{"id":106,"date":"2023-03-09T17:42:48","date_gmt":"2023-03-09T17:42:48","guid":{"rendered":"http:\/\/106"},"modified":"2023-03-09T17:42:48","modified_gmt":"2023-03-09T17:42:48","slug":"lo-que-no-se-nombra-no-existe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=106","title":{"rendered":"Lo que no se nombra, no existe"},"content":{"rendered":"<p><em>Un recuento que supera el silencio y el tiempo, por recuerdos que revelan con qu\u00e9 trata una familia cuando una persona se debate en medio de las adicciones.  <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Laura Restrepo Rodr\u00edguez \/ laura.restreporo@upb.edu.co<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Oriente<\/em><\/p>\n<p><em>Oriente<\/em><\/p>\n<p><em>Oriente <\/em><\/p>\n<p><em>Oriente<\/em><\/p>\n<p><em>Oriente<\/em><\/p>\n<p><em>Yo me voy a morir (Oriente) <\/em><\/p>\n<p><em>Caramba <\/em><\/p>\n<p><em>Me voy a matar (Oriente).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los pocos momentos en que Jorge se encontraba en su casa, escuchaba salsa, en especial <em>Oriente,<\/em> de Henry Fiol. No perd\u00eda oportunidad de poner a sonar la canci\u00f3n en su grabadora. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fruco, as\u00ed lo llamaban sus amigos, no por el grupo de salsa sino por su gran parecido al <em>mono<\/em> de las salsas Fruco que sal\u00eda en los comerciales de televisi\u00f3n de la \u00e9poca. Era 1980 cuando Jorge comenz\u00f3 su adicci\u00f3n, ten\u00eda 16 a\u00f1os y estudiaba en el colegio Salazar y Herrera. \u201cEra muy extrovertido, muy \u00e1gil e inteligente para que va a hablar uno. Era muy h\u00e1bil para decir mentiras, para coger las cositas ajenas\u201d, cuenta Mauricio, uno de los 13 hermanos Rodr\u00edguez Agudelo, quienes llegaron a Medell\u00edn en 1964 desde el Nordeste antioque\u00f1o, en busca de mejores oportunidades. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luz Mar\u00eda Agudelo y Dagoberto Rodr\u00edguez se casaron el 12 de abril de 1953 en el municipio de Segovia. Ese mismo a\u00f1o naci\u00f3 la primera de los 14 hijos que tuvieron. De los ocho mujeres y seis hombres, diez nacieron en el municipio minero de Antioquia y los cuatro restantes en Medell\u00edn. Jorge fue el \u00faltimo en nacer en aquel contexto rural, quien luego tendr\u00eda que adaptarse a la transici\u00f3n de una vida en la urbe y a ello agregarle una madre que tuvo que encargarse de las actividades de crianza y cuidado sin ning\u00fan apoyo. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llegaron a la calle 82, luego a la calle El Palo y finalmente se instalaron en el barrio Crist\u00f3bal, ubicado en la zona centro occidente de la ciudad. Los hijos mayores se encontraban trabajando para ese momento, era 1980 y Jorge comenz\u00f3 a relacionarse con gente vinculada al expendido y consumo de drogas. \u201cEmpez\u00f3 con los amigos all\u00e1 en La Am\u00e9rica, una galladita de amigos muy viciosos y \u00e9l se empez\u00f3 a ama\u00f1ar ah\u00ed y en el colegio\u201d, cuenta su hermano, con quien por edad compart\u00eda amigos, en especial los C\u00f3rdoba, a quienes muchos conoc\u00edan como los j\u00edbaros del lugar y con quienes Fruco comenz\u00f3 a estrechar sus v\u00ednculos. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A sus 16 a\u00f1os comenz\u00f3 a consumir marihuana, sus hermanos comenzaron a notarlo porque llegaba con los ojos rojos. Se dej\u00f3 crecer el pelo por un tiempo y empez\u00f3 a usar camisas le\u00f1adoras, \u201cya uno sabia cuando estaba trabado\u201d, dice Mauricio. Luego vino el vicio del bazuco que combinaba con marihuana y, a partir de ah\u00ed, Jorge empez\u00f3 a amanecer en la calle y su familia el sufrimiento de convivir con un adicto. Su hermano cuenta que \u201cdespu\u00e9s le empez\u00f3 a gustar la coca\u00edna y en las facciones de la cara se notaba, la bazuca adelgaza, empez\u00f3 a coger f\u00edsico de drogadicto\u201d. Ya no era uno sino tres tipos de sustancias las que consum\u00eda. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Transformaciones profundas<\/h4>\n<p>Seg\u00fan el psiquiatra \u00c1lvaro C\u00e1rdenas, \u201clos pacientes que utilizan estimulantes como la coca\u00edna tienen mucho riesgo compulsivo, de arritmias cardiacas, hay un empobrecimiento tisular generalizado, se enflaquecen, la piel pierde brillo, lozan\u00eda. El aspecto del cocain\u00f3mano con el tiempo se va notando, una persona deteriorada f\u00edsicamente\u201d, lo anterior habla de los da\u00f1os aparentes, en la parte mental hay un deterioro m\u00e1s profundo. Al consumir este tipo de sustancias el \u00e1rea tegmental ventral del hipocampo se ve alterada, esta zona es donde el cerebro regula la recompensa y el placer. \u201cCuando un muchacho empieza a usar sustancias que generan placer, se corre el riesgo de que en la estimulaci\u00f3n de ese placer se genere aprendizaje, eso es un complique, esos muchachos cuando quieren dejar de consumir les resulta muy dif\u00edcil porque hay un \u00e1rea muy primitiva que est\u00e1 sobre estimulada, que est\u00e1 pidiendo el est\u00edmulo y donde la voluntad est\u00e1 muy nueva\u201d, explica C\u00e1rdenas. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La capacidad de decisi\u00f3n para esas personas se queda corta, el cerebro relaciona el consumo con mayor producci\u00f3n de dopamina, lo que genera un efecto placentero y, al no recibir esas dosis, la ansiedad con la que responde el cuerpo es muy fuerte. As\u00ed lo menciona el doctor C\u00e1rdenas \u201cEstos muchachos se vuelven muy ansiosos entonces acuden a benzodiacepinas, alcohol. Ellos descubren que la ansiedad se baja con depresores, entonces acaban con poli adicciones\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando el consumo de sustancias como el bazuco se hizo m\u00e1s habitual, Jorge ya no era tan bienvenido en su casa, las normas cambiaron y los horarios para ingresar se volvieron m\u00e1s restrictivos. Debian ir a buscarlo a un sitio llamado El Avi\u00f3n, una tienda en la calle 40 del barrio Crist\u00f3bal. \u201cAh\u00ed empez\u00f3 a relacionarse con todos los amigos que en esa \u00e9poca eran de marihuana y de bazuca, esa era la droga de moda en ese tiempo\u201d, dice Mauricio sobre lo que pasaba entre los a\u00f1os 80 y 90.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan el proyecto sobre sustancias psicoactivas \u00c9chele cabeza, el bazuco est\u00e1 compuesto de alcaloides de la hoja de coca, procesados en la pasta base de la coca\u00edna y es adulterado con sustancias como la cafe\u00edna, anfetaminas, la acetona, la gasolina roja, insecticidas o el Levamisol, que es usado en el mercado como desparasitante de animales. Juli\u00e1n Quintero, codirector de la Corporaci\u00f3n Acci\u00f3n T\u00e9cnica Social, dedicada a la investigaci\u00f3n y regulaci\u00f3n de mercados de sustancias ilegales habla en el podcast <em>Dosis<\/em> de los tipos de consumo que pueden clasificarse en problem\u00e1tico, recreativo o adictivo y hace \u00e9nfasis en el tipo de coca\u00edna que se consume en Colombia, la cual en un 90% es pura y en un 10% es contaminada. Esto, aparte de ser una problem\u00e1tica social que parece lejana, se convirti\u00f3 en la realidad cercana de los Rodr\u00edguez Agudelo.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fruco para los amigos y Jorge para la familia, nunca pudo tener una larga temporada sin consumo, pero cuando llegaban esos momentos de lucidez era trabajador y de muy buen gusto, disfrutaba de la buena comida y siempre quer\u00eda verse bien. Su hermana Marina lo recuerda en los pocos momentos que interactuaban: \u201cHay veces que hac\u00eda de comer, hac\u00eda lo que le provocaba, el a m\u00ed me ped\u00eda mucho que le hiciera la torta casera y yo le dec\u00eda: \u2018Jorge ya venden la torta casera\u2019 y \u00e9l me dec\u00eda: \u2018No, no, no eso no es lo mismo, yo le traigo los ingredientes\u2019. Llegaba a veces y me dec\u00eda: \u2018Mona, aqu\u00ed le traje o hice esto y le traje\u2019<em>.<\/em> \u00c9l era de muy buen comer y le gustaban las comidas buenas, de muy buen paladar.\u201d <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A veces Jorge tambi\u00e9n llegaba apurado. Cuenta Marina que dec\u00eda: \u201c \u2018Bueno mam\u00e1, desp\u00e1chame r\u00e1pido que me est\u00e1n esperando\u2019, pero era pura manipulaci\u00f3n, era para que le sirvieran de primero y apenas ve\u00eda uno, estaba haciendo la siesta para despu\u00e9s irse a trabajar.\u201d Dice la hermana que siempre hab\u00eda sido h\u00e1bil y evasivo, en las ocasiones que se le preguntaba por qu\u00e9 consum\u00eda la respuesta era un \u201cporque se me da la gana\u201d cada vez m\u00e1s violento. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_9122bf641a0c434b999f6ae6173a9789~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1283\" height=\"811\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Los cambios en el semblante de Jorge ya se aprecian en esta imagen de una celebraci\u00f3n con la familia que persist\u00eda en su intento de mantenerlo cerca y sobrio. Foto: Cortes\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Complicaciones<\/h4>\n<p>Los primeros cinco a\u00f1os de los veinte que dur\u00f3 la adicci\u00f3n de Jorge no hab\u00edan sido muy problem\u00e1ticos, cuando cumpli\u00f3 los 21 ya hab\u00eda una poli adicci\u00f3n, el bazuco y la coca\u00edna se agregaron a las sustancias que consum\u00eda diariamente, sin dejar de lado la marihuana que funcionaba como un depresor. Los 15 a\u00f1os restantes se vieron rodeados de violencia, no se pod\u00edan dejar cosas en la casa porque su destino final ser\u00eda una prender\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl sufrimiento de mi mam\u00e1 de estar pendiente de \u00e9l, de que llegaba tarde o no llegaba o se sub\u00eda por los techos, eso es lo que da\u00f1\u00f3 el ambiente familiar\u201d, Marina lo cuenta mientras le cuesta recordar. Como una de las mayores, cuidaba de los m\u00e1s peque\u00f1os y deb\u00eda trabajar para sustentar sus propias necesidades. \u201c\u00c9l se perd\u00eda hasta sus ocho d\u00edas, no ha llegado, era esa zozobra en la casa. Cuando aparec\u00eda, tocaba el timbre y uno se asomaba al balc\u00f3n, yo le dec\u00eda<em>: <\/em>\u2018Ay, Jorge no te puedo dejar entrar\u2019 y \u00e9l me dec\u00eda: \u2018Ay, d\u00e9jeme que yo me manejo bien\u2019<em> <\/em>y uno se entraba destrozado sabiendo que no lo pod\u00eda recibir, porque ya hab\u00eda orden, mi mam\u00e1 dec\u00eda no hay que abrirle la puerta a ver si de pronto cambia o alguna cosa\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchas de las otras medidas que la madre tuvo que tomar consistieron en sacarle la comida a la puerta, lo que tambi\u00e9n represent\u00f3 muchas discusiones. Algunos en la familia apoyaban que entrara para que no pasara la noche en la calle o siguiera consumiendo, otros dec\u00edan que hab\u00eda que ponerle mano dura y no era justo que entrara en esas condiciones; la comida no rend\u00eda con el apetito que a Jorge le abr\u00edan las drogas y hab\u00eda que esconderla para hacerla rendir. Las discusiones llegaron hasta las agresiones f\u00edsicas entre los hermanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan la psic\u00f3loga de familia Gloria P\u00e9rez, \u201ctener un miembro adicto generalmente genera resquebrajamiento de las familias, decisiones, inculpaciones y evasi\u00f3n de esa problem\u00e1tica por la frustraci\u00f3n que genera, aunque en muchos casos es una realidad dura que une a los miembros\u201d. En este caso fue todo lo contrario, se empezaron a hacer m\u00e1s evidentes las divisiones, no hab\u00eda respeto por la autoridad y Jorge hab\u00eda desarrollado una adicci\u00f3n severa. La doctora P\u00e9rez a\u00f1ade que incluso las familias pueden convertirse en codependientes, pues los adictos muchas veces son chivos expiatorios de patolog\u00edas relacionales del grupo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Marta, otra de las hermanas, coincide: \u201cYo creo que es m\u00e1s que todo la intolerancia familiar, lo m\u00e1s enfermo son las mismas familias. \u00c9l a veces quer\u00eda quedarse aqu\u00ed. Yo una vez le regal\u00e9 un televisor para que se quedara m\u00e1s en la casa y la mam\u00e1 dec\u00eda que no, que \u00e9l no se iba a quedar todo el d\u00eda ah\u00ed, que se fuera y se lo quitaron\u201d y explica: \u201cCreo que como fuimos una familia numerosa, era m\u00e1s dif\u00edcil que todos estuvieran de acuerdo. Incluso muchos le atribuyen su mayor reca\u00edda a una ruptura amorosa con una novia, que al ver que estaba metido en ese mundo decidi\u00f3 alejarlo de su vida y el final de esa relaci\u00f3n represent\u00f3 posiblemente una necesidad de huir por parte de \u00e9l. <\/p>\n<p>Para Margarita Moreno, trabajadora social y docente del grupo investigativo de Familia en la Universidad Pontificia Bolivariana, ese tipo de din\u00e1micas familiares representan el modelo tradicional de crianza donde hay una desvinculaci\u00f3n del hombre en las tareas de cuidado: \u201cUno encuentra distintos tipos de crianza que var\u00edan de acuerdo con esa participaci\u00f3n del hombre. En las familias tradicionales s\u00ed hay un ejercicio del poder del hombre hacia la mujer. Muchas veces ella es ama de casa, ejerce ese trabajo de cuidado, pero no lo nombran cuidado. Eso es un trabajo y econ\u00f3micamente aporta mucho.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los Rodr\u00edguez Agudelo, hacen parte las familias numerosas de las d\u00e9cadas del 60 o 70, \u00e9poca en la que la transici\u00f3n demogr\u00e1fica estaba en un 5.6%, es decir que en promedio se ten\u00edan cinco hijos por familia, a pesar de que para su caso hubo un excedente de nueve personas. Los 14 hijos estaban a cargo de una sola persona, su madre, lo que implicaba una sobrecarga en las tareas dom\u00e9sticas y del cuidado. Luz Mar\u00eda asum\u00eda esto adem\u00e1s del rol de autoridad mientras su esposo trabajaba distribuyendo refrescos por las carreteras del nordeste de Antioquia. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan la profesora Margarita Moreno, tambi\u00e9n est\u00e1 la sacralizaci\u00f3n de la maternidad, que tiene que ver con el mito mariano o el de la Sagrada Familia, en el que se entroniza el papel de la madre, pero en la pr\u00e1ctica hay subordinaci\u00f3n. En este contexto, sumar la variable demogr\u00e1fica de una familia extensa genera m\u00e1s condicionamientos, por las circunstancias econ\u00f3micas, la accesibilidad a la educaci\u00f3n, la necesidad de conseguir un trabajo para mejorar las oportunidades y los factores que establecieron la decisi\u00f3n de migrar de un pueblo a una ciudad, con las complicaciones del contexto urbano que fue el que toc\u00f3 a Jorge. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Margarita Moreno menciona que \u201cla adicci\u00f3n lleva a un punto l\u00edmite donde detr\u00e1s va la persona y detr\u00e1s va la familia, entonces se deteriora la salud mental, con la paz, con el ambiente\u201d. El \u00e9xito en las din\u00e1micas de una familia depende m\u00e1s de la manera en que se afrontan retos como las ausencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Tocar fondo y luego\u2026 <\/h4>\n<p>Hubo varias ocasiones en las que Jorge toc\u00f3 fondo, aunque para \u00e9l realmente nunca hubo un l\u00edmite, pues parec\u00eda llegar m\u00e1s lejos. Marta cuenta que: \u201cUna vez rob\u00f3 un arma y lo metieron a la c\u00e1rcel. Lleg\u00f3 todo juicioso pero ya hab\u00eda un prejuicio, \u00e9l lleg\u00f3 con ganas de mejorar, pero no encontr\u00f3 ese apoyo\u201d. Durante la adicci\u00f3n hubo muchos periodos donde permaneci\u00f3 internado, estuvo en tres centros de rehabilitaci\u00f3n y m\u00e1s veces de las que pueden contarse con los dedos de una mano, estuvo recluido. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lina, otra de las hermanas, trata de recordar la ocasi\u00f3n en que tuvo que ayudarlo a salir de la c\u00e1rcel Bellavista por el robo del arma. Para la \u00e9poca se encontraba cursando el cuarto a\u00f1o de derecho: \u201cEra la primera vez que iba a una c\u00e1rcel de esa magnitud, ya despu\u00e9s llegar al patio de \u00e9l y verlo tras las rejas con todas esas personas para m\u00ed no fue f\u00e1cil, darle la mano, saludarlo. Sin embargo, yo a \u00e9l lo vi relativamente tranquilo. \u00c9l me dijo que quer\u00eda salir ligero, entonces hablamos de la audiencia que \u00edbamos a tener en la Fiscal\u00eda\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El prontuario criminal no reuslta la huella m\u00e1s dif\u00edcil de borrar, seg\u00fan cuenta Lina: \u201cYo hice parte y me siento v\u00edctima de esa adicci\u00f3n, en el sentido de la violencia que se vivi\u00f3, de esos miedos que se despertaron en mi tan tenaces y con los cuales todav\u00eda batallo\u201d. Para Lina, su hermano marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la historia de su familia, algunas medidas que se implementaron hace 35 a\u00f1os siguen vigentes: las puertas de la casa se mantienen cerradas porque la familia no olvida la angustia que les produc\u00eda la llegada de Jorge a tocar la puerta y el timbre en la madrugada, luego de sus noches de excesos. Se cansaron y la confianza se acab\u00f3. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMi mam\u00e1 le sacaba la comida tipo seis de la tarde porque no se dejaba entrar por d\u00edas\u201d, recuerda Lina y explica: \u201cPara una mujer que viene de un pueblo, adaptarse a la ciudad le qued\u00f3 muy dif\u00edcil con todas esas necesidades que ten\u00edamos los hijos a nivel afectivo y emocional, porque era una carga demasiado alta para ella\u201d. En 2001 muri\u00f3 Dagoberto Rodr\u00edguez, el padre. Le dijo a Jorge en su \u00faltima conversaci\u00f3n que, si no cambiaba y se comportaba bien con la mam\u00e1, \u00e9l se lo llevaba. 18 meses despu\u00e9s esa \u00faltima palabra tuvo efectos. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El \u00faltimo contacto con Jorge solo lo tuvieron algunos de sus hermanos, cerca a un almac\u00e9n de cadena en la plaza de La Am\u00e9rica. Envi\u00f3 un angelito de regalo para una de sus sobrinas y por eso para sus hermanos Jorge fue un ser noble que no encontr\u00f3 un mejor reemplazo para la ausencia que las drogas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ese dos de agosto Jorge estuvo en un concierto de salsa en Envigado y luego se encontr\u00f3 en La Am\u00e9rica con Mauricio: \u201cYo hasta estuve con \u00e9l por ah\u00ed hasta las cuatro o tres de la ma\u00f1ana, ya en un tiro yo le dije: \u2018V\u00e1monos\u2019 y \u00e9l me dijo: \u2018No, yo quiero ver amanecer\u2019\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al levantarse al mediod\u00eda siguiente, Mauricio supo por su mam\u00e1 que Jorge no hab\u00eda ido a la casa. \u201cCuando me dio por subir a La Am\u00e9rica y me dicen: \u2018\u00bfC\u00f3mo sigui\u00f3 Fruco?\u2019 Y yo: \u2018\u00bfDe qu\u00e9?\u2019 Y me dijeron: \u2018A Fruco lo apu\u00f1alaron anoche\u2019 \u201d. La b\u00fasqueda lleg\u00f3 hasta la Unidad Intermedia de San Javier donde le dijeron que ese muchacho ya hab\u00eda fallecido y de ah\u00ed fue remitido al anfiteatro. \u201cCuando llegu\u00e9 me mostraron la foto y lo reconoc\u00ed, tambi\u00e9n me mostraron el cuerpo\u201d, cuenta Mauricio que tuvo que acompa\u00f1ar la reacci\u00f3n de dolor de su madre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, fue con la madre de unos j\u00f3venes del mundo de las drogas que Fruco hab\u00eda tenido un altercado durante su \u00faltima ma\u00f1ana. El asesinato con el que se quiso ajustar cuentas fue el inicio de una nueva etapa para que la familia procesara todo lo vivido al hacer un voto que bien retrata Rub\u00e9n Blades en <em>Amor y control:<\/em> \u201cy por m\u00e1s drogas que uses, y por m\u00e1s que nos abuses, la familia y yo tenemos que atenderte<em>\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que por error fuera otro el cuerpo que lleg\u00f3 a la sala de velaci\u00f3n cuando toda la familia esperaba los restos de Jorge, fue para algunos de sus hermanos el retrato p\u00f3stumo de un ser que nunca se sinti\u00f3 identificado. Dicen que por eso amaba escuchar Oriente, porque se sent\u00eda como un p\u00e1jaro perdido en el mundo. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Yo me voy a morir (Oriente)<\/em><\/p>\n<p><em>Caramba <\/em><\/p>\n<p><em>Me voy a matar (Oriente) <\/em><\/p>\n<p><em>Mira baby <\/em><\/p>\n<p><em>Me voy a morir (Oriente).<\/em><\/p>\n<p><em>Un pajarito herido <\/em><\/p>\n<p><em>Abandonado en el mundo <\/em><\/p>\n<p><em>Con desespero profundo <\/em><\/p>\n<p><em>Vuela buscando su nido.<\/em><\/p>\n<p><em>Totalmente perdido <\/em><\/p>\n<p><em>Como un ciego sin bast\u00f3n <\/em><\/p>\n<p><em>Se le tiembla el coraz\u00f3n <\/em><\/p>\n<p><em>Y adivina hacia el monte <\/em><\/p>\n<p><em>Y busca el horizonte <\/em><\/p>\n<p><em>Con esperanza y resignaci\u00f3n.<\/em> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un recuento que supera el silencio y el tiempo, por recuerdos que revelan con qu\u00e9 trata una familia cuando una persona se debate en medio&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[22,37,55],"class_list":["post-106","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rostros","tag-ciudad","tag-familia","tag-salud-1"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/106","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=106"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/106\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=106"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}