Categoría: Desde la Raya

  • Lección histórica para el rugby colombiano

     

    Poco a poco se llenaron las tribunas del estadio Cincuentenario en el sector Carabobo Norte de Medellín. El encuentro también se vio por el canal Win Sports. Foto: Alison Martínez-Desde la Raya.

     

    El estadio Cincuentenario de la ciudad de Medellín recibió la primera jornada del Sudamericano 6 Naciones de Rugby, en un encuentro histórico para nuestro rugby. Era la primera vez que la legendaria selección Argentina de ‘Los Pumas’ visitaba suelo colombiano y jugaba contra Tucanes, el seleccionado colombiano. El encuentro finalizó 79-3 a favor de los argentinos.

     

    El comienzo del partido fue favorable para ‘Los Tucanes’, pues demostraron un gran despliegue físico y una gran responsabilidad táctica, lo cual condujo a que sumaran 3 unidades en el principio del encuentro y se pusieran arriba en el marcador. Después de transcurrido un cuarto de hora, ‘Los Pumas’ tomaron confianza y, después de anotar su primer “try” siguieron de largo, pusieron un resultado abultado en el marcador y revalidaron su lugar como súper potencia a nivel de Sudamérica.

     

    Alrededor de 2.500 aficionados asistieron al estadio Cincuentenario para presenciar el encuentro entre ‘Los Tucanes’ y ‘Los Pumas’. Foto: Alison Martínez-Desde la Raya.

     

    No obstante la notoria derrota para el conjunto colombiano, tanto los dirigentes como los jugadores quedaron conformes con el desempeño mostrado en cancha, reconocieron la superioridad de los ‘Pumas’ y expresaron la necesidad de seguir trabajando para lograr mejores resultados en los siguientes encuentros del Sudamericano 6 Naciones y resaltaron que por ello, desde la Federación Colombiana de Rugby trabajan para la creación de la Copa Nacional, un torneo en para clubes de diferentes regiones del país, que les permita adquirir mayor experiencia y competitividad, además de darle mayor visibilidad a internacional al rugby Colombiano.

     

    Andrés Roberto Gómez Castaño, presidente de la Federación Colombiana de Rugby:

     

    El cuadro de ‘Los Pumas’ será local en la segunda fecha y recibirá a la Selección de Chile, por su parte, ‘Los Tucanes’ recibirán el próximo sábado 18 de mayo a la Selección de Paraguay por la segunda fecha del Sudamericano 6 Naciones de Rugby y esperan mejorar su presentación en el torneo. Rodrigo Scarpelli, asesor deportivo de la Federación Colombiana de Rugby, también hizo su análisis del juego:

     

    Por su parte, los aficionados mostraron un gran comportamiento antes y durante el compromiso, disfrutando de la Fan Zone y dando un ejemplo de ‘convivencia’ en familia, además que apoyaron de inicio a fin a la Selección y mostraron un gran respeto y admiración por el conjunto rival.

     

    Los tucanes se estrenan en el torneo de la élite del rugby sudamericano. Foto: Alison Martínez-Desde la Raya.

     

     

  • EN MEDELLÍN CRECEN TODAS LAS FORMAS DE LUCHA

    Las artes marciales mixtas conocidas como MMA que son sus siglas en inglés, son un deporte de combate y contacto que reúne varias técnicas y estilos dentro del mismo enfrentamiento; inicialmente los combates estaban protagonizados por deportistas de distintas disciplinas, un boxeador contra un judoka o un karateca contra un luchador, por ejemplo…

     

    La veladas de combate sirven ahora para que los deportistas se clasifiquen a eventos internacionales .

    Foto: Último Guerrero en Pie.

     

    Este deporte gana cada vez más atención en Colombia y particularmente en Medellín. Sus orígenes fueron a principios del siglo XX en Brasil en la década de 1920 con el Vale Tudo que significa todo se vale y era una modalidad poco regulada, que rozaba la ilegalidad, pues los peleadores se podían valer de cualquier técnica en el momento de la pelea y los enfrentamientos podían ser entre deportistas que dominaban diferentes artes marciales. La práctica se extendió definitivamente en 1960 en Estados Unidos, gracias al Gracie Challenge, un reto en el que los pioneros del Jiu Jitsu brasileño llegaron de ese país para retar a otros practicantes de deportes de contacto a un enfrentamiento para demostrar que su arte marcial era más efectiva en esas circunstancias; posteriormente en 1990, la familia Gracie importó esta modalidad y la convirtió en la marca UFC (Ultimate Fighting Championship), que tuvo en 1993 se realizó el primer evento oficial en Denver, Colorado que tuvo como pelea estelar la de Royce Grace y el boxeador Art Jimmerson.

     

    En la expansión por diferentes países y acumulando más adeptos, llego el turno de Colombia. Las artes marciales ya se practicaban al amparo de entidades oficiales y organizadas muchas de ellas en ligas formalmente constituidas, como sucede con deportes como el Boxeo, Karate, Taekwondo, Kung Fu y Lucha Olímpica. En Medellín, no hace más de doce años que, con la llegada de pioneros en la materia como Will Pulgarín, con su conocimiento en el Jiu Jitsu en grado de cinturón negro, se formó el primer equipo de Artes Marciales Mixtas, conformado por Jaime Agudelo, Wilber Molina, entre otros.

     

    La primera generación de estos peleadores incluye deportistas como Ignacio Márquez, Oter Castaño, Carlos Cardona y Rubén Villa, quienes dirigidos por el profesor Jaime Agudelo empezaron a abrirse paso y a dar a conocer el deporte en pequeños eventos en el Valle de Aburrá. La primera velada de combates en la que ellos estuvieron fue en una discoteca del Barrio Colombia, en la Comuna 14 de Medellín. Iniciar no fue tan fácil, según cuenta el profesor Agudelo: encontrar patrocinio, aprender sobre la adecuada organización de los eventos que se hacían como intermedio de las jornadas en las discotecas y por eso los combates a veces tenían que esperar casi hasta la hora de cierre de los establecimientos.

     

    Por situaciones como esas, los eventos en discotecas no duraron más que uno o dos años, según Jaime Agudelo. El trago y los combates eran una mezcla que debilitaba las barreras del respeto y la tolerancia hacia los deportistas. A mediados del 2011 comenzó el proyecto denominado Ultimo Guerrero en Pie –UGP-, como organización promotora de eventos, con lo cual el deporte mejoró en reconocimiento, condiciones de seguridad y regulación para los peleadores profesionales y aficionados. Curiosamente, desde el primer evento en 2012, el principal apoyo ha sido el de las Hermanas Franciscanas en el Colegio Palermo San José en El Poblado, cuyas instalaciones han servido para realizar entre cuatro y cinco veladas cada año, con creciente apoyo del público. La última ocasión se contaron cerca de 2 000 asistentes al coliseo de ese colegio.

     

    Las siguientes generaciones de peleadores fueron dirigidas y guiadas por aquellos que entraron a la jaula por primera vez en Medellín. Entre las nuevas figuras están Sebastián Piedrahita “Pitbull”, Estefano Santa Cruz, Daniel Holguín, Esteban Rave, Ángelo Ospina, el bogotano John Zarate The problema, entre otros que tienen rutinas de alto rendimiento y demuestran mayor dominio de las disciplinas que conforman las artes marciales mixtas.

     

    También existe un grupo de peleadores colombianos que tiene proyección internacional entre quienes están Sabina Mazo y Alejandra Lara, que se destacan en la organización Bellator MMA en California, y Julio Arce, debutante en la reconocida UFC.

     

    Medellín cuenta con academias privadas, muy completas y aptas para preparar nuevos peleadores como MMA Colombia, conformada por el profesor Jaime Agudelo en el sector la Aguacatala, Submission Clan donde da clases Wilber Molina en Belen, Muay Thai Medellín, donde se formó Sabina Mazo en el sector Las Palmas, entre otros centros de entrenamiento que han creado Oter Castaño enfocado en el Jiu Jitsu brasileño e Ignacio Márquez, enfocado en la Lucha Olímpica y Grecorromana y entidades públicas como la Liga de Boxeo, la Liga de Lucha de Antioquia, entre otras, ubicadas en el sector estadio en Medellín.

     

    Las Artes marciales mixtas despiertan en las personas pasión, alegría, expectativa y en ocasiones, un poco de miedo. Asistir a una velada de peleas es una gran descarga de adrenalina, los asistentes apoyan a los peleadores; la familia, equipo de entrenamiento y los alumnos se unen gritando hasta el final de cada encuentro, esperando la victoria. Lo más notable es que, sin importar el resultado, todos los peleadores gozan de gran respeto y reconocimiento. Aunque en Antioquia y el resto de Colombia sigue faltando más apoyo y una divulgación que desmonte el imaginario violento que prima sobre él, las Artes marciales mixtas continúan, ejemplo de lo cual es el UGP 11, de nuevo, en el Coliseo del Colegio Palermo San José.

     

     

     

     

  • CAMPOAMOR TIENE MUSEO MUNDIALISTA Y UN LÍDER QUE CUMPLE SUEÑOS

    “Mi nombre es servicio, mi apellido es honesto, vivo en el barrio Campoamor y trabajo por la paz del mundo”, así se presenta ante la gente Javier Rodas, un soñador incansable que se dedica al servicio y crecimiento del deporte en su barrio Campoamor, su meta es hacer realidad el sueño de jóvenes deportistas, que todos sean partícipes de eventos deportivos y hacerlos visibles ante la comunidad.

     

    Las dificultades que todo niño soñador y sin suficientes recursos tiene, pueden ser superadas. No tener con qué comer, jugar descalzo con su pelota y sus padres luchando por sostenerlo a él y a sus hermanos no fue impedimento para que Rodas tuviera la iniciativa de lanzarse y apostar todo por el fútbol, deporte que hoy día le ha dado reconocimiento en su barrio y experiencia laboral.

     

    Campoamor su casa

    El barrio Campoamor es conocido por ser una comunidad hecha por obreros, operarios y trabajadores inalcanzables, toda su historia está escrita por familias numerosas caracterizadas por su generosidad, persistencia, amabilidad y lo más importante, la cercanía que todos se tienen.

     

    Rodas no contaba con el apoyo de su padre, pues no le gustaba que sus hijos practicaran fútbol, o mucho menos que lo vieran como un estilo de vida, como la profesión que les daría un hogar y la estabilidad personal. Ante esta problemática, todos sus hermanos lucharon por lo que les gustaba e hicieron realidad el sueño de jugar algún deporte, hasta sus hermanas, limitadas por el machismo de la época en donde una mujer no podía hacer lo mismo que los hombres, lograron jugar diferentes deportes, incluso fútbol.

     

    Más que un trofeo, la meta principal de Javier Rodas es hacer feliz a su comunidad, así como lo es él, brindando ayuda a los más necesitados. FOTO Mariana González Múnera.

     

    Aporte a la niñez

    Su carrera inició en el equipo representativo de su barrio Campoamor, el trayecto por la Pony Fútbol y por diferentes equipo infantiles de Antioquia donde vivió la dura experiencia de que no es fácil salir adelante en el fútbol cuando no se tiene la ayuda suficiente para debutar en un equipo profesional, sin embargo, pudo jugar a sus 17 años en el Envigado Fútbol Club y haciendo parte de equipos como Once Caldas, intermunicipales, equipo Dinastía, equipo de Supía y entrenar con Atlético Nacional.

     

    Tras su paso por diferentes equipos profesionales, surgió la curiosidad por los temas en relación con el cuerpo humano y su anatomía, esto lo llevó a estudiar semiología, anatomía, asistió a seminarios, estudió deportes y realizó diferentes cursos específicos que giran siempre en torno al deporte. “Cuando yo jugaba con el equipo de Envigado, me llamaban para revisar a cualquiera que se caía y yo sin saber nada, pero me causaba mucha curiosidad y por eso empecé a estudiar la anatomía del cuerpo humano y ahora esa es la razón de ser”. Por eso tomó la decisión de liderar un proyecto de apadrinamiento, llamado el Plan abrígame, que busca ayudar a niños soñadores de escasos recursos del departamento de Antioquia.

     

    Esta labor consiste en brindar apoyo a 50 niños de escasos recursos en épocas navideñas por medio de padrinos que regalan juguetería, balones de fútbol, ropa y cobijas. Rodas viene llevando a cabo esta iniciativa hace aproximadamente 10 años y quiere lograr, desde este año, que muchos más niños puedan recibir este tipo de ayuda. Sin embargo, se requieren más de 100 padrinos, los cuales él mismo intenta reunir para aportarle a este proyecto de inclusión y motivación. “La gente se hace fácil al querer motivar a los niños y brindarles un apoyo distinto al que suelen tener en su día a día, en sus familias y en sus sueños deportivos”, expresa Rodas cuando habla de la importancia de tener presente a personas que quieren intervenir y materializar los sueños a estos niños.

     

    La formación deportiva es fundamental para el proceso de crecimiento, Javier Rodas busca darle apoyo intensivo al deporte en su barrio, Campo Amor. FOTO Mariana González Múnera.

     

    Proyecto de alegría

    En Campoamor, Rodas creció como persona y lo hizo ser lo que es ahora, su casa, que es el lugar de atención y servicio, lleva el nombre de este lugar: Centro Terapéutico Campoamor, además, la calle en donde está situada su casa la bautizó con el nombre de “La Cuadra de la alegría”, esto se debe a que él quiere que todos participen en los eventos deportivos que el realiza. A esto se le suma el museo mundialista, que se realizó por segunda vez consecutiva, esta vez con el Mundial Rusia 2018. Rodas expresa que “el museo mundialista tiene una colección de fotos y artículos referentes al barrio y su historia deportiva, y que merece ser conocida porque somos una fuente principal en la historia del fútbol antioqueño”. Otra iniciativa que puso en práctica fueron las diferentes actividades lúdicas que coincidían con las fechas de los partidos de la Selección Colombia.

     

    La Cuadra de la Alegría pasó por un proceso de decoración con los colores y símbolos patrios, aludiendo a la participación de Colombia en el pasado Mundial de Rusia 2018. En la calle está pintada la camiseta de la Selección. “Lo que se pretendió hacer fue que todo el barrio Campoamor se uniera a la fiesta del Mundial, formando parte de la mancha amarilla como muestra de apoyo a nuestra Selección, también, ubiqué una pantalla gigante para ver los partidos, comida y juegos, todo esto hizo parte del proyecto y del museo mundialista”.

     

    El Profe, como es conocido Javier Rodas, hace parte de la dirigencia de la acción comunal de su barrio, y coordina la sección de deportes de este mismo. Los frutos de esta iniciativa se están viendo, pues su dedicación y empeño en hacer las cosas le ha demostrado a la gente que vale la pena pensar en las demás personas, “trabajando por la paz del mundo”, como expresa Rodas, quien simplemente está cumpliendo sus sueños.

     

     

     

  • Un deporte en 3D

    Para ella, el agua es existencia, es pasión, es lo “más profundo de su alma”; gracias a los recuerdos de su infancia y trayectoria, el agua pasó a ser su piel, su complemento, ese que ha marcado notablemente su vida y que a diario le evoca sonrisas y triunfos.

     

    Sale de su vivienda, ubicada en el barrio La Floresta, en la carrera 85 # 46 con 35. ¡Sí! Un apartamento, un segundo piso. Ese que está al lado del “Parque La Floresta”, que para ella, “es de los más bonitos que hay en Medellín”.

     

    Los árboles recrean un buen ambiente y paisaje, en compañía de los niños y demás familias que usan dicho espacio, para “mecatear, caminar o pasar la tarde”. Todo es para ella “un paraíso” que puede deleitar por ese ventanal grande, que permite además dejar entrar los rayos de luz a su hogar.

     

    Pero su vista se torna pesada, al recordar dos personajes que le irrumpen su paz: “una señora que tiene alzhéimer, y grita todo el día; y, un niño malcriado que solo vive peleando con su mamá”.

    El reloj marca las 7:20 cuando abandona aquel cuadrado verde, de un tono pastel que contrasta con el verde pasto de los árboles. Cruza las calles rápidamente y camina hasta llegar a su segunda casa, esa que alberga un sinfín de historias, aventuras, risas, llantos, exigencias y unas que otras rabietas.

     

    15 minutos dura su recorrido. Ese que mientras lo realiza, lleva bajo su mano derecha dos aletas azules, que ella llama “sus nuevos pies”, y dentro de su mochila negra de ‘Adidas’, reposa toda su “vestimenta o traje” para dar inicio a su fiesta.

     

    Como de costumbre, se sienta con sus compañeros en el suelo de una cafetería, ya en proceso de terminar sus servicios y cerrar; allí en un ‘círculo’, antes de iniciar sus rutinas, comparten sus historias del día. Cotilleos, risas, chismes o “les tengo la primicia” se oyen cruzar constantemente entre ellos. Pero su algarabía termina, cuando ven pasar a su entrenador en pantaloneta de baño, que es ya para ellos, la señal de que ha terminado el “recreo” y es hora de comenzar la función, de recrear su otra vida, y sumergirse en su pasión: el agua.

     

    El rugby subacuático femenino de Colombia ha tenido recientes figuraciones notables en lo internacional. Aquí, la selección sub-21, triunfadora en el Campeonato Nórdico Abierto de Rugby Subacuático de 2015.

    Foto: Facebook sub21uwrcolombia.

     

     

    ***

    En compañía de las caricias del viento, una gran luna, y el cantar de uno que otro pájaro, que entre la oscuridad no alcanzaba a identificar, me encontraba allí, justo en frente de la ventana. Aún estaba sola; el agua guardaba la calma, y corría por sí sola. Profunda, azul, profunda. Así era, así la observaba, así me sentía. Ansiosa, por ver tal ‘espectáculo’, con la cámara sobre mis manos, esperaba el momento en que comenzaran a aparecer, como ‘pecezuelos’, todos los jugadores.

     

    ¡Y vaya! Primera cosa sorprendente: la cancha. 5 de ellos, descendían a la par con una lámina dividida en dos; a ambos lados, una cesta rígida. La acomodaron y esta quedó completamente sumergida.

     

    Inmediatamente, solo veía por la ventana, aletas y más aletas. Estaban posicionándose para comenzar el calentamiento. Aquella agua que en un principio solo era calma, se turbó y ahora se movía al compás de las aletas, y pequeñas burbujas salían del snórkel de cada participante. Duró 20 minutos, y como lo explicaba Jorge Franco, entrenador de la Categoría Sub 21, “se habían trabajado apneas, velocidad y resistencia, con diferentes series de ejercicios que nosotros vamos coordinando, dándoles las respectivas salidas, y, finalmente realizar los juegos-partidos”.

    Dos equipos. Dos colores. Azul oscuro o negro y blanco. Así estaban divididos aquella noche cálida de jueves.

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    ¿Y quién era ella? ¿Quién era ese número 28?

     

    Una joven. María Camila Henao Marín. Estudiante de segundo semestre de odontología, amante de la música, soñadora, entusiasta y entregada con su familia.

     

    Su historia comenzó aquel 21 de septiembre de 2006, a los 10 años. Pequeña e ingenua, esta chica había iniciado uno de sus grandes anhelos: pertenecer a un grupo de Nado Sincronizado, aquel que ya no era un simple deporte, sino que se había convertido en su más grande pasión.

     

    Día a día, esta joven con su fuerte entrenamiento y dedicación incrementaba su nivel, a tal punto de ser partícipe en grandes competencias, dentro y fuera del país (Bogotá, Cali, Pereira, Perú…), realizando “Solos”, “Equipos” y “Dúos”, de los cuales siempre resultaba triunfante.

     

    Cada oportunidad de crecer la llenaba de gozo y plenitud, pues el esfuerzo que este requería era desmedido; sus entrenamientos diarios sobrepasaban las 6 horas y las rutinas eran complejas. Pese a esto, aquel 20 de marzo de 2012, se vio en la ardua situación de abandonar su sueño, pues las múltiples responsabilidades y cargas estudiantiles, impedían su entrenamiento.

     

    Una en frente de la otra. Ella, siempre con su perspicaz sonrisa, y su mirada profunda. Yo, observando cada detalle y peculiaridad de esta ‘jovencita de 19 años’, que una vida particular tenía. Mientras disfrutábamos de un helado, comenzamos a interactuar y platicar sobre su historia. ¡Sí! sobre su vida, aquella que nunca había planteado mirar, desde afuera. Esa que ahora yo, estaba retratando.

     

    -¿Cuál es el papel qué desempeñas dentro del equipo?- pregunto, observando la pulsera de plata que lleva puesta, y que tiene como dije un delfín.

    -Yo soy portera. Desde que entré mi entrenador me perfiló a eso. No creía que fuera capaz, por mi tamaño y mi peso, pero hasta hora me he desempeñado muy bien.

    -¿Y por tu experiencia, cuál consideras es la principal fortaleza, o cuál debe ser el perfil de una portera?

    -¡Eh…! Bueno… La portera tiene que ser un poco agresiva- deja soltar una pequeña sonrisa, y continúa- la verdad eso a mí, me ha costado bastante, y me ha costado varios regaños, porque eso no hace parte de mi personalidad en la vida cotidiana. Como el deporte es de contacto, tú literalmente le tienes que dar ‘pata’, a todo el que veas que se acerca. Es una actitud más brusca, determinante, fuerte, y de mucha agilidad para girar en el arco.

    -¿Y por qué Rugby Subacuático, y no otro deporte?

    Mira sus manos, mira a su alrededor, y por variar, deja escapar una sonrisa. Piensa durante un par de segundos, y una vez aclaradas sus ideas, dice

    -Cuando estaba en Nado sincronizado, y decidí salirme, me quedé medio año sin hacer nada, intentando buscando otro deporte, porque eso lo tenía muy claro, yo quería seguir con mi disciplina deportiva, pero nada me llamaba la atención. Y decía ‘yo no me puedo quedar sin agua’, pero pensaba: ¿Clavados? No, ya estoy muy grande para eso; Polo, no me llamaba la atención, y rugby al verlo tan diferente, me llamó demasiado la atención. Era algo que yo ni siquiera conocía, y tenía dos conocidos en el deporte que me ayudaron a comenzar, por medio de unos semilleros. Vi que me estaba gustando mucho…

    La interrumpo, y lanzo una pregunta de inmediato

    -¿Pero… no es un cambio bastante fuerte? ¿De nado a rugby?

    -Totalmente. A medida que estaba más inmersa en el deporte, comenzaron a salirme morados en todo el cuerpo, ya la delicadeza del nado sincronizado y toda la parte artística se iba perdiendo. Pero ahí me quedé, seguí intentándolo, hasta llegar al grupo élite, y se ha convertido en una adicción, porque todos los días uno quiere aprender algo nuevo, quiere que lo corrijan, que el entrenador diga ‘muy bien’ o ‘muy mal’, pero que a fin de cuentas, lo importante es seguir intentándolo.

    -¿Y cómo fue ese medio año sin estar en tu pasión, en tu medio, tu columna vertebral si así le podemos llamar? ¿Sentías que te faltaba algo?

    -Era muy duro, porque como te digo, desde pequeña siempre he tenido esa disciplina. Ese medio año sin hacer nada, yo iba a estudiar, llegaba a casa y ya el tiempo no me rendía en absoluto. Las tareas que hacía en dos horas, ya me demoraba todo el día…Cambia mucho la vida.

     

    ***

    Este deporte, como lo confirmaba el entrenador, Jorge Franco, “es el único que se juega en las tres dimensiones: largo, ancho y alto”. Estando allí de nuevo, comprendía mejor la dinámica y los rolesde todos estos jóvenes; ya reconocía quién era quién, porteros, guardas, delanteros… Yo podía sentir e imaginar, los roces de las aletas y el agarre con las manos, esa opción que se tenía de quitar el balón, lo hacía un poco brusco. Tanto mujeres como hombres, se encontraban en el terreno de juego. Iban y venían como tiburones en busca de su presa, que era entonces esa pelota color marrón, rellena de solución salina.

     

    Un juego que no solo requiere de entrenamiento bajo el agua, sino también físico. Un entrenamiento de pesas, en el que se trabaja la potencia, la fuerza de los hombros, brazos, piernas y espalda.

     

    “Acá te dicen que no te van a poner bonito, que te van a poner mejor- dice esta joven, mientras juega con sus dedos, y un anillo de gema negra, que desliza suavemente, y vuelve a ubicar en su sitio. Lo ideal sería las 5 veces a la semana, durante una hora. Yo lo he estado haciendo 3 y 4 veces a la semana, pero tengo días en que por el estudio, no puedo hacerlo, entonces vengo un sábado y trato de compensarlo”.

     

    Para el número 28 del equipo, el agua ha sido su vida, su medio de escape, de descanso. Para ella, su deporte, y más que eso, su pasión, es una forma de salir de todo lo cotidiano, de lo que le rodea, de tal vez, alguna preocupación o problema que tenga. Cuando desciende al agua, siente que está en otro mundo, su mundo, en el que se siente en paz, y guarda todo, en lo profundo de su alma.

     

     

     

  • TENIS DESDE EL EXILIO

    Sin haber nacido aún, Valentina González tenía a pocos centímetros las pelotas de tenis que la iban a rodear el resto de su vida. Sus padres, ambos con experiencia en los deportes, se ocuparon de que ella interactuara lo más pronto posible con el tenis. Por eso su madre lanzaba con cuidado algunas pelotas a su vientre, como simulando una jugada en la que el abdomen funcionaba como raqueta. Y allí estaba Valentina, incorporando la presencia de ese objeto externo que lucía tan extraño, pero que poco a poco se iba a integrar como parte de ella, a pesar de los obstáculos que se van haciendo más grandes con el tiempo, en lo que parece para ella una estrategia sutil pero efectiva: que año a año el apoyo del gobierno a la actividad deportiva disminuya sin pausa.

     

    Valentina González logró hacer una trayectoria destacada en torneos nacionales e internacionales como representante de Colombia. Foto: Lucía Mora.

     

    Desde los 7 años, Valentina comenzó a hacer parte de la Liga Antioqueña de Tenis de Campo en la que obtuvo las primeras bases que le permitirían ir avanzando en el deporte. A medida de que iba adquiriendo mayor nivel, las invitaciones a torneos empezaron a surgir y desde ahí todo se supo: ante los gastos para asistir, sus padres tendrían que encargarse de una enorme parte y la Liga aportaba el dinero que le fuera posible y que salía de las ganancias de las clases ofrecidas por el organismo. En esta lista de apoyo, el gobierno decidió no anotar su nombre.

    Así fue hasta que en el 2012 comenzó a recibir patrocinio de las Empresas Públicas de Medellín. Para los torneos, tanto dentro como fuera del país, ya no era entonces un inconveniente el dinero. Sus padres pudieron darse un respiro al no tener que pagar tantos gastos como antes, pero su dicha no duró más de un año porque luego de esto la empresa decidió trasladar el apoyo de los tenistas a los ciclistas, argumentando que estos tenían un mayor auge en ese momento y por ende necesitaban más ayudas.

    Sin más apoyo que el de la Liga de Tenis, Valentina continúo siendo una deportista de alto rendimiento, representando a un país que se olvidó de ella en torneos tan importantes como el mundial de tenis en República Checa, las giras Cosat por Suramérica y torneos en Estados Unidos, además de los que se presentaran al interior del país, todo con el dinero que sus padres luchaban por conseguir, ya que, a diferencia de lo que podría ocurrir en las con otros deportistas que integran la Liga, las inversiones en la actividad deportiva implicaban restricciones en los gastos al interior del hogar.

    Una nueva chispa encendió la esperanza cuando en 2015 Indeportes Antioquia decidió brindarle un patrocinio por su buen desempeño en el tenis. Sin embargo, fueron solo 365 días en los que pudo gozar de este apoyo, porque luego de este tiempo volvió a quedar sin otra ayuda más que la que le podía dar la Liga. Indeportes solo podría volverla a patrocinar si lograba una medalla olímpica de oro, algo que Valentina menciona que es bastante difícil de conseguir y además se cuestiona: “¿Cómo quieren que uno progrese si no lo apoyan? Todos los deportistas no tienen los mismos recursos económicos para salir adelante por sí mismos”.

    Este segundo golpe hizo que esta deportista, con más de 250 trofeos y aproximadamente 350 medallas, pensara que lo mejor era abandonar la idea de llegar a ser profesional en tenis, pues no contar con una ayuda que pudiera hacer visible su talento la hizo pensar que este no era su destino, o al menos no en este país.

    Se planteó entonces una meta: conseguir una beca para estudiar y practicar tenis, con la condición de que fuera en un país diferente a Colombia, donde pudiera prosperar y recibir apoyo. Así fue como logró obtener una beca en una universidad de Estados Unidos para financiar tanto sus estudios de Bioquímica como los torneos de tenis. Sabía que tomar esta decisión implicaba alejarse de su familia, amistades y empezar una vida nueva; sin embargo, la poca ayuda que le fue brindada en su país de origen no le dejó otra opción que buscar oportunidades en un lugar diferente, y le sorprende el hecho de que sea el gobierno de otro país el que le esté ayudando en la consecución de sus metas y no aquel al cual representó incansablemente con el sudor en la frente.

    No todos tienen la posibilidad de migrar a otros países y deben buscar la forma de avanzar en Colombia con su deporte. “Los deportistas en Colombia son muy talentosos y muy buenos, pero hasta los mismos deportistas olímpicos cuentan que fue muy difícil llegar hasta allá sin patrocinios”, cuenta Valentina, a quien le decepciona el hecho de que para el próximo año se hubiera anunciado una reducción de un 62,3% del presupuesto nacional para la recreación y el deporte, si ya era difícil conseguir un patrocinio cuando el gobierno destinaba 587 000 millones, ahora será más complejo si el total para los deportistas fuera de 221 000 millones.