{"id":136,"date":"2021-12-01T18:14:40","date_gmt":"2021-12-01T18:14:40","guid":{"rendered":"http:\/\/136"},"modified":"2021-12-01T18:14:40","modified_gmt":"2021-12-01T18:14:40","slug":"medellin-la-gran-fabrica-de-hits-decembrinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=136","title":{"rendered":"Medell\u00edn, la gran f\u00e1brica de hits decembrinos"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wix-featured-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_b5b27f1ba5334206bbd070a1fc8ae8c8~mv2.png\" alt=\"\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Simmon David Ayala Mosquera y Valentina Giraldo Restrepo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es ninguna mentira cuando en Ol\u00edmpica Stereo dicen que <em>desde septiembre se siente que viene diciembre, <\/em>pues parece que en los \u00faltimos tres meses del a\u00f1o, al menos en esta ciudad, no suena nada diferente a los grandes hits de Discos Fuentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por estos d\u00edas bailamos <em>Limoncito con ron <\/em>de Rodolfo y Los Hispanos, mientras sacamos del polvo las lucecitas<\/p>\n<p>navide\u00f1as. Recorremos El Hueco en b\u00fasqueda del aguinaldo, mientras en todas las esquinas suena Pastor L\u00f3pez y <em>El Ausente<\/em>. Pedimos el raspao\u2019 de la olla natillera, mientras al fondo el bafle retumba al ritmo de <em>La Yerbita <\/em>de Los Corraleros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y lo que, tal vez, usted y yo no imaginamos es que Medell\u00edn fue la responsable de ponernos a bailar en diciembre. Para mediados del siglo pasado, esta ciudad ya estaba montada como el centro industrial de Colombia; las textileras marcaban la parada y, junto con ellas, abrieron su camino las grandes disqueras. De Sonolux a Codiscos, pasando por Discos Victoria, la capital antioque\u00f1a y su auge econ\u00f3mico empezaron a alojar a la industria musical y sus grandes int\u00e9rpretes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Medell\u00edn fue un im\u00e1n de grandes personalidades, pero tambi\u00e9n recibi\u00f3 d\u00e9cada tras d\u00e9cada, a la gente del campo que hu\u00eda de la violencia o que empezaba a buscar una vida m\u00e1s all\u00e1 de las cosechas. Ese tr\u00e1nsito cultural de la monta\u00f1a a la ciudad, encontr\u00f3 en la industria fonogr\u00e1fica un espacio para transformar exitosamente la m\u00fasica y la parranda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>To\u00f1o y sus Discos Fuentes<\/strong><\/h3>\n<p>Antonio Fuentes dej\u00f3 su natal Cartagena para traerse su estudio a Medell\u00edn, casi que por amor, pues fue en esta tierra que conoci\u00f3 a Margarita Estrada, la mujer antioque\u00f1a con que se cas\u00f3 y que despu\u00e9s de 20 a\u00f1os de matrimonio se lo trajo a \u00e9l y su Discos Fuentes en la maleta, bajo el argumento de que el clima y la electricidad de ac\u00e1 funcionaban mejor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicen que a To\u00f1o le gustaba m\u00e1s fumar que comer, que su debilidad eran las mujeres y que pod\u00eda pasar horas y horas encerrado en una cabina, en la cual pod\u00eda faltar todo, menos el whisky. El barrio Col\u00f3n, en el centro de Medell\u00edn, fue el destino elegido por Margarita y su esposo para abrir la disquera en 1954. En los sesenta se instalaron en Guayabal y por las puertas de esa gran edificaci\u00f3n, vendida a Leonisa hace seis a\u00f1os, desfilaron las grandes estrellas de la m\u00fasica tropical de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, uno no se esperar\u00eda que <em>Los Sabanales, La Burrita <\/em>o <em>Hace un mes<\/em> de los Corraleros de Majagual, canciones de un sonido as\u00ed, tal cual, muy sabanero, fueron grabadas en un valle rodeado de monta\u00f1as. Y ese solo fue un caso entre decenas, pues desde la Costa Caribe llegaban \u00c1lvaro Jos\u00e9 Arroyo y Anibal Vel\u00e1squez con su acorde\u00f3n, de Venezuela aterrizaba Pastor L\u00f3pez y de Cali ven\u00eda a grabar Wilson Saoko con Fruko y sus Tesos. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Artistas y agrupaciones de todos los rincones de Colombia encontraron en Medell\u00edn una f\u00e1brica de puros \u00e9xitos.<\/p>\n<p>En 1961 To\u00f1o y sus hijos sacaron un acetato que revolucion\u00f3 las navidades para siempre. <em>Los 14 Ca\u00f1onazos Bailables<\/em> no fueron m\u00e1s que el fruto del ingenio del cartagenero para acomodar en un elep\u00e9 14 canciones: siete por un lado, siete por el otro. Cuando, normalmente, solo cab\u00edan seis y seis. Pero la novedad no lleg\u00f3 hasta ah\u00ed, ese disco no conten\u00eda m\u00fasica de un solo artista o agrupaci\u00f3n, sino de varias. Fue a partir de ese momento que la colecci\u00f3n de los 14 grandes \u00e9xitos tropicales se situ\u00f3 en la lista de los elementos imprescindibles de cada diciembre junto a la natilla, el arbolito, el olor a le\u00f1a y el tra\u00eddo.<\/p>\n<div class=\"wix-video-embed\" style=\"margin:24px 0;\"><iframe src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/6B-9irbGVio\" width=\"100%\" height=\"420\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen loading=\"lazy\"><\/iframe><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/youtu.be\/6B-9irbGVio\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Video<\/a><\/p>\n<p><em>Recorrido por la planta de Discos Fuentes en Medell\u00edn, 1966. <\/em><a href=\"https:\/\/www.senalmemoria.co\/piezas\/la-fabrica-y-los-estudios-de-discos-fuentes\" target=\"_blank\"><em><u>Archivo Se\u00f1al Memoria<\/u><\/em><\/a><em> &#8211; RTVC, sistema de medios p\u00fablicos. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Los \u00c9xitos de Pedro<\/strong><\/h3>\n<p>A Pedro Muriel hay que llamarlo despu\u00e9s de las diez de la ma\u00f1ana porque no le gusta madrugar. Con las 34 navidades que trasnoch\u00f3 y se levant\u00f3 con la cobija pegada a la espalda a grabar la n\u00f3mina de artistas de Discos Fuentes, fue m\u00e1s que suficiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si usted vive en Colombia, es m\u00e1s que seguro que alguna vez ha escuchado ese nombre, que lo recuerde o sepa qui\u00e9n es, ya es otra cosa. El sujeto que Los Chiches Vallenatos tanto mencionaban en sus canciones de la mano de un inconfundible efecto de eco es nada m\u00e1s y nada menos que el hombre que estuvo en una cabina cocinando hits como <em>Rebeli\u00f3n<\/em>, <em>El santo cach\u00f3n<\/em>, <em>Cari\u00f1ito sin m\u00ed<\/em> y <em>Tabaco y ron<\/em>, la lista sigue y sigue, al punto de que si usted sintoniza una emisora tropical como Ol\u00edmpica o Estrella Est\u00e9reo, bajita la mano, programan diez temas con el sello del ingeniero de sonido, Pedro Muriel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La carrera en la m\u00fasica de Pedro empez\u00f3 con una orquesta llamada Los \u00c9xitos, tal vez, como un augurio de lo que le esperar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s. Era el percusionista y el tema m\u00e1s recordado de la agrupaci\u00f3n es <em>Navidad de los pobres<\/em>. Mientras frecuentaba los estudios de Fuentes como corista, se hizo amigo de Mario \u201cPachanga\u201d Rinc\u00f3n el grabador de esa \u00e9poca y, debido a su inter\u00e9s por la ingenier\u00eda electr\u00f3nica, termino reemplaz\u00e1ndolo cuando este renunci\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cEn esos a\u00f1os se dorm\u00eda poquito\u201d, recuerda Pedro entre risas, pues el agite de los diciembres y el anhelo de los artistas por sacar sus producciones en temporada caliente, los obligaba a trasnochar hasta que el sonido fuera perfecto, porque eso s\u00ed, Muriel se tomaba su tiempo para cumplir con las exigencias de su prodigioso o\u00eddo y, no en vano, los m\u00fasicos lo esperaban hasta que tuviera agenda libre, porque todos quer\u00edan grabar con \u00e9l.<\/p>\n<blockquote><p><em>El trabajo siempre era agotador, pero algo tiene la m\u00fasica tropical que, por m\u00e1s cansado que estuviera, uno ah\u00ed mismo se levantaba.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Y si bien un gran porcentaje del reconocimiento es para los cantantes y sus orquestas, nada ser\u00eda posible sin esos personajes que solo aparecen en los cr\u00e9ditos de los \u00e1lbumes o en uno que otro saludo, pero que siempre est\u00e1n a la sombra de las grandes obras musicales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Probablemente, ese fue el escenario perfecto para que hace unos a\u00f1os David Cuadros y su acordeonero, dos tipos del norte del pa\u00eds, se aprovecharan de que pocos sab\u00edan qui\u00e9n era Pedro Muriel y que bastante sonaba su nombre en las canciones vallenatas y, as\u00ed pues, se fueron de gira al sur del continente con el cuento de que el vocalista era el mism\u00edsimo Pedro Muriel y forjaron una exitosa carrera en Paraguay donde al d\u00eda de hoy siguen interpretando, exclusivamente, las canciones donde es saludado el ingeniero de sonido: el antioque\u00f1o, el que ni por error ha sido cantante, ni ha dado su primer concierto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si lo anterior es sorprendente, aun m\u00e1s incre\u00edble es que Muriel responda ante la pregunta de c\u00f3mo tom\u00f3 la noticia de este par de estafadores que lo suplantan hasta en entrevistas:<\/p>\n<blockquote><p><em>Ah, ellos son muy amigos m\u00edos, hasta les he grabado. Yo qu\u00e9 me iba a poner a pelear ah\u00ed, al menos hicieron famoso mi nombre en Paraguay.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<h3><strong>El revolucionario Mono Buitrago<\/strong><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_0ff23829d2ba4e97bb645564f7dc1cf9~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"348\" height=\"556\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>Desde all\u00e1 en Ci\u00e9naga, Magdalena, bien lejos del interior del pa\u00eds, Guillermo Buitrago, un tumbalocas rubio, flaco y de ojos azules, que vend\u00eda p\u00f3lvora, tocaba guitarra y vivi\u00f3 unos escasos veintinueve a\u00f1os, sin saberlo, determin\u00f3 la forma en que paisas y boyacenses comenzar\u00edan a hacer, respectivamente, m\u00fasica de parranda y carranga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las letras de Escalona, Emilianito Zuleta y otros grandes compositores del Magdalena Grande, fueron sacadas del anonimato gracias a Buitrago. \u00c9l y el samario Julio Bovea, fundador de Bovea y sus vallenatos, cambiaron los acordeones por las cuerdas y popularizaron en el resto del pa\u00eds la historia de cuando Lorenzo Morales no quiso parar en Urumita o cuando Rafael Escalona se fue a estudiar al Liceo Celed\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Guillermo Buitrago. Una colorzaci\u00f3n de una imagen original de diebo Montoya. Lic. Creative Commons.<\/em> <strong>&gt;&gt;<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jaime Monsalve, jefe musical de la Radio Nacional de Colombia, cuenta que el sonido parrandero paisa existe en gran parte a las aportaciones de Bovea y Buitrago. En el interior adaptamos los sonidos de la guitarra a nuestro estilo, le pusimos un sello picante y as\u00ed como en el Caribe, tambi\u00e9n decidimos contar historias, de tem\u00e1ticas bastante diferentes, pero historias al fin y al cabo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No fue Diomedes Diaz nuestro primer gran <em>rockstar <\/em>colombiano, fue Guillermo Buitrago. El tipo era en s\u00ed un verdadero mito, sus d\u00edas estuvieron marcados por cuentos fant\u00e1sticos, tan propios del realismo m\u00e1gico caracter\u00edstico de su tierra. Unos dicen que lo envenenaron, otros que \u201cmuri\u00f3 de amor\u201d \u2014 producto de una s\u00edfilis \u2014 y desde tuberculosis hasta cirrosis, le fueron achacadas al joven Buitrago, que as\u00ed como cinco de sus siete hermanos, muri\u00f3 antes de los treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay quienes aseguran que si el Mono hubiese vivido unos a\u00f1os m\u00e1s, la m\u00fasica vallenata, se llamar\u00eda m\u00fasica cienaguera, pues en los cuarenta le dio vida al g\u00e9nero, fue su gran difusor y quien la bautiz\u00f3, ya que para esos d\u00edas era conocida como m\u00fasica del Magdalena Grande.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchas de sus interpretaciones, trascendieron al repertorio parrandero antioque\u00f1o de la mano de agrupaciones como Los 50 de Joselito. Guillermo tambi\u00e9n fue compositor, pero la historia ha sido confusa respecto a qu\u00e9 compuso en realidad. El caso m\u00e1s particular es, tal vez, <em>El Grito vagabundo<\/em>. Son dos las versiones conocidas del origen de esta canci\u00f3n; la primera y m\u00e1s difundida, es que \u00e9l mismo la compuso como una expresi\u00f3n de rebeld\u00eda y manifestaci\u00f3n de su afinidad pol\u00edtica hacia el liberalismo. Historiadores y periodistas aseguran que el grito que Buitrago quer\u00eda pegar era: \u00a1Qu\u00e9 viva el Partido Liberal!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n est\u00e1 la versi\u00f3n reconocida por Discos Fuentes que indica que el tema es de autor\u00eda de Buenaventura D\u00edaz y es el clamor de una penosa enfermedad que termin\u00f3 por desfigurar gran parte de su rostro, generando en \u00e9l una profunda pena por no poder encontrar el amor debido a su terror\u00edfico aspecto. Todo apunta a que ese fue el verdadero grito vagabundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>No es lo mismo una pelota negra, que una negra empelota<\/strong><\/h3>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_9f3ebbfdd48949399558a9f516ef4068~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"900\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Gildardo Montoya. <\/em><a href=\"https:\/\/www.radionacional.co\/cultura\/gildardo-montoya-en-su-aniversario-80\" target=\"_blank\"><em><u>Radio Nacional de Colombia<\/u><\/em><\/a><em>. Se\u00f1al Memoria &#8211; RTVC. Sistema de Medios P\u00fablicos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde los cafetales de T\u00e1mesis hasta Medell\u00edn lleg\u00f3 Gildardo Montoya, pregonando en la antigua Plaza de Guayaquil y alcanzando el \u00e9xito con sus atrevidas letras musicales. Muerto a sus 37 a\u00f1os en un accidente mientras iba en una motocicleta, su corta vida dej\u00f3 un legado de letras que hasta hoy sonrojan y sacan risas traviesas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c9l, como muchos de los cantantes y compositores parranderos, se dedic\u00f3 a escribir letras que no dejaban nada a la imaginaci\u00f3n o, por el contrario, lo dejaban todo. La parrandera para los a\u00f1os 60 y 70 ya era parte del ambiente cultural de Medell\u00edn, se escuchaba en la radio de cada esquina, se bailaba en cada sal\u00f3n de eventos y se exportaba a cada tienda de discos de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1arse que, as\u00ed como se hablaba de amor, desamor, fiesta y tradici\u00f3n, la m\u00fasica de los campesinos que llegaban a la ciudad tuviera la picard\u00eda propia de su cultura. El humor, el absurdo y la exageraci\u00f3n eran propios del paisa y de sus letras, que buscaban hablar de lo cercano y lo cotidiano, pues los ritmos eran ante todo un punto de encuentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El contenido sexual expl\u00edcito estaba fuera de los l\u00edmites, no porque no se grabara, sino que se hac\u00eda de forma extraoficial: no se escuchaba en la radio y se vend\u00eda sin informaci\u00f3n del sello, pero se vend\u00eda. Le\u00f3n Felipe Duque, periodista e investigador musical, cuenta que los m\u00fasicos estaban frente a una sociedad conservadora y altamente religiosa, que prohib\u00eda cualquier vicio fuera de los lineamientos de la Iglesia (como el sexo y la promiscuidad). Entonces, ante la hipocres\u00eda de quienes quer\u00edan bailar pegadito los s\u00e1bados pero rezar ante el sagrario los domingos, los artistas \u2014 algo rebeldes \u2014 aprovecharon su ingenio para a\u00f1adirle el picante necesario a sus canciones sin pasar los l\u00edmites de lo que a la luz del d\u00eda se consideraba bueno; con frases sin terminar, rimas y chistes, el doble sentido se volvi\u00f3 poco a poco insignia de la m\u00fasica parrandera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Claro, la persecuci\u00f3n no se hizo esperar. La Curia empez\u00f3 a vetar canciones a diestra y siniestra, con fuerza censuraba a los o\u00eddos de todo fiel creyente con valores las letras de <em>Se me par\u00f3 el Reloj<\/em>, <em>La Gota<\/em> o <em>El rat\u00f3n<\/em>. A\u00fan as\u00ed, Duque en su trabajo <em>El mes de la parranda <\/em>cuenta que artistas como Joaqu\u00edn Bedoya, hablaban de que ese intento por censurarlos terminaba siendo un beneficio porque \u201c\u2026los discos prohibidos se vend\u00edan m\u00e1s\u201d. Entre otras cosas, la defensa de estos artistas contaba con m\u00e1s picard\u00eda todav\u00eda, pues Agust\u00edn o Joaqu\u00edn Bedoya le hac\u00edan frente a los comentarios diciendo con propiedad y malicia paisa que la canci\u00f3n no era lo fuerte, lo que pasa es que los dem\u00e1s somos muy malpensados. Un argumento, entre otras cosas, irrefutable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Los parranderos olvidados<\/strong><\/h3>\n<p>Entre tantas curiosidades, queda entonces una pregunta. Si hasta el d\u00eda de hoy la parranda se arma con los mismos \u00e9xitos grabados hace d\u00e9cadas y, todav\u00eda mejor, si todos tarareamos cada una de las melod\u00edas tropicales como si del himno nacional se trataran, \u00bfpor qu\u00e9 desconocemos a los artistas detr\u00e1s de ellas? \u00bfPor qu\u00e9 muchos mueren en el olvido?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para la muestra, un bot\u00f3n. Canciones como <em>El Jardinero<\/em>, <em>Maria Teresa<\/em> o <em>La Negra Josefina, <\/em>todas reflejo del ingenio y la malicia paisa, tienen como int\u00e9rprete y compositor a Leonel Ospina, hijo de un matrimonio campesino de Amag\u00e1, que sin ning\u00fan lazo con la m\u00fasica, decidi\u00f3 irse de su pueblo y buscar suerte en la Medell\u00edn de los a\u00f1os 50.<\/p>\n<p>El golpe de suerte le lleg\u00f3, como a muchos otros campesinos, cuando se encontr\u00f3 con unas disqueras que, por el \u00e9xito del momento, recib\u00edan a todos los int\u00e9rpretes y compositores, listos para ponerlos a sonar en la radio y presentarlos en el sal\u00f3n de bailes del Hotel Nutibara.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En pleno boom de la industria fonogr\u00e1fica, Leonel son\u00f3 junto a Guillermo Buitrago en la Costa y conquist\u00f3 otros pa\u00edses hasta radicarse en M\u00e9xico. Entre presentaciones, trago y parranda, alcanz\u00f3 la cima de su carrera antes de caer en la locura, literalmente, pues un golpe en la cabeza, en medio de una borrachera, le hizo perder la cordura y acab\u00f3 con su vida musical.\n<\/p>\n<p>Hoy algunos pocos lo recuerdan como el gran exponente que fue, otros m\u00e1s lo reconocen andando por el centro de la ciudad \u2014 mendigando y sobreviviendo de los escasos 250.000 pesos mensuales que le dan por regal\u00edas en Sayco Acinpro \u2014 pero la mayor\u00eda canta sus canciones sin recordar siquiera su nombre. C\u00f3mo \u00e9l, muchos otros campesinos que alcanzaron el \u00e9xito, ahora mueren en el olvido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin querer dejar la duda al aire, hice la pregunta hasta encontrar una respuesta y Le\u00f3n Felipe Duque, esboz\u00f3 lo que ser\u00eda la raz\u00f3n para el olvido de aquellos compositores de rumba parrandera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los campesinos encontraron una ciudad industrial con una econom\u00eda prometedora, con disqueras de renombre que grababan con artistas de la talla del Joe Arroyo y que les abr\u00edan sus puertas; pero, as\u00ed mismo, se encontraron con una ciudad arribista, de familias elitistas y fiestas que quer\u00edan bailar al ritmo de sus canciones, pero no quer\u00edan tener nada que ver con esas \u201cguascas\u201d campesinas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Duque habla incluso de que las grandes disqueras ten\u00edan subsellos para meter ah\u00ed esa m\u00fasica, que miraban por encima del hombro pero igual produc\u00edan porque daba plata. As\u00ed, pon\u00edan a sonar la apuesta musical de los paisas sin importarles que fueran conocidos o siquiera darles un nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Algo de esto se ve en el libro<em> La m\u00fasica parrandera paisa <\/em>de Alberto Burgos, que cuenta el desprecio que se le ten\u00eda a esta m\u00fasica por ser monta\u00f1era, pero como bien sabemos hacer en Medell\u00edn, aplicamos la doble moral porque se compraba y escuchaba sin parar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Precisamente ah\u00ed, en ese ir y venir, en el provecho que se le sacaba a los artistas campesinos, fue que sonaron las canciones pero no los m\u00fasicos. Desde los cincuenta hasta ahora, se prende la fiesta con cualquier tema de Luis Carlos Jaramillo o Alejandro Sarrazola, que dieron vida a la parranda y murieron en el anonimato y la necesidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_4e99c46e28d844118fc2c8ad5f52b8a6~mv2.png\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"332\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>Haga clic en la imagen para ver el documental <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=UZiiP4X9o0M\" target=\"_blank\"><u>Leonel Ospina, de la fama al olvido. <\/u><\/a> <\/p>\n<p>De la serie Infrarrojo, de Teleantioquia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Parranda, siempre<\/strong><\/h3>\n<p>Aqu\u00ed en Antioquia es casi que un pecado escuchar a un Pastor L\u00f3pez a mitad de a\u00f1o, \u201cEso es pura m\u00fasica de diciembre\u201d, es lo m\u00ednimo que a uno le dir\u00edan si tiene el atrevimiento de poner <em>Golpe con Golpe<\/em> en pleno agosto.<\/p>\n<p>Pasa que no hay fiesta sin m\u00fasica, ni navidad sin parrandera. \u201cAs\u00ed como volvemos a la fiesta, volvemos a la m\u00fasica\u201d dice Le\u00f3n Duque, hablando de la manera en que la din\u00e1mica del g\u00e9nero se construy\u00f3 en un imaginario en el que la fiesta decembrina, tan importante para los colombianos, es inconcebible sin la m\u00fasica de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todav\u00eda m\u00e1s importante, Duque dice que esa m\u00fasica no solo lleg\u00f3 para acompa\u00f1ar la fiesta, sino que tuvo un componente transformador y creador, que esas parrandas tradicionales de bu\u00f1uelos y guaro hasta al amanecer, se crearon a partir de la llegada de ese auge musical.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con el olor a chicharr\u00f3n y la melod\u00eda de Los Graduados, naturalmente entran las ganas de bailar, as\u00ed sea con la t\u00eda y el abuelo borrachos. Y es que tan inherente como el Ni\u00f1o Dios al pesebre, es el baile y el ambiente tropical a las celebraciones de fin de a\u00f1o. Juan Sebasti\u00e1n Ochoa, investigador musical, dice que hay una m\u00edstica en estos g\u00e9neros, que animan cualquier velorio, pero que a su vez se reservan inmaculadamente para los diciembres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que Rodolfo Aicardi le haya cantado a una colegiala, al amor de Daniela y al de Mariana; o as\u00ed Buitrago se quejara de ser un pobre huerfanito, sus letras aun alejadas de las tem\u00e1ticas navide\u00f1as, como las de muchos de sus pares, quedaron condenadas a despertar junto con las primeras luces del fin de a\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n, para Duque y Ochoa, es clave para entender esta condena. Las festividades decembrinas se han ligado al g\u00e9nero parrandero de tal manera, que parecieran m\u00e1s importantes que la misma novena navide\u00f1a. La m\u00fasica nos ha marcado tanto, que para Jaime Monsalve se trata de algo m\u00e1s que la fiesta, pues en ella est\u00e1 el encuentro con los nuestros y el recuerdo de otras \u00e9pocas. En diciembre la nostalgia llega de la mano de <em>Sabor Navide\u00f1o<\/em> de Afrosound y nosotros la abrazamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es en esta larga historia y por eso que, indudablemente, en cada radio, el pr\u00f3ximo septiembre estaremos sintiendo que viene diciembre. En diez o veinte a\u00f1os, al menos mientras estemos vivos, no habr\u00e1 navidad sin m\u00fasica decembrina, no habiendo otra forma de llamarla porque diciembre es y ser\u00e1 la voz de aquella Medell\u00edn del pasado tan prolifera en disqueras, t\u00edtulos y artistas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Simmon David Ayala Mosquera y Valentina Giraldo Restrepo No es ninguna mentira cuando en Ol\u00edmpica Stereo dicen que desde septiembre se&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[20,26,49,57],"class_list":["post-136","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rostros","tag-artes","tag-cultura-1","tag-musica-1","tag-tradiciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/136","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=136"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/136\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}