{"id":216,"date":"2020-11-18T13:52:10","date_gmt":"2020-11-18T13:52:10","guid":{"rendered":"http:\/\/216"},"modified":"2020-11-18T13:52:10","modified_gmt":"2020-11-18T13:52:10","slug":"tan-solo-medio-dia-de-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=216","title":{"rendered":"Tan solo medio d\u00eda de trabajo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una inmersi\u00f3n a vivir los esfuerzos del d\u00eda a d\u00eda campesino <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda Antonia Echeverri Garz\u00f3n \/ mariaa.echeverri@upb.edu.co<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_93f41d41608e4d6abdcfead010bfc570~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"720\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>En las jornadas del campo es usual adelant\u00e1rsele hasta al sol. Foto: Mar\u00eda Antonia Echeverry.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La neblina cubr\u00eda las monta\u00f1as y el sol a\u00fan no sal\u00eda. Eran las 5:30 a.m. una hora que para m\u00ed era extra\u00f1a, pero para los campesinos de la zona ya era tarde. A lo lejos se escuchaba la maquina de abono de la florister\u00eda y abajo, en los nacimientos, don Rafael arriando los terneros. Aquel d\u00eda me esperaba una muestra de lo que un campesino vive d\u00eda a d\u00eda, para poder comer y mantener a su familia. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La noche anterior hab\u00eda acordado con Ver\u00f3nica, una de las campesinas de la vereda, en acompa\u00f1arla a coger la \u00faltima cosecha de frijol seco hasta medio d\u00eda. Las botas pantaneras, la camiseta de manga larga, unos buenos guantes, mi sombrero y los jeans m\u00e1s c\u00f3modos y desgastados que ten\u00eda hab\u00edan sido mi elecci\u00f3n para trabajar. A los campesinos se les suele apreciar con sus ropas desgastadas, y esto es porque trabajar la tierra implica quiz\u00e1s ensuciar, manchar o, en el peor de los casos, rasgar la ropa. Escuchar decir \u201cOmbe, c\u00f3mo va a utilizar la ropita buena pa\u2019 eso\u201d, se convierte en el sustento para decidir qu\u00e9 vestir para un d\u00eda de trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La llegada<\/strong><\/p>\n<p>El cultivo donde \u00edbamos a trabajar quedaba unas fincas m\u00e1s all\u00e1 de la m\u00eda. Eran las 5:40 a.m. \u00edbamos por la carretera destapada, evitando los huecos en la moto y tratando que el viento no nos levantara el sombrero. Desde el portillo, do\u00f1a Marta, la madre de Ver\u00f3nica, nos vio llegar y, con solo bajarnos de la moto, ya nos estaba entregando dos pocillos a rebosar con milo caliente y unos bu\u00f1uelos en forma de rosca. Yo ya hab\u00eda desayunado, pero por esa alegr\u00eda de darnos algo para comenzar un d\u00eda largo y poder tener alientos, lo recib\u00ed. A\u00fan no eran las seis y a la vaquita que ten\u00eda monta\u00f1a abajo, don Guillermo, el pap\u00e1 de Ver\u00f3nica, ya la hab\u00eda orde\u00f1ado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los pocillos fr\u00edos y vac\u00edos nos indicaban que ya era de comenzar. Para llegar al entablado que sostiene las enredaderas donde crece el frijol, hab\u00eda que bajar por un camino en zigzag lleno de barro amarillo que parec\u00eda una pista jabonosa ya que hab\u00eda llovido durante toda la media noche. Ver\u00f3nica bajaba como si no existiera posibilidad alguna de resbalar y salir rodando. Las botas le daban agarre y la confianza que me la demostraba con su sonrisa simp\u00e1tica y tranquila. Yo no me pod\u00eda dar esos lujos, baje con cuidado. \u201cHay caminos peores\u201d, me dec\u00eda mientras se re\u00eda por mi forma de lograr equilibrio cada que medio pisaba en falso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El cultivo <\/strong><\/p>\n<p>El cultivo pertenec\u00eda a su familia y esta era la \u00faltima cogida, el frijol ya seco. El frijol, la papa y el ma\u00edz son los tres productos principales   del municipio, San Vicente Ferrer. Esto debido al clima fr\u00edo dado por su altura. A partir del atardecer, la temperatura de esos d\u00edas descend\u00eda hasta 12\u00b0C.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lote estaba cubierto de muchas hileras, con espacios entre cada una. La tierra ten\u00eda surcos y al estar inclinadas, se ve\u00eda a cada hilera como una escalera. Las enredaderas que un tiempo antes ten\u00edan un verde vivo, aquel d\u00eda el caf\u00e9 era protagonista. Al caminar entre ellas se pod\u00eda escuchar el crujir de las hojas que ya secas y marchitas hab\u00edan ca\u00eddo.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_66e736d513554875a9048b8a8728cf3a~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"1280\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>&lt;&lt; Se afina tambi\u00e9n el ojo para reconocer la calidad del grano incluso sin abrir la vaina. Foto: Mar\u00eda Antonia Echeverry.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La cogida <\/strong><\/p>\n<p>Era frijol cargamanto rojo, ten\u00eda una vaina larga y esta vez la semilla que hab\u00edan sembrado daba un grano menos redondo; pero tal cual se conoce, color caf\u00e9 claro con manchitas rojas. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para empezar, Ver\u00f3nica me dio mi costal, era azul, con una capacidad de entre 50 y 60 kilos y me indic\u00f3 la hilera, empezamos de abajo hacia arriba. Ella y su pap\u00e1 me ense\u00f1aron que el truco para coger las vainas es tratar de arrancarlas de un hal\u00f3n y recoger la mayor cantidad posible en la mano. Al iniciar, la ma\u00f1ana estaba fresca, con el cielo nublado y eso facilitaba todo. Recuerdo que no alcanzaba las enredaderas m\u00e1s altas y don Guillermo me sonre\u00eda y me las bajaba. La concentraci\u00f3n era fundamental para observar bien que cada rama hab\u00eda quedado totalmente limpia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las conversaciones <\/strong><\/p>\n<p>Las primeras hileras eran a buen ritmo, hablamos de amor y de las simplezas de este mientras de fondo se escuchaba rancheras de un radio que surcos m\u00e1s arriba hab\u00edamos dejado. Ella me contaba que el amor con su esposo hab\u00eda cambiado: \u201cCreen que porque uno ya est\u00e1 casado no le gustan los detallitos\u201d, me dec\u00eda con el ce\u00f1o fruncido. Su esposo, Pachito, cuando eran novios la llenaba de regalos y ahora eso escaseaba, todo se hab\u00eda vuelto m\u00e1s complicado. A pesar de todo, ella no hab\u00eda dejado de ver el amor como algo bonito. Yo hac\u00eda mis esfuerzos por llevar el hilo de la conversaci\u00f3n, pero deb\u00eda estar atenta a no dejar caer o no arrancar alguna vaina, si hablaba mucho me perd\u00eda de la enredadera en la que iba y ya las piernas me estaban empezado a arder.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al ser la ultima cogida antes de tumbar el entablado, la cosecha era menos, pero sin importar eso, el costal se llenaba y se sent\u00eda en mi hombro cada que necesitaba moverlo. 10 kilos, 20 kilos, 30 kilos\u2026 eso era m\u00ednimo, la velocidad con la que recog\u00eda era despaciosa y mi cansancio de estar todo el tiempo de pie era absurdo a comparaci\u00f3n con el trabajo que hab\u00edan hecho los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_816e1f84fc134ca0b2b88d7dcec08ce3~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"720\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>El paisaje campesino es como una colcha de retazos tejida a golpes de azad\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em>Foto: Mar\u00eda Antonia Echeverry.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Huevitos en mantequilla <\/strong><\/p>\n<p>Eran casi las 9:30 a.m. y est\u00e1bamos rellenando los costales, un trabajo que requiere fuerza para tratar de presionar todos los granos en sus vainas y hacer m\u00e1s espacio. El sol se asomaba y con \u00e9l, el calor de la ma\u00f1ana nos empezaba a debilitar. Ver\u00f3nica hab\u00eda llevado desayuno en su moral. Recostamos un tronco, y ah\u00ed nos sentamos. La primera coca era de las arepas, la segunda de un quesito campesino miniatura, la tercera de la mantequilla. Por \u00faltimo, la de los huevos, que eran especiales. Alguna vez escuch\u00f3 de mi familia que no me gusta el tomate y al entreg\u00e1rmela me dijo: \u201cYo estaba muy animada haci\u00e9ndole huevitos con tomate y cebolla cuando me acord\u00e9 que eso a usted no le gusta. Entonces se los hice en mantequilla\u201d. Un gran detalle, yo iba a trabajar, la comida no estaba en mis planes y sin importar, me complac\u00edan. La botella del chocolate se le hab\u00eda quedado as\u00ed que desayunamos con jugo que ella hab\u00eda preparado para estar tomando mientras trabaj\u00e1bamos. <\/p>\n<p>Mientras com\u00eda ve\u00eda como sus manos se hab\u00edan agrandado y c\u00f3mo, sin usar guantes, no tenia ni una sola herida. La costumbre, pens\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los bultos <\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00edamos terminado y apenas era medio d\u00eda. Entre los tres se hab\u00eda logrado recoger casi 200 kilos, pero el camino del lote a la casa con ese peso en las espaldas era una odisea con muchas pausas. Despu\u00e9s de un rato se logr\u00f3 subir todo lo recogido y como ellos dec\u00edan: \u201cEstuvimos de buenas\u201d, hab\u00edamos tenido bueno clima, aunque el sol, despu\u00e9s del desayuno nos hab\u00eda golpeado un poco fuerte. Porque, aunque el cultivo estuviera un poco lejos de la casa, hay otros m\u00e1s dif\u00edciles de acceder. Porque al final lo hab\u00edamos logrado y recogimos la \u00faltima cosecha del cultivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una inmersi\u00f3n a vivir los esfuerzos del d\u00eda a d\u00eda campesino Mar\u00eda Antonia Echeverri Garz\u00f3n \/ mariaa.echeverri@upb.edu.co En las jornadas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[50],"class_list":["post-216","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rastros","tag-oficios-1"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=216"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/216\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}