Categoría: Este Tiempo

  • 40 años de la señal que nos cambió la vida

    La televisión colombiana acaba de cumplir 70 años. En 2025 es el momento de celebrar 40 años de televisión regional en el país, con Teleantioquia, más precisamente, señal pionera que hoy busca alternativas de expansión.

     

    Por Mariana Giraldo Correa / mariana.giraldoc@upb.edu.co

     

    La televisión colombiana ha sido un hito en el desarrollo socio-cultural, político, económico y tecnológico del país, marcando un antes y un después en la forma en que se comunican e informan las comunidades. Desde sus inicios, ha reflejado y moldeado la identidad nacional, sirviendo como un espejo de las realidades sociales y como motor de cambio en los procesos educativos, culturales y de participación ciudadana. 

     

    El domingo 13 de junio de 1954 a las 7de la noche, se realiza la primera transmisión televisiva, en la que se usaron equipos de transmisión alemanes y cámaras estadounidenses, en una producción a blanco y negro en la que el teniente general Gustavo Rojas Pinilla se dirigió al pueblo colombiano en honor a uno de los eventos de la “Fiesta Cívica Nacional”, que se preparaba en homenaje a su primer año en el poder. La transmisión no sólo representó un avance técnico, sino que también significó un paso simbólico hacia la modernización del país. Colombia, al unirse al selecto grupo de países latinoamericanos que ya contaban con esta tecnología, empezaría a recorrer un camino que transformaría para siempre la manera en que se informaba, educaba y entretenía a su población. 

     

     

    A medida que la televisión se expandía por el territorio colombiano, su impacto se hizo notar en distintos aspectos de la vida diaria. Luis Fernando Gutiérrez Cano, docente investigador de la Universidad Pontificia Bolivariana, enfatiza en el impacto inicial de la televisión en Colombia desde su llegada en 1954, destacando, desde otra perspectiva, cómo “transformó el consumo de información y entretenimiento al centralizar estos medios en el hogar, además de ofrecer programación educativa y cultural, aunque limitada en su capacidad pedagógica”. En este contexto, se reconoce que la primera transmisión posicionó a Colombia como un pionero precursor en la región de Antioquia, introduciendo una herramienta poderosa para la modernización y el acceso a la información​. 

     

    Esa capacidad de transmitir imágenes en tiempo real, produjo que las noticias llegarán a los hogares a una velocidad sin precedentes, cambiando la forma en que la ciudadanía se relaciona con la actualidad nacional e internacional. Programas de entretenimiento, telenovelas y contenidos educativos se convirtieron en parte integral de la cultura popular, a lo largo y ancho del país. De otra parte las noticias llegaban al público a través de  noticieros cinematográficos, lo que implicaba largos tiempos de espera, dado que las filmaciones debían ser procesadas y distribuidas físicamente. La llegada de la televisión revolucionó este modelo al acortar significativamente los tiempos de difusión.  

     

    Los noticieros televisivos de la época combinaban imágenes pregrabadas con narradores en vivo que relataban los hechos desde los estudios. Este avance técnico no solo aceleró la difusión de noticias, sino que también transformó el formato y la narrativa, adaptándose a la inmediatez y el lenguaje visual de la televisión. En Colombia, la aparición de programas como El Reportero Esso consolidó esta nueva forma de informar, conectando al público con los acontecimientos de una manera más directa y transformando la televisión en una herramienta clave para la comunicación masiva. 

     

    Teleantioquia: ventana regional hacia el mundo 

     

     

     

    La creación de Teleantioquia, el primer canal regional de Colombia, fue el resultado de un esfuerzo conjunto liderado por personalidades influyentes de Antioquia, tanto del ámbito político como cultural. Gobernantes locales, como los integrantes de la Asamblea Departamental de Antioquia, jugaron un papel crucial en gestionar los recursos y las autorizaciones necesarias para este proyecto. La iniciativa también recibió apoyo del Ministerio de Comunicaciones y de figuras clave en el gobierno nacional, quienes vieron en este canal una oportunidad para descentralizar la televisión colombiana, hasta entonces dominada por emisoras de Bogotá, puesto que antes de la creación de este canal regional, compañías como Producciones PUNCH y RTI Colombia operaban en franjas horarias asignadas por el Estado, pero la programación y el control de contenidos seguían siendo dominados por los canales nacionales.

     

    Dicho proceso implicó debates en la Asamblea Departamental, donde se promovió la idea de un canal que reflejara las necesidades y la identidad cultural de Antioquia. Finalmente se formalizó la constitución del canal,  Teleantioquia, como el primer medio regional de televisión en Colombia. Este avance requirió una inversión inicial de 100 millones de pesos y dos pasos fundamentales: la firma de las escrituras y la creación de la sociedad de Televisión de Antioquia. 

     

    El proyecto contó con el respaldo crucial de la ministra de Comunicaciones, Noemí Sanín, y del ex-presidente Belisario Betancur; ambos antioqueños y comprometidos con la descentralización de los medios en el país. Tras meses de preparación y organización, el canal inició transmisiones el 11 de agosto de 1985, una fecha elegida simbólicamente por coincidir con el aniversario de la independencia de Antioquia, consolidando así su identidad regional desde su lanzamiento. 

     

    El Asesor Urquijo Morales afirma que esa primera transmisión por Teleantioquia “fue y es un hito importante en la región, en la cultura, en la identidad, en la representación de los grupos sociales de las regiones; es un impacto muy grande que tenemos que ver no a la luz de ahora sino a la luz de lo que había en ese momento, que eran dos canales centrales, estatales que, aunque Teleantioquia es estatal; eso generó la primera vitrina que tienen las regiones para mostrar sus propias identidades y de aquí en adelante se formaron los otros siete canales regionales”. 

     

     

    Este canal permitió la producción de contenidos locales que abordaban temas específicos de la región, como su historia, costumbres y realidades. Además, su creación inspiró la formación de otros canales regionales en Colombia, lo que trajo una mayor diversidad en la oferta televisiva y reflejó las particularidades de cada zona del país. Las producciones locales , que han contribuido a reflejar la identidad cultural de Antioquia, incluyen dramatizados como Cosiaca, una serie que a la fecha se encuentra en producción y que busca recrear la vida y obra de un personaje emblemático antioqueño de finales del siglo XIX. Este proyecto, respaldado por una inversión significativa del Ministerio TIC, es un ejemplo del compromiso del canal con la calidad narrativa y visual, al tiempo que resalta aspectos históricos de la región. Igualmente, programas como Serenata, Venga a mi pueblo, De fiesta por Antioquia y El Taller han destacado por su enfoque en las tradiciones y eventos locales, fortaleciendo el sentido de pertenencia y el reconocimiento de las raíces culturales entre los antioqueños.  

     

    Este impulso en las comunicaciones también estimuló el desarrollo de la industria audiovisual en Colombia. Los avances tecnológicos se complementaron con la creación de talentos locales, que con el tiempo no solo influirían en el contenido nacional, sino que también tendrían un impacto en las producciones internacionales. El asesor de la comisión de regulación de comunicaciones (CRC) en el área de contenidos audiovisuales, Sergio Andrés Urquijo Morales, menciona que: “Los canales regionales están haciendo un esfuerzo muy grande por proyectarse y Teleantioquia también es un pionero en esto, junto con otros canales como Telepacífico y Canal Capital, por proyectarse a las nuevas plataformas, a los nuevos servicios audiovisuales, a las redes sociales, a las nuevas audiencias y eso es muy difícil, es un gran desafío, porque la televisión abierta y la regional específicamente la tenemos muy identificada con poblaciones mayores o adultas, entonces digamos que el desafío es vencer esa idea que se tiene de lo regional como algo para personas más tradicionales y encontrar un nicho importante en la juventud y en las nuevas generaciones, y eso pasa por las nuevas plataformas y los servicios”. 

     

    Alternativas a futuro 

    Actualmente, Teleantioquia continúa en evolución para convertirse no solo en un referente de la televisión regional, sino en un pionero de la convergencia entre los medios tradicionales y digitales. Hoy en día, el canal ha logrado expandir su alcance más allá de la televisión convencional, gracias a la incorporación de plataformas digitales como Teleantioquia Go, que permite a los antioqueños acceder a contenidos locales desde cualquier lugar, en cualquier momento. Esta evolución también se ve reflejada en el impulso de producciones locales que no solo mantienen la esencia de la región, sino que amplían las posibilidades de consumo de contenido en línea. 

     

    A través de sus redes sociales como Facebook, Instagram, X y YouTube, Teleantioquia facilita la interacción directa con su audiencia, lo que le ha permitido fortalecer su vínculo con el público, atraer nuevas audiencias y diversificar su oferta. 

     

    El docente Luis Fernando Gutiérrez Cano destaca que la televisión en Antioquia “debería enfocarse más en representar a diversos sectores sociales y minorías de la región, incluyendo campesinos, afrodescendientes e indígenas, para ofrecer una imagen más completa de la realidad antioqueña actual”. Aunque reconoce el rol de Teleantioquia en fortalecer la identidad regional, señala la falta de representaciones amplias y contenidos que resuenen con todas las comunidades y generaciones. Para asegurar la sostenibilidad del canal, Gutiérrez propone invertir en contenidos innovadores que capten el interés de las nuevas generaciones y reflejen sus realidades, además de incorporar espacios de co-creación juvenil que revitalicen la programación frente a la competencia global. 

     

    En la misma línea, Sergio Andrés Urquijo Morales resalta la importancia de incluir a las nuevas audiencias en los procesos creativos, afirmando que “no se trata solo de decidir qué hacer para los jóvenes, sino de traerlos al proceso, junto con representantes de redes sociales y plataformas, para entender qué quieren ver y cómo lo quieren consumir”. Además, subraya la necesidad de abarcar a toda la población, involucrando a grupos étnicos, rurales, y especialmente a niños y adolescentes, quienes frecuentemente no encuentran contenido que les interese en televisión. “Esta audiencia, aunque más digital, no rechaza la televisión; simplemente no ve propuestas pensadas para ellos”, afirma. Urquijo también enfatiza el potencial de formatos como concursos, desafíos y retos, así como la integración de contenidos educativos y de interés general adaptados a redes sociales y transmedia. Así mismo, resalta que, la atención a una audiencia adulta no debe descuidarse, pues representa una fortaleza de los canales regionales. “Esa audiencia merece ser entendida y atendida. No es una debilidad, es una gran fortaleza”, afirma. 

     

     

    El periodismo y las noticias son pilares fundamentales para informar a las audiencias, independientemente de su contexto. Noticieros como Teleantioquia Noticias  siguen siendo una fuente confiable de información para los antioqueños, con un enfoque regional que abarca temas locales, nacionales e internacionales. Por su parte, una propuesta local como el programa Nos Cogió la Noche, emitido por el canal privado Coosmovisión,  demuestra la importancia de espacios para el análisis y debate de temas de interés público, política y sociedad, fomentando la diversidad de voces y perspectivas. Además, la programación cultural y deportiva mantiene un fuerte vínculo con la identidad regional, destacándose eventos como la Feria de las Flores, que continúan siendo ampliamente populares. 

     

    Pero la televisión regional enfrenta retos económicos y tecnológicos significativos. Según el docente Luis Fernando Gutiérrez Cano, no es un secreto que Teleantioquia depende, en gran medida, del presupuesto estatal y “necesita innovar para atraer nuevas audiencias en un panorama dominado por la cibercultura y las plataformas de streaming”. Así mismo, el asesor de la CRC Urquijo Morales señala que: “La regulación actual no tiene competencia sobre lo digital” y explica que esto limita el aprovechamiento de servicios como plataformas OTT y medios digitales. Urquijo señala que la ley TIC de 1978 no consideró adecuadamente estas nuevas herramientas, dificultando el desarrollo de estrategias digitales para maximizar el impacto de Teleantioquia. 

     

    A pesar de estas limitaciones, Urquijo también destaca que los avances como la resolución 74-23 de 2024, “buscan reducir la carga regulatoria del canal, permitiendo mayor autonomía en la comercialización de sus contenidos y flexibilizando las repeticiones de programas. Esto no solo genera más ingresos, sino que también brinda a Teleantioquia oportunidades para reestructurar su programación y adaptarse mejor a las demandas de sus audiencias”. 

     

     

     

    El reto de la financiación 

    Gabriel Levy, asesor del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, subraya que en cuanto al financiamiento, Teleantioquia enfrenta desafíos para mantener una sostenibilidad estable. Para 2024, el canal tenía un presupuesto proyectado de 113,560 millones de pesos, con una asignación del Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (FUTIC) que representa un 13.5% de los recursos asignados a los operadores públicos. A pesar de este apoyo, Levy explica que el fondo es “medianamente concursable”, con un mínimo garantizado para cada canal y el resto distribuido según el desempeño. De los 250 mil millones de pesos disponibles anualmente, la mayor parte se destina al Sistema de Medios Públicos Nacional, mientras que los canales regionales reciben entre 9 y 15 millones de pesos para la producción de contenidos. 

     

    Sobre la expansión de contenidos digitales el asesor Levy también destaca que las estrategias deben implementarse de manera adecuada para que los medios, incluido Teleantioquia, funcionen de manera más expansiva y eficaz. No obstante, también asegura que “la esencia de Teleantioquia, su ADN, no debe perderse. Para lograrlo, es necesario innovar en los formatos y narrativas, adaptándolos a cada plataforma”. Según Levy, “la Transmedialidad sería la solución más adecuada, porque permite que las piezas se expandan conforme a la lógica de cada plataforma, sin que la pantalla principal de televisión pierda la esencia de lo que es”. 

     

    Teleantioquia sigue siendo una fuerza vital en la cultura y la información de la región y con su enfoque en la innovación digital, la producción de contenido local y la cobertura de eventos regionales, el canal se adapta continuamente a las demandas del mercado mediático actual. Como lo destaca Gabriel Levy, asesor del MinTic: “Uno observa que Teleantioquia es el canal que más aceptación tiene. Por supuesto, esto varía entre administraciones, pero en general, se ha mantenido como el canal regional que más se ve en su propia región. Y eso responde también a un sentido de regionalismo fuerte que tienen los ciudadanos”. Esa fortaleza a través de los años demuestra que los antioqueños se sienten orgullosos de su canal. 

  • El dilema de comprar un libro en Colombia

    Cristian David Gutiérrez Martínez / Cristian.gutierrez@upb.edu.co  

     

    Este es el dilema de comprar un libro hoy

    Así comienza el dilema de comprar un libro hoy en Colombia. Video: Cristian Gutiérrrez.

     

    Casa Tomada es una librería bogotana que abrió en el 2008. Se definen a sí mismos como un espacio para el encuentro y la conversación en torno a la cultura del libro, y con razón: sus pasillos han sido recorridos por los más reconocidos escritores del país. Mi conversación con Ana María Aragón, directora de la librería, es interrumpida cada tantos minutos por la llegada de un lector/consumidor; aunque apenas son las diez de la mañana, y hay un librero para apoyar a Ana María mientras se desarrolla la entrevista, el flujo de compradores empieza a activarse y ella se mantiene atenta para asesorar a los visitantes en su experiencia de compra.  

     

    El escenario que observo respalda las cifras de la Cámara Colombiana del Libro que, en su último informe de 2023, reporta que las librerías físicas son, aún, con buena diferencia, los lugares predilectos a los que ingresan los libros producidos por las editoriales. No obstante, y a pesar de las buenas ventas, Ana María Aragón, que además es presidente de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), percibe como una amenaza para las librerías físicas, y especialmente independientes, la irrupción en el mercado del libro colombiano de plataformas de venta en línea

     

    Estas plataformas ofrecen precios considerablemente más bajos, un catálogo más amplio de libros incluyendo títulos importados que no se consiguen en librerías colombianas, y envíos rápidos y baratos con cobertura en zonas apartadas del país. En resumen: una accesibilidad y facilidad que las librerías locales, por sus condiciones y naturaleza, difícilmente pueden ofrecer.  

     

    Varios de sus colegas en el gremio librero comparten la misma sensación, y se ancla en un debate que lleva varios años en remojo: la supuesta competencia desleal con que se posicionan estas plataformas de comercio electrónico de libros, y el paulatino hundimiento que estarían provocando a las librerías físicas e independientes.  

     

    Aunque la discusión es compleja, mientras escucho a Ana María no puedo olvidar mi posición como lector/consumidor de libros; como un joven universitario de clase media baja que acaba un libro por semana, que mensualmente separa una parte sus ingresos para abastecerse con nuevas lecturas y, aun así, a menudo pasa semanas releyendo títulos empolvados de la biblioteca, o prestando libros con amigos porque el presupuesto mensual se fue todo en una sola edición de Nadar de noche, de Juan Forn. Varias veces me he sumido en un dilema de ese orden: apoyar la librería local, aunque me quede sin plata para el tinto, o comprar más barato en internet, aún con los dilemas éticos que ello representa para mí.  

     

    Al parecer, en este panorama, los lectores/consumidores se sumen en una encrucijada. ¿En qué posición quedan los lectores en el contexto actual del mercado del libro en Colombia?  

     

    Lo bueno y lo feo de las plataformas digitales 

    Luis Miguel Mesa, conocido en redes como @ElEstanteLiterario, es booktuber, promotor de lectura y consumidor de libros. Es cliente ocasional de plataformas de comercio electrónico de libros y, por invitación de uno de sus empleados, conoce la bodega en Bogotá desde la cual Buscalibre.com despacha libros a todo el país. Aunque reconoce a las librerías como espacios únicos, se posiciona en el debate partiendo de una premisa: las librerías son un negocio y, como tales, deben promover espacios que inviten a los clientes a quedarse: “Si tú tuvieras solo libros sería muy complicado, por ejemplo nadie se sienta en la Librería Nacional, aunque sirve, para otras cosas. Son diferentes modelos, y creo que todos pueden convivir desde que sepan comunicarle al cliente qué son”.  

    En este sentido, piensa que plataformas de comercio electrónico son una opción aceptable para un sector de los consumidores:  

     

    Lo bueno y lo feo de las plataformas digitales

     

    Además, Luis Miguel explica que las plataformas digitales no solo ofrecen ventajas para los compradores, sino también para los promotores de lectura y creadores de contenido, lo cual los posiciona también como opciones favorables para recomendar a sus públicos: “Tú creas una cuenta en su programa de afiliados y a través de unos enlaces que compartes, ganas un porcentaje de las ventas que se hagan a través de ese enlace (…) si la Librería Nacional o Ex Libris hicieran algo así, yo las promovería, pero no lo tienen”.  

     

    Este fenómeno lo describe Sandra Cara, directora de Corda Ediciones, ex directora de la Universidad de las Ciencias y las Artes del Libro y profesional con más de treinta años en la industria del libro mexicana. Como parte de su profesión ha estudiado las plataformas de comercio electrónico de libros: “Surgen como una evolución natural de los hábitos de consumo (…) un cambio en la forma de ofertar por un lado, las posibilidades de acceder a los mercados o a estos puntos de distribución, pero también en los hábitos de consumo”.  

     

    Así, nuevos factores empiezan a entrar en juego al decidir una compra: “No solamente era la venta de ir habitualmente en esta zona de confort en la que cayeron las librerías, que ibas, comprabas y te salías con tu libro. Entonces surge esta opción en línea virtual en donde va acompañada de muchas cosas: va acompañada de la comodidad, va acompañada de los tiempos, la oportunidad de no tenerte que desplazar, que te lleguen en un tiempo récord, que puedas acceder a libros que están en distintos rincones del mundo y te llegan al día siguiente a tu puerta”.  

     

    Sin embargo, ventajas de las plataformas de comercio electrónico son, para algunos, competencia desleal que afecta a las librerías locales. Paula Andrea Marín es docente de la Universidad de Antioquia, ex investigadora del Instituto Caro y Cuervo y una de las mayores conocedoras de la historia e industria del libro en Colombia. Paula Andrea explica que el problema de estas plataformas en el contexto colombiano se resume, sobre todo, en un asunto de precios: “Si Buscalibre vende sus libros con un cierto porcentaje de descuento y, además, si yo supero cierto monto, ya me mandan el libro gratis a la casa. Eso deja en desventaja a las librerías independientes y a las editoriales independientes”.  

     

    Como explica Sandra Cara, es un círculo vicioso que excluye una y otra vez a los actores más pequeños de la cadena del libro, incluyendo también a las editoriales:  

     

    Los que quedan por fuera de la cadena del libro

     

    A menudo los lectores escogerán la opción que mejor se ajuste a su bolsillo, aun siendo conscientes de las implicaciones detrás, como explica Luis Miguel Mesa: “Al final, al consumidor siempre le interesa la conveniencia, sobre todo en situaciones donde el libro no es un objeto de primera necesidad”.  

     

    En este contexto, ¿cómo asegurar una competencia justa y equitativa entre todos los actores de la cadena del libro? Ana María Aragón y Paula Andrea Marín coinciden: una Ley de Precio Único del libro. Paula Andrea, que como investigadora del Instituto Caro y Cuervo trató el tema, explica de qué se trata:  

     

    ¿Cómo asegurar una competencia justa y equitativa entre todos los actores de la cadena del libro?

     

    En su opinión, la Ley de Precio Único, que se ha propuesto fallidamente en Colombia y ya existe en países como España, Argentina y México, favorecería a todos los actores porque implica que las editoriales deben fijar un solo precio para todos sus clientes, de modo que la librería pequeña que compra 10 ejemplares pueda ser igualmente competente que la plataforma grande que adquiere un lote de 1.000. A partir de ese escenario, cada librería o plataforma decidiría cuál es su agregado para ser competente: cómo promocionar el libro, cuál es el margen de ganancia o cómo gestionar sus envíos.  

     

    De esta manera, la discusión sobre las librerías físicas y las plataformas de comercio electrónico ya no estaría alrededor de la supuesta competencia desleal sobre los precios, sino que cada actor elegiría dónde y cómo comprar de acuerdo con sus gustos y necesidades particulares. Pero, entonces, en un contexto hiperconectado, y en el que la pandemia aceleró la digitalización de los comercios de todo tipo, ¿qué función cumplen las librerías físicas? 

    Librerías, animales raros, mutables, valiosos 

    Sobre su novela, El último Día de Terranova, que cubre la historia de una librería con más de sesenta años que está a punto de cerrar, decía el escritor Manuel Rivas que “Hay mucha gente que vive sin libros y no les pasa nada, pero la ciudad no existiría sin librerías. Las librerías son una metáfora del lugar humano, en el que se da la relación presencial”.  

     

    Al enunciarlo, Rivas pone sobre la mesa la naturaleza histórica de las librerías, que producen y guardan, en sus libros y conversaciones, buena parte de la cultura literaria que se desarrolla en una ciudad. Estas palabras decoran a Ítaca Librería, un espacio que es y a la vez no, que se sale de la convencionalidad de la industria librera en Colombia y del que Rodnei Casares, su creador, hizo un espacio que conserva la razón primigenia de las librerías, sin hacer oídos sordos a las tendencias del mercado y deseos del consumidor actual.  

     

    Con Rodnei converso en Laureles, en una de las salas de la Casa Cultural Tinto de Verano, en la que coexisten varias iniciativas culturales, incluyendo la sede física de Ítaca. Por lo demás, el encuentro podría darse en el Centro, en el Pasaje La Bastilla; o en San Ignacio, en la Librería de la UdeA; incluso vía Internet, donde nació su librería. Su lema es “Somos la nueva forma de recorrer una librería”, y la razón está en que Ítaca no existe en un solo lugar, sino allí donde estén los lectores: por eso, en su nacimiento, era una librería exclusivamente virtual; por eso su servicio insignia no es la venta de libros, sino tours por librerías del Centro de Medellín y el Oriente Antioqueño.

     

    Detrás de esa idea, a la que periódicamente asisten decenas de curiosos, está la innovadora convicción de que actualmente, para una librería física, el libro no se comercializa solo por ser libro, sino por la magia que los espacios pueden impregnar en ellos.  

     

    “No sé, han sido más de treinta, ya no sé cuántos he hecho, lo que sí sé es cuántas personas han venido, y hasta el día de hoy se han sumado más de mil personas a esos tours (…). Eso habla de una comunidad a la que le interesa ir a librerías, no solamente les interesa ir a mirar, a conocerlas, sino a comprar, porque la mayoría de esa gente consume no en una sino en varias de las librerías que visitamos”, comenta Rodnei. Ello, dice, comprueba que no todos los lectores/consumidores actuales están interesados en comprar a través de plataformas digitales, sino que hay un sector del mercado que aún se interesa en vivir la experiencia de la librería física.  

     

    Es en este sentido que aparece aquello que podría nombrarse como “valor agregado” y que propicia que las librerías físicas, especialmente las independientes, ya no sean solo puntos de venta, sino, en palabras de Sandra Cora, “centros culturales”, en los que se presenta programación de todo tipo, manteniéndose competentes y atrayendo a nuevos públicos. Rodnei Casares lo explica:  

     

    Otras formas de atraer público a las librerías

     

    Además de la oferta cultural, la adecuación de los espacios y la ampliación de los productos que ofrecen, uno de los grandes retos que enfrentan las librerías físicas es promocionar y expandir su oferta a través de canales digitales. Rodnei Casares cita a Buzk.co como el mejor ejemplo de una librería colombiana que logró expandirse a través del marketing digital y el posicionamiento de marca. Las librerías, como cualquier otro negocio, dice Rodnei, deben conectar con el lector/consumidor desde sus elementos identitarios.  

     

    Además, el diseño de plataformas para comercializar libros online y enviarlos a distintas zonas del país es primordial. Aunque la mayoría de las librerías implementaron canales digitales a partir de la pandemia, muchas aún poseen catálogos deficientes, desactualizados y con poca usabilidad. Un sistema unificado de información sobre librerías, titulado “Colombia Lee”, pretende contribuir a la solución de este problema, pero aún está en desarrollo.  

     

    Una buena parte del gremio librero está dispuesto a hacer las actualizaciones necesarias para que las librerías físicas continúen siendo competentes, aunque aún existen resistencias por parte de algunos actores. Por ejemplo, una investigación publicada por Paula Andrea Marín y Ana María Agudelo en 2022, arrojó que aún algunas librerías no programan eventos culturales, ni ofrecen talleres o clubes de lectura, ni poseen un café que invite al cliente a permanecer en el espacio.  

     

    Reflexiones como estas son especialmente relevantes en un contexto como el colombiano, en que hay apenas una librería por cada 78.910 habitantes, estando la mayoría concentradas en corredores comerciales-educativos-culturales que a veces no son accesibles para algunos sectores de la población. Esta realidad contrasta con ciudades libreras como Madrid, en donde, según investigaciones realizadas por Paula Marín, hay una librería en cada barrio. Paula, Rodnei y Sandra coinciden en que esfuerzos comunes entre colegas serían fundamentales para promocionar e incentivar las librerías físicas. Espacios como el Encuentro Nacional de Librerías, en el marco de la 18.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, pueden contribuir en este objetivo. 

     

    Las librerías, como lo propuso Manuel Rivas, son y seguirán siendo lugares importantes y concurridos, en donde discurre buena parte de la vida cultural de la ciudad. Pero las dinámicas que proponen las tecnologías digitales, y que se impulsaron con la pandemia, exigen transformaciones para las librerías tradicionales. Casos como el de Ítaca Librería son ejemplos de una innovación en la oferta que se traduce en mayor competitividad. Ahí hay una clave para los lectores/consumidores: escoger la librería/marca que mejor se ajuste a los deseos y necesidades propios. Sin embargo, quedan aún preguntas en remojo, ¿qué posición tomar frente a la competencia desleal? ¿Cómo conjugar todos estos factores para tomar una única decisión de compra? 

    Comprar un libro: un dilema personal y subjetivo, siempre 

    Hace un par de años encontré, en el catálogo virtual de una librería local, un libro ilustrado que me interesaba. La edición original del libro es japonesa, y fue traducido al español por una editorial mexicana sin filiales en Colombia. Pensé: aquel libro recorrió miles de kilómetros para llegar a esa librería en particular y, así, posiblemente terminar en mis manos.  

     

    Cuando me contacté con la librería, supe que los títulos que incluían en su catálogo digital no necesariamente estaban en stock, sino disponibles bajo pedido. La librera me explicó que habían encargado un lote de libros importados que incluían aquel que yo buscaba, y prometieron avisarme cuando llegara. Los libros ilustrados, aunque pequeños, suelen ser más caros que los demás; además, por ser una librería independiente, suelen hacen pedidos pequeños que les impiden ofrecer descuentos. Ambos factores provocaban que el libro se encareciera, pero permanecí a la espera, con la intención de comprarlo particularmente en ese lugar.  

     

    Las semanas pasaron y el mensaje no llegó. Por pura curiosidad busqué el nombre del libro en Internet: El-gato-que-buscaba-un-nombre. Encontré un par de librerías bogotanas que también vendían el libro: entre el precio base, los costos de importación y el envío a Medellín, el precio se elevaba a un punto que yo no podía costear. Entonces, encontré un sitio que, en todo, simulaba la estética de plataformas como Amazon y Mercado Libre, pero exclusivamente dedicado a libros. El precio era el mismo que en la librería independiente que consulté al comienzo, pero el libro estaba en stock y llegaría a mi casa en menos de veinte días. Antes de eso, me había encontrado un par de veces con publicidades de Buscalibre, pero nunca les presté suficiente atención. Únicamente cuando mis necesidades de compra lo requirieron, me dirigí hacia ese servicio hasta entonces desconocido.  

     

    Esta historia resume la posición con que, como lectores/consumidores, asumimos la variedad de ofertas que existen en la industria del libro colombiana: elegimos la opción que mejor se ajuste a nuestros deseos e ideales, pero también aquella que resuelva nuestra necesidad puntual. Paula Andrea Marín que, además de investigadora, es lectora/consumidora, lo explica así: “A veces tenemos mucho miedo de Buscalibre o de Amazon, pero nos olvidamos de que tanto las plataformas como los lugares físicos cumplen con funciones diferentes, y cada persona, me incluyo, tiene libros que puede comprar por Buscalibre y libros que puede encontrar en la librería física (…). Diversificamos nuestro consumo de libros dependiendo de nuestra economía, de nuestra facilidad, de en qué momento de la vida estamos…”. 

     

    En el fondo, un problema que continúa latente es el de la competencia desleal. Si un factor tan importante como el precio está en permanente desigualdad, aunque las demás librerías implementen estrategias de otro tipo, difícilmente habrá competencia justa. En Colombia se ha intentado impulsar una Ley de Precio Único en varios momentos, pero nunca ha llegado a buen puerto, en parte por la oposición de algunos actores en la cadena del libro. Paula Andrea Marín piensa que esa resistencia tiene que ver, en parte, con una confusión por parte de algunos agentes de la red editorial, que malinterpretan esta ley como una imposición en que las editoriales no podrían cambiar el precio de un libro en ningún momento.  

     

    Aunque esa puede ser una de las razones, lo cierto es que un taller de discusión adelantado por el Instituto Caro y Cuervo muestra que existen también argumentos de otro tipo: algunos encuentran imprecisiones y fallos en la formulación de las leyes y, sobre todo, piensan que una Ley de Precio Único no solucionaría ninguno de los problemas de promoción de lectura que sufre el país. No apunta a un problema cultural ni educativo, sino exclusivamente comercial.  

     

    Sandra Cara, que es editora y académica en México, donde ya se implementa una Ley de Precio Único del libro, ofrece una perspectiva interesante: no basta con una ley, debe haber también veeduría gubernamental, ciudadana y gremial: “El precio único es algo que existe, que se da, pero que coexiste con las prácticas desleales.

     

    Desgraciadamente existen, aunque son vistas, aunque son visibilizadas, no son reguladas de la forma en que se tendrían que regular”. Así, Sandra concluye con que no solo debe haber leyes, sino iniciativas políticas de varios tipos que permitan subsistir a los actores más pequeños de la cadena.  

     

    Si el problema, como lo testimonia Sandra Cara, no se soluciona únicamente legislando, sino también asumiendo una postura desde la praxis, entonces nos adentramos de lleno a un último factor que como lectores/consumidores deberíamos tener en cuenta: asumir una posición ética al comprar libros. Ana María Aragón, como librera, sentencia con sobriedad que el lector/consumidor debe elegir siempre la opción que favorezca la la diversidad y la competencia leal. Luis Miguel Mesa en cambio, como booktuber, asume una posición distinta: cada uno elige sus propias luchas, y como lectores/consumidores no estamos en la obligación de asumir la lucha de la competencia justa, especialmente en un contexto en el que el libro es un producto poco asequible.  

     

    Lo cierto (y en eso, en general, coinciden casi todos los entrevistados) es que cada lector/consumidor es libre de elegir de acuerdo con su propio razonamiento. El reto para las librerías de cualquier tipo es implementar estrategias para atraer públicos teniendo en cuenta los criterios mencionados. ¿Y los lectores? Es sencillo: al final, cada uno decide dónde y de qué forma comprar.  

     

  • Frente a las violencias basadas en género, lecciones aprendidas desde la UPB

     

    “Lo que se necesita más bien es un juego de argumentación, en el cual razones motivantes reemplacen argumentos definitivos.”  

    -Habermas 

    Por Valeria Hernández Martínez / valeria.hernandezm@upb.edu.co

     

     

    En 2023, las denuncias por acoso contra un docente desencadenaron el levantamiento de numerosas voces contra hechos de violencias basadas en género, ocurridos en la Universidad Pontificia Bolivariana, como parte de una movilización que se extendía a otras comunidades universitarias en las que se daba cuenta de hechos semejantes, mediante numerosos testimonios.

     

    El hecho sin duda marcó la vida de la comunidad académica de la UPB. Particularmente mostró nuevas formas de reivindicar los derechos de las y los estudiantes, que entonces plantearon con claridad las situaciones por las cuales sus voces necesitaban ser escuchadas y lograron abrir canales institucionales adecuados, que no solo legitimaran sus planteamientos, sino que les dieran la trascendencia correspondiente.

     

    Las mesas de diálogo sobre violencias basadas en género fueron uno de estos canales abiertos por la comunidad estudiantil en diálogo directo con las directivas de la Universidad y el acompañamiento de la Secretaría de las Mujeres de la Gobernación de Antioquia, para establecer estrategias orientadas a prevenir y atender estas situaciones. Cuatro mesas se abrieron para generar estrategias desde la formación, investigación, protocolo de atención y de campus seguro.  

     

    María Alejandra Sierra, estudiante de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, hizo parte de la creación de estas mesas para el diálogo, con las que se buscó crear un espacio donde las denuncias pudieran escucharse, garantizando un acompañamiento respetuoso a las personas denunciantes. Para esta joven comunicadora, el poner en marcha estos mecanismos y estrategias por y para los mismos estudiantes es de vital importancia en un ambiente moderno y diverso, pero muchas veces atrapado en antiguos prejuicios pues, como ella misma menciona, “muchas veces cometemos actos de acoso por desconocimiento y porque son legitimados por la cultura, porque hacen parte de nuestros códigos sociales… (…) esto puede modificarse a través de la educación”.  

     

    Sierra cuenta que estas mesas de diálogo estuvieron acompañada por la Secretaría de las Mujeres y profesionales en el área de la salud mental. Entre septiembre del 2023 y enero del 2024 se concretaron los últimos detalles para su óptimo funcionamiento en el campus y, actualmente, estas mesas y sus protocolos tienen el acompañamiento del área Jurídica y la Rectoría de la Universidad.

     

    Las denuncias y movilizaciones contra el acoso y otras violencias basadas en género, ocurridas en marzo de 2023, generaron en la UPB una nueva conciencia y un nuevo estilo en el debate sobre estas cuestiones. Fotos: Alejandro Zapata Peña.

     

    Lecciones por igual

    El trabajo con las mesas se unió a las medidas dispuestas con anterioridad por el área de Bienestar Universitario para la concientización frente a las violencias basadas en género y la creación de estrategias para prevenir, específicamente, todo tipo de acoso. El grupo de estudiantes partícipes de las mesas se propuso llevar sus propuestas, peticiones y denuncias en relación con las problemáticas percibidas en el campus a un espacio de diálogo para darles el tratamiento requerido y llevarlas, de ser necesario, a instancias legales de la mano de las directivas de la Universidad, todo con un lineamiento: velar por el respeto al debido proceso con énfasis en las personas afectadas, según explicaron voceras del área de Bienestar Universitario.

     

    Las denuncias de marzo de 2023 pusieron en evidencia que, en muchas ocasiones, las personas afectadas recurren a medios masivos para compartir sus testimonios, antes que hacerlo mediante establecidos por las normas institucionales. En la UPB el primer reto era renovar la confianza y en ello se involcuraron desde Bienestar Universitario hasta la Vicerrectoría de Investigación, el área Jurídica y Gestión humana, en el liderazgo de las cuatro mesas de diálogo dispuestas.

     

    La mesa de Espacios seguros se encarga de hacer análisis basado en testimonios de estudiantes para hacer cambios dentro del Campus que brinden mayor seguridad a la comunidad universitaria: iluminación, señalización, rutas alternas, entre otros aspectos. Irina Petro de León, participante de este espacio señaló que el acompañamiento de la Dirección administrativa, la Vicerrectoría de asuntos económicos, estudiantes y docentes de diversas facultades y pregrados, entre otros actores, fueron cruciales a la hora concretar el desarrollo de estrategias y planes planteados en su mesa respectiva.  

     

    María Alejandra Sierra hace parte de la mesa investigativa, la cual está encargada —como lo dice su nombre— de investigar los hechos de violencia de género en el campus. Señala por su parte que: “El proceso ha sido muy lento. Producir cosas alusivas al tema es demorado y la cabeza de la mesa es la vicerrectora de investigación, quien ha estado muy ocupada desde entonces. Las mesas más activas son las de bienestar y prevención”. Como ella, son muchos los estudiantes que desean tomar la iniciativa y ser partícipes en situaciones que afectan a toda la comunidad estudiantil, sin embargo, cree que hay poco conocimiento por parte de la comunidad estudiantil sobre los canales o espacios a los que pueden acudir o en los que pueden participar y no solo acudir a denunciar.  

     

    Se necesitan voces 

    El equipo encargado para las mesas de diálogo sobre violencias basadas en género por parte de Bienestar Universitario ha elaborado diversas propuestas asociadas a las mesas de diálogo sobre violencias de género que puedan involucrar más a los estudiantes: hace un año, dicha mesa realizó una convocatoria para que grupos de estudio y semilleros de investigación, sin importar el pregrado, aportaran en el desarrollo de las mesas de diálogo y aportaran sus propias producciones y alternativas frente a las problemáticas de violencias dentro del campus, ofreciendo incluso incentivos económicos. Desafortunadamente, sólo un grupo acudió a dicha convocatoria. Asimismo, la mesa de Formación desarrolló una propuesta de diplomatura relacionada con violencias de género, derechos y acciones socioeducativas, propuesta que formulada por una de las profesionales que acompaña el proceso psicólogo-jurídico por el cual pasan las diversas mesas: dicha propuesta aún se mantiene en pie. 

     

    De acuerdo con Bienestar Universitario, la UPB ha realizado campañas de concientización y formación al personal administrativo teniendo en cuenta sugerencias estudiantiles, entre ellas, la implementación de nuevas estrategias en el ciclo de formación humanista de la Universidad —para tratar mejor estos temas—, campañas de carnetización en las que se utilizan fotos e información del área de los usuarios de las plataformas institucionales y el cambio de luces en áreas oscuras donde los estudiantes han manifestado incomodidad por el poco campo visual en horas de la noche. Estos cambios en infraestructura se han comenzado a realizar a nivel multicampus, no sólo en la sede de Medellín.  

     

    Los cambios en el campus suelen sorprender a los egresados que regresan al campus de la UPB. Uno de ellos fue el traslado de las oficinas de Bienestar Universitario a uno de los bloques centrales, en el primer piso, donde la oferta de servicios esté al alcance de la mayor cantidad de personas posible. Valentina David, psicóloga en Bienestar Universitario, explica: “Con la llegada de este nuevo lugar para bienestar institucional y la nueva línea de violencias basadas en género, se han tenido asuntos importantes también para muchas cosas. Hemos tenido jornadas jurídicas para asesorías a las víctimas. (…) Y la invitación no es sólo de nosotros (Bienestar), sino también desde la Universidad. Queremos que los estudiantes también nos toquen la puerta y nos digan ‘esto hay que hacerlo’.” 

     

    El correo electrónico suele ser el canal principal para la difusión de las actividades. De estas y muchas otras más, realmente. Entre la comunidad estudiantil esa es una de las razones por las que a las convocatorias no responden muchas personas, pues los estudiantes no tienden a revisar la agenda por este medio. En contraste, el equipo perteneciente a las mesas se ha percatado de la importancia del bulevar como corazón de la Universidad: la vía peatonal que cruza el campus de norte a sur, entre puestos de estudio y comidas, donde la gente se percata de lo que sucede. Allí han llegado las actividades para hacer conciencia sobre las violencias basadas en género. Clarisa Arango, psicóloga quien ha acompañado las mesas de diálogo por parte de Bienestar Institucional, comenta: “Es responsabilidad de los estudiantes vincularse al habitar el campus (…) Yo creo igual que es un asunto muy institucional, pues se entiende que a veces la prioridad no es mirar el correo de la programación de la U, ¿cierto?”.  

     

    Las actividades institucionales para reconocer los derechos de las mujeres se extendieron por todo el mes de marzo de 2024 en la UPB.

    Fotos: Clarissa Arango, Alejandro Zapata.

     

     

    Punto de giro

    Las actividades conmemorativas y que rinden reconocimiento a los derechos de las mujeres ya no son cosa del 8 de marzo. La dinámica se extiende a lo largo de todo el mes en ámbitos académico, comunitarios, ente otros. Así ocurrió en marzo pasado entre la comunidad de la UPB, cuando se realizaron charlas, publicaciones digitales, encuentros con egresadas de la Universidad y profesionales en diversas áreas sobre historias y temas que reivindican los derechos de las mujeres.  

     

    Las actividades estuvieron abiertas al público e incluyeron espacios como “Hackea tu macho”, para discutir la deuda histórica con las mujeres o publicaciones en redes sociales con diversas definiciones de palabras importantes en la inclusión, interculturalidad y convivencia, en una serie denominada “Moradario”.  

     

    Los espacios están… 

    La sicóloga Valentina David plantea: “Muchas personas dicen que ‘es que no existe el espacio’, pero sí los hay y simplemente la gente no los conoce o no sabe cómo llegar a ellos”. Desde la creación de estos espacios, se ha dado mayor visibilidad a las asesorías psicológicas y al acompañamiento desde Bienestar Institucional a todos aquellos que lo necesiten.  

     

    Las violencias basadas en género indudablemente se originan en factores que superan el ámbito de la academia. Pero no por eso las personas dejan de confiar en su papel como agente de solución. Por eso resulta tan importante el trabajo de la UPB y cualquier otra universidad, de la mano de sus estudiantes.

  • Fórmulas locales para la salud mental en el trabajo remoto

    Carolina Correa Zuluaga / carolina.correaz@upb.edu.co

     

    La llegada de la pandemia del COVID-19 trajo cambios fundamentales en las rutinas de producción. El trabajo remoto, que alguna vez fue una opción para algunos, se convirtió en la norma para millones de empleados en todo el mundo; si bien este modelo ha permitido que muchas actividades económicas continúen, también ha expuesto importantes desafíos, particularmente en lo que respecta a la salud mental de los trabajadores. En este reportaje se destaca cómo Bancolombia y Comfama, dos organizaciones colombianas reconocidas, abordan el impacto del trabajo remoto en la salud mental de sus empleados. 

     

    Uno de los impactos más significativos del trabajo remoto es el aislamiento social, ya que la falta de interacción cara a cara puede provocar sentimientos de soledad y alienación. Según estudios realizados por múltiples organizaciones, los trabajadores remotos experimentan mayores niveles de ansiedad y depresión. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), realizó entregas entre abril y junio de 2023 la encuesta Pulso Social del DANE, en la que evaluó la calidad de vida y la percepción sobre el mercado laboral colombiano. En ella participaron más de 30,000 personas en 23 ciudades capitales, y sus resultados revelaron que muchos empleados sienten que la falta de contacto humano está afectando su bienestar emocional. 

    La infraestructura pública cada vez más tiene espacios para el trabajo remoto. Este en el Aeropuerto Internacional Matecaña, en Pereira.

    Foto: Aerocivil.

     

    Límites y contrastes

    Si bien el trabajo remoto ofrece flexibilidad, también difumina la línea entre el trabajo y la vida personal, situaciones que resultan en más horas de trabajo y niveles elevados de estrés. Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destacan la importancia de establecer límites claros y rutinas diarias para mitigar estos efectos, más este contexto que agrava en hogares sin un espacio de trabajo adecuado, lo que puede aumentar el malestar y el estrés. 

     

    El estilo de vida sedentario es otro desafío que conlleva el trabajo remoto, debido a que a falta de ejercicio y actividad física pueden provocar problemas de salud física y mental. Los expertos recomiendan descanso regular y actividad física para mitigar estos efectos. La poca actividad puede generar un círculo vicioso que afecta la salud física y mental de los empleados. 

     

    La comunicación virtual llega a ser menos eficiente y más laboriosa que las interacciones cara a cara. Demasiados correos electrónicos y reuniones virtuales pueden provocar fatiga digital, que ya es común en el trabajo remoto. Mantener una comunicación clara y frecuente con los colegas es fundamental para reducir el estrés y mejorar la colaboración. 

     

    Según Laura Franco Arango, empleada de Bancolombia, la organización ha tomado medidas para abordar los desafíos de la salud mental en el contexto del trabajo remoto, destacando varias iniciativas. La compañía enfatiza la necesidad de crear entornos de trabajo seguros que promuevan el bienestar de los empleados, lo que incluye proporcionar herramientas y recursos adecuados para facilitar el trabajo desde casa. Además, invierte en mejorar su infraestructura tecnológica para garantizar que los empleados tengan conectividad y equipos informáticos adecuados. 

     

    Asimismo, Bancolombia promueve la flexibilidad laboral, permitiendo a los empleados equilibrar mejor su vida personal y profesional, lo cual es crucial para reducir el estrés y mejorar la salud emocional. La capacidad de ajustar los horarios de trabajo a las necesidades personales ha sido bien recibida por los empleados, quienes reportan una mayor satisfacción laboral.  

     

    El trabajo remoto extiende los compromisos de las empresas para garantizar los medios técnicos requeridos para el normal desarrollo de las actividades por parte de sus trabajadores. Foto: Carolina Correa.

     

    Las oficinas remotas

    En cuanto al acceso a plataformas de apoyo, la empresa ha explorado el uso de herramientas digitales para brindar apoyo en salud mental a los empleados, diseñadas específicamente para ayudar a gestionar el estrés y otros problemas asociados con el trabajo remoto. Además, Bancolombia ha implementado programas de capacitación que proporcionan a los empleados las habilidades necesarias para enfrentar estos desafíos. 

     

    La promoción de actividades físicas, permite ayudar a mejorar la salud mental y reducir la incidencia de problemas como la presión arterial alta y la depresión. La empresa organiza desafíos de bienestar, que incluyen ejercicio y pausas activas, para animar a los empleados a mantenerse activos durante la jornada laboral. Por último, Bancolombia ha tomado medidas para cuidar el bienestar emocional de sus empleados, reconociendo que un entorno laboral cómodo y de apoyo es clave para mantener la productividad y la satisfacción laboral mediante programas de bienestar que abordan la salud mental de manera integral. 

     

    Por su parte, según Laura Suescún Ramírez, empleada de Comfama, esta organización también ha desarrollado diversas iniciativas para promover la salud mental de sus empleados en el contexto del trabajo remoto. Comfama permite negociar horarios entre empleadores y empleados, lo que facilita adaptarse a las necesidades individuales y familiares, ayudando así a mantener un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, crucial para el bienestar emocional. 

     

    Para facilitar la colaboración, Comfama brinda a sus trabajadores computadoras portátiles, acceso a internet seguro y herramientas de comunicación, ya que para prevenir problemas de salud mental como la irritabilidad y el estrés, es fundamental contar con el equipo adecuado. Además, han implementado programas de bienestar y apoyo psicológico que garantizan acceso a recursos que fomenten el bienestar emocional, como relajaciones guiadas y asesoría psicológica. 

     

    La empresa proporciona información y capacitación sobre cómo manejar los desafíos del teletrabajo, equipando a los empleados para enfrentar situaciones difíciles y mantener una buena salud mental. La formación incluye talleres sobre gestión del estrés y la promoción de la salud mental en el trabajo. Finalmente, su programa “Red de Amor, Cuidado y Salud Mental” busca acompañar a las empresas y sus líderes en el fortalecimiento de la salud mental de los empleados mediante estrategias de apoyo psicológico y bienestar emocional, promoviendo así un ambiente laboral saludable que prioriza esta importante dimensión. 

     

    La promoción de la salud mental es una parte esencial de los programas completos que ambas organizaciones han creado. Al brindar herramientas y recursos que permiten a los trabajadores administrar su bienestar psicológico y emocional, estos programas se relacionan con la administración del trabajo. 

     

    La capacitación es un componente clave en la integración de la salud mental en la gestión laboral. Bancolombia y Comfama ofrecen talleres y recursos educativos que ayudan a crear conciencia sobre el bienestar emocional y proporcionan herramientas prácticas para su manejo en el día a día. 

     

    El trabajo remoto ha puesto de relieve la importancia de la salud mental en el ambiente laboral y ha cambiado la forma en que las empresas funcionan. Las organizaciones pueden enfrentar los desafíos que presenta esta modalidad de trabajo de manera proactiva, como se puede ver en Bancolombia y Comfama. Dichas compañías están estableciendo un precedente en la promoción del bienestar emocional de su personal mediante programas que fomentan la flexibilidad, la capacitación y el apoyo psicológico. 

     

    Es fundamental que más organizaciones aborden dinámicamente los problemas de salud mental y creen ambientes laborales seguros y saludables para sus trabajadores, ya que el trabajo remoto se está consolidando como una realidad a largo plazo. En un ambiente laboral en constante cambio, la salud mental es una parte crucial del bienestar individual; además, es esencial para la productividad y el éxito organizacional. 

     

  • “Huecos” en la gestión de la malla vial de Medellín

     Brandon A. Bustos Oliveros / brandon.bustos@upb.edu.co

     

    Medellín, se había caracterizado por tener una infraestructura vial aceptable tanto en el área urbana como en el área rural, en los cinco corregimientos que la conforman. Sin embargo, la situación de la malla vial que, quizás, pasaba desapercibido ante la mirada de la opinión pública, ahora se convirtió en vox populi e incluso fue tema de interés en las pasadas elecciones locales de 2023.

     

    En ese momento, el informe de Medellín Cómo Vamos evidenciaba una caída de un 30% en la percepción de la ciudadanía respecto si el distrito va por buen camino, pasando de un 68% de los medellinenses que se mostraban optimistas sobre el rumbo de la ciudad en 2020 a un 38% el año anterior.

     

    La administración de Quintero 

    Durante la pasada administración, el entonces alcalde Daniel Quintero, señaló que se duplicarían las cuadrillas de trabajo en la malla vial y que al final de su gobierno dejaría “una Medellín sin huecos” como se puede observar en este tweet del 10 de abril de 2023.

    Fuente: Cuenta de X (antes Twitter) de Daniel Quintero Calle 

     

    No obstante, la promesa se incumplió por una parte y por la otra, en realidad no se duplicaron las cuadrillas de trabajo. En diciembre de 2022, cuatro meses antes de este tweet, el número de trabajadores dedicados a esta labor era de 380, para el 6 de septiembre de 2023, cinco meses después de la promesa, los trabajadores eran 400, es decir solo se aumentó en 5% el número de operarios.

     

    La paradoja: más trabajadores, mismo rendimiento 

    Más allá del tweet, lo importante no es el número de trabajadores sino la ejecución que estos hacen y en este punto, los hallazgos dejan dudas sobre la gestión de la inversión pública pues para el 10 de febrero del 2021 Daniel Quintero decía que 150 trabajadores organizados en 34 cuadrillas taparían 150 huecos diarios. Después de más de 2 años, el 6 de septiembre de 2023 se aumentó el número de trabajadores a 400 pero el número de huecos tapados diariamente eran los mismos 150; es decir, aunque habían 250 trabajadores más, el ritmo de trabajo era el mismo. Esto deja la pregunta: ¿Acaso no debería haber aumentado el ritmo de trabajo si se aumentó el número de trabajadores?

     

    Lo cierto, es que luego de la promesa de duplicar las cuadrillas de trabajo, el entonces alcalde, optó por no enumerar las cuadrillas en siguientes declaraciones y tweets, así que solo afirmaba que “las cuadrillas” estaban trabajando, pero no se sabía cuántas.

     

    Los números no cuadran 

    Por otra parte, las cifras de huecos tapados en el cuatrienio 2020 – 2023 no concuerdan. Mientras que en el informe de gestión de la Alcaldía de Medellín (P.19) se señala que se intervinieron 40.000 huecos, el informe de la Secretaría de Infraestructura Física (P.46), adscrita a la Alcaldía de Medellín, señala la intervención de 35.000 huecos.

     

    Escuche en le siguiente podcast varias miradas sobre el estado de las vías en Medellín:

     

     

    Mayor presupuesto, menor ejecución 

    Según este último informe, entre 2020 – 2023 se intervinieron 183 kilómetros de vías urbanas y terciarias. Jaime Andrés Naranjo, actual secretario de Infraestructura Física de Medellín, señaló que, al término de los cuatro años de gobierno, la inversión fue de $354.547 millones de pesos aprobada para ese rubro. 

    Año Inversión 2021 $ 81.293.395.096 2022 $ 74.840.516.948 2023 $ 89.795.362.560 2024 $ 55.506.945.646 Total $301.490.220.250 

    Fuente: Secretaría de Infraestructura Física de Medellín. 

     

    El presupuesto aprobado para el cuatrienio e inversión total al fin de la administración Quintero, deja una ejecución que solo llega al 85%.

     

    Ese presupuesto, en contrasta con la inversión aprobada de $307.603 millones de pesos (P.15) para el periodo 2016 – 2019, primera administración de Federico Gutiérrez, con el que se intervinieron 300 kilómetros de vías al finalizar el periodo. Es decir, a pesar de que en los cuatro últimos años se aumentó el presupuesto para el mantenimiento de la malla vial de la ciudad, la ejecución disminuyó. 

     

    Las cifras  

    Según las cifras disponibles en Datos Abiertos, plataforma del Estado Colombiano para que los ciudadanos tengan libre acceso a la información pública, solo se encuentran publicados reportes de más de 43.000 huecos hechos a través del Sistema de Información de Registro de Obras (SIRO) y “HuecosMed”, actual App “ReportesMed” del 2012 al 2020, los cuales fueron discriminados por comunas y corregimientos en el siguiente mapa.

     

    Fuente: Elaboración propia con datos de SIRO y HuecosMed 

     

    Para este periodo, las comunas donde más huecos había eran la comuna 14, El Poblado; y la comuna 10, La Candelaria, cada una con reportes de más de 5.000 huecos. La participación ciudadana ha sido relevante en el tratamiento que se le ha dado a esta problemática y el uso de las herramientas tecnológicas como la App HuecosMed o ReportesMed ha facilitado el seguimiento constante de los ciudadanos. Los años que tienen mayor número de reportes son 2017 y 2018 con más de 12.000 reportes cada uno, según la información pública al 18 de septiembre de 2024.

    Fuente: Elaboración propia con datos de SIRO y HuecosMed 

     

    El enorme hueco en los datos públicos 

    Paradójicamente, en Medellín, también existe un hueco, pero no en las vías sino en la información pública de los reportes hechos por la ciudadanía sobre huecos en la ciudad, pues según los datos públicos consultados, no hay información entre diciembre de 2020 y julio de 2023. 

     

    Recientemente en, Medata, plataforma para el acceso de los ciudadanos a la información pública de Medellín, se publicaron datos de reportes ciudadanos de huecos, realizados por medio de la App “ReportesMed” (antigua App HuecosMed) entre agosto de 2023 y agosto de 2024, Las cifras muestran 27.190 reportes, de los cuales se ha gestionado el 62%. Los reportes han disminuido pasando de 4127 en agosto de 2023 a 1418 en el mismo periodo del 2024. 

     

    Fuente: Elaboración propia con datos de Medata 

     

    Lo que falta 

    A pesar de la caída en los reportes, aún existen cientos de huecos por parchar y según la información de la Alcaldía de Medellín, La Candelaria es la comuna que presenta mayor afectación, seguida de Manrique y El Poblado, como se muestra en la siguiente gráfica. 

     

    Fuente: Secretaría de Infraestructura Física 

     

    La nueva administración de Federico Gutiérrez 

    Contexto elevó un derecho de petición ante la Alcaldía de Medellín y la Secretaría de Infraestructura Física indagando por el rubro proyectado para la malla vial en el cuatrienio 2024 – 2027 y en respuesta dada el 18 de septiembre de 2024 se señala que la actual administración de Federico Gutiérrez, tiene un presupuesto proyectado para el mantenimiento, mejoramiento y construcción de la malla vial urbana y rural por $484.517 millones de pesos.

     

    En este momento, hay un contrato de obra en ejecución para el mantenimiento y mejoramiento de la malla vial, que, a corte del 18 de septiembre de 2024, tiene una ejecución que alcanza el 12% y deberá llegar al 100% para el 31 de diciembre de este mismo año, un porcentaje bajo si se toma en cuenta que solo falta 3 meses para que finalice el año.

     

    Para este año 2024, se tiene prevista una inversión de $53.000 millones, en cuanto a la ejecución. En lo que va corrido del año se han intervenido 2180 huecos y se espera intervenir 5000 más en los meses restante. Si el ritmo de trabajo se mantiene de acuerdo a lo previsto, para 2027 se habrán tapado cerca de 40.000 huecos, como en los anteriores dos cuatrienios.

     

    La incógnita está en si esta administración dejará una Medellín sin huecos o por lo menos con una malla vial recuperada en su mayoría, o si esta problemática será nuevamente protagonista en las próximas elecciones.. 

     

     

    Para la ciudadanía siempre el primer barómetro de la gestión vial será la cantidad de puntos de obra en la ciudad. Fotos: Brandon Bustos

     

     

     

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  • Urbanización ilegal en Medellín, entre la necesidad de unos y el afán de otros

    Por: Miguel Ángel Álvarez Mejía / miguela.alvarez@upb.edu.co

     

    La ciudad de Medellín, conocida por su templanza y capacidad de transformación, enfrenta un fenómeno creciente que amenaza con desbordar sus fronteras y capacidades: el crecimiento urbano informal en más de 65 puntos críticos. Lejos de ser solo un problema de ocupación del suelo, esta situación refleja las tensiones económicas, sociales y políticas que convergen en una urbe que, a pesar de sus avances, sigue lidiando con profundas desigualdades y una compleja realidad que pone en riesgo a muchos de sus habitantes. 

     

     

    Urbanización ilegal en Medellín

    Un panorama de la urbanización informal en Medellín. Miguel Ángel Álvarez Mejía.

     

    Los asentamientos informales no surgen en el vacío. Son la manifestación tangible de la incapacidad del Estado para garantizar vivienda digna y del desamparo que sienten miles de familias que carecen de oportunidades para tener un lugar donde vivir. “Especialmente en Medellín, a la violencia y el desplazamiento se han sumado otros factores que han incidido en la formación de estos asentamientos. La confluencia de dos fenómenos antagónicos: el desplazamiento, por un lado, y la sobre-regularización del uso del suelo, por el otro, han generado, que desde su capacidad económica, la población desplazada no tenga la posibilidad de acceder a una vivienda ofrecida por el mercado inmobiliario. Por su parte, los precios excesivamente elevados del suelo urbanizado en el mercado formal, son consecuencia lógica de una regulación excesiva y del sistema capitalista regido por normas de oferta y demanda, que terminan por conformar un mercado del suelo elitista y excluyente”, señalan los abogados Dany Granda Jaramillo y Juan Camilo Mejía Walker en el artículo Irregularidad en la ocupación del suelo en Medellín.

     

    En relación con el fenómeno de sobre-regularización que señalan los investigadores, Diego Andrés Molano, contador público de la Universidad de Antioquia, explicó: “Los procesos de legalización, regulación y titulación en el Municipio de Medellín han sido la principal respuesta frente al fenómeno de los asentamientos irregulares que la ciudad ha experimentado a la par de su crecimiento económico, desde mediados del siglo pasado”.

     

    Y es recurrente. Por ejemplo, la ciudad ha visto impotente cómo se volvió a poblar de casas de cartón y material el antiguo morro de basura del sector de Moravia, luego de la intervención integral que reasentó en urbanizaciones del occidente a cientos de familias que vivieron en lo que fue declarado zona de alto riesgo no mitigable en 2004.

     

    El antiguo morro de basura en el sector de Moravia es ejemplo de la recurrencia de la urbanización ilegal en la ciudad.

    Foto: Alcaldía de Medellín – El Colombiano.

     

    El Instituto Social de Vivienda y Hábitat de la Alcaldía de Medellín cita cifras de la Encuesta de Calidad de Vida para señalar que durante 2023 en Medellín alrededor de 21% de los hogares, es decir unos 200.033 se encontraban en viviendas con algún tipo de déficit habitacional, y cerca de 15% vivían en casas con déficit cualitativo, lo que equivale a 145.986. En ese contexto, los subsidios para el mejoramiento de viviendas son otra solución gubernamental.

     

    Es por hechos como los anteriores que la situación no puede ser atribuida únicamente a la falta de políticas habitacionales efectivas. En zonas más vulnerables, el derecho a la vivienda también entra en las dinámicas de poder territorial de grupos delincuenciales que, aprovechándose de la necesidad, imponen su ley. 

     

    A junio de 2024, la Alcaldía de Medellín ha realizado 460 operativos para el control de construcciones ilegales y detectado 65 puntos críticos en los que se ocupan parques públicos con estructuras para vivienda y hasta comercios, lo que da cuenta del factor económico que incide en este fenómeno. Ya incluso en pandemia se conocieron casos de urbanizaciones ilegales en corregimientos como Santa Elena y San Antonio de Prado, pero más recientemente se han conocido casos de demoliciones de locales comerciales en la parte alta de Calazans y parque públicos invadidos en el Doce de Octubre. Hay un fenómeno movido también por el afán del lucro detrás del cual hay organizaciones ilegales.

     

    Según la Alcaldía de Medellín, hasta el mes de agosto, se tienen registrados 1.200 informes técnicos con reportes de edificaciones ilegales, de las cuales, en las 15 comunas, el gobierno ya ha realizado labores de remoción. Estas acciones han conducido a la “recuperación de 17.925 metros cuadrados de espacio público”, según las autoridades.

     

    Demolición de locales comerciales en un parque público del Doce de octubre, en octubre de 2024. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Luis Fernando Vallejo, habitante del barrio Santo Domingo, no solo lleva 56 años siendo testigo de esta problemática, sino que además llegó a esta zona de la comuna 2 de Medellín, buscando un lugar donde vivir. Según él, “por aquí la única ayuda del Gobierno es coger los terrenitos y tumbarlos. Dejan a la gente sin sus casitas y la pobre gente queda peleando”, afirmó, asegurando que, en cuestión de perspectivas, lo que para el gobierno se convierte en acciones de progreso y transformación, para otros, significa una manera violenta de reivindicarse. 

     

    Fernando relata cómo se hizo habitual la invasión o apropiación de terrenos, como parte de la historia de su barrio, que es la de muchos otros en Medellín y ciudades similares: “La gente cogía terrenos, los cercaba y ahí mismo les ponían una bandera para cercar los ranchitos. Incluso, todavía esa manera de hacerlo sigue ocurriendo, hay mucho de eso por aquí”.

     

    En contraste, está el mandato del Gobierno de no permitir que los ciudadanos asuman riesgos en la necesidad de tener un techo, necesidad que implica factores psicológicos también. Según Juan Manuel Velásquez, secretario de Control y Gestión Territorial, el equipo psicosocial de esa dependencia realiza en cada intervención un trabajo de campo en el sector con el propósito de sensibilizar, difundir la oferta institucional con opciones habitacionales y evitar que las personas adquieran lotes en cualquier parte y a cualquier precio.

     

    En efecto, los urbanizadores ilegales ponen su precio y, en caso de retraso en las cuotas, el precio es la expropiación por vías de hecho, como lo han denunciado las autoridades y organizaciones sociales. Según Samuel Galvis, vicepresidente de una Junta de Acción Comunal de la comuna 2, “El Gobierno briega por no meterse en esa tensión porque saben quiénes son los que mandan por acá. El Gobierno, en vez de ayudar a favorecer con créditos o habilitar recursos disponibles, viene es a tumbar. Es muy triste ver cómo las personas quedan a la deriva y sin recursos para rehacer su vida”. 

     

    En el corregimiento de Santa Elena las autoridades adelantan mesas de trabajo con la comunidad sobre las construcciones ilegales. Su aumento ha puesto en aprietos la oferta de servicios públicos. Foto: Alcaldía de Medellín. Agosto de 2024.

     

    “En los operativos realizados con el acompañamiento de la Fuerza Pública se ha identificado cómo algunas personas edifican en zonas de alto riesgo, cerca de cables de alta tensión, laderas y ríos, o en áreas de conservación ambiental”. A su turno, el secretario de Gestión y Control Territorial, Juan Manuel Velásquez, señala que: “La Alcaldía busca preservar la vida en medio de un alto riesgo no mitigable. El deslizamiento es un riesgo alto que podemos tener; en el caso de Moravia, el riesgo que se corre con los gases podría generar incendios”. Y aunque estas razones son válidas y comprensibles, lo que no deja de levantar cuestionamientos de la ciudadanía son las formas en que los operativos vulneran las garantías de los ciudadanos que son finalmente víctimas, tanto de quienes les ofrecen terrenos ilegales como de la falta de oportunidades para acceder a vivienda formal.

     

    Por su parte, las autoridades han señalado que cada vez es más frecuente la necesidad de hacer los operativos con el acompañamiento de la fuerza pública, al encontrar oposición cada vez más violenta a las intervenciones. El secretario también sostuvo que “las labores de vigilancia y prevención han permitido conocer la dinámica de la ciudad y entender que en todas las comunas hay construcciones irregulares que ponen en riesgo la vida. Uno de los casos puntuales es el sector de La Asomadera, donde ha tocado ir con toda la institucionalidad debido a la alteración del orden público que se presenta cada vez que llega nuestro personal”. 

     

    Son cada vez más las ocasiones en que los operativos reciben respuesta violenta. Las autoridades afirman haber identificado a los mismos individuos en diferentes ocasiones. Foto: Alcaldía de Medellín. Junio de 2024.

     

    “Actuamos en compañía de la Policía Nacional y la Secretaría de Seguridad y Convivencia, encargadas de identificar a las personas que están detrás de la ilegalidad. La alerta se emite y queremos que los ciudadanos nos ayuden a entender que a Medellín la tenemos que construir bien entre todos”, añadió el secretario. 

     

    Queda la duda de qué tan posible es evadir la presión de los grupos delincuenciales dedicados a la renta urbanística y la construcción ilegal. Jhon Vargas, líder activo de una Junta de Acción Comunal de la zona nororiental de la ciudad, sostiene que: “Lastimosamente, tomar esta decisión se vuelve prácticamente en venderle el alma al diablo. Las bandas se convierten en pagadiarios de los terrenos y, por la contraparte, resulta difícil para muchos, con sus pocos recursos, estar al día con los pagos. Es común ver a las personas siempre alcanzadas para pagarles a ellos esa plata; muchas veces solo les alcanza para pagar los intereses”. 

     

    Vargas resume el juego de suma cero que hay detrás de este auge urbanístico: “Es muy común ver cómo, por quedarles mal, estos grupos se toman posesión de las pocas cosas de valor que la gente tiene, como prenda de garantía para saldar la cuenta pendiente; hasta que terminan desplazadas de por acá”. Según él, su modus operandi es: “Vulgarmente, lo que hacen es bravear, amenazar de muerte e incluso atentar contra la integridad de la propia familia”. 

     

    El panorama solo parece incrementar las posibilidades de desamparo de quienes necesitan un techo propio en Medellín, donde, bajo el nombre de gentrificación, nos estamos dedicando a observar el problema de vivienda que persiste y apenas comenzamos a reconocer cuáles son los factores que determinan y agravan la insuficiencia en la oferta de vivienda consolidada y accesible, que perpetúa un ciclo de precariedad y desprotección que deja en el aire las responsabilidades frente al fenómeno y los sueños de miles de hogares.

     

  • La verdadera oportunidad que ofrece la inteligencia artificial

     

    Por: María José Restrepo Vanegas / mariaj.restrepov@upb.edu.co 

     

    “Cada máquina tiene inteligencia artificial. Y cuanto más avanzada se pone una máquina, más avanzada será la inteligencia artificial. Pero una máquina no puede sentir lo que está haciendo. Solo sigue las instrucciones – nuestras instrucciones – de los seres humanos”. Abhijit Naskar 

     

    La inteligencia artificial (IA) está cambiando el panorama laboral del país, como si se transformara la esencia misma del trabajo, mediante un conjunto de oportunidades y desafíos que nos invitan a conocer más sobre este mundo que es más cercano de lo que creemos.  

     

    Las empresas colombianas están adoptando estas tecnologías disruptivas, en lo que parece una nueva era de eficacia mediante la automatización de las tareas diarias. Por ejemplo, Artextil es una empresa colombiana que ha encontrado en la inteligencia artificial una ayuda para producir nuevos diseños. Su líder, Carlos Aristizábal, tomó la vocería cuando estas innovaciones causaron sensación durante la feria Colombiatex 2023. Entonces, explicó cómo a través de los comandos (prompts) surgen diseños a la medida de los clientes, “con su ADN de marca. La explosión de la inteligencia artificial es tan grande que los procesos siguientes también requieren ir a la misma velocidad”, así lo auguraba entonces en declaraciones a El Tiempo.  

     

    Artextil implementó el programa AVAT/art, con el que se pueden ver en realidad aumentada los diseños para producción. De acuerdo con proyecciones de Microsoft, en 2026 el 82 % de las grandes empresas colombianas aumentarán su inversión en tecnología para incorporar la IA en sus procesos. 

    “¿Cómo no aprovechar esta moda y hacer con inteligencia artificial algunos de nuestros colaboradores en su versión dino? ¿Sabes que con inteligencia artificial estamos haciendo algo más que Dinosaurios? Estamos cambiando la forma de hacer las cosas. ¡Pronto más noticias!”.

    Con esta imagen de un famoso reto viral en Internet,   Artextil hizo su declaración de intenciones ante la llegada de la IA. 

     

    Por su parte, Ecopetrol, en alianza con Accenture, compañía global de servicios en estrategia y consultorías; Claro, operador de telecomunicaciones en Latinoamérica y Microsoft, realizaron una prueba con tecnologías 5G aplicadas al análisis en línea para operaciones de mantenimiento en la Refinería en Barrancabermeja, con el uso de dispositivos para asistencia remota en mantenimiento, sin riesgos de fuga de información.  

     

    Gracias a las redes 5G y aplicativos soportados en IA, se pudo efectuar en Barrancabermeja una “parada de planta”, es decir: detener temporalmente toda o parte de la producción de la refinería para hacer mantenimiento, reparación, inspección, ajustes o mejoras, según explica la firma consultora Drixit en su portal oficial

     

    Al reseñar la operación, Microsoft explicó en un boletín oficial las dimensiones de la innovación hecha en instalaciones petroleras colombianas: “Con la tecnología 5G se pueden realizar procesos de asistencia remota en tiempo real. En una parada de planta hubo ahorros de más de US$1 millón por su uso”. 

     

    Según explicó Ecopetrol, el procedimiento consistió en el mantenimiento operativo en tiempo récord en la planta HDT (hidrotratadora), con dispositivos seguros de realidad aumentada. Antes del uso de esta tecnología, el procedimiento tomaba de 3 a 8 días y se requería el desplazamiento de personal especializado desde otros países. 

     

    Mantenimiento remoto de la refinería en Barrancabermeja Foto: Ecopetrol 

     

    Durante el procedimiento en Barrancabermeja hubo acceso a información, imágenes y comunicación en tiempo real para recibir asistencia desde Estados Unidos y guiar al personal de la planta para identificar alternativas y encontrar respuesta al mantenimiento en unas pocas horas. 

     

    En estos casos, las transformaciones desde la tecnología no son solo una tendencia habitual, sino el inicio de una nueva era en el ámbito laboral que abre en las empresas colombianas la posibilidad de implementar, desde asistentes virtuales que brindan apoyo a los empleados con tareas administrativas, hasta sistemas de análisis de datos que posibilitan una planificación estratégica más eficiente.  

     

    Sin embargo, la inteligencia artificial despierta preguntas sobre el impacto que tendrá en los puestos de trabajo tradicionales y la urgencia de que los jóvenes se capaciten para adaptarse a estas nuevas herramientas.  

     

    Si es artificial, ¿es inteligente?  

    El interés por la IA llevó a lugares visibles del debate numerosas definiciones construidas sobre esta tecnología durante las últimas décadas en un artículo orientado a responder preguntas básicas sobre inteligencia artificial, el profesor John McCarthy de la Universidad de Stanford señala que: “Es la ciencia e ingeniería de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas informáticos inteligentes. Se relaciona con la tarea similar de usar equipos para comprender la inteligencia humana, pero la IA no tiene que ajustarse a los métodos biológicos observables”. Esta definición combina aspectos matemáticos, filosóficos y de ciencia y además sugiere que la inteligencia artificial no puede definirse como algo puramente tecnológico, sino que también se ve permeado por el componente humano.  

    El doctor en ingeniería Leonardo Betancur Agudelo, señaló: “La IA no puede vivir sola, necesitas darle datos”. Estas tecnologías necesitan “alimentarse” todo el tiempo y esto no significa que no puedan valerse por sí solas; a lo que se refiere Betancur es que, para que una inteligencia artificial pueda funcionar correctamente, el ser humano debe ser partícipe de su creación y funcionamiento. 

     

    Tipos de inteligencia artificial 

    Docusign, empresa dedicada a la gestión de documentos de empresas en la nube, no se puede definir con exactitud cuántos tipos de esta tecnología existen, pero propone distinguir cinco principales:  

    • Sistemas expertos. Diseñados para imitar la toma de decisiones y el razonamiento humano en áreas específicas. 
    • Redes neuronales artificiales. Inspiradas en el sistema nervioso central de los animales y diseñadas para reconocer patrones. 
    • Deep Learning. Permite el reconocimiento de voz, imagen y procesamiento del lenguaje natural. 
    • Robótica. Máquinas para la realización de tareas cotidianas. 
    • Agentes inteligentes. Sistemas que perciben su entorno y actúan de manera autónoma para lograr objetivos específicos. 

     

    Uso responsable y ético en la IA 

    La ética, guía que nos permite saber cómo actuar en sociedad, también aplica en la relación con la inteligencia artificial. Según la profesora María Alejandra Echavarría, el reto es que en esta relación no se vulnere ningún derecho humano: 

     

     

    Imagen realizada por Openart.ai plataforma de generación de imágenes a base de texto. Prompt: María José Restrepo 

     

     

    “La IA no es un ser vivo preparado durante miles de millones de años de evolución para participar en la batalla por la supervivencia de los más aptos, como lo son los animales y como somos nosotros. Son computadoras matemáticas, códigos, construidas por personas, propiedad de personas, utilizadas por personas, controladas por personas. La idea de que en algún momento desarrollará una mente propia y decidirá que tiene motivaciones que lo llevan a intentar matarnos es una señal de mano supersticiosa.” 

    Esteban Ierardo, filósofo y docente argentino. 

     

    ¿Nos quitará el trabajo? 

    Según un estudio publicado en 2023 por encargo de la compañía IBM, “el despliegue constante de la IA continúa en Latinoamérica a pesar de las barreras”. Señala el documento que un 23 % de empresas colombianas ya utiliza inteligencia artificial en sus procesos de producción, mientras que otro 47 % está explorando el uso de estas tecnologías.   

     

    Camilo Clavijo, country mánager de HubSpot, empresa estadounidense de desarrollo y comercialización de productos de software, señaló que: “En Colombia estiman que las empresas pueden ahorrar por lo menos de una a tres horas aplicando la IA”.  

     

    El sector agrícola es otro de los escenarios en los que se ha puesto la inteligencia  artificial al servicio de la producción en Colombia, específicamente para analizar los resultados y planes de fertilización de los cultivos, como ocurrió con un proyecto desarrollado entre Agrosavia, corporación estatal dedicada a la investigación para el sector agrícola, el Ministerio de las TICs e IBM con el propósito de construir modelos predictivos para fertilizar cultivos. 

     

    Casos como este demuestran el potencial de la inteligencia artificial en la optimización de muchos procesos, potencial que llega a otros trabajos y espacios, como lo explica el doctor en Ingeniería Leonardo Betancur Agudelo: 

     

    Al igual que el doctor Betancur, el consultor en inteligencia artificial Carlos Mario Estrada señala que todos los trabajos que sean operativos y repetitivos reciben los primeros impactos de la inteligencia artificial, anota que en China ya comenzó la fabricación masiva de humanoides y que empleos como las entregas a domicilio sean reemplazados por drones o robots. 

     

    En ese contexto, una pregunta se vuelve clave: ¿Qué nos diferencia de la IA? ¿Qué buscan las empresas hoy en día? 

    A diferencia de la IA, el cerebro humano puede actuar de manera impredecible, pero también reconocer una perspectiva ética y responsable socialmente ante el mundo. 

     

    El experto Carlos Mario Estrada, habla sobre siete competencias socioemocionales que hoy en día son importantes en el mundo laboral: trabajo en equipo, adaptación al cambio, pensamiento crítico, comportamientos éticos, expresión oral y escrita, puntualidad e inteligencia emocional.

     

    Estrada considera que estas competencias emocionales son esenciales en una sociedad inundada por los datos, la información, los algoritmos y la tecnología, en la que son indispensables seres conscientes de su posición crítica y racional ante el mundo.  

     

    Imagen realizada por Openart.ai plataforma de generación de imágenes a base de texto. Prompt: María José Restrepo 

     

    ¿Convivir o desafiar?  

    Pareciera que la humanidad pierde de a pocos la partida entre las necesidades que apoya la IA y los desafíos que plantea, pero las aplicaciones de esta tecnología que ya se hacen en lo industrial, incluso en medio de los afanes de la productividad, son también oportunidades para subrayar qué distingue a los seres humanos de los “imbéciles digitales”.   

  • IA, la llave de un debate que no es tan “fácil”

    Periodistas de la cadena Caracol consultaron a una herramienta de inteligencia artificial cuál es la carrera “más fácil” de estudiar en Colombia. La respuesta apuntó a Comunicación Social y abrió el debate que incluyó la réplica del ejercicio por parte otros medios como InfoBae. El debate que abre la IA no es tan “fácil” porque las habilidades que se esperan de los comunicadores en la actualidad van más allá de la tecnología.

     

    Por: Valentina Hincapié Cano, Daniela Restrepo Flórez y Stephanía Zapata Hincapié / periodico.contexto@upb.edu.co

     

    Un estudio reciente de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) revela un decrecimiento en la población de estudiantes de educación media. Esta situación constituye una señal de la importancia de que los sistemas educativos puedan adaptarse al contexto actual, caracterizado por rápidas transformaciones.   

    Estudiantes matriculados por nivel educativo. Reporte de Educación superior #No. 20. Asociación Colombiana de Universidades – Ascun.

    Febrero de 2024.

     

    La evolución tecnológica, representada en hechos como la proliferación de plataformas digitales, muchas de las cuales se sustentan en la gestión de comunidades de usuarios digitales, es un factor de alta incidencia en el mundo laboral actual. “A raíz de la pandemia, la transformación digital se ha acelerado exponencialmente (…) y esto ha servido para favorecer e impulsar la integración regional, el comercio intrarregional y las cadenas de valor”, concluye un informe sobre transformación digital, derivado de la Cumbre Iberoamericana de 2021 en Andorra. El documento da referencia de fenómenos en marcha como el de la globalización y el surgimiento de nuevas oportunidades en lo digital, que exige de los profesionales de la comunicación una combinación de habilidades técnicas, humanas y blandas que les permitan adaptarse a los nuevos desafíos y oportunidades. 

     

    Los comunicadores sociales hacen parte del gran número de profesionales cuyo quehacer es interpelado de forma directa por estos cambios. A menudo aparecen en diversos tipos de sondeos y proyecciones sobre labores humanas “amenzadas” por las tecnología, con la inteligencia artificial generativa entre ellas. Pero una mirada más detenida cambia significativamente el panorama.

     

    Según Juan Fernando Muñoz, profesor y comunicador social- periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, las prácticas, las teorías y la tecnología han tenido transformaciones y cambios en el tiempo: “Hemos pasado de una comunicación análoga a una comunicación del broadcasting y el networking, es decir del establecimiento de redes sociales y el internet. Se ha pasado de la tradición oral, a la escrita, y de allí al ejercicio audiovisual. Diferentes posibilidades que la tecnología ofrece como la cuarta revolución en donde se habla de la inteligencia artificial, la robotización, big data, entre otros”, explica Muñoz. 

     

    La tecnología refuerza habilidades y capacidades existentes, lo que posibilita al profesional buscar nuevos alcances en su trabajo. Foto: UPB.

     

    En este contexto, el dominio de herramientas digitales es esencial para los comunicadores sociales y periodistas. Software de edición de texto y video, plataformas de redes sociales, herramientas de análisis de datos y plataformas de gestión de contenido, son solo algunas de las herramientas que deben dominar para crear, gestionar y difundir contenido de manera efectiva. Según el Centro de Innovación Periodística (CIP), el 90% de los empleadores en el campo de la comunicación consideran esenciales las habilidades digitales para sus empleados. Entre las herramientas más demandadas se encuentran las que se utilizan para: 

    • Edición de texto y video: Microsoft Word, Adobe Photoshop, Final Cut Pro, etc. 
    • Redes sociales digitales: Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, etc. 
    • Análisis de datos: Google Analytics, Tableau, etc. 
    • Gestión de contenido: WordPress, Drupal, etc. 

     

    Las personas especializadas en periodismo de datos o desarrollo web encontrarán una ventaja significativa en los conocimientos básicos de programación. La optimización de motores de búsqueda (SEO) y el marketing de motores de búsqueda (SEM) son conocimientos cruciales ahora que uno de los principales retos es generar contenidos con mayor visibilidad para llegar a una audiencia más amplia, según una encuesta del Tow Center for Digital Journalism y el Consejo internacional para el periodismo.

     

    La demanda de profesionales de la Comunicación con habilidades específicas como las descritas, es cada vez mayor. A medida que desarrollos como la inteligencia artificial (IA) transforman la manera en que vivimos, trabajamos y consumimos información, las habilidades humanas, a menudo denominadas “habilidades blandas” o “habilidades duraderas”, se han vuelto aún más cruciales. 

     

    En los comunicadores de hoy son claves las habilidades para la gestión de grupos y equipos de trabajo, más allá de la tecnología.

    Foto: Grupo de Investigación Urbana- UPB.

     

    Desde 2016, el Foro Económico Mundial hace seguimiento a las que considera habilidades clave para el futuro del mundo laboral y entre ellas se incluyen el pensamiento crítico y la resolución de problemas, además del aprendizaje activo, la capacidad de recuperación, la tolerancia al estrés y la flexibilidad.

     

    La Coordinación de prácticas de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana semestralmente evalúa con los empleadores el desempeño del os estudiantes en práctica desde las dimensiones del ser, el estar y el hacer. Según la coordinadora Niny Johanna Villada, las fortalezas de la primera de estas tres dimensiones es determinante para las otras dos y dichas fortalezas se relacionan con el proceso de adaptación a entornos laborales, lo que reta especialmente las llamadas habilidades blandas.

     

    Manuela Sánchez Restrepo, psicóloga y pedagoga encargada del área de recursos humanos de una reconocida empresa, expresa que: “Se requieren personas con habilidades blandas que quieran aprender, que puedan aportar cosas nuevas a la organización y puedan diferenciarse y dejar una huella a la organización a la que lleguen”, habla también de la importancia de aprender a reconocer errores para aprender de ellos, dado que,  es necesario también decir “no sé, enséñame por favor”. 

     

    Más allá de las herramientas digitales, este tipo de aptitudes resultan fundamentales para el éxito de cualquier comunicador social o periodista. Constituyen las bases de una comunicación efectiva, tanto oral como escrita, que es a su turno el fundamento de la profesión.  

     

    La creatividad, la innovación y el pensamiento crítico les permiten crear contenido original, analizar información de manera objetiva y evaluar fuentes con precisión. Las habilidades interpersonales, como el trabajo en equipo, la colaboración y la construcción de relaciones sólidas, son esenciales para desenvolverse en un entorno de trabajo dinámico y colaborativo. La adaptabilidad y la flexibilidad son claves para enfrentar los constantes cambios de la industria y aprender nuevas habilidades de manera rápida y efectiva.  

     

    Habilidades profesionales clave. Proyecciones a 2025, según el Foro Económico Mundial.

     

    Con tantas aptitudes, actitudes y conocimientos que piden las empresas y los empleadores, ¿si es posible para los graduados de Comunicación Social y periodismo encontrar empleo en Colombia?  Un sondeo del diario económico La República, complementado con datos de las principales universidades del país, revela que aproximadamente el 68% de las personas graduadas de carreras como Comunicación Social y Periodismo, logran emplearse y tener compensaciones desde los 2 salarios mínimos mensuales legales vigentes.

     

    Laura Idarraga Giraldo, estudiante en práctica de la Universidad Pontificia Bolivariana, enfatizó en que: “Es muy necesaria la teoría, pero para salir al mundo profesional todo lo teórico se debe llevar a lo práctico”. En su opinión, “el país está muy corto de oportunidades y más si eres un profesional recién salido de la universidad”. Reconoce que esta es una dinámica que no es nueva, pero considera que “pueden existir otras oportunidades, como trabajar de forma remota, facilitando quedarse en Colombia a trabajar”. 

     

    Idárraga recomienda aprender de adaptación: “Actualmente las empresas muestran un gran interés hacia las personas que dan el primer paso, que lo intentan y que expanden su mente al buscar diferentes alternativas que solucionen un determinado problema”. 

     

    El desarrollo de conocimientos especializados puede ser una ventaja significativa. Coincide la estudiante Idárraga con la sicóloga Sánchez Restrepo en que, cualquiera sea el caso, no pierden vigencia los principios éticos como parte de los valores fundamentales que distinguen a un buen profesional, como prenda de confianza en contextos cambiantes y flexibles, en los que la tecnología nos propone dinámicas de mayor autonomía.   

  • ¿Se superará la brecha de infraestructura con las vías 4G?

    Por Brandon Bustos y Miguel Ángel Álvarez / periodico.contexto@upb.edu.co

     

    ¿Qué significan para el país las vías 4G?

     

    ¿Qué significan para el país las vías 4G?

     

    Las vías de última generación hacen parte de esfuerzos del Estado colombiano para superar el rezago en infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria que el país trata de superar desde inicios de 1994, cuando se transformó la manera en la se generaban los proyectos viales en el país, dando paso a un modelo de licitación y luego a las Alianzas Público Privadas (APP) donde los riesgos y la ejecución de los proyectos se distribuyen de forma equitativa, dejando atrás en antiguo modelo donde la totalidad de la obra era financiada por el Gobierno Nacional.

     

    Según la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el modelo de vías 4G buscaba en sus inicios invertir un monto aproximado de 47 billones de pesos, en la construcción de 8.000 kilómetros de vías a lo largo del país, las cuales incluyen 1.370 kilómetros de doble calzada y 159 túneles. Con estas obras, se busca consolidar la red nacional de vías a través de la conectividad continua y eficiente entre los centros de producción y de consumo, con las principales zonas portuarias y con las zonas de frontera del país. Una de las metas es reducir hasta en un 30% los tiempos de desplazamientos entre centros de producción y puertos, y disminuir los costos de operación vehicular en 20%.

     

    Además, se estima la reducción del desempleo en un 1% con la influencia de estos proyectos en 24 departamentos del país. Algunas de las principales características de las vías 4G es que buscan ser carreteras y autopistas de tramos mucho más rectos que atraviesan las montañas con túneles y viaductos, marcando diferencia con proyectos anteriores en los que se decidía bordear las montañas.

     

    Con el nuevo modelo para la construcción de vías en el país, nace la concesión, una clase de contrato que celebra una o unas entidades estatales con el objeto de otorgar a una persona llamada concesionario la presentación de proyectos para construir, operar, explotar o conservar total o parcialmente una obra, en el marco de la participación de privados, debido a la necesidad de desarrollar mecanismos eficientes para la modernización de la

    infraestructura del del país. En todo el país existen 40 concesiones de vías 4G.

     

    ¿Por qué estas obras tienen tanta importancia para el desarrollo del país, frente al actual modelo de las concesiones en las vías de Colombia? Laura Martínez, especialista en gerencia financiera, afirmó: “Es indudable que la inversión a las vías 4G tendrá efectos en el crecimiento de la economía por la vía de una mayor acumulación de capital fijo, esto se refiere al aumento disponible no solo de los bienes de capital propiamente dichos, sino

    también de capital financiero y de capital humano”. Explica la experta que este aumento de capital se basa en el ahorro y la inversión, que debidamente utilizados producen un aumento de la riqueza de la sociedad. El crecimiento potencial de la economía por efecto de la mayor inversión en infraestructura, se elevaría de 4.6% a 5.3% en el PIB, que es el escenario previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, en el que allí enfatiza en los resultados y propósitos de la política fiscal.

     

    Uno de los tramos clave de las tensiones entre el gobierno nacional y la región es la concesión Pacífico 1, en el suroeste antioqueño.

    Foto: Agencia Nacional de Infraestructura.

     

    La importancia de Antioquia

    Desde 1994, el país viene desarrollando vías, 1G, 2G y 3G en distintas zonas del país. Sin embargo, en estas tres primeras generaciones de vías, ninguna pasa por el departamento de Antioquia. Con las vías 4G que pasan por Antioquia se logra conectar las vías de las primeras tres generaciones al norte y sur del país. La importancia del departamento radica en ser el integrador de la red nacional de vías.

     

    ¿Cuál es el panorama con el actual gobierno nacional? Fue célebre la colecta ciudadana ideada por el expresidente Álvaro Uribe y sostenida por la administración regional encabezada por Andrés Julián Rendón, quien manifestó que es necesario que se siga recibiendo dinero de los ciudadanos para continuar con la financiación de la construcción, ya que según este, el Ministerio de Transporte manifestó en varias ocasiones la indisposición por parte del Gobierno nacional para dar entrega total de los fondos requeridos para terminar las vías 4G en Antioquia.

     

    En cuestión de un poco más de 30 días se había alcanzado el 1% del billón de pesos requerido, un valor aproximado de $5.119.614.972. A pesar de que la obra más conocida de las 4G que pasan por Antioquia es el túnel del Toyo, no es la única que se desarrolla en el departamento. En total son 10 las mega obras que se llevan a cabo y solo en 3 de estas se registran inconvenientes con el financiamiento del Gobierno Nacional.

     

    Los proyectos con enredos financieros son:

    *Pacífico 1: comprende la construcción, mantenimiento y operación de 50,2km de doble calzada en el suroeste antioqueño y tiene un avance del 96%.

    *Túnel del Toyo: Permite la conexión entre vías Mar 1 y Mar 2, vías que se encuentran en construcción y que conectarán a Medellín y el Urabá antioqueño. Son 37,6km.

    *Vías del Nus: comprende la intervención de 157 km entre tramos rehabilitados, operación y mantenimiento, de los cuales 24,3km son de doble calzada, son 5 tramos entre Medellín y Cisneros. A pesar de que entró en operación en el 2021, la Gobernación afirma que existe un faltante de 150 mil millones para un intercambiador vial a cargo del Instituto Nacional de Vías (INVIAS).

     

    Las otras 7 mega obras que se llevan a cabo en el departamento avanzan de acuerdo con lo establecido y no presentan inconvenientes en su financiación como lo son:

     

    *Pacífico 2: El proyecto está comprendido por 96,5 km en tramos de vías para la rehabilitación, construcción de 37km de doble calzada, 3km de calzada sencilla y un túnel de más de 2km entre Primavera (Pacífico 1) y el sector de La Pintada (inicio de Pacífico 2).

    * Pacífico 3: 146km de intervención par su rehabilitación, entre esto la construcción de 35km de vías nuevas, dos túneles y nueve puentes entre La Pintada (Pacífico 2) y La Virginia, este proyecto impacta además a municipios del departamento de Risaralda.

    *Mar 1: comprende 181km entre rehabilitación, mejoramiento y construcción de 38km de segunda calzada, así como 43 puentes y un túnel entre el Túnel de Occidente y Santa Fe de Antioquia.

    *Mar 2: Intervención totalizada de 254km en tramos de mantenimiento, mejoramiento y la habilitación de 62 puentes y 12 túneles entre Cañasgordas (Mar 1) y Mutatá.

    *Magdalena 2: Construcción de 27 puentes y la intervención total de 144km comprendidos en cuatro tramos entre Remedios, conexión con Ruta del Sol y Vías del Nus.

    *Conexión Norte: por lo menos 145km intervenidos en tramos de mejoramiento, construcción de calzada sencilla y 30 puentes entre Remedios, variante a Caucasia e impacta a municipios como Segovia.

    *Antioquia – Bolívar: Intervención de 504km en diferentes tramos de rehabilitación, mejoramiento, construcción de 37 km de doble calzada y 16 puentes entre Caucasia, Antioquia y Cruz del Viso, Bolívar.

     

    Según cifras de la Gobernación de Antioquia, existe un déficit de 2,5 billones de pesos para la terminación de Pacífico 1, Túnel del Toyo y Vías del Nus. Por otro lado, según el Ministerio de Transporte, para este año 2024 se tiene prevista la inversión de 2,4billones de pesos.

     

    Mar 2 es otra de las concesiones que tienen cierre financiero y siguen su marcha. Foto: Agencia Nacional de Infraestructura.

     

    La iniciativa de la “vaca”

    Esta iniciativa ha sido calificada como una muestra por parte de los ciudadanos de cooperación y sentido de pertenencia, los empresarios del centro de la capital antioqueña se unieron para habilitar 3 puntos de recaudo y promoción de la vaca en el sector, incluso según algunos, extenderán la misma no solo dentro sino también fuera del territorio colombiano. Jorge A. Duque, empresario textil del centro de Medellín en “El hueco” afirmó: “Los empresarios del centro de Medellín queremos poner nuestro granito de arena por la ciudad y el país, motivando a todos los empresarios y comerciantes del centro a se sumen a esta causa que va a beneficiar a todos los colombianos”. Según afirmó Jorge Duque, esta iniciativa no es más que una motivación y un ejemplo para la ciudadanía sobre la importancia de la cooperación ciudadana en pos del desarrollo del departamento y el país.

     

    Es evidente que, más allá de las discusiones de tintes políticos entre el Gobierno Nacional y la Gobernación de Antioquia, las vías 4G no se están hechas para provecho único del departamento, ni se trata de una inversión pública centrada en favoritismos ni privilegios, sino que hacen parte de planes y programas que se han

    diseñado y construido durante décadas bajo distintos gobiernos y que tienen como propósito la modernización e integración vial, a partir de la construcción de corredores que conectan el Pacífico con puertos del Caribe colombiano.

     

    Pese a los grandes esfuerzos de los agentes implicados y protagonistas de la iniciativa solidaria, ¿qué tan alcanzable resulta esta “vaca” para los ciudadanos frente al panorama sociopolítico y económico actual? Según la

    OECD, se prevé que “el PIB crezca con arreglo a unas tasas moderadas del 1,2% en 2023 y del 1,4% en 2024, antes de repuntar hasta el 3% en 2025. Los altos niveles de inflación, tasas de interés e incertidumbre política lastrarán la demanda interna en 2024”. Esto es muestra de que el panorama futuro de los colombianos no es muy esperanzador, la pregunta en este punto es: ¿seguirán dispuestos algunos de los colombianos a aportar dinero para estas vías? ¿Qué decisiones puede tomar el Gobierno nacional con sus problemas presupuestales y su necesidad de resultados, pasada la mitad del mandato del presidente Petro?

  • Nueva Secretaría de Turismo, ¿qué nos dice el panorama turístico en Medellín?

     

    Por: Ana Sofía Echandía Vieira, Andrea Montoya Posada y Pablo Montoya Escobar 

     

    El 9 de marzo de 2024 el Concejo de Medellín aprobó el proyecto de la Secretaría de Turismo y Entretenimiento propuesta por la administración de Federico Gutiérrez. La inciativa nace de la necesidad de controlar el crecimiento del turismo desde diferentes frentes y al mismo tiempo promocionar la oferta turística de la ciudad. La Secretaría nació en una Medellín llena de turismo, inversión, desarrollo, pero también, sumida en problemáticas de explotación sexual, gentrificación, narcoturismo y manifestaciones de rechazo a los extranjeros.

     

     

    ¿Qué nos dice una nueva Secretaría sobre el turismo en Medellín?

     

    En 2013, Business Insider incluyó a Medellín en la lista de las 50 ciudades más peligrosas del mundo; 10 años más tarde, el mismo medio publicaría un artículo sobre un boomer y su nueva vida en Medellín, que la describía como más barata y pacífica de lo que era en California. En cuestión de una década, la imagen de la capital de Antioquia pasó de ser foco de violencia, referencia en películas de narcotráfico, un territorio inexplorable incluso para sus locales, a un paraíso para jóvenes, nómadas digitales, jubilados y turistas.  

     

    El extranjero encontró en la ciudad un destino como ningún otro. Clima perfecto, cultura amable, historia para contar a amigos, paisajes, restaurantes y murales “instagrameables” y un bajo costo de vida para monedas cuatro veces más valiosas que la local. Según datos recientes de Migración Colombia, solo en el primer trimestre de 2024, cerca de 221.000 extranjeros arribaron a Medellín, la mayoría provenientes de Estados Unidos, México y Panamá, generando un ingreso promedio de 221.4 millones de dólares en el primer semestre del año.  

     

    El boom del turismo en Medellín, acelerado por la post pandemia, no solo potenció la economía local y posicionó a la ciudad como un destino sumamente atractivo, sino que probó que tal vez la ciudad no estaba preparada para este flujo de turistas y que existen una problemática en torno a al sexo como negocio que es latente desde hace décadas, una falta de regulación en industria inmobiliaria, síntomas de xenofobia social por poca preparación de la ciudadanía hacia estos fenómenos y poca discusión sobre cuáles servicios y espacios consumen los medellinenses y la conexión que eso tiene con la oferta turística actual.  

     

    El 9 de marzo de 2024, la Alcaldía de Medellín anunció la creación de la Secretaría de Turismo y Entretenimiento. Su objetivo es la implementación de políticas, planes, programas y proyectos enfocados en la sostenibilidad, innovación, tecnología, control, productividad, formalización, internacionalización y la promoción de la ciudad como un atractivo turístico importante. Se compone de dos subsecretarías: Planificación, control y competitividad turística y Promoción turística de entretenimiento. La Secretaría tendrá un presupuesto anual de 828 millones de pesos, según información oficial, presupuesto que, según se expuso ante el Concejo, se obtiene a través de los ahorros de la eliminación de 36 cargos públicos y tiene como objetivo ser un “pilar fundamental” en la revitalización económica de Medellín. 

     

    Clic en la imagen para explorar la infografía

     

    Breve recorrido por la historia del turismo en la región 

    La apuesta por el turismo en Medellín no nace de esta reciente ola. Desde 2021 Antioquia cuenta con Plan Estratégico de Turismo y Medellín ha tenido tres. El plan estratégico de Antioquia se proyecta al 2040, y en él se plantean propuestas para alcanzar la sostenibilidad y promover un turismo “verde”, accesible y adaptado a las tecnologías digitales. El Plan Estratégico de Turismo 2018-2024 de Medellín ha sido la hoja de ruta para dirigir acciones hacia el fortalecimiento de la industria turística en toda la región. Los esfuerzos se ven complementados por iniciativas como la promoción de Medellín en ferias internacionales de turismo, destacando la participación en eventos organizados por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO).  

     

    Inicialmente, Antioquia no se consideraba un destino turístico atractivo, especialmente en el siglo XX, cuando la región se vio afectada por la violencia y los disturbios sociales. Esto tuvo un impacto negativo en la industria hotelera. Sin embargo, con la creación de la Asociación Colombiana de Hoteles (ACOTEL), que más tarde se convertiría en COTELCO, en 1954, comenzaron los esfuerzos organizados para representar los intereses de la industria hotelera y promover el turismo a escala nacional. La importancia del turismo fue reconocida oficialmente en 1957 con el decreto de creación de la «Empresa Colombiana de Turismo, S.A.» y en 1996 con una ley que declaraba el turismo como sector económico esencial para el desarrollo del país. 

     

    Durante el período de gobierno 2001-2004, se creó la Secretaría de Productividad y Competitividad para promover y apoyar el turismo en el departamento mediante la creación de consejos de turismo en cada subregión. Este enfoque ha resultado exitoso, consolidando la posición de Antioquia como un sector clave de la industria turística colombiana. 

     

    Por otra parte, desde 1998 en Medellín se han realizado esfuerzos para planificar y posicionar a la ciudad como un destino turístico destacado. En 2003, se construyó el Centro Internacional de Convenciones de Medellín y se estableció el Medellín Convention Bureau, con la misión de posicionar a la ciudad como un destino de clase superior para la realización de ferias, congresos, convenciones y eventos en América Latina. Esto resultó en la realización de importantes eventos y certámenes de talla mundial, consolidando la ciudad como un centro de actividad turística. 

     

    En 2018, Medellín lanzó el Plan de Turismo hasta 2024, tomando en cuenta la diversidad de sus atractivos turísticos, que incluyen turismo de negocios, vacacional, cultural, de salud y de naturaleza. Este plan se basa en fortalezas como la gestión del turismo, una buena imagen a nivel nacional, la conexión estratégica con diferentes municipios del área metropolitana, y un eje de transformación social.  

     

    Para Marcelo Jaramillo, fundador de Go Explore Colombia, las concepciones que han tenido las diferentes administraciones sobre el turismo han sido muy distintas. Afirma que el flujo ha aumentado en gran medida y que, “precisamente por eso se necesitaba la secretaría, ha cambiado todo y tan rápido que necesitábamos ese nivel superior para tener un mejor manejo y presupuestal.” Según él, no se han alcanzado los propósitos estratégicos y esto podría atribuirse a que nadie (Alcaldía, empresas, ciudadanía) tiene claro qué tipo de turismo quieren en Medellín y que a costa de eso “se hizo tan famoso Medellín como destino de rumba y las bandas criminales se aprovechan de eso, para ellos sí establecer y poner en marcha su estrategía. Nosotros necesitamos darle más línea estratégica a la ciudad como tal, para que camine por donde nosotros queremos que camine”.  

     

    Los desafíos de estar en el ranking internacional  

    Hace unos meses Medellín se despertó con la noticia de la fuga de Timothy Alan Livingston. Desde ese momento, a nivel internacional, se han publicado decenas de notas y reportajes sobre la explotación sexual en Medellín, el turismo y la inevitable hipótesis sobre la correlación de ambos fenómenos. Ahora la ciudad está en el foco mediático internacional.  

     

    La ciudad enfrenta una serie de desafíos en su empeño por consolidarse como un destino turístico de primer nivel. Uno de los principales problemas es el intento de promover la ciudad como un centro turístico sin la suficiente preparación para manejar las implicaciones sociales y culturales que esto conlleva. A menudo, la promoción turística ha intentado capitalizar una historia de violencia que la ciudad ha estado tratando de superar, pero se termina perpetuando estereotipos que no reflejan la realidad actual de Medellín. 

     

    Entra en debate el mal llamado “turismo sexual”, el narcotráfico y el tipo de entretenimiento que ofrece la ciudad. El turismo de este tipo no solo daña la reputación de Medellín, sino que también genera problemas adicionales de seguridad y convivencia, además de socavar los esfuerzos para desarrollar un turismo saludable y sostenible. En respuesta, la Alcaldía ha aumentado sus esfuerzos para marcar distancia de los estereotipos con una narrativa que fomenta la cultura, la innovación y la creatividad autóctonas. 

     

    En la actualidad, el turismo en Medellín se enfrenta a una serie de problemáticas que requieren atención urgente por parte de las autoridades y los actores involucrados en la industria, pero también de la ciudadanía. 

     

    La inevitable comparación del turismo con explotación sexual  

    La explotación sexual es otra problemática que viene por décadas en la ciudad y no surge con el boom turístico. El medio de comunicación Mutante, recientemente publicó un reportaje con un mapeo de la problemática en Medellín y descripción contextual. Este concluye que tiene que ver con un entramado social en el que las familias de bajos recursos y la falta de oportunidades económicas y educativas hacen que las niñas, jóvenes y adolescentes de estos entornos sean vulnerables a ser explotadas por individuos o redes de trata.  

     

    Se diferencia del mal llamado “turismo sexual”, término criticado por medios de comunicación alternativos y agremiaciones activistas del trabajo sexual sobre le cual es necesario precisar que es diferente a la explotación sexual y trata de niños, niñas y adolescentes pues es un oficio que es legal en el país, con un desarrollo histórico y que hoy tiene presencia incluso en plataformas online.  

     

    La circulación de otras divisas solo fue el detonante para consolidar una oferta y demanda fuerte y con más ceros en el mercado ilegal y abusivo de niños, niñas y adolescentes. Suma al enmarañado el hecho de que no existe una legislación que proteja de forma suficiente a estas personas y, en cambio, proliferan las redes de trata de personas los protocolos de atención disfuncionales y baches legales que generan impunidad. Hoy está en debate entre la opinión pública el rol del Estado y los ciudadanos en torno a esta problemática.  

     

    Sin embargo, otro sector de la opinión de una ciudad conservadora, cuyos gobiernos han abordado el problema desde esa posición, considera que la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes que algunos promueven como “gancho” para el turismo, no solo tiene un impacto devastador en las víctimas directas, sino que también daña la reputación de la región como destino turístico y afecta negativamente la percepción de seguridad por parte de los visitantes.   

     

    Falta de regulación en industria inmobiliaria y gentrificación  

    El fenómeno de la gentrificación está transformando diversos barrios de la ciudad como Laureles y El Poblado, que han sido destacados en medios internacionales por su “coolness”. Sin embargo, esta transformación urbana ha llevado a que muchos residentes locales se sientan desplazados, ya que sus comunidades se adaptan cada vez más a las necesidades y deseos de los visitantes extranjeros, incrementando los costos de vida y alterando la dinámica social tradicional. Este proceso ha exacerbado las tensiones locales, levantando cuestionamientos críticos sobre quién se beneficia realmente del crecimiento del turismo y a qué costo. 

     

    Frente a esta problemática existen diferentes visiones sobre cómo, posiblemente, podría abordarse esta situación.  Según el concejal de Medellín, Luis Guillermo Vélez Álvarez, no hay un mapa único de cómo manejar el tema de la gentrificación sin intervenciones: “La oferta mercantil va respondiendo a eso… Hay que dejar que esos procesos avancen, no hay que meterse en eso, eso da lugar a desplazamientos urbanos, entonces otros sectores que estaban deprimidos empiezan a ganar dinámica dentro la ciudad”.   

     

    Una visión distinta fue la que dio el representante a la cámara, Daniel Carvalho, en un artículo de opinión para el periódico El Colombiano. Argumenta que, “el Distrito de Medellín debe ser un actor principal y no sólo un moderador del mercado: debe participar activamente del negocio inmobiliario para dar soluciones ante la gentrificación”. 

     

    En un conversatorio organizado por El Armadillo a partir de la noticia del hotel Gotham, se hizo una lectura del fenómeno de la gentrificación e incomodidad social. Diferentes representantes de medios universitarios e independientes como De la Urbe y Mutante, se alzó la pregunta sobre en qué punto llega el síntoma de incomodidad, sensación de desplazamiento. ¿Será que sucede en todas las comunas de la ciudad o solo donde se incomoda el privilegio?, ¿incomoda solo cuando el síntoma social es visible?  

     

    Xenofobia social por poca preparación hacia la ciudadanía  

    La creación de la Secretaría de Turismo en Medellín se plantea como una solución gubernamental a los problemas sociales relacionados con el turismo, pero la realidad sugiere que las respuestas a estas dificultades requieren la intervención de una gama mucho más amplia de actores, incluidos aquellos que no están directamente involucrados en el sector turístico.  

     

    El concejal Luis Guillermo Vélez Álvarez, expresó su desacuerdo sobre el papel del turismo como principal actividad económica de la ciudad, argumentando que, aunque es positivo, una economía compleja y diversificada ofrece mayores oportunidades a la población. Además, el concejal abordó el tema de la gentrificación, señalando la dificultad de gestionar esta problemática. En su opinión, es esencial permitir que los procesos de mercado se desarrollen naturalmente, ya que la regulación excesiva o la intervención en las fluctuaciones de precios podrían inhibir la dinámica de otros sectores que comienzan a revitalizarse y contribuir a la economía urbana. 

     

    La manera en que habitamos y compartimos nuestro espacio urbano es fundamental para definir nuestra imagen como destino turístico. Como se destacó en el conversatorio de El Armadillo, los problemas que enfrenta la ciudad no son nuevos ni pueden atribuirse exclusivamente a los turistas; estos se han hecho más visibles y sensibles ahora que son percibidos como externos, no solo como comportamientos locales. Esta situación subraya que la solución a los desafíos sociales del turismo trasciende las capacidades de cualquier entidad gubernamental y requiere un enfoque colaborativo y consciente por parte de toda la comunidad. 

     

    Las problemáticas asociadas al turismo exigen también un papel activo de la ciudadanía que comienza por entender la situación.

    Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Responsabilidad del ciudadano 

    El alma del turismo en Medellín y Antioquia trasciende la mera creación de una Secretaría de Turismo; es una responsabilidad colectiva que involucra a cada uno de los habitantes de esta región. Para Marcelo Jaramillo, “la sostenibilidad es un camino de mejora continua que nunca se acaba”. Está en manos de toda la ciudadanía promover el turismo responsable en Medellín, además de gremios, empresarios y el Estado. En definitiva, trabajar de la mano para “impulsar la ciudad por el camino que nosotros queramos”.  

     

    A su vez, el diputado Luis Felipe Vélez enfatiza en la necesidad de establecer “una red ciudadana de cooperación”, que involucre a personas del común (servicio de Uber, recepcionistas de hoteles, policía, bouncer de una discoteca y ciudadanos) en el monitoreo y rechazo activo de dinámicas turísticas indeseables, como la explotación de menores. “Todos debemos estar metidos en el cuento”, insiste Vélez, subrayando que los ciudadanos no deben normalizar ni ignorar conductas inapropiadas. El objetivo es crear una comunidad vigilante y comprometida que contribuya activamente a erradicar estas problemáticas de su entorno y no seguir alimentándola con el silencio.  

     

    Cada gesto de hospitalidad, cada muestra de respeto por nuestra herencia cultural y cada acto de cuidado por nuestro entorno natural, contribuye de manera significativa a la experiencia de quienes nos visitan. 

     

    El Plan Estratégico de Turismo, aunque bien intencionado, parece no estar generando los resultados esperados. Una de las principales críticas es la falta de involucramiento ciudadano en su formulación y ejecución. No se ha realizado un sondeo de opinión para capturar las percepciones y sugerencias de los habitantes, lo que ha generado un sentimiento de desconexión entre los objetivos del plan y las necesidades reales de la comunidad. Esta falta de participación ciudadana es una oportunidad perdida para enriquecer y legitimar las estrategias de desarrollo turístico en la ciudad. 

     

    Es por ello que, más allá de las políticas y las estructuras institucionales, es la responsabilidad individual y colectiva de los medellinenses cultivar una cultura turística que promueva el respeto, la inclusión y la sostenibilidad. Cada individuo tiene el poder de influir en la forma en que nuestra ciudad y nuestra región son percibidas por el mundo. En nuestras manos está la capacidad de convertir a Medellín y Antioquia en destinos turísticos verdaderamente inolvidables, donde cada visita sea una experiencia enriquecedora y auténtica.