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  • Seis medios informativos de universidades de Medellín se unieron para cubrir las elecciones presiden

    En esta alianza participan De la Urbe, de la Universidad de Antioquia; Contexto, de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB); Sextante, de la Universidad Católica Luis Amigó; y Bitácora, Acústica y Nexos, de la Universidad EAFIT.

     

    Será una integración de conocimientos, esfuerzos y plataformas tecnológicas de medios informativos que hacen parte de la Red Colombia de Periodismo Universitario.

     

    Más de 100 estudiantestrabajarán de manera continua durante 12 horas ininterrumpidas –entre las 7 de la mañana y las 7 de la noche– produciendo información sobre el desarrollo y resultados de las elecciones presidenciales de Colombia que se realizarán el próximo domingo 27 de mayo.

     

    Los contenidos estarán dirigidos no solo a la comunidad universitaria, sino a un público general.

     

    “Las cuatro universidades estaremos juntas y vamos a podernos complementar: De la Urbe y Contexto con los análisis que acostumbran en esos periódicos; Nexos con su experiencia en redes sociales, Sextante y Acústica en radio, y Bitácora con su trayectoria en medios digitales. Esta unión va a ser muy enriquecedora”, explica María Isabel Moreno, estudiante de la Universidad Católica Luis Amigó.

     

    Los alumnos crearán textos periodísticos, audios, infografías, productos audiovisuales y transmisiones radiales los días viernes 25, sábado 26 y domingo 27 de mayo.

     

    Por acuerdo entre las instituciones, serán publicados en Bitácora (http://bitacora.eafit.edu.co), la revista digital del pregrado en Comunicación Social de la Universidad EAFIT, y en Acústica, la emisora web de la misma institución (http://acustica.eafit.edu.co). El domingo, la sala de redacción conjunta estará ubicada precisamente en EAFIT.

     

    Todos los contenidos estarán unidos a través de la etiqueta #EligePerodismoJoven

     

    “Es muy importante que se empiecen a crear este tipo de sinergias entre los diferentes medios universitarios, sobre todo para mostrarle a la ciudadanía la calidad de los trabajos que realizamos los estudiantes de periodismo de Medellín”, opina Jacobo Betancur, del periódico Contexto de la UPB.

    Un proyecto colaborativo

    Los profesores de las carreras de periodismo y comunicación social que se unieron tuvieron una primera reunión de coordinación y planeación hace dos semanas en la Universidad de Antioquia.

     

    El martes 15 de mayo se encontraron en EAFIT tanto estudiantes y maestros, para acordar la metodología general. Y el viernes 25 harán en la UPB un consejo de redacción para ultimar detalles sobre el cubrimiento el día de las elecciones.

     

    Cada medio universitario aportará desde sus principales habilidades y fortalezas. “Desde De la Urbe vamos a apoyar principalmente en la parte de análisis político. Y prepararemos materiales previos de audio y video para confrontar posiciones diferentes sobre los candidatos y el desarrollo del proceso electoral”, manifiesta Mauro Núñez, estudiante de la Universidad de Antioquia.

     

    En la emisora digital Acústica, los estudiantes de la materia Radioperiodismo realizarán una transmisión permanente todo el día domingo, tanto en cabina como desde distintos sitios de la ciudad.

     

    Por su parte, el periódico Nexos aportará sus periodistas y su experiencia en redes sociales para la creación de piezas gráficas informativas y la difusión del cubrimiento.

     

    Los docentes de periodismo serán los editores quienes orientarán a los estudiantes-reporteros y revisarán los materiales que se irán publicando de inmediato.

     

    “Esta actividad será una oportunidad para vivir a fondo una experiencia profesional y nos acercará al trabajo que algunos realizaremos una vez estemos graduados”, opina María Antonia Ruiz, estudiante de Comunicación Social de EAFIT.

     

    Apoyo institucional

    La alianza cuenta con el apoyo de los directivos de sus respectivas carreras, todas afiliadas al Capítulo Antioquia de la Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación, Afacom.

     

    A su vez, los medios vinculados hacen parte de la Red Colombiana de Periodismo Universitario, integrada por medios de todo el país con el propósito de facilitar el trabajo conjunto de periódicos, emisoras, canales de televisión y medios digitales, así como para el intercambio de contenidos informativos.

     

    Los profesores que lideran el proyecto consideran que será un espacio de aprendizaje importante en el que los alumnos pondrán a prueba sus habilidades, compartirán y conocerán las diferentes formas de abordar el periodismo desde los enfoques específicos de cada universidad.

     

     

     

    Los medios universitarios

    De la Urbe

    Acústica

    Contexto

    Sextante

    Bitácora

    Nexos

     

     

     

     

     

     

    Medellín, 22 de mayo de 2018

     

  • El conflicto desde el ojo del fotógrafo

     

     

    Jesús Abad Colorado y Federico Ríos, dos reconocidos reporteros gráficos independientes, se cuentan entre los invitados a Visión, evento organizado por la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, cuyo tema central será Confrontando la nueva realidad colombiana: una mirada desde el posacuerdo.

     

     

     

    Ambos exponen en estos primeros días de mayo, sus obras que muestran el conflicto y aportan a la construcción de memoria. Geografías de dolor y resistencia: soy testigo es la exposición de Jesús Abad Colorado en la Sala de Arte de Suramericana y la de Federico Ríos se encuentra en el Museo de Antioquia y hace parte de la exposición Movimientos de la imagen II.

     

    Geografías de dolor y resistencia: soy testigo, contiene aproximadamente 160 fotografías, algunas de las más relevantes de la carrera de Colorado. En estas imágenes se evidencia el dolor que deja el conflicto y las contradicciones cono las que hay entre espiritualidad y guerra, también es muestra de una esperanza de paz, de la resistencia y resiliencia de quienes padecieron los horrores de la violencia. La obra es un resumen detallado y emotivo de realidades a veces opuestas que pertenecen a la misma dinámica social del conflicto colombiano.

     

    Por su parte, Ríos muestra el rostro más humano del conflicto. Se centra en retratar a sus protagonistas, los saca del anonimato y los sitúa en sus ambientes, en su cotidianidad, sin importar el bando al que pertenecen. De esta forma elimina las diferencias ideológicas existentes entre los diferentes actores armados y fija la atención en esa condición humana que es igual para todos.

     

    Estos dos fotorreporteros son quienes han captado con su lente una parte de la esencia de la sociedad colombiana. Sin embargo, es más lo que han observado y presenciado, eso que no queda en las fotos. De ahí la relevancia del intercambio de ideas y experiencias que tendrán en Visión.

     

    Visión 2018 se realiza entre el 2 y 3 de mayo en la UPB (Medellín). La programación y las memorias del encuentro se pueden hallar aquí:

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Cambalache // Una suegra en la vice

    Es un gran avance tener algunas mujeres candidatas a la vicepresidencia de Colombia, no obstante, para futuras elecciones propongo que cada candidato postule en ese cargo a su suegra, sería un hecho histórico para ellas y un hecho histérico para nosotros.

     

    Si bien los hombres tenemos ciertos inconvenientes con las mamás de nuestras novias ­—sobre todo si tenemos varias suegras y por ende varias novias­—, casi siempre uno termina queriéndolas más a ellas que a las mismas hijas. En casos extremos, algunos hombres pasan de novios a padrastros sin mayor explicación. Al final de cuentas, toda suegra es inocente ­—de chisme, magia negra, vudú, brujería, volar en escobas…— hasta que se demuestre lo contrario.

     

    Tener a la suegra en el segundo cargo más importante del país no es una prueba de afectos sino de resistencia, y más cuando ella podría remplazar al presidente en caso de incapacidad del mismo, aunque… bueno, en algunos casos esa ley no aplica: Pastrana fue incapaz de gobernarnos en cuatro años y nadie le dijo nada.

     

    La suegra, además, sería una muy buena compañía para la primera dama, siempre y cuando no sepa que existe una segunda, una tercera, una cuarta… No alcanzaría la burocracia participativa ni la paciencia para tal problemón. Y si hay hijos de por medio, no existe mejor combinación que suegra-abuela, entre otras muchas cosas, porque siempre van a decir que el niño o la niña se parece bastante a uno, aunque el papá sea el vecino.

     

    Las funciones de un vicepresidente son tan limitadas como las capacidades del presidente. La ley estipula algunas tareas que, en manos de una mujer que a la vez sea la suegra del primer mandatario, serían todo un éxito. Habría que agregarle a eso que las suegras son como los venezolanos en Colombia: aparecen por toda parte. Entonces, ante cualquier dificultad, sin importar su índole, aparecerían a ayudar y, mientras el jefe mayor preside a los ministros, ella prescinde de ellos.

     

    Estoy seguro que si Samper hubiese tenido a su suegra en la vicepresidencia durante el proceso 8.000, el que hubiera renunciado sería él. O si Juan Manuel Santos, en vez de Germán Vargas Lleras hubiese tenido a la mamá de Tutina en ese puesto, las viviendas de interés social serían entregadas barridas, trapeadas y con cortinas para estrenar. En ese caso, ella no saldría a buscar votos, como sí lo hace Vargas Lleras, con un programa del gobierno que tanto critica y del cual fue parte. Del vicepresidente de Uribe ni hablar. Yo no sé por qué nadie le ha cuestionado el poner a un menor de edad en semejante cargo, la ley de infancia y adolescencia debería proteger más a Pachito Santos.

     

    Considero que mi propuesta es muy buena. A pesar de ello, lamentaría profundamente si el novio de las hijas de Paloma Valencia y María Fernanda Cabal quiere ser presidente de la república, una de estas dos en la vicepresidencia monta sindicato, hace motines y le cambia la cerradura a la Casa de Nariño para que la máxima autoridad no entre a dirigir.

     

    *Los contenidos publicados son responsabilidad del autor y corresponden a sus opiniones.

     

     

     

     

  • Opinión // Deseos en faldas

     

    Ojalá me hubiese puesto la falda al entrar a la universidad; poner el carné, cruzar el torniquete y subir la falda entre las piernas, luego caminar tranquila y segura, porque hay otras cuantas chicas que visten igual que yo.

     

    De pequeña me enseñaron a colocarme un short bajo el “yomber” del colegio por miedo a que algún –o alguna –bromista decidiera subirlo, tanto así que para el día de mi graduación aún los utilizaba. Nunca fue una elección, fue una costumbre que en algún momento consideré decisión propia con el fin de combatir mi inseguridad.

     

    Soy una mujer caderona, insegura y caderona, ponerme pantalones cortos o minifaldas son batallas contra mi autoestima y el qué dirán. Jamás valorarán mis intentos frente al espejo de sentirme segura antes de salir de casa, o el miedo que me produce andar sola frente a un bar, tal vez por eso convertí mi guardarropa en pantalones y camisas, porque de nada me serviría salir confiada a la calle si mientras espero el bus un hombre me chifla desde la otra acera.

     

    El día que decidí apoyar #UPBenfalda no lo pensé demasiado, tenía una motivación y, por extrañas razones, me sentía bonita con aquella falda frente al espejo. Pero no me sentí tranquila hasta pasar la portería de la universidad: en el camino dos hombres me lanzaron miradas mientras esperaba el bus; en la estación de Metro otro hombre se hizo exactamente detrás de mí al abrirse las puertas; ya sentada, un joven levantó su celular cada vez que ligeramente movía las piernas y lo dejó estático al bajarme en mi estación.

     

    Me aterró el hecho de sentirme culpable de sus miradas, estúpidamente agradecí que no hubiera pasado a mayores, pero estar en el campus rodeada de mujeres vestidas similar a mí me hizo comprender que no es nuestra culpa distraer, y que sentirnos victimarias cuando somos las víctimas no es normal.

     

    Si en la calle no puedo sentirme bien, el campus –por lo menos –debería ser mi lugar seguro, donde sintiera tanta tranquilidad, que mi falda o mi short fueran algo secundario. Ojalá, en vez de recomendarme evitar, les recomendaran respetar, para vestirme pensando en cómo me siento y no en cómo me tratarán. No es mucho lo que exijo ahora, quiero sentirme segura, ponerme una falda y que alguien me diga que luzco bonita, no que tres hombres en la calle me digan que quieren hacerme en la noche; pero qué puedo hacer si mi universidad me sugiere una vestimenta en vez de trabajar por nosotras.

     


    LA FALDA FUE EL MOTIVO

    Un comunicado con el que se pretendía ofrecer recomendaciones sobre la forma de vestir, durante las jornadas de clases, y que fue publicado en uno de los boletines electrónicos para los estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una controversia, que desde el seno de la comunidad universitaria, alcanzó a la opinión pública de la ciudad y del país, especialmente, por vía de las plataformas digitales.

    Como respuesta a esta situación, a modo de protesta, en el campus se observaron a algunos hombres y a mujeres vestidos con falda; además, los estudiantes se manifestaron con varios letreros y con diferentes publicaciones digitales.

    Las expresiones motivadas por aquel contenido, que después las directivas de la Universidad reconocerían que fue erróneo, eran un nuevo episodio de una discusión de interés público sobre los derechos y la libertad, relacionados con la identidad de las personas, particularmente, con la de las mujeres.

    Desde Contexto abrimos varios espacios para la expresión de la comunidad universitaria sobre el debate en torno al vestuario, y sobre las cuestiones que aquel episodio debía convocarnos. Entre el 12 y el 20 de febrero, se hizo la convocatoria por medios electrónicos, y directamente se invitó a varios estudiantes, cercanos al debate, para que enviaran sus columnas.

    Compartimos con ustedes las opiniones recibidas en nuestra Edición 64. Lea las columnas recibidas aquí:

     

     

    Todo basado en prejuicios / Lady Johana Orozco Ortiz

     

     

     

     

  • Opinión // TODO BASADO EN PREJUICIOS

    Todos somos conscientes del escándalo que se generó en la Universidad Pontificia Bolivariana a raiz de una comunicación electrónica sobre el vestuario adecuado para asistir a clases, pero realmente, ¿qué nos queda de esto? Más allá de criticar, señalar y juzgar el comunicado del cual ya todos tenemos conocimiento debemos preguntarnos ¿qué viene ahora para la imagen de la Universidad?

     

    Pudimos observar que el boom de todo este problema se dio mediante las diferentes redes sociales, pero también logramos ver que desde la prensa hubo fuertes declaraciones señalando el comunicado como retrógrado y machista, y dando a entender que la Universidad le está suministrado a sus estudiantes parámetros sobre cómo se debe asistir a la institución. El mensaje ocasionó que se despertara una protesta al interior del plantel educativo: asistir de falda a las clases, lo cual tuvo una mayor acogida por parte del género femenino, ya que las chicas se sintieron cohibidas para ejercer un derecho que la misma Constitución les otorga y es el del libre desarrollo de la personalidad (Atículo 16), pero también pudimos observar que algunos chicos se unieron a esta campaña para defender a sus compañeras de un machismo que esta inpregnado en la circular dada a conocer el 7 de febrero.

    Así que está en nosotros como comunidad educativa preguntarnos, ¿en qué fallamos?, creo que la falla radica en recurrir a los prejuicios estéticos que se tienen del vestuario sin buscar soportes teóricos que nos argumenten las concepciones establecidas sobre un “buen” manejo de las prendas de vestir.

     

    Debemos conocer cuál es el límite de nuestros saberes previos antes de dar una opinión y más si ésta involucra a la cantidad de personas que alberga una universidad como es la Pontifica Bolivariana, porque esto no solo crea una dispersión al interior, sino que la imagen ante un mundo en pleno Siglo XXI, con un pensamiento tan liberado, nos hace quedar como una institución arcaica que sostiene un pensamiento que se dejó atrás hace más de un siglo. Así que, en vez de avanzar en la imagen que se tiene de nosotros, estamos retrocediendo.

    La invitación es para que revisemos qué comunicados sacamos, qué impresiones estamos dejando, y en qué tipo de saberes estamos formando, si en el de los prejuicios o en el de los argumentos claros y contundentes.

     


    LA FALDA FUE EL MOTIVO

    Un comunicado con el que se pretendía ofrecer recomendaciones sobre la forma de vestir, durante las jornadas de clases, y que fue publicado en uno de los boletines electrónicos para los estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una controversia, que desde el seno de la comunidad universitaria, alcanzó a la opinión pública de la ciudad y del país, especialmente, por vía de las plataformas digitales.

    Como respuesta a esta situación, a modo de protesta, en el campus se observaron a algunos hombres y a mujeres vestidos con falda; además, los estudiantes se manifestaron con varios letreros y con diferentes publicaciones digitales.

    Las expresiones motivadas por aquel contenido, que después las directivas de la Universidad reconocerían que fue erróneo, eran un nuevo episodio de una discusión de interés público sobre los derechos y la libertad, relacionados con la identidad de las personas, particularmente, con la de las mujeres.

    Desde Contexto abrimos varios espacios para la expresión de la comunidad universitaria sobre el debate en torno al vestuario, y sobre las cuestiones que aquel episodio debía convocarnos. Entre el 12 y el 20 de febrero, se hizo la convocatoria por medios electrónicos, y directamente se invitó a varios estudiantes, cercanos al debate, para que enviaran sus columnas.

    Compartimos con ustedes las opiniones recibidas en nuestra Edición 64. Lea las columnas recibidas aquí:

     

     

    ¿Por qué callar? / Valentina Cardona Ortiz.

     

     

  • Opinión // ¿POR QUÉ CALLAR?

     

    “No deseo que las mujeres tengan más poder sobre los hombres, sino que tengan más poder sobre sí mismas”

    -Mary Shelley

     

    No es para nadie un secreto que en un mundo patriarcal, dominado por hombres, las mujeres no tenemos una fácil labor a la hora de defender nuestras igualdades y reclamar lo que por derecho nos pertenece. Para muchos (y muchas), la estigmatización contra el genero femenino no es vista como una problemática social pues, desafortunadamente, el machismo es un fenómeno arraigado y persistente al cual nos hemos acostumbrado. No obstante, también somos muchas, incluso me atrevería a decir que la mayoría, las que no estamos de acuerdo con el trato de inferioridad y de degradación que constantemente recibimos.

     

    Es de esta forma, que las movilizaciones en contra de los comportamientos que someten a las mujeres han empezado a tener eco en todos los rincones del mundo. Muchas de las mujeres que por muchos años han hecho parte de un mundo de y para los hombres, han decidido romper el silencio, pronunciarse, denunciar, decir “me too”, yo también. Lamentablemente, aún quedan muchas que por miedo permanecen en la penumbra y en la tortura del silencio, que prefieren someterse antes que asumir el riesgo de salir a un mundo desconocido en donde exponerse puede matarlas. Literalmente.

     

    En Colombia, entre 2010 y 2015, 875.437 mujeres fueron víctimas de acceso carnal violento, no obstante, el 24% de ellas se abstuvieron de denunciar por miedo a las represalias. Lo más lamentable es que las estadísticas aumentan paulatinamente y, aunque el código penal colombiano asegura el castigo penal a aquellos que incurran en violencia sexual, los casos de impunidad son más que los penalizados.

     

    La normalización del machismo genera repercusiones en todos los ámbitos de la vida de las mujeres, desde el desarrollo de su personalidad hasta el desempeño de su profesión. Según el último reporte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, “por cada ocho mujeres con estudios superiores en Colombia, hay siete hombres que han alcanzado el mismo nivel educativo”. No obstante la tasa de desempleo en las mujeres es de 11,6%, casi el doble que la de los hombres que es del 6,6%, lo que significa que, aunque son más las mujeres que llegan a una educación superior, son los hombres los que de quedan con la mayoría de los empleos y en muchos casos los que reciben hasta un 20% más de salario en cargos en los que ambos desempeñan las mismas funciones. Estas estadísticas ponen a Colombia en el puesto 92 en el ranking de los 155 países que mayor desigualdad de género presentan.

     

    Es verdad que hay quienes dicen que el movimiento feminista no es más que una exageración o una estupidez pero, ¿no es una estupidez tener que anotar las placas del taxi al que nos montamos para mandárselas a algún amigo o pariente por si algo nos sucede, o tener que avisarle a los demás cuando llegamos a nuestra casa después de una salida con amigos? Si es que llegamos. Eso sí que es una estupidez. Me perdonarán ustedes si mis palabras carecen de sutileza pero es que la realidad en la que vivimos no es para nada sutil.

     

    Y para hacer más énfasis en caso de que no esté claro el hecho de que el machismo es una realidad, los invito a que busquen en el Diccionario de la Real Academia Española el significado de la palabra FÁCIL. Una de las definiciones es: “Dicho especialmente de una mujer: Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales”. ¿No es indignante? ¿Una mujer es fácil por la forma en que decide o no manejar su sexualidad? ¿No debería ser eso una decisión personal que no tiene por qué ser juzgada por nadie y menos por la institución oficial que regula nuestra forma de expresarnos?

     

    Es por esto que no debemos guardar más silencio, quedarnos calladas ya no es una alternativa, somos nosotras mismas las que debemos luchar por nuestros derechos, por ser escuchadas, por exigir la libertad sobre nuestros ideales y sobre nuestros cuerpos. Los paradigmas sociales arraigados pueden ser extremadamente difíciles de cambiar, pero para dar el primer paso somos nosotras las que debemos cambiar la forma en que nos vemos y nos hacemos ver. En nuestras manos está el demostrar que ser mujer no es una debilidad, que ser mujer es un gran privilegio que no debe ser menospreciado de ninguna forma. Si la única forma de conseguir el cambio es expresar abiertamente lo que pensamos, sentimos y merecemos, entonces, ¿por qué callar?


    LA FALDA FUE EL MOTIVO

    Un comunicado con el que se pretendía ofrecer recomendaciones sobre la forma de vestir, durante las jornadas de clases, y que fue publicado en uno de los boletines electrónicos para los estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una controversia, que desde el seno de la comunidad universitaria, alcanzó a la opinión pública de la ciudad y del país, especialmente, por vía de las plataformas digitales.

    Como respuesta a esta situación, a modo de protesta, en el campus se observaron a algunos hombres y a mujeres vestidos con falda; además, los estudiantes se manifestaron con varios letreros y con diferentes publicaciones digitales.

    Las expresiones motivadas por aquel contenido, que después las directivas de la Universidad reconocerían que fue erróneo, eran un nuevo episodio de una discusión de interés público sobre los derechos y la libertad, relacionados con la identidad de las personas, particularmente, con la de las mujeres.

    Desde Contexto abrimos varios espacios para la expresión de la comunidad universitaria sobre el debate en torno al vestuario, y sobre las cuestiones que aquel episodio debía convocarnos. Entre el 12 y el 20 de febrero, se hizo la convocatoria por medios electrónicos, y directamente se invitó a varios estudiantes, cercanos al debate, para que enviaran sus columnas.

    Compartimos con ustedes las opiniones recibidas en nuestra Edición 64. Lea las columnas recibidas aquí:

     

    Deseos en faldas / Manuela Rendón Uribe

     

     

     

     

  • El valor del oficio

     

    ¿Cuántos colombianos sacarían dinero de sus bolsillos para acceder a noticias ilimitadas en las plataformas virtuales? Hace algunos unos días, el diario El Espectador anunció su apuesta a la suscripción digital, lo que quiere decir que, debemos costear nuestro acceso a la información periodística de calidad. De esta forma El Espectador será el primer medio de comunicación del país en implementar esta modalidad, y solo es cuestión de tiempo para que otros más se sumen.

     

    Es común que se comente sobre la suscripción a plataformas como Netflix o Spotify, incluyendo los servicios de televisión digital. Sin embargo es extraño para algunas personas, pensar en pagar por leer noticias en internet.

     

    Hacer buen periodismo cuesta, así lo dijo Fidel Cano el director de El Espectador, como una especie de llamado a darle valor a lo que hacemos como periodistas, y a lo que consumimos como lectores. Es tener en cuenta el análisis, la investigación, el contraste y la profundidad que se le aplica a los hechos noticiosos, para darles un valor y un reconocimiento, pues el modelo de financiación basado en la publicidad no está funcionando. Plataformas como Facebook e Instagram ofrecen costos más bajos para la promoción de las empresas. Sin embargo, es válido preguntarse por cuáles contenidos se deben cobrar y cuáles no, y qué criterio los clasifica como gratuitos o no.

     

    La prensa se encuentra en una transición que puede resultar dolorosa para aquellos que guardan aquel gusto por los medios tradicionales. Sin embargo, no considero que se le reste valor al ejercicio periodístico, al igual que David Levy, considero que el producto de calidad es el periodismo, y no solo la información o la plataforma en que se presenta, además se debe rescatar la gran oportunidad que presenta Internet , pues esta es infinita y, en cambio, el papel tiene límites.

     

    Nunca tantas personas habían tenido acceso a la información como ahora, pues después de Gutenberg, la Internet ha sido el invento más revolucionario en los tiempos modernos. En todo caso, de la imprenta nace la prensa, y el papel que los periódicos han jugado en la historia es innegable.

    El Espectador lleva varios años implementando cambios producto de su llegada a las plataformas digitales.

    Foto: Felipe Altamar (@felipealtamar)

     

     

  • Cambalache // Sin anticonceptivos mi voto es por Ordoñez

     

     

    Y dice el Génesis: “En el primer día Dios encendió la luz y Ordoñez ya estaba ahí. Y Alejandro lo puso a trabajar seis días seguidos por prestación de servicios, bajo sus órdenes y con la amenaza de destituirlo.” Así empezó todo.

     

    La historia sigue: “Al sexto día Ordoñez ordenó: ‘Dios, haga al hombre’, y apareció Iván Duque de sombrero aguadeño y poncho terciado, haga de cuenta el mayordomo del Paraíso; y tras él, Álvaro Uribe dándole cuerda. Dios, al ver que Alejandro puso cara de enfado y estaba a disgusto, creó a Martha Lucía Ramírez —aún no se sabe si salió de la costilla de Iván o fue producto de un huevito de Uribe—; y tras ella, Andrés Pastrana estorbando. Martha Lucía, sin desempacar, ya estaba echando cantaleta.”

     

    “Y vio Dios que las cinco creaturas ni se querían ni se entendían y sentenció: ‘Defiéndanse como puedan, me voy a descansar ¡Renuncio!’ Y al séptimo día Dios descansó.” Desde ese entonces los cinco prometen que el Paraíso no se convertirá en una Venezuela.

     

    Algunos historiadores ubican a nuestro hoy precandidato presidencial, Alejandro Ordoñez, en otros pasajes bíblicos. Dice la escuela de pensamiento burocrático que él fue la undécima plaga de Egipto, dicen los activistas que fue el autor intelectual de lo sucedido en Sodoma y Gomorra, y dice Ordoñez que todo es un montaje del santomadurocastrochavismojar que quiere impedir su llegada a la Casa de Nariño.

     

    Yo le creo al doctor Alejandro, un hombre que además de pantalones, tiene cargaderas para manejar el país… y para sostener sus pantalones ­­—¡ya me abroché las mías! ­—. En la consulta de derecha, aunque escriba con la izquierda, votaré por él. Aquí algunas razones para elegirlo como candidato, pues si él llega a ser presidente, seguro esto sucederá:

    • El kamasutra pasará a ser un instructivo de yoga, contorsionismo, acrobacia o cualquier otro ejercicio de flexibilidad corporal.
    • Los vibradores serán utilizados como batidoras y solo servirán para hacer jugos, tortas, tortillas… y todo aquello que tenga que ver con cocina, pero no con comida.
    • No va a aumentar la edad de jubilación, porque si la aumenta, tendría que trabajar otros cuatro años para pensionarse.
    • Repartirá cavernas y cuevas de interés social.
    • Los que sufren de eyaculación precoz, en las ideas retardatarias de Ordoñez encontrarán la solución a su problema.
    • El Minuto de Dios pasará a llamarse el Minuto de Ordoñez y dará salmos y frases bíblicas a las bendecidas y afortunadas para sus selfis.
    • En el fútbol prohibirá la marcación hombre a hombre.

    Y, por último:

    • El núcleo de su Plan de Gobierno es la familia, por ello, pondrá a toda la suya a trabajar en su mandato. ¡Ah!, y a la mía también.

    Por ello y mucho más, mi voto en la Gran consulta por Colombia es por Ordoñez; de los tres, es el único que no tiene titiritero ni ventrílocuo. Ya conocemos sus intereses oscuros, ya sabemos de su vocecita cansona y de su risita maquiavélica.

     

    Que él sea el candidato oficial de la derecha: en el nombre de Ordoñez, del padre, del hijo y del espíritu santo ¡Amén!

     

     

    *Los contenidos publicados son responsabilidad del autor y corresponden a sus opiniones.

     

     

  • Cambalache // ¡Aprenda a vender su voto!

     

     

    La política es el único matrimonio en el cual, sin usted divorciarse, tiene que hacer repartición de bienes… y de males.

     

    Cada vez somos más los interesados en lo que nos pueda brindar la política; algunos se preocupan por el cambio y la transformación social; a otros, como yo, nos preocupa que el sándwich traiga “mermelada” de piña o que las tejas vengan con goteras incluidas. Si al leer esta última afirmación se ha escandalizado, por favor abandone de inmediato esta columna y por ahí derecho, abandone el país; si por el contrario le ha generado gracia, siga leyendo para que cuando venda su voto no se deje tumbar por quien luego lo va a tumbar a usted, y al que luego vamos a querer tumbar (como Peñalosa).

     

    La generación de mis padres se conformaba con muy poco, tal vez por eso eligieron a Andrés Pastrana de presidente. Nosotros somos más cansones a la hora de pedir e igual de pendejos a la hora de votar, es un problema de generación en degeneración, y por eso, como país hemos avanzado poco pero como pedigüeños mucho.

     

    Estudios del Instituto Chan-Chú-Yo en Shangai, muestran que, de cada cuatro colombianos, seis son candidatos a la Cámara o al Senado (¿Esos dos restantes serán venezolanos? ¿Mienten las estadísticas al igual que los políticos? No lo sé, ¡confiemos en los estudios!). Entonces, como la lista de postulados es larga, la lista de pedidos tiene que ser igual.

     

    Dejemos de conformarnos con un pastel de arequipe y un juguito de cajita, por eso es que seguimos siendo tercermundistas. No toleremos el sancocho con jugo de guayaba, pidamos almuerzo tipo buffet y que todo nos lo sirvan en bandejita de plata. Que en los cocteles y fiestas, los licores sean importados. Tampoco aceptemos la camisa con el estampado del logo del partido y las cara de los candidatos, eso solo queda sirviendo de pijama o trapo de cocina. Exijámosles que utilicen anti-bacterial cada que vayan a dar la mano; es la única manera de asegurarnos que las tienen limpias. Apenas los políticos cumplan con nuestras peticiones, muy atentamente escucharemos sus postulados; si los mandan por una cadena de Whatsapp, mucho mejor.

     

    “Estudios del Instituto Chan-Chú-Yo en Shangai, muestran que, de cada cuatro colombianos, seis son candidatos a la Cámara o al Senado…”

     

    Unámonos como sociedad para exigir lo que por tanto tiempo se nos ha negado, tenemos derecho a buenas prebendas. Ellos, cuando llegan al poder, se olvidan de nosotros. Mientras, es mejor consolarse sacando pedazos de punta de anca de una muela coca, que padecer gastritis producto de una lechona. Pensemos como sociedad y a conciencia en cómo vender bien nuestro voto.

     

    La idea es simple: pedir cosas muy buenas y muy costosas para vencer y quebrar a los políticos mucho antes de que lleguen a las urnas, así nos aseguraremos de que al día de las elecciones solo van a llegar dos tipos de candidatos: o los muy platudos, o los que realmente trabajan comprometidos por sus comunidades y por el país.

     

     

  • Una vida del arte emberá

     

     

     

    Ana Alicia Arias Tequia vende las manillas, collares y aretes que junto a su esposo Libardo Rivera Murillo, tejen durante la semana. Ana es una indígena emberá katío del resguardo Alto Andágueda del municipio Bagadó, Chocó, que llega a Medellín en el año 2011 buscando mejores condiciones de vida, tras ser desplazada de su resguardo por el conflicto armado interno en Colombia y vivir aproximadamente 3 años en Pereira. Esta multimedia ilustra la historia de vida de esta heredera de artes ancestrales en una ciudad tan indomable como la selva más exuberante que para ella es el hogar.