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  • Se acomodan las fuerzas en la representación antioqueña al Congreso

     

    Samuel Fabián Portela Rocha / samuel.portela@upb.edu.co

     

    La derecha en Antioquia, como en el resto del país, perdió fuerzas en las pasadas elecciones legislativas, pero su liderazgo se mantiene vigente en el departamento. El Centro Democrático consiguió nuevamente la mayor votación, sin embargo, disminuyó con respecto a las elecciones pasadas, pues bajó de 556 mil votos a casi 425 mil, solo en la Cámara por esta región.

     

    A pesar de que tras las votaciones para el legislativo hubo resultados preliminares de casi la totalidad del escrutinio, pasaron más de cuatro meses desde las votaciones al Congreso, para que se confirmaran plenamente los resultados oficiales parte del Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, las diferencias entre el preconteo y el escrutinio, que generaron polémica e incertidumbre en el país, se dieron realmente en el Senado. En cambio, los resultados en la Cámara de Representantes no variaron tanto.

     

    Según lo anunciado por el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría, el escrutinio para las elecciones de Senado y Cámara de Representantes finalizará el 18 de julio. Las credenciales definitivas se entregaron a los congresistas días antes de la posesión del nuevo congreso, el 20 de julio.

     

    El movimiento en el Senado

    De acuerdo con los resultados oficiales, hubo cambios relevantes en el Senado en relación con lo que se había anunciado la noche del 13 de marzo. El Pacto Histórico consiguió cuatro curules más de las 16 informadas en el preconteo; quedó con 20 en total, según informaron en redes sociales los senadores Roy Barreras y Gustavo Bolívar.

     

    Además de la bancada del Pacto Histórico, el Senado quedó con una porción mayoritaria de partidos con trayectoria. El Conservador se quedó con 15 y el Liberal con 14; Centro Democrático y Partido Verde, 13 respectivamente; Cambio Radical, 11, y La U, 10. Los partidos de menor recorrido político, como Mira-Colombia Justa y Libre obtuvieron cuatro y Comunes, cinco. Los movimientos Mais y Aico se quedaron con las dos curules correspondientes a la circunscripción indígena.

     

    Los cambios, que podrían parecer menores, dejan establecido un Senado más equilibrado entre partidos tradicionales y partidos con visiones contemporáneas. “Es notorio el declive en la capacidad de convocatoria y apoyo electoral de los partidos tradicionales en Colombia”, sentencia Adolfo Maya, profesor e investigador de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de EAFIT. El Centro Democrático, ganador de la anterior contienda con 19 escaños, se quedó esta vez con solo 13; y pasó de los más de 2.300.000 votos a los casi 1.875.000 en esta ocasión.

     

    No obstante, la victoria del Pacto Histórico en la votación a nivel nacional también se debe analizar detenidamente, remarca Mónica Aguilar, abogada y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas de la UPB. A pesar de la gran fuerza política obtenida, es necesario tener en cuenta que se trata de varios partidos y movimientos políticos que se unen. Es claro que se incrementó la intención del votante hacia el Pacto Histórico, pero gran parte de los sufragios alcanzados obedecen a la sumatoria de votos conseguidos en elecciones pasadas de los partidos políticos que conforman a este nuevo movimiento, concluye Aguilar.

     

    Existe además una relación entre la pérdida de sufragios por parte del Centro Democrático y el aumento en los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, que permite comprender la manera cómo van migrando las fuerzas y caudales electorales, enfatiza la profesora Aguilar. Estos partidos y movimientos que surgen en momentos determinados por causas muy coyunturales terminan bebiendo de las bases de partidos tradicionales. Y en algún momento esos electores vuelven a su origen, que parece ser lo que ocurrió en estas elecciones, volviendo de alguna manera al bipartidismo de antaño.

     

    Pero sin duda, la gran derrotada de esta contienda fue la Registraduría. Debido al escándalo por la diferencia en los resultados del preconteo y el escrutinio, perdió credibilidad y mostró unas falencias que deben ser corregidas. Si bien siempre se presenta un margen de diferencia entre ambos conteos, este no supera el 2 por ciento, y para esta ocasión se ubicó en el 7 por ciento.

     

    Por esto mismo, dentro de los temas que se debaten en las reuniones de empalme del Gobierno saliente de Iván Duque y el entrante de Gustavo Petro se encuentran los de elecciones y participación ciudadana. En relación con ello, generó polémica la inclusión de la directora de la Misión de Observación Electoral, MOE, Alejandra Barrios, como miembro de la comisión de empalme del Ministerio de Interior del presidente electo; el hecho despertó críticas sobre la neutralidad de este organismo no gubernamental encargado de vigilar los comicios en el país.

     

    La entidad respondió a través de un comunicado que “la Misión de Observación Electoral, en cabeza de su directora Alejandra Barrios, no hace parte del equipo de empalme del presidente electo. Sí se realizó, y se aceptó, la invitación a la organización para que realizara un acompañamiento exclusivamente técnico al equipo del empalme del Ministerio del Interior, en específico para los temas relativos a la democracia, participación ciudadana y elecciones”.

     

    Afortunadamente la Registraduría resolvió los problemas para el preconteo en la primera vuelta presidencial, devolviendo la confiabilidad que había perdido la institución. Gracias a la entrega preliminar de los resultados de las mesas de votación en tiempo récord y sin menores inconvenientes, el proceso transcurrió en completa normalidad. Mismo desempeño mostró en la segunda vuelta, con el anuncio del nuevo presidente en las dos horas siguientes al cierre de la jornada electoral.

     

    Movimientos de la Cámara

    La Cámara de Representantes muestra una misma tendencia que el Senado en desmarcarse de la derecha. El Partido Liberal se consolida con la mayoría, pues alcanzó 32 curules; le sigue el Pacto Histórico, con 30, incluyendo alianzas de este movimiento con otros partidos; y el Conservador, que ocupó 25.

     

    El Centro Democrático perdió más de la mitad de los escaños obtenidos en las elecciones pasadas. En 2018 se quedó con 32 curules y este año solo obtuvo 15. Cambio Radical para estas elecciones alcanzó 16 en la cámara menor. El Partido de la U alcanzó 14 asientos y la Alianza Verde, 13. Ocho alianzas más entre partidos se quedaron con una curul cada uno.

     

    Otros movimientos que recién aparecieron en la contienda, como la Liga de Gobernantes Anticorrupción y la Coalición Centro Esperanza, alcanzaron dos escaños cada uno, mientras que el Nuevo Liberalismo, Colombia Renaciente y Fuerza Ciudadana se quedaron con uno, respectivamente.

     

    El movimiento Mais, que representa a las comunidades indígenas, tiene una silla en la Cámara de Representantes, Comunes con las cinco de ley. Palenque de la Vereda y Miguel Polo Polo se quedaron con las dos curules pertenecientes a la circunscripción de comunidades afrodescendientes. La novedad en estas elecciones es que las víctimas entran a participar en el escenario político con las 16 curules de paz contempladas en los acuerdos de La Habana.

     

    Cabe destacar que la credencial de la curul por Circunscripción Especial Afrodescendiente estuvo envuelta en controversias. En un primer momento se anunció el puesto como congresista a Polo Polo, pero iniciado el proceso de escrutinio de votos, la curul pasó a manos de Lina Martínez, hija de Juan Martínez, senador cuestionando por tener nexos con paramilitares. Debido a esto y luego de una extensa disputa legal en el CNE, la entidad resolvió este 15 de junio otorgarle finalmente la credencial a Miguel Polo Polo.

     

    El legislativo para Antioquia

    Antioquia cuenta con 36 congresistas distribuidos en 15 senadores, incluida la curul del partido Comunes, y 20 representantes a la Cámara, contabilizando las dos curules especiales transitorias de paz y una de Comunes. Los ganadores de esta contienda en el departamento fueron los partidos tradicionales, demostrando que aún cuentan con gran poder en sus bases electorales, asegura el profesor Amaya.

     

    Según Mónica Aguilar, en Antioquia existe una constante en cuanto a las fuerzas políticas mayoritarias. Los partidos políticos tradicionales que encabezaban el bipartidismo con el que se sustentó la mayor parte de la historia política de nuestro país, en el caso de Antioquia, resultaron muy favorecidos. Lo que representa una suerte de novedad con respecto a lo que venía ocurriendo, según analiza Aguilar.

     

    Así cambia el Senado para Antioquia (2018 – 2022 Vs. 2022 – 2026)

    De los 15 senadores electos por Antioquia, solo cinco son caras nuevas que llegan al Congreso: Isabel Zuleta y Álex Flórez, del Pacto Histórico; Sor Berenice Bedoya, de la Coalición Centro Esperanza; Andrés Guerra, del Centro Democrático, y Óscar Mauricio Giraldo, quien logró curul por el Partido Conservador.

    Haga clic en los círculos para conocer la conformación de la representación antioqueña en el Senado. Gráfica: Samuel Portela (Flourish).

    Infografía: ¿Quiénes conforman la representación del Senado por Antioquia?

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    Cámara de Representantes por Antioquia (2018 – 2022 Vs. 2022 – 2026)

    Y en Cámara, aunque 11 de los 17 representantes elegidos por circunscripción departamental entran por primera vez, varios de ellos llegan con el apoyo de antiguos políticos con influencia en el departamento.

     

    En esta corporación los cambios son pocos, pero el Centro Democrático pierde a tres de sus siete representantes por Antioquia obtenidos en 2018, quedando con cuatro escaños. Los partidos Conservador y Liberal repiten resultado con tres curules cada uno. El Pacto Histórico ocupa tres asientos; el Partido Verde consigue un representante más en las elecciones pasadas y queda esta vez con dos, y Cambio Radical alcanza una sola curul.

     

    Con el preconteo se tenía que el Centro Democrático obtenía cinco curules y el Pacto Histórico conseguía dos. Pero luego del escrutinio la coalición de Gustavo Petro sumó 34.000 sufragios, que terminaron por arrebatarle el escaño al último representante del Centro Democrático, Jhon Berrío. Luz María Múnera, del Pacto Histórico, pasó a ocupar esa silla.

     

    Los tres puestos que completan los 20 asientos de Antioquia en Cámara pertenecen a dos por circunscripción especial de paz y una del Partido Comunes.

    Haga clic en los círculos para conocer la conformación de la representación antioqueña en la Cámara de Representantes.

    Gráfica: Samuel Portela (Flourish).

     

    Infografía:

    ¿Quiénes son las personas elegidas por Antioquia para la Cámara de Representantes?

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    ¿Qué es, para qué sirve el Congreso de la República?

    Sígale el hilo a esta explicación que compartimos en nuestro perfil de Twitter:

     

  • La unidad que se construyó en el corazón del pueblo

     

    El 19 de marzo de 1953, la inauguración oficial del Estadio Atanasio Girardot inició con la venia del monseñor Jáuregui para escribir una historia que ya se acerca a los 70 años de pasión y tradición.

     

    Por: Felipe García Solano / felipe.garcias@upb.edu.co

     

    Las montañas del Vallé de Aburrá inspiraron la intervención arquitectónica de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot para los juegos suramericanos de 2010. Sobresalen las icónicas torres de iluminación del estadio. Foto: Felipe García Solano.

     

    Antes comenzar la obra del Estadio Atanasio Girardot, en Medellín los espacios oficiales para el fútbol brillaban por su ausencia. Fue en 1937 cuando se pensó en edificar un espacio deportivo, pero fue en 1946 cuando se adquirió el terreno para hacer realidad el sueño de una ciudad: el proyecto del estadio en un extenso espacio deportivo con espacios para los diferentes deportes.

     

    El deporte en Medellín creció a la par del modelo empresarial antioqueño de principios del siglo XX. La actividad física era uno de los pasatiempos de los trabajadores de las grandes fábricas de entonces y entre ellas se destacaba ya el fútbol. En medio de esas circunstancias se gestaron procesos de planeación urbana como Medellín Futuro de 1913 o el Plan Piloto para Medellín de la década de 1940, que buscaban modernizar la ciudad con escenarios en los que se destacó la Unidad Deportiva Atanasio Girardot. Para Juan Esteban Correa, arquitecto con maestría en diseño urbano, la concepción de este espacio siempre tuvo un objetivo: “Su concepción desde el Plan Piloto para Medellín, de Wiener y Sert, fue el reflejo de la implementación de ideas de vanguardia en una ciudad que desde entonces ha sido siempre moderna”.

     

    Pensar en un complejo deportivo era trascendental para la Medellín de 1950. Existía la necesidad de construir el estadio Atanasio Girardot, respaldando la idea de la Sociedad de Mejoras Públicas a finales del siglo XIX, que propendía por la construcción de infraestructura no solo para el trabajo sino otro tipo de escenarios para que la gente se encontrara. “Había que construir otro tipo de escenarios, porque estábamos en una ciudad que no solamente estaba dedicada al trabajo, sino que también existe el derecho al ocio y a la diversión, y la del ejercicio físico dominical”, afirmó el periodista y escritor Reinaldo Spitaletta.

     

    El estadio Atanasio Girardot ha sido escenario de eventos deportivos y sociales que constituyen hitos de la historia de la ciudad y permanecen especialmente en el corazón de los aficionados al fútbol. Foto: Felipe García Solano.

     

    Un proyecto pedido a gritos

    Ya existía el balompié profesional y la atracción que despertó en la sociedad antioqueña ratificó lo conveniente de la influencia empresarial que encontraba en el fútbol un espacio de reunión. Como lo dice Spitaletta, también fue un avance y no sólo para asuntos del fútbol, sino para la construcción del barrio Estadio que se hizo alrededor de la unidad deportiva, porque en ese momento en la Otrabanda, el otro lado del río en el occidente de Medellín, todavía no había zonas urbanizadas .

     

    La unidad dedicada al deporte en un espacio con la geografía y el ordenamiento de del centro occidente fue calificada como una decisión visionaria y bien adaptada para Medellín. “Un estadio se hace precisamente cuando hay una necesidad, esto no se hace por ornamentación, sino que un estadio municipal puede hacer parte de la planeación urbana”, expresó Spitaletta. El gobierno local pensó que ya era importante un estadio para albergar más gente y eso también hace parte de la organización de una ciudad.

     

    Como afirma Correa: “Haber reservado este espacio de estas dimensiones, garantizando espacio abierto, de acceso público y que la ciudad no se encostrase en él fue una visión que nos ha permitido tener acceso libre a la recreación y el deporte, a cultivar el bienestar, a crecer como ciudadanos”. Desde el principio, este fue concebido como un espacio abierto, lo que justificó la idea de mejora continua de sus espacios. Spitaletta asegura que: “A mí me parece que fue muy importante esa construcción porque para la ciudad en los años 50 fue hacer un centro de sociabilidad, de encuentro”.

     

    Por estos antecedentes, la existencia de otros escenarios sustituiría la importancia de la unidad deportiva Atanasio Girardot, así como la presencia de esta no interfiere en la construcción de otros escenarios deportivos en la ciudad. “No creo que tengamos, ni el espacio, ni la necesidad de otra unidad de las mismas dimensiones, pero sí la de llevar escenarios para la formación y la práctica del deporte con escenarios de calidad en todas la ciudad”, confirmó Correa. De hecho, otras unidades deportivas satélites como las de los barrios Belén o Castilla, convertidas en centros concurridos para la práctica deportiva, así lo demuestra.

    La unidad Deportiva Atanasio Girardot está llena de íconos para los medellinenses, uno de ellos es la célebre fuente del Parque de Banderas. Foto: Felipe García.

     

    La unidad deportiva, intocable

    Entender el trasfondo que tiene este espacio deportivo es conocer que se convirtió en un patrimonio para Medellín y que descuidarlo no está en planes ni de la administración ni de la sociedad, como dice Spitaletta: “Sería un atentado no solamente contra la cultura y la educación del cuerpo y de la preparación física, sino además contra la historia. Hay que respetar la historia de las ciudades en desarrollo”. La Unidad Deportiva Atanasio Girardot se hizo para el ejercicio, como lugar de encuentro familiar no sólo de los deportistas de alto rendimiento sino el aficionado de a pie.

     

    En definitiva, como lo aseveró Correa sería una catástrofe, dejaría siglos atrás a la ciudad en el panorama internacional tanto en lo relativo a lo deportivo y recreativo, como en la cantidad de espacio abierto. Bien lo entiende: “Hoy, simplemente el hecho de derribar estos escenarios o privatizarlos sería el oxímoron más grande de la historia y un despropósito ambiental y social”, pues al eliminar esta cantidad de espacio público no habría dónde reemplazarlo. El mismo Correa afirma que estaríamos condenados a una ciudad enferma, seguramente más oprimida y mucho más desigual de lo que hoy somos.

     

    Es por esa importancia que generan temores los anuncios recientes de intervención de los 163.700 metros cuadrados de la unidad deportiva Atanasio Girardot para convertirla en un referente deportivo del continente. El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, anunció el 14 de octubre de 2020 que: “Este es uno de nuestros proyectos estratégicos”, y los detalles de la intervención que se propone incluyen aspectos relacionados con lo que se llama la industria del deporte, a la par de los aspectos relacionados con su impacto social: “La oferta en torno al deporte, el bienestar y la recreación es uno de los principales por lo que los tomadores de decisiones se inclinan para mover sus sedes y sus empleados, la calidad del espacio urbano abierto es tan o más importante que las ventajas tributarias”, explica Correa. No obstante, como lo asegura Spitaletta: “Ya no hay más espacio, ya no hay más espacio para la expansión de la unidad deportiva que ya se quedó, a mí me parece, chiquita para una ciudad que ha crecido”, esto demuestra que, pese al deseo por crecer y brindar mejores oportunidades, no se puede sobrepasar más allá de lo que se puede evidenciar y hoy es claro que la Unidad Deportiva Atanasio Girardot no tiene como expandirse más.

     

    Si se mira el recorrido histórico por el cual ha pasado este complejo, la satisfactoria acogida que le ha dado a eventos notables como los Juegos Suramericanos de 2010, los numerosos encuentros futbolísticos nacionales e internacionales, carreras ciclísticas o certámenes más del corazón local como el Festival de Festivales del deporte infantil, se entiende cómo este espacio ha construido su valor con el pasar de los años y cómo se resignifica cada tanto como centro principal de reunión, en lo que parece una dinámica recurrente que bien resume Spitaletta: “La felicidad de los pueblos es muy elemental, pero muy necesaria”.

  • Los esfuerzos para menstruar con dignidad en Colombia

     

    Paola Cañas / Manuela Suarez

    La copa menstrual está diseñada para usarse por un máximo de 12 horas, de acuerdo con Lina Paola Arias creadora de Isha.

    Imagen realizada por: Paola Cañas.

     

     

    En el país actualmente se desarrollan diversos proyectos enfocados en los derechos menstruales, los cuales proponen una visión completa que abarca el tema de la salud, en cuanto a la higiene y la calidad de vida, el componente pedagógico y las garantías legales que debe tener una persona para menstruar con dignidad.

     

    La licencia menstrual

     

    El 17 de agosto de 2021 la senadora Victoria Sandino del partido político Comunes, radicó la propuesta de licencia menstrual ante el Congreso de la República, un proyecto de ley que propone que las niñas, adolescentes y personas menstruantes que se encuentren en el sistema educativo, desde primaria hasta la educación superior, tengan el derecho a elegir libremente en su ciclo menstrual, un día de licencia para faltar a su institución de acuerdo con el impacto que le esté generando el periodo menstrual en su cuerpo.

     

    Tal y como lo afirmó Marcela Vega, asesora de la senadora en temas de salud pública, Los primeros días suelen ser donde hay mayores problemas de concentración, donde hay dolores por dismenorrea -la cual produce el cólico- donde la persona presenta mayor fatiga y hay una serie de circunstancias que causan estrés en la persona por el temor al manchado e incluso a la estigmatización”.

    Por ello, más allá de la carga paradigmática que puede tener esta propuesta, hay una intención pedagógica que hace un llamado a uno de los tabúes más frecuentes en Colombia sobre el tema: pensar que la sangre menstrual es sinónimo de enfermedad. “Queremos verlo desde el enfoque de la salud, porque esta es la que produce bienestar, calidad de vida y el buen vivir en las personas”, aseguró Vega.

     

    El 31 de marzo de 2022 el proyecto se aprobó por unanimidad en la Cámara de representantes y pasó a debate en la Comisión Séptima del Senado de a República y se espera que no quede entre las tareas aplazadas del saliente Congreso.

     

    En Colombia, según lo establece la Ley 5 de 1992 en sus artículos 140 y 141, pueden presentar proyectos de ley: Senadores y Representantes a la Cámara, Gobierno a través de sus ministros, altas cortes, Organismos de control, un número de ciudadanos igual o superior al 5% del censo electoral, un 30% de los concejales del país y un 30% de los diputados del país.

     

    Menstruación Consciente

     

    Hablar de bienestar es también identificar los lugares seguros, esos espacios donde las mujeres y personas menstruantes puedan compartir en comunidad lo que experimentan sus cuerpos. Por esta razón, el programa de Menstruación Consciente propuesto por la caja de compensación Comfama, se define como una alternativa saludable para hacer las paces con el ciclo menstrual y así poder educar correctamente sobre el tema.

     

    Este programa tiene tres enfoques principales; el primero consiste en el trabajo progresivo de visibilizar la menstruación como un acto natural para aprender a nombrarla sin prejuicios. El segundo, con una función más pedagógica, se basa en un estudio sobre la relación que poseen las niñas y adolescentes con su menstruación, con el propósito de entender cómo viven dicho proceso y así identificar las herramientas de higiene con las que cuentan.

     

    María Isabel Sanín, profesional de convenios complementadores de Comfama e integrante del programa, asegura que este enfoque ha sido indispensable para confirmar que la labor educativa va más allá de solo entregar toallas, copas o pantys, pues argumenta que es necesario enseñarle a las mujeres y personas menstruantes sobre su propio cuerpo, para comprender aspectos a nivel físico y emocional.

    El último enfoque y el que más atención ha tenido a nivel mediático, es el que respecta a los subsidios menstruales, iniciativa que busca que las niñas, jóvenes y personas menstruantes entre los 12 y 18 años puedan acceder dignamente a los productos de salud menstrual sostenibles pagando solo el 10% del valor total. “Definimos que los productos que queríamos entregar también serán de apoyo a una idea más sostenible para el planeta, por eso incluimos copas menstruales, toallas de tela y calzones absorbentes”. informó Sanín.

     

    Los derechos menstruales, un panorama para analizar

    El proyecto de ley de la licencia menstrual se une a la conversación sobre los derechos menstruales en Colombia, por ende, es necesario mencionar otros asuntos relevantes que se enmarcan en este mismo panorama, como la identificación de todas las opciones de higiene que existen e incluso el estar al tanto de las enfermedades que pueden desarrollarse en algunas mujeres y personas menstruantes.

     

    Para poder vincular correctamente este entramado de cosas, Helena Gómez, abogada de la Red Jurídica Feminista y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, profundiza en el significado de los derechos menstruales y lo que estos conllevan.

     

    “Hay dos sentencias que ordenan a las entidades a tomar medidas, una de ellas es la sentencia C 177 de 2018, que declaró la exoneración del IVA de los tampones y toallas. Este fue un logro muy grande por parte de la Corte Constitucional. Por otro lado, la sentencia T 398 de 2019 reconoce el derecho a la salud menstrual, por ende, responsabiliza a las administraciones de tener que proveer los elementos necesarios a las personas que no están en condición de adquirirlos”, explicó la abogada.

     

    Lo más interesante en todo esto, es que existe algo llamado condición natural, la cual es inherente a todos los seres humanos. Dicha condición plantea que, si las personas poseen un derecho, pero no pueden hacerlo tangible, el Estado está en la obligación de proveer los elementos necesarios, sin embargo, según la encuesta Pulso Social realizada por el Dane el 18.9% de las mujeres que se encuentran en condición de pobreza, no pueden acceder a los productos básicos de higiene menstrual ni a espacios limpios en los días en los que se encuentran menstruando.

     

    Por otro lado, es relevante mencionar la importancia del término persona menstruante que tanto el proyecto de ley como el programa de Menstruación Consciente emplean, pues este, según la abogada Gómez, permite reconocer que no todas las personas que tienen útero y menstrúan son mujeres. Aquello demanda entonces un reconocimiento a las diferentes identidades de género. “Cuando hablamos de mujeres menstruantes estamos invisibilizando y dejando de lado un montón de identidades que también menstrúan y necesitan la protección del derecho”, afirmó.

     

    Maya, por ejemplo, es una estudiante universitaria que prefiere utilizar el término de persona menstruante para definirse. Ella afirma que, aunque se siente cómoda con los pronombres femeninos, siente que su género fluye. “Hay días en los que me levanto súper marimacha y otros en los que me levanto súper princesa. A veces durante el día eso se revuelve, pero para mí es muy importante la distinción”. Por ende, afirma que un cuerpo no debe definirse como femenino porque menstrúe.

     

    La salud menstrual

    Si bien el proyecto de ley y el programa de Menstruación Consciente no pretenden abordar este tema desde el enfoque de enfermedad, es relevante reconocer que las mujeres y personas menstruantes pueden padecer diferentes dolores y complicaciones en sus ciclos que generan un impacto negativo en su salud.

     

    En cuanto a la parte emocional, la psicóloga Nataly Lopera Ruiz, resalta la existencia del síndrome premenstrual en el que la persona puede experimentar angustia, vulnerabilidad y sensibilidad, emociones que primero debe comprender para poder gestionarlas de la mejor manera.

     

    También comenta que los cambios del estado de ánimo se miden desde la frecuencia y la intensidad, por ende, es importante realizar un seguimiento a dichas emociones utilizando herramientas desde la psicología, como identificar las situaciones que más afectan. Lopera afirma que una buena salud mental durante el ciclo menstrual parte del aprendizaje sobre los procesos del cuerpo.

     

    Libertad Méndez, médica ginecóloga y magíster en salud pública, explica en términos generales que el ciclo menstrual es el periodo en el que el organismo se prepara para un eventual embarazo, el cual comienza el primer día de la menstruación y termina el día anterior del siguiente sangrado menstrual. En la mayoría de los casos ocurre entre 28 y 30 días, pero se considera normal si esto sucede entre 21 y 35 días.

     

    Durante cada ciclo se desarrolla en el ovario un ovocito que secreta hormonas, primero de estrógeno y luego de progesterona. Estas son las que realizan los cambios en el endometrio, la capa interna del útero, que se engrosa para recibir al eventual embrión.

     

    La menstruación se produce cuando el ovocito no es fecundado y se empieza a desintegrar, así que disminuyen los niveles de estrógeno y progesterona. Este panorama hormonal es la señal para que el útero empiece el desprendimiento del endometrio, produciendo el sangrado menstrual que dura entre tres a siete días.

     

    La sangre sale del interior del útero y se expulsa a través de la vagina. A veces esta sangre se acumula al interior del saco vaginal, lo que puede producir coágulos que no necesariamente indican una enfermedad.

     

    Durante los días de sangrado menstrual se pueden experimentar diversos cambios, como dolor de cabeza, sensibilidad mamaria, sensación de hinchazón, aparición de acné y cansancio. Algunas personas también pueden experimentar dificultad para dormir, dolores musculares o articulares, diarrea y cólicos.

     

    Estos síntomas se presentan con mayor intensidad en los primeros días de sangrado, algo que argumenta el proyecto de ley. Aun así, Méndez también comenta que algunas mujeres o personas menstruantes no presentan ninguna molestia en estos días.

     

    En general los dolores asociados a la menstruación se presentan en un gran porcentaje al inicio del ciclo, en los primeros tres años, pero hay personas que experimentan durante toda su vida molestias bastante intentas, por lo que Méndez recomienda no normalizar los síntomas que afectan las actividades diarias, con el fin de acudir a un profesional e identificar si existe una patología.

     

    Algo similar recomienda Luz Marina Araque, terapeuta menstrual, fundadora y directora de la Asociación Colombiana de Endometriosis e Infertilidad, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja en educar, sensibilizar y generar conciencia sobre la endometriosis y otras patologías que afectan exclusivamente a la mujer y personas menstruantes.

    Araque expone que en sus 10 años de trabajo y asesoría a más de 14 mil mujeres ha identificado que existe una normalización del dolor durante la menstruación, lo cual ha generado que muchas personas sean diagnosticadas de manera tardía en enfermedades como el síndrome de ovario poliquístico y la endometriosis, esta última es definida como una afección dolorosa y crónica en la que el tejido del útero crece fuera de él.

     

    “El 80% de nuestras afiliadas nos ha contado que empezaron con los síntomas a muy temprana edad y solo 8 o 10 años después acudieron al especialista debido a la normalización que hay sobre el dolor menstrual, pues su mamá y su abuela les decían que ser mujer duele, por ende, tener una menstruación dolorosa era parte natural del proceso”.

     

    Sin embargo, desde la Asociación se define a la salud menstrual, no solo como la ausencia de enfermedades relacionadas con el ciclo menstrual, sino como el estado de la completa salud física, mental y emocional. Por este motivo impulsan diferentes acciones de acompañamiento y orientación por medio de grupos de apoyo, talleres y charlas para las afiliadas, una apuesta similar que pretende desarrollar Menstruación Consciente.

     

    También abordan el tema de los dispositivos de gestión menstrual, los cuales recomiendan que sean sostenibles, amigables con el medio ambiente y sobre todo saludables, pues argumentan que algunas toallas y tampones de algodón poseen químicos, llamados disruptores endocrinos, que alteran el equilibrio hormonal.

     

    Pero reconoce que “todavía muchas mujeres, niñas y jóvenes en Colombia no pueden acceder a dispositivos para su menstruación, ni tampoco a lugares donde haya saneamiento y puedan manejarla adecuadamente”. Araque sustenta que esto genera inequidad de género, porque las niñas y jóvenes no asisten las mismas veces que los niños al colegio, por ende, esta situación limita su derecho a la educación, a la salud y a una vida digna.

     

    La acción más reciente de la Asociación es el proyecto de ley de la endometriosis radicado el 21 de septiembre del 2021 ante el Congreso de la República, el cual pretende que se reconozca a la endometriosis como una enfermedad crónica incapacitante, al tiempo que se propone la creación protocolos de diagnóstico temprano y de atención integral.

     

    La pedagogía sobre la menstruación

    La ginecóloga Libertad Méndez, argumenta que existe un desconocimiento generalizado debido a la ausencia de educación sexual integral, lo que ha generado que la mayoría de las mujeres y personas menstruantes no sepan cómo funciona su ciclo.

     

    El proyecto de ley, por su parte, pretende impulsar una pedagogía menstrual en las instituciones públicas y privadas del país, para que los niños, niñas y jóvenes se formen en una educación que les permita comprender asuntos relacionados con la menstruación.

     

    Esta apuesta por educar actualmente es desarrollada por organizaciones privadas, como Isha, una marca de productos de higiene menstrual que se enfoca, según Lina Paola Arias, una de sus creadoras, en brindar opciones amigables con el medio ambiente y en romper tabúes sobre el tema.

     

    Esta última acción la desarrollan por medio de la difusión de contenidos en redes sociales y la unión con fundaciones de diferentes partes del país con las que han dado charlas al tiempo que realizan donaciones a mujeres de bajos recursos. “Les hablamos sobre su anatomía. ‘Mírate en un espejo, tienes tantos orificios, de esto se tratan tus ciclos menstruales’ y luego les contamos cuales son todos los productos que existen para la menstruación”.

     

    Otra empresa interesada en los procesos pedagógicos es Bloom, uno de los aliados del programa de Menstruación Consciente, que actúa por medio de la academia menstrual Bloom, la cual surge después de entender la problemática sobre el desconocimiento de los derechos menstruales, buscando hacer eco del tema con las clases sobre educación sexual, para entender la menstruación como sinónimo de vida.

     

    “La realidad es que este vacío de educación sobre el cuerpo femenino está en todos los estratos socioeconómicos y en todas las comunidades. Es sorprendente verlo. No importa si tienes un PHD, hay mujeres que, teniendo altos niveles de educación académica, todavía desconocen su cuerpo” dijo Laura Restrepo, fundadora de Bloom.

     

    Laura Restrepo afirma que existe una problemática de salud pública en torno a la regulación de las copas menstruales en Colombia, debido a que no existe ningún organismo estatal que revise la calidad de los materiales de las copas, lo que permite que se utilicen productos no aptos para el cuerpo.

     

    Algunas actividades pedagógicas realizadas con comunidades de mujeres en diferentes lugares del país. Recopiladas de las redes sociales de Isha y Bloom por Paola Cañas.

     

    El impacto de la licencia menstrual

    Las personas pasan muchos años de su vida dentro instituciones que tienen como principal deber infundir algunas bases de conocimiento indispensables para el desarrollo de todo ser humano, por ello, la educación menstrual debería ser inherente a las obligaciones académicas.

     

    La senadora Sandino es completamente consciente de esto, por lo que es crucial en su proyecto de ley la alianza con las instituciones educativas. “Sin duda tenemos que hacer una articulación con la comisión sexta y las instituciones educativas porque dar un día no soluciona el problema, es solo una medida de mitigación, de aportar al bienestar, pero este se tendría que construir con medidas educativas”, afirmó Marcela Vega, integrante de su Unidad de Trabajo Legislativo.

    Es evidente que se reconoce el nivel de dificultad que acarrea este proyecto en cuanto a su incursión en los colegios del país -si es aprobada la ley- que incluso según lo explica María Luisa Aguirre, Sustanciadora en la Procuraduría General de la Nación: “El proceso es paulatino y su demora es relativa; pues normalmente para materializar el contenido de una nueva ley se requiere el uso de recursos públicos para la creación de comités, comisiones y demás cosas que la ejecución de la ley implique”.

     

    Pero ¿de qué modo puede hacerse más llevadero el proceso? teniendo la certeza que en las instituciones educativas hay una aprobación de lo que propone el proyecto de ley, en cuanto a que las mujeres y personas menstruantes se puedan ausentar sin previo aviso, asumiendo la responsabilidad de luego ponerse al día, pero sin ninguna implicación de falta que le pueda perjudicar su proceso académico.

    Julieta Tamayo, docente del Colegio Santo Ángel, afirma que el panorama es preocupante, pues la falta de las niñas implicaría también una responsabilidad extra por parte de los docentes de volver a explicarles algunas temáticas y ponerlas al día. “Para mí la licencia podría ser exitosa siempre y cuando las niñas estuvieran 100% comprometidas a ponerse al día de manera autónoma para que no se convierta en una obligación solo del docente”, expresó.

     

    Por otro lado, la hermana Magnolia López, rectora del colegio La Presentación del municipio de La Estrella, comenta que frente al proyecto de ley, es relevante que las niñas puedan informar de forma previa a una coordinadora o persona de confianza de la institución la causa de su falta, con el objetivo de emplear de forma correcta dicha licencia, permitiéndole a los directivos brindarle los cinco días de plazo en los que se pueden poner al día de sus clases, según sustenta el manual de convivencia de este colegio.

     

    De hecho, resalta que es indispensable abordar estos temas desde la naturalidad, sin distinciones, pues en las charlas que han realizado sobre el tema, reúnen a los niños y a las niñas para que aprendan sobre el ciclo menstrual. Tanto Tamayo como López coinciden en las que las niñas y jóvenes actualmente están más dispuestas a hablar del tema de su menstruación.

     

    La relación de las mujeres y personas menstruantes con su periodo

    A pesar de las nuevas miradas que posee este tema, existen tabúes que parten del desconocimiento y el estigma frente al periodo menstrual. A la lista se suman un sin fin de situaciones que pueden sonar absurdas, pero que culturalmente se han difundido y aceptado, por ejemplo, en zonas rurales y lugares alejados de las ciudades principales.

     

    “En las comunidades de Isla Fuerte, en el departamento de Bolívar, nos encontramos con mujeres que piensan que no pueden cargar bebés cuando están menstruando porque se ponen pujones, empiezan a llorar. Que no se pueden cortar el cabello, que no pueden sembrar ciertos cultivos o que ni siquiera se pueden acercar a las plantas porque las matan. Hay diferentes tipos de mitos que surgen por el desconocimiento y el estigma”, aseguró Laura Restrepo creadora de Bloom.

     

    Pero existen otros proyectos que le apuestan a una relación sana con el periodo menstrual, como Maitené, que se enfoca en acompañar procesos de transformación, definido de esta forma por su directora Naira Alejandra Villota, terapeuta y acompañante de procesos de salud femenina. En este se analiza el ciclo menstrual desde su conexión con los otros ciclos del cuerpo y los elementos exteriores encontrados en la naturaleza. “Estamos conectadas con el agua, con las montañas y el sol, con todo lo que tiene vida en la tierra”.

     

    También explica que la sangre es sagrada porque posee cierta información de las personas sobre su ciclo menstrual, por ende, recomienda emplearla para abonar la tierra. “Algunas mujeres prefieren revolver la sangre con agua y ponerla en las plantas. Hay otras que les gusta ir a las montañas. Las abuelas indígenas, por ejemplo, nos han enseñado que las piedras son un lugar especial para hacer esto”.

     

    Una discusión pendiente

    Si bien el proyecto de ley despierta diferentes opiniones y genera un debate necesario, será estudiado durante dos años en los que se espera que los derechos menstruales se ubiquen en la agenda política del país, con el propósito de que se aborden desde instituciones tanto públicas como privadas. Aquella atención al tema se relaciona con los objetivos de Menstruación Consciente, que al parecer pretende reunir diversas posturas y acciones que le han apostado a que las mujeres y personas menstruantes puedan vivir su ciclo menstrual con dignidad.

     

     

  • Ultimate: un vuelo reflexivo

     

    Conocer un deporte auto arbitrado es poco común y más si este ha estado en la sombra durante dos décadas mientras sus practicantes obtienen triunfos y reconocimientos internacionales. El espíritu deportivo basado en el fortalecimiento mental es lo más llamativo del ultimate frisbee.

     

    Por: Felipe García Solano / felipe.garcias@upb.edu.co

     

    Hablar del ultimate trae más dudas que certezas entre los aficionados del deporte en Colombia. Dos equipos de siete jugadores, un campo de 100 metros de longitud por 37 metros de ancho y un disco son los implementos necesarios para jugar un partido de este deporte que tiene una particularidad poco vista: es auto arbitrado.

     

    Esta práctica tiene herencias marcadas del fútbol americano, ya que comparte semejanzas con el terreno de juego y el propósito de llegar hasta un área demarcada con el disco para sumar puntos al marcador. No obstante, la forma de jugarlo es diferente, pues en el ultimate al tener el disco en las manos no habrá espacio de maniobra superior a la distancia que haya entre un pie anclado al suelo y otro como compás para moverse. Además, no habrá contacto físico cuando el lanzador tenga el disco en posesión. Lo demás resulta mera táctica de cualquier deporte: movimientos de desmarque, el contrincante intentado recuperar el disco y todo en pro de llegar hasta el área rival y anotar.

     

    Sin embargo, estas características no son lo que más llaman la atención del ultimate, sino su espíritu deportivo para poder auto arbitrar la práctica. Este modelo de reglamentación resulta extraño en Colombia donde el arbitraje es un protagonista primordial en cualquier práctica deportiva.

     

    ¿Cómo llega el ultimate a Colombia?

    A mediados de la década de 1990 de la mano de Corey Tyrrell, un ciudadano estadounidense, que llegó para estudiar en la Universidad de los Andes. Tyrrell en su tiempo libre comenzó a enseñarle a sus compañeros a lanzar el disco y algunas de las reglas del deporte. Ya en 1998 y luego de que la práctica se populariza entre los estudiantes, dos equipos de la universidad se reunieron para representar a Colombia en el campeonato mundial realizado ese mismo año en la ciudad de Mineápolis.

     

    Al mismo tiempo, en Medellín comenzaban a crearse grupos de personas que lanzaban el disco con una forma de juego similar al fútbol, todo esto sin que el ultimate llegara a la capital de Antioquia, adelantándose al fenómeno que años después ocurriría. Justamente tras el auge que tuvo el deporte en el país, en el 2000 en Medellín se realizó el primer torneo de ultimate frisbee, realizado en la Universidad EAFIT. A partir de aquel evento comenzó un entrenamiento más consiente teniendo en cuanta la experiencia que traían los jugadores de sus participaciones en Estados Unidos.

     

    Desde dicho torneo comenzaron los esfuerzos concretos por tener un deporte organizado y es por ello que en el 2007 se formó una asociación de deportistas que llegó hasta el 2013 cuando se comenzó el proceso de la Federación de Disco Volador en Colombia. Dicho proceso tardó cuatro años y fue en el 2017, cuando de manera oficial, el ultimate comenzó a ser regido por un ente nacional constituido que se encuentra bajo el Sistema Nacional del Deporte y que supervisa las diferentes ligas departamentales que existen.

     

    La presión constante, el gran desafío del ultimate

    Conociendo cómo llegó a Colombia y se afianzó como práctica regulada, hay que tener en cuenta que el ultimate mantiene bajo presión al lanzador, un factor clave para comprender su funcionamiento. El jugador que posee el disco no puede correr con él y la defensa le dará 10 segundos para que realice un pase, si pasa el tiempo estipulado y no realiza un lanzamiento, se le llamara “conteo” y el disco pasa a ser del equipo contrario.

     

    Con respecto a esa toma de decisiones instantánea, Mauricio Moore, entrenador del club femenino Revolution y de la Selección Colombia, afirma: “Obviamente esto hace muchísimo más exigente el juego porque yo tengo que precisar un pase en un lugar exacto con jugadores en movimiento que, seguramente, tienen cerca a otro que les quiere interceptar el disco”.

    La precisión, el tiempo y la calma en el ultimate son fundamentales para darle continuidad al juego, ya que si el disco cae al suelo será posesión del equipo rival. Foto: Felipe García.

     

    Si la presión de las decisiones deportivas resulta decisiva para el desarrollo del partido, hay que sumar que el ultimate es un deporte auto arbitrado que tiene como base el espíritu deportivo, allí resaltan las habilidades como el conocimiento de las reglas, el juego imparcial, la comunicación asertiva y la actitud respetuosa con los rivales.

     

    El aspecto de ser auto arbitrado no debe confundirse con el hecho de que no hay árbitro, pues todos los jugadores desempeñan esta figura, tanto así que el reglamento que abarca el deporte resulta ser complejo, pues hay que conocerlo a cabalidad; para poderse inscribir en un torneo nacional o internacional, cada jugador debe pasar un examen de reglamento en el cual se valida solo con el conocimiento del 100 % de las reglas, ya que es el mismo deportista quien se hace responsable de hacer cumplirlas dentro de la cancha.

     

    “No tener ese arbitro implica que todo el tiempo hay que realizar una reflexión interna, una auto revisión y además de tener unos niveles altísimos de autorregulación”, afirma Moore que, además, advierte que los altos niveles de adrenalina y de fatiga intervienen en la toma de decisiones.

     

    Cuando se discute una jugada entra al terreno lo que el entrenador de Revolution explica como verdad subjetiva, es decir: un jugador está seguro de una acción de juego, mientras que su rival también está convencido de que su punto de vista es el correcto y resultan así dos opiniones enfrentadas, es aquí donde entra otro factor determinante como la interpretación pues se discute para hallar cuál es esa verdad dando por sentado que en ninguno de los casos alguien está mintiendo. Tras tener esta discusión entre los dos jugadores implicados o se toma una decisión teniendo en cuenta los puntos de vista o se devuelve la jugada, permitiendo rearmar y reconsiderar lo que entonces debería haber sucedido.

     

    Para Santiago Zapata, psicólogo especialista en psicología de la actividad física y el deporte de la institución Universitaria de Envigado, hay unos factores importantes para entender el fenómeno del ultimate: “Debemos enfocarnos en la toma de decisiones, también en la concentración, autoconfianza, motivación, cohesión, ansiedad, entre otros que están presentes en todo momento del proceso deportivo, y que de una manera u otra, son importantes a la hora de tomar una decisión, sea de tipo arbitrario o de tipo deportivo”.

     

    El fortalecimiento mental, un as bajo la manga

    Buena parte de la práctica del ultimate tiene su eje en el fortalecimiento mental, pues es bien sabido que las reglas se tienen que aprender, pero ya es cuestión de cada jugador qué hace con lo que sabe. Este ítem resulta no solo trascendental para comprender el espíritu de juego, sino que tiene un impacto directo en lo competitivo, físico, técnico, táctico y estratégico que se articulan para darle un mayor margen al trabajo mental como lo hace Mauricio Moore en sus labores de director técnico:

    “Le doy un peso fundamental al trabajo de lo que yo denomino fortalecimiento mental porque yo entiendo que el deportista sea ante la norma, sea ante la fatiga, sea ante el conflicto, ante la escasez de dinero para un viaje, sea ante lo que sea uno de los factores que va a ser diferencial que va a permitir que el deportista vaya más allá de esos límites especialmente es el trabajo mental, el fortalecimiento mental”.

     

    A todo este conglomerado de factores que se entrenan dentro del ultimate se le conoce como forma deportiva en el Sistema Nacional del Deporte, en donde se toma como principio fundamental la concordancia entre esos elementos físicos, técnicos, tácticos, estratégicos y psicológicos.

    La comprensión colectiva les permite a los equipos tener mayor fluidez en las dinámicas del juego y esto se consigue con un trabajo grupal que complemente toda la forma deportiva. Foto: Felipe García.

     

    Respecto a esta temática Santiago Zapata cree que al hablar de fortalecimiento mental se puede referir a ciertas habilidades o destrezas que posee un deportista para ser fuerte mentalmente. No obstante, en la práctica del ultimate cada deportista puede adquirir habilidades deportivas que van a fortalecer a la persona en el ámbito mental sin desviarse de uno de los principales focos: antes de ser deportistas, somos personas.

     

    Para Zapata, es precisamente esta condición la que se debe entrenar más en un deporte con la filosofía del ultimate: “La presión que se genera en el juego mientras se está compitiendo es un tema netamente psicológico y que sí afecta el rendimiento deportivo, es por ello por lo que debe de ser importante entrenarlo para mantener la salud mental de los deportistas en óptimas condiciones”.

     

    Herramienta de transformación social

    El ultimate tiene unos valores representativos y característicos que hacen la diferencia comparándolo con cualquier otra práctica deportiva, sin embargo, como bien lo dice Mauricio Moore, el factor historia pesa a la hora de no tener un reconocimiento en el ámbito nacional.

     

    Sumado a lo anterior, hay un factor de evaluación dentro del deporte que lo hace aún más equitativo, ya que al final de cada partido los rivales se evalúan entre ellos con una planilla que tiene cinco ítems que son reglamentados por la Federación Internacional. “Ese puntaje es muy, muy importante… es el rival después de que se acaba el partido que califica qué tan justo fuiste, qué tan cordial, es todo un reto”, asegura Moore.

     

    Este conjunto de valores marcan en el deporte una herramienta que no solo funciona en pro de una disciplina deportiva, sino que aportan a que el practicante tenga claro el manejo de emociones y cómo llevarlas a la práctica sin que afecte el rendimiento o forma de sus contrincantes, como lo afirma Zapata: “Esta disciplina deportiva lo que busca es incentivar los valores deportivos y competitivos como el respeto, la honestidad, la responsabilidad, la toma de decisiones, el juego limpio, la cohesión de equipo, entre otros. Además, de fortalecer habilidades comunicativas como la asertividad”.

     

    Tener bajo control las emociones en los escenarios competitivos les permitirá a los jugadores tomar conciencia de cómo actuar cuando tengan presión en el deporte y en el día a día. Foto: Felipe García.

     

    El ultimate no es un instrumento únicamente deportivo, sino que sirve como herramienta educativa porque para llegar a un acuerdo se tendrá que dialogar y escuchar al otro, como lo confirma Moore: “Llegar a acuerdos, hablar, escuchar son cosas que no están dadas en nuestra sociedad ni latinoamericana y mucho menos la colombiana”, por ende, el ultimate marca un camino en el que se puede abarcar mucho más que la simple competición.

     

    El ultimate logra demostrar que el deporte es un medio de cambio social poderoso, en vista que, sus bases de fortalecimiento mental logran resultados significativos que se reflejan en el comportamiento de sus practicantes.

     

  • “Ya no cabemos”: el reto de la movilidad en Medellín

    Contingencias con el Metro, los eventos climáticos y otras situaciones ya cotidianas, nos han mostrado la importancia y los problemas del sistema de transporte en la ciudad. La pandemia dejó sus huellas y su utilidad depende de los hábitos de la ciudadanía. ¿Cómo se mueve Medellín?

     

    Juan Manuel Cano Londoño – periodico.contexto@upb.edu.co

     

    La congestión vehicular que vive Medellín en la actualidad no es un tema nuevo. La movilidad es una de las temáticas que más preocupa, desde hace varios años, a quienes habitan y transitan por la ciudad. Pero sí es un escenario extraño, tras varios meses en los que las calles y avenidas de la capital antioqueña disminuyeron considerablemente su flujo debido a la pandemia por COVID-19.

     

    Hernán Arias, que se desplaza diariamente a su lugar de trabajo en automóvil, cree “que la movilidad está pésima, no hay por donde transitar”. Cuenta que últimamente se ha demorado alrededor de cuarenta minutos en un trayecto que, incluso antes de la pandemia, lo hacía en menos de media hora.

     

    “El comercio se reactivó en general, entonces hay más vehículos, motos y personas circulando. Ver las calles de esta manera hace pensar que ya todo está en la ‘normalidad’, como hace dos años”, dice.

     

    Doris Londoño utiliza transporte público colectivo desde el occidente hacia el sur de la ciudad y siente que el tiempo de viaje de su trayecto ha aumentado: “ahora me toca salir más temprano si quiero llegar a tiempo. Muchas veces me ha pasado también que me va mejor bajándome del bus, varias cuadras antes de mi destino, para irme caminando porque el ‘taco’ no se mueve”.

     

    Como ellos, miles de ciudadanos se enfrentan diariamente al caos vehicular de la ciudad, ya sea desde el transporte particular (carros y motos) o desde el transporte público.

     

    La Secretaría de Movilidad de Medellín tiene identificados algunos puntos neurálgicos en la ciudad, en los cuales ha implementado una estrategia de regulación y control con guardas de tránsito. La autopista norte y sur, la avenida 33 y la avenida Oriental son los corredores viales donde se presenta la mayor congestión.

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    Puntos neurálgicos la movilidad en Medellín. Con datos de la Secretaría de Movilidad de Medellín.

     

    La reactivación económica y el consecuente incremento en el número de viajes y de vehículos circulando, además del insistente llamado de la ciudadanía a las autoridades, generaron que el Área Metropolitana del Valle de Aburrá – AMVA anunciara a finales de agosto de 2021 la instauración de un nuevo pico y placa.

     

    La medida empezó a regir el pasado 6 de septiembre con algunas modificaciones, como la prohibición de circulación para vehículos solo dos veces al mes, la inclusión de las motos de cuatro tiempos y el cobro por congestión. Tras casi un mes de haber sido implementada la determinación, solo entre el 5 y el 10% de los vehículos salieron de circulación diariamente y la reducción del tiempo de los viajes no fue significativa (12%).

     

    En medio de varios ajustes y lo que para muchos se interpretó como indecisiones del gobierno local, Carlos Mario Mejía, secretario de Movilidad de Medellín, sostuvo que esta medida “no es la solución, no es la panacea. No va a acabar con los problemas grabes de movilidad que tenemos”. La entidad argumenta que han implementado otras acciones para mitigar el caos, como la sincronización semafórica y la instalación de una mesa de crisis, que permita tomar mejores decisiones.

     

    Han influido también otras situaciones como los problemas de funcionamiento con varios semáforos, algunos, víctimas de vandalismo durante el Paro Nacional y robos continuados, el mal estado de la malla vial en algunos puntos clave y la escasa presencia de agentes de tránsito en los horarios de mayor tráfico.

    La autopista sur es uno de los corredores viales donde se presenta mayor congestión en horas pico. Foto: Juan Manuel Cano.

     

    En un foro realizado por Camacol el secretario Mejía consideró que es necesario crear una “gran mesa de la movilidad”, que reúna a los gremios y sectores sociales para que haya un aporte de cada uno y se busquen soluciones, pues “somos un valle rodeado de montañas: ya no cabemos. Entonces hay que buscar alternativas”.

     

    Y es que el parque automotor ha tenido un incremento exponencial en los últimos 25 años en el Valle de Aburrá, pasando de 201.505 vehículos (entre autos y motos) en 1995 a 1.788.927 vehículos en 2020, lo que significa un aumento de 788%. Una flota numerosa que, aunque solo representa alrededor del 30% de los viajes, genera un atasco cada vez mayor.

     

    Entonces, ¿cuál es la alternativa? La respuesta radica, según el Plan Maestro de Movilidad y los expertos consultados, en el fortalecimiento del Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá –el cual agrupa el sistema masivo y el colectivo–para que se convierta en la espina dorsal de la movilidad en la ciudad – región.

    Un objetivo que la contingencia sanitaria impactó directamente. Este sector, a pesar de nunca haber parado por completo, fue uno de los más afectados debido a las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia, dejándolo en una crisis que amenaza hoy su operación.

     

    Crisis y transformación

    El 20 de marzo de 2020 inició la “cuarentena por la vida” en Antioquia, una medida que pretendía preparar a la ciudadanía para los posibles futuros confinamientos debido a la llegada de la COVID-19 al país. Las personas se resguardaron en sus casas y la gran metrópoli que encierra el Valle de Aburrá, de cuatro millones de habitantes, pasó a ser un pueblo fantasma.

     

    La medida, que parecía temporal, se fue extendiendo a la par que la enfermedad avanzaba. Las calles se despojaron del peso de los vehículos y, con ellos, la ciudad descansó de su ruido y contaminación por varias semanas.

     

    Para John Jairo Posada Henao –quien es especialista en Vías y Transporte, doctor en Ingeniería y profesor de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional– el confinamiento “provocó dos grandes impactos en la movilidad: uno para los usuarios y otro para los prestadores del servicio”.

     

    El experto considera que el aislamiento, en cuanto a los prestadores, “tuvo un efecto económico muy duro, pues bajó el ingreso, pero muchos de los gastos propios de la operación del servicio se mantuvieron”. El AMVA, por su parte, estima que “entre los meses de febrero y abril de 2020 se tuvo una reducción hasta del 85% en la movilización típica de pasajeros”, tanto en el transporte público colectivo como en el masivo.

     

    En junio de ese año se dio una mayor flexibilización del aislamiento de las personas y se comenzó una paulatina apertura de la economía. A pesar de esto, “nuestro sector creció muy lentamente y casi todo ese año fue de incertidumbre”, comenta Jaime Sánchez, presidente de la Corporación de Transportadores Urbanos – CUT, que cuenta con 19 empresas afiliadas.

    El 28% de los ciudadanos se movilizan principalmente a pie, siendo este el modo de viaje con mayor porcentaje en el Valle de Aburrá.

    Foto: Juan Manuel Cano.

     

    Los meses del confinamiento estricto de la población, la tímida apertura económica y los picos de la pandemia, que obligaban a restringir de nuevo la movilidad, durante 2020 generaron que estas empresas públicas y privadas sufrieran una crisis de la que incluso hoy no se han podido recuperar.

     

    El Metro de Medellín, por ejemplo, indicó en un comunicado que actualmente moviliza 760.000 pasajeros, una “afluencia cercana al 63% de los que se movilizaban antes de la pandemia”. Esta disminución de los usuarios ha generado que el sistema presente pérdidas de hasta 500 millones de pesos al día.

     

    El transporte colectivo de buses, por su parte, cuenta con una cifra similar de ocupación del 65%, que Sánchez ve con preocupación pues estima que “para el 2022 haya una recuperación cercana al 80%, pero sabemos que el 100% [en relación a la afluencia de 2019] ya nunca lo vamos a lograr”.

     

    El profesor Posada es más optimista: “En principio, la misma demanda que se tenía en 2019 no se va a volver a tener. Pero digo en principio porque la ciudad sigue creciendo y las personas que llegan son las que van a empezar a suplir los que se están quedando en casa. ¿Cuánto se va a demorar esto? No sé, pero se puede conseguir con la evolución de la ciudad en el tiempo”.

     

    Ambas posturas obedecen a la evidencia de nuevas dinámicas sociales en la ciudad: “Hoy la movilidad está muy compleja, y para mí la explicación inmediata es que hay más vehículos o hay un comportamiento diferente en los ciudadanos”, explica Posada en referencia al impacto en los usuarios.

     

    En su cuenta de Twitter, quien fuera secretario de Movilidad de Medellín en diciembre de 2020, Carlos Cadena Gaitán, estimaba que nuevas dinámicas como el “teletrabajo, el estudio virtual y los cambios en la vida cotidiana (con estrategias como la telemedicina, el comercio electrónico y los eventos en línea)” impactaban directamente en la movilidad.

     

    Aunque podría pensarse que esta transformación generaría una disminución en los viajes, para Posada las nuevas dinámicas –que “no solo se van a mantener, sino que se van a potenciar”– pueden estar causando lo contrario: “La libertad horaria de los ciudadanos ha permitido que las personas salgan por motivos diferentes a los laborales, ya sea por ocio, descanso, suministros o por cumplir sus necesidades. Esto lo hacen a cualquier hora, generando que haya mayor tráfico durante el día”.

     

    El reto que se mantiene

    El periodista, escritor y urbanista antioqueño, Darío Ruiz Gómez, en su libro Mirada de ciudad (2016), comenta que “las vías urbanas se planifican para distribuir el tráfico y para lograr un único objetivo: la rapidez del desplazamiento”. El apartado, titulado El caos vehicular, describe cómo los carros y las motos se han tomado rápidamente las ciudades hasta haber logrado ser ellos los protagonistas, antes que los mismos ciudadanos.

     

    “El desplazamiento no puede ser una tortura desquiciadora del ánimo cívico, sino una positiva experiencia que incorpora aquellos territorios que desconocíamos”, apunta el urbanista. Para que esto no ocurra, el Valle de Aburrá cuenta con El Plan Maestro de Movilidad, el cual se enfoca en una sostenibilidad ambiental y que pretende una conexión estratégica entre los diez municipios del valle.

     

    El documento, además, realiza un diagnóstico de la movilidad y muestra cómo se desplazan los ciudadanos metropolitanos.

     

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    Cifras clave de la movilidad en Medellín.

     

    El objetivo de este instrumento de planeación es establecer directrices y lineamientos a corto, mediano y largo plazo, teniendo como horizonte al año 2030. El Plan, publicado en enero de 2020, plasma la visión de movilidad que se quiere tener en la ciudad – región, la cual pone al servicio de transporte público en el centro de la discusión.

     

    Teniendo en cuenta que no fue diseñado antes de la contingencia sanitaria y, por lo tanto, no se incluyeron en el estudio las nuevas dinámicas sociales, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, entidad encargada de su formulación, está “adelantando el proceso de contratación para realizar encuestas longitudinales, cuyo objetivo principal es evaluar el impacto en los patrones de movilidad”, y a partir de los hallazgos arrojados decidir qué cambio se deben realizar.

     

    Ante la nueva realidad, la entidad cree que la clave es fortalecer “proyectos que busquen la sostenibilidad de nuestro territorio y que vayan de la mano de la reactivación económica y la emergencia sanitaria”, tales como “la construcción del Metro de la 80, la estructuración final del tren multipropósito, la viabilidad técnica del metro subterráneo, el diseño y construcción de cicloinfraestructura con el continuo mejoramiento del sistema EnCicla y la evaluación de las medidas de gestión de la demanda (pico y placa)”.

     

    Aspectos que coinciden con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11, proyectado por Naciones Unidas, el cual busca “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Una iniciativa que incluye el acceso y la calidad del transporte, “en particular mediante la ampliación del transporte público”, como uno de los caminos para que este objetivo se pueda realizar.

     

    Aunque el profesor Posada considera que “en temas de movilidad y transporte nunca tendremos la solución mágica que arregle todos los problemas”, la apuesta por una ciudad menos motorizada es la correcta, además de que está en sintonía con las nuevas dinámicas: “tenemos que aprender a usar más el transporte público. No se trata de dejar de utilizar el vehículo particular, lo que se pretende es que todos comencemos a disminuir su uso y que seamos unos ciudadanos más conscientes de cómo nos movemos”.

     

    Según el experto, el principal reto radica, entonces, en generar esa consciencia en la ciudadanía: “es fundamental que seamos más educados como sociedad, tanto los transportadores como los usuarios. Ambos tenemos que ‘dar el brazo a torcer’ en algunas cosas para que podamos mejorar”.

     

    Los esfuerzos de las autoridades y los ciudadanos, de igual forma, deben estar dirigidos a fortalecer los modos activos (como caminar o hacer uso de la bicicleta), gestionar la demanda del transporte privado, pensar en la conectividad del territorio y priorizar la visión de cero (la estrategia de reducción de accidentes viales).

     

    De lo contrario, en sintonía con Ruiz Gómez, movilizarse en la ciudad será una “tortura desquiciadora” y el “ánimo cívico” de los medellinenses continuará en decadencia.

    A pesar de no superar el 70% de ocupación, el Metro opera con toda su flota disponible en las horas pico y realiza monitoreo de la afluencia en tiempo real para tomar medidas que optimicen la prestación del servicio. Foto: Juan Manuel Cano

  • El plan de leer en Medellín

     

     

    Paola Cañas Tamayo / Daniela Uribe Naranjo

     

    En la oferta cultural de Medellín numerosos proyectos promocionan la lectura y la escritura en la población joven. Se destacan el Sistema de Bibliotecas Públicas, los Eventos del Libro y, por supuesto, su respectiva política pública: el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad (Plan LEO).

     

    Las palabras fueron el tema de la Fiesta del Libro en 2021. Fotografía: Paola Cañas.

     

    Los colores de los libros resaltan entre los tonos neutros de la madera de las repisas, las luces cálidas acompañan el ambiente sugiriendo una lectura creativa y experiencial con todos los sentidos. Entre la diversidad de propuestas por vivir aventuras lectoras se asoman las invitaciones para relatar lo que se siente pues, usualmente, después de leer se busca escribir desde una perspectiva propia del mundo, ejercitando la capacidad para transmitir ideas en el papel y en voz alta.

     

    La aventura más visible suele ser la Fiesta del Libro, que este año realiza su edición número 16. La fiesta, un concepto dado para enfatizar en la promoción de la lectura más que en la venta de libros, se ve reflejado en el ambiente que ya es famoso entre los visitantes al Jardín Botánico y a los demás Eventos del libro, reconocidos por incluir talleres, carpas (una de ellas el bibliocirco de Comfenalco), el cuentódromo y lecturas en voz alta; así como una gran variedad de conferencias, charlas, conversatorios y lanzamientos de libros.

     

    Desde 2019 el principal de los Eventos del libro ocupa 184 000 m², que incluyen los espacios de Carabobo, Parque Explora, Parque de los Deseos o de la Resistencia y el Centro Cultural de Moravia, así lo explicó Sebastián Trujillo, subsecretario de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio, quien comenta que en ese mismo año asistieron 500 mil personas. En 2020, el evento se realizó de forma virtual, debido a la pandemia del Covid-19, y aún así alrededor de 303 mil personas se conectaron e interactuaron en las transmisiones. En 2021, las actividades se limitaron solo al Jardín Botánico por la crisis económica que todavía golpea al país y a las finanzas de los eventos públicos.

     

    Según Trujillo, la apuesta de Medellín por convertirse en una ciudad lectora empezó con el establecimiento del proyecto Parques Biblioteca hace más de 15 años. Los Eventos del Libro también hicieron parte de este interés, pues desde el 2007 la Alcaldía decidió realizar un espacio similar a una feria del libro.

     

    Los otros dos eventos son la Feria Popular Días del Libro en el barrio Carlos E. Restrepo y la Parada Juvenil de la Lectura. Los Eventos del Libro son liderados actualmente por Ana Piedad Jaramillo, con un equipo de trabajo que durante todo el año estructura estrategias para acercar a la ciudadanía con la lectura y la escritura.

     

    Otra de las grandes apuestas, que es constante durante todo el año, es el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. A pesar de que el sistema como tal fue constituido hace relativamente poco, con el Acuerdo 048 del 2006, desde el siglo XIX, exactamente en el año 1870 se creó la Biblioteca Pública del Estado, según la cronología presentada por la página web de LEO.

     

    Salón La Piloto durante la Fiesta del Libro y la Cultura en 2021. Fotografía: Paola Cañas.

     

    En total, el Sistema de Bibliotecas Públicas cuenta con 36 unidades de información, de las cuales 22 son consideradas bibliotecas y, con la consolidación del Acuerdo 048, son administradas por la Biblioteca Pública Piloto, una entidad descentralizada del orden municipal, fundada en el año 1952 por la Unesco y el Gobierno colombiano. La Piloto cuenta con otras cuatro filiales en San Javier – La Loma, Campo Valdés, San Antonio de Prado y Castilla.

     

    Todas cuentan con diferentes servicios, incluso actividades itinerantes, la más reconocida en este sentido ha sido la Biblioteca España, pues al no contar con una infraestructura, su equipo de trabajo se ha puesto en la tarea de llevar la lectura a diferentes lugares.

     

    Por su parte, el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad (Plan LEO), es una política pública que acompaña los proyectos que pretenden relacionar a la ciudadanía con actividades lectoras. Así mismo, de este ecosistema LEO hacen parte todas las organizaciones orientadas al tema, todo emprendimiento, fundación, biblioteca, editorial y evento.

     

    También desarrolla proyectos como el Fondo Editorial, que publica libros ganadores de becas, el Seminario Abierto del Observatorio de Lectura y los estímulos de literatura que se otorgan para novelas, cuentos, poesías, textos periodísticos, ensayos y novelas gráficas, y hasta para las bibliotecas comunitarias. Según el subsecretario, este año los estímulos para las organizaciones son de 480 millones de pesos.

     

    El órgano que asesora a esta política pública es el Comité Interinstitucional del Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, compuesto por 24 aliados, algunos de ellos son: la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia, la Biblioteca Pública Piloto, la Universidad Pontificia Bolivariana, las cajas de compensación Comfama y Comfenalco, Fundación Ratón de Biblioteca, Prensa Escuela, el Sistema de Bibliotecas Públicas y los Eventos del Libro.

     

    Natalia Duque, profesora de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia y miembro del Comité Interinstitucional del Plan LEO, resalta que el interés de la ciudad por la promoción de la lectura y escritura no es reciente. Duque explica que el fomento de la lectura viene desde los años 70 e incluso menciona a las lecturas en voz alta que realizaba María Cano (1887-1967) a quienes no sabían leer, un ejercicio que cuenta como promoción de lectura.

     

    Carpa de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia, unidad académica que desde 1956 se encarga de fortalecer el desarrollo de las bibliotecas, la lectura, los archivos y la cultura de la información en la ciudad. Foto: Daniela Uribe Naranjo.

     

    Por otro lado, Didier Álvarez, profesor asociado de la Universidad de Antioquia y exmiembro del Comité Interinstitucional del Plan LEO, quien evidenció el desarrollo de las bibliotecas por 40 años, afirma que el ámbito bibliotecario ha tenido un papel importante en el impulso de iniciativas de lectura, escritura y, de forma reciente, la oralidad. El profesor ha sido bibliotecario desde 1979 y comentó un poco del desarrollo que ha visto en la ciudad.

     

    Para la década del 70 se crearon las bibliotecas de las cajas de compensación, primero Comfama y luego Comfenalco, quienes iniciaron el movimiento bibliotecario público. Sobre todo Comfenalco, que instaló un modelo moderno y exitoso que puso a la ciudad en una sintonía cosmopolita respecto a lo que se estaba haciendo internacionalmente. Después, a mediados de los 80, se desarrollaron las bibliotecas escolares y se creó la primera red de bibliotecas público – escolares del municipio, que después pasaron a formar parte del sistema actual.

     

    Resalta que el Comité es una instancia política de discusión, no un espacio en el que se deben evidenciar los juegos de poderes y en ese argumento se apoya para sostener que una de sus falencias es centrar todo el apoyo a los Eventos del Libro, pues sostiene que las organizaciones que establecen acuerdos de cooperación con la municipalidad deberían ser las encargadas, mientras el Comité se centra en su tarea política de asesoramiento.

     

    Así mismo, comenta que el Plan LEO necesita discutirse constantemente, desde perspectivas políticas, pedagógicas, estéticas y éticas. Destacó que la pandemia supuso numerosos retos como el de continuar con los proyectos que se han establecido para acercar a los jóvenes con el lenguaje. «Las bibliotecas públicas y escolares deben renovar las relaciones con los jóvenes. Es hora de poner en discusión lo que hacen las bibliotecas con este público», sostuvo.

     

    Talleristas de Prensa Escuela liderando actividades de conversación con jóvenes en la Fiesta del Libro y la Cultura. Foto: Paola Cañas.

     

    Técnicas de seducción

    Prensa Escuela, un proyecto que hace parte del Comité Interinstitucional, es liderado por El Colombiano como uno de sus programas de responsabilidad social, cuyo objetivo es formar a la ciudadanía de forma responsable, por medio del uso adecuado de la información de actualidad; así lo expone Clara Tamayo, una de las coordinadoras, quien resalta que es fundamental que un maestro pueda contextualizar los procesos de aprendizaje de sus estudiantes por medio de contenidos periodísticos.

     

    Este programa surgió en Colombia en el año 1993 como una iniciativa de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación y la Cultura (OEI) apoyado por el Ministerio de Educación y de lo que en ese momento era la Asociación Nacional de Diarios de Colombia, que hoy es la Asociación de Medios Informativos.

     

    Actualmente, la realización de talleres con la comunidad estudiantil, es una de las principales estrategias desarrolladas gracias al apoyo de la Universidad Pontificia Bolivariana y la Universidad de San Buenaventura.

     

    Tamayo también comenta que el reto más grande que tienen es brindar elementos a los jóvenes para que construyan sus propios criterios, resaltando la importancia de hacerse responsable de lo que se opina. «La información juega un papel fundamental en el proceso de formación política de una persona, el reto es cómo hacerlos conscientes de eso».

     

    La empatía también juega un papel fundamental en este proceso de formación, debido a que por medio del conocimiento de historias diferentes, que se comparten en los medios de comunicación, se pueden comprender las situaciones diversas a las que se enfrenta una persona, lo que genera una mayor conciencia de las dificultades y problemáticas evidenciadas en la ciudad.

     

    Complementando con la lectura crítica que propone Prensa Escuela, Tatiana Sierra, promotora de lectura de Comfama, expresó con entusiasmo la necesidad de no solo leer libros, sino leer el entorno y el mundo en general. Desde Comfama y, de hecho, desde las bibliotecas del sistema proponen una lectura del cine, de las personas, del ambiente e, incluso, de parar un momento para mirar las formas de las nubes, también como una forma de leer.

     

    Así mismo, comentó sobre su experiencia dando talleres en los colegios: «A mucha gente no le gusta leer y les da pena confesarlo (…), les pregunto a los chicos y chicas a quién le gusta leer y el 80 % levanta la mano, yo les digo: “No, relajados, de verdad”, y quedan tres con la mano levantada. Se debe desestigmatizar eso, porque yo siento que leer es como una cosa que se ve muy alta para los intelectuales», planteó Sierra.

     

    Una de las tácticas es acompañar a las personas, si a la gente no le gusta leer, le preguntan las razones y piensan en qué hacer para que lea y no solo libros, sino desde otras maneras, comprendiendo que cada quien tiene su ritmo y sus propios gustos.

     

    Por ello, cuentan con diferentes actividades que pretenden aproximar a los jóvenes con el mundo de la lectura, como los clubes de cine, tertulias, clubes de poesías, costureros, la Biblioteca Móvil que se desplaza por varios municipios, las bibliotecas humanas, que permiten el espacio de conversación con personas conocedoras de los libros y clubes de lectura crítica de la prensa.

     

    Por otro lado, explicó que una de las estrategias que más les ha funcionado han sido los bonos de lectura, los cuales permiten a los beneficiarios de la caja de compensación comprar libros con descuentos, el valor que se brinda es de acuerdo con la categoría a la que se pertenezca y pueden reclamarlo en Eventos del Libro, donde Comfama hace presencia.

     

    Una mirada similar ofrecen Ana Carolina Montoya y Elizabeth Matallana, promotoras de lectura de la Biblioteca Pública Piloto. Elizabeth, quien ha trabajado con niños y adolescentes, comentó: «Hemos pensado que la lectura no puede ser un asunto reservado para unos pocos de una manera quieta, inmóvil, aburrida, sino que siempre hemos pensado que la lectura debe ser un asunto de experiencia».

     

    A su vez, Ana Carolina Montoya narra una de las dinámicas que hasta ahora les ha funcionado mejor: «Lo que hacemos en los clubes de lectura es que cuando vamos a abordar, por ejemplo, una crónica, hacemos que esa crónica que los chicos leen trascienda a experiencias de exploraciones vitales. Si leímos algo sobre los mercados que hay debajo la estación Prado del metro, además de leerla, ir a visitar ese lugar, para que este atraviese los órganos de nuestros sentidos, lo visual, lo olfativo, el tacto, lo auditivo y conversar sobre lo que les llamó la atención».

     

    Explica que también invitan al escritor de la crónica, que es algo que impacta mucho a los jóvenes, pues el texto deja de ser algo abstracto y hace que piensen: «Yo viví un montón de cosas con este texto y me proporcionó un montón de cosas, de exploraciones que no se me van a olvidar y que pude conocer más de mi ciudad, de su idiosincrasia a partir de esa crónica».

     

    Por supuesto, cada público tiene sus características y retos. En cuanto a las dificultades de trabajar con el público joven, Tatiana Sierra manifiesta que es complejo captar su atención, pero argumenta que se debe a la transición de edad. Elizabeth Matallana resalta el aspecto de la constancia, pues un club de lectura puede comenzar con quince adolescentes, pero a las sesiones solo asisten de a cuatro, cinco o seis y no siempre son los mismos.

     

    Sobre el tema, la psicóloga Lina Medina, quien trabaja con adolescentes en la Institución Educativa Presbítero Juan J. Escobar, explica esta transición que se vive en la juventud. En un primer momento, hace alusión a los cambios hormonales y físicos, además de que en la adolescencia se crean nuevas estructuras neuronales, por lo que psicológicamente comienzan a tener un pensamiento más crítico, porque captan más información de su entorno y la procesan mejor.

     

    Es una etapa compleja porque están aprendiendo todo el tiempo y sus cambios los lleva a tener emociones muy variadas en un solo día. Adicionalmente, se debe mencionar que la adolescencia no es igual para todos, para algunos puede ser temprana o tardía, así que ni los mismos chicos crecen al mismo tiempo.

     

    Igualmente, Medina identifica a las actividades de lectura y escritura como componentes importantes a la hora de realizar terapia psicológica. Por un lado, la lectura desarrolla la inteligencia, ayuda a adquirir vocabulario y, por lo tanto, será más fácil para la persona expresar una emoción o un deseo. Con la escritura se tiene un esfuerzo mayor, pues es más complejo y refuerza el desarrollo neuropsicológico. Así mismo, Lina le recomienda a sus pacientes lecturas que pueden ir de acuerdo con su situación para que reflexionen sobre su propia vida y, a veces, cuando es difícil expresar en voz alta lo que quieren decir, acudan a la escritura.

     

    Si bien alentar a los jóvenes a participar de las actividades puede ser complejo, no significa que no se interesen por las mismas. De hecho, Ana Carolina Montoya y Elizabeth Matallana mencionaron algunas de las estrategias que les han funcionado para que los adolescentes se sientan más atraídos.

     

    En primer lugar, es importante conversar sobre sus intereses para identificar qué temáticas les gustaría explorar o profundizar. «Hemos encontrado que les gusta mucho el manga y establecen así su estilo de vida, desde su estética, su apariencia y algunas formas de comunicarse», describe.

     

    Además del manga se sienten atraídos por el terror, la ciencia ficción y la novela policíaca, aunque no son los únicos temas y cada quien tiene sus particularidades. En concordancia con lo anterior, en la Piloto abrieron el Club de Lectura Medianoche, precisamente para tratar las temáticas. El club se reúne los jueves a las 7:00 p. m. con sesiones virtuales y presenciales.

    La virtualidad se volvió un nuevo escenario de los Eventos del Libro. Captura de pantalla durante una conversación sobre la literatura de Carolina Andújar, el 16 de septiembre de 2021. Foto: captura por Daniela Uribe.

     

    Durante la sesión del Club de Lectura Medianoche, liderada por Cristian Jaramillo de Fantasmagoría, se discutió sobre bandas de rock, metal y punk, hasta teorías de conspiración, como por ejemplo, que Kubrick grabó el aterrizaje falso a la Luna. Esto último animó a los jóvenes a participar de la conversación. Una de las reflexiones que realizó Jaramillo es que el terror es más que saltar en el asiento, sino también hacer sentir incomodidad, así como también existen diferentes experiencias con el horror: «¿Cómo nos va a dar terror lo anglosajón, un Michael Myers, cuando se escucha que aquí en el Éxito estaban picando gente?», planteó.

     

    Como se ha podido evidenciar, existe una gran diversidad de metodologías y propuestas para promocionar la lectura y la escritura en todas las edades, desde la sala infantil hasta proyectos como los Abuelos Cuenta Cuentos del Sistema de Bibliotecas. En la misma medida funciona para los jóvenes, que, de acuerdo con varios de los entrevistados, son actividades de mucho valor para estos, aunque ninguno tenga una herramienta de medición o cifras en las cuales sustentarse. Incluso, el subsecretario comenta que especialmente en los Eventos del Libro es imposible desagregar el público de tal forma, pero que sí perciben un gran interés por parte de los adolescentes.

     

    La Fiesta del Libro y la Cultura también promueve espacios de relacionamiento entre los actores del sector de editorial. Foto: Paola Cañas.

     

    Finalmente, Ana Carolina Montoya habla de uno de sus más grandes objetivos: buscan que los jóvenes tengan otra fuente de información y comiencen a construir su propia conciencia crítica. Señala que: «Un joven que lee sabe cómo están manejando sus comunidades, entonces empieza a conocer su historia, causas y efectos. Lo más bonito es que empieza a verse en un espejo muy particular, como a conocerse a sí mismo en unas proporciones que no le ofrecerían otros medios».

     

    ¿Cuál es el movimiento independiente

    que hay en Medellín en torno a los libros?

     

     

     

     

  • Un viaje en silencio, del “chirrinchi” al cajón

     

    Un recorrido que revela el presente de un histórico sector de Medellín, donde se callan dramas rodeados de ánimo de lucro.

     

    Valeria Acosta Velásquez / valeria.acosta@upb.edu.co

    Foto de portada: Esneyder Gutiérrez

     

    El lunes 14 de febrero de 2022 en Tejelo, calle 52ª de Medellín, fue un día de aguacero. Un lapo de agua se asomó a eso de las 3:50 de la tarde. Bajo el preámbulo de lo que sería una tarde gris, se escuchaba a las personas comprar cigarrillos menudeados, frutas, morcilla, limones, plátanos, manzanas, papaya, lulo, mazorca, ají, papas, borojó, aguacates, chocolatinas y una que otra “pola” que manoseaban de un lado al otro lado del mostrador. Allí, en la plazoleta comercial a cielo abierto, vendían de todo en los toldos amarillos y las cantinas con luz roja. Las personas se hacían cortes en la peluquería que estaba tapizada con pelo, mientras divisaban a los viejos mercar en la carnicería del frente.

     

    Pero en Tejelo, esa pequeña calle que tiene más historias que un pueblo, Marcela Morales, una mujer con cabello morado, eufórica, extrovertida y trabajadora, vería en ese sitio, un lugar de su recorrido que le generaría ingresos.

    No había estudiado finanzas, ni emprendimiento, ni una carrera profesional que se le aproximara -como la mayoría de los vendedores de antaño que habitaban el lugar-. A diferencia de los otros negocios que se repetían como muletilla, ella no contaba con un local, pero sí con un puesto rodante que no tenía nada que envidiarle a los estacionarios.

     

    A las 5:30 de la mañana, con ansias de vender, Marcela se levantó a preparar 10 litros de café, lo que equivale a 100 tintos. Arribó la plaza a eso de las 8:00, y media hora después empezó su jornada laboral. Contaba en su menú con café instantáneo o el que trae preparado. Se le escapaba uno que otro bostezo, mientras decía “a la orden el tinto”.

     

    Las ventas son el alma del sector, las personas son el cuerpo, el ambiente está decorado por motos que usan las paredes de parqueadero y platos enteros de arroz añejo que emanaba olor a vinagre, la música de los bares transporta al Caribe, mientras la multitud grita a todo pulmón la canción de Armonia 10, Tu castigo será verme feliz: “Vayas donde vayas, tú nunca serás feliz, tu castigo será verme feliz, muy feliz. Vayas donde vayas, tú nunca serás feliz, tu castigo será verme feliz, muy feliz”.

     

    Cada muro tiene memoria; locales llenos de recuerdos que se volvieron el cimiento de una tradición que hoy perdura.

     

    Así, de a poco, con trabajadores, el campo se volvió muro y edificación, cambió la grama por pavimento y los trueques por tiendas. Tejelo empezó a ser terreno de gente emprendedora que echó raíces y otros que intentaron probar suerte pero no les funcionó. Se multiplicaron los negocios familiares y las inversiones. Las empresas ya no solo tenían que pagar arriendo, sino extras por su seguridad.

     

    Aquí se gestaron diversas tiendas ubicadas al lado izquierdo de la calle: la primera es La Fortunita, con cuatro años, fundada por Ángela María Gallego de 43 años, cabello negro, bajita, con buen humor, y su hija. Su negocio es de confites, cigarrillos y cervezas, pese a que no le gusta vender licor.

     

    —No me gustan los borrachos, solo cerveza para la sed—, dice Ángela mientras entrega un cigarrillo Boston a uno de sus clientes.

     

    Este negocio de charcutería es uno de los más recientes, el resto lleva entre 20 y 25 años. Locales como Celularmix le dieron un toque moderno al sector desde hace un año cuando Jormedy Arias, de 36 años, lo fundó. Este sitio no solo ha vendido celulares, sino que también ha brindado cargadores a toda aquella alma apresurada que pasa por ahí.

     

    —¿Tenés cargador pa´ teléfono? —, dice un habitante de calle bastante agitado.

    —¿Pa´ qué celular mi amigo? —, expresa Jormedy.

    El hombre pasó el celular como quién está estrenando juguete nuevo y sin decir nada esperó el cargador. Al pasar de unos minutos Jormedy prendió el teléfono e identificó que este estaba siendo reseteado, pero sin reclamar nada, entregó el cargador.

     

    Flashback

    Tejelo es una calle que entraña historias repletas de colores negros, blancos y matizados. Se encuentra entre la avenida de Greiff y Juanambú, ha funcionado desde hace más de 35 años como un espacio destinado a la comercialización de frutas y verduras.

     

    El nombre del lugar se debe a Jerónimo Luis Tejelo, quien vino durante una expedición el 24 de agosto de 1541, enviado por Jorge Robledo. Al llegar, bautizó al Valle de Aburrá, como se le conoce hoy. El nombre de esta rúa ha transmutado con el tiempo; se llamó Hueco, Fernando Restrepo, Los Fundidores y Alhambra.

     

    << El comercio de frutas y legumbres es parte de la historia de Tejelo, en el Centro de Medellín. Foto: David Cano.

     

    Se dice que desde el siglo XlX este sector era morada de personas que servían a la clase alta y era el lugar de los desdichados. De ese “pueblito colonial” con un tapete de piedras y casetas de madera, ubicado en una calle de la ciudad, aún se conserva el olor a fruta, pero este se pierde en la basura, el cambio del material de los locales por metal, las vacunas de las Convivir, la contaminación auditiva y la delincuencia propia del sector.

     

    Desde el lente policial

    Llegué a Tejelo a principios de un invierno que se sentía en la atmósfera. Algunas tiendas cerraban temprano por miedo a la avalancha de hurtos, llovían malas noticias y el viento empañaba más de una muerte, mientras yo me dirigía a comprar una “pola” igual de fría.

     

    Era policía, del cuadrante 29; no dio su nombre porque necesitaba la autorización de un superior, un hombre con anillos de oro y traje de oficial, que en este sector gobernaba como autoridad cada que podía dar ronda, se había vuelto el amigo de las mujeres que se denominaban acompañantes y de los emprendedores.

     

    El oficial me pintó el panorama de la zona acusándola de ser yacimiento de “riñas, abuso de sustancias psicoactivas que terminaban en puñaladas y hurtos frecuentes”, que la han hecho ser denominada la más robada del sector. Todo esto pareciese que forma parte de una investigación continua de la Policía la cual no ha salido a la luz, y creería yo que no saldrá.

     

    —Hace un mes hubo un muerto por los lados del Gana—, dijo el policía y contó que, por intolerancia, un sicario le tocó las nalgas a una mujer y asesinó con arma de fuego a quien salió a defenderla.

     

    El levantamiento fue a las 4:00 de la tarde. Aquí se matan los habitantes de calle por cien pesos, han ocurrido enfrentamientos entre plazas y pugnas de borrachos por no pagar la cuenta en los bares. El número de muertos, heridos y violaciones ha sido alto en los últimos años.

     

    —El trabajo sexual es algo empañado, aquí no son prostitutas, sino acompañantes por cerveza—, declara el funcionario.

     

    En Tejelo se rumoreaba mucho que el que entraba no salía, de que solo atracaban a los que no trabajaban ahí, de que si no traías nada y te asaltaban, te apuñalaban por estar “mani vacío”, que no sabían cómo yo me había atrevido a entrar. “Me esperaba un destino idéntico”, pensé.

     

    Pero en ese sinsabor encontré un sentido que iba más allá de lo citado por el patrullero. Yo no estaba allí por los hurtos, ni la prostitución, ni la delincuencia, medité; yo quería ir más allá de lo visible, quería desempolvar algo que el policía me había expresado: “La mayoría de los que se mueren son borrachos”. Ese fue el inicio de lo que sería esta investigación.

     

    Hurtos y riñas son las principales situaciones que ocupan a la policía en Tejelo. Bajo esta dinámica, la relación entre la comunidad puede ser tensa.

    Foto: David Cano >>

     

     

    Una copita y ya

    Amanecen muertos.

    Los habitantes de calle alcoholizados amanecen muertos.

    El chirrinchi provoca pérdida de consciencia, memoria temporal, somnolencia, consecuencias que hacen del más vital un costal que se vuelve uno con el pavimento. Este trago está hecho de panela y siete hierbas: manzanilla, mejorana, cidrón, yerbabuena, hinojo, limonaria y albahaca, a estos componentes naturales los acompaña el alcohol etílico. La mezcla se debe fermentar por 15 días mínimo, luego se lleva a un aparato de destilación mediante un proceso de evaporación por calentamiento. Se destila hasta obtener una bebida fuerte, hasta alcanzar el grado de alcohol necesario. Es una sustancia que nace en La Guajira.

     

    Uno… dos… tres borrachos que se hacían en círculo a contar monedas. Pero ¿Qué estaban mirando? ¿Por qué estaban reunidos? ¿Qué los unía? ¿Por qué uno de ellos tenía un montón de cadenas que parecían de oro y plata? ¿Qué hacían reunidos alrededor de una virgen? ¿Por qué sobresalía del trasero de ese hombre una cuchara de metal?

     

    Pusieron dos alcoholes etílicos sobre el suelo. Uno de los hombres los recogió, mientras otro esperaba a que lo abriera. El sujeto que dejó la sustancia se fue inadvertido, fue en cuestión de segundos y nadie puso un peso. Aquí se envicia sin dar plata, es que cuando se está cerca de una plaza de vicio los excesos son cosa de todos los días.

     

    Hasta que el chirrinchi nos separe

    La muerte del ‘Enfermo’, delgado, bajito, pedía monedas, por las tardes se ponía agresivo cuando tenía varias copas encima. El ‘Enfermo’, así le decían, porque decía: “¿Me regala 500 pesos que estoy muy enfermo?”. Ninguno de los trabajadores se sabía el nombre, pero todos lo humanizaban cada día con un saludo y una moneda. Hacía favores, no le pagaban, pero le daban el desayuno.

     

    —Él venía en grupo a tomar chirrinchi, se mantenía todo raspado, pobrecito, le pegaban mucho—, recuerda Rosa Elvira Marín de 66 años, quien lleva veintiún años vendiendo limones, de ocho a ocho. Solo descansa los Viernes Santos y el veinticinco de diciembre. Es el águila del lugar, la que todos saludan, a la que le llegan las primicias.

     

    Dice Marín que tuvo una esposa. Ella era fanática de las causas perdidas y él era adicto al licor. Las personas de Tejelo cuentan que esa mujer luchó mucho por él, que le surtió una carreta con bananos y aguacates. Al principio parecía que el ‘Enfermo’ se había ajuiciado, vendía desde las 8:00 de la mañana hasta las 2:00 de la tarde, salía temprano, no porque vendiera todo, sino porque se iba a beber la plata que había ganado. Hasta que se quebró.

    Su mujer nunca se rindió. Se le veía entrar a Tejelo con ropa y comida, iba a buscarlo a las esquinas cuando se tornó habitante de calle. Se volvió su sombra, su ángel guardián.

     

    Eran ya las 5:00 de la tarde y yo había perdido la cuenta de las personas a las que les pregunté por el nombre del ‘Enfermo’, pese a que todos lo recordaban como patrimonio de la calle, nadie sabía más allá de un apodo, o dos, porque también le decían ‘Rata mona’. Aquí el tiempo se devora cosas tan simples como un nombre.

     

    —Claro que me acuerdo del ‘Enfermo’, de la vieja guardia de Tejelo, el que vendía bananos en la esquina. A lo último se volvió alcohólico—, dice Jairo Tavera, vendedor de legumbres.

     

    Me topé con un borracho dormido, en un garaje que tenía los números 53-58, al lado de la Plaza de Mercado Tejelo. Tenía las medias afuera del zapato, se le veía el pie, cargaba un bolso, o ¿el bolso lo estaba sosteniendo a él? Era muy temprano, pensé, para estar en ese estado, para no ser consciente de cómo cae el sol, ni del montón de personas que lo observaban al pasar pero ni siquiera se atrevían a tocarlo; para pararlo, o para saber si seguía vivo.

     

    Rememoré lo que me habían contado del ‘Enfermo’. Lo imaginé así, inconsciente, desatendido, solo.

    Un rato después, me encontré a don Carlos Suárez tomando un sancocho. Él fue uno de los que le pedían al ‘Enfermo’ favores a cambio de un desayuno. Carlos lo ponía a pelar cebolla, mientras el ‘Enfermo’ se quedaba dormido con cada cortada.

     

    El 13 de febrero, a las 10:00 de la mañana, Carlos le pidió al ‘Enfermo’ que le pelara unas cebollas. Después de varios desmayos continuos -a los que ya estaban acostumbrados todos- no se volvió a levantar. “Le dio un fulminante”, dijo Carlos. El ‘Enfermo’, de tanto irse y volver, un día se fue y no regresó. Estuvo siete horas tirado en la silla de cemento que estaba al frente de La Sazón del Gordo. A las 5:00 de la tarde le hicieron el levantamiento. Ese día llovió y una grieta se abrió en los ojos de aquellos que lo denominaban hermano.

     

    Edwin Fabián Jaramillo había nacido en Caucasia Antioquia, era uno de los amigos del ‘Enfermo’. Hacía parte del grupo de borrachos que se reunía a contar monedas. Era el más consciente de todos los ebrios que conformaban la virgen María Auxiliadora y era, quizá el único, que se sabía el nombre del ‘Enfermo’, el que nos regaló un poquito de humanidad para Gustavo.

     

    —Gustavo y Carlos Alberto, uno de los del grupo, estaban pelando cebolla ese domingo. Yo lo motilé antes de morir y ese día él me quitó una gorra—, expresa Edwin, intentando pronunciar bien las palabras.

     

    A la hora de hacer el levantamiento, el cuadrante de policía amenazó a Edwin y a sus cercanos, porque querían preservar a Gustavo por más tiempo y no deseaban que se mojara, por lo que le habían puesto unas bolsas de basura que les regaló Carlos García, el dueño del local de enfrente.

     

    Dice Edwin que todavía se le sentía el pulso cuando se lo llevaron, que los jalaron para separarlos de él y lo trasladaron para medicina legal.

     

    —Es que Gustavo no bebía porque fuera alcohólico, él se envició con el chirrinchi porque la mujer lo maltrataba—, plantea Edwin.

     

    Hubo muchas teorías sobre la muerte de Gustavo, unos dicen que se murió porque sufría de convulsiones, otros que le dio un infarto, unos que cayó y no despertó, y algunos que porque estaba muy intoxicado con el alcohol.

     

    Nada se decía entonces en Tejelo de aquellos a los que se les expendía vicio, ni de quiénes lo vendían. Aquí se vive la ley del silencio.

    —Reina, yo no le puedo decir dónde venden chirrinchi, yo le puedo decir cuánto vale, porque los de la plaza nos están mirando y yo no soy ningún sapo—, manifestó Edwin.

    —Una botella de alcohol etílico cuesta tres mil quinientos pesos, una de chirrinchi cinco mil, pero ambos son el mismo “chorro” —, como decía Yeny Patricia Barbosa, habitante de calle del sector.

     

    Unos minutos después varios hombres de la plaza me rodearon, uno de ellos, vestido con una camisa que decía Nike y una gorra azul, me hizo un gesto con la cabeza, como quién dice váyase, mientras llevaba su mano a un arma de fuego que tenía en el pantalón.

     

    En Tejelo seguirán entonces cosiendo bocas, alimentando vicios y lloviendo muertes de eternos NN.

  • El francés, un idioma que deja huella en Medellín

    El francés es un idioma que ha tocado la vida de muchos colombianos que alguna vez lo estudiaron en el colegio o para viajar al exterior, también de algunos que nacieron con él. En Medellín, sus promotores lo han hecho una herramienta que contribuye a la construcción de ciudadanía a través del arte, el cine y la música en diferentes barrios, pero también con la inclusión de la comunidad francesa. Es la tarea que ha emprendido la Alianza Francesa en la capital de Antioquia.

     

    Thomas Arango López / thomas.arango@upb.edu.co

     

    “Bonjour, comment ça va ?, Qu’est que vous avez faitez le weekend?”, es lo que se oye cuando empieza la clase al entrar a uno de los salones que tienen el mapa de Francia y fotografías de alguna de sus ciudades. Se enciende el monitor que proyecta en la pared el libro de texto con el cual se trabaja y, luego de haber escuchado la canción algún artista francófono, visualizado el tráiler de una película que tuvo eco en el cine francés o leído el fragmento de un texto que puede ser icono en la voz de Víctor Hugo, se empiezan a socializar los ejercicios pendientes y se abre con la nueva temática que bien puede ser una base gramatical o un sujeto que nos puede hablar de la gastronomía en Lyon.

    Fachada exterior de la alianza francesa sede San Antonio. Por: Alianza Francesa

     

    El francés no solo es uno de los idiomas más populares globalmente, de los más hablados, de los oficiales de la ONU o el que necesitas para trabajar, estudiar o vivir en un país francófono. Es también aquel que tiene. un particular un impacto cultural, desde la literatura, la música, la pintura, la gastronomía y más. Bajo estos principios se orienta la Alianza Francesa, un instituto que impulsa la lengua y la cultura de ese país en el extranjero desde su fundación en París en 1883. En la actualidad tiene más de 1072 sedes, en al menos 135 países, las cuales funcionan bajo un enfoque cultural y lingüístico para los interesados en el idioma francés, involucrando un contexto histórico y académico. En Colombia está presente en al menos 13 ciudades diferentes: Armenia, Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Cúcuta, Santa Marta, Manizales, Pereira, Popayán y Medellín. En la capital antioqueña hace vínculo con centros culturales y realiza proyectos en conjunto con otras organizaciones e instituciones para llevar dicho idioma a muchos más curiosos.

     

    La Institución propone continuamente múltiples eventos de interés social ligados al ámbito cultural y aunque no son la única red extranjera en la ciudad, su objetivo es el trabajo en equipo con las otras alianzas francesas del país, la Embajada de Francia en Colombia, institutos de lengua francesa, colegios y universidades que ofrecen el francés o empresas de origen francés cuyos empleados requieren conocimiento de este idioma.

     

    El toque francés

    Invitaciones de la programación cultural. Por: Alianza Francesa

     

    La pandemia que llegó a Colombia en 2020 fue un evento que afectó gravemente los planes de trabajo a nivel cultural y educativo de la Alianza, pero desde los últimos meses de 2021 y el inicio de 2022, los eventos y actividades al interior y exterior de la institución han vuelto para abrir el pensamiento a una nueva cultura.

     

    En Medellín han trabajado con la participación de las personas locales desde el arte y sus diferentes expresiones como muestras de danza y teatro, la proyección de películas de cine francés, mercados gastronómicos para experimentar desde el gusto y otras actividades para promover el idioma como conferencias y clubes de conversación. En especial, dos actividades anuales hacen reconocida a la institución, La Fête de la musique, como celebración internacional que la Alianza acoge con enfoque en la lengua francesa y promueve con diferentes concursos y presentaciones. Y el festival de cine francés, como un evento que promueve las producciones que han tenido eco en escenarios como Cannes o expresan la cultura europea o de la ciudad canadiense de Quebec.

     

    La gestión cultural y artística impacta de manera positiva las zonas y barrios donde la Alianza tiene sus sedes. Un caso puntual, es la de San Antonio, al centro de la ciudad, un entorno marcado por la inseguridad, la violencia, la soledad y demás situaciones negativas. Allí han intervenido con la belleza y los colores de murales artísticos. La institución realiza una programación que estimula la sensibilidad al arte y la cultura, con presencia en eventos como la Fiesta del Libro y la Cultura, festivales escolares y universitarios, en colaboración con espacios como la Cámara de Comercio de Medellín, diferentes sedes de Comfama, el Teatro Metropolitano y parque cultural Otraparte,.

     

    Además, la Alianza cuenta con dos galerías, una de ellas es Oliver Debre, dedicada al arte contemporáneo que existe hace más de 20 años; la segunda es La Otra, con exposiciones más alternativas que desde 2022 han estado dirigidas por Diego Cano, pintor colombiano, y Duván Valderrama, encargado de la parte de difusión. Las fachadas externas del edificio sede de la Alianza han sido intervenidas por artistas extranjeros, francófonos y colombianos, como otra manera de permear el espacio con nuevas ideas. En su última propuesta, tres mujeres son las autoras de la obra sobre las fachadas de la sede en San Antonio.

     

    El francés como lengua deja un impacto, pero la cultura de Francia, su historia y hábitos lo hacen de forma más visible. Entre los estudiantes, un interés importante es la emigración a Francia y Canadá con motivos académicos, laborales o de vivienda. Los libros de texto para enseñanza suelen abrir el espectro a la cultura francófona con sus roles en Europa y el mundo, del mismo modo que su participación en el campo de la investigación y la innovación. Pero es la experiencia de los docentes lo que suma al aprendizaje; los testimonios de profesores locales que vivieron, estudiaron o viajaron a Francia, en compañía de la realidad autentica de los franceses nativos y su vida en los países francófonos, son puntos que animan a perseverar en la lengua.

     

    “Je pense que savoir parler français est un atout dans le monde professionnel. Il y a des millions de personnes francophones dans le monde dans des dizaines de pays. Si votre profession vous amène à voyager ou travailler à l’international, vous serez probablement amené à discuter avec des personnes francophones”.

    “Yo creo que saber hablar francés es una ventaja en el mundo profesional. Hay millones de francófonos en el mundo, en decenas de países. Si su profesión lo lleva a viajar o trabajar internacionalmente, probablemente tendrá que hablar con personas de habla francesa”.

     

    Así lo destaca uno de los docentes, nativo de la ciudad de Toulouse. El aprendizaje de una nueva lengua, sea el francés o alguna otra, permite conocer una nueva cultura, una nueva manera de pensar y promover el sentido crítico.

     

    La comunidad francesa

    Para sorpresa de muchos, la francesa es una comunidad que poco a poco ha crecido y aunque no se ubica en un barrio específico, ni se conocen entre todos ellos, tras la salida de muchos por la pandemia del 2020, han vuelto a ser numerosos y su presencia en entornos turísticos, recreativos y culturales es evidente. Muchos de los nativos franceses han creado sus propios emprendimientos, otros se han empleado en empresas locales y los demás hacen parte de industrias internacionales o trabajan de manera remota. Los franceses se consideran a sí mismos fuertes trabajadores y complementan las dinámicas de trabajo en la ciudad y en el país en general. Ellos mismos destacan cómo cuando un extranjero llega a un nuevo territorio, aporta desde su cultura, su lengua, sus costumbres económicas y tradiciones habituales, mejorando el movimiento local; después de todo, como afirma Margaux Cannamela, gestora cultural de la Alianza Francesa y nativa de la ciudad de París, “No debo imponer algo en el país que no es el mío, el objetivo es trabajar juntos y cooperar para aportar a los valores locales”.

     

    El orgullo de la Alianza Francesa

    Sesión de lectura sinfónica. Por: Alianza francesa

     

    A criterio de los docentes, la Alianza Francesa en Medellín es una de las sedes con mejor calidad académica en el país. La motivación de los aspirantes por el aprendizaje de la lengua francesa es un gran apoyo y la relación previa entre el español y francés al ser ambas lenguas romances, da una mayor facilidad que ayuda a que el instituto no deje de crecer.

     

    Estos testimonios muestran cómo el francés sigue en pie, pero evidentemente hay un cuadro comparativo con la lengua inglesa. El inglés tiene un mayor número de hablantes y, desde una mirada pedagógica, presenta más facilidad en el aprendizaje, hablando de sus condiciones sintácticas y gramaticales, los francoparlantes no lo ven como un verdadero reto. Desde que el francés dejó de ser una lengua enseñada en el sistema educativo colombiano de manera obligatoria, bajó su cantidad de hablantes y adicionalmente, en el contexto global, al inglés ser prioridad, el francés se volvió menos útil. En la actualidad, el inglés tiene un público más general y vale como conocimiento necesario a nivel laboral y académico. Pero, para sorpresa de muchos y orgullo de la Alianza Francesa, en Colombia y Medellín ya se ha convertido en una lengua para un público específico, que no la aprende por obligación; se trata de personas con motivaciones de emigrar, trabajar o hacer estudios superiores en el exterior, ser asistentes de lengua o ser del grupo de apasionados por la cultura francesa a quienes esta les parece interesante, cuentan con tiempo libre para divertirse aprendiéndola y son quienes mantienen vivo el idioma.

     

    “Cette anné l’Alliance Française c’est une alliance vivant”. / “Este año la Alianza Francesa es una alianza viva”, así lo define Margaux Cannamela, al decir que la institución trabajará en temas científicos, culturales e históricos, abriendo puertas en el exterior. Adicionalmente, se ha vinculado al distrito San Ignacio, una alianza de espacios culturales en el Centro de la ciudad y desde febrero de 2022 abrió a más personas la mirada intelectual del francés.

    Se cierran los libros de texto, pregunta el profe de nuevo si hay dudas, se dejan los deberes para las siguientes clases y se muestra la programación cultural de la Alianza y otros eventos próximos. Algunos se paran a hablar con el profe, otros toman sus bolsos y se van. El monitor se apaga. Las luces se hacen tenues. Todo lo que se habla dentro de los cuartos es en francés y al salir de los edificios, los estudiantes no saben si seguir aparentando que son francófonos o volver al español. “A demain” o “Bonne soirée”, terminan diciendo al partir.

  • Leyendo a La Bastilla

     

    A lo largo de su historia, el Pasaje La Bastilla se ha configurado como un importante espacio dentro de la vida comercial y cultural del Área Metropolitana. Muchas cosas se han leído en La Bastilla, empezando por los libros que allí habitan; sin embargo, como si de un texto se tratase, aún no se ha intentado leer a la misma. A través de un recorrido por alguno de sus personajes y escenarios más icónicos, intentamos encontrar lo que La Bastilla es.

    Cristian David Gutiérrez Martínez e Iván Enrique Vega Díaz / Cristian.gutierrez@upb.edu.co , ivan.vegad@upb.edu.co

     

    El Metro, el tranvía, La Oriental

    Para llegar a La Bastilla, son dos los medios de transporte más convencionales. Por un lado, algún colectivo tomado desde cualquiera de los rincones de la ciudad o del Área Metropolitana; en este caso, los buses suelen detenerse en algún lugar de la larga Avenida Oriental, lugar por excelencia de vendedores ambulantes, habitantes de calle y borrachos. Así, caminar por la Oriental, pedir un buñuelo de quinientos pesos, tomarse un perico o dejarse tentar por los calentados mañaneros que ofrecen las panaderías cercanas, es parte fundamental de la experiencia de La Bastilla.

     

    La otra forma es bajarse en el Metro y caminar hasta la calle en cuestión. El tranvía y el metro son, específicamente, los medios que se pueden utilizar en este caso. La estación San Antonio, lugar donde es necesario bajarse, es la más concurrida de todo el sistema Metro; por ello, bajarse o subirse allí significa dar empujones, codazos y palmadas para lograr escabullirse entre los demás pasajeros aprisionados. Una vez fuera del vehículo, el aire del Centro es totalmente perceptible: señoras con bolsas de confites, carritos de frutas y vendedores de ropa de dudosa calidad dominan el paisaje. La estación San Antonio posee algo de belleza por sí sola; la arquitectura es imponente, las personas filan (a veces) como hormiguitas atemorizadas. Una vez fuera del Metro, La Bastilla está a un par de cuadras. Es solo necesario seguir la línea del tranvía que antes habíamos montado para llegar a ella. En este caso, el trayecto es un poco más de lo mismo; calor, bullicio y el gentío caminando hombro a hombro. En este sentido, vivir La Bastilla es también caminar por el centro, sentir el sofoco del Metro, percibir el aroma de los mangos con sal expuestos al sol. Sí, para leer La Bastilla hay que, primero, leer un poco de la ciudad que esta habita.

     

    Adentrarse

    Al ser una calle sin fin, como los libros que acá albergan, La Bastilla tiene dos entradas: por la calle 50, y la avenida Ayacucho. Por la 50, y así la llamaremos, sólo hay un teléfono público. Por Ayacucho es un pasaje entre dos tiempos: las mencionadas baldosas lisas, y el suelo cementado y rugoso. Una calle y otra; la que ha aceptado nacer, y la que se niega a morir.

     

    Transeúntes

    Por su ubicación y su cercanía con otros importantes lugares de la ciudad, en ella los transeúntes son sobre todo personas de paso; señores del común que se adentran en la calle, reciben un par de invitaciones, echan un vistazo al entorno poblado de libros y terminan saliendo por el otro extremo. En eso se resume la experiencia de La Bastilla para muchos: una calle bonita que, una vez atravesada, te deja frente al tranvía.

     

    También están, claro, los visitantes casuales. Esos que vienen por primera vez, o los que ya se conocen todo el centro y se arriman con una cara disgustada a buscar el librito para sus hijos, el texto que tal profesor exigió o el diccionario que dejaran tirado en un rincón de su cuarto. Porque sí, La Bastilla hace parte del imaginario colectivo del Valle de Aburrá y quizás de todo Antioquia. ¿Busca libritos baratos? Vaya al centro y pregunte por La Bastilla. ¿Tiene que comprar una Constitución? En el Centro Comercial del Libro lo consigue fino. ¿El niño se graduó y dejo algunas guías para vender? Vaya a ese rinconcito, allá le dan un buen botín. Todos han estado en La Bastilla, han oído hablar de ella o lo harán, más pronto que tarde.

     

    Entre cafetines

    El paisaje en La Bastilla es, en su mayoría, de cafeterías y quioscos; algunos hay echados a su suerte, restaurantes como El sazón de la bastilla luchan consigo mismos, pues en La Bastilla poco se llena el estómago. El cerebro, y en algunos su corazón, son frascos que se colman con letras, cafés y cigarrillo.

     

    Primero, el olor a libro

    La Bastilla es un escenario de ensueño para cualquier escritor latinoamericano. El realismo mágico y el aroma a libro brotan en sus paredes. Aquí, el libro no es un objeto sagrado, por mucho que sea protagonista y desde el comienzo se perciba: libros regados por todo el camino dominan el paisaje. Rotos, descosidos, manchados, salpicados de barro. Los vendedores toman los libros sin ninguna delicadeza y los descargan en cualquier lado, generando sonidos fortísimos, conmoviendo a todo aquel que ve en este objeto más que hojas con rayones. Es, en definitiva, como caminar por un mar de letras.

     

    Entre esta marea destacan un grupo de robustos libros apenas contenidos en cajas desfondadas. A simple vista, se observan algunos libros académicos, didácticos, literatura clásica, algo de filosofía; algunos, buenos títulos.

     

    Libros tirados a lo largo de la calle del Pasaje La Bastilla. Foto: Iván Vega.

     

    Por allá llama un joven. Con los brazos cruzados y la mirada relajada, invita a mirar sin compromiso. A este improbable vendedor se le entabla charla fácilmente. Cuenta que todos esos libritos aparentemente abandonados los vende él. No tiene una librería, ni siquiera un espacio en el andén para tirar sus libros sobre una alfombra. Cuando puede, riega su material a lo largo de la calle; cuando no, hace lo mismo, pero en uno de los lugares aledaños. Todos esos títulos los recolecta en los barrios, muchas veces regalados; dice que, a veces, hay libros en muy buen estado y la gente piensa en botarlos, pero él los rescata. Debe haber algo de poético en eso, una calle llena de libros que impiden el paso, libros que pudieron ser basura, pero, ahora, siguen siendo libros a la espera de un próximo dueño. Un libro, más que decoración, debe ser conocimiento vivo y rotativo.

     

    Qué representativa situación. En La Bastilla no se le rinde culto al libro, pero, literalmente, está invadida por la presencia de él. Se respira, se siente, se huele. De esta calle mana olor a libro.

     

    La librería París

    La librería Paris es la principal fuente de publicaciones literarias, económicas, pornográficas y matemáticas. Entrar es dificultoso. Dos mesas repletas; una con ochenta (80) ediciones de Malpensante y cientos de revistas de diversos intereses; otra con libros, en su mayoría de crecimiento personal, ciencias exactas y alguna que otra novela de calidad cuestionable. Al pasar por dichos impedimentos, el espectador se sitúa ante lo que se presenta: cuatro pasillos formados por largos anaqueles, donde se encuentra una sucesión cuasi infinita de libros perdidos de casi todos los autores posibles. Su orden es azaroso. No tiene la minuciosidad de un bibliotecario, pero es cercano, claro, porque tienen algo parecido.

     

    El olvido y la memoria han sido tema de grandes obras literarias. El infortunio del primero, y la grandeza del segundo, se ven reflejados en la librería. La capacidad, acaso un don, de recordar todos los títulos solo la tiene una señora, cuyo nombre prefiere no dar. Dicha mujer se ha acoplado en el espacio con la perfección todas las cosas matemáticas. Conoce los libros, casi como si le pertenecieran, o incluso como si ella fuese uno.

     

    El Centro Comercial del Libro y la Cultura

    Del otro lado de la calle, un cartel de la alcaldía de Medellín anuncia el Centro Comercial del Libro y la Cultura. Las puertas metálicas, verdes y semi recogidas, hacen saber que ese lugar no es para todo el mundo. Los libros son los protagonistas, cuya grandeza puede ser meritoria de una etnografía: la condición humana, su grandeza individual y en sociedad, todo ello se encuentras en ese objeto. Pero ese es tema para otro día. El ambiente dentro del comercio es especial. Las personas allá actúan diferentes, y piensan que quienes entran a La Bastilla son iguales: queremos libros, y ellos los tienen. Dicha razón, fundamentada en una realidad inalterable, es motivo suficiente para preguntar a todo quien entra: “¿qué libro necesita y yo se lo consigo?”.

     

    El tema de los comerciantes ya tendrá su respectivo espacio, por el momento hablemos del espacio en dónde se dan a ser. Y claro, es fundamental. La filosofía, por ejemplo, se dice que empezó en una plaza de mercado. Los comerciantes de todas partes traían sus productos e intercambiaban sus saberes. Esto, en La Bastilla, se nota. Hay libros que no son pensados e impresos en Medellín, y otros que solo pueden ser de acá. La variedad de títulos; a veces en cubículos organizados, o en bodegas desamparadas, nos plantea una infinitud de saberes.

     

    Una serie de pasillos largos y poco anchos nos hacen pensar que el primer piso es un laberinto, donde dejados a nuestra suerte, tendremos que salir de alguna manera. Leopoldo Marechal dijo alguna vez que “De todo laberinto se sale por arriba”, por lo que nos plantea una solución que nos conduce a un segundo piso más vacío, obra de un Dios que olvidó su cielo. Los barandales verdes nos retienen de una posible caída, sin embargo, el verdadero problema es el armazón de madera. Los comejenes, ya cansados de los libros, se devoran, a la vista de todos, la estructura del piso.

     

    Comerciantes de libros y libreros

    Hay una librería en este piso que destaca del resto y es la de Don Dario. Los libros, colgados en la pared cual guirnalda navideña; otros, acomodados dentro de un espacio matemáticamente destinado a contenerlos, pero natural en la estructura del edificio. Don Dario, conversador y siempre escuchando la radio, está siempre dispuesto a atender las necesidades de los esperanzados muchachos que buscan un libro, y también, de los periodistas. Es una costumbre, dice. Por lo general habla de una cultura del mal, donde el vicio se ha apoderado de la gente. Se proyecta en un futuro incierto, donde el único remedio es vivir el diario, pero con la esperanza que cambie. Claro, sin saberlo él ayuda a que sea así.

    Una de las librerías ubicadas en el segundo piso del Centro Comercial del Libro y la Cultura. Foto: Cristian Gutiérrez.

     

    Don Dario es un librero. Dicho grupo reducido se caracteriza por prometer una lectura. Tanto así, que él puede vender el mismo libro cincuenta veces, pero lo vende porque su contenido es el que proyecta a sus lectores. A diferencia del comerciante, el cual se encuentra en todas partes, consciente de la dificultad de un buen libro, el librero acerca al lector a su posibilidad.

     

    A la misma casta pertenece Barbara Lins. En su librería, La Hojarasca, bautizada así porque un libro no es más que eso (un montón de hojas), cada cosita está puesta en su lugar, tanto que no parece dedicada a la venta de libros, sino a la colección de ellos. Para ella, ser librera no es una obligación, pero agradece la presencia de personas que, además de vender libros, puedan recomendar y mantener ávidas charlas acerca de literatura con sus visitantes. La Bastilla es en ella una posibilidad de abrir la imaginación, de soñar con poesía y devolver a los libros la magia que esconden. Una conversación con ella, o con cualquier librero de La Bastilla, es salir con una nutrida colección de títulos cuya existencia antes no alcanzabas a sopesar.

     

    Un poco de historia: bastión de poetas y borrachos

    El encanto de La Bastilla radica en su esencia: la tertulia en torno al libro. Este reconocido lugar es la combinación de los libreros de la plaza Rafael Uribe Uribe y el Café La Bastilla. Don Alberto Aguirre fue el creador de las tertulias. En un pasillo largo del Café, al fondo, una mesa grande con seis sillas era el sitio de culto. María, la del tinto, era la que les recordaba que estaban en un café y les traía dicho combustible. La lista de personalidades es amplia. Don Darío, por ejemplo, nos cuenta que el profesor Memo Ánjel llegaba allá; imita su postura encorvada, paso lento y cara arrugada, decía que salía con dos bolsas llenas de libros y su cigarrillo. Se ríe a carcajadas, casi con la añoranza de esos viejos tiempos.

     

    Y la cultura, ¿dónde queda?

    La Bastilla es un lugar emblemático, de eso no cabe duda, pero es posible que a lo largo de su historia no se le haya dado el carácter que merece; eso es al menos lo que sucede en opinión de Barbara Lins. Es cierto que la cultura no se construye conscientemente, aun así, para que la misma sobreviva, es necesario la creación de espacios que permitan su existencia. El comercio y el encuentro casual, aunque en cierto modo son también creadores de esta, se han tomado esta calle hasta impedir el desarrollo de las actividades culturales que son tan necesarias para la perpetuación de estos lugares.

     

    La remodelación permitió en cierta forma la posibilidad de abrir este tipo de espacios. Que lectores, escritores y artistas puedan caminar con relativa tranquilidad por La Bastilla, es ya una posibilidad de que estos acontecimientos florezcan. Así como los andenes fueron remodelados, qué bueno sería hacer del Centro Comercial del Libro y la Cultura un espacio más abierto, permitir que la literatura se escurra por los pasillos, que la música se escuche fuerte, que los poetas puedan recitar sus poemas y los libreros presten atención. Las lecturas silenciosas, los equipos de sonido despidiendo tímida música clásica y la estrecha anchura de los pasillos son muestras de que la cultura en este lugar está amainada.

     

    Si La Bastilla va año tras año a la Fiesta del Libro, ¿por qué no habría de ir la Fiesta del Libro a La Bastilla? ¿Por qué no permitirse espacios en que escritores y libreros conversen? ¿Por qué no otorgarle algo de majestuosidad al libro? Son algunas de las preguntas que Barbara Lins, de forma elocuente, se hace. Una importante lucha espera a estos libreros de La Bastilla, que esperan hacer de su lugar de trabajo un rincón para el disfrute del arte y la cultura. Así como la calle se ganó su espacio, que se lo gane el primer piso del Centro Comercial, que se lo gane el segundo. Que los libros no se queden escondidos, empolvados, tras los hombros de un viejo librero. “Dime qué lees y te diré quién eres” decía García Lorca. Pues bien, leyendo a La Bastilla, sé que ella es un lugar que guarda esperanza.

     

     

  • Algunos pendientes del cobro por congestión

    Por: Carolina Escobar Orrego / carolina.escobaro@upb.edu.co

     

    Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Durante marzo de 2022, en Medellín se implementó un cobro a los propietarios de los vehículos que necesitaran usarse durante los días de restricción por pico y placa. Poco menos de un mes duró lo que el gobierno local llamó una “prueba piloto”, pero, en opinión de la audio columnista, quedan muchas preguntas para que la ciudad logre establecer la solución más adecuada a los problemas de tráfico urbano.