Autor: c0ms0ci@l_UPB

  • El “oro” difícil de las canecas

     

    Los recicladores de oficio en Medellín, buscan un reconocimiento que estabilice y le de formalidad a su trabajo, en medio de la preocupación por el aumento de las basuras en todo el mundo y el agotamiento de los sitios de disposición en la ciudad. Una mirada al reto de reciclar, a propósito de la cumbre del clima COP25.

     

     

    Cartón, plástico, vidrio, vidrio cortante, papel sucio, papel limpio, hierro, hierro viejo y peligroso, basura de cocina, alimentos a medio comer, en putrefacción o recientes, bolsas y bolsas envolviéndose una tras otra por tamaño y resistencia; manos que tocan esas bolsas; palpan como un médico la barriga de una materna, en un tacto revelador, de formas posibles, materiales con ciertas asperezas, siluetas de botellas, la raspadura del cartón, la dureza del plástico. El reciclador tiene ciertas dotes de adivino, mañas que le dan ojos a las palmas de las manos y una intuición para sacarle provecho al nudo desordenado de bolsas que guardan dentro lo que se rechazó como basura.

     

    El trabajo no es fácil y eso es un sobreentendido. Basta sopesar con los ojos el peso de una carreta, el olor conservado que puede tumbar a un hombre en ayunas o los materiales peligrosos que son como trampas en la búsqueda de un tesoro escondido. A Nelsy Polo Montero quizá todo eso se le vino a la cabeza cuando tomó la decisión de ponerse a reciclar, eso y pensar que la gente veía a todos los recicladores como marihuaneros y gamines.

     

    Nelsy tiene 36 años, es bajita, morena, tiene el pelo negro crespo y porta con pulcritud el uniforme azul oscuro y el carné colgado de la camisa que la identifica como miembro de la Cooperativa Multiactiva de Recicladores de Medellín, Recimed, donde ha trabajado los últimos 10 años. Su vida hasta este punto ha sido de estaciones: desde los dos desplazamientos por grupos armados que ha padecido, hasta los siete trabajos diferentes que tuvo antes de llegar a la cooperativa.

     

    Su familia es de Necoclí. De allá se vinieron, primero atravesando ríos furiosos, amarrados ella y sus siete hermanos en una fila que evitara que se perdieran en la corriente y la noche espesa. De allá los sacaron las guerrillas que mataban los animales de las fincas y los paramilitares que quemaban casas y cortaban cabezas a diestra y siniestra, en la búsqueda de supuestos colaboradores de sus enemigos.

     

    Nelsy Polo_Foto:Néstor Rueda

     

    Por eso Nelsy y su familia llegaron a Cereté, Córdoba y arrastraban con ellos un estigma que los señaló para que la gente no les diera trabajo. Lo mejor que ella pudo conseguir fue encargarse de vigilar bicicletas, vestida como hombre porque ese era oficio vedado para mujeres. No estudiaba y lo que conseguía no alcanzaba para pagar la escuela, que entonces cobraba matrícula. Tenía ocho años cuando una maestra bondadosa la vio y la matriculó en la escuela con cuatro de sus hermanos.

     

    Desde ahí su camino ha sido de golpes de suerte; episodios brillantes y grises en los que se ganó la rifa de una beca que le permitió terminar de estudiar, fue empleada doméstica por 15 mil pesos mensuales y después pudo trabajar como mercaderista en Colanta, donde conoció a su primer esposo, que no veía con buenos ojos el trabajo de la mujer y al que dejó al cabo de un año. Se vino de Cereté hasta Medellín donde vendió minutos de teléfono celular y confites, y fue empleada doméstica por un tiempo. La primera vez que le pagaron su sueldo, creyó que le adelantaban el dinero de varios meses y eran 480 mil pesos.

     

    Nelsy llegó a Recimed hace 10 años por referencia de una amiga; tenía ya su primer hijo y el trabajo que hacía no le daba para sostenerlo. Aceptó con algo de pena, le dieron un costal con la instrucción de que fuera buscar tarros entre las bolsas. Hoy su trabajo está limitado a una unidad residencial, donde tiene dos cuartos asignados, una para guardar lo reciclado y otro para separarlo: “Después de un tiempo en el trabajo le digo a mi mamá: ‘al fin encontré el trabajo que yo quería’, he trabajado en otras empresas y en ninguna encontraba como eso que lo llena a uno plenamente. Aquí he podido tener un ingreso, pero yo digo que el trabajo del reciclador es más de corazón, con el medio ambiente ‘’.

    El reciclaje es un reto que tiene también connotaciones sociales para una ciudad. Foto: Martín Villaneda.

     

    Ciudades de basura

    Medellín genera 1 800 toneladas de residuos diariamente, que van a parar al relleno de La Pradera, en el territorio del municipio de Donmatias. Allí se reciben 56 000 toneladas mensuales, puestas en porciones de terreno llamadas vasos, ninguno reutilizable. El vaso que actualmente usa Medellín es de 22 hectáreas y tiene capacidad hasta 2023 y es por eso que, así como sucedió en los primeros años del siglo XXI con el cierre del relleno Curva de Rodas, en unos años habrá que buscar un nuevo sitio de disposición.

     

    Todo este panorama, en un contexto de aumento poblacional constante de Medellín, lo que se traduce en más basura generada por una ciudad conformada por hogares que generan 3 kilos diarios cada uno, una media libra por cada ser humano. De eso, el 60% es material biodegradable, que no se aprovecha en su mayoría por los problemas para clasificarlo en el hogar y darle un segundo uso como abono; al otro 40% pertenecen los materiales reciclables y los que son peligrosos.

     

    Según datos de Emvarias, en 2018 solo el 23% de los residuos sólidos que potencialmente se pueden reciclar en Medellín, fueron aprovechados; en 2019 se recuperaron 5 197 toneladas, muy por debajo de lo que el índice de calidad de vida Medellín como vamos plantea como ideal para 2030, que sería de 70 mil toneladas anuales recuperadas.

     

    Entre los que trabajan por mejorar los números del reciclaje está Recimed, la cooperativa de Nelsy, con trece años de trayectoria y cerca de 500 recicladores de Medellín y Barbosa vinculados. Según explica Leonardo Gómez Marín, su director, el propósito esencial es buscar la dignificación y la formalización del oficio para que se saque mejor provecho de los residuos y facilitarles el trabajo a sus miembros.

     

    Un reciclador con mucho trabajo y rutas claras puede alcanzar a ganarse un salario mínimo, pero son casos excepcionales. El promedio de ganancia de un reciclador es de 400 mil pesos mensuales. Lo que ha buscado la cooperativa es establecer alianzas con la oficialidad y los locales comerciales para aligerar el trabajo y entregar incentivos que pueden redondear un sueldo estable que se acerque al mínimo; más aún si se tiene en cuenta el contexto y la asociación que perdura de ese trabajo en el imaginario y contextos conflictivos como el de la mendicidad o las drogas.

     

    Para Milena Jaramillo, coordinadora de uno de los programas de resocialización para habitantes de calle en la Secretaria de Inclusión Social, la relación de la mendicidad y el reciclaje no es tan problemática como se piensa: “No es ni bueno ni malo, depende de que estén en procesos muy precarios en los que no haya precauciones ni capacitación para que no peligre su vida en el trabajo, cosa que es menos probable que pase si (los recicladores) están bien organizados y formalizados. (…) Contrario a lo que se piensa, (esta relación) tiene un impacto muy positivo para la comunidad y para ellos, porque es un oficio que adoran, que les da libertad en sus horarios e ingresos constantes. El asunto es crear estrategias para formalizarlo”.

     

    Leonardo Gómez reconoce que en esos procesos de formalización sí ha habido una participación de la Alcaldía para promover y hacer seguimiento a los programas, pero cree que se pueden mejorar aspectos que integren mejor al reciclador al sistema de aseo de la ciudad y se pongan en marcha proyectos postergados que, según Gómez, son promesas de campaña y acciones del Plan de Desarrollo, que se quedaron a medias o sin implementar.

     

    Contexto quiso precisar con la Secretaría de Medio Ambiente qué se ha hecho y qué falta por hacer en materia de reciclaje en la ciudad. Las respuestas oficiales siguen pendientes y, a medida que se agota la vida útil de La Pradera, son más importantes.

     

     

     

     

     

  • Se abre un #DiarioDelParo

     

    Compartimos algunas reflexiones que motivan a Contexto a colaborar en favor del derecho a la información de la ciudadanía. Así vemos este esfuerzo coordinado con medios universitarios e independientes de la ciudad.

     

     

    Es innegable que la movilización que comenzó el 21 de noviembre marcó un punto de inflexión en la vida nacional. La protesta ciudadana de estos días para exigir la intervención en problemáticas sufridas por años y agravadas recientemente, es un fenómeno con magnitudes y alcances que no tienen antecedentes sino hasta el paro de 1977, durante el gobierno de Alfonso López Michelsen, en el que, vale decir, había reclamos coincidentes con los de estas fechas.

     

    En la agenda de quienes siguen expresándose para exigir cambios, mantienen vigencia varios reclamos: los más de 560 asesinatos de líderes sociales entre 2016 y 2019, la escasez de respuestas estatales frente a la situación de violencia en regiones como el Cauca y el Bajo Cauca, el avance de legislaciones en materias tributaria, ambiental y económica, sin que la ciudadanía y sectores de la oposición al Gobierno sientan que han sido considerados sus cuestionamientos; el manejo dado por representantes del gobierno a aspectos de la estrategia de seguridad (que desembocaron en la renuncia del Ministro de Defensa), de las relaciones internacionales (ante el drama de la migración forzada de miles de personas al país) y de la misma movilización ciudadana (incluidas expresiones emitidas por funcionarios del alto gobierno, cuyos efectos no se previeron), entre otros asuntos que tienen relación con los compromisos adquiridos en los acuerdos con las extintas FARC.

     

    Otro elemento notable de la movilización ciudadana es la diversidad de formas en que se ha ejercido el derecho a la protesta, muchas de las cuales muestran el rechazo a toda forma de violencia y son en sí mismas llamados a la reflexión frente a los asuntos de intereses común.

     

    También están los efectos que han tenido todas las acciones violentas durante las protestas, los cuales es necesario ponderar. Por todo lo anterior, la de hoy es una situación frente a la que se requieren herramientas para comprender y un seguimiento capaz de poner en perspectiva los hechos.

     

    En la tarde del 1 de diciembre, sobreponiéndonos a los hechos que horas después terminaron con la muerte del estudiante Julián Andrés Orrego, conversábamos en la Universidad de Antioquia con nuestros colegas sobre la necesidad de no dejar que se agoten los argumentos ni la deliberación en el día a día de lo que se llega a ver como un asunto de orden público local.

     

    De este modo, un grupo de colegas de medios universitarios e independientes de la ciudad (De la Urbe, Le cuento la U, Generación Paz, Hacemos Memoria y Lluvia de Orión), nos sumamos en #DiarioDelParo, un ejercicio periodístico que busca dar cuenta cómo nuestra ciudad vive este momento de manifestación ciudadana, más allá de los reportes de movilidad y seguridad que suscita la protesta.

     

    En medio de la convulsión y la tristeza que nos tocan por hechos que enlutan una comunidad colega en la academia y el periodismo, es un motivo de esperanza encontrarnos con pares en ese propósito, pues además, desde Contexto consideramos que, entre la persistencia de la movilización, el protagonismo de la juventud en la misma y los riesgos que para todo supone cualquier forma de violencia, son necesarias las herramientas de información que mantengan visibles y en el horizonte las razones del descontento social, las deliberaciones en torno a ellas y sus avances.

     

    Sobre esa base y con la motivación de los periodistas en formación, nos sumamos al #DiarioDelParo junto a medios y colectivos cuya mirada sobre la situación tiene otros matices y eso es precisamente lo que nos permite sumar.

     

     

    Siga los reportes diarios y demás contenidos de este ejercicio colaborativo en redes sociales con la etiqueta #DiarioDelParo

     

     

     

     

  • Por el paro, Medellín se está moviendo

    La jornada de noviembre 21 de 2019 será recordada por la convocatoria y las formas de la protesta. Muchas voces la equiparaban al paro cívico en 1977 durante el gobierno de Alfonso López Michelsen. Al cierre de esta publicación, son muchos los efectos de las marchas, los hechos relacionados y los puntos de análisis para comprender qué sucedió y cuál es el horizonte que se traza.

     

    Probablemente muchos de los principales promotores de las movilizaciones del 21 de noviembre no vivieron antes una expectativa semejante a la que se vivió previo a las marchas ciudadanas que sumaron causas y reclamos para expresar su insatisfacción con el gobierno de Iván Duque Márquez.

     

    En Medellín, la convocatoria fue a primera hora de la mañana desde diferentes puntos al noroccidente, norte, suroriente de la ciudad; con las universidades como principal punto de referencia y convocatoria, pues han sido los estudiantes los protagonistas de las más recientes movilizaciones, en su propósito de exigir al Gobierno Nacional los acuerdos suscritos para la financiación de la educación superior pública.

     

    En las universidades conocemos las dificultades que a veces tiene convocar una clase a las seis de la mañana, pero muchos de los marchantes ya estaban en sus puntos de convocatoria a las cinco y es tal vez este el primero de muchos detalles inesperados en las marchas ocurridas en Medellín.

     

    La sensación de temor resultaba comprensible, luego de una inusual movilización de efectivos del Ejército y de la Policía con refuerzos llegados desde Bogotá durante los días previos, así como el ruido generado por allanamientos y otras acciones de la Policía, algunas contra medios independientes y universitarios, que merecieron pronunciamientos de la Fundación para la Libertad de Prensa y la Red Colombiana de Periodismo Universitario.

     

    Se sumaron motivos: iniciativas de ley que han sido consideradas lesivas de los intereses ciudadanos, la persistencia de la violencia mortal contra líderes sociales y comunidades indígenas, los desaciertos que condujeron a la renuncia del Ministro de Defensa y a la fecha tienen en duda la continuidad del Embajador ante los Estados Unidos, los cambios en una regulación para la comercialización de partes de tiburón e incluso los gestos del presidente Duque por mostrarse como un mandatario cercano (como la respuesta a una pregunta sobre los hechos que comprometían la gestión del ministro Botero), que han sido interpretados más como expresiones de indolencia o desconexión con las prioridades del país.

     

    La amplitud de la convocatoria, que incluso logró que las barras populares de los dos principales equipos de la ciudad marcharan y arengaran a una voz, también buscó sacudir la indiferencia ciudadana frente a los asuntos que fundamentan el descontento y hacer máximos esfuerzos por evitar expresiones de violencia que han puesto en entredicho las marchas de meses anteriores.

     

    El papel de los jóvenes fue notorio en este aspecto: para lograr acciones efectivas que impidieron algunos gestos de daños en bienes públicos y privados durante las caminatas y en los días previos, como ocurrió en la Universidad de Antioquia; para sumarle incluso una mayor carga simbólica a la protesta, con el humor, la música y diversas expresiones artísticas.

     

     

    Vale la pena valorar como todos estos elementos que representan la confluencia de nuevas visiones de país en definitiva, se convierten en un modo de hacer permanentemente la resistencia y la movilización.

     

    Los jóvenes de hoy han sido testigos de cambios históricos, muchos de ellos asociados a la negociación con grupos armados, que desde diversas orillas ideológicas acudieron a las armas como vehículo de expresión. Es lógico entonces el hastío que manifiestan no solo frente al uso de la violencia, sino al hecho de que, en nombre de la lucha contra ese accionar, se tomen decisiones que comprometen sus garantías y el acceso a servicios como la educación especialmente.

     

    Fue la sensación durante las marchas en Medellín, donde hubo gran expectativa por lo que pudiera pasar con bienes públicos como el metro de la ciudad, luego de que, también en días previos, circularan todo tipo de rumores y mensajes intimidantes que hablaban de atentados y posible desabastecimiento.

     

    De allí la nutrida presencia no solo de efectivos policiales, sino también de defensores de derechos humanos, en su mayoría adscritos a la Personería de Medellín, vestidos con chalecos azules acompañando las marchas, además de la presencia ya habitual del helicóptero de la Policía Nacional que patrulla durante cada evento masivo en la ciudad.

     

    Entre los aspectos que merecen un análisis más detenido de lo ocurrido durante la jornada de protestas, está la forma en que terminaron confluyendo tantas causas, tantos intereses y tantas visiones tan distintas del país, representado en hechos como la concurrencia del máximo líder del partido FARC, Rodrigo Londoño, a la caminata por las calles de Medellín, un hecho impensable hasta hace un tiempo; o en el uso para la protesta de íconos que suscitan polémica, como la figura del Guasón, sujeto a diversas interpretaciones.

     

    ¿Quiénes se manifestaron durante el día? ¿Quiénes aparecieron posteriormente durante los disturbios en la noche? Es parte de los balances a que están llamados los promotores del paro y los diferentes sectores políticos, incluso los que no respaldaron la movilización, para comprender qué retos enfrentan.

     

     

    Si en las movilizaciones del llamado 21N confluyeron voluntades tan diversas, es consecuente que hayan tenido un desarrollo igualmente distinto, según el contexto de cada territorio, que tiene sus explicaciones particulares, que incluyen el paso de las organizaciones sociales, hasta los factores delincuenciales que buscaron sacar provecho de las situaciones, a juzgar por situaciones como las ocurridas en Cali o Facatativá, que pusieron en riesgo la vida y los bienes de la sociedad civil.

     

    Corresponde no solo al gobierno comprender que la respuesta frente al paro no se circunscribe al desarrollo de las marchas; es deber del Estado en su conjunto, incluyendo instituciones como los partidos, asumir los compromisos frente a la agenda formulada por la ciudadanía como asuntos perentorios. Toca a la ciudadanía hacer seguimiento a esa respuesta y por eso las lecturas de algunos ciudadanos conectaban esa tarea con el significado de los resultados en las últimas eleciones locales para Medellín.

     

    En la capital de Antioquia, donde el debate político se había acostumbrado a un clima de polarización, la respuesta de la ciudadanía fue positiva no solo para marchar, sino para valorar el hecho de las cerca de 96 mil personas que salieron a las calles de Medellín (aunque las versiones de la Alcaldía daban una cifra muy inferior de 25 mil). No solo había respaldo a la agenda de la protesta, sino al predominio de las formas constructivas de la misma, que consolida el rechazo a la violencia como vehículo del reclamo.

     

     

    El viernes 22 de noviembre, la Personería de Medellín proclamó un triunfo para la ciudadanía ante lo que consideró un balance positivo para el derecho a la protesta, un uso proporcionado de la fuerza por parte de las autoridades, a pesar de los acontecimientos ocurridos en la Universidad de Antioquia, que condujeron a la retención de manifestantes y daños en las instalaciones y bienes públicos en los alrededores, una vez finalizadas las marchas.

     

    Los hechos de violencia en otras ciudades mantienen sobre la mesa los cuestionamientos sobre la postura del Gobierno frente a la protesta social, que ya había sido asunto del primer año de la presidencia de Duque, con la propuesta de establecer protocolos para la misma. Sectores de la ciudadanía poco habituados a estas movilizaciones parecen reconectarse con estas formas de expresión, incluso como oposición a las manifestaciones violentas, como se pudo comprobar en horas de la noche del 21 de noviembre, con el “cacerolazo” que sonó en diferentes sectores de la ciudad, incluso algunos de clase media y alta, que el imaginario político perfila como favorables al Gobierno y su partido.

     

    Tan importantes como las marchas es lo que sigue a ellas. La alocución presidencial al cierre de la jornada condenó los métodos violentos de los protestantes y planteó la disposición al diálogo social, pero sectores promotores del paro siguen reclamando respuestas concretas a la agenda que motiva la protesta y tiene en franco deterioro la imagen del Presidente de la República.

    Llegó el día después y hay expectativa por las decisiones de gobierno en torno a las voluntades expresadas de diálogo. La Policía Nacional anuncia investigaciones a partir de evidencias recogidas en contra de protagonistas de actos vandálicos y agresiones. La Procuraduría General de la Nación investiga casos de abuso policial reportados ampliamente por las redes sociales, que nuevamente jugaron un papel relevante durante la jornada (un asunto del cual los medios estamos tomando nota).

     

    Entre tanto, para la tarde del viernes 22, se ha convocado un nuevo cacerolazo en Medellín y la propuesta habla del Parque de El Poblado, con la idea de llevar la protesta a otros escenarios. Otro indicio de que Medellín se está moviendo ante el paro. Noticias en desarrollo…

     

     

     

     

  • LA TAREA FUE PREGUNTAR A FONDO. LOS CANDIDATOS RESPONDIERON

    Todos fueron convocados. Pocas veces la elección para regir los destinos de la ciudad ha tenido tantos candidatos, una alianza fue la respuesta al reto y el resultado es la posibilidad de presentarle, una a una, las voces y las respuestas de los candidatos a preguntas clave.

     

     

    Conversemos, entrevistas a profundidad, fue la iniciativa para la que se aliaron los laboratorios de periodismo Contexto (Universidad Pontificia Bolivariana) y sus pares De la Urbe (Universidad de Antioquia) y Bitácora (Universidad Eafit), junto a La Silla Paisa, sección regional de La Silla Vacía. El objetivo de las entrevistas fue conocer, en detalle, qué proponen los candidatos a la Alcaldía de Medellín más allá de los 30 segundos o 1 minuto por pregunta que podíamos escuchar en los debates.

     

    Estudiantes, profesores y periodistas de los tres medios prepararon las tres sesiones en sendos talleres. A lo largo de tres jornadas, los candidatos Gemma Mejía, Juan Carlos Vélez, Víctor Correa, Alfredo Ramos, Daniel Quintero, Jairo Herrán, Beatriz Rave, Santiago Gómez y Juan David Valderrama, explicaron puntos clave de sus planes de gobierno y respondieron preguntas sobre su pasado político, sus campañas y sus propuestas (haga click en cada imagen para ver la charla con cada candidato).

     


    Gemma Mejía, candidata por el partido Colombia Justa Libres

     

    Foto: Contexto. Click en la imagen para ver el video.

     

    Fue la primera en la cita. Es trabajadora social y magíster en educación. Su experiencia como profesional ha estado orientada al trabajo con comunidades vulnerables y también ha servido como consultora en entidades oficiales, dentro de las que se encuentran la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia. El centro de su programa de gobierno para la ciudad está en la familia, su objetivo es “darle a la ciudad la posibilidad de generar familias que le aporten a la ciudad, desde una perspectiva integral para recuperar el modelo original de la familia”. Bajo este objetivo la mayoría de sus propuestas se centran en el fortalecimiento de los centros de familia, el acompañamiento al hogar y la implementación de políticas de gobierno centradas en recuperar los principios y valores de la familia; según la candidata, sin espacio para la exclusión.


    Juan Carlos Vélez Uribe, candidato por el movimiento Medellín Avanza

     

    Foto: Contexto. Click en la imagen para ver el video.

     

    La conversación con el candidato por el movimiento Medellín Avanza, estuvo muy enfocada en el tema de la seguridad en la ciudad. Vélez Uribe, quien también fue candidato a la Alcaldía hace 4 años avalado por el Centro Democrático, explicó su propuesta desde la estrategia “mano firme y mano extendida”; con la que pretende tener mano firme con las estructuras criminales de la ciudad, pero también mano extendida para las oportunidades. Desde su perspectiva, “la seguridad en Medellín va mal”, pues asegura que no ha habido estrategia en la administración de Federico Gutiérrez; fue crítico con su función como alcalde y, a su vez, propuso un cambio de rol de la autoridad. Otro tema importante en la conversación fue la relación que el candidato piensa mantener con Bogotá en caso de quedar elegido; que sería principalmente de financiación. Según Vélez Uribe, Medellín nunca le ha pedido recursos al Gobierno Nacional para las obras de infraestructura, por lo que su propuesta será traer dinero desde la capital, de la cual él asegura que conoce muy bien su funcionamiento. Esta propuesta se basa en su afirmación de que “el Municipio está al tope del endeudamiento”.


    Víctor Correa, candidato por el partido Polo Democrático

    Foto: Contexto. Click en la imagen para ver el video.

     

    Víctor Correa, el candidato a la Alcaldía de Medellín por el Polo Democrático Alternativo, ha participado en la política principalmente como líder estudiantil, activista social y Representante a la Cámara. Durante la entrevista, respondió por la denuncia de acoso sexual que hizo hace casi dos años una mujer que trabajó con él. Según su respuesta, el acoso por su parte nunca sucedió, y el proceso nunca se formalizó ya que la mujer no denunció ante la Fiscalía, por lo que este continúa siendo un tema sin un claro desenlace. En cuanto a sus propuestas, explicó que el tema de seguridad para la ciudad debe orientarse al sometimiento de la justicia por parte de las estructuras criminales, a atacar las rentas criminales y a fortalecer la presencia de la Policía en los barrios. Sin embargo, también hizo énfasis en la parte social, necesaria para la seguridad, a través de las oportunidades y la presencia del Estado en lugares donde quienes cumplen las necesidades de la población son las pandillas. Otros temas importantes en su programa de gobierno son la recuperación de la vocación industrial de Medellín, la ampliación de la jornada única en cuanto a educación y el cómo enfrentar los retos que supone el medio ambiente.


    Alfredo Ramos, candidato por el partido Centro Democrático

    Foto: La Silla Paisa. Click en la imagen para ver el video.

     

    La conversación con Ramos permitió aclarar cuestiones relacionadas con su campaña, cómo la participación de Álvaro Uribe, expresidente y jefe político del partido que lo avala, y de Luis Alfredo Ramos, su padre, exgobernador de Antioquia. Sobre el tema, Ramos insistió en que en su campaña deben relucir sobre todo los liderazgos propios. Por el lado de sus propuestas, resaltó la lucha contra la criminalidad de la administración actual y afirmó que quiere mejorar la sensación de impunidad que hay en la ciudad, el tema de vivienda (mejoramientos, reasentamientos y viviendas de interés social) y el tiempo que tardan las obras; que, según él, se retrasan mucho.


    Daniel Quintero, candidato por el movimiento Independientes

    Foto: De la Urbe. Click en la imagen para ver el video.

     

    En la segunda jornada comenzó el candidato por el movimiento Independientes, quien inició su vida política en el Partido Conservador, más adelante fundó el Partido del Tomate, que realmente fue un movimiento y por el cual no pudo participar en elecciones, por lo que se postuló a la Cámara por Bogotá por el Partido Liberal. Ahora, como candidato a la Alcaldía de Medellín, su propuesta está centrada en la tecnología y la educación en el marco de la Cuarta Revolución Industrial. Daniel aseguró que impulsará una transformación curricular en las instituciones educativas, para que el centro sea la tecnología, ya que, desde su perspectiva “muchas tecnologías van a empezar a reemplazar la fuerza laboral” y las ciudades que no aprovechen la información como activo se van a quedar atrás. La conversación, entre otras cosas, también sirvió para aclarar la situación ocurrida con el periodista que denunció una amenaza por parte de Daniel, quien aseguró que ya todo se aclaró y a su vez se quejó por el “trato diferencial” que ha tenido Telemedellín con su persona.


    Jairo Herrán Vargas, candidato por la alianza Colombia Humana – UP

     

    Foto: De la Urbe. Click en la imagen para ver el video.

     

    Herrán Vargas, fue Personero de la ciudad y prioriza en su programa de gobierno la inversión social. Como candidato de un movimiento “progresista”, la parte central de sus propuestas está enfocada en lo que él denominó “la segunda ciudad”. Según explicó, Medellín tiene dos ciudades: la de los servicios, los bienes, el turismo, etc., y la realidad de los barrios que se encuentran bajo un velo: pobreza, miseria, discriminación y ausencia del Estado. Por eso propone obras de intervención en los barrios populares, pero también asegura que le apostará a grandes proyectos de infraestructura como son los intercambios viales de la 80, el monorriel o tranvía sobre la 80 y puentes que conecten la parte oriental y occidental de la ciudad sobre el Río Medellín. Además, en la conversación, Herrán Vargas también enfatizó en la creación de una comisión de la verdad para la situación de Hidroituango, pero aseguró que apoyará la continuación de la obra.


    Beatriz Rave, candidata por la Alianza Verde- Compromiso Ciudadano

    Foto: captura de pantalla. Click en la imagen para ver el video.

     

    El programa de gobierno de la candidata Beatriz Rave tiene énfasis en el tema de la vivienda; esto fundamentado en su experiencia como gerente de VIVA (Empresa de Vivienda e Infraestructura de Antioquia) y en su conocimiento académico y técnico como Arquitecta Urbanística. Más a profundidad, Beatriz Rave explicó que su propuesta de vivienda no es únicamente en el sentido material; sino que también trabajará por las familias, el hogar, los barrios y las comunidades a través de oportunidades de educación, salud y empleo. Además, propone una ciudad 24/7, “que la ciudad se amplíe como plataforma de servicios y productos”. Y en el tema de la seguridad, planteó crear un Consejo de seguridad de primer nivel, integrado por los secretarios y presidido por ella como alcaldesa, en el que se tenga una agenda, un presupuesto centralizado e indicadores de cada una de las secretarías para garantizar la presencia del Estado en el territorio.


    Santiago Gómez, candidato por el movimiento Seguimos contando con vos

    Foto: De la Urbe. Click en la imagen para ver el video. Para ver la segunda parte, click AQUÍ.

     

    En la última jornada de conversaciones, el candidato aclaró temas importantes que se especulaban sobre su candidatura. Aseguró que no ha ejercido presión a sus contratistas y que todo puede ser una campaña en su contra por parte de Daniel Quintero. Tampoco, según sus palabras, tuvo participación en la solicitud de renuncia que se le hizo a Juan David Valderrama cuando era director del Inder. Además, Santiago Gómez contó que no he tenido ninguna conversación con el candidato Alfredo Ramos para una posible alianza, entre otros asuntos. Por el lado de sus propuestas, el candidato se muestra cómo la continuidad de la administración de Federico Gutiérrez, seguirá invirtiendo en publicidad para mostrar la gestión de la ciudad, aunque piensa hacer un cambio en Telemedellín para que sea más local. También, si llega a ser alcalde, conservará al gerente actual de EPM ya que considera que ha hecho una muy buena gestión.


    Juan David Valderrama, candidato por el movimiento Todos juntos

    Foto: De la Urbe. Click en la imagen para ver el video.

     

    Para el cierre de las entrevistas, la conversación fue con el candidato fue Juan David Valderrama, quien se postuló por el movimiento ciudadano Todos Juntos. En su momento, apoyó con el movimiento Compromiso Ciudadano a “los federicos”: Federico Gutiérrez para alcalde y Federico Restrepo para gobernador de Antioquia; pero en esa ocasión quien terminó siendo candidato a la alcaldía fue Alonso Salazar. Sin embargo, Valderrama mantuvo su apoyo a Federico Gutiérrez y durante la administración actual fue director del Inder. Ahora, como candidato, dentro de sus propuestas quiere enfocarse en los jóvenes, bajar la cifra de homicidios en un 50% o 40%; esto a través de las oportunidades, promoviendo la jornada complementaria con deporte y cultura, y desde grado octavo ofreciendo formación en oficios para evitar que los jóvenes recurran a lo ilegal. En la conversación el candidato aseguró que no se ha identificado con ningún candidato para generar alianzas.

     


    Todos los candidatos fueron invitados a conversar

     

    El entonces candidato Jesús Aníbal Echeverri, previo a la invitación hizo su anuncio de adhesión a la campaña de Alfredo Ramos y por eso fue cancelada la invitación. El candidato Luis Fernando Muñoz presentó excusas por su inasistencia, ocasionada por imprevistos de carácter personal. Los candidatos Luis Guillermo Hoyos y Jorge Orlando Gutiérrez declinaron por problemas de agenda.

     

     

     

  • ¿Se quedó la Asamblea de Antioquia “pensando en grande”?

     

    Encabezan titulares y siempre hacen parte de las discusiones y decisiones políticas que competen a nuestra región, pero ¿la ciudadanía antioqueña sabe qué hace y cuál es la importancia de la Asamblea Departamental?

     

     

    Las asambleas departamentales tienen una gran responsabilidad con los territorios que representan, no solamente porque por allí pasa la aprobación de todo el presupuesto, sino porque también responden a otras actividades necesarias para el desarrollo y la estabilidad de un departamento. El control político también es una labor encomendada a estos estamentos y se vuelve vital a la hora de verificar la gestión de la administración regional.

     

     

    Las asambleas departamentales son corporaciones públicas que cumplen funciones político- administrativas, que se concentran en la gestión de ordenanzas y proposiciones que favorezcan la buena marcha de la región y el control al poder ejecutivo, en aras de la transparencia y la legalidad en el desarrollo de proyectos y el manejo de los recursos.

     

    La Asamblea de Antioquia está compuesta por 26 diputados a cargo de la representación popular y la veeduría en las decisiones de interés y bienestar colectivo, los cuales son elegidos mediante votación popular cada cuatro años, para lo cual son requisitos: ser ciudadano en ejercicio, no haber sido condenado a pena privativa de la libertad y haber residido en el respectivo departamento, durante el año inmediatamente anterior a la fecha de elección.

     

    Los actuales diputados finalizan su periodo el 31 de diciembre de 2019, tras haber asumido el 1 de enero de 2016. Según la ley 617 de 2000, las asambleas sesionarán durante seis meses en forma ordinaria. El día de las elecciones para estos organismos, el sufragante recibe además de este, otros tres tarjetones: uno para alcalde, otro para gobernador y otro para el Concejo. Los votantes inscritos reciben uno más para la elección de ediles de la Junta Administradora Local en su localidad, comuna o zona.

     

     

    La Asamblea en este cuatrienio

     

     

     

    El gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, presentó al inicio de su mandato el Plan de Desarrollo que ha regido el rumbo del departamento durante este cuatrienio. El plan Pensando en grande 2016 – 2019 está conformado por siete líneas estratégicas dirigidas a “superar las condiciones de pobreza y brindar las oportunidades para que las personas construyan las capacidades básicas que les permitan ser agentes activos del desarrollo departamental y mejorar de manera acelerada su calidad de vida”, según lo expresado en el documento.

     

    Las líneas del plan Pensando en grande son: competitividad e infraestructura; ruralidad; equidad social y movilidad; sostenibilidad ambiental; seguridad, justicia y derechos humanos; paz y posconflicto; y finalmente, gobernanza y buen gobierno.

     

    En estos casi cuatro años, algunas líneas del Plan han avanzado más que otras en la Asamblea Departamental, ya sea por su importancia para el desarrollo regional o por la disposición de los diferentes actores implicados en sacarlas adelante.

     

    Al inicio del cuatrienio se habló de un “matrimonio” entre la Asamblea Departamental y la Gobernación de Antioquia, pues Luis Pérez contó con una buena representación política favoravle en esta colectividad. Sin embargo, esto cambió rápidamente por los intereses políticos de parte y parte, los cuales han mantenido una tensión cambiante que se ha evidenciado en el manejo y celeridad de los proyectos presentados. Un ejemplo claro fue el debate en torno a la venta de la EPS Savia salud, propuesta por el Gobernador, en el cual los diputados decidieron votar en contra de esta iniciativa, en abril de 2018.

     

    Si bien se han tenido diferencias por cercanías con unos u otros, Luis Pérez no contó durante su gobierno con una oposición real, pues el único partido político crítico con sus propuestas e iniciativas fue el Polo Democrático que solo tenía un diputado. Precisamente, esta fue la única colectividad que rechazó la elección Sergio Zuluaga como Contralor de Antioquia (hoy procesado por corrupción), según el acta de esa sesión. También han cuestionado algunas propuestas como el interés de enajenar Savia Salud y los retrasos en el proyecto del Ferrocarril de Antioquia, justificados por el Gobernador con la crisis en Hidroituango.

     

    Los puntos que más se han trabajado desde la Asamblea han sido competitividad e infraestructura, equidad social y movilidad y sostenibilidad ambiental. Se ha emitido un gran número de ordenanzas que han permitido la puesta en marcha de muchos de los proyectos. Sin embargo, algunas propuestas claves aún están en veremos, como el Ferrocarril de Antioquia, o en puntos iniciales, como la Universidad Digital, dos bases importantes de estas estrategias.

     

    El Ferrocarril

    El plan de Desarrollo para Antioquia 2016 – 2019 “Antioquia Piensa en Grande”, presentado por el gobernador Luis Pérez Gutiérrez, contiene estrategias y proyectos de suma importancia para el desarrollo del departamento. Uno de ellos es la recuperación del Ferrocarril de Antioquia, una propuesta que caló bien en la Asamblea y, en general, entre todos los Antioqueños porque significa la puesta en marcha de un nuevo plan ferroviario que permita la integración regional y nacional, un flujo de transporte que garantice mayor capacidad de carga y menos tiempos de viaje. Fue por ello que el 29 de junio de 2016 se creó la sociedad Promotora del Ferrocarril de Antioquia, una sociedad de acción simplificada, de capital público en su totalidad, con una participación de la Gobernación de Antioquia con un 28%, Metro de Medellín Limitada con un 24%, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá con un 24% y el IDEA con 24%.

     

    El compromiso y el apoyo de la Asamblea Departamental fueron fundamentales. Por esta razón, por medio de la ordenanza 31 del 6 de diciembre de 2018, se le otorgaron facultades al gobernador para capitalizar la Sociedad, pero la idea de volver a tener el ferrocarril por territorio antioqueño ha sufrido diferentes altibajos en su proyección. Uno de los principales retos que ha tenido la administración departamental es la obtención de los recursos: el primero de octubre del presente año, el Gobernador presentó el proyecto ante el Departamento Nacional de Planeación, para conseguir cerca de 2,5 billones de pesos que permitirían iniciar el tramo número dos del trazado previsto, entre Caldas y Barbosa, que ya se encuentra en estado de factibilidad. Quedan menos de tres meses de gestión y seguramente el tema del nuevo plan ferroviario no avanzará hasta el punto deseado y la financiación mediante la Ley de Metros es una luz ante el rezago del proyecto.

     

    La Universidad Digital

    La apuesta educativa del gobierno de Luís Pérez fue crear la Universidad Digital en Antioquia. Fue así como, por medio de la ordenanza No. 74 de 2017, se creó la Institución Universitaria Digital de Antioquia. Esta institución cuenta con aprobación por parte del Ministerio de Educación mediante la resolución No. 28994 de 2017. Su funcionamiento se dio a partir de marzo de 2018, pero el 17 de octubre de este año fue presentada la sede física que cuenta con unos 8 mil 300 metros cuadrados para su operación y funcionamiento administrativo.

     

    Esta estrategia de educación superior de manera virtual tiene la capacidad de atender personas de los 125 municipios del departamento, cuenta con 200 mil cupos disponibles en seis programas que ya están aprobados por el Ministerio de Educación Nacional; mientras otros once ya se encuentran en este proceso.

     

    En el caso de la competitividad e infraestructura, la Asamblea emitió varias ordenanzas dirigidas a organizar y estimular la minería legal en el departamento. Proyectos como la creación de una Provincia Administrativa y de Planificación (PAP) Minero Agroecológica que comprende los municipios de Yolombó, Yalí, Vegachí, Remedios y Segovia, la implementación del “Sello Social de la minería en Antioquia”, que busca reconocer los títulos mineros más responsables en su labor, la regulación del uso del mercurio en el proceso minero, entre otros, se adelantaron y apoyaron notablemente en la Asamblea, pues se trata de un tema que tiene un lugar especial en el Plan de Desarrollo desde lo normativo, económico, social y ambiental.

     

    Pavimentación de vías rurales

    En la campaña para que en 2015 Luís Pérez se convirtiera en gobernador, el compromiso era pavimentar 1 000 kilómetros de vías terciarias en el departamento. Este propósito fue incluido dentro del Plan de Desarrollo Pensando en grande, aprobado por la Asamblea Departamental.

     

    A la fecha, la meta ya se cumplió. Ya son 1 102 kilómetros los que se cuentan entre las vías que ya están terminadas y las que se encuentran en ejecución. Aunque al principio muchas personas consideraban que esta meta no iba a ser posible de lograr, finalmente los grandes ganadores fueron los habitantes de las comunidades rurales que hoy cuentan con mejores vías de acceso y para comercializar los productos. En total, son 122 los municipios que se vieron beneficiados con esta estrategia.

     

    Proyectos de desarrollo en las regiones

    Entre los proyectos realizados en las diferentes regiones con el apoyo de la Asamblea Departamental se encuentran el Parque Arqueológico Natural “Cerro Tusa”, creado mediante la ordenanza 01 del 6 de mayo de 2019. Con esta acción, la administración departamental pretende incentivar el turismo y reglamentar el cuidado de un lugar que visitan muchas personas por su riqueza arqueológica y arquitectónica.

     

    Esta decisión se dio luego de que en 2018, mediante la ordenanza 52 se institucionalizó el programa “Ecoparque Turístico Los Farallones de La Pintada”, una inversión de casi dos mil millones de pesos, que pretende incentivar el turismo ecológico en el suroeste del departamento.

     

    En la región del Oriente se espera el tren ligero de Rionegro, una estrategia para la movilidad sostenible que pretende movilizar unas 33 mil personas al día y para la cual, al momento de esta publicación, avanzan los procesos licitatorios, en medio de las dudas por los compromisos de vigencias futuras que supone la obra para el presupuesto local.

     

    En el occidente se construye una de las obras más importantes en este momento para Antioquia: el Túnel del Toyo, un gran reto para el departamento y la ingeniería antioqueña, que medirá 9,84 kilómetros y se construye entre los municipios de Giraldo y Cañas Gordas, que lo convertirán en el más largo del país.

     

    En la región del Urabá, el Volcán de Lodo se convirtió en un parque ambiental y ahora pertenece a todos los antioqueños. La transformación en bien público este atractivo turístico, en riesgo por la erosión de las playas aledañas, se dio mediante la ordenanza 11 de marzo 27 de 2019, con la que se busca facilitar la inversión pública en los predios afectados.

     

    Por otra parte, la línea de equidad social y movilidad es la que más componentes incluye, pues comprende a los diferentes actores de la sociedad: adultos mayores, niños, población LGTBI, mujeres, entre otros, y también aspectos como educación, salud, empleo, vivienda… En relación con ello, se han sancionado varias ordenanzas en materia de educación como la política departamental de educación obligatoria para menores de 15 años, el programa “Antioquia libre de analfabetismo”, la iniciativa “Antioquia líder en las Pruebas Saber” y el proyecto “Brújula”, que busca brindar a los jóvenes orientación vocacional en los municipios no certificados, es decir, que no prestan el servicio educativo de forma autónoma. No obstante, aún hay muchos aspectos que no son tratados como los atinentes a la población LGTBI, las personas en situación de discapacidad, la cultura y el patrimonio.

     

    Finalmente, en materia de sostenibilidad ambiental, se han expedido ordenanzas enfocadas en la protección de los ecosistemas, especies y en general, el cuidado del medio ambiente. Entre estas se destacan el reconocimiento a las abejas como insectos de interés ecológico, social y económico, medidas para la protección de los páramos, la adopción de un marco de política ambiental, la protección del oso de anteojos en el Suroeste, la identificación y consolidación de corredores biológicos y la política pública de educación ambiental.

     

    Lo que aún está en deuda

    La línea de paz y posconflicto solo ha logrado en la Asamblea la creación del Consejo Departamental de Paz, “un órgano asesor y consultivo del Gobierno Departamental para todo lo relacionado con el aseguramiento de una Paz Integral y permanente en el Departamento de Antioquia”, según dicta la ordenanza. Sin embargo, el Plan de Desarrollo contempla programas y proyectos inclusivos que garanticen un marco adecuado para el proceso de posconflicto, los cuales aún no han sido presentados o aceptados por esta colectividad.

     

    En materia de gobernanza y buen gobierno, se han aprobado dos proyectos: “Antioquia honesta” que busca promocionar un gobierno transparente con la ciudadanía y cero tolerante con la corrupción y la política pública de atención a la ciudadanía que busca mejorar la confianza de la ciudadanía con los organismos administrativos.

     

    El Plan de Desarrollo también incluye objetivos como la articulación de instituciones y organismos gubernamentales para que sigan las mismas metas, y el fortalecimiento institucional para mejorar la planeación y gestión que se realiza de los recursos públicos, de los cuales aún no se han expedido ordenanzas durante este periodo, a la fecha.

     

    Por lo que se espera de la Asamblea Departamental como rama independiente del poder ejecutivo, ella también constituye un barómetro para detectar nuevos liderazgos y corrientes políticas en lo regional. A juzgar por las discusiones durante el gobierno de Luis Pérez Gutiérrez, el voto de este 27 de octubre define en gran medida qué tanto avanzará el plan que se elija con el voto para la Gobernación.

     

     

     

  • EL VOTO DEL CONCEJO. Un ABC, un balance de gobierno y un análisis a su papel

    Una encuesta de 2018 señala que más de la mitad de los medellinenses no sabe qué es, para qué sirve y cómo funciona el Concejo de la ciudad. Le compartimos unas respuestas básicas para que se informe, junto a las voces de analistas que evalúan la labor del Concejo que, con el alcalde Federico Gutiérrez, termina su periodo de elección. Herramientas para darle importancia al voto por alguno de los aspirantes al poder legislativo local.

     

    El desconocimiento incide en la representatividad de estamentos del poder público como los concejos municipales.

    Foto: Concejo de Medellín.

     

    El Concejo de Medellín es una corporación administrativa de elección popular por periodos de cuatro años y que está conformada por habitantes de Medellín. Los requisitos para ser elegido como integrante de la misma son básicos: se debe ser ciudadano colombiano, haber vivido en la ciudad los últimos seis meses o tres años consecutivos en cualquier otra época y tener una iniciativa social para ayudar a la comunidad.

     

    La función principal de este órgano que representa el poder legislativo en el ámbito local es la evaluación, seguimiento y control a la ejecución del Plan de Desarrollo del alcalde, al aceptar, ajustar o desaprobar y vigilar las iniciativas de su proyecto, mediante la discusión y aprobación de Acuerdos Municipales y al acercar las necesidades de la comunidad a posibles soluciones.

     

    El Plan de Desarrollo es un documento en el cual el alcalde identifica las problemáticas sociales para las cuales propone una solución, todo a partir del Plan de Gobierno con el que el mandatario se inscribió ante la Registraduría Nacional del Estado Civil para participar como candidato a elecciones como las de este 27 de octubre. Así, el Plan de gobierno con que el candidato Federico Gutiérrez se inscribió y fue elegido para ser alcalde de Medellín desde 2016, se convirtió en la base del Plan de Desarrollo que, una vez elegido, el nuevo mandatario sometió a la aprobación del Concejo de la ciudad durante el primer año de gestión y, durante los años siguientes, a su evaluación seguimiento y control. Los avances, procesos y resultados de estas tareas, se compilan en informes anuales de gestión que hacen tanto la Alcaldía de Medellín como el Concejo de la ciudad, los cuales se presentan en audiencias públicas y deben estar a disposición de la ciudadanía.

     

    Medellín cuenta con vos, recuento año a año

     

    El Plan de Desarrollo Medellín cuenta con vos, aprobado para el periodo de gobierno del Alcalde Gutiérrez entre 2016-2019 está compuesto por siete dimensiones a trabajar: Creemos en la confianza ciudadana, Para recuperar la seguridad y convivencia ciudadana, Para trabajar unidos por un nuevo modelo de equidad social, Para ofrecer una educación de calidad y un empleo para vos, Por una movilidad sostenible, Para recuperar El Centro y trabajar por nuestros territorios y Para proteger entre todos el medio ambiente.

     

    La nueva escoba del primer año

    Finalizado 2016 y presentado el primer Informe de Gestión por parte del Concejo, el órgano legislativo declaró que en este primer año “hemos tenido espacio para la concertación, el análisis, la deliberación y el debate. Los 21 Concejales hemos recorrido juntos este camino que no ha sido fácil pero que ha sido en función de un mismo objetivo ´Construir una mejor Medellín´”. Durante este año se realizaron 150 sesiones ordinarias y se radicaron 53 Proyectos de Acuerdo, de los cuales 10 fueron aprobados, 12 sancionados, 3 retirados, 1 acumulado y 27 se encuentran pendientes, en los que se resalta que hubo una participación de más de 4 000 personas de las 16 comunas y los 5 corregimientos de Medellín. Así mismo, se tuvo un espacio para capacitar a los concejales y a sus unidades de apoyo.

     

    De acuerdo con el informe de gestión de la Alcaldía, en 2016 se hizo la inversión más alta de la historia en educación, efecto de lo cual es que Medellín recibió el Premio Unesco Ciudades del Aprendizaje. Según las cifras oficiales, respecto al Plan de Desarrollo, se cumplió en un 94% con lo propuesto para 2016 y metas que estaban pensadas para 2019 tuvieron avances anticipados del 19%.

     

    De otra parte, la Alcaldía de Medellín pasó del puesto 18 al 6 en el ranking de índice de Gobierno Abierto para alcaldías a nivel nacional y calificadoras como Fitch Ratings de Colombia y Moodys destacaron la solidez en las finanzas, en las que se implementó el modelo centralizado de contratación pública, generando un ahorro de $13 900 millones en lo contratado. Condiciones de vida, seguridad integral, educación, equidad, cultura, recreación equidad, movilidad y medio ambiente fueron las mayores apuestas de la Alcaldía durante este año.

     

    Prioridades y desequilibrios en el segundo año

    Durante 2017, el Concejo de Medellín tuvo 155 sesiones. Entre los debates y proyectos más destacados de ese año estuvieron: DigitalMed, para para promover y estimular el uso de dispositivos de las Tics en entidades públicas; SaberEs, una estrategia de estudio para los colegios de Medellín; y análisis en temas de seguridad, partir de la disminución de los hurtos un 11.6% respecto a 2016. Sobre este asunto, en el acta 252, de sesión dirigida por el concejal Simón Molina, están las evidencias de la discusión sobre el aumento de la presencia institucional para recuperar la confianza de los ciudadanos, por lo cual se implementaron 500 cuadrantes más de Policía en el Área Metropolitana, se incorporaron 50 nuevos miembros de la Policía Judicial y 10 investigadores más en la Fiscalía General de la Nación.

     

    Estos progresos en seguridad del segundo año del gobierno de Gutiérrez Zuluaga, contrastan con el silencio en los debates sobre el tema de empleo, otra de las dimensiones del Plan de Desarrollo sobre la cual no hubo decisiones tan concretas y visibles. Según la encuesta Medellín cómo vamos, la tasa de desempleo en Medellín y el área metropolitana durante 2017 fue de 10,8%, 0,1% más que el año anterior; cifras equivalentes a 221 000 desocupados, 7 000 más que en 2016, entre los 2,43 millones que integran la población económicamente activa de la región, según el Dane. Los números señalaban otra tarea prioritaria adicional.

     

    Voces con experiencia en la gestión del Concejo, que fueron consultadas por Contexto, señalan que la ciudad se debate entre quienes ven la movilidad y la seguridad como problemas prioritarios y para quienes las principales necesidades se relacionan con sus necesidades básicas insatisfechas, principalmente en salud, educación y empleo. El reto, según plantean, es unificar esas dos visiones de ciudad.

     

    Tercer año: agenda definida, unidad de cuerpo y apuestas a futuro

    2018 encontró a la ciudad con una agenda claramente definida hacia la gestión de seguridad y la infraestructura asociada a la movilidad sostenible, en relación con la notoria problemática de la calidad del aire en la ciudad. Sobre estos temas, grupos de ciudadanos organizados agitaron el debate público, pero la gestión de gobierno se hizo en medio del histórico problema del desconocimiento ciudadano. En ese año, un estudio promovido por el Concejo de Medellín reveló que más del 50% de la población no sabía para qué era el Concejo, cuáles eran sus funciones y quién podría hacer parte de él.

     

    Julian Machado, politólogo de la Universidad de EAFIT señala que ese es un problema no solo del Concejo, sino de los organismos del Estado; pocas personas saben que cualquiera puede ir a sus sesiones, hacerle seguimiento a cada sesión e incluso hay comisiones accidentales para hacer seguimiento a temas específicos, en las cuales puede haber participación de la ciudadanía, de la sociedad civil organizada. Según el experto, el problema va más hacia la pedagogía y el interés de la comunidad por su territorio.

     

    “Yo creo que este Concejo tiene un problema, y es que el criterio de ser una alternativa, como especie de contrapeso del (poder) Ejecutivo se desvirtúa. Un buen Concejo hace un análisis interno y profundo de las propuestas de la Alcaldía y define si conviene o no y ahí lo veo como contrapeso. Pero a mí me parece que los concejos, en este caso el de Medellín, ven que en la Alcaldía está el poder, entonces suman al poder y eso no es bueno”: declaró Ramón Arturo Maya, decano de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Pontificia Bolivariana.

     

    La relación Concejo – Alcaldía que describe el académico estuvo matizada también por la contingencia del proyecto Hidroituango, como un aspecto más por el cual debía rodearse políticamente a la administración que tuvo como lema y plan Medellín cuenta con vos, con lo cual se terminó de consolidar una agenda, no solo en busca de resultados visibles al cierre del mandato, sino pensando incluso en el futuro político del equipo de gobierno:

     

    Por una parte, el de varios de los principales secretarios de gabinete, entre quienes se destaca el hoy candidato Santiago Gómez, quien cumpliera funciones de jefe del gabinete y a cuya aspiración adhirieron varios de sus antiguos colegas, que resignaron completar su periodo de gestión; a propósito de lo cual hay que considerar que varios de ellos llegaron a sus cargos luego de un segundo movimiento de gabinete, en dependencias como el Inder (de donde proviene el también candidato Juan David Valderrama) y Cultura Ciudadana.

     

    De otra parte, en algunos círculos públicos y privados se ventila la versión de que la gestión del alcalde Gutiérrez Zuluaga en seguridad le ha da credenciales para un posible nombramiento como Ministro de Defensa al término de su mandato.

     

    Sin duda, estas circunstancias inciden en que, como lo observa el profesor Maya Gualdrón haya aspectos como la movilidad, la equidad y el medio ambiente, que no se trabajaron lo suficiente. Dice el académico:

     

    “La dimensión que necesitaba más desarrollo es la que permite resolver el tema de las vías, disminuir el uso de carros particulares y aumentar la utilización del servicio público porque la oferta de ese servicio se tiene que mejorar. Entonces yo creo que todas estas medidas no estuvieron lo suficientemente conectadas para resolver el problema central, que es mejorar la movilidad en Medellín, porque la ciudad, al paso que va, no va a ser viable ni posible que vivamos en ella, pues en 20 años ya será una especie de ciudad museo, si no se mitiga este problema”.

     

    De acuerdo con el informe Medellín Cómo Vamos 2018, la desigualdad y la pobreza aumentaron, pues, aunque el ingreso per cápita creció en 2%, al pasar de $995 928 a $1’015 976, la desigualdad según el índice Gini pasó de 0,46 a 0,47 y la pobreza extrema en Medellín está en 3,6, superando la cifra promedio de 2,7% del Valle de Aburrá.

     

    El Decano de la Escuela de Ciencias Sociales de la UPB señaló además que no se ven políticas fuertes para resolver el problema de la inequidad y, mientras esta problemática exista, seguirá incrementando la violencia, la delincuencia, “el estafar al Estado, el paramilitarismo…Y eso no lo resuelven los fusiles, ni la autoridad, ni más policías ni soldados. Es un compromiso fuerte entre lo político, lo privado y la ciudadanía para resolver el problema de la inequidad en términos de Colombia”.

     

    Las cifras parecen soportar la apreciación del profesor Maya sobre la relación de la inequidad y la violencia, pues en ese contexto de aumento de la desigualdad, la tasa de homicidios, según el mismo informe de Medellín Cómo Vamos, pasó de 23,2% a 25,2%.

     

    La calidad del aire sigue siendo un tema vigente en la agenda. Si bien, de acuerdo con los índices de 2018, las estaciones de monitoreo del Valle de Aburrá tuvieron más días con registros normales, Maya sostiene que faltó mucho en el trabajo por lo ambiental para ir más allá de la mitigación: “Hay que reglamentar mucho más a las empresas privadas y a los vehículos”.

     

     

     

    Un voto de confianza necesita conocimiento

     

    Son numerosos los esfuerzos hechos por el gobierno local para divulgar evidencias de sus gestión en el cuatrienio, incluso en medio de cuestionamiento a las ingentes inversiones en comunicación y publicidad oficial. Naturalmente, hay avances evidentes por los que incluso se ha definido la agenda de debate entre los candidatos a nuevo alcalde: Hidroituango, tranvía o Metroplús para la avenida 80, Parques del Rio, cifras notables de operatividad policial, entre otros.

     

    Pero para las tareas que siguen pendientes, como sostiene Maya, es clave la participación de la ciudadanía en torno a un estamento que debe representar un contrapeso al poder ejecutivo y una muestra de la diversidad de necesidades e intereses de la población como sujeto de derechos y deberes. Rodear a este organismo ayuda a garantizar un buen gobierno, pero se necesita que el escenario sea abierto y atractivo para la ciudadanía:

     

    “Es como las novelas románticas: si es un ‘hueso’ nadie lo va a ver, pero si la novela toca el corazón y la fibra de la gente, la gente va allá. A la gente no la podemos culpar. Si en el Concejo no hay una dinámica suficientemente buena, que la gente sienta que es por ella, la gente va a decir ‘eso no me interesa’. Si en el Concejo las dinámicas fueran de ciudad, para la ciudad, por la ciudad y sobre todo para resolver el problema de la inequidad, seguramente la ciudadanía tendría en el Concejo su mayor aliado y lo apoyaría indiscutiblemente”. Las voces consultadas por Contexto coinciden en afirmar que esa apertura comienza por que el voto de los ciudadanos sea más informado a la hora de elegir su representante en el Concejo, como la primera parte de una tarea que continúa con el seguimiento a la labor del cabildante durante los años de su gestión.

     

  • #Óptico Monos: nuevos tropos sobre nosotros

     

     

    Hace mucho tiempo que el concepto de lo verosímil, entendido como una forma de decir que se impone sobre lo dicho y no como una correspondencia con lo real, dejó de orientar las discusiones críticas sobre las artes. Sin embargo, y tal y como lo esgrimían Metz y otros semiólogos de su generación, subsiste un verosímil cinematográfico que restringe las expresiones estéticas: unas reglas generacionales a las que el autor, inconscientemente o no, se atiene; una reducción de los posibles. A esa autoridad invisible y sistemática es que pareciera escapar Monos, el tercer filme de Alejandro Landes, una bocanada para el cine sobre la guerra en Colombia.

     

    Es necesario matizar esta afirmación: aunque Monos, per se, no funda una narrativa (de hecho son notables sus reminiscencias a algunos clásicos del cine bélico y del cine de explotación, y sus guiños a obras nacionales como Violencia (2015), de Jorge Forero) sí inscribe la historia de la representaciones sobre el conflicto en Colombia en un nuevo lugar. Su propuesta fílmica cataliza todas unas búsquedas estéticas que hasta ahora habían titilado majestuosamente en un cine periférico, configurando un retrato onírico y distópico de la guerra que atraviesa a un espectador con pocas pistas acerca de la ubicación espaciotemporal de la trama o del origen de sus personajes, pero con el referente latente de La Violencia creado a partir de la codificación y las imágenes más significativas de este periodo, imágenes instaladas en la memoria colectiva que aquí se reinterpretan y se resignifican.

     

    El argumento sigue a los Monos, un grupo de ocho jóvenes con una rigurosa y espartana formación militar, que constituyen una célula de cierta organización armada y son responsables de la custodia de una mujer extranjera secuestrada. Un día su líder, un delegado de la organización, les asigna la misión de cuidar una vaca lechera. Una situación accidental, sumada a un intento de fuga, derivará en una confrontación interna entre los miembros de la manada, la disputa por una autonomía y por el poder de la disidencia, cuya ideología política es tan difusa como la de los grupos armados de los años 90 hacia acá.

     

    Lo contrario, cabe anotar, ocurre con la identidad de los Monos: entre más nítida es la obsesión con el poder de uno de sus miembros y más se impone el espíritu tanático del grupo, más se afianzan sus símbolos identitarios y su antropología, estableciendo así, a partir de ese registro mitológico dado por la animalidad de estos jóvenes, una alegoría del contexto sociopolítico del momento en el que se produce la obra, donde el poder siempre encontrará en la cultura la herramienta de cohesión más efectiva. De ahí, en parte, el carácter distópico de Monos: en esa pequeña comunidad se proyectan fabulosamente las infamias de un país.

     

    Ese registro mitológico del argumento se refuerza mediante una potente ambientación sonora cuya intención no es otra que sobrecoger, y una sólida propuesta fotográfica cuyas imágenes plasman toda una diversidad geográfica. Los escenarios por los que transitan los personajes son un reflejo de la complicación de la trama y de la psiquis de sus personajes: de los holgados paisajes del páramo a la densidad nebulosa de la selva, en donde la trama se intensifica, desaparecen casi todas las manifestaciones eróticas u afectivas que corresponden a ese descubrimiento corporal, y los Monos se vuelcan sobre su propia vorágine de autodestrucción.

     

    En esa audacia en el decir, que conlleva implícitamente una posición política, es que residen los atributos de Monos, una coproducción que renueva las anquilosadas representaciones fílmicas del conflicto armado y evidencia, a través de artificios prestados y transmutados, sus zonas grises y sus complejidades.

     

     

  • La Cuarta Revolución para Medellín

    Medellín fue elegida como la primera ciudad latinoamericana sede de uno de los centros para la Cuarta Revolución Industrial. El encargo no solo reconoce capacidades, sino que también plantea grandes retos. ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Qué efectos percibiremos?

     

    El Centro para la Cuarta Revolución Industrial en Medellín, asociado al Foro Económico Mundial, tiene sede en el complejo del centro para la innovación Ruta N. Foto: Ruta N.

     

    El Foro Económico Mundial de 2016 (FEM), asamblea anual en la que se reúnen líderes empresariales, políticos e intelectuales para analizar problemáticas globales, fue el primer escenario donde se habló de una Cuarta Revolución Industrial. La sesión de 2019 tuvo como tema principal la “Globalización 4.0: formando una arquitectura global en la era de la Cuarta Revolución Industrial’’ y fue a propósito que se hizo la designación de Medellín como sede de uno de los centros de investigación y desarrollo que existen también en San Francisco, Tokio, Beijing y Mumbai.

     

    La idea que se gestó en 2016 durante una versión latinoamericana del Foro Económico Mundial, se formalizó mediante el anuncio del presidente Iván Duque en la ciudad de Davos, Suiza, durante el más reciente foro principal.

     

    Se llama revolución a todo cambio brusco o radical en la forma de pensar o hacer. En el ámbito industrial se reconocen tres grandes revoluciones a lo largo de la historia: la primera tuvo como base el vapor, que permitió el paso de una producción manual a una mecánica; la segunda se dio con la creación de la energía eléctrica que llevó a la producción en serie; y la tercera fue la digital, con la cual se comenzó a hablar de automatización.Esta cuarta revolución consiste en la fusión del mundo físico, digital y biológico para la creación de nuevas tecnologías que transformarán la economía, y nuestra forma de vida.

     

    Ruta N, centro de innovación y negocios de la ciudad, ubicado en el sector Carabobo Norte, es el lugar donde comenzará a operar la sede para Medellín, que se anunció junto con otras en Israel, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos y Noruega.

     

    Como centro asociado al Foro Económico Mundial, el costo de afiliación para la ciudad es de un millón de dólares al año, a lo que hay que sumar los gastos anuales de operación, que, según fuentes de Ruta N, rondan un monto similar. El Gobierno Nacional y la Alcaldía de Medellín responden por estos compromisos en partes iguales, según informó la Presidencia de la República, quien también anticipó que se espera una posterior financiación de más aportantes del sector público y privado.

     

    ¿Cuál tecnología?

    Según voceros de Ruta N, el Centro para la Cuarta Revolución Industrial en Medellín se enfocará en la investigación y desarrollo en tres de las nueve líneas estratégicas establecidas por el Foro Económico Mundial: la primera será el internet de las cosas, la conexión digital de objetos cotidianos con la web que recolectan y transmiten información. En la capital antioqueña, esta tecnología se aplicará para reforzar la infraestructura de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), así como en mejoras a la movilidad.

     

    La segunda línea es la inteligencia artificial. La capacidad de las máquinas de hacer cómputos automáticos basados en el reconocimiento de condiciones de la realidad, se usaría en Medellín para rastrear irregularidades como el lavado de activos, reducir el contrabando y mejorar procesos dentro de las entidades.

     

    La tercera línea es la referente al Blockchain o cadena de bloques de datos que permiten el intercambio y transacción en la red; un desarrollo aplicable en archivos de catastro, historias clínicas, rastreo de multas, pasado judicial y servicios de notarías, lo que ayudará en el manejo transparente de datos.

     

    Algunos preparativos

    Expertos y miembros del equipo a cargo del nuevo Centro para la Cuarta Revolución Industrial coinciden en reconocer que para que esa designación tenga efectos concretos, se necesitan cambios institucionales, educativos y en modos de producción que soporten, por ejemplo, la demanda del surgimiento de nuevos empleos.

     

    Alejandro Franco Restrepo, gerente de Ruta N, aseguró que se necesita capacitar para esos empleos a cerca de 19 mil personas en los próximos tres años: “esto implica que debemos seducir a 74 mil jóvenes de la ciudad para que comiencen a educarse en temas relacionados con ciencia, tecnología, matemáticas, entre otras habilidades’’, aseguró.

     

    En línea con esta exigencia, en la ciudad se ofrecen programas afines como: Tecnología en desarrollo de software, Tecnología en sistemas mecatrónicos, Tecnología en telecomunicaciones, Tecnología en sistematización de datos, entre otros, que se pueden encontrar en las instituciones públicas como el ITM, Pascual Bravo, Colegio Mayor de Antioquia, Politécnico Jaime Isaza Cadavid y Tecnológico de Antioquia.

     

    En relación con ello, el gobierno local suscribió un convenio de inserción laboral con 60 empresas de la región, en labores concordantes con las necesidades que plantea la Cuarta Revolución Industrial.

     

    En Davos se hizo el acto formal de designación de Medellín como sede de uno de los centro para la Cuarta Revolución Industrial. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Antecedentes clave

    Este presente es el resultado de diferentes gestiones de gobiernos locales de las que se destacan dos hitos: el primero es el trabajo del comité Universidad Empresa Estado (CUEE) creado en 2003 y encargado de construir agendas de trabajo conjuntas en temas de investigación, desarrollo e innovación, para reforzar las relaciones con los sectores sociales y productivos de la región. El segundo hito es ser la inversión en innovación, ciencia y tecnología en la región: “2,14 % del PIB va a esas actividades, cuando en Colombia el promedio está en 0,7%”, señaló el alcalde de la ciudad Federico Gutiérrez, durante la designación del Centro para la Cuarta Revolución Industrial para Medellín.

     

    Precisamente, de estos hechos se desprenden la apertura del centro Ruta N en 2009, de su proyecto Digital Americas Pipeline Iniciative (Dapi), un centro dedicado a entrenar talento local en automatización robótica e Inteligencia Artificial, de estrategias como Medata, promovida por la Alcaldía de Medellín para la publicación y el trabajo colaborativo con datos abiertos del gobierno local, y STEAM + H, estrategia pedagógica en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y desarrollo humano, para promover la innovación en 58 colegios de la ciudad.

     

    Según el gerente de Ruta N, hay más tareas pendientes: nuevas alianzas entre el sector público, privado y académico; el desarrollo de un marco legal acorde a los retos de la Cuarta Revolución Industrial; aumentar las capacidades para que la sociedad adopte nuevas tecnologías; y que todos estos progresos se proyecten en trabajo colaborativo para la innovación con otros países latinoamericanos.

     

     

  • PATRIMONIOS: DE LO AJENO Y LO PROPIO  #ElCineDesdeJardín (y VII)

    Recuento, reflexión y resumen del Festival de Cine de Jardín (2019) y su tema central.

     

    El patrimonio que acogió las historias y conversaciones sobre el patrimonio. Teatro Municipal Rafael Leonidas Velasquez Rojas. Foto: Simón Moreno, Semillero Óptico Audiovisual.

     

    Jardín es uno de los municipios considerados patrimonio cultural del departamento de Antioquia. Precisamente allí, en medio de monumentos, arquitectura colonial y manifestaciones tradicionales antioqueñas, se desarrolló el Festival de Cine que propuso como tema central el patrimonio desde sus diferentes acepciones: cine y patrimonio maneras de encontrarnos. La muestra central estuvo conformada por doce producciones extranjeras, que llevaron al espectador a revisar otras construcciones culturales, a entenderlas y a conocerlas. De ahí, uno de los aportes más valiosos de la inclusión de largometrajes extranjeros: el encuentro con la identidad y valor cultural de otras latitudes.

     

    La pregunta por el patrimonio es también la reflexión alrededor de la identidad y la memoria. Por esto, acercarse a realizaciones extranjeras, implica un encuentro con la narrativa social, histórica y cultural de otros. Este ejercicio de aproximación permite además, el pensar en lo propio; situarse ante el otro es también mirar hacia adentro. El cine y el patrimonio son, entonces, posibilidades de encuentro.

     

    Sueño en otro idioma (2017), del director Ernesto Contreras, es una ficción mexicana, con un argumento que señala el problema de desaparición de las lenguas nativas indígenas y, aunque el Zikril se haya creado exclusivamente para la película, la preocupación es real. Ahí, se hace evidente la complejidad de conservación del patrimonio inmaterial. Más aún, cuando se trata de las lenguas y conocimientos de los pueblos indígenas, pues ahora hay tendencias de migración urbana que los deja lejos de sus asentamientos al tiempo que se pone en riesgo la conservación de sus tradiciones.

     

    El largometraje muestra el intento de un lingüista por conservar el Zikril, lengua que solo hablan dos hombres, y en esta búsqueda se da cuenta de secretos y odios entre los últimos hablantes. Los planos abiertos y magníficos de la selva virgen de Veracruz llegan al espectador desde el punto de vista del visitante de la comunidad, de modo que hay un mutuo descubrimiento y asombro por el universo de estos aborígenes.

     

    Otros largometrajes que expusieron esta problemática fueron Jinete de ballenas (2002) y Del palenque de San Basilio (2003). El primero, muestra cómo es crecer en la comunidad Maorí, de Nueva Zelanda, y cuestionar sus costumbres. A partir de un relato bajo el género coming of age, se muestra el encuentro entre las generaciones más modernas y antiguas de una comunidad nativa. Del palenque de San Basilio, documental colombiano, revisa el legado cultural de los pueblos africanos en la comunidad palenquera de San Basilio. Estas dos producciones, junto con Sueño en otro idioma, corresponden a la indagación por la desaparición del patrimonio inmaterial.

     

    El museo, como espacio por excelencia de la preservación del patrimonio, también fue tenido en cuenta en la selección con Horas de museo (2012), por ejemplo. Este es un largometraje de ficción que muestra la labor diaria del guardia del Museo de Viena, personaje que comparte con los visitantes sus pensamientos sobre el arte y, sin esperarlo, se encuentra con el amor. En esta película el patrimonio cultural tangible, como lo son la arquitectura de la ciudad y las piezas de arte que se encuentran en el museo, son los ejes de la narrativa. Johann, el guarda, habla en varias ocasiones de su fascinación por la sala que conserva la obra del pintor flamenco Brueguel, al tiempo que observa a los visitantes y se da licencias imaginativas sobre sus vidas. Viena también aparece como el gran escenario contemplativo. Es un museo enorme y habitado.

     

    La película es una pieza sensible y contemplativa, una prolongada reflexión sobre el arte y la humanidad misma ante él. La imagen de los visitantes desnudos al frente de diferentes pinturas, que de modo nada casual también retratan la desnudez, es quizá la elección narrativa con más fuerza estética y simbólica de la realización. Por su parte, Museo (2018), de Alfonso Ruizpalacios, es un largometraje de ficción mexicano que tiene como elemento central la pieza patrimonial expuesta en un museo. El argumento es sobre dos jóvenes ladrones que roban más de cien artefactos mayas y la manera en que deciden el destino de estos. Los hechos se muestran desde un tratamiento audiovisual que mantiene una fotografía bien cuidada y ritmo narrativo sosegado.

     

    En estas dos propuestas, queda adecuadamente esbozado el valor que tienen las piezas materiales de la cultura y su característica principal de patrimonio de la humanidad. Adicionalmente, Las horas de verano (2008) y Las cajas de España (2004), son las películas que complementan la mirada sobre la pieza artística; y cómo ésta contiene la historia y le habla a la humanidad sobre su paso por el mundo.

     

    El cine es, en últimas, la posibilidad de narrar los patrimonios, al tiempo que muchas obras hacen parte del patrimonio de la humanidad. Es una posibilidad de apreciación y encuentro con lo más ajeno y lo más propio. No es exagerado decir que los archivos de Lumière nos pertenecen; esas imágenes son también parte de nuestra memoria personal. A pesar de que algunos largometrajes quedaron por fuera de esta mención, queda retratada la manera en que el criterio de selección del Festival estuvo empeñado en incluir todo tipo de relatos sobre lo patrimonial, que fueron el encuentro con el gran conglomerado de patrimonios de la humanidad misma.

     

     

     

  • Visa USA: Salirse de la realidad para contarla #ElCineDesdeJardín (VII)

     

    Los actores Marcela Agudelo y Diego Álvarez en Visa USA (1986). Cortesía Mubi.

     

    El nuevo Teatro Municipal de Jardín fue el escenario para proyectar uno de los filmes del invitado especial al Festival, Lisandro Duque. Visa Usa (1986) puso la conversación entre el público, por la limpieza de cada toma, por su guion y por el impacto que al público juvenil le producía al contrastarla con la mayoría de las producciones de comedia que se proyectan actualmente en el país. Es una película que, rodada hace más de 20 años, cuenta con una fotografía que retrata la época de los 80, sus calles, su vestuario, su arquitectura; lo que permitió que cada persona en la sala se sumergiera en una historia entretenida que, más allá de contar una historia de amor, hace crítica al anhelado y difícil sueño americano.

     

    Visa Usa cuenta en su reparto con otro personaje invitado al festival: Vicky Hernández, quien actúa como la madre de la protagonista, Patricia, una mujer de élite que se enamora de su profesor de inglés, un joven de origen humilde llamado Adolfo, hijo de un avicultor que lo único que desea es viajar a los Estados Unidos y hacer su vida, mandarle remesas a su familia y cumplir el sueño americano.

     

    Esta historia muestra los contrastes de las clases sociales en Colombia, entre las vidas de Patricia y la cotidianidad de Adolfo. Pero esto no impide que un romance entre ambos sea el hilo conductor, con el rechazo de la familia de Patricia y la tranquilidad de la vida diaria y las costumbres del pueblo vallecaucano donde suceden los hechos.

     

    Dos aspectos se resaltan de la producción: el primero es la limpieza de cada fotograma y la calidez de los planos que produce un aire de familiaridad, pues detrás de cada escena se recorren las calles vallecaucanas y bogotanas, se muestra el contexto de la época a partir de la música, los encuentros sociales, la tecnología y la jerga, lo que hace de esta historia cotidiana una narrativa entretenida, emocionante e inolvidable. En segundo lugar, es un filme que no se aleja de la realidad de muchos jóvenes colombianos que, motivados por la desigualdad, ven como única oportunidad de desarrollo migrar al epicentro del capitalismo. Así, de manera satírica se retrata el deseo de los colombianos de radicarse en otra nación tras los conflictos internos que se viven día a día. Hay que resaltar que esta película fue rodada en una época difícil, con hechos como la toma del Palacio de Justicia, la tragedia de Armero y las incontables formas de violencia por parte de grupos ilegales, de terrorismo y narcotráfico.

     

    Estos dos aspectos se complementan en la cinta de Lisandro Duque que, en el contexto de violencia del país y el afán de sus habitantes por salir de este en búsqueda de nuevas oportunidades, funciona como un respiro al contexto difícil y una burla al sueño americano, para demostrar que, en problemas como estos, una comedia puede ser entretenida y a la vez crítica. El discurso de Visa USA sigue vigente en la sociedad colombiana e invita a repensar qué lo hace válido tras más de tres décadas de presentarse por primera vez.