{"id":248,"date":"2020-07-07T14:13:49","date_gmt":"2020-07-07T14:13:49","guid":{"rendered":"http:\/\/248"},"modified":"2020-07-07T14:13:49","modified_gmt":"2020-07-07T14:13:49","slug":"2020-07-07-los-caminos-de-la-coca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=248","title":{"rendered":"Los caminos de la coca"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cientos de familias en Medell\u00edn guardan en silencio las heridas que les dej\u00f3 el narcotr\u00e1fico a\u00f1os atr\u00e1s. Sus vidas cambiaron para siempre por el dinero sucio, la adicci\u00f3n, la c\u00e1rcel y la muerte. Tiempos y circunstancias vigentes hasta hoy, desde cuando la vida y la familia se canjeaban por un instante de euforia o paz. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el hogar de los doce hermanos Montoya S\u00e1nchez, cerca del Parque de Envigado, en el Barrio Obrero, tres de ellos se dedicaron a la coca\u00edna. Guillermo, \u00d3scar y John Jairo tomaron caminos diferentes, pero relacionados con un negocio de riesgo \u201cfr\u00edamente calculado\u201d que \u201cno da\u00f1ar\u00eda a nadie\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amanda Montoya S\u00e1nchez, la onceava hermana y la m\u00e1s peque\u00f1a de las mujeres, a sus 68 a\u00f1os guarda un amor profundo hacia cada uno de sus hermanos. Vive en la casa de su difunta madre con su hermano de 83 a\u00f1os, Guillermo, un hombre mayor con algunos problemas de salud y muy solo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*******<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con cuatro hijos, un cu\u00f1ado alcoh\u00f3lico y su esposa, los gastos eran demasiados en su casa en Queens, Nueva York. Lo que Guillermo Montoya ganaba trabajando en f\u00e1bricas textiles, a finales de los a\u00f1os 80, le permit\u00eda vivir relativamente bien. Aun as\u00ed, estaba agotado al trabajar entre 12 y 16 horas diarias. Pero una llamada le cambiar\u00eda la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cJorge Vargas fue un amigo que hice hace un tiempo, le di posada en el s\u00f3tano de mi casa por seis meses.  Luego regres\u00f3 a Cali y no supe m\u00e1s de \u00e9l hasta que lo visit\u00e9 con mi familia en Colombia. A principios de enero de 1991, me llam\u00f3\u201d, mencion\u00f3 con las manos apretadas y el cejo fruncido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMe pidi\u00f3 un favor&#8230; \u00c9l afirmaba no conocer a nadie m\u00e1s en Nueva York, solo a m\u00ed.  Dijo que ser\u00eda algo r\u00e1pido y que me pagar\u00eda 5.000 d\u00f3lares. Deb\u00eda recibirle 150 kilogramos de coca\u00edna pura en mi casa y llev\u00e1rselos a un cubano en Manhattan\u201d, a\u00f1adi\u00f3.  Guillermo acept\u00f3 con temor. No lo volver\u00eda a hacer. Se arriesg\u00f3. El d\u00eda 8 de enero de 1991, en un restaurante de la Quinta Avenida, \u00e9l se encontr\u00f3 con dos hombres grandes y bien vestidos, Roberto y Manuel. Ambos eran los transportadores de la mercanc\u00eda y, posteriormente, quienes lo condenar\u00edan.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos meses antes, un primo y aliado de los fundadores del Cartel de Cali, Gilberto y Miguel Rodr\u00edguez, fue capturado por la DEA en los EE. UU. Para negociar su libertad, aquel primo se comprometi\u00f3 con entregar rutas, personas, cargamentos y propiedades. Para lograrlo y no condenar al Cartel en s\u00ed, de la mano de sus primos organiz\u00f3 un plan.  Los hermanos Rodr\u00edguez les dieron la \u201coportunidad\u201d a 15 personas de enviar cargamentos de droga a tierras norteamericanas por sus rutas. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos, desde Jorge, Guillermo y las dem\u00e1s personas, eran se\u00f1uelos de un plan, un intercambio por la libertad del condenado. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La DEA estuvo infiltrada, sin saber de los se\u00f1uelos, en el plan. Ricardo y Manuel, los mensajeros, eran agentes especiales listos para atrapar a quien recibiera el cargamento m\u00e1s grande, que seg\u00fan ten\u00edan entendido, era el distribuidor principal de droga en Nueva York. Cuando Guillermo los recibi\u00f3, fue capturado. Lo condenaron por narcotr\u00e1fico. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Guillermo fue deportado de los Estados Unidos en 2006, despu\u00e9s de cumplir con una condena de 12 a\u00f1os en una c\u00e1rcel federal. Regres\u00f3 a su tierra natal, Medell\u00edn, para empezar de nuevo con una hoja de vida manchada por narcotr\u00e1fico y su soledad. Pocos meses tras su llegada, se separ\u00f3 de su mujer. Sus hijos siguen viviendo en Nueva York, ya tienen sus propias familias, y su padre es un recuerdo que visitan por medio de llamadas semanales o incluso mensuales. Sus hermanos perdonaron su ingenuidad, pero sus hijos no.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan la DEA, el 92% de la coca\u00edna incautada en los Estados Unidos proviene de Colombia, asimismo, la p\u00e1gina de Datos Abiertos de Colombia se\u00f1ala que, para abril de 2020, se encuentran aproximadamente 4087 ciudadanos colombianos que est\u00e1n esperando juicio o ya fueron condenados en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEsa universidad, como le dice Memito, le ayud\u00f3 mucho a aprender de la vida, incluso de viejo\u201d, dijo Amanda Montoya S\u00e1nchez. \u201cA mi Osqu\u00edtar tambi\u00e9n le toc\u00f3 pasar por mucho. Ese hombre fue como un pap\u00e1 para mi hijo. Le dio muy duro cuando lo metieron preso\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando \u00d3scar Montoya finalmente se cas\u00f3 con el amor de su vida, Patricia Mu\u00f1oz, el futuro era algo que esperaba con ansias. Reci\u00e9n graduado como Licenciado en Ed. F\u00edsica, y a la espera de su primer hijo, la econom\u00eda de su hogar no demandaba m\u00e1s de lo necesario. Esto cambi\u00f3 con la llegada de su hija Isabel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c9l y su cu\u00f1ado, Panelo, compart\u00edan la desesperaci\u00f3n por una mejor situaci\u00f3n financiera, por eso a mediados de los 90 entraron en un mundo riesgoso y prometedor. La Oficina de Envigado les hab\u00eda propuesto transportar coca\u00edna a donde ellos se los ordenaran, a cambio de protecci\u00f3n y dinero \u201cf\u00e1cil\u201d. Estados Unidos era c\u00faspide del mercado de drogas, pero tambi\u00e9n era donde quer\u00eda asentarse con su familia y la de su cu\u00f1ado. Ya viv\u00edan all\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes de poder sacar la residencia americana, tras un operativo de la polic\u00eda local de Miami, Panelo, otros dos compa\u00f1eros y \u00d3scar fueron capturados bajo los cargos de narcotr\u00e1fico. A todos los condenaron a casi diez a\u00f1os de prisi\u00f3n en Florida. La condena de todos fue reducida, menos la de Montoya, ya que era quien estaba al mando de las operaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Patricia y los ni\u00f1os regresaron a Medell\u00edn buscando ayuda de sus familiares. Amanda, en compa\u00f1\u00eda de su hijo Juan Carlos de 17 a\u00f1os, que vio en su t\u00edo \u00d3scar casi un padre, cuidaron de ellos por algunos a\u00f1os. \u00d3scar fue deportado de los Estados Unidos en 2009.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para reorganizar su vida, junto a su mujer y sus hijos, \u00d3scar abri\u00f3 un restaurante de comida r\u00e1pida en el Barrio la Paz, en Envigado. Todo parec\u00eda volver a tomar su rumbo y la familia se hab\u00eda unido m\u00e1s que nunca. Pero el dinero volvi\u00f3 a escasear. \u00d3scar se sent\u00eda cada vez m\u00e1s impotente por no brindarle a su familia lo que \u201cmerec\u00edan\u201d. Trat\u00f3 de ser fuerte y seguir trabajando los siguientes dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con la excusa de que viajar\u00eda a Espa\u00f1a con el fin de buscar un trabajo mejor, \u00d3scar Montoya, volvi\u00f3 al negocio de antes. Fue capturado en el aeropuerto de Madrid con un cargamento de droga. La condena fue de casi cuatro a\u00f1os en una prisi\u00f3n de aquel pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Decepcionados, su esposa y sus hijos se fueron a los Estados Unidos a empezar de cero. Con el pasar de los a\u00f1os, ellos crecieron y se volvieron independientes. En 2014 \u00d3scar fue deportado de Espa\u00f1a a su tierra natal, donde solo lo esperaban sus hermanos y una madre que agonizaba. La mujer que hab\u00eda sido el amor de su vida, y lo es hasta el d\u00eda de hoy, le pidi\u00f3 el divorcio y se cas\u00f3 tiempo despu\u00e9s con otro hombre. Ahora Montoya tiene una nieta a la que no ha podido conocer sino en fotos porque no tiene entrada a los Estados Unidos. Trabaja como guardia y vive al lado de sus hermanos Amanda y Guillermo. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u201cYo soy consciente de que ellos se equivocaron, y ellos lo saben muy bien\u201d, asegur\u00f3 Amanda. A\u00f1adi\u00f3 que la vida no ha sido f\u00e1cil para ninguno y que han pagado por sus errores. Por eso vive con ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEllos merecen otra oportunidad de no estar solos, \u00d3scar ya tiene casi 60 a\u00f1os y Guillermo 83. Nadie merece envejecer y morir solo\u201d, reflexion\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>John Jairo Montoya S\u00e1nchez ten\u00eda un futuro prometedor en las letras y la literatura, seg\u00fan sus familiares. No solo por sus capacidades intelectuales, sino por su coraz\u00f3n noble y sensible. Como estudiante de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Antioquia, en 1985, buscaba relacionarse con la mayor cantidad de intelectuales y aprender de ellos. Su vida giraba en torno a las charlas, la lectura, el cigarrillo y el caf\u00e9. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con el pasar del tiempo, el contexto social comenz\u00f3 a volverse violento, pero sobre todo opresor del libre pensamiento y opini\u00f3n. El miedo y la angustia era mayor cada d\u00eda y no hab\u00eda caf\u00e9 o cigarrillo que ayudara a pasar el mal trago de realidad. Sus amigos intelectuales le brindaron la cura y la inspiraci\u00f3n eterna, patrocinados por los grandes de la Oficina de Envigado: marihuana y coca\u00edna. En Colombia <a href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/salud\/cifras-sobre-el-consumo-de-drogas-en-colombia-a-2019-334834\" target=\"_blank\">hasta el a\u00f1o 2019<\/a>, aproximadamente el 84% de los habitantes ha probado alguna droga il\u00edcita, mientras que el 69% de quienes han consumido coca\u00edna son adictos a ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de aquella invitaci\u00f3n, John Jairo se volvi\u00f3 dependiente de la droga, no era persona sin ella. Su familia angustiada, busc\u00f3 hacerlo entender de la gravedad de la situaci\u00f3n, era un adicto. Pero no funcion\u00f3. A finales de los a\u00f1os 90, la situaci\u00f3n solo empeoraba. Su hermano Luis Carlos Montoya, quien resid\u00eda en Miami, lo invit\u00f3 a pasar una temporada con \u00e9l, para que se alejara de las malas amistades, el ambiente de drogas y poder fortalecer su abstinencia.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s de haber llegado a los Estados Unidos, John Jairo logr\u00f3 contactarse con los proveedores de la Oficina de Envigado y comenz\u00f3 a recibir su dosis de marihuana y coca\u00edna en Miami. Para su desgracia, la polic\u00eda local lo encontr\u00f3 un poco drogado y con m\u00e1s &#8220;mercanc\u00eda&#8221; en sus bolsillos. Tras esto, fue privado unos meses de su libertad. Despu\u00e9s lo deportaron a Medell\u00edn.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cCuando lleg\u00f3 no ten\u00eda cordones en los zapatos, la camiseta blanca estaba sucia, la camisa de encima no ten\u00eda botones. Su tez hab\u00eda perdido color, estaba m\u00e1s delgado de lo que se fue. Solo su pasaporte en mano. As\u00ed lleg\u00f3 John Jairo\u201d, describi\u00f3 Amanda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>John Jairo regres\u00f3 a Medell\u00edn despu\u00e9s de su hermano Guillermo y antes que \u00d3scar. Desesperado por querer salir de la drogadicci\u00f3n y recuperarse, se fue a una casa de reposo, en Guarne. All\u00ed, a sus casi 50 a\u00f1os y aparentando m\u00e1s de 60, empez\u00f3 a recuperarse lentamente con el pasar de los a\u00f1os. Su proceso iba tan bien, que los directores de la casa quer\u00edan volverlo un l\u00edder y ejemplo para los dem\u00e1s. Pero no alcanz\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Jhon Jairo lo mat\u00f3 un aneurisma, en 2013, dos a\u00f1os antes de que su madre falleciera. Muri\u00f3 solo en su alcoba en la casa de reposo. No vieron su cuerpo hasta la ma\u00f1ana siguiente. No tuvo la oportunidad de reivindicarse por completo con su familia. Sin hijos, novias o amores pasados y sin posesiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) ha implementado programas de apoyo a los pa\u00edses con los \u00edndices m\u00e1s altos de drogadicci\u00f3n, esperando que en alg\u00fan punto estos se reduzcan. Asimismo, el Secretario General de las <a href=\"https:\/\/www.unodc.org\/wdr2018\/prelaunch\/WDR18_ExSum_Spanish.pdf\" target=\"_blank\">Naciones Unidas (ONU)<\/a>, el portugu\u00e9s Antonio Guti\u00e9rrez, en 2018 afirm\u00f3 que aproximadamente 450.000 personas en el mundo mueren por sobredosis u otros efectos de la drogadicci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa droga no los conden\u00f3 solo a ellos (refiri\u00e9ndose a sus hermanos). Nos conden\u00f3, de alguna forma, a todos\u201d, concluy\u00f3 Amanda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por la profesora Adriana L\u00f3pez Vela.<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_0070ebe705f8465e97fd26bcd684a840~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"341\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cientos de familias en Medell\u00edn guardan en silencio las heridas que les dej\u00f3 el narcotr\u00e1fico a\u00f1os atr\u00e1s. 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