{"id":374,"date":"2019-06-14T16:20:15","date_gmt":"2019-06-14T16:20:15","guid":{"rendered":"http:\/\/374"},"modified":"2019-06-14T16:20:15","modified_gmt":"2019-06-14T16:20:15","slug":"2019-06-14-silencios-en-el-oriente-la-violencia-sexual-contra-los-hombres-en-el-conflicto-armado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=374","title":{"rendered":"Silencios en el Oriente. La violencia sexual contra los hombres en el conflicto armado"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_cbfa45d0a6ca4bf49433572ccc9ef928~mv2.png\" alt=\"\" width=\"728\" height=\"940\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>El cuerpo carga con lugares que se recuerdan llenos de miedo y nostalgia. Para Andr\u00e9s, recordar la Villa Ol\u00edmpica es revivir tantos a\u00f1os de amistades y deporte, recuerdos alegres manchados por la violencia sexual que vivi\u00f3 all\u00ed. Ilustraci\u00f3n: Sara Yarce.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c &#8216;Saque su armamento que yo ya saqu\u00e9 el m\u00edo&#8217;, dijo amenazante y puso el arma sobre la mesa. El sudor fr\u00edo que me generan las charlas pesadas se convirti\u00f3 en pulsaciones a mil, y el cuerpo parec\u00eda anclarse al suelo cuando obligaban a alg\u00fan compa\u00f1ero a tener sexo con ellos\u201d, recuerda Andr\u00e9s con mirada cabizbaja. Como \u00e9l, son miles de v\u00edctimas. A\u00fan guardan silencio, m\u00e1s de 10 a\u00f1os despu\u00e9s de lo ocurrido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Antioquia, desde 1985, solo 203 hombres han denunciado ser v\u00edctimas de violencia sexual ante la Unidad de V\u00edctimas; la cifra a nivel nacional para estos \u00faltimos 34 a\u00f1os asciende a 2.049. San Carlos, municipio del Oriente antioque\u00f1o, fue el escenario donde Andr\u00e9s y algunos de sus compa\u00f1eros fueron agredidos sexualmente, sin embargo, en m\u00e1s de 3 d\u00e9cadas solamente cuatro de ese grupo de personas han denunciado, entre los cuales no se cuentan las dos v\u00edctimas que decidieron contar aqu\u00ed su historia. Las cifras que rodean las mujeres son alarmantes en mayor medida, y por esto el trabajo llevado a cabo con ellas es m\u00e1s amplio y notorio; son 25 288 denuncias para el mismo periodo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_87d2f9c900c249cab0995c86293d2594~mv2_d_2637_1367_s_2.png\" alt=\"\" width=\"2637\" height=\"1367\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>Dicho abismo, de m\u00e1s del mil por ciento entre las denuncias de hombres y mujeres pone en evidencia el silencio ante este tipo de violencia cuando se da hacia ellos; la invisibilizaci\u00f3n que se genera se debe a m\u00faltiples factores que dependen tanto de la persona, como de su familia, la sociedad y el Estado en general. Se calla por dolor, por protecci\u00f3n y por verg\u00fcenza, principalmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan C\u00e9sar Buitrago, l\u00edder social de la regi\u00f3n, es muy dif\u00edcil tanto para menores como para adultos denunciar estos hechos o incluso contarlos a sus seres cercanos, en esencia por la cultura patriarcal en el Oriente antioque\u00f1o, que les impide reconocer que fueron ultrajados de tal modo en la guerra. Sin importar el tiempo transcurrido, ni los trabajos desarrollados para la reconstrucci\u00f3n del tejido social y la construcci\u00f3n de memoria hist\u00f3rica, apenas se est\u00e1 empezando a hablar con tranquilidad de estos temas, no solo por el dolor que se gener\u00f3 a las v\u00edctimas sino por el se\u00f1alamiento que reciben de la sociedad, y en muchos casos, de sus familias. \u201cSon menores y adultos que tuvieron que superar los hechos enmudeciendo. A pesar del auge de la violencia en el pa\u00eds las v\u00edctimas son estigmatizadas, y en muchos casos el silencio ocupa el lugar de garant\u00eda de seguridad para sus vidas y las de sus familias\u201d, explica Pastora Mira, lideresa social de San Carlos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_4d60948b0c8749eb9184969a6474950d~mv2_d_2382_3032_s_2.png\" alt=\"\" width=\"2382\" height=\"3032\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p>\u201cEn nuestra cultura se tiende a estigmatizar al hombre sodomizado. Es como una marca, que puede ser subjetiva, \u2018yo siento que esta experiencia me da\u00f1\u00f3\u2019, o puede ser social, \u2018all\u00ed va el violado, all\u00ed va el abusado, a lo mejor lo violaron porque es marica\u2019 \u201d, explica Javier Villa, Psic\u00f3logo de Medicina Legal, y a\u00f1ade que tanto el maltrato f\u00edsico como la violaci\u00f3n son hechos que generan sentimientos de verg\u00fcenza en el hombre, los cuales conllevan a no hablar sobre ello, generando en la mayor\u00eda de los casos la impunidad de los victimarios y que los procesos de superaci\u00f3n de los hechos sean mucho m\u00e1s dif\u00edciles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cYo qued\u00e9 traumatizado. Me gustaba salir mucho de noche y ya no salgo. A veces vengo a trabajar en la noche porque me toca. Pero salir a una discoteca me da p\u00e1nico porque ellos -los victimarios- se manten\u00edan en discotecas. Incluso a dos amigos m\u00edos los sacaron de la discoteca La cascada y los mataron en El matadero. A las 5 de la tarde me devuelvo para la casa. Una vez intent\u00e9 vencer el miedo y me qued\u00e9 en una finca hasta las 8 de la noche; de solo sentir el latido de los perros me dio un ataque de p\u00e1nico, cog\u00ed la moto y les dije: yo me voy, aqu\u00ed me siento condicionado\u201d, cuenta Juan mientras el movimiento nervioso de sus pies sacude la delgada mesa pl\u00e1stica tras la cual se esconden. Su trauma se deriva de la violaci\u00f3n de la cual fue v\u00edctima cuando dos hombres de las Autodefensas Unidas de Colombia lo citaron a las afueras del pueblo y abusaron de \u00e9l. El miedo no le permit\u00eda m\u00e1s que acceder a sus peticiones, y al temer ser asesinado o desplazado con sus padres por tercera vez del municipio, decidi\u00f3 que la situaci\u00f3n se mantendr\u00eda en silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ver a sus victimarios repetidamente d\u00edas despu\u00e9s de lo sucedido no solo tensionaba su cuerpo, el p\u00e1nico y los recuerdos volv\u00edan a apoderarse de \u00e9l cada vez que rondaban por las calles. Pasados pocos d\u00edas, uno de los victimarios se le acerc\u00f3 y le pidi\u00f3 un nuevo encuentro. \u00bfC\u00f3mo responder no a quienes dominaban el territorio, la vida en \u00e9l y ahora su cuerpo? Durante varios a\u00f1os tuvo encuentros con \u00e9l y con otros agresores m\u00e1s, hasta que estos abandonaron el municipio. Nunca volvi\u00f3 a saber nada de ellos. A pesar de que ahora vive m\u00e1s tranquilo, una d\u00e9cada no ha logrado borrar las huellas que aquellos hechos le dejaron. Carraspea mucho al contar que cuando se hace tarde el cuerpo le comienza a temblar, la taquicardia se apodera de \u00e9l y las manos le sudan hasta llegar a casa: a\u00fan no es capaz de salir de noche.<\/p>\n<p>\u201cDe diez son una o dos las v\u00edctimas masculinas de violencia sexual que se acercan a declarar, por lo que se puede hablar de un sub registro\u201d, expone Jorge Mario Alzate, Director de la Unidad de V\u00edctimas, seccional Medell\u00edn, hasta septiembre de 2018. \u201cA pesar de que la Unidad tiene un Programa de acompa\u00f1amiento psicosocial de v\u00edctimas de violencia sexual dirigido a mujeres, no hay uno exclusivamente para hombres, ni siquiera ha sido pensado como mixto, y no es pensado como masculino por el n\u00famero de v\u00edctimas que denuncian por estos delitos. Con ellos se da asesor\u00eda personalizada, si se solicita por la v\u00edctima\u201d, prosigue Alzate.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque se puede pensar que este tipo de violencia ha sido utilizada para la satisfacci\u00f3n sexual de los diferentes actores armados, con su uso sistem\u00e1tico lo que se pretende es la consecuci\u00f3n y demostraci\u00f3n del poder a trav\u00e9s del control de los territorios y los cuerpos, como lo explica el Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica en su libro La guerra inscrita en el cuerpo. Desde el proceso de paz llevado a cabo en Ruanda, la violencia sexual est\u00e1 tipificada como crimen de guerra, pero en los conflictos b\u00e9licos es de uso recurrente, pues es efectivo para debilitar al enemigo al llevarlo a una condici\u00f3n de feminidad, o de vulnerabilidad. Con este tipo de violencia, la feminizaci\u00f3n del hombre que es v\u00edctima se convierte en fin y consecuencia, puesto que despu\u00e9s de ser violentado, adquiere una categorizaci\u00f3n por parte de la sociedad de d\u00e9bil y en algunos casos, de demonio, explica la Soci\u00f3loga Renata Cuk. Solange Mouthaan, profesional en Derecho Internacional, afirma que aunque el panorama penal para el juzgamiento de estos casos se ampli\u00f3 con la apertura del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, entidad especial que buscaba condenar -entre otros- los delitos sexuales, la impunidad sigue reinando, generalmente por la falta de pruebas y la constante dilaci\u00f3n en los procesos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Oriente antioque\u00f1o fue una de las armas por excelencia, principalmente contra mujeres y l\u00edderes sociales, como herramienta de terror, ataque al bando contrario y a sus \u201ccolaboradores\u201d en las comunidades. A trav\u00e9s del dominio del cuerpo consiguieron controlar los territorios. Muchas de las v\u00edctimas se desplazaron de sus hogares, otras tantas fueron asesinadas, unas m\u00e1s se quedaron haciendo lo que sab\u00edan hacer en el lugar que amaban a pesar de las exigencias y ultrajes hechos por los victimarios. Lo que s\u00ed cambi\u00f3 para todos fueron las din\u00e1micas nocturnas y de relaci\u00f3n de varios pueblos del Oriente; la desconfianza y el terror ahora dominaban aquellas comunidades. Cuando el reloj marcaba las 5 de la tarde, puertas y ventanas eran selladas, el silencio reinaba en las calles. Aquel que se moviera fuera de su hogar luego de esa hora era objetivo militar, sin excepciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fueron 75 469 las personas asesinadas en esta subregi\u00f3n del departamento entre 1995 y 2006, seg\u00fan el libro Comunicaci\u00f3n, desarrollo y cambio social, editado por Amparo Cadavid y Jos\u00e9 Pereira; cifra que equivale a asesinar -aproximadamente- la poblaci\u00f3n actual de San Carlos, San Rafael, San Luis, Granada, Cocorn\u00e1 y Argelia. Seg\u00fan este mismo documento, en el Oriente, solo entre 1998 y 2002, se cometieron m\u00e1s de 100 masacres, con un promedio de 5 v\u00edctimas en cada una.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Donde antes hab\u00eda amigos y vecinos, ahora quedan bandos e ideolog\u00edas. \u201cYa en el pueblo no quer\u00edas tener relaci\u00f3n con nadie porque no sab\u00edas qui\u00e9n era qui\u00e9n; era tierra de todos y tierra de nadie\u201d, cuenta Andr\u00e9s. Varios de los compa\u00f1eros con los que estudi\u00f3 comenzaron a enlistarse en grupos armados y quienes un d\u00eda compartieron sal\u00f3n de clases, ahora se enfrentaban por ideales ajenos. Unos de ellos por venganza, otros m\u00e1s por obligaci\u00f3n, terminaron cargando con la destrucci\u00f3n del pueblo construido por sus ancestros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Algunos de los cambios de din\u00e1micas en las comunidades se fueron manteniendo en silencio, con resignaci\u00f3n, porque la presencia de grupos armados, legales o ilegales, impuso nuevas formas de vida para ellos. \u201cAqu\u00ed est\u00e1 claro que quien tiene el arma impone las \u00f3rdenes y en lugares con tan poca presencia del Estado, estos m\u00e9todos de convivencia se convierten en m\u00e9todo de supervivencia para proteger su vida y la de los suyos\u201d, afirma Pastora Mira sobre la situaci\u00f3n de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del silencio, el desorden documental por parte de las instituciones encargadas de tomar las declaraciones de las v\u00edctimas, ha formado un agujero en la reconstrucci\u00f3n de memoria hist\u00f3rica de los pueblos: en algunas personer\u00edas de los municipios los archivos se han da\u00f1ado, perdido o no se tiene conocimiento de ellos por el nuevo personal en el cargo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estos asuntos pendientes no solo son baches en la historia nacional, sino tambi\u00e9n heridas en el esp\u00edritu de las v\u00edctimas y sus familias. \u201cNo fue como si me hubieran dicho que si usted sale y cuenta lo matamos, sino que uno ya lo ten\u00eda ac\u00e1 -expres\u00f3 Juan se\u00f1al\u00e1ndose la cabeza-, si yo cuento me van a matar, me van a hacer ir del pueblo con mi familia, entonces me lo guard\u00e9\u201d. Nunca se lo ha contado a su familia, y tampoco est\u00e1 en sus planes hacerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para Andr\u00e9s las cosas fueron diferentes. Su rutina cambi\u00f3 radicalmente; sin explicaci\u00f3n, sin argumentos ni razones. Tal situaci\u00f3n se convirti\u00f3 en motivo de sospecha para su familia, por lo que se vio obligado a dejar de lado el silencio y explicar. Entre sus parientes hab\u00eda m\u00e1s de 10 miembros deportistas que frecuentaban la villa ol\u00edmpica del pueblo, espacio que Andr\u00e9s abandon\u00f3 radicalmente ya que luego de un entrenamiento, un compa\u00f1ero y \u00e9l fueron victimizados all\u00ed. No volvi\u00f3 a ese lugar por varios a\u00f1os. Ante el impacto de la narraci\u00f3n y buscando que no se presentara una nueva victimizaci\u00f3n, decidieron enviarlo a una ciudad del pa\u00eds, lejos del conflicto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wix-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_3735b7080998483c8f41eee413752a09~mv2.png\" alt=\"\" width=\"797\" height=\"649\" style=\"max-width:100%;height:auto;\" \/><\/figure>\n<p><em>Las v\u00edctimas, a\u00f1os despu\u00e9s, contin\u00faan llevando dentro el lugar donde fueron victimizados como una marca imborrable, que se vuelve m\u00e1s pesada d\u00eda a d\u00eda al quedar en silencio, sin catarsis. Juan carga dentro de s\u00ed &#8220;El popo&#8221;, lugar donde lo violentaron sexualmente dos miembros de las AUC. Ilustraci\u00f3n: Sara Yarce.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cApenas se est\u00e1 comenzando a nombrar lo ocurrido para poder dignificar a las v\u00edctimas y lograr procesos de reparaci\u00f3n con ellas\u201d, afirma Pastora Mira. \u201cPorque no solo fueron v\u00edctimas los 206 que est\u00e1n en los reportes, no solo son n\u00fameros los que generan o no proyectos para su recuperaci\u00f3n emocional y psicol\u00f3gica, son personas que han convivido con su dolor, enmudeciendo y aguantando por m\u00e1s de una d\u00e9cada\u201d, a\u00f1ade. \u201cSon, por ahora, n\u00fameros. Los n\u00fameros son el mejor modo de enfriar las realidades: de volverlas abstractas\u201d, como expone Mart\u00edn Caparr\u00f3s, periodista argentino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>N\u00fameros, silenciados; sin posibilidad de acercarse a entidades gubernamentales a declarar o pedir ayuda cuando fueron victimizados porque el \u201clobo\u201d les respiraba en el cuello y dorm\u00eda con ellos, o porque ese \u201clobo\u201d era quien deb\u00eda protegerlos y tambi\u00e9n atac\u00f3. El \u201cno llore mijo, que los hombres no lloran\u201d se ha arraigado tan fuerte, que casi es dogma que las mujeres sean las v\u00edctimas, y la masculinidad hegem\u00f3nica, que justifica la violencia llevada a cabo por los hombres, es ley en muchas comunidades colombianas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Procesos como la implementaci\u00f3n del proceso de paz entre el Estado y las Farc-Ep, permiten un inicio en el reconocimiento de diversos hechos poco nombrados a nivel hist\u00f3rico, y adem\u00e1s, generan movimiento en diversos sectores de la sociedad para el trabajo de reparaci\u00f3n con las v\u00edctimas, ambos necesarios para la reconstrucci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica y del tejido social. Mientras no se den estos procesos, las v\u00edctimas se continuar\u00e1n preguntando, al igual que Andr\u00e9s: \u00bfyo qu\u00e9 voy a contar? si todav\u00eda siento miedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nota: Andr\u00e9s y Juan son nombres cambiados a petici\u00f3n de las v\u00edctimas por su seguridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuerpo carga con lugares que se recuerdan llenos de miedo y nostalgia. 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