{"id":157,"date":"2021-06-25T11:00:25","date_gmt":"2021-06-25T11:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/157"},"modified":"2021-06-25T11:00:25","modified_gmt":"2021-06-25T11:00:25","slug":"corriente-de-segundas-oportunidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=157","title":{"rendered":"Corriente de segundas oportunidades"},"content":{"rendered":"<p><em>Esta es la historia de un viaje que comenz\u00f3 bien y casi termina mal. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Carolina Meneses Botero \/ periodico.contexto@gmail.com<\/em> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando llegaron al nevado, Yorlady se qued\u00f3 esperando en la casita que hab\u00eda abajo de la monta\u00f1a mientras el resto escalaba. Luis la acompa\u00f1\u00f3, \u00e9l no hab\u00eda dicho palabra alguna desde el d\u00eda anterior. Se sentaron uno al frente del otro, \u00e9l solo la miraba y mov\u00eda su cabeza de lado a lado mientras silenciosas l\u00e1grimas rodaban por su rostro. Entre suspiros solt\u00f3 \u201cYolita, \u00bfusted tambi\u00e9n vio la muerte?\u201d. Pensando en todo lo que iba a ser de ellos despu\u00e9s de eso, dijo \u201cs\u00ed\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda tiempo, Yorlady hab\u00eda querido ir a mochilear con su esposo Felipe y hacer la Ruta del Sol en Ecuador. A finales de enero de 2017 subieron a un avi\u00f3n que los llev\u00f3 hasta Pasto, Nari\u00f1o, donde har\u00edan la primera parada. De ah\u00ed bajaron a Ipiales, el lado colombiano de la frontera con Ecuador.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Ipiales notaron que en todas las esquinas hab\u00eda asaderos con animales cocinados como pollos, pero no eran pollos. Eran cortos, bajitos y con cabeza redonda; parec\u00edan ratas gordas, pero tampoco eran ratas. Ninguno quiso probar, pero Yaneth dijo que \u201cal lugar donde fueres haz lo que vieres\u201d y algunos mordiscos le peg\u00f3 a un cuy asado. Le pareci\u00f3 espantoso, pero no se arrepinti\u00f3 de la experiencia, porque todo era parte del paseo.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yaneth, la hermana de Yorlady, se uni\u00f3 al plan con su esposo Luis y su hijo Juli\u00e1n. Tambi\u00e9n se unieron Valentina la hija de Yorlady, una amiga y la hija de Felipe. Las maletas, que eran casi m\u00e1s grandes que sus cuerpos, estaban totalmente llenas; en el plan solo faltaba Sof\u00eda, la beb\u00e9 de dos a\u00f1os que Yorlady dej\u00f3 en Medell\u00edn por los d\u00edas que durar\u00eda el paseo.  Despu\u00e9s de Ipiales siguieron hacia Quito y poco a poco se fueron adentrando en los paisajes del territorio ecuatoriano. <\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_57a71c25a09041598e0840ca96c6e971~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1418\" height=\"1062\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Un viaje en balsa estaba en el inicio del itinerario de los viajeros. La experiencia dej\u00f3 huellas de por vida. <\/em><\/p>\n<p><em>Foto: Cortes\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Llegada al \u201cpara\u00edso\u201d<\/strong> <\/h3>\n<p>Lo so\u00f1ado era llegar a Ba\u00f1os, un pueblo en el amazonas, rodeado de monta\u00f1as, cascadas y r\u00edos; en donde el calor y la humedad se sienten d\u00eda y noche, y donde reinan los juegos extremos. Llegaron en la noche, se registraron en el hotel, se ubicaron en sus habitaciones e inmediatamente salieron a caminar. Fueron hasta un mirador arriba en la monta\u00f1a, donde hab\u00eda payasos y vendedores de comida. Se divisaba todo el pueblo y las luces de las l\u00e1mparas que desde lejos parec\u00edan linternas parpadeando.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pronto lleg\u00f3 el d\u00eda de los deportes extremos. Aunque estaba lluvioso encontraron diferentes personas ofreciendo <em>rafting<\/em>, que usa una balsa para descender por los r\u00e1pidos de los r\u00edos, as\u00ed que pagaron el  tour y se montaron a una van que los llev\u00f3 hasta el r\u00edo. La corriente era de tercer grado, fuerte, y estaba a\u00fan m\u00e1s fuerte porque el d\u00eda hab\u00eda estado lluvioso, pero los gu\u00edas les aseguraron que no hab\u00eda motivos para preocuparse y les ofrecieron una capacitaci\u00f3n y les explicaron que el remo pod\u00eda salvarles la vida, este ten\u00eda un gancho en la punta con el que se podr\u00edan agarrar de otros para arrastrar a alguien si se ca\u00eda. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Les presentaron a un chico<em>, <\/em>quien iba a ir en un <em>kayak<\/em> delante de todos para asegurarse de que fueran por buen camino y ayudar en caso de emergencia. Cada uno se puso un casco, un chaleco inflable y agarr\u00f3 un remo. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dividieron el grupo en dos balsas: la hija de Yorlady, la hija de Felipe y la amiga en una; y los dem\u00e1s en otra junto a una pareja de chilenos que conocieron en Quito. Luego las balsas comenzaron a descender una tras otra. Sintieron la mejor sensaci\u00f3n, la balsa iba r\u00e1pido y se alzaba de vez en cuando hasta que remaban en el aire para luego volver a caer y recibir el golpe estruendoso de agua.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed se la pasaron, riendo, jugando y remando; pero en un momento las balsas de adelante advirtieron que hab\u00eda un remolino fuerte cerca. Todas entraban y tiraban los remos hacia la derecha para pasar, pero el gu\u00eda les dijo a ellos que remaran los del lado izquierdo.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Remaron fuertemente y cuando entraron en el hueco hicieron lo que el gu\u00eda dijo, pero la balsa se levant\u00f3, todos gritaron y volaron fuera. En segundos Yaneth logr\u00f3 salir a flote, vio que la balsa estaba volteada y record\u00f3 que en la capacitaci\u00f3n les dijeron que, si se ca\u00edan, cuando salieran ten\u00edan que buscar la balsa. Nad\u00f3 y se peg\u00f3 de uno de los lados cuando sali\u00f3 la chilena y se peg\u00f3 del otro. Luego sali\u00f3 el gu\u00eda, en ese momento ninguno pens\u00f3 en nadie, solo pensaban en que ten\u00edan que salir de ah\u00ed y salvarse como fuera. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre los tres giraron la balsa y se montaron. Ten\u00edan que remar suave mientras encontraban al resto, pero la espuma blanca producida por la velocidad del agua y las corrientes dificultaban que vieran algo. Yaneth fij\u00f3 su vista en lo que parec\u00eda ser una persona en el agua. Luis parec\u00eda muerto: verde, con los ojos cerrados y la boca fruncida. Ten\u00eda el remo agarrado contra su pecho. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Luis! \u00a1Abra los ojos! \u00a1T\u00edreme el remo yo lo arrastro!\u201d gritaba Yaneth, pero \u00e9l no mov\u00eda ni un dedo. Yaneth pens\u00f3 que estaba asustado y desmayado, salv\u00e1ndose a su manera. Le ped\u00eda al gu\u00eda que lo salvara, pero el se\u00f1or no hac\u00eda nada. Como Luis no sab\u00eda nadar, hab\u00eda cerrado la boca para dejarse llevar. Yaneth solo pensaba en que, si se tiraba, ni siquiera sab\u00eda si ser\u00eda capaz de volver. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un instante vieron al chileno saliendo del agua cerca de Luis, entonces le gritaron que lo salvara. \u00c9l entendi\u00f3 el mensaje y nad\u00f3, con todos sus esfuerzos, hasta donde estaba \u00e9l, lo agarr\u00f3 y luego nad\u00f3 hasta llegar a la balsa. Luis cay\u00f3 desmayado y el chileno comenz\u00f3 a vomitar agua, no pod\u00eda parar, hab\u00eda tragado demasiada cargando todo ese peso; estaba agotado, ahogado.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos los remos se hab\u00edan ca\u00eddo, tan solo quedaba el que Luis ten\u00eda. Como el gu\u00eda se cay\u00f3 de nuevo, luego de subirse qued\u00f3 desmayado; Yaneth dud\u00f3 que el se\u00f1or tuviera experiencia y hasta pens\u00f3 que al pobre le hab\u00eda tocado lo peor en su primer viaje. Todo era un caos y la chilena perdi\u00f3 el control. Comenz\u00f3 a gritar como una mujer condenada. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Diosito! \u00bfPor qu\u00e9 nos dejaste en esto? \u00a1Nos vamos a morir! Me quiero ir para mi casa.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Intentaron calmarla, pero no funcion\u00f3. Lleg\u00f3 un momento en que el chileno, en medio de la maluquera, se enderez\u00f3 con las \u00faltimas fuerzas que le quedaban, se gir\u00f3 y \u00a1pum!, le peg\u00f3 una cachetada a su esposa y le grit\u00f3 que se callara. Yaneth casi se va de para atr\u00e1s de la impresi\u00f3n, pero la chilena lo mir\u00f3, se call\u00f3 y se sent\u00f3. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yaneth solo esperaba que su hijo se hubiera encontrado con las otras balsas y sin pensarlo agarr\u00f3 el remo de Luis, le pidi\u00f3 fuerzas a Dios y rem\u00f3, despacio, rezando mientras sent\u00eda que se le reventaban los brazos hasta que vio a Juli\u00e1n a lo lejos en una de las otras balsas. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ma! \u00bfEst\u00e1s bien? \u2014todos se sintieron aliviados de verlos. <\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed! \u00bfY Yorlady? \u2014pregunt\u00f3 al ser la \u00fanica que faltaba. <\/p>\n<p>Yorlady no hab\u00eda aparecido, no se ve\u00eda por ning\u00fan lado, pero ya Felipe se encontraba en una balsa. Se ve\u00eda desesperado, estaba pidiendo ayuda. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>El ahogo<\/strong> <\/h3>\n<p>Cuando dijeron que remaran a la izquierda y la balsa se volte\u00f3 en medio del remolino, como Yorlady y Felipe iban al frente volaron m\u00e1s lejos. La corriente los volte\u00f3, los trag\u00f3, los revolc\u00f3 por debajo del agua. El impacto, sin aire, sin fuerzas contra el peso del agua, casi no los deja salir.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un punto donde ambos lograron asomarse a la superficie. Tomaron una bocanada de aire y vieron que Juli\u00e1n se solt\u00f3 del bote para dejarse llevar por la corriente hasta las otras balsas que estaban m\u00e1s adelante al lado derecho del r\u00edo. \u201c\u00a1A la derecha!\u201d gritaban todos, m\u00e1s cerca de Felipe, a Yorlady la hab\u00eda cogido la corriente que iba m\u00e1s r\u00e1pido. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Felipe cay\u00f3 en la cuenta, intent\u00f3 estirar su brazo para alcanzarla con el remo, ninguno de los dos lo hab\u00eda soltado, pero los cuatro metros que los separaban hac\u00edan imposible que lograran tan siquiera tocar las puntas de los remos. Jam\u00e1s se iban a alcanzar. Ella trat\u00f3 de nadar, pero a pesar de todos sus esfuerzos no lograba avanzar ni un cent\u00edmetro, solo perd\u00eda energ\u00eda.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Felipe gritaba con ira \u201c\u00a1que a la derecha!\u201d, pero no era que Yorlady no lo intentara, era que no pod\u00eda. Felipe termin\u00f3 nadando cerca de las otras balsas, que lograron subirlo, y Yorlady comenz\u00f3 a tragar m\u00e1s y m\u00e1s agua, entonces, se estir\u00f3 hacia atr\u00e1s siguiendo los consejos de la capacitaci\u00f3n para flotar, pero la posici\u00f3n solo hizo que el agua entrara directamente a su boca. El peso de la corriente la halaba hacia abajo con fuerza, con agresividad.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se alej\u00f3 cada vez m\u00e1s y la angustia la invadi\u00f3, perd\u00eda de vista a la gente. \u201c\u00a1Mami!\u201d, la voz de su hija Valentina fue lo \u00faltimo que escuch\u00f3 antes de que el agua se la tragara de nuevo. La revolc\u00f3 y la tir\u00f3 m\u00e1s hondo. Daba vueltas y la corriente atra\u00eda su cuerpo entero como si fuera de goma. Revolcada sent\u00eda el golpe de las olas y como no soltaba el remo se pegaba con \u00e9l en la cabeza. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Trag\u00f3 agua y por m\u00e1s que intent\u00f3 no logr\u00f3 salir. Se perdi\u00f3 la luz del sol, era tan hondo y ella estaba tan abajo que no ve\u00eda nada; la profundidad era tanta, que a pesar de ser empujada cada vez m\u00e1s, no sent\u00eda piedra alguna debajo. Oscuridad, nada m\u00e1s, y un sonido de cascabel a lo lejos producido por el choque de la espuma blanca.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin darse cuenta, la corriente la empuj\u00f3 de nuevo hacia arriba y logr\u00f3 inspirar por tres segundos antes de ser devorada de nuevo. Todo estaba en su contra, ya se sent\u00eda m\u00e1s muerta que viva, sin aire y adolorida. Llevaba un rato en lo profundo del r\u00edo, peg\u00e1ndose contra el remo y arrastrada sin ning\u00fan tipo de voluntad propia. Comenz\u00f3 a tragar m\u00e1s agua de a poco y lleg\u00f3 un momento en el que en medio de la penumbra ya ni el cascabel escuchaba, solo sent\u00eda el inicio de la asfixia, que casi siempre termina llev\u00e1ndose a la gente entre uno y dos minutos. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su cuerpo ya estaba casi sin ox\u00edgeno. Comenz\u00f3 a convulsionar y pens\u00f3: \u201cVale ya est\u00e1 bien, pero \u00bfqui\u00e9n va a aguantar a mi ni\u00f1a?\u201d. Busc\u00f3 en su mente cu\u00e1nto tiempo tardaba alguien en morir ahogado, pero no encontr\u00f3 nada, entonces solo le pidi\u00f3 a Dios que fuera r\u00e1pido. La asfixia y la agon\u00eda llegaron a tal punto que ya solo quer\u00eda morirse para no sufrir m\u00e1s. Su pecho se contra\u00eda y el resto de su cuerpo dol\u00eda, pensaba en la ni\u00f1a de dos a\u00f1os que hab\u00eda dejado y que ella crey\u00f3 que iba a ver crecer. No solo ella estaba muriendo, su esperanza tambi\u00e9n. Sinti\u00f3 que eso era todo, cerr\u00f3 los ojos y se apag\u00f3. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>La incertidumbre<\/strong> <\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_02ddca7606eb44298133765348720226~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1327\" height=\"995\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>Todos vieron a Yorlady desaparecer en el r\u00e1pido m\u00e1s furioso. Yaneth tuvo que remar sola y cuando llegaron a la orilla del final del recorrido, todos notaron un ambiente muy movido y tenso.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014preguntaron los viajeros desesperados frente a semejante alboroto. <\/p>\n<p>\u2014Tranquilos, es gente de la regi\u00f3n. No pasa nada. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&lt;&lt; <\/strong><em>Canopy tambi\u00e9n estuvo entre las actividades del viaje. Foto: Cortes\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recordaron que en la inducci\u00f3n dijeron que en la zona hab\u00eda una red de trabajo que ayudaba cuando hab\u00eda un episodio de peligro. Por el lado del r\u00edo aparec\u00edan y aparec\u00edan m\u00e1s botes y gente, estaban buscando a Yorlady. Los gu\u00edas no les dec\u00edan nada a los viajeros, pero ellos no eran ingenuos, sab\u00edan que estaban buscando algo, o m\u00e1s bien, a alguien. Solo les qued\u00f3 esperar. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras tanto, a kil\u00f3metros de all\u00ed, Yorlady sinti\u00f3 algo compacto que lastimaba su pie. Poco a poco su mente se fue encendiendo, la corriente la hab\u00eda dejado en esa zona plana, pod\u00eda sentir arena y rocas bajo su cuerpo. Despu\u00e9s de unos cuantos intentos logr\u00f3 girarse lentamente. Un hilo de aire entr\u00f3 por su nariz e intent\u00f3 mover sus manos, la derecha sinti\u00f3 una piedra a su lado, pero no logr\u00f3 agarrarla porque se le resbalaba de los dedos; estaba fr\u00e1gil, como una pluma.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Trat\u00f3 de moverse otra vez, pero su cuerpo estaba paralizado. Su mano izquierda a\u00fan ten\u00eda el remo, hab\u00eda sido tanto el esfuerzo por no soltarlo que la mano se le qued\u00f3 entumida. Pens\u00f3 \u201cDios m\u00edo, gracias, me salv\u00e9\u201d y sinti\u00f3 el alivio de sentirse con vida. Sus ojos recorrieron el panorama, no reconoc\u00eda nada, solo ve\u00eda monta\u00f1as que encerraban el r\u00edo.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En las rocas el caudal era sigiloso, tranquilo, pero cuando su vista encontr\u00f3 la corriente bruta al otro lado de las rocas, los latidos de su coraz\u00f3n la invadieron y comenz\u00f3 a temblar. Empezaba a morir de nuevo con la agon\u00eda de pensar en volver a estar en el agua, no lo soportar\u00eda una segunda vez. La ansiedad hizo que su cuerpo contestara un poco m\u00e1s y pudo mover un pie.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pens\u00f3 en arrastrarse hasta la orilla, pero estaba a metros de distancia. Opt\u00f3 por empujar su pie hasta una gran roca que vio y as\u00ed poder frenar en caso de que la corriente creciera. Empuj\u00f3n por empuj\u00f3n se movi\u00f3 y qued\u00f3 detr\u00e1s de la piedra. Ah\u00ed su cuerpo se destens\u00f3 m\u00e1s y logr\u00f3 relajar las manos, cambi\u00f3 el remo a su mano derecha y estir\u00f3 el brazo para recostar el remo sobre la piedra, luego recost\u00f3 su cabeza en el brazo. Pens\u00f3 \u201cYaneth y Luis no se salvaron\u201d y se durmi\u00f3.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pasaron casi 30 minutos, Yorlady escuch\u00f3 gritos y pitos. Trat\u00f3 de abrir los ojos, pero no pudo. Cuando los de la red de ayuda pasaron por la zona, uno de ellos vio el remo detr\u00e1s de la roca y baj\u00f3 la monta\u00f1a para revisar. Yorlady no ve\u00eda nada, pero sinti\u00f3 que alguien la agarr\u00f3 de los brazos y le pregunt\u00f3 si estaba bien mientras le desabrochaba el chaleco y le quitaba el casco. Ella abr\u00eda la boca para hablar, y aunque su respiraci\u00f3n era m\u00e1s profunda sin el chaleco, no era suficiente para que salieran palabras. Otra persona baj\u00f3 para ayudarla, tuvieron que agarrarla de los brazos para subir hasta la van que estaba esperando en la selva.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando llegaron, Yorlady se separ\u00f3 bruscamente de sus ayudantes, agach\u00f3 su torso y comenz\u00f3 a vomitar; sent\u00eda como si todo el cuerpo se fuera a salir por su boca, su cabeza se iba a explotar de dolor. Cuando logr\u00f3 incorporarse la montaron a la van y la recostaron en el suelo, ella no era capaz de sostenerse, pero ya no sab\u00eda si era por el ahogo o la vomitada. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El resto se mont\u00f3 al carro y comenzaron el recorrido entre los \u00e1rboles y el barranco que llevaba al r\u00edo que ella nunca iba a querer volver a ver en su vida. La gente del camino preguntaba si ya la hab\u00edan encontrado.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLa recuperaron? <\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, ac\u00e1 la llevamos. <\/p>\n<p>\u2014Pero que sea verdad \u2014dijo una se\u00f1ora que se asom\u00f3 por la ventana de la van y no la vio.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de los hombres abri\u00f3 la puerta para mostrar ese cuerpo vivo pero inm\u00f3vil. Al final siguieron su camino y los pitos cesaron. Los viajeros estaban esperando en donde los dejaron las balsas y cuando escucharon que la hab\u00edan encontrado, corrieron a ver si era verdad. La vieron sentada en el piso de la van en un mar de llanto.  \u201cMe quiero ir para mi casa\u201d, dec\u00eda Yorlady con una voz delgada y silenciosa entre sollozos. Todos lloraron de felicidad, pero ella no pudo calmarse ni un poco sino hasta que vio a su hija Valentina. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>La hora de la verdad<\/strong> <\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de descansar en el hotel, todos escucharon la historia de Yorlady. Cada palabra era un tiro al coraz\u00f3n, las l\u00e1grimas ca\u00edan por sus mejillas, sus cejas se elevaban, arrugaba la frente y sus ojos reflejaban la angustia de su memoria. Todos lloraban, a ninguno le hab\u00eda hecho gracia la celebraci\u00f3n que hicieron los gu\u00edas en el almuerzo dici\u00e9ndole a ella que \u201cno, si usted no se muri\u00f3 hoy entonces no se muere nunca\u201d.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ella quer\u00eda irse para su casa y estar con su ni\u00f1a. Intentaron animarla y al otro d\u00eda salieron para un nevado llev\u00e1ndosela casi obligada, pero ella se qued\u00f3 sentada a esperar con Luis mientras los otros sub\u00edan. El resto del viaje sigui\u00f3 en playas, lo cual no disfrut\u00f3. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pas\u00f3 mucho tiempo en el que las burbujas le aceleraban el coraz\u00f3n, y aunque hoy en d\u00eda puede meterse al mar, el miedo a que el agua la trague y a los botes sigue latente. Del viaje solo quedaron las fotos y un video del <em>rafting<\/em> que vieron dos meses despu\u00e9s del hecho. No fue sino hasta ese momento que supieron que el r\u00edo se llamaba R\u00edo Pastaza, y los datos que encontraron en internet los llenaron tanto de miedo como de gratitud: Gente desaparecida o encontrada d\u00edas despu\u00e9s muerta. Yorlady decidi\u00f3 darle gracias a Dios, porque, en el agua se le gener\u00f3 un trauma, pero en la vida, una oportunidad. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>Trabajo realizado para el curso Periodismo IV, orientado por la profesora Carolina Calle.<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_7e27780367064d4293fc09397bcac9b7~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"341\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es la historia de un viaje que comenz\u00f3 bien y casi termina mal. 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