{"id":345,"date":"2019-12-23T14:32:00","date_gmt":"2019-12-23T14:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/345"},"modified":"2019-12-23T14:32:00","modified_gmt":"2019-12-23T14:32:00","slug":"2019-12-23-un-monasterio-llamado-tienda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=345","title":{"rendered":"Un monasterio llamado tienda"},"content":{"rendered":"<p><em>No se sabe qu\u00e9 sea primero, si los tenderos que inician reglamentariamente el amanecer con su trabajo o si es el amanecer el que le quita la tranca a las rejas de las tiendas. Parece que fuera el h\u00e1bito el que hace que el tiempo corra y no al rev\u00e9s, como si la ma\u00f1ana fuera ma\u00f1ana porque se toma tinto y la tarde fuera tarde porque se bebe cerveza y se come mecato. Son como se\u00f1ales para recordar c\u00f3mo vivir, instrucciones de un quehacer normativo que se pega a los espacios y a sus mandatos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Fotograf\u00edas: Daniela G\u00f3mez Isaza<\/em><\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_c673e5655999432ebf2542f9b456dddc~mv2_d_4272_2848_s_4_2.jpg\" alt=\"\" width=\"4272\" height=\"2848\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p> -How are you, mister Jumber? &#8211;<\/p>\n<p>Saluda don C\u00e9sar al se\u00f1or que acaba de llegar a la tienda, un hombre de unos ochenta a\u00f1os, blanco, con esas pieles seductoras para las quemaduras solares siempre a medio camino entre un rojo acentuado y un rosa p\u00e1lido; tiene gafas oscuras y una gorra negra que le da cierto aire de seriedad acentuado por la ropa impecable, de camisa de cuadros entre el pantal\u00f3n de tela caf\u00e9, aunque use chanclas de pl\u00e1stico negro que ri\u00f1en con el aire digno del resto del vestuario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-How <em>daw <\/em>your h<em>ow daw<\/em> your, \u00bfa c\u00f3mo vende el Celebrit?<\/p>\n<p>&#8211; A Five, mister Jumber.<\/p>\n<p>-Deme cuatro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don C\u00e9sar busca las papeletas del polvo que ayuda a la memoria, se revuelve en leche o en agua y se toma despu\u00e9s del almuerzo, porque a esa hora es mejor, seg\u00fan sus usuarios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Two tousand. Tank you very much, mister Jumber-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con eso despide al se\u00f1or, que no se ofende que le hablen en ese ingl\u00e9s arrastrado y de que en broma lo tengan por gringo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_73cef0434a6e46c186c4f778bc14288a~mv2_d_4272_2848_s_4_2.jpg\" alt=\"\" width=\"4272\" height=\"2848\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>Don C\u00e9sar Bland\u00f3n tiene 63 a\u00f1os, lleva a\u00f1o y medio como tendero desde que se vino de Venezuela; es colombiano de nacimiento, pero hab\u00eda llevado su vida y su trabajo en el pa\u00eds que dej\u00f3 para llegar hasta el barrio Bel\u00e9n-Las Playas, a un cubil de unos seis metros cuadrados donde se acomoda su tienda con dos estanter\u00edas, la nevera, una mesa con tres sillas y un televisor de cuarenta pulgadas en la esquina m\u00e1s cercana a la entrada. Aunque el espacio adentro sea poco, afuera los tomadores de tinto se apoltronan en el and\u00e9n como due\u00f1os de una soberan\u00eda impl\u00edcita de su condici\u00f3n de clientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tinto, como el cigarrillo, requiere de un tiempo, prudente para los apurados y largo para los desocupados, hay quienes se sientan con frescura en las sillas, midiendo los sorbos, tanteando las caladas. Hay otros, como algunos taxistas, que se bogan el l\u00edquido temerariamente como si tuvieran la boca y la garganta te\u00f1ida en bronce.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los m\u00e1s regulares en la tienda son los pacientes, los que parece que la silla se volviera extensi\u00f3n de su cuerpo. Arman conversaciones sobre cualquier tema, anodino o trascendental, sin que sea imposible el cambio entre uno y otro, donde las opiniones no tienen jerarqu\u00edas claras de qui\u00e9n las profiere o con qu\u00e9 justificaciones las respalda. Es como una democracia amarrada a la opini\u00f3n en la que basta participar m\u00ednimamente para considerarse integrado, ya sea con hijueputazo al pol\u00edtico de turno, una risa, una alabanza al partido de ayer o un comentario sobre la raro que est\u00e1 el clima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_fcdd8999c0de457ba0a3ea0d7fa46b4d~mv2_d_2848_4272_s_4_2.jpg\" alt=\"\" width=\"2848\" height=\"4272\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p> Esos que se vuelven regulares, figuras m\u00e1s all\u00e1 del tr\u00e1nsito constante de la calle, acaban por convertirse en nombres para don C\u00e9sar, un perfil, un rostro, una biograf\u00eda simple para que un comprador pase a ser un camarada, un compa\u00f1ero de silla, de tiempo: \u201cAqu\u00ed siempre llegan los problemas\u201d, dice don C\u00e9sar, mientras en el televisor se estrena la nueva novela matutina de Caracol, Abismo de pasi\u00f3n, \u201cvienen y comentan que el marido bebe mucho, que se muri\u00f3 tal familiar, que les hace falta plata. Se da uno cuenta de la forma de ser de la persona r\u00e1pidamente: los que se las dan de bonachones, los que siempre piden fiado, el borracho empedernido al que la gente le tiene espina porque no hace nada. Esto se vuelve una relaci\u00f3n familiar, como si todos fueran de la casa de uno\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para don C\u00e9sar, \u201cLa m\u00fasica m\u00e1s bonita que se escucha al o\u00eddo es el nombre de una persona\u201d, y por eso se los aprende, les da a los asistentes a su tienda un reconocimiento peque\u00f1o, de un v\u00ednculo en que apropiarse de su nombre o de su apodo, si es el caso, le concede una licencia para una intromisi\u00f3n en sus vidas como algo m\u00e1s que un tendero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y es algo claro de este oficio que se cumplen muchas otras labores alternas, ya sea como psic\u00f3logo temporal, consejero de finanzas, consejero jur\u00eddico, c\u00f3mplice de pecados peque\u00f1os a grandes, como tomarse un aguardiente fuera de la casa para que la mujer no rega\u00f1e al marido o alguna infidelidad creciente que se guarda en encuentros que se fingen como causales. Esos trabajos subalternos no se cobran, ni el de escuchar a alg\u00fan despechado solitario que se ahoga entre una cajita de cuarto de aguardiente o el que por problemas en la casa se despliega en quejas y dolores sin que nadie se lo haya pedido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Maitines<\/strong><\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_fbf838bef5a94586b4469ff818369659~mv2_d_2848_4272_s_4_2.jpg\" alt=\"\" width=\"2848\" height=\"4272\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A don Jes\u00fas Luis Berto Vel\u00e1squez lo que m\u00e1s le cuesta explicar es c\u00f3mo pas\u00f3 de llamarse Wilberto Cosme, como el jugador del Cali, a tener empacados tres nombres y una foto en la tarjeta de identidad que no es la suya, sino la de su hermano. Fue tendero hasta hace en un a\u00f1o y lo tuvo como oficio intermitente desde los 70 en diferentes sectores de la ciudad. Para \u00e9l la clave del negocio es una responsabilidad monacal, que afiance unos h\u00e1bitos rigurosos para tener un capital bien ganado y una estabilidad: \u201cEl sacrificio va en tiempo, porque son jornadas de 14, 15, 16 horas; al otro d\u00eda tiene que surtir en la mayorista, en el hueco y por la noche lidiar borrachos.  Pero lo m\u00e1s dif\u00edcil es ser organizado con la pl\u00e1tica porque el tendero tiene un flujo de caja muy extraordinario, un d\u00eda venden un mill\u00f3n y medio y se endeudan, tienen moza, la botan; ese es su tal\u00f3n de Aquiles y lo que aprovechan los gota gota para endeudarlos, a m\u00ed me ha tocado ver mucha gente correr porque estaban ahorcados por pr\u00e9stamos de esa gente\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Luis es pr\u00f3digo con las palabras, tiene 59 a\u00f1os y una calva impecable, es culto y en su casa guarda pilares de libros bien organizados de lo que ha podido reunir con lecturas ganadas en el tiempo libre de trabajos muy demandantes. Cuando habla puede asociar el trabajo que tuvo en los casinos con lo que narra El jugador, de Fiodor Dostoievski, o citar la vida de grandes escritores para ejemplificar sus argumentos. \u00c9l mismo cree que fue especie rara entre los tenderos, porque tener ocio es dif\u00edcil cuando se abre a las cinco y media de la ma\u00f1ana para llegar a cerrar a las diez de la noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su relato es similar al de don C\u00e9sar cuando habla de medir la catadura de los seres que transitan por una tienda. Est\u00e1 el borracho infaltable, el loquito del barrio, la muchacha deseada que se deja gastar y la se\u00f1ora que f\u00eda por ma\u00f1a, aunque tenga la plata en la mano. Tiene sus propias cifras para describir lo que es el mercado de las tiendas de barrio y asegura que de diez tenderos debe haber uno responsable, que usualmente lleva m\u00e1s de 20 a\u00f1os en el gremio, y en su opini\u00f3n las tiendas nunca se van acabar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_f146cb5ba50346dd988f1f1e617006bb~mv2_d_2848_4272_s_4_2.jpg\" alt=\"\" width=\"2848\" height=\"4272\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p> Esta visi\u00f3n optimista no es solo de los tenderos, seg\u00fan Tienda Registrada en Colombia se estima que hay 266 mil establecimientos de este tipo y representan el 52% del mercado de consumo masivo, donde el 42% de sus visitas son diarias, aquellos descritos como los habituales en el espacio de una tienda. Esto contradice la idea generalizada de que los almacenes de cadena le restan poder a las tiendas de barrio, aunque en una investigaci\u00f3n realizada por la Fenaltiendas, un programa de la Federaci\u00f3n Nacional de Consumidores, en 2017, con la incursi\u00f3n de innovaciones en los domicilios, los m\u00e9todos de pago y la tecnificaci\u00f3n de los productos, las ganancias hab\u00edan bajado un 5% respecto al a\u00f1o anterior;  por lo que ped\u00eda que los tenderos innovaran en la pr\u00e1ctica para competir con los adelantos en el sistema de compra y venta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para don Luis y don C\u00e9sar, aunque reconozcan que el tendero es tradicionalista y muy poco innovador, siempre va a haber una necesidad b\u00e1sica que est\u00e1 inmersa en la identidad colombiana: el desvare. Esa posibilidad de que una tienda cercana est\u00e9 abierta cuando no hay leche ni queso para el desayuno a las nueve de la noche o que alguien iba pasando sin plata y se antoj\u00f3 de algo que por ser cliente acostumbrado se lo fiaron hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Est\u00e1 condici\u00f3n de cercan\u00eda y familiaridad, que permite la confianza para comprar fiado, es una de las virtudes que un estudio de la Universidad del Norte reconoci\u00f3 en las tiendas. Seg\u00fan lo dicho por el Grupo de Investigaci\u00f3n en Marketing: \u201clas tiendas son visualizadas como algo cercano a sus propios mundos, es una suerte de medio-c\u00f3mplice, un espacio en el que los consumidores se sienten en su propio hogar, inclusive con cierta intimidad. Esto se traduce en cercan\u00eda social de un gran significado en lo cotidiano\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es eso y que distingue la asociaci\u00f3n de proximidad humana y de espacio, del local al lado como sacador de apuros, mitigador de angustias, del mandado del ni\u00f1o y la \u00f1apa; son los elementos que fidelizan una relaci\u00f3n que puede crear preferencia sobre los almacenes que tienen otro tipo de acercamiento, mucho m\u00e1s fr\u00edo, impostado y distante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Luis cree que para ser tendero hay que buscar lo popular, donde la gente no le d\u00e9 pereza caminar como en los barrios ricos y le toque levantarse a buscar la tienda en que le vendan m\u00e1s barato. Fenaltiendas lo confirma porque el 96% de estos locales se ubica en los estratos 1, 2 y 3, y en peque\u00f1as poblaciones, donde los almacenes de cadena no llegan, puede representar el 62% del comercio existente.  Seg\u00fan la consultora Kantor, entre las grandes ciudades Medell\u00edn es en la que m\u00e1s se compra en peque\u00f1os negocios, con un promedio de 15 mil pesos mensuales, por encima de la media nacional que es de 10 660 pesos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>V\u00edsperas<\/strong><\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_f946f6f10ff843458f61e17a555277aa~mv2_d_4272_2848_s_4_2.jpg\" alt=\"\" width=\"4272\" height=\"2848\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p> Erwin Rueda empez\u00f3 su vida como tendero a los 23 a\u00f1os, muy por debajo de la medida nacional que dan los analistas, que es de 42. Su paso por el oficio lo hizo desde una tienda de pueblo, por diez a\u00f1os. Tiene una voz mansa y pulcra, como de sacerdote retirado, la misma que usa para leer en la iglesia o dirigirse a la gente en las reuniones comunales de su barrio. Es alto pero un poco encorvado, usa gorra para retener a la vista una calvicie que progresa y no lo enorgullece y tiene una barba perfecta, de gal\u00e1n turco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su experiencia y recomendaciones para el tendero pasan desde lo normal de ser amable y constante en el trabajo, hasta saber cuidar a los borrachos y los buenos clientes. Su compromiso y esa empat\u00eda paternal por quienes caen rendidos por la borrachera o la tristeza de un despecho, lo han hecho cargarse a un hombre en medio de un aguacero para llevarlo sano y salvo hasta el sof\u00e1 de su casa, o escuchar lamentaciones interminables de amigos que no saben lidiar con el dolor de una p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa comprensi\u00f3n religiosa quiz\u00e1 sea com\u00fan a la mayor\u00eda de los buenos tenderos, saber escuchar como no la har\u00eda un cura viejo en un confesionario, evaluando silencios y gestos, midiendo la calidad de un dolor o de un deseo o de una necesidad, con esa paciencia que a veces est\u00e1 formada del tedio de horas de poco flujo de trabajo y el recuerdo de que se es m\u00e1s persona que tendero, aunque esa labor parece llevarse toda la vida y condiciona el trato entre conocidos, deudores, proveedores, familia; como si fuera de esas profesiones de rigurosidad castrense, cercana a los militares en los duros horarios y a lo religioso por esa vocaci\u00f3n de empaparse con lo humano inevitablemente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Erwin tiene ojeras ocasionales, quiz\u00e1 heredadas de las limitaciones de sue\u00f1o que todo tendero carga, como decoraci\u00f3n de un rostro que parece m\u00e1s desgastado que el del resto, pero con el deber de una amabilidad que a veces se socava por la falta de descanso y una que otra angustia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tendero tiene muchas reglas, pero ning\u00fan manual: tiene que cuidar a sus borrachos, al menos a los que se emborrachan en su tienda, como aclara don Luis; hay que lidiar con los proveedores, que hacen peregrinaciones incansables por la ciudad y eso a veces resiente su \u00e1nimo; mantener a raya a los fiadores, que ama\u00f1an al tendero primero y despu\u00e9s, si no son apretados, caminan como perros por su casa, piden y agarran al gusto; toca tener cuentas claras, para que la plata en los bolsillos no de la apariencia de una riqueza que suele esfumarse en cada paga de mercanc\u00eda; hay que involucrar a la gente con una costumbre que los lleve all\u00e1, llamarlos y distinguirlos, hacerlos ver c\u00f3mo menos an\u00f3nimos, para que esa carga del nadie se alivie por preguntas circunstanciales que alegren el \u00e1nimo e inciten una conversaci\u00f3n y as\u00ed el cliente se vuelve personaje, se hace al espacio como qui\u00e9n busca en repeticiones una aceptaci\u00f3n en el mundo que haga olvidar los atascos en el tr\u00e1fico, los problemas en la casa, todo lo que recuerda un deber con la vida  que es m\u00e1s miserable que ese sosiego de los espacios rituales, como si la tienda fuera una iglesia laica sumergida en los barrios, con devotos voluntarios, reglas consabidas, celebraciones al capricho de su bolsillo y oraciones que se saben pero no se ense\u00f1an.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_857019537c9d4bd4a170d49d99049ce0~mv2_d_4272_2848_s_4_2.jpg\" alt=\"\" width=\"4272\" height=\"2848\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No se sabe qu\u00e9 sea primero, si los tenderos que inician reglamentariamente el amanecer con su trabajo o si es el amanecer el que le quita&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[50],"class_list":["post-345","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rastros","tag-oficios-1"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=345"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}