Autor: c0ms0ci@l_UPB

  • Alicia en su mundo de las pesadillas

     

    Un relato “curiosesco” sobre efectos de la pandemia sobre los que poco hemos hablado.

     

    Por: Edda Mitchell Newball / edda.mitchell@upb.edu.co

     

    Érase una vez una niña llamada Alicia. Alicia se encontraba un día sentada entre el basural en el que se le estaba convirtiendo el jardín de su hogar, respirando el aire contaminado que circulaba en su ciudad, bajo la fantasmal sombra de un árbol y charlando con su gatita Pandemia que, como suele ser costumbre en los gatos, no sabía hablar. Acariciándola cuidadosamente, Alicia dijo:

     

    “Si yo pudiese tener mi propio mundo, los animales y las flores hablarían, y se indignarían con los humanos, así nada sería absurdo.”

     

    De este modo reflexionaba Alicia y por ello no se extrañó cuando La OMS le pasó por delante. Sacando un reloj del bolsillo, miró la hora y echó a correr diciendo:

    —¡Aún no es tarde! ¡Voy a llegar tarde!

    —¿A dónde va, señora OMS?—preguntó Alicia.

    Ella, muy apurada, apenas respondió:

    —¡Aún no es tarde! ¡Tengo prisa!

     

    Corriendo, la OMS se adentró en las medidas de bioseguridad y desapareció. Alicia sintió curiosidad por saber a dónde se dirigía. Aquello, sin duda, era realmente extraño: ¡Una OMS que usaba reloj! Desde luego, Alicia nunca había visto algo así antes y, por ello quiso descubrir qué significaba. Miró entre las medidas de bioseguridad y, viendo que eran seguras, decidió seguir a la OMS. Se puso su tapabocas para llegar sin COVID-19 y…

     

    —¡Ay! ¿Qué pasa?—exclamó Alicia sorprendida.

    Comenzó a caer entre los plásticos de un solo uso revividos por la pandemia, algo muy raro; había bolsas, tapabocas, guantes y botellas de desinfectantes, además de otras cosas que iban desde las calles, pasando por las alcantarillas. Alicia caía y caía sin rumbo, y cuando ya se había acostumbrado a caer y pensaba que iba a salir por los mares, llegó a Medellín. De pronto, se encontró en una sala en la cual había una puertecita por la que estaba saliendo la OMS, siempre diciendo que aún no era tarde. Alicia intentó abrir la misma puerta, cuando la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) protestó:

    —¡Ay! ¡Que me retuerces el comunicado!

     

    Alicia, sin apenas extrañarse más de lo que estaba, explicó a la UNCTAD que quería pasar por la puerta. Como no cabía, la UNCTAD le dijo que hicieran algo porque cerca del 75% del plástico generado por la pandemia de COVID-19 se convertirá en desechos que llegarán a vertederos y mares con un grave costo a la economía. Alicia quiso hacer caso a la UNCTAD, pero también a las medidas, así que ingirió un brebaje de Prevención y Acción, donde quiso comunicarle a todos sobre la pandemia, pero se hizo tan pequeña que no habló de este problema. La UNCTAD, entonces, le mandó a no comer miedo e instó a los gobiernos y las empresas a identificar sustitutos al plástico que no sean producidos a partir de combustibles fósiles. Alicia, de nuevo, quiso obedecer a la UNCTAD, pero quizás se confundió al hacerlo, porque parece que el problema seguirá hasta hacerse enorme.

     

    —¡Ahora nunca podré pasar por la puerta!—exclamó Alicia, que estuvo llorando tanto, que se tuvo que quitar el tapabocas y lo tiró al suelo. Así, este fue a parar junto con sus lágrimas a los embalses de Porce ll, Riogrande y Miraflores, de donde se retira la mayor cantidad de residuos plásticos.

     

    Macacos intentan devorar un tapabocas hallado en las calles de una ciudad malaya. Foto: Mohd Rasfan, AFP. >>

     

    Alicia bebió de nuevo del frasquito para intentar volver a su forma y se hizo tan pequeña, que cabía incluso por el ojo de la cerradura. Al otro lado, encontró unos cuantos animales nadando en los embalses y, tras el baño, se empezaron a intoxicar, porque ellos obviamente no usan guantes ni tapabocas. En medio de aquel corro de animalitos, Alicia volvió a ver a la OMS corriendo, mirando como siempre el reloj y diciendo que aún no era tarde.

     

    La OMS salió corriendo en dirección a su casa para guiar a la joven Alicia, qué, sin dudarlo, corrió detrás hasta que le perdió de vista por tergiversar ocasionalmente, a su modo, lo que esta le decía, confundiéndose en el camino a seguir entonces. En aquel justo instante, oyó una risotada. Alicia miró hacia arriba y vio a una vacuna que hacía muecas a los científicos desesperados por encontrarla, y decidida le preguntó hacia donde podía ir.

     

    —Eso depende de adónde quieras llegar—contestó la vacuna—. Hacia la derecha, caminas ciega y hacia la izquierda, está lo que quieres ignorar. ¡Ambos caminos están locos!

    La vacuna soltó otra carcajada y desapareció. A mediados del 2021, sin embargo, su aguja surgió en el aire y preguntó:

    —¿Vas a vacunar a los que te convienen? Allí nos veremos.

    Más adelante, una vez retomado de nuevo el camino, Alicia llegó al castillo.

    —¿Por qué pintan estas cifras?

    —Pues porque esto ha sido así siempre, pero resulta que ha empezado a notarse por equivocación.

    Y en aquel momento, Alicia oyó el maullido de Pandemia.

    Se había despertado y se encontraba de nuevo en casa, en el basural de su jardín, bajo los tapabocas que se había puesto el árbol.

    —¡Qué pesadillas más extrañas!—se dijo, contaminándose.

  • Tormentas y virus. Entre calamidades, San Andrés busca mantener su turismo

     

    La tormenta tropical ETA pasó justo cuando el archipiélago se la juega por la implementación responsable y efectiva de los protocolos de bioseguridad para recuperar su vida turística y su economía.

     

    Por: Luisa Sepúlveda.

     

    San Andrés se ha catalogado como uno de los destinos turísticos más apetecibles para viajar, conocer y disfrutar de la experiencia que brinda este paraíso en medio del mar. Desde el 25 de marzo se decretó en toda Colombia el aislamiento preventivo obligatorio, las islas del archipiélago se atuvieron a este mandato y durante los meses de confinamiento si industria turística no tuvo ingresos. Cuando, según datos de la Cámara de Comercio de San Andrés, cerca de 2.500 visitantes nacionales habían regresado desde la apertura, la tormenta ETA llegó para imponer retos mayores a la recuperación.

     

    “Se ha trabajado duro de la mano de la Secretaría de Turismo, para que los establecimientos y los prestadores de servicios turísticos conozcan y puedan aplicar las medidas de bioseguridad. La Secretaría de Turismo lleva varios meses haciendo sensibilizaciones de bioseguridad para que esto pueda llevarse a cabo”, expresó Hans Burtscher, coordinador del área de capacitaciones de la Secretaría de Turismo en San Andrés.

    El transporte para actividades recreativas asumió protocolos basados en el control de capacidad.

    Foto: Cortesía.

     

    La Isla ha sido uno de los lugares más afectados por la pandemia, puesto que debe sus ingresos en un 90% a las personas que la visitan. Desde el 1 de septiembre el aeropuerto de San Andrés abrió sus puertas con los debidos protocolos de bioseguridad, como el lavado de manos y el distanciamiento social y, si bien se ordenó la prueba de antígeno para descartar posibles contagios del virus que pusieran en riesgo a los habitantes de la Isla, el pasado 24 de septiembre el Ministerio de Salud indicó que la prueba no será requerida a los viajeros para entrar.

     

    La ingeniera ambiental, Zaira Abrahams, está capacitada para hacer seguimiento a los hoteles con el fin de garantizar un paseo bioseguro a los turistas. Afirmó que alrededor de un 30% de los hoteles de la Isla están en funcionamiento, debido a que, el 70% restante no ha contado con la posibilidad de implementar todas las medidas necesarias y requeridas para brindar un servicio de calidad y seguridad a los turistas o están en espera del aval por parte de la Secretaría de Salud para reactivarse y reanudar sus actividades.

     

    Los hoteles pertenecientes a ese 30% mencionado por la ingeniera ambiental, ya cumplen con los requerimientos exigidos para su funcionamiento, como la implementación de los puntos de desinfección en los espacios estratégicos, tapete desinfectante para el calzado, dispensadores de gel antibacterial y alcohol, distanciamiento, además del uso de colchones y almohadas antifluido o con su respectivo forro, también la caneca roja para el deshecho de los tapabocas es un aspecto que han efectuado estos hoteles, entre otras medidas preventivas.

     

    Yasmin Sepúlveda, gerente del Hostal El Vecino, afirma que constantemente se les hace seguimiento a los turistas que se hospedan en el hostal, para que cumplan los protocolos exigidos de cuidado individual; diariamente deben llenar los visitantes una encuesta relacionada con los síntomas que puedan presentar.

     

    También afirmó que desde que reanudaron su actividad en el hostal, exactamente el 5 de octubre, hasta la fecha, han recibido cerca del 10% de huéspedes de lo que era habitual antes de la pandemia. Aun así, desde el primer momento que llegan los turistas, se ponen en práctica las medidas pertinentes, como la toma de temperatura, deben poner su calzado en el tapete desinfectante, las maletas se rocían con solución de hipoclorito de sodio, el debido lavado de manos y luego deben proceder a echarse gel antibacterial y solo una persona puede quedarse en os trámites de recepción.

     

    La Secretaría de Turismo en San Andrés, desde el área de capacitaciones, puso en marcha un curso de servicio al cliente para los prestadores de servicios turísticos en la Isla, con el fin de garantizar un servicio de calidad con los protocolos necesarios, explicó el coordinador del área de Capacitaciones de la Secretaría de Turismo, Hans Burtscher.

     

    Además, la Gobernación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, mediante un comunicado, informó que desde el pasado 15 de octubre se dio la apertura oficial de las playas de Spratt Bight como prueba piloto, con todos los protocolos de bioseguridad para el disfrute de residentes y turistas.

     

    El gobernador Alen Jay Stephens, junto con varios miembros de su gabinete, hicieron la debida inspección a la playa Spratt Bight; en donde se tomaron algunas medidas y restricciones para ingresar, entre las que se destacan la toma de temperatura, el uso constante de tapabocas excepto al momento de entrar a la playa, y se le exigirá tanto a turistas como a residentes contar con la aplicación CoronaApp para su registro.

     

     

    << Desinfección y toma de temperatura. Rutinas en los establecimientos públicos de San Andres.

     

     

    Julio Iglesias, más conocido como “Tolú” es operador turístico en la Isla, conduce una lancha para transportar a los visitantes a los cayos cercanos a San Andrés. La capacidad máxima de su lancha es de 50 personas, pero en este tiempo debe reducirla a 25 para cumplir con las medidas de cuidado; además, en cada viaje tiene en cuenta la medición de temperatura y el uso de tapabocas antes del abordaje al único cayo abierto al público, Johnny Cay. “Tolú” habla del sacrificio que ello implica, pero defiende su compromiso y el de los demás operadores turísticos de la Isla con un buen servicio a los visitantes que ahora incluye evitar los contagios .

     

    En el único hospital de la Isla, siempre y cuando no sea una emergencia, los pacientes son atendidos de acuerdo con el pico y cédula, deben cumplir con el distanciamiento establecido de un metro y cumplir con la hora acordada de la cita para evitar aglomeraciones en la sala de espera.

     

    Rafael Castaño es comerciante de la isla, afirmó que, aunque para su gremio no hubo capacitaciones sobre los cuidados que deben tener, la Secretaría de Salud visita los establecimientos para asegurar el cumplimiento de las medidas y los protocolos de bioseguridad, exigidos y avalados por el Ministerio de Salud, para poder operar y abrir las puertas de sus negocios: tapete de desinfección con hipoclorito de sodio, distanciamiento de un metro, límite de personas en el recinto, uso de tapabocas obligatorio para personal y clientes, toma de temperatura a cada persona que ingresa y uso obligatorio de antibacterial al entra al establecimiento.

    Aunque la cantidad de visitantes sea menor, los prestadores de servicios turísticos continúan adaptándose a una nueva forma de operar. Justo cuando se decía que un nuevo cierre conllevaría una crisis económica más acentuada, la reactivación del turismo en San Andrés y las demás islas del archipiélago fue puesta a prueba por el paso de la tormenta tropical ETA, cuyos vientos, lluvias y marejadas dejaron cerca de 21 familias damnificadas y arrasaron restaurantes, talleres y afectaron carreteras, según informó el Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres del Archipiélago, en el que se esperan nuevos coletazos, no solo del fenómeno climático, sino de la pandemia por COVID-19.

     

  • Mery Yolanda Sánchez: la poetisa que enfrenta el dolor

     

    Si algún día cambiara el sistema político del país y pudiera hablar de una orquídea en su esplendor, lo haría –no podría desconocer su belleza– pero hasta entonces Mery Yolanda Sánchez* seguirá retratando en su poesía las escenas dolorosas que atraviesan la realidad nacional.

     

    Por: Manuela Molina Cerezo

     

    Desde los 17 años, Mery Yolanda Sánchez se fue a emprender un nuevo rumbo a la ciudad de Bogotá, tras haber pasado toda su infancia y adolescencia en su pueblo natal, el Guamo, Tolima. De allí, recuerda los paseos en bicicleta y el olor a tierra mojada que se creaba en la playa del río, cuando este aún la conservaba. Y quisiera, tal vez, no recordar esa violencia con la que creció siendo testigo y de la cual hoy escribe. Su poesía no es una poesía costumbrista, pero sí social. Suele leer a Juan Rulfo, a Thomas Mann, a los poetas malditos y su poeta de cabecera es el alemán Gottfried Benn. Pero sus versos son tan suyos, como lo es la historia que atraviesa a Colombia, país que narra y poetiza, que lleva en su cuerpo como una insignia de dolor.

     

    En 1956, cuando Mery nació, sus padres ya habían tenido 11 hijos, tres de ellos habían muerto y los otros siete ya estaban más grandes. Luego, llegó una niña más. Entonces Mery era la penúltima, quizás la más particular, y en unos años: “la niña problema”, como ella misma lo dice. De niña, sus hermanos tomaban un diccionario, leían una palabra y tenían que decir qué pensaban que era; y, a pesar de que a ella no la invitaban a jugar con ellos, ella se metía y salía ganando, porque siempre acertaba con el significado o decía cosas inesperadas. Por deseo de su padre, todos ellos se dedicaron al magisterio. Ella, en cambio, a la poesía. Desde los seis años se entregó a la literatura, la que llama su proyecto de vida. Aun así, gracias a sus hermanos fue que se encontró con su primera imagen poética: como no tenían radio, ellos pintaron uno en un poste con carbón y por las tardes se ponían a bailar.

     

    Su madre la tuvo cuando tenía ya 40 años y durante un tiempo creyó que su hermana María Nelly era su mamá, pues ella la cuidaba y la introducía por los caminos del arte. Al igual que su hermana, Mery perteneció a un grupo de teatro cuando ese arte no era muy bien visto. Viajaban de un pueblo a otro, a veces el bus los dejaba y debían devolverse a pie. Eso no era que le gustara mucho a su mamá, para ella era sinónimo de vagancia y vicio. Su mayor vicio era tomar Coca Cola con limón, junto a sus amigos, imaginándose que era un trago. Entonces ella se escapaba de la casa, con la ayuda de su papá que le avisaba cuando los llamaban por la emisora para hacer una presentación y desde la cerca de su casa, él le tiraba la ropa.

     

    A diferencia de sus hermanas, esa era su mayor travesura. Aunque en algún momento le dejó de gustar el teatro, entonces en los intermedios, cuando no salía el mago, salía ella a leer poemas que se aprendía de memoria. “Yo era de lo más aburrida”, dice. Solía jugar pasando la tierra en una carreta de un lugar a otro y una vez construyó un carro de juguete que compartía con unas de sus sobrinas, que eran de su edad. Sus hermanas solían salir a bailar y se retrasaban para volver, entonces un día su papá decidió comenzar a hacer las fiestas en la casa, mientras que su mamá apenas llegaban tarde no las regañaba, ni las castigaba, sino que les cantaba tangos: “Eran tangos fuertes, como de barriada, agresivos, pero ellas no decían nada”, cuenta Mery. Desde allí comenzó a entender que ella era diferente, que podía además de dar con el significado de palabras aleatorias en el diccionario, entender una frase o la connotación de algo. Y para ella, claramente, esos tangos representaban un insulto, uno artístico, aunque insulto de todos modos. Su mamá era más callada, más seria y dura en la crianza. Su padre, en cambio, era noble y tenía fuertes convicciones políticas, de allí que ella piense con la vehemencia conque lo hace.

     

    En su pueblo, no había más de tres familias liberales, la suya era una de esas, así que su padre –que era seguidor de Jorge Eliécer Gaitán y recibía telegramas suyos– estuvo varias veces en la mira. Su madre, fue quien lo salvó cada vez que se lo llevaron para aquel río en el que se sabía que los mataban. También su madre vio entre las latas de guadua lo que le hicieron a la vecina: allanaron su casa, la violaron, pero nadie podía decir nada. Con tan solo 4 años, Mery presenció una agresión de unos policías hacia un muchacho que era conocido suyo, a quien subieron a una volqueta y lo pasearon por todo el pueblo, golpéandolo hasta matarlo. Además, al Guamo llegaron apenas tres televisores, cuando ella tenía 9 años. Entonces, su entretención eran las tertulias nocturnas en las que su padre le contaba, además de su propia historia, acontecimientos reales de lo que sucedía en el país.

     

    Canción de cuna

    Papá mezcla la tierra y dice que cubra mi pecho.

    Lunas nuevas diseñarán la medida de la ropa,

    el no me contará historias y tendré llenos mis

    bolsillos de dudas.

    Aprenderé con mis juguetes

    qué tan cerca está la vejez en la luz del espejo.

     

    Mi padre me enseña a cernir la arena,

    a mostrarme el principio de una casa

    y el camino donde los sueños se sientan a beber

    agua.

     

    En la tarde, mi padre abre troncos de madera con

    un hacha

    y recuerda las tantas veces en que

    fue llevado hasta el río,

    –tu madre me salvó– dice, mientras

    su mano fría cae sobre mi cuerpo.

    Ilustración: Manuela Molina Cerezo

     

    En el colegio, Mery le hacía las tareas de escritura a sus compañeros y ellos le pasaban las de dibujo técnico, hasta que a los 12 años decidió ella misma romper por completo con la academia. Ya había empezado cuatro veces segundo de bachillerato. Lo suyo no era estar allí. Sin embargo, los niños le seguían llevando las tareas para que ella se las hiciera y así ella podía seguir leyendo y escribiendo. Entonces, su papá le dijo que si no estudiaba, tendría que trabajar. El sacerdote de la iglesia la vio escribiendo, le gustó su letra y fue allí cuando comenzó a trabajar como escribiente del despacho parroquial. Hacía a mano las partidas de bautizo, de matrimonio, de defunción y luego las pasaba a máquina. Había aprendido el arte de la mecanografía en una pequeña máquina que le hizo una de sus hermanas en una pequeña cajita. También trabajó en la oficina de un abogado y perteneció a movimientos cívicos de juventudes.

     

    Un día pasaron un anuncio por la radio, en una emisora de El Espinal, un pueblo más o menos cercano al Guamo: estaban buscando alguien para trabajar en el master, alguien que fuera la secretaria y alguien que hiciera el aseo. Mery creía que si ganaba el puesto del master, quizás en algún momento podría llegar a ser locutora o periodista, y vio allí un destello de luz para ese sueño que tuvo cuando tenía 9 años y rompió su alcancía con un hacha, para pagar un curso de periodismo por correspondencia. Pero Mery quedó de secretaria y realizaba tan bien sus funciones, que nunca pasó de ese puesto. En momentos fortuitos, el locutor se emborrachaba y la dejaban dar la hora. A veces, hasta se subía encima de un inodoro para recibir una noticia que llamaban a dar a la emisora, justo cuando se dañaba el teléfono, entonces ella la redactaba y se la entregaba al periodista. Y esas eran siempre las mismas noticias: el asesinato de cuatro no sé dónde, el robo de la gallina tal…

     

     

     

     

    La carta

    Puedo darte últimas noticias,

    contarte cuántas curaciones

    en la canción de la guerra.

    Puedo mostrarte una luz fuerte

    que cruza el mediodía de los muertos,

    pero no puedo hablarte del último

    vestido de las mariposas,

    y de esta necesidad de verte.

     

    << Ilustración: Manuela Molina

     

     

     

     

     

     

     

     

    Le habían prometido llevarla a una transmisión que harían desde las fiestas de toros y sin gustarle mucho este asunto, buscó a un torero para entrevistarlo y ni así la llevaron. Es como si el destino no hubiera querido que fuera periodista y agradece no serlo, pues quizás estaría muerta o quién sabe cómo.

     

    Así fue pasando el tiempo, hasta que un día Mery llegó a su casa y encontró todas sus cosas en unas cajas de aguardiente. Sus padres le dijeron: “vino Gloria, su prima, ella le consiguió un trabajo de secretaria allá en Bogotá”. Ella no se fue del Guamo, más bien la hicieron irse y, de pronto, el sueño de ser periodista o de estudiar piano en el conservatorio se había reducido a trabajar en una empresa privada, a los 17 años, estando sola en Bogotá y allí se quedó. No fue sino hasta 2010 que presentó las pruebas del ICFES y se hizo bachiller.

     

    Pasó por muchas empresas y siempre se hizo amiga de los obreros, jugaba tejo con ellos y veía cómo vivían, su cansancio por las largas jornadas de trabajo, sus enfermedades, las injusticias que tenían que soportar. En algún momento, llegó a trabajar en una empresa de transporte en un puerto en Santa Marta, era un trabajo pesado y a los otros les daba rabia de “la cachaca”, como le decían. Llegó a recibir amenazas, presenció escenas fuertes y duras. Todo ello fue ampliando su sensibilidad, su sentido social, su inquietud hacia la humanidad.

     

    Pero en Bogotá ella empezaría a asistir a diferentes talleres de literatura, uno de esos fue en en la Casa de Poesía Silva. De pronto, se podría decir que cambió su suerte, cuando María Mercedes Carranza, la contrató como librera, en ese que sería un espacio que vio nacer especialmente para los libros de poesía que muchas veces no podía comprar y así los leía. También allí conoció a otros de sus amigos en las letras, como Juan Manuel Roca, quien desde un principio reconoció su trabajo poético en el, entonces, Magazín dominical de El Espectador.

     

    Vivir del arte es trabajar de lunes a domingo y ser recursivo para encontrar la manera de sobrevivir. Si bien la literatura era su vida, en gran parte se dedicó a la gestión cultural. Llegó a trabajar en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de la Secretaría de Cultura, ahora Idartes, como asesora de la coordinación de Literatura. En Concultura, hizo parte del área de publicaciones.

     

    Fue merecedora de una mención de honor en el concurso “El cuentista inédito” del Centro de Estudios Alejo Carpentier, en 1987; y en el V Concurso Nacional de Cuento Germán Vargas ganó una mención en 1994. Además, se benefició con una beca del Ministerio de Cultura, en 1998, por su proyecto Poesía en Escena, el cual alcanzó a cumplir 20 años en el 2013. Este nació de la experiencia de ver recitales de poesía en los que los poetas llegaban a leer y se iban, y no había mayor interacción con el público, entonces se ingenió recitales dentro de una atmósfera teatral –con luces y sonido, objetos, puesta en escena, danza– en la que en un trabajo de mesa, exponía junto a un grupo de amigos a 4 poetas por evento y estos eran únicos, no se repetían. Solían hacerlo en salas de teatro de La Candelaria, al principio todos los lunes, luego cada mes y así hasta que el proyecto fue insostenible económicamente.

     

     

     

     

     

     

     

    Miedo

    Sentir por las piernas

    la respiración

    del compañero desaparecido.

     

    << Ilustración:

    Manuela Molina Cerezo

     

     

     

     

     

    “Último llamado” es su única obra dramática, que está así en comillas y sin cursivas, pues nunca llegó a ser un libro ni una obra para las tablas. Mery acabó con los archivos en donde la contenía, pues cree que aquello que no escribe, que no piensa o que no dice es como si no existiera. Entonces, logra huir de ello. Pero uno de sus amigos no podría huir.

     

    En 1999, estaba trabajando con él en Puente Experimento Piloto, otro de sus proyectos, y cuando él fue a salir del teatro donde estaban lo atacaron y lo apuñalaron varias veces en una de las manos hasta que las lesiones provocaron que la perdiera. A los pocos días, el 23 de diciembre de ese mismo año, entraron a atracarla en su apartamento o, al menos, eso parecía. Se robaron una plata que tenía que ir a pagar ese día por la beca que se ganó del Ministerio de Cultura. Llegaron a golpearla con el revólver, los encañonaron a ella y a otro compañero de trabajo con el que estaban preparando todo para salir a hacer los pagos.

     

    Pero su amigo, al que habían atacado a la salida del teatro, estaba convencido de que no era un simple atraco. Por ese entonces, se decía que en Bogotá estaba el Bloque Capital. El nombre de su amigo salió en las listas que circulaban con el registro de quienes eran objetivo militar. El nombre de Mery no estaba allí. Ella puso la denuncia, las huellas se extraviaron, los retratos hablados no coincidían con su descripción. Nunca se supo nada más. Trata de dejar ese, como muchos otros recuerdos, atrás. Lo único que sí recuerda muy bien era el motilado de los hombres que la atracaron, parecía el peinado típico de los militares.

     

    Salmo

    Saco el último vestigio en alas de mariposas.

    Enjabono y tuerzo.

    Al tacto del viento con mis manos

    un olor confuso se aproxima por la acera izquierda.

    Lo guardo,

    trato de meterlo en la taza del baño,

    pero en remolinos es vaciado a mi boca.

    Tiento,

    palpo cada pliegue del pecho.

    Hace falta mucho detergente

    cuando mi país hasta en la ropa duele.

     

    “En Colombia, no hay un solo día en el que no pase algo”, dice Mery. Para ella, la mayoría de la gente está del lado de los malos, ya sea por ignorancia, por costumbre o porque les lavan el cerebro. Por eso está de acuerdo con las protestas, aunque ya su condición de salud no le permita salir a ellas. Además, Mery siente que en especial, en esos asuntos, se está solo: alguien alza la voz, pero ¿quién lo sigue?… ¿quiénes lo apoyan? Quizá por eso, cada vez que sucede una tragedia en el país y habla por teléfono con alguien de su familia, ese día suele perder a esa persona, porque no piensan igual.

     

    En 2004, la escogieron para ser promotora de lectura e ir por 10 municipios de la costa pacífica, del departamento de Nariño. De esa experiencia, decidió escribir al regresar a Bogotá y no sabía lo que era: si un diario, un ensayo o prosa poética… y resultó siendo, ese que ella llama un accidente, su primera novela: El Atajo, con la cual ganó en el 2012 el segundo lugar en el Premio Nacional de Novela Corta de la Pontificia Universidad Javeriana.

     

    En ella narra aquel viaje de 21 días, por una zona de conflicto plagada por el sufrimiento que traen, por igual, la guerra y la pobreza, en donde no fueron muy bien recibidos por la comunidad afrodescendiente por el solo hecho de ser “blancos”. Además, los 21 días que duró el viaje estuvo enferma de otitis. La novela se reimprimió en 2019 por Himpar Editores.

     

     

    Segundo tiempo

    Un día dejarás a un lado tu sur del castigo por el recuerdo de tus hijos en las calles hambrientas. Te prepararás para escapar antes de contar veintiún pasos al patíbulo. Volverás al norte donde agonizaron tus madres. No recordarás el arma que le mandó nueve silencios a tu cuerpo ni el monstruo que oprimió el gatillo. Tampoco recordarás las manos que te obligaron a dejar tu niñez en el frío de tu abuela muerta. Volverás a las apuestas por tus otras vidas y levantarás con más fuerza la botella que te hace olvidar la oscuridad. Tirarás en el centro de la gallera tu última gratitud, la que no estaba escrita, pero que ahora reconoces en la mano que estira para dar de beber a tu victimario. Olvidarás un día, Carlos, que pronto aprendiste a encontrar perdices para la cena de tu amo y a gritar la noticia de puerta en puerta, donde tú eras el próximo de la lista.

     

    Con talleres de literatura, llegó a diferentes cárceles del país, como La Modelo y La Picota. La jefa, exguerrillera que era como la líder del sexto patio en El Buen Pastor, solía cuidar a Mery, incluso una vez le quitó la comida que estaba a punto de llevarse a la boca, porque podría estar envenenada, entonces la invitaba a comer. Mery se abría a lo que ella y los demás presos eran más allá de sus crímenes, pero a su vez se aterraba al escuchar las historias que le contaban de manera escueta y sin ningún reparo de todo lo malo que habían hecho.

     

    También estuvo trabajando en talleres con habitantes de la calle. A uno de ellos, no le gustaban los signos ortográficos ni que pasaran sus poemas a máquina. “Un día me dijo que había comprado máquina de escribir, otra vez me dijo que se había casado, otro día me dijo que tenía una niña y después me dijo que había viajado por Centroamérica haciendo artesanías y siguió escribiendo”, cuenta Mery con alegría. No sabe cómo, pero él llegó a su casa, le dijo que si tenía libros él se los vendía pues sabía que ella no estaba muy bien económicamente. Ella le entregó 30 libros y, a los tres días, apareció Pablo, que se hacía llamar “el amante de la luna”, con la plata completa y no le quiso recibir ni un solo peso por la venta. De pronto, en su relato dice el nombre de aquel joven que como muchos otros pasaron por su vida y dejaron de ser lo que para muchos es puro paisaje en las imágenes cotidianas de la ciudad.

     

    Los otros

    No alcanzaron a sentir miedo. Cuando los cortaron el dolor llegó primero, la boca de la bota en la cara. Pronto el susurro de la sierra fue lejano. Un pajarito almorzó los pecados de las vísceras.

     

    Sus sombras siguen y recogen los sombreros que atajó el viento.

     

    Las mujeres orinan cualquier lugar.

     

    Los niños se volvieron ancianos amarrados a los alambres de púa.

     

    Tres territorios debajo de las carcajadas de los asesinos.

     

    Y sus sombras también son perseguidas, señaladas y marcadas desde los pájaros metálicos, dueños del cielo.

     

    Ilustración: Manuela Molina C.

     

    En su poesía no pretende hacer denuncia, solo contar lo que siente que necesita contar. Le preocupa que el arte sea una mercancía, para ella el arte debería ser algo reparador y que haga visible la realidad que nos circunda, sin llegar a ser algo panfletario. De hecho, no podría hacer panfletos: “Soy muy insegura”, dice una y otra vez con voz baja. Sus palabras le permiten liberarse, sanar las heridas, hablar de lo que le duele: los seres humanos, esos que pueden no ser nada suyo, pero los siente como si lo fueran. Para ella es una lástima que existan cosas como la motosierra: “Yo no la inventé y me toca hablar de ella. Si algún día, el sistema político de este país cambia y puedo hablar de una orquídea en todo su esplendor, pues hablaré, no la puedo desconocer, ni puedo desconocer su belleza, así como no puedo desconocer poemas bellísimos que existen sobre el amor”, agrega.

     

    Ahora, se siente cansada, su cuerpo ya no es el mismo y han aumentado los efectos de la soriasis en su piel. Desde antes de esta cuarentena, solía quedarse en casa en soledad. Le preocupa qué pasará en unos años, no quiere llegar a depender de nadie en su vejez, pues desde muy joven ha sido ella contra el mundo. Para lidiar con la ansiedad de estos días, hace figuras artesanales con papel maché, pues no puede dejar quietas sus manos. En especial, construye barcos. Mery habla de un punto que tiene en el cerebro, que todos tenemos realmente y que tras estos meses de pandemia, está a punto de estallar. No tiene una sola certeza: “no tengo un puerto seguro, por eso construyo embarcaciones”, cuenta con lamento.

     

    *Mery Yolanda Sánchez ha publicado en poesía: La ciudad que me habita (1989), Ritual para las noches (1997), Dios sobra, estorba (2006), Un día maíz (2010), antología preparada por ella misma para la colección Un libro por centavos de la Universidad del Externado (2010), Gradaciones (2011), Rostro de tierra (2011) y El hombre que escupe mariposas. En el 2012, publicó su novela El atajo.

  • El bicho que transformó al periodismo

    Daniela R. Gómez Isaza / daniela.gomezi@upb.edu.co

    “Zoom se convirtió en nuestra sala de redacción. Esa herramienta es la sala nuestra, de la emisora”, decía Manuel Puig mientras conversábamos a través de la pantalla sobre las transformaciones del periodismo tras la pandemia del coronavirus. Manuel es un hombre con lentes, devoto, papá, periodista, filósofo, teólogo y músico. Actualmente es el director de comunicaciones y contenido de la emisora Minuto de Dios Medellín 1230 amplitud modulada.

    Con la llegada del coronavirus y la pausa de la vida social alrededor del mundo, surgieron inquietudes respecto al desarrollo del oficio periodístico, por las condiciones evidentes del aislamiento social y las demás medidas de bioseguridad. Para Manuel Puig, “hacer radio es fácil desde cualquier parte”, desde que les prohibieron volver al trabajo ubicado en el barrio Boston de Medellín, trasladó su cabina radial con todos sus implementos para transmitir desde su casa. Conectó todos los cables y lo demás lo puso su voz y las ganas de continuar ejerciendo su profesión, todo era cuestión de “carpintería”, como él lo dijo.

    En la cabina artesanal se ejecutó un plan estratégico de contenido para “no dejar morir” la emisora en estos tiempos tan difíciles. Consolidó una parrilla de contenidos a nivel nacional junto con las otras emisoras de Minuto de Dios ubicadas en Bogotá y Barranquilla, en las que no podía faltar la misa a las 7:00 a.m., 12:00 p.m. y 5:00 p.m.

    Ilustración: Daniela Raquel Gómez Isaza

    También surgieron dos programas que se hacían por la plataforma Zoom para acompañar a las personas en el aislamiento dentro de sus hogares: el primero de ellos, sobre escuchar al oyente, donde un sacerdote escucha las preocupaciones de las personas y los aconseja. El segundo, es el programa para niños Cristo kids, en el que se trabaja en conjunto con varios niños y dos conductores radiales, donde se les enseña conceptos católicos de forma divertida.

    Para el proyecto #PorLaSaludDelPeriodismo realizado por la Red Colombiana de Periodismo Universitario, Juan Carlos Higuita, director de RCN Radio en Medellín, mencionó que “las nuevas propuestas de contenido deben informar y entretener, los medios deben reconfortar la angustia de las personas contándoles historias que las dispersen de las cifras que pueden aumentar su miedo”.

    Manuel Puig afirmó que, en esta época del coronavirus, aumentaron alrededor de 24.000 oyentes y que actualmente son 33.000. Como red de emisoras son la número 23 con casi 50 000 oyentes. Con el aislamiento obligatorio las audiencias incrementaron su participación en la emisora, tal vez como síntoma de que necesitaban la compañía de la radio.

    ***

    Las audiencias en esta crisis tienen una mayor participación en la sección del área de la salud, un área que antes de la pandemia no era tan popular dentro de los medios. Según un artículo de la Unesco, titulado Periodismo, libertad de prensa y covid-19, las principales compañías de noticias del mundo aumentaron su tráfico web, es el caso de The New York Times y The Washington Post, que incrementaron las visitas en su sitio web con un 50% en un mes. El tráfico del medio británico Financial Times creció un 250% en un mes, en comparación al año 2019, su página sobre la covid-19 presenta el mayor número de visitantes digitales. El medio inglés The Guardian casi duplicó sus visitantes únicos con un récord de 191 millones en febrero de 2020 a 366 millones en marzo.

    Un estudio realizado por el Instituto Reuters descubrió que el 60% de los encuestados de distintos países, manifestaron que los medios de comunicación les ayudaron a comprender la pandemia y que confiaban más en las páginas oficiales de los medios que en la información recibida a través de redes sociales.

    En el diario colombiano El Tiempo, la audiencia contó con una mayor participación en las secciones de salud, y aumentaron las visitas en su sitio web, con una mayor frecuencia de 33 millones 488 mil personas. La sección Colombia obtuvo alrededor de 24 millones vistas y de ellos, 13 millones son usuarios únicos.

    Pero ¿qué buscan las audiencias en esta crisis? Más allá de las noticias sobre la salud y de palabras clave como coronavirus o covid-19, las audiencias en la actualidad responden rápidamente a temas que son tendencia, ya sean con contenido de calidad o no.

     

    Ilustración: Daniela Raquel Gómez Isaza.

    El periodismo debe responder profesionalmente al comportamiento de su audiencia en internet, donde las visitas se vuelven igual de importantes que el contenido en sí. Jorge Iván García, editor de El Tiempo en Medellín, mencionó que hay un afán por ganar suscriptores, ya sea en un vídeo de gente quemándose como ocurrió en el accidente ocurrido en carreteras del Caribe o el avistamiento de ovnis en algún pueblo colombiano. Para él, “el cambio más complicado ha sido el de la internet”. El contenido no se controla en la virtualidad, uno de los retos del periodismo es ofrecer contenido innovador y a la vez que cumpla con los principios periodísticos como la veracidad, la transparencia y la rigurosidad.

    Financiación de los medios en crisis

    Los medios de comunicación desarrollan diversas técnicas para subsistir en medio de la crisis sanitaria. Para el periodista estadounidense Jeff Jarvis, “el negocio de los medios ya estaba en llamas, la COVID-19 le arrojó gasolina”, según sostuvo en una entrevista para la Fundación GABO. Todavía antes del coronavirus, el ingreso económico de los medios ya estaba en declive, es el caso del periódico El Mundo, que en su momento fue un periódico imprescindible en Medellín pero que desde el 2018 había tenido problemas económicos que impidieron la publicación diaria y pasaron a la semanal, además, disminuyó la frecuencia de las publicaciones en sus redes sociales y su sitio web.

     

    Ilustración. Daniela Raquel Gómez Isaza

    La pandemia aceleró lo inevitable. El domingo 2 de agosto de 2020 FundaMundo cerró parcialmente las puertas del diario con un comunicado de prensa que expresaba que “un complejo cúmulo de circunstancias propiciadas en buena medida por la incursión del internet, las redes sociales y los teléfonos inteligentes, generaron cambios radicales en las dinámicas y procesos de la comunicación, desplazando la atención de las audiencias a formatos gratuitos, más ligeros y llamativos, en detrimento de la rigurosidad que siempre fue nuestro objetivo y compromiso”. También se sumó el factor de la pandemia de la COVID-19, que llegó a impactar directamente la economía de los medios de comunicación.

    El diario El Espectador, uno de los más leídos dentro del país, también consideró la posibilidad de convertirse en un semanario debido a la caída en un 50% de los ingresos por publicidad. No sería la primera vez pues en el 2001 se tomó esta misma decisión debido a una crisis económica que empezó en el siglo pasado hasta después de los ataques terroristas ejecutados por el narcotraficante Pablo Escobar.

    Según cifras de la Asociación Colombiana de Medios de Información, la pauta en medios de comunicación ha caído entre un 40% y 80%, y por esto, uno de los métodos de supervivencia económica es el de las suscripciones digitales. En el informe sobre el impacto en las suscripciones: edición Covid impulsado por Tien Tzuo, CEO de una compañía de software empresarial, se evidenció que el 22,5% de empresas registró una subida de suscripciones, dentro de las que está el streaming de video y el servicio de los medios de comunicación.

    El Tiempo y El Espectador, en medio de esta crisis envían su edición embolsada a sus suscriptores. Y aunque El Tiempo no ha incursionado en la suscripción digital, el diario El Espectador sí ofrece contenido exclusivo y beneficios como el acceso al diario The New York Times por suscripción digital.

     

    En un artículo del diario colombiano La República titulado La pandemia del covid-19, ¿una prueba de fuego para los periódicos o su estocada? , Eduardo Garcés, gerente general de El Espectador, afirmó que “tarde que temprano, los periódicos impresos evolucionarán exclusivamente hacia las plataformas digitales, por los recursos que implican el transporte y la producción de un periódico impreso”.

    Para Jorge Iván García, los medios de comunicación no deben ser considerados como un negocio. Más que eso, deben ser vistos como un servicio a la sociedad. “Es cierto que debemos preocuparnos por el ingreso económico para sostener las plataformas, pero no se puede considerar como una pérdida tener a varios periodistas en un medio”. Es el deber de El Estado plantear estrategias para que los medios de comunicación no quiebren, sin tener ningún interés político dentro de ellos. Eso hace parte de la democracia”, afirmó García.

    La enfermedad más peligrosa después del coronavirus

    El término “desinfodemia” es un concepto que surgió de la Organización Mundial de la Salud, “es una segunda enfermedad” que acompaña la Covid-19”. Surge por el mal tratamiento que se le hace a la información en esta época de crisis sanitaria, cuando más se necesita que la información sea verídica y con una investigación rigurosa. Por la aceleración del flujo de información en la internet es difícil reconocer qué mensajes son verdaderos y cuáles llegan con malas intenciones o simplemente se replican por falta de conocimiento.

    Existen dos tipos de información incorrecta, la primera es la información falsa (producida y compartida con malicia). La información errónea es cuando es difundida sin malas intenciones pero que se sigue replicando una y otra vez.

    Medios de comunicación como ColombiaCheck, que se dedican a la publicación de artículos basados en la técnica Fact-Checking —comprobación de hechos y datos— se dedican a confrontar la desinformación de medios o de cadenas de Whatsapp, ya que es una problemática que ha puesto en líos a la credibilidad del periodismo.

    Un ejemplo es la información que llega a través de mensajería instantánea con un enlace que promete regalar gigabytes de internet para enfrentar las brechas tecnológicas en Colombia, sin embargo, este enlace es un virus que roba información personal. Otro ejemplo, es la información falsa que llega al correo electrónico a nombre del Ministerio de Salud, en el que piden descargar un archivo con recomendaciones para evitar el coronavirus, y en realidad, es otro método para robar información.

    Ilustración: Daniela Raquel Gómez Isaza.

    António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, advirtió que “nuestro peor enemigo es también el creciente aumento de la desinformación”. Esta desinformación impide que las personas encuentren información verídica y fidedigna cuando más la necesitan.

    Según el artículo de la Unesco Periodismo, libertad de prensa y COVID-19, de 112 millones de posteos públicos sobre el coronavirus, realizados en 64 idiomas en distintas redes sociales, los investigadores de la Fundación Bruno Kessler detectaron que un 40% de los mensajes provenían de fuentes poco fiables. Otro estudio, realizado por la Fundación Observatorio “Infodemia” Covid-19, encontró que casi el 42% de los más de 178 millones de tweets relacionados con el covid-19 fueron producidos por bots. El 40% de ellos fueron calificados como “no fiables”.

    El Instituto Reuters señaló que un tercio de los usuarios de redes sociales han informado haber leído información falsa o engañosa sobre el coronavirus. En marzo de 2020 fueron identificados en Facebook alrededor de 40 millones de mensajes problemáticos relacionados con el coronavirus. Aproximadamente 19 millones de los casi 50 millones de tweets relacionados con la COVID-19 y analizados por inteligencia artificial, fueron considerados como “información o contenido manipulado”. Ocho millones de correos electrónicos fraudulentos sobre el coronavirus, están siendo bloqueados por Google cada día y la AlianzaCoronaVirusFacts ha descubierto y desacreditado más de 3.500 datos falsos o engañosos, circulando en más de 70 países y en más de 40 idiomas.

    Transformaciones en la reportería

    Los viejos principios tratan sobre estar en contacto con fuentes, estar en la calle, moverse libremente. Ahora son pocos los periodistas que salen a hacer reportería a las calles de la ciudad. Algunos no lo hacen por la falta de compromiso que tienen los medios de comunicación con la salud de sus periodistas. Para Ricardo Monsalve Gaviria, periodista en conflicto armado y quien trabajó en el periódico El Colombiano, hace falta más responsabilidad por parte del medio para poder ejercer el periodismo en zonas rurales, en lugares en los que es imposible acceder a través de una pantalla de un celular o una computadora.

    En el proyecto #PorLaSaludDelPeriodismo, se realizó un sondeo con 48 personas periodistas, docentes y estudiantes de periodismo, que concluyeron que para afrontar la crisis del aislamiento obligatorio y la pandemia, es necesario el respaldo del medio de comunicación para asegurar las condiciones mínimas de seguridad al periodista al momento de ir a zonas rurales donde puede estar expuesto al virus.

    Otra alternativa para hacer la reportería son la cantidad de herramientas digitales, plataformas y aplicaciones como Whatsapp, Zoom, Teams, Google meet, entre otras. La transformación de lo presencial a una reportería virtual, en la que no siempre se le conoce el rostro a la fuente, es un cambio significativo tanto para los profesionales como para los docentes que fueron educados bajo este principio inquebrantable de salir a la calle para hacer periodismo.

    Para los docentes es difícil aceptar este nuevo método, ellos aprendieron bajo el principio básico de la inmersión completa en el lugar de los hechos y con las personas adecuadas. Fijarse en los detalles como los olores del lugar o la forma de expresarse del entrevistado. Ahora esto es imposible. Los estudiantes tienen que hacer su reportería por Whatsapp o Zoom, algo inevitable.

    Ilustración: Daniela Raquel Gómez Isaza.

    Jorge Iván García, también docente de periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana, reflexionó sobre la funcionalidad de este método de reportería a través de la virtualidad. Es posible siempre y cuando sean géneros informativos como la noticia o la investigación, donde uno consigue los datos en internet o en documentos. Mientras que “ en los géneros narrativos, como escribir perfiles, es imposible desde la virtualidad”. Uno no puede verle el rostro a la persona, no conoce el espacio en el que vive, no puede captar los detalles, que son la esencia del periodismo narrativo.

     

    Sin embargo, la reportería a través de plataformas virtuales le conviene a los medios de comunicación porque no tienen que pagar transporte para el desplazamiento de los periodistas, no se necesitan salas de redacción ni la adecuación de espacios de descanso, no pagan la energía de los equipos, en definitiva, es mucho más sostenible. Un modelo atractivo en la búsqueda los medios, debido a la crisis económica que atraviesan en la actualidad.

     

    Otra dificultad para el reportero en pandemia es la obstrucción para entrar a zonas de trabajo en medio de la pandemia. Un caso ocurrió en el barrio Santa Cruz de Medellín, donde la Alcaldía cerró el sector Sinaí y denegó el acceso a los periodistas Alfonso Buitrago y Juan Fernando Ospina del periódico Universo Centro, Érica Muriel del periódico Mi Comuna y Pascual Gaviria Uribe como reportero de El Espectador, quienes iban a conversar con las personas del territorio.

     

    Pascual Gaviria presentó una tutela el 31 de mayo de 2020. Tras analizar el caso, un juez falló a su favor por obstrucción en su trabajo periodístico. Entre el 24 de marzo y el 30 de abril, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) documentó 39 violaciones a la libertad de prensa en el país, entre las que se encuentran amenazas, obstrucciones, acosos y espionajes. Once de esas violaciones fueron obstrucciones a la reportería, todas por temas relacionadas con temas sobre el coronavirus.

     

    Sin embargo, el periodismo sigue aguantando.

     

    ***

     

    La pandemia es un bicho que se adentró en el periodismo y lo transformó. Puso en duda algunos de sus principios fundamentales, aceleró procesos inevitables , puso el reto de hacer periodismo verídico en medio de una oleada de desinformación en redes sociales, recordó la importancia de brindar información veraz y también removió las fibras del periodismo como vínculo humano, de conexiones; una fuente fidedigna a la que las sociedades recurren cada vez que se sienten en peligro, porque aún lo consideran guardián de la verdad.

  • INCERTIDUMBRES MARCAN LA RUTA DE LOS PRÓXIMOS CUATRO AÑOS EN ANTIOQUIA

    Analizamos el plan de desarrollo departamental “Unidos por la vida 2020-2023”, aprobado en mayo pasado por la Asamblea de Antioquia, desde que en junio pasado y en medio de la pandemia Luis Fernando Suárez asumiera el encargo como gobernador, tras la medida de aseguramiento contra el electo Aníbal Gaviria. En medio de estas situaciones, ¿cuál es el plan que se mantiene para el departamento? ¿Cómo se financiará?

     

    Por: Sebastián Carvajal y Andrea Cano

     

    Este año se aprobó un plan de desarrollo departamental atípico. Su construcción pasó de ser descentralizada en las subregiones a virtual, en medio de la emergencia sanitaria por COVID-19 y, antes de ser presentando ante la Asamblea Departamental, tuvo que ajustarse a los retos que conllevaba la crisis de salud y la reactivación económica. Luego, el ente legislativo lo discutió mediante sesiones no presenciales y lo aprobó con 25 votos a favor y uno en contra.

     

    Ahora el Plan guiará al gobierno departamental durante los próximos cuatro años, bajo el objetivo de “trabajar unidos por una nueva visión departamental, cuyo centro sea el ser humano y su desarrollo integral y sostenible”.

     

    “Tenemos dos propósitos superiores en el plan que son la vida y la equidad y por eso muchas de las estrategias y programas van a ir al cierre de brechas”, explicó Claudia García, directora de Planeación departamental y quien coordinó la construcción y aprobación del documento.

     

    El Plan de Desarrollo contempla cinco enfoques estratégicos que son transversales: Arriba Antioquia -un programa para la reactivación pospandemia-, Emergencia Climática, Transformación Digital de Antioquia, Antioquia Resiliente y los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

     

    Por su parte, Nuestra Gente, Nuestra Economía, Nuestro Planeta, Nuestra Vida y Nuestra Gobernanza, son las cinco líneas estratégicas que hacen parte del plan y que se desglosan en 32 componentes y 166 programas.

     

    Además, estipula un plan de inversiones por cerca de 18,9 billones de pesos en el cual se relaciona el plan cuatrienal, que son recursos propios del departamento y que alcanzan los $10,63 billones, más $8,3 billones que provienen de fuentes alternativas. Se llaman así porque no hacen parte de las rentas tradicionales y resultan claves ante la disminución de ingresos corrientes de libre destinación, a causa de la emergencia sanitaria.

     

    “Tenemos varias fuentes alternativas: uno es el Sistema General de Regalías, que es una apuesta muy ambiciosa por presentar buenos proyectos; los recursos de crédito, que durante la discusión en la Asamblea tuvimos las disposiciones que nos permitían mayor espacio fiscal para apostar por ellos. Otra fuente es el capital de la solidaridad, la pandemia ha sido un ejemplo de cómo se puede movilizar recursos en especie y hay otros mecanismos como las obras por impuestos y la cooperación internacional”, aseveró García.

     

    Con respecto a los recursos de crédito, la directora de Planeación departamental agregó que la Gobernación está trabajando en dos frentes: uno es el reperfilamiento de la deuda; es decir, obtener mejores periodos de gracia o mejores tasas de interés, y el segundo es buscar las opciones más competitivas para el endeudamiento, ya sea con la banca local o multilateral. “Lo que se está haciendo es explorar las mejores condiciones del mercado”, explicó la servidora.

     

    Aunque por ahora el panorama financiero no está del todo claro para la Gobernación. “Todavía no sabemos los impactos en términos fiscales del COVID-19 y eso tiene dos elementos: uno es el recaudo propio y sus negocios, cómo se ven afectados. Creo que habrá mucha más evasión y también quisiera saber qué impacto tendrá sobre la FLA el cierre de locales comerciales. Lo segundo es lo que la Nación va a dejar de girarle al departamento. Eso es una cosa todavía incierta”, señaló Juan Esteban Lopera, profesor del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia.

     

    Gobernación mediadora, ese es el plan

     

    Para entender el plan de desarrollo de Antioquia es importante tener claro que el Departamento tiene dos funciones claves: ejecutar recursos y servir de intermediador entre lo local y lo nacional.

    Es decir, además de diseñar e implementar programas con capital propio, “se encarga de coordinar las acciones con las entidades de orden nacional o con los municipios, de tramitar las exigencias y demandas de unos y otros y de apoyar, acompañar y prestar asistencia técnica a las localidades”, explicó Lopera.

     

    Por esta razón se explica que las fuentes alternativas correspondan al 44% del total de las inversiones de Plan de Desarrollo, lo que además pone a prueba su capacidad de articularse con otras agendas, como lo explica Juan Sebastián Aristizábal, director del Centro de Análisis Político de la Universidad Eafit: “Uno lo que evidencia es un esfuerzo por articular distintas agendas, agendas globales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con agendas nacionales como los Conpes y con unos enfoques muy definidos que me parecen interesantes”, dijo.

     

    La financiación de los programas y proyectos, la gran pregunta sobre el plan departamental.

    Infografía: Sebastián Carvajal y Andrea Cano Gaviria.

     

    Relevo al timón en medio de la tormenta

     

    Al indagar sobre las apuestas y lo que se puede esperar del Plan de Desarrollo, Aristizábal señaló que: “es lo suficientemente ambicioso para tratar de recoger las discusiones que están sobre la mesa. No creo que le falte, el reto ahí es poder materializar todo lo que se está proponiendo en ese plan de desarrollo que fue aprobado”.

     

    De igual forma, destacó que hay un esfuerzo importante por articular dinámicas políticas, económicas y sociales para tratar de atender de forma oportuna cada una de las subregiones del departamento y aseguró que con la finalización de los corredores viales habrá una mejor conexión para desarrollar el Nordeste, Occidente y Urabá antioqueños.

     

    Sobre el impacto de la pandemia en las subregiones indicó que sus efectos se verían a lo largo del segundo semestre, especialmente en lo económico y social y valoró el esfuerzo del programa Arriba Antioquia por reconocer esas dificultades y proponer soluciones desde la articulación institucional.

     

    Para Lopera la aprobación es apenas el inicio, “el partidor” de una serie de dinámicas políticas para ejecutar su implementación. “Ningún plan de desarrollo se cumple al 100 % y esas son dinámicas políticas, porque lo técnico ya se resolvió. Es muy difícil gestionar la burocracia de la Gobernación, son elementos muy complejos. El plan define una cantidad impresionante de equipos de trabajo que existen en la medida en que existen programas para ejecutarse y se les asigna un recurso”, apuntó el académico.

     

    Acerca de los retos políticos que tiene la gestión del plan, Lopera indicó que son varios, entre ellos, la detención de Aníbal Gaviria, las alcaldías y sus propias apuestas; la paz, los PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, estrategia asociada al cumplimiento de los acuerdos de paz) y el respaldo que estos tengan por parte de la Nación; además de las dinámicas territoriales marcadas por los grupos de incidencia, legales e ilegales.

     

    Los lugares de la oposición

     

    Sobre la discusión y aprobación del plan de desarrollo, Andrés Guerra, excandidato a la Gobernación de Antioquia y quien llegó a la Asamblea gracias al estatuto de la oposición, decidió acompañar a Aníbal Gaviria porque cree que “hoy no es el momento para hacerse el importante, es el momento para ser útiles y eso modifica absolutamente todo el concepto político”. Considera que el plan aborda el 95% de las necesidades de los antioqueños y espera que dé la hoja de ruta para salir de la crisis.

     

    Además, destaca que la Gobernación tuvo en cuenta algunas de sus propuestas de campaña, entre ellas: la conectividad a internet de las escuelas rurales, un programa de bilingüismo gratuito para niños y jóvenes, la creación de la Secretaría de Turismo, los puertos marítimos en el Urabá y los circuitos productivos y rurales para conectar las subregiones.

     

    Por su parte, el diputado Luis Peláez, quien votó en contra de la aprobación del Plan y se declaró en oposición al gobierno, asegura que en él “vamos a encontrar programas muy bonitos, muy bien llamados, con indicadores y presupuestos flojos”.

     

    Para Peláez se debió “Invertir en lo prioritario”, por lo que propuso en la discusión del plan de desarrollo cinco temas que, según él, el Departamento no ha solucionado ni les dio la importancia necesaria en la discusión. Estos fueron la alimentación, la salud, los servicios públicos, el empleo en las subregiones y la educación. Para su abordaje sugirió una mejor redistribución de los recursos, pero la Gobernación decidió mantenerlos en los proyectos que, en su concepto, propiciarán la reactivación económica.

     

    Algunos de los programas que el diputado señala por la falta de recursos suficientes son: Maná Plus, la apuesta frente a los habitantes de calle, Vive la cultura en Antioquia, el enfoque étnico —“Está transversal, entonces lo difuminan y no lo ponen claro”, dijo Peláez—, entre otros.

     

    Sin embargo, celebra la apuesta por las ciclorrutas, el bienestar animal, la construcción de dos nuevas cárceles y 75.000 viviendas para el departamento. Además de la inclusión de CALMA, una propuesta suya para la comercialización y distribución de cannabis medicinal, como una línea de dentro de la Fábrica de Licores de Antioquia, que durante los próximos cuatro años estará bajo estudios de prefactibilidad, factibilidad y desarrollo.

     

    Qué pueden esperar los antioqueños del plan de desarrollo

     

    Los expertos concuerdan en que ahora sigue la implementación del Plan “Unidos por la vida 2020-2023” y la priorización de programas y recursos. Eso dependerá de las apuestas para reactivar la economía tras las crisis por la pandemia —una de ellas son las obras de infraestructura— y de las dinámicas políticas propias del departamento.

     

    Asimismo, concuerdan en que lo aprobado refleja el tema de la vida como una de las obsesiones de Aníbal Gaviria en sus diferentes mandatos y que desarrolla de manera integral los elementos para fortalecer la equidad social. El profesor Juan Esteban Lopera resalta que, aunque ha sido recurrente en sus administraciones, el enfoque es “distinto a los que han tenido en otros y este se basa en la ejecución”, porque se centra en la sostenibilidad y el manejo de la pandemia, según explicó.

     

    El diputado Peláez, por su parte, enfatizó en que hará seguimiento a los principales proyectos de infraestructura de la Gobernación como el túnel del Toyo, el Tren del Río y los puertos de Urabá. Sobre los programas y las inversiones estipuladas, dijo que “en unos años vamos a ver los aciertos y desaciertos que tuvo esa apuesta”.

     

    García, en nombre de la administración departamental, subrayó que esperan potenciar el desarrollo de las regiones, para que se traduzca en más oportunidades para los Antioqueños. “Esperamos que el Departamento avance en la construcción de un territorio saludable, donde sus habitantes se sientan seguros, y la paz pueda llegar a cada rincón de Antioquia. Nuestro compromiso es realizar un trabajo constante que integre a todos los equipos de este gobierno, con el objetivo de construir un territorio más incluyente, equitativo y próspero”, finalizó.

     

    Aspectos clave del Plan de Desarrollo, que incluye ideas del programa de gobierno del candidato que obtuvo el segundo lugar en las votaciones. Infografía: Sebastián Carvajal y Andrea Cano.

     

     

  • Estos son los contratistas detrás de Medellín Me Cuida

    A pesar de que se ha hablado de trabajo propio, hay contratos que revelan alta dependencia en personal especializado externo para la operación de la principal herramienta de información en el manejo de la emergencia sanitaria en Medellín.

     

    Por: Sebastián Carvajal y Jacobo Betancur

     

    Durante las primeras semanas de la pandemia, Medellín despertó el interés de varios medios internacionales por ser una de las ciudades latinoamericanas con mejores resultados preliminares en la lucha contra el coronavirus. Un experimentado equipo de epidemiólogos, una baja tasa de letalidad y un grueso porcentaje de casos relacionados hacían parte de una foto que, en su momento, se mostró como un ejemplo a seguir entre las demás ciudades de la región.

     

    Aunque durante las últimas semanas el porcentaje de casos relacionados, uno de los principales indicadores de control de la pandemia, se diluyó en medio de un crecimiento exponencial de los contagios, en comparación con otras ciudades de tamaño similar en el país, hasta el cierre de este artículo Medellín continuaba mostrando una tasa de letalidad menor.

     

    Por ejemplo, mientras en Barranquilla este indicador se ubicaba en el 5,11 por ciento, en Cali en un 3,51 por ciento y en Cartagena en un 3,05 por ciento, en Medellín la tasa era de 1,40 por ciento.

    Como eje central de su estrategia de mitigación, el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, lideró la creación la plataforma Medellín Me Cuida, una ambiciosa base de datos que comenzó a recolectar de forma masiva la información personal de millones de habitantes de Medellín, su área metropolitana y otros municipios de Antioquia.

     

    Establecida como un requisito para poder circular por la ciudad y como uno de los insumos principales para el trabajo del grupo de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud, esta plataforma se convirtió en un mapa de navegación clave para el seguimiento de los ciudadanos enfermos y en la columna vertebral del gobierno para decidir cuándo aislar determinadas zonas de la ciudad.

     

    A pesar del amplio alcance de la base de datos, en la que hasta el pasado 3 de julio se habían registrado 3´351.101 ciudadanos de Medellín y al menos 141.951 empresas del área metropolitana del valle de Aburrá, todavía es muy poco lo que se sabe sobre las empresas detrás de su desarrollo.

     

    El trabajo con datos y su integración ha sido un asunto prioritario en la modernización de la gestión de gobierno, anunciada para el presente periodo en Medellín. Aquí, el Sistema Integrado de Emergencias y Seguridad de Medellín. Foto: Alcaldía de Medellín >>

     

     

     

    En reiteradas ocasiones varios funcionarios del gobierno local han insistido en que la plataforma se desarrolló In-house, es decir, con recursos propios y sin apoyo de personas externas.

     

    “Medellín me Cuida es una estrategia de atención integral familiar, que incluye atención en salud y renta básica. La plataforma tecnológica asociada fue desarrollada in house, por desarrollares de la Alcaldía sin el apoyo de empresas externas”, sostuvo el alcalde de Medellín Daniel Quintero a través de su cuenta de Twitter, al ser cuestionado sobre las personas detrás de la base de datos.

     

    Medellín me Cuida es una estrategia de atención integral familiar, que incluye atención en salud y renta básica. La plataforma tecnológica asociada fue desarrollada in house, por desarrollares de la Alcaldía sin el apoyo de empresas externas.

    — Daniel Quintero Calle (@QuinteroCalle) June 3, 2020

    Aunque por definición el término “In-House” alude a cuando un desarrollo es hecho con recursos y personal propio de la organización en cuestión, una respuesta a un derecho de petición remitido por este medio cuestiona la precisión de la versión del mandatario, ya que en el desarrollo de la plataforma sí participaron empresas externas.

     

    “El desarrollo de la plataforma Medellín Me Cuida se hizo in-house, con capital humano de la Entidad que presta sus servicios como vinculados o a través de contrato”, aseguró comunicación enviada a este medio, firmada por el secretario de despacho Raúl Eduardo Morales Vallejo.

    Respuesta de la Alcaldía de Medellín sobre el personal que desarrolló “Medellín MeCuida”.

     

     

    Para arrojar claridad sobre esto, CONTEXTO revisó la contratación de la Subsecretaría de Tecnología y Gestión de la Información, hoy encabezada por Juan Sebastián González, y encontró que en el desarrollo de Medellín Me Cuida participaron por lo menos 18 contratistas particulares. Todos ellos, vinculados a dos empresas especializadas en desarrollo de software, que firmaron convenios con esa entidad desde 2019.

     

    De ese total, 16 contratistas pertenecen a un consorcio identificado como Unión Temporal Iecisa – Saion, en el que 14 participaron en el desarrollo de la plataforma y otros dos hacen parte del equipo que la administra. Y dos contratistas restantes que hacen parte de una empresa identificada como HyG consultores, conforman el equipo que se encarga de la administración y analítica de Medellín Me Cuida.

     

    Aparte de los 18 contratistas, tan solo aparece la participación de tres funcionarios de libre nombramiento y remoción, uno de carrera administrativa y una persona natural vinculada de forma independiente.

    Estos son los vínculos contractuales del personal vinculado al proyecto Medellín MeCuida según la Alcaldía de Medellín.

     

     

    El origen de Medellín Me cuida

     

    Para rastrear los orígenes de los contratos bajo los que se desarrolló Medellín Me Cuida hay que remontarse a febrero de 2019, cuando la Alcaldía de Medellín abrió un proceso de licitación pública con el objetivo de conseguir uno o varios contratistas capaces de operar y gestionar tres componentes vitales para el funcionamiento del Municipio: una mesa de servicios, una plataforma de información geográfica y un sistema informático conocido como SAP, con el que el gobierno local puede administrar sus recursos humanos, logísticos, financieros y contables.

     

    Bajo ese contexto, la empresa HyG consultores se presentó para gestionar la plataforma de información geográfica, y la Unión Temporal Iecisa-Saion participó en proceso para la administración de la plataforma SAP.

     

    En ambos procesos, según consta en un informe de evaluación (click para ver el documento), las dos empresas habrían sido las únicas que cumplieron con todos los requisitos estipulados en la convocatoria. Por lo cual, fueron las escogidas para la adjudicación de los contratos.

     

    El sistema de información geográfica

     

    HyG Consultores es una empresa con 14 años de experiencia, especializada en el desarrollo y diseño de soluciones web, aplicaciones, bases de datos y, sobre todo, desarrollo de plataformas y productos relacionados con sistemas de información geográfica. Todos ellos a través de herramientas como “JAVA, .NET, FLEX, HTML5 sobre plataformas como ArcGIS Server, PostGIS, Geoserver, y los SGDB ORACLE, SQLServer, Postgres, entre otros”, tal como especifica la empresa en su sitio web.

     

    Dado su alta especialización, la empresa se ha convertido en un importante contratista local, para el desarrollo de aplicativos geográficos para entidades como Cornare, Corantioquia, la Alcaldía de Medellín, la Gobernación de Antioquia, Aguas y Aguas de Pereira, Ingeominas y empresas del sector privado como SURA.

     

    Su llegada a la Alcaldía de Medellín se remonta al 29 de marzo de 2019, cuando firmó con la Secretaría de Suministros el contrato 4600080504 por 748’629.000 pesos y una duración de inicial de nueve meses (click aquí para ver el documento).

     

    Su función era asegurar la operación de la plataforma geográfica de información del municipio, en la que se requerían de siete profesionales especializados (uno en sitio y seis remotos) que conocieran el funcionamiento de estos sistemas.

     

    La primera modificación de este contrato se realizó el 18 de noviembre con una ampliación de 10 días, del 1 al 10 de enero de 2020 y con una adición de $15’866.667 (click para ver el documento). Su justificación se basaba en la necesidad de preservar la continuidad y disponibilidad de los elementos de la plataforma y su adecuado funcionamiento, ya que “de no contar con este”, se correría el riesgo de que quedaran sin operación “los procesos de actualización de información cartográfica” requeridos por el Municipio, según se lee en el documento.

     

    Dos meses después, el 9 de enero de 2020, la nueva administración decidió ampliar el contrato por otros 111 días, desde el 11 de enero hasta el 30 de abril, por un valor de $304’997.000 (vea el documento aquí). En ese caso, la justificación fue la misma que en la primera modificación.

     

    Un día antes de que se terminara el contrato, en plena crisis por COVID-19 y amparada en las medidas especiales adoptadas durante la emergencia sanitaria, la Alcaldía decidió ampliarlo por tres meses más; es decir, hasta el 31 de julio de 2020. Su costo fue de $249’543.000, que sumados a las adiciones anteriores terminaron superando el 50 % del valor inicial (click para ver el documento).

     

    Según se lee en esa adición, para la Alcaldía era “determinante seguir contando con el servicio” debido a que aquella plataforma era crucial para ubicar geográficamente personas sospechosas y contagiadas con COVID-19, personas con infecciones respiratorias agudas, además de poder georreferenciar la capacidad hospitalaria y los segmentos poblacionales que más necesitaban asistencia económica.

     

    Así mismo, en esta última adición, se relaciona directamente el funcionamiento de la plataforma geográfica, con la recién creada plataforma Medellín Me Cuida.

     

    “Es menester propender por la continuidad de los servicios prestados a través del contrato brindaría a la entidad una mejor gestión y mitigación de la situación de emergencia sanitaria, en la medida que se contribuye con el cumplimiento del asilamiento preventivo obligatorio decretado por el Gobierno, así mismo, mantener dispuesta la plataforma de “Medellín MeCuida (sic)”, se lee en el documento, como se ve en la siguiente imagen:

     

     

     

     

    Servicio de soporte tecnológico a la plataforma SAP

     

    Para rastrear al segundo contratista hay que remontarse a abril de 2019 cuando, ocho días después de firmar con HyG, la Secretaría de Suministros suscribió el contrato 4600080563 con la Unión Temporal Iecisa-Saion 2019 por $4.668.965.000 y una duración de nueve meses para prestar el servicio integral de soporte tecnológico a la plataforma SAP (click para ver el documento).

     

    Este consorcio está conformado por Informática El Corte Inglés S.A., una sucursal colombiana de la empresa homónima domiciliada en España, que aterrizó en el país en 2010 y tiene sede en Bogotá. Desde abril de 2020, la casa matriz de Iecisa hace parte del grupo GFI, una consultora tecnológica presente en 26 países. Su participación en el consorcio es del 99 %. El 1 % restante corresponde a Sion Smart Solutions, una empresa paisa fundada en 2012 y que tiene como principal actividad el desarrollo de sistemas informáticos.

     

    Según se lee en el contrato, el soporte que debía prestar la unión temporal “debe estar destinado a realizar todo el apoyo al Centro de Competencias del Municipio de Medellín en sus tareas, planes y proyectos y en la administración de la plataforma para garantizar un servicio adecuado a los usuarios”. En total, serían 28 profesionales entre soporte, desarrolladores y testers, los que trabajaría en este proceso más el servicio por demanda según los requerimientos de la Alcaldía.

     

    A la fecha, el contrato ha sufrido 5 modificaciones. La primera estipuló unos ajustes en los perfiles y una redistribución de los recursos (vea el documento aquí) La segunda adicionó $76’617.844 para pagar dos nuevas personas que serían asignadas a proyectos específicos por un periodo de dos meses y medio (vea el documento aquí). El 4 de diciembre de 2019 se realizó la tercera modificación que ampliaba el plazo por 22 días, desde el 1 de enero de 2020 hasta el 22 de ese mes (vea el documento aquí), según se lee, esto con el propósito de no afectar las actividades de “gran impacto” que se desarrollan durante el periodo de transición por el cambio de gobierno.

     

    La cuarta modificación estaría a cargo de la nueva administración y estipuló una ampliación por 3 meses y 7 días, es decir, hasta el 30 de abril, por un valor de $1.848’981.417 (vea el documento aquí). Las razones que argumentaban la ampliación era que el servicio no podía ser suspendido en ningún momento del año y que para aquel entonces se estaba adelantado el proceso de licitación para el servicio de soporte a partir de mayo de 2020.

     

    Al igual que el contrato con HyG, el 29 de abril se decidió modificar el contrato por quinta vez, por un periodo de tres meses y por $1.737’807.771, cifra que sumada a las demás adiciones también supera el 50 % del valor inicial (aquí el documento). Este otrosí se firmó con la finalidad de garantizar la operación de la atención tecnológica durante la contingencia de la pandemia.

     

    Entre las soluciones implementadas por los contratistas en el marco de la emergencia está la plataforma Medellín Me Cuida Empresas que sirve para “apoyar el proceso de Aislamiento Inteligente y apoyar con la reactivación económica de la ciudad. Esta se encuentra en proceso de implementación”, especifica la modificación del contrato.

     

    “La información generada en SAP apalanca la Gestión de procesos analíticos para habilitar el aprovechamiento de los datos y ofrecer información que permita la toma de decisiones. La ejecución masiva de cruces de datos con las bases de datos de SAP es fundamental para el direccionamiento eficiente de ayudas dentro de la estrategia Medellín Me Cuida en el marco de la pandemia originada por COVID-19 (sic)”, así se justifica la ampliación en el documento modificatorio.

     

    En las consideraciones para la ampliación de ambos contratos, la administración argumenta que, debido a la emergencia sanitaria, no pudo realizar el proceso de Licitación Pública que requería para contratar los servicios de los lotes 1, 2 y 3, y que además “no contaba con la totalidad de los recursos y aún hay omisión de los mismos, debido precisamente a que han sido orientados a la contingencia”.

     

    Además, aclara que: “el municipio de Medellín no cuenta con personal para sumir esta operación, debido a que se requiere de conocimiento especializado en las diferentes plataformas, por ello, realiza procesos de convocatoria pública para contratar este conocimiento”.

     

     

    Aunque todavía es muy poco lo que se conoce sobre el funcionamiento de Medellín Me Cuida, el origen de la plataforma podría abrir varias preguntas pertinentes sobre la dependencia del Municipio hacia contratistas externos y qué tan vulnerable es el funcionamiento del sistema ante la falta de personal especializado en el manejo de una base de datos que cada vez concentra más poder e información sensible de la ciudadanía.

     

     

     

  • Entre el arte o un soplo en el espacio

    Entre la primera y la tercera llamada, una conversación desde el interior de una comunidad que convive junta pero no revuelta, sobre las posibilidades de consolidar un arte o seguir viviendo de instantes.

     

    Cuando entramos al camerino con Stiven, que se preparaba para convertirse en Mía Moon, encontramos a dos chicos preparándose para salir a bailar. Jairo Ríos se acomodaba el short diminuto que iba a usar en su primer acto, para acostumbrarse a él mientras se sentaba en el suelo para hablar con nosotros.

     

    << Cada expresión de las diversas identidades sexuales tiene detrás reflexiones de camerino cono la de Jorge y Jairo. Foto: Julián Sierra.

     

    Jairo tiene 26 años, es bailarín y director creativo del Club Oráculo desde hace dos años. Allí se encarga también del proceso de contrataciones, produce vestuario y crea temáticas, las cuales le dan vida a las noches en el lugar. Él se dedica a encontrar a quien pueda explotar mejor el concepto que se crea para cada show y, algunas veces, artistas los contactan a ellos para buscar qué temática de la agenda puede acomodarse a ellos o si es posible crearles un show para ser fieles a la identidad de cada persona.

     

    El bailarín, abriendo su gran bolso donde tiene maquillaje y ropa, nos dice que allí el eslogan es “para todo tipo de miembro” y que con este se pretende tanto utilizar el doble sentido como mostrar que ese es un espacio que tiene las puertas abiertas para cualquier persona y artista. La existencia de esta clase de espacios, que incluye a todo tipo de público independientemente de cómo lucen o cómo prefieren identificarse, según él, ayudan a que haya un crecimiento del consumo de las drag queens.

     

    Jairo, con sus labios puestos como si hiciera pucheros, nos sigue explicando que la discoteca se basa en la pluralidad. Fenómneno, que según contó, está aumentando en Medellín, pero, ¿qué tan real es esa aceptación? El director creativo del Club Oráculo anota que incluso hay empresas se valen de análisis del entorno, del mapeo de las tendencias, para darse cuenta de que la comunidad drag y sus adyacencias deben tenerse en cuenta. La cuestión es para qué.

     

    En Medellín se encuentran organizaciones de todo tipo con discursos o actitudes empáticas con esta comunidad, unas porque su causa es la inclusión, otras movidas por un potencial económico que se ve en ello. Cuando el na conversación con Jairo surge el asunto, él responde con una mueca y afirma que hay que ser realistas: “Las cosas llamativas e innovadoras son usadas como armas para cumplir objetivos políticos”, señaló además que “el hombre es económico, un ente social y en la sociedad existe ese cambio de bienes e intereses y también pasa en el drag“. Por lo que él, que no hace drag pero sí pertenece a la comunidad LGTBIQ, cree que gracias a esto se pueden hacer proyectos y crecer como colectivos y como personas, en el sentido de que se puede mostrar a otros cómo es el mundo y cómo es el arte según ellos.

     

    En ese momento, en la conversación entró Jorge, el otro muchacho que se preparaba en el camerino; mientras seguía su rutina de preparación, explicó que ahora se está mezclando la parte política con el trabajo que se está haciendo por quitar el imaginario de que las drags solo están para el entretenimiento nocturno y gay, lo que muestra que se están abriendo puertas con las que adquieren visibilidad.

     

    Judith Butler, autora de Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity, dice en su libro que el género es un sistema de normas y convenciones sociales que asignan ciertos rasgos y actividades a las personas según el sexo con el que nacieron. Así que la práctica drag se manifiesta frente a estas concepciones que tratan de borrar las identidades individuales, para Jorge es casi como una burla a esos convencionalismos. Sin embargo, Martha Nussbaum, reconocida filósofa, asegura que lo que propone Butler sobre asumir la performatividad como un elemento de subversividad es algo insuficiente si se vive en una sociedad que perpetúa los injusticias, así que propone luchar para la construcción de instituciones que garanticen los derechos a todas las personas.

     

    ¿Qué perdura entre un acto y otro? Las preguntas del Jairo que ahora baila >>

     

    Entre la posibilidad de cada drag queen de expresarse y que exista un aparato institucional que lo respalde, hay un trecho largo; en eso coincidieron Jorge y Jairo. Por ahora, la comunidad LGTBIQ y sus diversas expresiones, en especial las drag queens, están aprovechando el crecimiento que está experimentando el entretenimiento y la vida nocturna para mostrar que están ahí y que tienen un llamado a enseñar a la sociedad mediante su llegada a nuevos espacios.

     

    En el momento, el llamado es para Jairo, que debe salir a presentarse. De un salto se levanta y se vuelve para contemplar al dios que todos veneran en ese camerino: el espejo. Sus últimas palabras sonaron a discurso de esperanza sobre el drag como una práctica que puede continuar y seguir evolucionando y sobre la responsabilidad de “ver esto como un arte y un espacio en el que podamos desarrollarnos y crecer como personas o simplemente volverlo a algo netamente comercial, encasillándolo a la moda’’ o, por el contrario, volver a las sombras: “Un soplo en el espacio”, como dijo antes de bañarse en luces de noche.

     

    Postales de la noche en el Club Oráculo

    Fotos de Julián Sierra

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Mía, la drag que trepa Medellín

    Son las diez y media de la noche y Stiven Ortiz sale por la puerta de Oráculo para que podamos entrar a acompañarlo en su proceso de transformación, de cómo se ve y cómo se siente. Esta noche el chico flaco de veinte años será de nuevo Mía Moon, se vestirá con su mejor ropa, bailará en el escenario en frente de un público que asistirá para verla y hará lipsync (fonomímica) creando un espectáculo en el que incluso tiene bailarines a su disposición para acompañarla.

     

    Entre dos y tres horas toma todo el proceso de transformación para convertirse en Mía. Foto: Julián Sierra.

     

    Cuando se viste con prendas femeninas y se maquilla, algunos podrían creer que es un travesti, es decir, una persona que, no conforme con el sexo con el que nació, tomó la decisión de asumir su vida construyendo una identidad femenina: otros pueden pensar que solo es un transformista que intenta imitar la apariencia femenina, pero no. Stiven se convierte en Mía, una drag queen perteneciente a un grupo que realiza una especie de sátira o parodia de los planteamientos de la sociedad tradicional mediante la exageración de características asignadas al género femenino, según como lo define Collins.

     

    Según Shane Vogel, profesor estadounidense, esta práctica surgió en el siglo XIX en el Reino Unido como una proyección cómica de las nociones sociales sobre los roles de género, el comportamiento social y la organización política. En Colombia, el fenómeno drag queen comenzó en Bogotá alrededor de 1997 y apareció en Medellín en 1998, datos que no son fácilmente contrastados porque no hay una mención específica a esta manifestación sino que hay historias como la que cuenta Fernando Vallejo en El fuego secreto, con cantinas de las afueras de Medellín durante los años sesenta, en las que había hombres que se vestían de mujeres para bailar y cantar.

     

    El camerino, que está ubicado en el segundo piso, y se encuentra cuando se abandonan las luces rosadas que te cobijan en el primer piso, tiene un espejo grandísimo que va de pared a pared y es perfecto para que, cuando hay varias personas arreglándose, todas se puedan ver. Debajo de este hay un tocador lleno de artículos para maquillarse que parecen componer una multitud de brochas, sombras, polvos, iluminadores y delineadores. Stiven se sienta en una de las sillas que está al lado del tocador y comienza a hablar sobre su nacimiento como drag queen mientras su amigo Andrés o Sylvanna le echa una crema hidratante para empezar su transformación..

     

    La primera vez que Stiven vio una drag fue hace aproximadamente ocho años, cuando estaba pasando los canales de la televisión y vio un lipsync de Shangela contra Sahara y quedó ‘’matado’’. Y aunque no siempre fue fanático del célebre programa de televisión RuPaul’s Drag Race, con el tiempo le fue cogiendo cariño a lo que veía, cariño que se consolidó cuando conoció a un amigo que hacía drag y lo que le dio fuerzas para comenzar a hacerlo él. En este grupo, como en cualquier pequeña población, es importante la unión para poder reclamar un lugar en una sociedad que tiende a apartarlos, así mismo, afirma que sin ayuda quizás seguiría ocurriendo lo que le pasó la primera vez que se trepó — como se le llama al acto de ponerse unos tacones, vestirse, maquillarse y actuar como drag— el 4 de agosto de 2018, ocasión en la que quedó ‘’muy fea, muy macabra’’, porque no tenía a nadie que le enseñara a hacerlo.

     

    Esta unión permite que se hagan más que shows y que se trabaje para algo más que los números mostrados, como es el caso del primer colectivo al que perteneció Mía, New Queers on the Block, en el que hizo activismo por un tiempo, hasta que se salió por sentir que ya ese no era su lugar. Pero esto no significa que rechace los grupos, actualmente pertenece a La casa de los cielos, un conjunto de amigos que, en sus palabras: ‘’hacemos drag y nos lo tomamos por diversión, no por trabajo ni nada. Cuando queremos nos montamos y hacemos eventos y entre nosotros nos apoyamos’’.

     

    La cara, después de capas de crema hidratante, base de maquillaje, polvos y sombras que además de hacer resaltar los ojos dibujan unas cejas en la mitad de la frente, empieza a combinar con su voz tímida con la que hace énfasis en sus palabras cuando dice un “pues”, pero que no cambia de tono cuando dice que estudia Licenciatura en Lenguas Extranjeras en la ‘’Amigay’’, refiriéndose al nombre de su universidad, o cuando suelta risas al explicar que siempre quiso llamarse Mía pero que el apellido surgió una vez que estaba con un amigo y este le dijo que su apellido tenía que ser algo con el cielo, así que tomó a la luna de ese día como la manera en la que la identificarían de allí en adelante.

     

    La conversación en el camerino, entre la búsqueda de un labial o peinar la peluca rubia para la función, se va haciendo más y más precisa porque el reloj ya indica que se hace tarde para salir caracterizada como una versión de la cantante Lana del Rey, con un traje verde que tiene una onda de los años sesenta, década que parece complementarse con las canciones, cabello, pestañas y rostro melancólico de la cantante. Al tener la peluca pegada correctamente, el maquillaje impecable, los tacones bien puestos y el vestuario debidamente acomodado, Stiven deja de ser ese chico de labios pronunciados, sonrisa amplia y cejas pobladas para volver a meterse en el cuerpo de Mía, una drag queen que, mientras se mira al espejo para asegurarse de que todo está perfecto, deslumbra en medio de trajes, sombreros, fotos y gafas del camerino.

     

     

    << Stiven Ortiz lleva poco más de un año en el mundo drag y hoy también responde al nombre de Mía. Foto: Julián Sierra

     

    Al bajar nos sentamos en una de las mesas del bar, ubicada en el balcón que brinda una posición estratégica para ver la tarima en la que se realizan los shows. El pop nos comienza a hacer compañía y cada vez entra más gente que se ubica en la pista de baile para estar más a gusto cuando suene Póker Face de Lady Gaga y así poder hacer los movimientos de mano que van con ella. Y cuando ya todos están ansiosos, llega la hora. A la una y media de la madrugada Mía no se hace esperar más.

     

    El ambiente se impregna del sonido de la canción National Anthem con una base de música electrónica, mientras los tacones de punta de ella tocan firmemente el suelo de las escalas que baja, y los gritos de la gente diciendo su nombre se combinan con su expresión corporal que muestra la elegancia que ella dice que siempre desea alcanzar y su cuerpo mismo empieza a ser parte de la alta costura que tanto le gusta.

     

    Mía, tiene referentes claros como Ms. Fame y Aquaria, reconocidas drag queens que participaron en RuPaul’s Drag Race, sin embargo está consciente de que estas son diferentes a Mía, por lo que, más que querer imitar el estilo de otra artista, se inspira a través de las prendas de vestir, el maquillaje o la peluca, elementos que crean el personaje que ella quiere ser dependiendo del concepto que desea mostrar en cada show.

     

    Una semana y media es el tiempo que se toma Mía para ensayar cada uno de sus shows. Foto: Julián Sierra >>

     

     

    Al verla en su hábitat natural y bajo la aceptación de la gente, es más fácil comprender por qué Stiven horas atrás hablaba de un boom del Drag en Medellín, que, según dijo pasará y pondrá a prueba esta práctica cuando “ya no haya muchos lugares donde te contraten”. Al respecto, Mía dice que es muy llevada de su parecer y que si para ella fuera una moda, ya se hubiera retirado. Su respiración agitada, su boca abierta pidiendo oxígeno y sus ojos que brillan al final de la canción confirman que sí, que ella está para quedarse.

     

    Paso a paso, la transformación de Stiven en Mía:

    Fotos de Julián Sierra Gutiérrez

     

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    ¿La cultura Drag se está convirtiendo en una industria?

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • La pandemia complicó las tareas de la Escuela contra la drogadicción

    “Nosotros estamos en una lucha contra las adicciones, el consumo, los malos hábitos, las malas conductas”: Fabio Villa Rodríguez, director de la Escuela contra la Drogadicción.

     

    Por: Sebastián Carvajal Bolívar / sebastian.carvajalb@upb.edu.co

     

    La Escuela contra la Drogadicción fue uno de los proyectos que dejó iniciado el exgobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez. La Asamblea departamental aprobó su creación mediante la Ordenanza 24 del 14 de noviembre de 2018 y el 26 de diciembre de 2019 fue inaugurada, cinco días antes de terminar el anterior mandato. La sede ocupa un terreno de 25 mil metros cuadrados, donde antes funcionaba la Hostería Llanogrande, en Rionegro, en un predio que el departamento adquirió luego de un proceso de extinción de dominio.

     

    Contexto habló con el actual director de esta escuela, el sociólogo, exconstituyente y exconcejal de Medellín, Fabio Villa Rodríguez, quien fue nombrado por el gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria el 1 de junio. Entre sus proyectos está la terminación de las reparaciones locativas, dotar la sede con los implementos necesarios para hacer investigación, buscar más fuentes de financiación y apoyar el trabajo de las entidades públicas y privadas en el manejo de las adicciones. Esto fue lo que dijo sobre el papel que tendrá la Escuela en la actual administración.

     

    La Escuela se inauguró en diciembre de 2019. ¿Qué actividades han desarrollado desde entonces en los últimos seis meses?

     

    La Escuela ha utilizado esta etapa básicamente para, por un lado, organizarse, montarse como institución, nombrar las personas que vamos a estar trabajando y definir su plan de acción, sus tareas y, por otra parte, organizar toda la parte locativa de este espacio. Podría decir que hoy tenemos armado el tinglado tanto teórico, como conceptual, como desde el punto de vista de nuestro plan de trabajo sobre el cuál vamos a empezar a operar.

     

    Las primeras tareas se han enfocado en la habilitación y adecuación del inmueble recibido para su funcionamiento, que era antes la Hostería Llanogrande. Foto: Cortesía.

     

    ¿Cuándo empezarían las investigaciones en campo?

     

    Yo podría decir que ya empezamos porque estamos haciendo la definición teórica de todos los temas, pero en campo con las instituciones, los municipios y demás, yo espero que muy pronto. (…) Insisto en que ya estamos haciendo actividades de campo en las que empezamos a conversar con la Secretaría de Seccional Salud, con las demás secretarías y entidades de la Gobernación, con las IPS, las universidades que tienen facultades y programas en relación con esto, las alcaldías y todas las dependencias que tienen que ver con el ecosistema que atiende el tema de adicciones en los municipios.

     

    ¿Cuáles son los campos de trabajo en los que se enfocará la Escuela?

     

    Nosotros tenemos tres líneas de trabajo: una de investigación y conocimiento, la segunda que es apropiación social del conocimiento y una tercera que es de apoyo técnico, articulación y seguimiento a la institucionalidad que tiene que ver con este asunto. Ya estamos haciendo guías, estamos empezando a mirar protocolos y estamos mirando cómo vamos a hacer ese ejercicio con las instituciones para la elaboración, tanto de políticas públicas, como de guías metodológicas.

     

    Usted mencionaba que estuvieron haciendo algunas reparaciones locativas en lo que otrora era la Hostería Llanogrande. En términos de infraestructura, ¿qué reparaciones se han hecho y con qué cuenta la Escuela en estos momentos?

     

    Hoy tenemos un espacio físico más o menos del 40 por ciento totalmente recuperado, ya lo único que hace falta es dotación y tenemos un espacio físico, yo diría por ahí un 50 por ciento que está entre el 80 y el 90 por ciento de recuperación. Esto incluye los auditorios, las canchas y las cabañas, que en este caso serán salones. Mi propósito al llegar a la Escuela, y después de haber hecho una evaluación realista, es que en dos meses podamos tener el 100 por ciento del espacio físico totalmente recuperado y que en lo que resta del año vamos a tener espacio físico totalmente dotado, con todo lo necesario para poder hacer a plenitud la tarea de investigación. Para esto necesitamos laboratorios, espacios para la acumulación de información, plataformas, un sitio web, etc.

     

    ¿En estos momentos tiene los recursos para terminar esas reparaciones locativas, adaptar toda la infraestructura y hacer la dotación?

     

    Por efectos de la pandemia, se nos llevaron una plata muy importante de la Escuela que nos van a retornar, según el compromiso de la Gobernación, entre este fin de año y el principio del otro. Con esos recursos tendríamos completo, no sólo para hacer la dotación, sino para arrancar todos los proyectos. Pero yo por lo menos sí creo que haciendo un poquito de esfuerzo, de responsabilidad en el gasto, se puede terminar el acondicionamiento físico de la infraestructura. Tenemos un presupuesto aproximado 2.900 millones de pesos, con eso podemos pagar los gastos de funcionamiento y terminar lo que le hace falta en acondicionamiento físico. Ya lo que tiene que ver con la dotación y con proyectos, no tenemos cómo hacerlo con ese recurso.

     

    << Fabio Villa Rodríguez. Director de la Escuela contra la drogadicción. Foto: @fabillaro

     

    La Escuela tiene unos recursos limitados, ¿de qué manera se va a financiar y de dónde van a provenir los recursos para los proyectos e investigaciones?

     

    Habrá tres fuentes de financiación. Una fuente inicial es que la Ordenanza nos prometió 20.000 millones, de los cuales no nos han entregado todavía un peso. De esos 20 mil millones había 10 mil para este año, que se los llevaron para el manejo de la pandemia y que nos los van a retornar en algún momento, y en otro momento nos entregarán otros 10 mil. Eso es un capital de base. De de igual manera, le ordena a la Secretaría Seccional de Salud que nos transfieran anualmente 1.280 salarios mínimos mensuales legales. Eso es exclusivamente para investigación, estudios y publicaciones. Pero con el horizonte que nosotros estamos presentando en el plan de trabajo, vamos a necesitar muchísimo más, entonces ahí viene la segunda parte. La Ordenanza nos permite hacer convenios, acuerdos, con todas las entidades públicas y contratar con entidades privadas, por ejemplo, las EPS y las ARL que tienen responsabilidades con estos temas del consumo y de las adicciones. Y lo tercero es que podemos vender servicios, entonces habrá temas de capacitación, de formación, de ventas de artículos a revistas especializadas, de seminarios y foros de acompañamiento técnico a instituciones, incluso aquí tenemos una función de seguimiento y acompañamiento a IPS que yo creo que en algún momento también vamos a tener que cobrar por hacerlos.

     

    Además de líneas de trabajo, ¿qué otros proyectos tienen la Escuela?

     

    Tenemos la idea de un museo sobre el tema de las drogas, el consumo de estupefacientes y el consumo ilícito y consumo lícito dañino. Un museo que, por ejemplo, en América Latina solo hay en Argentina y en México, prototipos de museos como el que nosotros queremos, y en España y en Italia hay un par de museos parecidos. Hacerlo vale una plata, no lo vamos a hacer con recursos propios, pero algo tenemos que poner para luego presentar eso pues al Fondo Nacional de Estupefacientes, a la Dirección Nacional de Estupefacientes, al Ministerio de Justicia y a la propia Gobernación.

     

    ¿Qué papel tendrá la Escuela en la actual administración?

     

    En el Plan de Desarrollo departamental nos ha puesto varias tareas. Un es participar en el diseño de una política y una metodología para enfrentar el tema del riesgo para la reducción del daño en la población menor de 14 años en adicciones. Otra es aportar en el aumento de la edad de inicio en el consumo de sustancias psicoactivas que está sobre los 13 años para subirla por lo menos a los 14,5. Hay otra línea para organizar una política pública alrededor del tema de cómo enfrentar las adicciones y el consumo de sustancias psicoactivas. Ya hay varias tareas en las cuales la Escuela tiene que empezar a producir resultados y esas son las grandes acciones reales en las cuales nos tenemos que meter.

     

    Mucho se habla en Colombia sobre la lucha contra las drogas, ¿qué papel cumplen ustedes ahí?

     

    Nosotros no estamos en esa guerra, nosotros estamos en una lucha contra las adicciones, el consumo, los malos hábitos, las malas conductas. Obviamente ellos (las entidades de lucha contra los estupefacientes) deben acompañar, es cierto, que no sigan creciendo las bandas, los narcotraficantes, los consumos ilícitos, pero también los consumos lícitos. Es decir, tenemos que ver qué hacemos con el alcohol, que seguimos produciendo masivamente y vendiendo y promocionando para que la gente compre y consuma de manera totalmente desordenada o con el tabaco o con los juegos de azar, que producen ludopatía, o con los consumos incluso audiovisuales, que hoy están generando adicciones gravísimas en los niños y los adultos también, entonces son temas de los cuales vamos a tener que hablar.

     

    Por sus estatutos y según la Ordenanza que la crea, la Escuela no podrá hacer atención de personas con adicciones. ¿Qué papel cumplirá en este proceso?

     

    Como nosotros no hacemos atención, vamos a tener que desplegar una acción de asesoramiento, acompañamiento y apoyo a Carisma, al Hospital Mental, a todos los hospitales públicos y a las entidades privadas que prestan servicios de atención. Asimismo, es importante prestarle apoyo técnico, asesoramiento y capacitación a la Secretaría de Educación departamental y de todas las secretarías de educación municipales. A la Gerencia de Infancia, Adolescencia y Juventud, a la gente que trabaja con el tema de la Gerencia Indígena o a la Secretaría de Mujeres. Es un tema en el que vamos a tener que ser apoyo más allá de las instituciones que atienden a los adictos y a los consumidores. Y es ese apoyo el que vamos a tener que prestarles a todas las entidades para que la gente no entre al consumo.

     

    En su momento, nueve diputados votaron en contra de la creación de la Escuela, ya que consideraban que el departamento tenía instituciones como el Hospital Mental y Carisma que podrían hacerse cargo de estas funciones y que era un gasto innecesario. ¿Cuál es el factor diferenciador de la Escuela con respecto a otras entidades?

     

    Yo creo el factor diferenciador es nuestra misión. No existen ni en Antioquia, ni en Colombia una institución dedicada a la investigación y a la gestión del conocimiento. Investigación se hace en muchos lados, se hace en las universidades y muy buena, se hace en las entidades públicas de manera desordenada y fragmentada, se hace en instituciones privadas y en instituciones públicas del orden nacional e internacional. Pero nosotros no tenemos acceso a esas investigaciones a menos que las ordenemos. Esta Escuela tiene que ordenar todo eso, ponerlo al servicio de la gente. Aquí hay que hacer investigación aplicada, con propósito y no digo que no se esté haciendo; en algunas instituciones se hace, pero fragmentada. Todo eso es parte de que tenemos que empezar a apoyar, pero también a recoger, como parte de un estudio más sistemático. Tener un centro de pensamiento que está sistematizando la información, haciendo investigación, convirtiéndolo en un conocimiento con aplicación útil para la política pública para el departamento y para el país a mí me parece que es absolutamente diferente a todo lo que están haciendo los demás.

     

    ¿Qué papel ha tenido la Escuela en el manejo de la crisis por la pandemia?

     

    Hemos estado apoyando y dando ideas para el manejo del covid-19 en temas de salud mental. También estamos preparando acciones y tareas en relación con la pospandemia, en cuanto al estado de salud mental en el que va a quedar la gente a partir de este proceso el confinamiento y aislamiento. Esto va a generar afectaciones en las cuales la Escuela está también aportando ideas sobre cómo hacer ese manejo a partir de lo que está sucediendo hoy en el mundo.

     

     

     

  • La Comunicación pregunta: ¿Cuál es el desarrollo que queremos?

     

    El proyecto Hidroituango ha sido foco de numerosos conflictos ambientales y sociales, hace parte de la coyuntura que motiva estas reflexiones. Wikimedia Commons.

     

    La pandemia ha puesto sobre la mesa el dilema entre la preservación de la economía o el bienestar de la gente, con su salud entre ello. El debate no interpela solo a los gobernantes sino a la sociedad en conjunto que se ve convocada a reflexionar en torno a estas cuestiones que no son novedad. En efecto, el modelo de desarrollo vigente en Colombia siempre ha puesto presente este enfrentamiento y en no pocas ocasiones la balanza se inclina hacia lo económico. Así lo anotan varios de los siguiente artículos académicos que, desde diferentes casos relacionados con proyectos energéticos, extractivismo y gestión del territorio, coinciden en que el desarrollo, como lo entendemos, no tiene como finalidad el bienestar integral de las comunidades.

     

    Más allá de las críticas, también esta serie de trabajos incluye dos cartillas que buscan resaltar y entender el papel de dos poblaciones vulnerables en el territorio. Una de ellas desde las mujeres y cómo llevan el feminismo a los espacios de ciudad; la otra es sobre la cuestión Indígena en Colombia.

     

    Una cordial invitación a recorrer estas miradas desde la comunicación a las cuestiones e implicaciones de nuestra idea de desarrollo. Haga click en los enlaces para leer los trabajos:

     

     

     

    Trabajo de Laura Sofía Molina Salazar, Thomas del Castillo Mazo, Sol Beatriz Baquero Álvarez, Mateo Ramírez Vargas y Sara Montoya García.

     

    Trabajo de Susana Patiño Cano, Laura Ramírez Giraldo, Alejandro Restrepo Montoya, Ana María Restrepo Sánchez, Yéssica Tuberquia Agudelo y Juan José Villegas Arias.

     

    Trabajo de Laura Wagner Arenas y Santiago López Martínez.

     

    Trabajo de Lady Orozco Ortiz, María Clara López, Tatiana Herrera Holguín, Laura Ocampo Sáenz y Ana María Gonzáles.

     

     

     

    Trabajo de Maria Paula Mejía, Mariana Arcila, Susana Vélez, Juliana Ríos y colaboración de Sebastián Escobar.

     

     

     

     

     

     

     

    Trabajo de Estefanía Espinal Velilla, Diego Ballesteros Jaramillo, Mariana Moreno Reyes y Juan Guillermo Gil.

     

     

     

    Trabajos realizados en los cursos Comunicación para el desarrollo II y Comunicación, ciudadanía y política, ambos bajo la orientación del profesor Daniel Gaviria.