Etiqueta: Periodismo

  • Contar una comuna, narrar una ciudad. Vivir en El Poblado

     

    Si se define en una palabra el primer periódico barrial y gratuito de Colombia, sin duda sería: ‘Comunidad’. En sus 30 años Vivir en El Poblado sigue divulgando cultura, arte y sociedad.

    Su archivo histórico reposa hoy en la biblioteca de la Universidad Pontificia Bolivariana.

     

    Por Alejandro Zapata Peña / alejandro.zapatap@upb.edu.co

     

    Después de dejar listos a los niños para ir al colegio, Verónica Arbeláez levanta junto al borde de su puerta un periódico que en su portada lleva el óleo en marfil de Don Juan del Corral. Por más de 30 años Vivir en El Poblado ha pasado por debajo de las puertas de condominios, unidades residenciales, edificios y casas de la comuna 14 de Medellín.

     

    Verónica es ama de casa, pero antes de hacer los oficios del hogar no puede soltar las páginas de la última edición del periódico. Lo lleva leyendo desde que salió a circular por las calles del barrio. Conocer la vida de otras personas de su comuna, que quizá pueden ser vecinos, es lo que más le place ver de las páginas. Recuerda con una apacible sonrisa el emprendimiento de Matías Londoño, un joven discapacitado que con la invención de un triciclo para personas con movilidad reducida aboga por la calidad de vida de esta población.

     

    Para ella, el hecho de que un medio de comunicación se enfoque en los personajes y actores que no son reconocidos en su barrio pero que impactan considerablemente con su emprendimiento, arte y vocación, es darse un respiro frente al sinfín de contenidos noticiosos del día a día.

    Vivir en El Poblado: el relato de un barrio que se proyecta sobre la ciudad. Foto: Alejandro Zapata.

     

    Siempre hay un principio

    Vivir en El Poblado, desde su surgimiento en noviembre 8 de 1990, ahonda en el sentido barrial y los compromisos que circundan sobre la idea de apropiarse del territorio. Secciones como protagonistas del barrio, nuevas obras públicas, recetarios, perfiles, opinión, eventos culturales que abarcan desde bazares en un parque hasta eventos de piano y rock son las piezas que unen el sentido de comunidad y comunicación en una de las 16 comunas de la ciudad.

     

    Nace como el revés de la moneda, como el articulador de contenidos que no tiene enfoque regional o nacional pero que muestran las dinámicas de un sector como lo es El Poblado. Surgió como el primer periódico barrial que se edita en Colombia y desde sus inicios procura y sigue consolidando su principal objetivo: el enriquecimiento cultural de la comunidad.

     

    Todos estos pensamientos empezaron a florecer en la familia Posada Aristizábal, en especial con Julio César (Fundador del periódico), el quinto hermano entre cuatro hombres y dos mujeres de los cuales muchos fueron ingenieros menos él. Julio empezó a preguntarse por sus cercanías y el lugar donde habitaba, incógnitas como: ¿por qué estamos más enterados de lo que pasa en otros países y no de lo que ocurre afuera de mi casa o de mi edificio?, ¿qué pasa en la cuadra del lado? Empezaron a meterse en la cabeza de Julio César. Culminó su carrera de Comunicación Social-Periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana y junto a su hermano Manuel José que terminaba Administración emprendieron un camino que hasta el momento ha demarcado la agenda informativa de toda una comuna.

     

    Entre sacrificios y carcajadas, su hermana, María Eugenia Posada, lo recuerda: “Julio al principio hacía de todo en la primera sede, en una casa de un amigo. Hacía los papeles, ilustraba, hacía pautas, redactaba, diagramaba. Junto con mi hermano menor (Manuel José) se decía ‘Soyla’… soy la que barre, soy la que trapea… que quién trabaja allá: pues ‘Soyla’”.

     

    Frente al miedo, reposemos con poesía

    Entre los años 80 y 90 El Poblado inicia su etapa de expansión urbanística. Edificios, conjuntos residenciales, carreteras y transversales se empiezan a apropiar de las mil cuatrocientas hectáreas equivalentes al 38 % de la ciudad. “De golpe esto se empezó a poblar y no había elementos de comunidad de fondo. No había la posibilidad de conversar y dialogar lo que se percibía dentro del barrio”, recalca María Eugenia.

     

    Para Julio César esos interrogantes se volvieron señales que atisbaban el principio de un nuevo medio de comunicación. Claro está, sin esquivar las inclemencias que respiraba Medellín por aquellos tiempos: violencia en su estado más auténtico.

     

    Mientas que en el aroma de la ciudad y del barrio se respiraba miedo y se preguntaba por quién es el otro y que no me haga daño, Julio pensaba en traer las ideas norteamericanas de periódicos sectoriales que desviaran, aunque fuera por un momento del día la concepción del narcotráfico y sicariato en la ciudad.

     

    ¿Cómo? A través de la cultura, como lo ha defendido María Eugenia, que estuvo de la mano con Julio. “¿Con qué elemento ser aglutinantes para una comunidad? El arte se convirtió en esa pieza clave. El acceso a la cultura no como un lujo sino como una representación clara de lo que vemos. No era simplemente un periódico cultural; era una construcción, buscar puntos de unión, de encuentro”.

     

    Julio César después del almuerzo reposaba con poesía. Junto a su mamá y su hermano proclamaban versos de autores colombianos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Entre literatura, poesía y comics Julio aprendió a verle el costado amable a una ciudad que lo necesitaba.

     

    Empezó el auge de Vivir en El Poblado, con gran a cogida y momentos en los que más de 43.000 ejemplares circulaban por las calles de la comuna 14. Sus grandes aliados como el Museo de Arte Moderno de Medellín, Museo de Antioquia distribuían el periódico con una amplia variedad de temáticas: Cultura, gastronomía, tráfico, opinión, personajes del barrio, obras de arte y un poquito más…

     

    El periódico ha rotado sus periodistas y maquinaria por más de 4 sedes dentro de El Poblado: entre Vizcaya, la 37, el antiguo edificio Niágara (por el parque Lleras) y actualmente al costado de Ciudad del Río. Merecedor de múltiples premios, el periódico fue tomando renombre no solo en la comuna sino en la ciudad y el país.

     

    Hablemos de otras cosas, volteemos la moneda

     

    << Las primeras portadas de Vivir en El Poblado, con rasgos gráficos de la tradición de publicaciones periódicas que tiene Medellín. Foto: Alejandro Zapata

     

    Seleccionando algunas ediciones históricas del periódico estaba Berta Lucía Gutiérrez, directora de Vivir en El Poblado, junto a ella, periodistas, diseñadores y fotógrafos compartían la mesa en la que preparan la edición 818 y el especial Portadas 30 años de Vivir en El Poblado. No perdía tiempo. Las miradas se quedaban en los computadores; unos buscando información sobre los principales artistas antioqueños y otros, las fotografías de las portadas. Desde hace 15 años los museos, obras y exposiciones aparecen como el moño de regalo de las portadas del periódico. Artistas como Débora Arango, Fernando Botero y Pedro Nel Gómez abrazan el estilo artístico y cultural del medio.

     

    Hoy la sede del periódico se encuentra a unos pasos de Ciudad del Río. No trabajan más de 10 personas, tienen que manejar la diagramación, las notas periodísticas, redes sociales y página web, aunque pareciera que detrás de Vivir en El Poblado hubiera un centenar de personas. El espacio es corto, pero para captar la atención de una comuna a veces solo se necesita una mesa redonda, varios computadores y el empeño de escribir sobre la cultura, las necesidades y las soluciones de un territorio.

     

    “Estar con la gente. Eso es lo que más he explorado de mi carrera, es el origen del periodismo”. Con una voz exaltada y sus ojos abiertos de punta en punta, Tatiana Rojas, periodista de Vivir en El Poblado desde hace un año cree en los contenidos que rescatan y revitalizan el día a día de un barrio.

     

    Rojas apuesta por el otro lado de la moneda, cree que los temas de un país o de un departamento deben nutrirse de la colectividad. “Empezar a identificar otras necesidades que tienen las personas y que uno las va olvidando del radar. No solo se trata de informar de economía, salud sino de cómo vive la salud un territorio en específico. Las necesidades que viven en Ciudad del Río no son las mismas de las que viven en la Loma del Tesoro”.

     

    La misma comunidad le suscitó a Tatiana interesarse por una de las ramas más distintivas del medio: lo ambiental. Se encuentra estudiando un diplomado en Periodismo Ambiental y recuerda con una sonrisa lo controversial que le parece haberse interesado por narrativas medioambientales. A Tatiana le llegó una fotografía de un avistamiento de una guagua cerca de la Universidad Eafit, quedó atónita a pesar de que sabía que el roedor había sido previamente registrado por el Área Metropolitana (Entidad reguladora ambiental), pero la imagen le despertó dudas y después de hablar con expertos de fauna constató que era falsa. “Con la comunidad uno también aprende a forjar su carácter para enfrentarse a las noticias del día a día”, cuenta.

     

    A lo ambiental se le suma la multiplicidad de contenido gastronómico que nació como una idea de motivar el encuentro. “En los 90, en medio de una ciudad que estaba encerrada, la gente no salía de las casas. El objetivo con el periódico fue y siempre ha sido decirle a la gente que en El Poblado hay restaurantes, obras de teatro, galerías a las cuales hay que volver y motivar el diálogo”, anota Berta Gutiérrez, quien resalta la creación de la revista Vivir con sazón que empezó a principios de 2021 de la mano con la reactivación económica. Lleva tres ediciones en las que abordan tópicos como los restaurantes con huerta, carne sostenible y cocina de campo.

     

    ¿Mejor, por qué no solucionamos?

    Lo que no mata engorda y la pandemia sirvió para que la página web de Vivir en El Poblado recibiera más de 4 millones de visitas. El encierro por la Covid-19 se asemeja a los toques de queda de finales del siglo pasado, pero la pandemia y los toques de queda no comparan con un bajón del periódico en 2017.

     

    Después de luchar por varios años contra el cáncer, Julio César Posada muere en marzo de 2010. Sus hermanos quedaron a cargo, sin embargo, para el 2016 Manuel y Marta desisten del proyecto y María Eugenia tomó las riendas del periódico. Sin embargo, el trabajo se hace difícil y en 2017 María Eugenia piensa cerrar el periódico, pero Fernando Ojalvo, exdirectivo de Sura, propone nuevos miembros y el medio vuelve a alzar sus ideas.

     

    Entre dificultades y el periodismo de soluciones han estado bandeándose las opciones de Vivir en El Poblado. “También hacemos un periodismo que no solo se queda en la denuncia, sino que es un periodismo que, cuando hay que hacer las denuncias las hace, pero no se queda solamente ahí, sino que investiga todo el contexto y además propone soluciones”, recalca Berta Gutiérrez que profundiza en la igualdad de importancia de contenidos.

     

    Como si fuera la capitana de un velero que navega por mareas difusas, Berta destaca la diversidad de temas como pilar del medio: “Todos los temas son válidos y hay que saberlos abordar. Algunos periodistas piensan que hay temas duros y temas blandos… para nosotros ni la cultura, ni la gastronomía, ni las comunidades, ni las fundaciones, que hacen su trabajo calladito, son temas blandos o menos importantes. Eso enmarca a Vivir en El Poblado”.

     

    Y esa misma filosofía ha llevado a que el periódico mantenga su gratuidad por más de 30 años. En la actualidad Nicolás Muñoz, gerente general del periódico, puntualiza en que el medio impacta alrededor de 180 000 personas en la comuna y siete es la cantidad de lectores que alcanza a tener un ejemplar del medio impreso.

     

    El fondo documental de Vivir en El Poblado fue donado para custodia a la biblioteca central de la UPB en Medellín. Foto: Alejandro Zapata.

     

    Cultivo y recuerdos en la biblioteca

    Desde la idea de Alberto Posada (padre de Julio César) de conservar cada edición del periódico se pensó en guardar la memoria del primer periódico barrial en un lugar significativo para la familia. Por eso la Universidad Pontificia Bolivariana, que es el alma máter de la familia Posada Aristizábal, fue la institución a la que María Eugenia donó el 22 de septiembre el archivo que contiene las primeras ediciones y varias de los tomos más recientes del medio de comunicación.

     

    Nueve cajas con las primeras ediciones del periódico, que circularon a partir de noviembre de 1990 con 11 000 ejemplares, y otros 38 tomos componen el archivo histórico que donó la familia entre las que se hallan varios ‘hijitos’ del medio como Vivir en Medellín, Vivir en Envigado y Centrópolis.

     

    Este material estará dispuesto para toda la comunidad educativa y también para consultas externas ya sea de manera física o presencial. A Cristina Ocampo, mediadora social de la comuna le han sido vitales varias de estas ediciones del periódico porque “la mejor forma de ejercer mi rol es comenzando por el reconocimiento del territorio y encontrar un periódico en el que puedo conocer los barrios de la comuna, sus historias y un poco más, me permite aterrizar, empaparme y poder hacer un mejor relacionamiento con la memoria”.

     

    “Desde la Universidad es muy importante y estamos muy contentos de hacer parte de la conservación de Vivir en El Poblado, un periódico que sabemos que le va a servir, va a ser útil y necesario a alguien dentro del campus, sobre todo porque viene de la familia”, resaltó Paola Vélez, Coordinadora de Colecciones Patrimoniales de la Biblioteca Central de la UPB.

     

    Así es como Vivir en El Poblado contagia su público; a partir de recetas, de aceras, de vías e infraestructura, de las historias y aromas de sus personajes, esas que los medios tradicionales olvidan. El valor de apropiarse de la palabra y levantar aquellas voces borradas por la cotidianidad son el reto y el día a día de un periódico que no solo habita y respira la ciudad, sino que nació para quedarse y Vivir en El Poblado.

     

     

     

     

     

  • Los ojos que registran el Paro Nacional

    Cristian David Gutiérrez Martínez / cristian.gutierrez@upb.edu.co

     

    Desde el 28 de abril, decenas de fotógrafos han salido a las calles para registrar los hechos que se desarrollan en el marco del Paro Nacional, sus registros fotográficos son elementos fundamentales para entender el ambiente caótico que vivimos. ¿Cuál es el papel del fotoperiodismo en las protestas? ¿Qué anima a los fotógrafos a realizar su labor? ¿Qué problemáticas enfrentan los fotoperiodistas por estos días?

     

    Cuando el ambiente en las calles es tenso y las noticias falsas abundan en las redes, los registros fotográficos se hacen claves para entender lo que ocurre. Desde el 28 de abril, las protestas contra decisiones gubernamentales han generado choques con fuerzas del Estado y otros grupos, que derivaron en caos y desinformación. Con el ánimo de mostrar en detalle lo que ocurre, decenas de personas se vuelcan a las calles con cámaras, la mayoría de las cuales cabe en los bolsillo de quienes asumen el papel de periodistas.

     

    El fotoperiodismo surgió en 1880, cuando el Daily Graphic de Nueva York comenzó a utilizar fotografías en el periódico. Desde entonces, la imagen se ha convertido en un elemento fundamental para entender los hechos que se presentan, al punto que hoy se pueden encontrar reportajes conformados enteramente por imágenes, casi sin necesidad de palabras para ilustrar la realidad.

     

    En la necesidad de relatar los hechos con la contundencia y elocuencia de una imagen, han surgido propuestas como la de la Agencia Colectiva Amalias, un grupo de mujeres de distintas ciudades que a través de la fotografía, pretende reclamar espacios comúnmente masculinos y a su vez contar la realidad social del país a través de sus registros. “Tres Ojos”, como se hace llamar para proteger su identidad, es una de las mujeres pertenecientes a este colectivo. “El tercer ojo es el ojo de la conciencia”, dice ella, “lo cual en mis fotos trato de reflejar”; a través de su labor, esta fotógrafa busca mostrar la realidad de lo que sucede en las noches de Bogotá.

     

    << Manifestantes bogotanos sosteniendo un par de escudos. Foto: @tresojos666

     

     

    Tres Ojos cuenta que fotografiar lo que acontece en las protestas no es una labor fácil. En sus sesiones se ha tenido que enfrentar a imágenes y situaciones difíciles, e incluso ataques directos en contra de la prensa: “Una vez nos cayó un gas a toda la prensa y lo único que hizo el ESMAD fue atravesarse en nuestro camino mientras decían ‘eso ahóguense’”, cuenta la reportera gráfica. A pesar de todo lo anterior, Tres Ojos dice que ver a jóvenes luchando sin importar si pueden salir heridos, le da ánimos para continuar informando desde las calles aquello que sucede en la Capital.

     

    Muchos de estos fotorreporteros deciden hacer una labor independiente de algún medio; este es el caso de Mateo Builes, conocido como Teo Builes Itg, oriundo de la ciudad de Bello, quien ha registrado desde actos culturales, hasta crudos enfrentamientos desarrollados las últimas semanas en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Aunque en tiempos anteriores Teo no se había dedicado a la fotografía periodística, él se sintió en la responsabilidad de utilizar sus herramientas para concientizar a su entorno más cercano acerca de lo que sucedía en las protestas; así, se vio motivado para salir a las calles y servir como prensa alternativa.

     

    Mateo cuenta que hacer fotografía en el contexto del paro es una tarea difícil: “Son muchas horas caminando, el cansancio, la fatiga, la sed… de hecho he tenido quemaduras en mi piel, no solo por el sol, sino también por los gases”, dice. La labor se hace más difícil cuando no hay el respaldo de algún medio, pero por fortuna entre fotógrafos independientes se crean grupos con el fin de protegerse mutuamente y capturar sin manipulaciones los hechos que se desarrollan.

    Manifestantes reunidos en la estación Estadio del Metro de Medellín. Foto: @teoitg

     

    “Me anima saber que he logrado transmitir emociones, he logrado transmitir sensaciones; he mostrado la furia, la ira, la rabia del momento. He podido llegar a personas a las que jamás creí que iba a llegar”, dice Teo. “Mi trabajo es informar, pero desde el arte”. Así, como el de Mateo, son varios los casos de personas comunes que, impulsadas por su necesidad de informar, deciden salir a la calle y poner sus equipos al servicio de quienes creen que necesitan saber lo que ocurren en las calles.

    Martín Ángel, conocido en redes como Neoyuzek, ha participado también en las manifestaciones, informando a través de fotografías tomadas en Popayán y otros sectores del departamento del Cauca. Aunque Martín trabaja como fotoperiodista, él expresa que salir a las calles es también una muestra de que los fotógrafos no pueden ser indiferentes a la situación del país. “Tenemos esta generación de prensa y periodistas independientes que se viene forjando hace pocos años, personas que salen a hacer trabajo de campo y con su celular registran toda esta situación. Es algo que antes era impensable, ahora tienes horas y horas de registro en vivo que dan otra visión de la situación actual”, expresa Martín Ángel, al describir la ola de fotoperiodismo que el Paro Nacional impulsó.

    Hombre sosteniendo la bandera de Colombia en medio de una protesta en el departamento del Cauca.

    Foto: @neoyuzek

     

    Pese a que Martín pretende capturar escenas que informen a la ciudadanía de forma imparcial, afirma que en muchas oportunidades no hay garantías para desarrollar la labor de prensa: “Me han amenazado, insultado y agredido”, cuenta el fotógrafo. Por lo anterior, Martín dice que en Colombia es necesario concientizar más acerca de la labor de la prensa, pues además de ser infravalorados económicamente, los fotoperiodistas sienten que tener un distintivo de prensa representa muchas veces un riesgo que los hace objeto de agresiones.

     

    Según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), para el 25 de mayo eran 165 los casos de agresión en contra de periodistas en el marco del paro nacional, 89 agresiones más que las ocurridas en las protestas del 2019 en sus primeros 40 días. De estas 165 agresiones, 87 fueron cometidas por miembros de la fuerza pública, presentándose incluso 16 casos de disparos directos en contra de la prensa. Esta violencia puede afectar especialmente a los fotoperiodistas, pues su labor exige un gran acercamiento al lugar de la noticia, y es posible que se agudice más cuando quien hay detrás de la cámara es un fotógrafo independiente sin ningún distintivo de un medio reconocido, a pesar de estar amparados por leyes y tratados, algunos de alcance internacional.

     

    Jonathan Bock, director de la FLIP, piensa que la situación en el país para la prensa es preocupante: “Las jornadas de protestas sociales que se han llevado a cabo desde el 28 de abril han expuesto la vulnerabilidad y desprotección de los periodistas en el país. La libertad de expresión y prensa se ha visto gravemente afectadas por el alto nivel de violencia que se ha vivido en Colombia en los últimos días. Es urgente que se implementen acciones diferenciadas para garantizar su seguridad. El trabajo de una prensa libre es un imperativo para salvaguardar el Estado democrático” señaló en un informe de la organización que lidera.

     

    Los repetidos actos de violencia han causado que un grupo de fotoperiodistas y reporteros lanzaran el 1 de junio un comunicado en el cual exigen garantías por parte del Estado y de los grupos en choque durante las protestas para ejercer libremente la labor fotoperiodística, además hicieron un llamado a la Comunidad internacional para que se creen condiciones que permitan el libre ejercicio de la prensa. El comunicado cuenta con 104 firmas, muchas de ellas provenientes de fotógrafos independientes.

    Fotógrafos reunidos en una protesta cerca al Parque de los Deseos. Los registros fotográficos han jugado un papel fundamental en las protestas llevadas a cabo desde el 28 de abril. Foto: @teoitg

     

    El fotoperiodismo siempre ha estado ahí para contar lo que las palabras no alcanzan relatar. Las protestas del último mes dejan un balance que señala además un largo recorrido para reivindicar su labor, liberarla de estigmatizaciones que los han convertido en objetivo agresiones y que el contenido que publican sea valorado de manera acorde a lo que implica buscarlo.

     

  • Formación más integral y para proyectos propios, propuestas del nuevo pénsum en Comunicación Social

     

    Por: Carolina Meneses Botero / carolina.meneses@upb.edu.co

     

    “La realidad no es fragmentada; si hay integralidad en el conocimiento, también debe haber integralidad en el proceso formativo”, explica la profesora María Victoria Pabón Montealegre sobre la nueva malla curricular que propone una nueva unión de saberes con la cual los nuevos estudiantes de Comunicación Social-Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín tendrán la posibilidad de aprender la aplicabilidad de las diferentes líneas de la profesión.

     

    María Victoria Pabón, directora de la Facultad de Comunicación Social-Periodismo de la UPB en Medellín y Juan José Osorio, docente miembro de su Comité de Currículo, cuentan cómo fue el proceso para diseñar el pensum que transformará el perfil del comunicador social-periodista de la universidad sin dejar atrás esa característica principal que define la identidad del egresado bolivariano: la integralidad.

     

    Además, explican cómo con el nuevo currículo se aplicarán las nuevas estrategias de formación que proponen más responsabilidad y participación del estudiante en el proceso de aprendizaje, porque “el contenido no es el rey, sino que el estudiante es quien decide qué se hace con ese contenido”, afirmó Maria Victoria Pabón.

    La deliberación y formulación de la nueva malla curricular fue un proceso que tomó cerca de cuatro años.

    Foto: José Luis Vahos.

     

    Conozca el principio de la transformación

     

    La directora de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la UPB en Medellín, quien además preside la Asociación colombiana de facultades y programas universitarios de Comunicación – AFACOM, explicó la principal motivación para diseñar el nuevo currículo:

     

    “La Universidad nos pidió hacer una revisión curricular y en el 2016 comenzamos a hacer un ejercicio de consulta en la que nos preguntamos qué cambios se veían en la sociedad, qué cambios se veían en el ejercicio de la comunicación y el periodismo y qué cambios se tenían que generar en la formación. Los resultados arrojaron que, claramente, se estaban dando cambios sociales que estaban generando transformaciones en el ejercicio del comunicador-periodista. Eso nos llevó a entender que el tercer elemento que había que cambiar era el proceso formativo”.

     

    El profesor Juan José Osorio explicó cómo se desarrolló la propuesta desde el Comité de Currículo, encargado de la estructura de asignaturas y contenidos: “Hicimos una consulta por grupos focales: egresados, estudiantes de los últimos semestres, empresas de la ciudad de diferentes enfoques y profesores internos y externos. Esto se hizo para averiguar qué se necesitaba cambiar dependiendo las necesidades del medio”.

     

    Según la directora de la Facultad, el proceso integral del comunicador fue uno de los principales hallazgos de la consulta: “Todas las personas consultadas destacaron que el egresado bolivariano se puede mover en cualquier campo de acción, por lo que definimos que no se podía cambiar la formación integral. Y lo segundo fue entender que la realidad no es fragmentada; si hay integralidad en el conocimiento, también debe haber integralidad en el proceso formativo”.

     

     

    Entérese de los principales cambios estructurales

    El nuevo plan de estudios vincula competencias y capacidades que combinan diversas áreas de la Comunicación desde la formación de los nuevos profesionales. Foto: José Luis Vahos.

     

    El profesor Osorio explicó que la integralidad que venía proponiéndose en la formación de los comunicadores sociales – periodistas de la UPB necesitaba ajustes. Ofrecía cuatro líneas diversas, pero “evaluaban las materias de periodismo por un lado, las de audiovisual por otro y así con todas las líneas. En la revisión descubrimos que estas labores no se hacen de manera separada”.

     

    Sobre esa base, para la construcción del nuevo pensum, “lo que hicimos fue disgregar todos los campos y definir qué era lo que queríamos que tuviese ese nuevo profesional y las nuevas competencias del egresado, respondiendo al modelo pedagógico de la Universidad. Para la definición de los cursos, sus contenidos y la metodología, se conformaron equipos de profesores para conversar sobre los contenidos que se tenían en cada materia del pensum anterior. Eso nos permite que no se repita información y que, si se repite, sea con una intención clara”.

     

    Según la profesora Pabón Montealegre, se definió que cada semestre tuviera un núcleo acompañado de laboratorios y talleres, como “corazón” de cada semestre, que se acompaña de otras asignaturas que desarrollan diferentes habilidades del estudiante dependiendo de la etapa en la que se encuentre.

     

    El nuevo pensum propone cuatro etapas: explorar el mundo, leer el mundo, conceptualizar el mundo y contar el mundo. “Es una división que se hace desde lo pedagógico, a lo que le llamamos intencionalidades formativas”. Según la directora de la Facultad, cualquiera que vea el plan comprende que hay un proceso que fomenta competencias específicas en cada etapa de la carrera.

     

    Vea aquí la nueva malla curricular

     

    “Hay un cambio sustancial porque el estudiante va a tener mucha más responsabilidad en este plan de estudios al ser protagonista de su proceso de aprendizaje, y el profesor se convierte en un asesor de ese proceso”, subrayó Pabón Montealegre y explicó: “Primero, pasamos al modelo pedagógico integrado; segundo, se pasa a un modelo de capacidades y competencias. El contenido no es el rey, sino que el estudiante es quien decide qué se hace con ese contenido”.

     

    “Se fortalece la integración, se implementa la integración de saberes y el trabajo interdisciplinario y colaborativo; tratando de comprender que la comunicación social y el periodismo ya no se ven como cosas separadas, sino que se comprenden como un todo. Y, ese todo no se puede estudiar por partes, sino que, a medida que se comprenden problemáticas sociales, posibilidades expresivas y maneras de análisis, se va a comprender que ese todo tiene diferentes aplicabilidades”, explicó el profesor Juan José Osorio.

     

    En esas condiciones, el estudiante podrá enfocar su trabajo en su línea de interés a lo largo de la carrera en la que, como cuenta el profesor Osorio, se elimina un semestre, “pero a partir de la mitad de la carrera se pueden elegir electivas que sean del interés del estudiante, entonces, se pueden coger materias que sean de las especializaciones que ofrece la universidad, y, si se gradúa con tres electivas que sean de la misma especialización, con un semestre más se pueden ver las materias faltantes y salir con el título de especialista”.

     

    Esta integración con la oferta de posgrados está pensada en fortalecer el interés que los estudiantes irán definiendo desde los primeros semestres. “Dentro del plan de estudios sí hay temarios básicos fundamentales que le apuntan a las áreas más convencionales que se han tenido en la facultad y obviamente la fundamentación teórica. (…) La cosa es que no se verá materia por materia, sino que se verá esa agrupación de saberes con una línea base”, explica el profesor Juan José Osorio.

     

    El vocero del Comité de Currículo puso un ejemplo común: “A todos los estudiantes les ha pasado que encuentran a alguien que le gusta el periodismo quejándose por la utilidad de la clase de Comunicación para el Desarrollo o al revés, entonces en el nuevo pensum se ven nuevos escenarios que hacen que esos cursos que son requisitos no sean completamente específicos y rígidos, sino que se puedan orientar dependiendo de los intereses de los estudiantes porque todos son compatibles”.

     

     

    Así se está dando la transición entre currículos

    Los profesores serán orientadores del trabajo de los estudiantes. Además trabajarán en equipo en torno a núcleos y laboratorios, en los que se privilegia la experimentación y el trabajo por proyectos.

    Foto: José Luis Vahos.

     

    Siempre que hay un plan de transformación debe haber un plan de transición. Según los voceros de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo, solo pueden hacer transición los estudiantes que estaban en primero y segundo semestre académico en el segundo semestre del 2020. “Es importante aclarar que se tiene una estrategia para que ellos no pierdan la calidad del aprendizaje y el dinero que ya pagaron. Todas esas materias ya se les reconocieron, pero no como materias principales que hacen parte de los núcleos y ejes fundamentales, sino como parte de las materias complementarias y optativas de diferentes semestres”, explicó el profesor Osorio.

     

    Sobre la transición hacia un trabajo de los profesores enfocada en la asesoría, mediación y acompañamiento, Juan José Osorio explicó que resulta fundamental la disposición de los docentes: “Se están haciendo unas estrategias que envuelven los contenidos, las formas de trabajo y las actividades que definen cómo trabajaremos y que acompañarán el trabajo a partir del primer semestre del 2021”.

     

    De acuerdo con la directora de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo, con este nuevo pénsum, el comunicador social – periodista que egresa de la UPB en Medellín sigue siendo un profesional integral: “Los cambios más significativos tienen que ver con que, antes el egresado era quien unía los conocimientos en el mundo laboral, y con este pensum, el egresado ya va a estar acostumbrado a unir las diferentes áreas. (…) El nuevo egresado va a ser mucho más fuerte como gestor de proyectos porque las finanzas se verán desde el principio. Nosotros queremos formar un comunicador social periodista que pueda hacer empresa y que no depende tanto de un medio de comunicación tradicional o de una empresa, sino que pueda gestionar sus propios proyectos”.

     

     

  • La mutación del periodismo en los límites de las palabras

    Maria Clara Medina / maria.medinac@upb.edu.co

     

    El periodismo performático se presenta como una herramienta, hasta ahora de prueba y error, para atravesar las cuestiones que se derivan de la transformación digital que ha cambiado la manera de contar las historias y consumir las noticias. Este trabajo multimedia explica, con voces de sus protagonistas, esa exploración del periodismo que va más allá de los límites de las palabras.

     

    Clic en la imagen para ir al especial:

    Escena del performance Micropolítica de la supervivencia gorda. Captura de video de Revista Anfibia.

     

    Trabajo realizado en el curso Periodismo electrónico, orientado por el profesor Gabriel Lotero

     

     

     

     

     

     

  • UPB lamenta el fallecimiento de uno de sus referentes: Gildardo Lotero Orozco

    Entre la comunidad de la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín, es unánime el sentimiento de pesar ante el fallecimiento del profesor Gildardo Lotero Orozco, que se conoció en la mañana de este 19 de marzo.

     

    Profesores y egresados de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la UPB en Medellín recordaron el trabajo de Lotero Orozco, uno de sus profesores eméritos.

     

    “A Gildardo lo recuerdo como Maestro. Fue único en su estilo: irónico, de un fino humor negro, conocedor como ninguno de la Lengua Española, riguroso en su manejo. Y ante todo, un gran ser humano que nos enseñó el valor de la palabra”, expresó Juan Carlos Ceballos, docente e investigador de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo, de la cual fue decano encargado Lotero Orozco.

     

    Reconocido como una de las voces históricas de la UPB, el profesor Gildardo Lotero fue autor, entre otros libros, de los dos tomos de La Pontificia Bolivariana, texto histórico publicado en el cincuentenario de la Institución.

     

    Gildardo Lotero Orozco es reconocido como profesor y mentor de generaciones de comunicadores y periodistas. Foto: UPB.

     

     

    Considerado como uno de los pioneros de las discusiones que sobre ética y periodismo que se dieron en el país durante los años noventa, junto al profesor Juan José García posada y el periodista Javier Darío Restrepo, Lotero Orozco, también ex director del Centro de Humanidades y ex decano de la Facultad de Filosofía de la UPB, es recordado por su rigor académico y su caballerosidad en el trato con estudiantes y colegas, según anotó la profesora Erika Jaillier Castrillón.

     

    En notas de prensa y publicaciones en redes sociales, egresados y colegas de la docencia y el periodismo ponderaron los aportes de Gildardo Lotero Orozco al pensamiento universitario y la formación de profesionales en cursos de expresión escrita, Literatura, Semiología, fundamentación social, de Ética general y profesional. La Agencia de Noticias UPB recuerda con cariño el rigor en sus clases: “Sus estudiantes lo llamaban jocosamente como “Tildardo” o Atila, el rey de los “unos””.

     

    “Lamento profundamente el fallecimiento de mi querido profesor Gildardo Lotero. Gracias por tantos consejos y enseñanzas”, expresó la Comunicadora Susana Mejía Matallana, en uno de los grupos de la plataforma Facebook en que se leen comentarios que lamentan el fallecimiento del docente. “Una gran pérdida para nuestro gremio”, añadió la comunicadora Claudia Vélez.

     

    A su turno, la directora de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo, María Victoria Pabón Montealegre señaló: “Es un día triste para nuestra Facultad de Comunicación Social- Periodismo, se fue un gran maestro”.

     

    Otra de las referencias son los debates de las clases Ética Profesional, en las que, bajo la metodología de seminario alemán, el profesor Lotero Orozco exigía y fomentaba deliberaciones respetuosas e informadas entre sus estudiantes, entre quienes se hizo conocido por señalar con frecuencia la importancia del componente ético y humano del perfil de todo profesional.

     

    “Lo recordaremos por la pasión con la que ejercía la docencia, por su generosidad para compartir el conocimiento entre los jóvenes de muchas generaciones en la UPB y por su permanente defensa del buen uso del español. Que en paz descanse, maestro”, expresó Claudia Sánchez Aguiar, coordinadora de la Especialización en Comunicación y Periodismo Digital de la UPB.

     

    El profesor Federico Medina Cano -otro de los referentes de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la UPB en Medellín-, expresó: “Cada conversación que teníamos con Gildardo era una fiesta. De todo hablábamos: de la vida cotidiana, de los hijos, de los proyectos familiares, del futuro y los tiempos que vendrán, de la jubilación. Cada opinión estaba acompañada de una nota oportuna. Era para nosotros una persona muy cercana. Realmente sentimos su desaparición”.

     

    Sobre esta amistad, Marta Ligia Sánchez, esposa de Medina, sostuvo que su esposo Federico y Gildardo Lotero “compartieron largas horas de buenas tertulias con ese humor que nunca lo abandonó”, dijo al referirse a Lotero Orozco, quien disfrutaba de su jubilación, dedicado a su afición a la lectura, el café, la comida paisa y la música clásica.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • El conflicto desde el ojo del fotógrafo

     

     

    Jesús Abad Colorado y Federico Ríos, dos reconocidos reporteros gráficos independientes, se cuentan entre los invitados a Visión, evento organizado por la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, cuyo tema central será Confrontando la nueva realidad colombiana: una mirada desde el posacuerdo.

     

     

     

    Ambos exponen en estos primeros días de mayo, sus obras que muestran el conflicto y aportan a la construcción de memoria. Geografías de dolor y resistencia: soy testigo es la exposición de Jesús Abad Colorado en la Sala de Arte de Suramericana y la de Federico Ríos se encuentra en el Museo de Antioquia y hace parte de la exposición Movimientos de la imagen II.

     

    Geografías de dolor y resistencia: soy testigo, contiene aproximadamente 160 fotografías, algunas de las más relevantes de la carrera de Colorado. En estas imágenes se evidencia el dolor que deja el conflicto y las contradicciones cono las que hay entre espiritualidad y guerra, también es muestra de una esperanza de paz, de la resistencia y resiliencia de quienes padecieron los horrores de la violencia. La obra es un resumen detallado y emotivo de realidades a veces opuestas que pertenecen a la misma dinámica social del conflicto colombiano.

     

    Por su parte, Ríos muestra el rostro más humano del conflicto. Se centra en retratar a sus protagonistas, los saca del anonimato y los sitúa en sus ambientes, en su cotidianidad, sin importar el bando al que pertenecen. De esta forma elimina las diferencias ideológicas existentes entre los diferentes actores armados y fija la atención en esa condición humana que es igual para todos.

     

    Estos dos fotorreporteros son quienes han captado con su lente una parte de la esencia de la sociedad colombiana. Sin embargo, es más lo que han observado y presenciado, eso que no queda en las fotos. De ahí la relevancia del intercambio de ideas y experiencias que tendrán en Visión.

     

    Visión 2018 se realiza entre el 2 y 3 de mayo en la UPB (Medellín). La programación y las memorias del encuentro se pueden hallar aquí:

     

     

     

     

     

     

     

     

  • El valor del oficio

     

    ¿Cuántos colombianos sacarían dinero de sus bolsillos para acceder a noticias ilimitadas en las plataformas virtuales? Hace algunos unos días, el diario El Espectador anunció su apuesta a la suscripción digital, lo que quiere decir que, debemos costear nuestro acceso a la información periodística de calidad. De esta forma El Espectador será el primer medio de comunicación del país en implementar esta modalidad, y solo es cuestión de tiempo para que otros más se sumen.

     

    Es común que se comente sobre la suscripción a plataformas como Netflix o Spotify, incluyendo los servicios de televisión digital. Sin embargo es extraño para algunas personas, pensar en pagar por leer noticias en internet.

     

    Hacer buen periodismo cuesta, así lo dijo Fidel Cano el director de El Espectador, como una especie de llamado a darle valor a lo que hacemos como periodistas, y a lo que consumimos como lectores. Es tener en cuenta el análisis, la investigación, el contraste y la profundidad que se le aplica a los hechos noticiosos, para darles un valor y un reconocimiento, pues el modelo de financiación basado en la publicidad no está funcionando. Plataformas como Facebook e Instagram ofrecen costos más bajos para la promoción de las empresas. Sin embargo, es válido preguntarse por cuáles contenidos se deben cobrar y cuáles no, y qué criterio los clasifica como gratuitos o no.

     

    La prensa se encuentra en una transición que puede resultar dolorosa para aquellos que guardan aquel gusto por los medios tradicionales. Sin embargo, no considero que se le reste valor al ejercicio periodístico, al igual que David Levy, considero que el producto de calidad es el periodismo, y no solo la información o la plataforma en que se presenta, además se debe rescatar la gran oportunidad que presenta Internet , pues esta es infinita y, en cambio, el papel tiene límites.

     

    Nunca tantas personas habían tenido acceso a la información como ahora, pues después de Gutenberg, la Internet ha sido el invento más revolucionario en los tiempos modernos. En todo caso, de la imprenta nace la prensa, y el papel que los periódicos han jugado en la historia es innegable.

    El Espectador lleva varios años implementando cambios producto de su llegada a las plataformas digitales.

    Foto: Felipe Altamar (@felipealtamar)

     

     

  • Lecciones del periodismo iberoamericano: “No se puede ser periodista sin ser persona”

    El periodista español Alberto Arce fue finalista en la categoría Texto del Premio Gabriel García Márquez por su trabajo “Los piratas del chavismo: así es la nueva guerra del Caribe” en el cual, junto con el reportero gráfico Rodrigo Abd, recorrieron el estado de Sucre en Venezuela para retratar el estado de una actividad económica como la pesca en un momento de crisis económica y política de dicho país. Aquí el testimonio recogido durante el Festival Gabo 2017.

     

    Foto: Imagen de Los piratas del chavismo.

    ​​”La gente piensa que la escritura es un tipo sentado solo en una habitación frente a una máquina de escribir al que le viene la inspiración y lo suelta porque es un genio. Eso no tiene nada qué ver. En la elaboración de un reportaje, la escritura –en mi caso– 5% es ese paso, el 95% es la reportería en el terreno, y esto es lo que más me gusta y me enseña. Para esto es muy importante el equipo con el fotógrafo, y cada día discutimos sobre lo que hemos visto durante el día. Eso es la escritura, es un proceso vivo que va desde el principio hasta el final. Es la toma de decisiones de cómo me comporto en cada momento”.

     

     

    “Esto no tiene nada qué ver con una gente que se sienta a que los inspiren las musas. Esto tiene que ver con personas que se ensucian, caminando por la calle, hablando y preguntando, sorprendiéndose y contradiciéndose. Y por eso es importante el equipo, hacer todo esto con el equipo; además existe ese mito de que el fotógrafo es una persona que va detrás del reportero y ya. No, ambos son reporteros”.

     

    “También hay que sorprenderse. Si tú ya lo sabes todo, nunca en tu vida vas a aprender nada. Hay que tener curiosidad genuina por la vida. Y como periodista hacer una observación participante. Si ellos comen pescado, tú también comes. O sea, yo no puedo pedirle a alguien que me cuente su historia si me creo mejor que él, porque si me creo así, ¿por qué esa persona confiaría en mí para representar su historia correctamente? Lo que hay que hacer es saber estar en los sitios con respeto. No necesariamente creo que involucrarse. Mi labor es entender, y eso aplica a la vida, a ser persona. Yo creo que puntualmente en el tema de Venezuela por parte del periodismo hace falta dejarse de etiquetas, de solo entender la realidad de esa forma”.

     

    “Convencer a los editores de hacer una historia como esta es prácticamente imposible, lo que tienes que hacer es hacerlo, y cuando ya lo has hecho le dices: ‘mira, tengo esto, ¿me lo quieres publicar?’. Por eso yo creo que hay que tener olfato, por eso ser genuinamente curioso, eso significa detectar qué cosas creo que son interesantes y que podrían coincidir con el criterio de más gente”.

     

    “A las nuevas generaciones de periodistas les haría falta recuperar un poco más de pasión por conocer. Vivimos en una cultura del ruido y la inmediatez, y creo que hay que ser más reflexivo, plantearse más preguntas, no juzgar, no odiar tanto, aprender a hablar con los diferentes. Eso es una actitud vital. Es que persona y periodista es lo mismo, no se puede ser periodista si no se es persona. Nunca dejas de ser persona”.

     

    “Esto no tiene nada qué ver con una gente que se sienta a que los inspiren las musas. Esto tiene que ver con personas que se ensucian, caminando por la calle, hablando y preguntando, sorprendiéndose y contradiciéndose”.

     

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  • Lecciones del periodismo iberoamericano: apuntar al periodismo sin fronteras

     

    Periodismo Sin Fronteras: del lobo estepario al periodismo colaborativo y de impacto global fue uno de los talleres que ofreció la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) entorno a la cuarta versión del Festival de Periodismo celebrada consecutivamente en Medellín. El lema de este año: “una fiesta de historias para mentes curiosas”, demostró las grandes mentes curiosas de quienes estuvieron detrás de la mayor investigación de periodismo de datos de la historia.

     

    Panama Papers fue el nombre asignado a la filtración más grande hecha a través de una fuente anónima que se autonombró John Doe. Este personaje le compartió a dos periodistas alemanes del medio Süddeutsche Zeitung 11.5 millones de archivos. Esta cantidad de documentos de toda índole (fotos,números bancarios, de pasaporte, entre muchos otros) están condensados en 2.6 TB de información. Para ello se unieron con el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación y con otros 370 periodistas de alrededor de 80 países para poder lidiar con la cantidad de datos que obtuvieron.

     

    La filtración tardó un año y su publicación se hizo efectiva el 3 de abril de este año, en el que compartieron una base de datos que permite buscar el nombre de cualquier persona que posea paraísos fiscales en la compañía panameña Mossack Fonseca.

     

    Marina Walker, subdirectora del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, junto a Rigoberto Carvajal, el experto en data de la misma organización, fueron quienes dictaron el taller. Durante las 4 horas que duró compartieron la experiencia del trabajo colaborativo como el principal reto para todos los colaboradores del trabajo, además exhortaron la importancia de emprender trabajos en conjunto a través de la data que ofrece Internet.

     

    Las lecciones fueron las siguientes:

    • El paradigma del lobo estepario, reportero tradicional representados por Carl Bernstein y Bob Woodward, debe ser superado para conseguir trabajar por medio de una red en la que el ego de la primicia queda supeditada a la colaboración de todos los implicados.
    • Las gráficas y bases de datos hay que aprender a leerlas. Allí hay muchas historias interesantes por contar. Es importante dejar volar la curiosidad.
    • El trabajo colaborativo no es solo entre periodistas, hay que conjugar la reportería y capacidad de contar historias con la sistematización, organización, sistemas de seguridad y protección de la información y las capacidades técnicas con que cuentan los expertos en data e informática.
    • Es importante, desde ya, comenzar a crear una red de trabajo entre periodistas en que la confianza y el compromiso son los pilares para lograr un excelente trabajo de impacto.

     

    La información está colgada en la red, hay que saber identificarla y filtrar cuál de ellas debe ser de conocimiento público para darla a conocer para una sociedad más informada.

     

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  • Lecciones del periodismo iberoamericano: realidad desde el cómic

     

    Germán Andino es un dibujante mexicano que, a través del cómic, contó la historia de un joven involucrado con las pandillas en Honduras, acudiendo al formato de cómic no ficción. Su trabajo fue el ganador del Premio Gabriel García Márquez en la categoria de Innovación. Durante el Festival Gabo 2017 compartió el testimonio sobre su trabajo.

     

     

     

     

    “El periodismo para mí es solamente una herramienta, yo me considero más un dibujante incluso que un ingeniero de sistemas informático, que fue lo que estudié. Hay todo un trabajo de reporteo detrás de mi trabajo que soporta todo lo que dibujo y escribo, aunque mi enfoque nunca fue el del reportero tradicional; es decir, sí verifico fuentes y todo lo que se hace para no cometer errores, pero no he corrido con las prisas del periodismo. He tenido tiempo para cosas en las que tal vez el periodismo no se detiene”.

     

    “Yo creo que la objetividad como tal no existe. Todo lo que haces pasa por tu filtro mental que le agrega la subjetividad, y empecé a trabajar el tema de pandillas porque estas empezaron a salir en mi barrio, y luego cuando yo me fui me sentí como extraído de lo que pudo haber sido para mí la relidad de pandillero. El intentar mantener la honestidad va también porque conozco la historia. Yo creo que el involucramiento en mi caso me ayudó a contar la historia, y creo que hay que involucrarse con la historia, el periodista no tiene que ser una persona que se mantiene al margen de la historia y que está solo como un visitante externo viendo lo que sucede; hay que involucrarse porque así se conoce lo que se está contando. Aunque sí, hasta cierto punto yo también sentía que tenía que alejarme porque ya estaba afectándome. La cosa está en discernir cuándo se debe tomar distancia y no emitir juicios erróneos”.

     

    “El cómic como formato de no ficción no es tan nuevo, lo que pasa es que se ha mantenido como un objeto de librero. Y ahora irrumpe en las redacciones tradicionales este formato. Pero este aporta que la imagen, en combinación con el texto, genera un lenguaje propio, que no es ni el del texto ni el de la fotografía, y son formas diferentes de contar las mismas cosas. Me parece que el cómic tiene a veces una mayor profundidad y requiere más del lector que cualquier otro medio. Yo creo que el formato sí tiene muchas posibilidades frente a los públicos, porque engancha; yo desde que leí el primero me enganché y no he parado de leer comics. Podría convertirse en una nueva forma tradicional de periodismo. Aunque es difícil al principio que la gente entienda: yo contarle al director del equipo de El País lo que quería hacer era complicado, yo creo que no lo entendimos hasta que no nos sentamos a ver cómo era. Al ser un formato nuevo tiene problemas para ser introducido en las audiencias, pero tiene mucho potencial”.

     

    “… hay que involucrarse porque así se conoce lo que se está contando.”

     

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