y darse cuenta que con la misión se cumple a cabalidad y ¿la visión?

     

    “Para el año 2016 Atlético Nacional será la entidad deportiva colombiana de mayor reconocimiento a nivel nacional e internacional. Queremos entregarle a la afición un espectáculo que colme sus expectativas y le transmita emoción.

    Conformaremos equipos altamente competitivos con una mayoritaria participación de jugadores provenientes de las Divisiones Menores, con los cuales buscaremos ser el equipo colombiano con más títulos, lo cual nos permitirá ser actores permanentes de torneos internacionales”.

     

    Los resultados

    Atlético Nacional ha demostrado que cuenta, por lo menos, con una nómina para el torneo local y otra para las competencias internacionales. Ha vendido por cifras millonarias a jugadores de sus Divisiones Menores, como Davinson Sánchez, Marlos Moreno y Sebastián Pérez. En los torneos continentales pasó de ser actor de reparto a protagonista, es el vigente campeón de la Copa Libertadores, finalista de la copa Suramericana y el primer equipo colombiano en representar a Suramérica en el Mundial de Clubes. La visión se cumplió al pie de la letra y en algunos aspectos, se superó.

     

    “El éxito se basó en tener un plan estratégico que sirvió para guiar todo el trabajo. Tratamos de tener la mayor transparencia posible para atraer a la multitud y construir el mejor fútbol con una selección de buenos jugadores y un personal competente. Este método de trabajo fue la base de todo”, afirma Juan Carlos de la Cuesta, presidente del club.

     

    Atlético Nacional sembró y ahora está recogiendo. Sus triunfos no pueden mirarse solo desde lo deportivo. En lo que está fuera de la competencia, el equipo verde también ha ganado notoriedad; el ejemplo más reciente son los acontecimientos en el marco de la final de la Copa Suramericana, tras el siniestro del avión que transportaba al equipo brasileño Chapecoense, tuvieron a todo el club como protagonista ofreciendo su apoyo para las gestiones tras el accidente, para coorganizar el notable homenaje que hicieron miles de asistentes dentro y fuera del estadio Atanasio Girardot el día del primer partido de la final suramericana, y para solicitar formalmente a la Conmebol el otorgamiento del título a Chapecoense como reconocimiento póstumo.

     

    Desde lo económico, según reportes de la Súper Intendencia de Sociedades, es el club de fútbol colombiano con mayores ingresos, por premios, patrocinio, taquilla y venta de jugadores además es el único equipo del país que aparece entre las 2.000 empresas más grandes.

     

    Un modelo gerencial que se abre paso con triunfos

    Las cosas no fueron siempre fáciles para los dirigentes. Víctor Marulanda, gerente de gestión y desarrollo, asegura que “los primeros años fueron duros en esa labor de mezclar la parte administrativa con la deportiva, se entendía poco o nada el manejo empresarial que queríamos darle a Nacional, incluso se dijo en tono de burla que no se trataba de una fábrica de gaseosas, que el fútbol era un negocio distinto y había que manejarlo como tal. El tiempo puso las cosas en su lugar y terminó dándonos la razón y la aprobación no solo de los hinchas sino de la prensa”.

     

    Otra de las claves del equipo Verde es que, a diferencia de muchos clubes, la plata que ingresa es reinvertida y se ve en qué se están utilizando los recursos. Actualmente cuenta con un predio deportivo ubicado en el municipio de Guarne, el cual está dotado de canchas de fútbol, sala de prensa, gimnasio, consultorio médico, zona húmeda, oficinas, lavandería y camerinos; entre todo ello se destaca el Centro de Alto Rendimiento, un complejo con dotación de punta para la preparación integral y competitiva de los jugadores. Por otra parte, la sede administrativa está en Itagüí, donde además de oficinas hay espacio para un auditorio en el que se realizan charlas y conferencias dirigidas al plantel profesional, juvenil y demás empleados de la institución.

     

    En una entrevista con El Tiempo, Víctor Marulanda contó que “Para todos estos años hay un deseo de que el equipo crezca todos los días como marca; tenemos un trabajo que va en dirección a todo a lo que se aspira. Queremos una mayor infraestructura, que lo estamos logrando; vamos a tener un centro de alto rendimiento de primer nivel y único en Colombia. Estamos mirando el tema de capacitaciones en la parte formativa de nuestros entrenadores; y lógicamente, trabajándole duro a un modelo de juego. Todo esto tiene que ver con el plan estratégico, y estamos buscando que nuestro equipo sea conocido no solo en Suramérica, sino que sea protagonista; y ahora esperamos dar la escala internacional mayúscula, con la participación en el Mundial de Clubes”.

     

    Francisco Sabalza, directivo de la organización Ardila Lule, dice que “el éxito del Verde es que sale a ganar. Instalaciones con tecnología de punta, más la relación con medios e hinchada, un cuerpo médico excelente y un plantel profesional de primer nivel, aseguran buenos resultados que es lo que se está viendo en la actualidad”.

     

    Sin ninguna duda, esta institución es un modelo a seguir para el resto de clubes del país y cada día trabaja para poner más alta la vara, en el futuro próximo se vislumbra un torneo que será visto en todo el mundo y hasta el momento no ha sido ganado por ningún equipo colombiano. Saldrá a jugar con la intención de enfrentar al Real Madrid y con la convicción de que representa la organización deportiva mejor manejada del país y que, siguiendo la senda que lleva, tiene mucho por ganar y nada que perder.

     

     

  • El fútbol antioqueño como empresa “TODOS EN UNO, SOMOS PODEROSOS”

    El Deportivo Independiente Medellín pasó de pelear el descenso y estar sumido en una profunda crisis, a ser el campeón del fútbol colombiano y convertirse en un ejemplo de institución bien manejada y modelo de mercadeo para los demás clubes del país.

     

    El cambio positivo se empezó a evidenciar en 2014, cuando el antioqueño Eduardo Silva Meluk asumió la presidencia del equipo Rojo. El egresado de administración de empresas de Eafit llegó al Poderoso con una estrategia sin precedentes en el fútbol local: vender los ocho encuentros de la Liga colombiana y los seis de la Copa Colombia por el precio de uno, con la intención de fomentar la participación y la asistencia de los hinchas al estadio.

     

    “Llegamos a la conclusión que era lo mismo en plata un solo partido lleno, que los 14 con el promedio que teníamos. Debíamos asegurarnos que más de 40 mil personas se abonaran, en caso de no funcionar le devolvíamos la plata a la gente. Afortunadamente, a la semana siguiente ya teníamos todos los abonos vendidos”, afirmó el presidente.

     

    Con el precio de los abonos la institución no solo garantizó que el Atanasio Girardot mantuviera un alto promedio de espectadores por partido. También aumentaron las ventas por publicidad directa, pues los anuncios de las marcas que pautan en el estadio pasaron a ser vistos por 40 mil personas cada quince días.

     

    En su primer año, la estrategia superó las expectativas. La asistencia de hinchas incrementó de manera considerable. Según el informe de la Confederación Suramericana de Fútbol, el equipo colombiano con mayor promedio de aficionados en los últimos semestres fue el Medellín. Además, llegó a la final del torneo finalización 2014 y apertura 2015 en los que fue subcampeón y alcanzó ingresos superiores a los 20 mil millones de pesos en los primeros doce meses del modelo “Todos en uno”.

     

    “Con el Todos en Uno, el Medellín pasó de no tener tiendas a tener siete. De no tener nada en comunicaciones a tener radio, emisora y revistas. De no clasificar, a ganar, entonces comenzó a pelear en lo deportivo. Corporativamente es una empresa que ha crecido mucho, hasta ser ejemplo de otras del gremio”, aseguró David Ossa, comunicador del Equipo del Pueblo.

     

    Las cifras de asistencia fueron la primera evidencia del crecimiento del DIM como empresa. Foto: WikimediaCommons

     

    Intervención integral

    La estrategia de mercadeo se empezó a definir mucho antes de la presidencia de Meluk. Los encargados del área de comunicaciones identificaron en 2012 que el DIM había perdido los protocolos institucionales debido a malas administraciones. Después de hallar el problema, comenzaron a tener una estructura como departamento de comunicaciones y crearon protocolo para radio, prensa y televisión.

     

    El DIM venía presentando una crisis financiera de seis o siete años atrás y esto se vio reflejado en lo deportivo. El principal problema de la institución era que su economía era desbalanceada: se gastaba más de lo que se ganaba y estaban muy enfocados en los resultados deportivos. La situación se empezó a volver un circulo vicioso: no tenían para comprar buenos jugadores, y como no contaban con una buena plantilla profesional, no podían garantizar muchas cosas, entre ellas los resultados deportivos.

     

    Eventos como el DIM Zone o Hinchas por Siempre, donde asisten más de ocho mil personas, sirven para crear mayor fidelidad de marca. Además, los mayores accionistas de la institución cosideran que se tiene que estar innovando y pensar en el hincha, para que este se pueda acercar al equipo. “Las comunicaciones son un tema que se ha manejado muy bien, creo que pocos equipos a nivel nacional tienen algo tan sólido como nosotros”, expresó Diego Jaramillo, director de mercadeo del Deportivo Independiente Medellín.

     

    El Rojo contaba con molinetes viejos como los de un bus. Luego de una inversión de mil millones de pesos, lograron renovarlos. Hicieron un acuerdo con Tu Boleta para saber quién ingresaba al estadio, a qué hora iba y si lo hacía solo o acompañado. Datos que no tiene ningún otro club en Colombia y muy pocos en Sudamérica según Silva Meluk.

     

    Una marca fuerte

    En la actualidad, el Poderoso es una marca seria y respetada que además lleva el nombre de la ciudad, con todo lo que esto significa. La meta de la compañía es ser sinónimo de excelencia en lo deportivo, administrativo y financiero, convirtiéndose en un orgullo para los antioqueños. No es un paso que se dé de la noche a la mañana pero gracias a la transparencia y buenos manejos se ha ido alcanzando.

     

    El equipo logró salir campeón de la liga colombiana luego de más de seis años de espera. Se encuentra disputando un torneo internacional como es la Copa Suramericana y se ubica en la parte alta de la tabla del fútbol local. Está clasificado a la próxima edición de la Copa Libertadores y cuenta con uno de los planteles más competitivos del país.

     

    En promedio, las ventas de artículos por partido alcanzan los 22 millones de pesos, cuenta con más de 150 productos que son comercializados en los alrededores del estadio, traduciéndose en mayores ingresos para el club. “Esto lo podemos hacer porque tenemos unos inversionistas que su deseo no es enriquecerse con el equipo, sino que la sociedad pueda disfrutar del equipo, que es algo muy distinto”, cuenta Eduardo Silva, presidente del club.

     

    La misión del Deportivo Independiente Medellín es ser una familia feliz unida por la pasión, enfocada al desarrollo deportivo, social y cultural de la ciudad, con proyección nacional e internacional. Una misión que se está cumpliendo al pie de la letra y se espera sirva como ejemplo para otras instituciones deportivas, así el nivel y la competencia en el país será cada vez de mayor calidad.