{"id":109,"date":"2022-12-14T14:42:29","date_gmt":"2022-12-14T14:42:29","guid":{"rendered":"http:\/\/109"},"modified":"2022-12-14T14:42:29","modified_gmt":"2022-12-14T14:42:29","slug":"jamas-un-comedor-como-el-de-una-plaza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=109","title":{"rendered":"Jam\u00e1s, un comedor como el de una plaza"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wix-featured-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_f7f6036f87e049aba6ec0a4c3b0b1f13~mv2.jpg\" alt=\"\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Simmon David Ayala Mosquera y Valentina Giraldo Restrepo*.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>No era yo el \u00fanico sorprendido cuando, a clase de seis de la ma\u00f1ana, Valentina llegaba contando que hab\u00eda desayunado caldo de pescado, patacones y tilapia frita en la madrugada. Ahora, despu\u00e9s de recorrer junto a ella los comedores donde se sirve lengua, oreja, sancocho y sudado de careta antes de que amanezca, me doy cuenta que las particularidades son propias de las plazas de mercado.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_2e856a81dc3542efa40329c560b6d26b~mv2.png\" alt=\"\" width=\"683\" height=\"686\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Plaza Minorista Jos\u00e9 Mar\u00eda Villa. Foto: Simmon David Ayala Mosquera.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una mujer tomando Pilsen en una cantina de La Minorista, riendo junto a un cura de sotana negra y tinto en mano, bajo el calor infernal del mediod\u00eda. Una vitrina de seis niveles repleta de Cristos Ca\u00eddos y Guadalupanas entre pandequesos, pl\u00e1tanos y lociones amarra hombres en la Plaza de La Am\u00e9rica. Un Frisby en medio de gallinas despecuesadas en plena Mayorista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y es que la creaci\u00f3n de las plazas, al menos en Medell\u00edn, tampoco est\u00e1 exenta de particularidades. Tuvo que ocurrir un incendio en el mercado de Cisneros en Guayaquil \u2014 una zona que llevaba tiempo buscando ser modernizada \u2014 para dar paso a la creaci\u00f3n de La Minorista y las plazas sat\u00e9lites, una inversi\u00f3n de 25 millones de pesos en 1969 que intent\u00f3 solucionar el problema del abastecimiento y los vendedores ambulantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los comerciantes, seg\u00fan un estudio de la firma Ingenieros Arquitectos Consultores (AEI), pasaban turnos de 12 a 15 horas los siete d\u00edas de la semana en Guayaquil y dejaron su cotidianidad para moverse en su mayor\u00eda a la ya conocida Plaza de Fl\u00f3rez y a esos cinco puntos sat\u00e9lite: Castilla, Bel\u00e9n, Guayabal, Campo Vald\u00e9s y La Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los problemas no se solucionaron, pues las ventas callejeras solo se movieron del centro a las periferias. Las inconformidades no se hicieron esperar y los vendedores formaron grupos sociales reaccionando a la falta de atenci\u00f3n a sus necesidades. El proyecto liderado por Empresas Varias no dio los resultados esperados y en un informe de 1983 ya se empezaba a hablar de negociar la salida de las plazas, que costaban m\u00e1s de lo que produc\u00edan. Hoy sobreviven la plaza de La Am\u00e9rica y Campo Vald\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil hablar de las plazas en general, cada una es un mundo en s\u00ed misma con unas din\u00e1micas muy propias y, a pesar de ser tan diferentes, tienen un elemento com\u00fan: son un gran centro de encuentros e intercambios. Ramiro Delgado Salazar, profesor del Departamento de Antropolog\u00eda de la Universidad de Antioquia, cuenta que las plazas de mercado son un espacio m\u00e1s que necesario para las ciudades, existe una relaci\u00f3n obligatoria con ellas pues all\u00ed se intercambian insumos, se crean v\u00ednculos con el otro y, al final, todos de alguna forma u otra tenemos que algo que ver con ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1993 Benjam\u00edn Qui\u00f1onez, ex-gerente de Carulla, afirm\u00f3 con plena seguridad que las plazas de mercado se iban a acabar. El tipo dec\u00eda que los autoservicios y supermercados estaban desplazando, gracias a su funcionalidad, la cantidad de problemas sin soluci\u00f3n que seg\u00fan \u00e9l hab\u00eda en los mercados populares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya han pasado casi treinta a\u00f1os y como dicen en la calle, ah\u00ed siguen dando guerra. Las amenazas a su existencia podr\u00edan parecer cada vez mayores: las tiendas tipo <em>hard discount <\/em>como D1, los supermercados de toda la vida y sus formatos vecinos y las plataformas digitales que le llevan a uno a la casa todo lo que necesite. Sin embargo, guiados por un pensamiento similar al del se\u00f1or Qui\u00f1onez, le preguntamos a \u00c1lvaro Molina c\u00f3mo ve\u00eda el futuro de la plaza y \u00e9l respondi\u00f3 que mientras las ciudades existan, las plazas de mercado tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Decidimos creer en esa premisa, por un asunto que m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica parte del deseo. C\u00f3mo imaginar una Medell\u00edn en el centro sin carretilleros descolgando por las rampas de la Minorista y dejando en el camino uno que otro lim\u00f3n, o sin el calor de los fogones del sector Quincalla y sus pregoneros indicando que se ha llegado al lugar perfecto para almorzar. Seguramente la ruta de bus de San Antonio de Prado no ser\u00eda la misma sin pasar por la Mayorista. D\u00f3nde encontrar muestras de lo que es el regateo puro y duro, la negociaci\u00f3n en su m\u00e1xima expresi\u00f3n y la labia casi hipnotizante de quienes se dedican a vender desde cacharros hasta gallinas vivas. Jam\u00e1s, un comedor como el de una plaza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La muerte del mercado popular ser\u00eda en s\u00ed la muerte de la parte m\u00e1s abrasadora de la ciudad y, a su vez, el olvido de una lucha ciudadana: la de los comerciantes y rebuscadores que vivieron las duras y las maduras en la antigua plaza El Pedrero en Guayaquil, entre incendios y abusos de la fuerza p\u00fablica y que hoy, despu\u00e9s de a\u00f1os de requerimientos, amenazas y trabajo incansable se hicieron con un lugar en una de las plazas que existen en Medell\u00edn. Las plazas de la tradici\u00f3n, el recuerdo, la esencia y el encuentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este comedor interactivo contiene las historias, platos y personajes encontrados en un recorrido por seis plazas de Medell\u00edn y sus alrededores. Toca cada plato para conocer una plaza diferente:<\/p>\n<div class=\"wix-html-embed\" style=\"margin:24px 0;\">\n<div style=\"width: 100%;\">\n<div style=\"position: relative; padding-bottom: 70.69988137603796%; padding-top: 0; height: 0;\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Jam\u00e1s, un comedor como el de una plaza\" frameborder=\"0\" width=\"843px\" height=\"596px\" style=\"position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%;\" src=\"https:\/\/view.genial.ly\/615079d4e677ea0d8a40fbf1\" type=\"text\/html\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\" scrolling=\"yes\" allownetworking=\"all\"><\/iframe> <\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;-<\/p>\n<p><em>*Este trabajo se public\u00f3 originalmente en el <\/em><a href=\"https:\/\/cabizbajx.medium.com\/jam%C3%A1s-un-comedor-como-el-de-una-plaza-a2032fb1f874\" target=\"_blank\"><em><u>blog de los autores<\/u><\/em><\/a><em>, en desarrollo del curso Laboratorio de producci\u00f3n period\u00edstica.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Simmon David Ayala Mosquera y Valentina Giraldo Restrepo*. 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