Autor: c0ms0ci@l_UPB

  • MEDELLÍN, TERCERA CIUDAD CON MÁS CASOS DE MATONEO ESCOLAR

    Según estudio de una organización no gubernamental, después de Barranquilla y Bogotá, Medellín es la tercera ciudad con más casos de matoneo escolar, afirmó la Fundación Amigos Unidos. Psicólogos, organizaciones sociales y escolares y profesionales de las ciencias humanas han expresado su preocupación por el aumento de este fenómeno entre los jóvenes.

     

     

     

    El término matoneo escolar ha tomado fuerza en los últimos años y se utiliza para hacer referencia a las agresiones que se presentan entre los jóvenes, en las instituciones educativas. Esto significa, que el número de casos ha incrementado y además que las personas son más conscientes de que esta es una problemática cada vez más cercana.

     

    La Universidad Cooperativa de Colombia realizó un estudio exploratorio sobre la presencia del bullying en 36 instituciones educativas de educación básica y media de Medellín, que estableció las manifestaciones de este fenómeno teniendo en cuenta la edad, género y grado escolar. El análisis de los resultados mostró que el 37.6% de los 3 373 estudiantes encuestados padeció agresiones en su entorno escolar.

     

    Un caso

    A las 6:45 de la mañana llegaba Laura* al salón de clases de séptimo grado, en el Colegio La Enseñanza en Medellín. Ella era una repitente, así que no conocía mucho a sus compañeras, pero estaba dispuesta a conseguir nuevas amigas. Tenía aproximadamente 15 años y se convirtió en una de las estudiantes más notorias de esa promoción, desde el inicio del año escolar, especialmente por el peinado que usaba. Tenía una cola de caballo amarrada en la parte baja de su cabeza, sujetada con un “chulo” que usualmente era de color negro, con la cantidad suficiente de gomina como para domeñar su pelo muy crespo y rubio. El peinado era motivo de burla y de matoneo de sus compañeras.

     

    A pesar de los apodos, chistes de mal gusto y otras agresiones que recibía, Laura intentaba acercarse a sus nuevas compañeras, pero todo su esfuerzo fue en vano. Pasó todo el año escolar alejada de ellas. Al finalizar el año decidió cambiar de colegio. No le dijo a nadie. Fue al año siguiente cuando la nueva promoción de octavo grado se dio cuenta que Laura faltaba. En su nuevo colegio, con nuevas amigas, Laura terminó bachillerato. No volvió a escuchar esas expresiones que la hacían sentir tan mal, pero la confianza en sí misma estaba destrozada.

     

    Actualmente ella estudia Derecho, está en sexto semestre y siente que todo es muy distinto. Aunque el bullying que recibió en la adolescencia la hirió, le hizo perder seguridad en sí misma y disminuyó su autoestima, también dice que se determinó a ser valiente y afrontar los obstáculos que tenía con determinación.

     

    Botón de muestra

    Esta historia se relaciona con otras que se han vivido en Medellín. La Personería de Medellín, una de las entidades que hace seguimiento al fenómeno en la ciudad, reporta datos que describen un aumento del 50% de casos de matoneo en los colegios desde el año 2013.

     

    En Medellín hay 532 instituciones educativas, de las cuales 217 son instituciones oficiales y 315 son privadas. Para ayudar a organizaciones gubernamentales, como la Personería de Medellín, existen fundaciones que, junto a algunas universidades del país, preocupadas por las cifras de los casos que se presentan por el abuso escolar, realizan investigaciones que incluyen trabajos de campo, encuestas y diferentes estudios, para determinar las poblaciones afectadas por el matoneo escolar. Sin embargo, consolidar los resultados de su trabajo es difícil; no existe un sistema de información que permita dimensionar por completo este fenómeno y que asegure un cumplimiento efectivo de la ley que busca frenarlo.

     

    La Ley 1620, sancionada el 15 de marzo de 2013, exigió a las instituciones educativas del país hacer una revisión extensiva e integral de los Manuales de Convivencia y así determinar la incorporación de nuevas formas para solucionar conflictos de manera pacífica. La Justicia ordenó al Ministerio de Educación la verificación que en todos los establecimientos de educación preescolar, básica y media estén constituidos los comités escolares de convivencia.

     

    Lina Saldarriaga, psicóloga de la Universidad de Concordia en Canadá, aseguró que el matoneo no ha aumentado, sino que se hacen más evidentes los instrumentos para medirlo. Afirmó que siempre se ha vivido la agresión, pero es diferente la forma en que las personas se han acercado a ella con el paso del tiempo.

     

    La Fundación Amigos Unidos es una ONG de carácter científico-educativo, privada, sin ánimo de lucro, que trabaja en la prevención, atención e intervención de la violencia escolar, juvenil contra los niños, adolescentes, jóvenes y la promoción del buen trabajo. Por el crecimiento del número de casos de matoneo escolar, en mayo de 2014, organizó una reunión para debatir la problemática ocasionada por la violencia en las instituciones educativas. Desde entonces, cuando presentó los resultados del estudio “Violencia Escolar: Bullying en Colombia”, ha venido dando cuenta del crecimiento del fenómeno.

     

    Ante esta situación, la Fundación ha fortalecido la Campaña Stop Bullying, que se realiza con el propósito de prevenir e intervenir el fenómeno del maltrato en las escuelas, con el fin de concientizar a los jóvenes de las consecuencias que puede generar el maltrato a los compañeros, maestros e incluso directivos de la comunidad educativa. Esta campaña fue presentada a diferentes instituciones educativas de primaria, básica secundaria y universidades, en el país.

     

    La Fundación Amigos Unidos evidenció las situaciones que más comúnmente motivan el matoneo. Según la Fundación, el 30% de los casos ocurre por elementos asociados a la identidad sexual; el 25% es por elementos raciales; el 20% obedecen a discusiones asociadas a la afición por el fútbol; el 10%, son discriminaciones asociadas a alguna discapacidad; otro 10%, por algún aspecto físico y un 5% por alguna condición diferente a las anteriormente nombradas.

     

    A su turno, la Universidad de los Andes y el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses revelaron en marzo de este año que, según sus investigaciones, uno de cada cinco niños es víctima de matoneo en su colegio o escuela, situación que plantea que todos los actores involucrados en el proceso formativo de los niños, niñas y adolescentes, necesitan herramientas para identificar, contener y acompañar los casos de acoso y violencia. Uno de los recursos que han propuesto frente a la situación es el portal amis.com.co, que ofrece desde material de referencia, hasta una plataforma de denuncia y acompañamiento en línea de los casos reportados, precisamente en la Web, donde también comienzan a ocurrir situaciones de violencia que trascienden el espacio de las aulas.

     

    *El nombre de la fuente fue cambiado, para proteger su integridad.

     

     

  • Caño Cristales: LAS AGUAS DEL REALISMO MÁGICO

    El arcoíris se mudó al río. Se aburrió de la quietud de las nubes y se fue a nadar con los peces, a danzar entre las estrechas cascadas y acariciar las rocas que fluyen con el agua. Decidió atravesar como un lienzo todo un pedazo de Colombia, ese país que tiene cara de realismo mágico y que, desde entonces, en su corazón brota un río de cinco colores. Reportaje gráfico que usted puede complementar con el reportaje incluido en la edición 57 de Contexto y que puede leer AQUÍ.

     

     

     

  • El sentir de un animalista arrepentido

    “No me alcanzará la vida para agradecerle a ‘Terciopelo’ el favor que me hizo”, piensa Álvaro Múnera Builes, ex torero, concejal de Medellín y ahora símbolo de la defensa de los animales, al referirse al toro que le dio un rumbo diferente a su vida, cuando el 19 de noviembre en 1985 le propició una cornada y lo dejó parapléjico. Hoy Múnera, conocido como ‘El Pilarico’ desde su vida taurina defiende con fuertes argumentos la importancia de proteger a los animales.

     

    Lunes, 10 de la mañana. Me dirijo al Concejo de Medellín, con expectativa e intriga, con la curiosidad que se necesita para conocer a alguien como Álvaro Múnera Builes, una persona con alta convicción dentro de su lucha animalista.

     

    El ingreso es sencillo, me abren la puerta de la oficina e inmediatamente se presentan ante mis ojos muchas imágenes de animales, hay gatos, tigres, delfines, perros, elefantes, micos, caballos; también grandes carteles que rechazan la tauromaquia.

     

    Me perdí en ese ambiente, en lo cálida que resultaba ser esa oficina del concejo. Tomé asiento por unos minutos y llegó Álvaro Múnera, en su silla de ruedas y con una gentileza que se percibe fácilmente. Comenzamos la entrevista y parecía que no estábamos solos, nos acompañaban los animales plasmados en las paredes.

     

    La historia de vida de Álvaro Múnera es un símbolo de la causa animalista en Medellín. Foto: Blog Amigos del Toro

     

    A usted lo reconocen como “El Pilarico”, ¿cómo surge este apodo?

    “Desde que yo tenía más o menos 9 años, me mudé con mi familia al barrio La Pilarica, empecé a torear a esa edad y todos mis amigos del barrio iban a verme, para que a ellos los identificaran como mis amigos, empezaron a gritar ‘Pilarico, Pilarico’, y así me quedé”.

     

    ¿Cómo nació su afición por las corridas de toros?

    “Yo heredé la afición taurina de mi padre, para él los toros eran su vida y nos llevaba a mis hermanos y a mí desde los 4 años a todas las corridas, yo crecí con eso, era pan de cada día en mi casa”.

    La historia de vida de Álvaro Múnera es un símbolo de la

    causa animalista en Medellín. Foto: Blog Amigos del Toro

     

     

    Cuénteme de las sensaciones que tuvo al recibir la cornada por parte del toro que lo dejó parapléjico y lo alejó de su vida como torero a los 18 años.

     

    “Cuando el toro me cogió, me partí la quinta vértebra cervical, tuve trauma craneoencefálico y lesión medular completa. Yo sentí un corrientazo frío y el cuerpo se me perdió, no podía ni ver, ni hablar, solo escuchar; incluso pensé que estaba muerto”.

     

    ¿Cuándo y dónde comenzó a cambiar su percepción sobre las corridas de toros?

    “Yo estuve primero en recuperación en España, allí el proceso no avanzaba, a los 4 meses me trasladaron a Miami, mi transformación se da en ese lugar, cuando llego a un país que no concibe que todavía exista un pueblo que se divierta torturando y matando animales. Yo enfrento esos pensamientos cuando, al contarle a las personas lo que me pasó, me miran como si fuera un psicópata, un asesino, un violador…todo influyó para darme cuenta de que el equivocado era yo”.

     

    ¿Tiene algún momento o alguna frase que considere que lo ha marcado para siempre durante su estadía en Miami?

    “Sí. Una vez una compañera del hospital me invitó a comer a su casa con toda su familia; cuando llegamos donde una tía de ella, mi compañera le dijo: ‘Tía, él es Álvaro Múnera, un torero que vino de España y se accidentó, quedó en silla de ruedas por una cornada’. De manera inmediata esa señora se quedó mirándome con unos ojos brillantes e intimidantes y, sin pensarlo dos veces, me dijo: ‘¿Sabe qué? Me alegra mucho que esté en esa silla de ruedas, ojalá nunca se levante de ahí, usted es un bárbaro, cruel, asesino’. Yo no le respondí, pero sí interioricé eso y le di toda a razón, porque así es, hay crímenes que no tienen forma de ser reparados y esos son los que yo he cometido”.

     

    Con la mirada siempre esquiva, tal vez reflejando timidez a pesar de su condición de político, iba respondiendo mis preguntas y dándole un tono muy conversacional al asunto, me hablaba como si me conociera desde hace un buen tiempo.

     

    Entrando en otros aspectos, ¿qué es para usted la política, cómo la concibe?

    “Para mí la política es una fábrica para materializar sueños. Hay gente que trabaja mucho para llegar acá, nosotros llegamos acá para trabajar mucho, a pesar de las críticas”.

     

    Hablando de críticas, a usted los taurinos lo catalogan de “traidor” por unirse a la causa animalista y defenderla en su carrera política, ¿ha tenido que enfrentarse directamente con ellos? ¿Cuál es su pensamiento al respecto?

    “Todo el tiempo. Incluso me han amenazado de muerte, no me han matado porque no le quieren poner un mártir a esta causa. Cuando tomé la decisión de hacer pública mi conversión y mi ‘salida del clóset antitaurino’ (sonríe), los amantes de las corridas me empezaron a ver como su enemigo y como un traidor, pero les doy la razón porque eso fue lo que hice, traicionar la crueldad”.

     

    ¿Cuáles han sido los momentos más difíciles en esta lucha por el bienestar animal?

    “Los debates con los caballistas por la eliminación de las cabalgatas en la Feria de Flores y el proceso de erradicación de los cocheros. Recibimos muchas críticas e insultos”.

     

    Era momento de darle un giro diferente a la conversación, quería conocer otros aspectos de Álvaro Múnera, quería entrar a conocer su carácter, su personalidad y sus gustos.

     

    Cuénteme, ¿cuál es su recuerdo más emocionante?

    “Yo tengo una hija llamada Isabel. La adopté con mi esposa y ahora tiene 12 años, el día en que me la entregaron fue el día más feliz, no tengo cómo describirlo”.

     

    ¿A Isabel, le ha inculcado ese amor por los animales?

    “Sí, ella inclusive se hizo vegetariana desde los 6 años gracias a mi ejemplo”.

     

    ¿Alguna frase que lo identifique?

    “Una de Gandhi: ‘La cultura de un pueblo y su progreso moral deben medirse según el trato que le dan a sus animales’”.

     

    ¿Qué lo hace feliz, aparte de luchar por el bienestar de los animales?

    “Espiritualmente es eso y nada más, para mí lo más grande es la causa animalista; materialmente me gusta y disfruto mucho del fútbol americano, en Estados Unidos me hice fanático enfermo de los Delfines de Miami, gozo bastante con sus partidos, eso es casi que una religión”.

     

    Para finalizar ¿qué significa para Álvaro Múnera esa silla de ruedas?

    “Significa un maestro impresionante porque tú ves el mundo muy distinto, aprendes a valorar, esta silla de ruedas me enseñó a asumir como propio el dolor ajeno y también me bajó del pedestal de orgullo en el que estaba”.

     

    El Concejal Defensor de los Animales, con un poco de angustia, asegura que ni viviendo dos veces puede devolverles a ellos todo el bienestar que les quitó en su época de equivocadas decisiones, continúa con la firme creencia de que es posible un gobierno que los incluya y promueva su protección, continua siendo un animalista que con acciones intenta aminorar su “deuda de vida”.

     

     

     

  • Nuestros Nobel de la Paz

     

    El premio Nobel de la Paz para el Presidente Juan Manuel Santos Calderón es, según la Academia Sueca, un reconocimiento a “sus decididos esfuerzos” por llevar la paz a un país que ha estado sumergido en un conflicto armado desde hace 52 años. Es por eso que son muchas las personas que han trabajado en busca de la paz para Colombia y también muchas las que han sido reconocidas por ello, con la idea de que su trabajo sirva como referencia de ese deseo que la sociedad colombiana ha anhelado por décadas.

     

    Desde hace 17 años se entrega en Colombia el Premio Nacional de Paz. El galardón, que es entregado por la Fescol (Friedrich-Ebert-Stiftung) y apoyado por medios de comunicación como El Espectador y la Revista Semana, se entrega cada año para reconocer los esfuerzos de esos personajes que han optado por el perdón y la reconciliación.

     

    Son diversos los ámbitos del trabajo de quienes han sido reconocidos con el Premio Nacional de Paz. Una de ellas, por ejemplo es Liliana Isaza, directora de la fundación Tiempo de Paz, dice que las Farc generan solo el 17% de la violencia del país. La fundación que dirige se empeña en prestar ayuda social a niños de entre cuatro y doce años, habitantes de las comunas 13 y 8 de Medellín. “Nosotros nos enfocamos en los niños para que sean generadores de paz. Ser una persona de paz es desarrollar valores al servicio de la comunidad. Está en la capacidad del perdón y la reconciliación. Creemos que con todo esto ayudamos los niños para una nueva cultura de paz”. Contexto presenta un recuento de algunos de los ganadores del Premio Nacional de Paz, un esfuerzo que busca hacer visibles las acciones por crear un nuevo país y que merece tener un lugar destacado, hoy que los ojos del mundo acompañan la búsqueda de la paz en Colombia.

     

    Para más información sobre los ganadores del Premio y sus historia, visita la página de la Fescol.

     

     

    Infografía: Miguel Osorio Montoya

     

     

     

     

     

     

  • El fútbol antioqueño como empresa EL MODELO VERDE

    En el fútbol profesional colombiano hay una institución que les sacó una ventaja deportiva y económica a todas las demás. El Club Atlético Nacional, reconocido no solo por la calidad de su juego y nómina si no por el balance institucional que ha sabido adquirir y mantener con el paso del tiempo.

     

    Desde que en 1983 el entonces ministro Rodrigo Lara Bonilla denunciara que varios equipos del fútbol colombiano funcionaban bajo la influencia de capitales de origen ilegal, muchos han puesto en duda la rica historia de triunfos y títulos del club verde antioqueño. Sin embargo, desde que la organización Ardila Lule tomó las riendas del club, las dinámicas de uno de los grupos empresariales más grandes del país se han trasladado a la que hoy es la más notable empresa deportiva de Colombia.

     

     

     

    Un cambio profundo, un voto de confianza

    El verde paisa aspiró a ser un ejemplo de empresa antes de conseguir cualquier beneficio deportivo. Según el diario El Tiempo, el entonces presidente de Postobón, Carlos Alberto Beltrán, afirmaba que el ingreso de empresas privadas al fútbol daba “claridad y mayores oportunidades a los jugadores, sobre todo los de ligas inferiores”. La premisa era que de nada servía la gloria si era efímera, si no estaba acompañada de un buen manejo que le permitiera al club estar por mucho tiempo en la cresta de la ola. Fue allí cuando llegó Juan Carlos de la Cuesta, actual presidente del equipo, quién previamente se desempeñó como auditor financiero en ISA, consultor en la firma Pricewaterhouse Coopers y revisor fiscal en Postobón. En esta última pudo conocer la Organización Ardila Lulle puertas adentro y establecer los contactos que finalmente lo llevarían al club como gerente administrativo y financiero.

     

    De la Cuesta afirma que llegó al equipo con algo en mente: “Crear un modelo de desarrollo deportivo con una misión y una visión que nos permita saber qué es lo que queremos y hacia dónde vamos. Incluyendo buenas prácticas empresariales y sociales”, explica.

     

    Para corroborar que el trabajo del dirigente ha sido tanto exitoso como ordenado, basta con mirar cuales son la misión y la visión del club, y darse cuenta que con la misión se cumple a cabalidad y ¿la visión?

     

    “Para el año 2016 Atlético Nacional será la entidad deportiva colombiana de mayor reconocimiento a nivel nacional e internacional. Queremos entregarle a la afición un espectáculo que colme sus expectativas y le transmita emoción.

    Conformaremos equipos altamente competitivos con una mayoritaria participación de jugadores provenientes de las Divisiones Menores, con los cuales buscaremos ser el equipo colombiano con más títulos, lo cual nos permitirá ser actores permanentes de torneos internacionales”.

     

    Los resultados

    Atlético Nacional ha demostrado que cuenta, por lo menos, con una nómina para el torneo local y otra para las competencias internacionales. Ha vendido por cifras millonarias a jugadores de sus Divisiones Menores, como Davinson Sánchez, Marlos Moreno y Sebastián Pérez. En los torneos continentales pasó de ser actor de reparto a protagonista, es el vigente campeón de la Copa Libertadores, finalista de la copa Suramericana y el primer equipo colombiano en representar a Suramérica en el Mundial de Clubes. La visión se cumplió al pie de la letra y en algunos aspectos, se superó.

     

    “El éxito se basó en tener un plan estratégico que sirvió para guiar todo el trabajo. Tratamos de tener la mayor transparencia posible para atraer a la multitud y construir el mejor fútbol con una selección de buenos jugadores y un personal competente. Este método de trabajo fue la base de todo”, afirma Juan Carlos de la Cuesta, presidente del club.

     

    Atlético Nacional sembró y ahora está recogiendo. Sus triunfos no pueden mirarse solo desde lo deportivo. En lo que está fuera de la competencia, el equipo verde también ha ganado notoriedad; el ejemplo más reciente son los acontecimientos en el marco de la final de la Copa Suramericana, tras el siniestro del avión que transportaba al equipo brasileño Chapecoense, tuvieron a todo el club como protagonista ofreciendo su apoyo para las gestiones tras el accidente, para coorganizar el notable homenaje que hicieron miles de asistentes dentro y fuera del estadio Atanasio Girardot el día del primer partido de la final suramericana, y para solicitar formalmente a la Conmebol el otorgamiento del título a Chapecoense como reconocimiento póstumo.

     

    Desde lo económico, según reportes de la Súper Intendencia de Sociedades, es el club de fútbol colombiano con mayores ingresos, por premios, patrocinio, taquilla y venta de jugadores además es el único equipo del país que aparece entre las 2.000 empresas más grandes.

     

    Un modelo gerencial que se abre paso con triunfos

    Las cosas no fueron siempre fáciles para los dirigentes. Víctor Marulanda, gerente de gestión y desarrollo, asegura que “los primeros años fueron duros en esa labor de mezclar la parte administrativa con la deportiva, se entendía poco o nada el manejo empresarial que queríamos darle a Nacional, incluso se dijo en tono de burla que no se trataba de una fábrica de gaseosas, que el fútbol era un negocio distinto y había que manejarlo como tal. El tiempo puso las cosas en su lugar y terminó dándonos la razón y la aprobación no solo de los hinchas sino de la prensa”.

     

    Otra de las claves del equipo Verde es que, a diferencia de muchos clubes, la plata que ingresa es reinvertida y se ve en qué se están utilizando los recursos. Actualmente cuenta con un predio deportivo ubicado en el municipio de Guarne, el cual está dotado de canchas de fútbol, sala de prensa, gimnasio, consultorio médico, zona húmeda, oficinas, lavandería y camerinos; entre todo ello se destaca el Centro de Alto Rendimiento, un complejo con dotación de punta para la preparación integral y competitiva de los jugadores. Por otra parte, la sede administrativa está en Itagüí, donde además de oficinas hay espacio para un auditorio en el que se realizan charlas y conferencias dirigidas al plantel profesional, juvenil y demás empleados de la institución.

     

    En una entrevista con El Tiempo, Víctor Marulanda contó que “Para todos estos años hay un deseo de que el equipo crezca todos los días como marca; tenemos un trabajo que va en dirección a todo a lo que se aspira. Queremos una mayor infraestructura, que lo estamos logrando; vamos a tener un centro de alto rendimiento de primer nivel y único en Colombia. Estamos mirando el tema de capacitaciones en la parte formativa de nuestros entrenadores; y lógicamente, trabajándole duro a un modelo de juego. Todo esto tiene que ver con el plan estratégico, y estamos buscando que nuestro equipo sea conocido no solo en Suramérica, sino que sea protagonista; y ahora esperamos dar la escala internacional mayúscula, con la participación en el Mundial de Clubes”.

     

    Francisco Sabalza, directivo de la organización Ardila Lule, dice que “el éxito del Verde es que sale a ganar. Instalaciones con tecnología de punta, más la relación con medios e hinchada, un cuerpo médico excelente y un plantel profesional de primer nivel, aseguran buenos resultados que es lo que se está viendo en la actualidad”.

     

    Sin ninguna duda, esta institución es un modelo a seguir para el resto de clubes del país y cada día trabaja para poner más alta la vara, en el futuro próximo se vislumbra un torneo que será visto en todo el mundo y hasta el momento no ha sido ganado por ningún equipo colombiano. Saldrá a jugar con la intención de enfrentar al Real Madrid y con la convicción de que representa la organización deportiva mejor manejada del país y que, siguiendo la senda que lleva, tiene mucho por ganar y nada que perder.

     

     

  • El fútbol antioqueño como empresa “TODOS EN UNO, SOMOS PODEROSOS”

    El Deportivo Independiente Medellín pasó de pelear el descenso y estar sumido en una profunda crisis, a ser el campeón del fútbol colombiano y convertirse en un ejemplo de institución bien manejada y modelo de mercadeo para los demás clubes del país.

     

    El cambio positivo se empezó a evidenciar en 2014, cuando el antioqueño Eduardo Silva Meluk asumió la presidencia del equipo Rojo. El egresado de administración de empresas de Eafit llegó al Poderoso con una estrategia sin precedentes en el fútbol local: vender los ocho encuentros de la Liga colombiana y los seis de la Copa Colombia por el precio de uno, con la intención de fomentar la participación y la asistencia de los hinchas al estadio.

     

    “Llegamos a la conclusión que era lo mismo en plata un solo partido lleno, que los 14 con el promedio que teníamos. Debíamos asegurarnos que más de 40 mil personas se abonaran, en caso de no funcionar le devolvíamos la plata a la gente. Afortunadamente, a la semana siguiente ya teníamos todos los abonos vendidos”, afirmó el presidente.

     

    Con el precio de los abonos la institución no solo garantizó que el Atanasio Girardot mantuviera un alto promedio de espectadores por partido. También aumentaron las ventas por publicidad directa, pues los anuncios de las marcas que pautan en el estadio pasaron a ser vistos por 40 mil personas cada quince días.

     

    En su primer año, la estrategia superó las expectativas. La asistencia de hinchas incrementó de manera considerable. Según el informe de la Confederación Suramericana de Fútbol, el equipo colombiano con mayor promedio de aficionados en los últimos semestres fue el Medellín. Además, llegó a la final del torneo finalización 2014 y apertura 2015 en los que fue subcampeón y alcanzó ingresos superiores a los 20 mil millones de pesos en los primeros doce meses del modelo “Todos en uno”.

     

    “Con el Todos en Uno, el Medellín pasó de no tener tiendas a tener siete. De no tener nada en comunicaciones a tener radio, emisora y revistas. De no clasificar, a ganar, entonces comenzó a pelear en lo deportivo. Corporativamente es una empresa que ha crecido mucho, hasta ser ejemplo de otras del gremio”, aseguró David Ossa, comunicador del Equipo del Pueblo.

     

    Las cifras de asistencia fueron la primera evidencia del crecimiento del DIM como empresa. Foto: WikimediaCommons

     

    Intervención integral

    La estrategia de mercadeo se empezó a definir mucho antes de la presidencia de Meluk. Los encargados del área de comunicaciones identificaron en 2012 que el DIM había perdido los protocolos institucionales debido a malas administraciones. Después de hallar el problema, comenzaron a tener una estructura como departamento de comunicaciones y crearon protocolo para radio, prensa y televisión.

     

    El DIM venía presentando una crisis financiera de seis o siete años atrás y esto se vio reflejado en lo deportivo. El principal problema de la institución era que su economía era desbalanceada: se gastaba más de lo que se ganaba y estaban muy enfocados en los resultados deportivos. La situación se empezó a volver un circulo vicioso: no tenían para comprar buenos jugadores, y como no contaban con una buena plantilla profesional, no podían garantizar muchas cosas, entre ellas los resultados deportivos.

     

    Eventos como el DIM Zone o Hinchas por Siempre, donde asisten más de ocho mil personas, sirven para crear mayor fidelidad de marca. Además, los mayores accionistas de la institución cosideran que se tiene que estar innovando y pensar en el hincha, para que este se pueda acercar al equipo. “Las comunicaciones son un tema que se ha manejado muy bien, creo que pocos equipos a nivel nacional tienen algo tan sólido como nosotros”, expresó Diego Jaramillo, director de mercadeo del Deportivo Independiente Medellín.

     

    El Rojo contaba con molinetes viejos como los de un bus. Luego de una inversión de mil millones de pesos, lograron renovarlos. Hicieron un acuerdo con Tu Boleta para saber quién ingresaba al estadio, a qué hora iba y si lo hacía solo o acompañado. Datos que no tiene ningún otro club en Colombia y muy pocos en Sudamérica según Silva Meluk.

     

    Una marca fuerte

    En la actualidad, el Poderoso es una marca seria y respetada que además lleva el nombre de la ciudad, con todo lo que esto significa. La meta de la compañía es ser sinónimo de excelencia en lo deportivo, administrativo y financiero, convirtiéndose en un orgullo para los antioqueños. No es un paso que se dé de la noche a la mañana pero gracias a la transparencia y buenos manejos se ha ido alcanzando.

     

    El equipo logró salir campeón de la liga colombiana luego de más de seis años de espera. Se encuentra disputando un torneo internacional como es la Copa Suramericana y se ubica en la parte alta de la tabla del fútbol local. Está clasificado a la próxima edición de la Copa Libertadores y cuenta con uno de los planteles más competitivos del país.

     

    En promedio, las ventas de artículos por partido alcanzan los 22 millones de pesos, cuenta con más de 150 productos que son comercializados en los alrededores del estadio, traduciéndose en mayores ingresos para el club. “Esto lo podemos hacer porque tenemos unos inversionistas que su deseo no es enriquecerse con el equipo, sino que la sociedad pueda disfrutar del equipo, que es algo muy distinto”, cuenta Eduardo Silva, presidente del club.

     

    La misión del Deportivo Independiente Medellín es ser una familia feliz unida por la pasión, enfocada al desarrollo deportivo, social y cultural de la ciudad, con proyección nacional e internacional. Una misión que se está cumpliendo al pie de la letra y se espera sirva como ejemplo para otras instituciones deportivas, así el nivel y la competencia en el país será cada vez de mayor calidad.

     

     

     

  • Tu casa es también mi casa

    La siguiente serie fotográfica busca hacer visibles los modos en los que los habitantes de calle amoldan los espacios de la ciudad a la medida de sus necesidades de refugio. Los hogares que existen en rincones impensados de la ciudad tienen historias de seres sin nombre que aún así logran cambiar el imaginario sobre la vida en la calle, donde también existen bienvenidas a casa, invitaciones a pasar a las casas a las vidas. Imágenes de este reportaje gráfico se incluyen en la edición 56 del periódico Contexto, junto a la crónica La rutina de un hombre que dejó las calles, escrita por María Camila Tamayo Tamayo.

     

     

     

  • ¿Qué hay después del VIH?

    Ante situaciones que cambian su vida, una persona pasa por diferentes etapas. Con el VIH, la lucha comienza cuando se recibe la noticia y continúa para vivir no tanto con el virus en contra, sino con los estigmas y la discriminación.

     

    La negación es el primer mecanismo de defensa que una persona crea ante situaciones de duelo. Así es como empieza el proceso de un paciente con VIH, mientras pasan por su mente el futuro, la familia, las relaciones personales… la vida.

     

    Existen otras reacciones emocionales ante la noticia de que se es “VIH positivo”, como la negociación, la ira y la aceptación, pero este no es el único frente en el que la persona debe batallar: el virus de inmunodeficiencia humana también carga con varios estigmas que los pacientes deben afrontar.

     

    “El primero es la señalización de la población. Si es un hombre, que es gay; y si es una mujer, que es trabajadora sexual. Y no es así. Que son una población en riesgo, sí; pero todos en el mundo se pueden contagiar”, afirma Verónica Rodríguez Domínguez, enfermera profesional y coordinadora nacional del Programa de VIH en Vihonco, organización con nueve años de experiencia en la enfermedad.

     

    La discriminación, menciona José Fernando Calle, médico internista experto en el virus, “nace del terror de contagiarse de forma casual. La gente piensa que se les va a transmitir por saludarse, darse la mano, un abrazo o compartir algo de comida” y a esto se le añade la creencia de que “es una enfermedad terminal y siempre mortal”. La verdad es que un paciente que esté contagiado puede tener una expectativa de vida igual que la de una persona que no lo esté, dependiendo de la rigurosidad que tenga con el tratamiento.

     

    Foto: Cristian Cifuentes.

     

    ¿Resultado? El aislamiento, de diferentes tipos, según el mismo Calle recopiló. El primero es el social, que lleva a un desplazamiento; el segundo es laboral, negándoles el ingreso a organizaciones, temiendo a ser despedidos o solicitándoles pruebas de ingreso, acciones que están prohibidas por el Artículo 21 del Decreto 1543 de 1997.

     

    El tercero es de tipo sexual, que es más común en mujeres, y que consiste en un alejamiento físico por parte de la pareja casual o estable. El siguiente tipo es racial o de etnia, debido a que algunas comunidades y grupos consideran el virus como consecuencia de un estilo de vida contrario a lo aceptado. En relación con el último está el religioso, que se genera tanto por acciones y comentarios de otros, “como por el sentimiento de culpa y el maniqueísmo” que se genera tras el contagio.

     

    Luego, Calle menciona la discriminación familiar, que se da por “rechazo de los integrantes. En África -por ejemplo- morían con los ojos y la boca abierta porque nadie quería acercarse a ellos”. También se cuentan casos de discriminación en el entorno médico, por falta de información que se expresa cuando las personas son atendidas de últimas o que se encuentran con algunas excusas para no prestarles servicios de salud.

     

    Luz Helena Jaramillo, odontóloga que durante 25 años ha trabajado con personas con VIH, cuenta que dentro de las razones por las cuales otros colegas no los han recibido son: “no tengo el instrumental especializado”, “no poseo el horario especial”, “el odontólogo no dispone del entrenamiento particular”, lo cual se debe a un desconocimiento por parte del profesional y del personal auxiliar, por eso es que complementa diciendo: “las medidas de seguridad deben ser sagradas para todos los pacientes”.

     

    Sobre el VIH

    Desde 1981, la cifra de infectados ha subido exponencialmente. En la actualidad, hay en el mundo 35 millones de personas con VIH. En Colombia, cuenta Calle, entró por Santa Marta en 1986, y ahora se registran 94 mil contagiados.

     

    Inicialmente se le llamó la “peste rosa” en San Francisco, California, debido a que se creía que era una enfermedad propia de los gais. Luego, la nombraron la enfermedad de las “cuatro H”: homosexuales, haitianos, hemofílicos y heroinómanos –adictos a la heroína–.

     

    Pero en el presente se conoce que “esta enfermedad no tiene ni género, ni edad, ni estrato social, pero es más frecuente entre los 15 y 45 años, teniendo mayor riesgo los desplazados, hombres que tienen relaciones íntimas con hombres, personas privadas de la libertad y trabajadoras sexuales”, comenta el médico experto, quien también aclara que solo se transmite por relaciones sexuales no protegidas; accidente biológico, es decir, al entrar en contacto físico con sangre o agujas infectadas; y por transmisión vertical (de la madre al feto).

     

    Como tratamiento se aplica la terapia HAART: “golpear temprano, fuerte y con un cóctel de medicamentos”, que se crea con una combinación de antirretrovirales recetados dependiendo de factores como la carga viral del paciente, el conteo de linfocitos CD4+ y síntomas clínicos, con el objetivo de no permitir que el virus baje las defensas y se dé paso a las enfermedades oportunistas que complican la salud de los infectados.

     

    “Algo positivo es que es la única enfermedad por virus que tiene 21 medicamentos diferentes”, señala Calle. Sin embargo, según la odontóloga Jaramillo, quien ejerció como tanatóloga en el Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas (CIENI) en México, la marginalidad es el principal problema porque “cuando el paciente recibe el diagnóstico en alguna situación de vulnerabilidad social, educativa o económica, la enfermedad tiene mal pronóstico. La persona no tendrá buena posibilidad de adherencia ni de duelo”.

     

    Sus relaciones: otro pero en el proceso

    Las relaciones personales de quienes viven con el VIH se convierten en un escenario que cambia la percepción que tienen sobre sí mismos.

     

    Uno de los ámbitos en lo que ello ocurre es el de la sexualidad, puesto que se pierde la confianza ante el temor de infectar al otro, aun cuando son conscientes de su constancia con el tratamiento y saben que pueden usar elementos de protección.

     

    Los tratos familiares y las amistades también pueden sufrir una transfiguración que llevan al paciente a cohibirse de contarle a los más cercanos sobre su situación actual, para eso, opina Katherine Jaramillo, psicóloga de pacientes con VIH, “lo primero que deben hacer es aceptarse a ellos mismos y luego pensar en pasar al siguiente paso: contarle a los demás”.

     

    “Ellos sufren más por los estigmas, la discriminación y demás acciones de señalamiento y exclusión que por la enfermedad misma”, a pesar de que “si es adherente (persona que sigue y responde favorablemente al tratamiento), debe cuidarse más de las personas, que nosotros de él”, afirma convencida la enfermera profesional, Rodríguez, y después explica que se debe a que están más expuestos a contraer alguna otra infección por parte de quienes no tienen el virus.

     

    ¿Y la solución?

    La cura para el VIH aún no ha sido descubierta, pero los avances médicos han permitido que la vida de las personas infectadas transcurra con normalidad. Existió un caso que reavivó la esperanza: el del “paciente de Berlín”, quien además sufría de leucemia mieloide aguda. Debido a un tratamiento intensivo y a un trasplante de médula de un donante, con una mutación que impidió que el virus entrara en sus células, se sanó.

     

    Es claro que son pocas las posibilidades de que hechos tan aislados converjan para eliminar el virus. Pero en el caso de los estigmas y la discriminación, las soluciones son más universales, según el médico, la psicóloga y la odontóloga. Citan entre ellas la capacidad de las personas con VIH para enfrentar con “buen humor la realidad”, trazar un proyecto de vida, educarse y acompañar a los demás para que se eduquen sobre el virus, las diferencias con el SIDA y las formas de transmisión. Los especialistas coinciden especialmente en una premisa que debe ser fundamental: “aceptar al otro como es. Con sus circunstancias”, según indicaron.

     

     

  • Reflexiones y debates del periodismo sin ánimo de lucro

    El Festival Gabriel García Márquez de periodismo es desde hace varios años, tres particularmente desde que se lleva a cabo en Medellín, el principal escenario en el que se hacen visibles las más historias, temas y, en general las prácticas periodísticas que más se destacan en el ámbito iberoamericano.

     

    El premio que se entrega como parte de este certamen sirve como barómetro de la actividad periodística iberoamericana. En ese sentido, si algo se puede destacar de la más reciente entrega del conocido como #PremioGabo es la cantidad de periodistas y medios que de manera independiente o bajo formas de organización fuera de los esquemas convencionales de las empresas informativas, se destacaron con trabajos de largo aliento, profundos, que dejaron ver el apoyo de organizaciones no gubernamentales, gestión de proyectos, colectas, entre otros mecanismos de financiación que ponen sobre la mesa preguntas sobre la viabilidad de la actividad periodística, sobre el periodismo como negocio, como un modo de vida, como una actividad lucrativa, en un contexto mundial en el que se señala el peso de las enormes estructuras macroempresariales que incluyen medios de comunicación y nexos con otros negocios (alimentos, infraestructura, transportes, agroindustria, por mencionar algunos ejemplos).

     

    Es por eso que, bajo lo que en la mayoría de veces se presenta como la disyuntiva (para algunos como una utopía, como lo señalan estos estudiantes, entre hacer periodismo con calidad y bajo esquemas sostenibles (como negocio o como modo de vida, una preocupación usual entre los estudiantes de periodismo, como lo plantea esta historieta, en el marco del Festival Gabriel García Márquez de Periodismo realizado en Medellín, el 30 de septiembre se llevó a cabo el conversatorio Periodismo sin ánimo de lucro, en el que participaron los periodistas Joseph Poliszuk, gestor y editor del portal venezolano Armando.info; Mónica González, directora del Centro de Investigación Periodística de Chile; y María Teresa Ronderos, periodista con una amplia trayectoria como editora de medios impresos, fundadora del portal Verdad Abierta y escritora de varios libros entre los que se destaca Guerras Recicladas, una historia del paramilitarismo en Colombia.

     

    Los tres invitados conversaron sobre los modos de llevar a cabo trabajos periodísticos en profundidad bajo criterios de viabilidad desde el punto de vista de la financiación. Sobre la conversación, los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana recogieron algunos puntos de vista, compartieron sus inquietudes y los que para ellos fueron los aspectos más destacados de la charla y de las preguntas que dejó.

     

    La mayoría de los estudiantes asociaron la idea de un periodismo sin ánimo de lucro a la de un ejercicio que prioriza la independencia y racionaliza con ese criterio los recursos que requiere, una noción que comparten incluso personas del común a las cuales consultaron.

     

    Los aportes de los estudiantes se hicieron mediante varios soportes. Este blog del curso Periodismo II incluye reflexiones sobre la importancia de que un ejercicio sin ánimo de lucro también tenga un sustento organizativo sólido. A partir de esa idea, otros estudiantes plantean diferencias entre el periodismo sin ánimo de lucro y el periodismo independiente:

     

     

    En este otro blog hay contenidos que plantean cómo el hecho de que un medio se organice sin fines lucrativos cambia aspectos como su agenda.

     

    La completa relatoría del curso Periodismo III, orientado por la profesora Adriana López Vela plantea que frente a la idea de hacer un periodismo independiente y a la vez sostenible hay todavía muchos elementos por consolidar, sus planteamientos estuvieron sustentados en los aportes de varios periodistas antiqueños y de otras regiones que fueron consultados por los estudiantes, con lo cual también queda planteada otra inquietud que surgió en el conversatorio de septiembre 30: las brechas existentes entre el periodismo de las capitales y de las regiones para avanzar hacia esquemas sostenibles e independientes de trabajo.

     

    Estas posibilidades de avance tienen que ver con la preparación de los periodistas, reflejada entre otros aspectos en la apropiación de herramientas como, por ejemplo, todas aquellas que hacen parte del mundo digital, escenario de las más significativas transformaciones del periodismo en la actualidad (este ensayo plantea una relación entre esas competencias y la independencia del ejercicio periodístico).

     

    El reto, según los invitados al conversatorio y las reflexiones de los estudiantes, toca los perfiles de los periodistas, las agendas de los medios, sus estructuras y esquemas de funcionamiento. Aludiendo a la preparación de los periodistas, otra vertiente de la discusión sobre el periodismo sin ánimo de lucro llama a un retorno a los aspectos fundamentales, a su razón de ser; entre otros, que el periodismo siempre está llamado a ser un ejercicio sin ánimo de lucro.

     

    En complemento a los aportes de los estudiantes, el conversatorio completo puede verse AQUÍ.

     

     

     

  • Una parada para la memoria y la nostalgia eterna

    Hace más de un siglo, para ser precisos en 1874, entre las montañas verdes del departamento de Antioquia, se comenzó a construir toda una obra sobre rieles que, a punta de vapor, pretendió conectar un río, el Magdalena, atravesando el oriente, hasta llegar al centro de una tierra soñada, Medellín. Este hecho no solo fue histórico, fue el símbolo que en esa época le dio vía libre al desarrollo de una tierra pujante, a un mercado del campo lleno de olores exquisitos como el café y a un sin número de historias que en cada estación quedaron guardadas en los carrieles, las locomotoras y los pasillos que tuvieron que cruzar más de un viajero para montar con mucho orgullo en el Ferrocarril de Antioquia.

     

    “Medellín en esa época era una aldea con nombre de ciudad que fue puesto por Juan del Corral, por eso la llegada del tren que le trae materias primas como el carbón, algodón, azúcar, entre otros, le va permitir un desarrollo muy grande de industrialización gracias a las locomotoras”, cuenta Memo Ánjel, comunicador social y doctor en filosofía de la UPB, que esa fue la cura contra la geografía que un hombre como Pedro Justo Berrio, político antioqueño, diagnosticó para la enfermedad de aislamiento que tenía el departamento y Francisco Javier Cisneros, ingeniero cubano, desarrolló para ser de este territorio lo que es hoy en día, pura innovación.

     

    La estación Medellín se conserva como patrimonio arquitectónico de la ciudad. Foto: María Alejandra Querubín

    La estación Medellín se conserva como patrimonio arquitectónico de la ciudad. Foto: María Alejandra Querubín

     

    Las historias que encontraron un punto de encuentro

    Ver la Estación Medellín ahora es ver mitad de un pasado, es inevitable pensar que en los locales y restaurantes que hay hoy en día en su interior, antes lo ocupaban miles de personas que ansiosos esperaban el sonido de un tren sobre rieles, anunciando su llegada y su partida. Entrar y verla por dentro es toparse cara a cara con un diseño al estilo de renacimiento francés que fue traído hasta Colombia por Enrique Olarte, un ingeniero y arquitecto colombiano que se especializó en Inglaterra, que le tomó siete años terminar la construcción de esta edificación la cual inició desde 1907; de un punto de encuentro de culturas y de un rumbeadero en los bares y cafés que la rodearon, siendo el rincón perfecto para cerrar muchos negocios a punta de aguardiente.

     

    Con el paso de los años, fueron llegando cada vez más personas y en la década de los 30 ya se necesitaban nuevas salas de tiquetes de segunda y tercera categoría para atender la demanda y ser, en 1937, la estación que se ve hoy si va y se pasea por el sector de la Alpujarra. Por eso, ese conjunto de paredes que resguardaban todas las bodegas y oficinas en aquella época “se constituyó como el conjunto ferroviario más emblemático y significativo de la empresa Ferrocarril de Antioquia, no solo por su envergadura monumental sino por su condición de estación terminal, base de operaciones ferroviarias en el departamento, y su efecto de implantación como nueva centralidad comercial y de negocios en la ciudad de Medellín”, afirma el arquitecto colombiano con Maestría en Restauración Arquitectónica de la Universidad Politécnica de Madrid, Germán Jaramillo Uribe.

     

    En los andenes de la estación restaurada se conserva una locomotora Baldwin, con el número 25. Foto: Kamilokardona Wikimedia Commons.

    En los andenes de la estación restaurada se conserva una locomotora Baldwin, con el número 25.

    Foto: Kamilokardona Wikimedia Commons.

     

    Edilberto Rúa Herrera, pensionado del Ferrocarril de Antioquia, evoca sus días de trabajo con gran honor como coordinador de salidas de los trenes, comparando la estación con un puerto de marineros, “La que tuviera de esposo o novio un trabajador del Ferrocarril estaba montada, o sea que yo en esa época era un buen partido, pero eso sí, ellos tenían un amor en cada pueblo no puerto y la estación Medellín no era la excepción. Era una estación de mucho movimiento, llegaban las mercancías de todo el país y de aquí ya salían convertidas en productos. La gente esperaba paciente para viajar con sus perros, sus gatos y sus bultos de mercados felices. Era un lugar de encuentro para los novios, los abuelos, lo comerciantes y hasta las familias que los domingos se iban de paseo a bañarse a los ríos de los pueblos y todo esto lo hicieron posible los trenes”, recuerda con nostalgia.

     

    El efecto de esta obra en el sector Guayaquil fue tan grande que apareció la Plaza de Cisneros, pequeños negocios que ofrecían todo tipo de mercancías, y su alrededor se adornó de bares, cafés, y burdeles, siendo la estación un testigo silencioso de las protestas estudiantiles; los encuentros de amores fugaces; las reuniones de políticos y personajes públicos, como el ex presidente Carlos Lleras Restrepo que viajó en tren de lujo diseñado para él; y de las despedidas y bienvenidas que vivió una ciudad como Medellín durante más de 40 años.

     

     

     

    La estación nunca descansaba, sus locomotoras operaban 24/7 para hacer varios tipos de viajes. Uno era el tren mixto, que llevaba tanto carga y mercancía como pasajeros, otro era el ferro una máquina férrea costosa y exclusiva que llevaba a 30 pasajeros en las horas de la tarde, también estaban los trenes comerciales que eran para transportar solo carga o los dos de lujo que iban a Santa Marta y Bogotá, el de Cisneros, que los domingos llevaba pasajeros a tirar río y el tren del borracho que, según cuenta Rúa, viajaba de Medellín hasta la estación Botero y entregaba a las cantinas hombres que después de cuatro horas regresaban en el mismo tren con muchos tragos encima.

     

    Luis Eduardo Ortega, un comerciante de 63 años que montó desde muy joven en el ferrocarril, recuerda que “el tren mixto viajaba de Medellín a Barranca y contaba con dos vagones para llevar la carga y equipaje pesado, cuatro para gente de tercera clase, otro vagón que era un restaurante delicioso, vendían de todo, y ya para atrás había tres vagones especiales de lujo que era donde viajaba la gente de plata”. A esta estación iba gente de todos los estratos, de todas partes de Colombia, comerciantes, trabajadores y turistas que ayudaron a construir la cultura paisa trabajadora y negociante como se conoce hoy en día.

     

    Las industrias que dejó el paso del tren por las montañas

    La Estación permitió que a Medellín llegara todo tipo de mercancía e insumos. “Uno se bajaba, salía de la estación y se encontraba buses de todos los barrios a una cuadra y había un parqueadero para cada bus. Yo buscaba eran los negocios pequeños en la plaza para vender y comprar y luego revender en Cisneros mi pueblo”, recuerda Ortega, por esto Memo dice que “se desarrolla la zona comercial más poderosa que tuvo o tiene la ciudad precisamente por el ferrocarril y donde no hubiera llegado este medio de transporte, eso hubiera sido quién sabe qué barrio”.

     

    Estas vías fueron las que abrieron un camino a las industrias como la del café; la del textil con la gran cantidad de algodón y máquinas de tejer que se traían de otras partes, para que entrara materia prima y salieran telas; otra fue la industria de las gaseosas con el azúcar que venía en los vagones y la panela del nordeste del departamento para crear una empresa como Postobón; y también, los trenes que cargaban piedras sílices para la industria que hoy es llamada Peldar.

     

    La secuela que dejó esta máquina férrea, que a su paso llevaba progreso, fue inundar la ciudad de familias en las que hay muchos abuelos o bisabuelos de otros pueblos y que alimentaron la cultura paisa, ya que de esos pequeños pueblos viajaron trabajadores a las grandes fábricas que se empezaban a crear. Y así, lleno de frutos dejó el ferrocarril a su paso al departamento, desde su creación hasta los años 60 se gozó de la fortuna de un tren que deambulaba de día y de noche por estas tierras.

     

    El fin de los años de gloria

    “Hoy por hoy no queda nada de nuestra hermosa empresa, solo recuerdos”, menciona Rúa. Tras un gran problema financiero, el ferrocarril cede su manejo a la nación en 1961, una situación que poco a poco dejó desaparecer las vías férreas entre los paisajes de las montañas. “El ferrocarril se acabó por malas políticas de administración. La politiquería fue la que daño esto, el ferrocarril tuvo mucho enemigo y los mismos gobiernos de turno nunca se preocuparon por recuperar estas vías”, reafirma Rúa, pues la empresa como tal debía pagar la nómina de trabajadores, sostener la infraestructura, la vía férrea y el mantenimiento de los equipos, mientras que a su lado pasaban por la carretera coches y camiones que pagan peajes y estos se invertían en la ruta.

     

    Memo Ánjel cuenta que después de ser vendido el Ferrocarril de Antioquia a la nación, en la década de los 80 se empezó a caer el tren por corrupción, ya que se aprueban unas ordenanzas de ley de caminos que fueron como veneno para las locomotoras que poco a poco se iban agotando. Por eso, al aparecer los caminos a su lado se asoma el camión y este es el que va a consumir la superproducción de caucho que quedó después del fin de la segunda guerra mundial, siendo las llantas la única solución para invertir todo ese material y desestimular el tren dándole todas las garantías a los camiones.

    Las entradas tapiadas son huellas de todas las épocas de las que este edificio ha sido testigo.

    Las entradas tapiadas son huellas de todas las épocas de las que este edificio ha sido testigo.

    Foto: María Alejandra Querubín.

     

    Patrimonio del progreso antioqueño

    Con su venta se crearon dos empresas el 7 de agosto de 1962, el IDEA, Instituto para el Desarrollo de Antioquia, para tener un banco financiero para el desarrollo del departamento; y las EDA, Empresas Departamentales de Antioquia, que se encuentran en la Estación Medellín y trabajan junto a la gobernación de Luis Pérez, la Fundación de Ferrocarril de Antioquia y la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos para restaurar el ferrocarril que tantas alegrías le dio al departamento y se vuelva a unir el trayecto que recorrieron miles de paisas.

     

    La Estación Medellín es la terminal que, así pase el tiempo, nunca dejará que el Ferrocarril de Antioquia quede en el olvido. Gracias a que esta continúa de pie en la cotidianidad de la ciudad hace que quien visite sus alrededores y vea a la edificación con escala de grises, dos puntas cuadradas, una arquitectura única y sus letras bordeadas alrededor escribiendo un pasado que la cargan de simbolismo, recuerde una época en la que el departamento brillo más fuerte que nunca y que tuvo la oportunidad de volverlo a hacer desde la restauración que hizo la Fundación Ferrocarril de Antioquia de esta edificación, en el año 1985, como su primer proyecto de recuperación integral y material de este tipo de bienes.

     

    “El ferrocarril fue el 100% de la cultura paisa, todas las industrias tenían que ver con el tren y todo lo que tiene Antioquia se lo debe al ferrocarril por el sentido de pertenencia que les dio a todos los antioqueños”, comenta Rúa. Que se haga otra vez el tren es fundamental porque “un tren de 10 vagones son por vagón 70 toneladas, y esto es un equivalente a 20 tractomulas de una vez, eso saca producción por montones y trae materias primas e insumos. Si se llega a poner en marcha el ferrocarril otra vez si tendríamos futuro porque el proceso de industrialización se llama el barco o el tren y el barco no puede entrar a las ciudades, el tren sí”, expresa Memo Ánjel.

     

    Así que solo es dimensionar la carga de valor patrimonial y cultural que trae una locomotora tan pequeña comparada al pasado tan grande que representa, por eso, mientras haya memoria en quienes pagaron lo tiquetes del ferrocarril y esperaron pacientes en la estación para montarse en sus vagones, la nostalgia será eterna porque vivieron una época de oro que rápidamente dejó de brillar.