Por: Santiago Úsuga Bustamante / santiago.usuga@upb.edu.co
Las instalaciones de nueve instituciones educativas públicas en Itagüí fueron demolidas hace más de dos años y las nuevas construcciones no han sido terminadas. Esta investigación repasa las causas y consecuencias de la parálisis en las obras. Los testimonios en texto e imagen además exponen los problemas que padecen las comunidades educativas a raíz de los incumplimientos.
Analizamos el plan de desarrollo departamental “Unidos por la vida 2020-2023”, aprobado en mayo pasado por la Asamblea de Antioquia, desde que en junio pasado y en medio de la pandemia Luis Fernando Suárez asumiera el encargo como gobernador, tras la medida de aseguramiento contra el electo Aníbal Gaviria. En medio de estas situaciones, ¿cuál es el plan que se mantiene para el departamento? ¿Cómo se financiará?
Por: Sebastián Carvajal y Andrea Cano
Este año se aprobó un plan de desarrollo departamental atípico. Su construcción pasó de ser descentralizada en las subregiones a virtual, en medio de la emergencia sanitaria por COVID-19 y, antes de ser presentando ante la Asamblea Departamental, tuvo que ajustarse a los retos que conllevaba la crisis de salud y la reactivación económica. Luego, el ente legislativo lo discutió mediante sesiones no presenciales y lo aprobó con 25 votos a favor y uno en contra.
Ahora el Plan guiará al gobierno departamental durante los próximos cuatro años, bajo el objetivo de “trabajar unidos por una nueva visión departamental, cuyo centro sea el ser humano y su desarrollo integral y sostenible”.
“Tenemos dos propósitos superiores en el plan que son la vida y la equidad y por eso muchas de las estrategias y programas van a ir al cierre de brechas”, explicó Claudia García, directora de Planeación departamental y quien coordinó la construcción y aprobación del documento.
El Plan de Desarrollo contempla cinco enfoques estratégicos que son transversales: Arriba Antioquia -un programa para la reactivación pospandemia-, Emergencia Climática, Transformación Digital de Antioquia, Antioquia Resiliente y los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).
Por su parte, Nuestra Gente, Nuestra Economía, Nuestro Planeta, Nuestra Vida y Nuestra Gobernanza, son las cinco líneas estratégicas que hacen parte del plan y que se desglosan en 32 componentes y 166 programas.
Además, estipula un plan de inversiones por cerca de 18,9 billones de pesos en el cual se relaciona el plan cuatrienal, que son recursos propios del departamento y que alcanzan los $10,63 billones, más $8,3 billones que provienen de fuentes alternativas. Se llaman así porque no hacen parte de las rentas tradicionales y resultan claves ante la disminución de ingresos corrientes de libre destinación, a causa de la emergencia sanitaria.
“Tenemos varias fuentes alternativas: uno es el Sistema General de Regalías, que es una apuesta muy ambiciosa por presentar buenos proyectos; los recursos de crédito, que durante la discusión en la Asamblea tuvimos las disposiciones que nos permitían mayor espacio fiscal para apostar por ellos. Otra fuente es el capital de la solidaridad, la pandemia ha sido un ejemplo de cómo se puede movilizar recursos en especie y hay otros mecanismos como las obras por impuestos y la cooperación internacional”, aseveró García.
Con respecto a los recursos de crédito, la directora de Planeación departamental agregó que la Gobernación está trabajando en dos frentes: uno es el reperfilamiento de la deuda; es decir, obtener mejores periodos de gracia o mejores tasas de interés, y el segundo es buscar las opciones más competitivas para el endeudamiento, ya sea con la banca local o multilateral. “Lo que se está haciendo es explorar las mejores condiciones del mercado”, explicó la servidora.
Aunque por ahora el panorama financiero no está del todo claro para la Gobernación. “Todavía no sabemos los impactos en términos fiscales del COVID-19 y eso tiene dos elementos: uno es el recaudo propio y sus negocios, cómo se ven afectados. Creo que habrá mucha más evasión y también quisiera saber qué impacto tendrá sobre la FLA el cierre de locales comerciales. Lo segundo es lo que la Nación va a dejar de girarle al departamento. Eso es una cosa todavía incierta”, señaló Juan Esteban Lopera, profesor del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia.
Gobernación mediadora, ese es el plan
Para entender el plan de desarrollo de Antioquia es importante tener claro que el Departamento tiene dos funciones claves: ejecutar recursos y servir de intermediador entre lo local y lo nacional.
Es decir, además de diseñar e implementar programas con capital propio, “se encarga de coordinar las acciones con las entidades de orden nacional o con los municipios, de tramitar las exigencias y demandas de unos y otros y de apoyar, acompañar y prestar asistencia técnica a las localidades”, explicó Lopera.
Por esta razón se explica que las fuentes alternativas correspondan al 44% del total de las inversiones de Plan de Desarrollo, lo que además pone a prueba su capacidad de articularse con otras agendas, como lo explica Juan Sebastián Aristizábal, director del Centro de Análisis Político de la Universidad Eafit: “Uno lo que evidencia es un esfuerzo por articular distintas agendas, agendas globales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con agendas nacionales como los Conpes y con unos enfoques muy definidos que me parecen interesantes”, dijo.
La financiación de los programas y proyectos, la gran pregunta sobre el plan departamental.
Infografía: Sebastián Carvajal y Andrea Cano Gaviria.
Relevo al timón en medio de la tormenta
Al indagar sobre las apuestas y lo que se puede esperar del Plan de Desarrollo, Aristizábal señaló que: “es lo suficientemente ambicioso para tratar de recoger las discusiones que están sobre la mesa. No creo que le falte, el reto ahí es poder materializar todo lo que se está proponiendo en ese plan de desarrollo que fue aprobado”.
De igual forma, destacó que hay un esfuerzo importante por articular dinámicas políticas, económicas y sociales para tratar de atender de forma oportuna cada una de las subregiones del departamento y aseguró que con la finalización de los corredores viales habrá una mejor conexión para desarrollar el Nordeste, Occidente y Urabá antioqueños.
Sobre el impacto de la pandemia en las subregiones indicó que sus efectos se verían a lo largo del segundo semestre, especialmente en lo económico y social y valoró el esfuerzo del programa Arriba Antioquia por reconocer esas dificultades y proponer soluciones desde la articulación institucional.
Para Lopera la aprobación es apenas el inicio, “el partidor” de una serie de dinámicas políticas para ejecutar su implementación. “Ningún plan de desarrollo se cumple al 100 % y esas son dinámicas políticas, porque lo técnico ya se resolvió. Es muy difícil gestionar la burocracia de la Gobernación, son elementos muy complejos. El plan define una cantidad impresionante de equipos de trabajo que existen en la medida en que existen programas para ejecutarse y se les asigna un recurso”, apuntó el académico.
Acerca de los retos políticos que tiene la gestión del plan, Lopera indicó que son varios, entre ellos, la detención de Aníbal Gaviria, las alcaldías y sus propias apuestas; la paz, los PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, estrategia asociada al cumplimiento de los acuerdos de paz) y el respaldo que estos tengan por parte de la Nación; además de las dinámicas territoriales marcadas por los grupos de incidencia, legales e ilegales.
Los lugares de la oposición
Sobre la discusión y aprobación del plan de desarrollo, Andrés Guerra, excandidato a la Gobernación de Antioquia y quien llegó a la Asamblea gracias al estatuto de la oposición, decidió acompañar a Aníbal Gaviria porque cree que “hoy no es el momento para hacerse el importante, es el momento para ser útiles y eso modifica absolutamente todo el concepto político”. Considera que el plan aborda el 95% de las necesidades de los antioqueños y espera que dé la hoja de ruta para salir de la crisis.
Además, destaca que la Gobernación tuvo en cuenta algunas de sus propuestas de campaña, entre ellas: la conectividad a internet de las escuelas rurales, un programa de bilingüismo gratuito para niños y jóvenes, la creación de la Secretaría de Turismo, los puertos marítimos en el Urabá y los circuitos productivos y rurales para conectar las subregiones.
Por su parte, el diputado Luis Peláez, quien votó en contra de la aprobación del Plan y se declaró en oposición al gobierno, asegura que en él “vamos a encontrar programas muy bonitos, muy bien llamados, con indicadores y presupuestos flojos”.
Para Peláez se debió “Invertir en lo prioritario”, por lo que propuso en la discusión del plan de desarrollo cinco temas que, según él, el Departamento no ha solucionado ni les dio la importancia necesaria en la discusión. Estos fueron la alimentación, la salud, los servicios públicos, el empleo en las subregiones y la educación. Para su abordaje sugirió una mejor redistribución de los recursos, pero la Gobernación decidió mantenerlos en los proyectos que, en su concepto, propiciarán la reactivación económica.
Algunos de los programas que el diputado señala por la falta de recursos suficientes son: Maná Plus, la apuesta frente a los habitantes de calle, Vive la cultura en Antioquia, el enfoque étnico —“Está transversal, entonces lo difuminan y no lo ponen claro”, dijo Peláez—, entre otros.
Sin embargo, celebra la apuesta por las ciclorrutas, el bienestar animal, la construcción de dos nuevas cárceles y 75.000 viviendas para el departamento. Además de la inclusión de CALMA, una propuesta suya para la comercialización y distribución de cannabis medicinal, como una línea de dentro de la Fábrica de Licores de Antioquia, que durante los próximos cuatro años estará bajo estudios de prefactibilidad, factibilidad y desarrollo.
Qué pueden esperar los antioqueños del plan de desarrollo
Los expertos concuerdan en que ahora sigue la implementación del Plan “Unidos por la vida 2020-2023” y la priorización de programas y recursos. Eso dependerá de las apuestas para reactivar la economía tras las crisis por la pandemia —una de ellas son las obras de infraestructura— y de las dinámicas políticas propias del departamento.
Asimismo, concuerdan en que lo aprobado refleja el tema de la vida como una de las obsesiones de Aníbal Gaviria en sus diferentes mandatos y que desarrolla de manera integral los elementos para fortalecer la equidad social. El profesor Juan Esteban Lopera resalta que, aunque ha sido recurrente en sus administraciones, el enfoque es “distinto a los que han tenido en otros y este se basa en la ejecución”, porque se centra en la sostenibilidad y el manejo de la pandemia, según explicó.
El diputado Peláez, por su parte, enfatizó en que hará seguimiento a los principales proyectos de infraestructura de la Gobernación como el túnel del Toyo, el Tren del Río y los puertos de Urabá. Sobre los programas y las inversiones estipuladas, dijo que “en unos años vamos a ver los aciertos y desaciertos que tuvo esa apuesta”.
García, en nombre de la administración departamental, subrayó que esperan potenciar el desarrollo de las regiones, para que se traduzca en más oportunidades para los Antioqueños. “Esperamos que el Departamento avance en la construcción de un territorio saludable, donde sus habitantes se sientan seguros, y la paz pueda llegar a cada rincón de Antioquia. Nuestro compromiso es realizar un trabajo constante que integre a todos los equipos de este gobierno, con el objetivo de construir un territorio más incluyente, equitativo y próspero”, finalizó.
Aspectos clave del Plan de Desarrollo, que incluye ideas del programa de gobierno del candidato que obtuvo el segundo lugar en las votaciones. Infografía: Sebastián Carvajal y Andrea Cano.
“Nosotros estamos en una lucha contra las adicciones, el consumo, los malos hábitos, las malas conductas”: Fabio Villa Rodríguez, director de la Escuela contra la Drogadicción.
La Escuela contra la Drogadicción fue uno de los proyectos que dejó iniciado el exgobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez. La Asamblea departamental aprobó su creación mediante la Ordenanza 24 del 14 de noviembre de 2018 y el 26 de diciembre de 2019 fue inaugurada, cinco días antes de terminar el anterior mandato. La sede ocupa un terreno de 25 mil metros cuadrados, donde antes funcionaba la Hostería Llanogrande, en Rionegro, en un predio que el departamento adquirió luego de un proceso de extinción de dominio.
Contexto habló con el actual director de esta escuela, el sociólogo, exconstituyente y exconcejal de Medellín, Fabio Villa Rodríguez, quien fue nombrado por el gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria el 1 de junio. Entre sus proyectos está la terminación de las reparaciones locativas, dotar la sede con los implementos necesarios para hacer investigación, buscar más fuentes de financiación y apoyar el trabajo de las entidades públicas y privadas en el manejo de las adicciones. Esto fue lo que dijo sobre el papel que tendrá la Escuela en la actual administración.
La Escuela se inauguró en diciembre de 2019. ¿Qué actividades han desarrollado desde entonces en los últimos seis meses?
La Escuela ha utilizado esta etapa básicamente para, por un lado, organizarse, montarse como institución, nombrar las personas que vamos a estar trabajando y definir su plan de acción, sus tareas y, por otra parte, organizar toda la parte locativa de este espacio. Podría decir que hoy tenemos armado el tinglado tanto teórico, como conceptual, como desde el punto de vista de nuestro plan de trabajo sobre el cuál vamos a empezar a operar.
Las primeras tareas se han enfocado en la habilitación y adecuación del inmueble recibido para su funcionamiento, que era antes la Hostería Llanogrande. Foto: Cortesía.
¿Cuándo empezarían las investigaciones en campo?
Yo podría decir que ya empezamos porque estamos haciendo la definición teórica de todos los temas, pero en campo con las instituciones, los municipios y demás, yo espero que muy pronto. (…) Insisto en que ya estamos haciendo actividades de campo en las que empezamos a conversar con la Secretaría de Seccional Salud, con las demás secretarías y entidades de la Gobernación, con las IPS, las universidades que tienen facultades y programas en relación con esto, las alcaldías y todas las dependencias que tienen que ver con el ecosistema que atiende el tema de adicciones en los municipios.
¿Cuáles son los campos de trabajo en los que se enfocará la Escuela?
Nosotros tenemos tres líneas de trabajo: una de investigación y conocimiento, la segunda que es apropiación social del conocimiento y una tercera que es de apoyo técnico, articulación y seguimiento a la institucionalidad que tiene que ver con este asunto. Ya estamos haciendo guías, estamos empezando a mirar protocolos y estamos mirando cómo vamos a hacer ese ejercicio con las instituciones para la elaboración, tanto de políticas públicas, como de guías metodológicas.
Usted mencionaba que estuvieron haciendo algunas reparaciones locativas en lo que otrora era la Hostería Llanogrande. En términos de infraestructura, ¿qué reparaciones se han hecho y con qué cuenta la Escuela en estos momentos?
Hoy tenemos un espacio físico más o menos del 40 por ciento totalmente recuperado, ya lo único que hace falta es dotación y tenemos un espacio físico, yo diría por ahí un 50 por ciento que está entre el 80 y el 90 por ciento de recuperación. Esto incluye los auditorios, las canchas y las cabañas, que en este caso serán salones. Mi propósito al llegar a la Escuela, y después de haber hecho una evaluación realista, es que en dos meses podamos tener el 100 por ciento del espacio físico totalmente recuperado y que en lo que resta del año vamos a tener espacio físico totalmente dotado, con todo lo necesario para poder hacer a plenitud la tarea de investigación. Para esto necesitamos laboratorios, espacios para la acumulación de información, plataformas, un sitio web, etc.
¿En estos momentos tiene los recursos para terminar esas reparaciones locativas, adaptar toda la infraestructura y hacer la dotación?
Por efectos de la pandemia, se nos llevaron una plata muy importante de la Escuela que nos van a retornar, según el compromiso de la Gobernación, entre este fin de año y el principio del otro. Con esos recursos tendríamos completo, no sólo para hacer la dotación, sino para arrancar todos los proyectos. Pero yo por lo menos sí creo que haciendo un poquito de esfuerzo, de responsabilidad en el gasto, se puede terminar el acondicionamiento físico de la infraestructura. Tenemos un presupuesto aproximado 2.900 millones de pesos, con eso podemos pagar los gastos de funcionamiento y terminar lo que le hace falta en acondicionamiento físico. Ya lo que tiene que ver con la dotación y con proyectos, no tenemos cómo hacerlo con ese recurso.
<< Fabio Villa Rodríguez. Director de la Escuela contra la drogadicción. Foto: @fabillaro
La Escuela tiene unos recursos limitados, ¿de qué manera se va a financiar y de dónde van a provenir los recursos para los proyectos e investigaciones?
Habrá tres fuentes de financiación. Una fuente inicial es que la Ordenanza nos prometió 20.000 millones, de los cuales no nos han entregado todavía un peso. De esos 20 mil millones había 10 mil para este año, que se los llevaron para el manejo de la pandemia y que nos los van a retornar en algún momento, y en otro momento nos entregarán otros 10 mil. Eso es un capital de base. De de igual manera, le ordena a la Secretaría Seccional de Salud que nos transfieran anualmente 1.280 salarios mínimos mensuales legales. Eso es exclusivamente para investigación, estudios y publicaciones. Pero con el horizonte que nosotros estamos presentando en el plan de trabajo, vamos a necesitar muchísimo más, entonces ahí viene la segunda parte. La Ordenanza nos permite hacer convenios, acuerdos, con todas las entidades públicas y contratar con entidades privadas, por ejemplo, las EPS y las ARL que tienen responsabilidades con estos temas del consumo y de las adicciones. Y lo tercero es que podemos vender servicios, entonces habrá temas de capacitación, de formación, de ventas de artículos a revistas especializadas, de seminarios y foros de acompañamiento técnico a instituciones, incluso aquí tenemos una función de seguimiento y acompañamiento a IPS que yo creo que en algún momento también vamos a tener que cobrar por hacerlos.
Además de líneas de trabajo, ¿qué otros proyectos tienen la Escuela?
Tenemos la idea de un museo sobre el tema de las drogas, el consumo de estupefacientes y el consumo ilícito y consumo lícito dañino. Un museo que, por ejemplo, en América Latina solo hay en Argentina y en México, prototipos de museos como el que nosotros queremos, y en España y en Italia hay un par de museos parecidos. Hacerlo vale una plata, no lo vamos a hacer con recursos propios, pero algo tenemos que poner para luego presentar eso pues al Fondo Nacional de Estupefacientes, a la Dirección Nacional de Estupefacientes, al Ministerio de Justicia y a la propia Gobernación.
¿Qué papel tendrá la Escuela en la actual administración?
En el Plan de Desarrollo departamental nos ha puesto varias tareas. Un es participar en el diseño de una política y una metodología para enfrentar el tema del riesgo para la reducción del daño en la población menor de 14 años en adicciones. Otra es aportar en el aumento de la edad de inicio en el consumo de sustancias psicoactivas que está sobre los 13 años para subirla por lo menos a los 14,5. Hay otra línea para organizar una política pública alrededor del tema de cómo enfrentar las adicciones y el consumo de sustancias psicoactivas. Ya hay varias tareas en las cuales la Escuela tiene que empezar a producir resultados y esas son las grandes acciones reales en las cuales nos tenemos que meter.
Mucho se habla en Colombia sobre la lucha contra las drogas, ¿qué papel cumplen ustedes ahí?
Nosotros no estamos en esa guerra, nosotros estamos en una lucha contra las adicciones, el consumo, los malos hábitos, las malas conductas. Obviamente ellos (las entidades de lucha contra los estupefacientes) deben acompañar, es cierto, que no sigan creciendo las bandas, los narcotraficantes, los consumos ilícitos, pero también los consumos lícitos. Es decir, tenemos que ver qué hacemos con el alcohol, que seguimos produciendo masivamente y vendiendo y promocionando para que la gente compre y consuma de manera totalmente desordenada o con el tabaco o con los juegos de azar, que producen ludopatía, o con los consumos incluso audiovisuales, que hoy están generando adicciones gravísimas en los niños y los adultos también, entonces son temas de los cuales vamos a tener que hablar.
Por sus estatutos y según la Ordenanza que la crea, la Escuela no podrá hacer atención de personas con adicciones. ¿Qué papel cumplirá en este proceso?
Como nosotros no hacemos atención, vamos a tener que desplegar una acción de asesoramiento, acompañamiento y apoyo a Carisma, al Hospital Mental, a todos los hospitales públicos y a las entidades privadas que prestan servicios de atención. Asimismo, es importante prestarle apoyo técnico, asesoramiento y capacitación a la Secretaría de Educación departamental y de todas las secretarías de educación municipales. A la Gerencia de Infancia, Adolescencia y Juventud, a la gente que trabaja con el tema de la Gerencia Indígena o a la Secretaría de Mujeres. Es un tema en el que vamos a tener que ser apoyo más allá de las instituciones que atienden a los adictos y a los consumidores. Y es ese apoyo el que vamos a tener que prestarles a todas las entidades para que la gente no entre al consumo.
En su momento, nueve diputados votaron en contra de la creación de la Escuela, ya que consideraban que el departamento tenía instituciones como el Hospital Mental y Carisma que podrían hacerse cargo de estas funciones y que era un gasto innecesario. ¿Cuál es el factor diferenciador de la Escuela con respecto a otras entidades?
Yo creo el factor diferenciador es nuestra misión. No existen ni en Antioquia, ni en Colombia una institución dedicada a la investigación y a la gestión del conocimiento. Investigación se hace en muchos lados, se hace en las universidades y muy buena, se hace en las entidades públicas de manera desordenada y fragmentada, se hace en instituciones privadas y en instituciones públicas del orden nacional e internacional. Pero nosotros no tenemos acceso a esas investigaciones a menos que las ordenemos. Esta Escuela tiene que ordenar todo eso, ponerlo al servicio de la gente. Aquí hay que hacer investigación aplicada, con propósito y no digo que no se esté haciendo; en algunas instituciones se hace, pero fragmentada. Todo eso es parte de que tenemos que empezar a apoyar, pero también a recoger, como parte de un estudio más sistemático. Tener un centro de pensamiento que está sistematizando la información, haciendo investigación, convirtiéndolo en un conocimiento con aplicación útil para la política pública para el departamento y para el país a mí me parece que es absolutamente diferente a todo lo que están haciendo los demás.
¿Qué papel ha tenido la Escuela en el manejo de la crisis por la pandemia?
Hemos estado apoyando y dando ideas para el manejo del covid-19 en temas de salud mental. También estamos preparando acciones y tareas en relación con la pospandemia, en cuanto al estado de salud mental en el que va a quedar la gente a partir de este proceso el confinamiento y aislamiento. Esto va a generar afectaciones en las cuales la Escuela está también aportando ideas sobre cómo hacer ese manejo a partir de lo que está sucediendo hoy en el mundo.
El “chachachá” de las locomotoras, las despedidas, las bienvenidas, los venteros ambulantes, el olor a humo, la avena fría de Viviano, las mandarinas de Herminia, los quesitos de María, las hojaldras de Rosa Tirado, los chorizos de Ana Felisa y demás facetas del paso de los trenes del Ferrocarril de Antioquia por Cisneros, se pueden evocar hoy, en pleno siglo XXI, con solo un bocado de una rica y suave torta de pescado, con un toque salado y acompañada por media arepa.
Cisneros está a 83 kilómetros de Medellín, en el Nordeste antioqueño, es un pueblo panelero por tradición, rodeado de ríos y enclavado entre montañas que cultivan caña de azúcar. El río Nus y la quebrada Santa Gertrudis son los principales afluentes que componen el paisaje del lugar y forman charcos que son atractivos para los turistas y en los que viven peces nativos como sabaletas, mulas, barbudos y corronchos.
A 95 kilómetros de Cisneros se encuentra Puerto Berrío, un municipio que tiene como una de sus principales fuentes de ingresos a la pesca. Allí desemboca el río Nus en el caudaloso río Magdalena y hay innumerables restaurantes y ventas de pescados como bagres, bocachicos, blanquillos, cachamas y comelones, unos peces que se dejan secando con capas de sal durante días al sol y al aire. Esta es la base de las mejores tortas de pescado del municipio y de la que vive una familia cisnereña desde hace 90 años.
En la avenida principal de Cisneros ya es habitual ver a una mujer, con vestidos floreados y un delantal tipo mandil sentada, en una silla Rimax azul y desgastada. Ella sostiene una canasta roja en su antebrazo, su piel arrugada permite inferir su edad.
Berta Serna, de 84 años y oriunda de Cisneros, inicia todos sus días a las 5:45 de la mañana. El despertador se encuentra incorporado en su cuerpo. A esa hora se levanta a preparar sus tortas de pescado desde que tenía 20 años y era aprendiz de su madre.
Estas ventas tuvieron su inicio en las estaciones del Ferrocarril de Antioquia, un proyecto que potenció la economía del departamento y el país desde 1929, que fue su inauguración, hasta 1960 que inició su declive debido a que el gobierno se centró en las vías terrestres. Esto dio fin al funcionamiento de este sistema férreo. Para ese entonces, el tren ya había transportado durante 10 años a Berta, su madre y las tortas de pescado desde Cisneros hasta Caracolí. Allí se embarcaban en el tren que subía y finalizaban su trayecto en la estación Barbosa.
Del Ferrocarril en Cisneros solo queda el vagón 39 de la máquina 45, que adorna la avenida principal. La estación actualmente es un museo cultural. También hay tramos de las carrileras, unos ya escondidos entre pasto y cemento y otros aún visibles, pero desgastados.
<<Doña Berta y su presencia habitual en las calles de Cisneros. Foto: Sofía Vanegas.
La sonrisa de Berta, compuesta por dos dientes con bordes de oro, no se borró ni siquiera cuando el tren se detuvo. Al contrario, esto le dio las fuerzas suficientes para superarse y sacar adelante a los 15 hijos que la vida le dio y que, poco a poco, esta misma le ha ido quitando. Uno se fue para Guatemala y nunca regresó. A Julio lo mataron de una puñalada. A Darío una moto lo atropelló y lo mató. “Rayo”, como le decían a otro, murió de una cirrosis. Y así Berta dejó de ver a muchos de sus hijos. Ahora solo quedan cinco mujeres, tres de ellas tienen su propio negocio de tortas de pescado gracias al aprendizaje heredado de su madre y a la popularidad que su peculiar receta ha construido.
De lunes a sábado Berta hace 20 libras de pescado y el domingo aumenta un poco la cantidad. “Es fácil, prendo seis fogones y pongo seis pailas, luego solo es coger el pescado, harina, aceite y saque”, afirmó mientras agarraba un cigarrillo entre sus dedos, uno de ellos está rodeado por un anillo plateado y el resto tienen las uñas maquilladas con una ligera capa de color negro.
Los años pasan, pero la lucidez de Berta no los siente, con seguridad dice que no se enferma de nada, no toma vitaminas ni pastillas y no recuerda la última vez que fue al hospital. Como los años, también pasan carros particulares, motos, buses y transeúntes buscando, a cualquier hora del día, una rica torta de pescado a 2500. Estos productos se envuelven en un pedazo de papel cuadernillo que compra a 300 pesos. “Las servilletas no me gustan, son muy pequeñas y delgadas”, comentó mientras entregaba tres tortas a un cliente.
La sazón, la suavidad en cada bocado y el buen tamaño por un bajo precio, hicieron que Berta, sin darse cuenta, se volviera referente cultural del pueblo. Ella y sus tortas ya son una tradición allí y en los municipios aledaños, además para los viajeros, turistas, campesinos e incluso desde Medellín le encargan cada tres días 50 unidades que envía en un bus.
Desde que era una jovencita las calles de la avenida principal de Cisneros la acogen. Ahora, su cabello es totalmente blanco y tiene casi tantos años como la máquina 45 del Ferrocarril de Antioquia que se encuentra estacionada allí. Aquella ha sido testigo de la rutina invariable de una mujer que no conoce la palabra descanso y tampoco ve una obligación en su trabajo. Tener satisfecha a la gente es el motor que la mueve día a día: “En la casa me aburro, mi vida es esto y es lo que me gusta hacer”, aseguró con cierto tono nostálgico.
A sus 85 años nunca habla de un hombre. A pesar de tener 15 hijos, no amó al papá de ninguno porque el amor jamás estuvo de su lado. Estas figuras varoniles pasaron por su vida de una manera fugaz y sin dejar huella. El cuerpo bonito y agraciado de una vendedora de tortas de pescado, que recorría las calles del pueblo y los vagones del tren, captaba sus miradas. Por la necesidad de “buscarse la comidita y sacar a los hijos adelante”, Berta les dio el gusto de adueñarse y disfrutar su cuerpo por apenas un par de pesos.
En medio de unos cuantos cigarros, tintos, saludos y ventas transcurren todos los días de Berta. Vende tantas que tiene que ocupar dos canastas y son contadas las veces que le sobran. Su corazón es tan noble que se le acercan personas vulnerables y ella con un gesto de generosidad coge una, la envuelve y la regala. Tampoco le molesta dejarlas más baratas, “deme 2000 mil”, les dice sin preferencias a algunos de sus clientes.
Cuando los buses de las flotas Coonorte y Expreso Cisneros paran a recoger o a dejar a sus pasajeros, Berta toma impulso, coge su canasta y emprende camino hasta allí. Sube reluciente, sin ayuda y con la misma sonrisa que la caracteriza. Camina hasta la última fila de sillas observando de lado a lado. “Tortas, tortas, tortas de pescado”, dice en el tono más alto que sus cuerdas vocales lo permiten. Siempre espera bajarse de allí con unas cuantas porciones menos.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.
El municipio ubicado en el Oriente antioqueño busca alternativas para hacerle frente a la cuarentena obligatoria, impuesta desde el 20 de marzo debido a la Emergencia Sanitaria que afronta el país, y evitar que la economía local se desplome por completo.
El día miércoles 15 de abril, el alcalde del municipio de El Santuario, Juan David Zuluaga, dio a conocer la Circular Externa 001, acogiéndose a las excepciones del Decreto Nacional 457 y 531 del 2020, con los cuales se permite que los depósitos de materiales, siempre y cuando el establecimiento suministre insumos para la infraestructura vial u obra pública, las empresas o personas que producen o confeccionan implementos de protección relacionados con la salud y las personas que presten los servicios de reparación, mantenimiento y mecánica en general para vehículos exceptuados de las medidas de los Decretos Nacionales puedan volver a laborar.
Los establecimientos que se desempeñen en alguno de estos ámbitos deberán mandar una solicitud al correo de la Secretaría General y de Gobierno y, en caso de contar con aprobación, deberán seguir las normas de bioseguridad impuestas por la Alcaldía.
Los servicios de maquila a grandes textileras mueven gran parte de la economía santuariana. Foto: cortesía Creaciones y confecciones SARAI S.A.
El sector textil, pilar de la economía en la región, ha tenido una evolución determinante. Comenzó elaborando ropa interior de dama para la empresa Leonisa mediante la cooperativa ECOOELSA y ahora, con el surgimiento de nuevas empresas, se elaboran toda clase de prendas para marcas como: Pacifika, Mattelsa, Loguin, Carmel, Dubai Store, entre otros.
Según cifras oficiales, El Santuario, el municipio cuenta con 27.076 habitantes. En su economía intervienen más de 300 microempresas registradas en la Cámara de Comercio del Oriente; de las cuales, 103 son industrias manufactureras, 88 se dedican al sector textil, uno de los motores fundamentales del pueblo.
Empresas y microempresas textiles en estado crítico
Desde que inició el aislamiento obligatorio, este sector se ha visto afectado pues los únicos establecimientos que han podido prestar su servicio son los supermercados, tiendas de barrio, farmacias, carnicerías y restaurantes, quienes solo pueden desempeñar su labor por medio de los domicilios. Esto hizo que las empresas y microempresas textiles buscaran medidas inmediatamente para mitigar los efectos negativos sobre estas.
La empresa textil FOREMSA tomó la iniciativa de realizar una carta solicitando ayuda al Gobierno Nacional, comunicación que el mismo alcalde respaldaría el viernes 3 de abril respaldaría, considerando el papel determinante de esta industria en la economía santuariana.
“Las empresas y microempresas de confección representan una arteria económica vital para el sustento de miles de familias en nuestro municipio. Por eso, el día de hoy me uní a la iniciativa de este sector para solicitarle al Gobierno Nacional una línea de beneficios para todas estas empresas que aún no han sido incluidas en las excepciones anunciadas hasta el momento.
El sector textil-confección de El Santuario puede contar conmigo siempre.” Señaló el mandatario en su cuenta de Facebook.
De las 88 microempresas de producción textil que laboran en el municipio, aproximadamente 20 pudieron retomar sus actividades en la semana del 20 de abril. Por lo tanto, las empresas que aún siguen paralizadas tuvieron que tomar medidas para evitar un colapso económico. Este es el caso de ECOOELSA, que, en medio de la crisis tomó decisiones como que la nómina del 16 al 26 de abril sería considerada como préstamo. Esta medida causó revuelo incluso en redes sociales, pero lo concreto es que, tratándose de una cooperativa, se debieron buscar otras alternativas.
Yasmín Cardona, quien lleva trabajando en esta empresa cooperativa 10 años aproximadamente, manifiesta que, aunque la situación es compleja, la empresa ha hecho todo lo posible por buscar las mejores soluciones.
“Si lo miramos por el lado de que a unos los despidieron de sus trabajos y quedaron sin sustento, yo me siento afortunada. La cooperativa nos está haciendo la vida mucho más fácil en estos tiempos de crisis. La empresa nos presta el dinero y nos lo deduce según nuestra capacidad de pago. El mínimo de horas que la empresa nos descuenta son 8 y nos da la posibilidad de restar estas de la quincena o, en caso de no poder, mensualmente. Además, cuando nos pagan, las horas vienen con recargos y cuando nos las cobran no tienen en cuenta estos. Desde mi punto de vista, la empresa siempre vela por nuestro bienestar”, afirmó.
En promedio, cada empresa cuenta con 70 empleados, de los cuales su mayoría son madres cabeza de familia que tienen como única fuente de ingresos esta actividad.
La realidad particular de cada empresa determinó las medidas que estas organizaciones tomaron para hacer frente a la crisis. Foto: cortesía Creaciones y Confecciones SARAI S.A.
Efectos colaterales en otros sectores económicos
De la economía textil, también surgen otras empresas como la del transporte. Pedro Rendón, gerente de la empresa P&E Logística y Transporte S.A.S ha notado un cambio drástico en su trabajo:
“De los 16 años que estoy laborando en este medio como persona natural y de los 4 años como empresa, jamás había vivido una situación económica como esta. La crisis me ha afectado mucho. Yo cuento con 8 camiones, los cuales anteriormente se llenaban por completo. Ahora, con la Emergencia Sanitaria debido al COVID-19 solo lleno si mucho uno. Mis trabajadores ahora están en vacaciones hasta que termine todo esto. Por lo tanto, soy yo quien se encarga de recoger la producción.”
Como él, miles de personas se han visto afectadas por esta situación; evidentemente, unos más que otros. La construcción, otra fuente de empleo en la región, volvió a sus labores a partir del 27 de abril, según lo indicado el 20 de abril por la Presidencia de la República.
Néstor Raúl Gómez, constructor desde hace más de 30 años, recibió con alivio la noticia e hizo su balance de la situación:
“Nadie estaba preparado para esta adversidad que estamos viviendo hoy en día. Ha sido difícil, tengo 7 trabajadores y a la gran mayoría nos cogió ilíquidos esta crisis. Por fortuna, todos tienen las prestaciones legales, algunos tienen (subsidios de) Familias en Acción y con la caja de compensación algunos han recibido apoyos. A mí como empleador sí me ha tocado difícil, porque no he podido darles nada. Estamos esperando ahora como va a ser la próxima semana.”
También es consciente que, aunque necesitan trabajar, la incertidumbre siempre estará presente.
“Hay un contraste; por una parte, bueno porque volveremos a producir. Sin embargo, la otra parte va directamente relacionada con la enfermedad, pues no sabemos hasta qué punto es recomendable salir de la cuarentena, no sabemos qué protocolo nos van a exigir para la próxima semana. Pero de igual forma, hay que salir a trabajar por la crisis económica que estamos viviendo. Además, la mayoría de mis trabajadores necesitan el empleo para poder comer.” Afirmó.
Con el pronunciamiento del presidente y la aprobación para que las empresas de manufacturas y construcción vuelvan a laborar, se espera que la economía vuelva a retomar poco a poco el terreno perdido.
La subregión del Urabá antioqueño ha vivido más de 50 años el conflicto armado. No obstante, ha logrado la presencia de instituciones educativas dentro de todo el territorio. Ahora el reto es mejorar la calidad educativa y disponer de las TIC para conseguirlo.
Los principales obstáculos que enfrenta la educación son la violencia y el conflicto que se viven en la subregión. En el Urabá antioqueño, el Registro Único de Víctimas – RUV – de la UARIV – la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas-, mostró, para el 2017, que el 51,4% de la población se encontraba registrada como víctimas del conflicto armado. El Padre Neil Alfonso Quijada Mena, director de la Pastoral Afro en Colombia, y quien vive en Turbo, comentó que: “la parte rural está más afectada por el conflicto armado y por la presencia de actores (armados); la parte urbana está un poquito más liberada en ese ámbito de la presión, aunque acá se ha respetado a los docentes y a los estudiantes”. Del mismo modo, afirmó que las zonas rurales han vivido más de cerca el conflicto, por lo tanto, si comparan estas zonas con las urbanas, existe mayor deserción, menor calidad escolar y que son “los lugares más descuidados en materia educativa”, explica el sacerdote.
Gustavo Adolfo Muñoz Marín, doctor en Filosofía, docente de antropología de la UPB y del Instituto de Antropología IMA, habló sobre “poblaciones que se ven forzadas al desplazamiento y a la desescolarización como fruto de la intensificación del conflicto en esas zonas”, además del reclutamiento ilegal de menores que “se ha incrementado en los últimos dos años en la población juvenil e infantil”. El doctor Muñoz explicó que entre las consecuencias indirectas del conflicto armado están “las psicopatologías como efectos colaterales de estas víctimas”, estos son los traumas que genera la vivencia de hechos violentos. Así mismo, manifestó que el Estado se ha visto en la necesidad de invertir más en seguridad que en educación, pero ha dejado desatendida la inversión en educación.
Según cifras de deserción académica dadas por la Secretaría de Educación de Antioquia, en la subregión del Urabá antioqueño, en el año 2018, esta fue del 18,78% en transición (grado 0), 3,78% en primaria (grados de 1 a 5), 3,02% en secundaria (grados de 6 a 9) y 1,28% en media (grados de 10 y 11). El doctor Muñoz explicó que en el grado transición es donde “el sistema educativo no tiene los instrumentos ni las herramientas necesarias para retener o tener programas de permanencia”. También afirmó que las familias prefieren dejar a sus hijos con parientes cercanos antes que enviarlos a la escuela.
TESTIMONIOS DOCENTES DE URABÁ
Nidia María Romero Fabra, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Córdoba y docente de la I. E. San Pedro de Urabá, dice que entre los grados 6 y 9, que corresponden a la básica secundaria, “se ha observado que los grados donde se presenta mayor deserción son 7 y 8, es decir, niños y jóvenes entre los 12 y 14 años”. De hecho, dentro del estudio publicado por Proantioquia en septiembre del 2018 sobre los estados de la educación en Antioquia, se encontró que, después del Bajo Cauca, el Urabá antioqueño presentó la mayor tasa de deserción en básica secundaria.
En cuanto a la relación numérica entre estudiantes y profesores, los resultados son alentadores. Desde 2016 a 2020 ha aumentado la cantidad de docentes por alumnos. De acuerdo con la Secretaría de Educación de Antioquia en 2016 hubo un maestro por 34 alumnos 1/34; en 2017 la relación fue 1/32, en 2018 fue de 1/33, en 2019 de 1/32, y en 2020 fue de 1/29. Sin embargo, para la docente Romero, “hacen falta maestros con formación específica, es decir, hay mucho maestro no idóneo”. Como ejemplo, expresó que la zona no cuenta con suficientes docentes licenciados en inglés.
Entre la educación privada y pública se ve una gran brecha. Gloria Cecilia Palomeque, coordinadora de la Institución Educativa Villa Nelly en Carepa, relató que los estudiantes de colegios privados tienen todas las ventajas en sus escuelas, mientras que en las instituciones educativas públicas “los ambientes escolares son muy deficientes, y de alguna forma esto hace que los chicos pierdan la motivación para estudiar”. En los colegios públicos se ha visto una mejora en el tema de la alimentación escolar, pero el padre Neil narró que “hay una alimentación estandarizada que no ha ayudado mucho a decir: ‘me encanta el restaurante escolar’ ”.
De igual manera, hay deficiencias en los programas extracurriculares. Para Romero es necesario “ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes, como formación artística, empresarial, orientación vocacional, emprendimiento”. La docente dijo que sus estudiantes son creativos y apasionados por el aprendizaje, pero necesitan adquirir capacidad de liderazgo, iniciativas para apropiarse y proyectarse en la realidad de su región. Por otro lado, la coordinadora Palomeque manifestó que las escuelas no disponen de los recursos suficientes para realizar actividades extracurriculares, las cuales, según considera, refuerzan el aprendizaje.
“La educación es un factor clave en el progreso de las sociedades en virtud de sus repercusiones económicas, políticas y culturales”, aclara Gloria Cecilia y que cuando “el Gobierno falla en garantizar este derecho, se favorece el rezago del país”. En cuanto a inversión, el padre Neil manifiesta que “la inversión para transformar la educación acá existe, pero no llega a las instituciones de manera eficaz.” Para Romero “se debe invertir en la calidad educativa con el fin de capacitar a los docentes, mejorar los ambientes escolares y ofrecer otras alternativas de aprendizaje a los estudiantes”. No obstante, la docente afirmó que se cuenta con la presencia de las escuelas en todo el territorio y la calidad educativa ha mejorado, aunque, aún falta mucho por hacer.
Revisar los procesos y modelos de evaluación fue parte de los profesores que se prepararon para hacer de la TIC una nueva herramienta pedagógica. Foto: EduApps.
DESAFÍOS EN EL USO TIC
Daniel Pimienta escribe en su texto Brecha digital, brecha social, brecha paradigmática, que “se debe considerar que el uso de las TIC para el desarrollo humano porta oportunidades para reducir la brecha social para individuos o comunidades”, aclara que para esto se necesita infraestructura de conectividad, acceso a las tecnologías, programas de telecomunicación, la alfabetización digital y lo más importante, “la educación, la ética y la participación, articuladas como un proceso sistémico.”
Para el doctor Muñoz, “hoy (las TIC) juegan un papel protagónico porque, frente a tantas limitaciones en desplazamiento, existen modelos y experiencias educativas muy interesantes”, que pueden atender a las poblaciones más vulnerables, el problema es que al mismo tiempo son los grupos sociales con menor acceso a las TIC. Del mismo modo, a nivel nacional considera que el sistema educativo se inclina mucho a metodologías de tipo profesor frente a un tablero presentando clase teórica y estudiantes en sus escritorios copiando, resaltando que es importante tener medios que eduquen para el desarrollo y la crítica.
Pineda considera que la inversión de TIC debe darse en 3 rumbos fundamentales: infraestructura, que abarca “los dispositivos que permiten la transmisión de la señal, el transporte del mismo (como protocolos de comunicación y dispositivos de enrutamiento), así como los elementos de computación y los programas que están involucrados en el transporte de la información”. Como segundo rumbo esta la “infoestructura” como los contenidos y aplicaciones a las que se accede desde la infraestructura de las TIC. resalta la importancia de la comunicación: “las comunidades virtuales como parte integrante de esta capa (infoestructura) al lado de los contenidos”. Y por último esta la “infocultura” el cual se entiende como “la suma de los conocimientos, los métodos, las prácticas y las reglas de buen uso que poseen las personas que se han apropiado del manejo de la comunicación y de la información en red”.
Con respecto a la subregión del Urabá antioqueño, podemos ver las necesidades en las tres categorías dadas por Pineda. Palomeque explicó que uno de los principales retos en la educación en Urabá es proporcionar infraestructura tecnológica a las instituciones educativas públicas. Para el padre Neil, las TIC “nos pueden comunicar con las realidades contextuales”. Aun así, aseveró en estos momentos las tecnologías se usan como medios de información y no de comunicación. Y la docente Nidia Romero destacó que el uso de las TIC es necesario, pues “las nuevas tecnologías cobran mayor protagonismo en el desarrollo de la sociedad y se convierten en una herramienta amiga de la educación”. Pero que es necesario que los maestros sepan cómo usarlas para mejorar la calidad de la enseñanza.
PROYECTO SOPORTADO EN LAS TICS POR LA EDUCACIÓN EN URABÁ
El proyecto Ecosistema de Contenidos Digitales para Apps en Urabá, EduApps, es realizado por los grupos de investigación GICU, GIDATIC y EAV de la Universidad Pontificia Bolivariana y Camaleón Multimedia. Este trabajo busca usar las TIC para la transformación y desarrollo de la educación pública en los municipios de Apartadó, Carepa y Necoclí, ubicados en la subregión del Urabá antioqueño. El proyecto Eduapps comenzó en febrero del 2019 y finalizará en septiembre del 2020.
Del 22 al 28 de mayo del 2019, los investigadores visitaron 13 instituciones educativas públicas y 3 secretarías de educación. Indagaron sobre los usos, expectativas y necesidades que tenían estos municipios frente a las TIC. Encontraron “colegios dotados con equipos para educar que se han dañado, están desactualizados, se los entregan malos o se los han robado”, declaró María Camila Rendón Fernández, auxiliar de campo en el proyecto EduApps. Sin embargo, la recursividad de los profesores los asombró: “Han sorteado las dificultades utilizando los dispositivos móviles en clase sin internet, descargan en sus casas el material que necesitan y se los pasan a los alumnos por bluetooth”.
La segunda visita fue del 8 al 10 de octubre del 2019 donde se realizaron talleres sobre ideación, curaduría y prototipado con 81 docentes de los tres municipios elegidos del Urabá antioqueño. Manuela Henao Ospina, investigadora del proyecto EduApps indicó que los docentes “trabajan con las uñas”, pero que durante los talleres estuvieron interesados, propositivos y dispuestos. La investigadora contó que uno de los mayores desafíos fue el miedo de los docentes a utilizar las redes sociales en el proceso de enseñanza debido a que “sienten que los alumnos tienen un mayor conocimiento de estas herramientas”. Sin embargo, con los talleres se incrementó la seguridad y reconocieron que “es de práctica y de irle cogiendo el ritmo, porque de todas maneras ellos usan las redes sociales de modo personal y de ocio”.
EDUAPPS, APOYO AL APRENDIZAJE
Los técnicos del proyecto EduApps están desarrollando unos equipos de bajo costo que no necesitarán de conexión a internet. El ecosistema digital será en formato de librería compuesta por tres elementos: contenidos, recursos como textos, videos, audios o imágenes; aplicaciones que permiten una utilidad, como la calculadora o diccionarios; y herramientas que permitan a los docentes crear contenidos.
El proyecto busca contribuir con el desarrollo de la subregión del Urabá antioqueño tanto en zonas urbanas como rurales, así responden a las demandas del contexto y trabajan con las instituciones educativas públicas y los docentes, donde las nuevas tecnologías encuentran su verdadero sitio en la enseñanza como apoyo al aprendizaje.
En estos momentos, en las instituciones educativas públicas de Urabá, el uso de las TIC es conocido, pero no siempre es empleado para la educación. Henao encontró en la realización de los talleres que muchos docentes y estudiantes manejaban Whatsapp, Facebook, Instagram y Twitter, pero no las usaban en las aulas de clase, sino como redes sociales de uso personal de ocio; aunque, relató que algunos maestros usaban Pinterest para hacer tableros temáticos o sacar ideas para sus clases.
Adicionalmente están las dificultades de conectividad. Aun así, dentro de las limitaciones, se han encontrado profesores que desde su creatividad han sacado provecho a las aplicaciones móviles. Por ejemplo, Rendón contó que algunos docentes, en vez de pedirle a los estudiantes que compren calculadora científica, les muestran cómo descargar la app en sus celulares, otra práctica es pasarles documentos de la clase vía bluetooth, para que no tengan que sacar copias.
Los maestros en el Urabá antioqueño ven que los móviles son una distracción para los estudiantes, narró Rendón, por esto EduApps busca poner del lado de la educación estos dispositivos y herramientas. Alfabetizar a los docentes en tecnología y brindarles equipos según sus necesidades; en este caso, ecosistemas virtuales.
Durante el pasado periodo de gobierno, el Instituto Departamental de Deportes de Antioquia (Indeportes) atravesó una de las más graves crisis de su historia. Un escándalo por una presunta red de corrupción que habría desfalcado a la entidad en al menos de 5.124 millones de pesos, según la Fiscalía, y una cadena de errores administrativos que culminó con la pérdida del título en los pasados Juegos Nacionales, después de 12 años de supremacía, fueron el cierre de un ciclo que dejó sinsabores en cientos de entrenadores y deportistas de alto rendimiento.
Bajo ese contexto, el pasado 1 de enero, el gobernador Aníbal Gaviria posesionó a Sergio Roldán Gutiérrez como gerente de Indeportes Antioquia. El nuevo funcionario, abogado especialista en planeación urbana y quien por primera vez asume un cargo relacionado con el sector deportivo, conversó con CONTEXTO sobre los retos de la entidad de cara a los próximos cuatro años.
Con base en la información que ustedes recabaron durante el proceso de empalme ¿cómo califica la gestión de la pasada administración?
A nosotros no nos toca calificar la gestión. Dirigir algo en lo público es muy difícil, implica un montón de trámites. Yo creo que todo se resume en que hay que poner mayor supervisión en los procesos. Esa es la enseñanza que nos deja de tema. Uno cree que las instituciones están como por inercia moviéndose y no, hay que tener una persona que tenga la capacidad de direccionar lo que pasa.
Las ligas e Indeportes Antioquia suscribieron en enero pasado un pacto de buena voluntad para fortalecer el trabajo coordinado en pro del deporte regional. Foto: Indeportes Antioquia.
Bajo su mirada ¿a qué se debió la pérdida del liderato de Antioquia en los Juegos Nacionales?
Son muchos factores. Por un lado creo que Indeportes perdió el foco, se concentró en infraestructura cuando el foco es el deportista y su proceso. También se descuidó la redacción de la carta fundamental de los juegos. Colombia dejó politizar el deporte y entonces entre dos actores políticos definieron eso como quisieron. Los Juegos Nacionales, como se han venido dejando manipular por un montón de situaciones políticas y técnicas ya no son un fogueo. Nosotros tenemos deportistas que ganan seis o siete medallas de oro, es decir, que no hay fogueo. Su fogueo es en los juegos panamericanos, suramericanos, iberoamericanos y en los olímpicos.
¿Qué otros errores influyeron?
También hubo un proceso administrativo muy débil con respecto a uno de los elementos en los altos logros que es el hospedaje, eso implica el tiempo de descanso y la nutrición completa. Ahí hubo muchos errores. Entonces, como el tema se empezó a desarrollar mal desde el principio y acabó mal.
Durante el pasado gobierno una decisión muy criticada por los entrenadores fue la suspensión del servicio de alimentación en la villa olímpica Antonio Roldán ¿que pasará con eso?
Hemos estado trabajando a todo precio para reactivar eso, incluso haciendo un montón de movimientos presupuestales para poder lograrlo. El objetivo es que el atleta que esté en la villa esté tranquilo y con todo resuelto. Con la rutina de entrenamiento, con el entrenador y la comida y que cada mes se le desembolse el incentivo para que pueda mandar a la casa algo. Ese es el compromiso de nosotros y estamos trabajando en eso.
¿Y que pasará con los entrenadores?
Yo tomé la decisión de contratar directamente con los entrenadores del departamento. Hasta este momento son casi 200 entrenadores contratados directamente por Indeportes que empezaron en este mes de marzo. Indeportes no fue capaz de resarcir el daño causado a ellos pagando las mesadas que ellos dejaron de percibir el año pasado, porque jurídicamente no hubo una salida. Pero en este momento tenemos muchas cosas resueltas, volvimos a abrir la villa con todo adentro y le desembolsamos los incentivos a los deportistas. De afuera es muy fácil juzgar y preguntar, pero todo eso nunca se había hecho tan rápido y tan eficiente.
¿Cuál es la estrategia para revertir la fuga de talentos que tanto afectó a la delegación de Antioquia durante los pasados Juegos Nacionales?
Desde afuera todo el mundo juzga, mira y hace sus comentarios un poquito irresponsables. Tener una medalla de oro en los Juegos Nacionales implica más o menos siete años de formación en los clubes, ligas y equipos de alto rendimiento que están vinculados a Indeportes. Entonces cuando alguien gana oro y viene un departamento que no tiene capacidad de formarlos y los compra ¿qué hace uno ahí? Yo creo que esa pelea no se tiene ni que dar.
¿Por qué no se tiene que dar esa pelea?
Primero porque el gobierno nacional permite eso y segundo porque hay deportistas de alto nivel que, pese a las dificultades, siguen aquí. La estrategia será darle la oportunidad a los que tienen plata para que saquen oro, porque están en el proceso de formación. Yo esa puja no la voy a dar.
¿Eso quiere decir que se van a fortalecer los incentivos a los deportistas?
Es que los tienen. Lo que pasa es que hubo un periodo de dirección de Indeportes donde hubo muchos atrasos e irregularidades con ese tema. Hay gente que se pregunta cómo es que no se apoya un deportista si ganó una medalla de oro. Eso ni siquiera es responsabilidad mía, eso lo tendrían que hacer las ligas. Pero como ellas no hacen su trabajo, en vez de ir a buscar plata a donde deben ir a buscarla, vienen y me buscan a mí, a Indeportes, para que yo les patrocine lo que les toca hacer a ellos. El incentivo funciona cuando cada quien hace su trabajo. Si la liga hace su trabajo, funciona. Si el club hace su trabajo, funciona. El trabajo será la articulación de todo ese el subsistema de deporte del departamento, que todos aporten en igualdad de condiciones.
¿Usted cree que las ligas deben organizarse más?
Yo creo que sí. La liga no puede venir a decirme a mí “págueme dos entrenadores y apóyeme en este evento”, cuando su trabajo es ir a gestionar eso. No lo hacen y su recurso es remitirse a Indeportes, diciéndole: “Si usted no me dá entoces me voy para Valle, si usted no me ayuda esto lo hago en tal parte”, como si esto fuera una actividad comercial. Esto es una actividad social y el trabajo de nosotros es fomentar el deporte. Hay muchas ligas haciendo un trabajo muy bien hecho, pero hay otras que no están haciendo absolutamente nada.
Hace un momento usted planteaba que uno de los errores de Indeportes fue haberse concentrado en la infraestructura ¿por qué?
Yo creo que sí. Se forzó a dos empresas muy importantes de Antioquia a meterse en unos proyectos que no teníamos, desde la sensatez, ni siquiera porqué pensar en hacerlos. Había que resolver otras cosas primero. A mi no me corresponde decir si me gusta o no el Central Park, si estoy de acuerdo o no, ahí está y hay que seguir. Pero yo me pregunto: si Indeportes no tiene un solo escenario deportivo, ni uno, ¿por qué se concentra en eso? ¿En un escenario de 150 mil millones de pesos? ¿Por qué? Ese no es el foco. Indeportes tiene una unidad de infraestructura, que ha diseñado y supervisado gran parte de los escenarios deportivos de Antioquia, pero Indeportes no construye.
La prioridad será el apoyo y promoción al trabajo de los deportistas. Las contingencias por la pandemia de coronavirus hace todavía más urgente esta tarea. Aquí, integrantes de la selección de tiro con arco durante la más reciente parada nacional. Foto: Indeportes Antioquia.
En resumen, ¿cuáles son los proyectos principales que van a impulsar durante estos cuatro años?
Tenemos como línea principal la potenciación del rigor en la formación de alto nivel. La multiplicación de la atención y la cobertura en fomento. Y la generación de unidades de negocio que sean capaces de sostener parte del valor que implica el mantenimiento de los escenarios deportivos.
Una notable actividad cafetera, las vidas y obras de sus hijos ilustres, tan diversos como la Madre Laura Montoya o el escritor Manuel Mejía Vallejo, han hecho célebre a Jericó, la llamada Atenas del Suroeste, Reino del Carriel, Mesa de Dios, Tierra Prometida y Ciudad Culta de Antioquia.
Un recorrido por sus calles nos muestra facetas de sus tradiciones, su actividad cultural y su riqueza ambiental, vea los testimonios y las postales recogidas durante el más reciente Hay Festival, que por segunda vez se realizó en esa localidad encumbrada en los Andes antioqueños.
La desaparición forzada es un crimen que multiplica sus efectos sobre todo el entorno social de las víctimas, en ello radica su gravedad.
Tratar de no dejar huella es justamente la premisa que termina lesionando más la dignidad de las personas afectadas. La explicación, en la edición 73 de Contexto:
En Contexto Radio, conozca una dimensión de este fenómeno más allá de las cifras, gracias a los testimonios de las víctimas.
En Antioquia existen oficialmente cuatro Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR), ubicados en los municipios de Dabeiba, Remedios, Ituango y Anorí. Allí, miles de exguerrilleros de las Farc, igual millones de compatriotas, conservan la esperanza de vivir en paz. Al tiempo, muchos antioqueños ignoramos que algunos excombatientes no están en esos espacios, no porque se hayan integrado a las llamadas disidencias o sean desertores del proceso, sino porque el posconflicto los ha puesto en otros rumbos.
Este es el caserío que se ha construido en Mutatá con los aportes y el trabajo de los antiguos miembros e las Farc que se sobrepusieron a los incumplimientos del Gobierno para hacer la paz. Foto Bladimir Gutiérrez.
Arranca el viaje, se quedan los rencores, una y otra vez
Urrao y Mutatá son dos de los municipios que informalmente albergan a quienes decidieron dejar las armas tras los acuerdos en La Habana y buscan alguna seguridad en estas áreas, porque no han sentido que se hagan efectivas las garantías acordadas con el Gobierno.
En la Vereda San José de León de Mutatá, hay un caserío que alberga a más de treinta familias conformadas por antiguos integrantes del frente 58 de las Farc. Antes, estas personas se encontraban en el ETCR del sector de Gallo, en Tierralta, Córdoba. Allí se mantuvieron con la promesa de que les adjudicarían terrenos para la producción agrícola. Luego, recibieron la noticia de que esa entrega no sería posible por problemas legales de los predios pretendidos en la zona. Como respuesta, propusieron comenzar un proyecto de producción piscícola, lo que tampoco se concretó.
Ante esta serie de incumplimientos, Rubén Cano o “Manteco”, como era conocido quien hasta el proceso de paz era el comandante del frente 58, le propuso a su grupo desplazarse hasta el municipio de Mutatá y buscar allí un nuevo proyecto de vida. “Me quedó fácil decirle a la gente, aquí no hay nada qué hacer, el Gobierno no nos va a dar ni nos va a dejar trabajar. Si queremos seguir con el proceso de paz y queremos sacar algunos proyectos, vámonos de acá”, recuerda Cano que con esas palabras se dirigió al grupo de exguerrilleros que lo habían acompañado durante muchos años.
Así lo hicieron. Desde Córdoba llegaron al Urabá antioqueño con las pocas cosas y animales que tenían. La llegada no fue fácil. Se tuvieron que instalar en los potreros de una finca, en la que el dueño del lugar les permitió quedarse mientras se solucionaba su situación y la estadía se prolongó por tres meses.
Antes llegar a la zona, el comandante Cano había conversado el alquiler de una tierra para producir y el Gobierno, al ver que este gran número de guerrilleros se había desplazado hasta esa zona, les ofreció una compra de tierras, lo que de nuevo se quedó en procesos y palabras. Ante la situación, un campesino de la zona ofreció venderles una tierra, negocio que pudo cerrarse gracias a un dinero que aportó cada combatiente de la mesada que recibía del Gobierno.
Según los mismos exguerrilleros, era un terreno que no estaba en las mejores condiciones de habitabilidad, pero se hizo un loteo equitativo y cada familia se apropió del lugar que desde ese momento sería su casa. Con el tiempo, han construido sus viviendas, emprendido diferentes procesos productivos y formado una comunidad que quiere vivir en paz, como explican algunos de los nuevos habitantes.
Hogar es…
El nuevo caserío es un espacio tranquilo, rodeado de bosques verdes que aromatizan el aire y cruzado por una carretera construida por la comunidad que se percibe contenta de ejercer la hospitalidad con sus visitantes a quienes muestran cómo se han organizado para criar peces y gallinas ponedoras, para obtener recursos en colectivo.
Siembran, construyen, como el grupo que no han dejado de ser, pero que se adapta a nuevas formas de vida: juega fútbol en una cancha adecuada para ello, tiene un parque infantil donde los niños juegan y se ve gente conversando, compartiendo, jugando billar y trabajando hasta bien entrada la noche. Van de compras hasta la zona urbana a buscar lo necesario, acuden al hospital y, en cosas como la salud, por ejemplo, les ha tocado adaptarse a la forma en que se hacen las cosas en la vida civil.
La carretera principal del caserío es producto de un convite y la financiación comunitaria.
Foto:Bladimir Gutiérrez.
Adriana, una mujer que fue guerrillera por más de 25 años, comenta cómo le sorprendió el sistema de salud en Colombia, pues ella pensaba que al ir a un centro asistencial recibiría atención inmediata, pero se dio cuenta que esto no era así, que es largo el proceso, que hay que hacer fila y sacar copias. Que casi siempre es con cita previa y mucho tiempo después de lo que un paciente necesita.
En el caserío del antiguo frente 58 hay un pequeño espacio en el que concurren adultos a estudiar Matemáticas, Español, Inglés y Ciencias Naturales, en clases para las que tienen el apoyo de una universidad. Los cerca de veinte niños reciben sus clases en una carpa acondicionada como salón, con una profesora provista por la Diócesis de Apartadó.
Perros, gatos, gallinas y guaguas hacen parte de la vida doméstica. Casi todas las viviendas tienen pequeños estanques en su patio trasero y de allí se saca pescado para la venta.
De comandante a líder comunitario
El liderazgo permanece. Es fácil ver a Rubén Cano involucrado en sus tareas agrícolas y, al tiempo, en cada tarea comunitaria que surge, con las botas puestas, arreglando aquí y solucionando allá. Todos cuentan con él y lo buscan cuando hay un problema, un enfermo, un herido en un accidente o algo parecido. Cano afirma que su tarea es tener unido a su grupo y no dejarlos desertar o tomar otros caminos. Reconoce que la vía de las armas no fue tan efectiva ni para ellos ni para el Estado y afirma que en esta guerra los que murieron, de ambos lados, fueron los hijos de los más pobres de este país.
Las diligencias asociadas a los procesos judiciales por los que deben responder, hacne parte de la rutina. Una mañana, siete personas, incluido el excomandante, se dirigían a una audiencia ante la Jurisdicción Especial de Paz. Según Cano, no desconocen sus responsabilidades en el conflicto y afirman estar dispuestos a responder y a seguir apostándole a la paz. El excomandante afirma que haber entregado las armas fue el paso más significativo para que Colombia creyera en su voluntad, esa misma que los hizo trasladarse, permanecer en el proceso y empezar de cero sin muchas garantías.
Al que todavía algunos llaman Manteco, le llega el recuerdo del momento en que con su grupo quiso llegar al Urabá: se dijo que no sabían de su paradero y hasta que se habían incorporado a las disidencias. Mientras tanto ellos llegaban a Mutatá incluso en compañía de agentes del Estado. Cano explica: “Si yo hubiera sido más irresponsable con el proceso de paz, no le hubiera dicho nada a la gente. Yo me abro, no le digo nada a la gente, ‘sálvese quien pueda’, pero una forma de mantener a la gente unida, es esta, con el líder diciéndole ‘hay que hacer’, por el bien de nosotros, del país”.