{"id":343,"date":"2020-01-17T14:09:41","date_gmt":"2020-01-17T14:09:41","guid":{"rendered":"http:\/\/343"},"modified":"2020-01-17T14:09:41","modified_gmt":"2020-01-17T14:09:41","slug":"2020-01-17-soledad-en-la-fiesta-brava","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=343","title":{"rendered":"Soledad en la fiesta brava"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Han pasado 40 a\u00f1os desde aquel domingo 20 de enero de 1980, cuando la historia de \u201cla fiesta brava\u201d de Sincelejo se parti\u00f3 en dos. Las cifras de lo que pas\u00f3 solo pudieron ser claras d\u00edas despu\u00e9s: 500 muertos y m\u00e1s de 2.000 heridos en una tarde tr\u00e1gica. Queda el recuerdo que, al menos fugazmente, se evoca en cada corraleja. Este es el relato del que era entonces un joven espectador: Ubaldo Jos\u00e9 Ramos Tuir\u00e1n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_3204f0dca26b4b58b9a49f7c302ef3c3~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1080\" height=\"604\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em> Principalmente en enero, numerosos pueblos de la Costa y las sabanas del Caribe, incluso en el Bajo Cauca antioque\u00f1o, celebran tardes de corralejas. Aqu\u00ed las de Ci\u00e9naga de Oro 2020. Foto: Mar\u00eda Alejandra Durango.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por aquellos d\u00edas se escuchaba cantar a todo pulm\u00f3n por las calles sucre\u00f1as aquel porro sabanero del compositor Rub\u00e9n Dar\u00edo Salcedo que dice: &#8220;Ya viene el 20 de enero, la fiesta de Sincelejo\u201d. Lo que nunca esper\u00e1bamos aquellos que con alegr\u00eda cantamos ese porro del alma, era que la vida de cientos de personas se apagar\u00eda en aquella fecha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> El \u00fanico muerto de la casa iba a ser yo. De todos los hermanos, fui el \u00fanico al que llevaron a la tarde de toros m\u00e1s tr\u00e1gica en la historia de las fiestas patronales. Yo era un muchacho de 10 a\u00f1os, <strong><em>corroncho<\/em><\/strong> y entusiasmado por ir a las fiestas de Sincelejo. Ya se pondr\u00e1n imaginar la emoci\u00f3n que me dio cuando Jorge, el hermano de mi padrastro Hugo, me invit\u00f3 a una tarde de toros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando llegamos, a eso de las dos y media, ya estaba prendida la fiesta. En la parte baja hab\u00eda un <strong><em>pic\u00f3 <\/em><\/strong>y mucha gente esperando para subir a los palcos. Las personas se notaban felices: todos tomando ron o bailando; los ni\u00f1os correteaban de un lado a otro y los m\u00e1s grandes est\u00e1bamos a la expectativa de que los toros fueran buenos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las nubes de ese domingo eran aviso del aguacero que vendr\u00eda m\u00e1s tarde; sin contar con el que hab\u00eda pegado en la ma\u00f1ana. El fr\u00edo de una lluvia en verano es un atisbo de lo que ser\u00e1 el invierno y, en la sabana, el invierno siempre pega fuerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese momento, todos intent\u00e1bamos encontrar un lugar donde refugiarnos. Jorge y yo fuimos a uno de los palcos m\u00e1s cercanos, pero lo que nos dijeron fue: \u201cV\u00e1yanse para el otro lado que aqu\u00ed ya no se va a dejar subir a m\u00e1s nadie\u201d. En medio de la molestia por tenerme que mojar no imaginaba que esa respuesta fue mi oportunidad de salvar la vida unas horas m\u00e1s tarde.<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_cb1c0e6cbf114457ad526fa2e2e7086e~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"4000\" height=\"2250\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em> Las corralejas se realizan en ruedos  con palcos de construcci\u00f3n artesanal y suelen ser muy concurridas. <\/em><\/p>\n<p><em>Foto: Mar\u00eda Alejandra Durango.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya estando arriba, pudimos ubicarnos en un buen sector: justo al lado del lugar donde nos negaron la entrada. Los palcos eran de tres pisos, quiz\u00e1 los de arriba eran m\u00e1s costosos porque a nosotros solo nos dio para quedarnos en el primero. Como un muchachito de pueblo, yo estaba m\u00e1s asombrado por la multitud de gente que por los mismos toros. Ve\u00eda c\u00f3mo las mujeres bailaban al son de la banda y los se\u00f1ores <strong><em>guapirreaban<\/em><\/strong> a garganta viva cada que una banderilla traspasaba el cuero \u00e1spero y rudo del animal que estaba en ruedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como siempre, la gente va a las corralejas a gozar, a pasarla bueno; nunca nadie pudo haber imaginado que un par de horas despu\u00e9s de las risas y el baile, estar\u00edan llorando a sus amigos y familiares o estar\u00edan ayudando a sacar los muertos de una cat\u00e1strofe sin precedentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A eso de las cuatro de la tarde, las nubes negras que estuvieron todo el d\u00eda rondando la ciudad descargaron las primeras gotas de lluvia; pero la fiesta no par\u00f3 por el agua. Fue el sonido sordo de los palcos al venirse abajo lo que enmudeci\u00f3 por un momento todo el lugar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aquella imagen de la gente feliz que bailaba, tomaba ron y <em>guapirreaba <\/em>se congel\u00f3 en el tiempo; los toros que estaban en la plaza quedaron pasmados; nadie se movi\u00f3 durante un segundo; las trompetas, bombos y platillos dejaron de sonar; la lluvia se hizo m\u00e1s fuerte; todos miramos el espacio vac\u00edo entre un palco y otro; ah\u00ed lo supe, supe que aquel palco en el que no me dejaron entrar, ya no estaba. Y entonces empez\u00f3 mi odisea.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La multitud que estaba en los puestos superiores empez\u00f3 a bajar envuelta en p\u00e1nico, l\u00e1grimas y gritos. Nunca olvidar\u00e9 lo que sent\u00ed cuando mir\u00e9 a mi lado y Jorge ya no estaba. Es como aquel dicho que dice: \u201cS\u00e1lvese quien pueda\u201d. La persona que me llev\u00f3 se perdi\u00f3, buscando salvarse. Todo el mundo corre es a salvarse la vida y los dem\u00e1s quedan ah\u00ed, yo qued\u00e9 solito.<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_105753b25f6a43429c1c485517181690~mv2.jpeg\" alt=\"Foto: Mar\u00eda Alejandra Durango Mercado\" width=\"720\" height=\"1280\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquellos minutos sent\u00ed que mor\u00eda. La gente grande me estripaba en su lucha por salir y yo ya estaba asfixiado. No s\u00e9 por qu\u00e9, ser\u00eda el mismo Dios, pero se me dio por irme al ladito de las primeras tablas y all\u00ed me guind\u00e9 hasta caer a la plaza de toros. Pas\u00e9 por debajo de las tablas y no mir\u00e9 nunca atr\u00e1s. Decidido encontrar a Hugo, mi padrastro, comenc\u00e9 a caminar alrededor de toda la corraleja; yo no estaba pendiente de lo que pas\u00f3 sino de encontrarlo a \u00e9l: no ten\u00eda m\u00e1s salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras caminaba, vi la gente bajando aturdida y llena de p\u00e1nico; unos metros m\u00e1s y me encontrar\u00eda con una de las escenas m\u00e1s duras que un ni\u00f1o puede ver: del mont\u00f3n de escombros vi c\u00f3mo sacaban a un se\u00f1or gordo, de pantalones de tirantes. Un hombre sosten\u00eda con esfuerzo sus piernas y otro sosten\u00eda sus brazos. Su cara se convirti\u00f3 en la cara de la muerte para m\u00ed, los ojos cerrados y las proporciones tan grandes quedaron en mi cabeza, es el \u00fanico muerto que recuerdo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre escombros, llantos, gritos, personas mutiladas, muertas, heridas, hijos, padres, madres y amigos; me encontraba yo solo, me encontraba perdido. No mir\u00e9 nada de la desgracia, yo ten\u00eda una misi\u00f3n: encontrar a Hugo, as\u00ed que me di media vuelta y segu\u00ed mi camino alrededor de la corraleja. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando me alejaba de la escena, recuerdo que entre todos los llantos hubo uno en especial que nunca olvid\u00e9; era el de una muchacha que lloraba como si no hubiera ma\u00f1ana porque no encontraba a su pap\u00e1. Ella gritaba desgarradoramente porque su pap\u00e1 no se pod\u00eda mojar: \u201c\u00c9l tiene una inyecci\u00f3n, no se puede serenar. Mi pap\u00e1 no se puede serenar\u201d. Estaba perdida, como yo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Segu\u00ed caminando unos minutos m\u00e1s y en una calle, de esas que te llevan fuera de la plaza, vi a Hugo; pens\u00e9 estar a salvo y me acerqu\u00e9. Cuando \u00e9l me vio cre\u00ed que iba a estar tan contento como yo, pero no. Hugo me miro y me dijo: \u201cEsp\u00e9rame aqu\u00ed\u201d, entonces se fue y ah\u00ed sent\u00ed, por primera vez en toda la tarde, que iba a llorar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para m\u00ed los 30 minutos en los que Hugo no estuvo fueron segundos de reflexi\u00f3n, a\u00fan no creo que fue capaz de dejarme solo. Esper\u00e9 mientras ve\u00eda a las personas correr y llorar. Toda esa escena se pint\u00f3 como un recuerdo lejano y doloroso; pero yo estaba ah\u00ed, solito, en la orilla de una calle, viviendo mi tragedia. \u201cVamos\u201d, fue lo \u00fanico que dijo cuando volvi\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>GLOSARIO:<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Corroncho<\/strong>: Palabra propia del argot de la costa caribe colombiana usada para referirse de manera despectiva a todas las personas ordinarias, que no tienen cultura, costumbres, modales, educaci\u00f3n o estudios.  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pic\u00f3<\/strong>: Del ingl\u00e9s pick-up. Se refiere a un equipo de sonido de proporciones descomunales con el cual se amenizan las fiestas en los pueblos de la regi\u00f3n caribe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Guapirreo<\/strong>: Grito de alegr\u00eda y emoci\u00f3n. Usado en las canciones de porro y para la comunicaci\u00f3n entre personas del campo que se hallan a largas distancias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_500744bf0dfd46c0893b42fc06f0f913~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"1074\" height=\"611\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em> El paisaje, las costumbres y los oficios del campo Caribe se resumen en las tardes de corralejas. Foto: Mar\u00eda Alejandra Durango Mercado.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han pasado 40 a\u00f1os desde aquel domingo 20 de enero de 1980, cuando la historia de \u201cla fiesta brava\u201d de Sincelejo se parti\u00f3 en dos. 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