{"id":296,"date":"2020-06-03T15:35:22","date_gmt":"2020-06-03T15:35:22","guid":{"rendered":"http:\/\/296"},"modified":"2020-06-03T15:35:22","modified_gmt":"2020-06-03T15:35:22","slug":"2020-06-03-diario-de-una-cuarentena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=296","title":{"rendered":"Diario de una cuarentena"},"content":{"rendered":"<p><em>Una serie de relatos cortos sobre preguntas, dilemas y sensaciones de juventud.  Transformaciones y reflexiones que suscita el encierro.<\/em><\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_32ded5a5fcd643d582964926288ac665~mv2.png\" alt=\"\" width=\"409\" height=\"47\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEscribir es defender la soledad en que se esta\u0301; es una accio\u0301n que so\u0301lo brota desde un aislamiento efectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejani\u0301a de toda cosa concreta se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas \u00bb. MARI\u0301A ZAMBRANO.<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_cc25968261ba4b3583777a7a132c42fc~mv2.png\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"46\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>M<\/strong>e preocupa no poder caminar en la calle mientras escucho mu\u0301sica. Me preocupa perderme los estrenos cinematogra\u0301ficos. Me preocupa no estar en mi clase favorita. Me preocupan los nin\u0303os que no pueden salir a jugar. Me preocupa no poder con la universidad virtual. Me preocupa que la ansiedad se apodere de mi\u0301 nuevamente. Me preocupa la pesadez de los di\u0301as en casa. Me preocupa tener que hablar todos los di\u0301as con mis padres. Me preocupa estar sola con mis pensamientos. Me preocupa la incapacidad de escribir. Me preocupan las mujeres encerradas con sus agresores. Me preocupa el color rojo en las fachadas de las casas de mi barrio y de mi pai\u0301s. Me preocupan los poli\u0301ticos que no se preocupan por su gente. Me preocupa que los besos y abrazos sean peligrosos. Me preocupa olvidarme de la forma de sus labios. Me preocupa que ya no te preocupes por mi\u0301. Me preocupa la posibilidad de morir, pero me preocupa ma\u0301s vivir. Me preocupa que todo me deje de preocupar.<\/p>\n<hr \/>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_521cf7c6c491457194467a9e2eb860ed~mv2.png\" alt=\"\" width=\"252\" height=\"359\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>M<\/strong>e da miedo despertar y tener que adivinar cua\u0301l sera\u0301 el a\u0301nimo que gobernara\u0301 mis labios, mi ropa, mis respuestas, mi apetito. Por ma\u0301s optimista que soy, nunca acierto, el azar se mofa de mi\u0301 con cada desdicha del desatino que es este mal vivir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8212;- <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A<\/strong>manece y no quiero convivir conmigo en las man\u0303anas ago\u0301nicas de otro di\u0301a ma\u0301s y obligarme a dejar la cama para enfrentarme a la virtualidad que impuso en mi vida una rutina que me sumergio\u0301 en un bucle de agotamiento y desesperanza. Atardece y tampoco quiero soportar las tardes de perpetua nostalgia en las que recuerdo cuando vos y yo escucha\u0301bamos la mu\u0301sica que tanto te gustaba y ahora la escucho en las noches hasta quedarme dormida, en la amargura de mi habitacio\u0301n, porque solo asi\u0301 te siento ma\u0301s cerca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8212;- <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>T<\/strong>e dedique\u0301 ese hermoso fragmento del cuento de Elena Poniatowska que lei\u0301 como una tirani\u0301a de la academia, pero que relei\u0301 con ahi\u0301nco porque conteni\u0301a todo lo que quise decirte, sin saberlo, la primera vez que te vi: Quisiera tener la certeza de que te voy a ver man\u0303ana y pasado man\u0303ana, y que siempre, en una cadena ininterrumpida de di\u0301as, podre\u0301 mirarte, lentamente, aunque ya me se\u0301 cada rinconcito de tu rostro; que nada entre nosotros ha sido provisional o un accidente. No dijiste ma\u0301s que lo suficiente. Tampoco esperaba una respuesta. La respuesta la obtuve en el mismo cuento: \u201cA veces quisiera ser ma\u0301s vieja porque la juventud lleva en si\u0301, la imperiosa, la implacable necesidad de relacionarlo todo con el amor\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8212;-<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vivo en las carcajadas de mis amigas cuando no podi\u0301amos parar de rei\u0301r. Vivo en los nervios que me crispaban los manos cuando tocaba a tu puerta. Vivo en la desesperacio\u0301n que me causaba el embotellamiento de la ciudad y los sema\u0301foros inacabables. Vivo en la mirada acusadora de mi madre cuando llegaba a casa dando tumbos por el alcohol. Vivo en la reporteri\u0301a que me haci\u0301a sentir que teni\u0301a una doble vida. Vivo en el sexo de media noche y los abrazos de buenos di\u0301as. Vivo en las la\u0301grimas consoladas por mi mejor amiga y las tardes de caminatas. En fin, vivo en pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_20d68a7eafcf4679a215f00774610571~mv2.png\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"414\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sublimaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera calada es, a mi modo de ver, un indulto para el cuerpo; por eso es la que ma\u0301s me gusta. No se\u0301 exactamente cua\u0301nto tiempo paso\u0301 desde el u\u0301ltimo cigarrillo hasta hoy, que obtuve la calada, pero no el indulto que suele liberarme del estre\u0301s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No recuerdo bien la hora, pero recuerdo la lluvia que se esforzaba por apagar el cigarrillo y el fri\u0301o lo combati\u0301a con una calada tras otra. Mientras el fuego consumi\u0301a el tabaco, pense\u0301 que son esos pequen\u0303os placeres no permitidos por los que el encierro se hace ma\u0301s estridente. Tambie\u0301n pense\u0301 que, ese en especi\u0301fico, debo hacerlo cobijada por la penumbra de la madrugada; porque lo que para mi\u0301 es un placer, para mi madre es un vicio que esclaviza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Alambique<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy me siento llena de recuerdos, son tantos, tontos y tan vastos que no me caben y me duelen en el cuerpo. Hallaron la manera de brotar en sal marina y escaparon de mi garganta en quejidos lastimeros que despertaron compasio\u0301n en las miradas furtivas de mi madre. No los odio, por el contrario, me aferro a ellos porque son lo u\u0301nico que me queda de vos y es alli\u0301 donde quiero hallarte: en las memorias de los di\u0301as felices de la absurda tranquilidad que me ofrecio\u0301 tu muda voz y la bondad de tu sencillez. Pero son tantos, tontos y tan vastos los recuerdos que no se\u0301 do\u0301nde ponerlos para que no duelan ma\u0301s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8212;-<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo estoy para esto\u201d, me dijiste&#8230; Yo ya no puedo seguir escribiendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>Diario de una cuarentena, es una creaci\u00f3n elaborada en el curso Periodismo y literatura, orientado por la profesora Marcela G\u00f3mez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_0070ebe705f8465e97fd26bcd684a840~mv2.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"341\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una serie de relatos cortos sobre preguntas, dilemas y sensaciones de juventud.  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