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  • Profes de frente. Al tablero y en el escenario

    ¿Alguna vez ha pensado qué hace su profesor cuando no está en el salón de clases, cuando no está preparando la cátedra o cuando no está revisando exámenes? Conozca 10 perfiles de profesores, exprofesores o aspirantes a docentes que también han decidido seguir sus pasiones y sueños representados en bandas de todos estilos del rock de Medellín.

     

    Economista a contracorriente

     

    Desde uno de los balcones de la Universidad Autónoma Latinoamericana me llama por mi nombre y pregunta dónde deberíamos sentarnos para hablar más tranquilos. Realmente no importa, cualquier lugar de su espacio de trabajo podría ser apto para hablar sobre la vida de una persona que, teniendo más de 12 años de experiencia como docente en el área de Economía, tiene una banda de punk en sus tiempos no tan libres.

     

    Efraín Arango tiene 40 años y en el momento dicta la clase de Microeconomía. Es catedrático de la Universidad de Medellín, Especialista en Ingeniería Financiera de la Universidad Nacional, Magíster en Matemáticas Aplicadas de la Universidad Eafit y estudiante de doctorado de Modelación y Computación Científica en la Universidad de Medellín. Estudios acumulados que de alguna forma le han servido para ser aceptado como docente blanco y bajo de gafas, con rastros de una cresta que tuvo hace años y tatuajes en los brazos que harían que otros piensen que, si da clases, es sobre temas relacionados con el arte o el diseño.

     

    Él, economista de tiempo completo, se mete de lleno en todo lo que hace, comiéndose las cosas como los gorgojos, en el salón de clases o en una tarima pisando fuerte y cogiendo el micrófono con tanta firmeza que pareciera que es parte de él.

     

    La banda es Los Gorgojos, que toca géneros como el punk, punk rock y algo de hardcore. Surgió por casualidad hace 3 años cuando un alumno, que es baterista, y un amigo suyo que también fue su estudiante, lo invitaron a una sala de ensayo y le dijeron que fuera a gritar, es decir, cantar algo. Desde ello la ha utilizado como una válvula de escape a sus otras responsabilidades, tratando de hacer letras con sentido hablando de temas sociales como la política y la violencia.

     

    La juventud que desembocó en el deseo de tener una banda transitó también por caminos de influencia radical como los del movimiento skinhead, en un peregrinaje por extremos buscando lo que realmente debía hacer.

     

    A la docencia llegó por casualidad cuando trabajaba en San Fernando Plaza, en el sector financiero. Desde que comenzó con la banda, su vida ha tenido diferentes cambios; trata de mantener su vida como profesor y como músico, y ha tenido que lidiar con algunos que no están muy de acuerdo con lo que hace aparte de su profesión.

     

    Por ahora, no ha sido difícil que sus estudiantes respalden el hábito de vida que lleva aparte de lo académico, incluso algunos de estos han pasado de ser alumnos a relacionarse con su música.

     

    Los Gorgojos desean grabar un disco y, personalmente, Efraín desea seguir en la escena del punk de Medellín que describe como una fraternidad en la, desde los más viejos hasta los más jóvenes se apoyan y dan todo porque nunca han tenido, ni van a tener, no tienen nada que perder.

     

     

    Trabajar con Control por más de medio tiempo

     

     

    A casi tres pasos de distancia se lo ve sonriendo. Saluda y se disculpa por haber llegado unos minutos tarde. Al trabajar en su casa el tiempo se le va volando y hasta lo hace distraer, dice él. Al caminar mira de lado a lado y no mantiene la vista en un punto fijo. Posteriormente advirtió que era una persona muy inquieta, su forma de moverse y empezar a hablar aceleradamente para luego disminuir el ritmo de sus frases y aumentar la velocidad en las últimas, lo confirma.

     

    Al encontrar un lugar ideal, se sienta y se acomoda para mirar a los ojos y decir que está listo. Lo primero: se llama Andrés Mauricio Montoya tiene 35 años, algunos lo conocen por ser psicólogo de profesión gracias a la Universidad Católica Luis Amigó y magíster en Psicología Clínica de la Universidad del Norte, otros pueden reconocerlo porque fue docente de 3 cursos de la carrera de Psicología en el Tecnológico de Antioquia y algunos podrán identificarlo como el vocalista de Control, una banda de Hardcore que fue creada hace casi dos décadas.

     

    Lo demás y el resumen: Aunque Andrés tenga diferentes características y actúe de maneras específicas en cada ámbito de su vida, todos esos elementos se ven unificados en una persona que en semana puede estar capacitando a tus empleados, que puede brindarte ayuda psicológica, que quizás le dio clase a uno de tus hijos y que, al mismo tiempo, es el que se para en una tarima gritando tan fuerte como para que sobresalga la vena de su cuello, para que los ojos se achinen y que al combinarse con el sonido del rasgueo de una guitarra la voz se levante para decir que esos que están en el pogo están presentes, son fuertes, libres, y luchan por no morir silenciados y por defender sus convicciones.

     

    Al hardcore llegó en 1999 cuando, teniendo afinidad por el rock, fue a un concierto de New York Hardcore, que era el segundo de este estilo que se daba en Medellín, y ese día cambió todo. Poco tiempo después, gracias a esto, surgió el deseo de formar una banda, que se creó junto con otras 4 personas, de las que aún permanecen 3. Esta se unió en el 2000 y trabajó hasta el 2008 para suspenderse hasta el 2015 y regresar para hacer todas las tareas que quedaron pendientes.

     

    La banda, adquirió el nombre de Control no solo fundamentándose en un género musical sino en toda una filosofía, incluyendo el Straight Edge, un estilo de vida derivado del hardcore en el que los individuos se abstienen de beber alcohol, fumar tabaco y consumir drogas.

     

    Tras estar más de 6 años separados, los miembros de la agrupación regresaron por la nostalgia, por el extrañar, por no estar preparados para dejar lo que realmente nunca se dejó.

     

    En ambos periodos consiguieron diferentes cosas que, de acuerdo con sus palabras, han sido autogestionadas, y se han logrado cuando todos ‘’se ponen la 10’’. Proyectos a los que han accedido aunque individuos de la escena rechacen estos estímulos.

     

    Al contrario de como fueron las cosas con la banda, su profesión y la docencia llegaron casi por azar, como respuesta a la inconformidad de estudiar algo que no le apetecía y como relación a lo que siempre había querido y le había gustado.

     

    A la docencia la dejó porque las condiciones laborales no estaban al mismo nivel de su gusto por enseñar, pero teniendo título de psicólogo, un trabajo y aspiraciones con la banda, no tiene realmente tiempos libres y su vida se ha vuelto un 50/50 ahora con capacitaciones empresariales y lo que para él es todo.

     

    Para algunas personas ajenas a la escena del hardcore, este género está relacionado con la fuerza, los movimientos violentos y el consumo de drogas. Sin embargo, para él, estas conductas no están directamente relacionadas con la música que se escucha. Y ellos no son un producto que puedan desechar ni aplastar.

     

     

    Su proyecto principal ahora es que Control no se quede solo en Medellín y que ellos no sean los únicos que puedan expandirse al estilo del hardcore, adelante con las uñas y los puños.

     

     

    El punk en manos de un administrador de negocios

     

    Al estar esperando afuera de Hard Rock Taller se me aproxima un hombre que se baja despacio de una bicicleta y me mira sin decirme nada mientras se acerca a la puerta y toca el timbre. Luego, me pregunta mi nombre y al saber que efectivamente soy yo, dice el suyo y estira la mano para apretar la mía. Se llama Andrés Urrego, tiene 52 años y es conocido, tanto por sus estudiantes como por personas que conocen su banda de punk, como El Profe.

     

    Su ropa y gorra negra quedan alineadas con sus manillas y el piercing de su ceja —de la misma forma de la que se presenta en su trabajo— poco habitual para un administrador de negocios, especialista en Finanzas y Mercadeo y magíster en Gerencia de Proyectos, mucho menos para un profesor que está desde el 2000 trabajando en Eafit dando clases de Pensamiento Administrativo, Finanzas, Mercadeo y Teoría Administrativa, tampoco para alguien que asesora a emprendedores y creó un modelo de negocio para industrias culturales y sociales.

     

    Él, que acomoda su bicicleta atrás del local a donde llegamos, está en el lugar para hablar sobre cómo mutar el concepto de su banda, Estridentes, y consolidarla como un modelo de negocio aplicando sus conocimientos sobre mercadeo y emprendimiento en un género que muchos describen como anárquico.

     

    Que lo identifiquen como El Profe podría ser irónico si se considera que esta profesión no entraba en sus sueños cuando era joven, pero el apodo se valida cuando habla y cuenta que a esta llegó por casualidad , lo sacó de apuros y lo enredó con su consentimiento.

     

    Quebrarse, para él, más que representar un fracaso, constituyó varias oportunidades para darse cuenta de qué es lo que sabía y qué podía hacer con eso. Aunque aún no supiera que eso no era lo que más quería.

     

    Cuando empezó a ejecutar su deseo de ser escritor otras cosas se alinearon y contribuyeron a que otros gustos que tenía desde adolescente se fueran fortaleciendo. Como el punk, que llegó a él cuando se vio envuelto en un ambiente en el que sus compañeros adoptaban este estilo de vida al mezclarse con otras culturas en sus viajes.

     

    La fantasía de ser vocalista de una banda de punk, aunque esto significara también ser estigmatizado, fue haciéndose realidad y con ella volvió de algún modo el adolescente que se encerraba en su habitación para escuchar punk y sentirse en un concierto. Adicionándose esto a ser escritor de novelas de negocios en las que, además de haber historias de amor se desarrollan modelos empresariales.

     

     

    Pero dedicarse enteramente a una banda no era una opción viable. Lo que lo obligó a repensar la idea desde su propio formato – modelo de negocio, enfocado a las industrias culturales y sociales, el Star Model; aunque hubiera la posibilidad de que algunos individuos de la escena rechazaran que este modificara el punk para convertirlo en algo diferente.

     

    Sin importar las críticas El Profe ve la música no solo como un proceso de creación sino también como una fuente de supervivencia en el que el creador debe saber qué es lo que la gente quiere para dárselo. Por lo que, según él, el punk de Medellín se está quedando en el pasado.

     

     

    Para Andrés, ser profesor no es solo una ocupación alejada del punk, sino una forma nueva de ‘’socavar el sistema’’ sembrando semillas de cambio desde adentro, sin necesidad de gritarle al mundo que está en contra de este porque, de acuerdo con sus palabras, el sistema es más poderoso que él.

     

     

    Si es punkero, es parrandero

    La bicicleta la estaciona cerca a la mesa donde se sentará y muestra todo el conjunto de dientes mientras pronuncia cada palabra, o mientras se prepara para soltarla. Se llama Daniel Felipe Gómez y dice tener 26 años, pero su cara infantil podría hacer pensar que no tiene más de 20, incluso alumnos suyos, de Escolaria, donde da clases de Español, Sociales y Formación ciudadana, pueden lucir mayores que él, un licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia que próximamente empezaría a estudiar Antropología.

     

    Él, que siendo profesor pertenece a 3 bandas —2 de punk y una de música parrandera— ha sabido aprovechar su tiempo para ejercer su profesión, para seguir sus aspiraciones musicales y para hacer parte del proyecto Querajú de la Corporación Colombia Noviolenta en el que, toca el bajo como en sus demás bandas, en espacios de formación e interacción con niños, jóvenes y adultos para desarrollar la filosofía de no violencia.

     

    Él, que aprendió a tocar guitarra porque lo invitaron a una clase y luego se puso a tocar el bajo, —de acuerdo con sus palabras, como todo bajista—, te habla bien de Antioquia en una banda de punk y luego te toca el grillo de Darío Gómez con La berrionda haciendo que se te caiga la postura de punkero radical para brindar con hermanos y la tapetusa que siempre estará.

     

    Al punk llegó por el barrio donde ha vivido toda la vida, Aranjuez. Esta comuna, con tantas caras y personalidades, tenía al género tan naturalizado que hacía parte de su propia identidad. Uno de los motivos por los que decidió formar una banda.

     

    1910, la banda de punk, tiene como precedente otra que hizo que este se planteara mejor cómo hacer las cosas en una agrupación que llevaría el nombre para honorar a Cosiaca, personaje del folclor paisa.

     

    La relación con el campo y las experiencias vividas en Antioquia, los impulsaron a él y sus amigos en la idea de formar una agrupación de música parrandera: La berrionda, proyecto que, según dice, surgió muy natural y llegó a revolucionar el género tocando letras más punkeras y haciendo que, incluso skinheads dejen su posición y canten y bailen como si fueran niños y estuvieran en una fiesta familiar.

     

    Al igual que la música, el ser profesor estuvo en los deseos de Daniel desde que era pequeño y solo en una tarima o en un salón de clases se siente pleno, por lo que mezclar las responsabilidades de ambas dimensiones no ha sido realmente un sacrificio aunque sea difícil.

     

    Sin embargo, para este profesor joven el futuro de la música es oscuro, como todo en el país. Cuando se escoge la docencia y la música parece que se está entre la espada y la pared, pero para él, sin importar las dificultades, todo se hace por amor.

     

    El profe de la guitarra

     

    Está sentado en una droguería de Aranjuez, no está atendiendo porque está frente al computador escribiendo un ensayo acerca del papel de un profesor, es para la universidad, para su carrera como licenciado en Inglés de la Universidad Católica Luis Amigó. Con sus 23 años y apariencia juvenil, cuenta con el poco tiempo de adulto con más de 30 años. Está allí porque está encargado de la farmacia mientras su mamá no está, así que aprovecha para escribir ya que ese día, jueves, tampoco está trabajando en el colegio donde da clases de inglés desde que comenzó el año.

     

    Juan Pablo Rodríguez, de ojos verdes, cabello un poco largo y negro, brazo tatuado y expresiones suaves toca la guitarra y utiliza sus espacios libres, que no son tantos, para coordinar con sus amigos y ensayar para perfeccionar el acto de Inmemorial, su banda de hardcore. Las habilidades que tiene con su instrumento no solo han sido utilizadas para tocar en una tarima sino también para enseñar inglés a varios niños, incluyendo a unos que lo identifican como ‘’el profe tatuado’’.

     

    Aún no se ha graduado, está en séptimo semestre —de nueve por los que se pasan en la carrera— y, aunque pasó antes por Ingeniería de Sistemas, empezó a estudiar una Licenciatura por su gusto por los idiomas, sin pensar inicialmente que se tendría que enfrentar a un salón de clases.

     

    Actualmente trabaja con niños, los cuales para él han sido un elemento importante para crecer tanto profesional como personalmente, y para tenerle más amor a la profesión que hasta ahora empieza, por lo que quiere tener más experiencia antes de enseñar a otros grupos, porque para él el inglés es otra forma de aprender y enseñar culturas.

     

    A Inmemorial Juan Pablo la que describe como un matrimonio y señala que sus conicimientos de músico empírico de más de una década los ha utilizado para mantenerla y fortalecer la metodología para enseñar y llegar a otros.

     

    Juan Pablo, que desde ya está enfrentando cómo sería la vida si se dedica a ser profesor y músico a la vez, no piensa en si será difícil o no, solo se plantea que si se mantienen, permanecen.

     

     

    Luizz Gui y Luis López, como dos personajes opuestos

     

     

    Con su cabello largo, un poco más abajo de los hombros, unas gafas oscuras y una camiseta de Kiss, saluda hablamente y afirma que tiene un poco de prisa por cuestiones laborales. Con su apariencia física se podría pensar que es profesor de música o se dedica a algo relacionado con el arte, pero no, Luis López Evans, dicta clases de Inglés en la Universidad Católica Luis Amigó.

     

    Él, afirma que su profesión no fue algo que escogió, fue algo más que llegó a su vida de forma espontánea, al igual que ser integrante de una banda. Luis estudió Traducción Inglés –Español en la Universidad de Antioquia, por cuestiones de oportunidades laborales y consejos familiares, decidió dedicarse a la educación y realizó una especialización en Enseñanza de Inglés en la Universidad Pontificia Bolivariana.

     

    Con 15 años de experiencia en lo educativo y con sus estudios, ha logrado abrirse camino en un campo que para él está lleno de incertidumbres y del que cada día aprende algo diferente.

     

    Paralelamente hace parte de una banda de punk llamada Alkoholemia, creada en 2005 y de la que hace parte desde 2012, cuando su mejor amigo lo invitó a participar. Es cuando nace el personaje de Luizz Gui, que se encarga de tocar la guitarra electrica y realizar las voces junto a los otros tres integrantes, ya que no hay una voz principal.

     

    Para Luis López ha sido un gran reto creativo hacer parte de Alkoholemia, ya que el punk nunca fue un estilo de música que le gustara o escuchara. Ahora dice sin dudar que, en los últimos años, desde lo conceptual y lírico, la banda ha intentado tener variedad y evitar la repetición, para darle un toque diferenciador a las canciones.

     

    Luis siente que dentro de él hay dos personajes: el músico punkero y el profesor profesional y que estos no son compatibles, ya que afirma que sus intereses musicales y laborales son completamente distintos y que nunca buscaría unirlos porque es consciente de que en muchas ocasiones sus mensajes resultan no educativos.

     

    Ha tenido la oportunidad de abrirse un camino importante en lo laboral y por eso no se ha sentido discriminado por su faceta complementaria. Sin embargo, sabe que, de alguna forma, su actitud distinta llega a incomodar a una sociedad “goda, ultraderechista, católicamente dogmática y cerrada con tranca y doble llave”, como lo afirma.

     

     

    Todo en su vida es un rol a asumir: por un lado, su vida profesional y luego el hecho de subirse a un escenario. Para él, el plan educativo es un rol, ya que se debe ajustar a una agenda y unos parametros, para “no morirse de hambre”, y por otro, está el hacer parte de una banda de la cual se siente muy orgulloso.

     

    Desde sus dos personajes opuestos, Luis acogida y respeto, que le aportan a su vida de forma positiva y que lo llenan de ánimos para seguir dos caminos que, aunque se separen, terminan uniéndose en esa misma persona que sigue su pasión, sin dejar de lago el hecho de realizarse como profesional.

     

     

    Emo con un profesional

     

    Con una sonrisa tímida y una baja se dirige a mí, tiene aspecto de una persona muy joven, no se pensaría que Juan Felipe Velásquez tiene 24 años y actualmente es docente de psicología en las sedes regionales de la Universidad de Antioquia. Por eso el encuentro debe ser rápido, el profesor está constantemente viajando.

     

    Además, tiene una banda de Screamo, Emo y Post – Rock, llamada La Falsa Sensación de Avanzar. Aparte de ser el fundador, el guitarrista, compositor y vocalista, se encarga de los asuntos de arte como la fotografía, las ilustraciones y la estética en redes sociales.

     

    Juan Felipe afirma que la banda es relativamente nueva, pero que la idea le rondó desde su adolescencia. La Falsa Sensación de Avanzar nació en 2017, cuando decidió mostrarle a sus mejores amigos las estructuras de las canciones y estos apoyaron el proyecto que ya tiene el sello de cada integrante.

     

    Al igual que la gran mayoría, Juan Felipe afirma que nunca se imaginó como profesor, ya que solo entró a estudiar Psicología por curiosidad y por preguntas que tenía sobre la vida. Mientras se ríe con una voz apenada, confiesa que no le gustan las personas. Sin embargo, aspectos como la educación y el trabajo social que realiza con pacientes psiquiátricos, le ha ayudado en gran medida a cambiar esa perspectiva.

     

    Cuando hablamos de su banda, se le puede notar la pasión que siente. Afirma que las letras cantan a muchas cosas y nada al mismo tiempo, porque reflejan las preguntas existenciales del ser humano y las líricas despiertan la parte individual de cada persona, lo que hace que cada uno vea las letras y las tome de forma diferente.

     

    Cuando se le hace la pregunta de si su trabajo y banda se complementan, suelta una pequeña sonrisa y resalta que eso mismo se lo ha cuestionado muchas veces y que no ha encontrado respuesta, pero que sin duda, se acerca más al no, porque él es una persona llena de contradicciones e incoherencias, pero es algo que le gusta.

     

    Desde su experiencia, Juan Felipe ha podido notar que ambos mundos en los que vive le han aportado de forma positiva a su vida. La banda le ha permitido sanar heridas y expresar cosas que no ha podido en palabras, la docencia le abrió un camino social, para entender al otro, madurar y reflexionar sus pensamientos.

     

     

    El Hardcore y las ciencias sociales, se pueden complementar

     

    La profe al frente de Mil Maquinas Jamás Harán una Flor. Foto: cortesía.

     

    El color rojo de su cabello y los tatuajes en su brazo la hacen resaltar. De inmediato, sin haberla visto antes, uno sabe que es ella, “La Keka”, como la conocen en la escena musical. Sin embargo, en su otra vida no tan artística y divertida es conocida como Erika Rengifo, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia que con sus 28 años ha trabajado en varias Instituciones Educativas como Javiera Londoño, Concejo de Medellín y Presbitero Carlos Alberto Calderón. Incluso empezó a ejercer la docencia mucho antes de graduarse.

     

    “La Keka” es parte fundamental de su banda de Hardcore llamada Mil Maquinas Jamás Harán una Flor, nombre que de entrada muestra una protesta y que, según ella, marca la temática de un proyecto que, con solo 6 meses ya cuenta con algunas grabaciones y una inmensidad de proyectos por realizar.

     

    Con una voz entrecortada y ansiosa, Erika afirma que no solo es pieza importante en la escena musical por ser una excelente vocalista, como se lo han recalcado, si no también por la anterior experiencia con su antigua banda Causa y Efecto que se separó en 2014.

     

    A pesar de su poco tiempo en escena, Mil Maquinas Jamás Harán una Flor ya tiene un nexo a lo social. A Erika le hace mucha ilusión el hecho de hacer ser integrante principal, hacer lo que le gusta y admirar la música y el arte que están logrando.

     

    Nunca se imaginó haciendo otra cosa que no fuera educar, esto desde muy joven para ella significó una pasión que ha podido explotar de forma satisfactoria, al igual que la música.

     

    Erika ve un complemento en todo lo que hace y piensa incluso que que no podría ser Licenciada en Ciencias Sociales si no tuviera a Mil Maquinas Jamás Harán una Flor, y no podría tener la banda si no se dedicara a la educación.

     

    Aunque ha vivido ciertos estigmas por sus tatuajes, ello le da a su banda y sus protestas sociales, un mayor sentido, incluso con esa doble vida que ella goza y recibe con la misma alegría.

     

    La docencia, la trompeta y el punk

     

     

    << Jonathan Durango cantando con La Sinfoniska en El Festival Eje de Rock de Pereira. Foto: cortesía.

     

     

    En un taller de música semi-cerrado cerca del Parque de Belén, me encuentro con Jonathan Durango o “Paya”, como algunos de cariño le dicen, al igual que “gordito”. Con su cabello oscuro y con reflejos de que lo tuvo pintando de color rosado, me saluda con euforia y me presenta a los demás integrandes de la banda La Sinfoniska que se encuentra ensayando en aquel lugar.

     

    Deiby Arboleda en el trombón, People Ortiz en el saxo, Samey Berlades en el bajo, Jonathan Carmona en la guitarra y Mateo Franco en la bateria. Todos con aspectos un poco parecidos y con la misma sonrisa y vibra que transmite Paya, quien se encarga de la voz y la trompeta, además de ser el fundador, compositor, gestor y pilar fundamental en esta.

     

    Me aparta de aquel lugar un poco caótico y afirma que aunque se siente cansado estará en aquel lugar unas dos horas más y luego se irá a casa con la satisfacción de hacer lo que le gusta.

     

    Jonathan Durango, con 35 años, además de tener una banda, es docente de inglés en la Universidad Salazar y Herrera y en el colegio Sagrada Familia Aldea Pablo VI. Estudió Licenciatura en Lenguas Extranjeras en la Universidad de Antioquia, lo que le permitió ser auxiliar administrativo en la escuela de idiomas de esta misma. También, estudió Musica en Bellas Artes.

     

    Me empieza a contar la historia de La Sinfoniska, lo que afirma que le trae recuerdos nostálgicos porque esta nace en el 2012 luego de que su antigua banda Ron Daymon se separara. Esta se origina como una banda de Ska-Punk, con influencias norteamericanas de la tercera ola del Ska. Uno de sus logros importantes ha sido ganar el segundo puesto en la batalla de bandas Yamaha.

     

    Como se nota en el aspecto de los integrantes de la banda, lo que principalmente quieren transmitir es alegría y ganas de salir adelante, lo dicen sus letras, sus líricas y su puesta en escena.

     

    Jonathan afirma que la educación ha estado desde hace mucho tiempo en su vida, pero la enfocaba más a la música porque daba clases de trompeta. Sin embargo, a medida de que pasó el tiempo, se dedicó a ser docente de Inglés y así encontró un contraste a su pasión musical.

     

    Tener una banda y ser docente le ha dado numerosas muestras de apoyo. En ambas áreas tiene personas que lo admiran y en el campo de la docencia le reiteran el gusto por La Sinfoniska y por su trabajo en esta.

     

    La alegría une las dos facetas de la vida de Jonathan. Tiene la sensación de que ambos proyectos de vida le aportan esa felicidad que necesita para demostrar el mensaje que predica en sus canciones y en el aula de clase.

     

     

    Metal no tan vil

     

     

    Elkin Quirós, con sus 45 años, formación académica en contaduría pública y experiencia como músico, actualmente hace parte de tres bandas de Heavy Metal, dos de las cuales es el fundador y co creador, por un lado Mácrata y por el otro, Night Raven.

     

    En ambas es compositor, se encarga de la guitarra y es vocalista. En Mácrata es la voz lider y en Night Raven canta con otro integrante. Lo que hace que él sea uno de los pilares fundamentales en ambos proyectos.

     

    A Mácrata la fundó en 2003 con Carlos Andrés Restrepo y Night Raven la creó hace 5 años en compañía de su amigo Andrés Felipe Vélez. El proceso de creación surgió como un deseo por expresar y cantar esas ideas que tiene todo ser humano, junto con un gusto “inmenso”, como él lo afirma, por este género que desde hace mucho tiempo escucha.

     

    Ambas bandas tienen temáticas parecidas. Por un lado Mácrata trata problemas sociales, políticos, ambientales que afectan el mundo. En esta se comparte una visión reflexiva y de formación ciudadana, al igual que en Night Raven. Sin embargo, en esta última se trata de llevar esa reflexión a un ámbito más personal. Mientras Mácrata se basa en generalidades, Night Raven se enfoca en las particularidades, en la introspección.

     

    Posterior a su estudio en contaduría pública, tuvo la oportunidad de acercarse a actividades de tipo gremial, lo que lo llevo a reflexionar acerca de que las profesiones como la suya también pueden tener un sentido social y, después de un proceso que el describe como “consciente”, decidió quedarse en el campo de la docencia, en el que afirma que ha aprendido mucho más de lo que ha enseñado.

     

    En un principio no vio la articulación de su vida profesional y artística. Sin embargo, con el tiempo entendió que ambas están en el campo del desarrollo del humano, en la construcción de humanidad y finalmente logró complementarlas de esa manera.

     

    Es consciente de los estigmas que pesan sobre el metal, pero señala que a él le ha tocado la época en que “ya las personas han reconocido ese tipo de expresiones artísticas”, según dice.

     

    Sin embargo, nota la sorpresa que muchos todavía expresan con aquel profesor que se ve tan serio y “normal”, metido en una banda de “música diabólica”, como muchos la han llamado por desconocimiento, entre otras cosas, de lo que Elkin considera que el metal ha hecho con su carrera y su vida.

     

     

     

     

  • Cosas de viejos

     

    Una anécdota familiar se transformó en un viaje por los años que llega hasta las sensaciones de una abuela en tiempos de cuarentena.

     

    Rubia como la cerveza

     

    ​​Son las 6:30 de la mañana y desde el tercer piso en una casa cerca de La Mota, se alcanza a oler el aroma de unos buñuelos recién hechos. Casi como si fuera la mejor panadera de la ciudad, doña ​​Pola Betancur (No paula, ni Paola) se sirve su delicioso menú. Antes de sentarse en el comedor, se ​​asegura de tantear su hombro izquierdo para poder llevar el platillo a la mesa. No toma café, dice que le hace mal para el sueño, pero esta mañana rompió la rutina porque se siente algo ansiosa. Ve su comedor desolado y piensa que le vendría bien invitar a su hijo y a su nieto a almorzar. ¿Qué les haría? ¿Los frijoles que a su nieto tanto le gustan? ¿O quizás una de las sopas que ama su hijo?

     

    <<Se dirigió hacia su teléfono, se sentía un poco más tranquila, llamó a su hijo. Foto: PxFuel.

     

    Sintió un breve calambre en el hombro. Era normal. Hacía ya dos días que la habían operado y recordó la medicación, pues le habían advertido que eso podía pasar. Tenía los remedios en un cajón alto; no sabía por qué no los había movido antes si siempre se quejaba por lo mismo. Se esforzó para poder llegar y, mientras lo hacía, sintió que el hombro se le entumecía: aquello era como mil agujas yendo y viniendo por todo su brazo. Rápidamente sacó la pastilla y con un amargo trago de café, la pasó. Se dirigió hacia su teléfono, se sentía un poco más tranquila, llamó a su hijo y volvió a recordar la emoción que le causaba poderlos tener un rato. Sergio, su hijo, contestó. Su madre le comentó la maravillosa idea de preparar unos de sus maravillosos frijoles; en tono un poco entristecido, Sergio le recordó que no era seguro salir, pues llevaban dos semanas de cuarentena y era peligroso para todos.

     

    Pola sintió un bajón, su pastilla estaba haciendo efecto. Soltó el teléfono, triste y muy desalentada fue a tomar asiento en su sofá, olvidando todo, apoyó el brazo para sentarse, haciendo fuerza en su hombro. Un dolor agudo y punzante le invadió todo su brazo derecho, recordó que no tenía más medicina, pero que al menos esta que había tomado le haría efecto.

     

    Necesitaba pensar. Se acostó en el sofá, cerró los ojos y se remitió a su pasado. Hacía ya 18 años que su esposo murió por un desastroso cáncer estomacal. Recordó el momento en que se conocieron, fue un amor como de novela de Shakespeare. Ella, rubia como la cerveza, ha tenido una sonrisa que de cuando en cuando sacaba a pasear para cautivar al barrio. Su familia era multitud; su padre, un hombre sobreprotector y desconfiado; y el amor de su vida, un hombre que la cautivaba entre poemas y flores.

     

    Odisea por la tranquilidad

     

    Nadie sabe cómo reaccionaría si un ser querido llama y de súbito se va, dejando a la persona al otro lado de la línea con dudas y preocupada. Ese fue el caso de Sergio. Su madre había dejado la línea, en ese momento se preguntaba acerca del estado de ella. ¿Estaba bien? En la mente de Sergio, nadie podía salir, el barrio que estaba repleto de policías y el WhatsApp con mensajes de sus amigos que solo le infundían más terror.

     

    Al cabo de una hora, decidió hacer algo. La seguridad de su madre era la mejor excusa ante cualquier retén policial. Iba a salir. Luego de que su esposa le diera la bendición y su hijo casi lo rebautizara con alcohol, alistó un morral y se aventuró. Su madre vivía cerca, pero esta vez el camino se le hacía eterno. Faltando dos cuadras para llegar, un agente lo paró, preguntándole por su estado ansioso y su rostro de preocupación, Sergio le dijo lo angustiado que estaba por su madre y que debía seguir, a lo que el policía le deseó suerte y lo dejó ir.

     

    Llevaba una hora tocando la puerta, tenía el timbre desgastado y hasta gritando. La desesperación llegó al tope y en el momento en que se disponía a pedir ayuda, su madre abrió la puerta. Tenía la cara roja y con facciones de dolor, su brazo izquierdo agarraba al brazo derecho, no se veía muy bien.

     

    Un día agobiante

     

    Pola, abrió los ojos y se escuchaba el noticiero del medio día. Había dormido toda la mañana. De fondo, unos golpes y unos chirridos le perturbaban. Su visión se nublaba, sus oídos se saturaban y su cabeza estaba a punto de explotar. Se puso de pie, no sentía su hombro, estaba casi dormido. Los golpes y los chirridos seguían, hasta que en un momento de lucidez logró escuchar la voz de su hijo y se dirigió a la puerta. Alegre pero confundida por verlo, Pola le preguntó qué hacía allí.

     

    La respuesta fue una cantaleta que la hizo sentirse culpable de sus propios sermones de madre. Ya al tanto de las preocupaciones que su silencio había causado, Pola le comentó a Sergio que el hombro le estaba molestando mucho, que sentía un dolor intenso y agudo y que estaba preocupada.

     

    Quería salir e ir al médico de nuevo, pero la idea la aterraba porque le habían repetido muchas veces que “el virus solo afecta a los viejos”. Tenía miedo de ir al hospital, temía contagiarse allí, su hombro podía dolerle un poco más y ella iba a aguantar.

     

    Sergio la ayudó a tomar una ducha, pero ella entre su dolor solo quería dormir. En el momento en que sus ojos se estaban cerrando, su hijo le dijo saliendo por la puerta, “la ayuda viene en camino. Ya regreso”.

     

    Hogar no tan dulce hogar

     

    Una vez hubo abierto los ojos, sintió punzadas de nuevo. Su hombro le avisaba que el efecto de la medicina estaba caducando. Pola decidió ponerse de pie y tratar de hacer la menor fuerza posible a su brazo derecho. Su hijo no estaba, de hecho nadie había estado (salvo ella) en casi un mes. Desde hace mucho tiempo que estaba acostumbrada a vivir sola; su rutina empezaba cuando salía a caminar o iba a la iglesia, sus caminatas eran tan esporádicas que podía terminar recorriendo parte de Laureles en una mañana. No amaba el sol de la mañana, pero detestaba el de medio día, así que siempre llevaba una sombrilla por si el sol de la una la cogía en la calle.

     

    Desde que su esposo murió, su vida dio un giro drástico, pasó de vivir con el amor de su vida a vivir sola y a ser visitada cada fin de semana. Se consolaba saliendo, tenía una vida social más abierta que las personas de su edad, participaba en grupos de croché, hacía gimnasia con sus amigas y, de cuando en cuando, salía a nadar.

     

    A sus 74 años entiende que el hecho de salir la hace sentir mejor. De vez en cuando su hogar se torna agobiante, el ambiente en es como el de un domingo a las 4 de la tarde, sus luces se vuelven tenues y la música de “La Voz de Colombia” que tanto ama, termina por ser una canción de cuna.

    Para hacerle trampa a la cuarentena, Pola solía madrugar más, salía a trotar o a sentarse en una banquita. Luego fue advertida de que el virus podía permanecer en objetos por días y en el aire hasta por tres horas. Prefirió volver a su claustro y no salir más hasta que fuese completamente necesario. La soledad después de algunos años pasa a ser abrumadora para personas que son tan sociables. Pola se sentía sola, la melancolía invadía su cuerpo, inexplicablemente su tristeza le hacía parecer que el dolor en su hombro era insignificante.

     

    Una historia de los tiempos en que los recuerdos y las sensaciones se mezclan y confunden. Foto: Martín Villaneda.

     

     

     

     

     

  • Animales: víctimas del miedo

    “Tenemos miedo de que se nos acabe la comida”. En medio de la incertidumbre de hoy, cuando la mayoría de los colombianos no saben qué qué depara el futuro, este clamor no es exclusivo de personas que se han quedado sin cómo obtener su sustento. Es también la preocupación de personas dedicadas a la protección de animales. Una de ellas es Andrea Ordoñez, parte del equipo de Organización Salvar, que tiene a su cargo 32 animales (entre perros y gatos), afectados colaterales del encierro y las consecuencias económicas de la cuarentena, luego de sufrir abandono y otros maltratos.

     

     

    << Algunas organizaciones desarrollaron y sostienen comederos para los animales callejeros, afectados por las calles vacías. Foto: cortesía.

     

    Suben los números del miedo y abandono

     

    El aislamiento preventivo obligatorio ha suscitado un nuevo miedo irracional hacia las mascotas. Si bien la OMS y la OIE (Organización Mundial de Bienestar Animal) han reiterado insistentemente en que “la propagación actual del COVID-19 es el resultado de una transmisión de humano a humano (…), no existe evidencia de que los animales de compañía tengan un rol significativo en la propagación de la enfermedad. Por consiguiente, no existe justificación alguna para tomar medidas relacionadas con los animales de compañía que puedan afectar a su bienestar”, la desinformación ha generado una ola de pánico que deja como consecuencia un notorio aumento en el maltrato y abandono de estos seres de compañía.

     

    El crecimiento fue confirmado por voceros de la Fundación Hablemos por Ellos, al afirmar que “debido a la situación y el límite en los recursos no hemos realizado más rescates, pero los reportes de abandono han aumentado, al menos, un 40%”. También representantes de la Fundación ORCA revelaron que: “Crecieron gradualmente los abandonos de animales, muchas personas, a pesar de que ya tenían sus animales de compañía en casa, disfrazan las excusas y, posiblemente, son abandonos porque les da miedo que los animales les transmitan el COVID-19”.

     

    ¿Cómo nace el miedo?

     

    El temor a que los animales sean transmisores del COVID-19 nace a raíz de casos aislados en Hong Kong y Bélgica, donde un pastor alemán y un gato (respectivamente) dieron positivo a la prueba del virus. Sin embargo, según la OIE, estos resultados fueron a causa de “una estrecha exposición a sus dueños que estaban enfermos por la COVID-19” y que “los perros no mostraron ningún signo clínico de la enfermedad. De hecho, el pastor alemán vivía con un perro de raza mixta que nunca se enfermó y tampoco presentó virus en el examen”. En cuanto a los gatos, no hay pruebas suficientes para decir que son transmisores, según las mismas organizaciones.

     

    Incluso la Organización Panamericana de la Salud, dijo que: “Nuestra recomendación es que los dueños de mascotas las sigan cuidando y mantengan la calma. El abandono de perros y gatos es inadmisible, y no es, bajo ningún concepto, la solución a la pandemia del COVID-19. Tampoco lo es el sacrificio de animales. Esta pandemia no es, ni puede llegar a usarse, bajo ningún concepto, como una justificación para practicar la matanza despiadada”.

     

    Las organizaciones sin ánimo de lucro dedicadas al cuidad de animales maltratados y abandonados están sin los ingresos de las actividades de promoción y prevención que hacen y que permiten su sostenimiento. Foto: Can can callejero.

     

    Números rojos

     

    Lo albergues, fundaciones y santuarios de animales se han tenido que enfrentar a diversos problemas durante la pandemia que acosa al mundo en estos momentos. Entre ellos se encuentran el detrimento de la situación financiera que tanto preocupa al mundo y el miedo que desencadena en casos de abandono, aumentando la necesidad de rescates.

     

    “Hemos tenido que cambiar y racionar los alimentos para poder alcanzar el día a día: las donaciones son mucho menores al igual que las ventas”, expresó la representación de Fundación Hablemos por Ellos, mientras que Lizzeth Sánchez y Johanna Gutiérrez, del Albergue Huellitas Felices, afirmaron que: “Son muchos gastos. No es solamente la comida, tenemos que pagarle a la persona que está en la finca cuidándolos, el arriendo, los servicios, emergencias veterinarias…”, sumado a lo que dijo Andrea Ordóñez, de Organización Salvar: “No tenemos actividades para hacer, por lo que la dificultad más grande de este momento son las donaciones, tanto como el alimento pues, realmente, es en lo que tenemos más gastos”, hace evidente que, como a muchos colombianos actualmente, la incertidumbre y la falta de recursos acosan a estas organizaciones, problemática que se agrava de la mano de un creciente nivel en las tazas de abandono.

     

    Adaptarse para sobrevivir

     

    Para solventar esta crisis, las organizaciones animalistas, se han sumado a la virtualidad para hacer frente la situación, se han valido de ventas, bazares virtuales y todo tipo de ideas que permitan recoger donaciones para sostener sus operaciones sin arriesgar la vida de sus donantes, colaboradores y la propia. Tal es el caso de la Fundación Kronos que ha vendido tapabocas, empanadas y guantes, todo de forma virtual en sus redes sociales.

     

    “Como en todo, hay que adaptarse a la situación: comenzamos a vender artículos como guantes, gel antibacterial, alcohol…”, afirmó Andrea Acosta, de Fundación Kronos, al responder sobre sus estrategias para recoger fondos de cara a la cuarentena y es que, así como lo ha hecho esta fundación, lo han hecho muchas otras como ORCA o Hablemos por Ellos, que han llevado de lo presencial a lo virtual algunos de sus eventos con los que se recaudan fondos.

     

    Antioquia sí es solidaria

     

    Iniciativas gubernamentales han recibido y entregado donaciones en alimentos para animales. Foto: cortesía. >>

     

    A pesar de lo complicado del panorama, iniciativas gubernamentales han salido a flote para ayudar a estos “angelitos con patas”, como los llama el equipo de Kronos. Antioquia Solidaria, la iniciativa del gobierno departamental para ofrecer ayudas de todo tipo durante la emergencia sanitaria, también ha repartido alimento tanto a animales en situación de calle como a las orgaizaciones dedicadas a su cuidado.

     

    Así lo confirmaron Andrea Ordoñez y Salvar. A algunos de sus hogares de paso “les ha llegado comida” por parte de la iniciativa. También desde el Centro de Bienestar Animal La Perla, que ha donado alimento a Kronos.

     

    Otros retos

     

    Además de la alimentación de los animales, otro reto de las organizaciones dedicadas a su cuidado es mantener la credibilidad: “Yo no puedo ir recogiendo fondos para un evento que no sé si se va a realizar”, explica Carolina Múnera, de Can Can Callejero. Este santuario de animales tenía planeado realizar una jornada de esterilización en La Guajira en el mes junio, por lo que deberían estar recogiendo fondos, pro han tenido que suspender la jornada y todos los eventos relacionados con ello para proteger su salud y la de todos.

     

    “Lo que vaya a pasar con el país tiene que ver con la razón social de nosotros”, dijo Carolina Múnera, puesto a que una parte de su accionar, como el de muchas organizaciones, depende de los eventos y la presencia de las personas: “no se puede hacer una jornada de esterilización sin gente”.

     

    Víctimas del miedo ajeno

     

    “El hombre piensa primero en sí mismo y luego piensa en las demás especies”, critica Carolina Múnera, de Can Can Callejero, ante una realidad donde innumerables iniciativas han surgido para ayudar al hombre. Sin embargo, el medio ambiente y los animales se han dejado de lado, pensando en que nuestra ausencia en los ecosistemas han enmendado los daños ya ocasionados, critica la animalista.

     

    “La dificultad más grande es el ser humano”, decía Andrea Ordoñez, de la Fundación Kronos al indicar en su concepto qué es lo más difícil de la situación que afrontan los animales de compañía con el abandono fundamentado en miedos falsos sobre la transmisión del coronavirus,. Definitivamente “nos matan el miedo y la falta de corazón”, señaló.

     

     

     

     

     

     

  • El proyecto UPB frente a la pandemia por COVID-19

    El rector general de la Universidad Pontificia Bolivariana, presbítero magister Julio Jairo Ceballos Sepúlveda detalló los principales impactos de la emergencia sanitaria sobre la actividad institucional y sus finanzas. Sin negar los perjuicios de la situación, el directivo señaló que la misión del centro educativo sigue su marcha.

     

    Los campus vacíos, una de las imágenes que documenta la actualidad de la UPB. “Dar el paso a las nuevas realidades que debemos enfrentar”, fue el llamado que hizo el rector general sobre el futuro de la institución y la universidad ante la pandemia por COVID-19. Foto: @upbcolombia

     

    Ceballos Sepúlveda respondió las preguntas de estudiantes del laboratorio de periodismo Contexto y docentes de otras sedes en el país sobre el plan de beneficios para las matrículas del segundo semestre de 2020, aclaró que los descuentos ofrecidos se acumulan con otros beneficios que cobijan a parte importante de los estudiantes y aportó sus puntos de vista sobre los debates en torno al tema.

    ¿Cómo la UPB ha hecho frente a la pandemia y sus efectos? ¿Qué pasará con quienes definitivamente no se matriculen en 2020-2? ¿Qué cambios traerá la situación para las actividades académicas? ¿Qué apoyos se les ha dado a estudiantes sin acceso a Internet? ¿Qué trabajo se ha hecho para preparar a los docentes frente a la virtualidad?

     

    La conversación aporta además reflexiones y posturas frente al papel de la universidad en el contexto actual de incertidumbre y cambio.

     

     

     

     

     

     

     

  • Una ruta de la música electrónica

     

    Fiesta rave en la Terraza Club. Tomada por: Julián Fernando Caro Orozco

     

    En medio de luces neón, ubicadas en el tapiz negro que cubre la discoteca, el ambiente se vuelve sicodélico para la vista. Las luces y las ondas sonoras emitidas por los bafles sugieren a todos en el sitio a moverse al compás de esta música pegajosa. Mientras más oscura sea la canción, el ambiente es más pesado y hay más tensión; mientras más clara sea la pieza sonora el ambiente es más fresco y relajado. Eso sentí con la música electrónica.

     

    Las personas que comparten este gusto musical bailan acorde al subgénero que suena. Cada golpe de sonido (beat) en la producción sonora, junto con las puestas en escena, conforman estos espectáculos que mueven fibras al escuchar.

     

    Con el sintetizador de sonidos, los discos preseleccionados, la consola y algunos programas de ordenadores, los Dj (del inglés disc jockey, es decir, el que pone los discos) se encargan de aumentar la euforia, incrementar el ritmo cardiaco y poner a bailar al público.

     

    Lo que para algunos es una música pesada y hasta profana, para otros “es un movimiento que va más allá de la fiesta”, como lo afirma Verraco, Dj paisa de techno, un estilo de electrónica creado en Detroit.

     

    Auge de la electrónica

    Desde hace dos décadas, el alcance masivo de los medios de comunicación, logrado en su mayoría por la internet, la televisión o la radio, permitió que muchos guardaran en su recuerdo canciones clásicas electrónicas (escuche esta lista) como: ‘In My Mind’, del italiano Gigi D’Agostino o el hit ‘Satisfaction’ de Benny Benassi, canciones del subgénero euro dance; como también el exitoso house ‘Love Generation’ del francés Bob Sinclar.

     

    Gracias a los seguidores y a los activistas de la electrónica (artistas, productores, organizadores, sellos) se creó una gran conexión entre Europa y América para el apogeo de un género musical que defiende la tolerancia y protege las libertades. Aunque es muy precoz decir que en Colombia existe cultura electrónica, sí hay colectivos en pro de ella y con el paso de los años se ha ido moldeando hasta lo que es hoy: una moda musical que atrae masas.

     

    Marcas colombianas en el género

    Existen diferentes variaciones de la electrónica y todas con gran acogida alrededor del mundo. El house, creado en Chicago, surge como subgénero principal de la electrónica hacia los 80, actualmente cuenta con el talento ofrecido de Erick Morillo, quien creció en Cartagena y ha pegado fuerte en los Estados Unidos. Asimismo el joven caleño Dj Moska 6, quien, apadrinado por el veterano Tiësto logró ser el primer colombiano en actuar en el festival más grande de la electrónica Tomorrowland.

     

    El tribal house, creado en Norteamérica hacia los 90 y característico por al usar sonidos tribales africanos y sudamericanos sería reinventado por Dani Masi en su llegada a Colombia. Seguido a esto, el subgénero ganó mucha fama en nuestro territorio donde coloquialmente se le bautizó guaracha y se internacionalizó debido al crecimiento del Dj paisa Daniel Quintero Posada, más conocido como Fumaratto Ferroso.

     

    No solo el tribal house se ganó un lugar en la música local, otros subgéneros electrónicos que se caracterizan por tener una intención más profunda en cuanto a su composición sonora como son el techno, industrial, minimal y trance también llegarían para quedarse a la escena musical nacional con representantes icónicos como Adriana López, Magdalena, Julio Victoria o Khomha.

     

    Así llegó la electrónica

    Antes que se pudiera disfrutar de esta música y de la imagen precisa o distorsionada en torno a esta, hay un punto de origen. La primera sesión en la que se pudieron escuchar melodías hechas con artefactos electrónicos en Colombia fue el “Ensayo Electrónico” y se realizó en 1965 en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional. El portal Señal Memoria recogió el testimonio de Guillermo Díaz, quien fuera el técnico de sonido de la sesión que, según contó, fue posible tras grabar siete mil pies de cinta en carrete abierta.

     

    Con el tiempo, hacia el resto del país se empezaron a proponer nuevas melodías a partir de sintetizadores, guitarras eléctricas, teclados, y nuevos instrumentos que al fusionarse empezaban a ser parte del montaje de muchas producciones locales.

     

    La electrónica se juntó con el rock

    Para la época de violencia que se vivió en Colombia, los jóvenes encontraron en la música un ejercicio catártico. El rock y el metal, cantado en inglés y en español, era la herramienta usada por multitudes optando por un camino diferente al de las armas.

     

    A partir de los 80 y 90 grupos como Kraken, Ekhymosis o Bajo Tierra innovaron y produjeron sonidos que no se habían realizado en nuestro territorio incluyendo instrumentos electrónicos. La banda Estados Alterados fue también pionera en materia electrónica cuando en 1991 al producir el videoclip de El Velo en Miami dieron un primer paso en la propagación del rock electrónico hecho en Latinoamérica, logrando la transmisión de la pieza en la reconocida cadena norteamericana de televisión MTV.

     

    De las cumbias y el porro al techno y el tribal

    La llegada de programas de sonido como Ableton Live (uno de muchos), que permite mezclar, componer sonidos y producir canciones, se prestó para poner el toque moderno a músicas tradicionales que nos han identificado a través del tiempo.

     

    Algunas de las primeras fusiones entre géneros dieron paso a una mutación del folclor que se dio a conocer con canciones populares como ‘Che Cumbia’ de Checo Acosta en 1995 o incluso ‘Diomedes Díaz Dance Mix’ en 1996.

     

     

    En el Valle de Aburrá también surgieron fusiones que hasta hoy tienen gran acogida. “Escuchar la electrónica con saxofones y trompetas ya no es raro, es algo gustoso y la gente lo relaciona con algo latino, esas fusiones son las que le han hecho que la música evolucione”, señala Ivan Soul, artista y profesor de la Escuela de Audio y Sonido de Envigado (EAS), para referirse a la evolución del tribal house, que hoy tiene un alcance masivo en plataformas como YouTube con videoclips como: Baila Conmigo (141 Millones de reproducciones) o Me Provocas (84 millones de reproducciones) y en SoundCloud con incontables ‘sets’(mezcla musical de una hora o más) promocionales de sus exponentes.

     

    El techno y house nacional también tuvieron un proceso de recreación con su llegada. Artistas como Dani Boom con canciones como ‘Champeta La Voladora’16 o ‘Los Sabanales Refix’ innovarían en la escena electrónica local. Además, el alcance de las producciones locales de estos géneros ha tenido una gran acogida a nivel internacional, artistas como Julianna Set J., Julio Garcés Set J. G., Memek Set M. o Merino Set M., han dejado en alto el nombre de nuestro país en innumerables festivales locales y globales como los registrados por la plataforma de transmisión de música Boiler Room.

     

    Dos subgéneros que se mueven entre el amor y el odio

    Si uno va a una fiesta de tribal house no suena techno y viceversa, ambos son hijos de un mismo género musical, pero no se admiten mezclas entre ellos a la hora de la fiesta; sí en las experiencias de las personas que eligen moverse de un género al otro para lograr admirar la amplia gama de sonidos. Para esta dualidad musical que en momentos se convierte en rivalidad hay una explicación sonora que aclara el choque entre ambos subgéneros.

     

    La crítica más común al tribal por parte de sus detractores se relaciona con una imagen de libertinaje y abusos en las fiestas , que, para los detractores, banaliza el trabajo creativo detrás de la música electrónica, al punto de que una célebre pista surgió de nota de voz viralizada donde se habla de las sustancias alucinógenas más comunes en este tipo de fiestas.

     

    Por su parte el profesor Ivan Soul aclara que: “…no es que el techno sea más selecto para los oídos que el tribal, sino que a nivel musical el tribal es básico de hacer, asimismo como se critica al reguetón por parte de géneros musicales como el vallenato o la salsa que deben tener armonías bacanas y estar bien elaboradas elementalmente”.

     

    Pese a la complejidad a la hora de la realización del techno respecto al tribal, la gente en Colombia favorece al segundo por el toque latino y sus vocales que hacen más digerible esta música para el oído que desconoce la demás electrónica. Para el artista empírico de tribal house formado en Castilla, Tata Dj, es claro que “en Medellín preferimos la guaracha porque es un movimiento muy activo, esa música pone alegre y a bailar a cualquiera”. Acorde con lo anterior, David Ruiz, organizador de eventos de tribal, más conocido como Dr. Sin Límites, asegura que en su discoteca se reunían cada sábado entre 250 y 300 personas alrededor de este subgénero.

     

    Del otro lado está la escena techno, reconocida por su estilo fundamentalmente instrumental que usa sonidos más elaborados y tiene escasa presencia de sonidos vocales. Esta música concentra eventualmente a bastantes personas en festivales como el Baum Fest, el más grande en Colombia, realizado en Bogotá, y el Freedom realizado desde el año 2008, donde anualmente los paisas y fanáticos de todo el mundo se citan entorno al techno en la capital antioqueña.

     

    Sin embargo, para el artista local Verraco, explorador de varios subgéneros como techno, drum and bass, down tempo, break o dubstep, “todavía falta entender que el movimiento y la cultura van más allá de la fiesta y pasarla bien, que también es muy válido, pero hay un trasfondo mucho más grande”. Afirma que a la audiencia aún carece de conocimiento para poder disfrutar al máximo de la electrónica.

     

    A su turno, Ivan Soul afirma que: “depende del gusto personal individual y del gusto personal influenciado por la sociedad, que las personas elijan a un escenario sobre el otro”, dando a entender que lo que más se escucha es lo que más suena y hasta termina agradando. De ahí que exista mayor profusión a lo popular y sencillo para dejar de lado el contenido intrínseco de la cultura electrónica plasmado en piezas mejor logradas debido a un arduo proceso creativo.

     

    El producto local

    Este género musical cada vez tiene más aceptación y en efecto más público, eso ha significado el surgimiento de muchos nuevos artistas con ganas de exponer su talento. Para Ivan Soul, “hay muchos Dj en la ciudad y uno esperaría que eso mejorara la calidad pero hay muchos que no avanzan, se estancan y cagan el mercado”, esto se debe a la resistencia a la formación académica.

     

    El profesor de la EAS asegura que la mitad de los Dj que trabajan en el país son empíricos. Para cualquiera con pasión por la música y sed de fama es prácticamente sencillo surgir en este medio. El costo de una consola para principiante oscila entre los 400.000 y 600.000 pesos, los audífonos pueden costar entre 200.000 y 300.000 pesos, la música se puede conseguir gratis en la web gracias a la piratería online y solo necesitará memorias de almacenamiento que pueden costar 150.000 pesos, donde guardará pistas ajenas que usará en su producto. Con un millón de pesos se puede empezar a ser DJ empírico, con poco conocimiento pero con las ganas de hacerlo también se puede escalar al éxito.

     

    Pero allí radica el problema que se plantea el profesor Iván: lo que para él hace a un verdadero artista es su formación académica completa y continuada durante su carrera para así lograr que haya un mejor producto y una mejor industria, lo que da calidad de exportación a nuestros sonidos. Al no recibir la formación adecuada ni profesionalizar el servicio, el empírico tiende a subvalorar las presentaciones en el mercado, desmeritando el trabajo de los que dedican mucho más para ser artistas de electrónica.

     

    Según Dr. Sin Límites, “en el mercado actual de Colombia las presentaciones de un DJ pueden costar entre los 100 mil y los 7 millones de pesos”, todo depende de la acogida que tenga el artista y, por supuesto, del proceso ascendente que lleve su carrera.

     

    La brecha de valoración es grande, sin embargo el progreso de la electrónica en general es notable: cada vez más DJs colombianos hacen giras por distintas partes del mundo como el Ultra (en Estados Unidos) o Tomorrowland (en Bélgica).

     

    Dos pasos para adelante y uno para atrás

    El pasar de los años ha sido fundamental en la creación, la difusión y la aceptación de la electrónica en Colombia. “A medida que avanza la tecnología se van encontrando recursos digitales que hacen todo más fácil y potente, haciendo que la música evolucione”, afirma Ivan Soul.

     

    Ese auge se fue dando principalmente en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Pereira o Barranquilla; paralelamente al apogeo del género se creó el estigma que asocia a los sonidos electrónicos con fiestas de mafiosos, prostíbulos y lugares donde el consumo de drogas es más que habitual. Para el profesor de la EAS, en un 80% de los escenarios electrónicos están presentes las sustancias alucinógenas.

     

     

    Los espacios de la electrónica paisa

     

    <<Primer escenario 360° en el Freedom Medellín 2020.

    Fotografía por: Juan José Mosquera.

     

    A pesar de la preferencia por la guaracha, son pocos los eventos masivos de este subgénero en Medellín, entre esos resalta el Summer Bestival, organizado por Dr. Sin Límites, quien asegura que en 2019 más de cinco mil personas asistieron al Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín para danzar tribal por doce horas.

     

    Las principales discotecas para este subgénero en el Área Metropolitana son Zenith, Ícono, Fahrenheit, Eleven o La KSA, además, esta música también se ha hecho popular gracias a la creación de eventos privados en fincas de municipios aledaños a Medellín como Copacabana, Santa Fe de Antioquia o Guatapé, dónde los seguidores del tribal eligen pagar un ‘cover’ entre 20 mil y 150 mil pesos para disfrutar de un concierto exclusivo. Estos privados son el lugar ideal para rematar o seguir las fiestas, tras largas horas de rumba en la ciudad.

     

    Con el techno y house la fiesta es diferente. Los clubes donde se reúnen los seguidores son lugares de menor aforo y para públicos más cerrados como es el caso de Terraza Club, Salón Amador, Baren, Eccentric o Top Secret, donde los artistas locales e internacionales preparan a las audiencias para los grandes festivales que se celebran en la ciudad y que han sido reconocidos mundialmente como el ya mencionado Freedom, Orígenes o Rituales Festival, donde se viven experiencias que hacen que “uno no vuelva a ser el mismo cuando sale de ahí”, según relata Juan José Mosquera, fiel seguidor del techno.

     

     

  • El Santuario quiere reabrir sus puertas

    El municipio ubicado en el Oriente antioqueño busca alternativas para hacerle frente a la cuarentena obligatoria, impuesta desde el 20 de marzo debido a la Emergencia Sanitaria que afronta el país, y evitar que la economía local se desplome por completo.

     

    El día miércoles 15 de abril, el alcalde del municipio de El Santuario, Juan David Zuluaga, dio a conocer la Circular Externa 001, acogiéndose a las excepciones del Decreto Nacional 457 y 531 del 2020, con los cuales se permite que los depósitos de materiales, siempre y cuando el establecimiento suministre insumos para la infraestructura vial u obra pública, las empresas o personas que producen o confeccionan implementos de protección relacionados con la salud y las personas que presten los servicios de reparación, mantenimiento y mecánica en general para vehículos exceptuados de las medidas de los Decretos Nacionales puedan volver a laborar.

     

    Los establecimientos que se desempeñen en alguno de estos ámbitos deberán mandar una solicitud al correo de la Secretaría General y de Gobierno y, en caso de contar con aprobación, deberán seguir las normas de bioseguridad impuestas por la Alcaldía.

     

    Los servicios de maquila a grandes textileras mueven gran parte de la economía santuariana. Foto: cortesía Creaciones y confecciones SARAI S.A.

     

    El sector textil, pilar de la economía en la región, ha tenido una evolución determinante. Comenzó elaborando ropa interior de dama para la empresa Leonisa mediante la cooperativa ECOOELSA y ahora, con el surgimiento de nuevas empresas, se elaboran toda clase de prendas para marcas como: Pacifika, Mattelsa, Loguin, Carmel, Dubai Store, entre otros.

     

    Según cifras oficiales, El Santuario, el municipio cuenta con 27.076 habitantes. En su economía intervienen más de 300 microempresas registradas en la Cámara de Comercio del Oriente; de las cuales, 103 son industrias manufactureras, 88 se dedican al sector textil, uno de los motores fundamentales del pueblo.

     

    Empresas y microempresas textiles en estado crítico

     

    Desde que inició el aislamiento obligatorio, este sector se ha visto afectado pues los únicos establecimientos que han podido prestar su servicio son los supermercados, tiendas de barrio, farmacias, carnicerías y restaurantes, quienes solo pueden desempeñar su labor por medio de los domicilios. Esto hizo que las empresas y microempresas textiles buscaran medidas inmediatamente para mitigar los efectos negativos sobre estas.

     

    La empresa textil FOREMSA tomó la iniciativa de realizar una carta solicitando ayuda al Gobierno Nacional, comunicación que el mismo alcalde respaldaría el viernes 3 de abril respaldaría, considerando el papel determinante de esta industria en la economía santuariana.

     

    “Las empresas y microempresas de confección representan una arteria económica vital para el sustento de miles de familias en nuestro municipio. Por eso, el día de hoy me uní a la iniciativa de este sector para solicitarle al Gobierno Nacional una línea de beneficios para todas estas empresas que aún no han sido incluidas en las excepciones anunciadas hasta el momento.

    El sector textil-confección de El Santuario puede contar conmigo siempre.” Señaló el mandatario en su cuenta de Facebook.

     

    De las 88 microempresas de producción textil que laboran en el municipio, aproximadamente 20 pudieron retomar sus actividades en la semana del 20 de abril. Por lo tanto, las empresas que aún siguen paralizadas tuvieron que tomar medidas para evitar un colapso económico. Este es el caso de ECOOELSA, que, en medio de la crisis tomó decisiones como que la nómina del 16 al 26 de abril sería considerada como préstamo. Esta medida causó revuelo incluso en redes sociales, pero lo concreto es que, tratándose de una cooperativa, se debieron buscar otras alternativas.

     

    Yasmín Cardona, quien lleva trabajando en esta empresa cooperativa 10 años aproximadamente, manifiesta que, aunque la situación es compleja, la empresa ha hecho todo lo posible por buscar las mejores soluciones.

     

    “Si lo miramos por el lado de que a unos los despidieron de sus trabajos y quedaron sin sustento, yo me siento afortunada. La cooperativa nos está haciendo la vida mucho más fácil en estos tiempos de crisis. La empresa nos presta el dinero y nos lo deduce según nuestra capacidad de pago. El mínimo de horas que la empresa nos descuenta son 8 y nos da la posibilidad de restar estas de la quincena o, en caso de no poder, mensualmente. Además, cuando nos pagan, las horas vienen con recargos y cuando nos las cobran no tienen en cuenta estos. Desde mi punto de vista, la empresa siempre vela por nuestro bienestar”, afirmó.

     

    En promedio, cada empresa cuenta con 70 empleados, de los cuales su mayoría son madres cabeza de familia que tienen como única fuente de ingresos esta actividad.

     

    La realidad particular de cada empresa determinó las medidas que estas organizaciones tomaron para hacer frente a la crisis. Foto: cortesía Creaciones y Confecciones SARAI S.A.

     

    Efectos colaterales en otros sectores económicos

     

    De la economía textil, también surgen otras empresas como la del transporte. Pedro Rendón, gerente de la empresa P&E Logística y Transporte S.A.S ha notado un cambio drástico en su trabajo:

     

    “De los 16 años que estoy laborando en este medio como persona natural y de los 4 años como empresa, jamás había vivido una situación económica como esta. La crisis me ha afectado mucho. Yo cuento con 8 camiones, los cuales anteriormente se llenaban por completo. Ahora, con la Emergencia Sanitaria debido al COVID-19 solo lleno si mucho uno. Mis trabajadores ahora están en vacaciones hasta que termine todo esto. Por lo tanto, soy yo quien se encarga de recoger la producción.”

     

    Como él, miles de personas se han visto afectadas por esta situación; evidentemente, unos más que otros. La construcción, otra fuente de empleo en la región, volvió a sus labores a partir del 27 de abril, según lo indicado el 20 de abril por la Presidencia de la República.

     

    Néstor Raúl Gómez, constructor desde hace más de 30 años, recibió con alivio la noticia e hizo su balance de la situación:

     

    “Nadie estaba preparado para esta adversidad que estamos viviendo hoy en día. Ha sido difícil, tengo 7 trabajadores y a la gran mayoría nos cogió ilíquidos esta crisis. Por fortuna, todos tienen las prestaciones legales, algunos tienen (subsidios de) Familias en Acción y con la caja de compensación algunos han recibido apoyos. A mí como empleador sí me ha tocado difícil, porque no he podido darles nada. Estamos esperando ahora como va a ser la próxima semana.”

     

    También es consciente que, aunque necesitan trabajar, la incertidumbre siempre estará presente.

     

    “Hay un contraste; por una parte, bueno porque volveremos a producir. Sin embargo, la otra parte va directamente relacionada con la enfermedad, pues no sabemos hasta qué punto es recomendable salir de la cuarentena, no sabemos qué protocolo nos van a exigir para la próxima semana. Pero de igual forma, hay que salir a trabajar por la crisis económica que estamos viviendo. Además, la mayoría de mis trabajadores necesitan el empleo para poder comer.” Afirmó.

     

    Con el pronunciamiento del presidente y la aprobación para que las empresas de manufacturas y construcción vuelvan a laborar, se espera que la economía vuelva a retomar poco a poco el terreno perdido.

     

     

     

  • Las TIC impulsan la educación en Urabá

    La subregión del Urabá antioqueño ha vivido más de 50 años el conflicto armado. No obstante, ha logrado la presencia de instituciones educativas dentro de todo el territorio. Ahora el reto es mejorar la calidad educativa y disponer de las TIC para conseguirlo.

     

    Los principales obstáculos que enfrenta la educación son la violencia y el conflicto que se viven en la subregión. En el Urabá antioqueño, el Registro Único de Víctimas – RUV – de la UARIV – la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas-, mostró, para el 2017, que el 51,4% de la población se encontraba registrada como víctimas del conflicto armado. El Padre Neil Alfonso Quijada Mena, director de la Pastoral Afro en Colombia, y quien vive en Turbo, comentó que: “la parte rural está más afectada por el conflicto armado y por la presencia de actores (armados); la parte urbana está un poquito más liberada en ese ámbito de la presión, aunque acá se ha respetado a los docentes y a los estudiantes”. Del mismo modo, afirmó que las zonas rurales han vivido más de cerca el conflicto, por lo tanto, si comparan estas zonas con las urbanas, existe mayor deserción, menor calidad escolar y que son “los lugares más descuidados en materia educativa”, explica el sacerdote.

     

    Gustavo Adolfo Muñoz Marín, doctor en Filosofía, docente de antropología de la UPB y del Instituto de Antropología IMA, habló sobre “poblaciones que se ven forzadas al desplazamiento y a la desescolarización como fruto de la intensificación del conflicto en esas zonas”, además del reclutamiento ilegal de menores que “se ha incrementado en los últimos dos años en la población juvenil e infantil”. El doctor Muñoz explicó que entre las consecuencias indirectas del conflicto armado están “las psicopatologías como efectos colaterales de estas víctimas”, estos son los traumas que genera la vivencia de hechos violentos. Así mismo, manifestó que el Estado se ha visto en la necesidad de invertir más en seguridad que en educación, pero ha dejado desatendida la inversión en educación.

     

    Según cifras de deserción académica dadas por la Secretaría de Educación de Antioquia, en la subregión del Urabá antioqueño, en el año 2018, esta fue del 18,78% en transición (grado 0), 3,78% en primaria (grados de 1 a 5), 3,02% en secundaria (grados de 6 a 9) y 1,28% en media (grados de 10 y 11). El doctor Muñoz explicó que en el grado transición es donde “el sistema educativo no tiene los instrumentos ni las herramientas necesarias para retener o tener programas de permanencia”. También afirmó que las familias prefieren dejar a sus hijos con parientes cercanos antes que enviarlos a la escuela.

     

    TESTIMONIOS DOCENTES DE URABÁ

     

    Nidia María Romero Fabra, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Córdoba y docente de la I. E. San Pedro de Urabá, dice que entre los grados 6 y 9, que corresponden a la básica secundaria, “se ha observado que los grados donde se presenta mayor deserción son 7 y 8, es decir, niños y jóvenes entre los 12 y 14 años”. De hecho, dentro del estudio publicado por Proantioquia en septiembre del 2018 sobre los estados de la educación en Antioquia, se encontró que, después del Bajo Cauca, el Urabá antioqueño presentó la mayor tasa de deserción en básica secundaria.

     

    En cuanto a la relación numérica entre estudiantes y profesores, los resultados son alentadores. Desde 2016 a 2020 ha aumentado la cantidad de docentes por alumnos. De acuerdo con la Secretaría de Educación de Antioquia en 2016 hubo un maestro por 34 alumnos 1/34; en 2017 la relación fue 1/32, en 2018 fue de 1/33, en 2019 de 1/32, y en 2020 fue de 1/29. Sin embargo, para la docente Romero, “hacen falta maestros con formación específica, es decir, hay mucho maestro no idóneo”. Como ejemplo, expresó que la zona no cuenta con suficientes docentes licenciados en inglés.

     

    Entre la educación privada y pública se ve una gran brecha. Gloria Cecilia Palomeque, coordinadora de la Institución Educativa Villa Nelly en Carepa, relató que los estudiantes de colegios privados tienen todas las ventajas en sus escuelas, mientras que en las instituciones educativas públicas “los ambientes escolares son muy deficientes, y de alguna forma esto hace que los chicos pierdan la motivación para estudiar”. En los colegios públicos se ha visto una mejora en el tema de la alimentación escolar, pero el padre Neil narró que “hay una alimentación estandarizada que no ha ayudado mucho a decir: ‘me encanta el restaurante escolar’ ”.

     

    De igual manera, hay deficiencias en los programas extracurriculares. Para Romero es necesario “ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes, como formación artística, empresarial, orientación vocacional, emprendimiento”. La docente dijo que sus estudiantes son creativos y apasionados por el aprendizaje, pero necesitan adquirir capacidad de liderazgo, iniciativas para apropiarse y proyectarse en la realidad de su región. Por otro lado, la coordinadora Palomeque manifestó que las escuelas no disponen de los recursos suficientes para realizar actividades extracurriculares, las cuales, según considera, refuerzan el aprendizaje.

     

    “La educación es un factor clave en el progreso de las sociedades en virtud de sus repercusiones económicas, políticas y culturales”, aclara Gloria Cecilia y que cuando “el Gobierno falla en garantizar este derecho, se favorece el rezago del país”. En cuanto a inversión, el padre Neil manifiesta que “la inversión para transformar la educación acá existe, pero no llega a las instituciones de manera eficaz.” Para Romero “se debe invertir en la calidad educativa con el fin de capacitar a los docentes, mejorar los ambientes escolares y ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes”. No obstante, la docente afirmó que se cuenta con la presencia de las escuelas en todo el territorio y la calidad educativa ha mejorado, aunque, aún falta mucho por hacer.

     

    Revisar los procesos y modelos de evaluación fue parte de los profesores que se prepararon para hacer de la TIC una nueva herramienta pedagógica. Foto: EduApps.

     

    DESAFÍOS EN EL USO TIC

    Daniel Pimienta escribe en su texto Brecha digital, brecha social, brecha paradigmática, que “se debe considerar que el uso de las TIC para el desarrollo humano porta oportunidades para reducir la brecha social para individuos o comunidades”, aclara que para esto se necesita infraestructura de conectividad, acceso a las tecnologías, programas de telecomunicación, la alfabetización digital y lo más importante, “la educación, la ética y la participación, articuladas como un proceso sistémico.”

     

    Para el doctor Muñoz, “hoy (las TIC) juegan un papel protagónico porque, frente a tantas limitaciones en desplazamiento, existen modelos y experiencias educativas muy interesantes”, que pueden atender a las poblaciones más vulnerables, el problema es que al mismo tiempo son los grupos sociales con menor acceso a las TIC. Del mismo modo, a nivel nacional considera que el sistema educativo se inclina mucho a metodologías de tipo profesor frente a un tablero presentando clase teórica y estudiantes en sus escritorios copiando, resaltando que es importante tener medios que eduquen para el desarrollo y la crítica.

     

    Pineda considera que la inversión de TIC debe darse en 3 rumbos fundamentales: infraestructura, que abarca “los dispositivos que permiten la transmisión de la señal, el transporte del mismo (como protocolos de comunicación y dispositivos de enrutamiento), así como los elementos de computación y los programas que están involucrados en el transporte de la información”. Como segundo rumbo esta la “infoestructura” como los contenidos y aplicaciones a las que se accede desde la infraestructura de las TIC. resalta la importancia de la comunicación: “las comunidades virtuales como parte integrante de esta capa (infoestructura) al lado de los contenidos”. Y por último esta la “infocultura” el cual se entiende como “la suma de los conocimientos, los métodos, las prácticas y las reglas de buen uso que poseen las personas que se han apropiado del manejo de la comunicación y de la información en red”.

     

    Con respecto a la subregión del Urabá antioqueño, podemos ver las necesidades en las tres categorías dadas por Pineda. Palomeque explicó que uno de los principales retos en la educación en Urabá es proporcionar infraestructura tecnológica a las instituciones educativas públicas. Para el padre Neil, las TIC “nos pueden comunicar con las realidades contextuales”. Aun así, aseveró en estos momentos las tecnologías se usan como medios de información y no de comunicación. Y la docente Nidia Romero destacó que el uso de las TIC es necesario, pues “las nuevas tecnologías cobran mayor protagonismo en el desarrollo de la sociedad y se convierten en una herramienta amiga de la educación”. Pero que es necesario que los maestros sepan cómo usarlas para mejorar la calidad de la enseñanza.

     

     

    PROYECTO SOPORTADO EN LAS TICS POR LA EDUCACIÓN EN URABÁ

     

    El proyecto Ecosistema de Contenidos Digitales para Apps en Urabá, EduApps, es realizado por los grupos de investigación GICU, GIDATIC y EAV de la Universidad Pontificia Bolivariana y Camaleón Multimedia. Este trabajo busca usar las TIC para la transformación y desarrollo de la educación pública en los municipios de Apartadó, Carepa y Necoclí, ubicados en la subregión del Urabá antioqueño. El proyecto Eduapps comenzó en febrero del 2019 y finalizará en septiembre del 2020.

     

    Del 22 al 28 de mayo del 2019, los investigadores visitaron 13 instituciones educativas públicas y 3 secretarías de educación. Indagaron sobre los usos, expectativas y necesidades que tenían estos municipios frente a las TIC. Encontraron “colegios dotados con equipos para educar que se han dañado, están desactualizados, se los entregan malos o se los han robado”, declaró María Camila Rendón Fernández, auxiliar de campo en el proyecto EduApps. Sin embargo, la recursividad de los profesores los asombró: “Han sorteado las dificultades utilizando los dispositivos móviles en clase sin internet, descargan en sus casas el material que necesitan y se los pasan a los alumnos por bluetooth”.

     

    La segunda visita fue del 8 al 10 de octubre del 2019 donde se realizaron talleres sobre ideación, curaduría y prototipado con 81 docentes de los tres municipios elegidos del Urabá antioqueño. Manuela Henao Ospina, investigadora del proyecto EduApps indicó que los docentes “trabajan con las uñas”, pero que durante los talleres estuvieron interesados, propositivos y dispuestos. La investigadora contó que uno de los mayores desafíos fue el miedo de los docentes a utilizar las redes sociales en el proceso de enseñanza debido a que “sienten que los alumnos tienen un mayor conocimiento de estas herramientas”. Sin embargo, con los talleres se incrementó la seguridad y reconocieron que “es de práctica y de irle cogiendo el ritmo, porque de todas maneras ellos usan las redes sociales de modo personal y de ocio”.

     

    EDUAPPS, APOYO AL APRENDIZAJE

    Los técnicos del proyecto EduApps están desarrollando unos equipos de bajo costo que no necesitarán de conexión a internet. El ecosistema digital será en formato de librería compuesta por tres elementos: contenidos, recursos como textos, videos, audios o imágenes; aplicaciones que permiten una utilidad, como la calculadora o diccionarios; y herramientas que permitan a los docentes crear contenidos.

     

    El proyecto busca contribuir con el desarrollo de la subregión del Urabá antioqueño tanto en zonas urbanas como rurales, así responden a las demandas del contexto y trabajan con las instituciones educativas públicas y los docentes, donde las nuevas tecnologías encuentran su verdadero sitio en la enseñanza como apoyo al aprendizaje.

     

    En estos momentos, en las instituciones educativas públicas de Urabá, el uso de las TIC es conocido, pero no siempre es empleado para la educación. Henao encontró en la realización de los talleres que muchos docentes y estudiantes manejaban Whatsapp, Facebook, Instagram y Twitter, pero no las usaban en las aulas de clase, sino como redes sociales de uso personal de ocio; aunque, relató que algunos maestros usaban Pinterest para hacer tableros temáticos o sacar ideas para sus clases.

     

    Adicionalmente están las dificultades de conectividad. Aun así, dentro de las limitaciones, se han encontrado profesores que desde su creatividad han sacado provecho a las aplicaciones móviles. Por ejemplo, Rendón contó que algunos docentes, en vez de pedirle a los estudiantes que compren calculadora científica, les muestran cómo descargar la app en sus celulares, otra práctica es pasarles documentos de la clase vía bluetooth, para que no tengan que sacar copias.

     

    Los maestros en el Urabá antioqueño ven que los móviles son una distracción para los estudiantes, narró Rendón, por esto EduApps busca poner del lado de la educación estos dispositivos y herramientas. Alfabetizar a los docentes en tecnología y brindarles equipos según sus necesidades; en este caso, ecosistemas virtuales.

     

     

     

  • Las resistencias de Riosucio

    La violencia y el olvido han hecho más daño que el mismo Diablo. Ahora, apoyado en su historia y riqueza natural, un territorio con notable tradición indígena y cultural busca alternativas para reponerse de un nuevo abandono: el de la gestión de la paz territorial.

     

    Riosucio, en el departamento de Caldas, es un municipio que limita al norte con el departamento de Antioquia y al suroeste con Risaralda. Está ubicado en la zona del Eje Cafetero, con un área rural de unas 39.036 hectáreas y otras 16.090 h en la zona urbana.

     

    Es uno de los municipios más emblemáticos en la historia de varios pueblos indígenas del país, que tienen en él un santuario de lo que son y de lo que seguirán siendo en comunidad. La etapa precolombina construye y define lo que hoy es la región, que fue habitada por pueblos indígenas como los Chamíes, Pirza y Turzagas, descendientes de tribus que procedían de zonas como Cañamomo, La Montaña y Quiebralomo.

     

    Años más tarde, en la época de la independencia, dos sacerdotes de procedencia española pisaron aquel punto de un modo simultáneo, casi perfecto. Sus nombres eran José Ramón Bueno (Popayán) y José Bonifacio Bonafont (Santander); ellos serían los responsables de fundar oficialmente este pueblo en el año 1819.

     

    La decisión de quién sería el fundador oficial motivó grandes debates entre las partes ansiosas de ejercer algún dominio en el territorio. La construcción de dos parroquias haría la disputa mucho más llamativa; dos templos fueron levantados uno no muy lejos del otro, como señal de una erección rápida del pueblo, pero la insignificante distancia entre los dos símbolos de poder fue un ejercicio en vano, pues los habitantes no tuvieron interés en ninguno, en el mejor de los casos no tuvieron inconveniente en visitar al mismo tiempo los distintos altares y a un grupo más resistente a la labor de los párrocos y a la división que ella generaba en la comunidad, colocó una estatua del diablo como aviso de insatisfacción con la división existente en la comunidad.

     

    Hasta el año 1847, las disputas y divisiones que durante años habían existido llegaron a su fin, los dos grupos de la comunidad decidieron arreglar sus conflictos e implantar nuevos acuerdos. El pacto de unificación permitió instaurar el nombre de Riosucio y, en conmemoración a este encuentro, cada año se celebra el Carnaval del Diablo, patrimonio inmaterial de Colombia desde 2006.

     

    Del cabildo de San Lorenzo

    El rostro de un nuevo San Lorenzo, con su imponente cerro Ingrumá. Foto: Karen Bueno

     

    Las mañanas levantan y embellecen a esta aldea, dadora de frutos y bellos paisajes, hija pequeña y desamparada de la hermosa Colombia, con carácter fuerte y persistente como el de quienes habitan allí. “Riosucio es el núcleo de las mejores agriculturas, de un prodigioso café, de su pura y alucinante cascada Canyoning Ingruma, con sus aguas blancas y protegidas, sin olvidar el Quiebralomo, del resguardo Cañamomo Lopaprieta, dador de riquezas en la producción de minería artesanal para sus habitantes que cuidan de su tesoro más preciado: la naturaleza”, resume Luz Nelly Quiceno.

     

    Ella se crió con mi padre en San Lorenzo, resguardo indígena cercano a Riosucio y tomó la decisión de vivir en Medellín junto a su familia desde 2005, acosada por la violencia que entonces se vivía e la región. A Luz Nelly la conocí en el Cabildo Chibcariwak, una institución dedicada a la protección y auxilio de los indígenas que vienen de cualquier parte a su sede en Prado Centro, comuna 10 de la ciudad de Medellín.

     

    San Lorenzo ha vivido procesos de desarrollo significativos, la estructura de sus viviendas, parroquias e instituciones han evolucionado en todos estos años y la pujanza de sus pobladores es se siente al instante de pisar su tierra.

     

    Se podría afirmar que la vida de la comunidad indígena transcurre con tranquilidad, lo cual no siempre ha sido así. En un barro que atrapa y ensucia, está una parte oscura de la historias, esa que se evade y se niega, una historia de violencias que también ha definido en parte el rumbo e este territorio.

     

    Torbellino de violencia

    El conflicto armado en Colombia tiene sus inicios en el siglo XIX, producto de desacuerdos y desmanes violentos que hicieron nacer las primeras rivalidades desde la Guerra de los Mil Días y que no se ha detenido por el combustible del poder político y la acumulación de territorios. Como en otras partes del país, en Riosucio hubo emboscadas, sabotajes. En tiempos de la más degradante violencia, se sumaron la extorsión, secuestro y los conflictos vinculados a la producción y comercialización de cultivos de coca, además de homicidios selectivos y ofertas de justicia guerrillera que muchos pueblos y ciudades tuvieron que asumir, entre ellos el municipio Riosucio.

     

    Según el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos, la violencia en Caldas aumentó de manera importante con la ruptura del Convenio Internacional del Café, a finales de la década de los 80. Los primeros síntomas comenzaron en 1985, con las primeras acciones del Ejército Popular de Liberación – EPL, enfocadas en el reclutamiento forzoso y la extorsión. La espiral de violencia no tuvo pausa pero sí más protagonistas hasta el año 2003, cuando se registraron más de nueve ataques de diferentes grupos armados solo en San Lorenzo.

     

    Luz Nelly sufrió uno de esos atentados el 24 de febrero de 2002, cuando el cabildo de San Lorenzo soportó la toma del Frente 47 de las Farc al mando de “Karina”, hecho que generó el desplazamiento de más de 175 personas. ‘’Me acuerdo que ese domingo en el entierro de mi amigo Albeiro Zamora, había una gran cantidad de gente, lo cual era poco común y algo aterrador, es por eso que decidí dirigirme donde mis niñas para recogerlas a eso de las 5:30, atravesando toda la iglesia para bajar y coger el carro. Al no ver nada bien, me atreví a mirar unos bultos en la mitad de la iglesia y me encuentro la sorpresa de muchas armas; esto me llenó de pánico y corrí hacia mis hijas para tomar un transporte y poder escapar.”

     

    El camino para Nelly fue extenso, un minuto pensó en la vida y en un segundo percibió la muerte al observar a dos sujetos montados en el vehículo, con costales de armas como las que vio en el pueblo. “Ya estaba muerta”, pensó. Pero la fatalidad de ese ambiente tuvo pausa en el sonido del carro en que huían los guerrilleros en la madrugada. A eso de las 5, las bombas y los disparos ya no se sentían y las miradas melancólicas de los habitantes se aproximaban a sus viviendas y estructuras dañadas. Muchos de los familiares pudieron escapar, pero otros se quedaron. Entre ellos, las tres tías, sobrinos y dos hermanos muertos de Luz Nelly, que tuvo la suerte de huir y la tarea de hacer futuro en otra parte mientras sanaban las heridas con su tierra. ‘’Después de todo eso, me demoré mucho para volver, tanto así que pasaron cuatro años”, expresa ella.

     

    Hasta el día de hoy, y pese a todas las circunstancias históricas y actuales de San Lorenzo, la posibilidad de recibir recursos del posconflicto es lejana. Ningún territorio de Caldas figura en los Planes de Desarrollo con enfoque Territorial, establecidos en el Decreto 893 de 2017, tras el acuerdo de paz con las mismas FARC que precipitaron la huida de Luz Nelly y la muerte de sus familiares. En vista de ello, el pequeño San Lorenzo ha tenido la tarea de hallar alternativas al buscar sustento económico incursionar durante todos estos años en su artesanía folclórica, con obras talladas en palo naranjo de Tumbabarreto y, por supuesto, su actividad agrícola en la que se destaca el café, de ese que uno toma a las 9 de la mañana y le devuelve la dicha.

     

     

     

     

  • La moda, reflejos de la mujer

    La moda no es tan arbitraria y caprichosa como se la juzgan con frecuencia y, paradójicamente, con frivolidad. La idea es de Tomás Carrasquilla, un hombre de letras de la antigua Medellín, que comprendía el papel de un concepto, muchas veces menospreciado entonces e incluso ahora, que se habla de una industria local en torno a él.

     

    Doña Graciela Giraldo nunca fue escritora como el gran Carrasquilla, pero de letras sí sabe al menos un poco. Nació en Anserma, Caldas; lugar que la vio crecer por la década de 1940 y donde años más tarde conocería la modistería que la sedujo y que pasaría a ser parte de su esencia como mujer.

     

    Cuando llegué a su casa, ubicada en el tradicional barrio de San Marcos en Envigado, esta modista de 80 años me recibió con cuatro volúmenes que describían grandes páginas diferentes aspectos de la moda; un par de ellos eran resúmenes anuales, otros revisaban el tema en el último siglo y uno, más grande, proponía una historia de la moda en los últimos dos milenios.

     

    En uno de estos libros se mencionaba la legendaria diseñadora, Coco Chanel. Ella, que a principios de los noventa afirmó en una conversación con Paul Morand que la moda no se encuentra solo en los vestidos, sino en las ideas, costumbres y acontecimientos de un momento en especial.

     

    Ana María Restrepo no estuvo presente en medio de la conversación anterior. Pero sus palabras resonaron en un café de moda del barrio El Poblado, repasando las mismas ideas que Chanel dijo décadas atrás. Nació en Medellín, en la última década del siglo pasado, aunque vivió parte de su infancia en el exterior y recuerda cómo la cercanía con su abuela la llevo a apasionarse por el mundo del arte. Para ella, diseñadora de vestuario de 23 años, la moda no se basa solo en el vestir, “es más bien – se explica- como una bola de nieve que en su camino va incorporando diferentes situaciones o estilos de vida”.

     

    Hace ya varios días me surgió la curiosidad acerca de qué pensaría una feminista de la moda y me encontré con Virginia Woolf, ella se refirió a la moda como algo capaz de cambiar nuestra visión del mundo y con esto, cambiar la visión que tiene el mundo de nosotros mismos. Y con esta afirmación me surgió una duda ¿Cómo estas dos mujeres se ven reflejadas desde su propia idea de la moda?

     

    Medellín, entre tules, plumas y brillantes. Collage: María Antonia González Vallejo.

     

    Luego de hablar con ambas, mujeres que han dedicado su vida por completo a la moda, pero que al mismo tiempo tienen historias tan diferentes y distantes, me di cuenta que, así como une generaciones, épocas y espacios, la moda también puede ser objeto de estudio en los paralelismos en la vida de mujer.

     

    En el pueblo donde vivía doña Graciela había tres o cuatro modistas para ese tiempo. Una de ellas era su prima mayor, quien después de verla creando los vestidos de sus muñecas le propuso enseñarle a usar una máquina de coser y allí comenzó a comprender la importancia de saber vestir y tendría sus primeras ideas para afirmar años más tarde: “la ropa es la segunda piel de la persona”.

     

    Por su parte, Ana María, al interesarse en un inicio por el arte, creó dentro de sí un sentido amplio de la estética que, con el paso del tiempo, la llevaría a su vocación por el diseño de vestuario, para lo cual finalmente usaría el cuerpo de la mujer como inspiración: “la mujer en la moda ha sido mi musa, alrededor de ella suceden acontecimientos, polémicas e historias”.

     

    Ambas mujeres, separadas por la abismal diferencia de sus estilos de vida, tienen claro que la mujer y la moda se envuelven entre sí de tal manera que dan un soporte no solo a la sociedad en la que vivió doña Graciela, sino también en la que hoy Ana María sigue creando. La moda como la segunda piel de la mujer o la mujer como la infinita musa de la moda. Ambas respuestas nos llevan a reflexionar sobre la relación íntima de los dos conceptos.

     

    El siglo XX jugó un papel fundamental en la importación y creación de la moda en Medellín. No solo por el hecho de que existía más facilidad para importar telas y moldes, sino porque, como lo afirma doña Graciela, en “toda casa donde hubiera mujer tenía que haber una máquina de coser”.

     

    Esta situación claramente ha cambiado, las mujeres ya no van a la universidad a estudiar como ella lo hizo “Economía del Hogar”, una carrera traída por los norteamericanos que pretendía enseñar a las mujeres a cocinar, coser y atender los niños de la manera más eficaz. Por el contrario, las mujeres ahora buscan sus horizontes mucho más lejos de ese lugar clásico y es desde aquí que se aprecia más el contraste en cómo las dos mujeres en cuestión hacen de la moda un arte.

     

    Algodón, lana y nylon eran las telas más pedidas en el almacén donde doña Graciela era vendedora cuando tenía quince años, en su natal Anserma. Las personas iban a comprar los “cortes” para luego ir donde la matrona de la casa a que ella, con algunos moldes que se prestaban entre las mujeres del pueblo, hiciera la ropa que la familia debía usar diariamente. El vestuario prêt-à-porter o listo para usar, se quedaba en algunas pocas tiendas de mucho renombre en aquella época y solo podían ser comprado (o en su mayoría alquilado) para situaciones de suma importancia.

     

    De lana y algodón se ve muy poco en el vestuario que Ana María hace para sus clientas; en su gran mayoría, prendas totalmente personalizadas. Para ella, antes de empezar a crear, es importante recorrer toda la variedad de telas que se puedan encontrar en la ciudad. Ahora aquella que se vea diferente es la que más resalta durante la fiesta. Entre tules, transparencias y brillos, la joven diseñadora crea un estilo, como ella lo define, “para una mujer femenina y libre”.

     

    Es así como las últimas dos décadas comenzaron de la mano del vestuario prêt-à-porter, la gran producción en masa de la moda se ha tomado el mercado del vestir diario. Pero las horas de trabajo en una máquina de coser, los detalles realizados a mano y la compra de telas específicas, se han guardado especialmente para las ocasiones importantes.

     

    En medio de nuestra conversación, doña Graciela recordó que, a pesar de que para ella la máquina de coser había brindado “autonomía y poder de decisión”. A la mujer de su tiempo muchas veces no se le permitía elegir la tela o los diseños que iba a usar. Al almacén de telas de Anserma entraban ensombrerados los hombres dispuestos a elegir cómo debían vestir sus familias, lo que incluía claramente a su esposa e hijas. El ejercicio de la creación del vestir propio de la mujer quedaba relegado al hombre, ellas solo se disponían para hacer la producción.

     

    En la actualidad ello resulta impensable, como lo constata la reacción de Ana María a esta referencia durante una conversación en la que ella resaltó la gran diferencia con el estilo de vida que llevan las mujeres que viste. En un mercado donde la gran mayoría de personas se ven igual, estas mujeres se apropian de su irreverencia para resaltar por medio de su vestuario, siendo el mismo un retrato de las dinámicas feministas que se dan en la actualidad: buscan los detalles, buscan aquello que represente una conexión con sus creencias más arriesgadas. La opinión del hombre queda, en la mayoría de los casos, olvidada en este ámbito de sus vidas.

     

    Pero no todo entre ambas mujeres es tan diferente, tal vez porque simplemente su género y su pasión las unió. Ana María procura en cada creación resaltar el cuerpo de la mujer, la sensualidad y la feminidad son parte de su sello. Aunque doña Graciela no tuvo estos aspectos como eje en sus creaciones, sí tenía claro que a la mujer siempre le ha gustado vestirse bien y, como ella lo dijo, “verse limpia y ponerse al menos algún detallito”.

     

    Doña Graciela recordó que, a pesar de que para ella la máquina de coser había brindado “autonomía y poder de decisión”. A la mujer de su tiempo muchas veces no se le permitía elegir la tela o los diseños que iba a usar.

     

    Es entre estos paralelismos, coincidencias y curiosidades, que recuerdo y encuentro particularmente fascinante la afirmación de Lipovetsky al comentar que, aunque las ideas de belleza cambien y las mujeres hoy tengan grandes cargos en sus manos, mantienen con gran prioridad la dimensión estética. Tal vez porque, sin importar qué tan diferentes seamos unas de otras, en la moda hay algo que nos atrae, el arte que nos une en nuestras fibras más sensibles y femeninas, que nos permite con sutilidad crear la imagen que deseamos con todas nuestras pasiones que vean de nosotras.

     

     

     

  • Los modos de lavar activos en Medellín

    Medellín ha sido permeada por las estrategias que las organizaciones criminales han empleado para lavar dinero. La forma en la que ocultan sus bienes o dinero producto de sus actividades ilícitas ha dificultado la labor de judicializar este delito.

     

    La operación “Amonet”, en octubre de 2019, fue la más reciente ocupación masiva de bienes producto de rentas ilegales en el país. Involucró estructuras criminales de Antioquia, principalmente. Foto: Fiscalía General de la Nación.

     

    “En el mundo de hoy, fenómenos como el incremento del comercio mundial y la globalización han facilitado la configuración de plataformas o sistemas a partir de los cuales se dan movimientos de personas, de información, de capitales, de bienes y servicios, así como una mayor interconexión entre Estados y personas. Sin embargo, estas plataformas y canales son también aprovechados por Grupos de Criminalidad Organizada, para desarrollar complejas operaciones de criminalidad económica”. El libro Flujos ilícitos y redes criminales, de la Fiscalía General de la Nación explica a grandes rasgos el origen de un fenómeno criminal que, aunque opera de manera soterrada, tiene consecuencias visibles en lo social y económico.

     

    Antioquia y en especial Medellín, han sido durante más de cuatro décadas el epicentro de actividades realizadas por organizaciones criminales, que tuvieron mucha visibilidad en los años 80, cuando el sicariato fue uno de los pilares de las empresas criminales, encabezadas por el Cartel de Medellín, organización que tenía en el narcotráfico la base de negocios que encontraron una forma de subsistir al involucrarse en diversos sectores de la economía regional como la propiedad raíz, la construcción, el comercio de bienes y servicios, las actividades turísticas, entre otros.

     

    La mezcla entre actividades lícitas e ilícitas describe la historia que continúa con organizaciones como la llamada “Oficina” y “La Terraza”, nombres que siguen sonando en las noticias locales, junto a los de otros grupos delincuenciales con significativo poder económico, territorial y armado, pues la necesidad de lavar las rentas criminales y poner ese dinero a circular siempre ha existido, pero solo hasta hace pocas décadas esta ha sido abordada como una situación trascendente dentro de la política criminal del Estado, según explicó así el fiscal John Henry Aristizabal, de la Dirección Seccional de Fiscalías de Medellín.

     

    Sandra Liliana Mesa, fiscal especializada en la investigación del lavado de activos en Medellín, precisó que las condiciones y las capacidades que desarrollan los grupos criminales y les han permitido a su economía muy alta rentabilidad, deriva de que las rentas ilícitas se destina de diversa manera: para sostener su estructura bélica, para el pago de nóminas, sobornos y servicios requeridos, como los de asesoría jurídica; pero otra gran parte de su dinero se invierte en actividades económicas legales que producen ingresos lícitos con los cuales se adquieren bienes o participación en sociedades. Así, entre uno y otro lado de la ley, se financia la actividad criminal.

     

    La trayectoria de la actividad criminal en la ciudad y sus alcances globales han diversificado y sofisticado los mecanismos de lavado de activos, lo que pone sobre la mesa preguntas como qué efectos tienen estas rentas ilícitas en la dinámica económica en general de la ciudad y la región. Sandra Liliana Mesa, fiscal especializada en la investigación del lavado de activos en Medellín, explica las principales modalidades del blanqueo de capitales, cuya complejidad depende del nivel de asesoramiento externo con el que cuenten las organizaciones criminales que, según la fiscal, acuden, por ejemplo, a maniobras de doble contabilidad, ocultamiento de patrimonios, creación y cierre de empresas, transferencias bancarias en el país y el exterior, complejas actuaciones jurídicas y financieras, entre las que se destacan:

     

    Transferencias de dinero

    Bajo esta modalidad, los criminales buscan personas que presten su nombre y documentos de identidad para recibir remesas (envíos de dinero), por montos que permitan pasar desapercibidos ante los controles de las entidades financieras y las autoridades. El llamado “pitufeo” se hace por medio de entidades bancarias o empresas de giros y servicios, con personas que por su condición económica aceptan se responsables de las transacciones, a cambio de una comisión, que las hace cómplices del delito.

     

    Inversión en empresas legales destinadas a la quiebra

    Empresas legales con experiencia y problemas financieros graves se convierten en el objetivo de criminales que ofrecen una inyección de capital a mediano y largo plazo para normalizar la situación. La estructura empresarial termina como fachada de los negocios y transacciones ilícitas, con dineros que, ahora bajo los registros contables de la empresa, logran su apariencia legal.

     

    Exportaciones ficticias de bienes

    Las empresas comercializadoras, ya sea porque que existen antes del vínculo ilegal o son creadas con fines de ese tipo, son la estructura para registrar ventas hacia el exterior de bienes, cuando las operaciones o los bienes realmente no han existido, pero sí generan un ingreso que termina “formalizándose” al existir registros y papeles que documentan intercambios de dinero por productos que no existen.

     

    Adquisición de inmuebles o construcción

    Según la fiscal Sandra Mesa, muchos de los dineros obtenidos de las actividades ilegales por los grupos organizados son invertidos en la compra y construcción de inmuebles como fincas, centros comerciales, hoteles y similares. El ingreso producto de la venta o el arriendo permite el retorno de la inversión sin rastro aparente de ilegalidad.

     

    Creación de empresas ficticias

    Para usos como los expuestos anteriormente, se crean empresas que existen solo en papeles, no se abren en años, no tienen nómina ni actividad económica, que por ello no deberían generar altas utilidades que es lo que reflejan los estados financieros.

     

    La complejidad de las modalidades de blanqueo “…depende del nivel de asesoramiento externo con el que cuenten las organizaciones criminales…”. Sandra Liliana Mesa, fiscal especializada en la investigación del lavado de activos en Medellín.

     

    La trama de delitos entre las que se pierde el lavado

    La fiscal Mesa explicó que no toda acción criminal se conecta necesariamente con el lavado de activos, pero, según el artículo 323 del Código Penal, entre los delitos que pueden ser fuente del mismo están el concierto para delinquir, la trata de personas, la extorsión, el contrabando, favorecimiento de contrabando, entre otros. La ley establece que todo dinero obtenido de esas conductas, que sea introducido al trafico económico del país, se considera dinero lavado.

     

    La conexión con otros delitos es difícil de demostrar y hace del lavado de activos un fenómeno tan complejo que, por ejemplo, las investigaciones que a la fecha se han adelantado por contrabando en Antioquia no se han vinculado con el lavado de activos porque, con las complejidades de las formas de lavar activos antes expuestas, demostrar la procedencia ilegal de los dineros es muy difícil.

     

    Bienes comerciales y para el ocio están entre los principales capitales que se usan para el blanqueo de rentas ilícitas. Ocupación de bienes en la operación “Amonet”. Foto: Fiscalía General de la Nación.

     

    Entre tanto, el patrullero Wilson Díaz Flórez, investigador de la Policía Fiscal y Aduanera, explicó que en la actualidad las organizaciones criminales utilizan como medio para el blanqueo de capitales el contrabando en sus diferentes modalidades; de esta manera, con frecuencia las organizaciones narcotraficantes envían droga al extranjero y en pago reciben mercancías que además ingresan sin los requisitos de ley (total o parcialmente, lo que aumenta el margen de ganancia), para simular la legalidad del dinero que recolectan a través de la venta.

     

    Antioquia es una vitrina comercial, utilizada como zona para el ingreso, distribución y venta de mercancías de contrabando, por lo cual también es frecuente que el dinero con que se pagan provenga de actividades criminales. A la fecha, como investigador criminal Wilson Díaz Flórez, indica que ha adelantado operativos en Antioquia de gran envergadura contra organizaciones dedicadas al contrabando de textiles, de licor, cigarrillo, zapatería, pero señala con énfasis que en ninguna de esas investigaciones se ha logrado judicializar el delito de lavado de activos, pero sí se han aplicado medidas de extinción de dominio a dineros y bienes. Es por ello que Díaz Flórez sostiene que el futuro desde la investigación criminal apunta con gran fuerza a la judicialización del lavado de activos y la aplicación de extinción de dominio.

     

    La lucha contra este delito no podría realizarse de manera efectiva sin medidas como estas. La fiscal especializada Mónica Gutiérrez señaló que la extinción de dominio no persigue personas, persigue bienes que son parte importante de las estructuras delincuenciales. Una de las acciones recientes de más visibilidad tuvo lugar en Medellín entre el 25 y 30 de octubre de 2019, sobre sobre bienes que vinculados a miembros o dineros provenientes de la organización criminal La Terraza, que posteriormente fueron vendidos a otras personas, traspaso que no borra la sombra de ilegalidad de los mismos: más de 380 activos entre carros, casas, fincas, bodegas comerciales, que pasan a ser administrados por la Sociedad de Activos Especiales –SAE-. Entre los vinculados con los ilícitos se encontraban miembros de La Terraza conocidos como El Chivo, El Cerdo, Pichigordo, El Chicho, quienes ya se encontraban vinculados a una investigación penal en la que solo faltaba identificar sus propiedades para aplicar sobre ellas extinción de dominio, según reveló Sandra Mesa.

     

    Pese a la recurrencia de casos y la diversidad de modalidades del lavado de activos, la judicialización por este delito sigue siendo una novedad, rezago que permite que los grupos delincuenciales se fortalezcan económicamente y sus finanzas permeen la economía formal, especialmente las pequeñas y medianas empresas que, según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, representan el 99.9% de los establecimientos productivos, contribuyen con el 80% del empleo en el país y aportan el 40% del Producto Interno Bruto nacional, una dinámica que es posible en un marco de libre y sana competencia, que es muy vulnerable a la influencia de dineros ilícitos que inciden en la oferta y demanda de productos o servicios.

     

    Un efecto del lavado de activos

     

    Las personas u organizaciones interesadas en el lavado de activos no dan prioridad a las ganancias de los negocios en que puedan llegar a inyectar capitales, pues lo más urgente es poner un velo de legalidad sobre los dineros. La situación contrasta con quienes sí trabajan calculando costos, gastos, beneficios, utilidades y quedan avasallados por el poderío económico ilegal, según señaló la fiscal Mesa.

     

    Un ejemplo de la situación es el caso de Imagen Sublimática S.A.S, empresa nacida en 2014, con instalaciones en el Centro de la ciudad para la producción y comercialización de papel usado en el estampado por sublimación. La empresa contaba con 2 diseñadoras, base de información de moda que se compraba en internet. Una vez se hacía el diseño, se presentaba a los clientes para la aprobación y lo mínimo que se hacían eran 1.000 unidades por diseño, contratado a través de terceros en una empresa litográfica.

     

    En un par de años el emprendimiento se fue a pique porque súbitamente aparecieron competidores que ‘rompieron el mercado’ con tintas importadas de Italia y China, de contrabando, sin pagar impuestos, montaron sus propias máquinas de litografía.

     

    A pesar de que los diseños no eran los más producidos, los nuevos competidores comenzaron con precios que no concordaban con los márgenes de costos y ganancias usuales de empresas dedicadas a la misma actividad: “era obvio que el cliente prefería pagar un menor precio pues no le interesaba de dónde proviene el dinero o cómo lo estaban haciendo. El cliente solo busca su beneficio, obtener mayor utilidad y finalmente, sin pensarlo, se presta para beneficiar ese proceso de lavado y la quiebra de las empresas legales en Colombia”, relató una de las personas a cargo de la producción y ventas. Los precios que antes manejaban eran uniformes, la relación entre los colegas era buena y cada uno manejaba sus propios diseños.

     

    Los papeles cuya fabricación anteriormente costaba 350 pesos por unidad, pasaron a ser vendidos por otros comerciantes a 250 pesos, el costo de importar legalmente tinta y papel era alto, lo que se reflejaba finalmente en el costo del papel para sublimación y el proceso en general. Sin embargo, comenzaron a ser ofrecidos por otros a la mitad del precio y sin ninguna garantía. La empresa no pudo mantenerse en el mercado porque los gastos y las sumas no cuadraban.

     

    Y fue así como Sublimática pasó de vender millares de papel en 2014 a vender al menudeo en el 2016, cuando llegó el cierre del local no solo para ellos, también para los que empezaron en la misma época y no pudieron sostenerse ante la desventaja frente a los precios y volúmenes.

     

    Efectos como estos en la economía formal dan nuevos elementos para comprender que es urgente la lucha contra el lavado de activos y que la tarea de las autoridades frente al fenómeno puede tener un apoyo en la acción de una ciudadanía que hoy tiene más herramientas para comprar de manera consciente y reconocer situaciones irregulares a la hora de adquirir bienes, servicios o hacer negocios.