{"id":382,"date":"2019-02-04T14:26:17","date_gmt":"2019-02-04T14:26:17","guid":{"rendered":"http:\/\/382"},"modified":"2019-02-04T14:26:17","modified_gmt":"2019-02-04T14:26:17","slug":"2019-02-04-el-arte-que-rodea-al-museo-de-antioquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ncontexto.com\/?p=382","title":{"rendered":"El arte que rodea al Museo de Antioquia"},"content":{"rendered":"<p><em>La actual sede del Museo de Antioquia se encuentra sobre la Plaza Botero, entre las carreras Carabobo y Cundinamarca, un espacio que ha acogido pinturas, esculturas y dem\u00e1s piezas art\u00edsticas de distintos creadores locales y extranjeros desde el 15 de octubre del 2000, cuando la edificaci\u00f3n patrimonial, antiguo Palacio Municipal, pas\u00f3 a ser baluarte del arte en Antioquia.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy, 18 a\u00f1os despu\u00e9s, el museo est\u00e1 quiz\u00e1 en su mejor momento, no solo goza de afluencia, variaci\u00f3n en programaci\u00f3n y calidad en las colecciones, sino que se ha integrado al entorno; se olvid\u00f3 de las cerraduras y es ahora una casa de puertas abierta, tal como reza el eslogan de Museo 360, macroproyecto que desde 2016 busca generar acciones de impacto en el centro de Medell\u00edn.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina web del museo se puede encontrar el mapa: con vi\u00f1etas de colores y acotaciones revelan cada una de las salas que hay en los tres pisos de la edificaci\u00f3n; ba\u00f1os, escaleras, caf\u00e9s, tienda, centro de atenci\u00f3n de primeros auxilios, rutas de evacuaci\u00f3n y patios, est\u00e1n demarcados por \u00edconos y figuras que orientan al visitante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo imprimo y saco de mi maleta un marcador rojo, le quito la tapa y amenazo al Bond a\u00fan caliente. Con un pulso casi quir\u00fargico, delineo la planta baja del museo, lo hago dejando un espacio de aproximadamente cinco mil\u00edmetros entre la ilustraci\u00f3n y la l\u00ednea roja: parto de la entrada principal hacia la derecha, cruzo la esquina que da sobre la avenida Le\u00f3n de Greiff hasta el siguiente giro, en l\u00ednea recta atravieso la parte trasera del edificio hasta  voltear en la calle Calib\u00edo, donde delineo hasta la esquina pr\u00f3xima que me lleva al lugar en el que parti\u00f3 el marcador; uno los trazos y obtengo un contorneado del Museo de Antioquia. Lo hago como preparaci\u00f3n a la visita que har\u00e9, una en la que por primera vez no ser\u00e1 en las salas de adentro \u2013como lo suelo conocer\u2013 sino afuera, en su fachada: una experiencia de 360 grados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSomos un museo que est\u00e1 en pleno coraz\u00f3n del centro de la ciudad de Medell\u00edn\u201d, comenta Juli\u00e1n Zapata, curador asistente de Museo 360. Y es a partir de esto que el \u201cMuseo de Antioquia se empez\u00f3 a entender como un espacio que no puede ser ajeno a todos los fen\u00f3menos sociales que ocurren al rededor del edificio.\u201d<\/p>\n<div class=\"wix-gallery\" style=\"display:grid;grid-template-columns:repeat(auto-fit,minmax(220px,1fr));gap:12px;margin:24px 0;\">\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_1faf4f896cb14bcf9abaa91bab60d586~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_5670506a096f404cae37c57cc8dc9cf4~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_958e628d5de74c71886ff8678c454145~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_51cbb9f483084e3d94079d0457c2b549~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_a60b98b8cfef479cba290cf021c3ca51~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_e35b3246ad604c88bcaac9c4e6c02f85~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_6124ed9f20cb4830a715b1bb593f0791~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<figure style=\"margin:0;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ncontexto.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/e8a84d_02d26e773237434f908fda14b9902f3f~mv2_d_5184_3456_s_4_2.jpg\" width=\"5184\" height=\"3456\" style=\"width:100%;height:auto;display:block;\" loading=\"lazy\" \/><\/figure>\n<\/div>\n<p>Cuando por fin hicieron acto de consciencia, empezaron a abrir las puertas y ventanas del museo, todo aquello que estaba antes cerrado al p\u00fablico y que ni siquiera pod\u00eda ser usado por  las personas que trabajan al interior. Teniendo los espacios disponibles, comenzaron a generar propuestas que conectaran al museo \u201ccon la calle, el exterior, la gente de afuera\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carolina Chac\u00f3n, curadora jefe del macroproyecto, cuenta que este contenido se  comenz\u00f3 a pensar con distintos tipos de formatos, \u201ca trav\u00e9s de pr\u00e1cticas art\u00edsticas contempor\u00e1neas que no est\u00e1n basadas en objetos, pinturas, esculturas, sino que su materialidad pasan a ser los cuerpos, las acciones, el tiempo, el espacio espec\u00edfico\u201d. De esta premisa nacieron distintos proyectos que se fueron sumando a la gran propuesta del museo que tiene como finalidad agruparlos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La consentida, por ejemplo, es la selecci\u00f3n de una obra expuesta en el museo que se escoge para ser exhibida en la Sala Cundinamarca, un espacio en el que sus amplios ventanales permiten que sea vista desde afuera, desde la carrera que lleva su mismo nombre. Lo que se busca es crear una conexi\u00f3n entre los distintos p\u00fablicos del mismo, que tanto el transe\u00fante afanado o tranquilo, como el visitante local o extranjero, puedan apreciar las obras en una sala que cuenta con todos los par\u00e1metros de conservaci\u00f3n y seguridad necesarias. Obras como Horizontes de Francisco Antonio Cano, Monalisa ni\u00f1a de Fernando Botero, El pueblo y el guayac\u00e1n de Ethel Gilmour, entre muchas otras, han pasado por esta sala y han podido ser vistas por personas que tal vez nunca hayan entrado al museo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otro proyecto que nace sobre la misma carrera, es decir, sobre la parte trasera de la edificaci\u00f3n, es Residencias Cundinamarca. En este espacio, artistas o colectivos podr\u00e1n realizar una residencia en el Museo de Antioquia y crear as\u00ed una propuesta de integraci\u00f3n y visibilizaci\u00f3n con alguna de las comunidades o grupos sociales que habitan el entorno. Su esencia es tanto art\u00edstica como educativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La esquina tambi\u00e9n es otro de los espacios que se cre\u00f3 como un lugar de socializaci\u00f3n. A trav\u00e9s de performances e intervenciones art\u00edsticas, el Museo de Antioquia le da vida a su esquina entre Cundinamarca y Calib\u00edo cada quince d\u00edas. All\u00ed se reta y hace frente a los problemas \u2013que luchan entre ser estigmas o realidades\u2013 de seguridad en el sector, lo que dificulta el encuentro nocturno de quienes habitan el centro de la ciudad. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A estos proyectos se le suman Vive la Plaza, en el que colectivos podr\u00e1n hacer una intervenci\u00f3n art\u00edstica en la Plaza Botero; Di\u00e1logos con sentido, un espacio pedag\u00f3gico en el que ni\u00f1os del centro de la ciudad potenciar\u00e1n sus habilidades y aprender\u00e1n a autorreconocerce como sujetos activos dentro de la sociedad; Vitrinas Cundinamarca, exposiciones inspiradas en la c\u00e9lebre Zona Roja de \u00c1msterdam; y Biblioteca de Saberes vivos, una gran huerta en la que se establece una relaci\u00f3n entre comer, leer y escribir: sembrar se convierte en el mejor pretexto para contar historias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recorrer caminando la fachada del edificio, o dar un giro de 360 grados en su eje, demora alrededor de tres minutos con treinta segundos; solo si se hace a un ritmo tranquilo, pero no lento, con pasos firmes y sin detallar. Pero si se quiere apreciar toda la oferta cultural y art\u00edstica que el Museo de Antioquia tiene para ofrecer con su macroproyecto, el tiempo invertido ser\u00eda de ma\u00f1anas, tardes o noches enteras, semanas o meses. La finalidad es que quienes habitan y frecuentan este sector del centro de Medell\u00edn puedan tener a su disposici\u00f3n eventos, presentaciones o exhibiciones en cualquier momento de su jornada; que puedan ser integrados y que se sientan parte fundamental de uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s importantes de la cultura antioque\u00f1a. Una oferta tan variada que los 4.504 m2 de la edificaci\u00f3n no alcanza a abarcar, por lo que se extiende a otros escenarios de la ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El cabaret de \u2018las guerreras\u2019<\/strong><\/p>\n<p>Son las 7:50 p.m. y el Teatro Pablo Tob\u00f3n Uribe se va llenando poco a poco. Las personas ingresan y se acomodan en las sillas dispuestas a apreciar la funci\u00f3n que est\u00e1 a punto de comenzar. Caen las luces y una mujer, que se encontraba tendida en una esquina del escenario \u2013inm\u00f3vil\u2013 desde que abrieron las puertas, comienza a arrastrarse, a moverse al ritmo de los sonidos virtuales que se escuchan de fondo. Inicia la primera escena de Nadie sabe qui\u00e9n soy yo, y de ella le siguen siete escenas m\u00e1s: son en total ocho mujeres, es decir, ocho historias. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este performance en formato de cabaret es uno de los proyectos que naci\u00f3 en Residencias Cundinamarca. El Museo de Antioquia invit\u00f3 a la artista bogotana Nadia Granados  para que realizara una residencia en el nuevo espacio dispuesto por el museo, por lo que integr\u00f3 a varias prostitutas del sector de la Veracruz, vecinas de la zona, a participar en su proyecto art\u00edstico que \u201cbusca tumbar todos los estereotipos que existen alrededor de las mujeres que ejercen el trabajo sexual\u201d, esos prejuicios que \u201ctodos tenemos por m\u00e1s mente abierta\u201d que presumamos, seg\u00fan Carolina Chac\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se pasean en el escenario contando sus historias: c\u00f3mo vender mechones de cabello puede ser la soluci\u00f3n para ganar algo de dinero y as\u00ed apaciguar el hambre, la manera en la que la sociedad establece estereotipos de cuerpos femeninos y excluye los \u201cdesmoldados\u201d, la explotaci\u00f3n laboral, el abuso dom\u00e9stico con sus maridos y el impacto que ha tenido sobre ellas la violencia en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEs muy f\u00e1cil llegar a la prostituci\u00f3n, pero es dif\u00edcil salir de all\u00ed\u201d, dice Luz Mery Giraldo, l\u00edder de Las guerreras del centro, nombre que adoptaron en su proceso de convertirse en una corporaci\u00f3n. \u201cEl nombre nace de una compa\u00f1era que yo tuve. Cuando iba a trabajar de madrugada, ella me dec\u00eda: \u2018hoy toca guerre\u00e1rmela\u2019\u2026 y as\u00ed nos toca a nosotras, es la guerra por el peso\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00edas antes de la presentaci\u00f3n, Luz Mery, quien ha dedicado m\u00e1s de 17 a\u00f1os a trabajar por la comunidad de mujeres que ejercen el trabajo sexual, anunciaba en\u00e9rgicamente la realizaci\u00f3n del performance: \u201cMi sue\u00f1o es conquistar al mundo con mis obras, siendo vocera de muchas mujeres que est\u00e1n en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, porque\u2026 Nadie sabe qui\u00e9n soy yo.\u201d El video, publicado por la cuenta oficial de Instagram de la corporaci\u00f3n (lasguerreras.del.centro), suma hoy casi cuatrocientas visualizaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la misma cuenta de la red social, en la tarde de la presentaci\u00f3n en el Pablo Tob\u00f3n, iniciaron una transmisi\u00f3n en vivo de su llegada al Teatro. Mientras ingresaban, me incorpor\u00e9 a las tres personas que ve\u00edan a trav\u00e9s de la pantalla la entrada de \u2018las guerreras\u2019 a su campo de batalla o, sin el innecesario lenguaje b\u00e9lico, a los camerinos. Aunque ya se hab\u00edan presentado en otros teatros de la ciudad como La Hora 25, El Trueque y El Matacandelas, la emoci\u00f3n por estar en el Pablo Tob\u00f3n era notoria. \u201cQu\u00e9 es esto tan bello\u201d, \u201cmir\u00e1, mir\u00e1 esos espejos\u201d, \u201cyo creo que me voy a quedar a vivir ac\u00e1\u2026\u201d, son algunos de los comentarios que entre risas, gritos y euforia se escucharon en la transmisi\u00f3n de Instagram cuando Melissa Toro, directora de la corporaci\u00f3n, crey\u00f3 necesario grabar el momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luz Mery se me acerca al finalizar la entrevista y al o\u00eddo me dice que tiene un poema que quiere compartirme. \u201cYo tambi\u00e9n escribo\u201d, comenta orgullosa. Lo titul\u00f3 Prostituci\u00f3n: esclavitud \u2013 explotaci\u00f3n, y en \u00e9l plasma lo que para ella significa el ejercicio del trabajo sexual, del cual tambi\u00e9n cree que ni siquiera debe recibir ese tecnicismo, pues \u201cni prestaciones sociales se reciben, no hay un salario fijo.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mujer pobre, enmudecida y opacada.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu juventud?<\/em><\/p>\n<p><em>Brindando est\u00e1s en copa rota<\/em><\/p>\n<p><em>por esa piel que ya no es.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hoy recuerdas esa noche<\/em><\/p>\n<p><em>en donde fuiste presa fr\u00e1gil<\/em><\/p>\n<p><em>de aquel lobo feroz,<\/em><\/p>\n<p><em>y desde entonces tu sonrisa\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>la tornaste en llanto.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Prisionera sigues,<\/em><\/p>\n<p><em>del vicio idolatrada.<\/em><\/p>\n<p><em>Doblemente explotada<\/em><\/p>\n<p><em>y por la sociedad,<\/em><\/p>\n<p><em>doblemente olvidada.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y es en el final del poema en donde es m\u00e1s notorio el impacto que el proyecto ha tenido. Desde que iniciaron su proceso con el Museo de Antioquia, la prostituci\u00f3n en el centro de Medell\u00edn \u2013un fen\u00f3meno social con el que se conviv\u00eda a diario pero era ignorado\u2013 se ha visibilizado. A trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n se le ha mostrado a gran cantidad de personas en teatros con aforo completo, en prensa y redes sociales, lo que de verdad significa ser prostituta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado el performance gan\u00f3 el premio Obra 2017 del peri\u00f3dico de arte y cultura, Arteria, con el 45, 9% de los votos. Distinci\u00f3n que se suma al \u00e9xito que han tenido en todos los teatros en los que se han presentado y la buena acogida por parte del p\u00fablico. Este proyecto fue posible gracias a \u201cun proceso de intercambio entre las ideas esc\u00e9nicas, visuales y la est\u00e9tica de la artista, con las historias de las mujeres. Todo se fue dando a medida que fueron encontrando espacios de conversaci\u00f3n muy personales e \u00edntimos\u201d, como lo cuenta Chac\u00f3n antes de la funci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estas mujeres le han dado un nuevo significado a su vida, se han demostrado a s\u00ed mismas que es posible pasar de trabajar en el catre oxidado, a brillar en el escenario. Que los sue\u00f1os se pueden cumplir, tal como Mar\u00eda Fl\u00f3rez lo hizo: \u201cYo nunca me imagin\u00e9 que pod\u00eda montarme en un teatro a hablar y que a la gente le gustara, ahora soy famosa, una artista.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En la esquina tambi\u00e9n se llora<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda Natalia \u00c1vila, artista bogotana, convirti\u00f3 el espacio del museo entre Cundinamarca y Calib\u00edo en una cantina, con su proyecto Las divas tambi\u00e9n lloramos: amor, humor y desamor, en el que a partir de una \u201cbanda sonora interpretada por divas de la m\u00fasica de despecho\u201d establece lazos con las historias de amor de quienes participan, como lo dice el pasacalles que anuncia la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La propuesta que esta vez reuni\u00f3 al p\u00fablico en La esquina, fue la de un proceso de intercambio. No me concede la entrevista hasta que yo me tome un \u201caguardientico\u201d, me dice la artista; luego de haberlo hecho, me pide que la espere pues hay una larga fila de personas detr\u00e1s de la mesa principal deseando hablar con ella. Una se\u00f1ora, de edad avanzada, tiene en su mano un perrito desgastado de peluche, lo mira y zarandea. \u201cEste chandosito me lo dio el primer novio\u201d, dice la se\u00f1ora mientras Mar\u00eda la escucha atenta; \u201ctome\u201d, culmina y se lo entrega. La artista lo recibe con una sonrisa, lo deposita en una caja que tiene al lado y le ense\u00f1a distintas piezas gr\u00e1ficas que hay en la mesa: serigraf\u00edas, pegatinas, botones y fanzines.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> \u201cLa gente puede venir y traer cartas, credenciales, fotos\u2026 objetos que tienen que ver con el desamor de los que la gente quiere salir\u201d, comenta la artista. Y como \u201ca veces quemarlos o botarlos es una acci\u00f3n violenta a la que uno no se atreve\u201d, ella los recibe y a cambio, el despechado, podr\u00e1 quedarse con alguna de las piezas gr\u00e1ficas de su creaci\u00f3n; objetos que, en este caso, s\u00ed \u201ctienen afecto\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De fondo suena La cuchilla de Las Hermanas Calle y un grupo de mujeres \u2013de pie\u2013 corean juntas la canci\u00f3n. En el lugar hay por lo menos m\u00e1s de veinte personas y son las 9:30 p.m., una hora en la que estar en el centro de Medell\u00edn puede significar, para muchas personas, un acto arriesgado. El sitio est\u00e1 decorado con afiches de distintas cantantes latinoamericanas que han dedicado su vida a cantarle al amor y desamor. Al lado de la mesa principal hay una Paquita la del Barrio a escala que parece vigilar la fila hacia Mar\u00eda, mientras las personas esperan por el encuentro, van a la figura de cart\u00f3n y se toman una foto con la cantante mexicana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estar en el Museo de Antioquia, para la artista, significa \u201cla posibilidad de acceder a m\u00e1s personas, que el proyecto pueda hacerse efectivo, y eso es incre\u00edble\u201d, as\u00ed como tambi\u00e9n lo es la convocatoria de p\u00fablico en ese horario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> Museo 360  es tambi\u00e9n un museo de jornada continua en el que el momento del d\u00eda no es un impedimento para la formaci\u00f3n y encuentro entre p\u00fablicos; es la prueba fehaciente de que con el arte se puede hacer frente a la inseguridad y violencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque el intercambio de objetos solo fue por una noche, su propuesta art\u00edstica se extiende a Vitrinas Cundinamarca, en donde l\u00e1minas cubren cinco vidrieras de la parte trasera del museo con im\u00e1genes de artistas como Chavela Vargas, Liz Freitez, Lolita Flores, entre otras, acompa\u00f1adas de frases de sus canciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Noventa a\u00f1os de historia<\/strong><\/p>\n<p>Desde finales de la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte del siglo pasado, se hac\u00eda notoria la necesidad de tener una sede de gran albergadura para la administraci\u00f3n local, pero solo fue hasta el 7 de diciembre de 1931 cuando el Concejo de Medell\u00edn propuso la iniciativa de creaci\u00f3n de un edificio que acogiera la Alcald\u00eda y Concejo de la ciudad. Al a\u00f1o siguiente se abri\u00f3 un concurso en el que arquitectos y empresas constructoras pod\u00edan enviar sus propuestas. La firma H.M Rodr\u00edguez e hijos fue la ganadora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de la edificaci\u00f3n se terminar\u00eda en 1937 y servir\u00eda como Palacio Municipal hasta 1988, a\u00f1o en que el edificio pas\u00f3 a manos de Empresas P\u00fablicas de Medell\u00edn, compa\u00f1\u00eda que se ubicar\u00eda all\u00ed solo hasta el a\u00f1o 2000 cuando el inmueble pas\u00f3 a ser la sede principal del Museo de Antioquia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El edificio patrimonial, declarado Monumento Nacional por medio del Decreto 1802 de 1995, conserva entre sus paredes noventa a\u00f1os de historia, y su vigencia es evidente. Ha sobrevivido a esa \u201cfalsa idea de progreso\u201d como el escritor y periodista Dar\u00edo Ruiz G\u00f3mez le llama al construir y reconstruir permanente en el que vive el centro de la ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa vitalidad tan solo es posible si se ejecuta una renovaci\u00f3n, y no necesariamente a partir de una obra de desplome. Museo 360 ha significado para el Museo de Antioquia, y su edificaci\u00f3n principal, un nuevo aire. Para Luis Felipe Saldarriaga, arquitecto de Patrimonio Cultural de la Gobernaci\u00f3n de Antioquia, la mejor manera de otorgarle a estas edificaciones patrimoniales vigencia es articul\u00e1ndolas \u201ccon la cultura y la educaci\u00f3n, e incrementando programas de formaci\u00f3n y difusi\u00f3n de ese patrimonio cultural en todos los \u00e1mbitos.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Premisa que el Museo de Antioquia ha entendido y que gracias a eso hoy es posible no solo conocer los espacios que tiene a su disposici\u00f3n en el interior, sino tambi\u00e9n en su fachada: vidrieras, columnas, rejas y cercas que cuentan una parte importante de nuestra historia como sociedad, y que sirven \u2013a trav\u00e9s del macroproyecto\u2013 como el mejor escenario para que la misma se visibilice y resalte: pasar del contorneado en el papel, a caminar por las calles del centro de Medell\u00edn.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La actual sede del Museo de Antioquia se encuentra sobre la Plaza Botero, entre las carreras Carabobo y Cundinamarca, un espacio que ha&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[21,43],"class_list":["post-382","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-rastros","tag-centro","tag-medellin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/382","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=382"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/382\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=382"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=382"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ncontexto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=382"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}