{"id":150,"date":"2021-07-05T11:00:12","date_gmt":"2021-07-05T11:00:12","guid":{"rendered":"http:\/\/150"},"modified":"2021-07-05T11:00:12","modified_gmt":"2021-07-05T11:00:12","slug":"lenta-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=150","title":{"rendered":"Lenta libertad"},"content":{"rendered":"<p><em>Esta es la historia de un viaje a la cuna de la especie de tortuga ribere\u00f1a \u00fanica en Colombia y c\u00f3mo es el camino hacia su h\u00e1bitat natural. <\/em>  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Valentina Mar\u00edn \/  periodico.contexto@upb.edu.co <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese \u201crinconcito de Colombia\u201d, golpeado a\u00f1os atr\u00e1s por el narcotr\u00e1fico y el paramilitarismo, el plan que nos esperaba no se trataba del turismo morboso en una hacienda o en una c\u00e1rcel secreta. Esta vez, ser\u00edamos testigos de c\u00f3mo quince tortugas reci\u00e9n nacidas, de manchas amarillas diminutas en su nariz y patas del tama\u00f1o del dedo m\u00e1s peque\u00f1o del pie emprendieron su recorrido hacia el encuentro con su nuevo hogar entre el r\u00edo y la selva.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n t\u00e9rmica de 40\u00b0 cent\u00edgrados, la ropa pegada por el sudor y la piel grasosa por el bloqueador no fueron impedimento para ver el resurgimiento de una comunidad a trav\u00e9s del turismo sostenible, conocer a la guardiana de estas especies salvadas de ser mascotas o una cena familiar y vivir de cerca las lecciones de la naturaleza.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*** <\/p>\n<p>La cita era muy temprano en la ma\u00f1ana, pero la lluvia, que no hab\u00eda mostrado rastro los d\u00edas anteriores, decidi\u00f3 estar en todo su esplendor. La reuni\u00f3n de zancudos en nuestra piel como banquete hab\u00eda cesado, pero un \u00e1rbol ca\u00eddo estaba bloqueando la \u00fanica v\u00eda por la que se llega a la \u201cEstaci\u00f3n de la Alegr\u00eda\u201d o Estaci\u00f3n Cocorn\u00e1, nuestro destino.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Chicos, ya! \u00a1Nos vamos! \u2014dijo Nicol\u00e1s, el gu\u00eda del grupo, haci\u00e9ndole honor a la emoci\u00f3n que ten\u00edamos guardada desde Medell\u00edn y que se not\u00f3 cuando en menos de un minuto yo ya estaba montada en el bus, aunque los viajes en carretera ya no sean mi plan favorito.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos \u00e1rboles de poca altura y ra\u00edces grandes en medio de la sabana, ganado alrededor y campesinos a caballo intentando controlarlo, restaurantes y paraderos para los camioneros, plantas de f\u00e1bricas gigantes, casitas de una sola pieza, el Hotel Dub\u00e1i, el Santorini colombiano y hasta la posibilidad de estar en un Safari fueron el as bajo la manga del camino antes de llegar a Santiago Berrio.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*** <\/p>\n<p>Santiago Berrio es un corregimiento del municipio de Puerto Triunfo. All\u00ed en 1935 encontraron petr\u00f3leo, instalaron una m\u00e1quina de extracci\u00f3n y ni una gota le toc\u00f3 al pueblo. Pero como la naturaleza es generosa, s\u00ed les dio el R\u00edo Claro Cocorn\u00e1 Sur, fuente de ingresos y principal sustento.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El parque principal no era muy grande. El negocio donde antes se jugaba billar estaba abandonado, casi con el techo destruido, con olor a madera h\u00fameda, rejas oxidadas y las paredes agrietadas. Hab\u00eda pocas casas alrededor, casi todas de madera, con las s\u00e1banas extendidas en el balc\u00f3n y con algunos palos gruesos haciendo las veces de columna; ni\u00f1os de bermuda y sin camisa jugando en el campo de arena que serv\u00eda de cancha y la \u00fanica tienda ya ten\u00eda tres clientes tomando cerveza.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonardo y Dar\u00edo, dos habitantes de la vereda; vestidos de jean oscuro y camiseta de cuello; uno con sombrero y el otro pelinegro; pero ambos cincuentones y con los cachetes colorados por el sol, eran los conductores. Nos estaban esperando en dos motos Suzuki en los rieles de la estaci\u00f3n del ferrocarril y ruta del \u00fanico y m\u00e1s \u00e1gil veh\u00edculo en el corregimiento, el cual no tiene forma de tren, pero anda mejor que uno: el motorriel.    <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s ya nos hab\u00eda mencionado c\u00f3mo ser\u00eda la llegada al tortugario. Sin embargo, ni las fotos ni las palabras lograron pintar en lo que consist\u00eda. Si en Cartagena hay carrozas y en Santa Fe de Antioquia mototaxis, en este lugar hab\u00eda dos tablones unidos por una soga desgastada, dos llantas de riel a lado y lado, sillas pl\u00e1sticas para los pasajeros y una soga m\u00e1s para unir la moto y llanta delantera a todo el montaje.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hab\u00eda de d\u00f3nde sostenerse, tampoco hab\u00eda techo para protegerse, pero s\u00ed una vista panor\u00e1mica de gallinas descuidadas atravesando la v\u00eda, perros con la cola metida entre las patas asustados por el ruido y gatos sentados en las ventanas. Casas de madera sin divisiones ni cortinas, techos de latas, solares enormes y fogones de le\u00f1a. Ni\u00f1os jugando, madres amamantando a sus hijos y abuelos trabajando la tierra. Carteles con fotograf\u00edas de pol\u00edticos cubriendo las tejas y unas cuantas propagandas prometiendo el cuento de \u201cpagar menos impuestos\u201d en los postes de luz. Fueron casi 20 minutos a 40 kil\u00f3metros por hora aproximadamente, con el sol penetrando la piel y el viento enredando el cabello.  <\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_d13a53a5abca446db6194766687576cd~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"5861\" height=\"3297\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>La protecci\u00f3n de especies de fauna local est\u00e1 vinculada a la oferta tur\u00edstica de Puerto Berr\u00edo. <\/em><\/p>\n<p><em>Cortes\u00eda: Santiago Upegui. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*** <\/p>\n<p>\u2014Ey, Chavita \u2014saludaron en\u00e9rgicamente desde la esquina a una se\u00f1ora de poca estatura, camisa manga larga gris, <em>leggins<\/em> caf\u00e9s y aretas plateadas en forma de tortuga. Tez morena, cabello negro mezclado con algunas canas y u\u00f1as cortas decoradas con el \u201cfranc\u00e9s\u201d.  <\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 hubo, mi muchachito! \u2014respondi\u00f3 con una sonrisa literalmente de oreja a oreja.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos volteamos a verla y cuando con los brazos abiertos nos dijo \u201cmi coraz\u00f3n salta de alegr\u00eda de tenerlos aqu\u00ed\u201d, supimos que era la famosa Isabel, a quien solo hab\u00eda que escucharla o mirarla a los ojos para saber que alma, vida y coraz\u00f3n le pertenecen a sus \u201cni\u00f1as\u201d, como llama a los hu\u00e9spedes del tortugario rescatados de ollas calientes, apartamentos, ni\u00f1os antojados y carreteras del pa\u00eds.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Isabel Romero, guardiana de los recursos naturales, es casi el \u00e1ngel de las tortugas. Creci\u00f3 sin mam\u00e1 y toda la vida fue criada por su pap\u00e1, un hombre dedicado a sus hijos y a las tantas mujeres que tuvo. Su \u00faltima madrastra, como en un cuento infantil, no la quer\u00eda y la educaron creyendo que su \u00fanica labor era tener hijos y decirle al esposo cuando llegara de trabajar \u201cvenga mijo le limpio los zapatos y le llevo limonada\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parte de eso lo cumpli\u00f3. Tuvo cuatro hijos y hasta en los trabajos de parto le tuvo que pedir permiso a su esposo para ir al hospital porque \u00e9l cre\u00eda que lo que ella quer\u00eda era \u201cmostrar la cola por all\u00e1\u201d. Aun as\u00ed, siempre supo que su destino era diferente, que no pasar\u00eda toda la vida detr\u00e1s de un hombre y se lanz\u00f3 a crear lo que siempre quiso.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s empez\u00f3 a estudiar, luego de hacerse una promesa y como condici\u00f3n para ser parte de la junta en el Comit\u00e9 de Conservaci\u00f3n. El obst\u00e1culo ya no era el cuidado de sus hijos y mucho menos las esposas del pap\u00e1, sino otra vez su esposo que no le daba permiso de ir porque, seg\u00fan \u00e9l, \u201cella se iba a conseguir otro macho\u201d. En contra de eso, se matricul\u00f3 a una t\u00e9cnica en el SENA, present\u00f3 su proyecto de grado y consigui\u00f3 su t\u00edtulo. El Centro de Conservaci\u00f3n de Tortugas de R\u00edo era la materializaci\u00f3n de su sue\u00f1o, lucha incansable, amor a sus \u201cchiquitas\u201d y un toque de desobediencia.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*** <\/p>\n<p>El Tortugario estaba a unos pasos despu\u00e9s del \u201cT\u00fanel del Amor\u201d, un sendero rom\u00e1ntico y refrescante en medio del calor. Una tortuga grande hecha en concreto, que cumpl\u00eda la funci\u00f3n de espantar a cualquier tipo de depredador, era la bienvenida a la casa de las \u201cni\u00f1as\u201d. Un sendero en piedra, muchos mosquitos y tortugas de diferentes especies caminando a paso lento o nadando eran los anfitriones del Centro. Est\u00e1bamos junto a una especie que no se encontraba de forma natural en ninguna otra parte del mundo: la <em>Ponodecmis Lewyana<\/em>. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014Les cuento que esta es la historia de un pap\u00e1 alcahueta, un ni\u00f1o antojado y una mordedura \u2014nos dijo Chava mientras con dificultad se agachaba a buscar dentro del agua una tortuga asustada.  <\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay m\u00edrela, ah\u00ed va! \u2014le avis\u00e1bamos emocionados cada vez que la ve\u00edamos pasar por sus pies.  <\/p>\n<p>\u2014\u00bfSer\u00e1 que se fue a callejear? Es que no la he podido encontrar y est\u00e1 cieguita \u00a1Qu\u00e9 tal que viera! \u2014respondi\u00f3 entre risas tocando el agua hasta que la pudo agarrar.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ziggy era el nombre de esa peque\u00f1ita con machas amarillas y verdes en su cabeza. Las patas traseras estaban tiesas, s\u00edntoma de que estaba enferma. Sus ojitos estaban cerrados, o m\u00e1s bien pegados, y cada vez que alguien le pasaba el dedo cerca de su boca intentaba agarrarlo, pero no le atinaba.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ella era \u201cmordelona\u201d y esa fue la raz\u00f3n por la que ese ni\u00f1o le cogi\u00f3 tanto miedo a su \u201cmascota\u201d. Cualquier d\u00eda, el pap\u00e1 decidi\u00f3 encerrarla en un cuarto sin saber que al menos tres horas del d\u00eda deb\u00eda estar sumergida en agua. Le caus\u00f3 una conjuntivitis incurable y, por su condici\u00f3n, estaba obligada a morir en el tortugario o quedar\u00eda indefensa en el medio natural.  <\/p>\n<p>Machi y Pancha tambi\u00e9n ten\u00edan su pasado. Ambas eran discapacitadas: Machi por un machetazo que le quit\u00f3 parte de sus dedos y Pancha porque sus due\u00f1os pensaron que era muy divertido ponerla a nadar en una piscina, a pesar de que estaba hecha para todo menos para eso.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, la consentida de la casa era Lupita, la m\u00e1s beb\u00e9. Los rostros de ternura y una que otra mano intentando tocarla no se hicieron esperar ante ese caparaz\u00f3n en miniatura. A su corta edad tampoco hab\u00eda corrido con la mejor de la suerte, pero tuvo un final feliz cuando fue rescatada.  <\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_d140e52b7a4d40d78fc23b36a3313541~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"5145\" height=\"2894\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>Una de las &#8220;egresadas&#8221; de La Estaci\u00f3n de la Alegr\u00eda. Foto: Santiago Upegui.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*** <\/p>\n<p>Al comp\u00e1s de \u201cs\u00edganme los buenos\u201d y en fila india detr\u00e1s de Isabel llegamos al auditorio. Un sal\u00f3n grande, casi al aire libre, con las paredes llenas de fotograf\u00edas de distintas tortugas en diferentes poses y paisajes, una vitrina llena de porcelanas, artesan\u00edas y alcanc\u00edas en todos los tama\u00f1os, motivos y colores, y algunos recortes de peri\u00f3dico enmarcados. Ah\u00ed me di cuenta de que este lugar ten\u00eda su historia por contar y que merec\u00eda tener m\u00e1s de esas cinco palabras fr\u00edas como titular <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre su \u201csaludo tortug\u00f3logo\u201d y algunos secretos, nos cont\u00f3 que la temperatura define el sexo de las tortugas, que el plastr\u00f3n de los machos es c\u00f3ncavo y el de las hembras plano, que les encantan las prote\u00ednas y los vegetales, que vive enamorada de las m\u00e1s chiquitas y que cuando alguna de ellas la muerde, la perdona. Aunque lo que m\u00e1s llam\u00f3 mi atenci\u00f3n fueron esas dos ventanas, una con cortina rosado beb\u00e9 y la otra azul oscuro, diferenciadas por dos pedazos de papel impresos en letra Arial may\u00fascula que dec\u00edan \u201cmachos\u201d y \u201chembras\u201d.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014Les vamos a mostrar lo m\u00e1s lindo que tenemos aqu\u00ed \u2014nos invit\u00f3 emocionada a la ventana de cortina azul cuando su esposo le dio la se\u00f1al. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La sorpresa era un se\u00f1or moreno, de manos grandes, bigote abundante y gorra del Junior de Barranquilla destapando con cuidado dos cubetas cuadradas y transparentes, llenas de arena y con seis huevos blancos separados entre s\u00ed.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014Cada uno de ellos tiene su partida de nacimiento y fueron salvados de ser pisados por una vaca buscando comida o de la agresiva corriente del r\u00edo \u2014nos explic\u00f3.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La premisa del Centro es no tener fauna en cautiverio, por eso el futuro de esos \u201cni\u00f1os\u201d y \u201cni\u00f1as\u201d ser\u00eda nacer, coger defensas debajo de la arena, pasar a la piscina de beb\u00e9s, sanar su ombliguito y esperar a que alguien como nosotros la acompa\u00f1e hasta el lugar donde debe estar.   <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*** <\/p>\n<p>Ese territorio llamado Magdalena Medio ha ocupado los titulares m\u00e1s sangrientos de la prensa. Puerto Triunfo fue casa de uno de los narcotraficantes m\u00e1s peligrosos del mundo, autor de atentados y a\u00f1os violentos en el pa\u00eds, y en una de las orillas del R\u00edo Magdalena existi\u00f3 un sitio conocido como \u201cSaca Mujeres\u201d en donde \u201ca los muertos los sacaban amontonados\u201d.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan el Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica, hay un registro de m\u00e1s de 320 cad\u00e1veres encontrados en el afluente desde 1982. Sin embargo, las cifras son inciertas porque es dif\u00edcil encontrar a los muertos en el r\u00edo y por esa raz\u00f3n \u201chan sido el lugar preferido por los grupos armados\u201d. Incluso, se ha dicho que si esas aguas hablaran, dir\u00edan los nombres de todas las v\u00edctimas que flotaron, a veces enteras y otras veces no, por sus aguas. El R\u00edo Claro Cocorn\u00e1 Sur terminaba su recorrido en el R\u00edo Magdalena y ese d\u00eda ser\u00eda testigo de la libertad. Era como si la naturaleza tuviera un mensaje.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014Hoy cada uno de ustedes va a ser padrino y madrina de una tortuga que se encuentra a un paso de estar extinta del planeta \u2014nos dijo Yamith, el hijo de Isabel, marcando el inicio de un momento muy importante para todos.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos bajo un cielo azul clarito y despejado, y al frente del r\u00edo que en un d\u00eda sin lluvia es verde azul cristalino. Nos dieron la orden de organizarnos detr\u00e1s de una l\u00ednea marcada en la arena a unos cuantos pasos de la orilla. Ese era el punto de inicio de la carrera que estaba a punto de empezar y cada paso que ellas se quedar\u00eda guardado en su memoria con el prop\u00f3sito de poder regresar a ese mismo lugar a dejar los huevos de futuras nuevas especies. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En mi cabeza estaban sonando los versos de la canci\u00f3n La Naturaleza, de Los Cafres que dice \u201cla naturaleza te habla y ense\u00f1a. Su mensaje es claro. No hay por qu\u00e9 entender impl\u00edcitamente todo\u2026\u201d y estaba segura de que la naturaleza nos estaba hablando cuando ellas, a pesar de tener miedo, confiaron en nosotros sacando su cabeza del caparaz\u00f3n.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al fin ya la ten\u00eda en mis manos, empujando con sus patas traseras y viendo frente a sus ojos la inmensidad que se merec\u00eda. Me agach\u00e9 para que no corriera peligro de caerse mientras Yamith nos dec\u00eda \u201crepitan despu\u00e9s de m\u00ed: yo adopto esta tortuga y me comprometo a su cuidado y conservaci\u00f3n\u201d. Todos lo hicimos al un\u00edsono y luego pasamos al momento m\u00e1s esperado: \u201cpueden soltarla cuando quieran\u201d.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mayor\u00eda se fueron r\u00e1pido, sin pensarlo y dispuestas a ser las ganadoras. Otras dieron pasos cortos, lentos y devolvieron al sentir que el agua las toc\u00f3. Sin embargo, algunas se despidieron. Se quedaron cerca de la orilla, nos hicieron creer que se iban, pero de la nada sacaron su nariz del agua y despu\u00e9s se dejaron llevar por la corriente. Ah\u00ed fue cuando ocurri\u00f3 la magia.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la que me eligi\u00f3 le dese\u00e9 larga existencia, no caer en el pico de una garza o en las manos de otro pap\u00e1 alcahueta y bajo el atardecer dorado navegando el R\u00edo Magdalena me la imagin\u00e9 nadando libre en ese r\u00edo sin fin que estaba dejando atr\u00e1s su historia del pasado para ser ese d\u00eda un gran anfitri\u00f3n de la vida.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;-<\/p>\n<p>Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por la profesora Carolina Calle.<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_7e27780367064d4293fc09397bcac9b7~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"341\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es la historia de un viaje a la cuna de la especie de tortuga ribere\u00f1a \u00fanica en Colombia y c\u00f3mo es el camino hacia su h\u00e1bitat&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[18,30,58],"class_list":["post-150","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rastros","tag-antioquia","tag-ecologia","tag-turismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=150"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/150\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}