{"id":232,"date":"2020-11-04T15:26:22","date_gmt":"2020-11-04T15:26:22","guid":{"rendered":"http:\/\/232"},"modified":"2020-11-04T15:26:22","modified_gmt":"2020-11-04T15:26:22","slug":"mery-yolanda-sanchez-la-poetisa-que-enfrenta-el-dolor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=232","title":{"rendered":"Mery Yolanda S\u00e1nchez: la poetisa que enfrenta el dolor"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Si alg\u00fan d\u00eda cambiara el sistema pol\u00edtico del pa\u00eds y pudiera hablar de una orqu\u00eddea en su esplendor, lo har\u00eda \u2013no podr\u00eda desconocer su belleza\u2013 pero hasta entonces Mery Yolanda S\u00e1nchez* seguir\u00e1 retratando en su poes\u00eda las escenas dolorosas que atraviesan la realidad nacional.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por: Manuela Molina Cerezo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde los 17 a\u00f1os, Mery Yolanda S\u00e1nchez se fue a emprender un nuevo rumbo a la ciudad de Bogot\u00e1, tras haber pasado toda su infancia y adolescencia en su pueblo natal, el Guamo, Tolima. De all\u00ed, recuerda los paseos en bicicleta y el olor a tierra mojada que se creaba en la playa del r\u00edo, cuando este a\u00fan la conservaba. Y quisiera, tal vez, no recordar esa violencia con la que creci\u00f3 siendo testigo y de la cual hoy escribe. Su poes\u00eda no es una poes\u00eda costumbrista, pero s\u00ed social. Suele leer a Juan Rulfo, a Thomas Mann, a los poetas malditos y su poeta de cabecera es el alem\u00e1n Gottfried Benn. Pero sus versos son tan suyos, como lo es la historia que atraviesa a Colombia, pa\u00eds que narra y poetiza, que lleva en su cuerpo como una insignia de dolor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1956, cuando Mery naci\u00f3, sus padres ya hab\u00edan tenido 11 hijos, tres de ellos hab\u00edan muerto y los otros siete ya estaban m\u00e1s grandes. Luego, lleg\u00f3 una ni\u00f1a m\u00e1s. Entonces Mery era la pen\u00faltima, quiz\u00e1s la m\u00e1s particular, y en unos a\u00f1os: \u201cla ni\u00f1a problema\u201d, como ella misma lo dice. De ni\u00f1a, sus hermanos tomaban un diccionario, le\u00edan una palabra y ten\u00edan que decir qu\u00e9 pensaban que era; y, a pesar de que a ella no la invitaban a jugar con ellos, ella se met\u00eda y sal\u00eda ganando, porque siempre acertaba con el significado o dec\u00eda cosas inesperadas. Por deseo de su padre, todos ellos se dedicaron al magisterio. Ella, en cambio, a la poes\u00eda. Desde los seis a\u00f1os se entreg\u00f3 a la literatura, la que llama su proyecto de vida. Aun as\u00ed, gracias a sus hermanos fue que se encontr\u00f3 con su primera imagen po\u00e9tica: como no ten\u00edan radio, ellos pintaron uno en un poste con carb\u00f3n y por las tardes se pon\u00edan a bailar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su madre la tuvo cuando ten\u00eda ya 40 a\u00f1os y durante un tiempo crey\u00f3 que su hermana Mar\u00eda Nelly era su mam\u00e1, pues ella la cuidaba y la introduc\u00eda por los caminos del arte. Al igual que su hermana, Mery perteneci\u00f3 a un grupo de teatro cuando ese arte no era muy bien visto. Viajaban de un pueblo a otro, a veces el bus los dejaba y deb\u00edan devolverse a pie. Eso no era que le gustara mucho a su mam\u00e1, para ella era sin\u00f3nimo de vagancia y vicio. Su mayor vicio era tomar Coca Cola con lim\u00f3n, junto a sus amigos, imagin\u00e1ndose que era un trago. Entonces ella se escapaba de la casa, con la ayuda de su pap\u00e1 que le avisaba cuando los llamaban por la emisora para hacer una presentaci\u00f3n y desde la cerca de su casa, \u00e9l le tiraba la ropa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A diferencia de sus hermanas, esa era su mayor travesura. Aunque en alg\u00fan momento le dej\u00f3 de gustar el teatro, entonces en los intermedios, cuando no sal\u00eda el mago, sal\u00eda ella a leer poemas que se aprend\u00eda de memoria. \u201cYo era de lo m\u00e1s aburrida\u201d, dice. Sol\u00eda jugar pasando la tierra en una carreta de un lugar a otro y una vez construy\u00f3 un carro de juguete que compart\u00eda con unas de sus sobrinas, que eran de su edad. Sus hermanas sol\u00edan salir a bailar y se retrasaban para volver, entonces un d\u00eda su pap\u00e1 decidi\u00f3 comenzar a hacer las fiestas en la casa, mientras que su mam\u00e1 apenas llegaban tarde no las rega\u00f1aba, ni las castigaba, sino que les cantaba tangos: \u201cEran tangos fuertes, como de barriada, agresivos, pero ellas no dec\u00edan nada\u201d, cuenta Mery. Desde all\u00ed comenz\u00f3 a entender que ella era diferente, que pod\u00eda adem\u00e1s de dar con el significado de palabras aleatorias en el diccionario, entender una frase o la connotaci\u00f3n de algo. Y para ella, claramente, esos tangos representaban un insulto, uno art\u00edstico, aunque insulto de todos modos. Su mam\u00e1 era m\u00e1s callada, m\u00e1s seria y dura en la crianza. Su padre, en cambio, era noble y ten\u00eda fuertes convicciones pol\u00edticas, de all\u00ed que ella piense con la vehemencia conque lo hace.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su pueblo, no hab\u00eda m\u00e1s de tres familias liberales, la suya era una de esas, as\u00ed que su padre \u2013que era seguidor de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n y recib\u00eda telegramas suyos\u2013 estuvo varias veces en la mira. Su madre, fue quien lo salv\u00f3 cada vez que se lo llevaron para aquel r\u00edo en el que se sab\u00eda que los mataban. Tambi\u00e9n su madre vio entre las latas de guadua lo que le hicieron a la vecina: allanaron su casa, la violaron, pero nadie pod\u00eda decir nada. Con tan solo 4 a\u00f1os, Mery presenci\u00f3 una agresi\u00f3n de unos polic\u00edas hacia un muchacho que era conocido suyo, a quien subieron a una volqueta y lo pasearon por todo el pueblo, golp\u00e9andolo hasta matarlo. Adem\u00e1s, al Guamo llegaron apenas tres televisores, cuando ella ten\u00eda 9 a\u00f1os. Entonces, su entretenci\u00f3n eran las tertulias nocturnas en las que su padre le contaba, adem\u00e1s de su propia historia, acontecimientos reales de lo que suced\u00eda en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_c85b6e35c03e4a2597a1bf632eb83006~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1035\" height=\"1217\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><strong><em>Cancio\u0301n de cuna<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Papa\u0301 mezcla la tierra y dice que cubra   mi pecho.<\/em><\/p>\n<p><em>Lunas nuevas disen\u0303ara\u0301n la medida de la   ropa,<\/em><\/p>\n<p><em>el no me contara\u0301 historias y tendre\u0301   llenos mis<\/em><\/p>\n<p><em>bolsillos de   dudas.<\/em><\/p>\n<p><em>Aprender\u00e9 con mis juguetes<\/em><\/p>\n<p><em>que\u0301 tan cerca esta\u0301 la vejez en la luz   del espejo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mi padre me ensen\u0303a a cernir la arena,<\/em><\/p>\n<p><em>a mostrarme el principio de una casa<\/em><\/p>\n<p><em>y el camino donde los suen\u0303os se sientan   a beber<\/em><\/p>\n<p><em>agua.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>En la tarde, mi padre abre troncos de   madera con<\/em><\/p>\n<p><em>un hacha<\/em><\/p>\n<p><em>y recuerda las tantas veces en que<\/em><\/p>\n<p><em>fue llevado hasta el ri\u0301o,<\/em><\/p>\n<p><em>\u2013tu madre me salvo\u0301\u2013 dice, mientras<\/em><\/p>\n<p><em>su mano fri\u0301a cae sobre mi cuerpo.<\/em><\/p>\n<p> <em>Ilustraci\u00f3n: Manuela Molina Cerezo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el colegio, Mery le hac\u00eda las tareas de escritura a sus compa\u00f1eros y ellos le pasaban las de dibujo t\u00e9cnico, hasta que a los 12 a\u00f1os decidi\u00f3 ella misma romper por completo con la academia. Ya hab\u00eda empezado cuatro veces segundo de bachillerato. Lo suyo no era estar all\u00ed. Sin embargo, los ni\u00f1os le segu\u00edan llevando las tareas para que ella se las hiciera y as\u00ed ella pod\u00eda seguir leyendo y escribiendo. Entonces, su pap\u00e1 le dijo que si no estudiaba, tendr\u00eda que trabajar. El sacerdote de la iglesia la vio escribiendo, le gust\u00f3 su letra y fue all\u00ed cuando comenz\u00f3 a trabajar como escribiente del despacho parroquial. Hac\u00eda a mano las partidas de bautizo, de matrimonio, de defunci\u00f3n y luego las pasaba a m\u00e1quina. Hab\u00eda aprendido el arte de la mecanograf\u00eda en una peque\u00f1a m\u00e1quina que le hizo una de sus hermanas en una peque\u00f1a cajita. Tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en la oficina de un abogado y perteneci\u00f3 a movimientos c\u00edvicos de juventudes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un d\u00eda pasaron un anuncio por la radio, en una emisora de El Espinal, un pueblo m\u00e1s o menos cercano al Guamo: estaban buscando alguien para trabajar en el master, alguien que fuera la secretaria y alguien que hiciera el aseo. Mery cre\u00eda que si ganaba el puesto del master, quiz\u00e1s en alg\u00fan momento podr\u00eda llegar a ser locutora o periodista, y vio all\u00ed un destello de luz para ese sue\u00f1o que tuvo cuando ten\u00eda 9 a\u00f1os y rompi\u00f3 su alcanc\u00eda con un hacha, para pagar un curso de periodismo por correspondencia. Pero Mery qued\u00f3 de secretaria y realizaba tan bien sus funciones, que nunca pas\u00f3 de ese puesto. En momentos fortuitos, el locutor se emborrachaba y la dejaban dar la hora. A veces, hasta se sub\u00eda encima de un inodoro para recibir una noticia que llamaban a dar a la emisora, justo cuando se da\u00f1aba el tel\u00e9fono, entonces ella la redactaba y se la entregaba al periodista. Y esas eran siempre las mismas noticias: el asesinato de cuatro no s\u00e9 d\u00f3nde, el robo de la gallina tal\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_b6c8d736fd784cf18a538f625f58713b~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1169\" height=\"1498\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>La carta<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Puedo darte \u00faltimas noticias,<\/em><\/p>\n<p><em>contarte cu\u00e1ntas curaciones<\/em><\/p>\n<p><em>en la canci\u00f3n de la guerra.<\/em><\/p>\n<p><em>Puedo mostrarte una luz fuerte<\/em><\/p>\n<p><em>que cruza el mediod\u00eda de los muertos,<\/em><\/p>\n<p><em>pero no puedo hablarte del \u00faltimo<\/em><\/p>\n<p><em>vestido de las mariposas,<\/em><\/p>\n<p><em>y de esta necesidad de verte.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&lt;&lt; Ilustraci\u00f3n: Manuela Molina<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le hab\u00edan prometido llevarla a una transmisi\u00f3n que har\u00edan desde las fiestas de toros y sin gustarle mucho este asunto, busc\u00f3 a un torero para entrevistarlo y ni as\u00ed la llevaron. Es como si el destino no hubiera querido que fuera periodista y agradece no serlo, pues quiz\u00e1s estar\u00eda muerta o qui\u00e9n sabe c\u00f3mo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed fue pasando el tiempo, hasta que un d\u00eda Mery lleg\u00f3 a su casa y encontr\u00f3 todas sus cosas en unas cajas de aguardiente. Sus padres le dijeron: \u201cvino Gloria, su prima, ella le consigui\u00f3 un trabajo de secretaria all\u00e1 en Bogot\u00e1\u201d. Ella no se fue del Guamo, m\u00e1s bien la hicieron irse y, de pronto, el sue\u00f1o de ser periodista o de estudiar piano en el conservatorio se hab\u00eda reducido a trabajar en una empresa privada, a los 17 a\u00f1os, estando sola en Bogot\u00e1 y all\u00ed se qued\u00f3. No fue sino hasta 2010 que present\u00f3 las pruebas del ICFES y se hizo bachiller.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pas\u00f3 por muchas empresas y siempre se hizo amiga de los obreros, jugaba tejo con ellos y ve\u00eda c\u00f3mo viv\u00edan, su cansancio por las largas jornadas de trabajo, sus enfermedades, las injusticias que ten\u00edan que soportar. En alg\u00fan momento, lleg\u00f3 a trabajar en una empresa de transporte en un puerto en Santa Marta, era un trabajo pesado y a los otros les daba rabia de \u201cla cachaca\u201d, como le dec\u00edan. Lleg\u00f3 a recibir amenazas, presenci\u00f3 escenas fuertes y duras. Todo ello fue ampliando su sensibilidad, su sentido social, su inquietud hacia la humanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero en Bogot\u00e1 ella empezar\u00eda a asistir a diferentes talleres de literatura, uno de esos fue en en la Casa de Poes\u00eda Silva. De pronto, se podr\u00eda decir que cambi\u00f3 su suerte, cuando Mar\u00eda Mercedes Carranza, la contrat\u00f3 como librera, en ese que ser\u00eda un espacio que vio nacer especialmente para los libros de poes\u00eda que muchas veces no pod\u00eda comprar y as\u00ed los le\u00eda. Tambi\u00e9n all\u00ed conoci\u00f3 a otros de sus amigos en las letras, como Juan Manuel Roca, quien desde un principio reconoci\u00f3 su trabajo po\u00e9tico en el, entonces, Magaz\u00edn dominical de El Espectador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vivir del arte es trabajar de lunes a domingo y ser recursivo para encontrar la manera de sobrevivir. Si bien la literatura era su vida, en gran parte se dedic\u00f3 a la gesti\u00f3n cultural. Lleg\u00f3 a trabajar en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de la Secretar\u00eda de Cultura, ahora Idartes, como asesora de la coordinaci\u00f3n de Literatura. En Concultura, hizo parte del \u00e1rea de publicaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue merecedora de una menci\u00f3n de honor en el concurso \u201cEl cuentista in\u00e9dito\u201d del Centro de Estudios Alejo Carpentier, en 1987; y en el V Concurso Nacional de Cuento Germ\u00e1n Vargas gan\u00f3 una menci\u00f3n en 1994. Adem\u00e1s, se benefici\u00f3 con una beca del Ministerio de Cultura, en 1998, por su proyecto Poes\u00eda en Escena, el cual alcanz\u00f3 a cumplir 20 a\u00f1os en el  2013. Este naci\u00f3 de la experiencia de ver recitales de poes\u00eda en los que los poetas llegaban a leer y se iban, y no hab\u00eda mayor interacci\u00f3n con el p\u00fablico, entonces se ingeni\u00f3 recitales dentro de una atm\u00f3sfera teatral \u2013con luces y sonido, objetos, puesta en escena, danza\u2013 en la que en un trabajo de mesa, expon\u00eda junto a un grupo de amigos a 4 poetas por evento y estos eran \u00fanicos, no se repet\u00edan. Sol\u00edan hacerlo en salas de teatro de La Candelaria, al principio todos los lunes, luego cada mes y as\u00ed hasta que el proyecto fue insostenible econ\u00f3micamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_0e93b9c0de024a498c87f1187920e6f5~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1717\" height=\"1832\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Miedo<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Sentir por las piernas<\/em><\/p>\n<p><em>la respiraci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>del compa\u00f1ero desaparecido.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&lt;&lt; Ilustraci\u00f3n:<\/em><\/p>\n<p><em>Manuela Molina Cerezo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00daltimo llamado\u201d es su \u00fanica obra dram\u00e1tica, que est\u00e1 as\u00ed en comillas y sin cursivas, pues nunca lleg\u00f3 a ser un libro ni una obra para las tablas. Mery acab\u00f3 con los archivos en donde la conten\u00eda, pues cree que aquello que no escribe, que no piensa o que no dice es como si no existiera. Entonces, logra huir de ello. Pero uno de sus amigos no podr\u00eda huir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1999, estaba trabajando con \u00e9l en Puente Experimento Piloto, otro de sus proyectos, y cuando \u00e9l fue a salir del teatro donde estaban lo atacaron y lo apu\u00f1alaron varias veces en una de las manos hasta que las lesiones provocaron que la perdiera. A los pocos d\u00edas, el 23 de diciembre de ese mismo a\u00f1o, entraron a atracarla en su apartamento o, al menos, eso parec\u00eda. Se robaron una plata que ten\u00eda que ir a pagar ese d\u00eda por la beca que se gan\u00f3 del Ministerio de Cultura. Llegaron a golpearla con el rev\u00f3lver, los enca\u00f1onaron a ella y a otro compa\u00f1ero de trabajo con el que estaban preparando todo para salir a hacer los pagos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero su amigo, al que hab\u00edan atacado a la salida del teatro, estaba convencido de que no era un simple atraco. Por ese entonces, se dec\u00eda que en Bogot\u00e1 estaba el Bloque Capital. El nombre de su amigo sali\u00f3 en las listas que circulaban con el registro de quienes eran objetivo militar. El nombre de Mery no estaba all\u00ed. Ella puso la denuncia, las huellas se extraviaron, los retratos hablados no coincid\u00edan con su descripci\u00f3n. Nunca se supo nada m\u00e1s. Trata de dejar ese, como muchos otros recuerdos, atr\u00e1s. Lo \u00fanico que s\u00ed recuerda muy bien era el motilado de los hombres que la atracaron, parec\u00eda el peinado t\u00edpico de los militares. <\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_b94f5c3b1ff74b2e98cab5e983adc577~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1652\" height=\"1411\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Salmo<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Saco el   \u00faltimo vestigio en alas de mariposas.<\/em><\/p>\n<p><em>Enjabono y   tuerzo.<\/em><\/p>\n<p><em>Al tacto   del viento con mis manos<\/em><\/p>\n<p><em>un olor   confuso se aproxima por la acera izquierda.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo guardo,<\/em><\/p>\n<p><em>trato de   meterlo en la taza del ba\u00f1o,<\/em><\/p>\n<p><em>pero en   remolinos es vaciado a mi boca.<\/em><\/p>\n<p><em>Tiento,<\/em><\/p>\n<p><em>palpo cada   pliegue del pecho.<\/em><\/p>\n<p><em>Hace falta   mucho detergente<\/em><\/p>\n<p><em>cuando mi pa\u00eds hasta en la ropa duele.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEn Colombia, no hay un solo d\u00eda en el que no pase algo\u201d, dice Mery. Para ella, la mayor\u00eda de la gente est\u00e1 del lado de los malos, ya sea por ignorancia, por costumbre o porque les lavan el cerebro. Por eso est\u00e1 de acuerdo con las protestas, aunque ya su condici\u00f3n de salud no le permita salir a ellas. Adem\u00e1s, Mery siente que en especial, en esos asuntos, se est\u00e1 solo: alguien alza la voz, pero \u00bfqui\u00e9n lo sigue?&#8230; \u00bfqui\u00e9nes lo apoyan? Quiz\u00e1 por eso, cada vez que sucede una tragedia en el pa\u00eds y habla por tel\u00e9fono con alguien de su familia, ese d\u00eda suele perder a esa persona, porque no piensan igual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 2004, la escogieron para ser promotora de lectura e ir por 10 municipios de la costa pac\u00edfica, del departamento de Nari\u00f1o. De esa experiencia, decidi\u00f3 escribir al regresar a Bogot\u00e1 y no sab\u00eda lo que era: si un diario, un ensayo o prosa po\u00e9tica\u2026 y result\u00f3 siendo, ese que ella llama un accidente, su primera novela: <em>El Atajo<\/em>, con la cual gan\u00f3 en el 2012 el segundo lugar en el Premio Nacional de Novela Corta de la Pontificia Universidad Javeriana. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ella narra aquel viaje de 21 d\u00edas, por una zona de conflicto plagada por el sufrimiento que traen, por igual, la guerra y la pobreza, en donde no fueron muy bien recibidos por la comunidad afrodescendiente por el solo hecho de ser \u201cblancos\u201d. Adem\u00e1s, los 21 d\u00edas que dur\u00f3 el viaje estuvo enferma de otitis. La novela se reimprimi\u00f3 en 2019 por Himpar Editores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_ae3124477c6d49e09d0bf8546aee2620~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1278\" height=\"1035\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Segundo   tiempo<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Un d\u00eda dejar\u00e1s a un lado tu sur   del castigo por el recuerdo de tus hijos en las calles hambrientas. Te preparar\u00e1s   para escapar antes de contar veinti\u00fan pasos al pat\u00edbulo. Volver\u00e1s al norte   donde agonizaron tus madres. No recordar\u00e1s el arma que le mand\u00f3 nueve   silencios a tu cuerpo ni el monstruo que oprimi\u00f3 el gatillo. Tampoco   recordar\u00e1s las manos que te obligaron a dejar tu ni\u00f1ez en el fr\u00edo de tu   abuela muerta. Volver\u00e1s a las apuestas por tus otras vidas y levantar\u00e1s con   m\u00e1s fuerza la botella que te hace olvidar la oscuridad. Tirar\u00e1s en el centro   de la gallera tu \u00faltima gratitud, la que no estaba escrita, pero que ahora   reconoces en la mano que estira para dar de beber a tu victimario. Olvidar\u00e1s   un d\u00eda, Carlos, que pronto aprendiste a encontrar perdices para la cena de tu   amo y a gritar la noticia de puerta en puerta, donde t\u00fa eras el pr\u00f3ximo de la   lista.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> &#8212;<\/p>\n<p>Con talleres de literatura, lleg\u00f3 a diferentes c\u00e1rceles del pa\u00eds, como La Modelo y La Picota. La jefa, exguerrillera que era como la l\u00edder del sexto patio en El Buen Pastor, sol\u00eda cuidar a Mery, incluso una vez le quit\u00f3 la comida que estaba a punto de llevarse a la boca, porque podr\u00eda estar envenenada, entonces la invitaba a comer. Mery se abr\u00eda a lo que ella y los dem\u00e1s presos eran m\u00e1s all\u00e1 de sus cr\u00edmenes, pero a su vez se aterraba al escuchar las historias que le contaban de manera escueta y sin ning\u00fan reparo de todo lo malo que hab\u00edan hecho. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estuvo trabajando en talleres con habitantes de la calle. A uno de ellos, no le gustaban los signos ortogr\u00e1ficos ni que pasaran sus poemas a m\u00e1quina. \u201cUn d\u00eda me dijo que hab\u00eda comprado m\u00e1quina de escribir, otra vez me dijo que se hab\u00eda casado, otro d\u00eda me dijo que ten\u00eda una ni\u00f1a y despu\u00e9s me dijo que hab\u00eda viajado por Centroam\u00e9rica haciendo artesan\u00edas y sigui\u00f3 escribiendo\u201d, cuenta Mery con alegr\u00eda. No sabe c\u00f3mo, pero \u00e9l lleg\u00f3 a su casa, le dijo que si ten\u00eda libros \u00e9l se los vend\u00eda pues sab\u00eda que ella no estaba muy bien econ\u00f3micamente. Ella le entreg\u00f3 30 libros y, a los tres d\u00edas, apareci\u00f3 Pablo, que se hac\u00eda llamar \u201cel amante de la luna\u201d, con la plata completa y no le quiso recibir ni un solo peso por la venta. De pronto, en su relato dice el nombre de aquel joven que como muchos otros pasaron por su vida y dejaron de ser lo que para muchos es puro paisaje en las im\u00e1genes cotidianas de la ciudad. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_e60fc0c50988418bb685faf4126a76a7~mv2.gif\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"643\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><strong><em>Los otros<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>No alcanzaron a sentir miedo. Cuando los cortaron el dolor llego\u0301 primero,   la boca de la bota en la cara. Pronto el susurro de la sierra fue lejano. Un   pajarito almorzo\u0301 los pecados de las vi\u0301sceras.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sus sombras siguen y recogen los sombreros que atajo\u0301 el viento.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Las mujeres orinan cualquier lugar.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Los nin\u0303os se volvieron ancianos amarrados a los alambres de pu\u0301a.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tres territorios debajo de las carcajadas de los asesinos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Y sus sombras tambie\u0301n son perseguidas, sen\u0303aladas y marcadas desde los   pa\u0301jaros meta\u0301licos, duen\u0303os del cielo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ilustraci\u00f3n: Manuela Molina C.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su poes\u00eda no pretende hacer denuncia, solo contar lo que siente que necesita contar. Le preocupa que el arte sea una mercanc\u00eda, para ella el arte deber\u00eda ser algo reparador y que haga visible la realidad que nos circunda, sin llegar a ser algo panfletario. De hecho, no podr\u00eda hacer panfletos: \u201cSoy muy insegura\u201d, dice una y otra vez con voz baja. Sus palabras le permiten liberarse, sanar las heridas, hablar de lo que le duele: los seres humanos, esos que pueden no ser nada suyo, pero los siente como si lo fueran. Para ella es una l\u00e1stima que existan cosas como la motosierra: \u201cYo no la invent\u00e9 y me toca hablar de ella. Si alg\u00fan d\u00eda, el sistema pol\u00edtico de este pa\u00eds cambia y puedo hablar de una orqu\u00eddea en todo su esplendor, pues hablar\u00e9, no la puedo desconocer, ni puedo desconocer su belleza, as\u00ed como no puedo desconocer poemas bell\u00edsimos que existen sobre el amor\u201d, agrega.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, se siente cansada, su cuerpo ya no es el mismo y han aumentado los efectos de la soriasis en su piel. Desde antes de esta cuarentena, sol\u00eda quedarse en casa en soledad. Le preocupa qu\u00e9 pasar\u00e1 en unos a\u00f1os, no quiere llegar a depender de nadie en su vejez, pues desde muy joven ha sido ella contra el mundo. Para lidiar con la ansiedad de estos d\u00edas, hace figuras artesanales con papel mach\u00e9, pues no puede dejar quietas sus manos. En especial, construye barcos. Mery habla de un punto que tiene en el cerebro, que todos tenemos realmente y que tras estos meses de pandemia, est\u00e1 a punto de estallar. No tiene una sola certeza: \u201cno tengo un puerto seguro, por eso construyo embarcaciones\u201d, cuenta con lamento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Mery Yolanda S\u00e1nchez ha publicado en poes\u00eda: <em>La ciudad que me habita<\/em> (1989), <em>Ritual para las noches<\/em> (1997), <em>Dios sobra, estorba<\/em> (2006), <em>Un d\u00eda ma\u00edz <\/em>(2010), antolog\u00eda preparada por ella misma para la colecci\u00f3n Un libro por centavos de la Universidad del Externado (2010), <em>Gradaciones <\/em>(2011), <em>Rostro de tierra <\/em>(2011) y <em>El hombre que escupe mariposas<\/em>. En el 2012, public\u00f3 su novela <em>El atajo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si alg\u00fan d\u00eda cambiara el sistema pol\u00edtico del pa\u00eds y pudiera hablar de una orqu\u00eddea en su esplendor, lo har\u00eda \u2013no podr\u00eda desconocer su&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[19,26,45,48,50,60],"class_list":["post-232","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rostros","tag-arte","tag-cultura-1","tag-memoria","tag-mujeres","tag-oficios-1","tag-violencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/232","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=232"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/232\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=232"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=232"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=232"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}