Mariana Zapata García / mariana.zapataga@upb.edu.co
La mañana del 11 de septiembre de 2001 comenzó con los afanes de cualquier otra. Ricardo Mauricio Noreña Cárdenas, un residente de Nueva York, se encontraba en su carro dirigiéndose desde su casa en Long Island, hasta su trabajo; pero una noticia en la radio lo paralizó junto con el mundo entero. El vuelo AA11 había sido secuestrado por miembros del grupo extremista islámico al Qaeda y había sido estrellado contra la Torre Norte del World Trade Center (WTC), un rascacielos de 110 pisos que llevaba tres décadas como protagonista del paisaje neoyorquino.
“Al principio me pareció extraña la noticia, pues decían que había sido una avioneta, pero después comenzó a saberse, por los relatos de los transeúntes, lo que en realidad había pasado y sentí muchísima tristeza”. Esa es la sensación que más recuerda Noreña.“Yo vivía como a dos horas de la ciudad, pero amigos y familiares me comentaban que fue muy difícil salir de Manhattan, pues el sistema del metro se paralizó”, cuenta mientras se le anuda la garganta como le ocurrió aquella mañana.
Cuando todas las personas alrededor del mundo estaban viendo esta noticia, y pasados 17 minutos del primer ataque, El vuelo UA175 se estrelló contra la Torre Sur del WTC. “Primero se pensó que era un accidente. Después, con el segundo avión, se notificó que estábamos siendo atacados y fue ahí que llegaron las noticias de Washington y de Pennsylvania”, cuenta Ricardo. Y sí, otro de los cuatro aviones secuestrados, el AA77, chocó contra la pared oeste del Pentágono en Washington, y, pasados 26 minutos del tercer ataque, el vuelo UA93 se estrelló en un campo en Shanksville, Pensilvania.
“Las noticias eran desoladoras, con imágenes y videos espeluznantes de ver y oír”, cuenta Noreña con lágrimas en los ojos. “A los tres días pudimos visitar el área y lloramos viendo de lejos como quedó todo; se podía ver el hollín, sentir el olor a quemado y lo dantesco de la escena. Las paredes tenían cientos de fotos de desaparecidos, y recuerdo muy bien todas las flores y los rostros desencajados de las personas que pasaban por allí”. En este atentado murieron exactamente 2 996 personas: 2 763 en el World Trade Center, 189 en el Pentágono, y 44 en Shanksville, Pensilvania. Además, durante los meses de limpieza y reconstrucción, unas 400.000 personas se expusieron a toxinas y lesiones, las cuales provocaron enfermedades crónicas e incluso la muerte a miles de ellas, según los datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU.
El espacio que antes ocupaban las dos torres del World Trade Center está hoy dedicado a un memorial para las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Fotos: Mariana Zapata.
En medio de la noticia del regreso de los talibanes al poder en Afganistán, se hicieron los homenajes a todas las personas afectadas por estos atentados hace 20 años. “No importa cuánto tiempo haya pasado, estas conmemoraciones traen todo dolorosamente de regreso como si acabaran de recibir la noticia hace unos segundos”, dijo el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en una entrevista el viernes 10 de septiembre de 2021. Con los actos conmemorativos del sábado 11 de septiembre de 2021, que comenzaron con una ceremonia a las 08:30 (12:30 GMT) en Nueva York, el ya reformado sitio que ocuparan las Torres Gemelas del World Trade Center se convirtió de nuevo un un santuario de peregrinación en memoria de las víctimas del terrorismo al cual se le declaró una guerra que, dos décadas después, muy pocos creen ganada.
Desde que Iván Duque asumió su cargo como presidente, insistió en la necesidad de una ley de financiamiento, mecanismo al que recurre el Gobierno cuando el presupuesto de la nación está desfinanciado; es decir, falta plata para desarrollar todos los proyectos estatales.
Después de algunos debates en el Congreso, el 19 de diciembre del 2018 fue aprobada esta Ley que pretende recaudar 7,5 billones de pesos, de los 14 que hacen falta en las cuentas gubernamentales. En el siguiente vídeo Contexto le explica algunos de los puntos más importantes de esta normativa.
En vísperas de las conmemoraciones por los derechos de las mujeres, voceros de la Policía Nacional y la Secretaría de Seguridad de Medellín conversaron con la comunidad universitaria convocada en la UPB sobre las rutas de denuncia y autoprotección para las estudiantes.
“Trata de usar ropa discreta. No hay nada más incómodo que distraer la atención de tus compañeros de clase y profesores, para eso te sugerimos evitar utilizar escotes profundos, faldas cortas o ropa muy ajustada al cuerpo”. Estas sugerencias contenidas en una comunicación que llegó a los estudiantes por medios institucionales de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una notoria polémica en su momento.
De aquel episodio queda también Bolívar en falda, “un colectivo feminista que busca erradicar todas las formas de violencia basadas en género dentro de los espacios universitarios”, según explicó Tatiana Lozano, una de sus representantes. El grupo lo integran las mismas mujeres que hace más de un año quisieron reaccionar ante el mensaje que motivó las excusas de la Universidad. En la actualidad, ellas adelantan acciones de educación y sensibilización por los derechos de las mujeres, con prioridad en los campus universitarios.
Este último episodio motivó a que las estudiantes organizadas buscaran la asesoría de la Secretaría de Seguridad de Medellín y la Policía Nacional, para brindarle a las jóvenes universitarias herramientas y líneas de acción ante situaciones de acoso y agresión, pues, como lo expresaron varias asistentes antes de que se iniciara el conversatorio, es difícil saber qué hacer con relación al accionar legal en estos casos.
Voceros de la Policía Nacional, la Secretaría de Seguridad, la Personería y la UPB, se hicieron presentes en el encuentro convocado por el colectivo Bolivar en falda para hablar sobre las herramientas de seguridad y denuncia del acoso contra las mujeres. Foto: Laura Trujillo.
El intendente José Palomino, en representación de la Policía Nacional, brindó una charla inicial sobre seguridad y autocuidado; seguridad no únicamente entendida como la percepción de protección y confianza dentro de los diferentes entornos (especialmente el universitario), sino también desde el conjunto de normas que amparan a la ciudadanía en situaciones de acoso.
Palomino compartió consejos de protección personal referidos a la “previsión, prevención y protección del individuo en el entorno”. Específicamente hizo precisiones sobre el artículo 27 de la Ley 1801, el famoso Código de Policía, que se refiere a la prohibición del porte de armas no letales, las cuales, según el uniformado podrán llevarse a consideración del policía que haga el pertinente proceso de revisión de las mismas, siempre y cuando existan antecedentes que pongan en riesgo la seguridad de quien las porta. El Intendente Palomino reiteró la importancia del conocimiento de la ubicación por parte de la víctima a la hora de realizar una denuncia, y que puede hacerlo a través de la línea 123, en contacto con el cuadrante policial correspondiente, o mediante la aplicación móvil Polis, de la Policía Nacional.
¿Sirven tantas herramientas?
No obstante, testimonios como el de la estudiante Jimena Tintinago, ponen en duda la eficiencia del actuar institucional. Tintinago señaló que entidades como la Policía solo actúan cuando una situación se vuelve lo suficientemente grande como para que tenga reconocimiento a nivel regional y “se les salga de las manos”, más por lo que supone para su reputación. Por ello, explicó, los problemas que pasan cotidianamente suelen encontrar más difusión y reconocimiento en los medios digitales como las redes sociales.
Jaime Andrés Orozco Gómez, coordinador de seguridad de la UPB intervino para referirse a las los casos ocurridos en febrero pasado y señaló lo difícil que fue el proceso y las diferentes trabas que encontraron a la hora de acompañar a las estudiantes acosadas dentro del campus universitario a hacer efectiva denuncia en la Fiscalía, luego de que varios estamentos de la Policía se negasen a atender los casos. Opinó que la masiva difusión de los episodios en redes sociales, más que resultar como una herramienta efectiva de transmisión de la información para promover el cuidado colectivo, imposibilita la oportuna detención de los implicados que quedan advertidos de que han sido reconocidos y se sabe qué sitios frecuentan.
Representantes de la Secretaría de Seguridad, la Personería de Medellín y la misma UPB enunciaron en la conversación herramientas que resultan útiles a la hora de reportar situaciones de acoso y abuso en cuestiones de género.
Algunas virtuales como Seguridad en Línea, que opera para toda el Área Metropolitana, brinda la posibilidad de interponer denuncias colectivas — únicamente de casos reiterativos—, para enviar los reportes a las autoridades correspondientes y comenzar a realizar la respectiva investigación, por lo que se presenta como una solución a largo paso, cuyos avances permiten ser monitoreados a través de la plataforma, que además garantiza la total anonimidad de la denuncia y brinda otras herramientas como un botón de pánico para ponerse en contacto de manera discreta e inmediata con personas cercanas, como familiares y amigos, a quienes le llegará información correspondiente a la ubicación del usuario.
De la misma manera, el portal web A denunciar de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, brinda un sistema nacional de denuncia virtual, que se comienza a tramitar de manera más directa e inmediata con relación a lo penal.
Cuando se necesita una atención más inmediata, la aplicación móvil Tepillé posibilita realizar una grabación en situación de emergencia y en tiempo real, que les llegará a las autoridades y será admitida como material probatorio de validez real, al no comprometer la cadena de protección de vídeos que garantiza su legitimidad.
Por otra parte, si se trata de una trasgresión a los Derechos Humanos, la Personería de Medellín tiene dispuesta una unidad permanente en la Casa de la Justicia del Bosque, frente al Parque de los Deseos, que se encuentra operando las 24 horas del día y los 7 días de la semana.
De la misma manera, el Metro de Medellín ha dado respuesta a las diferentes denuncias de acoso dentro del sistema, al permitirles a las víctimas activar la palanca de emergencia para reportar el caso y así facilitar mejores posibilidades de detener al agresor.
En cuanto a las medidas que ofrece la UPB específicamente, Jaime Andrés Orozco recomendó revisar que no haya hombres en los baños de mujeres, situación que, según indicó es la más frecuente entre las que se presentan; recomendó no sentir temor o vergüenza de “hacer escándalo”, sin dejarse intimidar por agresiones verbales y buscar al personal de seguridad para que asista la situación, tarea para lo cual, aseguró, hay personal preparado. En la Universidad opera la Línea Segura de Atención 3116344203, que permite reportes inmediatos en cualquier momento.
El Intendente Palomino recomendó que en casos de acoso, la persona afectada alerte sobre la situación para que haya testigos de lo sucedido con los cuales se dirija a informar y denunciar lo sucedido.
Organizadoras del encuentro que, aparte de las decenas de personas presentes en el aula, convocó más de mil personas en su transmisión por internet, valoraron la oportunidad de conocer de primera mano las herramientas mencionadas y plantear directamente sus interrogantes sobre la acción institucional, que, en concepto de las voceras de Bolívar en falda, sigue teniendo “muchos aspectos pendientes por mejorar para que el acoso a las mujeres sea visto y atendido como el problema que es”.
#EligePeriodismoJoven, la invitación para las elecciones presidenciales este 17 de junio.
En esta alianza participan De la Urbe, de la Universidad de Antioquia; Contexto, de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB); Sextante y Azul Naranja de la Universidad Católica Luis Amigó; y Bitácora, Acústica y Nexos, de la Universidad EAFIT.
Habrá colaboraciones con medios en Bogotá y Manizales.
Desde las 10 de la mañana del domingo 17 de junio, a través de Acústica, emisora Web de la Universidad EAFIT, estudiantes de las universidades de Antioquia, Pontificia Bolivariana, Luis Amigó y EAFIT analizarán y comunicarán los detalles de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Además, en todas las redes sociales y motores de búsqueda en internet, los cibernautas podrán encontrar mediante la etiqueta #EligePeriodismoJoven, contenidos que permitirán comprender la importancia del certamen electoral de este domingo.
Gracias a la colaboración con medios de la Red Colombiana de Periodismo Universitario, durante la transmisión radial los oyentes tendrán informes sobre el desarrollo de las votaciones en la ciudad, la región y otras ciudades del país, gracias la colaboración con Unisabana Radio y Uniminuto Radio en Bogotá, así como UM Radio de la Universidad de Manizales.
Entrevistas con analistas expertos y autoridades proporcionarán a la audiencia una visión detallada de las elecciones, más allá de los acontecimientos de último minuto.
Este nuevo cubrimiento conjunto complementa el trabajo hecho el pasado 27 de mayo, durante la primera vuelta y nuevamente cuenta con el respaldo de los directivos de las carreras partícipes, todas afiliadas al Capítulo Antioquia de la Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación, Afacom.
La colaboración de estos medios en Medellín hace parte de las actividades de la Red Colombiana de Periodismo Universitario, iniciativa integrada por medios de todo el país con el propósito de facilitar el trabajo conjunto de periódicos, emisoras, canales de televisión y medios digitales, así como para el intercambio de contenidos informativos.
En las reuniones preparatorias efectuadas en la UPB y la Universidad Católica Luis Amigó, los profesores que facilitan la alianza ratificaron que esta es la consolidación de un espacio de aprendizaje en el que los alumnos pondrán a prueba sus habilidades, compartirán y conocerán las diferentes formas de abordar el periodismo desde los enfoques específicos de cada universidad.
CONÉCTESE A ESTE CUBRIMIENTO
Busque en Internet o en sus redes la etiqueta #EligePeriodismoJoven
En esta alianza participan De la Urbe, de la Universidad de Antioquia; Contexto, de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB); Sextante, de la Universidad Católica Luis Amigó; y Bitácora, Acústica y Nexos, de la Universidad EAFIT.
Será una integración de conocimientos, esfuerzos y plataformas tecnológicas de medios informativos que hacen parte de la Red Colombia de Periodismo Universitario.
Más de 100 estudiantestrabajarán de manera continua durante 12 horas ininterrumpidas –entre las 7 de la mañana y las 7 de la noche– produciendo información sobre el desarrollo y resultados de las elecciones presidenciales de Colombia que se realizarán el próximo domingo 27 de mayo.
Los contenidos estarán dirigidos no solo a la comunidad universitaria, sino a un público general.
“Las cuatro universidades estaremos juntas y vamos a podernos complementar: De la Urbe y Contexto con los análisis que acostumbran en esos periódicos; Nexos con su experiencia en redes sociales, Sextante y Acústica en radio, y Bitácora con su trayectoria en medios digitales. Esta unión va a ser muy enriquecedora”, explica María Isabel Moreno, estudiante de la Universidad Católica Luis Amigó.
Los alumnos crearán textos periodísticos, audios, infografías, productos audiovisuales y transmisiones radiales los días viernes 25, sábado 26 y domingo 27 de mayo.
Por acuerdo entre las instituciones, serán publicados en Bitácora (http://bitacora.eafit.edu.co), la revista digital del pregrado en Comunicación Social de la Universidad EAFIT, y en Acústica, la emisora web de la misma institución (http://acustica.eafit.edu.co). El domingo, la sala de redacción conjunta estará ubicada precisamente en EAFIT.
Todos los contenidos estarán unidos a través de la etiqueta #EligePerodismoJoven
“Es muy importante que se empiecen a crear este tipo de sinergias entre los diferentes medios universitarios, sobre todo para mostrarle a la ciudadanía la calidad de los trabajos que realizamos los estudiantes de periodismo de Medellín”, opina Jacobo Betancur, del periódico Contexto de la UPB.
Un proyecto colaborativo
Los profesores de las carreras de periodismo y comunicación social que se unieron tuvieron una primera reunión de coordinación y planeación hace dos semanas en la Universidad de Antioquia.
El martes 15 de mayo se encontraron en EAFIT tanto estudiantes y maestros, para acordar la metodología general. Y el viernes 25 harán en la UPB un consejo de redacción para ultimar detalles sobre el cubrimiento el día de las elecciones.
Cada medio universitario aportará desde sus principales habilidades y fortalezas. “Desde De la Urbe vamos a apoyar principalmente en la parte de análisis político. Y prepararemos materiales previos de audio y video para confrontar posiciones diferentes sobre los candidatos y el desarrollo del proceso electoral”, manifiesta Mauro Núñez, estudiante de la Universidad de Antioquia.
En la emisora digital Acústica, los estudiantes de la materia Radioperiodismo realizarán una transmisión permanente todo el día domingo, tanto en cabina como desde distintos sitios de la ciudad.
Por su parte, el periódico Nexos aportará sus periodistas y su experiencia en redes sociales para la creación de piezas gráficas informativas y la difusión del cubrimiento.
Los docentes de periodismo serán los editores quienes orientarán a los estudiantes-reporteros y revisarán los materiales que se irán publicando de inmediato.
“Esta actividad será una oportunidad para vivir a fondo una experiencia profesional y nos acercará al trabajo que algunos realizaremos una vez estemos graduados”, opina María Antonia Ruiz, estudiante de Comunicación Social de EAFIT.
Apoyo institucional
La alianza cuenta con el apoyo de los directivos de sus respectivas carreras, todas afiliadas al Capítulo Antioquia de la Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación, Afacom.
A su vez, los medios vinculados hacen parte de la Red Colombiana de Periodismo Universitario, integrada por medios de todo el país con el propósito de facilitar el trabajo conjunto de periódicos, emisoras, canales de televisión y medios digitales, así como para el intercambio de contenidos informativos.
Los profesores que lideran el proyecto consideran que será un espacio de aprendizaje importante en el que los alumnos pondrán a prueba sus habilidades, compartirán y conocerán las diferentes formas de abordar el periodismo desde los enfoques específicos de cada universidad.
Jesús Abad Colorado y Federico Ríos, dos reconocidos reporteros gráficos independientes, se cuentan entre los invitados a Visión, evento organizado por la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, cuyo tema central será Confrontando la nueva realidad colombiana: una mirada desde el posacuerdo.
Ambos exponen en estos primeros días de mayo, sus obras que muestran el conflicto y aportan a la construcción de memoria. Geografías de dolor y resistencia: soy testigo es la exposición de Jesús Abad Colorado en la Sala de Arte de Suramericana y la de Federico Ríos se encuentra en el Museo de Antioquia y hace parte de la exposición Movimientos de la imagen II.
Geografías de dolor y resistencia: soy testigo, contiene aproximadamente 160 fotografías, algunas de las más relevantes de la carrera de Colorado. En estas imágenes se evidencia el dolor que deja el conflicto y las contradicciones cono las que hay entre espiritualidad y guerra, también es muestra de una esperanza de paz, de la resistencia y resiliencia de quienes padecieron los horrores de la violencia. La obra es un resumen detallado y emotivo de realidades a veces opuestas que pertenecen a la misma dinámica social del conflicto colombiano.
Por su parte, Ríos muestra el rostro más humano del conflicto. Se centra en retratar a sus protagonistas, los saca del anonimato y los sitúa en sus ambientes, en su cotidianidad, sin importar el bando al que pertenecen. De esta forma elimina las diferencias ideológicas existentes entre los diferentes actores armados y fija la atención en esa condición humana que es igual para todos.
Estos dos fotorreporteros son quienes han captado con su lente una parte de la esencia de la sociedad colombiana. Sin embargo, es más lo que han observado y presenciado, eso que no queda en las fotos. De ahí la relevancia del intercambio de ideas y experiencias que tendrán en Visión.
Visión 2018 se realiza entre el 2 y 3 de mayo en la UPB (Medellín). La programación y las memorias del encuentro se pueden hallar aquí:
Ojalá me hubiese puesto la falda al entrar a la universidad; poner el carné, cruzar el torniquete y subir la falda entre las piernas, luego caminar tranquila y segura, porque hay otras cuantas chicas que visten igual que yo.
De pequeña me enseñaron a colocarme un short bajo el “yomber” del colegio por miedo a que algún –o alguna –bromista decidiera subirlo, tanto así que para el día de mi graduación aún los utilizaba. Nunca fue una elección, fue una costumbre que en algún momento consideré decisión propia con el fin de combatir mi inseguridad.
Soy una mujer caderona, insegura y caderona, ponerme pantalones cortos o minifaldas son batallas contra mi autoestima y el qué dirán. Jamás valorarán mis intentos frente al espejo de sentirme segura antes de salir de casa, o el miedo que me produce andar sola frente a un bar, tal vez por eso convertí mi guardarropa en pantalones y camisas, porque de nada me serviría salir confiada a la calle si mientras espero el bus un hombre me chifla desde la otra acera.
El día que decidí apoyar #UPBenfalda no lo pensé demasiado, tenía una motivación y, por extrañas razones, me sentía bonita con aquella falda frente al espejo. Pero no me sentí tranquila hasta pasar la portería de la universidad: en el camino dos hombres me lanzaron miradas mientras esperaba el bus; en la estación de Metro otro hombre se hizo exactamente detrás de mí al abrirse las puertas; ya sentada, un joven levantó su celular cada vez que ligeramente movía las piernas y lo dejó estático al bajarme en mi estación.
Me aterró el hecho de sentirme culpable de sus miradas, estúpidamente agradecí que no hubiera pasado a mayores, pero estar en el campus rodeada de mujeres vestidas similar a mí me hizo comprender que no es nuestra culpa distraer, y que sentirnos victimarias cuando somos las víctimas no es normal.
Si en la calle no puedo sentirme bien, el campus –por lo menos –debería ser mi lugar seguro, donde sintiera tanta tranquilidad, que mi falda o mi short fueran algo secundario. Ojalá, en vez de recomendarme evitar, les recomendaran respetar, para vestirme pensando en cómo me siento y no en cómo me tratarán. No es mucho lo que exijo ahora, quiero sentirme segura, ponerme una falda y que alguien me diga que luzco bonita, no que tres hombres en la calle me digan que quieren hacerme en la noche; pero qué puedo hacer si mi universidad me sugiere una vestimenta en vez de trabajar por nosotras.
LA FALDA FUE EL MOTIVO
Un comunicado con el que se pretendía ofrecer recomendaciones sobre la forma de vestir, durante las jornadas de clases, y que fue publicado en uno de los boletines electrónicos para los estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una controversia, que desde el seno de la comunidad universitaria, alcanzó a la opinión pública de la ciudad y del país, especialmente, por vía de las plataformas digitales.
Como respuesta a esta situación, a modo de protesta, en el campus se observaron a algunos hombres y a mujeres vestidos con falda; además, los estudiantes se manifestaron con varios letreros y con diferentes publicaciones digitales.
Las expresiones motivadas por aquel contenido, que después las directivas de la Universidad reconocerían que fue erróneo, eran un nuevo episodio de una discusión de interés público sobre los derechos y la libertad, relacionados con la identidad de las personas, particularmente, con la de las mujeres.
Desde Contexto abrimos varios espacios para la expresión de la comunidad universitaria sobre el debate en torno al vestuario, y sobre las cuestiones que aquel episodio debía convocarnos. Entre el 12 y el 20 de febrero, se hizo la convocatoria por medios electrónicos, y directamente se invitó a varios estudiantes, cercanos al debate, para que enviaran sus columnas.
Compartimos con ustedes las opiniones recibidas en nuestra Edición 64. Lea las columnas recibidas aquí:
Todos somos conscientes del escándalo que se generó en la Universidad Pontificia Bolivariana a raiz de una comunicación electrónica sobre el vestuario adecuado para asistir a clases, pero realmente, ¿qué nos queda de esto? Más allá de criticar, señalar y juzgar el comunicado del cual ya todos tenemos conocimiento debemos preguntarnos ¿qué viene ahora para la imagen de la Universidad?
Pudimos observar que el boom de todo este problema se dio mediante las diferentes redes sociales, pero también logramos ver que desde la prensa hubo fuertes declaraciones señalando el comunicado como retrógrado y machista, y dando a entender que la Universidad le está suministrado a sus estudiantes parámetros sobre cómo se debe asistir a la institución. El mensaje ocasionó que se despertara una protesta al interior del plantel educativo: asistir de falda a las clases, lo cual tuvo una mayor acogida por parte del género femenino, ya que las chicas se sintieron cohibidas para ejercer un derecho que la misma Constitución les otorga y es el del libre desarrollo de la personalidad (Atículo 16), pero también pudimos observar que algunos chicos se unieron a esta campaña para defender a sus compañeras de un machismo que esta inpregnado en la circular dada a conocer el 7 de febrero.
Así que está en nosotros como comunidad educativa preguntarnos, ¿en qué fallamos?, creo que la falla radica en recurrir a los prejuicios estéticos que se tienen del vestuario sin buscar soportes teóricos que nos argumenten las concepciones establecidas sobre un “buen” manejo de las prendas de vestir.
Debemos conocer cuál es el límite de nuestros saberes previos antes de dar una opinión y más si ésta involucra a la cantidad de personas que alberga una universidad como es la Pontifica Bolivariana, porque esto no solo crea una dispersión al interior, sino que la imagen ante un mundo en pleno Siglo XXI, con un pensamiento tan liberado, nos hace quedar como una institución arcaica que sostiene un pensamiento que se dejó atrás hace más de un siglo. Así que, en vez de avanzar en la imagen que se tiene de nosotros, estamos retrocediendo.
La invitación es para que revisemos qué comunicados sacamos, qué impresiones estamos dejando, y en qué tipo de saberes estamos formando, si en el de los prejuicios o en el de los argumentos claros y contundentes.
LA FALDA FUE EL MOTIVO
Un comunicado con el que se pretendía ofrecer recomendaciones sobre la forma de vestir, durante las jornadas de clases, y que fue publicado en uno de los boletines electrónicos para los estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una controversia, que desde el seno de la comunidad universitaria, alcanzó a la opinión pública de la ciudad y del país, especialmente, por vía de las plataformas digitales.
Como respuesta a esta situación, a modo de protesta, en el campus se observaron a algunos hombres y a mujeres vestidos con falda; además, los estudiantes se manifestaron con varios letreros y con diferentes publicaciones digitales.
Las expresiones motivadas por aquel contenido, que después las directivas de la Universidad reconocerían que fue erróneo, eran un nuevo episodio de una discusión de interés público sobre los derechos y la libertad, relacionados con la identidad de las personas, particularmente, con la de las mujeres.
Desde Contexto abrimos varios espacios para la expresión de la comunidad universitaria sobre el debate en torno al vestuario, y sobre las cuestiones que aquel episodio debía convocarnos. Entre el 12 y el 20 de febrero, se hizo la convocatoria por medios electrónicos, y directamente se invitó a varios estudiantes, cercanos al debate, para que enviaran sus columnas.
Compartimos con ustedes las opiniones recibidas en nuestra Edición 64. Lea las columnas recibidas aquí:
“No deseo que las mujeres tengan más poder sobre los hombres, sino que tengan más poder sobre sí mismas”
-Mary Shelley
No es para nadie un secreto que en un mundo patriarcal, dominado por hombres, las mujeres no tenemos una fácil labor a la hora de defender nuestras igualdades y reclamar lo que por derecho nos pertenece. Para muchos (y muchas), la estigmatización contra el genero femenino no es vista como una problemática social pues, desafortunadamente, el machismo es un fenómeno arraigado y persistente al cual nos hemos acostumbrado. No obstante, también somos muchas, incluso me atrevería a decir que la mayoría, las que no estamos de acuerdo con el trato de inferioridad y de degradación que constantemente recibimos.
Es de esta forma, que las movilizaciones en contra de los comportamientos que someten a las mujeres han empezado a tener eco en todos los rincones del mundo. Muchas de las mujeres que por muchos años han hecho parte de un mundo de y para los hombres, han decidido romper el silencio, pronunciarse, denunciar, decir “me too”, yo también. Lamentablemente, aún quedan muchas que por miedo permanecen en la penumbra y en la tortura del silencio, que prefieren someterse antes que asumir el riesgo de salir a un mundo desconocido en donde exponerse puede matarlas. Literalmente.
En Colombia, entre 2010 y 2015, 875.437 mujeres fueron víctimas de acceso carnal violento, no obstante, el 24% de ellas se abstuvieron de denunciar por miedo a las represalias. Lo más lamentable es que las estadísticas aumentan paulatinamente y, aunque el código penal colombiano asegura el castigo penal a aquellos que incurran en violencia sexual, los casos de impunidad son más que los penalizados.
La normalización del machismo genera repercusiones en todos los ámbitos de la vida de las mujeres, desde el desarrollo de su personalidad hasta el desempeño de su profesión. Según el último reporte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, “por cada ocho mujeres con estudios superiores en Colombia, hay siete hombres que han alcanzado el mismo nivel educativo”. No obstante la tasa de desempleo en las mujeres es de 11,6%, casi el doble que la de los hombres que es del 6,6%, lo que significa que, aunque son más las mujeres que llegan a una educación superior, son los hombres los que de quedan con la mayoría de los empleos y en muchos casos los que reciben hasta un 20% más de salario en cargos en los que ambos desempeñan las mismas funciones. Estas estadísticas ponen a Colombia en el puesto 92 en el ranking de los 155 países que mayor desigualdad de género presentan.
Es verdad que hay quienes dicen que el movimiento feminista no es más que una exageración o una estupidez pero, ¿no es una estupidez tener que anotar las placas del taxi al que nos montamos para mandárselas a algún amigo o pariente por si algo nos sucede, o tener que avisarle a los demás cuando llegamos a nuestra casa después de una salida con amigos? Si es que llegamos. Eso sí que es una estupidez. Me perdonarán ustedes si mis palabras carecen de sutileza pero es que la realidad en la que vivimos no es para nada sutil.
Y para hacer más énfasis en caso de que no esté claro el hecho de que el machismo es una realidad, los invito a que busquen en el Diccionario de la Real Academia Española el significado de la palabra FÁCIL. Una de las definiciones es: “Dicho especialmente de una mujer: Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales”. ¿No es indignante? ¿Una mujer es fácil por la forma en que decide o no manejar su sexualidad? ¿No debería ser eso una decisión personal que no tiene por qué ser juzgada por nadie y menos por la institución oficial que regula nuestra forma de expresarnos?
Es por esto que no debemos guardar más silencio, quedarnos calladas ya no es una alternativa, somos nosotras mismas las que debemos luchar por nuestros derechos, por ser escuchadas, por exigir la libertad sobre nuestros ideales y sobre nuestros cuerpos. Los paradigmas sociales arraigados pueden ser extremadamente difíciles de cambiar, pero para dar el primer paso somos nosotras las que debemos cambiar la forma en que nos vemos y nos hacemos ver. En nuestras manos está el demostrar que ser mujer no es una debilidad, que ser mujer es un gran privilegio que no debe ser menospreciado de ninguna forma. Si la única forma de conseguir el cambio es expresar abiertamente lo que pensamos, sentimos y merecemos, entonces, ¿por qué callar?
LA FALDA FUE EL MOTIVO
Un comunicado con el que se pretendía ofrecer recomendaciones sobre la forma de vestir, durante las jornadas de clases, y que fue publicado en uno de los boletines electrónicos para los estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una controversia, que desde el seno de la comunidad universitaria, alcanzó a la opinión pública de la ciudad y del país, especialmente, por vía de las plataformas digitales.
Como respuesta a esta situación, a modo de protesta, en el campus se observaron a algunos hombres y a mujeres vestidos con falda; además, los estudiantes se manifestaron con varios letreros y con diferentes publicaciones digitales.
Las expresiones motivadas por aquel contenido, que después las directivas de la Universidad reconocerían que fue erróneo, eran un nuevo episodio de una discusión de interés público sobre los derechos y la libertad, relacionados con la identidad de las personas, particularmente, con la de las mujeres.
Desde Contexto abrimos varios espacios para la expresión de la comunidad universitaria sobre el debate en torno al vestuario, y sobre las cuestiones que aquel episodio debía convocarnos. Entre el 12 y el 20 de febrero, se hizo la convocatoria por medios electrónicos, y directamente se invitó a varios estudiantes, cercanos al debate, para que enviaran sus columnas.
Compartimos con ustedes las opiniones recibidas en nuestra Edición 64. Lea las columnas recibidas aquí:
El síndrome de Diógenes encierra el contraste entre rodearse de cosas y, al mismo tiempo, vivir aislado de los demás. Ahora que la televisión internacional nos acerca historias como estas, las voces y el testimonio gráfico de un caso al sur del Valle de Aburrá, permite asomarse al drama detrás de este trastorno del comportamiento.
La fachada color crema y verde claro se ve desdibujada con las pilas de basura que logran cubrir hasta una parte de la puerta. Cartón, madera, botellas, traperas viejas, comida en mal estado y bolsas son la decoración del pasillo. El olor a pestilencia incrementa al acercarse. Adentro no se ve el piso ni se puede identificar en qué se camina. La basura logra ir hasta el techo en algunas partes. No hay servicio de agua ni de luz, pero igualmente los moscos, zancudos, cucarachas, ratas, dos gatos y dos gallos viven en esa casa donde apenas queda espacio para dos ancianos, de 80 y 98 años.
En medio de toda la basura sale una de las mascotas y también se le dificulta moverse por el lugar. Foto: Laura Restrepo P.
El dueño de la casa, Luciano Gutiérrez, es un quijote al que le hace falta la armadura. Los personajes comparten el bigote y un pensamiento diferente; el uno veía gigantes y el otro recolecta basura de manera compulsiva. El Sancho Panza de Luciano, es su tía, Ana de Jesús Gutiérrez, quien a pesar de no estar de acuerdo con la situación nunca sería capaz de dejar a su sobrino.
Desde hace 12 años empezó a acumular todo tipo de objetos en su casa y el barrio Restrepo Naranjo de Sabaneta, se vio afectado por plagas y malos olores. La situación ocasionó las quejas de sus vecinos. “No nos podemos descuidar con las bolsas de basura porque se las lleva y las entra a la casa”, expresa su vecina de al lado, Cristina Vélez.
En la mayoría de la casa la basura llega hasta el techo obstruyendo el paso. Foto: Laura Restrepo Posada.
En 2008 se iniciaron las intervenciones en la vivienda de Luciano y Ana de Jesús por parte de la Secretaría de Familia, Medio Ambiente y Salud, por medio de las cuales le ofrecieron un acompañamiento psicológico, apoyo económico con el subsidio Colombia Mayor, control de plagas, revisiones médicas, inscripción en el almuerzo comunitario y limpiezas al hogar de donde se han logrado sacar hasta tres volquetadas de basura.
A pesar de los beneficios que se ofrecen la situación no ha mejorado, para algunos antes empeora pues varios señalan que los esfuerzos han sido intermitentes. “Es un círculo vicioso, cada secretaría le pasa el problema a la otra y no salen haciendo nada”, declara Luz Estela Álvarez, otra habitante del barrio Restrepo Naranjo.
Al respecto, el técnico Marlon Pareja, de la Secretaría de Medio Ambiente, explica que son muchos los trámites que se deben hacer para preparar una limpieza, ya que solo hay una volqueta en el municipio y una limitación en las toneladas que pueden sacarse.
En la Secretaría de Familia aclararon que no se ha iniciado de nuevo el proceso de acompañamiento porque esperan respuesta de las directivas de esa dependencia.
La cama de Ana también está llena de ropa, cajas y sobras de comida. Foto: Laura Restrepo Posada.
Entre tanto, algunos vecinos intentan ayudar con las limpiezas. Por ejemplo, en la casa de Luciano Gutiérrez intervino la Asociación de Recicladores de Sabaneta.“El problema se volvió de salud pública, ya que una rata mordió a una niña del frente”, indica la representante de la Asociación, Ana Cecilia Hernández, para quien el trabajo tiene que ser con todas las secretarías.
El psicólogo Juan David Restrepo, al enterarse del caso y analizar las características de Luciano opina que: “está en una neurosis, con un carácter obsesivo compulsivo, que obedece a sus ideas e imaginarios mediante sus acciones, por esto debe tratarse de una manera muy comprensiva, sin obligarlo para que no recaiga”.
Ana de Jesús, la tía de Luciano, por su edad, solo sale de casa los domingos para ir a misa. Foto: Laura Restrepo Posada.
A pesar de las quejas, recomendaciones y labores realizadas por parte del Municipio y los vecinos Luciano continúa su actividad de acumulador. Alega que todo es reciclaje, que es una propiedad privada y que no tiene dónde más almacenarlo que su casa ya desdibujada por las pilas de cartón que cubren hasta la puerta.