{"id":286,"date":"2020-06-10T14:42:54","date_gmt":"2020-06-10T14:42:54","guid":{"rendered":"http:\/\/286"},"modified":"2020-06-10T14:42:54","modified_gmt":"2020-06-10T14:42:54","slug":"2020-06-10-relatos-de-la-perplejidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=286","title":{"rendered":"Relatos de la perplejidad"},"content":{"rendered":"<p>Una descripci\u00f3n emotiva de los d\u00edas: sentimientos, recuerdos y pensamientos para afrontar el encierro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_d842cf45046b493996e671e739a5a570~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"626\" height=\"418\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Foto: Freepik. Lic. Creative Commons.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEscribo por perplejidad. Tengo serias limitaciones para entender al ser humano y mediante la escritura las intento mitigar\u201d, FERNANDO ROYUELA.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>25\/03\/2020<\/strong><\/p>\n<p>A veces no me lo creo. Recuerdo la vez en la que nos robaron el carro justo frente a la puerta de mi casa. Yo estaba dormido y para cuando me despert\u00e9 ya se hab\u00edan ido. Entramos a la casa y me sent\u00e9 en la sala, ah\u00ed comenc\u00e9 a entender lo que hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p>Siento que, en este momento, apenas estoy abriendo la puerta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>29\/03\/2020<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sentir\u00e1 la gente que est\u00e1 sola? Quisiera poder estar con tantas personas cuya \u00fanica compa\u00f1\u00eda resid\u00eda en las calles con sus vecinos, tenderos, conocidos. Llegar a sus casas significaba poderse preparar para el siguiente d\u00eda de vida en sociedad, en la calle, donde todo pasa y todo se aprende. Ahora es la preparaci\u00f3n m\u00e1s larga que hayan conocido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2\/04\/2020<\/strong><\/p>\n<p>Esto es real. Est\u00e1 sucediendo. El mundo entero se detuvo y parece que los segundos durar\u00e1n m\u00e1s de ahora en adelante. Hablo con mis conocidos, los que est\u00e1n en la ciudad me cuentan que es desesperante y puedo imaginarlo. Cuatro paredes con forma de apartamento deben haber comenzado a tomar forma de c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora resta un extra\u00f1o sentimiento de culpa. Yo estoy en el campo, ac\u00e1 puedo ir a ba\u00f1arme en el r\u00edo, caminar por la carretera, plantar y muchas otras cosas. Ahora me siento sucio. No es agradable poder hacer, cuando s\u00e9 que hay tantas familias en la ciudad que est\u00e1n pasando hambre porque viven de lo que logran producir diariamente, en la calle. Ahora no hay ni calle ni diario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es la culpa del privilegio y s\u00e9 que las donaciones, aunque ayuden, no son la soluci\u00f3n, s\u00f3lo luchan contra los s\u00edntomas, pero no acaban con la enfermedad. Desigualdad. Desigualdad que grita. Le grita en la cara a todos, mientras el hambre se frota las manos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>10\/04\/2020<\/strong><\/p>\n<p>Esta Semana Santa he sentido una mezcla entre impotencia y des\u00e1nimo. Es el tiempo de descanso, pero la virtualidad ha vuelto todo much\u00edsimo m\u00e1s lento, en especial para las personas que no tienen mucha voluntad, como yo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora los deberes se vuelven una capa permanente que se pega a cada actividad del d\u00eda. Siempre hay algo por hacer. Tareas, tareas, tareas. La sensaci\u00f3n de impotencia llega cuando veo el atardecer, el r\u00edo a 10 metros. Est\u00e1 ah\u00ed, el mundo est\u00e1 ah\u00ed y yo no puedo ir a recorrerlo por tener que obtener un desgraciado cart\u00f3n. No nac\u00ed para la academia, pero no estudiar era impensable para los que quieren lo mejor para m\u00ed. Lo entiendo, sin un t\u00edtulo es casi imposible que me contraten. Pero \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s puedo pensar cuando he tenido que evitar a toda costa las expediciones monte adentro por tener que terminar una investigaci\u00f3n que tambi\u00e9n s\u00e9 que hago s\u00f3lo para graduarme?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A veces quisiera dejarlo todo, en especial en momentos como este en los que el disfrute y la vida est\u00e1n tan cerca, pero tan lejos. El conocimiento no debe entrar as\u00ed. Lo peor de todo es que me ense\u00f1aron a que sentirme as\u00ed era ser perezoso o un bueno para nada. Un juego perfectamente elaborado, en el que te castigan tambi\u00e9n por no querer jugar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>14\/04\/2020<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los d\u00edas empiezan a cualquier hora<\/p>\n<p>Las noches ya no tienen ritual para irse a dormir<\/p>\n<p>No se ponen la pijama<\/p>\n<p>No se cepillan los dientes<\/p>\n<p>S\u00f3lo hay que hacer tareas<\/p>\n<p>Y desayunar, para hacer m\u00e1s tareas<\/p>\n<p>No es calma<\/p>\n<p>Es letargo.<\/p>\n<p>&#8212;-<\/p>\n<p>Trabajo realizado en el curso Periodismo y Literatura, orientado por la profesora Marcela G\u00f3mez.<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_0070ebe705f8465e97fd26bcd684a840~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"341\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una descripci\u00f3n emotiva de los d\u00edas: sentimientos, recuerdos y pensamientos para afrontar el encierro. 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