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  • Así se mueve el mercado del café especial en Colombia

     

    El café ha sido el producto insignia de Colombia durante varias décadas, es su carta de presentación ante el mundo y una de las industrias que más le aporta a la economía nacional, pero ¿qué tanto consumen los colombianos este producto y cuánto saben de él?

     

    Por Juan Manuel Cano Londoño

     

     

    De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros – FNC, el consumo de café en el país es de 2,2 kg al año por persona, mientras que en países escandinavos como Suecia, Finlandia y Noruega esta cifra se quintuplica, sobrepasando los 10 kg. Esto significa que Colombia, a pesar de ser uno de los mayores productores de café en el mundo, no es un gran consumidor en comparación con otros países.

     

    Lo anterior se debe a que en el país –contrario a lo que se puede pensar– se consume poco café diariamente: según la consultora Statista, en 2020 el 47% de los colombianos consumió entre una y dos tazas al día, mientras que el 53% restante tomó alrededor de cuatro.

     

    Por otra parte, se ha identificado que los colombianos lo consumen más por tradición o costumbre, que por un gusto cualificado en el que se preste atención a las características del grano. Y es que las exigencias del proceso de exportación del café en el país han provocado que históricamente los granos con la mejor calidad sean enviados al exterior y aquellos con la menor calidad, como la pasilla o de tipo comercial, sean los que se consuman internamente.

     

    Joan Molina es un joven amante de esta bebida y creador de La Fábrica, un centro colaborativo para el desarrollo de marcas de café especial en Medellín. Joan considera que “el país no está acostumbrado a una comercialización interna de materias primas de alta calidad, porque hay unas barreras de entrada desde el conocimiento y lo técnico que impiden el consumo de café de mejor calidad y que este sea popular”.

     

    A pesar de esto, la firma Kantar publicó un estudio recientemente, con corte a julio de 2021, en el cual identificó que, a pesar del impacto económico de la pandemia, el consumo del café en Colombia aumentó en el último año, logrando que los hogares colombianos gastaran cerca de 917.000 millones de pesos en la compra de este producto.

     

    En sintonía, la FNC cree que “Colombia tiene hoy un gran potencial para incrementar de manera considerable su consumo interno de café. Sin duda, esta nueva dinámica de la demanda debe ser aprovechada por el sector cafetero, no sólo para incentivar el consumo del café estándar, sino para impulsar el consumo interno de cafés de mejor calidad y mayor valor agregado”, como lo estipuló en su último informe de Economía Cafetera N° 33.

     

    La Federación considera que factores socioeconómicos, las tendencias mundiales en torno al mercado del café y el aumento sostenido en el consumo interno en los últimos años son razones para que el mercado nacional crezca y que el enfoque no sea solo el de la exportación.

     

    Un ejemplo de esto es el auge del mercado de cafés especiales en el país, el cual le ofrece una alta calidad a los amantes de esta bebida y que busca conquistar a quienes aún no se han acercado a este tipo de producto.

     

    Un café especial es aquel que sobrepasa los 80 puntos del escalafón de la Specialty Coffee Association. Cupping Score es el nombre que recibe este proceso de calificación que se le otorga a un tipo de café, según su calidad. Esta evaluación se lleva a cabo por catadores certificados y se hace con base en 5 características del producto: la fragancia, el aroma, el sabor, la acidez y el cuerpo.

     

    El éxito de una marca de café especial es que se destaque respecto a las demás. Esto se logra no solo alcanzando altos puntajes o desarrollando un producto con notas de sabor memorables, sino apostándole a estrategias novedosas de comercialización y mercadeo, y a la difusión de las características y beneficios que tiene este producto.

     

    El café en grano conserva mejor todas sus propiedades, así que es mejor molerlo justo antes de realizar la preparación. Foto: Juan Manuel Cano.

     

    Ofrecer más que un tinto

    El icónico pocillo con la inscripción “Café de Colombia”, que lleva consigo el tricolor nacional, es uno de los utensilios que más utilizan los colombianos. Aunque es un símbolo del producto local, difícilmente en su interior se puede hallar café 100% nacional o, en caso de que lo sea, no es el de mejor calidad, de acuerdo a las dinámicas de consumo de los hogares colombianos.

     

    La Fábrica está resuelta a cambiar esta situación y busca que cada vez crezca más el consumo de café de calidad en el país. Para lograrlo ha decido unir los esfuerzos y conocimientos de varias marcas y personas comprometidas con esta causa, con el objetivo de llevar el café a grandes escenarios a través del trabajo conjunto.

     

    La idea es que todas las marcas de café especial que hagan parte del colectivo –que hoy son más de 60– “puedan acceder a los servicios que les ofrecemos, que no solo están centrados en el tratamiento del grano, sino que también buscan aumentar la oferta de valor con talleres de diseño, marketing digital, desarrollo de empaques, proveedores de tecnología. De manera que lo hagan de forma descentralizada y así puedan desarrollar más fácil sus marcas”, comenta Joan Molina.

     

    Según el creador, “las marcas de café están supremamente enfocadas en producir. Cuando alguien va a desarrollar una marca de café lo hace pensando en la finca y no pensando en el cliente, dejando atrás el desarrollo del producto y las estrategias comerciales”.

     

    Respecto a estos elementos, el mercadeo se presenta como el gran aliado para las marcas emergentes de cafés especiales en su tarea de generar valor y diferenciarse en medio del amplio abanico de opciones que tiene este mercado. Para Molina, “se debe buscar cuáles son las cosas que hacen único a un café y no se trata necesariamente de pensar en el grano, sino de encontrar elementos que sean más poderosos que el mismo sabor de ese café”.

     

    En sintonía con lo anterior, Andrea Múnera cree que “la base de todo es tener un producto muy bueno, pero para poder diferenciar la marca y que la gente la escoja es necesario conectarse con los consumidores. Y no se trata de que una marca sea peor o mejor que otra, sino que cada una atrae a la gente que le gusta el mismo estilo de la marca”.

     

    Andrea es una emprendedora que lleva más de un año desarrollando su propia marca de café, llamada Drop, la cual “nace pensando en lo cotidiano. Es una marca que disfruta el día a día y que invita a vivir el presente”, una visión que se refleja en su eslogan: “la felicidad se hace gota por gota”.

     

    Aunque “desarrollar una marca vale mucho, es un proceso lento y que se debe hacer con calma”, la emprendedora considera que el desarrollo de esta en un proyecto emergente es crucial, pues “una marca es más que solo un nombre, es una esencia, un ADN, un estilo de vida que la hace diferente a las demás. Hoy las personas no compran productos, sino marcas”.

     

    Además, afirma que “el marketing es supremamente importante”, debido a que “lo que se necesita es clientes que estén conectados. El enfoque no puede ser tener clientes de un solo día, sino clientes que cada vez se fidelicen más, y esto solo se logra a través de la esencia que se transmita”.

     

    Otra organización que ha asumido la tarea de potencializar el mercado, pero esta vez enfocándose en la comercialización, es La Tienda del Café, un portal web que, bajo la premisa de “reunimos a los mejores y los ponemos en la puerta de tu casa”, ha desarrollado una novedosa estrategia de suscripciones.

     

    En este sistema el consumidor elige la intensidad de los cafés y la cantidad que quiere que le llegue cada mes, según sus necesidades y destreza respecto al tipo de producto. “Elegimos lo mejor entre más de 5 mil marcas 100% colombianas, verificando el origen de cada café, su calidad y que esté calificado como especial”, explican en su página web.

     

    Se trata, entonces, de ofrecerle a los consumidores algo más que un tinto y enfocarse en dar una experiencia en torno al grano y el ritual de su transformación, en la cual la calidad sea el punto de partida.

     

    La estrategia de suscripciones de La Tienda del Café, la iniciativa colectiva de La Fábrica y la apuesta por la generación de valor de Drop demuestran que hay un creciente interés de los consumidores colombianos en este mercado. Aun así, falta mucho por avanzar en esta materia, pues aunque “el mercado del café especial ha crecido a un ritmo importante en los últimos años, todavía no está lo suficiente en la agenda nacional”, como lo cree Molina.

     

     

    El pocillo Café de Colombia es un ícono nacional, el cual representa una industria que aporta el 15% del Producto Interno Bruto del país.

    Foto: Juan Manuel Cano.

     

    De la industria a la cultura de consumo

    El historiador Jorge Orlando Melo en Colombia: una historia mínima (2020) cuenta cómo los colombianos, en la primera mitad del siglo XX, nos convertimos en “febriles cultivadores de café”, un producto que “enriqueció a comerciantes e intermediarios, arrieros y transportadores, trilladores, comisionistas y exportadores”. Toda una cadena de valor que permitió que Colombia, durante décadas, “tuviera un desarrollo económico continuo y elevado, al menos comparado con otros países de la región”.

     

    Aunque desde los años 80 la industria del café comenzó a perder fuerza, el ideario de esta como un pilar de la economía nacional continúa vigente. De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros – FNC, en la actualidad más de 540.000 familias campesinas viven del café en Colombia, siendo una industria que genera 2,5 millones de empleos directos en indirectos en gran parte del territorio nacional.

     

    Y es en este aspecto en el que radica el principal reto que tiene el mercado interno del café especial en el país: no solo quedarse en el ideario de industria, sino pasar a la construcción de una cultura del consumo.

     

    Esta tarea, de convertirnos ahora en “febriles” consumidores del café local y que sea de calidad, se logra apareciendo en la agenda nacional desde distintos frentes. El primero es a través de una apuesta decidida por realizar pedagogía sobre un consumo consciente del café: “necesitamos que los colombianos aprendan a tomar y a preparar café para que se conviertan en consumidores más enterados y, por lo tanto, exigentes”, apunta Molina.

     

    La Federación, siguiendo esta línea, en julio de 2021 lanzó la Real Academia del Café, una página web que ofrece un curso virtual gratuito con certificado de participación, en la cual el usuario puede navegar por cinco módulos que le permitirán aprender sobre las técnicas de preparación, el origen, la variedad de granos, el reconocimiento de la calidad, entre otras temáticas.

     

    Por otra parte, es necesario llevar el café de especialidad a distintos escenarios para que las personas lo conozcan y se conviertan en potenciales consumidores. Un ejemplo de esto es la promoción por medio de los Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías), como se le conoce al sector que reúne a los servicios de comidas, para que en estos lugares se ofrezca un café de especialidad.

     

    Para Molina, “cuando estos establecimientos realizan la inversión, compran cafés especiales y se lo ofrecen a sus clientes están no solo sellando la experiencia de su servicio de la mejor forma, después un almuerzo o una cena costosa, sino aportándole al crecimiento del producto local”.

     

    Además, para poder consolidar una verdadera cultura de consumo consciente también es importante apostarle a un modelo de transformación social, en el cual las marcas de café especial asuman una responsabilidad empresarial e involucren a los clientes. La cantidad de intermediarios que hay alrededor del café desde que el grano sale de la planta hasta que se transforma y se vierte la bebida en una taza, ha generado que históricamente el caficultor sea víctima de un negocio en el cual recibe el menor porcentaje.

     

    El comercio justo es un modelo de negocio sustentable, ecológico y más humano, que busca pagar mejor a los productores. Algo que, según Joan, se logra con el consumo de cafés locales y de especialidad: “cuando hay gente que toma café de buena calidad hay un campesinado bien pago, debido a que buena parte de esos excedentes del precio se trasladan al caficultor”.

     

    De este modo se puede dignificar el trabajo de las familias campesinas de Colombia, contribuir a disminuir la brecha económica que existe entre el campo y la ciudad, y aportar al crecimiento del consumo interno, pues “no solo se genera un mercado más justo, sino que se termina convirtiendo en una razón suficiente para que la gente tome este tipo de café”.

     

     

  • Se acomodan las fuerzas en la representación antioqueña al Congreso

     

    Samuel Fabián Portela Rocha / samuel.portela@upb.edu.co

     

    La derecha en Antioquia, como en el resto del país, perdió fuerzas en las pasadas elecciones legislativas, pero su liderazgo se mantiene vigente en el departamento. El Centro Democrático consiguió nuevamente la mayor votación, sin embargo, disminuyó con respecto a las elecciones pasadas, pues bajó de 556 mil votos a casi 425 mil, solo en la Cámara por esta región.

     

    A pesar de que tras las votaciones para el legislativo hubo resultados preliminares de casi la totalidad del escrutinio, pasaron más de cuatro meses desde las votaciones al Congreso, para que se confirmaran plenamente los resultados oficiales parte del Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, las diferencias entre el preconteo y el escrutinio, que generaron polémica e incertidumbre en el país, se dieron realmente en el Senado. En cambio, los resultados en la Cámara de Representantes no variaron tanto.

     

    Según lo anunciado por el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría, el escrutinio para las elecciones de Senado y Cámara de Representantes finalizará el 18 de julio. Las credenciales definitivas se entregaron a los congresistas días antes de la posesión del nuevo congreso, el 20 de julio.

     

    El movimiento en el Senado

    De acuerdo con los resultados oficiales, hubo cambios relevantes en el Senado en relación con lo que se había anunciado la noche del 13 de marzo. El Pacto Histórico consiguió cuatro curules más de las 16 informadas en el preconteo; quedó con 20 en total, según informaron en redes sociales los senadores Roy Barreras y Gustavo Bolívar.

     

    Además de la bancada del Pacto Histórico, el Senado quedó con una porción mayoritaria de partidos con trayectoria. El Conservador se quedó con 15 y el Liberal con 14; Centro Democrático y Partido Verde, 13 respectivamente; Cambio Radical, 11, y La U, 10. Los partidos de menor recorrido político, como Mira-Colombia Justa y Libre obtuvieron cuatro y Comunes, cinco. Los movimientos Mais y Aico se quedaron con las dos curules correspondientes a la circunscripción indígena.

     

    Los cambios, que podrían parecer menores, dejan establecido un Senado más equilibrado entre partidos tradicionales y partidos con visiones contemporáneas. “Es notorio el declive en la capacidad de convocatoria y apoyo electoral de los partidos tradicionales en Colombia”, sentencia Adolfo Maya, profesor e investigador de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de EAFIT. El Centro Democrático, ganador de la anterior contienda con 19 escaños, se quedó esta vez con solo 13; y pasó de los más de 2.300.000 votos a los casi 1.875.000 en esta ocasión.

     

    No obstante, la victoria del Pacto Histórico en la votación a nivel nacional también se debe analizar detenidamente, remarca Mónica Aguilar, abogada y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas de la UPB. A pesar de la gran fuerza política obtenida, es necesario tener en cuenta que se trata de varios partidos y movimientos políticos que se unen. Es claro que se incrementó la intención del votante hacia el Pacto Histórico, pero gran parte de los sufragios alcanzados obedecen a la sumatoria de votos conseguidos en elecciones pasadas de los partidos políticos que conforman a este nuevo movimiento, concluye Aguilar.

     

    Existe además una relación entre la pérdida de sufragios por parte del Centro Democrático y el aumento en los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, que permite comprender la manera cómo van migrando las fuerzas y caudales electorales, enfatiza la profesora Aguilar. Estos partidos y movimientos que surgen en momentos determinados por causas muy coyunturales terminan bebiendo de las bases de partidos tradicionales. Y en algún momento esos electores vuelven a su origen, que parece ser lo que ocurrió en estas elecciones, volviendo de alguna manera al bipartidismo de antaño.

     

    Pero sin duda, la gran derrotada de esta contienda fue la Registraduría. Debido al escándalo por la diferencia en los resultados del preconteo y el escrutinio, perdió credibilidad y mostró unas falencias que deben ser corregidas. Si bien siempre se presenta un margen de diferencia entre ambos conteos, este no supera el 2 por ciento, y para esta ocasión se ubicó en el 7 por ciento.

     

    Por esto mismo, dentro de los temas que se debaten en las reuniones de empalme del Gobierno saliente de Iván Duque y el entrante de Gustavo Petro se encuentran los de elecciones y participación ciudadana. En relación con ello, generó polémica la inclusión de la directora de la Misión de Observación Electoral, MOE, Alejandra Barrios, como miembro de la comisión de empalme del Ministerio de Interior del presidente electo; el hecho despertó críticas sobre la neutralidad de este organismo no gubernamental encargado de vigilar los comicios en el país.

     

    La entidad respondió a través de un comunicado que “la Misión de Observación Electoral, en cabeza de su directora Alejandra Barrios, no hace parte del equipo de empalme del presidente electo. Sí se realizó, y se aceptó, la invitación a la organización para que realizara un acompañamiento exclusivamente técnico al equipo del empalme del Ministerio del Interior, en específico para los temas relativos a la democracia, participación ciudadana y elecciones”.

     

    Afortunadamente la Registraduría resolvió los problemas para el preconteo en la primera vuelta presidencial, devolviendo la confiabilidad que había perdido la institución. Gracias a la entrega preliminar de los resultados de las mesas de votación en tiempo récord y sin menores inconvenientes, el proceso transcurrió en completa normalidad. Mismo desempeño mostró en la segunda vuelta, con el anuncio del nuevo presidente en las dos horas siguientes al cierre de la jornada electoral.

     

    Movimientos de la Cámara

    La Cámara de Representantes muestra una misma tendencia que el Senado en desmarcarse de la derecha. El Partido Liberal se consolida con la mayoría, pues alcanzó 32 curules; le sigue el Pacto Histórico, con 30, incluyendo alianzas de este movimiento con otros partidos; y el Conservador, que ocupó 25.

     

    El Centro Democrático perdió más de la mitad de los escaños obtenidos en las elecciones pasadas. En 2018 se quedó con 32 curules y este año solo obtuvo 15. Cambio Radical para estas elecciones alcanzó 16 en la cámara menor. El Partido de la U alcanzó 14 asientos y la Alianza Verde, 13. Ocho alianzas más entre partidos se quedaron con una curul cada uno.

     

    Otros movimientos que recién aparecieron en la contienda, como la Liga de Gobernantes Anticorrupción y la Coalición Centro Esperanza, alcanzaron dos escaños cada uno, mientras que el Nuevo Liberalismo, Colombia Renaciente y Fuerza Ciudadana se quedaron con uno, respectivamente.

     

    El movimiento Mais, que representa a las comunidades indígenas, tiene una silla en la Cámara de Representantes, Comunes con las cinco de ley. Palenque de la Vereda y Miguel Polo Polo se quedaron con las dos curules pertenecientes a la circunscripción de comunidades afrodescendientes. La novedad en estas elecciones es que las víctimas entran a participar en el escenario político con las 16 curules de paz contempladas en los acuerdos de La Habana.

     

    Cabe destacar que la credencial de la curul por Circunscripción Especial Afrodescendiente estuvo envuelta en controversias. En un primer momento se anunció el puesto como congresista a Polo Polo, pero iniciado el proceso de escrutinio de votos, la curul pasó a manos de Lina Martínez, hija de Juan Martínez, senador cuestionando por tener nexos con paramilitares. Debido a esto y luego de una extensa disputa legal en el CNE, la entidad resolvió este 15 de junio otorgarle finalmente la credencial a Miguel Polo Polo.

     

    El legislativo para Antioquia

    Antioquia cuenta con 36 congresistas distribuidos en 15 senadores, incluida la curul del partido Comunes, y 20 representantes a la Cámara, contabilizando las dos curules especiales transitorias de paz y una de Comunes. Los ganadores de esta contienda en el departamento fueron los partidos tradicionales, demostrando que aún cuentan con gran poder en sus bases electorales, asegura el profesor Amaya.

     

    Según Mónica Aguilar, en Antioquia existe una constante en cuanto a las fuerzas políticas mayoritarias. Los partidos políticos tradicionales que encabezaban el bipartidismo con el que se sustentó la mayor parte de la historia política de nuestro país, en el caso de Antioquia, resultaron muy favorecidos. Lo que representa una suerte de novedad con respecto a lo que venía ocurriendo, según analiza Aguilar.

     

    Así cambia el Senado para Antioquia (2018 – 2022 Vs. 2022 – 2026)

    De los 15 senadores electos por Antioquia, solo cinco son caras nuevas que llegan al Congreso: Isabel Zuleta y Álex Flórez, del Pacto Histórico; Sor Berenice Bedoya, de la Coalición Centro Esperanza; Andrés Guerra, del Centro Democrático, y Óscar Mauricio Giraldo, quien logró curul por el Partido Conservador.

    Haga clic en los círculos para conocer la conformación de la representación antioqueña en el Senado. Gráfica: Samuel Portela (Flourish).

    Infografía: ¿Quiénes conforman la representación del Senado por Antioquia?

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    Cámara de Representantes por Antioquia (2018 – 2022 Vs. 2022 – 2026)

    Y en Cámara, aunque 11 de los 17 representantes elegidos por circunscripción departamental entran por primera vez, varios de ellos llegan con el apoyo de antiguos políticos con influencia en el departamento.

     

    En esta corporación los cambios son pocos, pero el Centro Democrático pierde a tres de sus siete representantes por Antioquia obtenidos en 2018, quedando con cuatro escaños. Los partidos Conservador y Liberal repiten resultado con tres curules cada uno. El Pacto Histórico ocupa tres asientos; el Partido Verde consigue un representante más en las elecciones pasadas y queda esta vez con dos, y Cambio Radical alcanza una sola curul.

     

    Con el preconteo se tenía que el Centro Democrático obtenía cinco curules y el Pacto Histórico conseguía dos. Pero luego del escrutinio la coalición de Gustavo Petro sumó 34.000 sufragios, que terminaron por arrebatarle el escaño al último representante del Centro Democrático, Jhon Berrío. Luz María Múnera, del Pacto Histórico, pasó a ocupar esa silla.

     

    Los tres puestos que completan los 20 asientos de Antioquia en Cámara pertenecen a dos por circunscripción especial de paz y una del Partido Comunes.

    Haga clic en los círculos para conocer la conformación de la representación antioqueña en la Cámara de Representantes.

    Gráfica: Samuel Portela (Flourish).

     

    Infografía:

    ¿Quiénes son las personas elegidas por Antioquia para la Cámara de Representantes?

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    ¿Qué es, para qué sirve el Congreso de la República?

    Sígale el hilo a esta explicación que compartimos en nuestro perfil de Twitter:

     

  • Los esfuerzos para menstruar con dignidad en Colombia

     

    Paola Cañas / Manuela Suarez

    La copa menstrual está diseñada para usarse por un máximo de 12 horas, de acuerdo con Lina Paola Arias creadora de Isha.

    Imagen realizada por: Paola Cañas.

     

     

    En el país actualmente se desarrollan diversos proyectos enfocados en los derechos menstruales, los cuales proponen una visión completa que abarca el tema de la salud, en cuanto a la higiene y la calidad de vida, el componente pedagógico y las garantías legales que debe tener una persona para menstruar con dignidad.

     

    La licencia menstrual

     

    El 17 de agosto de 2021 la senadora Victoria Sandino del partido político Comunes, radicó la propuesta de licencia menstrual ante el Congreso de la República, un proyecto de ley que propone que las niñas, adolescentes y personas menstruantes que se encuentren en el sistema educativo, desde primaria hasta la educación superior, tengan el derecho a elegir libremente en su ciclo menstrual, un día de licencia para faltar a su institución de acuerdo con el impacto que le esté generando el periodo menstrual en su cuerpo.

     

    Tal y como lo afirmó Marcela Vega, asesora de la senadora en temas de salud pública, Los primeros días suelen ser donde hay mayores problemas de concentración, donde hay dolores por dismenorrea -la cual produce el cólico- donde la persona presenta mayor fatiga y hay una serie de circunstancias que causan estrés en la persona por el temor al manchado e incluso a la estigmatización”.

    Por ello, más allá de la carga paradigmática que puede tener esta propuesta, hay una intención pedagógica que hace un llamado a uno de los tabúes más frecuentes en Colombia sobre el tema: pensar que la sangre menstrual es sinónimo de enfermedad. “Queremos verlo desde el enfoque de la salud, porque esta es la que produce bienestar, calidad de vida y el buen vivir en las personas”, aseguró Vega.

     

    El 31 de marzo de 2022 el proyecto se aprobó por unanimidad en la Cámara de representantes y pasó a debate en la Comisión Séptima del Senado de a República y se espera que no quede entre las tareas aplazadas del saliente Congreso.

     

    En Colombia, según lo establece la Ley 5 de 1992 en sus artículos 140 y 141, pueden presentar proyectos de ley: Senadores y Representantes a la Cámara, Gobierno a través de sus ministros, altas cortes, Organismos de control, un número de ciudadanos igual o superior al 5% del censo electoral, un 30% de los concejales del país y un 30% de los diputados del país.

     

    Menstruación Consciente

     

    Hablar de bienestar es también identificar los lugares seguros, esos espacios donde las mujeres y personas menstruantes puedan compartir en comunidad lo que experimentan sus cuerpos. Por esta razón, el programa de Menstruación Consciente propuesto por la caja de compensación Comfama, se define como una alternativa saludable para hacer las paces con el ciclo menstrual y así poder educar correctamente sobre el tema.

     

    Este programa tiene tres enfoques principales; el primero consiste en el trabajo progresivo de visibilizar la menstruación como un acto natural para aprender a nombrarla sin prejuicios. El segundo, con una función más pedagógica, se basa en un estudio sobre la relación que poseen las niñas y adolescentes con su menstruación, con el propósito de entender cómo viven dicho proceso y así identificar las herramientas de higiene con las que cuentan.

     

    María Isabel Sanín, profesional de convenios complementadores de Comfama e integrante del programa, asegura que este enfoque ha sido indispensable para confirmar que la labor educativa va más allá de solo entregar toallas, copas o pantys, pues argumenta que es necesario enseñarle a las mujeres y personas menstruantes sobre su propio cuerpo, para comprender aspectos a nivel físico y emocional.

    El último enfoque y el que más atención ha tenido a nivel mediático, es el que respecta a los subsidios menstruales, iniciativa que busca que las niñas, jóvenes y personas menstruantes entre los 12 y 18 años puedan acceder dignamente a los productos de salud menstrual sostenibles pagando solo el 10% del valor total. “Definimos que los productos que queríamos entregar también serán de apoyo a una idea más sostenible para el planeta, por eso incluimos copas menstruales, toallas de tela y calzones absorbentes”. informó Sanín.

     

    Los derechos menstruales, un panorama para analizar

    El proyecto de ley de la licencia menstrual se une a la conversación sobre los derechos menstruales en Colombia, por ende, es necesario mencionar otros asuntos relevantes que se enmarcan en este mismo panorama, como la identificación de todas las opciones de higiene que existen e incluso el estar al tanto de las enfermedades que pueden desarrollarse en algunas mujeres y personas menstruantes.

     

    Para poder vincular correctamente este entramado de cosas, Helena Gómez, abogada de la Red Jurídica Feminista y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, profundiza en el significado de los derechos menstruales y lo que estos conllevan.

     

    “Hay dos sentencias que ordenan a las entidades a tomar medidas, una de ellas es la sentencia C 177 de 2018, que declaró la exoneración del IVA de los tampones y toallas. Este fue un logro muy grande por parte de la Corte Constitucional. Por otro lado, la sentencia T 398 de 2019 reconoce el derecho a la salud menstrual, por ende, responsabiliza a las administraciones de tener que proveer los elementos necesarios a las personas que no están en condición de adquirirlos”, explicó la abogada.

     

    Lo más interesante en todo esto, es que existe algo llamado condición natural, la cual es inherente a todos los seres humanos. Dicha condición plantea que, si las personas poseen un derecho, pero no pueden hacerlo tangible, el Estado está en la obligación de proveer los elementos necesarios, sin embargo, según la encuesta Pulso Social realizada por el Dane el 18.9% de las mujeres que se encuentran en condición de pobreza, no pueden acceder a los productos básicos de higiene menstrual ni a espacios limpios en los días en los que se encuentran menstruando.

     

    Por otro lado, es relevante mencionar la importancia del término persona menstruante que tanto el proyecto de ley como el programa de Menstruación Consciente emplean, pues este, según la abogada Gómez, permite reconocer que no todas las personas que tienen útero y menstrúan son mujeres. Aquello demanda entonces un reconocimiento a las diferentes identidades de género. “Cuando hablamos de mujeres menstruantes estamos invisibilizando y dejando de lado un montón de identidades que también menstrúan y necesitan la protección del derecho”, afirmó.

     

    Maya, por ejemplo, es una estudiante universitaria que prefiere utilizar el término de persona menstruante para definirse. Ella afirma que, aunque se siente cómoda con los pronombres femeninos, siente que su género fluye. “Hay días en los que me levanto súper marimacha y otros en los que me levanto súper princesa. A veces durante el día eso se revuelve, pero para mí es muy importante la distinción”. Por ende, afirma que un cuerpo no debe definirse como femenino porque menstrúe.

     

    La salud menstrual

    Si bien el proyecto de ley y el programa de Menstruación Consciente no pretenden abordar este tema desde el enfoque de enfermedad, es relevante reconocer que las mujeres y personas menstruantes pueden padecer diferentes dolores y complicaciones en sus ciclos que generan un impacto negativo en su salud.

     

    En cuanto a la parte emocional, la psicóloga Nataly Lopera Ruiz, resalta la existencia del síndrome premenstrual en el que la persona puede experimentar angustia, vulnerabilidad y sensibilidad, emociones que primero debe comprender para poder gestionarlas de la mejor manera.

     

    También comenta que los cambios del estado de ánimo se miden desde la frecuencia y la intensidad, por ende, es importante realizar un seguimiento a dichas emociones utilizando herramientas desde la psicología, como identificar las situaciones que más afectan. Lopera afirma que una buena salud mental durante el ciclo menstrual parte del aprendizaje sobre los procesos del cuerpo.

     

    Libertad Méndez, médica ginecóloga y magíster en salud pública, explica en términos generales que el ciclo menstrual es el periodo en el que el organismo se prepara para un eventual embarazo, el cual comienza el primer día de la menstruación y termina el día anterior del siguiente sangrado menstrual. En la mayoría de los casos ocurre entre 28 y 30 días, pero se considera normal si esto sucede entre 21 y 35 días.

     

    Durante cada ciclo se desarrolla en el ovario un ovocito que secreta hormonas, primero de estrógeno y luego de progesterona. Estas son las que realizan los cambios en el endometrio, la capa interna del útero, que se engrosa para recibir al eventual embrión.

     

    La menstruación se produce cuando el ovocito no es fecundado y se empieza a desintegrar, así que disminuyen los niveles de estrógeno y progesterona. Este panorama hormonal es la señal para que el útero empiece el desprendimiento del endometrio, produciendo el sangrado menstrual que dura entre tres a siete días.

     

    La sangre sale del interior del útero y se expulsa a través de la vagina. A veces esta sangre se acumula al interior del saco vaginal, lo que puede producir coágulos que no necesariamente indican una enfermedad.

     

    Durante los días de sangrado menstrual se pueden experimentar diversos cambios, como dolor de cabeza, sensibilidad mamaria, sensación de hinchazón, aparición de acné y cansancio. Algunas personas también pueden experimentar dificultad para dormir, dolores musculares o articulares, diarrea y cólicos.

     

    Estos síntomas se presentan con mayor intensidad en los primeros días de sangrado, algo que argumenta el proyecto de ley. Aun así, Méndez también comenta que algunas mujeres o personas menstruantes no presentan ninguna molestia en estos días.

     

    En general los dolores asociados a la menstruación se presentan en un gran porcentaje al inicio del ciclo, en los primeros tres años, pero hay personas que experimentan durante toda su vida molestias bastante intentas, por lo que Méndez recomienda no normalizar los síntomas que afectan las actividades diarias, con el fin de acudir a un profesional e identificar si existe una patología.

     

    Algo similar recomienda Luz Marina Araque, terapeuta menstrual, fundadora y directora de la Asociación Colombiana de Endometriosis e Infertilidad, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja en educar, sensibilizar y generar conciencia sobre la endometriosis y otras patologías que afectan exclusivamente a la mujer y personas menstruantes.

    Araque expone que en sus 10 años de trabajo y asesoría a más de 14 mil mujeres ha identificado que existe una normalización del dolor durante la menstruación, lo cual ha generado que muchas personas sean diagnosticadas de manera tardía en enfermedades como el síndrome de ovario poliquístico y la endometriosis, esta última es definida como una afección dolorosa y crónica en la que el tejido del útero crece fuera de él.

     

    “El 80% de nuestras afiliadas nos ha contado que empezaron con los síntomas a muy temprana edad y solo 8 o 10 años después acudieron al especialista debido a la normalización que hay sobre el dolor menstrual, pues su mamá y su abuela les decían que ser mujer duele, por ende, tener una menstruación dolorosa era parte natural del proceso”.

     

    Sin embargo, desde la Asociación se define a la salud menstrual, no solo como la ausencia de enfermedades relacionadas con el ciclo menstrual, sino como el estado de la completa salud física, mental y emocional. Por este motivo impulsan diferentes acciones de acompañamiento y orientación por medio de grupos de apoyo, talleres y charlas para las afiliadas, una apuesta similar que pretende desarrollar Menstruación Consciente.

     

    También abordan el tema de los dispositivos de gestión menstrual, los cuales recomiendan que sean sostenibles, amigables con el medio ambiente y sobre todo saludables, pues argumentan que algunas toallas y tampones de algodón poseen químicos, llamados disruptores endocrinos, que alteran el equilibrio hormonal.

     

    Pero reconoce que “todavía muchas mujeres, niñas y jóvenes en Colombia no pueden acceder a dispositivos para su menstruación, ni tampoco a lugares donde haya saneamiento y puedan manejarla adecuadamente”. Araque sustenta que esto genera inequidad de género, porque las niñas y jóvenes no asisten las mismas veces que los niños al colegio, por ende, esta situación limita su derecho a la educación, a la salud y a una vida digna.

     

    La acción más reciente de la Asociación es el proyecto de ley de la endometriosis radicado el 21 de septiembre del 2021 ante el Congreso de la República, el cual pretende que se reconozca a la endometriosis como una enfermedad crónica incapacitante, al tiempo que se propone la creación protocolos de diagnóstico temprano y de atención integral.

     

    La pedagogía sobre la menstruación

    La ginecóloga Libertad Méndez, argumenta que existe un desconocimiento generalizado debido a la ausencia de educación sexual integral, lo que ha generado que la mayoría de las mujeres y personas menstruantes no sepan cómo funciona su ciclo.

     

    El proyecto de ley, por su parte, pretende impulsar una pedagogía menstrual en las instituciones públicas y privadas del país, para que los niños, niñas y jóvenes se formen en una educación que les permita comprender asuntos relacionados con la menstruación.

     

    Esta apuesta por educar actualmente es desarrollada por organizaciones privadas, como Isha, una marca de productos de higiene menstrual que se enfoca, según Lina Paola Arias, una de sus creadoras, en brindar opciones amigables con el medio ambiente y en romper tabúes sobre el tema.

     

    Esta última acción la desarrollan por medio de la difusión de contenidos en redes sociales y la unión con fundaciones de diferentes partes del país con las que han dado charlas al tiempo que realizan donaciones a mujeres de bajos recursos. “Les hablamos sobre su anatomía. ‘Mírate en un espejo, tienes tantos orificios, de esto se tratan tus ciclos menstruales’ y luego les contamos cuales son todos los productos que existen para la menstruación”.

     

    Otra empresa interesada en los procesos pedagógicos es Bloom, uno de los aliados del programa de Menstruación Consciente, que actúa por medio de la academia menstrual Bloom, la cual surge después de entender la problemática sobre el desconocimiento de los derechos menstruales, buscando hacer eco del tema con las clases sobre educación sexual, para entender la menstruación como sinónimo de vida.

     

    “La realidad es que este vacío de educación sobre el cuerpo femenino está en todos los estratos socioeconómicos y en todas las comunidades. Es sorprendente verlo. No importa si tienes un PHD, hay mujeres que, teniendo altos niveles de educación académica, todavía desconocen su cuerpo” dijo Laura Restrepo, fundadora de Bloom.

     

    Laura Restrepo afirma que existe una problemática de salud pública en torno a la regulación de las copas menstruales en Colombia, debido a que no existe ningún organismo estatal que revise la calidad de los materiales de las copas, lo que permite que se utilicen productos no aptos para el cuerpo.

     

    Algunas actividades pedagógicas realizadas con comunidades de mujeres en diferentes lugares del país. Recopiladas de las redes sociales de Isha y Bloom por Paola Cañas.

     

    El impacto de la licencia menstrual

    Las personas pasan muchos años de su vida dentro instituciones que tienen como principal deber infundir algunas bases de conocimiento indispensables para el desarrollo de todo ser humano, por ello, la educación menstrual debería ser inherente a las obligaciones académicas.

     

    La senadora Sandino es completamente consciente de esto, por lo que es crucial en su proyecto de ley la alianza con las instituciones educativas. “Sin duda tenemos que hacer una articulación con la comisión sexta y las instituciones educativas porque dar un día no soluciona el problema, es solo una medida de mitigación, de aportar al bienestar, pero este se tendría que construir con medidas educativas”, afirmó Marcela Vega, integrante de su Unidad de Trabajo Legislativo.

    Es evidente que se reconoce el nivel de dificultad que acarrea este proyecto en cuanto a su incursión en los colegios del país -si es aprobada la ley- que incluso según lo explica María Luisa Aguirre, Sustanciadora en la Procuraduría General de la Nación: “El proceso es paulatino y su demora es relativa; pues normalmente para materializar el contenido de una nueva ley se requiere el uso de recursos públicos para la creación de comités, comisiones y demás cosas que la ejecución de la ley implique”.

     

    Pero ¿de qué modo puede hacerse más llevadero el proceso? teniendo la certeza que en las instituciones educativas hay una aprobación de lo que propone el proyecto de ley, en cuanto a que las mujeres y personas menstruantes se puedan ausentar sin previo aviso, asumiendo la responsabilidad de luego ponerse al día, pero sin ninguna implicación de falta que le pueda perjudicar su proceso académico.

    Julieta Tamayo, docente del Colegio Santo Ángel, afirma que el panorama es preocupante, pues la falta de las niñas implicaría también una responsabilidad extra por parte de los docentes de volver a explicarles algunas temáticas y ponerlas al día. “Para mí la licencia podría ser exitosa siempre y cuando las niñas estuvieran 100% comprometidas a ponerse al día de manera autónoma para que no se convierta en una obligación solo del docente”, expresó.

     

    Por otro lado, la hermana Magnolia López, rectora del colegio La Presentación del municipio de La Estrella, comenta que frente al proyecto de ley, es relevante que las niñas puedan informar de forma previa a una coordinadora o persona de confianza de la institución la causa de su falta, con el objetivo de emplear de forma correcta dicha licencia, permitiéndole a los directivos brindarle los cinco días de plazo en los que se pueden poner al día de sus clases, según sustenta el manual de convivencia de este colegio.

     

    De hecho, resalta que es indispensable abordar estos temas desde la naturalidad, sin distinciones, pues en las charlas que han realizado sobre el tema, reúnen a los niños y a las niñas para que aprendan sobre el ciclo menstrual. Tanto Tamayo como López coinciden en las que las niñas y jóvenes actualmente están más dispuestas a hablar del tema de su menstruación.

     

    La relación de las mujeres y personas menstruantes con su periodo

    A pesar de las nuevas miradas que posee este tema, existen tabúes que parten del desconocimiento y el estigma frente al periodo menstrual. A la lista se suman un sin fin de situaciones que pueden sonar absurdas, pero que culturalmente se han difundido y aceptado, por ejemplo, en zonas rurales y lugares alejados de las ciudades principales.

     

    “En las comunidades de Isla Fuerte, en el departamento de Bolívar, nos encontramos con mujeres que piensan que no pueden cargar bebés cuando están menstruando porque se ponen pujones, empiezan a llorar. Que no se pueden cortar el cabello, que no pueden sembrar ciertos cultivos o que ni siquiera se pueden acercar a las plantas porque las matan. Hay diferentes tipos de mitos que surgen por el desconocimiento y el estigma”, aseguró Laura Restrepo creadora de Bloom.

     

    Pero existen otros proyectos que le apuestan a una relación sana con el periodo menstrual, como Maitené, que se enfoca en acompañar procesos de transformación, definido de esta forma por su directora Naira Alejandra Villota, terapeuta y acompañante de procesos de salud femenina. En este se analiza el ciclo menstrual desde su conexión con los otros ciclos del cuerpo y los elementos exteriores encontrados en la naturaleza. “Estamos conectadas con el agua, con las montañas y el sol, con todo lo que tiene vida en la tierra”.

     

    También explica que la sangre es sagrada porque posee cierta información de las personas sobre su ciclo menstrual, por ende, recomienda emplearla para abonar la tierra. “Algunas mujeres prefieren revolver la sangre con agua y ponerla en las plantas. Hay otras que les gusta ir a las montañas. Las abuelas indígenas, por ejemplo, nos han enseñado que las piedras son un lugar especial para hacer esto”.

     

    Una discusión pendiente

    Si bien el proyecto de ley despierta diferentes opiniones y genera un debate necesario, será estudiado durante dos años en los que se espera que los derechos menstruales se ubiquen en la agenda política del país, con el propósito de que se aborden desde instituciones tanto públicas como privadas. Aquella atención al tema se relaciona con los objetivos de Menstruación Consciente, que al parecer pretende reunir diversas posturas y acciones que le han apostado a que las mujeres y personas menstruantes puedan vivir su ciclo menstrual con dignidad.

     

     

  • “Ya no cabemos”: el reto de la movilidad en Medellín

    Contingencias con el Metro, los eventos climáticos y otras situaciones ya cotidianas, nos han mostrado la importancia y los problemas del sistema de transporte en la ciudad. La pandemia dejó sus huellas y su utilidad depende de los hábitos de la ciudadanía. ¿Cómo se mueve Medellín?

     

    Juan Manuel Cano Londoño – periodico.contexto@upb.edu.co

     

    La congestión vehicular que vive Medellín en la actualidad no es un tema nuevo. La movilidad es una de las temáticas que más preocupa, desde hace varios años, a quienes habitan y transitan por la ciudad. Pero sí es un escenario extraño, tras varios meses en los que las calles y avenidas de la capital antioqueña disminuyeron considerablemente su flujo debido a la pandemia por COVID-19.

     

    Hernán Arias, que se desplaza diariamente a su lugar de trabajo en automóvil, cree “que la movilidad está pésima, no hay por donde transitar”. Cuenta que últimamente se ha demorado alrededor de cuarenta minutos en un trayecto que, incluso antes de la pandemia, lo hacía en menos de media hora.

     

    “El comercio se reactivó en general, entonces hay más vehículos, motos y personas circulando. Ver las calles de esta manera hace pensar que ya todo está en la ‘normalidad’, como hace dos años”, dice.

     

    Doris Londoño utiliza transporte público colectivo desde el occidente hacia el sur de la ciudad y siente que el tiempo de viaje de su trayecto ha aumentado: “ahora me toca salir más temprano si quiero llegar a tiempo. Muchas veces me ha pasado también que me va mejor bajándome del bus, varias cuadras antes de mi destino, para irme caminando porque el ‘taco’ no se mueve”.

     

    Como ellos, miles de ciudadanos se enfrentan diariamente al caos vehicular de la ciudad, ya sea desde el transporte particular (carros y motos) o desde el transporte público.

     

    La Secretaría de Movilidad de Medellín tiene identificados algunos puntos neurálgicos en la ciudad, en los cuales ha implementado una estrategia de regulación y control con guardas de tránsito. La autopista norte y sur, la avenida 33 y la avenida Oriental son los corredores viales donde se presenta la mayor congestión.

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    Puntos neurálgicos la movilidad en Medellín. Con datos de la Secretaría de Movilidad de Medellín.

     

    La reactivación económica y el consecuente incremento en el número de viajes y de vehículos circulando, además del insistente llamado de la ciudadanía a las autoridades, generaron que el Área Metropolitana del Valle de Aburrá – AMVA anunciara a finales de agosto de 2021 la instauración de un nuevo pico y placa.

     

    La medida empezó a regir el pasado 6 de septiembre con algunas modificaciones, como la prohibición de circulación para vehículos solo dos veces al mes, la inclusión de las motos de cuatro tiempos y el cobro por congestión. Tras casi un mes de haber sido implementada la determinación, solo entre el 5 y el 10% de los vehículos salieron de circulación diariamente y la reducción del tiempo de los viajes no fue significativa (12%).

     

    En medio de varios ajustes y lo que para muchos se interpretó como indecisiones del gobierno local, Carlos Mario Mejía, secretario de Movilidad de Medellín, sostuvo que esta medida “no es la solución, no es la panacea. No va a acabar con los problemas grabes de movilidad que tenemos”. La entidad argumenta que han implementado otras acciones para mitigar el caos, como la sincronización semafórica y la instalación de una mesa de crisis, que permita tomar mejores decisiones.

     

    Han influido también otras situaciones como los problemas de funcionamiento con varios semáforos, algunos, víctimas de vandalismo durante el Paro Nacional y robos continuados, el mal estado de la malla vial en algunos puntos clave y la escasa presencia de agentes de tránsito en los horarios de mayor tráfico.

    La autopista sur es uno de los corredores viales donde se presenta mayor congestión en horas pico. Foto: Juan Manuel Cano.

     

    En un foro realizado por Camacol el secretario Mejía consideró que es necesario crear una “gran mesa de la movilidad”, que reúna a los gremios y sectores sociales para que haya un aporte de cada uno y se busquen soluciones, pues “somos un valle rodeado de montañas: ya no cabemos. Entonces hay que buscar alternativas”.

     

    Y es que el parque automotor ha tenido un incremento exponencial en los últimos 25 años en el Valle de Aburrá, pasando de 201.505 vehículos (entre autos y motos) en 1995 a 1.788.927 vehículos en 2020, lo que significa un aumento de 788%. Una flota numerosa que, aunque solo representa alrededor del 30% de los viajes, genera un atasco cada vez mayor.

     

    Entonces, ¿cuál es la alternativa? La respuesta radica, según el Plan Maestro de Movilidad y los expertos consultados, en el fortalecimiento del Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá –el cual agrupa el sistema masivo y el colectivo–para que se convierta en la espina dorsal de la movilidad en la ciudad – región.

    Un objetivo que la contingencia sanitaria impactó directamente. Este sector, a pesar de nunca haber parado por completo, fue uno de los más afectados debido a las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia, dejándolo en una crisis que amenaza hoy su operación.

     

    Crisis y transformación

    El 20 de marzo de 2020 inició la “cuarentena por la vida” en Antioquia, una medida que pretendía preparar a la ciudadanía para los posibles futuros confinamientos debido a la llegada de la COVID-19 al país. Las personas se resguardaron en sus casas y la gran metrópoli que encierra el Valle de Aburrá, de cuatro millones de habitantes, pasó a ser un pueblo fantasma.

     

    La medida, que parecía temporal, se fue extendiendo a la par que la enfermedad avanzaba. Las calles se despojaron del peso de los vehículos y, con ellos, la ciudad descansó de su ruido y contaminación por varias semanas.

     

    Para John Jairo Posada Henao –quien es especialista en Vías y Transporte, doctor en Ingeniería y profesor de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional– el confinamiento “provocó dos grandes impactos en la movilidad: uno para los usuarios y otro para los prestadores del servicio”.

     

    El experto considera que el aislamiento, en cuanto a los prestadores, “tuvo un efecto económico muy duro, pues bajó el ingreso, pero muchos de los gastos propios de la operación del servicio se mantuvieron”. El AMVA, por su parte, estima que “entre los meses de febrero y abril de 2020 se tuvo una reducción hasta del 85% en la movilización típica de pasajeros”, tanto en el transporte público colectivo como en el masivo.

     

    En junio de ese año se dio una mayor flexibilización del aislamiento de las personas y se comenzó una paulatina apertura de la economía. A pesar de esto, “nuestro sector creció muy lentamente y casi todo ese año fue de incertidumbre”, comenta Jaime Sánchez, presidente de la Corporación de Transportadores Urbanos – CUT, que cuenta con 19 empresas afiliadas.

    El 28% de los ciudadanos se movilizan principalmente a pie, siendo este el modo de viaje con mayor porcentaje en el Valle de Aburrá.

    Foto: Juan Manuel Cano.

     

    Los meses del confinamiento estricto de la población, la tímida apertura económica y los picos de la pandemia, que obligaban a restringir de nuevo la movilidad, durante 2020 generaron que estas empresas públicas y privadas sufrieran una crisis de la que incluso hoy no se han podido recuperar.

     

    El Metro de Medellín, por ejemplo, indicó en un comunicado que actualmente moviliza 760.000 pasajeros, una “afluencia cercana al 63% de los que se movilizaban antes de la pandemia”. Esta disminución de los usuarios ha generado que el sistema presente pérdidas de hasta 500 millones de pesos al día.

     

    El transporte colectivo de buses, por su parte, cuenta con una cifra similar de ocupación del 65%, que Sánchez ve con preocupación pues estima que “para el 2022 haya una recuperación cercana al 80%, pero sabemos que el 100% [en relación a la afluencia de 2019] ya nunca lo vamos a lograr”.

     

    El profesor Posada es más optimista: “En principio, la misma demanda que se tenía en 2019 no se va a volver a tener. Pero digo en principio porque la ciudad sigue creciendo y las personas que llegan son las que van a empezar a suplir los que se están quedando en casa. ¿Cuánto se va a demorar esto? No sé, pero se puede conseguir con la evolución de la ciudad en el tiempo”.

     

    Ambas posturas obedecen a la evidencia de nuevas dinámicas sociales en la ciudad: “Hoy la movilidad está muy compleja, y para mí la explicación inmediata es que hay más vehículos o hay un comportamiento diferente en los ciudadanos”, explica Posada en referencia al impacto en los usuarios.

     

    En su cuenta de Twitter, quien fuera secretario de Movilidad de Medellín en diciembre de 2020, Carlos Cadena Gaitán, estimaba que nuevas dinámicas como el “teletrabajo, el estudio virtual y los cambios en la vida cotidiana (con estrategias como la telemedicina, el comercio electrónico y los eventos en línea)” impactaban directamente en la movilidad.

     

    Aunque podría pensarse que esta transformación generaría una disminución en los viajes, para Posada las nuevas dinámicas –que “no solo se van a mantener, sino que se van a potenciar”– pueden estar causando lo contrario: “La libertad horaria de los ciudadanos ha permitido que las personas salgan por motivos diferentes a los laborales, ya sea por ocio, descanso, suministros o por cumplir sus necesidades. Esto lo hacen a cualquier hora, generando que haya mayor tráfico durante el día”.

     

    El reto que se mantiene

    El periodista, escritor y urbanista antioqueño, Darío Ruiz Gómez, en su libro Mirada de ciudad (2016), comenta que “las vías urbanas se planifican para distribuir el tráfico y para lograr un único objetivo: la rapidez del desplazamiento”. El apartado, titulado El caos vehicular, describe cómo los carros y las motos se han tomado rápidamente las ciudades hasta haber logrado ser ellos los protagonistas, antes que los mismos ciudadanos.

     

    “El desplazamiento no puede ser una tortura desquiciadora del ánimo cívico, sino una positiva experiencia que incorpora aquellos territorios que desconocíamos”, apunta el urbanista. Para que esto no ocurra, el Valle de Aburrá cuenta con El Plan Maestro de Movilidad, el cual se enfoca en una sostenibilidad ambiental y que pretende una conexión estratégica entre los diez municipios del valle.

     

    El documento, además, realiza un diagnóstico de la movilidad y muestra cómo se desplazan los ciudadanos metropolitanos.

     

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    Cifras clave de la movilidad en Medellín.

     

    El objetivo de este instrumento de planeación es establecer directrices y lineamientos a corto, mediano y largo plazo, teniendo como horizonte al año 2030. El Plan, publicado en enero de 2020, plasma la visión de movilidad que se quiere tener en la ciudad – región, la cual pone al servicio de transporte público en el centro de la discusión.

     

    Teniendo en cuenta que no fue diseñado antes de la contingencia sanitaria y, por lo tanto, no se incluyeron en el estudio las nuevas dinámicas sociales, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, entidad encargada de su formulación, está “adelantando el proceso de contratación para realizar encuestas longitudinales, cuyo objetivo principal es evaluar el impacto en los patrones de movilidad”, y a partir de los hallazgos arrojados decidir qué cambio se deben realizar.

     

    Ante la nueva realidad, la entidad cree que la clave es fortalecer “proyectos que busquen la sostenibilidad de nuestro territorio y que vayan de la mano de la reactivación económica y la emergencia sanitaria”, tales como “la construcción del Metro de la 80, la estructuración final del tren multipropósito, la viabilidad técnica del metro subterráneo, el diseño y construcción de cicloinfraestructura con el continuo mejoramiento del sistema EnCicla y la evaluación de las medidas de gestión de la demanda (pico y placa)”.

     

    Aspectos que coinciden con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11, proyectado por Naciones Unidas, el cual busca “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Una iniciativa que incluye el acceso y la calidad del transporte, “en particular mediante la ampliación del transporte público”, como uno de los caminos para que este objetivo se pueda realizar.

     

    Aunque el profesor Posada considera que “en temas de movilidad y transporte nunca tendremos la solución mágica que arregle todos los problemas”, la apuesta por una ciudad menos motorizada es la correcta, además de que está en sintonía con las nuevas dinámicas: “tenemos que aprender a usar más el transporte público. No se trata de dejar de utilizar el vehículo particular, lo que se pretende es que todos comencemos a disminuir su uso y que seamos unos ciudadanos más conscientes de cómo nos movemos”.

     

    Según el experto, el principal reto radica, entonces, en generar esa consciencia en la ciudadanía: “es fundamental que seamos más educados como sociedad, tanto los transportadores como los usuarios. Ambos tenemos que ‘dar el brazo a torcer’ en algunas cosas para que podamos mejorar”.

     

    Los esfuerzos de las autoridades y los ciudadanos, de igual forma, deben estar dirigidos a fortalecer los modos activos (como caminar o hacer uso de la bicicleta), gestionar la demanda del transporte privado, pensar en la conectividad del territorio y priorizar la visión de cero (la estrategia de reducción de accidentes viales).

     

    De lo contrario, en sintonía con Ruiz Gómez, movilizarse en la ciudad será una “tortura desquiciadora” y el “ánimo cívico” de los medellinenses continuará en decadencia.

    A pesar de no superar el 70% de ocupación, el Metro opera con toda su flota disponible en las horas pico y realiza monitoreo de la afluencia en tiempo real para tomar medidas que optimicen la prestación del servicio. Foto: Juan Manuel Cano

  • El plan de leer en Medellín

     

     

    Paola Cañas Tamayo / Daniela Uribe Naranjo

     

    En la oferta cultural de Medellín numerosos proyectos promocionan la lectura y la escritura en la población joven. Se destacan el Sistema de Bibliotecas Públicas, los Eventos del Libro y, por supuesto, su respectiva política pública: el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad (Plan LEO).

     

    Las palabras fueron el tema de la Fiesta del Libro en 2021. Fotografía: Paola Cañas.

     

    Los colores de los libros resaltan entre los tonos neutros de la madera de las repisas, las luces cálidas acompañan el ambiente sugiriendo una lectura creativa y experiencial con todos los sentidos. Entre la diversidad de propuestas por vivir aventuras lectoras se asoman las invitaciones para relatar lo que se siente pues, usualmente, después de leer se busca escribir desde una perspectiva propia del mundo, ejercitando la capacidad para transmitir ideas en el papel y en voz alta.

     

    La aventura más visible suele ser la Fiesta del Libro, que este año realiza su edición número 16. La fiesta, un concepto dado para enfatizar en la promoción de la lectura más que en la venta de libros, se ve reflejado en el ambiente que ya es famoso entre los visitantes al Jardín Botánico y a los demás Eventos del libro, reconocidos por incluir talleres, carpas (una de ellas el bibliocirco de Comfenalco), el cuentódromo y lecturas en voz alta; así como una gran variedad de conferencias, charlas, conversatorios y lanzamientos de libros.

     

    Desde 2019 el principal de los Eventos del libro ocupa 184 000 m², que incluyen los espacios de Carabobo, Parque Explora, Parque de los Deseos o de la Resistencia y el Centro Cultural de Moravia, así lo explicó Sebastián Trujillo, subsecretario de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio, quien comenta que en ese mismo año asistieron 500 mil personas. En 2020, el evento se realizó de forma virtual, debido a la pandemia del Covid-19, y aún así alrededor de 303 mil personas se conectaron e interactuaron en las transmisiones. En 2021, las actividades se limitaron solo al Jardín Botánico por la crisis económica que todavía golpea al país y a las finanzas de los eventos públicos.

     

    Según Trujillo, la apuesta de Medellín por convertirse en una ciudad lectora empezó con el establecimiento del proyecto Parques Biblioteca hace más de 15 años. Los Eventos del Libro también hicieron parte de este interés, pues desde el 2007 la Alcaldía decidió realizar un espacio similar a una feria del libro.

     

    Los otros dos eventos son la Feria Popular Días del Libro en el barrio Carlos E. Restrepo y la Parada Juvenil de la Lectura. Los Eventos del Libro son liderados actualmente por Ana Piedad Jaramillo, con un equipo de trabajo que durante todo el año estructura estrategias para acercar a la ciudadanía con la lectura y la escritura.

     

    Otra de las grandes apuestas, que es constante durante todo el año, es el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. A pesar de que el sistema como tal fue constituido hace relativamente poco, con el Acuerdo 048 del 2006, desde el siglo XIX, exactamente en el año 1870 se creó la Biblioteca Pública del Estado, según la cronología presentada por la página web de LEO.

     

    Salón La Piloto durante la Fiesta del Libro y la Cultura en 2021. Fotografía: Paola Cañas.

     

    En total, el Sistema de Bibliotecas Públicas cuenta con 36 unidades de información, de las cuales 22 son consideradas bibliotecas y, con la consolidación del Acuerdo 048, son administradas por la Biblioteca Pública Piloto, una entidad descentralizada del orden municipal, fundada en el año 1952 por la Unesco y el Gobierno colombiano. La Piloto cuenta con otras cuatro filiales en San Javier – La Loma, Campo Valdés, San Antonio de Prado y Castilla.

     

    Todas cuentan con diferentes servicios, incluso actividades itinerantes, la más reconocida en este sentido ha sido la Biblioteca España, pues al no contar con una infraestructura, su equipo de trabajo se ha puesto en la tarea de llevar la lectura a diferentes lugares.

     

    Por su parte, el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad (Plan LEO), es una política pública que acompaña los proyectos que pretenden relacionar a la ciudadanía con actividades lectoras. Así mismo, de este ecosistema LEO hacen parte todas las organizaciones orientadas al tema, todo emprendimiento, fundación, biblioteca, editorial y evento.

     

    También desarrolla proyectos como el Fondo Editorial, que publica libros ganadores de becas, el Seminario Abierto del Observatorio de Lectura y los estímulos de literatura que se otorgan para novelas, cuentos, poesías, textos periodísticos, ensayos y novelas gráficas, y hasta para las bibliotecas comunitarias. Según el subsecretario, este año los estímulos para las organizaciones son de 480 millones de pesos.

     

    El órgano que asesora a esta política pública es el Comité Interinstitucional del Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, compuesto por 24 aliados, algunos de ellos son: la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia, la Biblioteca Pública Piloto, la Universidad Pontificia Bolivariana, las cajas de compensación Comfama y Comfenalco, Fundación Ratón de Biblioteca, Prensa Escuela, el Sistema de Bibliotecas Públicas y los Eventos del Libro.

     

    Natalia Duque, profesora de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia y miembro del Comité Interinstitucional del Plan LEO, resalta que el interés de la ciudad por la promoción de la lectura y escritura no es reciente. Duque explica que el fomento de la lectura viene desde los años 70 e incluso menciona a las lecturas en voz alta que realizaba María Cano (1887-1967) a quienes no sabían leer, un ejercicio que cuenta como promoción de lectura.

     

    Carpa de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia, unidad académica que desde 1956 se encarga de fortalecer el desarrollo de las bibliotecas, la lectura, los archivos y la cultura de la información en la ciudad. Foto: Daniela Uribe Naranjo.

     

    Por otro lado, Didier Álvarez, profesor asociado de la Universidad de Antioquia y exmiembro del Comité Interinstitucional del Plan LEO, quien evidenció el desarrollo de las bibliotecas por 40 años, afirma que el ámbito bibliotecario ha tenido un papel importante en el impulso de iniciativas de lectura, escritura y, de forma reciente, la oralidad. El profesor ha sido bibliotecario desde 1979 y comentó un poco del desarrollo que ha visto en la ciudad.

     

    Para la década del 70 se crearon las bibliotecas de las cajas de compensación, primero Comfama y luego Comfenalco, quienes iniciaron el movimiento bibliotecario público. Sobre todo Comfenalco, que instaló un modelo moderno y exitoso que puso a la ciudad en una sintonía cosmopolita respecto a lo que se estaba haciendo internacionalmente. Después, a mediados de los 80, se desarrollaron las bibliotecas escolares y se creó la primera red de bibliotecas público – escolares del municipio, que después pasaron a formar parte del sistema actual.

     

    Resalta que el Comité es una instancia política de discusión, no un espacio en el que se deben evidenciar los juegos de poderes y en ese argumento se apoya para sostener que una de sus falencias es centrar todo el apoyo a los Eventos del Libro, pues sostiene que las organizaciones que establecen acuerdos de cooperación con la municipalidad deberían ser las encargadas, mientras el Comité se centra en su tarea política de asesoramiento.

     

    Así mismo, comenta que el Plan LEO necesita discutirse constantemente, desde perspectivas políticas, pedagógicas, estéticas y éticas. Destacó que la pandemia supuso numerosos retos como el de continuar con los proyectos que se han establecido para acercar a los jóvenes con el lenguaje. «Las bibliotecas públicas y escolares deben renovar las relaciones con los jóvenes. Es hora de poner en discusión lo que hacen las bibliotecas con este público», sostuvo.

     

    Talleristas de Prensa Escuela liderando actividades de conversación con jóvenes en la Fiesta del Libro y la Cultura. Foto: Paola Cañas.

     

    Técnicas de seducción

    Prensa Escuela, un proyecto que hace parte del Comité Interinstitucional, es liderado por El Colombiano como uno de sus programas de responsabilidad social, cuyo objetivo es formar a la ciudadanía de forma responsable, por medio del uso adecuado de la información de actualidad; así lo expone Clara Tamayo, una de las coordinadoras, quien resalta que es fundamental que un maestro pueda contextualizar los procesos de aprendizaje de sus estudiantes por medio de contenidos periodísticos.

     

    Este programa surgió en Colombia en el año 1993 como una iniciativa de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación y la Cultura (OEI) apoyado por el Ministerio de Educación y de lo que en ese momento era la Asociación Nacional de Diarios de Colombia, que hoy es la Asociación de Medios Informativos.

     

    Actualmente, la realización de talleres con la comunidad estudiantil, es una de las principales estrategias desarrolladas gracias al apoyo de la Universidad Pontificia Bolivariana y la Universidad de San Buenaventura.

     

    Tamayo también comenta que el reto más grande que tienen es brindar elementos a los jóvenes para que construyan sus propios criterios, resaltando la importancia de hacerse responsable de lo que se opina. «La información juega un papel fundamental en el proceso de formación política de una persona, el reto es cómo hacerlos conscientes de eso».

     

    La empatía también juega un papel fundamental en este proceso de formación, debido a que por medio del conocimiento de historias diferentes, que se comparten en los medios de comunicación, se pueden comprender las situaciones diversas a las que se enfrenta una persona, lo que genera una mayor conciencia de las dificultades y problemáticas evidenciadas en la ciudad.

     

    Complementando con la lectura crítica que propone Prensa Escuela, Tatiana Sierra, promotora de lectura de Comfama, expresó con entusiasmo la necesidad de no solo leer libros, sino leer el entorno y el mundo en general. Desde Comfama y, de hecho, desde las bibliotecas del sistema proponen una lectura del cine, de las personas, del ambiente e, incluso, de parar un momento para mirar las formas de las nubes, también como una forma de leer.

     

    Así mismo, comentó sobre su experiencia dando talleres en los colegios: «A mucha gente no le gusta leer y les da pena confesarlo (…), les pregunto a los chicos y chicas a quién le gusta leer y el 80 % levanta la mano, yo les digo: “No, relajados, de verdad”, y quedan tres con la mano levantada. Se debe desestigmatizar eso, porque yo siento que leer es como una cosa que se ve muy alta para los intelectuales», planteó Sierra.

     

    Una de las tácticas es acompañar a las personas, si a la gente no le gusta leer, le preguntan las razones y piensan en qué hacer para que lea y no solo libros, sino desde otras maneras, comprendiendo que cada quien tiene su ritmo y sus propios gustos.

     

    Por ello, cuentan con diferentes actividades que pretenden aproximar a los jóvenes con el mundo de la lectura, como los clubes de cine, tertulias, clubes de poesías, costureros, la Biblioteca Móvil que se desplaza por varios municipios, las bibliotecas humanas, que permiten el espacio de conversación con personas conocedoras de los libros y clubes de lectura crítica de la prensa.

     

    Por otro lado, explicó que una de las estrategias que más les ha funcionado han sido los bonos de lectura, los cuales permiten a los beneficiarios de la caja de compensación comprar libros con descuentos, el valor que se brinda es de acuerdo con la categoría a la que se pertenezca y pueden reclamarlo en Eventos del Libro, donde Comfama hace presencia.

     

    Una mirada similar ofrecen Ana Carolina Montoya y Elizabeth Matallana, promotoras de lectura de la Biblioteca Pública Piloto. Elizabeth, quien ha trabajado con niños y adolescentes, comentó: «Hemos pensado que la lectura no puede ser un asunto reservado para unos pocos de una manera quieta, inmóvil, aburrida, sino que siempre hemos pensado que la lectura debe ser un asunto de experiencia».

     

    A su vez, Ana Carolina Montoya narra una de las dinámicas que hasta ahora les ha funcionado mejor: «Lo que hacemos en los clubes de lectura es que cuando vamos a abordar, por ejemplo, una crónica, hacemos que esa crónica que los chicos leen trascienda a experiencias de exploraciones vitales. Si leímos algo sobre los mercados que hay debajo la estación Prado del metro, además de leerla, ir a visitar ese lugar, para que este atraviese los órganos de nuestros sentidos, lo visual, lo olfativo, el tacto, lo auditivo y conversar sobre lo que les llamó la atención».

     

    Explica que también invitan al escritor de la crónica, que es algo que impacta mucho a los jóvenes, pues el texto deja de ser algo abstracto y hace que piensen: «Yo viví un montón de cosas con este texto y me proporcionó un montón de cosas, de exploraciones que no se me van a olvidar y que pude conocer más de mi ciudad, de su idiosincrasia a partir de esa crónica».

     

    Por supuesto, cada público tiene sus características y retos. En cuanto a las dificultades de trabajar con el público joven, Tatiana Sierra manifiesta que es complejo captar su atención, pero argumenta que se debe a la transición de edad. Elizabeth Matallana resalta el aspecto de la constancia, pues un club de lectura puede comenzar con quince adolescentes, pero a las sesiones solo asisten de a cuatro, cinco o seis y no siempre son los mismos.

     

    Sobre el tema, la psicóloga Lina Medina, quien trabaja con adolescentes en la Institución Educativa Presbítero Juan J. Escobar, explica esta transición que se vive en la juventud. En un primer momento, hace alusión a los cambios hormonales y físicos, además de que en la adolescencia se crean nuevas estructuras neuronales, por lo que psicológicamente comienzan a tener un pensamiento más crítico, porque captan más información de su entorno y la procesan mejor.

     

    Es una etapa compleja porque están aprendiendo todo el tiempo y sus cambios los lleva a tener emociones muy variadas en un solo día. Adicionalmente, se debe mencionar que la adolescencia no es igual para todos, para algunos puede ser temprana o tardía, así que ni los mismos chicos crecen al mismo tiempo.

     

    Igualmente, Medina identifica a las actividades de lectura y escritura como componentes importantes a la hora de realizar terapia psicológica. Por un lado, la lectura desarrolla la inteligencia, ayuda a adquirir vocabulario y, por lo tanto, será más fácil para la persona expresar una emoción o un deseo. Con la escritura se tiene un esfuerzo mayor, pues es más complejo y refuerza el desarrollo neuropsicológico. Así mismo, Lina le recomienda a sus pacientes lecturas que pueden ir de acuerdo con su situación para que reflexionen sobre su propia vida y, a veces, cuando es difícil expresar en voz alta lo que quieren decir, acudan a la escritura.

     

    Si bien alentar a los jóvenes a participar de las actividades puede ser complejo, no significa que no se interesen por las mismas. De hecho, Ana Carolina Montoya y Elizabeth Matallana mencionaron algunas de las estrategias que les han funcionado para que los adolescentes se sientan más atraídos.

     

    En primer lugar, es importante conversar sobre sus intereses para identificar qué temáticas les gustaría explorar o profundizar. «Hemos encontrado que les gusta mucho el manga y establecen así su estilo de vida, desde su estética, su apariencia y algunas formas de comunicarse», describe.

     

    Además del manga se sienten atraídos por el terror, la ciencia ficción y la novela policíaca, aunque no son los únicos temas y cada quien tiene sus particularidades. En concordancia con lo anterior, en la Piloto abrieron el Club de Lectura Medianoche, precisamente para tratar las temáticas. El club se reúne los jueves a las 7:00 p. m. con sesiones virtuales y presenciales.

    La virtualidad se volvió un nuevo escenario de los Eventos del Libro. Captura de pantalla durante una conversación sobre la literatura de Carolina Andújar, el 16 de septiembre de 2021. Foto: captura por Daniela Uribe.

     

    Durante la sesión del Club de Lectura Medianoche, liderada por Cristian Jaramillo de Fantasmagoría, se discutió sobre bandas de rock, metal y punk, hasta teorías de conspiración, como por ejemplo, que Kubrick grabó el aterrizaje falso a la Luna. Esto último animó a los jóvenes a participar de la conversación. Una de las reflexiones que realizó Jaramillo es que el terror es más que saltar en el asiento, sino también hacer sentir incomodidad, así como también existen diferentes experiencias con el horror: «¿Cómo nos va a dar terror lo anglosajón, un Michael Myers, cuando se escucha que aquí en el Éxito estaban picando gente?», planteó.

     

    Como se ha podido evidenciar, existe una gran diversidad de metodologías y propuestas para promocionar la lectura y la escritura en todas las edades, desde la sala infantil hasta proyectos como los Abuelos Cuenta Cuentos del Sistema de Bibliotecas. En la misma medida funciona para los jóvenes, que, de acuerdo con varios de los entrevistados, son actividades de mucho valor para estos, aunque ninguno tenga una herramienta de medición o cifras en las cuales sustentarse. Incluso, el subsecretario comenta que especialmente en los Eventos del Libro es imposible desagregar el público de tal forma, pero que sí perciben un gran interés por parte de los adolescentes.

     

    La Fiesta del Libro y la Cultura también promueve espacios de relacionamiento entre los actores del sector de editorial. Foto: Paola Cañas.

     

    Finalmente, Ana Carolina Montoya habla de uno de sus más grandes objetivos: buscan que los jóvenes tengan otra fuente de información y comiencen a construir su propia conciencia crítica. Señala que: «Un joven que lee sabe cómo están manejando sus comunidades, entonces empieza a conocer su historia, causas y efectos. Lo más bonito es que empieza a verse en un espejo muy particular, como a conocerse a sí mismo en unas proporciones que no le ofrecerían otros medios».

     

    ¿Cuál es el movimiento independiente

    que hay en Medellín en torno a los libros?

     

     

     

     

  • Cada diciembre la pólvora se vuelve más fuerte

     

    Mariana Zapata García- Karol Dayanna Pastrana Collazos / Contexto, Universidad Pontificia Bolivariana – Medellín. Con la colaboración de Silvia Natalia Rojas, Mariana Arango y Juliana Heredia / Nexos, Universidad Eafit.

     

    Desde antes del 30 de noviembre Medellín vive una “tradición” que, sin importar las campañas de concientización, ilumina el cielo nocturno con millones de luces artificiales. Mientras los ecos de la pólvora recorren el Valle de Aburrá, se debate el origen de la costumbre de festejar con ella, sus efectos negativos aumentan y quienes tienen a cargo la atención de las emergencias que ocasiona, dan cuenta de que realmente el estruendo y el riesgo son cada vez mayores.

     

    El cielo se alumbraba ya desde tiempos atrás. Ramón Maya, historiador y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, cuenta que “… por allá en el siglo XVII cuando la ciudad era una Villa, la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria, el cabildo siempre señalaba a una familia muy rica de la Villa para que se encargara de invertir mucho dinero en la pólvora, y la fiesta de La Candelaria era para quemar muchísima pólvora… En épocas de crisis económicas ellos se quejaban que era muy costoso, pero nunca dejó de hacerse esa fiesta”.

     

    En relación a ello, Claudia Avendaño, historiadora y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, comenta que: “La idea es invertir en pólvora que haga ruido, que se extienda, que rebote como eco entre las montañas de la ciudad”, en una idea de notoriedad que antes arropaba a los potentados y a la que rápidamente quisieron llegar personas de extracción más humilde, en medio de muchos esfuerzos y, consecuentemente, los potentados en ascenso durante el auge del narcotráfico, quienes, especialmente en los años 90, con pirotecnia festejaban el haber “coronado” con un cargamento de droga.

     

    En relación con ello, desde 2003 la llamada alborada (el nombre realmente corresponde al momento de las primeras luces del día) tomó fuerza cuando el Bloque Cacique Nutibara se comenzó a desmovilizar para hacer entrega de sus armas. Por tal motivo, Diego Murillo Bejarano alias “Don Berna”, quien encabezaba este grupo en cuyas filas había muchas personas con esa herencia no solo cultural sino delictiva de los años 80 y 90, quiso celebrarlo con cantidades ingentes de pólvora para que, en la noche del 30 de noviembre, la Ciudad de la Eterna Primavera se alumbrara con fuegos artificiales. En aquellos años también eran reconocidos los espectáculos con estos dispositivos que eran financiados por la Alcaldía de Medellín en fechas como el 7 de diciembre. El uso de recursos oficiales para la financiación de espectáculos de pirotecnia fue prohibido por los concejos de Medellín y otros municipios del Valle de Aburrá en 2015 y luego fue reglamentado por el Código Nacional de Policía y el Decreto Departamental 6216 del 5 de diciembre de 2016.

     

    Andrés Manrique, conocedor en temas de gestión del riesgo, que estuvo al frente de las comunicaciones del Departamento de Gestión de Riesgos de Desastres (Dagrd), considera que hay mucha gente que sigue tirando pólvora, pero no con ese mismo motivo. Ahora la razón es solo tirar pólvora: “Hay un solo mensaje con la pólvora y los globos: donde usted lo tira, de donde se lanza hay alegría y euforia… pero donde cae, puede que haya caos, que haya desastre, que haya tragedia, que no haya vida… Tiras un volador y no sabes dónde va a caer”.

     

    No obstante, las prohibiciones y los debates, para muchos la alborada sigue siendo sinónimo de celebración de que llegó diciembre con toda su “alegría”. Aun así, todo deja de ser bueno cuando se mira la otra cara de la moneda.

    Las autoridades han encontrado cada vez más artefactos importados dentro de la pólvora incautada. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    La ley se incumple y las consecuencias aumentan

     

    El uso inapropiado de pólvora está prohibido por el Decreto 0902 de noviembre 3 de 2021, y la restricción total en la ciudad va hasta el 31 de enero de 2022. Aun así, los casos de quemados con pólvora siguen: en el año 2021 se acumularon 21 casos de personas quemadas en Colombia, entre el 1 y 3 de diciembre. También se tiene el registro de 9 quemados con pólvora, solamente en Antioquia, después del Día de las Velitas. Asimismo, de acuerdo con información de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, la noche víspera del 1 de diciembre de este año, se decomisaron alrededor de 130 kilos de pólvora.

     

    Pero en cuanto a las presentaciones y otras características de la pólvora, parece haber una peligrosa inventiva. Luis Bernardo Morales, comandante de Bomberos Voluntarios de Envigado, cuenta que: “el pueblo y la tradición paisa se limitó (sic) durante muchos años a unos elementos que eran muy básicos, eran los tradicionales voladores de luces y los tradicionales voladores de tacos que hacían detonación”. Detalla Morales que, con la apertura de la economía, al país llega una gran variedad de referencias distintas de fuegos artificiales como los crisantemos y las tortas que, aunque sean lindas a los ojos de las personas, no dejan de ser peligrosas.

     

    Las fechas en que hay mayores casos de quemados siguen siendo el 30 de noviembre, 7, 24 y 31 de diciembre, además del 6 de enero. Pero las personas no son las únicas afectadas, pues los animales también sufren las consecuencias. Por ejemplo, el Parque Explora compartió una imagen en la que comunicaba lo que les sucede a las aves cuando escuchan los estruendos de la pólvora: abandonos de sus crías, desorientación, largos vuelos y muertes. En las redes sociales es frecuente ver publicaciones sobre pájaros y otros animales muertos en zonas verdes de la ciudad y la periferia, supuestamente por efectos de la pólvora.

     

    Los animales domésticos, como perros y gatos, sufren cuadros de estrés, ansiedad y conductas nerviosas. Por ello, desde el Departamento de Gestión de Riesgos de Desastres y la Secretaría de Salud se recomienda aumentar la actividad física para que se casen y en la noche puedan dormir, o distraerlos con juegos mientras los estallidos decoran el cielo.

     

    Un informe de Caracol Noticias recogió reportes de funerarias de animales que registraron un aumento de hasta 300 % en decesos de perros, aves, conejos y gatos, por causas asociadas a la pólvora. Según los encargados, en el año se recibían entre 5 y 6 casos al día, pero desde diciembre incrementaron a 18 y 20 los casos atendidos.

     

    Restos del globo cargado con pólvora que cayó sobre un hogar geriátrico en San Cristóbal el1 de diciembre de 2021. Los riesgos de estos artefactos aumentan con el tiempo seco. Foto: DAGRD.

     

    Los riesgos y dificultades de quienes prestan socorro

     

    En las noticias vemos diferentes casos que se presentan por el uso de pólvora, pero quizás nunca nos hemos preguntado por quienes los atienden, los riesgos que corren y las situaciones a las que se enfrentan.

     

    El Cuerpo de Bomberos de Medellín es una organización que hace parte de la Alcaldía de la ciudad, mediante el Departamento Administrativo de Gestión de Riesgos de Desastres, a cargo de su administración. Es el único cuerpo bomberil profesional, pues en el resto del departamento, los cuerpos de bomberos son voluntarios.

     

    Toda persona que atiende las emergencias por pólvora, de alguna u otra forma, arriesga su vida en esta época que es cuando más se duplican los esfuerzos. Pero, para el comandante Morales hay nuevos factores de riesgo: “Llegan artículos con mayor poder… el volador tradicional, si le explotaba a alguien que lo estuviera lanzando, pues de pronto le amputaba una parte del dedo… pero ahora hemos encontrado que con ciertos artefactos, si le explotan en la mano del usuario, le amputa cuatro dedos, la mitad de la mano. Entonces la atención de las emergencias también cambia y también nos obliga a incluir en nuestros botiquines cada vez más elementos para hacer frente a esta situación”.

     

    Aun así, los bomberos se encuentran sin recursos para poder cumplir con su labor, y lo más alarmante de todo es que sólo cuentan con “212 bomberos para todo el Valle de Aburrá, aproximadamente 70 bomberos por turno y esto dificulta la atención ante un llamado”, cuenta el bombero Jorge Saldarriaga, presidente de la Asociación Sindical Unibom.

     

    La clave está en que hay más pólvora negra, la cual hace que los fuegos pirotécnicos se eleven y exploten en el cielo. Está hecha de una mezcla de azufre, carbón y nitrato de potasio; mientras que la pólvora blanca tiene componentes gaseosos para los efectos de iluminación, junto a los colorantes químicos. Según información oficial de IQAir, organización mundial que monitorea la calidad del aire, los fuegos artificiales liberan partículas de combustión y gases, debido a todos sus componentes, que afectan el aire.

     

    El Área Metropolitana del Valle de Aburrá aseguró que en el año 2020 hubo menos contaminación en el aire, ya que por las condiciones húmedas durante la alborada decembrina fue posible mitigar el impacto de la pólvora. Aun así, las mayores concentraciones de partículas PM2.5 “… se presentaron en el corregimiento de Altavista, en las comunas de Villa Hermosa, Santa Cruz y La Candelaria, en Medellín”, afirmó la entidad.

     

    Tripulación y miembros de la Policía que atendieron el primer incidente con globo de diciembre de 2021 en San Cristóbal. Los bomberos deben lidiar con los gases producto de la combustión de los químicos de la pólvora y, ahora, con el mayor poder explosivo de los artefactos que se usan actualmente. Foto: DAGRD.

     

    De igual forma, otros de los aspectos que afectan la calidad del aire son los incendios. Hemos visto casos de globos con pólvora que han causado este tipo de incidentes, el más reciente fue en San Cristóbal, cuando uno de estos cayó sobre un hogar geriátrico y originó un fuego que se logró controlar gracias a la rápida acción del cuerpo de Bomberos de Medellín, indicó el Dagrd. Sobre este tema, Andrés Manrique añade que: “De cuenta de los globos se han quemado industrias enteras, hemos tenido históricamente incendios… El año pasado, en la pista del Olaya Herrera, un globo cayó en el ala de un avioneta, se estaba incendiando”.

     

    Cabe mencionar que los bomberos no solo están expuestos al humo tóxico de los incendios, sino que se exponen a otros riesgos que trae consigo la alborada. Morales contó que las personas cierran las calles y esto impide el desplazamiento de los vehículos de emergencia, poniendo en riesgo la atención de los casos. Además, “con el uso desmedido y exagerado de elementos de pirotecnia… hemos tenido casos, incluso, de compañeros que han estado atendiendo emergencias y son víctimas de la caída de voladores y de algunos objetos detonantes. Entonces, indiscutiblemente, para los bomberos de cualquier parte, la época de diciembre incrementa el riesgo para su seguridad”.

     

    Finalmente, Morales considera que las campañas de concientización “deberían mostrar la realidad de lo que pasa con el uso de los elementos pirotécnicos detonantes; las amputaciones de los dedos de las manos, la muerte y la pérdida de mascotas, la afectación a la fauna… creo que deberían ser más crudas para que generen mayor impacto”. Esta podría ser la “carta final” para que cada diciembre, la pólvora no se vuelva más fuerte.

     

    Este informe es parte del especial #LasHuellasDeLaPolvora , una colaboración de la Red Colombiana de Periodismo Universitario en Antioquia: Contexto, Universidad Pontificia Bolivariana – Medellín; Nexos, Universidad EAFIT; Norte Urbano, Uniminuto – Bello; Conexión Lasallista, Corporación Universitaria Lasallista; Sextante, Universidad Católica Luis Amigó.

     

     

     

     

     

  • Consejos Municipales de Juventud: el juego democrático que no sabemos jugar

    La incidencia política de la juventud en Colombia ha estado estigmatizada desde siempre por imaginarios que dejan a esta población en una posición mediocre y perezosa frente a las posibilidades de participación que ofrece un sistema democrático electoral como el que tenemos en el país. Se acercan elecciones de los CMJ y la pregunta clave es si la juventud tiene la preparación adecuada para aprovechar este espacio democrático.

     

    Maria Paula Mejía y Susana Arias / mariap.mejiav@upb.edu.co , susana.ariasm@upb.edu.co

     

    Es frecuente escuchar comentarios que señalan que las personas jóvenes tienden a omitir temas de conversación que giren en torno a la política y la democracia. Aunque el Estado ha creado algunos espacios de participación, como los Consejos Municipales de Juventud, es claro que las apuestas político-electorales de la población joven en Colombia son muy reducidas. La razón es una sola: hay un desencanto generalizado de la política.

    Sin embargo, vale la pena preguntarse mejor por la formación política y ciudadana que tenemos, por las herramientas que conocemos y por la información que recibimos para acercamos a participar de manera activa en la democracia colombiana.

    Luego de una década, este año tendremos de nuevo elecciones de Consejos Municipales de la Juventud y no hay mejor escenario para responder esas preguntas. Además esta jornada electoral será histórica, porque por primera vez se garantizará la elección en todos los municipios y ciudades del país, cosa que no pasaba antes de que este proceso se articulara como parte de la Ley 1622 de 2013, por medio de la cual se expidió el Estatuto de Ciudadanía Juvenil.

     

    Mirada histórica

    Es importante entonces acercarnos a la historia de CMJ y comprender lo valioso que fue este proceso, específicamente para Medellín. En 1995 la ciudad realizó la primera elección de este órgano, en el que venía trabajando en él desde 1991; era un piloto que serviría para evaluar si funcionaría impulsar la participación juvenil desde una apuesta político — electoral. Según Fulvia Márquez, cofundadora de la Corporación Región y experta en temas de juventud, “El CMJ en Medellín fue un proceso muy desde los propios jóvenes, no fue direccionado desde arriba, lo fueron construyendo expresiones juveniles diversas”.

    En esa primera versión, la participación fue masiva y el proceso funcionó, por lo cual, luego de este primer ejercicio, se siguió promoviendo este espacio y la ciudad tuvo CMJ desde 1995 hasta 2011; parte del éxito de este en Medellín ha sido que muchos de quienes han participado, han continuado sus carreras en el servicio público. Un caso notorio y reciente es el de Federico Gutiérrez, ahora precandidato presidencial, quien fue miembro del CMJ en Medellín en 1999.

    Infografía: María Paula Mejía Vélez, Susana Arias Mejía

     

    La pregunta clave: la formación política de la juventud

     

    En ese panorama de consejos, elecciones y participación juvenil, por un lado están quienes quieren ser candidatos, para lo cual reciben acompañamiento por parte de la Registraduría Nacional y el respaldo o de un partido político, una lista independiente o un grupo ciudadano organizado. Pero, por otra parte, tenemos a quienes votan: en Medellín, para 2021 son aproximadamente 534 000 las personas entre los 14 a 28 años, habilitadas para ejercer su derecho al voto en estas elecciones, muchas de ellas por primera vez. Pero, ¿saben cómo hacerlo? ¿Qué se está haciendo para promover y garantizar su derecho al voto?

    Preguntamos a personas jóvenes de la ciudad si sabían por quién votar al CMJ, cuándo, dónde y cómo se puede participar.

    El experimento que nos permitió llegar a una conclusión: no se conoce el proceso. Sin embargo, se identifican algunos nichos en los que hay interés en la dinámica, aunque son muy pocos. Alejandro Ortega, líder social de nororiente de Medellín y activista joven, advierte que frente a la pedagogía de la votación del CMJ hay varias fallas: la primera de ellas es que ni la Registraduría ni la Alcaldía, en cabeza de la Secretaría de Juventud, se han hecho cargo de buscar los espacios para entregar información importante y de valor en los lugares que pueden ser sitios de encuentro de los y las votantes: colegios, universidades, parques, UVAS (Unidades de Vida Articulada) o bibliotecas de la ciudad; esto ha llevado a que sean los y las aspirantes al Consejo quienes busquen la manera de llegar a la población joven y por ende, la información que reciben, quiénes alcanzan a recibirla, llega totalmente parcializada, situación que agrieta más el ejercicio democrático.

    La segunda falla que mencionó Ortega es el rango de edad tan amplio (14 a 28 años), pues esto dificulta la difusión de la información y además el líder manifestó su preocupación por la “Conciencia política de los y las más pequeñas”, pues dada su experiencia en trabajo comunitario con menores de edad, ha podido identificar que la educación que se recibe en términos democráticos y electorales en los colegios es mínima, en algunos casos incluso es inexistente.

    Por otra parte, Carolina Arboleda, ex candidata al CMJ, por el Movimiento Político de Mujeres Estamos Listas, manifiesta que el proceso de votación puede ser fallido porque finalmente no a todas las personas jóvenes les importan este tipo de espacios, no se apropian de ellos y mucho menos tienen acceso a información al respecto; de ahí que sea este un escenario de disputas políticas entre partidos tradicionales. Vale la pena aclarar que nunca en una elección de CMJ se ha superado el 60% de votos posibles, lo que indica que muchas de las personas habilitadas para votar desconocen el proceso o no les interesa participar de este.

    Fulvia Márquez asegura que los diferentes problemas existentes en los porcentajes de votación responden a que hay una gran parte de la población joven de la ciudad que no le cree a estos espacios formales institucionalizados, sino que más bien enfoca la mirada a otro tipo de grupos o colectivos que se encuentren alejados de la institucionalidad.

    Las opiniones coinciden en que, a pesar de que gran parte de la población votante se encuentra en edad escolar, también hay una parte muy significativa de ella en edad universitaria, por lo cual deberían ser quienes están en estos espacios quienes lideren las listas al Consejo y además quienes más voten. Pero el desconocimiento sobre el proceso es generalizado y aunque los jóvenes mayores de edad deberían tener más información al respecto, pareciera que estas elecciones pasan desapercibidas especialmente para estas personas.

    El desconocimiento generalizado frente al Consejo Municipal de Juventud, sus funciones, sus candidatos y candidatas y su calendario, dejan al descubierto una situación grave de desinformación que va en contravía de principios democráticos de nuestro país: tenemos derecho a elegir y que se nos elija.

    El Estado, como garante de ese derecho constitucional, tiene la primera responsabilidad de garantizar que la información difundida llegue a la juventud, incluyendo a la población rural, por lo cual es necesario pensar en una idea amplia de esta población, que incluso está por fuera de las redes sociales porque la conectividad todavía tiene vacíos, entre otras razones.

    Para las personas participantes en este reportaje, la campaña de divulgación sobre las elecciones de los CMJ parece enfocarse únicamente en hablarle a los y las candidatas, una nube de desinformación frente al calendario electoral, la falta de promoción del voto por parte del Estado ha hecho que sean estas personas quienes se encarguen de la información, lo cual no tiene sentido y no es lo ideal en una votación de elección popular, pues impide la igualdad de condiciones en la participación y además parcializa el proceso. En medio de limitaciones de información y pedagogía sobre el voto frente para el CMJ, las expectativas sobre el próximo proceso electoral no son las mayores. El factor sorpresa tendría que ser muy significativo para un cambio de rumbo.

  • Los circos se resisten a ser fantasmas

    Dicen los artistas que en Antioquia hay por lo menos 30 circos tradicionales que no están en el radar del Instituto de Patrimonio y Cultura. La pandemia aceleró su desaparición. Además, entre artistas y Estado parece haber teléfono roto.

     

    Manuela Suárez Giraldo / manuela.suarezg@upb.edu.co

     

    Colombia es un país que ha visto crecer dentro de muchas carpas a generaciones de artistas que, desde que nacen, tienen el oficio circense tatuado en el corazón. Ahora, ese mismo país es testigo silencioso de cómo dejan apagar una de las tradiciones artísticas más entrañables.

     

    Antioquia, a su turno, es uno de los departamentos donde más se han fundado circos tradicionales y donde se ha peleado contra viento y marea para mantener este legado. Sin embargo, desde que llegó la inesperada pandemia, el panorama se fue haciendo cada vez más desalentador, pues, aunque nadie pudo librarse de la crisis, este sector artístico en Antioquia sigue a la espera de recibir a su audiencia a plena capacidad.

     

    En los periódicos, las noticias cada vez son más esperanzadoras, hay respuestas del Gobierno, reuniones para apaciguar la crisis económica, decisiones sobre teatros, conciertos, estadios; pero sobre los circos no se dice nada.

     

    En Marinilla, Antioquia, el circo de los hermanos Daza se aferra con pasión e ilusión a su legado familiar que lleva tres generaciones y al mismo tiempo -gracias a su mediana carpa ubicada en una de las principales entradas al Municipio- llena de color y de alegría a muchas personas que encuentran dentro un lugar seguro para escapar de la rutina. Además, es hasta ahora el primer circo tradicional del departamento que ha podido volver a escena, aunque la historia ya no es la misma.

     

    Las exigencias para el artista de circo no cambiaron en el marco de la pandemia, por el contrario, incrementaron significativamente, lo que implica que, además de la inversión mínima que debe haber dentro de las carpas, que oscila entre 70 y 80 millones de pesos, Ricardo y Daniel Daza, tuvieron que cubrir otros gastos, como, por ejemplo, una póliza que cuesta alrededor de un millón de pesos, un lavamanos que costó 700 mil, comprar una bomba desinfectante, antibacteriales, mascarillas y otras cosas que sumaban más de 3 millones de pesos. Todo esto a cambio de un aporte voluntario para quienes anhelen entrar a ver el espectáculo.

     

    “Cuando dimos este paso no lo hicimos por nosotros, sabemos que las personas apenas se están levantando de la crisis, y que fijar una boleta era exigir demasiado. Pero también sabíamos que la salud mental de muchos podía estar peor que la parte financiera, y eso nos motivó a invertir los ahorros que teníamos con el fin de reabrir la carpa y traer un poquito de paz dentro del caos”, señaló Ricardo Daza.

     

    Carpa actual del Circo de los hermanos Daza a la entrada del municipio de Marinilla. Foto: Manuela Suárez.

     

    El espectáculo trata de continuar

    Las funciones se hacen los sábados y domingos a las 7:30 de la noche y, sin importar cuánto se recoge a la entrada, los espectáculos duran una hora y diez minutos, se hacen con el mismo amor y profesionalismo de siempre.

    Aunque esto “trabajar con las uñas” por el amor al arte y a la cultura, no basta el corazón cuando no hay un apoyo desde las entidades encargadas, pues los hermanos Daza aseguran que, después de ocho meses de apertura, no han tenido ninguna visita por parte de la Secretaría de Cultura, ni mucho menos por el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, que ni siquiera estaban al tanto de que ya un circo estaba abierto al público.

     

    “No, no sabemos cuantos se han podido reactivar, eso es una cosa supremamente difícil”, explicó Hugo Valencia, profesional especializado para el sector del teatro, del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia en diálogo con Contexto y aclaró: “Nosotros no sabemos cuántos circos tradicionales hay en Antioquia porque como ellos no se comunican con nosotros, la base de datos que tenemos es limitada”.

     

    La carencia de un registro representa la imposibilidad de tener una base sólida sobre la cual construir una solución. Los hermanos Daza sostienen que en Antioquia hay por lo menos 30 circos tradicionales que no están en el radar de la institucionalidad, por lo que, consecuentemente, no han recibido ningún tipo de ayuda en medio de la contingencia.

     

    Según Valencia, los fondos derivados del impuesto de IVA, destinados para el mantenimiento de inmuebles patrimoniales fueron redireccionados por el Ministerio de Cultura para auxiliar a los artistas en medio de la pandemia. El listado lo integraban danzantes, músicos, teatreros, cirqueros, escritores, artistas plásticos visuales y de otras áreas, reportados por los municipios. El monto que inicialmente ascendía a 3 910 millones de pesos para Antioquia tuvo recortes, luego de que se cruzaran cuentas para establecer quiénes temrinarían recibiendo más de un subsidio. “Eran casi 7.000 personas las que cumplían con los requisitos para darles plata, la cual sí se invirtió. Ahora, qué tan bien haya sido invertido ese dinero por las personas, no lo sabemos”, explicó Valencia.

     

    Los hermanos Daza aseguran que a los circos tradicionales no les tocó nada de ese dinero, lo cual concuerda con el ya mencionado problema de identificación de los artistas.

     

    Las sucesivas prórrogas de las medidas de emergencia por la Covid-19 obligaron a recoger las carpas de muchos circos, algunas de las cuales fueron incluso vendidas porque sus dueños no tenían como pagar un alquiler. Otras familias se vieron obligadas a recibir cualquier peso por todos sus materiales de trabajo, con tal de conseguir algo para poder comer.

    Tercera generación: los hermanos Daza siguiendo la tradición en una función empresarial. Foto: Instagram de Ricardo Daza

     

    ¿Qué dicen?

    “Aquí nunca ha venido un líder de circo tradicional a querer dialogar o proponer cosas, la percepción que ellos tienen de las instituciones es que las reuniones son para cobrarles impuestos, u obligarlos a pagar cosas que normalmente evaden, por eso es difícil identificarlos. La última vez sacamos nueve vacantes para la convocatoria (del Portafolio Departamental de Estímulos a la Cultura), cuatro quedaron vacías y ningún circo se postuló, y son estímulos de casi 18 millones. No hay comunicación”, expresó Hugo Valencia.

     

    Sobre el portafolio de estímulos referido, Ricardo Daza afirma que: “Sacan tres o cuatro convocatorias para más de cuarenta circos, pero en realidad los requisitos que uno debe cumplir para participar son ilógicos, sin contar que por ley les toca sí o sí abrir esos proyectos. Además, no se interesan por nosotros, ni siquiera acá en Marinilla han venido de la misma alcaldía a apoyarnos en algo. No les importa hablar”. Los problemas de comunicación entre los artistas y la institucionalidad son evidentes.

     

    Hasta las carpas están en riesgo, pues el crecimiento urbano deja sin espacio este ícono del circo y la magia un espectáculo que funciona perfectamente bajo estas estructuras. Cuenta Daniel Daza que: “A veces nos toca acomodarnos en lugares indignos con tal de que nos dejen presentar en esos Municipios, sabiendo que uno ve predios grandes y en buen estado desocupados. Creen que la profesión del circo es algo lamentable, cuando es pura magia”. Hugo Valencia reconoce esa problemática de espacio y asegura que el crecimiento de las ciudades y la expansión del territorio urbano ha desplazado más las oportunidades de establecer circos en algunas partes.

     

     

    La de los Daza es una de muchas tradiciones familiares que sostienen el arte circense. Fotos: Cortesía.

     

    Los hermanos Daza no conciben la idea de bajar el telón de una tradición familiar que les ha regalado la verdadera felicidad. Y así como ellos, hay muchos circos tradicionales en Antioquia esperando ser reconocidos y asistidos por el Estado. Según el vocero del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, las puertas están abiertas para los líderes de cada circo. El problema es que esa ruptura de comunicación, esa falta de acercamiento, tiene en riesgo una parte de la historia artística del departamento que ha tocado las infancias de millones.

  • Antecedentes y huellas del libro y la lectura en el Valle de Aburrá

     

    Desde su creación, la Fiesta del Libro y la Cultura es un acontecimiento de suma importancia para los habitantes del área metropolitana. ¿Cómo evoluciónó? ¿Cómo creció? ¿Qué otras actividades similares se realizan en la región a partir del esperado certamen septembrino?

     

    Cristian David Gutiérrez Martínez/ cristian.gutierrez@upb.edu.co

     

    Los años 80 y 90 fueron una época difícil para la historia de Medellín. Impulsada por promotores independientes y organizaciones como la Biblioteca Publica Piloto, la lectura parecía verse opacada por la violencia y la criminalidad. Medellín tocó fondo, sí, pero incluso entonces había quienes se resistían a esa suerte: escritores, poetas, filósofos, profesores, libreros, gestores culturales, líderes comunitarios y personas comunes y corrientes que tuvieron la capacidad de pensar una nueva ciudad, mediante la construcción de un nuevo plan de desarrollo. Producto de este cambio en la visión de la ciudad, surgió la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

     

    Primeras páginas

    Medellín fue siempre una ciudad relacionada a la lectura. Como cuenta Reinaldo Spitaletta, “es una ciudad con tradición de lectura, de publicaciones desde el siglo XIX. Una ciudad con periódicos, con revistas de carácter cultural y de otra indolente. Además, recordemos que tuvo grandes empresas productoras de libros, como editorial Bedout que duró muchísimos años en la divulgación de textos de todas las literaturas del mundo”. Estos hechos facilitaron la aparición de ferias del libro en distintos espacios públicos de la ciudad.

     

    Antes de la Fiesta del Libro, se presentaron algunos antecedentes notables en el afán por impulsar la industria y fomentar la lectura. En 1971, el entonces alcalde de Medellín, Óscar Uribe Londoño, inauguró 40 casetas para la venta de libros usados en la plazuela Uribe Uribe. En el Parque Berrío, se realizó durante varios días una feria del libro con un fin más que todo comercial, así lo cuenta Spitaletta: “Se llenaba de quioscos, puesticos con libros (…). Había una gran diversidad, el Parque Berrio se llenaba de estos puestos y la gente se paseaba todo el día por allí. Era un momento también de encuentro”. Otros lugares en los que se desarrollaron ferias del libro en la ciudad fueron el Parque de Bolívar y El Pasaje La Bastilla, que sigue convocando a lectores y escritores.

     

    El primer evento del libro organizado de manera masiva en la ciudad fue la Feria del Libro de Medellín, realizada en el Palacio de Exposiciones desde 1993 hasta 2005. Aunque su enfoque continuaba siendo mayormente comercial, esta feria significó un importante cambio, pues ahora había un espacio organizado para el evento y además había presencia de reconocidos escritores, conferencias y lanzamientos de libros. En 1996, apenas en su cuarta versión, el techo de uno de los pabellones se desplomó durante un aguacero y las pérdidas golpearon con fuerza el bolsillo de los promotores y expositores. Esta y otras circunstancias, entre ellas el declive en los niveles de asistencia, plantearon la necesidad de revaluar el certamen. Jorge Melguizo, Secretario de Cultura Ciudadana en 2006 llamó a una pausa en la actividad para pensar, en compañía de más de cuarenta entidades y gestores independientes del sector cultural, una fiesta en torno al libro y la cultura que lo rodea.

     

    La Fiesta del Libro y la Cultura es, además, un motivo que lleva a miles a conocer el sector de Carabobo Norte, cerca al barrio Moravia. Foto: Diego Aristizábal.

     

    Nuevo capítulo

    La primera Fiesta del Libro se hizo en 2007. Fuertes lluvias que cayeron sobre el entonces recién intervenido Jardín Botánico, no impidieron la visita de más de 90 mil asistentes que recorrieron puestos de venta, pero también presentaciones artísticas, conversatorios con personajes del sector editorial y actividades de promoción de lectura, con un claro mensaje: la entrada ya la había pagado la ciudadanía con sus impuestos. La nueva propuesta y su mensaje tuvieron tal acogida, que la Fiesta del Libro y la Cultura se convirtió en un importante evento para la vida cultural del Valle de Aburrá, con cientos de editoriales y librerías, invitados de talla internacional y por lo menos tres millones de asistentes al 2017, personas que año tras año deciden reunirse alrededor de las letras, en lo que se ha perfilado como uno de los acontecimientos más esperados para los habitantes de la región.

     

    “La Fiesta del Libro es un acontecimiento muy importante para todos. Impulsa las ventas y construye mercado alrededor de los libros, sí, pero también crea un espacio adecuado para que las personas se encuentren con la cultura, para que disfruten de actividades que normalmente uno no se encuentra en la calle. La Fiesta nos permite salir de la monotonía y por eso creo que todos la admiramos tanto”, analiza Marta, una vendedora de libros del Pasaje La Bastilla, asistente de la Fiesta del Libro desde hace varios años.

     

    Secuelas de esta historia

    Más eventos surgieron para afianzar los logros y llevar la cultura del libro y la lectura más allá del Jardín Botánico, reconocida ya como sede para el encuentro con las letras en Medellín: La Feria Popular Días del Libro, realizada habitualmente en mayo en el barrio Carlos E. Restrepo y que cada año inaugura los Eventos del Libro de Medellín, y la Parada Juvenil de la Lectura, celebrada en el mes de julio como preámbulo a la Fiesta del Libro y que este año recibió a su público en la Casa de la Literatura San Germán.

     

    Además de estos Eventos del Libro de Medellín, algunos otros municipios del Área Metropolitana tienen eventos homólogos, que son impulsos locales a la imaginación, la creatividad, el amor por la lectura y las letras. A continuación, interactúe con un recorrido histórico y geográfico por la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín y otros eventos del libro realizados en el Valle de Aburrá.

     

    Click en la imagen para realizar un recorrido histórico por la Fiesta del Libro y la Cultura:

     

    Click en la imagen para realizar un recorrido geográfico por la Fiesta del Libro y la Cultura:

    Click en la imagen para realizar un recorrido geográfico por algunos otros eventos del libro realizados en la región:

     

  • Una tristeza indeleble, un miedo que no se va

     

    Mariana Zapata García / mariana.zapataga@upb.edu.co

     

    La mañana del 11 de septiembre de 2001 comenzó con los afanes de cualquier otra. Ricardo Mauricio Noreña Cárdenas, un residente de Nueva York, se encontraba en su carro dirigiéndose desde su casa en Long Island, hasta su trabajo; pero una noticia en la radio lo paralizó junto con el mundo entero. El vuelo AA11 había sido secuestrado por miembros del grupo extremista islámico al Qaeda y había sido estrellado contra la Torre Norte del World Trade Center (WTC), un rascacielos de 110 pisos que llevaba tres décadas como protagonista del paisaje neoyorquino.

     

    “Al principio me pareció extraña la noticia, pues decían que había sido una avioneta, pero después comenzó a saberse, por los relatos de los transeúntes, lo que en realidad había pasado y sentí muchísima tristeza”. Esa es la sensación que más recuerda Noreña.“Yo vivía como a dos horas de la ciudad, pero amigos y familiares me comentaban que fue muy difícil salir de Manhattan, pues el sistema del metro se paralizó”, cuenta mientras se le anuda la garganta como le ocurrió aquella mañana.

     

    Cuando todas las personas alrededor del mundo estaban viendo esta noticia, y pasados 17 minutos del primer ataque, El vuelo UA175 se estrelló contra la Torre Sur del WTC. “Primero se pensó que era un accidente. Después, con el segundo avión, se notificó que estábamos siendo atacados y fue ahí que llegaron las noticias de Washington y de Pennsylvania”, cuenta Ricardo. Y sí, otro de los cuatro aviones secuestrados, el AA77, chocó contra la pared oeste del Pentágono en Washington, y, pasados 26 minutos del tercer ataque, el vuelo UA93 se estrelló en un campo en Shanksville, Pensilvania.

     

    “Las noticias eran desoladoras, con imágenes y videos espeluznantes de ver y oír”, cuenta Noreña con lágrimas en los ojos. “A los tres días pudimos visitar el área y lloramos viendo de lejos como quedó todo; se podía ver el hollín, sentir el olor a quemado y lo dantesco de la escena. Las paredes tenían cientos de fotos de desaparecidos, y recuerdo muy bien todas las flores y los rostros desencajados de las personas que pasaban por allí”. En este atentado murieron exactamente 2 996 personas: 2 763 en el World Trade Center, 189 en el Pentágono, y 44 en Shanksville, Pensilvania. Además, durante los meses de limpieza y reconstrucción, unas 400.000 personas se expusieron a toxinas y lesiones, las cuales provocaron enfermedades crónicas e incluso la muerte a miles de ellas, según los datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU.

    El espacio que antes ocupaban las dos torres del World Trade Center está hoy dedicado a un memorial para las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Fotos: Mariana Zapata.

     

    En medio de la noticia del regreso de los talibanes al poder en Afganistán, se hicieron los homenajes a todas las personas afectadas por estos atentados hace 20 años. “No importa cuánto tiempo haya pasado, estas conmemoraciones traen todo dolorosamente de regreso como si acabaran de recibir la noticia hace unos segundos”, dijo el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en una entrevista el viernes 10 de septiembre de 2021. Con los actos conmemorativos del sábado 11 de septiembre de 2021, que comenzaron con una ceremonia a las 08:30 (12:30 GMT) en Nueva York, el ya reformado sitio que ocuparan las Torres Gemelas del World Trade Center se convirtió de nuevo un un santuario de peregrinación en memoria de las víctimas del terrorismo al cual se le declaró una guerra que, dos décadas después, muy pocos creen ganada.