Categoría: Este Tiempo

  • El fútbol antioqueño como empresa “TODOS EN UNO, SOMOS PODEROSOS”

    El Deportivo Independiente Medellín pasó de pelear el descenso y estar sumido en una profunda crisis, a ser el campeón del fútbol colombiano y convertirse en un ejemplo de institución bien manejada y modelo de mercadeo para los demás clubes del país.

     

    El cambio positivo se empezó a evidenciar en 2014, cuando el antioqueño Eduardo Silva Meluk asumió la presidencia del equipo Rojo. El egresado de administración de empresas de Eafit llegó al Poderoso con una estrategia sin precedentes en el fútbol local: vender los ocho encuentros de la Liga colombiana y los seis de la Copa Colombia por el precio de uno, con la intención de fomentar la participación y la asistencia de los hinchas al estadio.

     

    “Llegamos a la conclusión que era lo mismo en plata un solo partido lleno, que los 14 con el promedio que teníamos. Debíamos asegurarnos que más de 40 mil personas se abonaran, en caso de no funcionar le devolvíamos la plata a la gente. Afortunadamente, a la semana siguiente ya teníamos todos los abonos vendidos”, afirmó el presidente.

     

    Con el precio de los abonos la institución no solo garantizó que el Atanasio Girardot mantuviera un alto promedio de espectadores por partido. También aumentaron las ventas por publicidad directa, pues los anuncios de las marcas que pautan en el estadio pasaron a ser vistos por 40 mil personas cada quince días.

     

    En su primer año, la estrategia superó las expectativas. La asistencia de hinchas incrementó de manera considerable. Según el informe de la Confederación Suramericana de Fútbol, el equipo colombiano con mayor promedio de aficionados en los últimos semestres fue el Medellín. Además, llegó a la final del torneo finalización 2014 y apertura 2015 en los que fue subcampeón y alcanzó ingresos superiores a los 20 mil millones de pesos en los primeros doce meses del modelo “Todos en uno”.

     

    “Con el Todos en Uno, el Medellín pasó de no tener tiendas a tener siete. De no tener nada en comunicaciones a tener radio, emisora y revistas. De no clasificar, a ganar, entonces comenzó a pelear en lo deportivo. Corporativamente es una empresa que ha crecido mucho, hasta ser ejemplo de otras del gremio”, aseguró David Ossa, comunicador del Equipo del Pueblo.

     

    Las cifras de asistencia fueron la primera evidencia del crecimiento del DIM como empresa. Foto: WikimediaCommons

     

    Intervención integral

    La estrategia de mercadeo se empezó a definir mucho antes de la presidencia de Meluk. Los encargados del área de comunicaciones identificaron en 2012 que el DIM había perdido los protocolos institucionales debido a malas administraciones. Después de hallar el problema, comenzaron a tener una estructura como departamento de comunicaciones y crearon protocolo para radio, prensa y televisión.

     

    El DIM venía presentando una crisis financiera de seis o siete años atrás y esto se vio reflejado en lo deportivo. El principal problema de la institución era que su economía era desbalanceada: se gastaba más de lo que se ganaba y estaban muy enfocados en los resultados deportivos. La situación se empezó a volver un circulo vicioso: no tenían para comprar buenos jugadores, y como no contaban con una buena plantilla profesional, no podían garantizar muchas cosas, entre ellas los resultados deportivos.

     

    Eventos como el DIM Zone o Hinchas por Siempre, donde asisten más de ocho mil personas, sirven para crear mayor fidelidad de marca. Además, los mayores accionistas de la institución cosideran que se tiene que estar innovando y pensar en el hincha, para que este se pueda acercar al equipo. “Las comunicaciones son un tema que se ha manejado muy bien, creo que pocos equipos a nivel nacional tienen algo tan sólido como nosotros”, expresó Diego Jaramillo, director de mercadeo del Deportivo Independiente Medellín.

     

    El Rojo contaba con molinetes viejos como los de un bus. Luego de una inversión de mil millones de pesos, lograron renovarlos. Hicieron un acuerdo con Tu Boleta para saber quién ingresaba al estadio, a qué hora iba y si lo hacía solo o acompañado. Datos que no tiene ningún otro club en Colombia y muy pocos en Sudamérica según Silva Meluk.

     

    Una marca fuerte

    En la actualidad, el Poderoso es una marca seria y respetada que además lleva el nombre de la ciudad, con todo lo que esto significa. La meta de la compañía es ser sinónimo de excelencia en lo deportivo, administrativo y financiero, convirtiéndose en un orgullo para los antioqueños. No es un paso que se dé de la noche a la mañana pero gracias a la transparencia y buenos manejos se ha ido alcanzando.

     

    El equipo logró salir campeón de la liga colombiana luego de más de seis años de espera. Se encuentra disputando un torneo internacional como es la Copa Suramericana y se ubica en la parte alta de la tabla del fútbol local. Está clasificado a la próxima edición de la Copa Libertadores y cuenta con uno de los planteles más competitivos del país.

     

    En promedio, las ventas de artículos por partido alcanzan los 22 millones de pesos, cuenta con más de 150 productos que son comercializados en los alrededores del estadio, traduciéndose en mayores ingresos para el club. “Esto lo podemos hacer porque tenemos unos inversionistas que su deseo no es enriquecerse con el equipo, sino que la sociedad pueda disfrutar del equipo, que es algo muy distinto”, cuenta Eduardo Silva, presidente del club.

     

    La misión del Deportivo Independiente Medellín es ser una familia feliz unida por la pasión, enfocada al desarrollo deportivo, social y cultural de la ciudad, con proyección nacional e internacional. Una misión que se está cumpliendo al pie de la letra y se espera sirva como ejemplo para otras instituciones deportivas, así el nivel y la competencia en el país será cada vez de mayor calidad.

     

     

     

  • ¿Qué hay después del VIH?

    Ante situaciones que cambian su vida, una persona pasa por diferentes etapas. Con el VIH, la lucha comienza cuando se recibe la noticia y continúa para vivir no tanto con el virus en contra, sino con los estigmas y la discriminación.

     

    La negación es el primer mecanismo de defensa que una persona crea ante situaciones de duelo. Así es como empieza el proceso de un paciente con VIH, mientras pasan por su mente el futuro, la familia, las relaciones personales… la vida.

     

    Existen otras reacciones emocionales ante la noticia de que se es “VIH positivo”, como la negociación, la ira y la aceptación, pero este no es el único frente en el que la persona debe batallar: el virus de inmunodeficiencia humana también carga con varios estigmas que los pacientes deben afrontar.

     

    “El primero es la señalización de la población. Si es un hombre, que es gay; y si es una mujer, que es trabajadora sexual. Y no es así. Que son una población en riesgo, sí; pero todos en el mundo se pueden contagiar”, afirma Verónica Rodríguez Domínguez, enfermera profesional y coordinadora nacional del Programa de VIH en Vihonco, organización con nueve años de experiencia en la enfermedad.

     

    La discriminación, menciona José Fernando Calle, médico internista experto en el virus, “nace del terror de contagiarse de forma casual. La gente piensa que se les va a transmitir por saludarse, darse la mano, un abrazo o compartir algo de comida” y a esto se le añade la creencia de que “es una enfermedad terminal y siempre mortal”. La verdad es que un paciente que esté contagiado puede tener una expectativa de vida igual que la de una persona que no lo esté, dependiendo de la rigurosidad que tenga con el tratamiento.

     

    Foto: Cristian Cifuentes.

     

    ¿Resultado? El aislamiento, de diferentes tipos, según el mismo Calle recopiló. El primero es el social, que lleva a un desplazamiento; el segundo es laboral, negándoles el ingreso a organizaciones, temiendo a ser despedidos o solicitándoles pruebas de ingreso, acciones que están prohibidas por el Artículo 21 del Decreto 1543 de 1997.

     

    El tercero es de tipo sexual, que es más común en mujeres, y que consiste en un alejamiento físico por parte de la pareja casual o estable. El siguiente tipo es racial o de etnia, debido a que algunas comunidades y grupos consideran el virus como consecuencia de un estilo de vida contrario a lo aceptado. En relación con el último está el religioso, que se genera tanto por acciones y comentarios de otros, “como por el sentimiento de culpa y el maniqueísmo” que se genera tras el contagio.

     

    Luego, Calle menciona la discriminación familiar, que se da por “rechazo de los integrantes. En África -por ejemplo- morían con los ojos y la boca abierta porque nadie quería acercarse a ellos”. También se cuentan casos de discriminación en el entorno médico, por falta de información que se expresa cuando las personas son atendidas de últimas o que se encuentran con algunas excusas para no prestarles servicios de salud.

     

    Luz Helena Jaramillo, odontóloga que durante 25 años ha trabajado con personas con VIH, cuenta que dentro de las razones por las cuales otros colegas no los han recibido son: “no tengo el instrumental especializado”, “no poseo el horario especial”, “el odontólogo no dispone del entrenamiento particular”, lo cual se debe a un desconocimiento por parte del profesional y del personal auxiliar, por eso es que complementa diciendo: “las medidas de seguridad deben ser sagradas para todos los pacientes”.

     

    Sobre el VIH

    Desde 1981, la cifra de infectados ha subido exponencialmente. En la actualidad, hay en el mundo 35 millones de personas con VIH. En Colombia, cuenta Calle, entró por Santa Marta en 1986, y ahora se registran 94 mil contagiados.

     

    Inicialmente se le llamó la “peste rosa” en San Francisco, California, debido a que se creía que era una enfermedad propia de los gais. Luego, la nombraron la enfermedad de las “cuatro H”: homosexuales, haitianos, hemofílicos y heroinómanos –adictos a la heroína–.

     

    Pero en el presente se conoce que “esta enfermedad no tiene ni género, ni edad, ni estrato social, pero es más frecuente entre los 15 y 45 años, teniendo mayor riesgo los desplazados, hombres que tienen relaciones íntimas con hombres, personas privadas de la libertad y trabajadoras sexuales”, comenta el médico experto, quien también aclara que solo se transmite por relaciones sexuales no protegidas; accidente biológico, es decir, al entrar en contacto físico con sangre o agujas infectadas; y por transmisión vertical (de la madre al feto).

     

    Como tratamiento se aplica la terapia HAART: “golpear temprano, fuerte y con un cóctel de medicamentos”, que se crea con una combinación de antirretrovirales recetados dependiendo de factores como la carga viral del paciente, el conteo de linfocitos CD4+ y síntomas clínicos, con el objetivo de no permitir que el virus baje las defensas y se dé paso a las enfermedades oportunistas que complican la salud de los infectados.

     

    “Algo positivo es que es la única enfermedad por virus que tiene 21 medicamentos diferentes”, señala Calle. Sin embargo, según la odontóloga Jaramillo, quien ejerció como tanatóloga en el Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas (CIENI) en México, la marginalidad es el principal problema porque “cuando el paciente recibe el diagnóstico en alguna situación de vulnerabilidad social, educativa o económica, la enfermedad tiene mal pronóstico. La persona no tendrá buena posibilidad de adherencia ni de duelo”.

     

    Sus relaciones: otro pero en el proceso

    Las relaciones personales de quienes viven con el VIH se convierten en un escenario que cambia la percepción que tienen sobre sí mismos.

     

    Uno de los ámbitos en lo que ello ocurre es el de la sexualidad, puesto que se pierde la confianza ante el temor de infectar al otro, aun cuando son conscientes de su constancia con el tratamiento y saben que pueden usar elementos de protección.

     

    Los tratos familiares y las amistades también pueden sufrir una transfiguración que llevan al paciente a cohibirse de contarle a los más cercanos sobre su situación actual, para eso, opina Katherine Jaramillo, psicóloga de pacientes con VIH, “lo primero que deben hacer es aceptarse a ellos mismos y luego pensar en pasar al siguiente paso: contarle a los demás”.

     

    “Ellos sufren más por los estigmas, la discriminación y demás acciones de señalamiento y exclusión que por la enfermedad misma”, a pesar de que “si es adherente (persona que sigue y responde favorablemente al tratamiento), debe cuidarse más de las personas, que nosotros de él”, afirma convencida la enfermera profesional, Rodríguez, y después explica que se debe a que están más expuestos a contraer alguna otra infección por parte de quienes no tienen el virus.

     

    ¿Y la solución?

    La cura para el VIH aún no ha sido descubierta, pero los avances médicos han permitido que la vida de las personas infectadas transcurra con normalidad. Existió un caso que reavivó la esperanza: el del “paciente de Berlín”, quien además sufría de leucemia mieloide aguda. Debido a un tratamiento intensivo y a un trasplante de médula de un donante, con una mutación que impidió que el virus entrara en sus células, se sanó.

     

    Es claro que son pocas las posibilidades de que hechos tan aislados converjan para eliminar el virus. Pero en el caso de los estigmas y la discriminación, las soluciones son más universales, según el médico, la psicóloga y la odontóloga. Citan entre ellas la capacidad de las personas con VIH para enfrentar con “buen humor la realidad”, trazar un proyecto de vida, educarse y acompañar a los demás para que se eduquen sobre el virus, las diferencias con el SIDA y las formas de transmisión. Los especialistas coinciden especialmente en una premisa que debe ser fundamental: “aceptar al otro como es. Con sus circunstancias”, según indicaron.

     

     

  • Las luces del 7 octubre

    Estampas del recorrido en Medellín, como parte de las manifestaciones que piden a la dirigencia política nacional llegar a acuerdos en favor de la paz en Colombia, luego del triunfo del No en el plebiscito del 2 de octubre.

     

    Así como el resplandor de una vela, que va y viene sin ritmo aparente, pareciendo respirar en un movimiento disperso e irregular, así parece el clamor de Colombia por la paz. El pasado 7 de octubre, en el Parque de las Luces, la esperanza por dejar de ver al país del Sagrado Corazón en guerra, motivó la asistencia masiva al plantón organizado por estudiantes de diferentes universidades, para salir a marchar hacia el Teatro Pablo Tobón Uribe con un mismo anhelo, una misma voz y a la vez un mismo silencio.

     

     

    Sin importar las diferencias de estrato económico, realidad social o posición política, con niños, jóvenes, adultos, ancianos e incluso extranjeros, el blanco y los colores de la bandera se fueron apoderando de las calles del centro de Medellín, comenzando con una gran reunión para colmar de luz la antigua plaza Cisneros como respuesta a los resultados del plebiscito del 2 de octubre y a la polarización tan dolorosa que ha vivido el país.

     

    La cita para ocupar el parque estaba fijada desde las 3 de la tarde. A las 3:30 ya había una gran cantidad de asistentes que creaban entre sus risas y conversaciones amenas un entorno familiar, ambientado por las campanas de carros de helados y los diversos cantos a la paz, con historias diferentes en cada tono, armonía y acorde.

     

    Una carpa se instaló al frente de la biblioteca EPM, cumpliendo el papel de escenario para los cantantes y las voces que invitaban a participar de las actividades. Desde allí se mandaron mensajes de apoyo a todas las víctimas antes de que llegara la hora de salir, haciendo manifiesta la firme intención de ejercer presión para que el cese al fuego perdure y para que haya una solución pronta y dialogada del conflicto.

     

    Como preparación para salir a las calles, se cosieron banderas blancas y sobre ellas se escribieron mensajes de reconciliación, de presión pacífica al Gobierno y a la oposición para concretar un consenso en el Acuerdo. Había también mensajes escritos sobre las banderas de la paz y de Colombia; además, carteles que los asistentes traían listos con pasajes de La Biblia, consignas pidiendo renegociar lo pactado en La Habana, fragmentos de canciones, peticiones en nombre de indígenas, secuestrados, desaparecidos y la memoria de aquellos cuyas vidas y presencias se perdieron en la guerra. Con la actividad de Las Tejedoras que elaboraban pañuelos para las víctimas, el ambiente se decoraba y construía alrededor del recuerdo de quienes fueron arrancados de su tierra desde la raíz, como las flores que adornaron diferentes espacios y que también cargaban los asistentes.

     

    En la medida que avanzaban los minutos, el cielo se iba poniendo sorprendentemente gris. Ya casi era hora de salir; habían llegado las otras marchas que venían de las universidades, aunque en realidad, los nuevos asistentes se camuflaban en la multitud ya concentrada, que entre risas y ritmos, se llenaban de signos compartidos. Una gran cantidad de personas bajo el espíritu de colectividad se pintaron la cara con los colores de la bandera; se repartieron botones pidiendo “más paz y más amor”, calcomanías con la consigna “Acordemos ya”, se recogieron las flores para que no fueran aplastadas por la lluvia que comenzó fuerte y poco a poco se volvió intermitente; así, hombres y mujeres las llevaron en el cabello cuando la gran aglomeración de personas emprendió su camino a las 6 de la tarde hacia el Teatro Pablo Tobón Uribe.

     

    En el centro del Parque, una gigantesca bandera de Colombia, que se posicionó junto al mapa del territorio nacional lleno de mensajes para recibir la paz, presidió el camino que salió por la calle San Juan. Las campanas de los helados cesaron y se comenzaron a promocionar las “carpas y sombrillas de la paz”, pues la lluvia hace rato había cubierto el panorama, dejando su evidente rastro e inconfundible aroma.

     

    En la marcha no reinó completamente el silencio. Entre paso y paso de la gran multitud, entre cada fotografía que intentaba capturar de la mejor manera los momentos de la gran movilización, las voces se elevaban, entonando “ni un hombre, ni una mujer, ni un peso para la guerra”, “el acuerdo permanece porque el pueblo lo merece”; e incluso, mostrando resistencia a la imagen que se ha formado del departamento ligada con un apoyo incondicional a Álvaro Uribe, se gritó en repetidas ocasiones “Antioquia no es Uribe” y “Uribe, en serio, quítate del medio”.

     

    Dejando en el camino los charcos que llenaban huecos en la vía, pétalos de flores en las calles, luces de velas que se encendían y apagaban por la lluvia esporádica, el rebusque de trabajo característico de los colombianos con los gritos que ofrecían carpas y sombrillas de la paz, la movilización llegó al Teatro Pablo Tobón Uribe. Ahí, entre sonrisas y llanto, de ese que es para sanar más que para provocar dolor, Sergio Restrepo, director del Teatro hizo un recibimiento. Esperó con las víctimas la llegada de los colombianos, que a pesar de la lluvia y el largo camino se unieron para demostrarle al país que la paz es de todos, y que en realidad son los ciudadanos los que pueden y deben luchar por ella. Estando todos juntos, se entonó el himno de la República de Colombia, con orgullo y a modo de súplica por la paz estable y duradera que pueden construir todos con pequeños aportes cotidianos.

     

     

  • En Medellín hay espacio para el “corrinche”

    Desde Chocó Chiquito, un barrio en proceso de desaparecer, algunas postales de la vida de los afrodescendientes de Medellín, más del 10% de la población total de la ciudad.

     

    Foto: Manuela Zapata Roldán

     

    Por las calles de Moravia es fácil encontrarse escenas que bien pueden pertenecer a la vida diaria en un rincón de Quibdó o de Tumaco, mujeres que trenzan sus cabellos a la usanza afro, niños que juegan con la lluvia apenas llegan del colegio, música del pacífico que ambienta sin timidez a toda la cuadra desde una sola casa, todos en el barrio se conocen, se saludan, son como una gran familia que se preocupan por lo que le hace falta al otro.

     

    Es Chocó Chiquito y está desapareciendo. No obstante, el punto de encuentro es El Hueco, allí se aprecia mejor el cambio del paisaje un viernes cualquiera, cuando todos se preparan para el fin de semana, tiempo de fiesta y comida, muestra de las enseñanzas de cuna que dictan celebrar, a pesar de las adversidades. El sector fue declarado como zona de alto riesgo de desastre y muchas de las familias que lo habitaban debieron ser trasladas para apartamentos en otros sectores de la ciudad.

     

    Doña Hermencia Ramírez ha vivido por más de 36 años en Chocó Chiquito, un barrio nacido a partir del desalojo del puesto militar que estaba ubicado en lo alto del morro de Moravia. Los chocoanos que llegaban a Medellín sabían que allí podían encontrar dónde hacer su rancho y vivir porque tenían conocidos, gente de su tierra. Doña Hermencia dijo que se trasladó para la ciudad de Medellín “por cambiar de vida. Cuando era niña vivía en Medellín, pero me devolví para Baudó en el Chocó, allá me casé, tuve mis hijos y después me devolví para acá porque hay más oportunidades”.

     

    Pero no solo los recién llegados habitaban a Chocó Chiquito. Cada fin de semana, al barrio no le cabía una persona más. Toda la colonia llegaba a la amplia zona de discotecas y restaurantes que servían de espacio para los usos y costumbres de esta parte de la comunidad afrocolombiana.

     

    Los desalojos a las familias que habitaban Chocó Chiquito comenzaron en 2004 cuando el Ministerio de Medio Ambiente catalogó todo el sector de Moravia como zona de alto riesgo por su pasado como botadero de desechos. A partir de ese hecho, la Alcaldía de Medellín emprendió el proyecto de intervención integral en Moravia y las zonas cercanas, que incluía el reasentamiento de muchos de sus habitantes. A medida que las personas iban abandonando el barrio, con ellos se fue desvaneciendo la cultura. Actualmente solo quedan alrededor de doce familias que se han ido desintegrando y separando, para ellos abandonar su hogar ha afectado su tradición.

     

    Según el informe Afrocolombianos, población con huellas de africanía, del Ministerio de Cultura, el 10,59 % de la población en Antioquia es negra. El mayor motivo del desplazamiento de esta comunidad hacia Medellín es en busca de mejores oportunidades o por problemas de violencia en sus pueblos nativos.

     

    Postales negras

    En la ciudad hay otros puntos de encuentro para los afrodescendientes. El más reconocido, el Parque de San Antonio, lugar de varios eventos como el “San Pachito”. También está la cancha de Enciso, en la que cada ocho días hay chirimías y las mujeres cocinan platos típicos del Pacífico como banano con queso o tortas de arroz.

     

    Para Yulianny Córdoba Castro, cantante de la Chirimía Citará, los afrocolombianos han creado una nueva costumbre en la ciudad para no sentirse tan alejados de sus raíces. Esta consiste en que varias personas se reúnen en una casa cada fin de semana a bailar, cantar y tocar instrumentos pertenecientes a una chirimía, en un espacio en el que se sienten como si estuvieran en su pueblo.

     

    También hay proyección de cine, películas seleccionadas para que los afrodescendientes nacidos en Medellín conozcan su cultura, las costumbres y la gastronomía. En Moravia se han presentado una serie de películas como El vuelco del cangrejo, dirigida por Óscar Ruiz Navia.

     

    Incluso la discusión sobre la diversidad sexual es asumida con un espíritu festivo. Como una forma de promover la tolerancia, cada año se hace también en Moravia el llamado “partido de las locas”, un juego de fútbol protagonizado por hombres vestidos como mujeres, mientras los asistentes disfrutan de grupos musicales y bazares.

     

    Festiafro, Festival Afrourbano y La Noche Afro, hacen parte de la oferta de otros eventos que Medellín organiza para la comunidad negra. El Festival Afrourbano, por ejemplo, se realiza desde el 2009 con el fin de crear un espacio hecho y dirigido solo para la comunidad afro. Allí las personas pueden demostrar los talentos que preservan su cultura.

     

    Marino Rentería, director de la Corporación Malcolm X y organizador del Festival Afrourbano, resaltó la importancia de que se hagan eventos como este en la ciudad: “como la cultura afro está acrecentada en Medellín, a través de todos estos eventos nos encontramos y hacemos esa relación y ese inicio de recordar a nuestros ancestros a través del baile, del canto, entonces esos espacios se dan para eso, para que nos encontremos tradicionalmente”. Este evento se realiza con la ayuda de la comunidad y con el Centro Cultural de Moravia.

     

    Asistentes a la Noche Afro 2016. Foto: Manuela Zapata.

    Asistentes a la Noche Afro 2016. Foto: Manuela Zapata.

     

    El tamaño de la comunidad afro en la ciudad y su dinamismo hacen que siempre resulten pocos los espacios y recursos para la promoción de su cultura. Pero la Feria de las Flores tiene la Noche Afro, un espacio que reconoce los aportes de esta población a las tradiciones de la ciudad. En la versión de 2016, los sonidos del Pacífico y ritmos africanos sedujeron a los extranjeros y a los “paisas”, como todavía son llamados los blancos con quienes los afro de Medellín son coterráneos.

     

    Gabriel Palacios viajó desde el Chocó a Medellín solo para disfrutar aquella noche y sobre él expresó: “creo que es un espacio donde hay precisamente la mixtura, la cultura, hay integración, hay fusión, me parece que espacios y eventos como estos deben de conservarse”.

    Lindy Vera reside en Medellín desde hace ocho años y también asistió a La Noche Afro. “Me siento identificada con este tipo de eventos, me encanta que lo celebren, nos encanta sentirnos parte de Medellín”, afirmó.

     

    Los espacios festivos y para el encuentro de la comunidad Afro, son también una lucha entre ellos mismos, según reconocen algunos líderes. Dos personas que se dicen “nos vemos en San Pachito”, realmente se desafían a pelear. En varias ocasiones, en estas festividades se han presentado percances con personas que llevan machetes para pelear y resolver problemas pendientes, en lo que corresponde al lado menos amable de la tradición.

     

    Feliciano Córdoba Mosquera, vendedor de chuzos y líder comunitario de El Oasis en Moravia, opinó que quienes protagonizan estas peleas no tienen idea del daño que le hacen a sus paisanos. En alguna ocasión estuvieron a punto de cancelarse por problemas de convivencia de este tipo, según contó Yulianny Córdoba Castro, cantante de la chirimía Citará. Afirmó que el reto de los líderes comunitarios está en “buscar los medios efectivos para que los afros nos acojamos y le pongamos sentido de pertenencia a estas actividades”. Puede pensarse que todo hace parte de la adaptación, lo cierto es que ya la huella afro en Medellín es indeleble y tiene historia, a pesar de que Chocó Chiquito se reduzca al punto de desaparecer.

     

    Lindy Vera y sus acompañantes en la Noche Afro 2016. Foto: Manuela Zapata.

    Lindy Vera y sus acompañanates en la Noche Afro 2016. Foto: Manuela Zapata.

     

     

     

  • Leer con todos los sentidos

    El poder de las historias hace que haya muchas formas de leer, incluso para quienes no ven con sus ojos o no escuchan con sus oídos. Relatos que ilustran algunas formas de lo que se conoce como lectura accesible y que tuvieron espacio en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

     

     

    Medellín, 14 de septiembre de 2016. 8:00 de la noche.

    Concierto experimental Paisajes sonoros

     

    Comienza la función: “Advertimos que vamos a estar a oscuras totalmente, por lo tanto, las personas que por limitaciones físicas o psicológicas no puedan permanecer 40 minutos a oscuras, tal vez no podrán estar en la actividad”, dice el maestro de ceremonias antes de apagar las luces.

     

    Se apagan las luces y de pronto la única utilidad de nuestros ojos es percibir un pequeño bombillo rojo, tal vez de una alarma o sensor, y un destello azul, un poco más grande, que permite ver la silueta de los objetos después de unos minutos en la oscuridad.

     

    Alguien nota aquella pequeña luz que nos permite ver y la apaga. Ahora somos presos de nuestro cerebro. No podemos ver, escribir o hablar. Solo estamos ahí, quietos, en medio de las imágenes que nuestra mente va creando con cada uno de los sonidos que se escuchan en la sala.

     

    Imposible no reconocer el metro, los chorros de agua, la gente hablando, la selva tropical, la motosierra o la lluvia. El cerebro viaja por el mundo mientras el cuerpo sigue inmóvil, en la misma silla del auditorio Aurita López.

     

    De pronto, la mente se pierde, empieza a divagar entre pensamientos sueltos. Como cuando pasamos los ojos sobre las palabras sin leer, los oídos percibían los sonidos sin interpretarlos. Luego, un ruido fuerte capta nuestra atención y retornamos al viaje de los audios que nos llevan a nuevos mundos.

     

    Una gotera de agua cae, tal vez en un charco; vuelve a caer, una y otra vez. Ahora hay un gran lodazal, algo se mueve dentro de él. Como una figura mitológica, algo emerge desde el fondo, un extraterrestre, un anfibio, un reptil, no se sabe. Tal vez otros vean algo diferente mientras escuchan.

     

    La luz se enciende, la función ha terminado. El contenido Éter se prepara para la segunda función de la noche y el público sale rápidamente de la sala luego de que los ojos se adaptaran nuevamente a la luz.

     

    Medellín, 14 de septiembre de 2016. 3:00 de la tarde.

    Obras breves para gente brava

     

    Bibliocirco de Comfenalco. Las personas ingresan por el costado izquierdo de la carpa, se acomodan en las graderías de aluminio y se sientan a esperar la siguiente actividad.

    Muchos jóvenes y niños entran ayudados por sus guías o padres, que sirven de ojos para los que no ven.

     

    Kevin se sienta en una esquina derecha de la primera fila y comienza a mover las manos para ubicarse en el espacio. Su madre, Sor, las toma y comienza a comunicarse en lenguaje de señas. Su piel es ahora su único contacto con el mundo exterior. Nació sordo y luego quedó ciego, así que necesita de un intérprete constante que le hable a través de la piel para no perderse en un mundo diseñado para los ojos y los oídos.

     

    Hoy están aquí para hacer parte de la presentación de “Obras breves para gente brava”, una serie de 7 obras de teatro corto traducidas al braille, que serán interpretadas por personas con discapacidad visual mientras el público aparta los ojos de la escena tras un antifaz para dormir.

     

    El espacio se llena con niños, jóvenes y ancianos que vinieron a conocer la literatura de manera divertida. La actividad es para todos. Como parte del día de la lectura accesible, hay intérpretes permanentes para las personas sordas y traducciones en braille para las invidentes.

     

    Ya van 10 años en los que se reúnen niños, adultos y ancianos bajo la carpa roja con amarillo para disfrutar de cuentos, obras de teatro, shows circenses y horas de lectura.

    Y tres años desde que Comfenalco se unió con la Alcaldía para dedicar un día entero a la población con diferentes discapacidades.

     

    La luz se torna rojiza bajo la carpa mientras desde las 12 del día trascurren las actividades del Bibliocirco. Un baile del Comité de Rehabilitación, cuyas canciones son traducidas al lenguaje de señas para quien no las pueda escuchar; una obra del Colectivo Clown, para que los niños aprendan a reciclar; una serie de obras leídas en braille y Alicia buscando a su amigo Conejo, hicieron parte de las actividades del día, de las cuales se beneficiaron más de 500 personas con discapacidades sensoriales.

     

    Al final del día, bajo las nubes de la noche, el proyector lanza un rayo de luz para proyectar Los colores de la montaña en la tarima SURA. Es una película en formato accesible, que no solo cuenta con subtítulos y un intérprete de señas en la pantalla, sino también con una voz que cuenta los hechos que se desarrollan en la pantalla.

     

    Quienes no pueden ver con sus ojos, quienes no pueden escuchar con sus oídos, quienes tienen capacidades diversas, encontraron en la Fiesta del Libro y la Cultura un espacio para sentarse a leer con todos.

     

    Video

     

     

  • El periodismo universitario, un pasaje a otros mundos

    Durante la 10a. Fiesta del Libro y la Cultura, la Red de Medios Universitarios de Medellín, convocó a jóvenes periodistas que hicieron sus inicios en los medios de sus Facultades para que compartieran reflexiones e historias sobre la importancia que tuvo esta experiencia en el curso de su vida profesional.

     

    El conversatorio se llevó a cabo en el auditorio del Planetario de Medellín. Foto: @alejocalleCS

     

    Juan David Ortiz, periodista del portal ¡Pacifista! de Vice; Juan Fernando Rojas, periodista de El Colombiano; Alejandro Calle, gestor de Ciudad Sur, conversaron con Carlos Mario Correa, periodista y profesor de la Universidad EAFIT, estuvieron en la cita que puso sobre la mesa la historia, los retos y el futuro del periodismo universitario.

     

    Desde la plataforma Twitter, Contexto ofrece el siguiente resumen de la conversación, una memoria útil para los estudiantes, docentes e interesados en la mirada fresca y reflexiva del periodismo universitario.

     

    Si no puede verla, por favor haga click AQUÍ.

     

    Conozca también el cubrimiento hecho por la revista digital Bitácora.

     

     

  • “Mirando al Poniente” de la literatura extremeña

    Medellín (España) cuenta con más un millón de habitantes, de los cuales, el 34%, ha decidido tomar el camino del arte literario como su vocación, según registros de la Universidad de Extremadura. Cubrimiento especial de la Fiesta del Libro y la Cultura 2016.

     

     

    Miembros de la delegación de Medellín, españa, en la Fiesta del Libro 2016. Foto: Yorley Ruiz.

    De derecha a izquierda: Antonio María Flórez, Manuel Simón Viola y Eduardo Moga. Foto: Yorley Ruiz.

     

     

    Desde el reconocimiento histórico hasta el desarrollo de una potencia literaria en toda una región”, así definieron Eduardo Moga, director Editora Regional de Extremadura, Manuel Simón Viola, profesor español, y Antonio María Flórez, escritor, representantes de la delegación de Medellín de Extremadura, ciudad invitada a la Fiesta del Libro y la Cultura de este año, al papel que cumple hoy la producción de literatura en su región.

     

    En esta décima entrega de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, se recuerda cómo une la historia a dos pueblos totalmente distintos: Medellín, Colombia y Medellín, España. Así parece recordarlo Antonio Flórez, integrante de la delegación ibérica, quien en el conversatorio ‘Mirando al Poniente; literatura extremeña actual’, afirmó que “a estas ciudades les une un legado gastronómico y cultural, además de la huella histórica de un conquistador”.

     

    Breve historia

     

    La Región de Extremadura, ubicada al suroeste de la península Ibérica, fue lugar de atraso socio- histórico hasta 1975 con la caída de la dictadura de Francisco Franco. A partir de este momento, empieza una nueva época de transformaciones estructurales que afectaron, principalmente, el desarrollo creativo de la literatura. “La consolidación de una comunidad autónoma, con antecedentes de pobreza y mal comunicada con los centros de producción cultural, facilitó la aparición de una ola de autores extremeños que reivindicaron el talento de una región conocida como ‘el Desierto Verde’, este nombre debido a sus extensas llanuras verdes casi inhabitadas”, afirmó Manuel Viola en su intervención.

     

    Autores como Félix Grande (poeta), Álvaro Valverde (poeta), Antonio Méndez (escritor), Susana Martín Qijón, entre otros, son los exponentes de medio siglo de literatura extremeña, que se toma gran parte del continente europeo y que se pretende expandir con el proyecto ‘Mirando al Poniente’, que se presenta en esta versión de la Fiesta del Libro.

    Mirando al Poniente, revista de literatura extremeña. Foto:  Yoley Ruiz

    Mirando al Poniente, revista de literatura extremeña. Foto: Yoley Ruiz

     

    Nuevas miradas

     

    El director de la Editora Regional de Extremadura, Eduardo Moga, de origen catalán, y ponente de esa mirada ajena al mundo extremeño y cautivado por el mismo, afirmó que antes de llegar a esta región, tenía una visión “nula e inexistente” ante los procesos literarios que Extremadura emprendía. “Fui ignorante de la realidad extremeña… solo tenía esa concepción de región periférica pobre… al vincularme a esta zona, logré conocer ese tejido literario, que sorprende por esa vitalidad y rompimiento de esquemas, que sus autores presentan… superé mi ignorancia.”, dijo Moga.

     

    Por otro lado, la literatura actual extremeña está buscando esa proliferación de talentos, que le apunten a una nueva forma de creación, una creación más atractiva frente a la forma de insertarle a la obra un poco de la vida del autor. “Un oficio con agilidad, posición, mundos singulares y únicos, son lo que se necesita para reescribir el concepto de literatura que ha distinguido a la Extremadura de este siglo”, concluye Antonio Flórez, tras mostrar la evolución de los géneros literarios negros, ensayos, narrativos, entre otros.

     

    Conjuntamente a esa búsqueda de la que se habla, los expositores resaltan el apoyo estatal frente a la consolidación de la Editora de la región, el desarrollo de un pacto tácito frente a las secuelas de las guerras civiles españolas y esa exaltación del talento extremeño ante la salida al mercado editorial, puesto que estas situaciones han facilitado la explotación y aparición de grandes contenidos que enriquecen, aún más, la memoria escrita de la Extremadura literaria.

    La Fiesta del Libro y la Cultura le ha dado reconocimiento a la Zona Norte de Medellín, Colombia. Foto: Yorley Ruiz

     

    “Escribir bien para leer bien… y arriesgarse a probar lo nuevo” es finalmente, la reflexión que deja esta conversación de la literatura contemporánea de Extremadura, una literatura que invita descubrir nuevos mundos por medio de nuevas historias. Ante esto, la posición de la literatura colombiana y latinoamericana no se queda atrás. Eduardo Moga se refiere a la creación literaria de estas regiones como “una forma conflictiva de producir, pero un conflicto que desafía al mismo lenguaje y eso es lo que la hace interesante y llamativa. La literatura en estas tierras busca explorar nuevos ángulos a partir de sus conflictos, como ejemplo de eso tenemos a García Márquez”, dijo.

  • Del papel al pixel: nuevas lecturas, nuevos retos para el sector del libro

    Ni los libros ni los lectores están desapareciendo, se están transformando, y la Internet es su gran escenario. Los retos son muchos y hay que responder a ellos. Estas fueron unas de las conclusiones que surgieron a partir del pasado seminario de Nuevas Lecturas, organizado por Fiesta del Libro, el 4 de agosto en la SIU de la Universidad de Antioquia, donde se reflexionó sobre el libro y sus lectores a partir de diferentes charlas y experiencias de editoriales digitales, académicos y promotores de lectura.

     

    La lectura desde la no lectura

     

    Germán Rey abrió el seminario proponiendo esta forma de comprender la lectura en Colombia, desde la no lectura, que implica, según él, mirar cómo desde la experiencia digital se ha transformado en múltiples soportes y múltiples ofertas, que rompen el ciclo tradicional de la producción y adquisición de los libros.

     

    Rey destaca, además, que es importante comprender las dinámicas sociales, para poder responder a las necesidades emergentes de forma más acertada, con políticas públicas que vinculen la lectura con los contenidos digitales, por ello advierte que las cifras de los estudios de lectura en el país no son suficientes y hace un llamado a que se vinculen otras profesiones, como la antropología y la etnografía, para responder a las cuestiones sobre cómo leen, qué leen y cuándo leen los colombianos hoy, desde sus contextos.

    Las herramientas y el acceso directo que proporcionan las plataformas digitales han hecho que las dinámicas tradicionales de lectura cambien. Foto por: Yorley Ruiz

     

    ¿Una nueva profesión?

     

    Los avances tecnológicos y las nuevas formas de la comunicación traen consigo nuevas profesiones, como lo define Catalina Holguín, “soy editora digital, es una profesión dudosa, incierta y quienes la hacemos no sabemos aún cómo hacerla”. Experiencias editoriales como Manuvo , donde ella es directora, demuestran cómo muchas de sus creaciones son experimentos, como lo llama ella, en los cuales el libro adquiere otra forma y el producto no es un libro tradicional, ni un videojuego, a pesar de que algunos permitan jugar en él.

     

    Catalina insistió en la importancia de la lectura para los editores “no solo del texto que estamos editando, sino del texto que es Internet. Si uno aprende a editar ese texto seguro no se aburre”. Advierte que el reto desde la academia es mirar la Internet “como un objeto de estudio serio, como un objeto estético, como un objeto literario, que puedes leer, analizar, criticar o lo que sea” y que los futuros profesionales deben saber trabajar en equipo porque, citando el caso de NY Times, donde los equipos son multidisciplinarios, “Si uno no sabe trabajar en equipo, no puede hacer nada en digital”.

     

    Sin editoriales no hay lectura

     

    Es una necesidad casi urgente que los editores y editoriales se transformen, para dar respuesta a nuevas formas de consumo, mediadas por lo digital, donde la suscripción y el desarrollo de plataformas antimonopolio pueden ser una respuesta contundente, según explicó Jaime Iván Hurtado, consultor experto en nuevas tecnologías, destacando la importancia de las editoriales y editores para la lectura y el desarrollo de los libros.

     

    “Es muy afortunado la cantidad de caminos que hoy se pueden tomar y que garanticen que las operaciones funcionen”, dijo Hurtado frente a los recursos y conexiones que ofrecen las plataformas digitales donde siempre habrá la necesidad de “un corrector de estilo, un diseñador, alguien que se ponga a tono con las necesidades”.

     

    Estudiantes de diseño gráfico de la UPB desarrollando un libro digital basado en los cuentos de Edgar Allan Poe, con audios e ilustraciones creados por ellos. Foto por: Yorley Ruiz

     

    Las bibliotecas: más que un café internet

     

    “Tenemos 19 bibliotecas y uno de los problemas más graves es que hay un uso instrumental o cooptado por las redes sociales” dijo José Ignacio, durante el conversatorio con Ruth Helena Vallejo de Bibliored y Claudia Giraldo de Comfenalco, refiriéndose a los retos que se están enfrentando hoy las bibliotecas, donde el 80% de los usuarios están en redes sociales o en YouTube y muy pocos consultando el material que ofrece las bibliotecas.

     

    El derecho a la información y la promoción de la creación de contenidos propios en las bibliotecas, fue un llamado que hizo Ignacio, porque, según él, no deben atenerse solo a los intereses del mercado editorial. Por otro lado, Claudia recordó que la función que tienen es “fundamental y es el acceso a la información. La promoción a la lectura tiene que llevar a algo y es que seamos una sociedad más informada”, porque, según ella, uno de los problemas más graves es que “somos una sociedad que no sabemos para qué sirve la información”, por eso destaca que los procesos de aprendizajes y de alfabetización digital deben comenzar por las comunidades, los barrios y los contextos de los usuarios.

     

    Las bibliotecas tienen el reto de atraer nuevos lectores que aprovechen el material que estas ofrecen a partir de nuevas estrategias de intercambio y apropiación de la información. Foto por: Yorley Ruiz

     

    En tiempos de ciencia ficción

     

    “Estamos tan acostumbrados a la maravilla que se nos olvida que estamos en tiempos de ciencia ficción”, dijo el profesor Pablo Francisco Arrieta, quien desde libros digitales interactivos, que contienen vídeos, audios, hipertextos, traducciones del idioma original con solo tocar las palabra en la pantalla, y otras opciones que ofrecen estos tipos de plataformas, hizo caer en cuenta a los asistentes que más allá del soporte, lo que importa es que la gente lea.

     

    Los audiolibros, la personalización de la visualización de las publicaciones, la experiencia que ofrecen los periódicos hoy es completamente diferente, lo cual da cuenta de que la gente lee diferente y que los hábitos en torno a ella crean posibilidades sorprendentes, explicó Arrienta.

     

    No hay que ir muy lejos para ver lo que traen estas nuevas tecnologías. La Biblioteca Nacional de Colombia hace una entrega mensual de un capítulo del libro escrito e ilustrado por Antonio Caballero: Historia de Colombia y sus oligarquías. Imagen: bibliotecanacional.gov.co

     

    Mirar hacia el futuro

     

    Son muchos los retos a los cuales se enfrentan no solo las editoriales, sino también las bibliotecas, los promotores de lectura, los docentes, padres de familia, los lectores tradicionales y los nuevos lectores, donde las políticas públicas y las encuestas están llamadas a responder y a retratar esta realidad cambiante y renaciente del libro.

     

    Ana Carolina Montoya, promotora de lectura y asistente al seminario, celebra que en la ciudad se abran este tipo de espacios para la reflexión que le permitan a editoriales, bibliotecas, librerías y el lector del común, quitar el miedo y abrirse, a lo que ella llama, todo un universo por ser explorado.

     

    Aún hay preguntas por resolver, fenómenos de lectura por ser estudiados y procesos de promoción y nuevos grupos de trabajo por ser creados, que muestran que el sector del libro tiene un camino largo y esperanzador por construir.

     

    Del 9 al 18 de septiembre se llevará a cabo, en Medellín, la Fiesta del Libro y la Cultura que cumple 10 años. Un espacio para seguir reflexionando alrededor del libro y las lecturas. Foto por: Yorley Ruiz (Fiesta del Libro 2015).

     

     

     

  • PROYECTOS DE VIDA EN MARCHA

    Conozca en qué consiste el programa Ser Pilo Paga mediante el testimonio de sus beneficiarios y sus historias de vida.

     

    ¿Qué es Ser Pilo Paga?

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    El testimonio de Andy Isaza

    Este estudiante de la Universidad de Medellín habla de cómo recibió su familia su admisión al programa de becas condonables, opina sobre el auxilio económico que reciben los beneficiarios y cuenta qué imagen tienen de él sus compañeros.

     

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    Un estudiante que viene de otra ciudad

    Carlos Andrés Valencia cuenta su proceso de preparación y aspectos de su rutina como beneficiario de Serr Pilo Paga. Relata su proyecto profesional para llegar a ser astronauta.

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    Descubriendo otros mundos

    Leidy García vivía en Rionegro, al oriente de Medellín. Ahora que vive en la capital del departamento, tiene nuevas rutinas y está conociendo una ciudad que siempre tuvo cerca, pero que no había conocido a fondo. Habla de los retos y dificultades que los cambios han significado.

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    REGRESE AL ESPECIAL SER PILO PAGA, ¿CUÁLES SON LOS RÉDITOS?

     

     

     

     

     

  • VOCES DE LA VIDA UNIVERSITARIA

    Una profesora que construye una red de apoyo para los ‘pilos’, un estudiante de derecho que tuvo en el ajedrez su oportunidad de obtener un crédito – beca condonable, testimonios que hablan de cómo Ser Pilo Paga ha cambiado vidas, proyectos profesionales y visiones del mundo.

     

    Escuche los testimonios con la siguiente galería de sonidos. Haga click en los enlaces para escuchar:

     

    El ajedrecista pilo

    La historia de este estudiante habla de los entornos que favorecen el desarrollo de talentos académicos, un testimonio con altas dosis de análisis sin prevenciones de la vida universitaria desde la óptica de un pilo.

     

    Estudiar Derecho, bien derecho

    No se trata solo de alcanzar un cupo, la matrícula se vuelve un reto pequeño comparado con los que hacen parte de la vida universitaria, según cuenta este estudiante de Derecho, beneficiario del programa Ser Pilo Paga.

     

    La niña “diferente”

    La mayoría de estudiantes sustentan las motivaciones para su trabajo académico en sus proyectos profesionales a futuro. Esta beneficiaria del programa Ser Pilo Paga, cuenta cómo hasta la satisfacción de sus parientes es un motivo para dar lo mejor de sí en las clases.

     

    La profe pila

    Una docente universitaria se ha dedicado a construir redes de apoyo para los estudiantes beneficiarios del programa ser Pilo Paga, su testimonio describe cómo la actividad académica de estos jóvenes ha cambiado la dinámica del centro de estudios en el que trabaja.

     

    Doctora a fin de cuentas

    Una beneficiaria del programa Ser Pilo Paga cuenta cómo su proyecto de estudiar Medicina se cambió por la escuela de Leyes y cuenta los retos de su vida cotidiana como estudiante de Derecho.

     

    REGRESE AL ESPECIAL SER PILO PAGA, ¿CUÁLES SON LOS RÉDITOS?