Actualmente, las redes han resignificado las formas de interacción entre las personas. La manera en la que difundimos, compartimos, e incluso, nos relacionamos, en muchas ocasiones puede verse mediada por las redes sociales. En este contexto, también son un puente para compartir con las demás personas parte de la vida propia.
Durante una conferencia que fue replicada por varios medios de comunicación en el mundo y se hizo viral en mayo de 2023, la siquiatra y conferencista Marian Rojas Estapé refirió investigaciones según las cuales los adultos usan las redes sociales con fines privados y profesionales, motivo por el cual suelen usar dos perfiles y casi siempre en distintos sitios, una medida de protección que a su vez conlleva riesgos mentales al duplicar los frentes por los cuales intercambian información. Al tiempo, según afirma Rojas Estapé: “otro factor que puede afectar a los adultos en el creciente mundo digital es no sentirse parte de este o sentir rechazo por las nuevas maneras de conexión con otros”.
Para algunos, la transición a la era digital ha resultado ser repentina, e incluso abrumadora. En 2022, el programa gubernamental Medellín me cuida reveló que hay una relación entre el creciente uso de redes sociales y un alza en los casos de depresión en la ciudad del 4,1% al 5,2%, con los hombres mayores como los más afectados por esta situación: según las cifras publicadas el 15,1% de los hombres y mujeres dentro de este grupo presentaban comportamientos suicidas.
Estudios que vinculan el uso de las redes sociales con la salud mental plantean que las plataformas digitales proyectan un modelo ideal de vida que se asume como universal, sin que haya mayores discusiones o reflexiones al respecto. La edad es uno de los factores de dicho estándar en el que no encajan fácilmente los adultos mayores de 29 años, situación que, según los investigadores, pueden abrir la puerta a problemas de depresión, aislamiento y aceptación de la imagen propia.
Uno de esos estudiosos es el del profesor de la Universidad de Antioquia Daniel Cadavid. En una entrevista para el portal de la Universidad de Antioquia señaló que las redes están diseñadas para incrementar los niveles de dopamina mediante la interacción, lo que implica el riesgo de generar algún tipo de dependencia y uso compulsivo al dejar la estabilidad emocional de una persona en manos de un intangible: un like.
La relación entre la salud mental de los adultos y las redes sociales es un asunto poco explorado porque la mayor parte de la literatura se enfoca en los menores de edad. En un sondeo adelantado en esta investigación periodística en el que participaron 36 personas mayores de 29 años, se revela una situación retadora: la mitad manifestó haber sentido tristeza, alteración emocional, ansiedad u algún otro síntoma luego de revisar sus redes sociales. Además, aunque la mayoría (63.9%) de las personas participantes no sienten presión de subir contenido, hay una parte significativa que sí (36.1%). Instagram y WhatsApp son las redes más utilizadas y que más nervios despiertan entre quienes van a publicar o compartir contenido.
Clic en la imagen para ver la infografía (por Miguel Chavarriaga)
La doctora María Isabel Gil, resalta que las redes pueden generar adicción, e incluso ansiedad, debido a la necesidad de estar constantemente conectados para estar al tanto de todo lo que ocurre. La experta resalta el impacto bajo esta dinámica puede haber sobre la propia imagen de los sujetos enfrentados constantemente a imágenes que aluden a situaciones ideales, superlativas, con muy escasa idea de un proceso previo, lo que genera la percepción de que todo resulta de forma instantánea.
Escuche la entrevista con la doctora María Isabel Gil:
“El jardín más verde será siempre el del vecino”, dice una frase popular. El intercambio propio de las redes sociales puede derivar en un sentimiento de inadecuación que llega a escalar a instancias graves si no hay cuidado o al menos preguntas sobre la realidad que allí se nos presenta o sobre por qué usamos redes sociales, como lo recomienda la doctora Gil, para, como dice ella, evitar perder la pista de sí mismos mientras se busca la atención de los demás.
Pablo Montoya Escobar / pablo.montoyam@upb.edu.co*
*Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto.
La inteligencia artificial se ha presentado como una amenaza desde sus primeras apariciones en el mundo de la ficción; desde la fuerza imparable de la creación del Dr. Frankenstein, hasta los robots rebeldes de Asimov, cualquier ente creado por el hombre pero que obre por su propia voluntad ha representado un miedo irracional a caer bajo la dominación de estas criaturas. Ahora, en la segunda década del siglo XXI, la inteligencia artificial ya no solo vive en los mundos distópicos de la ciencia ficción, sino que está presente en la cotidianidad en más aspectos de los que podríamos pensar.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Cuáles son los riesgos?
Aunque no represente la misma amenaza que Skynet, las inteligencias artificiales del mundo contemporáneo no son completamente inofensivas. Más que actuar de manera hostil desde su propio libre albedrío, los avances tecnológicos y herramientas que han brindado las I.A. permiten que se abran brechas cada vez más rápido en lo que respecta a seguridad informática, lo que pone en riesgo a los usuarios de internet.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
Quizás la amenaza más evidente que supone la inteligencia artificial hoy en día es la de la desinformación. Con el boom de las redes sociales, también vino el boom de las noticias falsas, las redes sociales permitían difundir de manera masiva información manipulada, que en muchos casos podía llegar a presentar incluso riesgos democráticos o sociales por el contenido de esta. En ese entonces podía bastar con una breve búsqueda en Google para desmentir lo que se presentaba, pero hoy, con el uso de herramientas que hacen uso de I.A. se vuelve cada vez más difícil discernir entre la realidad y la ficción.
Herramientas para generar textos permiten la creación de campañas de desinformación masivas, los deepfakes y las plataformas de creación de imágenes a base de texto como Midjourney han permitido crear imágenes y videos casi imposibles de diferenciar de la realidad, son los casos de las recientes imágenes del “arresto” de Donald Trump, la creación de un anuncio por el partido de oposición polaco en el que se recrea la voz del primer ministro o el video de Zelenski haciendo un llamado a que el pueblo Ucraniano se rindiera ante las tropas rusas. Si bien estos casos representan la manera en la que se difunde desinformación nociva a gran escala, estás mismas herramientas se pueden utilizar para suplantar la identidad y atentar contra el buen nombre de ciudadanos comunes de formas antes inconcebibles: llamadas de extorsión usando la voz de familiares o la difusión de fotos íntimas generadas por computadora son ejemplo del peligro de la I.A. para los usuarios de internet.
En el imaginario popular, los hackers son individuos retraídos con la capacidad de acceder a cámaras de seguridad o redes gubernamentales solo con digitar rápidamente una serie de números y letras incomprensibles que se presentan en una pantalla de color verde neón, pero el proceso del hacking es en realidad mucho más tedioso a lo que se presenta en Hollywood, o tal vez lo era. Las I.A. han facilitado en gran medida el proceso de los hackers y ha diversificado su arsenal de armas digitales.
Si bien no está en el punto de suplantar la creatividad de los seres humanos, la I.A. ha hecho que procesos que antes pudieron tardar horas para una persona, se realicen en cuestión de segundos; el desarrollo de redes neuronales permite analizar las acciones de individuos de maneras tan precisas que incluso se ha llegado a un algoritmo que permite robar contraseñas con simplemente escuchar los sonidos producidos al teclear. Otro caso un poco más alarmante es la creación de nuevos malware con la ayuda de la I.A. que cuentan con la capacidad de adaptarse a diferentes antivirus, robar grandes bases de datos personales y volverse más poderosos con el tiempo, incluso se han dado casos en los que se han creado virus solamente con brindarle un prompt u orden a Chat GPT.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
Pero ¿qué significa todo esto? ¿Debemos resignar a nuestra humanidad y prepararnos para vivir dentro de la Matrix? ¿Hay alguna solución a la inminente conquista de las maquinas pensantes? El futuro no es tan oscuro como los párrafos anteriores hayan podido indicar, así como la I.A. es utilizada con fines nefastos, también puede ser utilizada para proteger los derechos de los humanos. Antes de comprender el cómo se puede utilizar a las I.A. en pro de la humanidad es necesario comprender el funcionamiento de estas.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Qué es una inteligencia artificial?
Primero, es necesario desmitificar un poco el concepto de inteligencia artificial. Esta no es “inteligente” en el sentido estricto de la palabra; por lo general, cuando nos referimos a inteligencia artificial hablamos de un software que ha sido diseñado y entrenado para cumplir tareas específicas; las inteligencias artificiales generales (todavía una hipótesis en el mundo tecnológico) son aquellas que tanto tememos, las que desarrollan consciencia y capacidades superiores a los humanos. Por ahora, sigamos con las inteligencias artificiales.
Un ejemplo cotidiano de cómo se entrena a una I.A. son los CAPTCHA, esas pruebas que muchas veces saltan en la pantalla y piden identificar semáforos, hidrantes o motocicletas para confirmar que el usuario es un humano; paradójicamente son utilizados con el fin de entrenar algoritmos, en este caso usados para vehículos autónomos. Básicamente es así como se crean diferentes I.A, Chat GPT se entrena con textos, MidJourney con imágenes e ilustraciones, Amper con música.
Así que es necesario comprender que detrás de las I.A no hay un ser consciente que da respuestas producto de su conocimiento, sino más bien es un programa que recibe datos y calcula la respuesta adecuada según la instrucción dada.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Cómo la IA puede protegernos?
Aunque existan quienes usen la I.A. con fines maliciosos, es necesario resaltar las formas en las que esta es usada para proteger a los usuarios de internet.
Con el boom de las I.A, el mercado está en una constante búsqueda por aprovechar al máximo las posibilidades que brindan estas tecnologías, y aquí está incluida el área de seguridad informática. Son muchos los algoritmos que se han creado para combatir softwares maliciosos y proteger la privacidad de los usuarios.
En el caso de los malware, las inteligencias artificiales operan escaneando permanentemente grandes cantidades de datos en busca de discrepancias que puedan indicar la presencia de algún riesgo para el usuario. Estas no solo funcionan al momento de descargar un archivo, sino que también monitorean la forma en la que se comporta el programa al momento de ser ejecutado. Al momento de identificar una anomalía la I.A se encarga de proceder de distintas maneras según el caso, ya sea alertando al usuario, poniendo el archivo en cuarentena o simplemente eliminándolo.
Otra forma en la que se puede usar para proteger los derechos informáticos, es a través de la encriptación de datos, es decir transformar la información a un formato ilegible incluso para otras I.A. Si bien estas no son directas “responsables” del proceso de encriptación, son herramientas utilizadas para reforzar la fuerza de estos algoritmos, generando claves seguras, analizándolos en busca de anomalías o brechas en el sistema y mitigando ataques que se lleven en contra del sistema. De esta manera se mantienen seguras las bases de datos de compañías que manejan información delicada y también la información de usuarios archivadas e plataformas como redes sociales y bancos.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
El mundo esta cambiando, la tecnología parece desarrollarse cada vez más rápido y es inútil resistirse al hecho de que la humanidad tendrá que convivir con la inteligencia artificial en muchos aspectos de la cotidianidad. Este cambio probara ser complicado, muchas labores serán automatizadas y otras nuevas surgirán, será esencial comprender a la I.A de modo que se pueda aplicar en áreas que faciliten la vida personal y laboral. La línea de la propiedad intelectual será cada vez más borrosa, no sería raro encontrarse con un nuevo libro de Shakespeare o un nuevo álbum de Queen, e incluso se puede dar el caso de que las nuevas celebridades sean avatares virtuales que conecten de una manera más cercana con el público.La educación y la conciencia sobre la seguridad en línea serán pilares fundamentales para navegar con éxito en este nuevo paradigma tecnológico y garantizar que la convivencia con la I.A sea beneficiosa y enriquecedora para la sociedad en su conjunto.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Qué discusiones abre la inteligencia artificial para la propiedad intelectual y los derechos de autor cuando logra emular las voces de los artistas? Escuche aquí cómo suena este dilema.
** Versión original publicada en el blog del autor para el curso Proyecto I.
Estamos en un episodio de la humanidad en donde la digitalización del mundo gana cada vez más fuerza y la percepción de la realidad que tenemos se modifica a la par. Es natural que la forma en la que nos comunicamos también se transforme, respondiendo a una suma de cambios en el entorno social y los avances tecnológicos.
Por: Helena Botero Mejía / helena.botero@upb.edu.co
El lenguaje, entendido como el conjunto de recursos que tiene el ser humano para comunicarse con otros, es un organismo vivo: está en constante transformación, adaptándose siempre a la sociedad que hace uso de él. Los recursos a los que acude, comprendidos como signos, tienen la función de lograr un entendimiento común, pues dentro de un contexto determinado, el mensaje busca ser lo más claro posible y convertir un pensamiento o sentimiento en una expresión que pueda transmitírsele a otro.
Hace unos años, el concepto de esfera digital era mucho más preciso, todavía podríamos marcar las barreras entre esta y otras que define, por ejemplo, el debate voz a voz sobre temas públicos o la que definen nuestros asuntos íntimos como la sexualidad o los hábitos alimenticios. Sin embargo, hoy esas líneas divisorias se hacen difusas y las plataformas digitales se hacen escenario de confluencia de todas estas esferas, para construir una idea diferente de lo que es la realidad y desdibujar los límites sobre los aspectos de la vida que son íntimos, privados y quizá los que deben (o no) ser públicos.
Por otro lado, cada vez más personas utilizan aplicaciones móviles y pasan un mayor tiempo en ellas. Según estadísticas de Hootsuite y We Are Social, para enero de 2022 se estimaba que las redes sociales tenían un total de 4,62 mil millones de usuarios, equivalente al 58,4% de la población mundial, quienes invertirían, además, un aproximado de 2 horas y 27 minutos al día en estas plataformas.
Estos canales de información y de comunicación tienen una serie de nuevos códigos, formatos, elementos y estructuras que responden a unas nuevas necesidades y contextos, pues permiten que confluyan elementos visuales, auditivos y textuales, construyendo una percepción mucho más inmersiva en la información que se difunde y que nutre la conversación. Mediante emojis, stickers, gifs, notas de voz, imágenes y videos complementamos nuestro discurso y decidimos cómo expresarnos.
En la digitalidad, es posible “hablar” más allá de la palabra. Foto: Comunicaciones UPB.
En red, ¿enredados?
“Hay toda una conjunción entre lo oral, lo escrito, lo textual y lo icónico en una misma plataforma, en un mismo medio de comunicación, los cuales anteriormente estaban más divididos: aquí la palabra, allí la imagen, aquí lo textual, allá lo visual. Ahora existe esa convergencia”, apunta Jorge Iván Bonilla, Comunicador Social – Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, Doctor en Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Comunicación de la UPB y jefe del Departamento de Comunicación Social de la Universidad EAFIT.
De la misma manera, Paola Hincapié, Comunicadora Social – Periodista de la UPB, docente de la institución y directora de estrategias de comunicación y social media en Agencia El Grifo, señala la importancia que toma la imagen en estas nuevas formas de interacción y comunicación: “Hoy somos supremamente visuales, y es algo coherente porque nos estamos comunicando a partir de pantallas, la imagen se convierte en esa parte lógica, o más cómoda, para trasmitir algo. Cuando uno hace referencia a un meme, o a un sticker, varios en la sala pueden saber a qué se refiere, sin verlo. Entonces eso a lo que está llevando es a que obviamente empezamos a tener una rutina frente a la apatía al texto. No es que sea algo ‘apocalíptico’, no creo que muera el texto, pero sí que empiece a reducirse masivamente el gusto por el texto extenso”.
El “meme”, que Richard Dawkins denominó “el gen egoísta”, haciendo alusión a comportamientos humanos que se propagan a pesar de no tener sentido en una perspectiva evolutiva (puesto que son aquellos que no le apuntan a la propagación de los genes), es un término que se popularizó mucho más al referirse a una imagen graciosa y viral, la cual hoy hace parte también de los códigos utilizados para comunicarnos entre nosotros. Sobre esta forma comunicativa, Juan Esteban Villegas Restrepo, Doctor en literatura de la Universidad de Antioquia, Magíster en literatura latinoamericana y española de Rutgers University y Profesional en literatura e idiomas de Montclair State University, opina que: “Si bien puede ser muy gracioso, lo que hace es reducir la capacidad de pensar las cosas. Te da una cosa y no te da la posibilidad de problematizar o de ver más allá de lo que dice. Ha empobrecido la capacidad argumentativa de nosotros como hablantes”.
El problema podría ser que, en muchos casos, debido a que los formatos de estas plataformas promueven contenidos más cortos, hay una reacción inmediata solo la superficie de un tema. Sucede, por ejemplo, en Twitter, que es una red social muy reactiva y emocional, como la describe Paola Hincapié y, así como la mayoría de las veces no hay un trabajo reflexivo extenso y previo antes de compartir una opinión o información (la mayoría de las veces), tampoco lo hay al momento de reaccionar a algo que vemos. No hay misma dinámica en todas las plataformas, pero leer para responder y reaccionar se presta para muchos malentendidos y discusiones aque se salen fácilmente de cauce.
“Like”
Silvana Serra, Doctora en fonoaudiología, profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba, en su TED Talk: ¿La comunicación en riesgo por el uso de las tecnologías? refiriéndose a la variedad de códigos y formatos con los que contamos hoy, afirma que: “Estamos en una zona y tiempo de oportunidades. Y, claramente, nos define como ciudadanos de una época en la que no es una era de ausentes – presentes, sino que tienen la clara convicción de qué herramientas quieren usar para resolver las dificultades. Que también involucra a la idea de que comunicándome me identifico y pertenezco a un colectivo determinado”.
Otro de los temas tratados en la charla de Silvana Serra es el del uso de emojis, mensajes de voz, imágenes y demás códigos que incluimos o utilizamos para dar un mensaje, pues hay una decisión consciente, intencional y estratégica en el momento en el que decidimos enviar un mensaje de voz en lugar de un mensaje de texto, en si incluir o no íconos, dependiendo de la seriedad de la conversación y todas esas son alternativas y herramientas con las que contamos para liberar la “tensión” que representa la necesidad de comunicación de los seres humanos. Esto hace de la palabra solo un recurso más, entre tantos, para expresar un suceso, un pensamiento, una emoción.
Asimismo, es importante tener presente que la posibilidad de contar con un dispositivo móvil todo el tiempo, conectado a internet, acumulando información y con varias conversaciones al tiempo, es una muestra de la celeridad con la que se vive en la era digital. Sucede entonces que las formas de comunicación también le apuntan a lograr un mayor impacto en menos tiempo, los textos deben ser claros, breves y lo suficientemente persuasivos o impactantes, porque además compiten con el resto de información que pueda aparecer en la pantalla del receptor, quien bien sabemos que puede estar haciendo otras tantas cosas en el momento de recibir un mensaje.
Ahora bien, cuando la inmediatez prima sobre la reflexión previa en la elaboración de un contenido o en la redacción de un mensaje, es entonces natural que se pasen por alto algunas normas de escritura, ya sea confiándose en el corrector automático, acudiendo a formas de acortar las palabras o simplemente no dándoles tanta importancia, pues no siempre se cuenta con el tiempo necesario para elaborar lo que se comparte. Frente a eso se ha expresado un poco de preocupación, pues algunos piensan que esto puede contribuir a la degradación del lenguaje o a perpetuar su “mal uso”.
Explicamos emociones haciendo alusión a memes, a chistes en Internet, a referencias de TikTok, a una imagen viral, nos desahogamos en historias en Instagram, contamos nuestras intimidades en audios de WhatsApp, ponemos fotos de nuestros logros en estados… Cada vez nos valemos de nuevos métodos, pues tenemos una variedad amplia de medios cuando de llegar a los otros se trata, porque contamos con una tecnología llena de posibilidades. La experiencia de comunicación es cada vez más inmersiva, personalizada y mediada por una tecnología que también nos lee a nosotros, luego cambia y también nos cambia.
“Ola ke ase”
En el curso de verano en la Universidad Complutense de Madrid, en el 2017, Darío Villanueva, director de la RAE en ese entonces, habló de las abreviaciones, y de que no son un recurso reciente y no tendrían que ser un motivo para temer el deterioro del lenguaje, pues los manuscritos medievales las llevaron y, si venimos a una época más cercana, los telegramas también, ambas por cuestiones de tiempo y dinero. Sin embargo, apuntó que no le preocupaba una posible degradación de la lengua por el uso de estos usos nuevos de la comunicación “si, por supuesto, el sistema educativo explica, justifica y ejercita en los ciudadanos el uso de la lengua estándar a un nivel culto que es el que corresponde a las personas educadas”.
Además de eso, habría que preguntarse si el uso de nuevos códigos que buscan reemplazar los gestos y elementos de la comunicación presencial podría “degradar” el lenguaje, o si la rapidez con la que se responde afectaría la calidad del mensaje, pues es claro que cada vez se utiliza menos la palabra escrita. A veces la mirada es un tanto apocalíptica, pero es importante evaluar que la transformación del lenguaje y su estudio no son asuntos nuevos, la historia nos ha demostrado que la palabra siempre estará supeditada al uso que se le da, y muchísimas de las que utilizamos hoy provienen de vocablos fruto de migraciones, y en algún momento fueron consideradas incorrectas.
Frente a lo que pudiera pasar en el futuro, Jorge Iván Bonilla describe un posible “efecto Babel” en el que conviven múltiples lenguajes y formatos, en el que este se contamina de una manera positiva, dejando de ser tan “sacralizado y puro” y dándole paso a que cada vez más personas hagan parte de la conversación: “Es una babel en la que conviven y compiten una serie de sujetos que anteriormente no eran tenidos en cuenta y que eran excluidos del diálogo, de la palabra, del debate público”. Igualmente, advierte sobre el riesgo de que esta variedad de formatos complique o entorpezca el ecosistema del lenguaje, llevando a las confusiones del dictamen bíblico.
Paola Hincapié, desde su mirada al usuario que hoy hace parte de la esfera digital, piensa que tendrán más fuerza la imagen y el sonido que el texto, en una relación en que el individuo está más metido en sí mismo: “Todo lleva a lo inmersivo, cada vez exigiremos más sentir el contenido”. Sin embargo, no cree que el libro muera, sino que, por el contrario, será un recurso de desconexión frente a todas estas nuevas formas y que, además, por temas ambientales, también acabará siendo un lujo.
Como en una plana
Con una mirada un poco más histórica, encontrando transformaciones del lenguaje en hitos como la Gramática de la lengua española de Nebrija en 1492 y más tarde los vocablos utilizados por Cervantes en el Quijote, en 1605 y después el manual de Andrés Bello, publicado en 1843, Juan Esteban Villegas cree que los tiempos son cíclicos, que en algún momento agotaremos una forma para volver a otra anterior, pero incluye: “Ahora bien, no sé si otros desde otra perspectiva lo verán y dirán que ya estamos condenados única y exclusivamente al terreno de lo visual y ahí se quedará. (…) Volveremos a lo que era antes y eso va a cambiar y nos seguiremos moviendo así”. Finalmente enfatiza en que se habla de un fenómeno mutable, y que es difícil afirmar una predicción de una manera estricta.
Si algo queda claro es que estamos viviendo una serie de cambios en la manera de interactuar entre nosotros, que estas herramientas vienen con la posibilidad de expresarnos de nuevas formas y que todo esto se adhiere a nuestra comunicación. Y la forma de hablar estará siempre conectada a la forma que pensar; un mundo y una realidad que son pensados distinto, serán expresados distinto. El lenguaje es solo una muestra de que lo que está cambiando es mucho mayor, y que, aunque podamos valernos de la historia para analizar algunos aspectos, también es necesario entender que eso tiene un límite y que la tecnología y los avances vienen con muchos elementos que no tienen precedentes.
La mutabilidad del lenguaje nos enseña que es herramienta, pero es también reflejo del funcionamiento de la sociedad y, sobre todo, del pensamiento. A lo mejor sí usemos cada vez menos palabras para comunicarnos, y que con pocas logremos hacernos entender por otros; sin embargo, a esas palabras debemos sumarle las demás posibilidades a las que recurrimos, pues hacen parte también del lenguaje, y sin saberlo estamos aprendiendo signos que nos permiten entender y hacernos entender.
Decir que el lenguaje se degrada es una visión que deja por fuera muchos detalles de lo que está pasando y decir que se transforma es hacer alusión a la característica más elemental de este; lo que está sucediendo va mucho más allá y muestra que medir esta transformación es tomar solo un fragmento de algo más grande, pues tanto las maneras en que nos acercamos a los otros, como nuestra comprensión del mundo y el cómo enfrentamos la realidad, están cambiando. Estamos inmersos en un modo de habitar la realidad que no tiene precedentes, tenemos además un mundo que se adapta a nosotros porque nos lee y tiene los instrumentos para hacerlo.
Cabe mucha imaginación en lo que puede hacer y decir un modelo webcam para conectar con el usuario al otro lado de la pantalla, más que ofrecer un acto sexual y lograr la excitación, la clave está en entregar algo distinto, en generar conexiones que trasciendan el entretenimiento y la excitación, en conseguir ser recordado y fidelizar a una audiencia impredecible, con necesidades que van más mucho más allá del placer físico. Es por esto que es un trabajo en el que no solo se trabaja con el cuerpo, es determinante lo que se logre desde la mente.
Helena Botero Mejía / helena.botero@upb.edu.co
“Son usuarios que en su mayoría buscan distraerse, tienen todo el dinero del mundo, pero no son felices”, explica Jack Taylor, como lo conocen los tippers y quien prefiere no compartir su nombre real. Tippers es el nombre que tienen los usuarios fidelizados, la palabra viene del extranjerismo proveniente de la palabra “tip” (propina) y se refiere a aquellos cuyos niveles de consumo representan un ingreso notorio. Taylor cuenta que uno de sus tippers es un abogado exitoso, viaja recurrentemente y aunque “lo tiene todo, no es feliz” y encuentra en Jack un oyente, una persona dispuesta a escucharlo en días difíciles.
Colombia es el segundo país con más modelos webcam en el mundo, la industria representa alrededor de 150 mil empleos entre modelos, monitores, personal de aseo, administrativos, propietarios y otros, según informó Juan Carlos Rivera, director general de Lalexpo (Latin America Adult Business Exposition) a Forbes Colombia. Es importante agregar que ya existe una estructura tributaria definida, y que el oficio tiene una participación en impuestos importante para el país.
Collage: Elena Botero Mejía.
Alto contraste
Aunque el objetivo principal sea ofrecer un contenido para adultos y cumplir fantasías provenientes de parafilias (los mal llamados “fetiches”), las relaciones que se construyen entre modelos y usuarios en muchas ocasiones van más allá de eso. Es común encontrar que shows privados se conviertan en largas sesiones de conversación en donde los modelos juegan un papel de oyentes y se entregan como humanos; también hay casos en los que a modelos les pagan por pasar largos ratos solo sonriendo, parpadeando, entre otras cosas.
Este relacionamiento entre quien ofrece el show y los usuarios, sumándole la incertidumbre de un trabajo que en una hora puede librar un mes y en un día entero no producir un solo dólar, son solo dos de los factores que pueden afectar la salud mental de quien está entregando un show. Ofrecer un servicio que implica la mercantilización del cuerpo puede despertar una serie de pensamientos nocivos, eso sin contar que en algunos casos pueda ser sometido al juicio y al rechazo. Si bien es una labor en la que se involucra principalmente el cuerpo, también está directamente relacionado con muchas cosas que pueden pasarle a la mente.
Esteban Klavier es psicólogo y gerente de la academia Estrellas Webcam, una organización dedicada a preparar a los estudios en temas que van desde lo administrativo, el desempeño y actuación de los modelos, mejorar el inglés dentro de las plataformas, hasta en temas de maquillaje y uso de los juguetes sexuales. Esteban resalta la importancia de contar con un psicólogo en los estudios, pues es vital a la hora de cuidar de la salud mental de quienes hacen parte de este servicio.
Hablando específicamente de los modelos, en algunos casos puede ser muy difícil enfrentar el desnudo y la corporalidad, pues debido a la cultura y a cómo esta nos formaliza, no se ve el desnudo como algo normal, explica Esteban Klavier y agrega la importancia de la relación con el cuerpo y la sexualidad. Si una persona ha vivido, por ejemplo, situaciones de abuso o abandono previamente, esto podría despertarse en las transmisiones.
Dentro de las problemáticas más comunes que encuentra Klavier, manifiesta: “Puede ser la generación de estrés, la depresión, la tristeza completa y todo el tiempo. Se pueden generar siempre y cuando las personas no puedan entender lo que está sucediendo frente a la cámara y ya el desarrollo de diferentes traumas si no se sabe que está sucediendo con los clientes”. Por lo que es muy importante tener desde el principio un acompañamiento y conversación para que el modelo se eduque más en el tema y cuente con las herramientas necesarias para afrontar los momentos difíciles.
Otro aspecto que menciona es el de tramitar las emociones que quedan después de un momento complicado en la trasmisión “Se generan unas cuestiones (frente a lo desconocido, poco normalizado) que, si no se llevan a través de la palabra a otro lugar, eso a través del cuerpo se refleja. Desde el psicoanálisis lo que no se tramita a través de la palabra se vuelve enfermedad”. Nunca se sabe con qué se pueda encontrar el modelo al otro lado de la pantalla, y así como existirán usuarios que logren subirle la autoestima y entiendan que están frente a un ser humano; también existen personas malintencionadas que con sus comentarios y peticiones podrían afectar notoriamente a la persona que ofrece el show.
Mecanismos de control
La relación con quien cumpla la función de monitor en el estudio es fundamental, pues en los casos en los que no se cuente con el apoyo de un psicólogo, son estas personas quienes deberán cumplir la función de escuchar y apoyar a los modelos. Un monitor está encargado de supervisar las transmisiones, revisar que los recursos técnicos funcionen correctamente, estar pendiente de las conversaciones entre modelos y usuarios para manejar cualquier complicación, ofrecer un acompañamiento;,entre otras cosas.
Lisette Noreña es monitora de un estudio webcamen Medellín y simultáneamente está realizando sus prácticas como comunicadora social en el sector público, asegura que, para cumplir con su trabajo, una persona debe tener “una mente demasiado abierta, con la disposición de ver el mundo y la realidad de otra manera”, y agrega que “deben ser personas que generen confianza y comodidad (…) y lo más importante, ser muy empáticos con las modelos y usuarios”. Lo demás son aspectos un poco más técnicos como dominar el inglés y saber manejar varias funciones en un computador al mismo tiempo.
Lisette explica que, aunque suele tener una relación cercana y de confianza con la mayoría de las modelos (en el estudio que trabaja únicamente hay mujeres), con algunas de ellas la relación se reduce a temas laborales, por lo que el acompañamiento se ciñe estrictamente a asuntos de la transmisión. “Hay niñas muy influenciables que siempre buscan la aprobación y aceptación de su circulo familiar y social y, cuando no la reciben, se sienten mal y decepcionadas. De la misma forma, hay niñas que son empoderadas y decididas, que por más comentarios negativos o cosas que reciban no les importa, tienen sus metas claras y saben lo que quieren”.
Diferentes registros
Si bien el modelaje webcamhoy no despierta el tabú de hace algunos años, todavía hay personas que no se sienten cómodas expresando que se dedican a ello, o que siguen recibiendo comentarios negativos de parte de su circulo social más cercano. Daniel Betancourt es modelo hace dos años y aunque no suele ocultarlo, sí ha notado que dentro de su círculo cercano “muchos son muy doble cara con ese tema”, pues en sus gestos y comentarios sugiriéndole que busque otras oportunidades, nota la inconformidad y un falso apoyo.
Daniel, como muchas personas, llegó a la profesión después de probar varios trabajos en los que el pago no correspondía al esfuerzo y tiempo que les dedicaba, varios amigos le sugirieron en tono de burla que probara el modelaje hasta que al fin “le fue sonando la idea cada vez más”, buscó estudios cercanos a su casa y “lo demás es historia”. Admite que le gustaría estudiar una carrera, que ahora no lo hace porque no tiene los recursos, pero que de todos modos no planea dedicarse a esto para siempre.
Aunque él esté seguro de que recibiría apoyo del estudio en temas personales si así lo pidiera, afirma que siempre ha sido una persona que prefiere guardarse sus problemas y manejarlos por su cuenta. “Al principio fue muy difícil porque yo siempre he tenido problemas de autoestima y ansiedad, y ese trabajo los aumentó aún más porque te hace dudar de ti mismo. Cosas como preguntarte si sí eres suficiente o así. La ansiedad me comía y de verdad me sentía muy nervioso y presionado. Con el tiempo como que aprendí a manejar ese tipo de pensamientos y ya trato de evitarlos, me acostumbré a la presión de trabajar haciendo eso”, cuenta Daniel.
Ponerse frente a la cámara de una forma tan íntima y sin saber quién ve al otro lado, puede despertar conflictos. Sin embargo, es una oportunidad para que las personas exploren su sexualidad, según el sicólogo Esteban Klavier, quien se refiere especialmente a las mujeres, que en algunos casos se empoderan y se responsabilizan de su sexualidad. El modelaje webcam tiene espacio para todos, no hay que tener un físico específico, una belleza establecida ni una edad determinada; para cada persona hay un usuario y cuando se conecta con el correcto, se ven casos en los que los elogios y el buen trato consiguen elevar la autoestima de la persona frente a la cámara.
El peso de la billetera
El tema del dinero es otro asunto notable en el que los modelos necesitan cierto acompañamiento, Lisette cuenta que en el estudio suelen pedirle ayuda a la hora de tomar alguna decisión, “Más cuando son niñas que no han tenido nada y pasar a tenerlo todo”. Esteban Klavier dice que al principio el derroche es un asunto muy común, pues por lo general no tienen con educación financiera, entonces: “…Van y se lo gastan en fiesta. Y la drogadicción puede empeorar lo que pueda pasar mentalmente”, por lo que es necesario evaluar las decisiones y hábitos que toma un modelo por fuera de su trabajo, pues estarán conectados con su bienestar mental.
Aun cuando es difícil establecer lo que podría ganarse un webcammer, pues el éxito que tengade penderá de las horas trabajadas, si cuenta con usuarios fijos, la porción que tomará el estudio, entre muchas otras cosas. Es un hecho que esta es una profesión en la que puede hacerse mucho más dinero que en otras, y que, en países de pocas oportunidades y altas tasas de desempleo como Colombia, se acude a ella por cuestión de necesidad más que otra cosa. Frente a ello, Esteban Klavier piensa que es necesario tener un plan a futuro, buscar formas de invertir el dinero y pensar en estudiar.
En abril de 2021 se reconocieron los derechos laborales de modelos webcam en Colombia a raíz de un caso de una mujer que fue desvinculada en estado de embarazo y quien presentó una tutela. El 26 de julio de 2022 se propuso un proyecto de ley con la intención de regular los contratos de los modelos, precisamente buscando que estas personas que llegan al oficio en un estado de vulnerabilidad y desconocimiento no acepten acuerdos que violen sus derechos.
Según el sicólogo Esteban Klavier, es imprescindible que las personas entiendan que desempeñan una labor profesional, que deben adoptar un papel que no es el suyo para evitar el sentimiento de que son cosas y para que el desgaste del relacionamiento con el usuario sea el mínimo. Esto lo sostiene Jack, quien asegura que: “Hay que meterse en el papel. Por fuera, mi nombre real es X, pero dentro del estudio soy Jack. A él le gustan los hombres y las mujeres, él coquetea con hombres”.
Sin embargo, Jack agrega que hay una presión que recae sobre los hombres al no poder fingir como podría hacerlo una mujer: “Yo he tenido esa presión de que en ese momento tengo que ponerme erecto y no puedo. Y el usuario está ahí esperando, o ha pagado porque eso suceda, pero no sucede entonces el usuario se va, se pone de mal genio. Hay unos que son muy lindos, muy buenas personas, le ayudan a uno, pero hay unos que no, que paila”, admite que le preocupa bastante el tema de las calificaciones, por lo que se esfuerza al máximo para que el cliente se vaya contento, prometiéndole mejorar.
Salud ocupacional
El acompañamiento del estudio se vuelve clave a la hora de manejar las emociones, Jack trabajó unos meses en Bogotá antes de llegar a establecerse en Medellín, y es ahora que nota la diferencia entre un estudio que se preocupa por las personas y otro al que solo le importaban los ingresos. Además, en el momento se encuentra viviendo con la administradora del estudio y otros encargados, lo que le ha permitido construir una buena relación y estar rodeado de otros modelos con quienes comparte su tiempo.
Desde que llegó, en el estudio le sugirieron que hiciera público que se dedicaba al modelaje, tomó la decisión de ser honesto con su familia y amigos y se sintió aliviado: “Al no saber ellos en lo que yo trabajaba realmente como que me hacía sentir que tenía dos vidas; la que ellos creían que era y la verdadera. Cuando yo me solté y dije la verdad, sentí que solté una carga pesada”. Esteban Klavier confirma que lo mejor es que los estudios se encarguen de educar a los familiares, de permitirles incluso visitarlos en lugar de esconderles la realidad. Esto con el fin de que los webcammers tengan una mejor relación con su trabajo y encuentren ese apoyo necesario de sus seres queridos.
Igualmente, los espacios que promuevan el relacionamiento entre modelos resultan beneficiosos, y estos van desde un sitio donde puedan tomar el descanso juntos hasta salidas y reuniones en las que puedan crear vínculos y fortalecer sus relaciones. En algunos casos, los modelos pueden ser personas muy solas, y crear ese círculo cercano puede ser un apoyo muy positivo; sin embargo, habrá quienes no se sientan del todo cómodos en esta clase de espacios, como es el caso de Daniel, quien prefiere asistir únicamente a lo laboral: “La verdad no me gusta relacionarme con ellos. Yo solo voy a lo mío y pues con los jefes y dueños de la casa me llevo bien, porque con ellos sí he interactuado mucho más”.
Lisette piensa que la salud mental es un trabajo “50/50”, el estudio debe buscar siempre la tranquilidad del modelo y estar ahí para ayudar en caso de problemas, a pesar de ello, no todos se sentirán igual de cómodos compartiendo situaciones personales y en muchos casos, no estará al alcance del estudio ayudarles. En donde ella labora cuentan con una psicóloga que asiste a hacer conversatorios con las modelos y a quien se le pide una cita que va por cuenta del estudio en el momento en el que alguna lo requiera, todo esto con el fin de que ellas vean un lugar seguro en el cual sentirse escuchadas.
Por lo general, los estudios cuentan con una serie de filtros a la hora de reclutar nuevas personas, Esteban Klavier, quien además tiene su propio estudio, asegura que es necesario incluir en estos, pruebas psicotécnicas que determinen si un futuro modelo podría manejar correctamente diversas situaciones y si no carga con asuntos pasados que corran el riesgo de empeorar a través de la profesión. Todas las empresas, sin importar a qué se dediquen, deberían buscar el bienestar laboral.
Entre los riesgos para la salud mental en el trabajo que la Organización Mundial de la Salud enuncia, se encuentran: cargas o ritmo de trabajo excesivos; horarios excesivamente prolongados, antisociales o inflexibles; apoyo limitado por parte de colegas o supervisión autoritaria; violencia, acoso u hostigamiento y demandas conflictivas para la conciliación de la vida familiar y laboral. Estas son situaciones comunes que se pueden encontrar al dedicarse a esto, sin embargo, varían entre estudios y que en un sitio donde se le dé un manejo serio y profesional al tema, no tendrían por qué suceder.
Daniel y Jack se enfrentaron a diferentes dificultades en el momento que decidieron ser modelos, y confirman que no es un oficio que le recomendarían a todo el mundo. Para Jack, debe ser “una persona de mente abierta y muy segura de sí misma”, para él no fue difícil enseñar su cuerpo y conectar con su desnudez, “No se lo recomendaría a una persona que tuviera baja autoestima, que no se quiera lo suficiente. De pronto le dé muy duro, como puede que suceda lo contrario…”. Daniel, por su lado, ratifica que debe ser una persona segura de sí misma, que no se ofenda con facilidad puesto que puede recibir todo tipo de comentarios, además de ser alguien paciente, persistente y valiente. No se lo recomendaría a alguien que sufriera de problemas mentales severos, porque siente que el trabajo podría empeorarlos.
De igual forma, hábitos como hacer ejercicio, alimentarse sanamente, dormir bien y contar con un círculo de apoyo, tener un plan a futuro, alejarse de las drogas, ir a terapia y fomentar la conciencia sobre uno mismo pueden ayudar internamente a cualquier persona, no solo a los modelos, para tener salud mental. Así lo sugiere Esteban Klavier, que con años de experiencia y su inclinación por el psicoanálisis, tiene experiencia en la industria, sobre todo cuando del manejo de las emociones se trata.
Es necesario ampliar la conversación, acabar con mitos que se han construido en torno a la industria y seguir promoviendo su regulación y profesionalización. Todo esto con el fin de que los modelos habiten entornos seguros y de apoyo, donde se les acompañe en la toma de diferentes decisiones y puedan tramitar las emociones que despierte una profesión que un día puede subir el ánimo y la autoestima, y al otro despertar un trauma difícil de combatir.
Contrario a lo que muchos puedan pensar, un modelo webcam no trabaja solo con el cuerpo, también debe usar su mente para enganchar a un usuario con altas expectativas. Es una labor en la que existe una competencia altísima, a nivel internacional, y que, así como puede cambiarle el estilo de vida a una persona en un día, asimismo puede tenerla trabajando 8 horas sin que reciba ninguna remuneración. Toda esa presión, a la que en algunos casos se le suma la desesperación de la necesidad y la soledad, tiene efectos muy profundos en las personas y será una responsabilidad de los estudios entregar los espacios y herramientas para acompañar esos momentos. Además, una mala actitud en muchos casos puede llevar al fracaso del show y, nuevamente, a la frustración económica.
Abrir la mente y entender que este oficio es cada vez más común, para desprenderse de estigmas, es ayudar a que quienes deciden trabajar en él no se sientan solos, no encuentren la necesidad de aislarse y enfrenten sus retos laborales de la mano de personas que ofrezcan un acompañamiento sincero y humano para todo lo que se puedan encontrar al otro lado de la pantalla y en las luchas internas que la cámara no puede captar.
Desde el año 2020 y a raíz de la llegada de la Pandemia por el Covid-19, el sector de los call centers encontró una oportunidad para crecer en el confinamiento y las necesidades de muchas personas en medio de una ola de despidos o reducción de ingresos. Pero poco se habla del desgaste al que se exponen quienes atienden las dudas y especialmente los reclamos de los clientes. ¿Qué pasa con la salud mental de estas personas?
Según el DANE, para septiembre de 2020 las actividades de centros de llamadas presentaron un aumento del 31,4% en sus ingresos totales, del 22,3% en el personal ocupado, y del 5,5% en los salarios. Además, se encuentra que el sector BPO (Business Process Outsourcing) creó durante la pandemia alrededor de 20 000 nuevos empleos, 45% correspondientes a la industria de Contact Centers.
El negocio es la tercerización de procesos como la contratación de actividades y funciones comerciales a un proveedor externo, generalmente a menores costos para las compañías, producto de la ubicación de estas operaciones en lugares donde los costos de las mismas son menores: salarios, alquiler de planta y equipos, por ejemplo. Hoy en día, este negocio representa el 2,8% de participación dentro del PIB nacional y emplea al 1,16% de la población colombiana, según datos de la Asociación Colombiana de BPO-BPrO.
Una de las funciones que la mayoría de empresas ponen en manos de terceros es el servicio al cliente y cada vez son más las que buscan implementar este modelo de negocio. En Colombia existen actualmente más de 600 empresas dedicadas a prestar servicios de BPO, y en ellas bachilleres, estudiantes universitarios y egresados recientes de pregrado encontraron una alternativa de ingreso que se acomoda a la falta de oportunidades laborales a las que se está enfrentando este segmento de la población. En consecuencia, el 80% de las actividades de servicio al cliente, ventas, soporte técnico, entre otras labores que se pueden desempeñar en un call center, son realizadas por jóvenes menores de 30 años y 35% por bachilleres.
El trabajo remoto masificado durante la pandemia también estimuló el auge de los call centers. Imagen de referencia: Mariana Montaño.
Del atractivo dicho al agobiante hecho
Como un caso particular dentro de este grupo poblacional está Antonia Achury Calderón, una estudiante universitaria de sexto semestre de Administración de Empresas al momento de ser entrevistada y que durante seis meses experimentó lo que es trabajar en el área de servicio al cliente de una central de llamadas. “Yo terminé en un call center por culpa de las pocas oportunidades de empleo que hay para los estudiantes en este momento; y si a eso se le suma que mi fuente de ingresos era mi papá, quien muere de Coronavirus, allí encontré una de las pocas ofertas con un buen salario que me permitían sobrevivir en una ciudad nueva”.
De otro lado, este tipo de empleo suele ser atractivo para jóvenes que buscan una oportunidad de trabajar y estudiar simultáneamente, teniendo en cuenta que las ofertas incluyen descripciones como “flexibilidad horaria para estudio” y “horarios laborales de 8 horas, 6 horas y 4 horas diarios”.
“Desde el momento en el que me contrataron dejaron en claro que me iban a respetar los horarios de la universidad; pero cuando comencé fue muy traumático porque me dijeron que para poder coordinar el trabajo y el estudio no iba a tener ningún día libre, cuando en la oferta inicial que me hizo la empresa me ofrecían dos días de descanso”, declara Antonia.
Es entonces como, luego de definir un horario que le permitiera cumplir con sus labores y además asegurar espacios de descanso, Antonia advirtió que, teniendo en cuenta su estilo de vida colmado de responsabilidades, cumpliendo con horarios de hasta 12 horas diarias, aunados a la alta carga académica a la que debía responder; su situación no sería sostenible por mucho tiempo.
“Yo tengo ansiedad y depresión diagnosticadas, y el cansancio que se me estaba acumulando, sumado al estrés que me representaba cumplir con tantas labores en la semana, me comenzaron a desencadenar síntomas como ataques de pánico. En ese momento tomé la decisión de renunciar”, relata Antonia.
Un estudio realizado por la Fundación Universitaria Los Libertadores sobre riesgos psicosociales y estrés en los trabajadores de Call Center, encontró que en Bogotá el 37 % de los trabajadores presentan muy alto nivel de estrés y en Medellín, la cifra es del 24%.
Un régimen laboral exigente
Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como “el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara el organismo para la acción”. En términos globales, se trata de un sistema de alerta biológico necesario para la supervivencia. Esto, en un nivel bajo, impulsa a la persona a realizar sus actividades cotidianas, pero luego de someter al organismo a altos y constantes niveles de estrés, el cuerpo entra en un estado de alerta constante que lo lleva a niveles de agotamiento en los que se puede llegar a desarrollar alteraciones emocionales como depresión y ansiedad, o incluso, enfermedades psicosomáticas.
Para la psicóloga María Camila Ríos, el trabajo en call center tiene unas implicaciones psicológicas evidentes y es necesario que las empresas tengan en cuenta los factores de riesgo a los que se puede enfrentar un empleado de estos lugares. “Hay una alta posibilidad de que los trabajadores de un Call Center se expongan a condiciones tales de estrés que los lleven a un estado de burnout”, asegura la profesional.
El burnout fue definido por las doctoras Cristina Maslach y Susan Jackson en su estudio Maslach Burnout Inventory Manual, como “un síndrome de estrés crónico que se manifiesta en las profesiones de servicios caracterizadas por una atención intensa y prolongada a personas que están en una situación de necesidad o de dependencia”, es decir, las labores que implican que el empleado esté sometido durante horas a la atención de personas generalmente problemáticas o que buscan satisfacer alguna necesidad, suelen llevarlo a estados de frustración y desmotivación que lo “queman”.
El trabajo de servicio al cliente, específicamente en call centers, encaja a la perfección con la descripción: extensos horarios de trabajo en los que el operario está sometido a horas de recibir generalmente quejas, insultos, reclamos y problemas que realmente no tienen una resolución que esté en sus manos.
“Los empleados están escuchando críticas y clientes enojados repetitivamente, lo que los puede llevar a generar pensamientos de menosprecio hacia sus propias capacidades. Además se enfrentan a la presión de cumplir con las métricas de cumplimiento establecidas y eso puede estar sumado a un ambiente de trabajo hostil… Son bastantes los factores estresantes que están influyendo constantemente en el estado de ánimo del operario”, afirma Ríos.
El ambiente evidentemente propicia un estado de bruma constante en el que, según la psicóloga Ríos, es indispensable el papel del empleador a la hora de implementar medidas que ayuden a contrarrestar todos aquellos factores de riesgo que son inevitables a la hora de trabajar en un centro de llamadas.
El artículo 56 tipificado en el Código Sustantivo del Trabajo, expresa que el empleador tiene la obligación de hacer todo lo posible para garantizarle espacios de trabajo al empleado, que además de ser físicamente seguros, lo aíslen de riesgos psicosociales o factores de estrés laboral. De acuerdo con esto, desde Seguridad y Salud en el trabajo se debe asegurar la implementación de mecanismos encaminados a la prevención de enfermedades de salud mental.
Herramientas para afrontar el reto
<<Modelos de trabajo remoto plantean numerosos debates sobre las responsabilidades de los empleadores. Imagen de referencia: Mariana Montaño.
Daniela Fernanda Jauregui, profesional en Salud Ocupacional, enumera algunas de las posibles herramientas a implementar y que de hecho, actualmente se están ejecutando en ciertas compañías de servicio al cliente: “es necesario un plan de capacitación anual en el que se vean reflejadas actividades direccionadas a la prevención del riesgo psicosocial, de la mano de profesionales en psicología clínica que brinden la asesoría adecuada. Un ejemplo de ello es la creación de programas de vigilancia epidemiológica de riesgo psicosocial, para que el personal haga una autovaloración de su condición mental”.
Además, Daniela sugiere que crear campañas en colaboración con empresas prestadoras de servicios de salud que promuevan un estilo de vida saludable y brinden también acompañamiento psicológico, son una nueva y posible manera de trabajar en estos factores de riesgo desde la prevención. “Las pausas activas, las reuniones en las que se pregunta a los agentes sobre el ambiente laboral, las celebraciones, las bonificaciones, los convenios con gimnasios, entre otras estrategias, van encaminada a la motivación y cuidado del personal”.
En el sector de servicios BPO del país aún queda mucho camino por recorrer en cuanto a hallar el equilibrio entre cumplir con las metas establecidas y contrarrestar el estrés que esto puede conllevar para sus empleados; pero teniendo en cuenta que actualmente las enfermedades de salud mental se han convertido en un problema de salud pública y que la tasa de deserción en los Contact Center solo va en aumento, las empresas se han visto obligadas a darse a la tarea de comenzar a preocuparse por las condiciones en las que se encuentra su talento humano.
Una investigación permitió analizar los principales factores que influyen en la manera como las pymes de la ciudad de Medellín articulan se apoyan en las redes sociales para sus labores de mercadeo y para consolidar su identidad empresarial, como elementos distintivos que las consoliden y las conviertan en proyectos exitosos.
¿Cuales son esos factores? ¿Cómo se apoyan las pymes de Medellín en las redes sociales? ¿Cuáles fueron los casos estudiados?
Clic en la imagen para descargar el informe de investigación completo.
—-
Trabajo realizado para el curso Investigación II, orientado por la profesora Ana María López Carmona.
El COVID-19 puso un alto al mundo del deporte. Sin embargo, los videojuegos han pasado de ser el hobby de muchos niños, jóvenes y adultos para convertirse en una pasión que se eleva a niveles competitivos gracias a los deportes electrónicos.
Por Sebastián Rodríguez Carmona / sebastian.rodriguezc@upb.edu.co
En Colombia, el crecimiento de este fenómeno no se ha visto afectado por la pandemia y, por el contrario, ha tomado un nuevo aire. La creación de torneos como la Golden League le ha abierto las puertas a cerca de 8 equipos y 576.511 nuevos espectadores que buscan llevar su pasión por los deportes a nuevos niveles.
La evolución del software y los equipos tecnológicos, así como su masificación, le han dado vía libre a la consolidación de los ESports. Foto: Sebastián Rodríguez.
Los eSports son una serie de torneos realizados alrededor de distintos videojuegos. Cada uno de estos certámenes incluyen distintas disciplinas, estas llevan al máximo la destreza de los jugadores e incluso, llegan a generar un desgaste físico y mental similar al que sufren distintos atletas. Un estudio realizado por Phil Birch, docente de la Universidad de Chichester en Inglaterra, destaca que los jugadores profesionales de videojuegos comparten 51 factores de estrés con futbolistas durante partidos importantes y afrontan problemas en común como la comunicación asertiva durante el juego. Estos factores compartidos han hecho que esta nueva tendencia sea catalogada por muchos como un deporte.
Pero esto no es lo único destacable de los deportes electrónicos, pues su popularidad ha reunido a millones de personas entorno a estos eventos masivos que se realizan tanto de forma presencial como virtual. En el 2018 la ELEAGUE Boston Major (competencia del videojuego CS: GO) logró reunir a 1.1 millones de espectadores simultáneos en una transmisión realizada en la plataforma Twitch.
Ha sido tal la popularidad de los eSports que. a pesar de las restricciones a eventos masivos de diversos deportes ocasionadas por la pandemia, estas competencias siguieron su curso desde la virtualidad, un ámbito que está en sus orígenes y que permitió que grandes espectáculos como la Fórmula 1 realizaran una competencia paralela con grandes premios de manera virtual y la participación de pilotos como Charles Leclerc y Alexander Albon.
Grandes personalidades del fútbol también incursionaron en este mundo, uno de ellos es Sergio ‘el kun’ Agüero, quien aprovechó la pandemia para crear su club de eSports ¾KRܾ, enfocado en el videojuego FIFA. Jugadores como Sergio Reguilón y Thibaut Courtois se han convertido en accionistas de distintos clubes de eSports.
Una mirada nacional
A pesar de que Latinoamérica sea conocida como una región emergente en el tema de los eSports, la realidad es que Colombia ha sido clave en el crecimiento de esta actividad y asumió un nivel protagónico frente a otros países. Esta popularidad se debe al aumento tanto de audiencia como de jugadores que participan en ligas y torneos locales, como la Golden League, la cual reúne a los mejores gamers del videojuego League of Legends.
También ha sido clave la llegada de marcas que patrocinan este tipo de eventos, como es el caso de la multinacional VISA, la cual, en unión con la Liga de Videojuegos Profesional se ha encargado de publicitar y de apoyar el desarrollo de los eSports en el país cafetero. Para la Country Manager de VISA en la región María Cristina Forero, esta alianza permitirá el cumplimiento acelerado de los objetivos para la liga y la posibilidad de brindar un producto con mejor calidad a la audiencia.
Otro punto que hace de Colombia un país referente en este tema es la creación y representación de equipos tradicionales en este tipo de competencias. Conjuntos como Atlético Nacional, Deportivo Caliy Once Caldas ya cuentan con sus propias escuadras de eSports y hacen parte de entidades como la IESA (International Esports Asociation). Estos clubes buscan no solo mantener su nombre y representación en este tipo de torneos, sino ampliar esta cultura en el país y lograr el apoyo de otras entidades como la Dimayor.
El talento local, la otra cara de los eSports
Existe otro panorama protagonizado por los propios jugadores, aquellos que decidieron dar el paso de convertir su hobby en algo más. Este es el caso del estudiante de la facultad de Ingeniería en Diseño de Entretenimiento Digital de la Universidad Pontificia Bolivariana, Juan Pablo Correa, que en compañía de cinco amigos, decidieron crear NPC’S eSports, un club multiplataforma y multijuego, el cual hoy tiene participación en videojuegos como: Call of Duty, FIFA, Fortnite, Rocket League y próximamente representación en League of Legends.
De la mano de su presidente, Sebastián Gaviria, este equipo busca con hacerse un nombre en este extenso mundo mediante la participación en torneos internacionales y oficiales. A su vez, Sebastián resalta la composición de su plantilla y menciona que: “El equipo está conformado por cerca de 15 talentos que provienen de diferentes regiones del país, pero también contamos con jugadores que provienen México y Estados Unidos principalmente”. NPC’S busca brindarle una oportunidad y un entrenamiento competitivo estos jóvenes que están entre los 14 y los 28 años.
Sin embargo, edificar este equipo no ha sido una tarea sencilla, pues desde su creación en el año 2021, este proyecto compromete una dedicación que va más allá de lo competitivo, pues a medida que su comunidad se expande, se han visto en la necesidad de generar contenido para la misma. Esto implica una mayor regularidad en términos de atención y creación de contenidos en plataformas como Instagram, YouTube o Twitch junto a sus públicos.
Para NPC’S, este proceso de crear y gestionar el material que se publica en redes sociales también se apoya en el trabajo conjunto con sus jugadores, un trabajo, el cual, al puro estilo de un equipo de cualquier disciplina, se busca coordinar al grupo y desarrollar el talento de cada jugador con miras a prepararse para competir en torneos oficiales o privados.
Un estudio en casa puede ser el escenario de práctica de profesionales en estos nuevos deportes.
Foto: Sebastián Rodríguez.
Una senda que apenas comienza
Este conjunto ha sido testigo del crecimiento de los eSports en el país, de hecho, entre sus miembros destacan el apoyo de distintos medios de comunicación que, mediante la creación de torneos y ligas, les han abierto las puertas a distintos equipos del país y han apoyado la creciente comunidad gamer en Colombia. Los integrantes de NPC’S resaltan que parte de ese apoyo y crecimiento se debió a la pandemia, pues esta impulsó y atrajo a muchas personas amantes al deporte que decidieron incursionar en este mundo y ampliaron las distintas comunidades.
No obstante, mencionan que aún queda mucho camino por recorrer y dejan en claro que: “Los eSports no hacen parte de la cultura colombiana en términos deportivos. Tampoco hay un órgano de gobierno que cuente con algún programa o plataforma que permita que los eSports se desarrollen con una ruta clara”.
En definitiva, no cabe duda de que la cultura de los eSports seguirá creciendo en Colombia porque han sabido sobreponerse a la pandemia y cada vez se posicionan mejor en el mundo del deporte, ya sea a través de las comunidades o de conjuntos como NPC’S que, con su competencia, ofrecen también un contenido nuevo que es más que un entretenimiento.
El medio ambiente se ha vuelto un tema cada vez más relevante y del que se habla en redes sociales. De allí la pregunta: ¿Cuáles y cómo son los propósitos que encaminan a las juventudes a actuar por su futuro?
Clic en la imagen para navegar la multimedia:
Las redes sociales se han convertido en un factor clave en la formación de conciencia ambiental.
Foto: Virtual Climate Strike.
—
Trabajo para el curso Periodismo Electrónico, orientado por el profesor Gabriel Lotero Echeverri.
Las clases mediadas por la tecnología se convirtieron en una forma de contener y prevenir el contagio a causa del nuevo coronavirus. No obstante, la educación a distancia es una metodología empleada en Colombia desde 1947 y comenzó para la alfabetización integral de los campesinos colombianos, como señala la Universidad Católica del Norte en su artículo “Evolución de la educación superior a distancia: desafíos y oportunidades para su gestión”. En el momento actual es importante revisar algunos aspectos que permiten visualizar dificultades en la implementación de un modelo educativo virtual de calidad en nuestro país.
Las cifras del Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES) indican que la educación virtual pasó de 16.042 alumnos en el año 2012 a 200.742 en el año 2018, cifra que permite pensar que la decisión del Ministerio de Educación Nacional frente al sector educativo fue pertinente. Sin embargo, al revisar la conectividad existente encontramos que en el país una de cada dos personas no tiene acceso a internet, según un informe del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC).
El cambio en la modalidad educativa resalta la importancia de la colaboración entre los padres y el colegio para el proceso de los estudiantes. Foto: Isabela Henao.
En las zonas rurales de Colombia, las cifras de la conectividad se vuelven mucho más alarmantes. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indica que aproximadamente solo un 26% de los estudiantes en zonas rurales tiene conectividad. Wilfer Ruiz, profesor de la Institución Educativa Belisario Betancur sede El Cedro, en el municipio de Amagá, manifestó no poder tener encuentros sincrónicos con sus estudiantes por la falta de este recurso, siendo WhatsApp el único medio de comunicación que tiene con sus alumnos.
Por su parte, el analfabetismo digital es un fenómeno latente, que puede darse por la falta de acceso a los recursos, pero también por la dificultad de aprender el manejo de las nuevas herramientas. Un análisis del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana evidenció que en Colombia el 76% de los directivos informaron que el número de dispositivos digitales para la enseñanza existentes es insuficiente. Adicionalmente, que el 23% de los docentes en colegios públicos son mayores de 60 años. Una encuesta realizada por el MinTIC en el 2017 arrojó que el “46% de la población mayor a 55 años manifiesta no usar internet porque no saben cómo usarlo”.
La inequidad entre la población estudiantil es otra falencia de la educación colombiana que se ha hecho notar con mayor fuerza a raíz de la pandemia. “En sectores como El Poblado (zona de estrato económico alto), los estudiantes ya tienen conectividad casi del 100 por ciento, pero en barrios populares la conectividad es muy reducida, en un 60 por ciento”, explicó Albeiro Victoria, presidente de la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA).
Juan Carlos Ceballos, docente de la facultad de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana, señaló que “el término equidad en todos los sentidos es clave, tanto para la educación en general como en el acceso a las tecnologías y manejo de la información. Esta debe establecerse con políticas públicas muy claras que la garanticen”. Adicionalmente, resaltó que en Colombia falta el fortalecimiento de la equidad en todos los aspectos: en la formación de los profesores, en el acceso por parte de los estudiantes a bibliotecas muy bien dotada y a equipos de cómputo.
Son innegables las diversas realidades que han afrontado los estudiantes de nuestro país. Vanesa Úsuga, estudiante de décimo grado de la Institución Educativa Rosario (colegio público del país), mencionó que ha tenido grandes problemas de conexión, además siente que no ha aprendido durante este tiempo, pues fuera de sus limitaciones al acceso de internet, también sus maestros han presentado inconvenientes durante los encuentros sincrónicos y muchos se han limitado a solo enviarles trabajos sin ningún tipo de retroalimentación.
Por otro lado, Carolina Londoño, estudiante de décimo del Colegio María Auxiliadora Norte (Institución Educativa de carácter privado), manifestó que, aunque al principio fue un poco tedioso el proceso de cambio de la presencialidad a la virtualidad, el Colegio supo actuar para optar por metodologías más adecuadas y su rendimiento académico no se ha visto afectado.
Esta inequidad permanente en el País es uno de los factores causantes de la deserción de aproximadamente 8.241 estudiantes durante la pandemia, según estimaciones de la Secretaría de Educación de Medellín. Para afrontar esta situación, tanto la Secretaría como los colegios han tenido que implementar diversas estrategias.
El paisaje de las aulas durante 2020, un signo de las transformaciones de la educación bajo la pandemia. Foto: Isabela Henao >>
Carlos Adiel Henao, rector de la Institución Educativa Escuela Normal Superior de Medellín, indicó que ha sido todo un reto acompañar la deserción que se ha presentado en el primer semestre de Formación Complementaria, pues en este aproximadamente un 35% de los estudiantes ha tomado la decisión de suspender su proceso formativo. Ante esta situación “se ha tenido que pensar en acompañamiento tanto grupal como individualizado, casi que una consejería o un padrinazgo directo con cada uno de los maestros en formación para mostrarles por qué es importante mantenerse en el proceso”.
Sin embargo, la educación virtual no solo ha implicado un gran compromiso de los profesores, directivos y estudiantes, sino que los padres de familia han entrado a jugar un papel fundamental. Saray Acosta, profesora del Colegio Chicos Ingeniosos, -el cual adopta un modelo constructivista, método que permite que los estudiantes construyan su propio saber, hacer y ser- señaló que el rol de los padres es sumamente importante para un correcto desarrollo de las clases virtuales, pues es notorio cuando sus alumnos están en un ambiente acogedor y con acompañamiento constante, debido a que se evidencia en diversas situaciones como lo son el entrar a clases sincrónicas y el cumplimiento con la entrega de trabajos.
Este nuevo reto para las familias a implicado un proceso de adaptación en diversos aspectos. Mónica Gutiérrez, madre de familia de Sarah Sierra, estudiante de quinto de primaria del Colegio Carpinelo, mencionó que “al principio tuvimos que prepararnos buscando ayuda en videos, para poder saber cómo eran los pasos para que Sarah tuviera todas sus clases virtuales. También nos tuvimos que adaptar, desocupando una habitación para tener un estudio donde todos estuviéramos cómodos y en un ambiente tranquilo. Además, nos vimos en la necesidad de comprar un nuevo computador”.
Sin embargo, aunque el padre de familia es esencial para el éxito en la educación virtual, entran a jugar sus propios valores como la honestidad. “El hecho de que el papá sea honesto y no le haga la tarea al hijo también influye. Deben permitir que este piense de manera crítica, pues ello se nota en los resultados”, señala la docente Saray Acosta.
La COVID-19 puso en evidencia la importancia del buen funcionamiento de la triada de la educación (conformada por maestro, alumno y padre de familia), pues esta permite un correcto desarrollo del proceso de enseñanza – aprendizaje. Adicionalmente, se encargó de mostrarnos las enormes brechas existentes en la educación virtual en Colombia, las cuales hay que solucionar con urgencia para poder que esta se le garantice de calidad a toda la población.
Por: María Alejandra Blanco, Valentina Maldonado, Laura Mejía
Las redes sociales son positivas. Sin embargo, el reto es enseñarles a los niños a usarlas bien para que los adultos estén enterados de cualquier irregularidad. Una video columna para analizar y que propone actuar.