Categoría: Este Tiempo

  • Las TIC impulsan la educación en Urabá

    La subregión del Urabá antioqueño ha vivido más de 50 años el conflicto armado. No obstante, ha logrado la presencia de instituciones educativas dentro de todo el territorio. Ahora el reto es mejorar la calidad educativa y disponer de las TIC para conseguirlo.

     

    Los principales obstáculos que enfrenta la educación son la violencia y el conflicto que se viven en la subregión. En el Urabá antioqueño, el Registro Único de Víctimas – RUV – de la UARIV – la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas-, mostró, para el 2017, que el 51,4% de la población se encontraba registrada como víctimas del conflicto armado. El Padre Neil Alfonso Quijada Mena, director de la Pastoral Afro en Colombia, y quien vive en Turbo, comentó que: “la parte rural está más afectada por el conflicto armado y por la presencia de actores (armados); la parte urbana está un poquito más liberada en ese ámbito de la presión, aunque acá se ha respetado a los docentes y a los estudiantes”. Del mismo modo, afirmó que las zonas rurales han vivido más de cerca el conflicto, por lo tanto, si comparan estas zonas con las urbanas, existe mayor deserción, menor calidad escolar y que son “los lugares más descuidados en materia educativa”, explica el sacerdote.

     

    Gustavo Adolfo Muñoz Marín, doctor en Filosofía, docente de antropología de la UPB y del Instituto de Antropología IMA, habló sobre “poblaciones que se ven forzadas al desplazamiento y a la desescolarización como fruto de la intensificación del conflicto en esas zonas”, además del reclutamiento ilegal de menores que “se ha incrementado en los últimos dos años en la población juvenil e infantil”. El doctor Muñoz explicó que entre las consecuencias indirectas del conflicto armado están “las psicopatologías como efectos colaterales de estas víctimas”, estos son los traumas que genera la vivencia de hechos violentos. Así mismo, manifestó que el Estado se ha visto en la necesidad de invertir más en seguridad que en educación, pero ha dejado desatendida la inversión en educación.

     

    Según cifras de deserción académica dadas por la Secretaría de Educación de Antioquia, en la subregión del Urabá antioqueño, en el año 2018, esta fue del 18,78% en transición (grado 0), 3,78% en primaria (grados de 1 a 5), 3,02% en secundaria (grados de 6 a 9) y 1,28% en media (grados de 10 y 11). El doctor Muñoz explicó que en el grado transición es donde “el sistema educativo no tiene los instrumentos ni las herramientas necesarias para retener o tener programas de permanencia”. También afirmó que las familias prefieren dejar a sus hijos con parientes cercanos antes que enviarlos a la escuela.

     

    TESTIMONIOS DOCENTES DE URABÁ

     

    Nidia María Romero Fabra, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Córdoba y docente de la I. E. San Pedro de Urabá, dice que entre los grados 6 y 9, que corresponden a la básica secundaria, “se ha observado que los grados donde se presenta mayor deserción son 7 y 8, es decir, niños y jóvenes entre los 12 y 14 años”. De hecho, dentro del estudio publicado por Proantioquia en septiembre del 2018 sobre los estados de la educación en Antioquia, se encontró que, después del Bajo Cauca, el Urabá antioqueño presentó la mayor tasa de deserción en básica secundaria.

     

    En cuanto a la relación numérica entre estudiantes y profesores, los resultados son alentadores. Desde 2016 a 2020 ha aumentado la cantidad de docentes por alumnos. De acuerdo con la Secretaría de Educación de Antioquia en 2016 hubo un maestro por 34 alumnos 1/34; en 2017 la relación fue 1/32, en 2018 fue de 1/33, en 2019 de 1/32, y en 2020 fue de 1/29. Sin embargo, para la docente Romero, “hacen falta maestros con formación específica, es decir, hay mucho maestro no idóneo”. Como ejemplo, expresó que la zona no cuenta con suficientes docentes licenciados en inglés.

     

    Entre la educación privada y pública se ve una gran brecha. Gloria Cecilia Palomeque, coordinadora de la Institución Educativa Villa Nelly en Carepa, relató que los estudiantes de colegios privados tienen todas las ventajas en sus escuelas, mientras que en las instituciones educativas públicas “los ambientes escolares son muy deficientes, y de alguna forma esto hace que los chicos pierdan la motivación para estudiar”. En los colegios públicos se ha visto una mejora en el tema de la alimentación escolar, pero el padre Neil narró que “hay una alimentación estandarizada que no ha ayudado mucho a decir: ‘me encanta el restaurante escolar’ ”.

     

    De igual manera, hay deficiencias en los programas extracurriculares. Para Romero es necesario “ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes, como formación artística, empresarial, orientación vocacional, emprendimiento”. La docente dijo que sus estudiantes son creativos y apasionados por el aprendizaje, pero necesitan adquirir capacidad de liderazgo, iniciativas para apropiarse y proyectarse en la realidad de su región. Por otro lado, la coordinadora Palomeque manifestó que las escuelas no disponen de los recursos suficientes para realizar actividades extracurriculares, las cuales, según considera, refuerzan el aprendizaje.

     

    “La educación es un factor clave en el progreso de las sociedades en virtud de sus repercusiones económicas, políticas y culturales”, aclara Gloria Cecilia y que cuando “el Gobierno falla en garantizar este derecho, se favorece el rezago del país”. En cuanto a inversión, el padre Neil manifiesta que “la inversión para transformar la educación acá existe, pero no llega a las instituciones de manera eficaz.” Para Romero “se debe invertir en la calidad educativa con el fin de capacitar a los docentes, mejorar los ambientes escolares y ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes”. No obstante, la docente afirmó que se cuenta con la presencia de las escuelas en todo el territorio y la calidad educativa ha mejorado, aunque, aún falta mucho por hacer.

     

    Revisar los procesos y modelos de evaluación fue parte de los profesores que se prepararon para hacer de la TIC una nueva herramienta pedagógica. Foto: EduApps.

     

    DESAFÍOS EN EL USO TIC

    Daniel Pimienta escribe en su texto Brecha digital, brecha social, brecha paradigmática, que “se debe considerar que el uso de las TIC para el desarrollo humano porta oportunidades para reducir la brecha social para individuos o comunidades”, aclara que para esto se necesita infraestructura de conectividad, acceso a las tecnologías, programas de telecomunicación, la alfabetización digital y lo más importante, “la educación, la ética y la participación, articuladas como un proceso sistémico.”

     

    Para el doctor Muñoz, “hoy (las TIC) juegan un papel protagónico porque, frente a tantas limitaciones en desplazamiento, existen modelos y experiencias educativas muy interesantes”, que pueden atender a las poblaciones más vulnerables, el problema es que al mismo tiempo son los grupos sociales con menor acceso a las TIC. Del mismo modo, a nivel nacional considera que el sistema educativo se inclina mucho a metodologías de tipo profesor frente a un tablero presentando clase teórica y estudiantes en sus escritorios copiando, resaltando que es importante tener medios que eduquen para el desarrollo y la crítica.

     

    Pineda considera que la inversión de TIC debe darse en 3 rumbos fundamentales: infraestructura, que abarca “los dispositivos que permiten la transmisión de la señal, el transporte del mismo (como protocolos de comunicación y dispositivos de enrutamiento), así como los elementos de computación y los programas que están involucrados en el transporte de la información”. Como segundo rumbo esta la “infoestructura” como los contenidos y aplicaciones a las que se accede desde la infraestructura de las TIC. resalta la importancia de la comunicación: “las comunidades virtuales como parte integrante de esta capa (infoestructura) al lado de los contenidos”. Y por último esta la “infocultura” el cual se entiende como “la suma de los conocimientos, los métodos, las prácticas y las reglas de buen uso que poseen las personas que se han apropiado del manejo de la comunicación y de la información en red”.

     

    Con respecto a la subregión del Urabá antioqueño, podemos ver las necesidades en las tres categorías dadas por Pineda. Palomeque explicó que uno de los principales retos en la educación en Urabá es proporcionar infraestructura tecnológica a las instituciones educativas públicas. Para el padre Neil, las TIC “nos pueden comunicar con las realidades contextuales”. Aun así, aseveró en estos momentos las tecnologías se usan como medios de información y no de comunicación. Y la docente Nidia Romero destacó que el uso de las TIC es necesario, pues “las nuevas tecnologías cobran mayor protagonismo en el desarrollo de la sociedad y se convierten en una herramienta amiga de la educación”. Pero que es necesario que los maestros sepan cómo usarlas para mejorar la calidad de la enseñanza.

     

     

    PROYECTO SOPORTADO EN LAS TICS POR LA EDUCACIÓN EN URABÁ

     

    El proyecto Ecosistema de Contenidos Digitales para Apps en Urabá, EduApps, es realizado por los grupos de investigación GICU, GIDATIC y EAV de la Universidad Pontificia Bolivariana y Camaleón Multimedia. Este trabajo busca usar las TIC para la transformación y desarrollo de la educación pública en los municipios de Apartadó, Carepa y Necoclí, ubicados en la subregión del Urabá antioqueño. El proyecto Eduapps comenzó en febrero del 2019 y finalizará en septiembre del 2020.

     

    Del 22 al 28 de mayo del 2019, los investigadores visitaron 13 instituciones educativas públicas y 3 secretarías de educación. Indagaron sobre los usos, expectativas y necesidades que tenían estos municipios frente a las TIC. Encontraron “colegios dotados con equipos para educar que se han dañado, están desactualizados, se los entregan malos o se los han robado”, declaró María Camila Rendón Fernández, auxiliar de campo en el proyecto EduApps. Sin embargo, la recursividad de los profesores los asombró: “Han sorteado las dificultades utilizando los dispositivos móviles en clase sin internet, descargan en sus casas el material que necesitan y se los pasan a los alumnos por bluetooth”.

     

    La segunda visita fue del 8 al 10 de octubre del 2019 donde se realizaron talleres sobre ideación, curaduría y prototipado con 81 docentes de los tres municipios elegidos del Urabá antioqueño. Manuela Henao Ospina, investigadora del proyecto EduApps indicó que los docentes “trabajan con las uñas”, pero que durante los talleres estuvieron interesados, propositivos y dispuestos. La investigadora contó que uno de los mayores desafíos fue el miedo de los docentes a utilizar las redes sociales en el proceso de enseñanza debido a que “sienten que los alumnos tienen un mayor conocimiento de estas herramientas”. Sin embargo, con los talleres se incrementó la seguridad y reconocieron que “es de práctica y de irle cogiendo el ritmo, porque de todas maneras ellos usan las redes sociales de modo personal y de ocio”.

     

    EDUAPPS, APOYO AL APRENDIZAJE

    Los técnicos del proyecto EduApps están desarrollando unos equipos de bajo costo que no necesitarán de conexión a internet. El ecosistema digital será en formato de librería compuesta por tres elementos: contenidos, recursos como textos, videos, audios o imágenes; aplicaciones que permiten una utilidad, como la calculadora o diccionarios; y herramientas que permitan a los docentes crear contenidos.

     

    El proyecto busca contribuir con el desarrollo de la subregión del Urabá antioqueño tanto en zonas urbanas como rurales, así responden a las demandas del contexto y trabajan con las instituciones educativas públicas y los docentes, donde las nuevas tecnologías encuentran su verdadero sitio en la enseñanza como apoyo al aprendizaje.

     

    En estos momentos, en las instituciones educativas públicas de Urabá, el uso de las TIC es conocido, pero no siempre es empleado para la educación. Henao encontró en la realización de los talleres que muchos docentes y estudiantes manejaban Whatsapp, Facebook, Instagram y Twitter, pero no las usaban en las aulas de clase, sino como redes sociales de uso personal de ocio; aunque, relató que algunos maestros usaban Pinterest para hacer tableros temáticos o sacar ideas para sus clases.

     

    Adicionalmente están las dificultades de conectividad. Aun así, dentro de las limitaciones, se han encontrado profesores que desde su creatividad han sacado provecho a las aplicaciones móviles. Por ejemplo, Rendón contó que algunos docentes, en vez de pedirle a los estudiantes que compren calculadora científica, les muestran cómo descargar la app en sus celulares, otra práctica es pasarles documentos de la clase vía bluetooth, para que no tengan que sacar copias.

     

    Los maestros en el Urabá antioqueño ven que los móviles son una distracción para los estudiantes, narró Rendón, por esto EduApps busca poner del lado de la educación estos dispositivos y herramientas. Alfabetizar a los docentes en tecnología y brindarles equipos según sus necesidades; en este caso, ecosistemas virtuales.

     

     

     

  • Los modos de lavar activos en Medellín

    Medellín ha sido permeada por las estrategias que las organizaciones criminales han empleado para lavar dinero. La forma en la que ocultan sus bienes o dinero producto de sus actividades ilícitas ha dificultado la labor de judicializar este delito.

     

    La operación “Amonet”, en octubre de 2019, fue la más reciente ocupación masiva de bienes producto de rentas ilegales en el país. Involucró estructuras criminales de Antioquia, principalmente. Foto: Fiscalía General de la Nación.

     

    “En el mundo de hoy, fenómenos como el incremento del comercio mundial y la globalización han facilitado la configuración de plataformas o sistemas a partir de los cuales se dan movimientos de personas, de información, de capitales, de bienes y servicios, así como una mayor interconexión entre Estados y personas. Sin embargo, estas plataformas y canales son también aprovechados por Grupos de Criminalidad Organizada, para desarrollar complejas operaciones de criminalidad económica”. El libro Flujos ilícitos y redes criminales, de la Fiscalía General de la Nación explica a grandes rasgos el origen de un fenómeno criminal que, aunque opera de manera soterrada, tiene consecuencias visibles en lo social y económico.

     

    Antioquia y en especial Medellín, han sido durante más de cuatro décadas el epicentro de actividades realizadas por organizaciones criminales, que tuvieron mucha visibilidad en los años 80, cuando el sicariato fue uno de los pilares de las empresas criminales, encabezadas por el Cartel de Medellín, organización que tenía en el narcotráfico la base de negocios que encontraron una forma de subsistir al involucrarse en diversos sectores de la economía regional como la propiedad raíz, la construcción, el comercio de bienes y servicios, las actividades turísticas, entre otros.

     

    La mezcla entre actividades lícitas e ilícitas describe la historia que continúa con organizaciones como la llamada “Oficina” y “La Terraza”, nombres que siguen sonando en las noticias locales, junto a los de otros grupos delincuenciales con significativo poder económico, territorial y armado, pues la necesidad de lavar las rentas criminales y poner ese dinero a circular siempre ha existido, pero solo hasta hace pocas décadas esta ha sido abordada como una situación trascendente dentro de la política criminal del Estado, según explicó así el fiscal John Henry Aristizabal, de la Dirección Seccional de Fiscalías de Medellín.

     

    Sandra Liliana Mesa, fiscal especializada en la investigación del lavado de activos en Medellín, precisó que las condiciones y las capacidades que desarrollan los grupos criminales y les han permitido a su economía muy alta rentabilidad, deriva de que las rentas ilícitas se destina de diversa manera: para sostener su estructura bélica, para el pago de nóminas, sobornos y servicios requeridos, como los de asesoría jurídica; pero otra gran parte de su dinero se invierte en actividades económicas legales que producen ingresos lícitos con los cuales se adquieren bienes o participación en sociedades. Así, entre uno y otro lado de la ley, se financia la actividad criminal.

     

    La trayectoria de la actividad criminal en la ciudad y sus alcances globales han diversificado y sofisticado los mecanismos de lavado de activos, lo que pone sobre la mesa preguntas como qué efectos tienen estas rentas ilícitas en la dinámica económica en general de la ciudad y la región. Sandra Liliana Mesa, fiscal especializada en la investigación del lavado de activos en Medellín, explica las principales modalidades del blanqueo de capitales, cuya complejidad depende del nivel de asesoramiento externo con el que cuenten las organizaciones criminales que, según la fiscal, acuden, por ejemplo, a maniobras de doble contabilidad, ocultamiento de patrimonios, creación y cierre de empresas, transferencias bancarias en el país y el exterior, complejas actuaciones jurídicas y financieras, entre las que se destacan:

     

    Transferencias de dinero

    Bajo esta modalidad, los criminales buscan personas que presten su nombre y documentos de identidad para recibir remesas (envíos de dinero), por montos que permitan pasar desapercibidos ante los controles de las entidades financieras y las autoridades. El llamado “pitufeo” se hace por medio de entidades bancarias o empresas de giros y servicios, con personas que por su condición económica aceptan se responsables de las transacciones, a cambio de una comisión, que las hace cómplices del delito.

     

    Inversión en empresas legales destinadas a la quiebra

    Empresas legales con experiencia y problemas financieros graves se convierten en el objetivo de criminales que ofrecen una inyección de capital a mediano y largo plazo para normalizar la situación. La estructura empresarial termina como fachada de los negocios y transacciones ilícitas, con dineros que, ahora bajo los registros contables de la empresa, logran su apariencia legal.

     

    Exportaciones ficticias de bienes

    Las empresas comercializadoras, ya sea porque que existen antes del vínculo ilegal o son creadas con fines de ese tipo, son la estructura para registrar ventas hacia el exterior de bienes, cuando las operaciones o los bienes realmente no han existido, pero sí generan un ingreso que termina “formalizándose” al existir registros y papeles que documentan intercambios de dinero por productos que no existen.

     

    Adquisición de inmuebles o construcción

    Según la fiscal Sandra Mesa, muchos de los dineros obtenidos de las actividades ilegales por los grupos organizados son invertidos en la compra y construcción de inmuebles como fincas, centros comerciales, hoteles y similares. El ingreso producto de la venta o el arriendo permite el retorno de la inversión sin rastro aparente de ilegalidad.

     

    Creación de empresas ficticias

    Para usos como los expuestos anteriormente, se crean empresas que existen solo en papeles, no se abren en años, no tienen nómina ni actividad económica, que por ello no deberían generar altas utilidades que es lo que reflejan los estados financieros.

     

    La complejidad de las modalidades de blanqueo “…depende del nivel de asesoramiento externo con el que cuenten las organizaciones criminales…”. Sandra Liliana Mesa, fiscal especializada en la investigación del lavado de activos en Medellín.

     

    La trama de delitos entre las que se pierde el lavado

    La fiscal Mesa explicó que no toda acción criminal se conecta necesariamente con el lavado de activos, pero, según el artículo 323 del Código Penal, entre los delitos que pueden ser fuente del mismo están el concierto para delinquir, la trata de personas, la extorsión, el contrabando, favorecimiento de contrabando, entre otros. La ley establece que todo dinero obtenido de esas conductas, que sea introducido al trafico económico del país, se considera dinero lavado.

     

    La conexión con otros delitos es difícil de demostrar y hace del lavado de activos un fenómeno tan complejo que, por ejemplo, las investigaciones que a la fecha se han adelantado por contrabando en Antioquia no se han vinculado con el lavado de activos porque, con las complejidades de las formas de lavar activos antes expuestas, demostrar la procedencia ilegal de los dineros es muy difícil.

     

    Bienes comerciales y para el ocio están entre los principales capitales que se usan para el blanqueo de rentas ilícitas. Ocupación de bienes en la operación “Amonet”. Foto: Fiscalía General de la Nación.

     

    Entre tanto, el patrullero Wilson Díaz Flórez, investigador de la Policía Fiscal y Aduanera, explicó que en la actualidad las organizaciones criminales utilizan como medio para el blanqueo de capitales el contrabando en sus diferentes modalidades; de esta manera, con frecuencia las organizaciones narcotraficantes envían droga al extranjero y en pago reciben mercancías que además ingresan sin los requisitos de ley (total o parcialmente, lo que aumenta el margen de ganancia), para simular la legalidad del dinero que recolectan a través de la venta.

     

    Antioquia es una vitrina comercial, utilizada como zona para el ingreso, distribución y venta de mercancías de contrabando, por lo cual también es frecuente que el dinero con que se pagan provenga de actividades criminales. A la fecha, como investigador criminal Wilson Díaz Flórez, indica que ha adelantado operativos en Antioquia de gran envergadura contra organizaciones dedicadas al contrabando de textiles, de licor, cigarrillo, zapatería, pero señala con énfasis que en ninguna de esas investigaciones se ha logrado judicializar el delito de lavado de activos, pero sí se han aplicado medidas de extinción de dominio a dineros y bienes. Es por ello que Díaz Flórez sostiene que el futuro desde la investigación criminal apunta con gran fuerza a la judicialización del lavado de activos y la aplicación de extinción de dominio.

     

    La lucha contra este delito no podría realizarse de manera efectiva sin medidas como estas. La fiscal especializada Mónica Gutiérrez señaló que la extinción de dominio no persigue personas, persigue bienes que son parte importante de las estructuras delincuenciales. Una de las acciones recientes de más visibilidad tuvo lugar en Medellín entre el 25 y 30 de octubre de 2019, sobre sobre bienes que vinculados a miembros o dineros provenientes de la organización criminal La Terraza, que posteriormente fueron vendidos a otras personas, traspaso que no borra la sombra de ilegalidad de los mismos: más de 380 activos entre carros, casas, fincas, bodegas comerciales, que pasan a ser administrados por la Sociedad de Activos Especiales –SAE-. Entre los vinculados con los ilícitos se encontraban miembros de La Terraza conocidos como El Chivo, El Cerdo, Pichigordo, El Chicho, quienes ya se encontraban vinculados a una investigación penal en la que solo faltaba identificar sus propiedades para aplicar sobre ellas extinción de dominio, según reveló Sandra Mesa.

     

    Pese a la recurrencia de casos y la diversidad de modalidades del lavado de activos, la judicialización por este delito sigue siendo una novedad, rezago que permite que los grupos delincuenciales se fortalezcan económicamente y sus finanzas permeen la economía formal, especialmente las pequeñas y medianas empresas que, según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, representan el 99.9% de los establecimientos productivos, contribuyen con el 80% del empleo en el país y aportan el 40% del Producto Interno Bruto nacional, una dinámica que es posible en un marco de libre y sana competencia, que es muy vulnerable a la influencia de dineros ilícitos que inciden en la oferta y demanda de productos o servicios.

     

    Un efecto del lavado de activos

     

    Las personas u organizaciones interesadas en el lavado de activos no dan prioridad a las ganancias de los negocios en que puedan llegar a inyectar capitales, pues lo más urgente es poner un velo de legalidad sobre los dineros. La situación contrasta con quienes sí trabajan calculando costos, gastos, beneficios, utilidades y quedan avasallados por el poderío económico ilegal, según señaló la fiscal Mesa.

     

    Un ejemplo de la situación es el caso de Imagen Sublimática S.A.S, empresa nacida en 2014, con instalaciones en el Centro de la ciudad para la producción y comercialización de papel usado en el estampado por sublimación. La empresa contaba con 2 diseñadoras, base de información de moda que se compraba en internet. Una vez se hacía el diseño, se presentaba a los clientes para la aprobación y lo mínimo que se hacían eran 1.000 unidades por diseño, contratado a través de terceros en una empresa litográfica.

     

    En un par de años el emprendimiento se fue a pique porque súbitamente aparecieron competidores que ‘rompieron el mercado’ con tintas importadas de Italia y China, de contrabando, sin pagar impuestos, montaron sus propias máquinas de litografía.

     

    A pesar de que los diseños no eran los más producidos, los nuevos competidores comenzaron con precios que no concordaban con los márgenes de costos y ganancias usuales de empresas dedicadas a la misma actividad: “era obvio que el cliente prefería pagar un menor precio pues no le interesaba de dónde proviene el dinero o cómo lo estaban haciendo. El cliente solo busca su beneficio, obtener mayor utilidad y finalmente, sin pensarlo, se presta para beneficiar ese proceso de lavado y la quiebra de las empresas legales en Colombia”, relató una de las personas a cargo de la producción y ventas. Los precios que antes manejaban eran uniformes, la relación entre los colegas era buena y cada uno manejaba sus propios diseños.

     

    Los papeles cuya fabricación anteriormente costaba 350 pesos por unidad, pasaron a ser vendidos por otros comerciantes a 250 pesos, el costo de importar legalmente tinta y papel era alto, lo que se reflejaba finalmente en el costo del papel para sublimación y el proceso en general. Sin embargo, comenzaron a ser ofrecidos por otros a la mitad del precio y sin ninguna garantía. La empresa no pudo mantenerse en el mercado porque los gastos y las sumas no cuadraban.

     

    Y fue así como Sublimática pasó de vender millares de papel en 2014 a vender al menudeo en el 2016, cuando llegó el cierre del local no solo para ellos, también para los que empezaron en la misma época y no pudieron sostenerse ante la desventaja frente a los precios y volúmenes.

     

    Efectos como estos en la economía formal dan nuevos elementos para comprender que es urgente la lucha contra el lavado de activos y que la tarea de las autoridades frente al fenómeno puede tener un apoyo en la acción de una ciudadanía que hoy tiene más herramientas para comprar de manera consciente y reconocer situaciones irregulares a la hora de adquirir bienes, servicios o hacer negocios.

     

     

     

  • La fe no se contagió del virus

     

    Relato de rutinas parroquiales y oficios religiosos “a lo que da la conexión”. Así se vivió una Semana Santa inédita al oriente de Medellín.

     

    Soledad y silencio de domingo, vientos fríos provenientes de Santa Elena se perciben en el ambiente y la diversidad sonora de aves deleitando con su singular silbido el oído de todo un barrio. Rayos de luz de un sol dominguero tropiezan con las campanas de una de las parroquias del sector en la iglesia San Joaquín y Santa Ana ubicada, al oriente de Medellín, en el barrio Quinta Linda.

     

    << Con este parlante se hace el rezo del Angelus por el personal de salud en el mundo. Foto: Alejandro Zapata.

     

    Construida en julio del año 2000, nunca antes se vio obligada a cerrar en plena Semana Mayor sus metálicas rejas que hacen de puertas. El innombrable virus no solo ha atacado al sector económico y político sino también la vida cultural y religiosa de la comunidad, obstaculizando, descomponiendo y haciendo imposible cualquier integración eucarística y sacramental en las parroquias. La restricción la ratificó la Arquidiócesis de Medellín, de acuerdo con lineamientos del Gobierno Nacional.

     

    Ornamentos parroquiales en pandemia

     

    Organizando el altar con dos cirios blancos rodeados por varias ramas, adecuando algunos telones de tintes rojos, disponiendo todos los ornamentos en escena, se encuentra el presbítero Silvio Peña, encargado de celebrar la misa. Más atrás lo acompaña un Jesús simpático que cabalga un burro con un rostro extraño y dos tiras amarradas a su hocico, no muy grande, con rasgos poco definidos y piel grisácea. Aquel Jesús —de los tantos que hay—, particularmente sostiene en su brazo izquierdo un ramo, aludiendo al Domingo de Ramos que en épocas de Semana Santa evoca cientos de rostros alrededor del templo, pero esta vez dejó las bancas de la iglesia como un completo desierto.

     

    Simultáneamente, cerca al altar, se sitúan dos objetos para nada acordes con la ornamentación eclesiástica y bastante extraños para el clérigo: un par de teléfonos celulares listos para filmarlo mientras ofrece la palabra a los devotos.

     

    Al cura el virus le ha llegado como un baldado de agua fría. La Semana Santa y el significado de la gente en las bancas es muy valioso para él. Se dispone a iniciar la “Eucaristía virtual” y junto a él, Diego Mejía, sacristán de la parroquia, se encuentra organizando los últimos detalles técnicos para la transmisión vía Facebook Live e Instagram. Una vez adecuado todo para la emisión Diego camina con paso acelerado, falta poco para las 12:00 del día, se dirige hacia la parte trasera del convento donde se encuentran las campanas, con contundencia agita la cuerda que sostiene el badajo de la campana para hacerla sonar, haciéndole saber a los vecinos el comienzo de la misa.

     

    Ese toqueteo de campanas desde el 11 de marzo se viene presentando de acuerdo con las invitaciones desde la Santa Sede en la Ciudad del Vaticano a rezar el Ángelus por los afectados del COVID-19.

     

    Los cristales de las cámaras de los teléfonos parecieran ser un par de ojos que apuntan directamente a la mirada inquieta del presbítero al retumbar en su mente que una Semana Santa totalmente inusual está por comenzar. Para él, un Domingo de Ramos —en sus más de 45 años como padre ordenado— nunca había sido tan extraordinario a tal caso de presentar la misa a través de dispositivos electrónicos.

     

    El reto tecnológico puso a prueba la vocación de los religiosos. Foto: Alejandro Zapata.

     

    La angustia de los párrocos

     

    Al padre Silvio le inquieta no ver a la gente en las bancas:

    “Es difícil, el alma del sacerdote es la gente, yo no soy padre si no tengo gente, ¿a quién le iré a celebrar la misa?, ¿A quién voy a confesar? Es complicado.

     

    “Sabía que hoy mi iglesia no abriría, mi mente y corazón cayeron en una notable percatación (SIC) de que mi parroquia estaría vacía, nadie a quien aconsejar, sin ningún niño para bendecir, ningún penitente para absolver, pocas manos que apretar, ¡nada! Estos días he celebrado la misa solo, sabiendo que hay almas hambrientas de la Eucaristía, entonces me pregunté, ¿cómo es posible ser sacerdote sin pueblo? ¿cómo es posible ser iglesia sin la comunidad alrededor?

     

    “Todo esto es complejo, hace días vengo viendo la televisión y veo muchas noticas de cómo cuidar la salud física, pero… ¿dónde queda la salud espiritual? Veremos qué podemos hacer desde aquí”.

     

    Algunas de las estrategias

    El párroco no se queda lamentándose. En su mirada aún se perciben destellos de fe y esperanza. Está en constante búsqueda de alternativas. Desde hace un par de días junto con la ayuda de Diego sitúan un altavoz, no muy grande, con dos antenas que permiten desde un micrófono transmitir la aguda voz del clérigo a la hora de predicar la palabra.

     

    El parlante está en el atrio del convento, un lugar que después de varias baldosas se avista un terreno colmado de pasto y árboles que armonizan con el sector. El sonido alcanza máximo hasta una cuadra del barrio. Algunos de los transeúntes, todos con tapabocas, poco a poco observan el parlante y se acercan a persignarse, echarse una bendición o simbólicamente hacer un gesto que demuestre su absoluta devoción.

     

    A lo largo de las calles se siente el pálpito de un sector bastante devoto: balcones adornados con figuras de Jesucristo que sujeta ramos trayendo a la memoria junto con algunos telones de color borgoña y rojo el aroma al inicio de Semana Santa. Ese rojo, según los colores litúrgicos, es el del Espíritu Santo que en la mayoría de miradores no falta.

     

    Transcurren los días lunes, martes, miércoles y se repite el toque de campanas, el color morado es omnipresente al interior de la capilla, en estos encuentros no más de cuatro personas completamente distanciadas se disponen con sus respectivos tapabocas a recibir las palabras del evangelio. Diego, después de tocar las campanas, minuciosamente se asegura que los dos móviles que apuntan directamente al sacerdote, el altar y la Biblia, estén transmitiendo en vivo.

     

    Nuevos caminos hacia la fe

    Aquellos días, entre Facebook Live e Instagram, las predicaciones del padre Silvio llegaron a captar la atención de 140 espectadores que, desde ordenadores, teléfonos celulares, tabletas y demás dispositivos se conectaron. Las habitaciones, las salas e incluso las cocinas se convierten en pequeñas parroquias a donde llegaron las ondas de sonido y las transmisiones que propagan las oraciones del párroco. Diego Díaz Uribe, delegado arzobispal para Comunicaciones de la Arquidiócesis de Medellín asegura que en el municipio existieron alrededor de 340 parroquias que celebraron las Eucaristías sin la presencia de los fieles y solo fueron transmitidas por los distintos medios digitales.

     

    Lucía Hincapié es una de las creyentes más fervorosas del barrio, para ella el triduo (Jueves, Viernes y Sábado Santo) es de los momentos más especiales del año y no puede perder las palabras del padre Silvio. Es por eso que su hija Martha no dejó de configurarle el teléfono celular para escuchar la misa como si estuviera junto al padre. Las arrugas de Luci hacen notar sus 91 años, de los cuales en ninguno de estos había vivido un episodio tan trágico para la Iglesia católica, para el mundo, para ella.

     

    El mismo Viernes Santo, la Vigilia Pascual de la noche del sábado y el Domingo de Resurrección, fueron para doña Lucía y millones de feligreses una nueva experiencia de fe, con métodos, medios e ideas inéditos en la historia del clero y en la Semana Mayor, todo para que un virus no arrebatara la fe.

     

     

     

  • Una Semana Santa en el exilio

     

    Un testimonio vía wi-fi de una Semana Santa inédita en la historia de la Iglesia Católica: reflexión y oración a 3,25 mega bytes por segundo, en el término de la distancia impuesta por la pandemia de coronavirus.

     

    El rey David, segundo rey de Israel, recibió directamente de Dios los planos para construir el Templo de Jerusalén. No fue él, sino su hijo Salomón quien en el cuarto año de su reinado llevaría a cabo la construcción de un nuevo Tabernáculo donde la nación hebrea podría confluir a adorar la presencia del Dios de los judíos. Este, imponente, se levantó sobre el Monte Moriá con todo el esplendor que Salomón le agregó: madera de cipreses, cedros y olivos silvestres talladas con decorados y puertas, pisos y paredes cubiertas de oro macizo.

     

    La opulencia del Templo fue siglos después opacada por la invasión babilónica a Israel y, a manos de Nabucodonosor, el Templo con la ciudad fueron destruidos y el pueblo expulsado a una tierra que no correspondía a la que su Dios había prometido. Esa fue una de las tantas veces en que el pueblo judeocristiano no pudo congregarse en el lugar que habían erigido para la invocación de su dios.

     

    La Semana Santa de 2020 se une a los momentos históricos donde la iglesia, considerada como el cuerpo y no el edificio, ha tenido que disgregarse. Esta vez, la primera luna llena de primavera, que tradicionalmente da el inicio a la mayor festividad del cristianismo, marcó el comienzo de una semana que transcurriría entre más pena que gloria y de forma diferente a lo habitual. La Semana Mayor vendría a un mundo convulsionado por una pandemia que obligó a la población mundial a confinarse. Para el día donde los ramos conmemoraban la entrada triunfal del Mesías, ya el mundo sumaba más de un millón cien mil casos confirmados y alrededor de sesenta y dos mil setecientas muertes, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

     

    A puertas cerradas

     

    Al mundo llegaron imágenes de la basílica de San Pedro como nunca antes de había visto en la Semana Mayor para los católicos. Foto: Vatican.va.

     

    Rodeado de una Italia herida y agrietada por un verdugo microscópico que le pasaba un saldo de 15362 fallecidos, el papa Francisco ofició su misa de Domingo de Ramos encerrado en la Basílica de San Pedro. Esto, observando las indicaciones de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el decreto En tiempos de Covid-19 que ordenó que los ritos de esta semana fueran oficiados sin el pueblo, “evitando la concelebración y omitiendo el saludo de paz”. Asimismo, el lavatorio de los pies, la misa crismal y las demás procesiones debían ser omitidos y/o pospuestos para fechas más indicadas.

     

    El esplendor y la monumentalidad de la Basílica de San Pedro hacían resaltar la soledad con la que Francisco y un séquito de religiosos desfilaban para iniciar la eucaristía. El octogenario obispo de Roma vestía de rojo, como es lo usual para las celebraciones de Semana Santa y Pentecostés, y lo adornaba el palio arzobispal, distintivo de los obispos y que predica el cuidado de un pastor que carga sus ovejas al hombro. En su mano, un báculo que termina en un crucifijo, que también evoca el cayado del pastor que da aliento al salmista en el bien conocido Salmo 23 y sobre su cabeza, la mitra simple que imita la indumentaria de los primeros sacerdotes hebreos.

     

    El papa bendijo los ramos con el hisopo empapado de agua bendita y balanceó el incensario sobre el altar y la Escritura. El texto que abrió la celebración fue aquel donde el apóstol Mateo narraba la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén sobre un burro y entre una multitud que tendía una alfombra de ramas para él y clamaba a las alturas ¡hosanna!, porque su salvación había llegado de los cielos. A la voz de Mateo, se unieron en la liturgia de la Palabra la del profeta Isaías desde las montañas de Israel, la del salmista y rey David desde su trono en Jerusalén y la del apóstol Pablo desde las celdas de Roma para la tierra de Filipos.

     

    Una voz que clama en el caos

     

    << Presidiarios, capellanes, voluntarios, víctimas de convictos, médicos, guardianes de las cárceles italianas prepararon las reflexiones para el Via Crucis celebrado en una Plaza de San Pedro solitaria. Foto: Vatican.va.

     

     

    El mundo ansiaba un mensaje de esperanza, una palabra de aliento que podía venir de la boca del líder de la religión más confesada en el mundo. Ese día, la lectura del Evangelio según San Mateo retrataba la última cena de Jesús con sus discípulos: un momento de suma tensión donde Jesús lava los pies de sus amigos, comparten el pan y Jesús revela quién lo va a traicionar. Los momentos en el Getsemaní antes de que fuera capturado enseñan a un Jesús humano, más parecido a nosotros: está angustiado por la muerte y clama vehemente a su padre que lo libre si así es su voluntad. Era un Jesús en crisis, como lo estaba el mundo en ese momento. El relato avanzó hasta que Jesús da su último respiro en la cruz y ahí, guardando respeto por el sacrificio expiatorio del Hijo del Hombre, todas las aproximadamente treinta personas en el recinto se arrodillaron y guardaron silencio.

     

    De ese relato, el papa da un parte de esperanza para la familia humana alrededor del mundo: “Hoy, en el drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan, frente a tantas expectativas traicionadas, con el sentimiento de abandono que nos oprime el corazón, Jesús nos dice a cada uno: ¡Ánimo, abre el corazón! ¡Ánimo, sentirás el consuelo de Dios que te sostiene!”. Era un llamado a ver al Jesús que humillado sirvió a la humanidad, uno que sufrió la traición, el abandono y la deslealtad y que entiende el sufrimiento humano.

     

    Inspirados en ese Jesús, Francisco animó a vivir una vida de servicio, asegurando que “la vida no sirve sino se sirve, porque la vida se vive desde el amor”. Un servicio y una conmiseración necesarias en tiempos de pandemia y un servicio que para el papa resalta a los verdaderos héroes, a los que no han temido entregarse por los demás porque son valientes para amar. Ese Domingo de Ramos, Francisco le recordó a un mundo despojado de su cotidianidad, que la alegría más grande radica en el amar.

     

    Una semana para la historia

     

    Para cuando terminó esa Semana Santa, en la que nadie se dio la paz ni recibió la comunión, la cifra de infectados según la OMS estaba por alcanzar el millón setecientos mil. Francisco ofició la misa de Domingo de Resurrección tal como lo hizo el primer día de la semana; en las lecturas se conmemoraba dos sermones del apóstol Pablo avivando a la incipiente iglesia con la esperanza del Cristo resucitado y lo mismo hizo el papa.

     

    La homilía no la compartió durante la misa, sino durante la bendición Urbi et Orbi que generalmente se reserva para Navidad y Domingo de Pascua, pero que ya días antes, por las situaciones excepcionales que pasaba el planeta, la había proferido. La de ese día proclamaba con alegría que Jesús había resucitado: “Esta buena noticia se ha encendido como una llama nueva en la noche, en la noche de un mundo que enfrentaba ya desafíos cruciales y que ahora se encuentra abrumado por la pandemia que somete a nuestra gran familia humana a una dura prueba”.

     

    Invitó al mundo a contagiarse de esa esperanza que el cristianismo proclamaba en su conmemoración más importante, contagiarse de corazón a corazón y dejar que el sufrimiento de Cristo sane las heridas de una humanidad desolada. Además, recordó que no es tiempo para ser indiferentes a la realidad del mundo: hizo llamados al alto al fuego mundial, al fin de la guerra en Siria, Yemen, Irak y el Líbano; a la paz entre Israel y Palestina y al fin del sufrimiento en Venezuela.

     

    En la segunda bendición Urbi et Orbi en menos de un mes, el Sumo Pontífice no solo envió un mensaje para reconfortar los espíritus en medio de la pandemia, sino que volvió a poner en la agenda conflictos y problemas cuya gravedad no se atenúa ante la emergencia sanitaria mundial. Foto: Vatican.va.

     

    Francisco cerró la Semana Santa de 2020 sin multitudes en la Plaza de San Pedro, con un pueblo silente detrás de las cámaras que transmitían para el mundo entero, un pueblo en el exilio como Israel en Babilonia, pero reafirmando el mensaje de Jesús como uno que puede seguir arrojando luz sobre un mundo que constantemente se enfrenta a las tinieblas, y esta vez las de una pandemia que vino a socavar nuestra frágil realidad.

     

     

     

     

  • ¿CUÁL ES EL FRENO DE ENCICLA?

     

    El sistema de bicicletas públicas EnCicla completó ocho años de operación y 12.564.093 préstamos a enero de 2020. Sin embargo, en los últimos meses, los usuarios se han quejado por los constantes fallos en el sistema y su plan de expansión lleva cinco prórrogas y un año y medio de retraso.

     

    Por: Sebastián Carvajal Bolívar / sebastian.carvajalb@upb.edu.co

     

    Hernán Arbeláez está afiliado a EnCicla desde hace seis años. Para él, el sistema es “excelente” porque le permite ahorrar pasajes, no contamina el medio ambiente y hace ejercicio mientras se moviliza por la ciudad.

     

    Él es uno de los 9.000 usuarios que en promedio utilizan las bicicletas diariamente. En total, el sistema suma 96.695 personas inscritas a enero de 2020, de los cuales 51.796 están activos. Esto muestra el éxito que ha tenido EnCicla entre los habitantes del Valle de Aburrá, como una opción para movilizarse a lo largo de la ciudad.

     

    Ante la demanda en el uso de EnCicla y siguiendo el Plan Maestro de la Bicicleta, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, entidad encargada de su funcionamiento, firmó en diciembre de 2017 el contrato 988 con Labici América S.A.S. Su objeto era ampliar la red y poner en funcionamiento 79 estaciones automáticas, por un valor de $6.993.894.059 y un plazo de ejecución de 12 meses.

     

    Las nuevas estaciones y la renovación del software debían estar listas para diciembre de 2018. Sin embargo, hoy el contrato tiene cinco prórrogas y una modificación. A febrero de este año tenía una ejecución física del 46 % y financiera del 47 %. La nueva fecha de terminación era el 28 de mayo , pero debido a la crisis ocasionada por el coronavirus, el contrato fue suspendido el 24 de marzo “por término que dure el aislamiento preventivo obligatorio ordenado por el Gobierno Nacional” .

     

    EnCicla ha fortalecido el uso de la bicicleta en la rutina diaria de los medellinenses y resulta un modelo clave a futuro, por su compatibilidad con las prevenciones propias en tiempos de pandemia. Foto: Sebastián Carvajal Bolívar.

     

    ¿Qué fue lo que pasó?

    “El problema más importante que está viviendo EnCicla es el incumplimiento del contratista, un contratista español”, afirmó el concejal por la Alianza Verde Daniel Duque, quien le ha hecho seguimiento a la situación.

     

    Duque explicó que el contratista es el dueño del software y hardware del sistema y, por tanto, el Área Metropolitana no puede contratar a otra empresa distinta para culminar las obras. Incluso esta opción fue analizada antes de firmar la tercera prórroga, pero la entidad concluyó que no tendría los mecanismos ni estaría en la capacidad de buscar a otro contratista capaz de suplir las necesidades de la ampliación.

     

    Además, para ese momento, el Área Metropolitana ya había celebrado dos contratos, uno para la adecuación de obras civiles por $1.925.866.192 y otro para la adquisición de dos mil bicicletas nuevas por $3.662.444.090. De no dar cumplimiento al contrato con Labici América S.A.S se habría causado un detrimento cercano a los 7 mil 500 millones de pesos.

     

    Entre las razones que se evidencian en las prórrogas del contrato para argumentar las demoras por parte de la empresa están las dificultades en la elaboración de los componentes tecnológicos y los retrasos en los procesos de nacionalización con la DIAN para la posterior instalación de las estaciones.

     

    Para evitar que el contrato sufra más ampliaciones, las autoridades están buscando medidas jurídicas para que Labici América S.A.S cumpla con sus obligaciones.

     

    “Lo que estamos tratando de hacer es buscar una acción de cumplimiento para que por las buenas podamos solucionar los problemas, si no tocará buscar otras medidas jurídicas que vengan al caso para que estos señores cumplan de manera rigurosa (con el contrato)”, concluyó Duque.

     

    Fallas en el software

    Desde hace varios meses, los usuarios del sistema se están quejando por los inconvenientes que tienen al momento de prestar las bicicletas.

     

    Natalia Velásquez, una joven que usa frecuentemente EnCicla, dice que “las plataformas virtuales muchas veces se encuentran malas, cuando uno viene (el sensor) no lee la tarjeta o cuando uno la va a prestar no ingresa (al sistema) o también cuando uno va a pedirla en las estaciones manuales no hay bicicletas”.

     

    El activista y promotor del uso de la bicicleta en Medellín, Daniel Suárez, ha sido uno de los principales críticos de los fallos en el sistema y desde sus redes sociales y otros espacios de encuentro ciudadano ha manifestado sus inconformidades con EnCicla.

     

    Suárez explica que el problema que tiene el sistema es que, “desde su software, la capacidad que tiene el sistema ya no permite recibir cierta cantidad de bicicletas en sus estaciones, (…) si hay un mínimo de ‘bicis’ no permite desanclarlas y si hay un máximo, a veces no permite anclarlas, lo que genera que el usuario tenga que moverse a otras estaciones cercanas y algunas van presentado las mismas fallas, lo que termina por afectar la operación del sistema”.

     

    El contrato 988 de 2017, además de contemplar la expansión del sistema, también incluyó la actualización de las estaciones existentes para ese momento y con ello la adaptación de 1.300 puntos de anclaje. Este proceso se realizó en noviembre de 2018 pero, según la primera prórroga del contrato, presentó fallas y, por tanto, requirió de un proceso de estabilización y ajuste de las estaciones y bicicletas del sistema.

     

    Los ajustes se ejecutaron en los meses posteriores, pero los problemas continuaron. A pesar de reprogramar sistema y ajustar los mecanismos de lectura, la inestabilidad persistió e incluso aparecieron bicicletas fantasmas y préstamos infinitos.

     

    Esta actualización del software es otra de las razones que explica el retraso del plan de expansión y expone los fallos actuales en el sistema de préstamos.

     

    Luisa Fernanda Vargas, vocera del sistema de bicicletas públicas EnCicla, aclara que el Área Metropolitana ha tomado algunas medidas para mitigar los fallos de conexión. “Hemos redistribuido nuestro personal de forma tal que en las estaciones automáticas en las que sabemos que hay préstamos en la mañana o en la tarde hay receptores, tratamos de que el personal haga prestamos manuales en estos lugares donde sabemos que la oferta y la demanda es mucha”.

    Las principales cifras de EnCicla. Infografía: Sebastián Carvajal Bolívar.

     

    Lo que se ha alcanzado y lo que falta

    Hasta el momento EnCicla ha puesto en operación 47 estaciones nuevas, para un total de 99 en Medellín, Envigado y Sabaneta. Se esperaba que las restantes fueran entregadas antes del 10 de mayo, según el compromiso que asumió el contratista con el Área Metropolitana. Por la crisis actual, eso está en veremos.

     

    Además, la entidad tiene almacenas 824 bicicletas nuevas en el Parque de las Aguas, que se espera entren a operar a medida que se entreguen las nuevas estaciones, “porque si las ponemos a operar en este momento habría sobreoferta de bicicletas y poca oferta de sitios de anclaje”, argumentó Vargas ante los cuestionamientos sobre la inoperatividad de estas.

     

    Según la funcionaria, estas no están en mal estado, puesto que están diseñadas para estar al sol y al agua. “Cada 15 días tratamos de llevar a nuestro personal para que le haga un mantenimiento básico”, finalizó.

     

    Ventajas del sistema

    Entre el 27 de enero y el 25 de febrero de este año, 30.364 usuarios hicieron préstamos de bicicletas en la ciudad. De ellos el 38,3 % fueron estudiantes y el 60 % corresponden a personas de estratos dos y tres, según datos de EnCicla.

     

    “Es muy útil, a mí me ha ahorrado mucho tiempo en los desplazamientos entre le bus, la universidad, del trabajo a la universidad y, en muchas ocasiones, se demora menos que un bus”, opina la estudiante Estébana Orozco sobre el sistema. Como ella, son muchos los usuarios que destacan las bondades de utilizar EnCicla diariamente.

     

    Alejandro Restrepo, doctor en urbanismo y profesor titular de la Universidad Pontificia Bolivariana resalta que el sistema ha permitido tres aspectos importantes en la ciudad.

     

    El primero es la equidad en el uso de transporte público al entregar este medio de forma gratuita, segundo la complementariedad de las estaciones de EnCicla con el Metro y demás medios de transporte público y, por último, la articulación de los espacios culturales, educativos, residenciales y públicos a través de las bicicletas.

     

    Para Restrepo, hacen falta dos cosas fundamentales para que el sistema mejore. El primero es un cambio cultural en la concepción del sistema y que involucra a todos los usuarios. “Es muy importante que la ciudadanía entienda que es un servicio público, que se le está prestando de forma gratuita y que cada uno debe de cuidar esos elementos como un patrimonio colectivo, que nos pertenecen a todos”.

     

    Lo segundo tiene que ver con la infraestructura y la posibilidad de seguir ampliando la red. “Creo firmemente que la ciudad puede recibir muchas más estaciones sobre todo por los territorios ligeramente más planos. Cada una de esas estaciones de la línea A y B del Metro debería tener EnCicla y el centro de la ciudad puede perfectamente tener más estaciones, así como también en puntos estratégicos para ir complementando este sistema de movilidad sostenible”.

     

    Según el Plan Maestro Metropolitano de la Bicicleta del Valle de Aburrá 2030, se espera que para ese año el 10 % de los viajes que se realizan diariamente en la metrópoli se hagan en bicicleta. Para esto, el Área Metropolitana contempla una serie de medidas en las que se incluye la mejora en la infraestructura física, la articulación del trasporte público y la continua expansión de EnCicla.

     

    Para que esto sea una realidad y que el sistema siga beneficiando a los habitantes de Medellín y su Área Metropolitana, es necesario que se superen los fallos de conexión en el sistema y que el plan de expansión finalice en los plazos acordados con contratista.

     

     

     

     

     

     

     

  • El fantasma del tráfico animal

     

    Para la fauna silvestre en Antioquia, el tráfico ilegal es una amenaza constante; las medidas de protección, limitadas en el territorio; el destino de los animales recuperados, incierto, y los recursos invertidos, insuficientes frente a un enemigo que avanza sin retroceder.

     

    Admirada, observada, deseada, protegida, traficada y vulnerada: la fauna silvestre en Antioquia pasa de mano en mano, de casa en casa, de un encierro a otro en turbios procesos de captura, comercio y tenencia ilegal. Aunque hoy, a su espalda, interceden un manojo de leyes y una multitud de corporaciones, su amenaza luce invariable y se traduce en nuevos retos. Lo cierto es que el cautiverio no termina en el rescate o entrega a las autoridades ambientales, pues, como un fantasma, deja marcas y limitaciones para el ejemplar.

     

    Animales silvestres que son tomados como objetos, humanos o mascotas; que son transportados y comercializados con indiferencia; que son alimentados con chocolate, pan y arepa; que son vestidos, nombrados y domesticados. Para muchos, la fauna silvestre en Antioquia no es ni fauna ni silvestre, es lo que la ambición, el capricho y la cultura inconsciente quieren hacer de ella. Sin embargo, una vez en cautiverio, la reincorporación de fauna no es tan sencilla como abrir la jaula y liberar al ejemplar, pues sus condiciones físicas y comportamentales difícilmente serán las más saludables a la hora de regresar al hábitat.

     

    Contrario a lo que algunos puedan creer, el tráfico ilegal de fauna silvestre, el tercero más rentable después del de drogas y armas, no se limita a zonas rurales lejanas, pues incluso a la urbe nos llegan los ecos de ronroneos, graznidos y otros sonidos de animales en su momento comercializados y, a veces, maltratados. Ellos, algunos liberados y otros cuidados en colecciones vivas, son el motivo de esta historia.

     

    Un animal cautivo no puede simplemente “soltarse”. Infografía: Laura Wagner.

     

    Calles limpias

    Entre locales de cacharrería de la Plaza Minorista José María Villa, se abre un pasaje iluminado con filas de jaulas amontonadas de lado a lado, habitadas por marañas de pelos negros, blancos y café, e inquietas y ruidosas bolas de plumas. En medio del movimiento de hombres y mujeres apresurados por el inicio de la jornada, se elevan coros de cacareos, graznidos, maullidos y ladridos; familiares expresiones sonoras de animales domésticos y ornamentales. Aquí, la ausencia de fauna silvestre, antes tan comercializada, no representa más que la imposición enfática de la ley 1333 de 2009, la cual indica las sanciones en materia ambiental.

     

    “Hace tres años más o menos, vendíamos de todo, pero ya no dejan: cerraron un montón de lugares y pusieron multas”, explica una mujer de corta estatura antes de blanquear sus ojos, regresar a su local, el primero a mano izquierda, y comentar: “Yo no sé para qué se pusieron a prohibir eso si son solo animales, ni que vendiéramos marihuana”.

     

    Entre las sanciones establecidas por la ley, se contemplan multas de hasta 5.000 salarios mínimos, cierres de establecimientos y trabajo comunitario. No obstante, estas pueden ser eximidas con la entrega voluntaria de ejemplares en buen estado de salud, condición que no se cumple en todos los casos porque, en medio del transporte y cuidado doméstico, los animales son víctimas de desnutrición, lesiones y maltratos.

     

    Patas torcidas, alas cortadas, dientes extraídos y colas mochas; aún cuando el animal es recuperado por alguna autoridad ambiental, sus nuevas limitaciones le impiden regresar a su hábitat y lo fijan a la estancia en colecciones de zoológicos y parques. Por ello, leyes como la 1774 del 2016 establecen penas de prisión de 12 a 36 meses por maltrato.

     

    Un comercio subterráneo

    Aunque en la actualidad el comercio y tenencia ilegales parecen haber perdido terreno, lo cierto es que solo cambiaron de escenarios y modos de acceso. Hoy, entidades ambientales corroboran que el número de animales que recuperan no varía con los años: anualmente llegan alrededor de 700 individuos a Cornare, cerca de 1200 a Corantioquia y 5 o 6 mil al AMVA.

     

    “De la misma forma que tenemos más conciencia ambiental, se han abierto otros canales de comercio de fauna silvestre; por ejemplo, hay grupos de Instagram y Facebook para hacerlo. Es muy difícil combatirlo, ni siquiera sé si hay suficientes recursos, pero sin duda hay que seguir”, concluye Darwin Ruiz, zootecnista del Parque Zoológico de Santa Fe.

     

    Una marca perenne

    Amontonadas en una esquina, seis tortugas morrocoy se confunden con el color grisáceo de los muros de cemento del Parque Zoológico de Santa Fe. Su sutil camuflaje y quietud espectral les permite pasar inadvertidas para un gran número de turistas, abuelos y padres con niños al hombro que buscan llevarse grandes impresiones y buenas fotografías a casa. Incluso los pocos que observan la mencionada esquina corren el riesgo de pasar por alto la dimensión real de estas colecciones vivas, de no ser conscientes de ese fantasma del tráfico ilegal del que tantos animales, en total 942 en el zoológico, no pudieron desprenderse.

     

    En el caso de las tortugas, la marca está en sus caparazones: más o menos protuberantes en cada escudo, a causa de las malas dietas durante su cautividad. Piramidismo. Así es llamada la enfermedad que, además de la deformación, conlleva afectaciones pulmonares, artritis e incluso parálisis; todas ellas, condiciones que imposibilitan su reincorporación y, por ende, según la ley 2064 del 2010, las confinan a colecciones vivas de tenedores legales de fauna.

     

    Del hábitat a la jaula del traficante, del transporte clandestino a los sitios de comercio, del patio trasero de una casa a los hogares de paso de las autoridades, de los Centros de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV)… ¿a dónde? En el mejor de los casos, de vuelta al ecosistema; si el individuo está limitado fisiológica o conductualmente, a un parque, zoológico o zoocriadero; de lo contrario, si el estado de salud es grave, se practica la eutanasia. Según Andrés Gómez, zootecnista del grupo de fauna del AMVA, de un 3 a 7% de animales recuperados llegan a esto. No hay razón para polemizar, es el fantasma del tráfico ilegal; a fin de cuentas, es sabido que, por cada individuo extraído del hábitat, diez mueren en el camino.

     

    ¿Capacidad de carga?

    Quelonios o tortugas, psitácidas o loras y una gran variedad de mamíferos son las familias de fauna silvestre que más se recuperan en el AMVA (Área Metropolitana del Valle de Aburrá) del tráfico ilegal. Sin embargo, el 80% de ejemplares no pueden ser liberados en la zona porque no pertenecen al Área Metropolitana, por lo que las autoridades antioqueñas tienen dos opciones: articular procesos de reincorporación con las otras 32 entidades ambientales del país o, en el caso de los individuos exóticos, no procedentes de Colombia, integrarlos a colecciones. En Antioquia, además del Parque Zoológico de Santa Fe, el Parque Temático Hacienda Nápoles y el Parque Explora son los destinos de miles de animales rescatados.

     

    << Mafias internacionales están detrás del tráfico de animales silvestres. Foto: Área Metropolitana.

     

     

    No obstante, el problema está en la relación entre el número de ejemplares recuperados y la capacidad de dichos parques y CAVs para recibirlos. Desde tortugas, primates, felinos y otros, el Parque Zoológico tiene un plan de colección de máximo 1100 individuos, cantidad exactamente igual a la capacidad del CAV del AMVA. Hoy, esta entidad junto a Corantioquia y Cornare, esperan no tener que ampliar sus capacidades, mas afirman que es un tema preocupante.

     

    “Hay loras que han pasado 15 o 20 años en un centro de valoración y nunca serán liberadas ni entregadas a zoológicos”, ejemplifica y finaliza Darwin Ruiz.

     

    Procesos de readaptación, procesos inciertos

    Los CAV son el destino primario de los ejemplares recuperados del tráfico ilegal: sean manejados en Antioquia por Corantioquia, Cornare, Corpourabá o Área Metropolitana, tienen una misma regulación, la ley 2064 del 2010, y, por ende, fines similares. Primero, revisar y atender médicamente a cada individuo; luego, estabilizar sus niveles de estrés con dietas y acomodamiento adecuados, y, por último, incentivar comportamientos naturales necesarios para su supervivencia en el hábitat.

     

    No toda la fauna recuperada es apta para su liberación tras dichas etapas, incluso, según Ana María Castaño, subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia, hay individuos reincorporados que son reintroducidos a procesos de readaptación más largos, pues reinciden en sus conductas domésticas. En el CAV del AMVA, por ejemplo, un 25% de animales no cumplen las condiciones físicas y comportamentales para ser reubicados. Mientras que, en el único programa de rehabilitación del Parque Zoológico de Santa Fe, hay una mortandad anual del 50% de monos aulladores rojos por las deficiencias físicas con las que llegan.

     

    Lo cierto es que, una vez extraído el individuo, hay diversas afectaciones: en el ecosistema, que requiere de su función biológica, como la dispersión de semillas con sus excrementos; la especie, pues algunas se reproducen en condiciones muy específicas, y el individuo, porque su readaptación es muy demandante e incierta. En esta, durante semanas o años, los animales son enseñados a retomar o aprender por primera vez su conducta natural, ya que la mayoría genera improntas en el hombre ante la carencia materna.

     

    El caso Júpiter

    “Es haberme quitado un hijo de 19 años, verlo crecer, ser un hijo, un joven y un adulto, y después separarnos”, lamenta Ana Julia Torres, anterior cuidadora del famoso león Júpiter, un mes antes de la muerte de este. El rostro de la mujer, semioculto por la gorra roja que lleva puesta, aparece en un video del 27 de febrero de 2020 mientras que, intercalados, suceden los planos de un felino agonizante antes de ser trasladado del zoocriadero Los Caimanes, en Córdoba, al refugio de animales del Departamento de Gestión del Medio Ambiente en Cali.

     

    Neumonía, tumores en hígado y pulmones y afectaciones hepáticas: sin la atención médica veterinaria necesaria y confinado a una jaula mucho más pequeña que la de Villa Lorena, su anterior hogar, Júpiter había entrado en estado crítico y perdido más de 200 kilos en un año. No obstante, a pesar de las conocidas objeciones de Ana Julia Torres por su separación de Júpiter, en realidad el cierre de su refugio, de casi 30 años de historia, respondió al incumplimiento de las normas de tenencia de fauna silvestre: 200 ejemplares no estaban registrados, algunos eran tratados como mascotas o bebés e incluso el león Júpiter presentaba una inexplicable diarrea crónica.

     

    De esta forma, sin excusar la deficiente atención y cuidados en los que incurren los tenedores de fauna legales mal regulados, Iván Darío Soto, coordinador del Laboratorio de Genética Animal de la Universidad de Antioquia, recuerda a modo de conclusión:

    “La gente se pregunta por qué los rescatamos si ellos se veían muy felices en sus casas, pero es que esos animales nunca debieron estar allí en primer lugar; desde la biología, su comportamiento y forma física no están en función de estar fuera del hábitat”.

     

    Breves contraindicaciones de la tenencia ilegal

    Además de las implicaciones en fauna, la tenencia ilegal de ejemplares silvestres involucra importantes riesgos en salud para quienes conviven con estos cual mascotas o seres humanos. No es en vano que los estudios de biovigilancia centrados en la búsqueda del origen del coronavirus SARS relacionaran estrechamente el virus con los murciélagos de herradura e, incluso, según el medio The Conversation, que el propio covid-19 o SARS CoV-2 tuviera un 96% de similitud con la muestra de un virus en estos ejemplares. Ello, a pesar de que la procedencia del último no haya sido confirmada.

     

    “Muchas veces, las personas ignoran el riesgo de la zoonosis, que son las enfermedades que pueden transmitir los seres humanos a los animales, y viceversa”, explica Andrés Gómez, zootecnista del AMVA, y ejemplifica: “Las loras pueden transmitir clamidia; los murciélagos, rabia; las tortugas, salmonela; el burro, lepra”.

     

    Conservación urbana

    Ojillos negros muy juntos, melenas cafés detrás de las orejas y graciosas colas largas de extremos peludos, los monos titís gris de la Universidad de Antioquia dan brinquitos desde el ramaje alto, imperturbables al ruido a sus pies. En medio de la urbe, la tropa representa una nueva apuesta a la conservación de fauna en la ciudad, tras haber sido rescatada y sujeto de procesos de readaptación por el AMVA.

     

    De acuerdo con las estimaciones de David Echeverry, coordinador de Bosques y Biodiversidad de Cornare, no es de sorprender que, a pesar de los años, primates como los monos de la ciudadela universitaria reincidan en comportamientos aberrantes, como bajar a tierra y recibir alimentos, debido a que su proceso de deshumanización es uno de los más difíciles. Contrario al de las tortugas, serpientes y anfibios, que se supera en el 100% de los casos, y al de las psitácidas, que tiene una tasa de éxito del 70 al 80%.

     

    Además de los retos de supervivencia, la tropa de monos titís en la Universidad de Antioquia supone también una solución de reincorporación a la progresiva disminución de hábitats naturales por la sobrepoblación humana. El profesor Iván Darío Soto concluye:

    “Antes, la conservación urbana de fauna estaba prohibida, pero ahora, con el AMVA, hemos convenido en que es una necesidad”.

     

    “Nadie puede asegurar que, una vez liberado, el individuo no va a ser traficado de nuevo. Lo que sí podemos es educar y sensibilizar a las comunidades en el entorno”.

    – Ana María Castaño, subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia.

     

    Otras alternativas

    “Bienvenidos al mundo natural”, anuncia una mujer en un vídeo al abrir la rejilla y dar paso a unos dubitativos monos aulladores rojos que, tras kilómetros de viaje en carretera, a canoa y mula, se enfrentan a un hábitat desconocido, la Hacienda Miraderos en Venecia, Antioquia. Múltiples ojos y cámaras apuntan a ellos con atención hasta que se pierden de vista. Las imágenes corresponden al 2013; las autoridades, el Parque Zoológico de Santa Fe con apoyo de Corantioquia y el AMVA.

     

    Como el único proyecto de este tipo en el Zoológico de Santa Fe, desde el 2006 el Programa de Conservación, Recuperación y Rehabilitación del Mono Aullador Rojo ha recibido hasta 294 individuos y liberado 162. De acuerdo con el zootecnista Darwin Ruiz, las reincorporaciones se realizan en la actualidad de forma blanda, con procesos paulatinos de adaptación al entorno, y tras haber terminado procesos de rehabilitación de dos a cuatro años. Ello, sin mencionar las investigaciones y análisis de impacto ambiental en el territorio.

     

    Las liberaciones son el último paso de un proceso largo y difícil. Foto: Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

     

    Muchos esfuerzos para pocas garantías

    Mas, según Brian Bock, profesor de Biología de la conducta de la Universidad de Antioquia, hay dos graves inconvenientes frente a la liberación de fauna rescatada: primero, la poca seriedad de algunas corporaciones al ejecutar reincorporaciones en reservas naturales a pesar del riesgo de contaminar o infectar a las poblaciones nativas. Y, segundo, la precariedad del seguimiento y monitoreo efectuados una vez reintroducido el ejemplar.

     

    “No contamos con muchas herramientas relacionadas con el manejo de información que nos permita ejercer una vigilancia mayor o mejorar el tráfico ilegal”, reconoce David Echeverry, vocero de Cornare. Él aclara que, a falta de recursos para hacer marcaje y seguimiento satelital, se consulta a la comunidad cercana sobre sus observaciones de los individuos.

     

    Así, debido al costo de los equipos tecnológicos, el seguimiento a ejemplares termina siendo el último gran obstáculo que sortear. El caso del AMVA, se reduce a tres cifras: 20 millones de pesos, 4500 animales y 5 mil millones de pesos. La primera es el valor de un collar de telemetría, de medición de datos; la segunda, los individuos reintroducidos por año, y la tercera, el presupuesto anual. Por lo tanto, de ejecutarse un seguimiento por individuo, se requerirían alrededor de 9 mil millones de pesos. Pero incluso de tenerlos, Ana María Castaño, subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia, enfatiza a modo de conclusión:

    “Nadie puede asegurar que, una vez liberado, el individuo no va a ser traficado de nuevo. Lo que sí podemos es educar y sensibilizar a las comunidades en el entorno”.

     

     

     

  • Medellín se prepara para lo que debería ser una crisis migratoria

     

    “Los gobiernos regionales están tardíos para declarar esta situación como una crisis migratoria”, es el análisis que hace Luz Ángela Álvarez Henao, de la Secretaría de Inclusión Social de Medellín, sobre el flujo y la situación de migrantes provenientes de Venezuela en la capital antioqueña y la región.

     

    El éxodo de más de 4 millones de ciudadanos venezolanos es sin duda el más numeroso en la historia de América Latina. Equiparable al flujo de sirios que arriban al Viejo Continente escapando de la guerra civil que atraviesa su país y el de judíos que emigraron de Europa durante la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945, la migración venezolana repercute significativamente en todos los países de la región, especialmente en Colombia, no sólo por la proximidad geográfica, sino también por la extensa y porosa frontera que ambos estados comparten. Miles de venezolanos llegan al país (aproximadamente dos mil al día, según Migración Colombia) huyendo de la crisis social, política y económica sin precedentes que experimenta un territorio que paradójicamente posee la mayor cantidad de reservas petroleras del planeta.

     

     

    Colombia, que no cuenta con pocos problemas, asume un reto enorme al recibir a más de 1.700.000 venezolanos. 78.626 de ellos han encontrado refugio en Medellín. ¿Qué significado tiene para la ciudad acoger a un número tan elevado de migrantes?, ¿está Medellín preparada para ello?, ¿son suficientes los recursos para atenderlos? Estos fueron algunos de los interrogantes planteados durante la conversación con Luz Ángela Álvarez Henao, líder de la Unidad de Programas Especiales de la Secretaría de Inclusión Social de Medellín. La funcionaria dejó claro que aún hace falta elaborar políticas migratorias claras que permitan solventar los efectos que genera esta situación.

    Federico Hoyos: ¿Cuáles son las implicaciones sociales de la llegada de más de 78.000 migrantes venezolanos a la ciudad de Medellín?

     

    Luz Ángela Álvarez: Bueno… Obviamente tiene un impacto sobre todo en la agudización de algunos problemas sociales que ya tenía la ciudad. La migración no viene a generar otros problemas, siempre y cuando la manejemos bien. Se agudizan problemas tales como la demanda en salud, cupos de estudio y asistencia humanitaria, obviamente. Eso pasa cuando la migración no es bien manejada.

     

    Cuando vienen las personas en condiciones regulares, es decir, que cuentan con un permiso de permanencia, una visa, un documento legal; la situación con ellos es un poco menos compleja. Más de la mitad de los 78.000 migrantes venezolanos que viven en Medellín lo hacen de manera regular, lo que significa que tienen permisos de trabajo. A eso me refiero cuando hablo acerca del buen manejo de la migración. Si llegan personas con capacidad de trabajo que se pueden vincular al sistema de seguridad social, traen desarrollo para la ciudad. Ahí está la experticia, lo que tenemos que hacer como ciudad para darle un buen manejo a esa realidad de flujo migratorio que viene.

     

    Una falsa cadena de Whatsapp convocó a decenas de

    venezolanos a hacer filas por supuestos subsidios y mercados

    en plena cuarentena, el 24 de marzo de 2020. Foto: @QuinteroCalle

     

     

    “La migración no viene a generar otros problemas, siempre y cuando la manejemos bien. Se agudizan problemas tales como la demanda en salud, cupos de estudio y asistencia humanitaria, obviamente. Eso pasa cuando la migración no es bien manejada”.

     

    F.H.G.: ¿Es posible considerar este fenómeno como una crisis migratoria?

     

    L.Á.Á.: Yo diría que sí. Porque si miramos las cifras de otras migraciones en el mundo, este flujo migratorio va a ser uno de los más altos en la historia de la humanidad. Los gobiernos regionales están tardíos para declarar esta situación como una crisis migratoria, una crisis humanitaria.

     

    F.H.G.: Para finales del año pasado, Migración Colombia reportó que había unos 78.626 venezolanos en nuestra ciudad. ¿Tienen ustedes cifras nuevas al respecto?

     

    L.Á.Á.: La fuente oficial nuestra es Migración Colombia. Somos la quinta ciudad en el país con el mayor número de migrantes venezolanos. Hace poco salió el reporte del 31 de diciembre, donde se incrementan a casi 86.000 personas. Esa cifra es considerada como un subregistro, porque Migración Colombia sólo cuenta a las personas que pasan legalmente por la frontera.

     

    F.H.G.: Para nadie es un secreto que gran parte de los venezolanos que arriban a Medellín se encuentran en condiciones económicas difíciles, algunos incluso presentan serios quebrantos de salud. ¿Qué clase de asistencia les brinda la Secretaría de Inclusión Social a estas personas?

     

    L.Á.Á.: En general, hablamos de la Alcaldía. Existen unas normas que requieren a los entes territoriales atender la situación de salud de estas personas que llegan con deterioros importantes, pero también tenemos unos límites frente a la atención desde lo presupuestal. Actualmente sólo se están atendiendo situaciones de emergencia, pero no se están atendiendo situaciones de estabilización, de control o de prevención desde la parte territorial, o sea, desde Metrosalud y las instituciones públicas.

     

    Hay una alta presencia de cooperación internacional que está complementando esta atención en salud a la población migrante. Ellos (los migrantes venezolanos) vienen con unas cargas altas de enfermedad, dado que en su territorio no les estaban garantizando ni los medicamentos ni la atención requerida. Se le brinda prioridad especialmente a los niños, a las madres en embarazo y a las madres lactantes, quienes son atendidos en toda la red pública de Metrosalud.

     

    F.H.G.: ¿Cuáles son las implicaciones para el sistema de salud local al atender a migrantes irregulares, teniendo en cuenta que estos no contribuyen económicamente al mantenimiento de dicho sistema?

     

    L.Á.Á.: Es un impacto financiero bastante alto, porque a estas personas hay que atenderlas en situaciones de emergencia de salud y los recursos se le cobran a la nación. A las grandes ciudades de Colombia, le retiraron precisamente esos recursos. En este momento estamos pasando por una situación crítica en el sector salud. El año pasado solamente, el impacto fue de aproximadamente 9.000 millones de pesos que se facturaron en asistencia a esa población.

     

    F.H.G.: ¿Cuáles son los programas que promueve la Alcaldía desde la Secretaría de Inclusión Social para fomentar la vinculación de los migrantes venezolanos a la sociedad medellinense?

     

    L.Á.Á.: En este momento, estamos en la construcción del Plan de Desarrollo. No estábamos preparados para recibir migrantes, por eso no tenemos una política migratoria clara. Ese es el reto que tenemos este año, generar esa política migratoria y así poder estar preparados de aquí en adelante para cualquier situación.

     

    La propuesta también consiste en no generar programas alternos para atender a la población venezolana, ya que esto, por el contrario, podría generar brotes de xenofobia.

     

    F.H.G.: Una encuesta elaborada por el Proyecto Migración Venezuela, de la revista SEMANA, reveló que el 34% de los ciudadanos venezolanos encuestados se habían sentido discriminados. Desde la Secretaría de Inclusión Social, ¿qué políticas concretas se han implementado con el fin de mitigar y prevenir el rechazo y la xenofobia contra estas personas?

     

    L.Á.Á.: Siempre las estrategias de cualquier proyecto que se implemente para atender la realidad migratoria acogen a tres tipos de población: los migrantes, los colombianos retornados de Venezuela y, por supuesto, a la población local, que es la comunidad de acogida. Como ya se dijo, no se aplican programas alternativos para los migrantes venezolanos. Esto no tendría sentido porque son personas que también necesitan la misma asistencia que requieren los locales. Lo que hacemos es incluirlos dentro de la oferta local en programas como Buen Comienzo, en la oferta de atención de albergues, de emergencias, en la entrega de posibles ayudas humanitarias, etc. Todos son incluidos. Somos seres humanos en igualdad de condiciones.

     

    Tenemos que iniciar un trabajo de sensibilización con la sociedad civil frente a la acogida de esta población migrante. Ya tenemos la experiencia de acoger a personas en condición de desplazamiento. Se trata de promover una vinculación de esta población a través de una integración económica y cultural. Por más que a veces digamos que somos muy parecidos, culturalmente existen algunas diferencias que es importante trabajarlas también.

     

    “No estábamos preparados para recibir migrantes, por eso no tenemos una política migratoria clara. Ese es el reto que tenemos este año, generar esa política migratoria y así poder estar preparados de aquí en adelante para cualquier situación.”

     

    F.H.G.: ¿Cuál es el presupuesto destinado por la Alcaldía para atender las necesidades de la población venezolana que llega a Medellín?

     

    L.Á.Á.: El presupuesto es el mismo que tenemos para el resto de los programas. Como en este momento no se ha aprobado el Plan de Desarrollo, todavía no hay un presupuesto avalado. Por ahora, estamos haciendo la inversión con los mismos programas que tenemos dentro de toda la administración. Estamos trabajando con recursos de cooperación internacional y apoyándonos mucho en esas intervenciones de asistencia. Estamos tratando de pasar de la fase de emergencia, a una fase de estabilización de la población migrante venezolana en la ciudad.

     

    F.H.G.: ¿Con qué organizaciones cooperan ustedes?

     

    L.Á.Á.: En la ciudad hay cerca de 17 organizaciones que nos están apoyando, empezando por ACNUR y OIM, que son quienes están liderando la estrategia de coordinación a través del Grupo Interagencial de Flujos Migratorios Mixtos. Entre otras organizaciones está la Cruz Roja Colombiana, la Cruz Roja Internacional, el Comité de Rescate Internacional, MERCICORPS, Corporación Ayuda Humanitaria, Minuto de Dios, Humanity and Inclusion, el Consultorio Jurídico de la Universidad de Antioquia, etc. Estamos gestionando con ONU Mujeres para que ingrese y nos apoye. También tenemos organizaciones del orden local apostándole a proyectos de atención e integración a esta población.

     

    F.H.G.: Se calcula que aproximadamente el 3% de los estudiantes en las escuelas de la ciudad son venezolanos. ¿Cuáles estrategias se han implementado desde la Secretaría de Inclusión Social para garantizarle a todos los migrantes menores de edad, el acceso a la educación?

     

    L.Á.Á.: Cuando tenemos acceso a las familias migrantes por cualquier motivo, ya sea a través de la línea de emergencia, de las unidades móviles de niñez o de familia, activamos las rutas; es decir, indagamos dónde viven, les entregamos la información para que vayan al colegio más cercano y acudan a hacer la inscripción. Eventualmente se les hace un seguimiento para verificar si estas personas fueron a la institución educativa, y si se matricularon o no.

     

    Nuestro trabajo consiste en activar esas rutas, porque es la Secretaría de Educación quien pone a disposición los cupos escolares.

     

    F.H.G.: ¿Cuál son los requisitos mínimos para que los niños venezolanos puedan ingresar al colegio?

     

    L.Á.Á.: Cero. El mero hecho hecho de ser niño, niña o adolescente, prima. No existe algún requisito adicional para que una persona de estas pueda acceder a un cupo educativo.

     

    F.H.G.: ¿Ni siquiera se necesita el Permiso Especial de Permanencia?

     

    L.Á.Á.: No. Ese tipo de barrera no tendría sentido. Los niños tienen derecho a la educación, independientemente de su condición social o migratoria; de su edad, sexo o género.

     

    F.H.G.: Estadísticas del DANE indican que, para el último trimestre de 2019, la tasa del desempleo en Medellín estaba en un 12%, superando la del promedio nacional, que se situaba en un 10,9%. ¿Cómo interpreta usted estas cifras? ¿Es prudente atribuirle a los migrantes venezolanos el aumento de estas cifras?

     

    L.Á.Á.: No. Para nada. Esta situación migratoria lo que hace es agudizar unos problemas que teníamos instaurados en la ciudad. Ya veníamos con esa tendencia. Tampoco tenemos contados a todos los migrantes. Se trata de una situación propia de la ciudad y de la población local. ¿Qué se agudice el desempleo? Probablemente sí, si no hacemos una gestión adecuada. Tenemos que hacer un trabajo conjunto, generar fuentes de empleo para todos, incluyendo a los migrantes y a los no migrantes.

     

    Si miramos las cifras globales del país, si bien hay unas tasas de desempleo, también hay unos índices de crecimiento que de alguna manera han evidenciado que sí se les puede atribuir a la migración. Esto no depende solamente del Gobierno local. Si a nivel nacional no se toman otras medidas más contundentes, si no abren, por ejemplo, los permisos de permanencia, nunca vamos a superar que más de la mitad de la población venezolana que está en el país se encuentre en situación irregular. Eso dificulta el acceso al empleo, a la educación superior y a los servicios de salud.

     

    “¿Qué se agudice el desempleo? Probablemente sí, si no hacemos una gestión adecuada. Tenemos que hacer un trabajo conjunto, generar fuentes de empleo para todos, incluyendo a los migrantes y a los no migrantes”.

     

    F.H.G.: En la encuesta anteriormente mencionada del Proyecto Migración Venezuela, también se indica que más del 90% de los inmigrantes venezolanos residentes en Medellín no pueden ejercer su profesión. Esa cifra se traduce en altos niveles de informalidad e inestabilidad laboral. ¿Qué clase acciones se han tomado al respecto para evitar que esa mano de obra calificada se pierda?

     

    L.Á.Á.: Esa situación no está al alcance del nivel territorial. El Gobierno Nacional nos da las directrices, pero no nos da los recursos. La legalización de los títulos universitarios está a cargo del Ministerio de Educación. Mientras en el Ministerio no tengan mecanismos ágiles para convalidar títulos, por un lado, no es posible y por el otro, muchas personas que provienen de Venezuela ingresan sin la documentación requerida. Allá no le están colocando visado a sus títulos. Para hacer el trámite legal en condiciones normales de la homologación de un título, es necesario acudir a la embajada del país de origen, apostillar los títulos, expedir documentos legales, traerlos al país donde se migra (en este caso a Colombia) y finalmente llevarlos al Ministerio de Educación.

     

    En este momento Venezuela no está realizando ese tipo de trámites, por lo que podríamos decir que a los migrantes se les presenta una dificultad de carácter legal, tanto en su país de origen, como en Colombia, puesto que quienes logran llegar con su título, las homologaciones se están demorando años. Entonces, la alternativa que tiene esta mano de obra calificada es ingresar a la informalidad, o si cuentan con el PEP (Permiso Especial de Permanencia), trabajar en un oficio de menor remuneración.

     

    F.H.G.: ¿De acuerdo con las condiciones actuales, considera usted que Medellín está preparada para sortear los efectos de esta crisis migratoria?

     

     

    L.Á.Á.: Nos estamos preparando. Todavía nos hace falta consolidar estrategias. Lo hemos hecho bien, de una manera un poco más ordenada que lo han podido hacer otras ciudades del país. Ya han venido observadores de organizaciones internacionales a mirar cómo Medellín se ha venido preparando. Se han visto resultados comparados con otras ciudades que tienen poca claridad frente a qué es una persona migrante, quién es, por qué está aquí y cómo deben ser esos mecanismos de atención que muchas veces los tenemos, pero que, en ocasiones por desconocimiento, no se implementan. Si bien nos hace falta organizarnos un poco más, generar otras estrategias y jalonar algunos recursos, estamos tratando de hacer las cosas de la mejor manera.

     

    F.H.G.: ¿En qué momento considera que podría darse por terminada esta intervención con la población migrante, al menos en una fase inicial? ¿Hacia dónde debería “moverse” este proceso?

     

     

    << Desde diversas modalidades de trata de personas hasta manipulación con rumores falsos sobre subsidios y cooptación por grupos ilegales, son fenómenos a los que son vulnerables los migrantes venezolanos. Foto: @QuinteroCalle

     

     

    L.Á.Á.: Según las estadísticas, esta situación no va a mejorar ni en el corto ni en el mediano plazo. Se estima que este año puedan llegar al país cerca de dos millones de personas más, unas cuantas de ellas aquí a Medellín. Se deben generar más proyectos de estabilización, medios de vida y empleo para la población migrante. Hay que aprovechar más los mecanismos como el Permiso Especial para el Fomento de la Formalización. Hay que generar mayor sensibilización y capacitación con los empresarios para que podamos vincular más y más personas migrantes. Este año pasaremos de la etapa de emergencia a la fase de estabilización.

     

     

     

     

  • “INFORMACIÓN INCORRECTA LLEVA A QUE SE TRANSMITA EL CORONAVIRUS: A TENER ‘100’ ASUSTADO

    En medio de una cuarentena y el debate sobre su posible extensión, Colombia dimensiona la magnitud y los impactos de la pandemia por coronavirus. Aunque la vida de todos los colombianos ha tenido impactos en aspectos diversos, todavía falta información para actuar, evitar el pánico y comprender en detalle qué originó la emergencia sanitaria que hoy vivimos.

     

    La pandemia por coronavirus ha puesto a prueba las habilidades y conocimientos del personal médico y científico del país. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Contexto comparte con sus lectores la entrevista de La Silla Académica con Zulma Rueda, médica, Doctora en Epidemiología y profesora de la Universidad Pontificia Bolivariana. Rueda ha publicado múltiples artículos sobre enfermedades respiratorias y estudios de factores de riesgo, así como, tuberculosis, otra enfermedad infecciosa como lo es el coronavirus.

     

    Uno de ellos “Myths and realities about knowledge, attitudes and practices of household contacts of tuberculosis patients” (que se traduciría como “Mitos y realidades sobre el conocimiento, las actitudes y las prácticas de los contactos domésticos de pacientes con tuberculosis”), justamente pone de presente los estigmas que se dan en estos casos y sus consecuencias.

     

    Rueda, junto con José Luis Albarracín, médico internista que está haciendo su subespecialización en enfermedades infecciosas y aporta la perspectiva clínica, arrojan luces que pueden ayudar a redimensionar la epidemia y prevenir el pánico. Porque no solo las instituciones deben estar preparadas sino la gente.

     

    La Silla Académica: La pregunta fundamental ¿nos vamos a morir todos?

     

    Zulma Rueda: La respuesta es No.

     

    Esto opera para cualquier enfermedad infecciosa: exposición no es igual a infección, infección no es igual a enfermedad y enfermedad no es igual a muerte.

     

    Las enfermedades infecciosas son producidas por microbios: parásitos, bacterias, hongos y virus, principalmente. Hay unos virus muy infecciosos y otros no tanto. Unos con altas tasas de mortalidad y otras con menores.

     

    Un ejemplo de un virus altamente infeccioso es el sarampión: 9 de cada 10 personas que no tienen la infección, pero se exponen -tienen contacto- con alguien que está infectado, se infectan de igual manera.

     

    La rabia, por su parte, es un virus con una alta tasa de enfermedad. Todas las personas que se infectan, se enferman, es decir, presentan síntomas.

     

    Y el mejor ejemplo de un virus muy letal es el ébola. Aunque hay varios tipos, tiene una tasa promedio de muerte del 50 por ciento y en algunos casos ha llegado al 90 por ciento.

     

    Lo que han dicho los números hasta ahora sobre el coronavirus es que no es tan letal. El 3.3 por ciento de los que se han enfermado en China, se han muerto. En otras palabras de 100 personas que se enferman, poco más de tres se pueden morir. Y ese porcentaje se reduce a un 1.5 por ciento por fuera de China.

     

    LSA: Las personas fantasean (y el cine o las series ayudan) con el fin de los tiempos. Usted es especialista en enfermedades infecciosas como la tuberculosis, por ejemplo. ¿Este tipo de virus es cómo otros que ha habido a lo largo de la historia o tiene unas características que podrían dar sustento a esas fantasías?

     

    Z.R.: El coronavirus no es apocalíptico. No es un virus que vaya a acabar con la humanidad. Aunque puede causar muchas muertes si se esparce por todo el mundo, varios estudios señalan que el 81 por ciento de los casos son leves y no llegan a cuidados intensivos: se pueden manejar quedándose en la casa y tomando las precauciones que las personas habitualmente toman cuando tienen una gripa.

     

    LSA: ¿Qué sustenta entonces que estén prendidas todas las alarmas?

     

    Z.R.: No se prenden porque sea letal, sino porque es nuevo, se está transmitiendo activamente de humano a humano, se está esparciendo en el mundo y se están produciendo unas muertes. Las alertas son porque hay que estudiar cuántas personas hay enfermas, de éstas cuántas se mueren, cómo se transmiten, de manera que los Estados puedan estar preparados y prevenirlo.

     

    Hasta el momento lo que hemos aprendido es que quienes se mueren y parecen ser más vulnerables principalmente son adultos mayores de 65 años y personas que tienen otras enfermedades de base como la diabetes, presión alta o problemas cardíacos.

     

    LSA: ¿Por qué el coronavirus ataca más fuerte a adultos mayores que a niños, siendo ambos vulnerables?

     

    José Luis Albarracín –J.A.-: No lo sabemos con certeza. Posiblemente los niños no tienen los receptores que necesita el virus para unirse a las vías respiratorias, o su sistema inmune no está tan desarrollado entonces el virus no actúa tan agresivamente.

     

    LSA: Uno de los vacíos de información que tenemos es cuántas personas que se exponen al virus desarrollan los síntomas ¿cómo se puede saber esto?

     

    Z.R.: No sabemos cuántos expuestos hay y de esos cuántos están infectados porque no a todos los evalúan.

     

    Piense en un estadio de fútbol que tiene un aforo de 40 mil personas. Si una persona asiste al estadio de fútbol y está infectada, no podemos saber quiénes se expusieron porque todos mostraron la boleta pero no su cédula, para entrar.

     

    Aún si supiéramos quiénes se expusieron, habría que hacerles a todos pruebas para saber si están infectados y no hay ningún país en el mundo que tenga los recursos para hacerlo de forma masiva.

     

    Estudios de modelación matemática -que harán mejores predicciones cuando se tenga más información- estiman que una persona enferma por coronavirus puede infectar a 2.6 personas.

     

    En todo caso, tampoco es posible saber cuántos de esos se enferman tras el período de 14 días en que deben aparecer los síntomas (período de incubación).

     

    LSA: ¿Por qué lo dice?

     

    Z.R.: Por lo general solo alguien que tiene síntomas puede transmitirle el virus a otro, pero esto no es siempre así.

     

    Se reportó que una familia de cinco personas se enfermó de una familiar que tenía el virus pero que siempre estuvo sin síntomas. Esta persona viajó de Wuhan para visitarlos a Anyang en China. La segunda razón es que se han conocido tres casos en que el tiempo desde que el virus infectó a estas personas hasta enfermarlas fue de 19 días, 24 días y otro en que fue de 21 días. No es lo común de todas maneras.

     

    LA LUPA AL VIRUS

     

    LSA: En varios medios hacen referencia al coronavirus como “misterioso virus”. ¿Está de acuerdo? ¿No lo son todos en un comienzo…?

     

    J.A.: Lo de misterioso es porque no se sabe de dónde proviene. Inicialmente se dijo que de murciélagos y recientemente que de un pangolín.

     

    Hay más de 100 coronavirus, todos de origen animal, pero de esos, sólo siete pueden afectar al ser humano hasta ahora. Se llaman así porque su envoltura parece una corona.

     

    De los siete, cuatro afectan solo las vías respiratorias superiores: la nariz, la laringe y la tráquea, y son causa común de gripas.

     

    Los tres restantes sí afectan las vías respiratorias inferiores (de la tráquea hacia abajo) y son: el SARS que apareció en 2002 en Asia y se atribuye a los murciélagos, el MERS que apareció en 2012 en Medio Oriente y se atribuye a los camellos, y ahora el coronavirus que aparece en 2019 en Wuhan, China.

     

    LSA: ¿Siempre ha habido virus en animales que después se transmiten entre personas o eso es algo nuevo?

     

    J.A.: Todos los virus tienen esa posibilidad. Los organismos vivos: los hongos, las bacterias, los virus, están reproduciéndose y teniendo mutaciones constantemente. Para reproducirse tienen que hacer copias de su material genético, supongamos que son celdas que se multiplican, pero ocurren errores por azar y una celda queda en otra posición. Puede que no ocurra nada pero puede que ese cambio le dé una ventaja y le permita saltar de un animal a un humano.

     

    Es muy difícil que pase lo contrario, que un humano contagie un animal. Por eso las fotos en China de perros con tapabocas muestran la paranoia.

     

    LSA: Algunos culpan a los chinos porque dadas sus costumbres fue posible la transmisión de este virus ¿Está de acuerdo?

     

    Z.R.: Probablemente hay cuestiones culturales detrás como los hábitos alimenticios. Aunque además de comer ciertos animales que para ellos tienen propiedades ancestrales, la transmisión de microbios depende mucho de la cocción pues varios se mueren en este proceso.

     

    Pero no se puede estigmatizar a los chinos por esto. La Influenza H1N1 que surgió en 2009 apareció en México y se atribuye a unos cerdos. El Ébola apareció en África y se atribuye a micos, gorilas y chimpancés.

    Persisten los debates sobre el uso de tapabocas, mientras se siguen tomando medidas para evitar que los elementos de protección escaseen. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

     

    LA MEDICACIÓN TAMBIÉN EXIGE CUIDADO

     

    LSA: En redes han circulado memes en torno a que el único mecanismo de defensa que tenemos los colombianos frente al coronavirus es el acetaminofén, que constantemente lo prescriben los médicos de las EPS…

     

    Z.R.: La mayoría de las gripas son causadas por virus, y la mayoría de los virus no tienen tratamiento para curarlos.

     

    El 99 por ciento de la gente que consulta al médico por una gripa en efecto le prescriben acetaminofén o ibuprofeno. Y la gente se molesta muchísimo, pero ¡eso es lo que deben recetar! porque no se puede hacer mucho más que ayudar a bajar la fiebre y disminuir el dolor en el cuerpo con alguno de esos medicamentos.

     

    Así que varios terminan en la droguería comprando antibióticos como Amoxicilina, Benzetacil, Azitromicina -en Colombia no requieren fórmula médica- y creyendo que fue “bendito” pero generalmente es que coincide con el período en que pasa la gripa. Y además les causa diarrea y les genera un montón de resistencia.

     

    De manera que el 81 por ciento de las personas que lleguen a estar enfermas por coronavirus y a menos que no puedan respirar, deberán quedarse en su casa tomando acetaminofén o ibuprofeno, evitando infectar a otras personas montando en el transporte masivo o yéndose para el trabajo o estudio.

     

    LSA: Usted menciona el problema del abuso de los antibióticos, ¿el surgimiento de enfermedades como el coronavirus tiene algo que ver con eso?

     

    Z.R.: La mayoría de la gente hace un uso irracional de antibióticos y por eso hay una alerta mundial, pues cada vez hay más bacterias resistentes, multirresistentes (a varios antibióticos) e, incluso, panresistentes (a todos).

     

    El uso de los antibióticos en casos de virus respiratorios, además de que no mata el virus, daña la flora buena del intestino.

     

    J.A.: Mata las bacterias buenas, que han estado con nosotros desde el principio, y hace que las bacterias malas desarrollen mecanismos de resistencia, mutan para que ya no las maten.

     

    Z.R.: Así que no es que el coronavirus sea una consecuencia del abuso de los antibióticos, sino que una persona que se enferma por un virus puede sufrir daños en las células de una parte de las vías respiratorias, y eso facilita que algunas bacterias que tiene en su cuerpo lo pueden enfermar a su vez, eso se llama infección sobreagregada. También puede pasar que lleguen más fácil otras bacterias y quizá no hay antibióticos para atacar unas u otras.

     

    J.A.: La penicilina se creó en 1928 y ha salvado muchas vidas. Tras su descubrimiento y durante los 50 años siguientes se descubrieron muchos más antibióticos que se podían usar para bacterias que iban desarrollando resistencia, pero nos estamos quedando sin antibióticos para usar en bacterias que tengan resistencia a muchos o a todos los antibióticos.

     

    Empresas, comercios y establecimientos públicos han tomado medidas desde el cierre hasta la intesificación de procedimientos de de desinfección. Aquí, e la plaza de mercado de La América. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    COLOMBIA SE HA PREPARADO

     

    LSA: El coronavirus se manifiesta en su fase más crítica como una neumonía. En uno de sus artículos dice que la probabilidad de identificar las causas de una neumonía varía entre el 30 y el 70 por ciento… ¿Cómo va a la gente a poder distinguir cuál es la causa de los síntomas que tiene?

     

    J.A.: Los síntomas que las personas experimentan son fiebre, tos y dificultad para respirar. Eso hay que cruzarlo con factores de riesgo como: si la persona ha viajado a China o ha tenido contacto con personas que estuvieron en China. Y ahora a este país se le han sumado otros como Corea del Sur, Malasia, Japón, Singapur, Irán, Emiratos Árabes, Italia y más recientemente Brasil.

     

    El Instituto Nacional de Salud -INS- ya tiene además una prueba molecular que identifica el material genético del virus para hacer el diagnóstico en los casos sospechosos. No tendrá 50 millones de pruebas así que tendrá que seleccionar muy bien.

     

    LSA: A partir de los problemas que tiene nuestro sistema de salud ¿cuáles son los principales problemas que tendremos para afrontar el coronavirus?

     

    J.A.: Tenemos todavía muchas dudas pero el tiempo que se limitó la epidemia a China ha hecho que las entidades de salud se puedan ir preparando.

     

    En todo caso es muy probable que nuestra capacidad hospitalaria (aunque eso también se puede decir de otros países), se vea rebasada, tanto en las unidades de cuidados intensivos como en la hospitalización. Además sería muy grave tener las salas de urgencias llenas de personas con gripa no por coronavirus sino por otras causas.

     

    El desafío está en priorizar la gente a la que uno va a estudiar, que, en el momento actual, deberían ser aquellos que tengan una infección respiratoria grave o que sean sospechosos por las razones que mencionamos antes; y el otro desafío está en detectar muy rápido a los que estén infectados.

     

    Sólo en un escenario caótico de tres mil casos reportados, por poner un ejemplo, la gente ya podría adquirir el virus en el país de una forma más directa y, aun así, la recomendación sería que la mayoría de la gente que no necesita atención hospitalaria, se quede en su casa. Que de ser posible no comparta su habitación, use tapabocas, evite el contacto con otros menor a un metro y se lave frecuentemente las manos.

     

    Pese al impacto que pueda tener en la economía, las empresas deberán, por ejemplo, permitirles a los empleados que tengan síntomas, así sea algo leve, quedarse mínimo 14 días en su casa.

     

    LSA: ¿Está Colombia preparada?

     

    Z.R.: Colombia está preparada. El Ministro de Salud, anunció un presupuesto de 15 mil millones para hacerle frente a la epidemia, por ejemplo. Hay que recordar que en casos anteriores como la influenza porcina o el SARS, y, en general, cuando ha habido diferentes brotes, el país ha respondido bien a través del INS, de la red de laboratorios y de las instituciones de salud.

     

    Ahora bien, no podemos compararnos con EE.UU. que invierte en los Centers for Disease Control and Prevention -CDC- billones de dólares, porque es un país con recursos enormes.

     

    En todo caso, cuando haces un estudio de brote (como lo es el coronavirus) un punto crítico es la comunicación: quién da la información, cómo compartimos información en tiempo real sin generar zozobra, cómo evitamos que haya información errónea sin esconderla.

     

    El virus no es tan letal como el pánico que genera la circulación de información falsa. La información incorrecta lleva a que se transmita la enfermedad, a que se congestionen los servicios de salud innecesariamente: “100” personas asustadas en urgencias. Y en esto, los medios de comunicación son muchas veces responsables.

     

    Todas las personas y no solo el personal de salud, deben saber cómo se evita que el virus se propague.

     

    LSA: ¿Por qué lo dice?

     

    Z.R.: El caso más gracioso y que muchas personas recuerdan es el del transeúnte en Citytv que se puso mal el tapabocas.

     

    No entiendo por qué no buscan expertos que les ayuden a resolver sus dudas. No se me olvida, porque me impresionó, que Daniel Coronell, a quien admiro por sus investigaciones, criticó a Gustavo Petro porque en su alcaldía se habían incrementado supuestamente los casos de VIH, cuando lo más probable que había sucedido era que, producto de proyectos o programas de búsqueda activa, se pudo aumentar el número de personas a las que se les podía hacer la prueba de tamizaje para detectar el virus, y por ende, esto hizo que también aumentara el número de positivos. El que busca encuentra.

     

    EL RETO ES CAMBIAR HÁBITOS Y ELIMINAR PREJUICIOS

     

    LSA: ¿Qué debe hacer la gente para prevenir la transmisión? ¿Hay factores culturales que nos dificultan la prevención?

     

    Z.R.: Con el coronavirus las precauciones no son muy diferentes a las que se deben tener con las infecciones respiratorias, en general, que se disparan además con la oleada de lluvias.

     

    En efecto, los latinos somos dados a tocar mucho. A saludarnos de pico en la mejilla, de abrazo o estrechando las manos. Para llamarte: voy y te pongo la mano en el hombro. Y no sólo eso, los latinos se viven sacando los mocos o llevándose los dedos a la nariz y la boca y cogiendo después el celular, por ejemplo. Esos comportamientos favorecen la transmisión, así que será un reto modificarlos, pero hay que hacerlo.

     

    Las principales medidas de precaución consisten en no llevarse las manos a los ojos, a la nariz o la boca. En lavarse constantemente las manos durante 20 segundos con agua y jabón, o en su defecto con un desinfectante que tenga al menos 60 por ciento de alcohol, y en limpiar las superficies de contacto como llaves, el celular, las chapas de las puertas, con alcohol desinfectante. Esta medida ha demostrado disminuir la transmisión de virus respiratorio en el 50 por ciento de los casos.

     

    Si la persona tiene síntomas de gripa debe sonarse con pañuelos desechables y botarlos a la basura inmediatamente. Estornudar o toser cubriéndose con el ángulo del brazo. No escupir y usar mascarilla normal (que nosotros la llamamos quirúrgica). Es cuestión de pura higiene respiratoria.

     

    Zulma Rueda y Jose Luis Albarracín. Foto: Jauder Cardona. La Silla Académica.

     

    LSA: ¿Todos deberíamos usar tapabocas? hay gente preocupada porque se agoten…

     

    Z.R.: Si vivo en Wuhan y monto en metro o en un medio de transporte masivo, probablemente usaría uno. Pero las imágenes de toda la ciudad usando tapabocas sólo generan una sensación de falsa seguridad, además de que hacen entrar a la gente en pánico. Ni el INS ni ningún país va a recomendar que toda la gente use mascarilla.

     

    LSA: En redes he visto mensajes de personas que por ejemplo “pedían a Dios” que se cayera el avión que traía a los colombianos de Wuhan. Usted ha estudiado la estigmatización que sufren por ejemplo pacientes con tuberculosis de forma innecesaria ¿qué puede enseñar eso en el caso del coronavirus?

     

    Z.R.: El desconocimiento lleva a medidas extremas. Contraproducentes por muchas razones, entre otras, porque las personas enfermas se deprimen lo cual dificulta, por ejemplo, que sigan el tratamiento, e incluso empiezan a tener pensamientos suicidas.

     

    En eso nuestros hallazgos en materia de tuberculosis, otra enfermedad contagiosa, son reveladores. Encuestamos a 878 personas que conviven con enfermos de tuberculosis en Villavicencio, Pereira, Cúcuta, Bucaramanga y Bosa, cinco de los ocho lugares con más casos en el país. Para que la gente se haga a una idea, una de cada cuatro personas en todo el mundo tiene la bacteria que causa la tuberculosis en los pulmones, sólo que entre el 5 y 10 por ciento de estos se enferma y solo quien tiene síntomas la puede transmitir.

     

    90 por ciento sabía que la enfermedad se transmite por vía aérea. Es un porcentaje muy alto, la sorpresa es que de esos 52 por ciento creía que también se transmitía si compartían los platos, los cubiertos, la ropa con el enfermo o si le daban la mano. Conclusión: la gente realmente no sabía. La tuberculosis no se transmite por eso. El que está enfermo tiene que hablar, toser, estornudar, cantar, reírse, en otras palabras, requiere una acción que convierta su saliva en gotas muy pequeñas que puedan viajar más de un metro y llegar a las vías respiratorias inferiores.

     

    Entonces aíslan a los enfermos en sus casas. Les sacan todo a parte, lo cual es ilógico.

     

    Los otros dos hallazgos fueron que el 60 por ciento tiene miedo de que lo diagnostiquen por lo que muchos no buscan atención médica, y el 85 por ciento de convivientes dice que evitaría o rechazaría a una persona con tuberculosis. ¡Estamos hablando de personas que han tenido contacto, y de una enfermedad que tiene cura! Solo que el tratamiento es largo, dura seis meses y requiere reclamar un medicamento diariamente porque los puestos de salud tienen que verificar que la persona se lo tome.

     

    Estas actitudes no sólo son frecuentes en los familiares sino en los estudiantes de medicina, de enfermería y en general, el personal de salud.

     

    LSA: Para no incurrir en este tipo de estigmatizaciones ¿Cómo se transmite exactamente el coronavirus?

     

    J.A.: A partir de la información que hay disponible, lo más probable es que el coronavirus se transmite igual que la influenza, que es uno de los virus respiratorios más comunes.

     

    Y a diferencia de la tuberculosis, la influenza se transmite por gotas de saliva un poco más grandes que no viajan más de un metro (que es como la distancia que se necesita para abrazar a alguien). Por ende, se necesita estar muy cerca de la persona enferma para infectarse o de las secreciones de su boca. Por eso hay que insistir en no saludar de beso, ni abrazo ni apretón de manos, y en lavarse frecuentemente las manos, así como, limpiar las superficies de contacto.

     

    LSA: ¿Qué tan lejos estamos de que desarrollen una vacuna contra el virus?

     

    Z.R.: Ya se anunció que la Universidad de Nebraska en EE.UU. y muchas otras instituciones en el mundo están haciendo ensayos clínicos a diferentes medicamentos para tratar el coronavirus. Incluyendo medicamentos que ya están disponibles en el mercado, y que están evaluando si sirven para el coronavirus.

     

    Pero hay que tener esperanzas moderadas. Para que un compuesto llegue al mercado han ensayado 100.

     

    Desarrollar una vacuna no es como cocinar un arroz: tardaría mínimo 18 meses y eso que es poco probable.

     

    Las vacunas tienen muchas fases de estudio y requiere una gran cantidad de dinero, hablamos de cientos a miles de millones de dólares aproximadamente: primero se tienen que probar en animales para verificar si atacan el virus y para constatar si tienen pocos efectos adversos. Solo si se superan estas etapas, se pasa a humanos y hay que agotar tres fases. Primero se experimenta en personas sanas para evaluar la seguridad, después en sospechosos (personas que hayan tenido contacto con infectados), para ver la eficacia y seguridad, por último, en grandes muestras para comprobar la real eficacia del medicamento o la vacuna.

     

    La complejidad de los microorganismos es además muy alta porque como dijimos mutan, por eso nos tenemos que vacunar cada año contra la influenza. En la vacuna contra el VIH se han invertido miles de millones de dólares por más de 30 años sin suerte. Algo parecido ha pasado con la malaria o la tuberculosis.

     

    “La UPB aportará con un equipo y personal científico capacitado a la Universidad Nacional, sede Medellín, como una estrategia de articulación y cooperación que permitirá iniciar esta semana con el procesamiento de muestras del COVID-19.”

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    LSA: ¿Implica algún desafío el movimiento antivacunas?

     

    Z.R.: Lo que hace una vacuna es activar las defensas para generar “memoria inmunológica”, es decir, que en el evento que me exponga al virus sepan cómo reaccionar. La protección promedio de las vacunas está alrededor del 90 por ciento.

     

    Los posibles efectos adversos que pueden tener son de una probabilidad similar a que a uno le caiga un rayo. Y tienen el efecto progresivo de que ciertas enfermedades desaparezcan en el mundo con el tiempo como pasó con la viruela.

     

    A diferencia de los antibióticos su consumo no genera resistencia. Lo que ha generado el movimiento antivacunas más recientemente es que los CDC de EE.UU. donde, por ejemplo, el sarampión había prácticamente desaparecido, estén reportando más de mil casos al año.

     

    LSA: Una noticia llamaba la atención sobre que el dengue debería ser la principal preocupación de los latinoamericanos y no el coronavirus ¿estamos mirando hacia donde no es?

     

    Z.R.: Como el dengue, hay muchas enfermedades infecciosas que causan millones de enfermos y muertos en el mundo.

     

    En Colombia, puntualmente en Medellín, en los últimos tres años ha habido una reducción ostensible a partir de un programa de investigación que ha venido adelantando la Universidad de Antioquia con apoyo de científicos australianos y que a grandes rasgos consiste en infectar a los mosquitos que transmiten el dengue con una bacteria que evita que les transmitan el virus a los humanos. La solución no puede ser acabar con los mosquitos.

     

    El mensaje es que muchos microbios como el dengue, el VIH, la malaria, la tuberculosis subsisten y siguen causando muchas muertes, pero eso no quiere decir que no se esté haciendo nada.

     

    Volviendo al coronavirus, hay que tener paciencia, esperar que surjan las investigaciones: universidades en el mundo entero están acompañando a la Organización Mundial de la Salud -OMS- y agencias estatales, y muchos científicos están trabajando para tener mejores respuestas.

     

    –*El texto ha sido publicado con autorización escrita de sus autores. Para más cobertura sobre la pandemia por coronavirus con voces desde la academia, visite:

    https://lasillavacia.com/silla-academica

     

     

     

     

     

     

     

  • Medellín: “UNA OBSESIÓN GENERALIZADA POR ESTAR SIEMPRE EN OBRA”, GREGORIO HENRÍQUEZ

    Medellín es una ciudad sin centro histórico, que se ha encargado de sistemáticamente erradicar los espacios patrimoniales para continuar con una expansión urbana enfocada hacia la modernidad y la innovación. Se ha transformado a costo de la eliminación de la historia arquitectónica. El antropólogo, escritor y asesor cultural Gregorio Henríquez ha dedicado sus investigaciones a la reconstrucción histórica y a incentivar la conservación patrimonial de eso que nos dejaron.

     

    Numerosos espacios del Centro de Medellín han desaparecido sin que se conozca su verdadero valor histórico.

    Foto: Matín Villaneda

     

    ¿Qué se entiende por centro de Medellín?, ¿cómo han influido las élites de la ciudad en esa conformación de centro?

     

    Va desde la Avenida de Greiff hasta el Centro Administrativo La Alpujarra. Y del Río, detrás del SENA, hasta el Museo Casa de la Memoria. Es la comuna 10, La Candelaria. En las élites estaba ese centro. Lo que es hoy Parque Berrio, era su plaza principal. También eran importantes la Calle Real (actual Boyacá) y el antiguo barrio San Benito, actual La Candelaria, también arrasado.

     

    Existía una triada de iglesias que marcaba la pertenencia a una élite establecida. La Veracruz, La Candelaria (antigua catedral) y la del barrio San Benito. Después se van moviendo a la Villa Nueva, que es la Catedral Metropolitana, Parque de Bolívar. Y hacia la época de 1920, con don Ricardo Olano, se establecen en el barrio Prado. Cerca, pero no metidos en el centro. Fueron de Prado a Laureles y de ahí a El Poblado. Hoy se siguen alejando.

     

    ¿Ese alejamiento de las élites corresponde a los movimientos migratorios que llegaron a ocupar también el centro de la ciudad?

     

    Claro, porque una de las características de la élite es no revolverse. Antes se relacionaban, pero empezaron a tomar distancia en la primera parte del siglo XX.

     

    Es claro que el centro se ha transformado de manera constante. ¿Cómo es esa transformación y con qué frecuencia se realiza? Partiendo de la premisa de que -a excepción de la última- con cada administración se hace una intervención.

     

    Los periodos de transformación son cada vez más cortos. Antes pasaban varias administraciones sin que se hiciera una gran intervención. En la década de los 70’ se construye la Avenida Oriental, que modifica el patrimonio. Es a partir de los 90’ que se interviene periódicamente. El Metro es un referente para ello, porque el trayecto centro implicó tumbar gran parte de la ciudad. Desde ahí, cada administración tiene una idea de qué debe ser la ciudad para ser moderna y cosmopolita. Existe una arquitectura del descreste o monumental. Se crea un mercadeo de ciudad: entre más condecoraciones tenga, es mejor y más exitosa.

     

    También influye que el alcalde ya no gobierna para la ciudad, sino para su propia carrera política en camino hacia la presidencia. Están en campaña todo el tiempo, y para estar en campaña hay que mostrar obras. La última administración fue un punto culminante. Siempre es el nuevo alcalde el que tumba lo que hizo el anterior. Él tumbó lo que había hecho. Sobre las pirámides hizo las jardineras, y sobre las jardineras, las estaciones de Metroplús. Es la primera vez que un alcalde se hace eso a sí mismo.

     

    La Alcaldía de Luis Pérez es un punto de inicio de ese modelo. Es la responsable del Parque de Las Luces, para construirlo se demolió el Pasaje Sucre, que estaba en el inventario de patrimonio y era lo que quedaba del antiguo mercado de Guayaquil. Fue derribado irregularmente un puente festivo, a espaldas de la ciudad. A partir de ahí empieza una especie de piñata con las licencias. Caen casas de bahareque y edificios antiguos. Medellín dice haber sido fundada en 1616, ¿dónde está la ciudad de 400 años?

     

    ¿Cómo convergen esos métodos para destruir la ciudad con la ley de patrimonio actual?

     

    En Medellín, epicentro de la industria constructora, ese tema es muy flexible y laxo. Las licencias se otorgan, los permisos se dan abiertamente. También se enferman edificios, se cierran casas y se dejan caer. Aquí no hay sanción ni accionar de las curadurías, no se está legislando para defender el patrimonio.

     

    Medellín es una ciudad sin referentes más allá de la moda de la época. ¿A qué se le puede atribuir esa mentalidad constantemente modernista?

     

    Es siempre estar en el panorama, llevando la delantera. Lo que representa esa mentalidad modernista es el Edificio Coltejer. Tumbar el teatro Junín para construirlo justo ahí y no en cualquier otro punto, es un símbolo de ciudad. Medellín no tiene una identidad.

     

    Todo inicia con la visita de Mon y Velarde. Él llega a estas tierras, enviado por la corona, para ver qué estaba pasando. Encuentra que en Medellín las únicas construcciones dignas de relevancia son la Veracruz y la Candelaria. Por ello, prohíbe que se construyan casas con techos pajizos. Por decreto, las casas debían construirse con materiales y tener una determinada configuración. A partir de ahí se perpetúa esa percepción de estar siempre en desarrollo. ¿Cómo quedará de bonita Medellín cuando la terminen? porque no hemos podido. Es como una obsesión generalizada de estar siempre en obra, siempre en una serie de proyectos.

     

    ¿Cuáles son los factores específicos que hacen que Medellín no tenga centro histórico?

     

    Nuestra falta de sentido de pertenencia hacia lo patrimonial. Nosotros en lo histórico, sino en lo viejo, y lo viejo hay que tumbarlo: “aquí se hace un edificio, esto es un lote”. Pesa más ese rédito del lote, que lo colonial de la casa. No sabemos lo trascendental que puede ser conservar un casco histórico. No tenemos esa idea de preservar para las generaciones futuras. Uno de nuestros líderes dio la visión que tenemos todos nosotros cuando le preguntaron por las pirámides de la avenida Oriental y su opinión porque las iban a tumbar. Él dijo: “ah, es que ya cumplieron su ciclo”. Si todas las sociedades tuvieran esa visión, hoy muchos monumentos no existirían porque cumplieron su ciclo. Tenemos un problema para construir identidades, no lo hemos logrado hacer como sociedad.

     

    ¿Cómo logra Medellín aún contar una historia?, ¿Cómo se logra escudriñarla a partir de lo que queda?

    Son retazos, somos un relato fragmentado. Estamos apenas descubriendo qué nos dejaron. Podemos narrar el subsuelo, porque alguien se preocupó por restaurar el acueducto y el alcantarillado. Hoy aprovechamos para contarnos a partir de lo que nos queda.

     

    ¿Cómo puede haber equilibrio entre desarrollo y conservación de la memoria histórica?

     

    Es un diálogo, un equilibrio a la hora de decir: esta es una ciudad y esta es su historia. Ese es el gran reto para las administraciones futuras, continuar con ese avance que se necesita, pero no con la demolición. En Ayacucho volvieron a abrir la casa del maestro Efe. Gómez. La convirtieron en una pizzería, pero está conservada. Converge la preservación con los nuevos usos y almas de los espacios.

     

    Por último, ¿cuál sería la ruta para combatir la indolencia de los ciudadanos respecto a su patrimonio, y que se cree un sentido de pertenencia hacia la historia?

     

    Cátedras ciudadanas. Hay que apropiarse del espacio y el entorno. Recorrer la ciudad y descubrir lo maravilloso que hay en ella. Volver a contar su historia. Por los vacíos históricos ha pesado más la cultura Narco que la historia antigua de la ciudad, porque es lo que se tiene más a la mano. Hay que promover la ciudad y su patrimonio. Se debe empezar con los propios habitantes. Muchos medellinenses no conocen Medellín, y yo no defiendo lo que no conozco, porque no lo he apropiado. Por eso es un trabajo ciudadano.

     

     

     

  • Resumen de la semana #DiarioDelParo

    Entre el 2 y el 8 de diciembre numerosos acontecimientos pusieron el tono a las movilizaciones de la ciudadanía como expresión de sus descontentos frente a la gestión del Gobierno. Aquí, un recuento de los hechos más destacados y los que marcarán la pauta durante la semana que viene, con la perspectiva puesta en Medellín.

     

    #DiarioDelParo es una alianza por el derecho a la información de la ciudadanía junto a De la Urbe, Revista Generación Paz, Le Cuento la U, Lluvia de Orión, Hacemos Memoria y La Oreja Roja.

     

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