La desaparición forzada es un crimen que multiplica sus efectos sobre todo el entorno social de las víctimas, en ello radica su gravedad.
Tratar de no dejar huella es justamente la premisa que termina lesionando más la dignidad de las personas afectadas. La explicación, en la edición 73 de Contexto:
En Contexto Radio, conozca una dimensión de este fenómeno más allá de las cifras, gracias a los testimonios de las víctimas.
Los recicladores de oficio en Medellín, buscan un reconocimiento que estabilice y le de formalidad a su trabajo, en medio de la preocupación por el aumento de las basuras en todo el mundo y el agotamiento de los sitios de disposición en la ciudad. Una mirada al reto de reciclar, a propósito de la cumbre del clima COP25.
Cartón, plástico, vidrio, vidrio cortante, papel sucio, papel limpio, hierro, hierro viejo y peligroso, basura de cocina, alimentos a medio comer, en putrefacción o recientes, bolsas y bolsas envolviéndose una tras otra por tamaño y resistencia; manos que tocan esas bolsas; palpan como un médico la barriga de una materna, en un tacto revelador, de formas posibles, materiales con ciertas asperezas, siluetas de botellas, la raspadura del cartón, la dureza del plástico. El reciclador tiene ciertas dotes de adivino, mañas que le dan ojos a las palmas de las manos y una intuición para sacarle provecho al nudo desordenado de bolsas que guardan dentro lo que se rechazó como basura.
El trabajo no es fácil y eso es un sobreentendido. Basta sopesar con los ojos el peso de una carreta, el olor conservado que puede tumbar a un hombre en ayunas o los materiales peligrosos que son como trampas en la búsqueda de un tesoro escondido. A Nelsy Polo Montero quizá todo eso se le vino a la cabeza cuando tomó la decisión de ponerse a reciclar, eso y pensar que la gente veía a todos los recicladores como marihuaneros y gamines.
Nelsy tiene 36 años, es bajita, morena, tiene el pelo negro crespo y porta con pulcritud el uniforme azul oscuro y el carné colgado de la camisa que la identifica como miembro de la Cooperativa Multiactiva de Recicladores de Medellín, Recimed, donde ha trabajado los últimos 10 años. Su vida hasta este punto ha sido de estaciones: desde los dos desplazamientos por grupos armados que ha padecido, hasta los siete trabajos diferentes que tuvo antes de llegar a la cooperativa.
Su familia es de Necoclí. De allá se vinieron, primero atravesando ríos furiosos, amarrados ella y sus siete hermanos en una fila que evitara que se perdieran en la corriente y la noche espesa. De allá los sacaron las guerrillas que mataban los animales de las fincas y los paramilitares que quemaban casas y cortaban cabezas a diestra y siniestra, en la búsqueda de supuestos colaboradores de sus enemigos.
Por eso Nelsy y su familia llegaron a Cereté, Córdoba y arrastraban con ellos un estigma que los señaló para que la gente no les diera trabajo. Lo mejor que ella pudo conseguir fue encargarse de vigilar bicicletas, vestida como hombre porque ese era oficio vedado para mujeres. No estudiaba y lo que conseguía no alcanzaba para pagar la escuela, que entonces cobraba matrícula. Tenía ocho años cuando una maestra bondadosa la vio y la matriculó en la escuela con cuatro de sus hermanos.
Desde ahí su camino ha sido de golpes de suerte; episodios brillantes y grises en los que se ganó la rifa de una beca que le permitió terminar de estudiar, fue empleada doméstica por 15 mil pesos mensuales y después pudo trabajar como mercaderista en Colanta, donde conoció a su primer esposo, que no veía con buenos ojos el trabajo de la mujer y al que dejó al cabo de un año. Se vino de Cereté hasta Medellín donde vendió minutos de teléfono celular y confites, y fue empleada doméstica por un tiempo. La primera vez que le pagaron su sueldo, creyó que le adelantaban el dinero de varios meses y eran 480 mil pesos.
Nelsy llegó a Recimed hace 10 años por referencia de una amiga; tenía ya su primer hijo y el trabajo que hacía no le daba para sostenerlo. Aceptó con algo de pena, le dieron un costal con la instrucción de que fuera buscar tarros entre las bolsas. Hoy su trabajo está limitado a una unidad residencial, donde tiene dos cuartos asignados, una para guardar lo reciclado y otro para separarlo: “Después de un tiempo en el trabajo le digo a mi mamá: ‘al fin encontré el trabajo que yo quería’, he trabajado en otras empresas y en ninguna encontraba como eso que lo llena a uno plenamente. Aquí he podido tener un ingreso, pero yo digo que el trabajo del reciclador es más de corazón, con el medio ambiente ‘’.
El reciclaje es un reto que tiene también connotaciones sociales para una ciudad. Foto: Martín Villaneda.
Ciudades de basura
Medellín genera 1 800 toneladas de residuos diariamente, que van a parar al relleno de La Pradera, en el territorio del municipio de Donmatias. Allí se reciben 56 000 toneladas mensuales, puestas en porciones de terreno llamadas vasos, ninguno reutilizable. El vaso que actualmente usa Medellín es de 22 hectáreas y tiene capacidad hasta 2023 y es por eso que, así como sucedió en los primeros años del siglo XXI con el cierre del relleno Curva de Rodas, en unos años habrá que buscar un nuevo sitio de disposición.
Todo este panorama, en un contexto de aumento poblacional constante de Medellín, lo que se traduce en más basura generada por una ciudad conformada por hogares que generan 3 kilos diarios cada uno, una media libra por cada ser humano. De eso, el 60% es material biodegradable, que no se aprovecha en su mayoría por los problemas para clasificarlo en el hogar y darle un segundo uso como abono; al otro 40% pertenecen los materiales reciclables y los que son peligrosos.
Según datos de Emvarias, en 2018 solo el 23% de los residuos sólidos que potencialmente se pueden reciclar en Medellín, fueron aprovechados; en 2019 se recuperaron 5 197 toneladas, muy por debajo de lo que el índice de calidad de vida Medellín como vamos plantea como ideal para 2030, que sería de 70 mil toneladas anuales recuperadas.
Entre los que trabajan por mejorar los números del reciclaje está Recimed, la cooperativa de Nelsy, con trece años de trayectoria y cerca de 500 recicladores de Medellín y Barbosa vinculados. Según explica Leonardo Gómez Marín, su director, el propósito esencial es buscar la dignificación y la formalización del oficio para que se saque mejor provecho de los residuos y facilitarles el trabajo a sus miembros.
Un reciclador con mucho trabajo y rutas claras puede alcanzar a ganarse un salario mínimo, pero son casos excepcionales. El promedio de ganancia de un reciclador es de 400 mil pesos mensuales. Lo que ha buscado la cooperativa es establecer alianzas con la oficialidad y los locales comerciales para aligerar el trabajo y entregar incentivos que pueden redondear un sueldo estable que se acerque al mínimo; más aún si se tiene en cuenta el contexto y la asociación que perdura de ese trabajo en el imaginario y contextos conflictivos como el de la mendicidad o las drogas.
Para Milena Jaramillo, coordinadora de uno de los programas de resocialización para habitantes de calle en la Secretaria de Inclusión Social, la relación de la mendicidad y el reciclaje no es tan problemática como se piensa: “No es ni bueno ni malo, depende de que estén en procesos muy precarios en los que no haya precauciones ni capacitación para que no peligre su vida en el trabajo, cosa que es menos probable que pase si (los recicladores) están bien organizados y formalizados. (…) Contrario a lo que se piensa, (esta relación) tiene un impacto muy positivo para la comunidad y para ellos, porque es un oficio que adoran, que les da libertad en sus horarios e ingresos constantes. El asunto es crear estrategias para formalizarlo”.
Leonardo Gómez reconoce que en esos procesos de formalización sí ha habido una participación de la Alcaldía para promover y hacer seguimiento a los programas, pero cree que se pueden mejorar aspectos que integren mejor al reciclador al sistema de aseo de la ciudad y se pongan en marcha proyectos postergados que, según Gómez, son promesas de campaña y acciones del Plan de Desarrollo, que se quedaron a medias o sin implementar.
Contexto quiso precisar con la Secretaría de Medio Ambiente qué se ha hecho y qué falta por hacer en materia de reciclaje en la ciudad. Las respuestas oficiales siguen pendientes y, a medida que se agota la vida útil de La Pradera, son más importantes.
La jornada de noviembre 21 de 2019 será recordada por la convocatoria y las formas de la protesta. Muchas voces la equiparaban al paro cívico en 1977 durante el gobierno de Alfonso López Michelsen. Al cierre de esta publicación, son muchos los efectos de las marchas, los hechos relacionados y los puntos de análisis para comprender qué sucedió y cuál es el horizonte que se traza.
Probablemente muchos de los principales promotores de las movilizaciones del 21 de noviembre no vivieron antes una expectativa semejante a la que se vivió previo a las marchas ciudadanas que sumaron causas y reclamos para expresar su insatisfacción con el gobierno de Iván Duque Márquez.
En Medellín, la convocatoria fue a primera hora de la mañana desde diferentes puntos al noroccidente, norte, suroriente de la ciudad; con las universidades como principal punto de referencia y convocatoria, pues han sido los estudiantes los protagonistas de las más recientes movilizaciones, en su propósito de exigir al Gobierno Nacional los acuerdos suscritos para la financiación de la educación superior pública.
En las universidades conocemos las dificultades que a veces tiene convocar una clase a las seis de la mañana, pero muchos de los marchantes ya estaban en sus puntos de convocatoria a las cinco y es tal vez este el primero de muchos detalles inesperados en las marchas ocurridas en Medellín.
Se sumaron motivos: iniciativas de ley que han sido consideradas lesivas de los intereses ciudadanos, la persistencia de la violencia mortal contra líderes sociales y comunidades indígenas, los desaciertos que condujeron a la renuncia del Ministro de Defensa y a la fecha tienen en duda la continuidad del Embajador ante los Estados Unidos, los cambios en una regulación para la comercialización de partes de tiburón e incluso los gestos del presidente Duque por mostrarse como un mandatario cercano (como la respuesta a una pregunta sobre los hechos que comprometían la gestión del ministro Botero), que han sido interpretados más como expresiones de indolencia o desconexión con las prioridades del país.
El papel de los jóvenes fue notorio en este aspecto: para lograr acciones efectivas que impidieron algunos gestos de daños en bienes públicos y privados durante las caminatas y en los días previos, como ocurrió en la Universidad de Antioquia; para sumarle incluso una mayor carga simbólica a la protesta, con el humor, la música y diversas expresiones artísticas.
Vale la pena valorar como todos estos elementos que representan la confluencia de nuevas visiones de país en definitiva, se convierten en un modo de hacer permanentemente la resistencia y la movilización.
Los jóvenes de hoy han sido testigos de cambios históricos, muchos de ellos asociados a la negociación con grupos armados, que desde diversas orillas ideológicas acudieron a las armas como vehículo de expresión. Es lógico entonces el hastío que manifiestan no solo frente al uso de la violencia, sino al hecho de que, en nombre de la lucha contra ese accionar, se tomen decisiones que comprometen sus garantías y el acceso a servicios como la educación especialmente.
Fue la sensación durante las marchas en Medellín, donde hubo gran expectativa por lo que pudiera pasar con bienes públicos como el metro de la ciudad, luego de que, también en días previos, circularan todo tipo de rumores y mensajes intimidantes que hablaban de atentados y posible desabastecimiento.
De allí la nutrida presencia no solo de efectivos policiales, sino también de defensores de derechos humanos, en su mayoría adscritos a la Personería de Medellín, vestidos con chalecos azules acompañando las marchas, además de la presencia ya habitual del helicóptero de la Policía Nacional que patrulla durante cada evento masivo en la ciudad.
Entre los aspectos que merecen un análisis más detenido de lo ocurrido durante la jornada de protestas, está la forma en que terminaron confluyendo tantas causas, tantos intereses y tantas visiones tan distintas del país, representado en hechos como la concurrencia del máximo líder del partido FARC, Rodrigo Londoño, a la caminata por las calles de Medellín, un hecho impensable hasta hace un tiempo; o en el uso para la protesta de íconos que suscitan polémica, como la figura del Guasón, sujeto a diversas interpretaciones.
¿Quiénes se manifestaron durante el día? ¿Quiénes aparecieron posteriormente durante los disturbios en la noche? Es parte de los balances a que están llamados los promotores del paro y los diferentes sectores políticos, incluso los que no respaldaron la movilización, para comprender qué retos enfrentan.
Si en las movilizaciones del llamado 21N confluyeron voluntades tan diversas, es consecuente que hayan tenido un desarrollo igualmente distinto, según el contexto de cada territorio, que tiene sus explicaciones particulares, que incluyen el paso de las organizaciones sociales, hasta los factores delincuenciales que buscaron sacar provecho de las situaciones, a juzgar por situaciones como las ocurridas en Cali o Facatativá, que pusieron en riesgo la vida y los bienes de la sociedad civil.
Corresponde no solo al gobierno comprender que la respuesta frente al paro no se circunscribe al desarrollo de las marchas; es deber del Estado en su conjunto, incluyendo instituciones como los partidos, asumir los compromisos frente a la agenda formulada por la ciudadanía como asuntos perentorios. Toca a la ciudadanía hacer seguimiento a esa respuesta y por eso las lecturas de algunos ciudadanos conectaban esa tarea con el significado de los resultados en las últimas eleciones locales para Medellín.
En la capital de Antioquia, donde el debate político se había acostumbrado a un clima de polarización, la respuesta de la ciudadanía fue positiva no solo para marchar, sino para valorar el hecho de las cerca de 96 mil personas que salieron a las calles de Medellín (aunque las versiones de la Alcaldía daban una cifra muy inferior de 25 mil). No solo había respaldo a la agenda de la protesta, sino al predominio de las formas constructivas de la misma, que consolida el rechazo a la violencia como vehículo del reclamo.
Los hechos de violencia en otras ciudades mantienen sobre la mesa los cuestionamientos sobre la postura del Gobierno frente a la protesta social, que ya había sido asunto del primer año de la presidencia de Duque, con la propuesta de establecer protocolos para la misma. Sectores de la ciudadanía poco habituados a estas movilizaciones parecen reconectarse con estas formas de expresión, incluso como oposición a las manifestaciones violentas, como se pudo comprobar en horas de la noche del 21 de noviembre, con el “cacerolazo” que sonó en diferentes sectores de la ciudad, incluso algunos de clase media y alta, que el imaginario político perfila como favorables al Gobierno y su partido.
Tan importantes como las marchas es lo que sigue a ellas. La alocución presidencial al cierre de la jornada condenó los métodos violentos de los protestantes y planteó la disposición al diálogo social, pero sectores promotores del paro siguen reclamando respuestas concretas a la agenda que motiva la protesta y tiene en franco deterioro la imagen del Presidente de la República.
Llegó el día después y hay expectativa por las decisiones de gobierno en torno a las voluntades expresadas de diálogo. La Policía Nacional anuncia investigaciones a partir de evidencias recogidas en contra de protagonistas de actos vandálicos y agresiones. La Procuraduría General de la Nación investiga casos de abuso policial reportados ampliamente por las redes sociales, que nuevamente jugaron un papel relevante durante la jornada (un asunto del cual los medios estamos tomando nota).
Entre tanto, para la tarde del viernes 22, se ha convocado un nuevo cacerolazo en Medellín y la propuesta habla del Parque de El Poblado, con la idea de llevar la protesta a otros escenarios. Otro indicio de que Medellín se está moviendo ante el paro. Noticias en desarrollo…
Encabezan titulares y siempre hacen parte de las discusiones y decisiones políticas que competen a nuestra región, pero ¿la ciudadanía antioqueña sabe qué hace y cuál es la importancia de la Asamblea Departamental?
Las asambleas departamentales tienen una gran responsabilidad con los territorios que representan, no solamente porque por allí pasa la aprobación de todo el presupuesto, sino porque también responden a otras actividades necesarias para el desarrollo y la estabilidad de un departamento. El control político también es una labor encomendada a estos estamentos y se vuelve vital a la hora de verificar la gestión de la administración regional.
Las asambleas departamentales son corporaciones públicas que cumplen funciones político- administrativas, que se concentran en la gestión de ordenanzas y proposiciones que favorezcan la buena marcha de la región y el control al poder ejecutivo, en aras de la transparencia y la legalidad en el desarrollo de proyectos y el manejo de los recursos.
La Asamblea de Antioquia está compuesta por 26 diputados a cargo de la representación popular y la veeduría en las decisiones de interés y bienestar colectivo, los cuales son elegidos mediante votación popular cada cuatro años, para lo cual son requisitos: ser ciudadano en ejercicio, no haber sido condenado a pena privativa de la libertad y haber residido en el respectivo departamento, durante el año inmediatamente anterior a la fecha de elección.
Los actuales diputados finalizan su periodo el 31 de diciembre de 2019, tras haber asumido el 1 de enero de 2016. Según la ley 617 de 2000, las asambleas sesionarán durante seis meses en forma ordinaria. El día de las elecciones para estos organismos, el sufragante recibe además de este, otros tres tarjetones: uno para alcalde, otro para gobernador y otro para el Concejo. Los votantes inscritos reciben uno más para la elección de ediles de la Junta Administradora Local en su localidad, comuna o zona.
La Asamblea en este cuatrienio
El gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, presentó al inicio de su mandato el Plan de Desarrollo que ha regido el rumbo del departamento durante este cuatrienio. El plan Pensando en grande 2016 – 2019 está conformado por siete líneas estratégicas dirigidas a “superar las condiciones de pobreza y brindar las oportunidades para que las personas construyan las capacidades básicas que les permitan ser agentes activos del desarrollo departamental y mejorar de manera acelerada su calidad de vida”, según lo expresado en el documento.
Las líneas del plan Pensando en grande son: competitividad e infraestructura; ruralidad; equidad social y movilidad; sostenibilidad ambiental; seguridad, justicia y derechos humanos; paz y posconflicto; y finalmente, gobernanza y buen gobierno.
En estos casi cuatro años, algunas líneas del Plan han avanzado más que otras en la Asamblea Departamental, ya sea por su importancia para el desarrollo regional o por la disposición de los diferentes actores implicados en sacarlas adelante.
Al inicio del cuatrienio se habló de un “matrimonio” entre la Asamblea Departamental y la Gobernación de Antioquia, pues Luis Pérez contó con una buena representación política favoravle en esta colectividad. Sin embargo, esto cambió rápidamente por los intereses políticos de parte y parte, los cuales han mantenido una tensión cambiante que se ha evidenciado en el manejo y celeridad de los proyectos presentados. Un ejemplo claro fue el debate en torno a la venta de la EPS Savia salud, propuesta por el Gobernador, en el cual los diputados decidieron votar en contra de esta iniciativa, en abril de 2018.
Si bien se han tenido diferencias por cercanías con unos u otros, Luis Pérez no contó durante su gobierno con una oposición real, pues el único partido político crítico con sus propuestas e iniciativas fue el Polo Democrático que solo tenía un diputado. Precisamente, esta fue la única colectividad que rechazó la elección Sergio Zuluaga como Contralor de Antioquia (hoy procesado por corrupción), según el acta de esa sesión. También han cuestionado algunas propuestas como el interés de enajenar Savia Salud y los retrasos en el proyecto del Ferrocarril de Antioquia, justificados por el Gobernador con la crisis en Hidroituango.
Los puntos que más se han trabajado desde la Asamblea han sido competitividad e infraestructura, equidad social y movilidad y sostenibilidad ambiental. Se ha emitido un gran número de ordenanzas que han permitido la puesta en marcha de muchos de los proyectos. Sin embargo, algunas propuestas claves aún están en veremos, como el Ferrocarril de Antioquia, o en puntos iniciales, como la Universidad Digital, dos bases importantes de estas estrategias.
El Ferrocarril
El plan de Desarrollo para Antioquia 2016 – 2019 “Antioquia Piensa en Grande”, presentado por el gobernador Luis Pérez Gutiérrez, contiene estrategias y proyectos de suma importancia para el desarrollo del departamento. Uno de ellos es la recuperación del Ferrocarril de Antioquia, una propuesta que caló bien en la Asamblea y, en general, entre todos los Antioqueños porque significa la puesta en marcha de un nuevo plan ferroviario que permita la integración regional y nacional, un flujo de transporte que garantice mayor capacidad de carga y menos tiempos de viaje. Fue por ello que el 29 de junio de 2016 se creó la sociedad Promotora del Ferrocarril de Antioquia, una sociedad de acción simplificada, de capital público en su totalidad, con una participación de la Gobernación de Antioquia con un 28%, Metro de Medellín Limitada con un 24%, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá con un 24% y el IDEA con 24%.
El compromiso y el apoyo de la Asamblea Departamental fueron fundamentales. Por esta razón, por medio de la ordenanza 31 del 6 de diciembre de 2018, se le otorgaron facultades al gobernador para capitalizar la Sociedad, pero la idea de volver a tener el ferrocarril por territorio antioqueño ha sufrido diferentes altibajos en su proyección. Uno de los principales retos que ha tenido la administración departamental es la obtención de los recursos: el primero de octubre del presente año, el Gobernador presentó el proyecto ante el Departamento Nacional de Planeación, para conseguir cerca de 2,5 billones de pesos que permitirían iniciar el tramo número dos del trazado previsto, entre Caldas y Barbosa, que ya se encuentra en estado de factibilidad. Quedan menos de tres meses de gestión y seguramente el tema del nuevo plan ferroviario no avanzará hasta el punto deseado y la financiación mediante la Ley de Metros es una luz ante el rezago del proyecto.
La Universidad Digital
La apuesta educativa del gobierno de Luís Pérez fue crear la Universidad Digital en Antioquia. Fue así como, por medio de la ordenanza No. 74 de 2017, se creó la Institución Universitaria Digital de Antioquia. Esta institución cuenta con aprobación por parte del Ministerio de Educación mediante la resolución No. 28994 de 2017. Su funcionamiento se dio a partir de marzo de 2018, pero el 17 de octubre de este año fue presentada la sede física que cuenta con unos 8 mil 300 metros cuadrados para su operación y funcionamiento administrativo.
Esta estrategia de educación superior de manera virtual tiene la capacidad de atender personas de los 125 municipios del departamento, cuenta con 200 mil cupos disponibles en seis programas que ya están aprobados por el Ministerio de Educación Nacional; mientras otros once ya se encuentran en este proceso.
En el caso de la competitividad e infraestructura, la Asamblea emitió varias ordenanzas dirigidas a organizar y estimular la minería legal en el departamento. Proyectos como la creación de una Provincia Administrativa y de Planificación (PAP) Minero Agroecológica que comprende los municipios de Yolombó, Yalí, Vegachí, Remedios y Segovia, la implementación del “Sello Social de la minería en Antioquia”, que busca reconocer los títulos mineros más responsables en su labor, la regulación del uso del mercurio en el proceso minero, entre otros, se adelantaron y apoyaron notablemente en la Asamblea, pues se trata de un tema que tiene un lugar especial en el Plan de Desarrollo desde lo normativo, económico, social y ambiental.
Pavimentación de vías rurales
En la campaña para que en 2015 Luís Pérez se convirtiera en gobernador, el compromiso era pavimentar 1 000 kilómetros de vías terciarias en el departamento. Este propósito fue incluido dentro del Plan de Desarrollo Pensando en grande, aprobado por la Asamblea Departamental.
A la fecha, la meta ya se cumplió. Ya son 1 102 kilómetros los que se cuentan entre las vías que ya están terminadas y las que se encuentran en ejecución. Aunque al principio muchas personas consideraban que esta meta no iba a ser posible de lograr, finalmente los grandes ganadores fueron los habitantes de las comunidades rurales que hoy cuentan con mejores vías de acceso y para comercializar los productos. En total, son 122 los municipios que se vieron beneficiados con esta estrategia.
Proyectos de desarrollo en las regiones
Entre los proyectos realizados en las diferentes regiones con el apoyo de la Asamblea Departamental se encuentran el Parque Arqueológico Natural “Cerro Tusa”, creado mediante la ordenanza 01 del 6 de mayo de 2019. Con esta acción, la administración departamental pretende incentivar el turismo y reglamentar el cuidado de un lugar que visitan muchas personas por su riqueza arqueológica y arquitectónica.
Esta decisión se dio luego de que en 2018, mediante la ordenanza 52 se institucionalizó el programa “Ecoparque Turístico Los Farallones de La Pintada”, una inversión de casi dos mil millones de pesos, que pretende incentivar el turismo ecológico en el suroeste del departamento.
En la región del Oriente se espera el tren ligero de Rionegro, una estrategia para la movilidad sostenible que pretende movilizar unas 33 mil personas al día y para la cual, al momento de esta publicación, avanzan los procesos licitatorios, en medio de las dudas por los compromisos de vigencias futuras que supone la obra para el presupuesto local.
En el occidente se construye una de las obras más importantes en este momento para Antioquia: el Túnel del Toyo, un gran reto para el departamento y la ingeniería antioqueña, que medirá 9,84 kilómetros y se construye entre los municipios de Giraldo y Cañas Gordas, que lo convertirán en el más largo del país.
En la región del Urabá, el Volcán de Lodo se convirtió en un parque ambiental y ahora pertenece a todos los antioqueños. La transformación en bien público este atractivo turístico, en riesgo por la erosión de las playas aledañas, se dio mediante la ordenanza 11 de marzo 27 de 2019, con la que se busca facilitar la inversión pública en los predios afectados.
Por otra parte, la línea de equidad social y movilidad es la que más componentes incluye, pues comprende a los diferentes actores de la sociedad: adultos mayores, niños, población LGTBI, mujeres, entre otros, y también aspectos como educación, salud, empleo, vivienda… En relación con ello, se han sancionado varias ordenanzas en materia de educación como la política departamental de educación obligatoria para menores de 15 años, el programa “Antioquia libre de analfabetismo”, la iniciativa “Antioquia líder en las Pruebas Saber” y el proyecto “Brújula”, que busca brindar a los jóvenes orientación vocacional en los municipios no certificados, es decir, que no prestan el servicio educativo de forma autónoma. No obstante, aún hay muchos aspectos que no son tratados como los atinentes a la población LGTBI, las personas en situación de discapacidad, la cultura y el patrimonio.
Finalmente, en materia de sostenibilidad ambiental, se han expedido ordenanzas enfocadas en la protección de los ecosistemas, especies y en general, el cuidado del medio ambiente. Entre estas se destacan el reconocimiento a las abejas como insectos de interés ecológico, social y económico, medidas para la protección de los páramos, la adopción de un marco de política ambiental, la protección del oso de anteojos en el Suroeste, la identificación y consolidación de corredores biológicos y la política pública de educación ambiental.
Lo que aún está en deuda
La línea de paz y posconflicto solo ha logrado en la Asamblea la creación del Consejo Departamental de Paz, “un órgano asesor y consultivo del Gobierno Departamental para todo lo relacionado con el aseguramiento de una Paz Integral y permanente en el Departamento de Antioquia”, según dicta la ordenanza. Sin embargo, el Plan de Desarrollo contempla programas y proyectos inclusivos que garanticen un marco adecuado para el proceso de posconflicto, los cuales aún no han sido presentados o aceptados por esta colectividad.
En materia de gobernanza y buen gobierno, se han aprobado dos proyectos: “Antioquia honesta” que busca promocionar un gobierno transparente con la ciudadanía y cero tolerante con la corrupción y la política pública de atención a la ciudadanía que busca mejorar la confianza de la ciudadanía con los organismos administrativos.
El Plan de Desarrollo también incluye objetivos como la articulación de instituciones y organismos gubernamentales para que sigan las mismas metas, y el fortalecimiento institucional para mejorar la planeación y gestión que se realiza de los recursos públicos, de los cuales aún no se han expedido ordenanzas durante este periodo, a la fecha.
Por lo que se espera de la Asamblea Departamental como rama independiente del poder ejecutivo, ella también constituye un barómetro para detectar nuevos liderazgos y corrientes políticas en lo regional. A juzgar por las discusiones durante el gobierno de Luis Pérez Gutiérrez, el voto de este 27 de octubre define en gran medida qué tanto avanzará el plan que se elija con el voto para la Gobernación.
Una encuesta de 2018 señala que más de la mitad de los medellinenses no sabe qué es, para qué sirve y cómo funciona el Concejo de la ciudad. Le compartimos unas respuestas básicas para que se informe, junto a las voces de analistas que evalúan la labor del Concejo que, con el alcalde Federico Gutiérrez, termina su periodo de elección. Herramientas para darle importancia al voto por alguno de los aspirantes al poder legislativo local.
El desconocimiento incide en la representatividad de estamentos del poder público como los concejos municipales.
Foto: Concejo de Medellín.
El Concejo de Medellín es una corporación administrativa de elección popular por periodos de cuatro años y que está conformada por habitantes de Medellín. Los requisitos para ser elegido como integrante de la misma son básicos: se debe ser ciudadano colombiano, haber vivido en la ciudad los últimos seis meses o tres años consecutivos en cualquier otra época y tener una iniciativa social para ayudar a la comunidad.
La función principal de este órgano que representa el poder legislativo en el ámbito local es la evaluación, seguimiento y control a la ejecución del Plan de Desarrollo del alcalde, al aceptar, ajustar o desaprobar y vigilar las iniciativas de su proyecto, mediante la discusión y aprobación de Acuerdos Municipales y al acercar las necesidades de la comunidad a posibles soluciones.
El Plan de Desarrollo es un documento en el cual el alcalde identifica las problemáticas sociales para las cuales propone una solución, todo a partir del Plan de Gobierno con el que el mandatario se inscribió ante la Registraduría Nacional del Estado Civil para participar como candidato a elecciones como las de este 27 de octubre. Así, el Plan de gobierno con que el candidato Federico Gutiérrez se inscribió y fue elegido para ser alcalde de Medellín desde 2016, se convirtió en la base del Plan de Desarrollo que, una vez elegido, el nuevo mandatario sometió a la aprobación del Concejo de la ciudad durante el primer año de gestión y, durante los años siguientes, a su evaluación seguimiento y control. Los avances, procesos y resultados de estas tareas, se compilan en informes anuales de gestión que hacen tanto la Alcaldía de Medellín como el Concejo de la ciudad, los cuales se presentan en audiencias públicas y deben estar a disposición de la ciudadanía.
Medellín cuenta con vos, recuento año a año
El Plan de Desarrollo Medellín cuenta con vos, aprobado para el periodo de gobierno del Alcalde Gutiérrez entre 2016-2019 está compuesto por siete dimensiones a trabajar: Creemos en la confianza ciudadana, Para recuperar la seguridad y convivencia ciudadana, Para trabajar unidos por un nuevo modelo de equidad social, Para ofrecer una educación de calidad y un empleo para vos, Por una movilidad sostenible, Para recuperar El Centro y trabajar por nuestros territorios y Para proteger entre todos el medio ambiente.
La nueva escoba del primer año
Finalizado 2016 y presentado el primer Informe de Gestión por parte del Concejo, el órgano legislativo declaró que en este primer año “hemos tenido espacio para la concertación, el análisis, la deliberación y el debate. Los 21 Concejales hemos recorrido juntos este camino que no ha sido fácil pero que ha sido en función de un mismo objetivo ´Construir una mejor Medellín´”. Durante este año se realizaron 150 sesiones ordinarias y se radicaron 53 Proyectos de Acuerdo, de los cuales 10 fueron aprobados, 12 sancionados, 3 retirados, 1 acumulado y 27 se encuentran pendientes, en los que se resalta que hubo una participación de más de 4 000 personas de las 16 comunas y los 5 corregimientos de Medellín. Así mismo, se tuvo un espacio para capacitar a los concejales y a sus unidades de apoyo.
De acuerdo con el informe de gestión de la Alcaldía, en 2016 se hizo la inversión más alta de la historia en educación, efecto de lo cual es que Medellín recibió el Premio Unesco Ciudades del Aprendizaje. Según las cifras oficiales, respecto al Plan de Desarrollo, se cumplió en un 94% con lo propuesto para 2016 y metas que estaban pensadas para 2019 tuvieron avances anticipados del 19%.
De otra parte, la Alcaldía de Medellín pasó del puesto 18 al 6 en el ranking de índice de Gobierno Abierto para alcaldías a nivel nacional y calificadoras como Fitch Ratings de Colombia y Moodys destacaron la solidez en las finanzas, en las que se implementó el modelo centralizado de contratación pública, generando un ahorro de $13 900 millones en lo contratado. Condiciones de vida, seguridad integral, educación, equidad, cultura, recreación equidad, movilidad y medio ambiente fueron las mayores apuestas de la Alcaldía durante este año.
Prioridades y desequilibrios en el segundo año
Durante 2017, el Concejo de Medellín tuvo 155 sesiones. Entre los debates y proyectos más destacados de ese año estuvieron: DigitalMed, para para promover y estimular el uso de dispositivos de las Tics en entidades públicas; SaberEs, una estrategia de estudio para los colegios de Medellín; y análisis en temas de seguridad, partir de la disminución de los hurtos un 11.6% respecto a 2016. Sobre este asunto, en el acta 252, de sesión dirigida por el concejal Simón Molina, están las evidencias de la discusión sobre el aumento de la presencia institucional para recuperar la confianza de los ciudadanos, por lo cual se implementaron 500 cuadrantes más de Policía en el Área Metropolitana, se incorporaron 50 nuevos miembros de la Policía Judicial y 10 investigadores más en la Fiscalía General de la Nación.
Estos progresos en seguridad del segundo año del gobierno de Gutiérrez Zuluaga, contrastan con el silencio en los debates sobre el tema de empleo, otra de las dimensiones del Plan de Desarrollo sobre la cual no hubo decisiones tan concretas y visibles. Según la encuesta Medellín cómo vamos, la tasa de desempleo en Medellín y el área metropolitana durante 2017 fue de 10,8%, 0,1% más que el año anterior; cifras equivalentes a 221 000 desocupados, 7 000 más que en 2016, entre los 2,43 millones que integran la población económicamente activa de la región, según el Dane. Los números señalaban otra tarea prioritaria adicional.
Voces con experiencia en la gestión del Concejo, que fueron consultadas por Contexto, señalan que la ciudad se debate entre quienes ven la movilidad y la seguridad como problemas prioritarios y para quienes las principales necesidades se relacionan con sus necesidades básicas insatisfechas, principalmente en salud, educación y empleo. El reto, según plantean, es unificar esas dos visiones de ciudad.
Tercer año: agenda definida, unidad de cuerpo y apuestas a futuro
2018 encontró a la ciudad con una agenda claramente definida hacia la gestión de seguridad y la infraestructura asociada a la movilidad sostenible, en relación con la notoria problemática de la calidad del aire en la ciudad. Sobre estos temas, grupos de ciudadanos organizados agitaron el debate público, pero la gestión de gobierno se hizo en medio del histórico problema del desconocimiento ciudadano. En ese año, un estudio promovido por el Concejo de Medellín reveló que más del 50% de la población no sabía para qué era el Concejo, cuáles eran sus funciones y quién podría hacer parte de él.
Julian Machado, politólogo de la Universidad de EAFIT señala que ese es un problema no solo del Concejo, sino de los organismos del Estado; pocas personas saben que cualquiera puede ir a sus sesiones, hacerle seguimiento a cada sesión e incluso hay comisiones accidentales para hacer seguimiento a temas específicos, en las cuales puede haber participación de la ciudadanía, de la sociedad civil organizada. Según el experto, el problema va más hacia la pedagogía y el interés de la comunidad por su territorio.
“Yo creo que este Concejo tiene un problema, y es que el criterio de ser una alternativa, como especie de contrapeso del (poder) Ejecutivo se desvirtúa. Un buen Concejo hace un análisis interno y profundo de las propuestas de la Alcaldía y define si conviene o no y ahí lo veo como contrapeso. Pero a mí me parece que los concejos, en este caso el de Medellín, ven que en la Alcaldía está el poder, entonces suman al poder y eso no es bueno”: declaró Ramón Arturo Maya, decano de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Pontificia Bolivariana.
La relación Concejo – Alcaldía que describe el académico estuvo matizada también por la contingencia del proyecto Hidroituango, como un aspecto más por el cual debía rodearse políticamente a la administración que tuvo como lema y plan Medellín cuenta con vos, con lo cual se terminó de consolidar una agenda, no solo en busca de resultados visibles al cierre del mandato, sino pensando incluso en el futuro político del equipo de gobierno:
Por una parte, el de varios de los principales secretarios de gabinete, entre quienes se destaca el hoy candidato Santiago Gómez, quien cumpliera funciones de jefe del gabinete y a cuya aspiración adhirieron varios de sus antiguos colegas, que resignaron completar su periodo de gestión; a propósito de lo cual hay que considerar que varios de ellos llegaron a sus cargos luego de un segundo movimiento de gabinete, en dependencias como el Inder (de donde proviene el también candidato Juan David Valderrama) y Cultura Ciudadana.
De otra parte, en algunos círculos públicos y privados se ventila la versión de que la gestión del alcalde Gutiérrez Zuluaga en seguridad le ha da credenciales para un posible nombramiento como Ministro de Defensa al término de su mandato.
Sin duda, estas circunstancias inciden en que, como lo observa el profesor Maya Gualdrón haya aspectos como la movilidad, la equidad y el medio ambiente, que no se trabajaron lo suficiente. Dice el académico:
“La dimensión que necesitaba más desarrollo es la que permite resolver el tema de las vías, disminuir el uso de carros particulares y aumentar la utilización del servicio público porque la oferta de ese servicio se tiene que mejorar. Entonces yo creo que todas estas medidas no estuvieron lo suficientemente conectadas para resolver el problema central, que es mejorar la movilidad en Medellín, porque la ciudad, al paso que va, no va a ser viable ni posible que vivamos en ella, pues en 20 años ya será una especie de ciudad museo, si no se mitiga este problema”.
De acuerdo con el informe Medellín Cómo Vamos 2018, la desigualdad y la pobreza aumentaron, pues, aunque el ingreso per cápita creció en 2%, al pasar de $995 928 a $1’015 976, la desigualdad según el índice Gini pasó de 0,46 a 0,47 y la pobreza extrema en Medellín está en 3,6, superando la cifra promedio de 2,7% del Valle de Aburrá.
El Decano de la Escuela de Ciencias Sociales de la UPB señaló además que no se ven políticas fuertes para resolver el problema de la inequidad y, mientras esta problemática exista, seguirá incrementando la violencia, la delincuencia, “el estafar al Estado, el paramilitarismo…Y eso no lo resuelven los fusiles, ni la autoridad, ni más policías ni soldados. Es un compromiso fuerte entre lo político, lo privado y la ciudadanía para resolver el problema de la inequidad en términos de Colombia”.
Las cifras parecen soportar la apreciación del profesor Maya sobre la relación de la inequidad y la violencia, pues en ese contexto de aumento de la desigualdad, la tasa de homicidios, según el mismo informe de Medellín Cómo Vamos, pasó de 23,2% a 25,2%.
La calidad del aire sigue siendo un tema vigente en la agenda. Si bien, de acuerdo con los índices de 2018, las estaciones de monitoreo del Valle de Aburrá tuvieron más días con registros normales, Maya sostiene que faltó mucho en el trabajo por lo ambiental para ir más allá de la mitigación: “Hay que reglamentar mucho más a las empresas privadas y a los vehículos”.
Un voto de confianza necesita conocimiento
Son numerosos los esfuerzos hechos por el gobierno local para divulgar evidencias de sus gestión en el cuatrienio, incluso en medio de cuestionamiento a las ingentes inversiones en comunicación y publicidad oficial. Naturalmente, hay avances evidentes por los que incluso se ha definido la agenda de debate entre los candidatos a nuevo alcalde: Hidroituango, tranvía o Metroplús para la avenida 80, Parques del Rio, cifras notables de operatividad policial, entre otros.
Pero para las tareas que siguen pendientes, como sostiene Maya, es clave la participación de la ciudadanía en torno a un estamento que debe representar un contrapeso al poder ejecutivo y una muestra de la diversidad de necesidades e intereses de la población como sujeto de derechos y deberes. Rodear a este organismo ayuda a garantizar un buen gobierno, pero se necesita que el escenario sea abierto y atractivo para la ciudadanía:
“Es como las novelas románticas: si es un ‘hueso’ nadie lo va a ver, pero si la novela toca el corazón y la fibra de la gente, la gente va allá. A la gente no la podemos culpar. Si en el Concejo no hay una dinámica suficientemente buena, que la gente sienta que es por ella, la gente va a decir ‘eso no me interesa’. Si en el Concejo las dinámicas fueran de ciudad, para la ciudad, por la ciudad y sobre todo para resolver el problema de la inequidad, seguramente la ciudadanía tendría en el Concejo su mayor aliado y lo apoyaría indiscutiblemente”. Las voces consultadas por Contexto coinciden en afirmar que esa apertura comienza por que el voto de los ciudadanos sea más informado a la hora de elegir su representante en el Concejo, como la primera parte de una tarea que continúa con el seguimiento a la labor del cabildante durante los años de su gestión.
Medellín fue elegida como la primera ciudad latinoamericana sede de uno de los centros para la Cuarta Revolución Industrial. El encargo no solo reconoce capacidades, sino que también plantea grandes retos. ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Qué efectos percibiremos?
El Centro para la Cuarta Revolución Industrial en Medellín, asociado al Foro Económico Mundial, tiene sede en el complejo del centro para la innovación Ruta N. Foto: Ruta N.
El Foro Económico Mundial de 2016 (FEM), asamblea anual en la que se reúnen líderes empresariales, políticos e intelectuales para analizar problemáticas globales, fue el primer escenario donde se habló de una Cuarta Revolución Industrial. La sesión de 2019 tuvo como tema principal la “Globalización 4.0: formando una arquitectura global en la era de la Cuarta Revolución Industrial’’ y fue a propósito que se hizo la designación de Medellín como sede de uno de los centros de investigación y desarrollo que existen también en San Francisco, Tokio, Beijing y Mumbai.
La idea que se gestó en 2016 durante una versión latinoamericana del Foro Económico Mundial, se formalizó mediante el anuncio del presidente Iván Duque en la ciudad de Davos, Suiza, durante el más reciente foro principal.
Se llama revolución a todo cambio brusco o radical en la forma de pensar o hacer. En el ámbito industrial se reconocen tres grandes revoluciones a lo largo de la historia: la primera tuvo como base el vapor, que permitió el paso de una producción manual a una mecánica; la segunda se dio con la creación de la energía eléctrica que llevó a la producción en serie; y la tercera fue la digital, con la cual se comenzó a hablar de automatización.Esta cuarta revolución consiste en la fusión del mundo físico, digital y biológico para la creación de nuevas tecnologías que transformarán la economía, y nuestra forma de vida.
Ruta N, centro de innovación y negocios de la ciudad, ubicado en el sector Carabobo Norte, es el lugar donde comenzará a operar la sede para Medellín, que se anunció junto con otras en Israel, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos y Noruega.
Como centro asociado al Foro Económico Mundial, el costo de afiliación para la ciudad es de un millón de dólares al año, a lo que hay que sumar los gastos anuales de operación, que, según fuentes de Ruta N, rondan un monto similar. El Gobierno Nacional y la Alcaldía de Medellín responden por estos compromisos en partes iguales, según informó la Presidencia de la República, quien también anticipó que se espera una posterior financiación de más aportantes del sector público y privado.
¿Cuál tecnología?
Según voceros de Ruta N, el Centro para la Cuarta Revolución Industrial en Medellín se enfocará en la investigación y desarrollo en tres de las nueve líneas estratégicas establecidas por el Foro Económico Mundial: la primera será el internet de las cosas, la conexión digital de objetos cotidianos con la web que recolectan y transmiten información. En la capital antioqueña, esta tecnología se aplicará para reforzar la infraestructura de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), así como en mejoras a la movilidad.
La segunda línea es la inteligencia artificial. La capacidad de las máquinas de hacer cómputos automáticos basados en el reconocimiento de condiciones de la realidad, se usaría en Medellín para rastrear irregularidades como el lavado de activos, reducir el contrabando y mejorar procesos dentro de las entidades.
La tercera línea es la referente al Blockchain o cadena de bloques de datos que permiten el intercambio y transacción en la red; un desarrollo aplicable en archivos de catastro, historias clínicas, rastreo de multas, pasado judicial y servicios de notarías, lo que ayudará en el manejo transparente de datos.
Algunos preparativos
Expertos y miembros del equipo a cargo del nuevo Centro para la Cuarta Revolución Industrial coinciden en reconocer que para que esa designación tenga efectos concretos, se necesitan cambios institucionales, educativos y en modos de producción que soporten, por ejemplo, la demanda del surgimiento de nuevos empleos.
Alejandro Franco Restrepo, gerente de Ruta N, aseguró que se necesita capacitar para esos empleos a cerca de 19 mil personas en los próximos tres años: “esto implica que debemos seducir a 74 mil jóvenes de la ciudad para que comiencen a educarse en temas relacionados con ciencia, tecnología, matemáticas, entre otras habilidades’’, aseguró.
En línea con esta exigencia, en la ciudad se ofrecen programas afines como: Tecnología en desarrollo de software, Tecnología en sistemas mecatrónicos, Tecnología en telecomunicaciones, Tecnología en sistematización de datos, entre otros, que se pueden encontrar en las instituciones públicas como el ITM, Pascual Bravo, Colegio Mayor de Antioquia, Politécnico Jaime Isaza Cadavid y Tecnológico de Antioquia.
En relación con ello, el gobierno local suscribió un convenio de inserción laboral con 60 empresas de la región, en labores concordantes con las necesidades que plantea la Cuarta Revolución Industrial.
En Davos se hizo el acto formal de designación de Medellín como sede de uno de los centro para la Cuarta Revolución Industrial. Foto: Alcaldía de Medellín.
Antecedentes clave
Este presente es el resultado de diferentes gestiones de gobiernos locales de las que se destacan dos hitos: el primero es el trabajo del comité Universidad Empresa Estado (CUEE) creado en 2003 y encargado de construir agendas de trabajo conjuntas en temas de investigación, desarrollo e innovación, para reforzar las relaciones con los sectores sociales y productivos de la región. El segundo hito es ser la inversión en innovación, ciencia y tecnología en la región: “2,14 % del PIB va a esas actividades, cuando en Colombia el promedio está en 0,7%”, señaló el alcalde de la ciudad Federico Gutiérrez, durante la designación del Centro para la Cuarta Revolución Industrial para Medellín.
Precisamente, de estos hechos se desprenden la apertura del centro Ruta N en 2009, de su proyecto Digital Americas Pipeline Iniciative (Dapi), un centro dedicado a entrenar talento local en automatización robótica e Inteligencia Artificial, de estrategias como Medata, promovida por la Alcaldía de Medellín para la publicación y el trabajo colaborativo con datos abiertos del gobierno local, y STEAM + H, estrategia pedagógica en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y desarrollo humano, para promover la innovación en 58 colegios de la ciudad.
Según el gerente de Ruta N, hay más tareas pendientes: nuevas alianzas entre el sector público, privado y académico; el desarrollo de un marco legal acorde a los retos de la Cuarta Revolución Industrial; aumentar las capacidades para que la sociedad adopte nuevas tecnologías; y que todos estos progresos se proyecten en trabajo colaborativo para la innovación con otros países latinoamericanos.
A las movilizaciones del 26 de julio en Bogotá, las capitales regionales como Bucaramanga, poblaciones afectadas por la violencia contra los líderes sociales como Tierralta y otras ciudades del mundo como Buenos Aires, París, Berlín y Londres, se sumó Medellín con un desfile multitudinario que recorrió las principales calles del centro de la ciudad hasta el Museo Casa de la Memoria. En las redes sociales de Contexto y en este testimonio gráfico, nuestro equipo periodístico registró la manifestación convocada por las vidas no solo de los de los 462 líderes sociales muertos entre 2016 y lo corrido de 2019, sino por por las de los 983 que a la fecha han sido amenazados, según cifras de la Defensoría del Pueblo.
Desde 1938 hasta el 9 de abril del 2019, en Medicina Legal se registraron 144 714 personas desaparecidas en todo el país, de las cuales, 114 811 aún están sin clasificar. No se sabe si fue desaparición forzada, reclutamiento ilícito, secuestro, trata de personas o desaparición por desastre natural. El Estado no reconoce todas las denuncias. Por esto, las cifras no incluyen a todas las víctimas. Encuentre en este reportaje multimedia un detallado recuento sobre magnitudes y detalles de la desaparición forzada.
A unos pasos de la Fundación Universitaria de Bellas Artes, cerca de la estación del tranvía Pabellón de las Aguas, se alza un letrero verde de letras amarillas encima de lo que pareciera el enrejado de una casa vieja. En él se lee una de las leyendas femeninas más simbólicas en el siglo XX: Unión de ciudadanas de Colombia. Luchar por el derecho al voto y lograr la conformación de organizaciones y entes del Estado que trabajaran el enfoque del género fueron las consignas de la UCC en 1957, que, para entonces, se constituyó en una de las organizaciones pioneras en promover los derechos humanos de las mujeres en Medellín.
Sonia Vásquez inició en la política sin un partido, con la intención de darle voz a los comerciantes de Barrio Triste.
Foto: cortesía.
Como sucede con la mayoría de las edificaciones de La Candelaria, los muros de la central no son más que ladrillos pesados que exhalan una fuerte presencia con olor a polvo y madera antigua. Después de una larga pausa del timbre eléctrico, se escuchan los pesados pasos de lo que termina siendo una sombra pequeña y abultada al otro lado del oscuro pasillo. A pesar de la expresión cansada en sus ojos oscuros, la vicepresidenta de la Unión de Ciudadanas de Colombia y actual consejera de Participación Ciudadana por Antioquia y Medellín muestra una amplia sonrisa y se acerca a la reja.
Sonia Vásquez Mejía recuerda su incursión en la política desde sus años en la Fundación de Comerciantes del Corazón de Jesús “CORAJE” en Barrio Triste; entonces ella era la directora ejecutiva de la organización y debía hacerle frente, junto a los habitantes del sector, a la incertidumbre provocada por el entonces vigente acuerdo municipal que permitía el desalojo de los comerciantes para la construcción de zonas de edificios. Tan solo después de un paro cívico en 1993 y el lanzamiento de Sonia a la JAL por la comuna 10 y, posteriormente, al Concejo de Medellín, la problemática encontró una solución temporal.
Así se dio el ascenso político de la comunicadora social; desde gerente del Centro y secretaria de las mujeres hasta concejala por la Alianza Social Independiente y candidata para la Cámara de Representantes por el Partido Verde, Sonia Vásquez ha logrado ser una de las mujeres líderes en los espacios de poder y de conciencia femenina.
—En mis inicios, cuando estaba en la JAL, yo prácticamente hacía lo que me daba la gana. Por mucho tiempo participé en la política sin un partido, sin patrones que me dijeran esto o aquello, a mí lo que me interesaba era que, como JAL, trabajáramos intensamente por ellos. —Incitada por los mismos habitantes de su sector y bajo la creencia de que la política debe ser el arte del bien común, su alma de mujer y de revolucionaria no podía permanecer insensible como la de tantos seres egoístas ante el espectáculo doloroso de una humanidad mil veces subyugada y mil veces sacrificada por un capitalismo absorbente y explotador; palabras dirigidas en otro tiempo a María Cano.
Sonia Vásquez ojea una cartilla informativa de la organización mientras sus gruesas manos reposan sobre una mesa de madera oscura. Ya dentro del edificio y después de haber hecho un corto recorrido por las oscuras instalaciones —entre ellas, la biblioteca más completa en el país de investigaciones sobre equidad de género—, la vicepresidenta de la UCC se ha mostrado un poco dispersa y, a pesar de que la hora indica el fin de un día ajetreado, las llamadas, mensajes y visitas ocasionales no han dejado de interrumpirla.
Con recortes de periódico y fotografías antiguas, la UCC recuerda su historia como una de las organizaciones femeninas pioneras de la región. Foto: Cortesía.
—Empezar desde un partido siempre va a ser más cómodo porque ellos son los que dan el aval en el sistema electoral, pero también trae más problemas; la política siempre la han hecho los hombres, entonces a las mujeres siempre nos va a tocar hacer más fila y demostrar más acciones. —Suspira y sus dedos empiezan a jugar con los bordes de las páginas.
—Eso se llama violencia política y siempre nos la han hecho. Tenemos grandes obstáculos por los estereotipos de género; también por los partidos, en los que no hay recomendación, ni plata ni estímulos; y por las pocas acciones afirmativas para la participación ciudadana de las mujeres. Ahora venimos luchando por la Ley de Paridad; para que, a través de los partidos, haya unos sistemas democráticos más fuertes, como la lista cerrada y de cremallera, y en los que realmente haya capacitación y participación de las mujeres. Si no, solo nos usarían para rellenar.
A pesar del funcionamiento de la Ley de Cuotas en el 2000 y de la posterior Ley 1475 de 2011 con la que se pretendía reforzarla, no se ha experimentado, en los últimos años, una notable variación en las brechas de los cargos de dirección entre hombres y mujeres. De acuerdo con un análisis de la Secretaría de las Mujeres de Antioquia, la brecha de género en los cargos decisorios de la Gobernación de Antioquia fue de 27,7% en el 2018, es decir, 2.5 puntos porcentuales más que en el 2001.
El panorama en el resto de los espacios de poder públicos es similar: solo se cuenta con cinco concejalas en Medellín de un total de 21 integrantes y dos diputadas en una Asamblea Departamental de 26. Cifras que, contradictoriamente, van de la mano con el aumento de participación de la población femenina; según la Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín Cómo Vamos, los porcentajes de participación política en el 2019 fueron de 42% por las mujeres y 37% por los hombres.
Nada de ello desalienta a Sonia Vásquez; con sus mechones de cabello rubio y corto desordenados y su conjunto azul, la mujer sigue afirmando que la política lo es todo. La vicepresidenta de la UCC mueve páginas, se levanta, busca cosas y cita los nombres que conforman su propia lista: los de las mujeres que la inspiran. Josefina Valencia, Betsabé Espinal, Piedad Córdoba, Riane Eisler y muchas otras, para quienes ni siquiera existe una placa en el pueblo que las vio nacer o en el sitio en el que se les vio morir.
—Pero también he visto otras que todavía tienen investidura patriarcal, creen que la mejor forma es imponer sus criterios y no entienden el término de equidad de género. Sobre todo, no entienden que el feminismo exige la igualdad en los derechos y que quien piense así automáticamente es feminista. —Recogiendo el postulado de la escritora Aura López, la lucha feminista es, por lo tanto, además de una lucha de orden cultural, una lucha política.
Sonia Vásquez Mejía cierra la cartilla de la organización a la que representa, sonríe cansinamente y dice: —Ahora también hay un movimiento creativo en la ciudad, Estamos Listas, pero es parcialmente democrático; simplemente por hacer parte de un partido político, no me invitaron y me cerraron las puertas. Así nos pasó a mujeres como Rocío Pineda y Teresa Muñoz. Pero les deseo mucha suerte. A ellas y a todas las que quieran meterse en esto. Mucha firmeza.
El poder de decisión, todo lo que nos define, la capacidad de acción, un frente del desarrollo… hay quienes les gusta definirla así y, a pesar de todo, las palabras quedan cortas para ella. Relegada, prohibida y culpabilizada; para nosotras, las mujeres, la política siempre ha sido como una casa de esquina.
Ningún hombre retrocede
Sentada detrás de una mesa blanca en la oficina de maestros de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma Latinoamericana, Dora Cecilia Saldarriaga Grisales, excoordinadora del Observatorio de Género de la institución y candidata al Concejo de Medellín por el movimiento Estamos Listas, dibuja movimientos con las manos para reforzar sus palabras:
—Muchos partidos vinculan a las mujeres para cumplir con la cuota de género, pero ¿dónde las ubican en términos de la lista?
La adscripción de mujeres en los partidos políticos como rellenos es una discusión que lleva años gestándose en la población femenina; si bien la Ley de cuotas garantiza la participación de ambos géneros, no asegura nada respecto a la capacidad de poder de los nuevos cargos asumidos. Por esta razón, se conformó Estamos Listas: una agrupación de 2.039 mujeres que desean llegar al Concejo de Medellín para poner su propia mirada y voz en los asuntos de ciudad.
—Por lo general, nosotras ubicamos a la vida en el centro y eso nos permite poner la lupa en asuntos que no están en la agenda política: el trabajo de cuidado, el desarrollo sostenible y la educación no sexista —Ella hace una pausa reflexiva, mira sus manos y sus jóvenes ojos marrones sonríen—. Es que lo personal es político, eso es lo que nosotras hacemos; llevar lo político a lo cotidiano y, así mismo, intervenir para que, desde lo cotidiano, las mujeres lleguen a la política.
Lo personal es político es una de las más significativas proclamaciones del feminismo radical de la década de los setenta. De esta forma, para personas como Dora Cecilia Saldarriaga, hablar de mujeres es hablar de autonomía, por lo que se deben garantizar condiciones que les permita actuar y desarrollarse de forma equitativa a los hombres. Así mismo, de acuerdo con Aura López, en la medida en que tomemos conciencia de nuestra propia libertad para decidir, las mujeres estaremos cambiando el mundo. Y cuando el mundo cambia, las leyes, naturalmente, cambian también.
—Qué bueno sería que una mujer diga: “Ay, qué bueno votar por ella”, pero no sucede; aún no somos conscientes de que cuando una gana, ganamos todas… y de que, si una mujer avanza, ningún hombre retrocede. (Lea la entrevista completa con Dora Cecilia Saldarriaga)
Escultura de Olga Inés Arango por los 50 años del voto femenino en Colombia (2007). Foto: Santiago López.
Con mucha firmeza
Como es usual en las edificaciones de La Candelaria, los muros de la central de la Unión de Ciudadanas de Colombia no son más que ladrillos pesados que exhalan una fuerte presencia con olor a polvo. Mientras el timbre eléctrico parece descansar para retomar el aire, se dibuja de la oscuridad el semblante fatigado de la vicepresidenta de la UCC y actual consejera departamental de Participación Ciudadana.
Sonia Vásquez Mejía interviene en la política desde 1990, cuando se lanza a la JAL de la Comuna 10 sin el apoyo de un partido, pero con el respaldo de los comerciantes de la fundación que entonces dirigía. Ella afirma que, al ser este un entorno que siempre ha sido masculino, las mujeres encuentran más obstáculos y desafíos para participar.
—Eso se llama violencia política, siempre nos la han hecho -niega con la cabeza y continúa-: Ahora venimos luchando por la Ley de Paridad; para que, a través de los partidos, haya unos sistemas democráticos más fuertes como la lista cerrada, con la que se votan por partidos y no por candidatos en específico, y de cremallera, que asegura la alternancia de hombres y mujeres. Si no, solo nos usarían para rellenar.
El panorama en los espacios de poder es desalentador: en Medellín, solo se cuenta con cinco mujeres de 21 concejales que son mientras que, en Antioquia, hay dos diputadas en una Asamblea de 26. Contradictoriamente, estas cifras van de la mano con el aumento de participación femenina; según la Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín, la participación política en el 2019 fue de 42% por las mujeres y 37% por los hombres.
Nada de ello desalienta a Sonia Vásquez Mejía; con su cabello rubio y corto desordenado y su conjunto azul, ella cita los nombres que conforman su propia lista: los de las mujeres que la inspiran. Betsabé Espinal, Piedad Córdoba, Riane Eisler y muchas otras, para quienes ni siquiera existe una placa en el pueblo que las vio nacer o en el sitio en el que se les vio morir —palabras tomadas de Mujeres, historias y sociedades: Latinoamérica, siglos XVI al XXI—.
—Ahora tenemos a Estamos Listas, un movimiento creativo, pero parcialmente democrático; por hacer parte de un partido político, no me invitaron y me cerraron las puertas. Así nos pasó a mujeres como Rocío Pineda y Teresa Muñoz. Pero les deseo mucha suerte. A ellas y a todas las que quieran meterse en esto. Mucha firmeza. (Lea la entrevista completa con Sonia Vásquez)
Lentas, pero seguras
Camuflada entre las casitas de las calles residenciales de Prado Centro, se erige la sede en Medellín de la Corporación para la vida Mujeres que crean; si usted no ha llegado a estos lares con el propósito claro de encontrarla, quizá nunca se percataría de ella. Detrás del portón de madera que guarda la entrada, trabaja una organización que, desde hace 29 años, lucha por el reconocimiento de los derechos de las de su género.
—Las mujeres hemos sido construidas en una cultura patriarcal a la que no le interesa que participemos. —Debido a una fuerte gripe que la azota, la voz de Patricia Uribe Neira, directora general de la Corporación, es lejana y débil.
Según un informe de la Secretaría de las Mujeres de Antioquia, el porcentaje de mujeres electas en el 2017 era del 17,6% en Colombia mientras que en países como Bolivia se alcanzaban los 51,1 puntos porcentuales; el promedio en toda América Latina llegaba al 29,2%. Y eso no es todo, de acuerdo con las proyecciones del Foro Económico Mundial, la brecha de género solo cerrará dentro de 61 años en América Latina; una cifra más alentadora que los 356 pronosticados para el Gran Medio Oriente.
—Trabajamos desde unas escuelas de formación ciudadana con 200 mujeres y desde la creación de agendas con otras 300 de las subregiones de Antioquia. Hasta ahora, hemos estado con mujeres que han llegado a las JAL con un partido político, que es algo indispensable —hace una pausa y explica—: Este es un trabajo muy lento y solo se ven los frutos hasta mucho después. Al menos ya tenemos una mayor conciencia de género.
¿Vale la pena?
A las seis de la tarde del viernes, el sexto piso de la Gobernación de Antioquia parece la sala de un hospital abandonado. El pasillo principal es interminable y los recepcionistas —una mujer distraída por la Secretaría de las Mujeres y un hombre de chaleco por la de Productividad y Competitividad— lucen como zombies mal remunerados.
A pesar de todo, el letargo del fin del día no se ha extendido a todo el recinto; sin importar la jornada, los grandes ojos de Luz Imelda Ochoa Bohórquez, secretaria de las Mujeres de Antioquia, rebozan energía.
—Hemos podido incursionar en todas las cosas en las que no somos tan amenazantes: derecho en la salud, educación, adquisición de bienes… Pero es diferente en la política; los cargos públicos son más limitados numéricamente y si los hombres pierden esos cupos… ¿quiénes los ganan? Mujeres. Ahí es donde ellos se han negado, entonces nosotras nos encontramos con violencia política, techos de cristal, pisos pegajosos…
Como líder del programa de participación Escuela Política Pa’ Mujeres, Luz Imelda explica que, además de la competencia masculina, las mujeres deben luchar contra la culpa de salir de sus casas y el miedo a ser señaladas; barreras internas que no se superan del todo. Después de que una de ellas alcanza un cargo, lo siguiente es conservarlo.
—Los hijos solos, el trabajo político, el marido que se siente en una condición de inferioridad… Todo esto tiene un costo y hay muchas que, frente a lo que están “perdiendo” y lo que están viviendo al interior de sus hogares, se preguntan: “¿Esto sí vale la pena?”. Para nosotras, ese es el momento crucial de soltar todo. Por eso, este año hemos diseñado un mecanismo para estar ahí con ellas y decirles: “Sí, sí vale la pena”.
A pesar de que en la actualidad se cuenten con distintas actividades de capacitación política femenina, la realidad es que las administraciones municipales y gubernamentales siempre han estado rezagadas en el tema. De acuerdo con un análisis de la Alcaldía de Medellín, las problemáticas femeninas logran legitimarse públicamente en 1990 —50 años después de constituido el movimiento sufragista— y debe pasar una década para que se establezca la Secretaría de las Mujeres de la Gobernación de Antioquia (2000) y la Secretaría de la Mujer en Medellín (2007).
Para Luz Imelda Ochoa Bohórquez, la igualdad social es un resultado de la evolución de hombre y mujeres. Por eso, ella concluye: —Para estar donde estoy, he recibido ayuda de toneladas de hombres… ¿Cómo negar que estamos llenos de hombres y que ellos están llenos de mujeres? Solo hay que acostumbrarnos a la idea de que somos diferentes, pero iguales.
Con casi 40 años haciendo política, a Luz María Múnera Medina le gusta admitir que tiene la maldición del paraíso: ser de izquierda y ser mujer. Para posicionarse como una de las pocas mujeres dentro del Concejo de Medellín, ella lanzó una campaña electoral de 4 años con sus propias finanzas porque no quería cometer el mismo error que en su primer intento de llegar al poder: depender económicamente de un partido.
La concejal aún recuerda la justificación de sus compañeros del Polo Democrático Alternativo para no entregarle su dinero de campaña: Es que a ustedes (las mujeres) no se les puede dar plata porque la gastan en arepas.
—Eso ardió, y mucho. Pero entonces yo dije: “Contra viento y marea, de izquierda y derecha, que si esa vieja es loca, que si esa hijueputa jode mucho, que si ella no es capaz… no importa, seré concejal”.
Debido a su condición femenina y a su fuerte carácter, ha tenido numerosos enfrentamientos con sus compañeros concejales: desde el desafío a una pelea a puño limpio que le hizo a Bernardo Guerra Hoyos —el rey de los machos— hasta su lucha en contra de la disminución de los presupuestos para las mujeres.
Actualmente, la Secretaría de la Mujer en Medellín está contando con 40 mil millones de pesos para esta administración, es decir, 20 mil millones de pesos menos que bajo otros mandos. Respecto al área de participación política de la misma entidad, las cifras se reducen: según Luz Constanza Jiménez, profesional universitaria de la misma Secretaría, para este año solo se disponen de 350 millones de pesos.
—Es que no hay una concepción de avanzada frente a nosotras, por eso tenemos que seguir trabajando y no dejarnos, no se trata de ser feministas radicales, sino de caminar junto a los hombres… y, sobre todo, se trata de amarnos a nosotras mismas.
Las esculturas de la Esquina de las mujeres, homenaje construido por Acuerdo Municipal de 2004, serán trasladadas a la Avenida La Playa, Foto: Laura Wagner.
La esquina de nadie
La esquina es el punto de encuentro de dos superficies. La esquina es el ángulo saliente de un objeto. Hasta hace unas semanas, la Esquina de las Mujeres era una plazoleta en el barrio Miranda de Aranjuez, ocasionalmente se veían algunos hombres buscando descanso en las bancas de cemento y, hasta hace poco, seis mujeres de piedra que se recubrieron con plásticos y cintas amarillas para preparar su mudanza.
Ubicado en la parte trasera del Jardín Botánico, el espacio fue construido en el 2006 por la Administración Municipal, en un intento de resaltar la obra de trece mujeres líderes de Antioquia —solo en el 2011 se talló la decimocuarta estatua—. Los monumentos de artistas, indígenas y mujeres coloniales convivieron en una esquina, bajo la vecindad de una gasolinería y de cuantos moteles se quieran contar.
A pesar de la intención del Concejo municipal de establecer un punto de reunión de mujeres artistas de la región, la Esquina de las Mujeres la mayoría del tiempo se vio como una explanada con olor a heces; una plazoleta con pisos y postes deteriorados. El traslado de las esculturas a la avenida La Playa, anunciado en junio de 2019 alimenta una nueva expectativa: que tener un espacio público, un espacio de poder, no sea para las mujeres como comprar y vivir en una casa de esquina.