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  • “Huecos” en la gestión de la malla vial de Medellín

     Brandon A. Bustos Oliveros / brandon.bustos@upb.edu.co

     

    Medellín, se había caracterizado por tener una infraestructura vial aceptable tanto en el área urbana como en el área rural, en los cinco corregimientos que la conforman. Sin embargo, la situación de la malla vial que, quizás, pasaba desapercibido ante la mirada de la opinión pública, ahora se convirtió en vox populi e incluso fue tema de interés en las pasadas elecciones locales de 2023.

     

    En ese momento, el informe de Medellín Cómo Vamos evidenciaba una caída de un 30% en la percepción de la ciudadanía respecto si el distrito va por buen camino, pasando de un 68% de los medellinenses que se mostraban optimistas sobre el rumbo de la ciudad en 2020 a un 38% el año anterior.

     

    La administración de Quintero 

    Durante la pasada administración, el entonces alcalde Daniel Quintero, señaló que se duplicarían las cuadrillas de trabajo en la malla vial y que al final de su gobierno dejaría “una Medellín sin huecos” como se puede observar en este tweet del 10 de abril de 2023.

    Fuente: Cuenta de X (antes Twitter) de Daniel Quintero Calle 

     

    No obstante, la promesa se incumplió por una parte y por la otra, en realidad no se duplicaron las cuadrillas de trabajo. En diciembre de 2022, cuatro meses antes de este tweet, el número de trabajadores dedicados a esta labor era de 380, para el 6 de septiembre de 2023, cinco meses después de la promesa, los trabajadores eran 400, es decir solo se aumentó en 5% el número de operarios.

     

    La paradoja: más trabajadores, mismo rendimiento 

    Más allá del tweet, lo importante no es el número de trabajadores sino la ejecución que estos hacen y en este punto, los hallazgos dejan dudas sobre la gestión de la inversión pública pues para el 10 de febrero del 2021 Daniel Quintero decía que 150 trabajadores organizados en 34 cuadrillas taparían 150 huecos diarios. Después de más de 2 años, el 6 de septiembre de 2023 se aumentó el número de trabajadores a 400 pero el número de huecos tapados diariamente eran los mismos 150; es decir, aunque habían 250 trabajadores más, el ritmo de trabajo era el mismo. Esto deja la pregunta: ¿Acaso no debería haber aumentado el ritmo de trabajo si se aumentó el número de trabajadores?

     

    Lo cierto, es que luego de la promesa de duplicar las cuadrillas de trabajo, el entonces alcalde, optó por no enumerar las cuadrillas en siguientes declaraciones y tweets, así que solo afirmaba que “las cuadrillas” estaban trabajando, pero no se sabía cuántas.

     

    Los números no cuadran 

    Por otra parte, las cifras de huecos tapados en el cuatrienio 2020 – 2023 no concuerdan. Mientras que en el informe de gestión de la Alcaldía de Medellín (P.19) se señala que se intervinieron 40.000 huecos, el informe de la Secretaría de Infraestructura Física (P.46), adscrita a la Alcaldía de Medellín, señala la intervención de 35.000 huecos.

     

    Escuche en le siguiente podcast varias miradas sobre el estado de las vías en Medellín:

     

     

    Mayor presupuesto, menor ejecución 

    Según este último informe, entre 2020 – 2023 se intervinieron 183 kilómetros de vías urbanas y terciarias. Jaime Andrés Naranjo, actual secretario de Infraestructura Física de Medellín, señaló que, al término de los cuatro años de gobierno, la inversión fue de $354.547 millones de pesos aprobada para ese rubro. 

    Año Inversión 2021 $ 81.293.395.096 2022 $ 74.840.516.948 2023 $ 89.795.362.560 2024 $ 55.506.945.646 Total $301.490.220.250 

    Fuente: Secretaría de Infraestructura Física de Medellín. 

     

    El presupuesto aprobado para el cuatrienio e inversión total al fin de la administración Quintero, deja una ejecución que solo llega al 85%.

     

    Ese presupuesto, en contrasta con la inversión aprobada de $307.603 millones de pesos (P.15) para el periodo 2016 – 2019, primera administración de Federico Gutiérrez, con el que se intervinieron 300 kilómetros de vías al finalizar el periodo. Es decir, a pesar de que en los cuatro últimos años se aumentó el presupuesto para el mantenimiento de la malla vial de la ciudad, la ejecución disminuyó. 

     

    Las cifras  

    Según las cifras disponibles en Datos Abiertos, plataforma del Estado Colombiano para que los ciudadanos tengan libre acceso a la información pública, solo se encuentran publicados reportes de más de 43.000 huecos hechos a través del Sistema de Información de Registro de Obras (SIRO) y “HuecosMed”, actual App “ReportesMed” del 2012 al 2020, los cuales fueron discriminados por comunas y corregimientos en el siguiente mapa.

     

    Fuente: Elaboración propia con datos de SIRO y HuecosMed 

     

    Para este periodo, las comunas donde más huecos había eran la comuna 14, El Poblado; y la comuna 10, La Candelaria, cada una con reportes de más de 5.000 huecos. La participación ciudadana ha sido relevante en el tratamiento que se le ha dado a esta problemática y el uso de las herramientas tecnológicas como la App HuecosMed o ReportesMed ha facilitado el seguimiento constante de los ciudadanos. Los años que tienen mayor número de reportes son 2017 y 2018 con más de 12.000 reportes cada uno, según la información pública al 18 de septiembre de 2024.

    Fuente: Elaboración propia con datos de SIRO y HuecosMed 

     

    El enorme hueco en los datos públicos 

    Paradójicamente, en Medellín, también existe un hueco, pero no en las vías sino en la información pública de los reportes hechos por la ciudadanía sobre huecos en la ciudad, pues según los datos públicos consultados, no hay información entre diciembre de 2020 y julio de 2023. 

     

    Recientemente en, Medata, plataforma para el acceso de los ciudadanos a la información pública de Medellín, se publicaron datos de reportes ciudadanos de huecos, realizados por medio de la App “ReportesMed” (antigua App HuecosMed) entre agosto de 2023 y agosto de 2024, Las cifras muestran 27.190 reportes, de los cuales se ha gestionado el 62%. Los reportes han disminuido pasando de 4127 en agosto de 2023 a 1418 en el mismo periodo del 2024. 

     

    Fuente: Elaboración propia con datos de Medata 

     

    Lo que falta 

    A pesar de la caída en los reportes, aún existen cientos de huecos por parchar y según la información de la Alcaldía de Medellín, La Candelaria es la comuna que presenta mayor afectación, seguida de Manrique y El Poblado, como se muestra en la siguiente gráfica. 

     

    Fuente: Secretaría de Infraestructura Física 

     

    La nueva administración de Federico Gutiérrez 

    Contexto elevó un derecho de petición ante la Alcaldía de Medellín y la Secretaría de Infraestructura Física indagando por el rubro proyectado para la malla vial en el cuatrienio 2024 – 2027 y en respuesta dada el 18 de septiembre de 2024 se señala que la actual administración de Federico Gutiérrez, tiene un presupuesto proyectado para el mantenimiento, mejoramiento y construcción de la malla vial urbana y rural por $484.517 millones de pesos.

     

    En este momento, hay un contrato de obra en ejecución para el mantenimiento y mejoramiento de la malla vial, que, a corte del 18 de septiembre de 2024, tiene una ejecución que alcanza el 12% y deberá llegar al 100% para el 31 de diciembre de este mismo año, un porcentaje bajo si se toma en cuenta que solo falta 3 meses para que finalice el año.

     

    Para este año 2024, se tiene prevista una inversión de $53.000 millones, en cuanto a la ejecución. En lo que va corrido del año se han intervenido 2180 huecos y se espera intervenir 5000 más en los meses restante. Si el ritmo de trabajo se mantiene de acuerdo a lo previsto, para 2027 se habrán tapado cerca de 40.000 huecos, como en los anteriores dos cuatrienios.

     

    La incógnita está en si esta administración dejará una Medellín sin huecos o por lo menos con una malla vial recuperada en su mayoría, o si esta problemática será nuevamente protagonista en las próximas elecciones.. 

     

     

    Para la ciudadanía siempre el primer barómetro de la gestión vial será la cantidad de puntos de obra en la ciudad. Fotos: Brandon Bustos

     

     

     

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  • Historias al paso por la Avenida Jardín

    Juan José Yath Granados /  juan.granadosg@upb.edu.co

     

    Comercio, movilidad y paisaje son rasgos clave  de la Avenida Jardín. Una vía dentro de la comuna de Laureles que congrega establecimientos de distintos tipos, combinados con presencia de árboles y jardines que es característica de esta parte de la ciudad y representa lo que fue el proyecto residencial con que se concibió Laureles en un principio, el cual hoy integra además el turismo y los negocios. Miradas y voces  que conviven en la avenida y  conocen lo que es Jardín y el movimiento que hay en su corta extensión. 

     

    En una intersección de avenidas hay dos opciones de camino. Uno de ellos lleva a una calle breve, de solo dos cuadras. Sin embargo, este pequeño espacio merece mucha observación: en un momento se observa un restaurante de platos exóticos, giras un poco la cabeza para estar frente a una cadena de comida y luego observas  la magnitud de las ramas que dan  sombra a los andenes. Es inevitable. 

     

    La avenida Jardín se extiende desde una rotonda sin andén que divide otras calles, forma un cruce con la mencionada Nutibara y termina una cuadra después con el Segundo Parque de Laureles. Esta vía fue parte del proyecto con el que se ideó lo que es actualmente la comuna que da nombre al parque. El sector fue planeado con un diseño alejado del estilo tradicional de otras zonas de la ciudad. Pedro Nel Gómez, el arquitecto original a cargo del proyecto, lo pensó como un espacio donde primara el paisaje, el verde de los árboles y grandes espacios para el caminante. En un principio, se pensó como un barrio residencial para familias obreras, pero al final, una emergente clase media – alta fue quien lo habitó en su mayoría. Hechos como estos ayudaron a construir la imagen de Laureles como la “zona de ricos” en Medellín.  

     

    El surgimiento de tantos negocios en la avenida quizás ha hecho que se merme la imagen de barrio residencial. Pero eso no quita que aún conserve elementos de su planeación original como los amplios espacios para caminar y los pulmones verdes en forma de árboles. La concepción de Laureles desde su planeación la documenta Sandra Milena Bedoya Mira en el texto   “Cooperativas de vivienda y conformación de un barrio para los grupos medios en Medellín. Laureles (1940-1970)”.  

     

    La avenida aglutina comercio, vida e historias. Incluso las personas que se mantienen cerca de estas calles calle tienen cosas que contar sobre uno de los sectores más representativos de Laureles. En la rotonda,  frente al inicio del separador  de las calzadas en que se divide la avenida Jardín,  varios domiciliarios se parchan a descansar y conversar mientras esperan una notificación de su aplicativo de trabajo,  junto a un pequeño puesto de surtido. Uno de ellos es Rafael, de los que más conoce el sector, quien  cuenta que es una zona bastante buena para su trabajo porque a cada rato le llegan pedidos de los diferentes restaurantes a los lados de la vía.  

     

    “Laureles como tal es lo mejor. Es el área desde donde me buscan todas las aplicaciones, bien sea de transporte, de domicilio. Para trabajar, siempre hay venta, siempre hay movimiento, especialmente en esta área [la Avenida Jardín]. Pero en general todo Laureles tiende a ser así. Bien sea la 70, parte de la 80…”, dice Rafael en medio de bromas de sus compañeros, cuyos cajones para  los pedidos tienen marcas distintas. 

     

    Al avanzar por las calles se ven los primeros restaurantes. Frente a ellos hay jardineras con distintos tipos de plantas que adornan el andén. Sin embargo, al observar de cerca, aparecen junto a las envolturas y otros residuos de distinto tamaño que hacen un rastro que va hasta una caneca de acero repleta de desechos.  

     

    La gran cantidad de negocios en la zona hace que estos contenedores se llenen rápido. Emilce, operaria del personal de aseo en las calles, pasa a limpiar y  cuenta que no son solo residuos de los restaurantes lo que termina en las canecas: ella ha visto desde escombros, hasta pañales de adulto mayor. Los habitantes de calle, venteros, incluso los mismos domiciliarios, mantienen el sitio sucio al botar cualquier sobrante en el suelo.  

     

    “Mantengamos el jardín limpio, toda la naturaleza limpia para que veamos la ciudad bonita, porque si nosotros limpiamos y ellos hacen y hacen nunca se va a ver la ciudad bonita”, comenta Emilce mientras saca la basura de una caneca verde donde se botan los desechos de mascotas. 

     

    No obstante el problema con  las basuras en la zona, Emilce también aprecia lo que es Laureles, al que ella llama su segundo hogar, el espacio donde labora desde hace casi trece años. Cerca de ella o pasan algunos cuidadores de autos,  los reconoce y se saluda cordialmente con algunos.  

     

    Un sábado cualquiera, por ejemplo,  quienes pasen por la avenida Jardín en carro y necesitan a alguien que lo cuide  pueden acabar en conversa Ángelo. Aunque lleva dos años en la zona , también considera a Laureles su segunda casa. Conoce a muchos de quienes trabajan allí  y por eso valora el sentimiento de comunidad que hay.  

     

    “Esto es como una familia, es que acá todos nos conocemos con todos. Ya uno ya conoce la del restaurante, la mesera, el dueño, todo”, dice Ángelo, quien, además del tiempo trabajando, tiene recuerdos de hasta veinte años atrás sobre la avenida. Esas memorias le dan conciencia del cambio que tuvo al volverse más comercial. Reconoce que esto ha permitido que florezcan negocios y con ellos muchos empleos. 

     

    Pero unas por otras: las filas de autos que se parquean en la calzada hacen aún más estrechos los caminos por donde conducir: “Se volvió una especie de parqueadero, aunque no lo es, es algo ilegal porque estamos en una vía principal, esto dejó de ser casas y se convirtió en esto”, reconoce Ángelo. 

     

    Postales de las historias al paso en la Avenida Jardín. Fotos : Juan José Yath.

     

    La segunda mitad de la avenida Jardín repite el patrón de plantas en el andén, así como el movimiento del naranja y el rojo en los chalecos de los cuidadores de carros. Cerca del fin de la vía se encuentra Gerley, un guardia de seguridad de un edificio cerca del Segundo Parque de Laureles. Lleva seis años trabajando en el sitio. Además de estar pendiente del edificio, ha observado el cambio en la avenida hacia amplios andenes y más jardines con plantas de mayor tamaño. La avenida conserva su imagen verde por los todavía numerosos árboles que decoran las medianas, un detalle que la vuelve atractiva, junto a los restaurantes y la seguridad, que Gerley considera buena.  

     

    “Digo yo que esta avenida es patrimonio de laureles. Mire esas bellezas de árboles, la gente viene aquí solo por ver la imponencia a esos árboles que hay aquí”, opina Gerley en un espacio de relajo, junto a su taza de café. 

     

    Frente a Gerley, está el final del separador, a una calle del parque. Ahí, se asienta de domingo a domingo un puesto de surtido y aguacate. Flor, la dueña, lleva 22 años en la avenida. Mientras habla, cuenta las monedas de la caja y menciona los cambios dentro del sitio. Aunque esté a solo una calle de su compañero Gerley, ella reconoce que la avenida es más peligrosa que otras zonas de Medellín. Lo más importante es no “dar papaya” con los celulares, sobre todo en horas de la noche. Aun así, tampoco niega el potencial comercial de la Avenida. 

     

    “Esta avenida yo la describiría como con mucho comercio, mucho trabajo, Gracias a Dios, para las personas. Es un ambiente muy bueno para las personas que quieran venir a comer, a disfrutar un rato con la familia”, dice Flor. 

     

    Quienes terminen de recorrer la avenida quizás quieran llegar hasta el Segundo Parque de Laureles, ya sea para descansar, o para que la familia pase el rato en los juegos, como es el caso de Anyelina. Ella es de Republica Dominicana y lleva un año viviendo en Medellín. Junto a su esposo y sus hijos, van seguido a la avenida Jardín para lo que llama “estar en ambiente”, ir a compartir y a pasar el rato. En su experiencia, no le parece peligroso el sitio, ni siquiera de noche. Y, si bien hay congestión en el tránsito, no le afecta al caminar por los andenes. Aun así, ni la avenida ni Laureles son lugares que ella elegiría para vivir, justo por el ruido que genera el movimiento del comercio. 

     

    “La verdad, me gusta para visitarlo, lo que he visto de laureles me gusta que tiene el ambiente en cuanto a que uno tiene bastante que ofrecer en comida, pero no me gusta para vivir porque, así como hay tantas cosas, no me gusta el ruido a la hora en que trabajo”, explica Anyelina. 

     

    La clave de la Avenida Jardín es que es del tipo de lugares donde no solo basta con moverse, sino pararse a observar a quienes construyen su vida, lo que unos llaman como la familia. Hay más para observar y entender en los veinte minutos que puede tomar el caminarla, pero son muchos los recorridos que por allí se pueden hacer, cada uno con una historia diferente.  

     

    Un mapa de Jardín al paso 

    Dale clic a los íconos de ojo para recorres puntos clave en este viaje por la avenida Jardín.  

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  • Urbanización ilegal en Medellín, entre la necesidad de unos y el afán de otros

    Por: Miguel Ángel Álvarez Mejía / miguela.alvarez@upb.edu.co

     

    La ciudad de Medellín, conocida por su templanza y capacidad de transformación, enfrenta un fenómeno creciente que amenaza con desbordar sus fronteras y capacidades: el crecimiento urbano informal en más de 65 puntos críticos. Lejos de ser solo un problema de ocupación del suelo, esta situación refleja las tensiones económicas, sociales y políticas que convergen en una urbe que, a pesar de sus avances, sigue lidiando con profundas desigualdades y una compleja realidad que pone en riesgo a muchos de sus habitantes. 

     

     

    Urbanización ilegal en Medellín

    Un panorama de la urbanización informal en Medellín. Miguel Ángel Álvarez Mejía.

     

    Los asentamientos informales no surgen en el vacío. Son la manifestación tangible de la incapacidad del Estado para garantizar vivienda digna y del desamparo que sienten miles de familias que carecen de oportunidades para tener un lugar donde vivir. “Especialmente en Medellín, a la violencia y el desplazamiento se han sumado otros factores que han incidido en la formación de estos asentamientos. La confluencia de dos fenómenos antagónicos: el desplazamiento, por un lado, y la sobre-regularización del uso del suelo, por el otro, han generado, que desde su capacidad económica, la población desplazada no tenga la posibilidad de acceder a una vivienda ofrecida por el mercado inmobiliario. Por su parte, los precios excesivamente elevados del suelo urbanizado en el mercado formal, son consecuencia lógica de una regulación excesiva y del sistema capitalista regido por normas de oferta y demanda, que terminan por conformar un mercado del suelo elitista y excluyente”, señalan los abogados Dany Granda Jaramillo y Juan Camilo Mejía Walker en el artículo Irregularidad en la ocupación del suelo en Medellín.

     

    En relación con el fenómeno de sobre-regularización que señalan los investigadores, Diego Andrés Molano, contador público de la Universidad de Antioquia, explicó: “Los procesos de legalización, regulación y titulación en el Municipio de Medellín han sido la principal respuesta frente al fenómeno de los asentamientos irregulares que la ciudad ha experimentado a la par de su crecimiento económico, desde mediados del siglo pasado”.

     

    Y es recurrente. Por ejemplo, la ciudad ha visto impotente cómo se volvió a poblar de casas de cartón y material el antiguo morro de basura del sector de Moravia, luego de la intervención integral que reasentó en urbanizaciones del occidente a cientos de familias que vivieron en lo que fue declarado zona de alto riesgo no mitigable en 2004.

     

    El antiguo morro de basura en el sector de Moravia es ejemplo de la recurrencia de la urbanización ilegal en la ciudad.

    Foto: Alcaldía de Medellín – El Colombiano.

     

    El Instituto Social de Vivienda y Hábitat de la Alcaldía de Medellín cita cifras de la Encuesta de Calidad de Vida para señalar que durante 2023 en Medellín alrededor de 21% de los hogares, es decir unos 200.033 se encontraban en viviendas con algún tipo de déficit habitacional, y cerca de 15% vivían en casas con déficit cualitativo, lo que equivale a 145.986. En ese contexto, los subsidios para el mejoramiento de viviendas son otra solución gubernamental.

     

    Es por hechos como los anteriores que la situación no puede ser atribuida únicamente a la falta de políticas habitacionales efectivas. En zonas más vulnerables, el derecho a la vivienda también entra en las dinámicas de poder territorial de grupos delincuenciales que, aprovechándose de la necesidad, imponen su ley. 

     

    A junio de 2024, la Alcaldía de Medellín ha realizado 460 operativos para el control de construcciones ilegales y detectado 65 puntos críticos en los que se ocupan parques públicos con estructuras para vivienda y hasta comercios, lo que da cuenta del factor económico que incide en este fenómeno. Ya incluso en pandemia se conocieron casos de urbanizaciones ilegales en corregimientos como Santa Elena y San Antonio de Prado, pero más recientemente se han conocido casos de demoliciones de locales comerciales en la parte alta de Calazans y parque públicos invadidos en el Doce de Octubre. Hay un fenómeno movido también por el afán del lucro detrás del cual hay organizaciones ilegales.

     

    Según la Alcaldía de Medellín, hasta el mes de agosto, se tienen registrados 1.200 informes técnicos con reportes de edificaciones ilegales, de las cuales, en las 15 comunas, el gobierno ya ha realizado labores de remoción. Estas acciones han conducido a la “recuperación de 17.925 metros cuadrados de espacio público”, según las autoridades.

     

    Demolición de locales comerciales en un parque público del Doce de octubre, en octubre de 2024. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Luis Fernando Vallejo, habitante del barrio Santo Domingo, no solo lleva 56 años siendo testigo de esta problemática, sino que además llegó a esta zona de la comuna 2 de Medellín, buscando un lugar donde vivir. Según él, “por aquí la única ayuda del Gobierno es coger los terrenitos y tumbarlos. Dejan a la gente sin sus casitas y la pobre gente queda peleando”, afirmó, asegurando que, en cuestión de perspectivas, lo que para el gobierno se convierte en acciones de progreso y transformación, para otros, significa una manera violenta de reivindicarse. 

     

    Fernando relata cómo se hizo habitual la invasión o apropiación de terrenos, como parte de la historia de su barrio, que es la de muchos otros en Medellín y ciudades similares: “La gente cogía terrenos, los cercaba y ahí mismo les ponían una bandera para cercar los ranchitos. Incluso, todavía esa manera de hacerlo sigue ocurriendo, hay mucho de eso por aquí”.

     

    En contraste, está el mandato del Gobierno de no permitir que los ciudadanos asuman riesgos en la necesidad de tener un techo, necesidad que implica factores psicológicos también. Según Juan Manuel Velásquez, secretario de Control y Gestión Territorial, el equipo psicosocial de esa dependencia realiza en cada intervención un trabajo de campo en el sector con el propósito de sensibilizar, difundir la oferta institucional con opciones habitacionales y evitar que las personas adquieran lotes en cualquier parte y a cualquier precio.

     

    En efecto, los urbanizadores ilegales ponen su precio y, en caso de retraso en las cuotas, el precio es la expropiación por vías de hecho, como lo han denunciado las autoridades y organizaciones sociales. Según Samuel Galvis, vicepresidente de una Junta de Acción Comunal de la comuna 2, “El Gobierno briega por no meterse en esa tensión porque saben quiénes son los que mandan por acá. El Gobierno, en vez de ayudar a favorecer con créditos o habilitar recursos disponibles, viene es a tumbar. Es muy triste ver cómo las personas quedan a la deriva y sin recursos para rehacer su vida”. 

     

    En el corregimiento de Santa Elena las autoridades adelantan mesas de trabajo con la comunidad sobre las construcciones ilegales. Su aumento ha puesto en aprietos la oferta de servicios públicos. Foto: Alcaldía de Medellín. Agosto de 2024.

     

    “En los operativos realizados con el acompañamiento de la Fuerza Pública se ha identificado cómo algunas personas edifican en zonas de alto riesgo, cerca de cables de alta tensión, laderas y ríos, o en áreas de conservación ambiental”. A su turno, el secretario de Gestión y Control Territorial, Juan Manuel Velásquez, señala que: “La Alcaldía busca preservar la vida en medio de un alto riesgo no mitigable. El deslizamiento es un riesgo alto que podemos tener; en el caso de Moravia, el riesgo que se corre con los gases podría generar incendios”. Y aunque estas razones son válidas y comprensibles, lo que no deja de levantar cuestionamientos de la ciudadanía son las formas en que los operativos vulneran las garantías de los ciudadanos que son finalmente víctimas, tanto de quienes les ofrecen terrenos ilegales como de la falta de oportunidades para acceder a vivienda formal.

     

    Por su parte, las autoridades han señalado que cada vez es más frecuente la necesidad de hacer los operativos con el acompañamiento de la fuerza pública, al encontrar oposición cada vez más violenta a las intervenciones. El secretario también sostuvo que “las labores de vigilancia y prevención han permitido conocer la dinámica de la ciudad y entender que en todas las comunas hay construcciones irregulares que ponen en riesgo la vida. Uno de los casos puntuales es el sector de La Asomadera, donde ha tocado ir con toda la institucionalidad debido a la alteración del orden público que se presenta cada vez que llega nuestro personal”. 

     

    Son cada vez más las ocasiones en que los operativos reciben respuesta violenta. Las autoridades afirman haber identificado a los mismos individuos en diferentes ocasiones. Foto: Alcaldía de Medellín. Junio de 2024.

     

    “Actuamos en compañía de la Policía Nacional y la Secretaría de Seguridad y Convivencia, encargadas de identificar a las personas que están detrás de la ilegalidad. La alerta se emite y queremos que los ciudadanos nos ayuden a entender que a Medellín la tenemos que construir bien entre todos”, añadió el secretario. 

     

    Queda la duda de qué tan posible es evadir la presión de los grupos delincuenciales dedicados a la renta urbanística y la construcción ilegal. Jhon Vargas, líder activo de una Junta de Acción Comunal de la zona nororiental de la ciudad, sostiene que: “Lastimosamente, tomar esta decisión se vuelve prácticamente en venderle el alma al diablo. Las bandas se convierten en pagadiarios de los terrenos y, por la contraparte, resulta difícil para muchos, con sus pocos recursos, estar al día con los pagos. Es común ver a las personas siempre alcanzadas para pagarles a ellos esa plata; muchas veces solo les alcanza para pagar los intereses”. 

     

    Vargas resume el juego de suma cero que hay detrás de este auge urbanístico: “Es muy común ver cómo, por quedarles mal, estos grupos se toman posesión de las pocas cosas de valor que la gente tiene, como prenda de garantía para saldar la cuenta pendiente; hasta que terminan desplazadas de por acá”. Según él, su modus operandi es: “Vulgarmente, lo que hacen es bravear, amenazar de muerte e incluso atentar contra la integridad de la propia familia”. 

     

    El panorama solo parece incrementar las posibilidades de desamparo de quienes necesitan un techo propio en Medellín, donde, bajo el nombre de gentrificación, nos estamos dedicando a observar el problema de vivienda que persiste y apenas comenzamos a reconocer cuáles son los factores que determinan y agravan la insuficiencia en la oferta de vivienda consolidada y accesible, que perpetúa un ciclo de precariedad y desprotección que deja en el aire las responsabilidades frente al fenómeno y los sueños de miles de hogares.

     

  • Las imágenes de María, representaciones que unen devotos en los barrios del Valle de Aburrá

    Por: Juan José Yath Granados / juan.granadosg@upb.edu.co

     

    Al caminar por el área metropolitana del Valle de Aburrá es normal encontrarse una imagen de la Virgen María, así como personas que se paran a rezar o persignarse ante ella. La estima que hay en el Valle de Aburrá por la Virgen alcanzó hasta al metro desde los años 90, cuando se hicieron cuadros de María para que protegieran las estaciones de ataques terroristas. Las representaciones invocaban el amor de la gente por la figura mariana, como una forma de custodiar las instalaciones durante uno de los mayores períodos de violencia en la historia del área metropolitana.

     

    El fervor a la Santísima tiene orígenes que datan desde los siglos III, IV y V DC, en los inicios del cristianismo, cuando se aprobó su veneración. A partir de ahí se expandió su devoción, al punto de que diversos territorios se fueron apropiando de su figura como un símbolo de protección y ayuda. En ese proceso aparecen lo que se conocen como advocaciones, denominaciones especiales de la Virgen que se forman en algunas culturas o territorios.

     

    La veneración hacia María llegó hasta la actual Colombia por la colonización de los españoles, quienes impusieron la religión católica sobre las creencias nativas. La nueva fe se consolidó y en la actualidad es la más predominante en el país y en Antioquia.

     

    Para conocer más sobre los orígenes de la devoción por la figura de la Virgen María en Colombia y Antioquia, has clic en siguiente enlace hacia un video dedicado al tema:

     

    Las Marías del Valle de Aburrá, lazos que unen a la comunidad

     

     

    Sin embargo, las imágenes marianas también esconden historias que reflejan la unión entre las personas devotas a la Virgen.

     

    La Medalla Milagrosa desde un encuentro en la infancia

     

    Santuario de la Medalla Milarosa en Itagüí. Foto: Juan José Yath.

     

    Todos los jueves a las 7:30 de la noche, decenas de personas se juntan en un santuario dedicado a la Virgen de la Medalla Milagrosa frente al Parque del Artista, en Itagüí. Las filas de escalones que dispone la estructura se llenan de fieles, así como el andén. Incluso hay gente al otro lado de la calzada, pendiente del Santo Rosario a punto de empezar. Cristina Guerra dirige el rezo y observa la imagen de María con fijeza y ojos brillantes.

     

    El primer encuentro de Cristina con la Virgen fue en una gruta en el municipio de su natal Ciudad Bolívar a los 7 años y desde los 10 no ha dejado de tener sueños con María. Cristina sostiene que, mediante esas reuniones,La Santísima le mostró el camino que actualmente lleva. Durante 17 años, Cristina se dedicó a hacer disfraces, pero su convicción con Dios la llevó a dejar esa actividad en 2018, época que, según dice, “pertenece a la oscuridad”. Ese mismo año, comenzó “Crispeticas de Amor”, una organización que busca darles voz a los jóvenes para que expresen sus problemas y se sientan acompañados. Esta compañía le ayudaría luego al surgimiento de la Medalla Milagrosa.

     

    A finales de 2019, Cristina comenzó el proceso de formación del santuario, empezando con la aprobación de la Alcaldía, que se logró gracias al trabajo en su organización. Ella cuenta que la ubicación que tiene la representación es la del lugar donde la Virgen le pidió que realizara el rezo del Santo Rosario cada ocho días. Las donaciones llegaron principalmente de una familia de hermanos de Envigado que prefieren mantener su identidad oculta. Cristina también obtuvo la ayuda de una persona en la gestión de esos apoyos financieros para la construcción.

    La inauguración de la imagen chocó con la pandemia de COVID-19, por lo que los rosarios se mantuvieron en pausa hasta que la gente pudiera volver a salir.

     

    Para el primer Santo Rosario, Cristina contrató a un cantante para que ambientara los rezos. Sin embargo, en ese mismo encuentro apareció junto a su perro un señor llamado Luis Alberto, que ofreció acompañar con música las reuniones cada ocho días sin pedir nada a cambio. A Luis se le sumó luego William, ambos prestan su voz y sus talentos en guitarra a los encuentros. Otro de los grandes apoyos de Cristina son sus hijos: Jorge Eduardo, de 32, le colabora en dirigir los acompañamientos a jóvenes que hace la organización. María Isabel, de 25, le brinda ayuda para realizar cada rosario, en los que Cristina tiene que hablar con micrófono para que todos en el santuario escuchen.

     

    Cuando se trata de entender el significado de la representación de la Virgen, Cristina enfatiza lo que simboliza la imagen: “Es presencia viva […] Nosotros vamos y nos paramos en frente de esa imagen para tener más confianza de hablar, clamar y pedirle a Dios. Pero no son ni bultos ni estatuas diferentes, son imágenes que nos representan a Dios”, señala Cristina a Contexto.

     

    Cristina, por deseo propio, se encarga de limpiar y mantener el santuario gracias a su devoción a la Virgen. Su conexión con la Santísima se ha mantenido firme desde que era una niña. Tal convicción todavía la motiva a continuar su proyecto, tanto de la corporación, como de la imagen, a la cual varios le oran al pasar frente al Parque del Artista.

     

    Virgen de Fátima, testigo de historias de un barrio

     

     

     

    Santuario a la Virgen de Fátima en el Poblado. Foto: Juan José Yath.

     

    En El Tesoro, un barrio de El Poblado, Medellín, se encuentra una imagen que existe desde hace más de 70 años, según cuenta Guillermo Ramírez, uno de los que le hacen mantenimiento. Se asienta en medio de una pendiente, al lado de una calzada que la separa del hogar de sus cuidadores.

     

    La Virgen de Fátima fue instalada por primera vez en 1949, a 20 metros de su posición actual. Guillermo cuenta que su surgimiento se debe a que una familia rica donó su imagen, algo común en esa época. Su primer cuidador fue el ya fallecido Gabriel Ossa, un experto bailarín comprometido con velar por la representación.

     

    Ossa fue gran amigo de Guillermo y fue el que le contó los detalles más antiguos de la historia de la imagen que este último no alcanzó a vivir. Están, por ejemplo, las fiestas hechas alrededor de la Virgen luego de finalizar la misa, que el mismo Ossa organizaba. En ellas, la gente de varias lomas se juntaba para comer y beber tragos en medio de la rumba y la pólvora hasta el amanecer. Las personas al juntarse organizaban además bazares, que eran otro motivo de agrupación. Es así como la Virgen de Fátima fue el epicentro de varias de las celebraciones en el barrio. Guillermo, que lleva 55 años viviendo acá, recuerda reuniones como la eucaristía de familiares en donde la imagen aparece en las fotos.

     

    Por otro lado, entre la gente cercana a la representación se formaron rumores como un posible tesoro debajo de la imagen. Sin embargo, la imagen también fue testigo de eventos como la violencia en la zona. Guillermo señala que, durante la época del narcotráfico, en los 80, aparecían sicarios que dejaban cadáveres cerca de la Virgen. Esto se debía, además, por las pocas luces que iluminaban la carretera en ese tiempo.

     

    Cuando Ossa se debilitó a causa de la edad, hace alrededor de 30 años, Guillermo, junto a su hermano Sergio, se encargaron de cuidar a la imagen. Los hermanos fueron quienes la trasladaron a su posición actual en 1999 para dar paso a la construcción de una carretera en la zona. En el proceso se dieron cuenta de que el rumor sobre un tesoro escondido debajo de la virgen era mentira. Guillermo se encargó de sembrar los árboles que forman una entrada a la imagen. Sergio es el que hace los arreglos al jardín, que incluyen las letras que forman el nombre “Fátima” al inicio del camino hacia la representación, como se aprecia en la siguiente fotografía:

     

     

     

    Guillermo y Sergio también cuentan con la ayuda de gente del barrio, como unas señoras que pasan los martes a limpiar la representación y a podar su grama. Ellas también decoran la estructura con flores que traen desde Santa Elena, por lo que poco a poco se relevan los roles de cuidadores para los próximos años.

     

    Cuando le preguntan a Guillermo sobre lo que significa dicha imagen para él como católico, su respuesta es que es una madre, no solo suya, sino del barrio. Es la cuidadora de todos aquellos que viven en la zona.

     

    Cambios y misterios en la Virgen de Lourdes

    Santuario a la Virgen de Lourdes en el municipio de Envigado. Foto: Juan José Yath.

     

    No se tiene una fecha exacta de su origen. La santísima ha acompañado a Piedad Velásquez por varias décadas, cuando el sitio era solo una manga con cuatro viviendas. Carlos Gaviria, historiador que trabaja para la Secretaría de Cultura de Envigado, sostiene que su instalación debió ser entre los años 20 y 30 del siglo XX. Sin embargo, se sabe que su función inicial era el ser la entrada de lo que en esa época era la Finca Alcalá, Envigado, donde actualmente se asienta el barrio con el mismo nombre.

     

    La Virgen eventualmente pasó a estar bajo cuidado de obreros de la empresa de calzado, Grulla, que además instaló unas rejas para proteger a la representación. Sin embargo, la corporación dejó su protección a Amparo, quien hasta el día de hoy sigue viviendo en Alcalá. Amparo tenía la llave para abrir el enrejado y se la daba a todo aquel que quisiera rezarle a la Santísima. En 1975, Piedad se vino a vivir al barrio y por mucho tiempo fue una de las que procuraba colaborar en el mantenimiento de la representación por devoción propia.

     

    Piedad también fue testigo del incendio que sufrió la representación en 1978, uno de los 3 de los que se tiene registro, según Gaviria. Los causantes fueron los vientos que empujaron las llamas de las velas, puestas en un tablón muy cerca de María. La empresa Grulla se encargó de la restauración, y desde ahí se ha mantenido la misma imagen, de acuerdo con Piedad.

     

    En años recientes, un señor apareció para hacerle unos arreglos a la imagen en agradecimiento por curarse de una enfermedad; después de todo, a la advocación de Lourdes se le conoce además como la Virgen de la Salud. El hombre quitó la hierba que la rodeaba e instaló unas bancas de madera cerca de la representación. Esa persona también comenzó a encargarse de limpiarla, aunque en años recientes Piedad nota que ya no lo hace tan seguido.

     

    Por otro lado, la última restauración fue en 2018, cuando el municipio de Envigado hizo los cambios para dejar la estética de gruta que tiene hoy en día. Entre esas transformaciones está un nuevo rejado que ya no necesita abrirse con las llaves que tenía Amparo. Así mismo, estuvo también la instalación de luces dentro de la estructura, para iluminarla más, junto a matas a su alrededor. Durante el proceso en que la Virgen estuvo sin rejas, llegaron a dañar a Santa Bernardita, la figura en hábito rojo, de menor tamaño que María, indispensable en toda representación de la advocación de Lourdes. La falta de vigilancia por parte del Municipio provocó el robo de plantas y velas, es por eso que Piedad prefiere colocar velones a una representación propia dentro de su casa.

     

    Durante la celebración de ese cambio, el Padre Alfredo Bello propuso la realización de un Santo Rosario todos los martes a las 7:30 de la noche. Al principio, las aceras e llenaban de gente. No obstante, por la pandemia, hubo una pausa y no continuaron con los rezos hasta 2023, aunque con una asistencia que apenas sobrepasa el espacio de las bancas.

     

    El lazo que tiene la advocación de Lourdes con la salud y el cuidado de los enfermos le da un poder

    sobre el bienestar de quienes tengan fe en ella. Esos alcances que se le atribuyen son por los que personas como Piedad estiman a la imagen. Además, claro, de ser la intercesora con Jesús y la segunda madre de todos, como ellos explican.

     

    El camino hasta María Auxiliadora

    Espacio dedicado a María Auxiliadora cerca al santuario de la advocación de Lourdes. Foto: Juan José Yath.

     

    Dentro del mismo barrio se encuentra una imagen construida hace poco. La imagen de María Auxiliadora que tanto cuida Margarita Sierra fue inaugurada en 2023. Sin embargo, la idea se inició tiempo atrás: varias personas del área pensaron en que les hacía falta una representación de María. Pasaron unos años de planeación para definir el lugar donde la asentarían, hasta que durante un rosario concluyeron que el mejor sitio era en su actual ubicación, entre una fila de árboles, junto a la avenida Las Vegas. Un grupo de vecinos fue entonces a la Alcaldía de Envigado a solicitar el permiso para su instalación. Luego de su aprobación, se hizo una colaboración entre gente del vecindario para el material con el que la construirían, como parales, tejas, baldosas, etc. Fue un proceso en comunidad, como dice Margarita.

     

    La primera Virgen que se instaló la donó un sacerdote. Era muy pequeña y Margarita, junto a gente del barrio, se preocuparon porque no encajara con el espacio que tenían. En esos momentos, por otro lado, la vecina Ángela terminaba de superar la amenaza de un cáncer y le había pedido a María por su recuperación. En agradecimiento, buscó con regocijo una imagen que coincidió con la que la comunidad buscaba, que es la representación actual que el barrio mantiene.

     

    Durante el viernes de la inauguración, en febrero de 2023, se organizó una eucaristía que llenó a la cuadra de gente con velones para decorar la imagen. También asistió el sacerdote para dar la bendición. La Virgen estaba al descubierto, sin ningún nicho protector, por lo que se exponía al polvo y hollín de la calle. Por si fuera poco, las velas, que estuvieron encendidas hasta los días siguientes, provocaron un incendio el domingo al amanecer.

     

    Cuando las personas del barrio se levantaron, vieron a una Santísima llena de quemaduras, que luego fue retocada por una señora que donó el arreglo. Este evento también permitió que más adelante se organizaran unas rifas entre las vecinas con las que se recaudó para hacer la cabina de vidrio que ahora la resguarda.

     

    Margarita y la comunidad de vecinos del barrio en la actualidad celebran los santos rosarios cada martes, a las 6 de la tarde. Luego del rezo se ponen a conversar mientras toman una aromática. Margarita, al igual que algunos de sus amigos del barrio, considera a María su segunda madre y una intercesora para la comunicación de las personas con Jesús, su hijo. Sin embargo, deja en claro que todo es cuestión de fe, de la devoción que se tenga por ella. Una convicción que Margarita no abandona y que la motiva a mantener la representación limpia de cualquier polvo.

     

    Así es como las imágenes de María se hacen parte de la identidad de muchos barrios, convocan a los vecinos, su fe y sus historias particulares, que terminan integrando una historia colectiva. Hasta las representaciones de menor tamaño pueden guardar experiencias de quienes asistan a sus santos rosarios, pongan placas en agradecimiento o se encarguen de cuidarlas.

     

  • ¡Ladridos en el aula! La tendencia en las universidades de Medellín

    Stephanía Zapata Hincapié / stephania.zapataupb.edu.co

    Según la Secretaría de Salud de Medellín, en 2023 se efectuaron más de 843.000 diagnósticos relacionados con la salud mental (290.000 asociados a estrés, 190.000 a trastornos mentales y del comportamiento y 187.000 por trastornos de humor). En un intento por abordar el creciente problema de salud mental entre los estudiantes universitarios, varias instituciones en Medellín han adoptado una medida fuera de lo habitual: permitir que los perros de apoyo emocional acompañen a sus tutores en los campus.

     

    Si bien esta iniciativa ha sido recibida con entusiasmo por muchos, plantea interrogantes sobre sus efectos sobre la dinámica y la convivencia en el entorno universitario. Además, surgen preguntas: ¿Qué es un perro de apoyo emocional?  ¿Dónde se origina el concepto?

     

    Aunque no se define una fecha exacta, se aproxima a 1976 el momento en que la enfermera Elaine Smith, propuso la idea de un acompañamiento terapéutico que involucraba a los caninos para el soporte emocional de las personas.

     

    Los defensores de la determinación en las universidades destacan los numerosos beneficios que los perros de apoyo emocional pueden reportar a los estudiantes. Santiago Jaramillo, estudiante de Ingeniería mecánica de la Universidad EAFIT enfatiza la importancia de incorporar perros de apoyo emocional a la vida el campus universitario. Para él, la presencia de los canes es una estrategia efectiva para fomentar actitudes positivas y mantener altos niveles de energía.

     

    Nicholas Epley, profesor de Ciencias del Comportamiento, en su libro titulado “Mindwise”, sostiene que se ha demostrado que la presencia de estos animales puede reducir los niveles de estrés, ansiedad y depresión, proporcionando un apoyo valioso ante desafíos académicos y personales. Además, la interacción con los perros puede fomentar la socialización entre los estudiantes, creando un ambiente más acogedor y comunitario en el campus, como se puede observar en las sedes de varias universidades de Medellín en las que con cada vez más frecuencia se ve a los estudiantes y profesores conviviendo y a veces interactuando con los perros de apoyo emocional.

     

    Una de las principales preguntas que surge es cómo las universidades se prepararán para estas novedades en sus campus en los que entonces se debe considerar áreas designadas para que los perros puedan descansar y jugar de manera segura, así como también se debe establecer normas claras sobre dónde y cuándo se permitirá la presencia de los perros en el campus. 

     

    Nicolás Umaña y Zeus comparten con sus compañeros y amigos en el campus de la Universidad EAFIT en Medellín.

    Foto: Stephanía Zapata Hincapié.

     

    Algunas universidades ya han tomado medidas para adaptar sus espacios. Por ejemplo, la Universidad de Antioquia implementó un protocolo para regular la presencia de perros de asistencia médica y de apoyo emocional en sus campus, con el objetivo de atender las necesidades de quienes requieren la compañía de estos animales para su bienestar físico o mental. La Resolución Rectoral 50912, emitida el 19 de diciembre de 2023, establece normas y requisitos para que las personas puedan acceder a los espacios de la institución con sus mascotas. Entre las medidas se encuentra la creación de áreas especiales para que los perros disfruten de espacios abiertos y seguros en el campus, siempre bajo la supervisión y responsabilidad de sus dueños. 

     

    Entre los requisitos más importantes que se pueden destacar de las regulaciones en la Universidad de Antioquia están:  

    • Tener un certificado médico o psicológico que justifique la necesidad del perro. 
    • Tener un certificado de adiestramiento y vacunación del perro. 
    • Cumplir con las normas de seguridad y convivencia establecidas en el protocolo. 
    • Llevar al perro con collar, correa y placa de identificación en todo momento. 
    • Respetar los derechos de las demás personas que comparten los espacios de la Universidad, especialmente de aquellas que puedan tener alergias, fobias o preferencias respecto a los animales. 

     

    Asimismo, las universidades CES y EAFIT han establecido normas estrictas para garantizar el bienestar de los perros y su integración positiva en la vida universitaria. Estas medidas incluyen la verificación de certificados médicos y de adiestramiento, así como la educación continua sobre la importancia de los perros de apoyo emocional en el campus. 

     

    En la Universidad Privada Boliviana, se requiere una solicitud previa a través del área de Bienestar Universitario para una evaluación profesional para determinar la necesidad del acompañamiento y la idoneidad de la relación entre estudiante y perro. 

     

    Similar a la obtención de una licencia para pisar el campus, los perros de apoyo emocional también deben presentar su documentación: un certificado médico emitido por psiquiatras o psicólogos, identificación del animal y un carné de vacunas completo. 

     

    Escuche aquí los testimonios y opiniones sobre los animales de apoyo emocional en las universidades

     

     

    Nuevos personajes en el campus

    En los corredores de la Universidad EAFIT, una figura destaca entre la multitud con una presencia tan reconfortante como notoria: es Zeus, un perro pastor alemán que acompaña fielmente a Nicolás Umaña, una singular dupla que encarna una historia de vínculo inquebrantable y superación personal que ha capturado la atención de la comunidad estudiantil y más allá. 

     

    Nicolás encontró en Zeus mucho más que un simple compañero canino. Decidió compartir su hogar con un perro que ya tenía ocho años y medio, que se convirtió en un pilar tras la muerte del padre de Nicolás. Zeus no solo brindó consuelo incondicional, sino que se convirtió en una fuerza motivadora para la recuperación emocional. 

     

    Con dedicación y paciencia, Nicolás adiestró a Zeus para que respondiera a comandos específicos, otorgándole una conciencia única de su entorno y necesidades. Este adiestramiento, respaldado por el permiso expedido por un psicólogo, certificó la condición de Zeus como perro de apoyo emocional, respaldo esencial para el bienestar de Nicolás. 

     

    Sin embargo, su presencia en la universidad no ha estado exenta de desafíos. A pesar de contar con todos los permisos requeridos, Nicolás tuvo que esperar que la universidad hiciera la respectiva verificación psicológica y la demostración de la no agresividad de Zeus ante un adiestrador. 

     

    En su día a día, a ambos se les puede encontrar en el transporte público, bajo miradas de todo tipo, muchas desde el desconocimiento del trabajo de los perros de apoyo emocional, ya sea porque los rechazan o porque ven allí la oportunidad de simplemente poder llevar un animal de compañía a todas partes. Sin embargo, es importante destacar que el Decreto 1079 de 2015 permite el transporte de animales de compañía siempre que se cumplan las condiciones y requisitos correspondientes. 

     

    En su defensa de este derecho, Nicolás no solo aboga por sí mismo, sino por todos aquellos que encuentran en sus compañeros caninos un apoyo vital en su lucha contra las adversidades. Su historia es un recordatorio conmovedor de la fuerza del vínculo humano-animal y la importancia de la inclusión en todas sus formas. 

     

    ¡Ladridos en el aula! La tendencia en las universidades de Medellín

     

    Según Paulina González, psicóloga de la Fundación Tregua, el contacto con los caninos promueve el aumento tanto de la serotonina, conocida coloquialmente como la hormona de la felicidad, como de la oxitocina, conocida también como hormona del amor. De ese modo, González resalta la importancia del rol de los perros de apoyo emocional como “biorreguladoras anímicos y reguladores del ritmo cardíaco”.

     

    Paula Castelblanco, Magíster en Psicología Cognitiva y del Aprendizaje, explica que los perros de apoyo emocional constituyen un respaldo fundamental para la salud mental de sus dueños, poseen el privilegio de viajar en la cabina de aviones en vez de la bodega y de acompañar en una variedad de espacios, tales como universidades, colegios, oficinas, supermercados, entre otros. Estos animales están capacitados para brindar apoyo terapéutico en casos de ansiedad, estrés, problemas conductuales, autismo, y otras condiciones similares. 

     

    La integración de perros de apoyo emocional en el entorno universitario no solo representa una tendencia en alza, sino también un testimonio del compromiso de las instituciones académicas con el bienestar integral de sus estudiantes. Manejada con rigor y conciencia, incluso de quienes deben entender que estos perros están en labores de cuidado, su presencia en el campus no solo proporciona consuelo y compañía, sino que también fomenta un sentido de comunidad y conexión emocional con los demás.  

  • Libia Restrepo: la profesora de la Historia humana

     

    Por María Camila Aguirre Gil / maria.aguirreg@upb.edu.co

     

    Libia Restrepo nunca fue una historiadora común y corriente. Cada vez que alguien mencionaba su nombre en los pasillos de la Universidad Pontificia Bolivariana, siempre surgía una palabra: pasión. Esta pasión la llevó a desentrañar los misterios de la historia de Antioquia, a explorar, por ejemplo, cómo la Medicina y la Arquitectura se vinculaban con la vida de las personas y a poner toda su alma en cada investigación que emprendía. 

     

    Nacida con el don de la curiosidad, Libia estudió historia en la Universidad Nacional en Medellín, donde también obtuvo su maestría. Se dedicó a explorar temas poco convencionales para un historiador, como la medicina forense y los crímenes de Antioquia en el siglo XIX. Pero no veía su objeto de estudio como sólo de ciencia y hechos fríos, ponía de por medio un profundo interés en las historias humanas que se esconden detrás de cada pieza de información.  

     

    Uno de sus mayores orgullos fue su trabajo sobre el Ferrocarril de Antioquia y el desarrollo de la práctica médica en la región. Pero quizás fueron sus investigaciones sobre la Basílica Metropolitana de Medellín las que más reflejaron su personalidad: Libia Restrepo no se limitó a describir muros de ladrillo o torres imponentes; encontró vida en cada piedra, en cada rincón inacabado del edificio. “¿Por qué nunca se termina?”, se preguntó sobre la catedral, reflejando un poco lo que sentía por su amor por la historia: interminable. 

     

    La profesora Libia Restrepo lideró el proyecto editorial Joyas Facsimilares, derivado de la donación que hizo el expresidente Belisario Betancur a la UPB. Aquí, durante la presentación del libro con el exmandatario y el exrector de la UPB Julio Jairo Ceballos Sepúlveda en 2016.

    Fotos: Universidad Pontificia Bolivariana.

     

    La vida de en la academia no fue fácil Para Libia Restrepo. En la Universidad Pontificia Bolivariana, donde trabajó desde 1993, fue pionera en el desarrollo áreas como la paleografía, disciplina que ella misma impartía. “Si algo nos enseña la historia es a ser humildes”, siempre les decía a sus alumnos, quienes, según ella, eran lo único que extrañaba tras su jubilación en 2019. 

     

    Después de décadas de formación y enseñanza, la salud empezó a complicarse cada vez más. Su corazón se convirtió en “vidrio”, como ella lo describió en conversaciones con sus antiguos compañeros; un corazón frágil que, sin embargo, siguió latiendo por la investigación. Incluso en sus momentos de mayor calma, la profesora Restrepo estaba ocupada completando su trabajo en la catedral. Su último libro, Obispos, torres y cañones, es una mirada única a la historia de este edificio, escrita capítulo a capítulo, como si cada obispo representara un bloque en esta colosal estructura que, como su vida, nunca parecía terminar del todo. 

     

    Libia Restrepo amaba tanto su trabajo que era difícil separarla de él. La emisora ​​Radio Bolivariana, a la que consideraba “su otra casa”, dejó de escuchar su voz cuando su salud ya no le permitía seguir participando. Pero, aunque su voz se debilitó, su legado se mantuvo fuerte. Incluso después de su jubilación, muchos la recordaban con cariño y respeto. Se destacó por sus anécdotas y su capacidad para cautivar a cualquier público. El Consejo Académico de la Universidad le otorgó el “Espíritu Bolivariano”, un reconocimiento a su compromiso, y el Rector Julio Jairo Ceballos fue quien se lo entregó. En cada rincón de la universidad, Libia dejó una huella imborrable, no sólo en las aulas sino también en el corazón de quienes tuvieron la suerte de conocerla.  

     

    En definitiva, lo que hizo única a Libia Restrepo no fue sólo su intelecto, sino también su capacidad para humanizar la historia. En cada examen encontraba algo que le encantaba, como si la historia la hubiera elegido a ella para contarla. Porque, como decía con una sonrisa: “Con cada examen que hago, me enamoro de mis alumnos”. Libia Restrepo fue mucho más que una historiadora: fue una narradora de vidas, un alma incansable que nunca dejó de buscar respuestas y una maestra que tocaba no sólo las mentes sino también los corazones. 

     

     

    Jaime Andrés Vásquez Jaramillo – Docente de la Universidad Pontifica Bolivariana. Fue estudiante y luego colega de la profesora Restrepo. Escuche la entrevista en que hace semblanza de esta mujer para la Historia.

     

     

     

    Escuche también las realizaciones de la profesora Restrepo para Radio Bolivariana:

     

    🎧📲Historia de Antioquia

    🎧📲Historia de la Medicina

    🎧📲De Papiros y Cálamos (La Historia del Libro)

    🎧📲Las Mujeres en la Historia

    🎧📲Historia de la Universidad Pontificia Bolivariana

  • La verdadera oportunidad que ofrece la inteligencia artificial

     

    Por: María José Restrepo Vanegas / mariaj.restrepov@upb.edu.co 

     

    “Cada máquina tiene inteligencia artificial. Y cuanto más avanzada se pone una máquina, más avanzada será la inteligencia artificial. Pero una máquina no puede sentir lo que está haciendo. Solo sigue las instrucciones – nuestras instrucciones – de los seres humanos”. Abhijit Naskar 

     

    La inteligencia artificial (IA) está cambiando el panorama laboral del país, como si se transformara la esencia misma del trabajo, mediante un conjunto de oportunidades y desafíos que nos invitan a conocer más sobre este mundo que es más cercano de lo que creemos.  

     

    Las empresas colombianas están adoptando estas tecnologías disruptivas, en lo que parece una nueva era de eficacia mediante la automatización de las tareas diarias. Por ejemplo, Artextil es una empresa colombiana que ha encontrado en la inteligencia artificial una ayuda para producir nuevos diseños. Su líder, Carlos Aristizábal, tomó la vocería cuando estas innovaciones causaron sensación durante la feria Colombiatex 2023. Entonces, explicó cómo a través de los comandos (prompts) surgen diseños a la medida de los clientes, “con su ADN de marca. La explosión de la inteligencia artificial es tan grande que los procesos siguientes también requieren ir a la misma velocidad”, así lo auguraba entonces en declaraciones a El Tiempo.  

     

    Artextil implementó el programa AVAT/art, con el que se pueden ver en realidad aumentada los diseños para producción. De acuerdo con proyecciones de Microsoft, en 2026 el 82 % de las grandes empresas colombianas aumentarán su inversión en tecnología para incorporar la IA en sus procesos. 

    “¿Cómo no aprovechar esta moda y hacer con inteligencia artificial algunos de nuestros colaboradores en su versión dino? ¿Sabes que con inteligencia artificial estamos haciendo algo más que Dinosaurios? Estamos cambiando la forma de hacer las cosas. ¡Pronto más noticias!”.

    Con esta imagen de un famoso reto viral en Internet,   Artextil hizo su declaración de intenciones ante la llegada de la IA. 

     

    Por su parte, Ecopetrol, en alianza con Accenture, compañía global de servicios en estrategia y consultorías; Claro, operador de telecomunicaciones en Latinoamérica y Microsoft, realizaron una prueba con tecnologías 5G aplicadas al análisis en línea para operaciones de mantenimiento en la Refinería en Barrancabermeja, con el uso de dispositivos para asistencia remota en mantenimiento, sin riesgos de fuga de información.  

     

    Gracias a las redes 5G y aplicativos soportados en IA, se pudo efectuar en Barrancabermeja una “parada de planta”, es decir: detener temporalmente toda o parte de la producción de la refinería para hacer mantenimiento, reparación, inspección, ajustes o mejoras, según explica la firma consultora Drixit en su portal oficial

     

    Al reseñar la operación, Microsoft explicó en un boletín oficial las dimensiones de la innovación hecha en instalaciones petroleras colombianas: “Con la tecnología 5G se pueden realizar procesos de asistencia remota en tiempo real. En una parada de planta hubo ahorros de más de US$1 millón por su uso”. 

     

    Según explicó Ecopetrol, el procedimiento consistió en el mantenimiento operativo en tiempo récord en la planta HDT (hidrotratadora), con dispositivos seguros de realidad aumentada. Antes del uso de esta tecnología, el procedimiento tomaba de 3 a 8 días y se requería el desplazamiento de personal especializado desde otros países. 

     

    Mantenimiento remoto de la refinería en Barrancabermeja Foto: Ecopetrol 

     

    Durante el procedimiento en Barrancabermeja hubo acceso a información, imágenes y comunicación en tiempo real para recibir asistencia desde Estados Unidos y guiar al personal de la planta para identificar alternativas y encontrar respuesta al mantenimiento en unas pocas horas. 

     

    En estos casos, las transformaciones desde la tecnología no son solo una tendencia habitual, sino el inicio de una nueva era en el ámbito laboral que abre en las empresas colombianas la posibilidad de implementar, desde asistentes virtuales que brindan apoyo a los empleados con tareas administrativas, hasta sistemas de análisis de datos que posibilitan una planificación estratégica más eficiente.  

     

    Sin embargo, la inteligencia artificial despierta preguntas sobre el impacto que tendrá en los puestos de trabajo tradicionales y la urgencia de que los jóvenes se capaciten para adaptarse a estas nuevas herramientas.  

     

    Si es artificial, ¿es inteligente?  

    El interés por la IA llevó a lugares visibles del debate numerosas definiciones construidas sobre esta tecnología durante las últimas décadas en un artículo orientado a responder preguntas básicas sobre inteligencia artificial, el profesor John McCarthy de la Universidad de Stanford señala que: “Es la ciencia e ingeniería de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas informáticos inteligentes. Se relaciona con la tarea similar de usar equipos para comprender la inteligencia humana, pero la IA no tiene que ajustarse a los métodos biológicos observables”. Esta definición combina aspectos matemáticos, filosóficos y de ciencia y además sugiere que la inteligencia artificial no puede definirse como algo puramente tecnológico, sino que también se ve permeado por el componente humano.  

    El doctor en ingeniería Leonardo Betancur Agudelo, señaló: “La IA no puede vivir sola, necesitas darle datos”. Estas tecnologías necesitan “alimentarse” todo el tiempo y esto no significa que no puedan valerse por sí solas; a lo que se refiere Betancur es que, para que una inteligencia artificial pueda funcionar correctamente, el ser humano debe ser partícipe de su creación y funcionamiento. 

     

    Tipos de inteligencia artificial 

    Docusign, empresa dedicada a la gestión de documentos de empresas en la nube, no se puede definir con exactitud cuántos tipos de esta tecnología existen, pero propone distinguir cinco principales:  

    • Sistemas expertos. Diseñados para imitar la toma de decisiones y el razonamiento humano en áreas específicas. 
    • Redes neuronales artificiales. Inspiradas en el sistema nervioso central de los animales y diseñadas para reconocer patrones. 
    • Deep Learning. Permite el reconocimiento de voz, imagen y procesamiento del lenguaje natural. 
    • Robótica. Máquinas para la realización de tareas cotidianas. 
    • Agentes inteligentes. Sistemas que perciben su entorno y actúan de manera autónoma para lograr objetivos específicos. 

     

    Uso responsable y ético en la IA 

    La ética, guía que nos permite saber cómo actuar en sociedad, también aplica en la relación con la inteligencia artificial. Según la profesora María Alejandra Echavarría, el reto es que en esta relación no se vulnere ningún derecho humano: 

     

     

    Imagen realizada por Openart.ai plataforma de generación de imágenes a base de texto. Prompt: María José Restrepo 

     

     

    “La IA no es un ser vivo preparado durante miles de millones de años de evolución para participar en la batalla por la supervivencia de los más aptos, como lo son los animales y como somos nosotros. Son computadoras matemáticas, códigos, construidas por personas, propiedad de personas, utilizadas por personas, controladas por personas. La idea de que en algún momento desarrollará una mente propia y decidirá que tiene motivaciones que lo llevan a intentar matarnos es una señal de mano supersticiosa.” 

    Esteban Ierardo, filósofo y docente argentino. 

     

    ¿Nos quitará el trabajo? 

    Según un estudio publicado en 2023 por encargo de la compañía IBM, “el despliegue constante de la IA continúa en Latinoamérica a pesar de las barreras”. Señala el documento que un 23 % de empresas colombianas ya utiliza inteligencia artificial en sus procesos de producción, mientras que otro 47 % está explorando el uso de estas tecnologías.   

     

    Camilo Clavijo, country mánager de HubSpot, empresa estadounidense de desarrollo y comercialización de productos de software, señaló que: “En Colombia estiman que las empresas pueden ahorrar por lo menos de una a tres horas aplicando la IA”.  

     

    El sector agrícola es otro de los escenarios en los que se ha puesto la inteligencia  artificial al servicio de la producción en Colombia, específicamente para analizar los resultados y planes de fertilización de los cultivos, como ocurrió con un proyecto desarrollado entre Agrosavia, corporación estatal dedicada a la investigación para el sector agrícola, el Ministerio de las TICs e IBM con el propósito de construir modelos predictivos para fertilizar cultivos. 

     

    Casos como este demuestran el potencial de la inteligencia artificial en la optimización de muchos procesos, potencial que llega a otros trabajos y espacios, como lo explica el doctor en Ingeniería Leonardo Betancur Agudelo: 

     

    Al igual que el doctor Betancur, el consultor en inteligencia artificial Carlos Mario Estrada señala que todos los trabajos que sean operativos y repetitivos reciben los primeros impactos de la inteligencia artificial, anota que en China ya comenzó la fabricación masiva de humanoides y que empleos como las entregas a domicilio sean reemplazados por drones o robots. 

     

    En ese contexto, una pregunta se vuelve clave: ¿Qué nos diferencia de la IA? ¿Qué buscan las empresas hoy en día? 

    A diferencia de la IA, el cerebro humano puede actuar de manera impredecible, pero también reconocer una perspectiva ética y responsable socialmente ante el mundo. 

     

    El experto Carlos Mario Estrada, habla sobre siete competencias socioemocionales que hoy en día son importantes en el mundo laboral: trabajo en equipo, adaptación al cambio, pensamiento crítico, comportamientos éticos, expresión oral y escrita, puntualidad e inteligencia emocional.

     

    Estrada considera que estas competencias emocionales son esenciales en una sociedad inundada por los datos, la información, los algoritmos y la tecnología, en la que son indispensables seres conscientes de su posición crítica y racional ante el mundo.  

     

    Imagen realizada por Openart.ai plataforma de generación de imágenes a base de texto. Prompt: María José Restrepo 

     

    ¿Convivir o desafiar?  

    Pareciera que la humanidad pierde de a pocos la partida entre las necesidades que apoya la IA y los desafíos que plantea, pero las aplicaciones de esta tecnología que ya se hacen en lo industrial, incluso en medio de los afanes de la productividad, son también oportunidades para subrayar qué distingue a los seres humanos de los “imbéciles digitales”.   

  • El hombre que escuchó a los niños

    Cristian David Gutiérrez Martínez / cristian.gutierrez@upb.edu.co 

    A Javier Naranjo le pidieron ser profesor estando en su taberna, mientras atendía a uno de los papás del Colegio El Triángulo, en el barrio Gualanday de Rionegro. Los papás solían frecuentar ese lugar: se tomaban sus tragos y conversaban con Javier. Fue así como supieron que al tabernero le gustaba leer y escribir y entonces uno de sus clientes, que pertenecía a la junta directiva del colegio, le propuso dictar unas clases: “como te gusta la agropecuaria, vení organizá una huerta órganica”, dijo el papá; “como te gusta la fotografía, vení montamos un cuarto oscuro”; “y como leés y te encanta la lectura, mirá a ver cómo podés desarrollar algo que se llama creación literaria”.

     

    Javier había estudiado dos años de antropología en la Universidad de Antioquia, pero en ese momento había muchos paros y dejó la carrera a medias. Desde pequeño le interesaban las plantas, así que terminó estudiando una tecnología en agropecuaria. Se fue a trabajar al Vaupés, en los límites entre Brasil y Colombia; allá, al amparo de los árboles, escribió sus primeros poemas. El oficio de la fotografía, dice él, era algo como la magia: entrar al cuarto oscuro y revelar las fotografías lo convertía en una suerte de alquimista. Pero la creación literaria… no sabía qué era eso.

     

    Así que decidió inventar. Creó un taller libre, en que los estudiantes se sentaban en la manga y conversaban, leían y, lentamente, introdujo el ejercicio de la escritura. Aunque trabajaba con estudiantes de todos los grados, notó que había algo especial en las narraciones de los más pequeños. Cuando llegó el Día del Niño, Javier le propuso a sus estudiantes que definieran la palabra “niño”. “Un niño es un amigo, tiene el pelo cortico, juega bolas. Puede jugar y puede ir al circo”, respondió uno. “Tiene huesos, tiene ojos, tiene nariz, tiene boca, camina y come y no toma ron y se acuesta más temprano”, propuso otra. Con respuestas como estas, Javier comenzó a construir Casa de las Estrellas: el universo contado por los niños, un libro en que infantes antioqueños definían, en sus palabras y al estilo de un diccionario, las palabras que él les proponía.

     

    Taller de creación literaria dirigido por Javier Naranjo en Caracolicito, departamento del Cesar. Para presentar su labor, Javier prefiere talleres antes que charlas y exhibiciones de libros. Foto: Archivo Javier Naranjo.

     

    Taller de creación literaria dirigido en la vereda Nazareth, de El Retiro, Antioquia. Foto: Archivo Javier Naranjo.

     

    “Más o menos a los doce años alguna cosa se pierde”, explica, “no sé si se pierde el asombro, no sé si se si ya hemos incorporado a esa edad lo que nos dicen que debe ser el mundo… Algo se pierde, de ese desenfadado, de esa tranquilidad, de ese asombro y sobre todo de ese nombrar por primera vez”. Las palabras de Javier dan cuenta de un hombre que cree y, de cierta manera, envidia la particular voz poética de la infancia.

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    Javier vive en una vereda de El Carmen del Viboral, el mismo pueblo de José Manuel Arango, quien en tres versos condensó como ningún otro la añoranza de la infancia (Infancia / vuelta a encontrar, al morder una fruta / en su sabor olvidado). Los días los dedica a cuidar de su jardín. Entre tanto, junto a su esposa Orlanda, continúan impartiendo talleres de creación literaria en diversos lugares de Antioquia. Aunque el trabajo con los niños es, quizás, su irremediable sello, ahora enfatizan también en adultos y adolescentes que, desde sus cuerpos en apariencia maduros, narran y rememoran lo lúcido de la niñez.

     

    Al inicio, Javier no pretendía hacer un libro, aunque sí tuvo la sensibilidad para notar que en las definiciones de sus estudiantes había algo que merecía ser recogido. La idea de compilarlas en un libro apareció después de que El Espectador y una revista de Argentina publicaran algunas de las definiciones. “Me voy maravillando cada vez más, por ejemplo, cuando un niño dice que adulto es ‘alguien que en toda cosa que hable primero ella’ (…) o que una niña diga que sombra ‘son los movimientos de cada persona en la oscuridad’. ¡Eso es poesía pura!”. Finalmente, en 1999, la Universidad de Antioquia publicó la compilación. El resultado es un libro que respira infancia incluso en el título: Casa de las estrellas, fue la definición que uno de los niños entregó a la palabra “universo”.

     

    Presentación del libro Casa das Estrelas en favela da Maré, Río de Janeiro. Foto: Archivo Javier Naranjo.

     

    Desde entonces, Javier ha adelantado varios proyectos que, a través de la creación literaria, extienden el modelo propuesto en Casa de las estrellas. Los niños piensan la paz, por ejemplo, es un proyecto promovido por el Banco de la República en el que Javier Naranjo recorrió 22 municipios del país a lo largo de dos años, recogiendo historias de vida de más de 800 niños alrededor de la violencia, la guerra y la paz. “Sacaban cinco palabras de una bolsa y escogían una para contar su historia de vida, o de la familia, o del barrio, pero una historia verdadera”, explica.

    Los niños piensan la paz, publicado en 2015, es un trabajo que, de alguna forma, narra nuestra historia desde un lugar distinto al habitual: no desde el estado ni la academia, sino desde la niñez. “Ahí está la historia del país, en estos niños que cuentan que la violencia empieza en casa, que la guerra empieza en casa, que es en la familia donde se instala una guerra inicial y llenos de dolor, de odio, de imposibilidades de hablar, salimos a expandir la guerra afuera”, señala Javier.

     

    Los niños piensan la paz, editado en 2015 por el banco de la república. Foto: Cristian Gutiérrez.

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    “Así estemos hablando con adolescentes y con adultos, nunca hemos dejado de hablar con niños”, expresa. Entonces, demostrando que su biblioteca no es decorativa, comienza a citar poetas que reproducen esa lógica: Manoel de Barros, Mário Quintana… “Fernando Pessoa, por ejemplo con un heterónimo como Alberto Caeiro, que era pastor y es una belleza…”.

     

    En su opinión, es indiferente si lo que los niños hacen en sus talleres es literatura o no: “No importa si le otorgamos ese calificativo (…), llámese como se llame, son capaces de expresiones de profunda revelación de la condición humana, de la condición del ser”.

     

    “Como los niños apenas vienen al mundo y se están incorporando a la realidad, es como si ellos estuvieran conectados a una especie de cordón umbilical al alma del mundo, al anima mundi”, reflexiona Javier, haciendo honor a su profesión, “y el alma del mundo es lo que ellos nos anuncian cuando en sus palabras precarias, porque no dominan el lenguaje, son capaces de asociaciones maravillosas”.

     

    Lo anterior, dice, parece sugerir que los niños nacen aparejados con la poesía, lo cual lo hace pensar a uno que la poesía está en lo esencial, al estilo de Pessoa o Whitman. “Eso me ha llevado a conclusiones en el sentido de que, aquellos que se creen dueños de lo poético, o que se creen poetas muy grandotes y muy sabios están equivocados, siento que la poesía está en el mundo y que los niños son capaces de traernos noticias de ella”. Y no escatima palabras para elogiar a sus infantes poetas: “gracias a sus palabras, donde se mezclan oralidad y escritura, traen unas cosas increíbles. Entonces yo me deslumbré con eso”.

     

    La obra de Javier Naranjo da cuenta de la filosofía de un hombre que cree en el poder transformador de la palabra, y en la oportunidad de que los niños se apropien de ella para conmovernos con sus frescas, sabias y despreocupadas visiones del mundo. Actualmente, junto a su esposa, Javier está desarrollando un libro de dos tomos en el que, de nuevo, recogerá las narraciones de niños, niñas, adolescentes y adultos, esta vez alrededor de preguntas más amplias sobre el cuerpo, la tristeza, la alegría y otros tantos temas. La premisa del libro es la misma de todos sus talleres: “no somos psicólogos, pero hemos encontrado en el lenguaje, en la palabra, una herramienta poderosísima para expresarse y que sea una suerte de bálsamo que ayuda a cicatrizar algunas heridas”.

     

    Infancia viene del vocablo latín infans, que significa “incapaz de hablar”. En una sociedad en la que incluso los diccionarios parecen negar y relegar la relevancia social de la niñez, Javier intenta demostrar, día tras día, que el sentido también se construye con los niños. “Si el lenguaje es la casa del ser, como dice Heidegger, pues ellos vienen a mostrarnos algunas de esas habitaciones cuando por primera vez son habitadas”.

     

    “Yo nunca he tenido afán, y no porque me crea inmortal, sino porque creo que las cosas tienen que crecer de una manera como orgánica, no forzada (…). Mejor dicho, yo no estoy haciendo una carrera literaria. Me enorgullece y me da muchísima más alegría lo que he recogido con comunidades que lo que yo mismo escribo. Eso se va haciendo paralelo a lo otro, pero me da mucha más alegría esto que he ido recogiendo”, concluye Javier, con la mesura de un hombre que se sabe satisfecho.

  • Postales de los tiempos cotidianos

     

    Por: Valeria Bilbao Córdoba y María Clara Ortiz Ossa. Edición Contexto / periodico.contexto@upb.edu.co 

     

    “Los ritos, actos repetidos invariablemente, son una forma de honrar o reconocer la importancia y el significado de un momento en específico (…) Quiero mantener la memoria de estas técnicas y eso es lo que me llena”.  Carlos Felipe Ramírez Mesa. 

     

    El que habla es Carlos F. Ramirez, más conocido como “Cafera “, destacado investigador y creador artístico que ha dedicado su carrera a explorar las profundas intersecciones entre la fotografía, el archivo, la visualidad y diversos campos del pensamiento y el lenguaje. Desde 2014, ha viajado por todo el mundo, reviviendo y perfeccionando procesos fotográficos analógicos, históricos, con un enfoque particular en el colodión húmedo.  

     

    Por años, Cafera ha logrado plasmar en sus obras la belleza que oculta lo cotidiano, lo cual acaba de compartir en la exposición: Todo acto es un ritual, en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Mediante la fotografía en película y colodión húmedo, una técnica del siglo XIX, da cuenta de los actos que conforman la memoria individual y colectiva, las creencias, experiencias, gustos y oficios que materializan la cotidianidad.  

     

    Carlos Felipe Ramírez combina su trabajo como fotógrafo y realizador audiovisual con la docencia. Foto: Cortesía.

     

    “El día a día se encuentra lleno de pequeños rituales, si se presta atención. La cantidad de procesos involucrados en las acciones diarias como servirse un café, secar el arroz y sentarse a la mesa se convierten en paisaje. Lo cotidiano es merecedor de verdad o asombro”, explicaba el texto introductorio de la exposición. 

     

    ¿Qué lo hizo inclinarse a su carrera como fotógrafo?  

     

     “Desde que tengo memoria, llevo una cámara en la mano. Esa cámara era de mi abuela. Los álbumes que ven en la exposición no son míos, sino que pertenecen a mi abuela, quien me sentaba a ver el álbum familiar con tarjetas de visita y empezaba a mostrarme retratos de todos mis antepasados. La fotografía siempre ha estado en mi”.  

     

    Hablando de su formación artística, ¿por qué decidió enfocarse en técnicas antiguas, sabiendo que hoy en día hay miles de posibilidades para retratar personas y espacios?  

     

    “Como siempre estuvo en mi la fotografía, se volvió un paisaje. Un día, mientras estudiaba guion en Los Ángeles, llevaba mi cámara digital y tomé más de 10.000 fotos; cuando me senté a ver todo lo que había capturado, nada me gustaba. El acto fotográfico me dejó de llenar. Luego me empecé a devolver a cuando mi papá me enseñó a hacer en cuarto oscuro, blanco y negro, cómo revelar una imagen; y empecé a retroceder bastante y ya llevo 10 años trabajando y especializándome en estas técnicas antiguas”. 

     

    ¿Cómo surgió la idea de hacer la exposición con base a lo ritual y a lo cotidiano?  

     

    “Se dio gracias a un momento muy coyuntural de nuestras vidas [refiriéndose a Camila, su compañera] donde nos fuimos a vivir juntos, nos casamos y empezamos a tener unas conversaciones trascendentales sobre nuestros ritos, los espacios que empezamos a habitar y los recuerdos más importantes”. 

     

     

    << Todo acto es un ritual, en la Biblioteca Pública Piloto. Foto: Contexto.

     

    ¿Qué siente al ver plasmados estos rituales que pueden ser tan personales en la exposición?  

     

     “Yo siento que es como un filtro de mis vivencias personales, para lograr que sean lo más genéricas posibles y que el espectador resuene con ellas. Cuando se empieza a mostrar detalles tan íntimos en una exposición, nos hacemos vulnerables a la idea o concepción que los demás pueden tener de cada uno”.  

     

    ¿Por qué los círculos son elemento clave en la exposición? 

     

    “Es una forma primogénita del rito, como se puede ver desde el fuego al ser una manera natural, porque en la naturaleza no hay línea recta, las cosas biológicas son muy circulares. Así por medio de los círculos se da un acto de fe”.  

     

    ¿Por qué ritualizar la rutina? 

     

    “La rutina está compuesta de micro ritos de los cuales no nos damos cuenta o que tal vez ya están demasiado interiorizados. La manera en que desarrollamos nuestro día es un rito, pero lo volvemos paisaje. Por ejemplo, las cosas que son súper bacanas y que tienen magia, comienzan a perderla. Esto es un llamado a que todos esos pequeños lugares, acciones y cosas que cuando se vuelven rutina, pierden también el encanto, pierden lo que les da sentido”.  

     

    ¿De que se trata la técnica fotográfica del colodión húmedo? 

     

    “Es coger nitrocelulosa (explosivo plástico), ponerlo en eter y nitrato de plata en una superficie no porosa (vidrio o aluminio), aplicarla, de nuevo colocarla en nitrato de plata y dispararlo en una cámara de placas para dejarlo 16 minutos como máximo y revelarla para que no se dañe la imagen y así obtenerla”. 

     

    ¿Por qué utilizar técnicas antiguas? 

     

    “Yo podría estar tomando fotos en digital como actualmente se hace, pero el hacer fotografía con técnicas del siglo XIX, es la razón más grande por la cual quiero mantener la memoria y porque es lo que verdaderamente me llena”.  

     

    La experiencia de Todo acto es un ritual incluye propuestas en video y paisaje sonoro. Foto: Contexto.

     

    ¿Tiene otro proyecto en mente o que ya esté realizando?  

     

     “Dos charlas, un taller, la siguiente serie que apenas estoy escribiéndola, estoy haciendo un montón de cosas audiovisuales profesionales y unos tres videojuegos. Uno no deja de vivir la experiencia creativa, siempre es el proceso de uno y a veces también son momentos de silencio. Llevaba 2 años sin exponer”.  

     

    A veces hay muchos prejuicios frente a las personas que se dedican al arte, ¿usted qué les diría a esas personas que desaniman a los futuros artistas con estos comentarios?  

     

     “El artista en los últimos tiempos se poetizó mucho, siempre han sido personas muy tesas en su oficio. Usted tiene que ser juicioso, trabajar el arte como si fuera una oficina y buscar sus maneras de querer hacerlo, esa es la diferencia de quien lo hace por hobbie y quien es artista de verdad. Yo no me considero artista, yo soy fotógrafo. Del arte sí puede vivir la gente, pero no es fácil”.  

     

     

    La propuesta ded Cafera incluyed también objetos que rafirman el sentido de la reflexión sobre lo cotidiano. Foto: Contexto. >>

     

     

     

    La persistencia de Cafera es prueba de su compromiso con un trabajo que no es simplemente una reproducción del pasado, sino una reflexión profunda sobre la visualidad, la memoria y el presente que hay en lo cotidiano. En un tiempo donde lo efímero predomina, especialmente en la imagen, este fotógrafo recuerda que la imagen, al igual que la vida misma, es un acto ritual lleno de significado y propósito.  

     

  • IA, la llave de un debate que no es tan “fácil”

    Periodistas de la cadena Caracol consultaron a una herramienta de inteligencia artificial cuál es la carrera “más fácil” de estudiar en Colombia. La respuesta apuntó a Comunicación Social y abrió el debate que incluyó la réplica del ejercicio por parte otros medios como InfoBae. El debate que abre la IA no es tan “fácil” porque las habilidades que se esperan de los comunicadores en la actualidad van más allá de la tecnología.

     

    Por: Valentina Hincapié Cano, Daniela Restrepo Flórez y Stephanía Zapata Hincapié / periodico.contexto@upb.edu.co

     

    Un estudio reciente de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) revela un decrecimiento en la población de estudiantes de educación media. Esta situación constituye una señal de la importancia de que los sistemas educativos puedan adaptarse al contexto actual, caracterizado por rápidas transformaciones.   

    Estudiantes matriculados por nivel educativo. Reporte de Educación superior #No. 20. Asociación Colombiana de Universidades – Ascun.

    Febrero de 2024.

     

    La evolución tecnológica, representada en hechos como la proliferación de plataformas digitales, muchas de las cuales se sustentan en la gestión de comunidades de usuarios digitales, es un factor de alta incidencia en el mundo laboral actual. “A raíz de la pandemia, la transformación digital se ha acelerado exponencialmente (…) y esto ha servido para favorecer e impulsar la integración regional, el comercio intrarregional y las cadenas de valor”, concluye un informe sobre transformación digital, derivado de la Cumbre Iberoamericana de 2021 en Andorra. El documento da referencia de fenómenos en marcha como el de la globalización y el surgimiento de nuevas oportunidades en lo digital, que exige de los profesionales de la comunicación una combinación de habilidades técnicas, humanas y blandas que les permitan adaptarse a los nuevos desafíos y oportunidades. 

     

    Los comunicadores sociales hacen parte del gran número de profesionales cuyo quehacer es interpelado de forma directa por estos cambios. A menudo aparecen en diversos tipos de sondeos y proyecciones sobre labores humanas “amenzadas” por las tecnología, con la inteligencia artificial generativa entre ellas. Pero una mirada más detenida cambia significativamente el panorama.

     

    Según Juan Fernando Muñoz, profesor y comunicador social- periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, las prácticas, las teorías y la tecnología han tenido transformaciones y cambios en el tiempo: “Hemos pasado de una comunicación análoga a una comunicación del broadcasting y el networking, es decir del establecimiento de redes sociales y el internet. Se ha pasado de la tradición oral, a la escrita, y de allí al ejercicio audiovisual. Diferentes posibilidades que la tecnología ofrece como la cuarta revolución en donde se habla de la inteligencia artificial, la robotización, big data, entre otros”, explica Muñoz. 

     

    La tecnología refuerza habilidades y capacidades existentes, lo que posibilita al profesional buscar nuevos alcances en su trabajo. Foto: UPB.

     

    En este contexto, el dominio de herramientas digitales es esencial para los comunicadores sociales y periodistas. Software de edición de texto y video, plataformas de redes sociales, herramientas de análisis de datos y plataformas de gestión de contenido, son solo algunas de las herramientas que deben dominar para crear, gestionar y difundir contenido de manera efectiva. Según el Centro de Innovación Periodística (CIP), el 90% de los empleadores en el campo de la comunicación consideran esenciales las habilidades digitales para sus empleados. Entre las herramientas más demandadas se encuentran las que se utilizan para: 

    • Edición de texto y video: Microsoft Word, Adobe Photoshop, Final Cut Pro, etc. 
    • Redes sociales digitales: Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, etc. 
    • Análisis de datos: Google Analytics, Tableau, etc. 
    • Gestión de contenido: WordPress, Drupal, etc. 

     

    Las personas especializadas en periodismo de datos o desarrollo web encontrarán una ventaja significativa en los conocimientos básicos de programación. La optimización de motores de búsqueda (SEO) y el marketing de motores de búsqueda (SEM) son conocimientos cruciales ahora que uno de los principales retos es generar contenidos con mayor visibilidad para llegar a una audiencia más amplia, según una encuesta del Tow Center for Digital Journalism y el Consejo internacional para el periodismo.

     

    La demanda de profesionales de la Comunicación con habilidades específicas como las descritas, es cada vez mayor. A medida que desarrollos como la inteligencia artificial (IA) transforman la manera en que vivimos, trabajamos y consumimos información, las habilidades humanas, a menudo denominadas “habilidades blandas” o “habilidades duraderas”, se han vuelto aún más cruciales. 

     

    En los comunicadores de hoy son claves las habilidades para la gestión de grupos y equipos de trabajo, más allá de la tecnología.

    Foto: Grupo de Investigación Urbana- UPB.

     

    Desde 2016, el Foro Económico Mundial hace seguimiento a las que considera habilidades clave para el futuro del mundo laboral y entre ellas se incluyen el pensamiento crítico y la resolución de problemas, además del aprendizaje activo, la capacidad de recuperación, la tolerancia al estrés y la flexibilidad.

     

    La Coordinación de prácticas de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana semestralmente evalúa con los empleadores el desempeño del os estudiantes en práctica desde las dimensiones del ser, el estar y el hacer. Según la coordinadora Niny Johanna Villada, las fortalezas de la primera de estas tres dimensiones es determinante para las otras dos y dichas fortalezas se relacionan con el proceso de adaptación a entornos laborales, lo que reta especialmente las llamadas habilidades blandas.

     

    Manuela Sánchez Restrepo, psicóloga y pedagoga encargada del área de recursos humanos de una reconocida empresa, expresa que: “Se requieren personas con habilidades blandas que quieran aprender, que puedan aportar cosas nuevas a la organización y puedan diferenciarse y dejar una huella a la organización a la que lleguen”, habla también de la importancia de aprender a reconocer errores para aprender de ellos, dado que,  es necesario también decir “no sé, enséñame por favor”. 

     

    Más allá de las herramientas digitales, este tipo de aptitudes resultan fundamentales para el éxito de cualquier comunicador social o periodista. Constituyen las bases de una comunicación efectiva, tanto oral como escrita, que es a su turno el fundamento de la profesión.  

     

    La creatividad, la innovación y el pensamiento crítico les permiten crear contenido original, analizar información de manera objetiva y evaluar fuentes con precisión. Las habilidades interpersonales, como el trabajo en equipo, la colaboración y la construcción de relaciones sólidas, son esenciales para desenvolverse en un entorno de trabajo dinámico y colaborativo. La adaptabilidad y la flexibilidad son claves para enfrentar los constantes cambios de la industria y aprender nuevas habilidades de manera rápida y efectiva.  

     

    Habilidades profesionales clave. Proyecciones a 2025, según el Foro Económico Mundial.

     

    Con tantas aptitudes, actitudes y conocimientos que piden las empresas y los empleadores, ¿si es posible para los graduados de Comunicación Social y periodismo encontrar empleo en Colombia?  Un sondeo del diario económico La República, complementado con datos de las principales universidades del país, revela que aproximadamente el 68% de las personas graduadas de carreras como Comunicación Social y Periodismo, logran emplearse y tener compensaciones desde los 2 salarios mínimos mensuales legales vigentes.

     

    Laura Idarraga Giraldo, estudiante en práctica de la Universidad Pontificia Bolivariana, enfatizó en que: “Es muy necesaria la teoría, pero para salir al mundo profesional todo lo teórico se debe llevar a lo práctico”. En su opinión, “el país está muy corto de oportunidades y más si eres un profesional recién salido de la universidad”. Reconoce que esta es una dinámica que no es nueva, pero considera que “pueden existir otras oportunidades, como trabajar de forma remota, facilitando quedarse en Colombia a trabajar”. 

     

    Idárraga recomienda aprender de adaptación: “Actualmente las empresas muestran un gran interés hacia las personas que dan el primer paso, que lo intentan y que expanden su mente al buscar diferentes alternativas que solucionen un determinado problema”. 

     

    El desarrollo de conocimientos especializados puede ser una ventaja significativa. Coincide la estudiante Idárraga con la sicóloga Sánchez Restrepo en que, cualquiera sea el caso, no pierden vigencia los principios éticos como parte de los valores fundamentales que distinguen a un buen profesional, como prenda de confianza en contextos cambiantes y flexibles, en los que la tecnología nos propone dinámicas de mayor autonomía.