El suicidio en personas jóvenes es un fenómeno que aumenta significativamente en Medellín desde 2014 y la tendencia se mantiene. Más allá del llamado que hacen las cifras, este trabajo ilustra cómo cada caso no se trata solo de las vicisitudes de alguien en particular. Detrás se encuentran, además, las familias y la sociedad que rodea a cada persona.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo V, bajo la orientación del profesor Gabriel Jaime Lotero.
¿Cuál es el papel de los jóvenes en el problema de contaminación ambiental en Medellín? Este especial multimedia presenta datos y antecedentes que presentan este problema desde una perspectiva juvenil, en complemento a un recorrido por acciones desde este grupo de la población ante los problemas medioambientales más notorios de nuestra ciudad.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Lotero.
Mediante testimonios que narran experiencias personales, que desde miradas profesionales ilustran las caudas y efectos de los trastornos alimenticios, este trabajo se propone como herramienta para afrontar este fenómeno, que no solo es más cercano de lo que se cree, sino que exige prestar atención al funcionamiento de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras conductas sociales, como fuentes de solución.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo V, bajo la orientación del profesor Gabriel Jaime Lotero.
Justicia menstrual y educación sexual son dos cuestiones prioritarias en la agenda para una sociedad que tiene la urgencia de garantizar el ejercicio pleno de todos sus derechos a las mujeres. Estos asuntos son visibles gracias a la movilización en torno a ellos que ha cobrado fuerza recientemente y este especial multimedia ahonda en las explicaciones sobre la relación de estos asuntos y de los activismos que reivindican su importancia, con fenómenos estructurales que la sociedad toda debe afrontar.
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Trabajo realizado para el curso Periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Jaime Lotero.
Antioquia Trans, uno de los colectivos que defienden los derechos de las personas LGBTI+ en el departamento, las ha acompañado durante el confinamiento.
Históricamente, la población trans ha sido víctima de discriminación y exclusión dentro de la sociedad, pues las personas que hacen parte de ella han cambiado el orden del paradigma planteado respecto al género y la sexualidad. Ante esto ha habido respuestas agresivas desde el orden social establecido. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en América hay cuatro países con las cifras más altas de homicidios de personas transgénero y transexuales. Colombia hace parte de la lista.
<<La obra de Jorge Zlonso Zapata, dedicada a retratar la cotidianidad del Centro, ha sido expuesta en Divas Art Gallery.
A pesar de la visibilidad que ha adquirido esta población en el país, el Gobierno Nacional aún no cuenta con las garantías necesarias para atender los casos especiales de estas personas. Cosa que ha quedado en evidencia gracias a las medidas de aislamiento social que se decretaron por la propagación del COVID-19, porque la ha incrementado vulnerabilidad de muchas personas LGBTI+, en especial de las mujeres trans. La gran mayoría de ellas trabaja en el sector de belleza y cosméticos, o se dedican al trabajo sexual para obtener el sustento económico del diario vivir.
Ahora bien, en Medellín hay un lugar en la comuna 10, La Candelaria, llamado Barbacoas. Esta es una calle antigua del centro de la ciudad y es conocida por ser un punto focal del trabajo sexual de mujeres trans, pues la mayor parte de ellas habita y trabaja en el sector. “Muchas de ellas están acostumbradas a estar en la calle, son nómadas: si no están en el centro de la ciudad, están en San Diego; si no, están en la autopista; si no, están en otro municipio u otra ciudad. Siempre están en movimiento”, afirmó Miguel Gallardo, fundador del Bar/Galería Divas que está ubicado en la zona.
Ellas están todo el tiempo en la intemperie, uno de los factores de riesgo que las hace más vulnerables. Además viven del día a día. Muy pocas cuentan con una casa propia, viven en habitaciones de inquilinatos o de hoteles que a la vez cumplen con el papel de lugares de trabajo. Desde que comenzó el confinamiento se han visto obligadas a no salir a las calles para no exponerse al virus o a una sanción. Muchas que no cuentan con otra fuente de ingresos distinta a la prostitución, siguen saliendo para atender a los pocos clientes que llegan a la zona. Los más fieles a ellas son los taxistas, pero ahora atienden a vecinos y trabajadores del mismo sector.
La Ley Rosa Elvira Cely
El 6 de julio del 2015, el expresidente Juan Manuel Santos expidió esta la ley con la cual se reconoció el feminicidio como un delito autónomo. Solo hasta diciembre del 2018, el juzgado Segundo Penal del Circuito de Garzón (Huila) condenó a Davinson Stiven Erazo Sánchez como responsable del feminicidio de Anyela Ramos Claros, una mujer transgénero. Fue la primera vez en la que el cuerpo judicial del país reconoció el homicidio de una mujer trans como un feminicidio.
El abuso policial
El contexto sociocultural de la capital antioqueña es conservador, pero la explicación de este va más allá de las distribuciones geográficas que posee el Valle de Aburrá. Ismaria Zapata, integrante del movimiento político Estamos Listas aseguró que “el abuso policial hacia las mujeres trans es un hecho casi histórico. Incluso hay casos en los que han sido víctimas de violación en los CAI”. El abuso de la autoridad contra ellas ha surgido como un rechazo porque “desde la perspectiva de una ‘sociedad organizada’, para ellos, estas mujeres ‘traicionaron’ la idea paradigmática de la imagen de los hombres, el lugar de la virilidad”, puntualizó Zapata.
Según el Acuerdo 08 del 2011 del Concejo de Medellín, “se adopta la política pública para el reconocimiento de la diversidad sexual e identidades de género y para la protección, restablecimiento, atención y la garantía de derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgeneristas e intersexuales (LGBTI) del Municipio de Medellín”. Desde lo que contempla el documento, las mujeres trans que se han visto inmersas en casos de discriminación por parte del cuerpo policial se han aferrado a todo el cubrimiento legal que puedan lograr para darle una solución a esta problemática. Asimismo, la Defensoría del Pueblo elaboró un informe llamado Cuando autoridad es discriminación, donde las personas de la población LGBTI+ pueden guiarse al momento de denunciar situaciones de abuso de poder de la autoridad.
En gobiernos anteriores estas poblaciones no eran validadas y a las mujeres trans no las identificaban como mujeres. Ahora cuentan con más auxilios por parte de las autoridades, pero no son eficientes. Al tabú que ya tenían por ser LGBTI+ se les suma el que hay alrededor de las dinámicas del trabajo sexual, ese es otro de los factores que causa un atropello de la fuerza pública hacia ellas.
“Las relaciones con la institucionalidad son muy complicadas, muchos de los policías se niegan a proteger a las mujeres trans que trabajan en la prostitución y siempre hay una tensión entre ambos”, expresó Danys Acevedo, integrante del colectivo Antioquia Trans. Durante la pandemia, como muchas han violado las medidas de aislamiento público para salir a trabajar y obtener ingresos, han tenido conflictos con la policía porque el reglamento implementado no les permiten trabajar, las obligan a quedarse encerradas en los hoteles donde viven.
Acceso a los servicios de salud pública y ayudas del Estado
La cartilla Trans-formando derechos, distribuida por la Defensoría del Pueblo desde el año 2019, se encarga de divulgar y proteger los derechos de las personas transgénero que son víctimas de violencia y discriminación. Dentro de la sección de Salud, basada en el artículo N°49 de la Constitución Política, se afirma que el Gobierno debe garantizar las intervenciones quirúrgicas, los exámenes para el diagnóstico, el seguimiento, los medicamentos, entre otros componentes que se necesiten para la salud de la persona. Aquí surgen los problemas al momento del diligenciamiento de todo el papeleo para acceder a estos derechos, pues muchas de las trabajadoras sexuales trans que han comenzado el proceso se les dificulta seguir con el mismo.
Dentro del sistema de salud también se ve la discriminación transfóbica, pues en repetidas ocasiones se presentan casos desde el personal médico hacia estas mujeres. Les alargan los tiempos de entrega de los medicamentos, se niegan a darles la prescripción de las hormonas, no las remiten a los endocrinos e incluso se niegan a hacerles los procedimientos quirúrgicos que les piden. “Muchas de las mujeres deciden no entrar a los procesos de reemplazo hormonal por la cantidad de trabas que les ponen para lograrlo, la arbitrariedad del sector de la salud hacia ellas es innegable dentro de estas dinámicas”, afirmó Acevedo.
La ausencia de reconocimiento que hay de las mujeres trans trabajadoras sexuales desde la ciudadanía implica una insuficiencia gubernamental, es decir, que las ayudas que obtienen son precarias. En este momento, las que ya habían empezado un tratamiento hormonal, no tienen cómo acceder a los medicamentos de control y el Estado no cuenta con programas especiales para hacer que ese tipo de ayudas lleguen a ellas.
La mayoría de las personas que han sido beneficiadas con mercados y ayudas monetarias del sector de La Candelaria las han recibido por parte de los colectivos y movimientos que están comprometidos con la causa, como Putamente Poderosas y las Guerreras del Centro. La brecha en la trazabilidad de la información para la entrega de las ayudas es amplia, pues hay muchas personas en situación de necesidad en medio de la pandemia y el manejo de los datos se complica. “A las mujeres trans, puntualmente, no les ha llegado ninguna ayuda”, concluyó Acevedo.
Divas, The Gallery
Comenzó con la idea de ser un club privado con servicio de habitaciones al que solo podrían acceder los clientes con membresía, pero hubo muchos conflictos entre las mujeres trans de la zona y Miguel, el dueño del bar. Así que decidió convertirlo en una galería de arte, donde se hacen exposiciones de fotografías, pinturas y shows de Drag Queens. El negocio lleva 3 años funcionando.
En los dos primeros meses de cuarentena, sectores económicos como venta de vehículos, moda, deportes y el inmobiliario han recibido el principal impacto negativo de las medidas de contención de la Covid-19. En el mismo período, sectores como alimentos, las farmacias y almacenes por departamentos, han tenido mejores comportamientos que en el mismo período de 2019.
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Trabajo realizado en el curso Infografía, orientado por la profesora Beatriz Marín Ochoa. Fue publicado en el periódico El Mundo.
La cuarentena obligatoria decretada por el Gobierno Nacional, el pasado 24 de marzo, frenó todas las actividades que se realizaban en la cotidianidad. El caso de un pequeño municipio como el Carmen de Viboral, permite distinguir que el encierro no tuvo los mismos efectos en todas las actividades económicas, lo que también marca diferencias en el camino de la recuperación.
El éxito de la estrategia de aislamiento obligatorio impuesta por el Gobierno para disminuir el contagio del COVID-19 es, en algunas interpretaciones, inversamente proporcional al bienestar económico y a las condiciones de empleo en el país. Para el mes de marzo de 2020 el DANE publicó que la tasa de desempleo se ubicó en 12,6 %, lo que representa un incremento de 1,8% en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Además, algunos expertos no son optimistas con el panorama económico que puede presentarse en los próximos meses del 2020, tampoco frente a las soluciones que pueda plantear el gobierno colombiano para independientes, pequeños y medianos empresarios del sector comercial. El Carmen de Viboral, famoso por su actividad artesanal con la loza, es un ejemplo claro de los matices de la recuperación económica tras la llegada del virus.
Los establecimientos comerciales le toman el pulso a las nuevas dinámicas para encontrar la ruta de su recuperación económica. Foto: Mariana Hoyos.
¿Hasta cuándo?
Juan Guillermo Cardona, economista y docente de la UPB, coincide en que las medidas tomadas por el Gobierno Nacional respecto a la salud pública son acertadas. Respecto a lo económico dijo que “han sido, en teoría, las que se pueden tomar de acuerdo con las condiciones fiscales del país. No es lo mismo cuando los países tienen muchos recursos para ayudar sectores vulnerables, que cuando en países como los nuestros no hay los suficientes para garantizar esto”.
Para él, un punto positivo es que se han visibilizado alrededor de 300 mil familias que no aparecían en los registros de ninguna entidad pública y que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Cardona añadió que “en una situación como esta siempre van a quedar faltando medidas y no se puede garantizar que el 100 % de las necesidades sean cubiertas”.
Con respecto a la duración que debe tener la cuarentena sin sacrificar del todo la economía, Cardona expresó que nadie sabe con exactitud hasta cuándo se podría extender. En lo que sí coinciden los expertos, es que hay que buscar la posibilidad de que se vayan dando ciertas flexibilidades y que las personas vayan saliendo, “porque estar en cuarentena no es una vacuna y no garantiza nada”.
Por su parte, Sebastián Restrepo, estudiante de Economía de la UPB, opinó que un tiempo prudente para comenzar a reactivar la economía son 6 meses a partir del inicio de la cuarentena. Sin embargo, precisó que “no se puede olvidar que se entró a una recesión económica, por lo que los daños económicos, las afectaciones a las pequeñas empresas, personas independientes, incluso las personas que tienen un trabajo formal, también se verán. Por lo que es muy difícil decidir qué tiempo sería prudente, ya que al fin y al cabo la economía se verá afectada”.
Otro punto de vista es el de Christian Montoya, estudiante de Ciencias Políticas en EAFIT, quien planteó que la forma tan restrictiva como se está teniendo la cuarentena debe parar pronto. Aclaró que se debe continuar con un “aislamiento inteligente”, que consiste en segmentar mejor las personas teniendo una mayor capacidad de diagnóstico. “Con el aislamiento inteligente la idea es que se reactive la economía, pero sin poner en riesgo a las personas. Los controles no van a parar y las industrias para poder trabajar, van a tener que operar cumpliendo con todas las medidas de bioseguridad”, explicó Montoya.
Hoy se presentan dos caras de la moneda para las personas que tienen negocios. Las actividades comerciales como los almacenes, bares y restaurantes han sido los más perjudicados por las medidas de aislamiento. Sus ingresos venían de la circulación de personas. Por otro lado, comercios como los supermercados, distribuidoras de víveres, farmacias y tiendas de barrio han presentado un incremento en sus ventas durante la época de la cuarentena.
Tiendas, supermercados y farmacias
Durante esta época, los productos de primera necesidad son los más requeridos por todos. Las personas desean estar abastecidos y prepararse para los días en que no pueden salir. Los supermercados, tiendas de barrio y farmacias juegan un importante papel en estos momentos. Algunos tuvieron un incremento de ventas solo al inicio de la cuarentena, otros todavía continúan con incrementos en ventas.
Betty Idárraga trabaja en un supermercado y distribuidora de productos. Con respecto al comportamiento de las ventas en esta cuarentena ha podido apreciar que se han incrementado muchísimo en relación con la época en la que todavía no estaba la medida y el ritmo de vida continuaba con normalidad.
Además, comentó que atiende un promedio de 50 personas al día y que en el negocio están cumpliendo con las medidas de bioseguridad planteadas. “Nosotros estamos limpiando el mostrador y trapeando constantemente con hipoclorito. Cuando llega algún cliente, le pedimos que por favor use el antibacterial que tenemos a la entrada”, contó Idárraga. Añadió que le da miedo contagiarse del coronavirus, pero le da tranquilidad cumplir las recomendaciones y poder seguir trabajando en esta situación.
Las tiendas de barrio también se encargan de parte importante de la provisión de alimentos. Dora María Ramírez es propietaria de uno de ellos. “La gente no sigue comprando en las mismas cantidades que al inicio de la cuarentena porque ya hay mucho desempleo y hay mucha gente a la que han sacado de las empresas. También hay otros que les han rebajado el sueldo”, afirmó Ramírez. Ella atiende un promedio de 25 a 30 personas por día y considera que, pese a los problemas económicos de algunos, casi no le han pedido fiado. Sus ventas se han mantenido estables en lo que va del confinamiento.
Desde las droguerías o farmacias se ha visto de otra forma la curva de la pandemia. “Al principio de la cuarentena se incrementaron las ventas de medicamentos, alcohol y desinfectantes, ya que mucha gente pensó que con la contingencia iban a cerrar absolutamente todo, incluyendo farmacias y supermercados”, relató Mauren Orozco, propietaria de una farmacia. Con respecto a la falta de alcohol y desinfectante, explicó que en un principio escasearon y los precios aumentaron mucho, pero en este momento se estabilizaron los inventarios, los precios se normalizaron y ya no hay escasez de estos productos. “En lo que va de la cuarentena, las ventas se han normalizado e incluso disminuido, porque las personas tienen un abasto de medicamentos para no tener que salir de sus casas y priorizan gastar el dinero en comida”, explicó Orozco.
Almacenes y centros comerciales
Uno de los lineamientos iniciales de la cuarentena fue mantener cerrados aquellos negocios que no venden artículos de primera necesidad. Los comercios de ropa, variedades, decoración y los centros comerciales hacen la prueba de regresar bajo unan nueva rutina.
Es la única manera de sobreponerse, por ahora. Hernán Hoyos es propietario de un almacén de decoración y variedades, y son claros los efectos que ha tenido la cuarentena sobre su negocio. “Inicialmente las ventas se fueron a pique. Con los cierres los ingresos han sido mínimos; al ser un negocio con características comerciales tradicionales, no se ha podido vender; esta situación, en el peor de los casos, nos podría llevar a un cierre total del negocio”, dijo el comerciante.
“Los gastos fijos del negocio se están asumiendo con reservas que se tenían, hay otros gastos que de momento no se han podido pagar”, relató Hoyos. En relación con los gastos personales y familiares, aseguró que ha recibido ayuda de su familia más cercana y también ha hecho uso de los ahorros que tenía. Tiene claro que, a pesar de que levanten la cuarentena obligatoria y pueda volver a abrir, la reactivación económica de su comercio no será rápida. “No vendemos productos de primera necesidad, sino artículos de decoración que la gente no se va a poner a comprar en las condiciones actuales y venideras”, explicó el comerciante. Sin embargo, también ve la situación como una oportunidad para reinventar su negocio, buscar nuevas alternativas de mercadeo y así implementar la virtualidad con las ventas en línea de su mercancía.
Finalmente, habló de su incertidumbre acerca del tiempo de duración de la cuarentena. Reconoció que en Colombia no se ha llegado todavía al pico más alto de contagio, por lo que levantar la cuarentena sería apresurado en este momento.
Según el registro de la Asociación de Centros Comerciales de Colombia (Acecolombia), en total hay 30 centros comerciales de más de 5.000 metros cuadrados en Antioquia. Ellos han tenido que ver cómo se cierran las puertas de la mayoría de los negocios debido a la contingencia actual del año en curso.
Restaurantes, bares y discotecas
Cierres de establecimientos célebres y tradicionales en Medellín ya han sido noticia de los impactos en el sector de discotecas y bares. Los restaurantes han capoteado con domicilios las restricciones por las aglomeraciones que suponen estas actividades.
Juan Miguel Ramírez es propietario de un restaurante de comida mexicana y comentó que “las ventas se han visto muy afectadas porque cerramos nuestras instalaciones. Al ver que esto iba para largo, tuvimos que reactivar nuestras actividades, pero solo con domicilios. Entonces las ventas se han visto disminuidas más o menos en un 80 %”. Su nómina pasó de tener 10 trabajadores, a únicamente dos operando.
Trabajar solo con domicilios trae cierta tranquilidad para pagar tanto los gastos fijos de sus negocios como gastos personales. Pero también los limita el horario permitido para los domicilios, que es de 12 a 7 p. m. “Los horarios, la verdad no dan la posibilidad de abarcar un buen mercado, ya que las familias del Carmen están acostumbradas a almorzar en las casas y salir a comer en las noches”, explicó Miguel Ramírez.
Javier Martínez es propietario de un bar ubicado en el parque principal del Carmen de Viboral y la afectación a su negocio con la medida de confinamiento ha sido total. Tiene los mismos gastos, como el pago de servicios públicos y el 50 % del arriendo del local. Estos pagos los está realizando con el dinero de una pensión. Sin embargo, siente incertidumbre, pues tiene claro que el tipo de negocio que tiene se encuentra de último en la lista de lo que volvería a operar normalmente. “El perjuicio es incalculable, uno ni siquiera sabe qué hacer, la verdad”, expresó.
A finales de mayo, el presidente Iván Duque anunció la extensión de la Cuarentena Nacional hasta el primero de julio de 2020, pero aumentaron a 43 las excepciones como los servicios hospitalarios, lo relacionado con la cadena de producción y comercialización de alimentos, manufactura, industria, parqueaderos públicos, peluquerías, laboratorios, bibliotecas, museos, entre otras. Estos sectores deben cumplir los protocolos de bioseguridad que expidió el Ministerio de Salud y Protección Social, según las condiciones particulares a nivel territorial. La sensación general es que corre el tiempo para que las previsiones y estimaciones se hagan realidad, con las puertas abiertas y el reto de recuperarse en frente.
Informalidad
46.7 % de la población colombiana trabaja bajo la informalidad, sin acceso al pago de seguridad social, pensiones, ARL y otros parafiscales como y servicios como los de las cajas de compensación familiar. A este grupo poblacional se sumarían muchos trabajadores formales si la economía continúa paralizada, explicó Juan Guillermo Cardona, economista.
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Este informe fue realizado en el curso Periodismo II, bajo la orientación de la profesora Claudia Sánchez Aguiar.
Su vulnerabilidad frente al virus no es el único riesgo que corren. La depresión, el desempleo, la pobreza y la falta de protección son otros problemas que aquejan a los ancianos y se han agudizado durante la contingencia sanitaria.
Un estudio publicado el 3 de abril por científicos chinos, analizó los casos de muertes por coronavirus en la ciudad de Wuhan. Al finalizar expresa: “En resumen, la mayoría de los casos de muerte por COVID-19 fueron hombres mayores de 50 años, con enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes y enfermedades coronarias. Los pacientes murieron principalmente por insuficiencia orgánica múltiple”.
Un poco de su origen
El COVID-19, al igual que el SRAS (Síndrome respiratorio agudo grave), pertenece al grupo de los denominados coronavirus descubiertos en la década de los 60. Se presenta con la misma sintomatología que una gripe severa y resulta ser más peligroso en ancianos con otras complicaciones de salud y pacientes con enfermedades crónicas.
¿A qué se debe?
Este virus tiene más riesgo en las personas de la tercera edad por los cambios del sistema inmunológico que, a medida que las personas envejecen, se debilita. Esto reduce la capacidad de atención para dar respuesta a la infección, dándole ventaja a cualquier enfermedad viral o bacteriana.
La razón de este deterioro se debe a que “nosotros como seres humanos llegamos a una etapa donde nuestro cuerpo ya no sigue renovando las células. En su lugar las células van envejeciendo, esto es lo que pasa con los adultos mayores”, explicó Julieth Fernanda López, enfermera jefe de la Clínica Somer de Rionegro.
Además de tener el sistema inmune humano más inconsistente, en este grupo poblacional son frecuentes las enfermedades crónicas y la inmunodepresión. Cuando un anciano tiene problemas de salud latentes, estos le impiden al organismo combatir y recuperarse de las enfermedades que contrae.
Las afecciones médicas preexistentes de la persona definirán el alcance del virus. Según un análisis de la Organización Mundial de la Salud, OMS, las personas con enfermedades como el asma, la diabetes o las cardiopatías tienen más probabilidades de enfermarse gravemente cuando adquieren la infección.
Con estos antecedentes, las personas de la tercera edad también tienen una menor reserva fisiológica, pulmonar, cardiaca, nutricional. Lo que afecta directamente el tratamiento de ellos durante el contagio.
Por ende, la edad y la condición de vida impulsarán la susceptibilidad ante el COVID-19. Maria Alejandra Henao, estudiante de último año de Medicina de la Universidad CES dijo que, como muchos adultos mayores pueden tener enfermedades de base, poseer un buen soporte social, correcta administración de los medicamentos, una buena clase funcional, hábitos de vida saludable y actividad física, pueden influir en hacerlos pacientes menos frágiles frente al coronavirus.
La salud mental de los adultos mayores, un factor principal. Foto: Juliana Orozco Alzate.
¿Cómo evitar el contagio y qué se ha hecho para ayudarlos?
A pesar de todos los riesgos que corren estas personas, es posible impedir que contraigan el virus si se mantienen las medidas de protección y se obedece a la cuarentena obligatoria que el Gobierno ha establecido, especialmente para los mayores de 70 años. El cuidado parte del hogar y “se les debe proteger generando condiciones favorables para la satisfacción de las necesidades básicas”, aseguró Resfa María Sierra, gerontóloga del municipio de Marinilla.
Esta situación entra en conflicto con el hecho de que en Colombia no todos los adultos mayores son pensionados ni poseen subsidios o ingresos económicos. Muchos se ven en una situación precaria para acceder al sistema de salud o en condiciones de pobreza. Por esto, durante la contingencia se observan personas de la tercera edad en las plazas de mercado, en las tiendas, en la calle, que deben de salir a trabajar para poder alimentarse, pagar arriendo y tener un sustento diario.
Otro elemento agravante es el hacinamiento en el que algunos viven, que propicia condiciones que aumentan el riesgo de contagio. “Estos factores marcan la diferencia en cuanto si se contagia una persona adulta que no tenga buenas condiciones de vida, que tenga que salir a trabajar, a una persona adulta que se pueda quedar en su casa porque tiene una pensión u otras condiciones económicas que le permiten guardarse. Además de tener un mejor acceso a los servicios de salud y así, control de sus enfermedades”, expresó López.
Aun así, el Gobierno, los municipios, entidades y algunas EPS, han dirigido ayudas e implementado estrategias que contribuyen a la protección contra el COVID-19 y otras que subsanan las condiciones que se han generado a raíz de este, dándoles garantías a los ancianos para asegurar su vida:
El Programa Social al Adulto Mayor “Colombia Mayor” tiene como fin aumentar la protección de los adultos mayores desamparados, sin pensión, que viven en la indigencia o la extrema pobreza, por medio de un subsidio económico. Este programa implementó una estrategia con el apoyo asignado para los meses de abril y mayo de 2020 por un valor de 160 mil pesos. Consistió en un pago excepcional de una sola diligencia que se hizo desde el 6 de abril hasta el 30 de mayo, del cual se ordenó un pago adicional tras la extensión del aislamiento decretada por el Gobierno hasta el 1 de junio.
El municipio de Marinilla contrató a una empresa llamada Mensajería Exprés para que estas personas reciban los medicamentos en sus casas y se les realice el pago de sus servicios públicos, tanto en el área rural como urbana.
De igual manera, algunas personas de la tercera edad están siendo priorizadas por su condición económica y están recibiendo alimentos en sus viviendas. También hay estrategias a través de medios como el Canal Comunitario, donde se desarrollan actividades para que ellos puedan ejercitarse en sus hogares. Así mismo, se hacen charlas por parte de psicólogos, contó Sierra.
Desde el área de la salud se están brindando asesorías telefónicas, consultas virtuales, controles a través de la telemedicina, con el fin de que estas personas no asistan a los centros hospitalarios, donde corren más riesgo de contagiarse por las aglomeraciones.
Con los adultos más vulnerables del municipio de Rionegro se están realizando llamadas periódicamente con el fin de interactuar, conocer sus condiciones y dar soluciones, desde la salud y el bienestar a las problemáticas que se les puedan presentar; además, se les entregan paquetes nutricionales acompañados de cartillas y colores para que estos se entretengan. También, con apoyo del IMER (Instituto Municipal de Educación Física) se han establecido estrategias en temas de hábitos saludables y rutinas de ejercicios.
Cambios en la cotidianidad, ¿cómo manejar la situación en los hogares?
La salud mental de los adultos mayores es otro factor que entra en juego, puesto que también son más frágiles en este sentido. El cambio de vida genera estrés, incertidumbre, miedo y angustia por el futuro, preocupación, cuadros depresivos y sobre todo ansiedad, debido a que toca adaptarse a una situación para la que no había alguna preparación, según Soraida Gómez, psicóloga de la Universidad Católica de Oriente.
Algunos ancianos son activos, se relacionan constantemente y a diario realizan actividades en el exterior como salir al parque, hacer gimnasia o juegos de mesa. Al no poder hacerlas, esto les genera diversas afectaciones mentales, así como dificultad para adaptarse en sus hogares a las nuevas condiciones de encierro, lo cual provoca que intenten salirse de esta zona de contención.
Por esto, es importante hacer uso de las estrategias que se han creado para que ellos realicen actividades desde sus hogares. Así mismo, quienes viven en compañía de otras personas, estas deben propiciar espacios para jugar, compartir, intercambiar, esto hace que el confinamiento sea más llevadero.
Infografía: Juliana Orozco Alzate.
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Informe especial elaborado en el curso Periodismo II,
orientado por la profesora Claudia Sánchez Aguiar.
Hechos cotidianos y pensamientos que se cruzan en la rutina del encierro de una joven periodista. Huellas de la pandemia en la vida de las personas a su alrededor.
En una tarde veraniega como esta se conoció en Medellín la noticia del primer caso de Covid-19 en Colombia.
Foto: Melissa Gómez.
El comienzo del fin
Ya estábamos informados y advertidos sobre su existencia, pero como todo en nuestro país, fue tomado como una broma. Risas iban y venían, memes, charlas constantes e incredulidad sobre el verdadero impacto que podría generar este minúsculo pero poderoso virus en los colombianos. Solo íbamos a entenderlo cuando tuviéramos que lidiar con él frente a frente.
El 7 de marzo de 2020 todo transcurría común y corriente: las personas corrían a sus trabajos, no dormían lo suficiente, trabajaban de más, no quedaba tiempo para mirar el paisaje, ni hablar con el vecino; mirarse a los ojos había pasado de moda, también disfrutar de un atardecer, el tiempo no era suficiente; hasta que algo detuvo el reloj: todos los afanes y ocupaciones tomaron un segundo lugar. Las redes sociales, televisores, periódicos y radios anunciaban la tan esperada, pero aterradora noticia: “Se reportó el primer caso de COVID-19 en Colombia”. Desde ese día, todo empezó a ser diferente, las risas y burlas frente al virus comenzaron a convertirse en caras de preocupación a medida que pasaban los días, aquel pequeñín se apoderaba poco a poco de todos los rincones de Colombia y el mundo.
Según la página web oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta infección suele venir acompañada con fiebre y síntomas respiratorios (tos y disnea o dificultad para respirar). En los casos más graves, pueden causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal, e incluso, la muerte. El virus resultó ser mucho más fuerte de lo que estaban esperando, la impaciencia y el miedo se apoderaron de las personas.
Algunas de las recomendaciones comenzaron a circular desde la OMS y otras entidades como el Ministerio de Salud y Protección Social para no propagar la infección: la buena higiene de manos y respiratoria (cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar). Asimismo, evitar el contacto estrecho con cualquier persona que presente signos de afección respiratoria, como tos o estornudos. Admito que pensé más de una vez que estaba contagiada, pues no sabía si los estornudos se debían a mis constantes alergias por el polvo y las lanas o si el COVID-19 estaba haciendo estragos en mi sistema inmunológico. Mi familia comenzaba a mirarme como un bicho raro.
Pasaban las horas y fueron aumentando rápidamente los contagiados y muertos a causa del COVID-19 y con esto las restricciones del Gobierno Colombiano frente a su población: cierre de fronteras marítimas, fluviales, áreas, terrestres y cualquier tipo de conexión física con el exterior, aislamiento obligatorio, cierre de universidades, colegios y entidades importantes, pico y cédula para evitar aglomeración de personas y aún más contagios. Todo tipo de medidas fueron tomadas por parte de las figuras de poder del país y comenzó a reinar el caos en las cabezas, los miedos a los que muchos temían enfrentarse un día tomaron forma y salieron de sus escondites, soledad, incertidumbre, ansiedad, depresión, quietud, hambre, desigualdad y la madre de todos los miedos, la muerte.
Las calles comenzaron a verse más solas al pasar de los días, el silencio que siempre había anhelado escuchar al fin ocurrió, pero en unas circunstancias que jamás hubiera deseado. No había carros, ni motos, no había gritos en las calles, solo el sonido del balanceo de los árboles con el viento y los pájaros revoloteando por todos lados, demostrándonos que son ellos los verdaderos dueños de este espacio. La naturaleza por fin fue liberada de nosotros y nuestro bullicio constante. La vida, el destino, el karma o tal vez Dios nos pusieron un pare a todos los seres humanos, un pare para enseñarnos que no somos tan poderosos e invencibles como creemos.
Día número “no sé qué” de cuarentena
“¿Ya se lavó las manos?”, esos fueron los buenos días, buenas tardes y buenas noches de mi madre durante todos los días de cuarentena que llevábamos. Graciosamente fueron más duros los primeros días en cuanto a la relación con mi familia y el encierro. Con el pasar de los días ya no había peleas ni gritos, mi mamá seguía regañando, pero en una intensidad mucho menor; y mi hermano, de tan solo 15 años, con los andrógenos en pleno despertar y pasando por la etapa de la “aborrescencia”, empezaba a adaptarse a esta nueva realidad. Todos estábamos más tranquilos, en calma, respetuosos, aprendiendo a conocernos y a convivir, un privilegio que no muchas familias tienen.
<< La ventana y el balcón han sido el único espacio de contacto con la realidad. Foto: Melissa Gómez Vanegas.
Daniela, una de mis mejores amigas, vive sola aquí en Medellín con su hermana mayor, hace más de 2 años. Su madre, Adriana Zapata, se fue en busca de mejores oportunidades a Estados Unidos. Adriana reside en la ciudad de Orlando, en el estado de Florida, no es indocumentada, entró al país con una visa adjudicada por la embajada de Estados Unidos solicitada en Bogotá. Esto le permite identificarse cuando le piden algún documento y tener muchos más beneficios que aquellos que no tienen pasaporte, como por ejemplo acceder a salud, abrir cuentas en bancos o rentar cuartos. Eso sí: no puede recibir ningún servicio del país, pues su único pecado es que entró al mismo con la excusa de ser turista, pero se quedó a cumplir el sueño americano.
Me tomé el atrevimiento de preguntarle cómo estaba, que tal la estaba pasando con esta situación catastrófica que pintaban los medios de comunicación con el coronavirus. Me respondió con toda la tranquilidad del caso a través de una nota de voz por WhatsApp: “Mija, no es cierto todo lo que andan diciendo los medios de comunicación y algunas personas por ahí, aquí no dejan morir a nadie. De hecho, hay servicios de hospitales que atienden a personas indocumentadas y en mi condición y no tienen que pagar de inmediato, después de ser atendido, medicado y enviado a su casa la cuenta llega a su dirección con facilidades de pago. Acá no dejan morir a nadie, independiente de que no tenga seguro o dinero”. Me dio muchísimo alivio escuchar eso, pero me llené de muchas más dudas.
Ella, como si me leyera la mente comenzó a responder una por una mis inquietudes, me comentó que seguía trabajando común y corriente, pero teniendo los cuidados necesarios, cubriéndose con tapabocas y guantes a donde saliera. Y como no tiene carro propio, tiene que tomar el transporte público, pero todo allí es muy organizado: un asiento ocupado y el siguiente no, uno ocupado y el otro no, al igual que la cabina del conductor, que está completamente aislada y sellada para evitar contagios. Además de todo esto, el gobierno decretó transporte público gratuito hasta el mes de junio. Este testimonio me abrió un panorama completamente diferente al que me habían creado.
Al parecer, la vida de Adriana no marcha tan mal hasta el momento, pues en reiteradas ocasiones me aclaró: “No le tengo miedo al coronavirus, pero lo respeto. Solo espero poder seguir con salud para aportarles a mis hijas económicamente y volver a verlas en un futuro no muy lejano”.
La vida y la muerte en una misma realidad
Hace poco, el compartir con nuestros seres queridos era algo usual o por lo menos lo era para mí. En mi familia somos muy unidos y vivimos todos en el mismo conjunto residencial, lo que hace usual compartir un algo, una visita o reunirnos para cantar los cumpleaños. Hace poco cumplió años la esposa de uno de mis tíos, todos nos conectamos por videollamada a la hora usual en la que solíamos cantar todos los cumpleaños, siete de la noche. Cantamos con la misma alegría de siempre el “cumpleaños feliz”, pero esta vez sin torta y sin abrazos; fue nostálgico ver cómo simulaban abrazos a través de la pantalla y saber que estábamos tan cerca pero tan lejos, separados por apenas algunos muros y pisos de distancia. Por fortuna, nosotros estábamos celebrando la vida, así fuera de esa manera tan distante, a diferencia de otros a quienes les ha tocado enfrentar la muerte de un ser querido en este aislamiento obligatorio.
Este, por desgracia, fue el caso de una de mis compañeras de grupo de la Universidad. María Alejandra Espitia, quien en una de las clases virtuales expresó lo triste que se estaba sintiendo por la pérdida de su tío abuelo, el que más quería. Después de clase, sentí la necesidad de preguntarle qué había pasado y si estaba bien, pues hablar con alguien en un momento de tristeza puede ser útil. Me comentó que le decía por amor Juancho y sus amigos más cercanos lo llamaban El mago Fedor, pero su nombre real era Federico Martínez. Tenía aproximadamente 70 años y, por desgracia, había comenzado a sufrir de alzhéimer, pero fue mucho más astuto que la enfermedad, pues cargaba siempre con él una libreta donde tenía anotadas todas y cada una de las cosas verdaderamente importantes para él, entre ellas los nombres de sus familiares y sus características físicas.
Don Federico se encontraba viviendo con una de sus hijas en Bogotá cuando el confinamiento comenzó, de un momento a otro empezó a bajarle la presión, por lo que tuvieron que llevarlo al hospital y allí de inmediato lo dejaron en la Unidad de Cuidados Intensivos. Estuvo dos días con la presión muy baja, “parecía como si una vela se estuviera apagando de a pocos. Al final, murió tranquililito”, me contó María Alejandra.
Para su desgracia, todos sus familiares viven en diferentes lugares del país y debido a las circunstancias, ninguno pudo tomar un avión y dirigirse a despedirse como lo deseaban. “Una de las cosas que más me rompió el corazón, fue que su hija logró grabar un video de su ataúd solito. La iglesia estaba completamente sola, solo estaba ella, fueron imágenes muy fuertes para toda la familia”, esas palabras me hicieron sentir temor.
Al parecer, el calvario no acababa allí puesto que además no había cupos en los cementerios hasta junio o julio, lo que los obligó a cremar el cuerpo de Juancho. Él nunca quiso ser cremado y lo expresó reiteradamente a su familia, pero las circunstancias no le permitieron cumplir su último deseo.
Los rituales fúnebres han cambiado drásticamente. Nada de salas de velación, nada del último adiós, nada de despedir al ser querido. Afrontar una pérdida en tiempos de aislamiento debe ser algo completamente diferente y aún más doloroso, porque lo primordial en el momento es prevalecer la salud de los que están vivos y evitar contagiar a más personas. María mencionó por último: “como familia no hemos podido tener ese espacio para llorar, reír y hacer memoria de él, todavía es difícil entender que murió”.
Aislamiento = Recogimiento
Todos estos cambios en nuestros hábitos, rutinas y costumbres han causado cuestionamientos y reflexión sobre lo que hemos estado haciendo bien y mal al pasar de los años, sobre lo poco que hemos valorado a quienes nos rodean y lo que nos rodea. Lo mucho que hemos dejado de lado el sorprendernos con la sencillez y lo que todos los días nos brinda la vida: una flor, un atardecer, la sonrisa de un niño, el canto de los pájaros, las caricias del viento, un instante con nuestras familias. Intercambiamos lo que nos hacía sentir vivos por una esclavitud constante con el consumismo y materialismo, una competencia infinita con el otro por el que más tiene o pretende vivir mejor.
“ (…) No las cosas excepcionales, sino lo infinitamente pequeño y sutil: no el movimiento, sino el descanso que hay en el movimiento, porque cuando las observamos calmadamente, todas las cosas obtienen plenitud (…) ” , Luis Racionero.
Opté por llamar este encierro recogimiento. La perspectiva del mundo cambia al poder tener acceso a lo que realmente necesitamos, nos encontramos con nosotros mismos, muchas cosas vanas dejan de importar y al tener tanto tiempo de sobra ,comenzamos a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Aquella ropa cara, carros lujosos, cadenas, lociones, zapatos y demás objetos, dejaron de ser una catapulta imaginaria para todos aquellos que se creían mejores que los demás solo por poseerlos, porque encerrados en casa no tienen a quien presumírselos. Es allí cuando la pregunta ganadora invade las mentes: “¿Qué más tengo para aportar que mis bienes materiales?”. Ahí también empiezan a cobrar valor las verdaderas amistades, la familia, la solidaridad, el buen trato y sobre todo, la labor de todas aquellas personas que fueron mucho tiempo insignificantes para la sociedad y ahora son los héroes del país por arriesgar sus vidas ejecutado su oficio: personal de limpieza, domiciliarios, campesinos, vigilantes, conductores de transporte público, policías, militares, medios de comunicación y muchos más.
Lastimosamente no todo es reflexión y aprendizaje para las personas de nuestro país, pues en realidad no todos tienen la misma rentabilidad económica para subsistir en cuarentena. De hecho más del 46% de la población colombiana vive del empleo informal, según el Dane. Es decir, aproximadamente 23 millones 632 mil personas no tienen certeza sobre cómo subsistir durante esta cuarentena, algo realmente preocupante. Durante una entrevista realizada vía Instagram el 4 de abril, Angélica Lozano, Senadora del partido Alianza Verde, dijo: “esta cuarentena nos muestra la desigualdad absoluta en nuestro país y la importancia de reinventar nuestras formas desde lo social, lo económico, lo ambiental y lo humano”.
Se siente alivio pero al tiempo impotencia saber que nuestras familias son privilegiadas al continuar trabajando en casa, virtualmente, pero puede haber vecinos que tal vez estén pasando una mala situación ya que no contaron con la misma suerte y que existen millones de personas en Colombia que están aguantando hambre en este momento. Nos encontramos en una encrucijada.
Imagino que la pregunta común es: ¿Salgo a trabajar para comer y corro el riesgo de infectarme o me quedo en casa sin ingresos y muero de hambre? Con dolor en el alma, la verdad es que, al fin y al cabo, cualquiera de las dos opciones llevarían al mismo fin.
“El mundo como lo conocemos después de esta tragedia no será igual”, repite constantemente mi madre en tono de aviso. “Hay que comenzar a adaptarse a lo que viene”, reitera. Solo espero que así sea, que todo haya que volver a reinventarlo y por fin hacer las cosas correctamente. Con humildad, amor, solidaridad, perdón y sobre todo respeto por la madre naturaleza.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por la profesora Adriana López. Este y otros textos se encuentran en el blog de la autora.
De acuerdo con las cifras sobre hechos de violencia intrafamiliar en seis países del mundo, Colombia tiene un lamentable registro de casos de agresión, generalmente contra las mujeres. Encuentre los detalles en la siguiente infografía.
Haga click en ella para ampliar la imagen.
Trabajo elaborado por María Alejandra Espitia Martínez y Alfonsina Botero León en el curso: Infografía Periodística, orientado por la profesora Beatriz Elena Marín.
Publicado en el periódico El Mundo el 25 de mayo de 2020.