Etiqueta: Medio ambiente

  • Esto pasa con los suelos afectados por incendios

    Los incendios forestales en el Valle de Aburrá y en el resto del país son un fenómeno cuya alerta puede variar por factores como el clima, pero su amenaza ambiental se mantiene. Una quema no se limita a dañar un puñado de árboles, sino que sus efectos pueden perdurar por mucho tiempo, afectando la salud del entorno y de las personas. 

     

    Por Juan José Yath Granados / juan.granadosg@upb.edu.co

     

    En los años ochenta y noventa, un cuerpo de bomberos voluntarios en la comuna 1 de Medellín respondía el llamado de algún fuego sin control en los bosques. Con pocos recursos, la agrupación sirvió a la comunidad por muchos años hasta su disolución en el nuevo milenio. Sin embargo las alertas se mantienen, como un incendio forestal ocurrido en agosto de 2023 dentro de la misma comuna.  

     

    La problemática de las quemas en el bosque no solo afecta a un municipio, sino a todo el país. Según la organización Global Forest Watch , Colombia ha perdido 370 mil hectáreas de cobertura arbórea por incendios forestales entre 2001 y 2023. La situación fue tal que, en el caso del Valle de Aburrá, la corporación Área Metropolitana publicó el día 23 de septiembre de 2023 un comunicado que explicaba la situación de emergencia del problema. 150 hectáreas de bosques fueron arrasadas por el fuego. Dicha organización registró este año varias quemas en sitios como el Cerro Quitasol (Bello), la Vereda Chorrera (Barbosa) o por la Autopista Norte.   

     

    El regreso de las lluvias en el mes de noviembre rebajó el peligro, pero ya a nivel nacional el IDEAM reportó en su informe técnico diario que el 18 de enero de 2025 los departamentos que estaban en alerta roja por riesgo de incendios eran: Amazonas, Antioquia, Arauca, Bogotá D.C., Boyacá, Caquetá, Casanare, Cesar, Cundinamarca, Guainía, Guaviare, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Norte De Santander, Putumayo, Santander, Vaupés y Vichada. La persistencia de este riesgo se demuestra en varias zonas del país con cicatrices de suelo quemado, por lo que vale preguntarse ¿qué es lo que rodea estos eventos ambientales? ¿Qué viene luego de que ocurren?

     

    ¿Cómo se forma y qué conlleva un incendio forestal?  

    Un ecosistema húmedo tropical no suele encenderse por sí mismo por su alta humedad y vegetación densa, pero es muy sensible a los incendios por cualquier chispa o señal de temperatura intensa. Alexander Ariza, ingeniero forestal, explica que la vegetación puede ser combustible para un incendio. Por ejemplo, las hojas y ramas caídas, al contacto con el fuego, arden fácilmente y expanden las llamas a más organismos en un efecto dominó que termina por dejar una gran herida en el ambiente.   

     

    Los incendios forestales en sí no tienen por qué ser sinónimos de tragedia, ya que es un proceso natural en muchos entornos. De hecho, hay casos en que un fuego promueve la renovación de plantas o disminuye el material combustible, evitando futuras quemas de gran magnitud, explica Ariza. Sin embargo, el ser humano ha alterado estos ciclos al aumentar la frecuencia y el nivel de daño de estos fenómenos. Un fuego descontrolado y violento puede traer consecuencias más allá del desanimo por ver un paisaje carbonizado. En el siguiente interactivo se muestran algunas de los efectos de los incendios forestales (Dale clic a los círculos brillantes para ampliar la información):

     

    Abrir contenido interactivo

     

    Interactivo hecho con información del Ingeniero forestal Alexander Ariza, la FAO y la OCDE

     

    ¿Cómo se recupera una zona afectada por incendios?  

    Cuando el fuego se termina, el mismo ecosistema se puede recuperar por sí mismo, dependiendo de qué tan severo fue el incendio, lo que se conoce como resiliencia. Si la quema fue intensa y alcanzó temperaturas altísimas, es necesaria la intervención del ser humano en un proceso llamado restauración ecológica, como explica el ingeniero forestal Alexander Ariza. La idea con esta iniciativa es asegurarse de que el ecosistema afectado regrese a su estado anterior al incendio. No se trata solo de sembrar plantas para llenar de verde el suelo, sino de comprender el cuerpo de flora y fauna que compone el ambiente para saber cómo tomar acciones.   

     

    “Los procesos de restauración ecológica tienen en cuenta el tipo de vegetación presente, es decir, no podemos restaurar un suelo que ha sido quemado en una zona con cualquier especie, tienen que ser especies propias del sitio, a eso se le conoce como especies endémicas”, explica Ariza a Contexto y añade que cada organismo cumple un rol en el balance de su ecosistema. Si se incluye alguna planta que no haga parte de esta estructura, el entorno se podría deteriorar aún más, sin tener las mismas condiciones de antes. 

     

    Fotos de una zona afectada por un incendio forestal en el barrio Batallón Girardot en Medellin. Fotos tomadas durante la evaluación del terreno. Area Metropolitana del Valle de Aburrá.

     

    La restauración ecológica es un proceso muy largo y requiere de constante monitoreo de las zonas afectadas para recopilar datos e información sobre cómo avanza el proceso y si se llega a las metas esperadas.  Estos procedimientos, son explicados más a fondo en el libro “Monitoreo a Procesos de Restauración Ecológica Aplicado a Ecosistemas Terrestres”, desarrollado por el Instituto Humbolt y en el que participó el Dr. Ariza. El texto habla de muchos aspectos a tener en cuenta para la restauración del suelo luego de sufrir distintos fenómenos como incendios forestales. Algunas recomendaciones son establecer desde el principio un plan de monitoreo con objetivos definidos. Además, aconseja incluir a comunidades que viven cerca de los sitios afectados en la restauración para que participen en la iniciativa y aprendan de los procesos.  

     

    Por otro lado, el mismo libro reconoce que Colombia no suele realizar restauraciones completas a pesar de la cantidad de casos de incendios que ocurren cada año. Los autores Carolina Murcia, Manuel R. Guariguata y Elena Montes comentaron la falta de recursos y de planeación de los procesos en 2018 (cuando se publicó el texto). Ariza confirmó lo mismo en 2024. Esta clase de campañas se reservan a zonas de gran importancia para la biodiversidad del país. “Realmente los procesos de restauración solo se hacen en donde los ecosistemas son, por sus características naturales, críticos, como un Parque Nacional Natural, o una reserva de la biosfera”, Comenta Ariza. 

     

    Por el lado del Valle de Aburrá, Área Metropolitana aplicó el Protocolo de Evaluación de Impacto Ambiental 9 veces desde el período de 2023 hasta fines de mayo de 2024. Este derrotero busca informar sobre el impacto que tuvo el fuego y así definir los pasos a seguir para una futura restauración. Esta medida aplica a “todos aquellos incendios de gran magnitud, que comprometen ecosistemas estratégicos o que ocurren en la interfaz con las áreas pobladas”, como explica la entidad en respuesta a un derecho de petición. Un ejemplo fueron los procesos realizados luego de una quema en el Cerro Quitasol en 2017, que incluyó un plan de monitoreo del área para analizar poco a poco cómo iba avanzando la recuperación.    

     

    ¿Cuáles son los posibles efectos a largo plazo de los incendios forestales?  

    Cuando un ecosistema que necesita restauración no la recibe, existe el riesgo de que no se recupere correctamente. El suelo puede terminar con una especie de capa que no le permite absorber los nutrientes y el agua de la lluvia, esto hace que poco a poco baje su calidad y erosione. Cuando este se degrada, las especies nativas no son capaces de crecer de nuevo, por lo que todo el ecosistema se desmorona, lo que lleva a la pérdida de bosque.

    En Colombia, muchas zonas que solían ser extensiones de diversos arboles terminaron como pastizales porque no hubo una recuperación completa del suelo. Un informe del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI mostró, por ejemplo, que el bosque pasó de representar el 81,65 de la Región Amazónica en 2020 al 81,06 para 2022 (284.286 hectáreas menos). Mientras que el pastizal, en ese mismo período, aumentó su área del 8,87 al 9,28, lo mismo que las tierras degradadas, del 0,16 al 0,40.   

     

    Por otro lado, el fuego descontrolado está relacionado al aumento de temperatura y al cambio climático debido a que el humo de los incendios contiene gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono. “Un mayor aumento de la temperatura o periodos climatológicos más severos como son los fenómenos del niño y la niña provocan o tienen una relación directa con el aumento de la severidad y de la frecuencia de los incendios, sobre todo en zonas donde estos no eran frecuentes”, Menciona Ariza.  

     

    Medellín ha visto poco a poco un cambio en el clima que podría influir en el riesgo de incendios. El servicio meteorológico Meteoblue reportó aumentos en la temperatura anual de la ciudad desde 1979 hasta 2023. Según la gráfica, la escala era mayor o menor entre un año y otro. Sin embargo, mientras que en el sigo XX se registraron en ciertas épocas menos 18 grados centígrados, el nuevo milenio mostró casos en que la temperatura rebasaba los 20 grados.  

     

    Los incendios también liberan material particulado. Estos contaminantes se concentran sitios como Medellín, los cuales quedan a veces atrapados en una formación tan estrecha como es el Valle de Aburrá, lo que pone en riesgo el bienestar de la población. La corporación Área Metropolitana explica que, en meses como marzo y noviembre, las nubes están a baja altura. Por lo que el calor de la radiación solar no logra elevar tan fácilmente las partículas por arriba de las montañas para que se vayan con las corrientes del aire. 

     

    ¿Qué medidas existen para controlar el problema de incendios forestales? 

    Las posibles amenazas que provoca el fenómeno del fuego son de las razones por las que existen sistemas de recopilación de datos sobre zonas afectadas por quemas, como comenta Jesús Adolfo Anaya, doctor en teledetección:  “Nosotros lo que hacemos es observar la ocurrencia de los incendios y hacer, digamos, un registro en dónde ocurrió el incendio, qué área tiene, qué intensidad tuvo”.  

     

     El doctor Anaya explica que es difícil conocer el por qué se provoca cada uno de los incendios forestales. Sin embargo, destacan razones como expandir la zona de pastizal para ganadería, o para limpiar de árboles un terreno potencial para construir casas. Es así, por ejemplo, que el Boletín del IDEAM sobre la detección temprana de deforestación señala que los incendios son parte de las causas en algunos focos de perdida de bosques, especialmente en zonas del Meta. Los datos de la publicación son del primer trimestre del 2024 y hacen evidente el papel de la ganadería y del acaparamiento de tierras en estos fenómenos. El fuego es a veces la solución fácil para arrebatarle espacio a los ecosistemas naturales. Por lo que es necesario que las ciudades tengan un constante sistema que detecte aumentos de temperatura o zonas de quema, como una señal de incendio. 

     

    La cuestión con las quemas no solo depende del municipio, sino también del sector que se trate. Adolfo Taborda fue parte del Cuerpo de Bomberos Voluntario del barrio Santo Domingo Savio en la comuna 1 de Medellín, mencionado al inicio del texto. Ejerció desde 1985 hasta principios de los noventa. Luego trabajó como socorrista de 1993 y se desvinculó luego del terremoto de Armenia en 1999. Participó en la atención de diferentes catástrofes, incluyendo incendios, los cuales ocurrían cada quince días durante el período en que ejerció su labor, fuesen forestales o en zonas urbanas. En ambos trabajos hizo parte de organizaciones que no recibían fondos del gobierno, así que él y su equipo se financiaban por sí solos. Aún sin tener las mejores herramientas, se encargaban de mitigar el fuego antes que nadie, como explica a Contexto: “cuando el Cuerpo Oficial de Bomberos llegaba, nosotros ya habíamos acabado casi toda la quema”. 

     

    Taborda socorría más que todo los fuegos ocurridos alrededor de Popular, pero también en otras partes del Valle de Aburrá. Hizo parte del equipo que combatió un incendio en el Salado, Envigado, en los noventa, que tomó casi veinte días extinguir, así como en una ladera cerca de Santa Elena en los años 2000. Una de sus más agradables experiencias al enfrentar quemas era el salvar vidas, pero no solo de personas o de árboles: “lo más hermoso eran los animales silvestres que salvábamos”. 

     

    Las causas más comunes de las quemas en Popular, según Taborda, eran para arrasar terrenos en laderas que luego serían ocupados como viviendas. Además, también ocurrían casos de descontrol del fuego en sitios donde se encendían llantas de vehículos, que muchas veces eran usados para construir edificaciones.  

     

    En la actualidad, la comuna 1 casi no sufre incendios forestales porque es un territorio que ha sido en gran medida acaparado por el casco urbano, en parte por los sitios arrasados para construir viviendas. Son pocas las zonas verdes que se encuentran. Ahora, las quemas más frecuentes son de tipo estructural, las que ocurren en edificios y casas. Popular pasó de recibir incidentes por fogatas descontroladas y bosque carbonizados, a más casos de fuego por pipetas de gas en las casas o chispas que escapan de basura ardiendo.  

     

    Taborda hace parte de la corporación de Con-vivamos, donde se encarga de coordinar labores que beneficien la paz con el territorio en la zona nororiental de Medellín, que incluye la comuna 1. Una de sus iniciativas es enseñar sobre la prevención de fuegos incontrolados. Que los incendios forestales ya no sean una gran preocupación en Popular evidencia el retroceso de sus zonas naturales, justo como ocurre en otros territorios del país luego de quemas provocadas por manos humanas. 

     

    Los incendios son una problemática que afecta tanto la biodiversidad del país, como la población en corto y largo plazo. Las soluciones tienen que ser un esfuerzo conjunto entre el Estado y la ciudadanía. El primero se debe encargar de aminorar los aportes al cambio climático y de la intervención sobre quienes suelen provocar los incendios forestales, además de reforzar los planes de restauración para evitar el deterioro de los ecosistemas. Por su parte, las personas de a pie les queda más que todo seguir las indicaciones para evitar el riesgo de quemas. Urge saber lo que puede ocurrir por una simple colilla de cigarro o fogata mal apagada en medio de la hojarasca.  

  • Por el bulevar de la 70 pasan los desafíos con la recolección de basura en la comuna 11

    Por Miguel Ángel Álvarez Mejía – Brandon Adrián Bustos Oliveros

     

    Lo que pasa con las basuras en la carrera 70 es la muestra de lo que ocurre en otros sectores de la ciudad. Varias recolecciones al día, barrido permanente, desechos que siguen acumulados o esparcidos. Detrás del problema de las basuras en Medellín hay una alta dosis de inconsciencia de algunos ciudadanos.

     

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    La carrera hacia la consolidación de Medellín como atractivo turístico se ha encontrado en últimos años con las molestias e inconformidades que genera el aumento significativo de basuras en algunas de las vías públicas. Según datos reportados a mitad del año 2023 por la gerencia de la operadora pública de aseo Emvarias, “se tienen identificados 2.200 puntos críticos donde se acopian basuras de forma desordenada y sin ningún tipo de control¨.

     

    Varios de esos puntos críticos están en la comuna 11, Laureles, un territorio que combina los usos residencial, turístico y comercial, atractivo para muchos visitantes. Sin embargo, en los últimos meses, tanto algunos residentes como comerciantes han manifestado un aumento significativo en la cantidad de basura que se encuentra en las vías públicas de la reconocida carrera 70 y sus alrededores; sector tradicional de hoteles, restaurantes y establecimientos nocturnos.

     

    Desde la circular primera hasta la calle 48, turistas, habitantes del sector y comerciantes conviven entre montones de basura que se acumulan varias veces al día en casi todas las esquinas de las 13 cuadras que conforman el emblemático bulevar de la carrera 70, muy visitado durante la Feria de las Flores o durante los encuentros futbolísticos de los equipos de la ciudad, específicamente por los aficionados de Atlético Nacional, que han convertido el lugar en su sitio de encuentro antes y después de los juegos en el estadio, a pocas cuadras de allí.

     

    El manejo de basura ha generado conflictos entre habitantes de calle, comerciantes, autoridades locales y empresas de servicio público. Algunos comerciantes afirman que la proliferación de basuras ha venido en aumento debido a que los habitantes en condición de calle se encargan de esparcirla en búsqueda de comida. Ana María Zuleta, cajera y mesera del establecimiento Los Verdes, afirmó: “Es muy incómodo con los habitantes de calle, que están desesperados porque uno saque la basura, para ver qué comen, dejando todo el reguero por ahí”. Por su parte, los comerciantes entrevistados afirmaron hacer parte de una cultura de reciclaje y tener compromiso con la selección de las basuras.

     

     

     

    Sectores diferentes 

    Pese a que los comerciantes de la carrera 70 zona norte manifestaron su inconformidad ante la crítica situación, algunos de la zona sur, por su parte, expresaron un fenómeno que particularmente caracteriza y marca la diferencia de las demás siete cuadras ubicadas entre la calle San Juan y la circular primera. Katherin Guzmán Rojas, directora operativa del G5, grupo empresarial conformado por La Tienda, Chamaca, Canalón, Rebeca y Wembley, afirmó: “Tú caminas desde San Juan hacia el estadio y la situación con las basuras, la prostitución, los vendedores ambulantes es muy diferente en con respecto a esta zona de la 70. Desde mi perspectiva, son los mismos empresarios quienes han permitido el incremento de la presencia de habitantes de calle gracias al mal uso de los residuos. Es un tema organizacional y administrativo de parte de ellos.”

     

    Por otro lado, en contraste con la versión de los comerciantes, los habitantes de calle aseguran que se ven obligados a esparcir la comida debido a la mezcla de residuos orgánicos con reciclables, lo que dificulta el proceso de selección de residuos que puedan seleccionar para alimentarse. “Los dueños de los negocios son egoístas, ¿qué les cuesta separar la comida del resto de la basura? Les falta un poco más de cultura respecto al reciclaje; los pocos comercios que reciclan es porque nos pagan a nosotros para que lo hagamos con sus desechos”, afirmó Juan Camilo Cardona, habitante de la calle desde hace aproximadamente 12 años. Sin embargo, pese a que según algunos habitantes en condición de calle se quejan de la poca cultura de reciclaje que hay por parte de los comerciantes, sacar la basura a destiempo, es una oportunidad para ellos; Juan Camilo aseguró, “que las empresas de recolección no pasen a recoger la basura es beneficioso para nosotros, porque ese es nuestro trabajo”. 

     

    Quienes residen el el sector sufren las consecuencias de las disparidades ente comerciantes y habitantes de calle. A su turno, Luis Fernando Cano, habitante de calle en el sector hace 2 años señaló: El problema es que no todos los habitantes de calle que son delicados y responsables, no tienen la cultura de destapar, seleccionar y volver a cerrar¨.

     

    Quienes tienen la tarea de limpiar las concurridas calles de la zona tienen su propia visión: “La verdad, la situación es crítica, los comerciantes sacan la basura a lo hora que quieren, los indigentes hacen de las suyas y no se aprecia el trabajo que nosotros hacemos, acá nadie recicla, los comerciantes mezclan la basura”, afirmó una operaria de barrido de la empresa Emvarias, quien pidió la reserva de su identidad.

     

    En 2022, la Alcaldía de Medellín ubicó una serie de contenedores para recolectar la basura de manera organizada, pero meses después desaparecieron. La operaria de barrido de Emvarias indicó: “Los contenedores grandes si  estaban, por supuesto; pero los quitaron debido al mal uso”, y desde su perspectiva ante la crítica situación tal cual como ella misma afirma, “la basura no se recicla, por lo que los habitantes de calle incrementan el desorden, yo pienso que la empresa presta el servicio adecuado pero los comerciantes e indigentes son muy desordenados.”

     

     

    Carrera 70 con circular tercera, febrero 21 de 2024

     

     

    Falta un ingrediente

    John Bedoya, actual jefe de operaciones de Emvarias señaló que en 2022 se buscó, a través de la contenerización, reducir el impacto de los residuos presentados en la vía pública. Se ubicaron exactamente 60 contenedores de 1,100 litros en la carrera 70 y avenida 80. En zonas residenciales, muchos usuarios vieron la estrategia como una herramienta de mejora en su entorno; esto ocurre cuando hay apropiación. Sin embargo, el funcionario explicó que, en sectores comerciales, a pesar de las campañas de pedagogía, no se les dio un buen uso.

     

    A pesar de que los vehículos y el personal de Emvarias redoblan esfuerzos para cumplir con las frecuencias de los recorridos y horarios establecidos en las rutas, la falta de conciencia de algunos ciudadanos echa abajo todo esfuerzo por el correcto manejo de los desechos. Bedoya indicó que “el inadecuado manejo de los residuos es el problema más complejo actualmente; esto se refiere al incumplimiento de los horarios establecidos para la recolección de basura en los establecimientos y a la escasa cultura de reciclaje, lo que fomenta el desplazamiento de habitantes de la calle hacia la carrera 70″.

     

    Según algunos comerciantes, los camiones de basura hacen un recorrido cada 4 horas al día. Por otra parte, agentes de la Policía Nacional en la zona afirmaron que solo se realizan dos veces al día. “Emvarias, como prestador de servicio público de aseo, cumple completamente con las 523 rutas semanales a través de sus 1,150 operarios, mediante las rutas de recolección y transporte de residuos sólidos, así como las acciones de limpieza. Todos los sectores de la ciudad tienen, como mínimo, recolección dos veces por semana, pero en la carrera 70, debido a la gran afluencia de personas y su condición de sector comercial, se lleva a cabo tres veces al día, específicamente por la mañana, tarde y noche, con el objetivo de mitigar el impacto del aumento de residuos sólidos”, indicó Bedoya.

     

    El jefe de operaciones de Emvarias aclara que en algunas ocasiones se han adelantado campañas pedagógicas con los comerciantes en colaboración con la Secretaría de Medio Ambiente y Cultura, con el fin de ser garantes y promotores de la educación sobre residuos para los comerciantes. No obstante, señaló que este es “un problema interminable”. Una de las operarias de barrido de Emvarias afirmó que no ha habido cambios en su quehacer cotidiano, en la frecuencia de barrido: “Yo no he notado ningún cambio, los horarios, las rutas y la responsabilidad es la misma”.

     

    En esta zona concurrida de la comuna 11, la presencia de la seguridad pública es notoria. Jorge Gallo, patrullero adscrito al CAI  de La Macarena afirmó: “Uno trata de hacer el control con los comerciantes, pero ellos deben respetar los horarios para sacar la basura y no cuando se les dé la gana, para ello hay un horario establecido de recolección de basura”.

     

    Todos apuntan a algunos comercios

    Residentes, habitantes de calle, autoridades y voces desde el comercio sostienen que el problema radica en la mala gestión de algunos establecimientos comerciales, tanto en la 70 norte como en la 70 sur. Según el artículo 111 del Código de Seguridad y Convivencia, la Policía puede imponer sanciones a quienes hagan una mala gestión de sus residuos. Además de recibir este apoyo, Emvarias adelanta labores de sensibilización y reeducación. Las herramientas existen pero hay consenso en que es necesario redoblar esfuerzos. “Con quienes cometan comportamientos contrarios a la convivencia ciudadana se le toman medidas correctivas, comparendos monetarios o reeducativos emitidos por parte del inspector de policía”,  señaló el patrullero Gallo.

     

    Según el jefe de operaciones John Bedoya, Emvarias recolecta en promedio 1.900 toneladas de residuos al día en el distrito de Medellín. Sin embargo,  no solo han registrado un aumento significativo en los residuos, sino también en la indisciplina de algunos ciudadanos en el manejo de la basura, especialmente en la disposición para la recogida fuera de los horarios. “Es un tema de corresponsabilidad”, señaló el servidor.

     

    ¿Cuándo se hace el barrido de su sector? Averigüe las frecuencias en el aplicativo de Emvarias disponible AQUÍ.

     

    Las voces de los empresarios del sector son diversas; algunos matizan la postura de sus colegas comerciantes: “Yo la verdad no lo veo así tan alarmante, no. Es normal”, afirmó Juan David Roldán, administrador del hotel Villarreal, ubicado sobre la carrera 70 , quien señaló que suele ver a los operarios de Emvarias “por lo menos cada dos días”, a la vez que marca una diferencia clara en el  manejo que se le brinda a los residuos dentro del establecimiento y el posterior tratamiento que puedan recibir una vez están fuera del hotel.

     

    La situación de la famosa carrera 70 evidencia un conflicto que existe en otras zonas de Medellín y sus municipios cercanos. En general, la falta de cultura de separación y reciclaje, también de compromiso con los horarios y frecuencia de los recorridos de recolección son algunos de los desafíos que hay que superar para volver a los años de “la tacita de plata”.

     

     

    Conozca cuándo pasa el camión recolector por su casa, en el mapa interactivo de Emvarias, disponible AQUÍ.

     

     

    “La verdad la situación es crítica; los comerciantes sacan la basura a lo hora que quieren, los indigentes hacen de las suyas y no se aprecia el trabajo que nosotros hacemos”. Operaria de barrido de Emvarias

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • El invierno deja huellas cada vez más profundas en Antioquia

    Duvian Arleison Castrillón, quien murió sepultado por un alud cuando transitaba por la vía que comunica los municipios de remedios y Segovia, en el Nordeste Antioqueño, es el caso número 61 de personas fallecidas en situaciones asociadas al incremento de las lluvias durante el año 2022 en este departamento.

     

    Crecientes súbitas, avenidas torrenciales, vendavales y caída de estructuras, son el tipo de situaciones en las que se han presentado la mayoría de estas muertes, la parte más sensible de una situación que también incluye daños en viviendas y vías; estos últimos, que afectan especialmente zonas como el Suroeste, donde se prepara la cosecha cafetera, en medio de la incertidumbre sobre cómo sacar millones de sacos a los pueblos y a los puertos.

     

    En Medellín, la transformación del paisaje por el aumento desmedido de la construcción en zonas de laderas es el rasgo más visible del contexto en el que impactan los fenómenos climáticos que llevaron al aumento de las lluvias durante el presente año. Los habitantes de la capital de la montaña se han acostumbrado a los fuertes aguaceros a media tarde y a los trancones que les siguen, en los cuales son parte del paisaje los vehículos de emergencia que corren a atender caídas de árboles, inundaciones, deslizamientos y daños en viviendas de todo tipo y estrato, porque los efectos se han sentido desde la comuna 2, Santa Cruz, hasta la 14, El Poblado.

     

    Pérdidas humanas y daños materiales están entre los efectos inmediatos, pero las lluvias están dejando huellas más profundas en las vidas de los antioqueños, al punto que están incidiendo en movimientos migratorios al interior de la ciudad.

     

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    Ante los acontecimientos de los últimos días, queremos compartir con ustedes el relato detallado de la situación, recogido en ese reportaje realizado con el apoyo de Mutante.org. Haga clic en la imagen para leerlo.

     

     

    En la siguientes imágenes, acérquese a los lugares y los rostros que tienen estas vidas que se viven entre la zozobra y los escombros, en medio de las lluvias.

     

    1. Tarcisio Agudelo señalando la quebrada La Iguaná desde el segundo piso de su casa la cual quedó destrozada desde el pasado 17 de mayo.

    2. Las grietas, al interior de la casa de Tarcisio Agudelo, cubrían la mayoría de la vivienda que permanecía con orden de desalojo desde 2018 por parte del Dagrd.

    3. Fachadas de las casas, en estado de evacuación, al costado sur de la quebrada La Iguaná, comuna 13 (San Javier).

    4. Muchas de las casas del sector (El Pesebre) quedan al costado de la quebrada, permitiendo que al subir el caudal haga estragos en las casas.

    5. Al interior de la vivienda de Luz Daza, en medio de escombros y barro, la única esperanza y signo de fe es la virgen.

    6. Varias de las viviendas del sector El Pesebre colindando con la quebrada La Iguaná que arrastra escombros y piedras generando tensión en los habitantes cuando llueve.

    7. Vista del río Aburrá desde la casa de Martín Berrío, ubicada en el sector de La Primavera, municipio de Barbosa.

    8. Martín Emilio Berrío mira a la cámara frente a una de las casas que está al borde del río entre tierra y arena.

    9. Una de las viviendas abandonadas al costado del río Aburrá en el sector de La Primavera, Barbosa.

    10. Varias casas de cuatro pisos con los cimientos en una de las piedras que ayuda a contener el caudal de la quebrada La Iguaná, sector Los Búcaros, barrio El Pesebre.

    11. Bienvenida de la casa de Luz Daza tras una de las constantes inundaciones de su casa, barrio El Pesebre.

    12. Vivienda de Luz Daza con marcas de humedad. Al costado los escombros que usa para subir el nivel del piso de su casa.

    Fotografías: Alejandro Zapata Peña.

     

     

     

     

  • Está verde la implementación del nuevo código de colores para separar residuos en Medellín

     

    Juan Pablo Mejía Dussán / juan.mejiad@upb.edu.co

     

    Desde el primero de enero de este año está en vigencia la Resolución 2184 de 2019, la cual establece que en todos los municipios del país que cuenten con un plan activo de aprovechamiento de residuos sólidos, los usuarios del servicio público de aseo deberán realizar la separación de estos de acuerdo con el código de colores implementado en dicha resolución.

     

    Empresas Varias de Medellín (Emvarias, perteneciente al Grupo EPM), la organización prestadora del servicio público de aseo en la ciudad, tiene como deber acogerse a los lineamientos de esta resolución, además de lo establecido en el Decreto 2981 del 2013. Este último dicta que uno de los principios básicos para la prestación del servicio de aseo es que este se desarrolle de acuerdo con lo definido en el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS) vigente en cada municipio.

     

    El PGIRS vigente en Medellín es el actualizado en 2016, por lo que no está articulado aún con el nuevo código de colores. Por ello, “seguimos dando continuidad a la prestación del servicio tal y como lo veníamos haciendo desde antes de que saliera esta resolución (la 2184 de 2019)”, explica el ingeniero ambiental Jhony Serna, profesional de aprovechamiento de Emvarias.

     

    La normativa está y debe ser cumplida

     

    ¿Significa entonces que el código de colores no se implementará en Medellín hasta que no se actualice el PGIRS con todos los lineamientos y normativas? No estrictamente. Aunque no se haya tramitado la actualización del PGIRS, la Resolución 2184 debe ser acatada por los usuarios de este servicio público.

     

    Según el ingeniero Serna, “el hecho de que no se haya actualizado el PGIRS no exime al usuario de cumplir la implementación de la norma”. Además, advierte que, si en el tiempo que ha transcurrido desde que entró en vigencia la resolución no se ha dado la implementación del código de colores, deberían verse esos meses reflejados en la preparación, pedagogía, planeación y elaboración de planes internos por parte de cada uno de los usuarios, de modo que, una vez actualizado el PGIRS, la adaptación a este sea más rápida.

     

    Se espera que para finales de mayo del presente año se presente la actualización del nuevo Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos, de tal modo que para esa fecha avancen de manera progresiva los programas y jornadas de pedagogía por parte de las autoridades ambientales y de las entidades correspondientes.

     

    A principios de marzo de 2021 la secretaria de Medio Ambiente, Diana Montoya, informó sobre la sensibilización en cuatro comunas y dos corregimientos de la ciudad sobre la adecuada separación de los residuos sólidos en la fuente. Según Montoya, esta campaña de pedagogía identificó los sectores a intervenir y se realizó mediante alianzas con organizaciones de recicladores.

     

    Estos últimos dos elementos se cohesionan en el plan de aprovechamiento de residuos sólidos articulado por Emvarias y las autoridades y entidades ambientales, pues implica que la correcta separación de los residuos sólidos agilice dos procedimientos que se desarrollarían según el nuevo código de colores: por un lado, está el de la labor de los recicladores de oficio que recolectan puerta a puerta el material aprovechable. Para Serna, “ese es el momento de entregar el reciclaje, y no entregarlo junto con los demás residuos ordinarios porque lo que va a pasar es que irá a parar al relleno sanitario y no podrá ser aprovechado”.

     

    El segundo procedimiento depende de la adecuada separación. Corresponde a la implementación de rutas selectivas de recolección de residuos sólidos, lo cual está contemplado en el ya mencionado Decreto 2981 y en lo que Emvarias ya está trabajando, que cuenta desde 2017 con una ruta selectiva para materiales aprovechables y, según el ingeniero Serna se estudia otra para residuos orgánicos: “Estamos en pruebas piloto para poder tener a mediano plazo una ruta que recoja solamente este tipo de residuos”.

     

    Las jornadas de sensibilización y la pedagogía desde diferentes sectores han sido los focos de trabajo desde la actual administración para la transición hacia el nuevo código. A pesar de ello, la implementación plena del mismo en la ciudad es incierta, por lo menos, para 2021.

     

    Además, la aplicación del código de basuras se cruza con uno de los proyectos planteados en el PGIRS para este año: el control de puntos críticos en cuanto a la recolección y la generación de residuos sólidos en la ciudad. Por ello, no habría capacidad operativa para poner en marcha las rutas selectivas.

     

    Este es el esquema de colores para la separación de residuos sólidos que está vigente desde enero de 2021. Ilustración: Ministerio de Medio Ambiente.

     

     

    Implementación en organizaciones: dos casos

     

    Sin embargo, los generadores de residuos son quienes adquieren la parte activa en la aplicación de la nueva norma mediante una correcta separación de residuos sólidos en la fuente, que ya está reglamentada por una normativa anterior. La nueva dictamina los colores que identifican los diferentes residuos sólidos generados.

     

    En las organizaciones generadoras de residuos, asumir el nuevo código de colores no depende solo de ajustar su Plan de Manejo Integral de Residuos Sólidos (PMIRS). “La gestión es todo lo que tiene que ver con la separación, el transporte y la disposición adecuada con los gestores”, como indica Jhon Alexander Chalarca, profesional de Sostenibilidad de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), quien además señala la importancia de un acompañamiento en comunicación y capacitaciones.

     

    La UPB recibió en febrero de este año la certificación plata en el Sistema de Gestión Basura Cero del ICONTEC, por sus acciones de aprovechamiento y disminución en la generación de residuos sólidos. La Alcaldía de Medellín, por su parte, logró la certificación oro en este mismo sistema de gestión y “bajo ese proceso logramos aumentar los porcentajes de aprovechamiento de los residuos sólidos reciclables generados dentro del Centro Administrativo Municipal (CAM). Cuando empezamos con la implementación del PMIRS en 2020, la taza de aprovechamiento de residuos sólidos era del 23% y ahora es del 43%”, comentó Róbinson Mesa, contratista de la Unidad Ambiental de la Secretaría de Suministros y Servicios.

     

    Ambas instituciones integraron este sistema de certificación mediante sus PMIRS para dar vía al nuevo código para la gestión de residuos. Sin embargo, ambas certificaciones y procesos se lograron a lo largo del año pasado, es decir, durante el comienzo de la pandemia por Covid-19, caracterizada por el teletrabajo y la consecuente baja en la generación de residuos.

     

    ¿Se puede mantener los estándares que exige la nueva norma con los espacios de trabajo nuevamente ocupados? Gabriel Jaime Foronda, tecnólogo ambiental de la jefatura de Servicios Generales de la UPB considera que “con el tema de la alternancia se ha ido implementando poco a poco el código de colores, es algo que se tiene que hacer paulatinamente”.

     

    En la UPB las estrategias de aprovechamiento continúan bajo los nuevos lineamientos. En las medidas adoptadas por la Secretaría de Suministros y Servicios para el CAM, el primer paso para ajustarse a las nuevas regulaciones fue la dotación de implementos como contenedores y recipientes. Según Mesa, “se hizo un análisis que dio como resultado la identificación de aquellos espacios que mejor aportarían en el CAM al proceso de separación en la fuente”.

     

    Pero lo pedagógico es una cuenta pendiente. Robinson Mesa explica que la nueva forma de separación requiere preparar al personal de aseo y funcionarios. Con estos últimos están los mayores retos, para la separación en la fuente, según el servidor.

     

    Ambas instituciones han complementado sus PMIRS con estrategias para la disposición final de los residuos, una vez separados en el centro de acopio, con planes de identificación de gestores de recolección. La Alcaldía estableció un “proceso de aprovechamiento de residuos orgánicos a través de compostaje en el vivero municipal y también tenemos un proceso de reciclaje de todos los residuos reciclables que genera el CAM”, expresa Mesa.

     

    Chalarca aclara también que la UPB ha hecho “un contacto más formal con los gestores y proveedores de este tipo de residuos y lo que hacemos es identificarlos, hacerles un sondeo según las propuestas que ellos tienen, hacemos las visitas a sus instalaciones para el reconocimiento del manejo de residuos y toda la gestión ambiental y social que tengan. Así los identificamos y seleccionamos”.

     

    ¿Qué pasa con los usuarios que no cumplen y cuál es el vacío en la norma?

     

    Aunque ambas instituciones no han logrado implementar al 100% el nuevo código de colores, sus planes internos ya concuerdan con la nueva normativa. Pero para aquellos usuarios generadores de servicios que no desarrollen o implementen debidamente dicha resolución, ¿qué hay que tener en cuenta?

     

    Lo primero es que el Decreto 2981 de 2013 dicta dentro de las obligaciones de los usuarios el cumplimiento de la separación de los residuos en la fuente tal y como lo ordene el PGIRS vigente en el municipio. Actualmente, el código de colores vigente en este plan establece que los residuos deben ser depositados en recipientes o bolsas de color azul, gris, negro y verde.

     

    Aunque la resolución ya entró en vigencia, no obliga al usuario a que deba separar los residuos en los colores que establece: blanco, negro y verde; sino que determina que se debe implementar el código según lo que plantee el PGIRS. Por este motivo, el código de colores no es de obligatorio cumplimiento para las diferentes actividades económicas, hasta que no se presente la actualización del PGIRS.

     

    Hasta aquí, lo viable es que la ciudad la separación tal y como se viene haciendo, mientras se crean y organizan las capacidades operativas que la nueva norma requiere.

     

    En la Alcaldía de Medellín se implementaron puntos intermedios como estos, ubicados en cada piso y en el centro de acopio, con recipientes blanco y negro para separar los residuos orgánicos de los que no lo son. Los primeros resultados no fueron satisfactorios revelaron voceros institucionales.

    Foto. cortesía. >>

     

     

     

    Otro punto es el que tiene que ver con el incumplimiento de la norma. Según un Abecé del código de colores lanzado por el Gobierno Nacional, las entidades municipales son las encargadas de establecer las sanciones para aquellos usuarios que no cumplan con el código de colores. A marzo de 2021 no se ha actualizado el PGIRS municipal que estipula las medidas de control y sanción, por lo que estas aún se desconocen. Sin embargo, hay sanciones económicas establecidas en el Código Nacional de Policía y Convivencia para aquellos usuarios que no separen en la fuente los residuos sólidos ni los depositen selectivamente en el lugar destinado para su recolección.

     

    La implementación del código de colores en la ciudad está en desarrollo. Depende de la actualización del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos -PGIRS -, mientras los usuarios se adaptan a la nueva separación en la fuente y la pedagogía continúe de forma correcta y constante.

     

    ESCUCHE AQUÍ UNA EXPLICACIÓN DE LOS AVANCES EN MEDELLÍN

    DE LA NUEVA NORMATIVA PARA SEPARACIÓN DE RESIDUOS

     

     

     

  • El medio ambiente en redes sociales

    Por: Daniela Morales Medina / daniela.moralesm@upb.edu.co

     

    El medio ambiente se ha vuelto un tema cada vez más relevante y del que se habla en redes sociales. De allí la pregunta: ¿Cuáles y cómo son los propósitos que encaminan a las juventudes a actuar por su futuro?

     

    Clic en la imagen para navegar la multimedia:

    Las redes sociales se han convertido en un factor clave en la formación de conciencia ambiental.

    Foto: Virtual Climate Strike.

     

    Trabajo para el curso Periodismo Electrónico, orientado por el profesor Gabriel Lotero Echeverri.

     

  • Días después, llega la respuesta del Gobierno al paso de ETA por San Andrés

     

    El paraíso que muchos reconocen en San Andrés por su mar colorido y otros atractivos está en un momento de crisis e incertidumbre por la tormenta que afectó las islas, en plena recuperación de la pandemia.

     

    Por: Luisa Sepúlveda / luisa.sepulveda@upb.edu.co

     

    El huracán ETA alcanzó categoría cuatro en los días pasados y aunque a su paso por el archipiélago colombiano todavía era una tromenta tropical, dejó estragos notables. Las lluvias ocasionaron inundaciones en muchos sectores de San Andrés y daños a las viviendas, caída de árboles que pusieron en riesgo la integridad de los habitantes y la ruptura del tubo emisario de aguas residuales, por el fuerte oleaje que se presentó.

     

    Desde el lunes 2 de noviembre, los habitantes de San Andrés y Providencia estuvieron enfrentando la situación con angustia y expectativa, además, en medio de una pandemia que afectó gravemente su economía. El pasado jueves 5 de noviembre, el Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales), mediante el comunicado especial N°099 pronosticó la persistencia de lluvias fuertes, actividad eléctrica, vientos fuertes con rachas, marejadas y mar de fondo en el Caribe.

     

    El Consejo Departamental de Gestión de Riesgo ha recibido en línea directa más de 300 reportes de la ciudadanía destrozos ocasionados por el fenómeno climático. Son 250 las solicitudes de ayuda mediante la plataforma digital de la entidad.

     

    Sectores cercanos al famoso “Hoyo soplador” fueron los más afectados por las lluvias, los vientos y el oleaje. Foto: Cortesía John Hudson.

     

    Toda la Isla se ha visto afectada por las lluvias persistentes y los vientos de alta intensidad que se han presentado en los últimos días. Por ello, las zonas más afectadas corresponden a los sectores costeros y barrios con fallas en sistemas de acueduto o alcantarillado, mientras que los fuertes vientos en todo el territorio han ocasionado emergencias incluso en las partes más al centro de las islas.

     

    Según el jefe de bomberos de San Andrés, Willy Gordon Bryan, “todo el borde costero, donde se encontraban ubicadas algunas pocas familias y aproximadamente 20 establecimientos de negocios alrededor del hoyo soplador fueron los más damnificados a causa del coletazo del huracán ETA”.

     

    El cuerpo de bomberos logró socorrer 64 viviendas en las cuales habitan aproximadamente 230 personas y talaron más de 400 árboles para la seguridad de los habitantes de la Isla. Willy Gordon, jefe de bomberos de San Andrés, indicó que los principales inconvenientes que se han presentado a la hora de auxiliar a las familias y a las personas vulneradas, es no poder suplir de forma inmediata sitios de albergue y víveres básicos para la subsistencia.

     

    Siaris Livingston es residente del barrio Natania. Su vivienda quedó sin techo, a causa del viento y las lluvias, reveló que sin la ayuda de autoridad alguna, ha debido atender la situación.

     

    El barrio Natania fue justamente uno de los más afectados. En sus calles angostas se concentra el agua lluvia, que ha saturado los sistemas de desagüe, lo que ocasiona innudaciones agravadas por las aguas residuales.

     

    En otros barrios como Serranilla y Back Road parte baja, la situación es similar: los residentes no descansan y permanecen en alerta para evitar el daño de sus bienes materiales, ya que el agua puede entrar hasta sus residencias.

     

    Las inundaciones se extendieron por varios sectores de San Andrés y agravaron las fallas de los sistemas de saneamiento básico. Foto: Cortesía Julián De Ávila.

     

    Los establecimientos ubicados en la costa sur de la Isla, fueron afectados de manera significativa; restaurantes, talleres, viviendas y lugares recreativos, recibieron el azote de las olas y la brisa, al punto que muchas construcciones se fueron al piso y los negocios que antes estaban vacíos por la pandemia, ahora están en ruinas.

     

    La familia Ramírez, que reside en el sector del Hoyo Soplador, al sur de la Isla, expresó que el coletazo del huracán ETA hizo que el techo de su domicilio cayera, el agua dañó muebles y enseres, y el servicio de energía fue interrumpido por la caída de árboles. Han recibido algunos alimentos y han colaborado con las labores de limpieza de los bomberos, que buscan recoger los árboles caídos y despejar la calle.

     

    La Gobernación declaró el estado de calamidad pública en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, debido a los efectos devastadores que dejó el coletazo del huracán ETA. Los habitantes de las islas reclaman ahora más que nunca la presencia del gobierno colombiano.

     

     

    El presidente de la República visitó San Andrés el pasado 8 de noviembre y abrió comenzó una serie de reuniones con delegados del Gobierno Nacional que harán control y gestión del riesgo en sectore críticos, evaluarán los daños ocasionados por ETA y trabajarán con líderes comunitarios en la recuperación de la actividad social y económica en las islas. La Ministra del Interior, Alicia Arango, fue designada para gerenciar un plan de acción que dará prioridad a la recuperación de la agricultura, la pesca, el comercio y el turismo, para lo cual es clave que la opinión pública se sume al propósito, eligiendo las islas como su destino de viaje.

     

    << Las inundaciones afectaron especialmente a sectores donde ya había problemas con las redes de alcantarillado. Foto: Cortesía Julián De Ávila.

  • Tormentas y virus. Entre calamidades, San Andrés busca mantener su turismo

     

    La tormenta tropical ETA pasó justo cuando el archipiélago se la juega por la implementación responsable y efectiva de los protocolos de bioseguridad para recuperar su vida turística y su economía.

     

    Por: Luisa Sepúlveda.

     

    San Andrés se ha catalogado como uno de los destinos turísticos más apetecibles para viajar, conocer y disfrutar de la experiencia que brinda este paraíso en medio del mar. Desde el 25 de marzo se decretó en toda Colombia el aislamiento preventivo obligatorio, las islas del archipiélago se atuvieron a este mandato y durante los meses de confinamiento si industria turística no tuvo ingresos. Cuando, según datos de la Cámara de Comercio de San Andrés, cerca de 2.500 visitantes nacionales habían regresado desde la apertura, la tormenta ETA llegó para imponer retos mayores a la recuperación.

     

    “Se ha trabajado duro de la mano de la Secretaría de Turismo, para que los establecimientos y los prestadores de servicios turísticos conozcan y puedan aplicar las medidas de bioseguridad. La Secretaría de Turismo lleva varios meses haciendo sensibilizaciones de bioseguridad para que esto pueda llevarse a cabo”, expresó Hans Burtscher, coordinador del área de capacitaciones de la Secretaría de Turismo en San Andrés.

    El transporte para actividades recreativas asumió protocolos basados en el control de capacidad.

    Foto: Cortesía.

     

    La Isla ha sido uno de los lugares más afectados por la pandemia, puesto que debe sus ingresos en un 90% a las personas que la visitan. Desde el 1 de septiembre el aeropuerto de San Andrés abrió sus puertas con los debidos protocolos de bioseguridad, como el lavado de manos y el distanciamiento social y, si bien se ordenó la prueba de antígeno para descartar posibles contagios del virus que pusieran en riesgo a los habitantes de la Isla, el pasado 24 de septiembre el Ministerio de Salud indicó que la prueba no será requerida a los viajeros para entrar.

     

    La ingeniera ambiental, Zaira Abrahams, está capacitada para hacer seguimiento a los hoteles con el fin de garantizar un paseo bioseguro a los turistas. Afirmó que alrededor de un 30% de los hoteles de la Isla están en funcionamiento, debido a que, el 70% restante no ha contado con la posibilidad de implementar todas las medidas necesarias y requeridas para brindar un servicio de calidad y seguridad a los turistas o están en espera del aval por parte de la Secretaría de Salud para reactivarse y reanudar sus actividades.

     

    Los hoteles pertenecientes a ese 30% mencionado por la ingeniera ambiental, ya cumplen con los requerimientos exigidos para su funcionamiento, como la implementación de los puntos de desinfección en los espacios estratégicos, tapete desinfectante para el calzado, dispensadores de gel antibacterial y alcohol, distanciamiento, además del uso de colchones y almohadas antifluido o con su respectivo forro, también la caneca roja para el deshecho de los tapabocas es un aspecto que han efectuado estos hoteles, entre otras medidas preventivas.

     

    Yasmin Sepúlveda, gerente del Hostal El Vecino, afirma que constantemente se les hace seguimiento a los turistas que se hospedan en el hostal, para que cumplan los protocolos exigidos de cuidado individual; diariamente deben llenar los visitantes una encuesta relacionada con los síntomas que puedan presentar.

     

    También afirmó que desde que reanudaron su actividad en el hostal, exactamente el 5 de octubre, hasta la fecha, han recibido cerca del 10% de huéspedes de lo que era habitual antes de la pandemia. Aun así, desde el primer momento que llegan los turistas, se ponen en práctica las medidas pertinentes, como la toma de temperatura, deben poner su calzado en el tapete desinfectante, las maletas se rocían con solución de hipoclorito de sodio, el debido lavado de manos y luego deben proceder a echarse gel antibacterial y solo una persona puede quedarse en os trámites de recepción.

     

    La Secretaría de Turismo en San Andrés, desde el área de capacitaciones, puso en marcha un curso de servicio al cliente para los prestadores de servicios turísticos en la Isla, con el fin de garantizar un servicio de calidad con los protocolos necesarios, explicó el coordinador del área de Capacitaciones de la Secretaría de Turismo, Hans Burtscher.

     

    Además, la Gobernación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, mediante un comunicado, informó que desde el pasado 15 de octubre se dio la apertura oficial de las playas de Spratt Bight como prueba piloto, con todos los protocolos de bioseguridad para el disfrute de residentes y turistas.

     

    El gobernador Alen Jay Stephens, junto con varios miembros de su gabinete, hicieron la debida inspección a la playa Spratt Bight; en donde se tomaron algunas medidas y restricciones para ingresar, entre las que se destacan la toma de temperatura, el uso constante de tapabocas excepto al momento de entrar a la playa, y se le exigirá tanto a turistas como a residentes contar con la aplicación CoronaApp para su registro.

     

     

    << Desinfección y toma de temperatura. Rutinas en los establecimientos públicos de San Andres.

     

     

    Julio Iglesias, más conocido como “Tolú” es operador turístico en la Isla, conduce una lancha para transportar a los visitantes a los cayos cercanos a San Andrés. La capacidad máxima de su lancha es de 50 personas, pero en este tiempo debe reducirla a 25 para cumplir con las medidas de cuidado; además, en cada viaje tiene en cuenta la medición de temperatura y el uso de tapabocas antes del abordaje al único cayo abierto al público, Johnny Cay. “Tolú” habla del sacrificio que ello implica, pero defiende su compromiso y el de los demás operadores turísticos de la Isla con un buen servicio a los visitantes que ahora incluye evitar los contagios .

     

    En el único hospital de la Isla, siempre y cuando no sea una emergencia, los pacientes son atendidos de acuerdo con el pico y cédula, deben cumplir con el distanciamiento establecido de un metro y cumplir con la hora acordada de la cita para evitar aglomeraciones en la sala de espera.

     

    Rafael Castaño es comerciante de la isla, afirmó que, aunque para su gremio no hubo capacitaciones sobre los cuidados que deben tener, la Secretaría de Salud visita los establecimientos para asegurar el cumplimiento de las medidas y los protocolos de bioseguridad, exigidos y avalados por el Ministerio de Salud, para poder operar y abrir las puertas de sus negocios: tapete de desinfección con hipoclorito de sodio, distanciamiento de un metro, límite de personas en el recinto, uso de tapabocas obligatorio para personal y clientes, toma de temperatura a cada persona que ingresa y uso obligatorio de antibacterial al entra al establecimiento.

    Aunque la cantidad de visitantes sea menor, los prestadores de servicios turísticos continúan adaptándose a una nueva forma de operar. Justo cuando se decía que un nuevo cierre conllevaría una crisis económica más acentuada, la reactivación del turismo en San Andrés y las demás islas del archipiélago fue puesta a prueba por el paso de la tormenta tropical ETA, cuyos vientos, lluvias y marejadas dejaron cerca de 21 familias damnificadas y arrasaron restaurantes, talleres y afectaron carreteras, según informó el Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres del Archipiélago, en el que se esperan nuevos coletazos, no solo del fenómeno climático, sino de la pandemia por COVID-19.

     

  • La Comunicación pregunta: ¿Cuál es el desarrollo que queremos?

     

    El proyecto Hidroituango ha sido foco de numerosos conflictos ambientales y sociales, hace parte de la coyuntura que motiva estas reflexiones. Wikimedia Commons.

     

    La pandemia ha puesto sobre la mesa el dilema entre la preservación de la economía o el bienestar de la gente, con su salud entre ello. El debate no interpela solo a los gobernantes sino a la sociedad en conjunto que se ve convocada a reflexionar en torno a estas cuestiones que no son novedad. En efecto, el modelo de desarrollo vigente en Colombia siempre ha puesto presente este enfrentamiento y en no pocas ocasiones la balanza se inclina hacia lo económico. Así lo anotan varios de los siguiente artículos académicos que, desde diferentes casos relacionados con proyectos energéticos, extractivismo y gestión del territorio, coinciden en que el desarrollo, como lo entendemos, no tiene como finalidad el bienestar integral de las comunidades.

     

    Más allá de las críticas, también esta serie de trabajos incluye dos cartillas que buscan resaltar y entender el papel de dos poblaciones vulnerables en el territorio. Una de ellas desde las mujeres y cómo llevan el feminismo a los espacios de ciudad; la otra es sobre la cuestión Indígena en Colombia.

     

    Una cordial invitación a recorrer estas miradas desde la comunicación a las cuestiones e implicaciones de nuestra idea de desarrollo. Haga click en los enlaces para leer los trabajos:

     

     

     

    Trabajo de Laura Sofía Molina Salazar, Thomas del Castillo Mazo, Sol Beatriz Baquero Álvarez, Mateo Ramírez Vargas y Sara Montoya García.

     

    Trabajo de Susana Patiño Cano, Laura Ramírez Giraldo, Alejandro Restrepo Montoya, Ana María Restrepo Sánchez, Yéssica Tuberquia Agudelo y Juan José Villegas Arias.

     

    Trabajo de Laura Wagner Arenas y Santiago López Martínez.

     

    Trabajo de Lady Orozco Ortiz, María Clara López, Tatiana Herrera Holguín, Laura Ocampo Sáenz y Ana María Gonzáles.

     

     

     

    Trabajo de Maria Paula Mejía, Mariana Arcila, Susana Vélez, Juliana Ríos y colaboración de Sebastián Escobar.

     

     

     

     

     

     

     

    Trabajo de Estefanía Espinal Velilla, Diego Ballesteros Jaramillo, Mariana Moreno Reyes y Juan Guillermo Gil.

     

     

     

    Trabajos realizados en los cursos Comunicación para el desarrollo II y Comunicación, ciudadanía y política, ambos bajo la orientación del profesor Daniel Gaviria.

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Medellín tóxica, la ciudad de la eterna contaminación

     

     

    ¿Cuál es el papel de los jóvenes en el problema de contaminación ambiental en Medellín? Este especial multimedia presenta datos y antecedentes que presentan este problema desde una perspectiva juvenil, en complemento a un recorrido por acciones desde este grupo de la población ante los problemas medioambientales más notorios de nuestra ciudad.

     

    Click en la imagen para ver el especial:

     

     

     

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    Trabajo realizado en el curso Periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Lotero.

     

    Enlace: https://blessedwithyourlov.wixsite.com/medellintoxica

     

    Sección: Este Tiempo.

     

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  • Un día desperté y todo había cambiado

    La naturaleza está más allá de lo que nosotros creamos. Ella, por si sola, tiene los medios para restaurarse y demostrarnos continuamente que no tenemos el control. Esta pandemia fue una de las tantas demostraciones físicas que nos reitera la necesidad del cambio colectivo de conciencia, de volver a los esencial, a la naturaleza, del poder sentirnos, compartir en familia y no vivir en desigualdad. Esto es un llamado a ser conscientes y coherentes en lo que hacemos en nuestro paso por la tierra.

     

    Click en la imagen para ver el video:

     

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    Trabajo realizado en el curso Camarografía e iluminación, orientado por el profesor Carlos Sánchez Pizarro.