Comercio, movilidad y paisaje son rasgos clave de la Avenida Jardín. Una vía dentro de la comuna de Laureles que congrega establecimientos de distintos tipos, combinados con presencia de árboles y jardines que es característica de esta parte de la ciudad y representa lo que fue el proyecto residencial con que se concibió Laureles en un principio, el cual hoy integra además el turismo y los negocios. Miradas y voces que conviven en la avenida y conocen lo que es Jardín y el movimiento que hay en su corta extensión.
En una intersección de avenidas hay dos opciones de camino. Uno de ellos lleva a una calle breve, de solo dos cuadras. Sin embargo, este pequeño espacio merece mucha observación: en un momento se observa un restaurante de platos exóticos, giras un poco la cabeza para estar frente a una cadena de comida y luego observas la magnitud de las ramas que dan sombra a los andenes. Es inevitable.
La avenida Jardín se extiende desde una rotonda sin andén que divide otras calles, forma un cruce con la mencionada Nutibara y termina una cuadra después con el Segundo Parque de Laureles. Esta vía fue parte del proyecto con el que se ideó lo que es actualmente la comuna que da nombre al parque. El sector fue planeado con un diseño alejado del estilo tradicional de otras zonas de la ciudad. Pedro Nel Gómez, el arquitecto original a cargo del proyecto, lo pensó como un espacio donde primara el paisaje, el verde de los árboles y grandes espacios para el caminante. En un principio, se pensó como un barrio residencial para familias obreras, pero al final, una emergente clase media – alta fue quien lo habitó en su mayoría. Hechos como estos ayudaron a construir la imagen de Laureles como la “zona de ricos” en Medellín.
El surgimiento de tantos negocios en la avenida quizás ha hecho que se merme la imagen de barrio residencial. Pero eso no quita que aún conserve elementos de su planeación original como los amplios espacios para caminar y los pulmones verdes en forma de árboles. La concepción de Laureles desde su planeación la documenta Sandra Milena Bedoya Mira en el texto “Cooperativas de vivienda y conformación de un barrio para los grupos medios en Medellín. Laureles (1940-1970)”.
La avenida aglutina comercio, vida e historias. Incluso las personas que se mantienen cerca de estas calles calle tienen cosas que contar sobre uno de los sectores más representativos de Laureles. En la rotonda, frente al inicio del separador de las calzadas en que se divide la avenida Jardín, varios domiciliarios se parchan a descansar y conversar mientras esperan una notificación de su aplicativo de trabajo, junto a un pequeño puesto de surtido. Uno de ellos es Rafael, de los que más conoce el sector, quien cuenta que es una zona bastante buena para su trabajo porque a cada rato le llegan pedidos de los diferentes restaurantes a los lados de la vía.
“Laureles como tal es lo mejor. Es el área desde donde me buscan todas las aplicaciones, bien sea de transporte, de domicilio. Para trabajar, siempre hay venta, siempre hay movimiento, especialmente en esta área [la Avenida Jardín]. Pero en general todo Laureles tiende a ser así. Bien sea la 70, parte de la 80…”, dice Rafael en medio de bromas de sus compañeros, cuyos cajones para los pedidos tienen marcas distintas.
Al avanzar por las calles se ven los primeros restaurantes. Frente a ellos hay jardineras con distintos tipos de plantas que adornan el andén. Sin embargo, al observar de cerca, aparecen junto a las envolturas y otros residuos de distinto tamaño que hacen un rastro que va hasta una caneca de acero repleta de desechos.
La gran cantidad de negocios en la zona hace que estos contenedores se llenen rápido. Emilce, operaria del personal de aseo en las calles, pasa a limpiar y cuenta que no son solo residuos de los restaurantes lo que termina en las canecas: ella ha visto desde escombros, hasta pañales de adulto mayor. Los habitantes de calle, venteros, incluso los mismos domiciliarios, mantienen el sitio sucio al botar cualquier sobrante en el suelo.
“Mantengamos el jardín limpio, toda la naturaleza limpia para que veamos la ciudad bonita, porque si nosotros limpiamos y ellos hacen y hacen nunca se va a ver la ciudad bonita”, comenta Emilce mientras saca la basura de una caneca verde donde se botan los desechos de mascotas.
No obstante el problema con las basuras en la zona, Emilce también aprecia lo que es Laureles, al que ella llama su segundo hogar, el espacio donde labora desde hace casi trece años. Cerca de ella o pasan algunos cuidadores de autos, los reconoce y se saluda cordialmente con algunos.
Un sábado cualquiera, por ejemplo, quienes pasen por la avenida Jardín en carro y necesitan a alguien que lo cuide pueden acabar en conversa Ángelo. Aunque lleva dos años en la zona , también considera a Laureles su segunda casa. Conoce a muchos de quienes trabajan allí y por eso valora el sentimiento de comunidad que hay.
“Esto es como una familia, es que acá todos nos conocemos con todos. Ya uno ya conoce la del restaurante, la mesera, el dueño, todo”, dice Ángelo, quien, además del tiempo trabajando, tiene recuerdos de hasta veinte años atrás sobre la avenida. Esas memorias le dan conciencia del cambio que tuvo al volverse más comercial. Reconoce que esto ha permitido que florezcan negocios y con ellos muchos empleos.
Pero unas por otras: las filas de autos que se parquean en la calzada hacen aún más estrechos los caminos por donde conducir: “Se volvió una especie de parqueadero, aunque no lo es, es algo ilegal porque estamos en una vía principal, esto dejó de ser casas y se convirtió en esto”, reconoce Ángelo.
Postales de las historias al paso en la Avenida Jardín. Fotos : Juan José Yath.
La segunda mitad de la avenida Jardín repite el patrón de plantas en el andén, así como el movimiento del naranja y el rojo en los chalecos de los cuidadores de carros. Cerca del fin de la vía se encuentra Gerley, un guardia de seguridad de un edificio cerca del Segundo Parque de Laureles. Lleva seis años trabajando en el sitio. Además de estar pendiente del edificio, ha observado el cambio en la avenida hacia amplios andenes y más jardines con plantas de mayor tamaño. La avenida conserva su imagen verde por los todavía numerosos árboles que decoran las medianas, un detalle que la vuelve atractiva, junto a los restaurantes y la seguridad, que Gerley considera buena.
“Digo yo que esta avenida es patrimonio de laureles. Mire esas bellezas de árboles, la gente viene aquí solo por ver la imponencia a esos árboles que hay aquí”, opina Gerley en un espacio de relajo, junto a su taza de café.
Frente a Gerley, está el final del separador, a una calle del parque. Ahí, se asienta de domingo a domingo un puesto de surtido y aguacate. Flor, la dueña, lleva 22 años en la avenida. Mientras habla, cuenta las monedas de la caja y menciona los cambios dentro del sitio. Aunque esté a solo una calle de su compañero Gerley, ella reconoce que la avenida es más peligrosa que otras zonas de Medellín. Lo más importante es no “dar papaya” con los celulares, sobre todo en horas de la noche. Aun así, tampoco niega el potencial comercial de la Avenida.
“Esta avenida yo la describiría como con mucho comercio, mucho trabajo, Gracias a Dios, para las personas. Es un ambiente muy bueno para las personas que quieran venir a comer, a disfrutar un rato con la familia”, dice Flor.
Quienes terminen de recorrer la avenida quizás quieran llegar hasta el Segundo Parque de Laureles, ya sea para descansar, o para que la familia pase el rato en los juegos, como es el caso de Anyelina. Ella es de Republica Dominicana y lleva un año viviendo en Medellín. Junto a su esposo y sus hijos, van seguido a la avenida Jardín para lo que llama “estar en ambiente”, ir a compartir y a pasar el rato. En su experiencia, no le parece peligroso el sitio, ni siquiera de noche. Y, si bien hay congestión en el tránsito, no le afecta al caminar por los andenes. Aun así, ni la avenida ni Laureles son lugares que ella elegiría para vivir, justo por el ruido que genera el movimiento del comercio.
“La verdad, me gusta para visitarlo, lo que he visto de laureles me gusta que tiene el ambiente en cuanto a que uno tiene bastante que ofrecer en comida, pero no me gusta para vivir porque, así como hay tantas cosas, no me gusta el ruido a la hora en que trabajo”, explica Anyelina.
La clave de la Avenida Jardín es que es del tipo de lugares donde no solo basta con moverse, sino pararse a observar a quienes construyen su vida, lo que unos llaman como la familia. Hay más para observar y entender en los veinte minutos que puede tomar el caminarla, pero son muchos los recorridos que por allí se pueden hacer, cada uno con una historia diferente.
Un mapa de Jardín al paso
Dale clic a los íconos de ojo para recorres puntos clave en este viaje por la avenida Jardín.
“Cada máquina tiene inteligencia artificial. Y cuanto más avanzada se pone una máquina, más avanzada será la inteligencia artificial. Pero una máquina no puede sentir lo que está haciendo. Solo sigue las instrucciones – nuestras instrucciones – de los seres humanos”. Abhijit Naskar
La inteligencia artificial (IA) está cambiando el panorama laboral del país, como si se transformara la esencia misma del trabajo, mediante un conjunto de oportunidades y desafíos que nos invitan a conocer más sobre este mundo que es más cercano de lo que creemos.
Las empresas colombianas están adoptando estas tecnologías disruptivas, en lo que parece una nueva era de eficacia mediante la automatización de las tareas diarias. Por ejemplo, Artextil es una empresa colombiana que ha encontrado en la inteligencia artificial una ayuda para producir nuevos diseños. Su líder, Carlos Aristizábal, tomó la vocería cuando estas innovaciones causaron sensación durante la feria Colombiatex 2023. Entonces, explicó cómo a través de los comandos (prompts) surgen diseños a la medida de los clientes, “con su ADN de marca. La explosión de la inteligencia artificial es tan grande que los procesos siguientes también requieren ir a la misma velocidad”, así lo auguraba entonces en declaraciones a El Tiempo.
Artextil implementó el programa AVAT/art, con el que se pueden ver en realidad aumentada los diseños para producción. De acuerdo con proyecciones de Microsoft, en 2026 el 82 % de las grandes empresas colombianas aumentarán su inversión en tecnología para incorporar la IA en sus procesos.
“¿Cómo no aprovechar esta moda y hacer con inteligencia artificial algunos de nuestros colaboradores en su versión dino? ¿Sabes que con inteligencia artificial estamos haciendo algo más que Dinosaurios? Estamos cambiando la forma de hacer las cosas.¡Pronto más noticias!”.
Con esta imagen de un famoso reto viral en Internet, Artextil hizo su declaración de intenciones ante la llegada de la IA.
Por su parte, Ecopetrol, en alianza con Accenture, compañía global de servicios en estrategia y consultorías; Claro, operador de telecomunicaciones en Latinoamérica y Microsoft, realizaron una prueba con tecnologías 5G aplicadas al análisis en línea para operaciones de mantenimiento en la Refinería en Barrancabermeja, con el uso de dispositivos para asistencia remota en mantenimiento, sin riesgos de fuga de información.
Gracias a las redes 5G y aplicativos soportados en IA, se pudo efectuar en Barrancabermeja una “parada de planta”, es decir: detener temporalmente toda o parte de la producción de la refinería para hacer mantenimiento, reparación, inspección, ajustes o mejoras, según explica la firma consultora Drixit en su portal oficial.
Al reseñar la operación, Microsoft explicó en un boletín oficial las dimensiones de la innovación hecha en instalaciones petroleras colombianas: “Con la tecnología 5G se pueden realizar procesos de asistencia remota en tiempo real. En una parada de planta hubo ahorros de más de US$1 millón por su uso”.
Según explicó Ecopetrol, el procedimiento consistió en el mantenimiento operativo en tiempo récord en la planta HDT (hidrotratadora), con dispositivos seguros de realidad aumentada. Antes del uso de esta tecnología, el procedimiento tomaba de 3 a 8 días y se requería el desplazamiento de personal especializado desde otros países.
Mantenimiento remoto de la refinería en Barrancabermeja Foto: Ecopetrol
Durante el procedimiento en Barrancabermeja hubo acceso a información, imágenes y comunicación en tiempo real para recibir asistencia desde Estados Unidos y guiar al personal de la planta para identificar alternativas y encontrar respuesta al mantenimiento en unas pocas horas.
En estos casos, las transformaciones desde la tecnología no son solo una tendencia habitual, sino el inicio de una nueva era en el ámbito laboral que abre en las empresas colombianas la posibilidad de implementar, desde asistentes virtuales que brindan apoyo a los empleados con tareas administrativas, hasta sistemas de análisis de datos que posibilitan una planificación estratégica más eficiente.
Sin embargo, la inteligencia artificial despierta preguntas sobre el impacto que tendrá en los puestos de trabajo tradicionales y la urgencia de que los jóvenes se capaciten para adaptarse a estas nuevas herramientas.
Si es artificial, ¿es inteligente?
El interés por la IA llevó a lugares visibles del debate numerosas definiciones construidas sobre esta tecnología durante las últimas décadas en un artículo orientado a responder preguntas básicas sobre inteligencia artificial, el profesor John McCarthy de la Universidad de Stanford señala que: “Es la ciencia e ingeniería de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas informáticos inteligentes. Se relaciona con la tarea similar de usar equipos para comprender la inteligencia humana, pero la IA no tiene que ajustarse a los métodos biológicos observables”. Esta definición combina aspectos matemáticos, filosóficos y de ciencia y además sugiere que la inteligencia artificial no puede definirse como algo puramente tecnológico, sino que también se ve permeado por el componente humano.
El doctor en ingeniería Leonardo Betancur Agudelo, señaló: “La IA no puede vivir sola, necesitas darle datos”. Estas tecnologías necesitan “alimentarse” todo el tiempo y esto no significa que no puedan valerse por sí solas; a lo que se refiere Betancur es que, para que una inteligencia artificial pueda funcionar correctamente, el ser humano debe ser partícipe de su creación y funcionamiento.
Tipos de inteligencia artificial
Docusign, empresa dedicada a la gestión de documentos de empresas en la nube, no se puede definir con exactitud cuántos tipos de esta tecnología existen, pero propone distinguir cinco principales:
Sistemas expertos. Diseñados para imitar la toma de decisiones y el razonamiento humano en áreas específicas.
Redes neuronales artificiales. Inspiradas en el sistema nervioso central de los animales y diseñadas para reconocer patrones.
Deep Learning. Permite el reconocimiento de voz, imagen y procesamiento del lenguaje natural.
Robótica. Máquinas para la realización de tareas cotidianas.
Agentes inteligentes. Sistemas que perciben su entorno y actúan de manera autónoma para lograr objetivos específicos.
Uso responsable y ético en la IA
La ética, guía que nos permite saber cómo actuar en sociedad, también aplica en la relación con la inteligencia artificial. Según la profesora María Alejandra Echavarría, el reto es que en esta relación no se vulnere ningún derecho humano:
Imagen realizada por Openart.ai plataforma de generación de imágenes a base de texto. Prompt: María José Restrepo
“La IA no es un ser vivo preparado durante miles de millones de años de evolución para participar en la batalla por la supervivencia de los más aptos, como lo son los animales y como somos nosotros. Son computadoras matemáticas, códigos, construidas por personas, propiedad de personas, utilizadas por personas, controladas por personas. La idea de que en algún momento desarrollará una mente propia y decidirá que tiene motivaciones que lo llevan a intentar matarnos es una señal de mano supersticiosa.”
Esteban Ierardo, filósofo y docente argentino.
¿Nos quitará el trabajo?
Según un estudio publicado en 2023 por encargo de la compañía IBM, “el despliegue constante de la IA continúa en Latinoamérica a pesar de las barreras”. Señala el documento que un 23 % de empresas colombianas ya utiliza inteligencia artificial en sus procesos de producción, mientras que otro 47 % está explorando el uso de estas tecnologías.
Camilo Clavijo, country mánager de HubSpot, empresa estadounidense de desarrollo y comercialización de productos de software, señaló que: “En Colombia estiman que las empresas pueden ahorrar por lo menos de una a tres horas aplicando la IA”.
El sector agrícola es otro de los escenarios en los que se ha puesto la inteligencia artificial al servicio de la producción en Colombia, específicamente para analizar los resultados y planes de fertilización de los cultivos, como ocurrió con un proyecto desarrollado entre Agrosavia, corporación estatal dedicada a la investigación para el sector agrícola, el Ministerio de las TICs e IBM con el propósito de construir modelos predictivos para fertilizar cultivos.
Casos como este demuestran el potencial de la inteligencia artificial en la optimización de muchos procesos, potencial que llega a otros trabajos y espacios, como lo explica el doctor en Ingeniería Leonardo Betancur Agudelo:
Al igual que el doctor Betancur, el consultor en inteligencia artificial Carlos Mario Estrada señala que todos los trabajos que sean operativos y repetitivos reciben los primeros impactos de la inteligencia artificial, anota que en China ya comenzó la fabricación masiva de humanoides y que empleos como las entregas a domicilio sean reemplazados por drones o robots.
En ese contexto, una pregunta se vuelve clave: ¿Qué nos diferencia de la IA? ¿Qué buscan las empresas hoy en día?
A diferencia de la IA, el cerebro humano puede actuar de manera impredecible, pero también reconocer una perspectiva ética y responsable socialmente ante el mundo.
El experto Carlos Mario Estrada, habla sobre siete competencias socioemocionales que hoy en día son importantes en el mundo laboral: trabajo en equipo, adaptación al cambio, pensamiento crítico, comportamientos éticos, expresión oral y escrita, puntualidad e inteligencia emocional.
Estrada considera que estas competencias emocionales son esenciales en una sociedad inundada por los datos, la información, los algoritmos y la tecnología, en la que son indispensables seres conscientes de su posición crítica y racional ante el mundo.
Imagen realizada por Openart.ai plataforma de generación de imágenes a base de texto. Prompt: María José Restrepo
¿Convivir o desafiar?
Pareciera que la humanidad pierde de a pocos la partida entre las necesidades que apoya la IA y los desafíos que plantea, pero las aplicaciones de esta tecnología que ya se hacen en lo industrial, incluso en medio de los afanes de la productividad, son también oportunidades para subrayar qué distingue a los seres humanos de los “imbéciles digitales”.
El fútbol ha visto un cambio en distintos ámbitos dentro del panorama deportivo actual. Las regulaciones económicas por parte del FFP (Fair Play Financiero), la implementación de nuevas tecnologías como el VAR (Video Assistant Referee) han sido un punto de inflexión en su desarrollo. Sin embargo, el 18 de abril de 2021, el mundo del fútbol se enfrentó a una propuesta que, hasta día de hoy, ha generado debates sobre lo que depara el futuro para el deporte con la SuperLiga europea.
Por: Miguel Chavarriaga Vanegas, Juan Tomás Herrera Castro & Samuel Tirado Velásquez.
¿Qué es la SuperLiga europea?
La SuperLiga es una propuesta que busca enfrentar a los mejores clubes del mundo en una sola competición. Su propósito es reemplazar la UEFA Champions League como la élite de las competiciones europeas, proponiendo a 15 clubes grandes del viejo continente y 5 clasificados de forma meritoria. Su propósito, según los promotores, es renovar el deporte y volver a entregar el poder que tienen las instituciones, a los clubes. Su junta directiva estaría compuesta por los presidentes de cada club perteneciente.
El 18 de abril de 2021 se hizo el anuncio de 12 de los clubes más grandes del mundo, en voz por Florentino Pérez, presidente del Real Madrid C.F.Entre los clubes incluidos en el día de su anuncio también se encontraban el FC Barcelona, Atlético de Madrid, Juventus, AC Milán, Inter de Milán, Liverpool, Manchester City, Manchester United, Arsenal, Tottenham, Chelsea). Además, el formato planteaba la participación de 5 equipos que podrían clasificarse para el torneo, considerando su rendimiento. Entre ellos, el PSG (Paris Saint Germain).
Luego del anuncio, las hinchadas hicieron saber su descontento manifestándose fuera de los estadios de sus respectivos equipos con cánticos y otras actividades. Los clubes, al ver el descontento de sus aficionados, decidieron lanzar comunicados anunciando su salida de este proyecto solo horas después.
Los 12 clubes proponentes iniciales de la SuperLiga. Imagen de BBC News.
Una nueva propuesta
Ante el rechazo inicial, surgió una nueva propuesta que plantea una competición con la posibilidad de ascensos y descensos con 2 fases: una liga y una eliminatoria. Para ello, contará con la participación de 64 clubes repartidos en 3 divisiones: Star y Gold League con 16 equipos en dos grupos de 8; la Blue League con 32 clubes divididos en 4 grupos de 8 equipos. Cada equipo disputará 14 partidos por temporada (7 de local y 7 de visitante). A la fase eliminatoria pasarían los 4 mejores de la liga Star y Gold, y los 2 mejores de la liga Blue. Desde este punto, se jugarían eliminatorias en partidos de ida y vuelta. Los ganadores de las finales serán los campeones de sus respectivas ligas.
El sistema de ascensos y descensos involucraría a los dos últimos de la Star League, quienes cambiarían puestos con los dos campeones de la Blue League. En la Blue League, 20 de los 32 clubes serán sustituidos por otros equipos, dependiendo de su rendimiento en las ligas locales. Para ello, la SuperLiga buscaría disputar sus partidos entre semana para evitar choques de calendario.
Infografía sobre el funcionamiento de la SuperLiga. Infografía: Juan Tomás Herrera, Miguel Chavarriaga.
Números clave
Si bien la SuperLiga es un proyecto enfocado en las 5 grandes ligas de Europa, el debate que ha suscita trasciende a todo el mundo.Alfredo Castañeda, director del programa de Deporte y Cultura Física de la Universidad Autónoma del Caribe, anota que: “Definitivamente los clubes pequeños, esos con menos recursos económicos, de ninguna manera habrían participado en este torneo que pudo tener mayor difusión y seguimiento de los hinchas, por tanto, tendría afectaciones económicas tras el efecto de la posible disminución de patrocinadores o ganancias por derechos de trasmisión de los partidos”. Por eso, los clubes perderían parte importante de sus ingresos, lo que supondría un reto para contratar nuevos talentos o promover jugadores de la cantera con un contrato profesional. De igual manera, el impacto se vería reflejado en la capacidad que tendrían los clubes de retener a sus jugadores referentes en sus nóminas.
Un estudio realizado por la firma consultora KPMG (Klynveld, Marwick,Goerdeler & Mitchell) se señala que la SuperLiga generaría una diferencia económica de 55% menos ingresos para aquellos que se queden en sus respectivas ligas y fuera de esta super competencia.
Si bien los equipos verían una baja en su valor total por la brecha que abriría esta competencia, algunos con cláusulas de venta por jugadores como Luis Díaz (Cláusula que reserva un porcentaje de ventas) verían un beneficio de imagen al ser vistos como los lugares de inicio de estos jugadores. Con esto, los dineros que se reciben ayudarían para la inversión en temas de imagen, marca y demás que aportan a la notoriedad de los equipos.
El profesor de Economía, John Jaime Bustamante, considera que la SuperLiga es una propuesta que podría funcionar como un canal de mayor demanda hacia los jóvenes talentos del país, generando una mayor visibilidad. De igual manera, considera que un impacto negativo en cuanto a términos mercantiles es una invención debido a las condiciones del mercado en el que se desenvuelve el fútbol. La Superliga podría ser una oportunidad de incrementar ganancias por medio de los derechos televisivos y la creación de ofertas que sean más completas a las que ya existen.
¿Qué opinan los deportistas en formación?
En el contexto del fútbol sudamericano (Incluyendo al colombiano), la SuperLiga es una competición que se encontraría en una dirección contraria a lo que define la CONMEBOL (Confederación Sudamericana de Fútbol), que entre sus valores resalta la integración. Laura Rodríguez, futbolista colombiana y estudiante de Comunicación Social y Periodismo, comenta que, si bien considera que el fútbol siempre ha sido un negocio, se ha dejado muy de lado lo que significa la tradición y el amor que los hinchas sienten hacia sus equipos.
Con la creación de la SuperLiga ha habido una preocupación frente a la posible salida de talentos locales al exterior, con el fin de buscar un lugar entre los mejores equipos del mundo. Esto supondría mejores oportunidades de patrocinio, salariales, y deportivas que atraerán a los jugadores. Laura Rodríguez resalta que, si bien algunas hinchadas se oponen a la propuesta, esto no significa que vayan a dejar de apoyar a su equipo. Considera que a largo plazo podría ocurrir algo similar a la situación de Win +.
Laura Rodríguez considera que la gente se vería impulsada por el amor a los clubes que apoyan, lo que normalizaría la situación. Si bien considera que el fútbol es un negocio, deportivamente la SuperLiga estaría sacrificando lo que hace del deporte algo único: el ser para todos. De otra parte, considera que el sueño de ser deportistas se asociaría a la dinámica de un trabajo común.
Con el objetivo de comprender la perspectiva de los deportistas colombianos en Europa, Contexto habló con el colombiano Santiago Prieto, jugador del Boavista F.C, quien considera que la competición tiene lados tanto positivos como negativos. Según dice, la SuperLiga responde al gusto de las personas por ver partidos del más alto nivel. La posibilidad de ver a los mejores equipos de cada una de las 5 grandes ligas enfrentarse entre sí de manera seguida es algo que le agrega un atractivo al deporte. Sin embargo, señala que puede haber una sobrecarga en lo mental y físico con cada vez más partidos en los que se espera que los jugadores jueguen de forma destacada.
Sin embargo, Santiago Prieto considera que la SuperLiga va a potenciar los talentos del FPC, ya que los equipos van a tener la necesidad de crear más plantillas para tener opciones de rotación y evitar la fatiga de los deportistas. Por ello, considera que el mercado colombiano podría verse beneficiado en temas de oportunidades y visibilidad.
Intereses sobre la balanza
En contraste, el periodista Fernando Bustamante, especializado en deportes, considera que la SuperLiga no tendría un impacto muy significativo en el Fútbol Profesional Colombiano (FPC). Resalta que los clubes son los dueños de los derechos deportivos de los jugadores y, por lo tanto, deciden ponerlos en los lugares donde generen mayor beneficio a las, según dice, son finalmente empresas.
Explica Bustamante que la FIFA y la UEFA, cabezas de las competiciones de fútbol más involucradas en este debate, pueden sancionar a quienes quieran formar competiciones salgan del calendario oficial que está regido en el fútbol. Dice además que este mandato proviene de los preceptos olímpicos,que señalan que “el espíritu olímpico exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio”, algo que es construido desde las ligas locales, enuncia Bustamante.
Según Bustamante, la SuperLiga no podría considerarse como una “amenaza”, principalmente porque el proyecto aún está “crudo”. Explica que la SuperLiga y los distintos formatos de Liga Propuestos en los diferentes países y sus confederaciones generaría unos efectos en términos de contratos, merchandising y demás que aún no son claros para el futuro cercano.
Los protagonistas han sentado posición
James Rodríguez, capitán de la Selección Colombia, está entre los jugadores que se han pronunciado frente a la SuperLiga y dejó claro que se opone a la creación de este torneo. En sus redes sociales opinó que: “Uno cuando es niño sueña con jugar laChampions League o una copa del mundo. No una SuperLiga”. Anotó que, si bien los clubes deben tener unas razones para tomar estas decisiones de desligarse de instituciones como la FIFA y la UEFA, el mundo del fútbol tiene que saberlas.
100 personas seguidoras del fútbol entre los 18 y 30 años, compartieron percepciones acerca de la SuperLiga, y sus consideraciones sobre el posible impacto (o no) en el desarrollo y visibilidad del FPC.
El 95% de los encuestados están familiarizados con el proyecto y el 90% sigue a uno de los equipos que hizo parte de la propuesta inicial de la SuperLiga, lo cual habla de un nivel de interés alto dentro del público aficionado, pero el 69% del mismo no está de acuerdo con la creación de la competición. Para la mayoría, se profundizaría la brecha competitiva entre Europa y una liga como la colombiana.
La SuperLiga ha sido una propuesta que todavía despierta polémicas y se reactiva en cada inicio de competiciones europeas, con fechas de numerosos partidos que no generan mayor interés, aparte del que tienen para los seguidores implicados. Son muchos los factores que se requieren para establecer un panorama claro para un proyecto que promete ser un negocio en el que cada quien tiene expectativas que suelen ser las mejores, tal vez no para todos.
Las vías de última generación hacen parte de esfuerzos del Estado colombiano para superar el rezago en infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria que el país trata de superar desde inicios de 1994, cuando se transformó la manera en la se generaban los proyectos viales en el país, dando paso a un modelo de licitación y luego a las Alianzas Público Privadas (APP) donde los riesgos y la ejecución de los proyectos se distribuyen de forma equitativa, dejando atrás en antiguo modelo donde la totalidad de la obra era financiada por el Gobierno Nacional.
Según la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el modelo de vías 4G buscaba en sus inicios invertir un monto aproximado de 47 billones de pesos, en la construcción de 8.000 kilómetros de vías a lo largo del país, las cuales incluyen 1.370 kilómetros de doble calzada y 159 túneles. Con estas obras, se busca consolidar la red nacional de vías a través de la conectividad continua y eficiente entre los centros de producción y de consumo, con las principales zonas portuarias y con las zonas de frontera del país. Una de las metas es reducir hasta en un 30% los tiempos de desplazamientos entre centros de producción y puertos, y disminuir los costos de operación vehicular en 20%.
Además, se estima la reducción del desempleo en un 1% con la influencia de estos proyectos en 24 departamentos del país. Algunas de las principales características de las vías 4G es que buscan ser carreteras y autopistas de tramos mucho más rectos que atraviesan las montañas con túneles y viaductos, marcando diferencia con proyectos anteriores en los que se decidía bordear las montañas.
Con el nuevo modelo para la construcción de vías en el país, nace la concesión, una clase de contrato que celebra una o unas entidades estatales con el objeto de otorgar a una persona llamada concesionario la presentación de proyectos para construir, operar, explotar o conservar total o parcialmente una obra, en el marco de la participación de privados, debido a la necesidad de desarrollar mecanismos eficientes para la modernización de la
infraestructura del del país. En todo el país existen 40 concesiones de vías 4G.
¿Por qué estas obras tienen tanta importancia para el desarrollo del país, frente al actual modelo de las concesiones en las vías de Colombia? Laura Martínez, especialista en gerencia financiera, afirmó: “Es indudable que la inversión a las vías 4G tendrá efectos en el crecimiento de la economía por la vía de una mayor acumulación de capital fijo, esto se refiere al aumento disponible no solo de los bienes de capital propiamente dichos, sino
también de capital financiero y de capital humano”. Explica la experta que este aumento de capital se basa en el ahorro y la inversión, que debidamente utilizados producen un aumento de la riqueza de la sociedad. El crecimiento potencial de la economía por efecto de la mayor inversión en infraestructura, se elevaría de 4.6% a 5.3% en el PIB, que es el escenario previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, en el que allí enfatiza en los resultados y propósitos de la política fiscal.
Uno de los tramos clave de las tensiones entre el gobierno nacional y la región es la concesión Pacífico 1, en el suroeste antioqueño.
Foto: Agencia Nacional de Infraestructura.
La importancia de Antioquia
Desde 1994, el país viene desarrollando vías, 1G, 2G y 3G en distintas zonas del país. Sin embargo, en estas tres primeras generaciones de vías, ninguna pasa por el departamento de Antioquia. Con las vías 4G que pasan por Antioquia se logra conectar las vías de las primeras tres generaciones al norte y sur del país. La importancia del departamento radica en ser el integrador de la red nacional de vías.
¿Cuál es el panorama con el actual gobierno nacional? Fue célebre la colecta ciudadana ideada por el expresidente Álvaro Uribe y sostenida por la administración regional encabezada por Andrés Julián Rendón, quien manifestó que es necesario que se siga recibiendo dinero de los ciudadanos para continuar con la financiación de la construcción, ya que según este, el Ministerio de Transporte manifestó en varias ocasiones la indisposición por parte del Gobierno nacional para dar entrega total de los fondos requeridos para terminar las vías 4G en Antioquia.
En cuestión de un poco más de 30 días se había alcanzado el 1% del billón de pesos requerido, un valor aproximado de $5.119.614.972. A pesar de que la obra más conocida de las 4G que pasan por Antioquia es el túnel del Toyo, no es la única que se desarrolla en el departamento. En total son 10 las mega obras que se llevan a cabo y solo en 3 de estas se registran inconvenientes con el financiamiento del Gobierno Nacional.
Los proyectos con enredos financieros son:
*Pacífico 1: comprende la construcción, mantenimiento y operación de 50,2km de doble calzada en el suroeste antioqueño y tiene un avance del 96%.
*Túnel del Toyo: Permite la conexión entre vías Mar 1 y Mar 2, vías que se encuentran en construcción y que conectarán a Medellín y el Urabá antioqueño. Son 37,6km.
*Vías del Nus: comprende la intervención de 157 km entre tramos rehabilitados, operación y mantenimiento, de los cuales 24,3km son de doble calzada, son 5 tramos entre Medellín y Cisneros. A pesar de que entró en operación en el 2021, la Gobernación afirma que existe un faltante de 150 mil millones para un intercambiador vial a cargo del Instituto Nacional de Vías (INVIAS).
Las otras 7 mega obras que se llevan a cabo en el departamento avanzan de acuerdo con lo establecido y no presentan inconvenientes en su financiación como lo son:
*Pacífico 2: El proyecto está comprendido por 96,5 km en tramos de vías para la rehabilitación, construcción de 37km de doble calzada, 3km de calzada sencilla y un túnel de más de 2km entre Primavera (Pacífico 1) y el sector de La Pintada (inicio de Pacífico 2).
* Pacífico 3: 146km de intervención par su rehabilitación, entre esto la construcción de 35km de vías nuevas, dos túneles y nueve puentes entre La Pintada (Pacífico 2) y La Virginia, este proyecto impacta además a municipios del departamento de Risaralda.
*Mar 1: comprende 181km entre rehabilitación, mejoramiento y construcción de 38km de segunda calzada, así como 43 puentes y un túnel entre el Túnel de Occidente y Santa Fe de Antioquia.
*Mar 2: Intervención totalizada de 254km en tramos de mantenimiento, mejoramiento y la habilitación de 62 puentes y 12 túneles entre Cañasgordas (Mar 1) y Mutatá.
*Magdalena 2: Construcción de 27 puentes y la intervención total de 144km comprendidos en cuatro tramos entre Remedios, conexión con Ruta del Sol y Vías del Nus.
*Conexión Norte: por lo menos 145km intervenidos en tramos de mejoramiento, construcción de calzada sencilla y 30 puentes entre Remedios, variante a Caucasia e impacta a municipios como Segovia.
*Antioquia – Bolívar: Intervención de 504km en diferentes tramos de rehabilitación, mejoramiento, construcción de 37 km de doble calzada y 16 puentes entre Caucasia, Antioquia y Cruz del Viso, Bolívar.
Según cifras de la Gobernación de Antioquia, existe un déficit de 2,5 billones de pesos para la terminación de Pacífico 1, Túnel del Toyo y Vías del Nus. Por otro lado, según el Ministerio de Transporte, para este año 2024 se tiene prevista la inversión de 2,4billones de pesos.
Mar 2 es otra de las concesiones que tienen cierre financiero y siguen su marcha. Foto: Agencia Nacional de Infraestructura.
La iniciativa de la “vaca”
Esta iniciativa ha sido calificada como una muestra por parte de los ciudadanos de cooperación y sentido de pertenencia, los empresarios del centro de la capital antioqueña se unieron para habilitar 3 puntos de recaudo y promoción de la vaca en el sector, incluso según algunos, extenderán la misma no solo dentro sino también fuera del territorio colombiano. Jorge A. Duque, empresario textil del centro de Medellín en “El hueco” afirmó: “Los empresarios del centro de Medellín queremos poner nuestro granito de arena por la ciudad y el país, motivando a todos los empresarios y comerciantes del centro a se sumen a esta causa que va a beneficiar a todos los colombianos”. Según afirmó Jorge Duque, esta iniciativa no es más que una motivación y un ejemplo para la ciudadanía sobre la importancia de la cooperación ciudadana en pos del desarrollo del departamento y el país.
Es evidente que, más allá de las discusiones de tintes políticos entre el Gobierno Nacional y la Gobernación de Antioquia, las vías 4G no se están hechas para provecho único del departamento, ni se trata de una inversión pública centrada en favoritismos ni privilegios, sino que hacen parte de planes y programas que se han
diseñado y construido durante décadas bajo distintos gobiernos y que tienen como propósito la modernización e integración vial, a partir de la construcción de corredores que conectan el Pacífico con puertos del Caribe colombiano.
Pese a los grandes esfuerzos de los agentes implicados y protagonistas de la iniciativa solidaria, ¿qué tan alcanzable resulta esta “vaca” para los ciudadanos frente al panorama sociopolítico y económico actual? Según la
OECD, se prevé que “el PIB crezca con arreglo a unas tasas moderadas del 1,2% en 2023 y del 1,4% en 2024, antes de repuntar hasta el 3% en 2025. Los altos niveles de inflación, tasas de interés e incertidumbre política lastrarán la demanda interna en 2024”. Esto es muestra de que el panorama futuro de los colombianos no es muy esperanzador, la pregunta en este punto es: ¿seguirán dispuestos algunos de los colombianos a aportar dinero para estas vías? ¿Qué decisiones puede tomar el Gobierno nacional con sus problemas presupuestales y su necesidad de resultados, pasada la mitad del mandato del presidente Petro?
Por: Ana Sofía Echandía Vieira, Andrea Montoya Posada y Pablo Montoya Escobar
El 9 de marzo de 2024 el Concejo de Medellín aprobó el proyecto de la Secretaría de Turismo y Entretenimiento propuesta por la administración de Federico Gutiérrez. La inciativa nace de la necesidad de controlar el crecimiento del turismo desde diferentes frentes y al mismo tiempo promocionar la oferta turística de la ciudad. La Secretaría nació en una Medellín llena de turismo, inversión, desarrollo, pero también, sumida en problemáticas de explotación sexual, gentrificación, narcoturismo y manifestaciones de rechazo a los extranjeros.
En 2013, Business Insider incluyó a Medellín en la lista de las 50 ciudades más peligrosas del mundo; 10 años más tarde, el mismo medio publicaría un artículo sobre un boomer y su nueva vida en Medellín, que la describía como más barata y pacífica de lo que era en California. En cuestión de una década, la imagen de la capital de Antioquia pasó de ser foco de violencia, referencia en películas de narcotráfico, un territorio inexplorable incluso para sus locales, a un paraíso para jóvenes, nómadas digitales, jubilados y turistas.
El extranjero encontró en la ciudad un destino como ningún otro. Clima perfecto, cultura amable, historia para contar a amigos, paisajes, restaurantes y murales “instagrameables” y un bajo costo de vida para monedas cuatro veces más valiosas que la local. Según datos recientes de Migración Colombia, solo en el primer trimestre de 2024, cerca de 221.000 extranjeros arribaron a Medellín, la mayoría provenientes de Estados Unidos, México y Panamá, generando un ingreso promedio de 221.4 millones de dólares en el primer semestre del año.
El boom del turismo en Medellín, acelerado por la post pandemia, no solo potenció la economía local y posicionó a la ciudad como un destino sumamente atractivo, sino que probó que tal vez la ciudad no estaba preparada para este flujo de turistas y que existen una problemática en torno a al sexo como negocio que es latente desde hace décadas, una falta de regulación en industria inmobiliaria, síntomas de xenofobia social por poca preparación de la ciudadanía hacia estos fenómenos y poca discusión sobre cuáles servicios y espacios consumen los medellinenses y la conexión que eso tiene con la oferta turística actual.
El 9 de marzo de 2024, la Alcaldía de Medellín anunció la creación de la Secretaría de Turismo y Entretenimiento. Su objetivo es la implementación de políticas, planes, programas y proyectos enfocados en la sostenibilidad, innovación, tecnología, control, productividad, formalización, internacionalización y la promoción de la ciudad como un atractivo turístico importante. Se compone de dos subsecretarías: Planificación, control y competitividad turística y Promoción turística de entretenimiento. La Secretaría tendrá un presupuesto anual de 828 millones de pesos, según información oficial, presupuesto que, según se expuso ante el Concejo, se obtiene a través de los ahorros de la eliminación de 36 cargos públicos y tiene como objetivo ser un “pilar fundamental” en la revitalización económica de Medellín.
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Breve recorrido por la historia del turismo en la región
La apuesta por el turismo en Medellín no nace de esta reciente ola. Desde 2021 Antioquia cuenta con Plan Estratégico de Turismo y Medellín ha tenido tres. El plan estratégico de Antioquia se proyecta al 2040, y en él se plantean propuestas para alcanzar la sostenibilidad y promover un turismo “verde”, accesible y adaptado a las tecnologías digitales. El Plan Estratégico de Turismo 2018-2024 de Medellín ha sido la hoja de ruta para dirigir acciones hacia el fortalecimiento de la industria turística en toda la región. Los esfuerzos se ven complementados por iniciativas como la promoción de Medellín en ferias internacionales de turismo, destacando la participación en eventos organizados por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO).
Inicialmente, Antioquia no se consideraba un destino turístico atractivo, especialmente en el siglo XX, cuando la región se vio afectada por la violencia y los disturbios sociales. Esto tuvo un impacto negativo en la industria hotelera. Sin embargo, con la creación de la Asociación Colombiana de Hoteles (ACOTEL), que más tarde se convertiría en COTELCO, en 1954, comenzaron los esfuerzos organizados para representar los intereses de la industria hotelera y promover el turismo a escala nacional. La importancia del turismo fue reconocida oficialmente en 1957 con el decreto de creación de la «Empresa Colombiana de Turismo, S.A.» y en 1996 con una ley que declaraba el turismo como sector económico esencial para el desarrollo del país.
Durante el período de gobierno 2001-2004, se creó la Secretaría de Productividad y Competitividad para promover y apoyar el turismo en el departamento mediante la creación de consejos de turismo en cada subregión. Este enfoque ha resultado exitoso, consolidando la posición de Antioquia como un sector clave de la industria turística colombiana.
Por otra parte, desde 1998 en Medellín se han realizado esfuerzos para planificar y posicionar a la ciudad como un destino turístico destacado. En 2003, se construyó el Centro Internacional de Convenciones de Medellín y se estableció el Medellín Convention Bureau, con la misión de posicionar a la ciudad como un destino de clase superior para la realización de ferias, congresos, convenciones y eventos en América Latina. Esto resultó en la realización de importantes eventos y certámenes de talla mundial, consolidando la ciudad como un centro de actividad turística.
En 2018, Medellín lanzó el Plan de Turismo hasta 2024, tomando en cuenta la diversidad de sus atractivos turísticos, que incluyen turismo de negocios, vacacional, cultural, de salud y de naturaleza. Este plan se basa en fortalezas como la gestión del turismo, una buena imagen a nivel nacional, la conexión estratégica con diferentes municipios del área metropolitana, y un eje de transformación social.
Para Marcelo Jaramillo, fundador de Go Explore Colombia, las concepciones que han tenido las diferentes administraciones sobre el turismo han sido muy distintas. Afirma que el flujo ha aumentado en gran medida y que, “precisamente por eso se necesitaba la secretaría, ha cambiado todo y tan rápido que necesitábamos ese nivel superior para tener un mejor manejo y presupuestal.” Según él, no se han alcanzado los propósitos estratégicos y esto podría atribuirse a que nadie (Alcaldía, empresas, ciudadanía) tiene claro qué tipo de turismo quieren en Medellín y que a costa de eso “se hizo tan famoso Medellín como destino de rumba y las bandas criminales se aprovechan de eso, para ellos sí establecer y poner en marcha su estrategía. Nosotros necesitamos darle más línea estratégica a la ciudad como tal, para que camine por donde nosotros queremos que camine”.
Los desafíos de estar en el ranking internacional
Hace unos meses Medellín se despertó con la noticia de la fuga de Timothy Alan Livingston. Desde ese momento, a nivel internacional, se han publicado decenas de notas y reportajes sobre la explotación sexual en Medellín, el turismo y la inevitable hipótesis sobre la correlación de ambos fenómenos. Ahora la ciudad está en el foco mediático internacional.
La ciudad enfrenta una serie de desafíos en su empeño por consolidarse como un destino turístico de primer nivel. Uno de los principales problemas es el intento de promover la ciudad como un centro turístico sin la suficiente preparación para manejar las implicaciones sociales y culturales que esto conlleva. A menudo, la promoción turística ha intentado capitalizar una historia de violencia que la ciudad ha estado tratando de superar, pero se termina perpetuando estereotipos que no reflejan la realidad actual de Medellín.
Entra en debate el mal llamado “turismo sexual”, el narcotráfico y el tipo de entretenimiento que ofrece la ciudad. El turismo de este tipo no solo daña la reputación de Medellín, sino que también genera problemas adicionales de seguridad y convivencia, además de socavar los esfuerzos para desarrollar un turismo saludable y sostenible. En respuesta, la Alcaldía ha aumentado sus esfuerzos para marcar distancia de los estereotipos con una narrativa que fomenta la cultura, la innovación y la creatividad autóctonas.
En la actualidad, el turismo en Medellín se enfrenta a una serie de problemáticas que requieren atención urgente por parte de las autoridades y los actores involucrados en la industria, pero también de la ciudadanía.
La inevitable comparación del turismo con explotación sexual
La explotación sexual es otra problemática que viene por décadas en la ciudad y no surge con el boom turístico. El medio de comunicación Mutante, recientemente publicó un reportaje con un mapeo de la problemática en Medellín y descripción contextual. Este concluye que tiene que ver con un entramado social en el que las familias de bajos recursos y la falta de oportunidades económicas y educativas hacen que las niñas, jóvenes y adolescentes de estos entornos sean vulnerables a ser explotadas por individuos o redes de trata.
Se diferencia del mal llamado “turismo sexual”, término criticado por medios de comunicación alternativos y agremiaciones activistas del trabajo sexual sobre le cual es necesario precisar que es diferente a la explotación sexual y trata de niños, niñas y adolescentes pues es un oficio que es legal en el país, con un desarrollo histórico y que hoy tiene presencia incluso en plataformas online.
La circulación de otras divisas solo fue el detonante para consolidar una oferta y demanda fuerte y con más ceros en el mercado ilegal y abusivo de niños, niñas y adolescentes. Suma al enmarañado el hecho de que no existe una legislación que proteja de forma suficiente a estas personas y, en cambio, proliferan las redes de trata de personas los protocolos de atención disfuncionales y baches legales que generan impunidad. Hoy está en debate entre la opinión pública el rol del Estado y los ciudadanos en torno a esta problemática.
Sin embargo, otro sector de la opinión de una ciudad conservadora, cuyos gobiernos han abordado el problema desde esa posición, considera que la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes que algunos promueven como “gancho” para el turismo, no solo tiene un impacto devastador en las víctimas directas, sino que también daña la reputación de la región como destino turístico y afecta negativamente la percepción de seguridad por parte de los visitantes.
Falta de regulación en industria inmobiliaria y gentrificación
El fenómeno de la gentrificación está transformando diversos barrios de la ciudad como Laureles y El Poblado, que han sido destacados en medios internacionales por su “coolness”. Sin embargo, esta transformación urbana ha llevado a que muchos residentes locales se sientan desplazados, ya que sus comunidades se adaptan cada vez más a las necesidades y deseos de los visitantes extranjeros, incrementando los costos de vida y alterando la dinámica social tradicional. Este proceso ha exacerbado las tensiones locales, levantando cuestionamientos críticos sobre quién se beneficia realmente del crecimiento del turismo y a qué costo.
Frente a esta problemática existen diferentes visiones sobre cómo, posiblemente, podría abordarse esta situación. Según el concejal de Medellín, Luis Guillermo Vélez Álvarez, no hay un mapa único de cómo manejar el tema de la gentrificación sin intervenciones: “La oferta mercantil va respondiendo a eso… Hay que dejar que esos procesos avancen, no hay que meterse en eso, eso da lugar a desplazamientos urbanos, entonces otros sectores que estaban deprimidos empiezan a ganar dinámica dentro la ciudad”.
Una visión distinta fue la que dio el representante a la cámara, Daniel Carvalho, en un artículo de opinión para el periódico El Colombiano. Argumenta que, “el Distrito de Medellín debe ser un actor principal y no sólo un moderador del mercado: debe participar activamente del negocio inmobiliario para dar soluciones ante la gentrificación”.
En un conversatorio organizado por El Armadillo a partir de la noticia del hotel Gotham, se hizo una lectura del fenómeno de la gentrificación e incomodidad social. Diferentes representantes de medios universitarios e independientes como De la Urbe y Mutante, se alzó la pregunta sobre en qué punto llega el síntoma de incomodidad, sensación de desplazamiento. ¿Será que sucede en todas las comunas de la ciudad o solo donde se incomoda el privilegio?, ¿incomoda solo cuando el síntoma social es visible?
Xenofobia social por poca preparación hacia la ciudadanía
La creación de la Secretaría de Turismo en Medellín se plantea como una solución gubernamental a los problemas sociales relacionados con el turismo, pero la realidad sugiere que las respuestas a estas dificultades requieren la intervención de una gama mucho más amplia de actores, incluidos aquellos que no están directamente involucrados en el sector turístico.
El concejal Luis Guillermo Vélez Álvarez, expresó su desacuerdo sobre el papel del turismo como principal actividad económica de la ciudad, argumentando que, aunque es positivo, una economía compleja y diversificada ofrece mayores oportunidades a la población. Además, el concejal abordó el tema de la gentrificación, señalando la dificultad de gestionar esta problemática. En su opinión, es esencial permitir que los procesos de mercado se desarrollen naturalmente, ya que la regulación excesiva o la intervención en las fluctuaciones de precios podrían inhibir la dinámica de otros sectores que comienzan a revitalizarse y contribuir a la economía urbana.
La manera en que habitamos y compartimos nuestro espacio urbano es fundamental para definir nuestra imagen como destino turístico. Como se destacó en el conversatorio de El Armadillo, los problemas que enfrenta la ciudad no son nuevos ni pueden atribuirse exclusivamente a los turistas; estos se han hecho más visibles y sensibles ahora que son percibidos como externos, no solo como comportamientos locales. Esta situación subraya que la solución a los desafíos sociales del turismo trasciende las capacidades de cualquier entidad gubernamental y requiere un enfoque colaborativo y consciente por parte de toda la comunidad.
Las problemáticas asociadas al turismo exigen también un papel activo de la ciudadanía que comienza por entender la situación.
Foto: Alcaldía de Medellín.
Responsabilidad del ciudadano
El alma del turismo en Medellín y Antioquia trasciende la mera creación de una Secretaría de Turismo; es una responsabilidad colectiva que involucra a cada uno de los habitantes de esta región. Para Marcelo Jaramillo, “la sostenibilidad es un camino de mejora continua que nunca se acaba”. Está en manos de toda la ciudadanía promover el turismo responsable en Medellín, además de gremios, empresarios y el Estado. En definitiva, trabajar de la mano para “impulsar la ciudad por el camino que nosotros queramos”.
A su vez, el diputado Luis Felipe Vélez enfatiza en la necesidad de establecer “una red ciudadana de cooperación”, que involucre a personas del común (servicio de Uber, recepcionistas de hoteles, policía, bouncer de una discoteca y ciudadanos) en el monitoreo y rechazo activo de dinámicas turísticas indeseables, como la explotación de menores. “Todos debemos estar metidos en el cuento”, insiste Vélez, subrayando que los ciudadanos no deben normalizar ni ignorar conductas inapropiadas. El objetivo es crear una comunidad vigilante y comprometida que contribuya activamente a erradicar estas problemáticas de su entorno y no seguir alimentándola con el silencio.
Cada gesto de hospitalidad, cada muestra de respeto por nuestra herencia cultural y cada acto de cuidado por nuestro entorno natural, contribuye de manera significativa a la experiencia de quienes nos visitan.
El Plan Estratégico de Turismo, aunque bien intencionado, parece no estar generando los resultados esperados. Una de las principales críticas es la falta de involucramiento ciudadano en su formulación y ejecución. No se ha realizado un sondeo de opinión para capturar las percepciones y sugerencias de los habitantes, lo que ha generado un sentimiento de desconexión entre los objetivos del plan y las necesidades reales de la comunidad. Esta falta de participación ciudadana es una oportunidad perdida para enriquecer y legitimar las estrategias de desarrollo turístico en la ciudad.
Es por ello que, más allá de las políticas y las estructuras institucionales, es la responsabilidad individual y colectiva de los medellinenses cultivar una cultura turística que promueva el respeto, la inclusión y la sostenibilidad. Cada individuo tiene el poder de influir en la forma en que nuestra ciudad y nuestra región son percibidas por el mundo. En nuestras manos está la capacidad de convertir a Medellín y Antioquia en destinos turísticos verdaderamente inolvidables, donde cada visita sea una experiencia enriquecedora y auténtica.
Estoy segura de que, por lo menos una vez en la vida, has ido a una feria artesanal y pedido rebaja: “Si le compro un bolso y dos manillas, ¿me le encima un llavero?”, diría cualquiera, ¿no? Lo curioso es que la artesana no gana ni la mitad de lo que realmente vale el producto y tú, comprándole sus artesanías, no le estás haciendo ningún un favor: “Que peca’o, ayudémosle, venga comprémosle algo”. Pero no te preocupes, yo hacía y pensaba exactamente lo mismo, de hecho, me adjudicaba la responsabilidad de dizque “continuar con su tradición” de “no dejarla morir” … Luego me daría cuenta de que esto no dependía de mi compra, sino de su cultura. Específicamente, de sus saberes ancestrales.
“¿Los saberes ancestrales permanecen por su cultura o por la fuente de ingresos que generan?”, me pregunté. Comencé a buscar en artículos científicos, páginas web de turismo, trabajos de grado. Pura información basada en una perspectiva blanca y colonial, como siempre se ha escrito y leído la historia, por eso, encontré términos como “revalorizar” o “sacar de la pobreza”. Sin embargo, me di cuenta de que la respuesta no la encontraría en internet, sino afuera, en la Sierra Nevada de Santa Marta, en La Guajira, en Córdoba y en el Mercado San Alejo.
Mis términos no encajaban con sus significados. Por eso, dejando atrás días de rastreo documental, comencé por el principio: ¿Qué es un saber ancestral? Un saber ancestral es un conjunto de saberes o prácticas tradicionales que han sido transmitidas de generación en generación dentro de una comunidad indígena. Estos saberes son las costumbres que dejaron sus ancestros y que se ven representadas desde un saludo a un mayor hasta la alimentación, el vestido, la danza, los rituales espirituales, la medicina y las artesanías. Y ojo, esta definición la pude construir gracias al testimonio de tres indígenas que conoceremos más adelante, nada de artículos científicos, investigaciones o algo por el estilo.
La permanencia de los saberes ancestrales está directamente relacionada con su transmisión. Puede ser a través de la tradición oral o por acto imitativo: “No todos los niños del mundo juegan como los niños occidentales. Si yo le regalo un Hot Wheels a un niño de una comunidad, él no sabe qué hacer con ese carrito, porque el juego para él es acompañar al papá al sembrado, a pescar o a cazar. Es de esa manera que se transmiten los saberes ancestrales”. Gregorio Henríquez, antropólogo e indígena miembro de la comunidad Wayuu, en la Guajira, del clan Epinayú, me hablaba sobre cómo algunos de estos saberes son concebidos o elegidos. Por ejemplo, “Nadie se vuelve chamán porque levantó la mano y dijo ‘yo quiero ser chamán’ ”, el tema de la medicina ancestral tiene que ver con un elemento específico que signa a la persona como chamán, como un sueño o una visión. Por el contrario de otros saberes, como teñir textiles, elaborar máscaras o tejer mochilas, sí puede ser una elección por gusto o talento.
Los saberes ancestrales están relacionados con la madre tierra, con la ley de origen de los indígenas. Es la base de su cultura, de su existencia. “Los saberes ancestrales son parte del alma de la comunidad, por eso, cuando se pierde un saber es como si arrancáramos hojas de un libro”, afirma Gregorio. Los indígenas preservan sus saberes ancestrales para no desaparecer, para no tener una crisis de identidad en medio de un mundo tan globalizado y moderno. Yo, por lo menos, seguía sin entender: ¿Por qué insistir tanto en preservar eso tan antiguo? “Mantener esos vínculos con el pasado nos dicen de dónde venimos, para entender lo que somos hoy y que nos permita proyectarnos a dónde queremos llegar”, me respondió Gregorio. “Básicamente son las bases”, le dije, y él asintió, satisfecho. Pensar nuestra historia y nuestro patrimonio como un activo es algo que aún no terminamos de concebir los blancos.
Pero… No creas, esa base indígena se tambalea de vez en cuando. Los saberes ancestrales se han ido transformando por varios factores como la influencia de la modernidad, la globalización, el cambio climático, la violencia, el turismo, las redes sociales y demás. “Los mestizajes se nos cuelan, a nuestro territorio llegan otras costumbres”, me contaba Bellanira por teléfono “Nosotros estamos enfocados en esa juventud, ´que no se nos contaminen´ decimos”. Bellanira Esther Izquierdo, lideresa y representante de las mujeres de la Comunidad de Jewrwa, de la etnia Arahuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta, me explicaba que, más que un problema, este tipo de cambios representaban un reto para la comunidad “tenemos que concientizar a nuestros jóvenes que eso no es lo de nosotros”, refiriéndose específicamente a las redes sociales.
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Gregorio, quizás un poco más abierto a tomar esos cambios a su favor, proponía que “se puede estar en diálogo sin perder lo que somos”, pues, aunque haya elementos que puedan mejorar sus ritmos de producción y ayuden a optimizar recursos, eso no le quita “artesanalidad” a sus elaboraciones. Sin embargo, no se puede dejar atrás que hay factores que quizás impactan de manera más directa sobre esos saberes. Por un lado, cuando se habla de violencia se refiere al desplazamiento forzado y esto hace que la conexión con el territorio, comunidad y tradiciones se rompa. El turismo, por su parte, llega a invadir y a tomar por la fuerza el espacio privado si no está lo suficientemente informado. El cambio climático desvía los saberes ancestrales relacionados con la agricultura, los fenómenos de el Niño y la Niña no estaban en sus planes. Así mismo, las redes sociales influencian a los jóvenes a tener otro tipo de tradiciones, como decía Bellanira, que no están relacionadas con su comunidad. “Frenar los procesos de aculturación implica apropiarse del conocimiento y saberes de la ciencia y tecnología” afirma Gregorio, por eso no descarta la idea de que el joven indígena pueda ser, en un futuro, generador de contenido valioso en las redes sociales para difundir su conocimiento y costumbres hacia el resto del mundo.
Bueno y, entonces, ¿por qué venden sus saberes ancestrales si esto no contribuye a preservar su cultura? Simple: es una fuente más de recursos económicos. “Es mi sustento día a día”, dice sin más Liliana, indígena de la Casta Epiayú y perteneciente también a la etnia Wayuu. En algunas ocasiones, incluso, comunidades recogen el dinero obtenido de la venta de artesanías y lo llevan a un fondo común para enviar a los jóvenes a estudiar a otras regiones o para apoyar iniciativas de la misma comunidad como el sostenimiento de las emisoras, entre otras. El problema aquí es que la artesanía continúa viéndose como un arte menor. Pero la artesanía no es sinónimo de pobreza. La artesanía es elaborada por alguien con un pensar y un sentir que le da un valor agregado superior al de un proceso de manufactura.
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“Hace aproximadamente 40 años mi familia se dedica a la venta de nuestras artesanías al turismo”, me contaba Liliana a través de un audio por WhatsApp. Si es una sola persona la que teje la mochila se puede demorar 1 semana, pero si es un trabajo en equipo, hasta 3. “Por ejemplo, si vamos a tejer una docena de mochilas nos unimos, compramos los materiales y nos repartimos: tú haces las gazas, tú el cuerpo, otra adelanta el forro y así sucesivamente”. Liliana reconoce que los precios han variado con el tiempo, pues anteriormente una “pelotica” de hilo salía en 1.000 pesos, pero ahora valen 3.000. Las mochilas están hechas de 25 peloticas de hilo y son vendidas, aproximadamente, en 70 u 80 mil pesos… Si hacemos cuentas, ¿cuánto ganan?
Infografía: sara Rodríguez Lopera
Ahora hablemos de su sistema de venta; o, mejor dicho, de su sistema de intercambio con el intermediario. “Nuestro territorio queda a 3 horas pueblo” me contaba Bellanira, “entonces que pasa: que vienen muchos intermediarios a traernos víveres como la sal o el aceite y lo cambian con nuestras artesanías”. Recuerdo que al escuchar esto pensé “¿será esto justo?” y como si Bellanira hubiera leído mis pensamientos a los más de 500km de distancia que nos separan me dijo “yo digo que no es justo. Me las cambian [las artesanías] con víveres y a un precio menor” ¿Quién se está beneficiando ahí? Y bueno, no digo que sea el caso de todos los intermediarios; sin embargo, en la Guajira y en Córdoba, tienen la misma famita: Gregorio, en la Guajira, dice que una mochila en el territorio puede costar 50, 70 o hasta 100 mil pesos, pero si lo compra el intermediario, afuera las puedes ver a 130, 140 y hasta 180 mil pesos. En Tuchin, Córdoba, se maneja el tema del sombrero vueltiao. Una familia (de 6 u 8 personas) en una semana hace un sombrero fino para venderlo en 60 o 70 mil pesos, pero los intermediarios al comprarlos salen y los venden a 300 y 500 mil pesos.
“Nosotras por eso estamos hablando de una empresa propia a futuro. Para nosotras mismas poder vender nuestro trabajo, nuestras artesanías y ponerle el verdadero valor con que se hace”, me decía Bellanira, “¿y qué hace falta?” le pregunté, “Plata”, me respondió ella. Plata. Todo es plata. Plata que llueve en la ciudad pero que ni gotas quedan para los territorios. Plata para proveer de alimento y suministros a familias indígenas que, cuando escasea el cultivo del guineo o café y baja la venta, el hilo y la aguja se convierten en las únicas herramientas para poder sobrevivir. Aun así, como decía anteriormente, no es el caso de todos los intermediarios: Jorge Carmona, trabajador independiente y vendedor de mochilas arahuacas, es uno de los que por lo menos conoce el valor cultural y, por tanto, económico del producto.
Caminando por los corredores que forman los toldos en el Parque de Bolívar todos los primeros sábados de cada mes, me encontraba en el Mercado San Alejo buscando algo bonito para colgarme en el cuello. Sin embargo, entre tantas opciones, un toldo que nada tenía que ver con mis intenciones llamó mi atención: repartidas por todo el stand, don Jorge exhibía y ofrecía las mochilas típicas arahuacas. “¿Usted las hace?” le pregunté, “No, las hacen las mujeres artesanas de la Sierra Nevada de Santa Marta”. A partir de entonces se desplegó la otra parte de la historia, continuamos la conversación por WhatsApp: “Mi madre (QEPD) vendió artesanías en general, incluyendo las mochilas arahuacas. Fue una actividad económica para el sostenimiento de nuestro hogar”, Jorge me contó que desde allí nació su interés por su venta, “es un gusto para mí poder ofrecerles a las personas productos hechos a mano, donde se plasma mucha energía y sobre todo la creatividad”, las mochilas arahuacas le atraen, además, por su especial componente cultural y representación de un país. Es así como desde hace 15 años vende exclusivamente este producto.
Jorge le compra, con dinero, las mochilas a la comunidad donde pertenece Bellanira. Los precios a los que ofrece las mochilas afuera varían de acuerdo con el tamaño y las comercializa en ferias de ámbito local y nacional, principalmente en el Mercado San Alejo, en los parques de Belén y Sabaneta, en el almacén de Jumbo, en la Feria de las flores y en cualquier otra que se le presente. Jorge me contaba que muchos de sus compradores reconocían ese valor cultural que trae consigo la mochila, pero que otra parte, aunque no la conocía, se mostraba interesado por hacerlo. “Se vuelve un intercambio interesante. Además de que estoy vendiendo estoy transmitiendo cultura”, afirma. Bellanira agradece profundamente el apoyo de Jorge con su compra, sin embargo, le sigue faltando algo: “A mí sí me gustaría tener una persona o alguien que conociera más de nuestro trabajo y se le diera un valor en verdad a nuestras artesanías como artesanos y como artesanías tradicionales”.
Y tengamos en cuenta que, aun vendiendo la mayor parte de sus artesanías, no conocemos toda su historia completa. Resulta que toda esa cultura, esa artesanía, ese conocimiento ancestral, a penas y es una parte de lo que si quiera los indígenas muestran y/o venden. “El tejido de las mochilas es un saber ancestral que es propio de nosotras las mujeres arahuacas, no solamente los que don Jorge vende”, Bellanira me contaba que son alrededor de 30 tejidos y puntadas propias que tiene la comunidad y que no conocemos los de afuera. Aquellas que salen al mercado están bajo el permiso de los mayores, MAMɄS, sabedores y hombres que portan el poporo.
El tejido ya estaba antes de que llegáramos. El tejido es, además de mochilas: vestiduras, manillas y chumbes. Nuestra moneda no compra, vale o si quiera cuenta al lado de la tradición. El tejido no muere, pero tampoco se termina de valorar. “Yo diría que un 50% o 60%”, calificaba Bellanira. “Yo creo que un 70% valoran nuestros saberes ancestrales”, afirmaba Liliana, “ya sea por falta de conocimiento o porque no tienen ese amor, esa iniciativa de querer saber cómo la cultura es de suma importancia”. Y aún así, cuán orgullosos nos sentimos cuando Gabo rindió tributo a América Latina y al Caribe al ganar el Premio Nobel de Literatura o cuando el sombrero Vueltiao fue declarado símbolo cultural de la nación en 2004 … Pero ¿comprar a un precio justo? ¿aprender de nuestra cultura? ¿escuchar al artesano? Jamás.
Y ojo, que no se confunda la mochila de patrones o figuras geométricas con la mochila que tiene en su cuerpo la cara de Frida Kahlo, la lengua de los Rolling Stones o el escudo del Nacional. Aunque el tejido al final se distingue, se ha visto sumamente permeado por la globalización. Terminamos de alguna u otra manera apoyando lo que no es, modificado a nuestro gusto, con colores, formas y tamaños, la mochila occidental, la que nada tiene que ver con la original. “Se van a volver es vallas ambulantes”, dice Gregorio, “la globalización está convirtiendo casi que al producto artesanal en una especie de coleccionismo”. El antropólogo me contaba de marcas que llegaban a comprar mochilas indígenas, les cosían un logo y se las adjudicaban como creaciones propias. Es más, me decía que en algún momento una entidad había llegado a su territorio con el fin de “certificar” a los artesanos, “¿y quienes son ustedes para decirme si mi mochila está o no calificada?”, se preguntaba. Esa necesidad de nosotros de certificarlo todo, de hacerlo más “original”, más mejor. Básicamente, más igual: más nada.
Se pierden personas, pero no saberes. La transmisión de los saberes ancestrales a la siguiente generación es lo que permite la supervivencia de ellos. Se puede aprender del tejido, crear uno nuevo, incluso imitarlo, pero el sistema de pensamiento que trae consigo la mochila indígena, jamás. En cada mochila está plasmado el estado de ánimo de la persona, su percepción de la naturaleza, “y eso jamás se va a poder imitar”, afirma Gregorio. Pero ¿las próximas generaciones indígenas sí están interesadas en continuar con la tradición?
Conozcamos ahora a Alfonso Manuel Méndez, locutor e investigador de la seguridad y soberanía alimentaria, altamente relacionado con la agricultura y por ende conocedor de primera mano del proceso de construcción del sombrero vueltiao en Tuchín, Córdoba. “Ese es un tema que nos preocupa mucho a nosotros porque la tendencia del indígena es migrar a la ciudad y convertirse en independientes o en empleados de un almacén”, me contaba Alfonso que el indígena se ve envuelto en un mar de expectativas frente a la gran polis: “los indígenas se van porque no les dan [los compradores] el valor a sus artesanías. Se ilusionan por todas las oportunidades que supuestamente le ofrece la ciudad”.
Así mismo, Bellanira me contaba que entre más crecía la comunidad, más relacionamiento tenían sus jóvenes con los jóvenes blancos y así es más fácil o llevar sus costumbres a su territorio o irse tras ellos a la ciudad. La incidencia de las redes sociales es más grande de lo que se piensa, pero los discursos que se han llevado desde tiempo atrás no mejoran la situación: “uno encuentra que hay comunidades que tienen muchos problemas con los jóvenes para aceptarse como indígena. No quieren manejar su lengua, incluso la niegan”, Gregorio afirma que al indígena se le ha visto como un estorbo, un guerrillero, una persona maliciosa, “de ahí viene el término de malicia indígena”. El joven se ve inmerso una serie de rechazos, estereotipos y miedos culturales que lo hacen negar su indigenismo.
¿Entonces no quieren conservar sus saberes ancestrales? Claro que sí, solo que en medio de la discusión hay una serie de desafíos que los mayores, mayoras y autoridades indígenas deben afrontar. “Ese es nuestro reto: que nuestros hijos lleven muy bien desde su pensamiento y sangre el conocimiento” Bellanira me intenta explicar, desde su mejor español y mi peor ignorancia, que eso está en ellos: lo llevan desde el vientre, como madres que dan vida, alimentan y nutren a sus hijos del conocimiento de su territorio. Por eso no es difícil. “En términos generales los jóvenes hoy están más apropiados, más orgulloso y más comprometidos en mantener sus comunidades”, afirma Gregorio. Desde hace más de 500 años los indígenas se están organizando, resisten. Nosotros les hemos cobrado vidas, territorio, participación. No los hemos dejado en paz. Y, aun así, ellos continúan, sus bases crecen y las de nosotros se desmoronan.
Medellín es una colcha de retazos: apropiamos culturas que no nos pertenecen y pretendemos comprar, a un precio absurdo, la poca que nos queda. Se nos olvida lo que hay aquí. Lo que consideramos “típico”, como la bandeja paisa, surge apenas en los 60. Nuestros héroes representan las élites urbanas capitalistas, la participación del negro y del indígena ha sido negada en la construcción de nación. “También construimos la historia de Colombia y también narramos la historia de Colombia. Pero si a la gente nunca se la enseñaron, hoy la labor de las comunidades es narrarla”, dice el antropólogo. La labor aquí es del sistema, de nosotros como ciudadanos escuchar, aprender y volver a conocer la historia, nuestra historia. ¿Recuerdas por qué los indígenas preservan sus saberes ancestrales? Para saber de donde vienen, entender lo que son hoy y proyectarse hacia donde quieren llegar.
Sentada desde mi casa, con una taza de café al lado e Internet estable escribo la historia de aquellos que la hacen día a día desde la Sierra Nevada de Santa Marta, Córdoba y la Guajira. Aquellos que la tejen, la viven y la conmemoran. A mí solo me quedan palabras para contarlas, pero sigo siendo solo una espectadora. Esto no termina aquí, hay mucha tela por cortar, o, mejor dicho, mucho hilo por tejer. Cuando decidí investigar sobre este tema, no sabía nada y ahora declaro que sé aún menos. Somos responsables de preservar esto, de cuidarlo como parte de nuestra identidad. Y cuidarlo implica el respeto, la memoria y el valor por la artesanía en términos de precio y propiedad intelectual, una correcta apropiación social del conocimiento.
“¿Deseas agregar algo más?” es una pregunta que le suelo hacer a las personas que entrevisto cuando termino de hacer mis preguntas. Casi ninguna me suele decir o hacer algo más que un gesto de negación. Sin embargo, Bellanira, entre graznidos de gallinas y una señal intermitente, sí tenía algo más por decir:
“Mi recomendación es que ojalá esta conversación usted la conserve y de pronto de allí le saque lo que usted necesita. Yo como mayor, persona mayor lideresa, somos muy celosos con nuestro conocimiento. Gracias porque pude compartir algo, un poquito de nuestros conocimientos, de nuestros saberes. Entonces en usted va a quedar algo muy interesante, muy valioso de nuestro territorio. Consérvelo.”
El paso constante de turistas es apenas uno de los detalles que han cambiado la rutina de los vecinos de la Comuna 13 y, como todos los demás, tiene su lado positivo y otro negativo. Foto: Lia Da Giau- Make Sense.
Llego a la estación San Javier en plena hora pico, cuando el sentido sur-norte colapsa, ríos de personas se empujan y solo el más hábil logra escapar de la ola. Sin embargo, la estación estaba atiborrada también en sentido norte-sur, con grupos de 5, 10 y hasta 20 turistas descendiendo a la plataforma.
Salgo a la calle 45 y el panorama no es muy diferente. Carros, motos, buses, más carros y motos, se amontonan en calles con semáforos de adorno, pues quien tiene la vía es el más avispado. Turistas caminan torpemente, mientras los habitantes los esquivan como si se tratara de un video juego; taxis, busetas y carros particulares se estacionan donde vean hueco con dirección a las escaleras eléctricas; vendedores ambulantes ofrecen todo tipo de souvenirs kitsch en su última apuesta por llevar pan a sus casas y un grupo de jóvenes de chaleco azul pregonan a todo el que pasa: “Graffiti Tour”.
Dale like, comenta y comparte
Los visitantes vienen de todo el país y rincones del mundo. A través de redes sociales, recomendaciones de amigos y plataformas como Trip Advisor, los turistas conocen la Comuna 13 y los famosos recorridos grafiteros que ofrecen las agencias que operan en el territorio. El interés a lo largo del tiempo de los usuarios por el término de búsqueda Comuna 13, según Google Trends, ha tenido un crecimiento constante, como lo muestra la gráfica a continuación:
Gráfico: Google Trends. Andrea Montoya.
“Turismo en Medellín”, “Qué hacer en Medellín”, “Mejores lugares para visitar en Medellín”, “Medellín turismo cultural”, “Medellín turismo de aventura” y “Tour de Pablo Escobar en Medellín”, fueron los principales términos de búsqueda sobre turismo en Medellín durante el 2021, según información compilada por Chat GPT. Si hiciera el ejercicio de buscar cuáles resultados arroja su buscador con alguno de estos términos, se encontraría con la Comuna 13 en cualquiera de los casos. Sí, yo hice el ejercicio.
Por ejemplo, en Trip Advisor, el recorrido por la Comuna 13 es el segúndo más popular de la plataforma sobre turismo en Medellín, después del recorrido a Guatapé, bajo el término de búsqueda: “Comuna 13 Graffiti Tour y Comida Callejera”, con más de 2,250 opiniones y recomendada por el 99% de los viajeros que interactuaron con la plataforma. El recorrido incluso ganó premio al Traveler´s Choice de este año.
¿Qué es lo que encuentran tan atractivo tanto extranjeros como locales de diferentes zonas del país de la Comuna 13? La alegría y amabilidad de las personas; el arte que rodea todas sus calles con graffitis, pinturas, esculturas, raperos y bailarines de hip hop; la diversidad de oferta de entretenimiento y gastronómico, son las respuestas más frecuentes entre los comentarios de Trip Advisor y las entrevistas con cinco turistas extranjeros como parte de esta investigación.
Cicatrices de la Historia
Las redes sociales y este tipo de plataformas son los principales medios por los cuales los turistas conocen la Comuna 13 y el Graffiti Tour. Dharmik Patelun, por ejemplo, investigó sobre el territorio y encontró que había bandas criminales aún presentes y que estaban planeando hacer un museo conmemorativo de Pablo Escobar con sus pertenencias y objetos alusivos. Además, leyó que no había propiamente un cartel de drogas en el territorio, sino violencia interna por parte de bandas al margen de la ley. Hice una revisión sobre posibles fuentes en las que haya encontrado dicha información y no encontré nada.
Sin embargo, después de visitar el territorio, Dharmik y su esposa quedaron muy sorprendidos: “Creíamos que sería mucho más pequeño el lugar…También, pensamos que las personas serían difíciles, pero ahora que lo visitamos nos damos cuenta que son muchas cosas difíciles por las que han tenido que pasar”. En definitiva, están inspirados por su historia y el progreso que parece tener el sector en términos de seguridad, violencia y delincuencia. Se sintieron seguros durante todo el trayecto y con la motivación de comentar a sus amigos sobre el plan.
Otros como Matthew tenían una idea de la Comuna 13 como un lugar cool, destinado al turismo y para pasar el rato. Después del recorrido, ven llamativa la sensación de tranquilidad y alegría en medio del caos del salpicón de música de múltiples géneros, pregoneros, tiendas, bares, museos, restaurantes, motociclistas, cafés y vendedores de todo tipo. Sin embargo, reconocen que detrás de todo eso hay una historia de transformación profunda y que eso se ve reflejado en el discurso de su guía, los espacios culturales y la experiencia como tal.
Se avecina un tsunami turístico mucho mayor
En 2020, a raíz de la pandemia, las visitas a la Comuna 13 disminuyeron. No obstante, se estima que en 2021, 2.600 personas llegaban a la zona entre semana y los fines de semana aumentaban entre 5.000 y 6.000, según datos de organizaciones turísticas del territorio proporcionadas a El Tiempo.
Ese boom turístico, según el Director del Museo Escolar de la Memoria de la Comuna 13, Manuel López, en una entrevista con Señal Colombia, se debe a “una perversión de las necesidades de la gente”. Con iniciativas como el Museo, que es un ejercicio de memoria colectiva con una mirada más cultural que turística, “quisimos contrarrestar con el museo la explotación comercial, esteticista de los mandatarios, el turismo como una forma de demostrar que la guerra y la violencia sufrida era necesaria para que hoy tuvieran este progreso”. Sin embargo, reconoce que las oportunidades económicas para subsistir son escasas y que hoy el turismo es el principal ingreso de los habitantes de la Comuna 13.
Donde hay empleo, hay oportunidades
Fui a la base de las escaleras eléctricas a buscar un taxi que me regresara a la estación. En medio del caos, sin saberlo, terminé por colarme en una fila de carros tipo Uber que compiten con los taxis a ver quién es el primero en dar con un cliente. Ingresé al primero que abrió la puerta y escuché gritar “estación San Javier”. No usan la plataforma, tienen una tarifa fija hasta allí.
Como buen medellinense, el conductor puso conversación: me preguntó sobre mi visita a “La Trece” y si había ido antes. Le respondí que solo era una estudiante de periodismo haciendo una investigación sobre los cambios en la zona desde la llegada del boom turístico. Solo es poco, pues esa frase le dio puerta para narrarme toda su hoja de vida y lo importante que ha sido para él la llegada del turismo al sector. Músico, empresario, bailarín, grafitero, Uber, guía de turismo y odontólogo en formación, son solo algunas de sus facetas.
“Niña, ¿yo cuándo me imaginé que tendría un carro?” Y que viajaría por Latinoamérica, Estados Unidos y próximamente a Argentina, solo por los contactos que ha conseguido con la música, según me comentó.
Esta mirada representa la vida de solo una parte de la población de la Comuna 13.. Según una investigación hecha por Make Sense a los habitantes de los barrios más alejados de las escaleras eléctricas, el 50.3% afirmó que no depende del turismo como actividad económica para sobrevivir.
Imagen José Andrés Ramírez, Juan José Rios.
¿Hasta cuándo durará el boom turístico de la Comuna 13? Nadie lo sabe. A penas se adelantan investigaciones sobre los efectos colaterales a nivel económico y social que el turismo desenfrenado está trayendo sobre zona. Los números, voz a voz y redes sociales demuestran que es un gran atractivo para lo nacional y lo internacional, pero, ¿serán los comentarios de Trip Advisor suficientes para subsanar las necesidades económicas y políticas de un territorio con una historia como la Comuna 13?
Tras la construcción de las escaleras eléctricas de la comuna 13 en 2011, el barrio Las Independencias se transformó en el eje de todo lo comprendido por la zona. Una comuna compuesta por 21 barrios en los que, llegue o no el turismo, el cambio es un fenómeno latente.
José Andrés Ramírez Canon / Juan José Ríos Arbeláez – periodico.contexto@upb.edu.coEn colaboración con Lia Da Giau y estudiantes de la organización Make Sense.
La que alguna vez fuera considerada como la comuna más violenta de Medellín, ruta de la ilegalidad, fuente de la guerra urbana y más adelante, el epicentro de las operaciones militares de la llamada “seguridad democrática”; hoy se abraza a la resignificación territorial que trajeron los proyectos de urbanización social y se expone al mundo con el cambio de sus valores a través de la memoria, una memoria aun en construcción, con la que se comercia y se conforma uno de los pasajes turísticos más importantes en la ciudad.
Según el Plan estratégico de turismo 2018-2024, la transformación social es uno de los ejes sobre los cuales la ciudad puede establecerse como “un destino líder en innovación y transformación”, de manera que los proyectos de urbanización social que iniciaron con el programa político de Medellín la más educada en 2004, cuyo fin era mejorar la calidad de vida de los habitantes, hoy se adhieren a la estrategia de promoción turística, haciendo que sectores históricamente excluidos en los planes de desarrollo aparezcan como nuevos destinos.
Las primeras acciones de esa urbanización social estuvieron orientadas a la conectividad urbana en materia de movilidad y educación, con la construcción de las líneas del metro cable y la inversión en bibliotecas públicas y parques. Estas intervenciones modificaron la manera en la que se pensaba la ciudad y derivaron en 2011, durante la alcaldía de Alonso Salazar, en las primeras escaleras eléctricas concebidas como solución a la movilidad urbana, trayendo consigo una nueva narrativa en la que se consolidaba Medellín como ciudad innovadora.
En su estancia con organizaciones de la Comuna 13, estudiantes de la organización Make Sense conocieron la percepción de los residentes sobre el turismo en la zona. Fotos: Lia Da Giau.
Unas con otras
Las escaleras pudieron quedarse en eso. En un mecanismo que mejoraba la calidad de vida en una de las siete montañas que conforman Las independencias, y que, de paso, eran la imagen para venderle la ciudad a nuevos inversores. Sin embargo, el proceso artístico y cultural que permeaba a la comunidad como salida de la violencia cambió por completo las dinámicas del barrio popular. La aparición del graffitour como máxima expresión del arte urbano hizo de las escaleras eléctricas y el viaducto Media Ladera un nuevo pasaje comercial en el que se mezclan el arte, la memoria y la gastronomía.
De las siete montañas que conforman el barrio, apenas tres perciben los efectos del turismo masivo que derivó de la oferta en la comunidad. Pero los más de 3 mil millones de pesos* que registró el sector en el último dato de 2018, según datos consolidados por los investigadores Carolina Muñoz y Santiago Rodríguez sobre el mercado de los grafitis, hacen que la expansión del turismo sea un anhelo para los demás habitantes de la comuna 13.
En un artículo para El País, Laura Moreno, afirmaba que este fenómeno comercial suele traer alteraciones en las características del territorio y en las dinámicas propias de la ciudad. La apertura comercial a la memoria, la transformación social, el auge económico y la exploración de alternativas similares han hecho de la comuna 13 un eje de referencia mundial en el turismo urbano y de transformación social. Sin embargo, la promoción de este fenómeno se ha enfocado desde una narrativa económica que apremia los ingresos, sin evaluar el impacto en el tejido social de la comunidad.
La empresa de turismo Zippy Tour, en alianza con la organización Make Sense y un grupo de estudiantes internacionales, realizó una investigación piloto sobre el impacto del turismo en la comuna 13. El estudio tuvo como foco al barrio Las Independencias, haciendo un muestreo a 153 habitantes de la región, abordando temas sobre la calidad de vida de los residentes, seguridad, acceso a servicios, economía, movilidad, manejo de basuras y ruido.
Economía
Al ser preguntados por si consideraban que los visitantes de la comuna estaban informados de su historia, el 39.87% respondía que sí con indiferencia y completaban diciendo: “y si no se la saben acá se las enseñamos”.
La memoria es la fuente del comercio en la comuna. De ella se desprenden los restaurantes, las tiendas de regalos, las cafeterías, las terrazas, los shows folclóricos y los más de 28 operadores turísticos de la ciudad que ofrecen el recorrido por la comuna en más de 6 idiomas. Sin el atractivo de esa memoria resiliente o el morbo histórico del narcotráfico, que sigue atrayendo turistas a la ciudad, no existiría el corredor comercial del cual depende el 37.3% de los encuestados para sus ingresos.
Hasta ahora, ese crecimiento económico no ha derivado en la incursión de inversores ajenos a la comuna. El 60.13% coincidió en que las tiendas y restaurantes de la zona son propiedad de los residentes y no de vecinos nuevos de la comunidad. Sin embargo, esta bonanza de terrazas con bares, restaurantes y tiendas de regalo ha traído un encarecimiento de la vida en arriendos y servicios en los que el 48.4% considera que el turismo ha encarecido su vida y un 55% considera que los precios por los bienes y servicios son injustos.
Sobre la cúspide de la Independencia 2, lejos del Viaducto, por donde apenas se filtraba el ritmo del hip hop, decía Luz Obregón que hasta su casa la vida no había cambiado tanto, salvo por el ruido y la subida de los precios. Cuando hacía la entrevista se cruzó su esposo, que no quiso dar el nombre, y repuso mientras señalaba una botella de Coca-Cola que tenía en la mano: “Dígales, dígales a todos de esos ladrones de ahí abajo en el Viaducto. Esta gaseosa que acá arriba vale dos mil quinientos pesos allá vale cuatro mil”.
El efecto es una consecuencia simple. El turista que viene y va, que paga en dólares lo que consume y puede pagar cualquiera de esas gaseosas a dólar, termina definiendo el precio de los productos para toda la zona. Tanto para turistas como nativos. Ese desequilibrio económico que suscita el turismo configura el fenómeno de gentrificación que ha ganado cada vez mayor terreno en la ciudad, interviniendo el alza de precios en los bienes y servicios.
Seguridad
La seguridad ha sido siempre un foco de discusión en el territorio. Aunque la guerra urbana había quedado atrás, el estigma de lugar inseguro seguía latente en el sector y se fue transformando igual que los procesos sociales de la comuna tras las operaciones militares en 2002.
Teniendo en cuenta que el fenómeno del turismo es relativamente nuevo en la comuna, tiene menos de 10 años, la lucha por transformar su percepción está enfrascada en un halo ambiguo. Algunos medios han informado de la modalidad de vacunación de las bandas urbanas a la cual someten a los operadores de turismo para que puedan ejercer con tranquilidad. Sin embargo, el 62.1% de los encuestados afirman que el turismo ha traído beneficios para la seguridad en el sector, tanto para locales como visitantes.
Basuras
La gestión de residuos en Las Independencias tiene dos modalidades. El corredor comercial que comienza entre la carrera 109 y la calle 38A, se extiende ascendiendo por la carrera 110 hasta llegar a las escaleras eléctricas y termina en el viaducto, es limpiado todos los días, pues es el eje turístico del sector. Mientras que, en el resto del barrio, Emvarias recoge los residuos los miércoles y sábados de cada semana.
Más allá del viaducto Media Ladera, la accesibilidad a Las Independencias es compleja porque sus callejones no están demarcados y ascienden en centenares de escaleras hasta las cimas de las montañas y vuelven a bajar. Esta característica hace que la recolección de residuos en el barrio se dé en diversos puntos y no afuera de cada una de las casas, como pasa en gran parte de la ciudad. Para esto, los residentes suelen pagarles a recolectores que desplazan los residuos a los depósitos que están repartidos en el barrio.
A pesar de que el servicio de aseo diario se limite solo al pasaje comercial, el 56.2% de los encuestados considera que el manejo de basuras en la comunidad es positivo.
Video: José Andrés Ramírez, Juan José Rios – Lia Da Giau.
La masividad de los visitantes cambió el uso de las escaleras eléctricas, según algunos residentes que afirman tener menos acceso a ellas que los turistas. “Lo que nosotros creíamos que era un beneficio para la comunidad, se ha convertido en un caos”, asegura Alba Cardona, residente de la comuna 13 desde hace veintisiete años. “Más que un uso para nosotros, las escaleras se convirtieron en el destino de los turistas y es normal, pero entonces uno ya no se puede mover igual porque hay mucha gente”, sostiene.
Según estadísticas de la Alcaldía, en 2021 transitaban veinticinco mil personas mensuales por el tramo de las escaleras eléctricas y el viaducto que llega hasta la Independencia 3. Por otro lado, la agencia de turismo Zippy Tour calcula que durante temporada baja el promedio de visitantes es entre setenta mil y ochenta mil personas, y en temporada alta la cifra puede llegar a los doscientos cincuenta mil transeúntes, como en diciembre de 2022.
El viaducto Media Ladera compone el tramo de mayor conglomeración en el sector. Por un lado, es el pasaje comercial que contiene restaurantes, bares, tiendas, mercados, grafitis, grupos de danza e improvisación urbana y el mirador hacia la ciudad. Por el otro, la vía del barrio popular que conecta las montañas que conforman Las Independencias.
Esta última condición hace que el tramo no sea enteramente peatonal, puesto que los residentes y los mismos comerciantes se desplazan en motocicletas a lo largo del viaducto para suministrar los locales y movilizarse por el barrio. Manuel Mosquera, comerciante y residente desde hace más de cuarenta años, considera que debe haber un mayor control para que la situación no genere problemáticas. “Los días en semana se transita bien, pero cuando hay mucha gente, los fines de semana, si es interrumpido y puede haber malos entendidos entre los locales y los visitantes, por eso queremos que en esos días no transiten motos”, argumentó.
La aglomeración de turistas, las motocicletas que surten el comercio y las dinámicas locales, impactan la movilidad del sector reduciendo las posibilidades de tránsito en los días donde más visitantes hay. Con respecto a esto, algunos residentes se sienten alarmados ante la incapacidad de actuar durante una emergencia. “Es muy complicado recoger un enfermo, un herido o un muerto… En las escaleras eléctricas hay botiquines y camillas, pero cuando uno va los implementos están malos y no se pueden usar”, dice Alexandra Henao, quien vive en la zona desde hace diecinueve años. El 37.3 % de los encuestados considera que la gestión de tráfico en la comuna es deficiente.
Resultados del sondeo adelantado por los estudiantes de Make Sense con los habitantes de la Comuna 13.
Infografía: José Andrés Ramírez, Juan José Rios.
Ruido
Desde las nueve de la mañana empiezan a recogerse turistas alrededor de las escaleras eléctricas, en un plan que puede extenderse hasta más allá de la media noche.
El carácter artístico y cultural de la comunidad está ligado al hip hop y es posible encontrar diversos grupos de baile e improvisación durante todo el recorrido. Usualmente estos grupos paralizan las vías por medio de su arte y su música, que resuena por todas las calles. Sin embargo, ellos no son la fuente principal de ruido que acosa al sector.
El éxito comercial de la comuna hizo que en poco tiempo los residentes transformaran el entorno y las casas se llenaron de planchas y terrazas con bares. Muchos han visto la oportunidad y consideran seguir la expansión. “Uno canta, el otro rapea, el otro tiene un bar… como que se les olvidó que esto es zona de residencia y como acá la Policía no viene por esos temas, no hay Dios ni ley”, dice Alexandra Henao.
Para Alba Cardona, residente de La Independencia I, el ruido ha sido detonante para que muchas personas se vayan del territorio. “Esa mezcla de sonidos de todas partes genera un murmullo que no para en todo el día”, asevera.
Dentro de las dinámicas del barrio popular, el volumen del sonido siempre ha sido asunto de discusión. Sin embargo, lo que antes era discusión residencial trascendió a lo comercial, en unas dinámicas que perfilan a La Independencia I como un aglomerado de bares, terrazas y cantinas que se juntan una con la otra entre las residencias. El 51.6 % de los encuestados consideran que el ruido impacta en su calidad de vida y es la razón principal para que el 20.9 % quiera mudarse fuera de la comuna 13.
En la presentación de los resultados de esta investigación piloto, Make Sense y Zippy Tour realizaron una charla con diferentes lideres de la comuna 13, en la Universidad Pontificia Bolivariana, donde abordaron los puntos positivos y negativos del turismo que hoy se centra en el sector.
Los ejes de esta discusión se enfocaron en la necesidad de fortalecer la cultura en el sector, ampliar la idea de comuna más allá de la imagen hegemónica atribuida a Las Independencias y poner a la comunidad en el centro de la mesa de discusión sobre el turismo en la ciudad. “En la comunidad hay que preguntar y no informar, y la gente, las instituciones y la academia creen y malcreen que la comuna es San Javier, Las Independencias y ya”, concluía David Correa, líder del laboratorio de innovación social de Las independencias.
La Alcaldía de Medellín refuerza su apuesta por el Plan estratégico de turismo con la formación de 184 guías y la expansión del viaducto a las otras independencias, mientras que se realiza el primer estudio de cargas turísticas del país, para conocer el límite de visitantes en la comuna 13. Al tiempo, la reciente creación de un despacho del alcalde para ese ramo en específico genera expectativas de una labor más efectiva para la regulación.
Al norte del Área Metropolitana del Valle de Aburrá se ubican dos peajes que representan dificultades para las comunidades aledañas a ellos, desencadenado protestas y plantones pacíficos que tienen el fin de trasladar ambas casetas de pago fuera de la zona en la que se encuentran.
A mediados de 1996, los peajes de El Trapiche y Cabildo comenzaron a funcionar con el fin de financiar los proyectos de la modernización de las vías nacionales, y la creación de una doble calzada desde el municipio de Bello hasta la vereda Hatillo, en Barbosa. La concesión privada de creación de ambos peajes se realizó con la entidad Hatovial S.A.S, la cual acordó que desde la fecha de inicio de cobro en El Trapiche y Cabildo se daría un plazo de 25 años para dejarlos en funcionamiento y finalmente retirarlos, perola fecha estipulada se cumplió en 2021 y las comunidades aledañas a ellos se siguen viendo afectadas por ambos peajes.
En 2022, luego de que los alcaldes de los municipios del norte de Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Copacabana, Girardota y Barbosa) entablaran conversaciones con el Gobierno nacional sobre las dificultades que generan ambos peajes, se acordó que El Trapiche y Cabildoserían trasladados para el 2023. Sin embargo, estas casetas de cobro siguen funcionando y las comunidades aledañas, especialmente de Barbosa y ciertas veredas de Girardota, se siguen viendo afectadas por los pagos que deben realizar cada que deben entrar o salir de su municipio.
Peaje El Trapiche, ubicado en la doble calzada Niquía – Hatillo a la altura de la vereda La Palma, Girardota. Foto por: Mintransporte.
¿Qué son los peajes y para qué funcionan en Colombia?
Los peajes son casetas que tienen como fin cobrar un recaudo a los automóviles que circulan por las vías primarias y secundarias del país, con el objetivo de recaudar dinero destinado al mantenimiento y mejoramiento de las carreteras existentes, y asimismo para la creación de nuevas vías que mejoren la movilidad nacional. Según la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), en Colombia hay 119 peajes en funcionamiento que son concesionados por esta entidad, y que pretenden unir el campo con la ciudad por medio de proyectos carreteros que beneficien a las comunidades ubicadas alrededor de dichas construcciones. Dentro de los beneficios que mencionan, se encuentra una mayor competitividad económica y productividad, junto con la integración regional, cultural y social del territorio.
Los proyectos actuales que se financian con los recaudos de los peajes son las construcciones de vías de cuarta generación (4G), cuyos planes comenzaron en 2013, y las de Concesión Bicentenario o quinta generación (5G), que comenzaron a ser construidas a partir de 2020. Según la ANI, lo que buscan estos tipos de vías es disminuir el tiempo en carretera en promedio un 30% y, por consiguiente, reducir los costos de viajes y operación vehicular aproximadamente un 20%. De igual forma, como indica el portal Autofact, al mejorar la infraestructura de las vías, la comunicación y la economía de las regiones mejora, a la par que se reducen las emisiones de dióxido de carbono (CO2).
En Colombia, los peajes se encuentran aparados por la Ley 105 de 1993, la cual indica que se reglamentan a las entidades nacionales y territoriales para la planeación de proyectos en el sector transporte. En 2002 el artículo 21 de esta ley fue modificado, de manera que se estableció que como método de financiamiento de la construcción, mantenimiento y mejoramiento de las vías, se cobraría por el uso de ellas, estipulando precios a cada peaje de acuerdo con estudios socioeconómicos de la población alrededor de ellos, y de la afluencia de vehículos que por allí circulan.
¿Qué comunidades son afectadas por los peajes El Trapiche y Cabildo?
El peaje El Trapiche se ubica en la doble calzada Niquia – Hatillo, a la altura de la vereda La Palma, Girardota, mientras que el de Cabildo se encuentra en la vereda San Diego de dicho municipio. Dada la posición de ambas casetas de cobro, las poblaciones directamente afectadas son las veredas San Andrés, La Palma, Mercedes Abrego, El Socorro, Potrerito y San Diego de Girardota, y de lleno la comunidad de Barbosa, que para entrar al municipio sí o sí, debe pasar por alguno de los dos peajes, que para los vehículos de clase I tiene una tarifa se encuentra de $16.700.
Ubicación de los peajes El Trapiche y Cabildo. Elaboración propia.
Según el secretario de gobierno de Girardota, Joan Saldarriaga, las personas que habitan estos sectores viven mayormente en condiciones de ruralidad y además, algunas veredas son separadas por el Río Medellín y la autopista. Si se suman estas condiciones con ambos peajes, se obtiene como resultado la poca comunicación de los habitantes de la zona con el resto del municipio, ya que estas personas tratan de desarrollar su vida sin tener que pasar de manera recurrente por El Trapiche o Cabildo.
De otra parte, los pobladores de estas veredas se dedican principalmente a las labores agrícolas, siendo ellos quienes surten en mayor parte los víveres del municipio. Esta situación tiene como consecuencia que el precio de los víveres dentro de Girardota incremente, ya que los costos del transporte particular de los agricultores llegan hasta los $32.000, con los cuales llevan los productos desde sus cultivos hasta la zona urbana para finalmente comercializarlos.
Ubicación de las veredas girardotanas afectadas por los peajes El Trapiche y Cabildo. Elaboración propia.
Por otra parte, la comunidad más afectada es de Barbosa, un municipio en el que habitan casi 60.000 personas, y que comprende 206 kilómetros cuadrados, divididos en una zona urbana de 3 kilómetros cuadrados y los 203 restantes están compuestos por 56 veredas y 9 parajes, como indica el presidente del concejo municipal, Diego Castaño. De esta población, el 60% vive con lo necesario en su día a día, mientras que aproximadamente 400 familias o el 25% los habitantes del municipio se encuentran bajo la línea de la pobreza.
En Barbosa la principal actividad económica de las familias es la agricultura, con seis productos característicos: café, mora, fresa, papa, frijol y caña de azúcar, trabajo que se complementa con la industria pesquera, especialmente truchera que representa un atractivo para los visitantes del municipio. Al igual que en Girardota, estas personas son las más afectadas por los peajes, ya que en algunos casos los comerciantes tienen que atravesar El Trapiche o Cabildo para poder vender sus productos en el casco urbano.
Mapa del municipio de Barbosa, el mayor afectado por los peajes El Trapiche, Cabildo y la talanquera de Vara Linda. Gráfico por: Biblioteca Pública Isolda Echavarría, Barbosa.
¿Por qué las comunidades exigen el traslado de los peajes El Trapiche y Cabildo?
La veeduría no mas peajes ha sido la principal promotora del traslado de los peajes existentes dentro del área metropolitana del Valle de Aburra, un proceso que tiene antecedentes desde mediados de los 2000, cuando un comité anterior reclamaba el desmonte del llamado “peajito social” entre los municipios de Bello y Copacabana, además de El Trapiche y Cabildo. Este movimiento se reavivó en el 2016, cuando las comunidades afectadas comenzaron a hablar explícitamente sobre las inconformidades que tenían con respecto a las tres casetas de cobro, amparándose no solo en las afectaciones económicas que les generaban a los municipios, sino también en temas del diseño de las vías y de reglamentación de estas.
A partir de 2019, los alcaldes de Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa comenzaron a hacer más eco en el movimiento ciudadano y establecieron conversaciones con el Gobierno Nacional, la ANI y VINUS S.A.S (Concesión Vías del Nus) sobre el retiro definitivo del “peajito” de Bello y el traslado de El Trapiche y Cabildo. Sin embargo, antes de que se pudiera desmontar la caseta de cobro que se ubicaba entre Bello y Copacabana, esta fuequemada por un grupo de manifestantes el 30 de abril en medio del contexto de la protesta social de 2021.
Ese peaje, que surgió como medida provisional en 2004, fue finalmente retirado a finales de 2021, pero los peajes El Trapiche y Cabildo continúan funcionando hasta el día de hoy, a pesar de que en el marco del diálogo para el cambio de lugar de ambos peajes, se acordó que los dos se trasladarían a inicios de 2023. Al ver incumplido el acuerdo al que llegaron, las comunidades afectadas, especialmente los barboseños, han realizado plantones y manifestaciones pacíficas en las que exigen volver a ser escuchados.
“Peajito social”, que se encontraba ubicado entre los municipio de Bello y Copacabana en la noche del 30 de abril de 2021.
Foto por: captura video ciudadano.
Diego Castaño, presidente del concejo de Barbosa, expresa que el traslado de El Trapiche y Cabildo no se busca únicamente por las afectaciones en la economía del municipio, ya que allí intervienen otros factores claves como lo son el POT y el mapa de riesgos del mismo), sino que también consideran que las obras realizadas con los recursos recolectados se encuentran mal diseñadas. Esto se evidencia en la falta de hidrantes y puentes peatonales, en los retornos ubicados en pendientes que generan alta accidentalidad y la lenta respuesta que tiene la ANI cuando suceden siniestros viales, haciendo que los bomberos de Barbosa o Girardota sean quienes atiendan estas emergencias cuando no debería ser así.
A esta situación se suma el hecho de que en una vía terciaria de Barbosa llamada Vara Linda, se estableció una talanquera en la que los vehículos deben pagar $14.500 para circular. Diego Castaño indica que, a pesar de que el cobro representa un obstáculo en materia económica, en Vara Linda se reconoce la necesidad del peaje para contener el deterioro de esta vía terciaria por los automóviles que buscan evitar el pago en El Trapiche o Cabildo.
Línea del tiempo con los puntos clave de la evolución de la lucha por no tener más peajes dentro del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Elaboración propia.
El 1 de febrero de 2024, la veeduría No más peajes convocó nuevamente a la comunidad para un plantón desde las 5:00 de la mañana. al frente de ambos peajes, para exigir al Gobierno Nacional y a la ANI que los escuchen nuevamente y trasladen las casetas de cobro. La manifestación se extendió hasta el viernes 2 de febrero, en horas de la tarde, cuando finalmente llegó una respuesta por parte de las directivas para tener una reunión en la que se concreten propuestas y acciones que les den fin a las inconformidades de la comunidad.
En una entrevista con Teleantioquia noticias, Óscar Gutiérrez, el vocero de la veeduría No más peajes, mencionó que en el encuentro con la ANI y las directivas nacionales se habló de tres puntos clave: la reducción de la tarifa diferenciaria, el traslado de El Trapiche y Cabildo en un plazo de 15 meses y el retiro de la talanquera Vara Linda. A partir de dicha reunión se estableció una mesa continua de diálogo, en la cual hay reuniones cada dos semanas para discutir sobre las propuestas que tiene la comunidad, y los avances que tienen sobre cada una de ellas el gobierno nacional y la ANI.
De momento, estas negociaciones han logrado que la tarifa diferencial baje de los $3.300 a los $2.000, y que dentro de ella se incluyan los vehículos de categorías III, IV y V, quienes pagarán un 35% del cobro total de los peajes. El presidente del concejo de Barbosa sostiene que esta tarifa no es lo que el municipio necesita, a pesar de que la comunidad ve un alivio en ello. Se otorgaron 5.000 cupos para las personas de Barbosa que tienen vehículo particular, las empresas asentadas allí y sus trabajadores, pero al cierre de esta nota apenas se habían tramitado alrededor de 600 exenciones.
De estos 600 vehículos, solo una pequeña parte es de los pobladores de Barbosa, ya que hay personas que no habitan o trabajan en la zona sino que apenas tienen algún terreno allí. Según los controles vehiculares que realizan dentro de Barbosa, alrededor de 450 automóviles inscritos en la tarifa diferencial pasan por los peajes El Trapiche o Cabildo solo una vez al mes.
Es así como los pobladores de Barbosa y Girardota siguen a la espera de que ambos peajes sean trasladados, ya que El Trapiche y Cabildo cumplieron con su cometido de recaudar los fondos para el mantenimiento de las vías de ambos municipios y para la construcción de la doble calzada Niquía – Hatillo, que a pesar de las fallas que tiene, funciona y ha mejorado la vida de las comunidades.
Un cambio generacional y en la riqueza forestal en la región, están entre los factores que ponen en riesgo la tradición ebanista que ha hecho famosa esta población del Oriente antioqueño cercano.
El municipio de El Retiro, ubicado en el oriente antioqueño a tan solo una hora de la ciudad de Medellín, ha construido a lo largo de los años una reputación única por su tradición artesanal en la elaboración de muebles y objetos de madera. Esta práctica y saber ancestral, transmitida de generación en generación por familias dedicadas a la ebanistería, representa una pieza fundamental en el patrimonio cultural e identidad de la región.
Actualmente existen alrededor de 100 talleres y negocios dedicados a la carpintería y ebanistería en el municipio, que involucran a cerca de 400 familias que dependen directamente de esta actividad.
Esta tradición encuentra sus raíces en la abundancia de bosques y reservas forestales que rodean el municipio como la Reserva Forestal Nare con 4.165 hectáreas (casi el 17% del territorio municipal) y la Reserva Bilógica El Silencio con un área de conservación de 171 hectáreas en las que se pueden encontrar especies de árboles como: el ébano, el roble y el pino.
A pesar de su importancia cultural y económica, la ebanistería en El Retiro atraviesa hoy un momento crítico. El desinterés por aprender y dar continuidad a estos oficios artesanales vinculados a la madera pone en riesgo que esta tradición milenaria se pierda con el tiempo.
<<La tecnificación de los talleres es una de las alternativas para fortalecer el oficio de los ebanistas. Foto: Laura Gregory.
Iván Darío Echeverri, líder de la corporación CorreCaminos y también de la región, lamenta este fenómeno y comparte su preocupación por el futuro de este arte tradicional: “Cuando era joven, la ebanistería era una parte fundamental en la vida del pueblo. Todos queríamos aprender a trabajar la madera, pero ahora ellos están más interesados en trabajar en la ciudad o en actividades más modernas y esa falta de interés pone en peligro nuestra tradición”, expresa con nostalgia.
Frente a esta problemática, diversas organizaciones locales han asumido el reto de reposicionar la ebanistería tradicional y motivar a las nuevas generaciones a reapropiarse de sus raíces artesanales. Una de las iniciativas que se están impulsando es permitir que los visitantes y turistas del municipio puedan ir a los talleres de ebanistería para fabricar sus propios implementos y vivir la experiencia artesanal de manera indirecta.
Según Yolanda de Echeverri, ya hay muchas empresas turísticas que los están buscando para llevar a estos grupos de visitantes a los talleres en El Retiro. “Se están pensando planes para que las personas puedan venir y tener un ‘parche’ para el fin de semana fabricando sus propias piezas de madera con la guía de artesanos locales”, señala.
Esta iniciativa busca no solo promover el turismo en la región, sino también generar ingresos adicionales para los ebanistas y difundir el valor cultural de esta tradición artesanal que lleva más de 60 años en la región. Al vivir la experiencia de cerca, se espera que más jóvenes del municipio se sientan atraídos por aprender a dar continuidad a estos oficios.
Sin embargo, en un entorno donde actividades urbanas, la vida fácil y los lujos tecnológicos resultan más atractivos, las nuevas generaciones se alejan de los caminos artesanales que fueron recorridos por sus antepasados. Ese es el verdadero reto que se presenta actualmente y es ¿cómo demostrar que la ebanistería no es solo un arte valioso en términos culturales, sino también una actividad económica viable a largo plazo?
Correcaminos es un proyecto de formación que busca preservar los saberes de la ebanistería tradicional. Foto: Laura Gregory>>
La llegada de gigantes empresariales como Ikea o Homecenter a Colombia, planeta una preocupación adicional, ¿cómo pueden los artesanos locales competir en un mercado dominado por la producción en masa y los estándares internacionales? Esta es una pregunta que resuena en las mentes de quienes luchan por preservar la esencia y la autenticidad de la ebanistería en El Retiro.
Además de las iniciativas mencionadas anteriormente, el SENA está desempeñando un papel fundamental en la producción de programas de capacitación y desarrollo dirigidos a jóvenes y adultos interesados en adentrarse en el mundo de la ebanistería.
Estos programas, desarrollados en colaboración con expertos locales y organizaciones del sector, ofrecen oportunidades de aprendizaje práctico y teórico con el objetivo de cultivar nuevas generaciones de artesanos de la madera.
David Castañeda, quien ha liderado diversas iniciativas de fortalecimiento del sector del mueble y la madera, destacó la importancia de los programas de capacitación en colaboración con el SENA y otras entidades. Señaló que estos programas como Pinochitos, en asociación con la corporación CorreCaminos, están dirigidos a niños que comienzan a explorar el mundo de la ebanistería y las herramientas. Estas iniciativas tienen como objetivo preservar la tradición milenaria de este oficio en El Retiro y fomentar el interés de las nuevas generaciones en la artesanía local.
Desarrollar marcas o sellos que posicionen el origen de la artesanía en madera es otra de las estrategias para preservar la ebanistería de El Retiro. Foto: Laura Gregory>>
También, se han establecido alianzas estratégicas con entidades gubernamentales, organizaciones no gubernamentales y empresas del sector privado para brindad apoyo financiero y técnico a algunos talleres y negocios de ebanistería, como lo es la corporación CorreCaminos. Estas colaboraciones incluyen la facilitación de acceso a recursos, mejora de infraestructura, entre otros.
Estas alternativas, combinadas con el esfuerzo y la dedicación de los artesanos locales, están contribuyendo a revitalizar la ebanistería en El Retiro y a asegurar su continuidad con el tiempo. Sin embargo, el camino hacia la preservación de esta valiosa tradición sigue siendo un desafío constante que requiere compromiso y la colaboración de todos los actores involucrados.