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  • Historias al paso por la Avenida Jardín

    Juan José Yath Granados /  juan.granadosg@upb.edu.co

     

    Comercio, movilidad y paisaje son rasgos clave  de la Avenida Jardín. Una vía dentro de la comuna de Laureles que congrega establecimientos de distintos tipos, combinados con presencia de árboles y jardines que es característica de esta parte de la ciudad y representa lo que fue el proyecto residencial con que se concibió Laureles en un principio, el cual hoy integra además el turismo y los negocios. Miradas y voces  que conviven en la avenida y  conocen lo que es Jardín y el movimiento que hay en su corta extensión. 

     

    En una intersección de avenidas hay dos opciones de camino. Uno de ellos lleva a una calle breve, de solo dos cuadras. Sin embargo, este pequeño espacio merece mucha observación: en un momento se observa un restaurante de platos exóticos, giras un poco la cabeza para estar frente a una cadena de comida y luego observas  la magnitud de las ramas que dan  sombra a los andenes. Es inevitable. 

     

    La avenida Jardín se extiende desde una rotonda sin andén que divide otras calles, forma un cruce con la mencionada Nutibara y termina una cuadra después con el Segundo Parque de Laureles. Esta vía fue parte del proyecto con el que se ideó lo que es actualmente la comuna que da nombre al parque. El sector fue planeado con un diseño alejado del estilo tradicional de otras zonas de la ciudad. Pedro Nel Gómez, el arquitecto original a cargo del proyecto, lo pensó como un espacio donde primara el paisaje, el verde de los árboles y grandes espacios para el caminante. En un principio, se pensó como un barrio residencial para familias obreras, pero al final, una emergente clase media – alta fue quien lo habitó en su mayoría. Hechos como estos ayudaron a construir la imagen de Laureles como la “zona de ricos” en Medellín.  

     

    El surgimiento de tantos negocios en la avenida quizás ha hecho que se merme la imagen de barrio residencial. Pero eso no quita que aún conserve elementos de su planeación original como los amplios espacios para caminar y los pulmones verdes en forma de árboles. La concepción de Laureles desde su planeación la documenta Sandra Milena Bedoya Mira en el texto   “Cooperativas de vivienda y conformación de un barrio para los grupos medios en Medellín. Laureles (1940-1970)”.  

     

    La avenida aglutina comercio, vida e historias. Incluso las personas que se mantienen cerca de estas calles calle tienen cosas que contar sobre uno de los sectores más representativos de Laureles. En la rotonda,  frente al inicio del separador  de las calzadas en que se divide la avenida Jardín,  varios domiciliarios se parchan a descansar y conversar mientras esperan una notificación de su aplicativo de trabajo,  junto a un pequeño puesto de surtido. Uno de ellos es Rafael, de los que más conoce el sector, quien  cuenta que es una zona bastante buena para su trabajo porque a cada rato le llegan pedidos de los diferentes restaurantes a los lados de la vía.  

     

    “Laureles como tal es lo mejor. Es el área desde donde me buscan todas las aplicaciones, bien sea de transporte, de domicilio. Para trabajar, siempre hay venta, siempre hay movimiento, especialmente en esta área [la Avenida Jardín]. Pero en general todo Laureles tiende a ser así. Bien sea la 70, parte de la 80…”, dice Rafael en medio de bromas de sus compañeros, cuyos cajones para  los pedidos tienen marcas distintas. 

     

    Al avanzar por las calles se ven los primeros restaurantes. Frente a ellos hay jardineras con distintos tipos de plantas que adornan el andén. Sin embargo, al observar de cerca, aparecen junto a las envolturas y otros residuos de distinto tamaño que hacen un rastro que va hasta una caneca de acero repleta de desechos.  

     

    La gran cantidad de negocios en la zona hace que estos contenedores se llenen rápido. Emilce, operaria del personal de aseo en las calles, pasa a limpiar y  cuenta que no son solo residuos de los restaurantes lo que termina en las canecas: ella ha visto desde escombros, hasta pañales de adulto mayor. Los habitantes de calle, venteros, incluso los mismos domiciliarios, mantienen el sitio sucio al botar cualquier sobrante en el suelo.  

     

    “Mantengamos el jardín limpio, toda la naturaleza limpia para que veamos la ciudad bonita, porque si nosotros limpiamos y ellos hacen y hacen nunca se va a ver la ciudad bonita”, comenta Emilce mientras saca la basura de una caneca verde donde se botan los desechos de mascotas. 

     

    No obstante el problema con  las basuras en la zona, Emilce también aprecia lo que es Laureles, al que ella llama su segundo hogar, el espacio donde labora desde hace casi trece años. Cerca de ella o pasan algunos cuidadores de autos,  los reconoce y se saluda cordialmente con algunos.  

     

    Un sábado cualquiera, por ejemplo,  quienes pasen por la avenida Jardín en carro y necesitan a alguien que lo cuide  pueden acabar en conversa Ángelo. Aunque lleva dos años en la zona , también considera a Laureles su segunda casa. Conoce a muchos de quienes trabajan allí  y por eso valora el sentimiento de comunidad que hay.  

     

    “Esto es como una familia, es que acá todos nos conocemos con todos. Ya uno ya conoce la del restaurante, la mesera, el dueño, todo”, dice Ángelo, quien, además del tiempo trabajando, tiene recuerdos de hasta veinte años atrás sobre la avenida. Esas memorias le dan conciencia del cambio que tuvo al volverse más comercial. Reconoce que esto ha permitido que florezcan negocios y con ellos muchos empleos. 

     

    Pero unas por otras: las filas de autos que se parquean en la calzada hacen aún más estrechos los caminos por donde conducir: “Se volvió una especie de parqueadero, aunque no lo es, es algo ilegal porque estamos en una vía principal, esto dejó de ser casas y se convirtió en esto”, reconoce Ángelo. 

     

    Postales de las historias al paso en la Avenida Jardín. Fotos : Juan José Yath.

     

    La segunda mitad de la avenida Jardín repite el patrón de plantas en el andén, así como el movimiento del naranja y el rojo en los chalecos de los cuidadores de carros. Cerca del fin de la vía se encuentra Gerley, un guardia de seguridad de un edificio cerca del Segundo Parque de Laureles. Lleva seis años trabajando en el sitio. Además de estar pendiente del edificio, ha observado el cambio en la avenida hacia amplios andenes y más jardines con plantas de mayor tamaño. La avenida conserva su imagen verde por los todavía numerosos árboles que decoran las medianas, un detalle que la vuelve atractiva, junto a los restaurantes y la seguridad, que Gerley considera buena.  

     

    “Digo yo que esta avenida es patrimonio de laureles. Mire esas bellezas de árboles, la gente viene aquí solo por ver la imponencia a esos árboles que hay aquí”, opina Gerley en un espacio de relajo, junto a su taza de café. 

     

    Frente a Gerley, está el final del separador, a una calle del parque. Ahí, se asienta de domingo a domingo un puesto de surtido y aguacate. Flor, la dueña, lleva 22 años en la avenida. Mientras habla, cuenta las monedas de la caja y menciona los cambios dentro del sitio. Aunque esté a solo una calle de su compañero Gerley, ella reconoce que la avenida es más peligrosa que otras zonas de Medellín. Lo más importante es no “dar papaya” con los celulares, sobre todo en horas de la noche. Aun así, tampoco niega el potencial comercial de la Avenida. 

     

    “Esta avenida yo la describiría como con mucho comercio, mucho trabajo, Gracias a Dios, para las personas. Es un ambiente muy bueno para las personas que quieran venir a comer, a disfrutar un rato con la familia”, dice Flor. 

     

    Quienes terminen de recorrer la avenida quizás quieran llegar hasta el Segundo Parque de Laureles, ya sea para descansar, o para que la familia pase el rato en los juegos, como es el caso de Anyelina. Ella es de Republica Dominicana y lleva un año viviendo en Medellín. Junto a su esposo y sus hijos, van seguido a la avenida Jardín para lo que llama “estar en ambiente”, ir a compartir y a pasar el rato. En su experiencia, no le parece peligroso el sitio, ni siquiera de noche. Y, si bien hay congestión en el tránsito, no le afecta al caminar por los andenes. Aun así, ni la avenida ni Laureles son lugares que ella elegiría para vivir, justo por el ruido que genera el movimiento del comercio. 

     

    “La verdad, me gusta para visitarlo, lo que he visto de laureles me gusta que tiene el ambiente en cuanto a que uno tiene bastante que ofrecer en comida, pero no me gusta para vivir porque, así como hay tantas cosas, no me gusta el ruido a la hora en que trabajo”, explica Anyelina. 

     

    La clave de la Avenida Jardín es que es del tipo de lugares donde no solo basta con moverse, sino pararse a observar a quienes construyen su vida, lo que unos llaman como la familia. Hay más para observar y entender en los veinte minutos que puede tomar el caminarla, pero son muchos los recorridos que por allí se pueden hacer, cada uno con una historia diferente.  

     

    Un mapa de Jardín al paso 

    Dale clic a los íconos de ojo para recorres puntos clave en este viaje por la avenida Jardín.  

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  • Urbanización ilegal en Medellín, entre la necesidad de unos y el afán de otros

    Por: Miguel Ángel Álvarez Mejía / miguela.alvarez@upb.edu.co

     

    La ciudad de Medellín, conocida por su templanza y capacidad de transformación, enfrenta un fenómeno creciente que amenaza con desbordar sus fronteras y capacidades: el crecimiento urbano informal en más de 65 puntos críticos. Lejos de ser solo un problema de ocupación del suelo, esta situación refleja las tensiones económicas, sociales y políticas que convergen en una urbe que, a pesar de sus avances, sigue lidiando con profundas desigualdades y una compleja realidad que pone en riesgo a muchos de sus habitantes. 

     

     

    Urbanización ilegal en Medellín

    Un panorama de la urbanización informal en Medellín. Miguel Ángel Álvarez Mejía.

     

    Los asentamientos informales no surgen en el vacío. Son la manifestación tangible de la incapacidad del Estado para garantizar vivienda digna y del desamparo que sienten miles de familias que carecen de oportunidades para tener un lugar donde vivir. “Especialmente en Medellín, a la violencia y el desplazamiento se han sumado otros factores que han incidido en la formación de estos asentamientos. La confluencia de dos fenómenos antagónicos: el desplazamiento, por un lado, y la sobre-regularización del uso del suelo, por el otro, han generado, que desde su capacidad económica, la población desplazada no tenga la posibilidad de acceder a una vivienda ofrecida por el mercado inmobiliario. Por su parte, los precios excesivamente elevados del suelo urbanizado en el mercado formal, son consecuencia lógica de una regulación excesiva y del sistema capitalista regido por normas de oferta y demanda, que terminan por conformar un mercado del suelo elitista y excluyente”, señalan los abogados Dany Granda Jaramillo y Juan Camilo Mejía Walker en el artículo Irregularidad en la ocupación del suelo en Medellín.

     

    En relación con el fenómeno de sobre-regularización que señalan los investigadores, Diego Andrés Molano, contador público de la Universidad de Antioquia, explicó: “Los procesos de legalización, regulación y titulación en el Municipio de Medellín han sido la principal respuesta frente al fenómeno de los asentamientos irregulares que la ciudad ha experimentado a la par de su crecimiento económico, desde mediados del siglo pasado”.

     

    Y es recurrente. Por ejemplo, la ciudad ha visto impotente cómo se volvió a poblar de casas de cartón y material el antiguo morro de basura del sector de Moravia, luego de la intervención integral que reasentó en urbanizaciones del occidente a cientos de familias que vivieron en lo que fue declarado zona de alto riesgo no mitigable en 2004.

     

    El antiguo morro de basura en el sector de Moravia es ejemplo de la recurrencia de la urbanización ilegal en la ciudad.

    Foto: Alcaldía de Medellín – El Colombiano.

     

    El Instituto Social de Vivienda y Hábitat de la Alcaldía de Medellín cita cifras de la Encuesta de Calidad de Vida para señalar que durante 2023 en Medellín alrededor de 21% de los hogares, es decir unos 200.033 se encontraban en viviendas con algún tipo de déficit habitacional, y cerca de 15% vivían en casas con déficit cualitativo, lo que equivale a 145.986. En ese contexto, los subsidios para el mejoramiento de viviendas son otra solución gubernamental.

     

    Es por hechos como los anteriores que la situación no puede ser atribuida únicamente a la falta de políticas habitacionales efectivas. En zonas más vulnerables, el derecho a la vivienda también entra en las dinámicas de poder territorial de grupos delincuenciales que, aprovechándose de la necesidad, imponen su ley. 

     

    A junio de 2024, la Alcaldía de Medellín ha realizado 460 operativos para el control de construcciones ilegales y detectado 65 puntos críticos en los que se ocupan parques públicos con estructuras para vivienda y hasta comercios, lo que da cuenta del factor económico que incide en este fenómeno. Ya incluso en pandemia se conocieron casos de urbanizaciones ilegales en corregimientos como Santa Elena y San Antonio de Prado, pero más recientemente se han conocido casos de demoliciones de locales comerciales en la parte alta de Calazans y parque públicos invadidos en el Doce de Octubre. Hay un fenómeno movido también por el afán del lucro detrás del cual hay organizaciones ilegales.

     

    Según la Alcaldía de Medellín, hasta el mes de agosto, se tienen registrados 1.200 informes técnicos con reportes de edificaciones ilegales, de las cuales, en las 15 comunas, el gobierno ya ha realizado labores de remoción. Estas acciones han conducido a la “recuperación de 17.925 metros cuadrados de espacio público”, según las autoridades.

     

    Demolición de locales comerciales en un parque público del Doce de octubre, en octubre de 2024. Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Luis Fernando Vallejo, habitante del barrio Santo Domingo, no solo lleva 56 años siendo testigo de esta problemática, sino que además llegó a esta zona de la comuna 2 de Medellín, buscando un lugar donde vivir. Según él, “por aquí la única ayuda del Gobierno es coger los terrenitos y tumbarlos. Dejan a la gente sin sus casitas y la pobre gente queda peleando”, afirmó, asegurando que, en cuestión de perspectivas, lo que para el gobierno se convierte en acciones de progreso y transformación, para otros, significa una manera violenta de reivindicarse. 

     

    Fernando relata cómo se hizo habitual la invasión o apropiación de terrenos, como parte de la historia de su barrio, que es la de muchos otros en Medellín y ciudades similares: “La gente cogía terrenos, los cercaba y ahí mismo les ponían una bandera para cercar los ranchitos. Incluso, todavía esa manera de hacerlo sigue ocurriendo, hay mucho de eso por aquí”.

     

    En contraste, está el mandato del Gobierno de no permitir que los ciudadanos asuman riesgos en la necesidad de tener un techo, necesidad que implica factores psicológicos también. Según Juan Manuel Velásquez, secretario de Control y Gestión Territorial, el equipo psicosocial de esa dependencia realiza en cada intervención un trabajo de campo en el sector con el propósito de sensibilizar, difundir la oferta institucional con opciones habitacionales y evitar que las personas adquieran lotes en cualquier parte y a cualquier precio.

     

    En efecto, los urbanizadores ilegales ponen su precio y, en caso de retraso en las cuotas, el precio es la expropiación por vías de hecho, como lo han denunciado las autoridades y organizaciones sociales. Según Samuel Galvis, vicepresidente de una Junta de Acción Comunal de la comuna 2, “El Gobierno briega por no meterse en esa tensión porque saben quiénes son los que mandan por acá. El Gobierno, en vez de ayudar a favorecer con créditos o habilitar recursos disponibles, viene es a tumbar. Es muy triste ver cómo las personas quedan a la deriva y sin recursos para rehacer su vida”. 

     

    En el corregimiento de Santa Elena las autoridades adelantan mesas de trabajo con la comunidad sobre las construcciones ilegales. Su aumento ha puesto en aprietos la oferta de servicios públicos. Foto: Alcaldía de Medellín. Agosto de 2024.

     

    “En los operativos realizados con el acompañamiento de la Fuerza Pública se ha identificado cómo algunas personas edifican en zonas de alto riesgo, cerca de cables de alta tensión, laderas y ríos, o en áreas de conservación ambiental”. A su turno, el secretario de Gestión y Control Territorial, Juan Manuel Velásquez, señala que: “La Alcaldía busca preservar la vida en medio de un alto riesgo no mitigable. El deslizamiento es un riesgo alto que podemos tener; en el caso de Moravia, el riesgo que se corre con los gases podría generar incendios”. Y aunque estas razones son válidas y comprensibles, lo que no deja de levantar cuestionamientos de la ciudadanía son las formas en que los operativos vulneran las garantías de los ciudadanos que son finalmente víctimas, tanto de quienes les ofrecen terrenos ilegales como de la falta de oportunidades para acceder a vivienda formal.

     

    Por su parte, las autoridades han señalado que cada vez es más frecuente la necesidad de hacer los operativos con el acompañamiento de la fuerza pública, al encontrar oposición cada vez más violenta a las intervenciones. El secretario también sostuvo que “las labores de vigilancia y prevención han permitido conocer la dinámica de la ciudad y entender que en todas las comunas hay construcciones irregulares que ponen en riesgo la vida. Uno de los casos puntuales es el sector de La Asomadera, donde ha tocado ir con toda la institucionalidad debido a la alteración del orden público que se presenta cada vez que llega nuestro personal”. 

     

    Son cada vez más las ocasiones en que los operativos reciben respuesta violenta. Las autoridades afirman haber identificado a los mismos individuos en diferentes ocasiones. Foto: Alcaldía de Medellín. Junio de 2024.

     

    “Actuamos en compañía de la Policía Nacional y la Secretaría de Seguridad y Convivencia, encargadas de identificar a las personas que están detrás de la ilegalidad. La alerta se emite y queremos que los ciudadanos nos ayuden a entender que a Medellín la tenemos que construir bien entre todos”, añadió el secretario. 

     

    Queda la duda de qué tan posible es evadir la presión de los grupos delincuenciales dedicados a la renta urbanística y la construcción ilegal. Jhon Vargas, líder activo de una Junta de Acción Comunal de la zona nororiental de la ciudad, sostiene que: “Lastimosamente, tomar esta decisión se vuelve prácticamente en venderle el alma al diablo. Las bandas se convierten en pagadiarios de los terrenos y, por la contraparte, resulta difícil para muchos, con sus pocos recursos, estar al día con los pagos. Es común ver a las personas siempre alcanzadas para pagarles a ellos esa plata; muchas veces solo les alcanza para pagar los intereses”. 

     

    Vargas resume el juego de suma cero que hay detrás de este auge urbanístico: “Es muy común ver cómo, por quedarles mal, estos grupos se toman posesión de las pocas cosas de valor que la gente tiene, como prenda de garantía para saldar la cuenta pendiente; hasta que terminan desplazadas de por acá”. Según él, su modus operandi es: “Vulgarmente, lo que hacen es bravear, amenazar de muerte e incluso atentar contra la integridad de la propia familia”. 

     

    El panorama solo parece incrementar las posibilidades de desamparo de quienes necesitan un techo propio en Medellín, donde, bajo el nombre de gentrificación, nos estamos dedicando a observar el problema de vivienda que persiste y apenas comenzamos a reconocer cuáles son los factores que determinan y agravan la insuficiencia en la oferta de vivienda consolidada y accesible, que perpetúa un ciclo de precariedad y desprotección que deja en el aire las responsabilidades frente al fenómeno y los sueños de miles de hogares.

     

  • Las imágenes de María, representaciones que unen devotos en los barrios del Valle de Aburrá

    Por: Juan José Yath Granados / juan.granadosg@upb.edu.co

     

    Al caminar por el área metropolitana del Valle de Aburrá es normal encontrarse una imagen de la Virgen María, así como personas que se paran a rezar o persignarse ante ella. La estima que hay en el Valle de Aburrá por la Virgen alcanzó hasta al metro desde los años 90, cuando se hicieron cuadros de María para que protegieran las estaciones de ataques terroristas. Las representaciones invocaban el amor de la gente por la figura mariana, como una forma de custodiar las instalaciones durante uno de los mayores períodos de violencia en la historia del área metropolitana.

     

    El fervor a la Santísima tiene orígenes que datan desde los siglos III, IV y V DC, en los inicios del cristianismo, cuando se aprobó su veneración. A partir de ahí se expandió su devoción, al punto de que diversos territorios se fueron apropiando de su figura como un símbolo de protección y ayuda. En ese proceso aparecen lo que se conocen como advocaciones, denominaciones especiales de la Virgen que se forman en algunas culturas o territorios.

     

    La veneración hacia María llegó hasta la actual Colombia por la colonización de los españoles, quienes impusieron la religión católica sobre las creencias nativas. La nueva fe se consolidó y en la actualidad es la más predominante en el país y en Antioquia.

     

    Para conocer más sobre los orígenes de la devoción por la figura de la Virgen María en Colombia y Antioquia, has clic en siguiente enlace hacia un video dedicado al tema:

     

    Las Marías del Valle de Aburrá, lazos que unen a la comunidad

     

     

    Sin embargo, las imágenes marianas también esconden historias que reflejan la unión entre las personas devotas a la Virgen.

     

    La Medalla Milagrosa desde un encuentro en la infancia

     

    Santuario de la Medalla Milarosa en Itagüí. Foto: Juan José Yath.

     

    Todos los jueves a las 7:30 de la noche, decenas de personas se juntan en un santuario dedicado a la Virgen de la Medalla Milagrosa frente al Parque del Artista, en Itagüí. Las filas de escalones que dispone la estructura se llenan de fieles, así como el andén. Incluso hay gente al otro lado de la calzada, pendiente del Santo Rosario a punto de empezar. Cristina Guerra dirige el rezo y observa la imagen de María con fijeza y ojos brillantes.

     

    El primer encuentro de Cristina con la Virgen fue en una gruta en el municipio de su natal Ciudad Bolívar a los 7 años y desde los 10 no ha dejado de tener sueños con María. Cristina sostiene que, mediante esas reuniones,La Santísima le mostró el camino que actualmente lleva. Durante 17 años, Cristina se dedicó a hacer disfraces, pero su convicción con Dios la llevó a dejar esa actividad en 2018, época que, según dice, “pertenece a la oscuridad”. Ese mismo año, comenzó “Crispeticas de Amor”, una organización que busca darles voz a los jóvenes para que expresen sus problemas y se sientan acompañados. Esta compañía le ayudaría luego al surgimiento de la Medalla Milagrosa.

     

    A finales de 2019, Cristina comenzó el proceso de formación del santuario, empezando con la aprobación de la Alcaldía, que se logró gracias al trabajo en su organización. Ella cuenta que la ubicación que tiene la representación es la del lugar donde la Virgen le pidió que realizara el rezo del Santo Rosario cada ocho días. Las donaciones llegaron principalmente de una familia de hermanos de Envigado que prefieren mantener su identidad oculta. Cristina también obtuvo la ayuda de una persona en la gestión de esos apoyos financieros para la construcción.

    La inauguración de la imagen chocó con la pandemia de COVID-19, por lo que los rosarios se mantuvieron en pausa hasta que la gente pudiera volver a salir.

     

    Para el primer Santo Rosario, Cristina contrató a un cantante para que ambientara los rezos. Sin embargo, en ese mismo encuentro apareció junto a su perro un señor llamado Luis Alberto, que ofreció acompañar con música las reuniones cada ocho días sin pedir nada a cambio. A Luis se le sumó luego William, ambos prestan su voz y sus talentos en guitarra a los encuentros. Otro de los grandes apoyos de Cristina son sus hijos: Jorge Eduardo, de 32, le colabora en dirigir los acompañamientos a jóvenes que hace la organización. María Isabel, de 25, le brinda ayuda para realizar cada rosario, en los que Cristina tiene que hablar con micrófono para que todos en el santuario escuchen.

     

    Cuando se trata de entender el significado de la representación de la Virgen, Cristina enfatiza lo que simboliza la imagen: “Es presencia viva […] Nosotros vamos y nos paramos en frente de esa imagen para tener más confianza de hablar, clamar y pedirle a Dios. Pero no son ni bultos ni estatuas diferentes, son imágenes que nos representan a Dios”, señala Cristina a Contexto.

     

    Cristina, por deseo propio, se encarga de limpiar y mantener el santuario gracias a su devoción a la Virgen. Su conexión con la Santísima se ha mantenido firme desde que era una niña. Tal convicción todavía la motiva a continuar su proyecto, tanto de la corporación, como de la imagen, a la cual varios le oran al pasar frente al Parque del Artista.

     

    Virgen de Fátima, testigo de historias de un barrio

     

     

     

    Santuario a la Virgen de Fátima en el Poblado. Foto: Juan José Yath.

     

    En El Tesoro, un barrio de El Poblado, Medellín, se encuentra una imagen que existe desde hace más de 70 años, según cuenta Guillermo Ramírez, uno de los que le hacen mantenimiento. Se asienta en medio de una pendiente, al lado de una calzada que la separa del hogar de sus cuidadores.

     

    La Virgen de Fátima fue instalada por primera vez en 1949, a 20 metros de su posición actual. Guillermo cuenta que su surgimiento se debe a que una familia rica donó su imagen, algo común en esa época. Su primer cuidador fue el ya fallecido Gabriel Ossa, un experto bailarín comprometido con velar por la representación.

     

    Ossa fue gran amigo de Guillermo y fue el que le contó los detalles más antiguos de la historia de la imagen que este último no alcanzó a vivir. Están, por ejemplo, las fiestas hechas alrededor de la Virgen luego de finalizar la misa, que el mismo Ossa organizaba. En ellas, la gente de varias lomas se juntaba para comer y beber tragos en medio de la rumba y la pólvora hasta el amanecer. Las personas al juntarse organizaban además bazares, que eran otro motivo de agrupación. Es así como la Virgen de Fátima fue el epicentro de varias de las celebraciones en el barrio. Guillermo, que lleva 55 años viviendo acá, recuerda reuniones como la eucaristía de familiares en donde la imagen aparece en las fotos.

     

    Por otro lado, entre la gente cercana a la representación se formaron rumores como un posible tesoro debajo de la imagen. Sin embargo, la imagen también fue testigo de eventos como la violencia en la zona. Guillermo señala que, durante la época del narcotráfico, en los 80, aparecían sicarios que dejaban cadáveres cerca de la Virgen. Esto se debía, además, por las pocas luces que iluminaban la carretera en ese tiempo.

     

    Cuando Ossa se debilitó a causa de la edad, hace alrededor de 30 años, Guillermo, junto a su hermano Sergio, se encargaron de cuidar a la imagen. Los hermanos fueron quienes la trasladaron a su posición actual en 1999 para dar paso a la construcción de una carretera en la zona. En el proceso se dieron cuenta de que el rumor sobre un tesoro escondido debajo de la virgen era mentira. Guillermo se encargó de sembrar los árboles que forman una entrada a la imagen. Sergio es el que hace los arreglos al jardín, que incluyen las letras que forman el nombre “Fátima” al inicio del camino hacia la representación, como se aprecia en la siguiente fotografía:

     

     

     

    Guillermo y Sergio también cuentan con la ayuda de gente del barrio, como unas señoras que pasan los martes a limpiar la representación y a podar su grama. Ellas también decoran la estructura con flores que traen desde Santa Elena, por lo que poco a poco se relevan los roles de cuidadores para los próximos años.

     

    Cuando le preguntan a Guillermo sobre lo que significa dicha imagen para él como católico, su respuesta es que es una madre, no solo suya, sino del barrio. Es la cuidadora de todos aquellos que viven en la zona.

     

    Cambios y misterios en la Virgen de Lourdes

    Santuario a la Virgen de Lourdes en el municipio de Envigado. Foto: Juan José Yath.

     

    No se tiene una fecha exacta de su origen. La santísima ha acompañado a Piedad Velásquez por varias décadas, cuando el sitio era solo una manga con cuatro viviendas. Carlos Gaviria, historiador que trabaja para la Secretaría de Cultura de Envigado, sostiene que su instalación debió ser entre los años 20 y 30 del siglo XX. Sin embargo, se sabe que su función inicial era el ser la entrada de lo que en esa época era la Finca Alcalá, Envigado, donde actualmente se asienta el barrio con el mismo nombre.

     

    La Virgen eventualmente pasó a estar bajo cuidado de obreros de la empresa de calzado, Grulla, que además instaló unas rejas para proteger a la representación. Sin embargo, la corporación dejó su protección a Amparo, quien hasta el día de hoy sigue viviendo en Alcalá. Amparo tenía la llave para abrir el enrejado y se la daba a todo aquel que quisiera rezarle a la Santísima. En 1975, Piedad se vino a vivir al barrio y por mucho tiempo fue una de las que procuraba colaborar en el mantenimiento de la representación por devoción propia.

     

    Piedad también fue testigo del incendio que sufrió la representación en 1978, uno de los 3 de los que se tiene registro, según Gaviria. Los causantes fueron los vientos que empujaron las llamas de las velas, puestas en un tablón muy cerca de María. La empresa Grulla se encargó de la restauración, y desde ahí se ha mantenido la misma imagen, de acuerdo con Piedad.

     

    En años recientes, un señor apareció para hacerle unos arreglos a la imagen en agradecimiento por curarse de una enfermedad; después de todo, a la advocación de Lourdes se le conoce además como la Virgen de la Salud. El hombre quitó la hierba que la rodeaba e instaló unas bancas de madera cerca de la representación. Esa persona también comenzó a encargarse de limpiarla, aunque en años recientes Piedad nota que ya no lo hace tan seguido.

     

    Por otro lado, la última restauración fue en 2018, cuando el municipio de Envigado hizo los cambios para dejar la estética de gruta que tiene hoy en día. Entre esas transformaciones está un nuevo rejado que ya no necesita abrirse con las llaves que tenía Amparo. Así mismo, estuvo también la instalación de luces dentro de la estructura, para iluminarla más, junto a matas a su alrededor. Durante el proceso en que la Virgen estuvo sin rejas, llegaron a dañar a Santa Bernardita, la figura en hábito rojo, de menor tamaño que María, indispensable en toda representación de la advocación de Lourdes. La falta de vigilancia por parte del Municipio provocó el robo de plantas y velas, es por eso que Piedad prefiere colocar velones a una representación propia dentro de su casa.

     

    Durante la celebración de ese cambio, el Padre Alfredo Bello propuso la realización de un Santo Rosario todos los martes a las 7:30 de la noche. Al principio, las aceras e llenaban de gente. No obstante, por la pandemia, hubo una pausa y no continuaron con los rezos hasta 2023, aunque con una asistencia que apenas sobrepasa el espacio de las bancas.

     

    El lazo que tiene la advocación de Lourdes con la salud y el cuidado de los enfermos le da un poder

    sobre el bienestar de quienes tengan fe en ella. Esos alcances que se le atribuyen son por los que personas como Piedad estiman a la imagen. Además, claro, de ser la intercesora con Jesús y la segunda madre de todos, como ellos explican.

     

    El camino hasta María Auxiliadora

    Espacio dedicado a María Auxiliadora cerca al santuario de la advocación de Lourdes. Foto: Juan José Yath.

     

    Dentro del mismo barrio se encuentra una imagen construida hace poco. La imagen de María Auxiliadora que tanto cuida Margarita Sierra fue inaugurada en 2023. Sin embargo, la idea se inició tiempo atrás: varias personas del área pensaron en que les hacía falta una representación de María. Pasaron unos años de planeación para definir el lugar donde la asentarían, hasta que durante un rosario concluyeron que el mejor sitio era en su actual ubicación, entre una fila de árboles, junto a la avenida Las Vegas. Un grupo de vecinos fue entonces a la Alcaldía de Envigado a solicitar el permiso para su instalación. Luego de su aprobación, se hizo una colaboración entre gente del vecindario para el material con el que la construirían, como parales, tejas, baldosas, etc. Fue un proceso en comunidad, como dice Margarita.

     

    La primera Virgen que se instaló la donó un sacerdote. Era muy pequeña y Margarita, junto a gente del barrio, se preocuparon porque no encajara con el espacio que tenían. En esos momentos, por otro lado, la vecina Ángela terminaba de superar la amenaza de un cáncer y le había pedido a María por su recuperación. En agradecimiento, buscó con regocijo una imagen que coincidió con la que la comunidad buscaba, que es la representación actual que el barrio mantiene.

     

    Durante el viernes de la inauguración, en febrero de 2023, se organizó una eucaristía que llenó a la cuadra de gente con velones para decorar la imagen. También asistió el sacerdote para dar la bendición. La Virgen estaba al descubierto, sin ningún nicho protector, por lo que se exponía al polvo y hollín de la calle. Por si fuera poco, las velas, que estuvieron encendidas hasta los días siguientes, provocaron un incendio el domingo al amanecer.

     

    Cuando las personas del barrio se levantaron, vieron a una Santísima llena de quemaduras, que luego fue retocada por una señora que donó el arreglo. Este evento también permitió que más adelante se organizaran unas rifas entre las vecinas con las que se recaudó para hacer la cabina de vidrio que ahora la resguarda.

     

    Margarita y la comunidad de vecinos del barrio en la actualidad celebran los santos rosarios cada martes, a las 6 de la tarde. Luego del rezo se ponen a conversar mientras toman una aromática. Margarita, al igual que algunos de sus amigos del barrio, considera a María su segunda madre y una intercesora para la comunicación de las personas con Jesús, su hijo. Sin embargo, deja en claro que todo es cuestión de fe, de la devoción que se tenga por ella. Una convicción que Margarita no abandona y que la motiva a mantener la representación limpia de cualquier polvo.

     

    Así es como las imágenes de María se hacen parte de la identidad de muchos barrios, convocan a los vecinos, su fe y sus historias particulares, que terminan integrando una historia colectiva. Hasta las representaciones de menor tamaño pueden guardar experiencias de quienes asistan a sus santos rosarios, pongan placas en agradecimiento o se encarguen de cuidarlas.

     

  • Nueva Secretaría de Turismo, ¿qué nos dice el panorama turístico en Medellín?

     

    Por: Ana Sofía Echandía Vieira, Andrea Montoya Posada y Pablo Montoya Escobar 

     

    El 9 de marzo de 2024 el Concejo de Medellín aprobó el proyecto de la Secretaría de Turismo y Entretenimiento propuesta por la administración de Federico Gutiérrez. La inciativa nace de la necesidad de controlar el crecimiento del turismo desde diferentes frentes y al mismo tiempo promocionar la oferta turística de la ciudad. La Secretaría nació en una Medellín llena de turismo, inversión, desarrollo, pero también, sumida en problemáticas de explotación sexual, gentrificación, narcoturismo y manifestaciones de rechazo a los extranjeros.

     

     

    ¿Qué nos dice una nueva Secretaría sobre el turismo en Medellín?

     

    En 2013, Business Insider incluyó a Medellín en la lista de las 50 ciudades más peligrosas del mundo; 10 años más tarde, el mismo medio publicaría un artículo sobre un boomer y su nueva vida en Medellín, que la describía como más barata y pacífica de lo que era en California. En cuestión de una década, la imagen de la capital de Antioquia pasó de ser foco de violencia, referencia en películas de narcotráfico, un territorio inexplorable incluso para sus locales, a un paraíso para jóvenes, nómadas digitales, jubilados y turistas.  

     

    El extranjero encontró en la ciudad un destino como ningún otro. Clima perfecto, cultura amable, historia para contar a amigos, paisajes, restaurantes y murales “instagrameables” y un bajo costo de vida para monedas cuatro veces más valiosas que la local. Según datos recientes de Migración Colombia, solo en el primer trimestre de 2024, cerca de 221.000 extranjeros arribaron a Medellín, la mayoría provenientes de Estados Unidos, México y Panamá, generando un ingreso promedio de 221.4 millones de dólares en el primer semestre del año.  

     

    El boom del turismo en Medellín, acelerado por la post pandemia, no solo potenció la economía local y posicionó a la ciudad como un destino sumamente atractivo, sino que probó que tal vez la ciudad no estaba preparada para este flujo de turistas y que existen una problemática en torno a al sexo como negocio que es latente desde hace décadas, una falta de regulación en industria inmobiliaria, síntomas de xenofobia social por poca preparación de la ciudadanía hacia estos fenómenos y poca discusión sobre cuáles servicios y espacios consumen los medellinenses y la conexión que eso tiene con la oferta turística actual.  

     

    El 9 de marzo de 2024, la Alcaldía de Medellín anunció la creación de la Secretaría de Turismo y Entretenimiento. Su objetivo es la implementación de políticas, planes, programas y proyectos enfocados en la sostenibilidad, innovación, tecnología, control, productividad, formalización, internacionalización y la promoción de la ciudad como un atractivo turístico importante. Se compone de dos subsecretarías: Planificación, control y competitividad turística y Promoción turística de entretenimiento. La Secretaría tendrá un presupuesto anual de 828 millones de pesos, según información oficial, presupuesto que, según se expuso ante el Concejo, se obtiene a través de los ahorros de la eliminación de 36 cargos públicos y tiene como objetivo ser un “pilar fundamental” en la revitalización económica de Medellín. 

     

    Clic en la imagen para explorar la infografía

     

    Breve recorrido por la historia del turismo en la región 

    La apuesta por el turismo en Medellín no nace de esta reciente ola. Desde 2021 Antioquia cuenta con Plan Estratégico de Turismo y Medellín ha tenido tres. El plan estratégico de Antioquia se proyecta al 2040, y en él se plantean propuestas para alcanzar la sostenibilidad y promover un turismo “verde”, accesible y adaptado a las tecnologías digitales. El Plan Estratégico de Turismo 2018-2024 de Medellín ha sido la hoja de ruta para dirigir acciones hacia el fortalecimiento de la industria turística en toda la región. Los esfuerzos se ven complementados por iniciativas como la promoción de Medellín en ferias internacionales de turismo, destacando la participación en eventos organizados por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO).  

     

    Inicialmente, Antioquia no se consideraba un destino turístico atractivo, especialmente en el siglo XX, cuando la región se vio afectada por la violencia y los disturbios sociales. Esto tuvo un impacto negativo en la industria hotelera. Sin embargo, con la creación de la Asociación Colombiana de Hoteles (ACOTEL), que más tarde se convertiría en COTELCO, en 1954, comenzaron los esfuerzos organizados para representar los intereses de la industria hotelera y promover el turismo a escala nacional. La importancia del turismo fue reconocida oficialmente en 1957 con el decreto de creación de la «Empresa Colombiana de Turismo, S.A.» y en 1996 con una ley que declaraba el turismo como sector económico esencial para el desarrollo del país. 

     

    Durante el período de gobierno 2001-2004, se creó la Secretaría de Productividad y Competitividad para promover y apoyar el turismo en el departamento mediante la creación de consejos de turismo en cada subregión. Este enfoque ha resultado exitoso, consolidando la posición de Antioquia como un sector clave de la industria turística colombiana. 

     

    Por otra parte, desde 1998 en Medellín se han realizado esfuerzos para planificar y posicionar a la ciudad como un destino turístico destacado. En 2003, se construyó el Centro Internacional de Convenciones de Medellín y se estableció el Medellín Convention Bureau, con la misión de posicionar a la ciudad como un destino de clase superior para la realización de ferias, congresos, convenciones y eventos en América Latina. Esto resultó en la realización de importantes eventos y certámenes de talla mundial, consolidando la ciudad como un centro de actividad turística. 

     

    En 2018, Medellín lanzó el Plan de Turismo hasta 2024, tomando en cuenta la diversidad de sus atractivos turísticos, que incluyen turismo de negocios, vacacional, cultural, de salud y de naturaleza. Este plan se basa en fortalezas como la gestión del turismo, una buena imagen a nivel nacional, la conexión estratégica con diferentes municipios del área metropolitana, y un eje de transformación social.  

     

    Para Marcelo Jaramillo, fundador de Go Explore Colombia, las concepciones que han tenido las diferentes administraciones sobre el turismo han sido muy distintas. Afirma que el flujo ha aumentado en gran medida y que, “precisamente por eso se necesitaba la secretaría, ha cambiado todo y tan rápido que necesitábamos ese nivel superior para tener un mejor manejo y presupuestal.” Según él, no se han alcanzado los propósitos estratégicos y esto podría atribuirse a que nadie (Alcaldía, empresas, ciudadanía) tiene claro qué tipo de turismo quieren en Medellín y que a costa de eso “se hizo tan famoso Medellín como destino de rumba y las bandas criminales se aprovechan de eso, para ellos sí establecer y poner en marcha su estrategía. Nosotros necesitamos darle más línea estratégica a la ciudad como tal, para que camine por donde nosotros queremos que camine”.  

     

    Los desafíos de estar en el ranking internacional  

    Hace unos meses Medellín se despertó con la noticia de la fuga de Timothy Alan Livingston. Desde ese momento, a nivel internacional, se han publicado decenas de notas y reportajes sobre la explotación sexual en Medellín, el turismo y la inevitable hipótesis sobre la correlación de ambos fenómenos. Ahora la ciudad está en el foco mediático internacional.  

     

    La ciudad enfrenta una serie de desafíos en su empeño por consolidarse como un destino turístico de primer nivel. Uno de los principales problemas es el intento de promover la ciudad como un centro turístico sin la suficiente preparación para manejar las implicaciones sociales y culturales que esto conlleva. A menudo, la promoción turística ha intentado capitalizar una historia de violencia que la ciudad ha estado tratando de superar, pero se termina perpetuando estereotipos que no reflejan la realidad actual de Medellín. 

     

    Entra en debate el mal llamado “turismo sexual”, el narcotráfico y el tipo de entretenimiento que ofrece la ciudad. El turismo de este tipo no solo daña la reputación de Medellín, sino que también genera problemas adicionales de seguridad y convivencia, además de socavar los esfuerzos para desarrollar un turismo saludable y sostenible. En respuesta, la Alcaldía ha aumentado sus esfuerzos para marcar distancia de los estereotipos con una narrativa que fomenta la cultura, la innovación y la creatividad autóctonas. 

     

    En la actualidad, el turismo en Medellín se enfrenta a una serie de problemáticas que requieren atención urgente por parte de las autoridades y los actores involucrados en la industria, pero también de la ciudadanía. 

     

    La inevitable comparación del turismo con explotación sexual  

    La explotación sexual es otra problemática que viene por décadas en la ciudad y no surge con el boom turístico. El medio de comunicación Mutante, recientemente publicó un reportaje con un mapeo de la problemática en Medellín y descripción contextual. Este concluye que tiene que ver con un entramado social en el que las familias de bajos recursos y la falta de oportunidades económicas y educativas hacen que las niñas, jóvenes y adolescentes de estos entornos sean vulnerables a ser explotadas por individuos o redes de trata.  

     

    Se diferencia del mal llamado “turismo sexual”, término criticado por medios de comunicación alternativos y agremiaciones activistas del trabajo sexual sobre le cual es necesario precisar que es diferente a la explotación sexual y trata de niños, niñas y adolescentes pues es un oficio que es legal en el país, con un desarrollo histórico y que hoy tiene presencia incluso en plataformas online.  

     

    La circulación de otras divisas solo fue el detonante para consolidar una oferta y demanda fuerte y con más ceros en el mercado ilegal y abusivo de niños, niñas y adolescentes. Suma al enmarañado el hecho de que no existe una legislación que proteja de forma suficiente a estas personas y, en cambio, proliferan las redes de trata de personas los protocolos de atención disfuncionales y baches legales que generan impunidad. Hoy está en debate entre la opinión pública el rol del Estado y los ciudadanos en torno a esta problemática.  

     

    Sin embargo, otro sector de la opinión de una ciudad conservadora, cuyos gobiernos han abordado el problema desde esa posición, considera que la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes que algunos promueven como “gancho” para el turismo, no solo tiene un impacto devastador en las víctimas directas, sino que también daña la reputación de la región como destino turístico y afecta negativamente la percepción de seguridad por parte de los visitantes.   

     

    Falta de regulación en industria inmobiliaria y gentrificación  

    El fenómeno de la gentrificación está transformando diversos barrios de la ciudad como Laureles y El Poblado, que han sido destacados en medios internacionales por su “coolness”. Sin embargo, esta transformación urbana ha llevado a que muchos residentes locales se sientan desplazados, ya que sus comunidades se adaptan cada vez más a las necesidades y deseos de los visitantes extranjeros, incrementando los costos de vida y alterando la dinámica social tradicional. Este proceso ha exacerbado las tensiones locales, levantando cuestionamientos críticos sobre quién se beneficia realmente del crecimiento del turismo y a qué costo. 

     

    Frente a esta problemática existen diferentes visiones sobre cómo, posiblemente, podría abordarse esta situación.  Según el concejal de Medellín, Luis Guillermo Vélez Álvarez, no hay un mapa único de cómo manejar el tema de la gentrificación sin intervenciones: “La oferta mercantil va respondiendo a eso… Hay que dejar que esos procesos avancen, no hay que meterse en eso, eso da lugar a desplazamientos urbanos, entonces otros sectores que estaban deprimidos empiezan a ganar dinámica dentro la ciudad”.   

     

    Una visión distinta fue la que dio el representante a la cámara, Daniel Carvalho, en un artículo de opinión para el periódico El Colombiano. Argumenta que, “el Distrito de Medellín debe ser un actor principal y no sólo un moderador del mercado: debe participar activamente del negocio inmobiliario para dar soluciones ante la gentrificación”. 

     

    En un conversatorio organizado por El Armadillo a partir de la noticia del hotel Gotham, se hizo una lectura del fenómeno de la gentrificación e incomodidad social. Diferentes representantes de medios universitarios e independientes como De la Urbe y Mutante, se alzó la pregunta sobre en qué punto llega el síntoma de incomodidad, sensación de desplazamiento. ¿Será que sucede en todas las comunas de la ciudad o solo donde se incomoda el privilegio?, ¿incomoda solo cuando el síntoma social es visible?  

     

    Xenofobia social por poca preparación hacia la ciudadanía  

    La creación de la Secretaría de Turismo en Medellín se plantea como una solución gubernamental a los problemas sociales relacionados con el turismo, pero la realidad sugiere que las respuestas a estas dificultades requieren la intervención de una gama mucho más amplia de actores, incluidos aquellos que no están directamente involucrados en el sector turístico.  

     

    El concejal Luis Guillermo Vélez Álvarez, expresó su desacuerdo sobre el papel del turismo como principal actividad económica de la ciudad, argumentando que, aunque es positivo, una economía compleja y diversificada ofrece mayores oportunidades a la población. Además, el concejal abordó el tema de la gentrificación, señalando la dificultad de gestionar esta problemática. En su opinión, es esencial permitir que los procesos de mercado se desarrollen naturalmente, ya que la regulación excesiva o la intervención en las fluctuaciones de precios podrían inhibir la dinámica de otros sectores que comienzan a revitalizarse y contribuir a la economía urbana. 

     

    La manera en que habitamos y compartimos nuestro espacio urbano es fundamental para definir nuestra imagen como destino turístico. Como se destacó en el conversatorio de El Armadillo, los problemas que enfrenta la ciudad no son nuevos ni pueden atribuirse exclusivamente a los turistas; estos se han hecho más visibles y sensibles ahora que son percibidos como externos, no solo como comportamientos locales. Esta situación subraya que la solución a los desafíos sociales del turismo trasciende las capacidades de cualquier entidad gubernamental y requiere un enfoque colaborativo y consciente por parte de toda la comunidad. 

     

    Las problemáticas asociadas al turismo exigen también un papel activo de la ciudadanía que comienza por entender la situación.

    Foto: Alcaldía de Medellín.

     

    Responsabilidad del ciudadano 

    El alma del turismo en Medellín y Antioquia trasciende la mera creación de una Secretaría de Turismo; es una responsabilidad colectiva que involucra a cada uno de los habitantes de esta región. Para Marcelo Jaramillo, “la sostenibilidad es un camino de mejora continua que nunca se acaba”. Está en manos de toda la ciudadanía promover el turismo responsable en Medellín, además de gremios, empresarios y el Estado. En definitiva, trabajar de la mano para “impulsar la ciudad por el camino que nosotros queramos”.  

     

    A su vez, el diputado Luis Felipe Vélez enfatiza en la necesidad de establecer “una red ciudadana de cooperación”, que involucre a personas del común (servicio de Uber, recepcionistas de hoteles, policía, bouncer de una discoteca y ciudadanos) en el monitoreo y rechazo activo de dinámicas turísticas indeseables, como la explotación de menores. “Todos debemos estar metidos en el cuento”, insiste Vélez, subrayando que los ciudadanos no deben normalizar ni ignorar conductas inapropiadas. El objetivo es crear una comunidad vigilante y comprometida que contribuya activamente a erradicar estas problemáticas de su entorno y no seguir alimentándola con el silencio.  

     

    Cada gesto de hospitalidad, cada muestra de respeto por nuestra herencia cultural y cada acto de cuidado por nuestro entorno natural, contribuye de manera significativa a la experiencia de quienes nos visitan. 

     

    El Plan Estratégico de Turismo, aunque bien intencionado, parece no estar generando los resultados esperados. Una de las principales críticas es la falta de involucramiento ciudadano en su formulación y ejecución. No se ha realizado un sondeo de opinión para capturar las percepciones y sugerencias de los habitantes, lo que ha generado un sentimiento de desconexión entre los objetivos del plan y las necesidades reales de la comunidad. Esta falta de participación ciudadana es una oportunidad perdida para enriquecer y legitimar las estrategias de desarrollo turístico en la ciudad. 

     

    Es por ello que, más allá de las políticas y las estructuras institucionales, es la responsabilidad individual y colectiva de los medellinenses cultivar una cultura turística que promueva el respeto, la inclusión y la sostenibilidad. Cada individuo tiene el poder de influir en la forma en que nuestra ciudad y nuestra región son percibidas por el mundo. En nuestras manos está la capacidad de convertir a Medellín y Antioquia en destinos turísticos verdaderamente inolvidables, donde cada visita sea una experiencia enriquecedora y auténtica. 

     

     

  • Cinco estrellas, cientos de opiniones, miles de recomendaciones  y muchos más problemas: bienvenido a la Comuna 13

    Un recorrido virtual y físico por el turismo en la Comuna 13… y sus matices.

     

    Andrea Montoya Posada / andrea.montoya@upb.edu.co

     

    El paso constante de turistas es apenas uno de los detalles que han cambiado la rutina de los vecinos de la Comuna 13 y, como todos los demás, tiene su lado positivo y otro negativo. Foto: Lia Da Giau- Make Sense.

     

    Llego a la estación San Javier en plena hora pico, cuando el sentido sur-norte colapsa, ríos de personas se empujan y solo el más hábil logra escapar de la ola. Sin embargo, la estación estaba atiborrada también en sentido norte-sur, con grupos de 5, 10 y hasta 20 turistas descendiendo a la plataforma.  

     

    Salgo a la calle 45 y el panorama no es muy diferente. Carros, motos, buses, más carros y motos, se amontonan en calles con semáforos de adorno, pues quien tiene la vía es el más avispado. Turistas caminan torpemente, mientras los habitantes los esquivan como si se tratara de un video juego; taxis, busetas y carros particulares se estacionan donde vean hueco con dirección a las escaleras eléctricas; vendedores ambulantes ofrecen todo tipo de souvenirs kitsch en su última apuesta por llevar pan a sus casas y un grupo de jóvenes de chaleco azul pregonan a todo el que pasa: “Graffiti Tour”.   

     

    Dale like, comenta y comparte 

    Los visitantes vienen de todo el país y rincones del mundo. A través de redes sociales, recomendaciones de amigos y plataformas como Trip Advisor, los turistas conocen la Comuna 13 y los famosos recorridos grafiteros que ofrecen las agencias que operan en el territorio. El interés a lo largo del tiempo de los usuarios por el término de búsqueda Comuna 13, según Google Trends, ha tenido un crecimiento constante, como lo muestra la gráfica a continuación: 

    Gráfico: Google Trends. Andrea Montoya.

     

    “Turismo en Medellín”, “Qué hacer en Medellín”, “Mejores lugares para visitar en Medellín”, “Medellín turismo cultural”, “Medellín turismo de aventura” y “Tour de Pablo Escobar en Medellín”, fueron los principales términos de búsqueda sobre turismo en Medellín durante el 2021, según información compilada por Chat GPT. Si hiciera el ejercicio de buscar cuáles resultados arroja su buscador con alguno de estos términos, se encontraría con la Comuna 13 en cualquiera de los casos. Sí, yo hice el ejercicio. 

     

    Por ejemplo, en Trip Advisor, el recorrido por la Comuna 13 es el segúndo más popular de la plataforma sobre turismo en Medellín, después del recorrido a Guatapé, bajo el término de búsqueda: “Comuna 13 Graffiti Tour y Comida Callejera”, con más de 2,250 opiniones y recomendada por el 99% de los viajeros que interactuaron con la plataforma. El recorrido incluso ganó premio al Traveler´s Choice de este año.  

     

    ¿Qué es lo que encuentran tan atractivo tanto extranjeros como locales de diferentes zonas del país de la Comuna 13? La alegría y amabilidad de las personas; el arte que rodea todas sus calles con graffitis, pinturas, esculturas, raperos y bailarines de hip hop; la diversidad de oferta de entretenimiento y gastronómico, son las respuestas más frecuentes entre los comentarios de Trip Advisor y las entrevistas con cinco turistas extranjeros como parte de esta investigación.  

     

    Cicatrices de la Historia  

    Las redes sociales y este tipo de plataformas son los principales medios por los cuales los turistas conocen la Comuna 13 y el Graffiti Tour. Dharmik Patelun, por ejemplo, investigó sobre el territorio y encontró que había bandas criminales aún presentes y que estaban planeando hacer un museo conmemorativo de Pablo Escobar con sus pertenencias y objetos alusivos. Además, leyó que no había propiamente un cartel de drogas en el territorio, sino violencia interna por parte de bandas al margen de la ley. Hice una revisión sobre posibles fuentes en las que haya encontrado dicha información y no encontré nada.  

     

    Sin embargo, después de visitar el territorio, Dharmik y su esposa quedaron muy sorprendidos: “Creíamos que sería mucho más pequeño el lugar…También, pensamos que las personas serían difíciles, pero ahora que lo visitamos nos damos cuenta que son muchas cosas difíciles por las que han tenido que pasar”. En definitiva, están inspirados por su historia y el progreso que parece tener el sector en términos de seguridad, violencia y delincuencia. Se sintieron seguros durante todo el trayecto y con la motivación de comentar a sus amigos sobre el plan.   

     

    Otros como Matthew tenían una idea de la Comuna 13 como un lugar cool, destinado al turismo y para pasar el rato. Después del recorrido, ven llamativa la sensación de tranquilidad y alegría en medio del caos del salpicón de música de múltiples géneros, pregoneros, tiendas, bares, museos, restaurantes, motociclistas, cafés y vendedores de todo tipo. Sin embargo, reconocen que detrás de todo eso hay una historia de transformación profunda y que eso se ve reflejado en el discurso de su guía, los espacios culturales y la experiencia como tal.  

     

    Se avecina un tsunami turístico mucho mayor 

    En 2020, a raíz de la pandemia, las visitas a la Comuna 13 disminuyeron. No obstante, se estima que en 2021, 2.600 personas llegaban a la zona entre semana y los fines de semana aumentaban entre 5.000 y 6.000, según datos de organizaciones turísticas del territorio proporcionadas a El Tiempo

     

    Ese boom turístico, según el Director del Museo Escolar de la Memoria de la Comuna 13, Manuel López, en una entrevista con Señal Colombia, se debe a “una perversión de las necesidades de la gente”. Con iniciativas como el Museo, que es un ejercicio de memoria colectiva con una mirada más cultural que turística, “quisimos contrarrestar con el museo la explotación comercial, esteticista de los mandatarios, el turismo como una forma de demostrar que la guerra y la violencia sufrida era necesaria para que hoy tuvieran este progreso”. Sin embargo, reconoce que las oportunidades económicas para subsistir son escasas y que hoy el turismo es el principal ingreso de los habitantes de la Comuna 13.  

     

    Donde hay empleo, hay oportunidades 

    Fui a la base de las escaleras eléctricas a buscar un taxi que me regresara a la estación. En medio del caos, sin saberlo, terminé por colarme en una fila de carros tipo Uber que compiten con los taxis a ver quién es el primero en dar con un cliente. Ingresé al primero que abrió la puerta y escuché gritar “estación San Javier”. No usan la plataforma, tienen una tarifa fija hasta allí. 

     

    Como buen medellinense, el conductor puso conversación: me preguntó sobre mi visita a “La Trece” y si había ido antes. Le respondí que solo era una estudiante de periodismo haciendo una investigación sobre los cambios en la zona desde la llegada del boom turístico. Solo es poco, pues esa frase le dio puerta para narrarme toda su hoja de vida y lo importante que ha sido para él la llegada del turismo al sector. Músico, empresario, bailarín, grafitero, Uber, guía de turismo y odontólogo en formación, son solo algunas de sus facetas.  

     

    “Niña, ¿yo cuándo me imaginé que tendría un carro?” Y que viajaría por Latinoamérica, Estados Unidos y próximamente a Argentina, solo por los contactos que ha conseguido con la música, según me comentó.  

     

    Esta mirada representa la vida de solo una parte de la población de la Comuna 13.. Según una investigación hecha por Make Sense a los habitantes de los barrios más alejados de las escaleras eléctricas, el 50.3% afirmó que no depende del turismo como actividad económica para sobrevivir.  

    Imagen José Andrés Ramírez, Juan José Rios.

     

    ¿Hasta cuándo durará el boom turístico de la Comuna 13? Nadie lo sabe. A penas se adelantan investigaciones sobre los efectos colaterales a nivel económico y social que el turismo desenfrenado está trayendo sobre zona. Los números, voz a voz y redes sociales demuestran que es un gran atractivo para lo nacional y lo internacional, pero, ¿serán los comentarios de Trip Advisor suficientes para subsanar las necesidades económicas y políticas de un territorio con una historia como la Comuna 13?  

     

     

  • Los matices del turismo en la comuna 13

     Tras la construcción de las escaleras eléctricas de la comuna 13 en 2011, el barrio Las Independencias se transformó en el eje de todo lo comprendido por la zona. Una comuna compuesta por 21 barrios en los que, llegue o no el turismo, el cambio es un fenómeno latente. 

     

    José Andrés Ramírez Canon / Juan José Ríos Arbeláez  – periodico.contexto@upb.edu.co En colaboración con Lia Da Giau y estudiantes de la organización Make Sense.

     

    La que alguna vez fuera considerada como la comuna más violenta de Medellín, ruta de la ilegalidad, fuente de la guerra urbana y más adelante, el epicentro de las operaciones militares de la llamada “seguridad democrática”; hoy se abraza a la resignificación territorial que trajeron los proyectos de urbanización social y se expone al mundo con el cambio de sus valores a través de la memoria, una memoria aun en construcción, con la que se comercia y se conforma uno de los pasajes turísticos más importantes en la ciudad.  

     

    Según el Plan estratégico de turismo 2018-2024la transformación social es uno de los ejes sobre los cuales la ciudad puede establecerse como “un destino líder en innovación y transformación”, de manera que los proyectos de urbanización social que iniciaron con el programa político de Medellín la más educada en 2004, cuyo fin era mejorar la calidad de vida de los habitantes, hoy se adhieren a la estrategia de promoción turística, haciendo que sectores históricamente excluidos en los planes de desarrollo aparezcan como nuevos destinos. 

     

    Las primeras acciones de esa urbanización social estuvieron orientadas a la conectividad urbana en materia de movilidad y educación, con la construcción de las líneas del metro cable y la inversión en bibliotecas públicas y parques. Estas intervenciones modificaron la manera en la que se pensaba la ciudad y derivaron en 2011, durante la alcaldía de Alonso Salazar, en las primeras escaleras eléctricas concebidas como solución a la movilidad urbana, trayendo consigo una nueva narrativa en la que se consolidaba Medellín como ciudad innovadora. 

     

    En su estancia con organizaciones de la Comuna 13, estudiantes de la organización Make Sense conocieron la percepción de los residentes sobre el turismo en la zona. Fotos: Lia Da Giau.

     

     

    Unas con otras

    Las escaleras pudieron quedarse en eso. En un mecanismo que mejoraba la calidad de vida en una de las siete montañas que conforman Las independencias, y que, de paso, eran la imagen para venderle la ciudad a nuevos inversores. Sin embargo, el proceso artístico y cultural que permeaba a la comunidad como salida de la violencia cambió por completo las dinámicas del barrio popular. La aparición del graffitour como máxima expresión del arte urbano hizo de las escaleras eléctricas y el viaducto Media Ladera un nuevo pasaje comercial en el que se mezclan el arte, la memoria y la gastronomía. 

     

    De las siete montañas que conforman el barrio, apenas tres perciben los efectos del turismo masivo que derivó de la oferta en la comunidad. Pero los más de 3 mil millones de pesos* que registró el sector en el último dato de 2018, según datos consolidados por los investigadores Carolina Muñoz y Santiago Rodríguez sobre el mercado de los grafitis, hacen que la expansión del turismo sea un anhelo para los demás habitantes de la comuna 13.  

     

    En un artículo para El País, Laura Moreno, afirmaba que este fenómeno comercial suele traer alteraciones en las características del territorio y en las dinámicas propias de la ciudad. La apertura comercial a la memoria, la transformación social, el auge económico y la exploración de alternativas similares han hecho de la comuna 13 un eje de referencia mundial en el turismo urbano y de transformación social. Sin embargo, la promoción de este fenómeno se ha enfocado desde una narrativa económica que apremia los ingresos, sin evaluar el impacto en el tejido social de la comunidad.  

     

    La empresa de turismo Zippy Tour, en alianza con la organización Make Sense y un grupo de estudiantes internacionales, realizó una investigación piloto sobre el impacto del turismo en la comuna 13. El estudio tuvo como foco al barrio Las Independencias, haciendo un muestreo a 153 habitantes de la región, abordando temas sobre la calidad de vida de los residentes, seguridad, acceso a servicios, economía, movilidad, manejo de basuras y ruido. 

     

    Economía 

    Al ser preguntados por si consideraban que los visitantes de la comuna estaban informados de su historia, el 39.87% respondía que sí con indiferencia y completaban diciendo: “y si no se la saben acá se las enseñamos”. 

     

    La memoria es la fuente del comercio en la comuna. De ella se desprenden los restaurantes, las tiendas de regalos, las cafeterías, las terrazas, los shows folclóricos y los más de 28 operadores turísticos de la ciudad que ofrecen el recorrido por la comuna en más de 6 idiomas. Sin el atractivo de esa memoria resiliente o el morbo histórico del narcotráfico, que sigue atrayendo turistas a la ciudad, no existiría el corredor comercial del cual depende el 37.3% de los encuestados para sus ingresos. 

     

    Hasta ahora, ese crecimiento económico no ha derivado en la incursión de inversores ajenos a la comuna. El 60.13% coincidió en que las tiendas y restaurantes de la zona son propiedad de los residentes y no de vecinos nuevos de la comunidad. Sin embargo, esta bonanza de terrazas con bares, restaurantes y tiendas de regalo ha traído un encarecimiento de la vida en arriendos y servicios en los que el 48.4% considera que el turismo ha encarecido su vida y un 55% considera que los precios por los bienes y servicios son injustos. 

     

    Sobre la cúspide de la Independencia 2, lejos del Viaducto, por donde apenas se filtraba el ritmo del hip hop, decía Luz Obregón que hasta su casa la vida no había cambiado tanto, salvo por el ruido y la subida de los precios. Cuando hacía la entrevista se cruzó su esposo, que no quiso dar el nombre, y repuso mientras señalaba una botella de Coca-Cola que tenía en la mano: “Dígales, dígales a todos de esos ladrones de ahí abajo en el Viaducto. Esta gaseosa que acá arriba vale dos mil quinientos pesos allá vale cuatro mil”. 

     

    El efecto es una consecuencia simple. El turista que viene y va, que paga en dólares lo que consume y puede pagar cualquiera de esas gaseosas a dólar, termina definiendo el precio de los productos para toda la zona. Tanto para turistas como nativos. Ese desequilibrio económico que suscita el turismo configura el fenómeno de gentrificación que ha ganado cada vez mayor terreno en la ciudad, interviniendo el alza de precios en los bienes y servicios. 

     

    Seguridad 

    La seguridad ha sido siempre un foco de discusión en el territorio. Aunque la guerra urbana había quedado atrás, el estigma de lugar inseguro seguía latente en el sector y se fue transformando igual que los procesos sociales de la comuna tras las operaciones militares en 2002. 

     

    Teniendo en cuenta que el fenómeno del turismo es relativamente nuevo en la comuna, tiene menos de 10 años, la lucha por transformar su percepción está enfrascada en un halo ambiguo. Algunos medios han informado de la modalidad de vacunación de las bandas urbanas a la cual someten a los operadores de turismo para que puedan ejercer con tranquilidad. Sin embargo, el 62.1% de los encuestados afirman que el turismo ha traído beneficios para la seguridad en el sector, tanto para locales como visitantes.  

     

    Basuras 

    La gestión de residuos en Las Independencias tiene dos modalidades. El corredor comercial que comienza entre la carrera 109 y la calle 38A, se extiende ascendiendo por la carrera 110 hasta llegar a las escaleras eléctricas y termina en el viaducto, es limpiado todos los días, pues es el eje turístico del sector. Mientras que, en el resto del barrio, Emvarias recoge los residuos los miércoles y sábados de cada semana.

     

    Más allá del viaducto Media Ladera, la accesibilidad a Las Independencias es compleja porque sus callejones no están demarcados y ascienden en centenares de escaleras hasta las cimas de las montañas y vuelven a bajar. Esta característica hace que la recolección de residuos en el barrio se dé en diversos puntos y no afuera de cada una de las casas, como pasa en gran parte de la ciudad. Para esto, los residentes suelen pagarles a recolectores que desplazan los residuos a los depósitos que están repartidos en el barrio. 

     

    A pesar de que el servicio de aseo diario se limite solo al pasaje comercial, el 56.2% de los encuestados considera que el manejo de basuras en la comunidad es positivo.  

     

    Movilidad 

     

    Movilidad, contraste del colorido turístico de la Comuna 13

    Video: José Andrés Ramírez, Juan José Rios – Lia Da Giau.

     

    La masividad de los visitantes cambió el uso de las escaleras eléctricas, según algunos residentes que afirman tener menos acceso a ellas que los turistas. “Lo que nosotros creíamos que era un beneficio para la comunidad, se ha convertido en un caos”, asegura Alba Cardona, residente de la comuna 13 desde hace veintisiete años. “Más que un uso para nosotros, las escaleras se convirtieron en el destino de los turistas y es normal, pero entonces uno ya no se puede mover igual porque hay mucha gente”, sostiene. 

     

    Según estadísticas de la Alcaldía, en 2021 transitaban veinticinco mil personas mensuales por el tramo de las escaleras eléctricas y el viaducto que llega hasta la Independencia 3. Por otro lado, la agencia de turismo Zippy Tour calcula que durante temporada baja el promedio de visitantes es entre setenta mil y ochenta mil personas, y en temporada alta la cifra puede llegar a los doscientos cincuenta mil transeúntes, como en diciembre de 2022. 

     

    El viaducto Media Ladera compone el tramo de mayor conglomeración en el sector. Por un lado, es el pasaje comercial que contiene restaurantes, bares, tiendas, mercados, grafitis, grupos de danza e improvisación urbana y el mirador hacia la ciudad. Por el otro, la vía del barrio popular que conecta las montañas que conforman Las Independencias.  

     

    Esta última condición hace que el tramo no sea enteramente peatonal, puesto que los residentes y los mismos comerciantes se desplazan en motocicletas a lo largo del viaducto para suministrar los locales y movilizarse por el barrio. Manuel Mosquera, comerciante y residente desde hace más de cuarenta años, considera que debe haber un mayor control para que la situación no genere problemáticas. “Los días en semana se transita bien, pero cuando hay mucha gente, los fines de semana, si es interrumpido y puede haber malos entendidos entre los locales y los visitantes, por eso queremos que en esos días no transiten motos”, argumentó.  

     

    La aglomeración de turistas, las motocicletas que surten el comercio y las dinámicas locales, impactan la movilidad del sector reduciendo las posibilidades de tránsito en los días donde más visitantes hay. Con respecto a esto, algunos residentes se sienten alarmados ante la incapacidad de actuar durante una emergencia. “Es muy complicado recoger un enfermo, un herido o un muerto… En las escaleras eléctricas hay botiquines y camillas, pero cuando uno va los implementos están malos y no se pueden usar”, dice Alexandra Henao, quien vive en la zona desde hace diecinueve años. El 37.3 % de los encuestados considera que la gestión de tráfico en la comuna es deficiente.  

    Resultados del sondeo adelantado por los estudiantes de Make Sense con los habitantes de la Comuna 13.

    Infografía: José Andrés Ramírez, Juan José Rios.

     

    Ruido 

    Desde las nueve de la mañana empiezan a recogerse turistas alrededor de las escaleras eléctricas, en un plan que puede extenderse hasta más allá de la media noche.  

     

    El carácter artístico y cultural de la comunidad está ligado al hip hop y es posible encontrar diversos grupos de baile e improvisación durante todo el recorrido. Usualmente estos grupos paralizan las vías por medio de su arte y su música, que resuena por todas las calles. Sin embargo, ellos no son la fuente principal de ruido que acosa al sector. 

     

    El éxito comercial de la comuna hizo que en poco tiempo los residentes transformaran el entorno y las casas se llenaron de planchas y terrazas con bares. Muchos han visto la oportunidad y consideran seguir la expansión. “Uno canta, el otro rapea, el otro tiene un bar… como que se les olvidó que esto es zona de residencia y como acá la Policía no viene por esos temas, no hay Dios ni ley”, dice Alexandra Henao. 

     

    Para Alba Cardona, residente de La Independencia I, el ruido ha sido detonante para que muchas personas se vayan del territorio. “Esa mezcla de sonidos de todas partes genera un murmullo que no para en todo el día”, asevera. 

    Dentro de las dinámicas del barrio popular, el volumen del sonido siempre ha sido asunto de discusión. Sin embargo, lo que antes era discusión residencial trascendió a lo comercial, en unas dinámicas que perfilan a La Independencia I como un aglomerado de bares, terrazas y cantinas que se juntan una con la otra entre las residencias. El 51.6 % de los encuestados consideran que el ruido impacta en su calidad de vida y es la razón principal para que el 20.9 % quiera mudarse fuera de la comuna 13. 

     

    En la presentación de los resultados de esta investigación piloto, Make Sense y Zippy Tour realizaron una charla con diferentes lideres de la comuna 13, en la Universidad Pontificia Bolivariana, donde abordaron los puntos positivos y negativos del turismo que hoy se centra en el sector. 

     

    Los ejes de esta discusión se enfocaron en la necesidad de fortalecer la cultura en el sector, ampliar la idea de comuna más allá de la imagen hegemónica atribuida a Las Independencias y poner a la comunidad en el centro de la mesa de discusión sobre el turismo en la ciudad. “En la comunidad hay que preguntar y no informar, y la gente, las instituciones y la academia creen y malcreen que la comuna es San Javier, Las Independencias y ya”, concluía David Correa, líder del laboratorio de innovación social de Las independencias. 

     

    La Alcaldía de Medellín refuerza su apuesta por el Plan estratégico de turismo con la formación de 184 guías y la expansión del viaducto a las otras independencias, mientras que se realiza el primer estudio de cargas turísticas del país, para conocer el límite de visitantes en la comuna 13. Al tiempo, la reciente creación de un despacho del alcalde para ese ramo en específico genera expectativas de una labor más efectiva para la regulación.

  • Por el bulevar de la 70 pasan los desafíos con la recolección de basura en la comuna 11

    Por Miguel Ángel Álvarez Mejía – Brandon Adrián Bustos Oliveros

     

    Lo que pasa con las basuras en la carrera 70 es la muestra de lo que ocurre en otros sectores de la ciudad. Varias recolecciones al día, barrido permanente, desechos que siguen acumulados o esparcidos. Detrás del problema de las basuras en Medellín hay una alta dosis de inconsciencia de algunos ciudadanos.

     

    Video

     

     

    La carrera hacia la consolidación de Medellín como atractivo turístico se ha encontrado en últimos años con las molestias e inconformidades que genera el aumento significativo de basuras en algunas de las vías públicas. Según datos reportados a mitad del año 2023 por la gerencia de la operadora pública de aseo Emvarias, “se tienen identificados 2.200 puntos críticos donde se acopian basuras de forma desordenada y sin ningún tipo de control¨.

     

    Varios de esos puntos críticos están en la comuna 11, Laureles, un territorio que combina los usos residencial, turístico y comercial, atractivo para muchos visitantes. Sin embargo, en los últimos meses, tanto algunos residentes como comerciantes han manifestado un aumento significativo en la cantidad de basura que se encuentra en las vías públicas de la reconocida carrera 70 y sus alrededores; sector tradicional de hoteles, restaurantes y establecimientos nocturnos.

     

    Desde la circular primera hasta la calle 48, turistas, habitantes del sector y comerciantes conviven entre montones de basura que se acumulan varias veces al día en casi todas las esquinas de las 13 cuadras que conforman el emblemático bulevar de la carrera 70, muy visitado durante la Feria de las Flores o durante los encuentros futbolísticos de los equipos de la ciudad, específicamente por los aficionados de Atlético Nacional, que han convertido el lugar en su sitio de encuentro antes y después de los juegos en el estadio, a pocas cuadras de allí.

     

    El manejo de basura ha generado conflictos entre habitantes de calle, comerciantes, autoridades locales y empresas de servicio público. Algunos comerciantes afirman que la proliferación de basuras ha venido en aumento debido a que los habitantes en condición de calle se encargan de esparcirla en búsqueda de comida. Ana María Zuleta, cajera y mesera del establecimiento Los Verdes, afirmó: “Es muy incómodo con los habitantes de calle, que están desesperados porque uno saque la basura, para ver qué comen, dejando todo el reguero por ahí”. Por su parte, los comerciantes entrevistados afirmaron hacer parte de una cultura de reciclaje y tener compromiso con la selección de las basuras.

     

     

     

    Sectores diferentes 

    Pese a que los comerciantes de la carrera 70 zona norte manifestaron su inconformidad ante la crítica situación, algunos de la zona sur, por su parte, expresaron un fenómeno que particularmente caracteriza y marca la diferencia de las demás siete cuadras ubicadas entre la calle San Juan y la circular primera. Katherin Guzmán Rojas, directora operativa del G5, grupo empresarial conformado por La Tienda, Chamaca, Canalón, Rebeca y Wembley, afirmó: “Tú caminas desde San Juan hacia el estadio y la situación con las basuras, la prostitución, los vendedores ambulantes es muy diferente en con respecto a esta zona de la 70. Desde mi perspectiva, son los mismos empresarios quienes han permitido el incremento de la presencia de habitantes de calle gracias al mal uso de los residuos. Es un tema organizacional y administrativo de parte de ellos.”

     

    Por otro lado, en contraste con la versión de los comerciantes, los habitantes de calle aseguran que se ven obligados a esparcir la comida debido a la mezcla de residuos orgánicos con reciclables, lo que dificulta el proceso de selección de residuos que puedan seleccionar para alimentarse. “Los dueños de los negocios son egoístas, ¿qué les cuesta separar la comida del resto de la basura? Les falta un poco más de cultura respecto al reciclaje; los pocos comercios que reciclan es porque nos pagan a nosotros para que lo hagamos con sus desechos”, afirmó Juan Camilo Cardona, habitante de la calle desde hace aproximadamente 12 años. Sin embargo, pese a que según algunos habitantes en condición de calle se quejan de la poca cultura de reciclaje que hay por parte de los comerciantes, sacar la basura a destiempo, es una oportunidad para ellos; Juan Camilo aseguró, “que las empresas de recolección no pasen a recoger la basura es beneficioso para nosotros, porque ese es nuestro trabajo”. 

     

    Quienes residen el el sector sufren las consecuencias de las disparidades ente comerciantes y habitantes de calle. A su turno, Luis Fernando Cano, habitante de calle en el sector hace 2 años señaló: El problema es que no todos los habitantes de calle que son delicados y responsables, no tienen la cultura de destapar, seleccionar y volver a cerrar¨.

     

    Quienes tienen la tarea de limpiar las concurridas calles de la zona tienen su propia visión: “La verdad, la situación es crítica, los comerciantes sacan la basura a lo hora que quieren, los indigentes hacen de las suyas y no se aprecia el trabajo que nosotros hacemos, acá nadie recicla, los comerciantes mezclan la basura”, afirmó una operaria de barrido de la empresa Emvarias, quien pidió la reserva de su identidad.

     

    En 2022, la Alcaldía de Medellín ubicó una serie de contenedores para recolectar la basura de manera organizada, pero meses después desaparecieron. La operaria de barrido de Emvarias indicó: “Los contenedores grandes si  estaban, por supuesto; pero los quitaron debido al mal uso”, y desde su perspectiva ante la crítica situación tal cual como ella misma afirma, “la basura no se recicla, por lo que los habitantes de calle incrementan el desorden, yo pienso que la empresa presta el servicio adecuado pero los comerciantes e indigentes son muy desordenados.”

     

     

    Carrera 70 con circular tercera, febrero 21 de 2024

     

     

    Falta un ingrediente

    John Bedoya, actual jefe de operaciones de Emvarias señaló que en 2022 se buscó, a través de la contenerización, reducir el impacto de los residuos presentados en la vía pública. Se ubicaron exactamente 60 contenedores de 1,100 litros en la carrera 70 y avenida 80. En zonas residenciales, muchos usuarios vieron la estrategia como una herramienta de mejora en su entorno; esto ocurre cuando hay apropiación. Sin embargo, el funcionario explicó que, en sectores comerciales, a pesar de las campañas de pedagogía, no se les dio un buen uso.

     

    A pesar de que los vehículos y el personal de Emvarias redoblan esfuerzos para cumplir con las frecuencias de los recorridos y horarios establecidos en las rutas, la falta de conciencia de algunos ciudadanos echa abajo todo esfuerzo por el correcto manejo de los desechos. Bedoya indicó que “el inadecuado manejo de los residuos es el problema más complejo actualmente; esto se refiere al incumplimiento de los horarios establecidos para la recolección de basura en los establecimientos y a la escasa cultura de reciclaje, lo que fomenta el desplazamiento de habitantes de la calle hacia la carrera 70″.

     

    Según algunos comerciantes, los camiones de basura hacen un recorrido cada 4 horas al día. Por otra parte, agentes de la Policía Nacional en la zona afirmaron que solo se realizan dos veces al día. “Emvarias, como prestador de servicio público de aseo, cumple completamente con las 523 rutas semanales a través de sus 1,150 operarios, mediante las rutas de recolección y transporte de residuos sólidos, así como las acciones de limpieza. Todos los sectores de la ciudad tienen, como mínimo, recolección dos veces por semana, pero en la carrera 70, debido a la gran afluencia de personas y su condición de sector comercial, se lleva a cabo tres veces al día, específicamente por la mañana, tarde y noche, con el objetivo de mitigar el impacto del aumento de residuos sólidos”, indicó Bedoya.

     

    El jefe de operaciones de Emvarias aclara que en algunas ocasiones se han adelantado campañas pedagógicas con los comerciantes en colaboración con la Secretaría de Medio Ambiente y Cultura, con el fin de ser garantes y promotores de la educación sobre residuos para los comerciantes. No obstante, señaló que este es “un problema interminable”. Una de las operarias de barrido de Emvarias afirmó que no ha habido cambios en su quehacer cotidiano, en la frecuencia de barrido: “Yo no he notado ningún cambio, los horarios, las rutas y la responsabilidad es la misma”.

     

    En esta zona concurrida de la comuna 11, la presencia de la seguridad pública es notoria. Jorge Gallo, patrullero adscrito al CAI  de La Macarena afirmó: “Uno trata de hacer el control con los comerciantes, pero ellos deben respetar los horarios para sacar la basura y no cuando se les dé la gana, para ello hay un horario establecido de recolección de basura”.

     

    Todos apuntan a algunos comercios

    Residentes, habitantes de calle, autoridades y voces desde el comercio sostienen que el problema radica en la mala gestión de algunos establecimientos comerciales, tanto en la 70 norte como en la 70 sur. Según el artículo 111 del Código de Seguridad y Convivencia, la Policía puede imponer sanciones a quienes hagan una mala gestión de sus residuos. Además de recibir este apoyo, Emvarias adelanta labores de sensibilización y reeducación. Las herramientas existen pero hay consenso en que es necesario redoblar esfuerzos. “Con quienes cometan comportamientos contrarios a la convivencia ciudadana se le toman medidas correctivas, comparendos monetarios o reeducativos emitidos por parte del inspector de policía”,  señaló el patrullero Gallo.

     

    Según el jefe de operaciones John Bedoya, Emvarias recolecta en promedio 1.900 toneladas de residuos al día en el distrito de Medellín. Sin embargo,  no solo han registrado un aumento significativo en los residuos, sino también en la indisciplina de algunos ciudadanos en el manejo de la basura, especialmente en la disposición para la recogida fuera de los horarios. “Es un tema de corresponsabilidad”, señaló el servidor.

     

    ¿Cuándo se hace el barrido de su sector? Averigüe las frecuencias en el aplicativo de Emvarias disponible AQUÍ.

     

    Las voces de los empresarios del sector son diversas; algunos matizan la postura de sus colegas comerciantes: “Yo la verdad no lo veo así tan alarmante, no. Es normal”, afirmó Juan David Roldán, administrador del hotel Villarreal, ubicado sobre la carrera 70 , quien señaló que suele ver a los operarios de Emvarias “por lo menos cada dos días”, a la vez que marca una diferencia clara en el  manejo que se le brinda a los residuos dentro del establecimiento y el posterior tratamiento que puedan recibir una vez están fuera del hotel.

     

    La situación de la famosa carrera 70 evidencia un conflicto que existe en otras zonas de Medellín y sus municipios cercanos. En general, la falta de cultura de separación y reciclaje, también de compromiso con los horarios y frecuencia de los recorridos de recolección son algunos de los desafíos que hay que superar para volver a los años de “la tacita de plata”.

     

     

    Conozca cuándo pasa el camión recolector por su casa, en el mapa interactivo de Emvarias, disponible AQUÍ.

     

     

    “La verdad la situación es crítica; los comerciantes sacan la basura a lo hora que quieren, los indigentes hacen de las suyas y no se aprecia el trabajo que nosotros hacemos”. Operaria de barrido de Emvarias

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Los paisajes de la Explotación Sexual Comercial de la niñez

    Por Mariana Pérez Mesa / periodico.contexto@upb.edu.co

    La explotación sexual de niños niñas y adolescentes se nos hizo paisaje, en medio de otros paisajes: el de las medidas aisladas y policivas, el de la evasión de la realidad del trabajo sexual y de las responsabilidades sociales frente a la situación. Este es un recorrido por esos paisajes que los hechos recientes ponen en discusión.

     

     

     

    La prostitución es un oficio legal en medio del cual, sin embargo, se camuflan delitos como el de la explotación sexual, en especial la que afecta a niñas, niños y adolescentes. Foto: Mariana Pérez Mesa.

     

     

    Desde hace varios años, la comuna El Poblado, de la cual hace parte el histórico barrio homónimo de clase alta, está en el foco de la atención pública por la dinámica que le ha dado la oferta de servicios sexuales que hoy ponen este territorio en el lugar más visible de la agenda informativa en el país. De acuerdo con la sentencia T-629 de 2010, en Colombia, la prostitución es legal siempre que sea ejercida por mayores de 18 años. Sin embargo, los debates de los últimos años y el revuelo generado a partir del caso del estadounidense Tomothy Alan Livingston, han puesto en evidencia que entre esas dinámicas asociadas a los servicios sexuales se presenta el delito de la explotación sexual y comercial de niñas, niños y adolescentes (ESCNNA).

     

    Según la Mesa Intersectorial en contra de la ESCNNA en Medellín, espacio independiente en donde se reúnen diferentes organizaciones (públicas y privadas, universidades, entidades oficiales y hasta la Policía de turismo), este fenómeno social se define como:

    “la utilización sexual de las niñas, los niños y adolescentes para la obtención de ganancias sexuales, económicas, sociales o políticas, fruto del aprovechamiento de una posición de vulnerabilidad, desequilibrio de poder o confianza de la niña, niño o adolescente respecto del adulto, abusador o explotador. Es un delito que lleva a la cosificación y mercantilización de las niñas, niños y adolescentes, vulnerándoles sus derechos y afectando su dignidad e integridad”.

     

    La investigación y el trabajo que por años han adelantado las personas y organizaciones que hacen parte de la Mesa Intersectorial contra la ESCNNA revelan que esta actividad ilegal además tiene vínculos con el microtráfico, la instrumentalización de niñas, niños y adolescentes para delinquir, el abuso sexual y la trata de personas.

     

    En sus declaraciones a partir del caso del estadounidense Livingston, el Alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, señaló que este fenómeno es es un gran reto no solo para la administración, las organizaciones encargadas de atender a las víctimas, sino también para la sociedad. Esta es una postura que reafirman las organizaciones como las que trabajan desde la Mesa Intersectorial, que destacan este como un hecho que arrebata la dignidad a las niñas, niños y adolescentes de la ciudad, con los consecuentes daños físicos, psicológicos y emocionales que dejan secuelas que pueden durar por muchos años. Al tiempo, las tendencias del aumento desenfrenado del turismo y la vida en los entornos digitales se constituyen en agravantes de la situación que ocupa a Medellín y otras ciudades del país.

     

     

     

    Las cifras de ESCNNA en Medellín, desde hace diez años, van en aumento. Gráfico1. Fuente: Informe Mesa Intersectorial en contra de la ESCNNA análisis de la Explotación Sexual y Comercial de las Niñas, Niños y Adolescentes en Medellín y recomendaciones de Portal datos abiertos Fiscalía General de la Nación, base de datos conteo de víctimas.

     

     

    En 2023 las cifras de víctimas de ESCNNA disminuyen, lo que hace creer que las acciones adelantadas en la ciudad tuvieron un impacto positivo, pero, según el fiscal Carlos Augusto Rendón, las rutas de atención fueron casi nulas, se atendieron muy pocas víctimas y, a su vez, hay inconsistencia en las cifras de cada entidad de atención (Fiscalía, ICBF, Unidad de Niñez, Policía, entre otras), afirmó el funcionario que cada una tiene reportes diferentes en el número de atención a víctimas, lo cual además deja dudas sobre la restitución de derechos a cada víctima.

     

     

     

    Gráfico 2. Fuente: Informe Mesa Intersectorial en contra de la ESCNNA análisis de la Explotación Sexual y Comercial de las Niñas, Niños y Adolescentes en Medellín y recomendaciones “Casos de víctimas de ESCNNA reportadas por las bases de datos consultadas, período 2020-2022″.

     

    Medidas contra un fenómeno mutante

    La lucha frontal contra la ESCNNA fue uno de los primeros anuncios del nuevo gobierno de Medellín, cuyas acciones comenzaron con el Decreto 0082 de 2024 que limita la circulación de menores de 18 años, todos los días, entre las 7:00 de la noche y las 5:00 de la mañana en sectores como Plaza Botero, la comuna 10 Centro, los bulevares de la 33 y la 70, así como el Parque Lleras, que fue objeto de una nueva medida de reducción de horarios para establecimientos nocturnos y prohibición de la oferta de servicios sexuales por un mes.

     

    No obstante, hasta ahora las medidas suscitan numerosas preguntas como por qué restringir los derechos de las víctimas y no del os victimarios o qué ocurre con las otras zonas de Medellín en donde se conocen denuncias de la misma situación y no solo en la noche, pues las plataformas digitales hacen incluso que las personas sean explotadas sin necesidad de exponerse en las calles.

     

    Para Jazmín Santa, miembro del secretariado técnico de la Mesa en contra de la ESCNNA en Medellín y docente investigadora de la Universidad Pontificia Bolivariana, cualquier acción que se haga vale la pena. Señala que, sin embargo, los operativos que se hacen terminan desplazando a las víctimas del sector, pero en el lugar queda el explotador o proxeneta, “no tiene sentido una criminalización de quien ha sido explotado”, señala. Explica que la medida de toque de queda ha hecho que “este fenómeno se movilice a fincas y establecimientos alquilados por medio de AIRBNB en los municipios cercanos como Copacabana, Guatapé y El Peñol”.

     

    Explica la docente que cada administración crea un Plan intersectorial en contra de la ESCNNA en Medellín, con el que se articula el trabajo de Fiscalía, ICBF, Unidad de Niñez, Secretaría de Educación, Personería de Medellín , 123 Social, Área Metropolitana, entre otras entidades. Señala que, sin embargo, este cada vez tiene menos presupuesto y personas conocedoras y apropiadas del asunto. Por ejemplo, a marzo de 2024, cuando ya se habían anunciado las primeras medidas oficiales en la materia, todavía no tenía una cabeza, solo varias personas adelantando acciones en territorio adelantando acciones, sin un líder que sepa y les dirija.

     

    La más reciente notificación

    El pasado 27 de marzo, en las horas de la noche, en un operativo de la Policía Nacional desplegado a partir de una denuncia ciudadana, se encontró a un extranjero con dos menores de edad, en el hotel Gotham, ubicado en El Poblado. El señalado responsable de abuso sexual pudo evadir a las autoridades y salir del país dos días después. Por este y otros detalles, el caso desató un mediático debate con respecto al ESCNNA en Medellín, los turistas y la acción o inacción oficial frente al tema. En medio de esas circunstancias, desde el 1 de abril, el alcalde Federico Gutiérrez anunció el plan piloto en el que por un mes se prohíbe la oferta de servicios sexuales en la comuna El Poblado y se restringen los horarios de establecimientos comerciales desde las 10 hasta la 1 de la mañana en los sectores del parque Lleras, Provenza y la calle 10.

     

    El encierro y el “paisaje”

    Haciendo un recorrido por el barrio El Poblado, en la noche, más específicamente por el parque Lleras, la calle 10 y Provenza, se aprecian los matices que distinguen cada sector, sus contextos y visitantes. En el parque Lleras la prostitución y la ESCNNA se presentan a ojos de todas las personas y a cualquier hora del día. Mujeres evidentemente menores de edad, en diferentes esquinas o locales, solas o acompañadas entre ellas, hablan y cruzan celulares con hombres evidentemente mayores y foráneos.

     

    En Provenza, las dinámicas son diferentes: la seguridad privada y un consumo mínimo por mesa de unos $200.000 establecen un filtro invisible para los visitantes y sofistican la oferta y demanda de servicios sexuales. En contraste, por toda la calle 10 se logra ver a menores de edad conversando con extranjeros, familias indígenas en estado de mendicidad con niños y hasta bebés que juegan con los residuos que salen de los establecimientos.

     

    Sin embargo, desde hace meses estas zonas están cercadas y en cada ingreso hay, en promedio, dos policías para controlar la entrada y la salida de visitantes. Para entrar al parque Lleras, por la calle 25, al ingreso, y a lo largo del trabajo de observación, únicamente se le hizo la solicitud de documentos a las personas extranjeras, tanto hombres como mujeres. Al ingresar se aprecia una población que puede describirse como un lo que sería un 70-30 entre extranjeros y mujeres, muchas evidentemente menores y que portan cédulas falsas, si no fuera por quienes trabajan en los establecimientos y una que otra pareja local.

     

    -¿Por qué hay tantos policías y en las entradas sobre todo?

    – Por seguridad- dice una uniformada.

    – ¿No es por el cuidado de los niños, por la explotación sexual?

    – Si, también por eso. Pero estamos esperando que el Alcalde quite las vallas, ya solo va a tener más seguridad el sector, pero no control de ingreso en las entradas- explica la mujer con uniforme.

    – ¿Que pueden hacer con las familias y más que todo los niños indígenas?

    – Nada. Ellos están con sus mamás, tienen una casa. No podemos llamar a Policía de infancia y adolescencia porque están con sus familias. Mientras no estén en las zonas que están cercadas no se puede hacer nada.

    -¿Y quiénes tienen permitido ingresar?

    -Se deja ingresar ciudadanos colombianos con cédula o tarjeta de identidad a partir de los 16 años. De ahí en adelante, no se deja ingresar.

    – ¿Qué pasa con las niñas y jóvenes que usan documentación falsa?

    – Se llama al comando y no se deja ingresar, para que verifiquen la identificación, ellos no tienen un lector- responde la policía- y agrega- A los extranjeros se les pide el pasaporte y a las personas venezolanas ls identificación y permiso migratorio.

    -¿Y las niñas menores que hay dentro, en este parque? La verdad, vi varias

    -Son malas trabajadoras sexuales que tienen identificaciones falsas, pero uno no puede hacer nada porque vienen con identificación- corta la uniformada.

     

    La conversación ilustra las dudas sobre el verdadero control detrás de medidas como el cerramiento y otras similares. La Mesa Intersectorial en contra de la ESCNNA en Medellín presentó el más reciente informe de análisis de la Explotación Sexual y Comercial de las Niñas, Niños y Adolescentes en Medellín y recomendaciones, durante su primera reunión del año, el jueves 22 de enero en el Paraninfo de la Universidad de Antioquia, con una asistencia de más de 40 instituciones, entre ellas Secretaría de Turismo, Defensoría del pueblo, Secretaría de Inclusión Social, estudiantes de la UPB y la Universidad de Antioquia, el Sindicato de trabajo sexual, la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, Espacios de Mujer, concejales, periodistas, entre otros actores. La mayoría de los asistentes llegaban por primera vez al espacio y expresaban su compromiso con la erradicación de la ESCNNA.

     

    Con el fin de convertir las recomendaciones del citado informe en propuesta para el nuevo Plan de Desarrollo de la ciudad, el 5 de marzo se adelantó una sesión plenaria en el Concejo de Medellín. El paisaje del recinto parecía una ilsutración de lo que pasa en la ciudad con este fenómeno: aunque el 90 % de los concejales registraron su asistencia, miembros del secretariado técnico de la Mesa y tres niñas representantes de la Corporación Convivamos intervinieron sobre la importancia de erradicar la ESCNNA, muchos de los cabildantes y hasta el presidente de la corporación dedicaron más atención a sus celulares, computadores, periódicos o al agua y los tintos.

     

     

    El paisaje de la sesión del 5 de marzo en el Concejo de Medellín. Foto: Mariana Pérez Mesa.

     

    En medio del escándalo, duele Medellín. Sin duda, la tarea no es solo de las autoridades, pero ciertamente los avances empiezan si se reconoce la complejidad del fenómeno, mediante compromisos más claros de quienes tienen no solo la autoridad, sino la esperanza de una generación que crece en medio del paisaje de la explotación abusiva de sus cuerpos.

     

    Líneas para reportar casos de Explotación Sexual y Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes:

    ·         122 (Fiscalía)

    ·         141 (ICBF)

    ·         123 (Polícia)

     

  • La Naviera: un navío que surca un mar de cemento

     

    Por Alejandro Zapata Peña / alejandro.zapatap@upb.edu.co

    Con la colaboración de Estefanía Hernández *

     

    En el centro hay un edificio en forma de barco por el que muchos pasan de largo, este navío esconde secretos que ha ido pescando desde sus inicios a mediados del siglo pasado.

     

     

    Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos,

    aunque el hilo de su discurso sea secreto,

    sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas,

    y toda cosa esconda otra.

     

    Italo Calvino

     

    De pequeño siempre solía hacer fila con mi mamá para coger el bus de Campo Valdés en la calle Palacé. Algunas veces agarrado de la mano de ella y otras, un poco distraído, con ganas de perderme en la multitud errante del centro. Varias veces me quería escapar por ese cruce entre Palacé y la avenida La Playa —que continúa al occidente como la avenida Primero de Mayo—, siempre me ha generado curiosidad. Es una artería del centro de la ciudad, su sangre la componen los carros, buses y peatones agrestes que buscan una amalgama de direcciones. Grupos de turistas bajan hacia la plazuela Nutibara, para desembocar en la Plaza Botero, otros suben para juniniar, mientras que varios vociferan y ofrecen lo mejor en frutas, verduras, buñuelos, chontaduro y hasta lo último en bluyines de bodega.

     

    Después de recordar los primeros años de infancia y de cómo el centro me tragaba por completo con su hollín de bus, el vocifero de las 10 mandarinas por dos mil y la música decembrina del Loco Quintero o Aicardi, me di cuenta que, en medio del movimiento que genera día a día esta ciudad, hay un edificio.

     

    Es un barco que navega en medio del cemento de la ciudad. Un buque que ha surcado el olvido de una ciudad afanada por el comercio; que va de aquí para allá sin que sepa que hay una nave estacionada en el tiempo y que guarda los secretos de la altamar antioqueña que nunca existió. Se trata del edificio La Naviera, o Edificio Antioquia. Ubicado entre la avenida Palacé y la calle Primero de Mayo hoy renace como un buque al que muchos quieren estar a bordo.

     

    Palacé sigue siendo la misma calle en la que de pequeño cogía el bus de mi barrio. El hollín y el barullo de la calle armonizan una de las entradas del edificio, se trata de una puerta de unos 2 a 3 metros bañada en aluminio, robusta y gorda como pocas en la ciudad. Intento tocar con el puño, pero se hace inútil, pues es tan grueso el portón que hace daño a los nudillos.

     

    Hay seis imágenes que llaman la atención antes de tocarla: la primera muestra un hombre con una maleta que se aleja de un barco; la segunda muestra el vapor, el cielo y un barco en un puerto; las dos del medio dibujan un escudo con una cruz y un ancla; mientras que las dos últimas señalan a tripulantes y barcos conviviendo en lo que alguna vez fue la más próspera empresa de navegación marítima antioqueña.

     

    Este par de puertas que están del lado de la carrera Palacé y otro par al costado de la avenida Primero de Mayo le dan antesala a uno de los edificios más emblemáticos de la historia moderna de esa Medellín con delirios de industrialización y megalomanía del comercio. Al anunciarme con el guardia y al permitirme ingresar al edificio me doy cuenta de que hay grandes joyas que pasan desapercibidas por la bulla del centro.

     

    Esta mole de 8 pisos tiene la forma de la proa de un barco que echó ancla en 1949 con su fundación por parte de la Compañía Naviera Colombiana, una entidad antioqueña que agrupó varias empresas de navegación marítima a principios del siglo XX para impulsar el comercio, el turismo y la competitividad de la industria antioqueña.

     

    En Champanes, vapores y remolcadores Historia de la navegación y la ingeniería fluvial colombiana, de Germán Silva, se cuenta que se trataba de una empresa que con 35 buques a vapor ofrecía viajes de Medellín en tren hasta Puerto Berrío y por el río Magdalena hasta Barranquilla y la costa atlántica del país. Además de ofrecer transporte de mercancías y todo tipo de insumos para la industrialización de principios del siglo pasado.

     

    Para Manuela Bonilla, arquitecta de la Universidad Pontificia Bolivariana. “Esta edificación no se puede entender como una obra arquitectónica aislada, sino como parte de un proyecto urbano alrededor de la plazuela Nutibara. Fue un proyecto impulsado por la Sociedad de Mejoras Públicas que contemplaba el cubrimiento total de la quebrada Santa Elena y la construcción de varias obras arquitectónicas importantes alrededor, como el Hotel Nutibara, para consolidar un nuevo centro urbano que aportara la construcción de una ‘moderna Medellín’”.

     

    Edificios como La Naviera, La Bastilla y Fabricato lideraron esa idea de dejar atrás la arquitectura antigua y republicana que representaba muchos de las edificaciones de esa época, ese afán de destruir y construir lo ‘moderno’ fue la razón por la que muchos edificios en el centro tienen formas parecidas.

     

    Pero al poco tiempo, la tan exitosa empresa de navegación quebró por la desaceleración de la industria marítima en el país y el eventual progreso a mediados del siglo XX con la aviación y nuevas formas de transporte. Por lo que La Naviera pasó a llamarse Edificio Antioquia, administrado por la Gobernación desde 1954. Por sus pasillos se instauraron desde oficinas de las Rentas Departamentales, fiscalía, loterías y en la dictadura de Rojas Pinilla fue residencia del gobernador, brigadier General Pioquinto Rengifo.

     

    Hoy doy los primeros pasos en este buque de historia, todo es ovalado aquí, desde las ventanas en forma de claraboyas hasta las habitaciones que generan una atmósfera de estar a bordo de un barco en medio del cemento citadino.

     

    En 2006 el edificio fue declarado bien de interés cultural de Medellín y pasó a las manos en comodato de la Universidad de Antioquia. Es un edificio que a pesar de su abandono está empezando a recobrar vida. Cuatro facultades reciben clases o hacen presencia en el edificio. En 2021 empezó su renovación a cargo de la Agencia para la Gestión del Paisaje el Patrimonio y las Alianzas Público Privadas, esta le lavó la fachada al ‘buque’, limpió y restauró su interior.

     

     

    Un recorrido por La Naviera y su Museo de la vida. Fotos: Alejandro Zapata Peña – Estefanía Hernández.

     

    Un Museo de la Vida

     

    Estoy adentro del ‘barco’, la puerta estaba en mantenimiento por lo que los martillos y la reparación se escuchaba en todo la primera planta, el piso rojizo de granito pulido parece un tesoro dentro del propio barco pues, como lo dijo Reinaldo Spitaletta, escritor y periodista —quien me acompañó a desentrañar las verdades de este bote— “este tipo de granito ya es escaso verlo”. Las claraboyas y las lámparas conservan figuras ovaladas y redondas que confabulan con el ambiente marinero que alberga el edificio.

     

    Me encuentro con Yésika López, gestora cultural de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, es la encargada de mostrarnos el interior del edificio y la perla que guarda por dentro: un Museo de la Vida, un espacio que acoge los albores y desarrollos de la medicina en el departamento y el país. Al principio de la exposición se encuentran imágenes del edificio y su historia, mientras que en el costado derecho hay un espacio en el que un portillo, que asemeja la ventana de un barco, tiene en su interior el buque a vapor Medellín, uno de los navíos que alcanzó a tener la Naviera Colombiana, junto a la ventana hay una veintena de barquitos de papel.

     

    Después de una bienvenida entre fechas y acontecimientos importantes del edificio y la academia, subimos a un mezanine, ascendemos por unas escalas prolongadas que nos dan pie a la cara de Héctor Abad Gómez, aquel doctor y especialista en Salud Pública que por la defensa de los derechos humanos fue asesinado en Medellín.

     

    Su rostro se proyecta en uno de los cuadros que hay en la sala de la Academia de Medicina de Medellín, fundada el 7 de julio de 1887 por un grupo de médicos en la ciudad, presidido por el doctor Manuel Uribe Ángel y quienes en sus consignas velaban por “(…) El fin de formar una sociedad que, a la vez que se ocupara en el adelanto de la ciencia, especialmente en sus aplicaciones al país, sirviera al Gobierno de cuerpo consultivo para las numerosas cuestiones de higiene pública y de salubridad general, que con no poca frecuencia se le ofrecen”.

     

    Subimos al nivel 2 en un ascensor al que se le notan los años, huele a 1949 y al dejarlo sus puertas casi se tragan a Spitaletta, quien disimula con suspicacia a pesar del estruendo que varios escuchamos. Sin embargo, esto no es impedimento para conocer de las otras 4 salas que hay en el museo, una de ellas dedicada a la anatomía del cuerpo humano, con el nombre de El cuerpo en escena, se pueden ver facsímiles que retratan en dibujo las arterias, venas, músculos y esqueleto humano. Su autor fue Paolo Mascagnni, quien, durante 30 años dibujó un cadáver de 1,70 metros.

     

    Durante el recorrido también se pueden ver partes de cuerpos humanos conservados con la técnica de la plastinación; los hace ver parecidos a momias, pero con rasgos aún conservados como venas, labios y una piel lánguida entre blanca y amarillezca. Además, narices, cerebros, pies, uñas y demás rasgos son el llamativo de esta sala.

     

    Sin embargo, en otras habitaciones las sorpresas aparecen en forma de videos y testimonios de médicos que ha tenido la facultad de la Universidad de Antioquia. Además, se puede ver instrumentación quirúrgica —que parece elementos para deshuesar a un robusto animal que piezas de medicina—.

     

    Finalmente, una de las salas argumenta que el VIH pudo haber pasado de un chimpancé africano a un ser humano a finales del siglo XIX, se trata de la Sala VidaGrandes epidemias de la humanidad, dedicada al virus; sus características, datos y cuidados frente a él.

     

    Los pasillos del navío de vez en cuando dejan ver la rosa de los vientos, grabada en algunos puntos, sus ventanas del occidente dejan ver una plaza en movimiento que armoniza con los rayos mañaneros que pegan contra la plazuela Nutibara, los hermanos del ‘buque’, el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe y el Hotel Nutibara, lo acompañan desde que surcó los primeros años en este mar de cemento.

     

    Entre algunos de quienes han nacido en este siglo y los pequeños que alguna vez caminamos de la mano de nuestras mamás, hay una percepción dañada del Centro, a los que algunos llaman “Peligroso” o “El sopladero de Medellín”… No saben que en varios edificios hay espacios como este museo que acogen y le dan significado a la ciudad. En medio de tanto narcotour bien valen propuestas para darse un “vueltón” por un Museo de la Vida.

     

     

    Video

    Video: Alejandro Zapata – Estefanía Hernández

     

    *Trabajo desarrollado en Semillero de Periodismo Urbano, bajo la orientación del profesor Juan Esteban Mejía Upegui.

  • Ciclismo urbano, entre los Países Bajos y la Capital de la montaña

     

    Valentina Álvarez Colorado / valentina.alvarezco@upb.edu.co

     

    ¿Qué uso se le da a las bicicletas en dos proyectos de ciudad que buscan la movilidad limpia? Hacemos un comparativo entre los planes de Utrecht, en los Países Bajos y Medellín, destacada en los últimos años por sus apuestas de urbanismo y promoción de la movilidad sostenible.

     

    Una de las ciudades más amigables para las bicicletas se encuentra en Europa: Utrecht, en Países Bajos, tiene una población que ronda los 350.000 habitantes y una red de ciclovías que se extiende por más de 320 kilómetros y conecta a sus habitantes con todos los puntos de la ciudad y sus alrededores.

     

    Utrecht Bicicleta es uno de los sistemas de bicicletas públicas más grandes y avanzados del mundo, cuenta con más de 4.000 unidades disponibles para uso público en más de 300 estaciones en toda la ciudad, cuyo gobierno invirtió 30 millones de euros y 5 años en la construcción del mayor aparcamiento para bicicletas del mundo, con 12.500 espacios. El propósito es fomentar el uso de este medio de transporte, ya que según la alcaldesa Sharon Dijksma, “los ciudadanos no solo serán más saludables, sino más felices”.

     

    Uno de los parqueaderos de bicicletas que son comunes en Utrecht. Foto: Valentina Álvarez Colorado.

     

    En Utrecht, la bicicleta es algo más que una simple elección de transporte. Es un estilo de vida arraigado en la cultura local y una opción que ofrece una serie de beneficios tanto para los habitantes como para el entorno en el que viven. Una de las razones principales por las que las personas en Utrecht prefieren usar bicicletas es la completa infraestructura ciclista que la ciudad ofrece: una amplia red de carriles para bicicletas, calles compartidas y aparcamientos dedicados, que hacen que moverse en bicicleta sea conveniente y seguro, sin los problemas de tráfico y estacionamiento que a menudo se asocian con los vehículos motorizados. Además, Utrecht es una ciudad compacta, lo que significa que muchas distancias se pueden recorrer fácilmente en bicicleta. Los habitantes disfrutan de la comodidad y rapidez que ofrece este medio de transporte para desplazarse por la ciudad, sin atascos de tráfico y con menores tiempos de viaje. La bicicleta se convierte en una opción práctica y eficiente para llegar a destino.

     

     

     

     

    La cultura ciclista en Utrecht es una parte integral de la identidad de la ciudad. Desde una edad temprana, se inculca a los niños la importancia de usar la bicicleta como un medio de transporte sostenible y saludable. Esta mentalidad arraigada en la comunidad ha creado una cultura en la cual el uso de la bicicleta es considerado algo natural en la vida diaria.

     

    La inclinación por las bicicletas se basa en una combinación de factores, que van desde una infraestructura bien desarrollada y distancias cortas, hasta conciencia clara sobre los beneficios para la salud, el bienestar y el compromiso con la sostenibilidad ambiental.

     

    << Foto: Valentina Álvarez Colorado.

     

     

     

    Medellín, En Cicla

    Por otro lado, Medellín, en el noroeste de Colombia, también ha mostrado avance en el uso de las bicicletas en los últimos años, gracias en parte a la construcción de ciclovías y fortalecimiento de esta cultura. En 2016 se abrió un sistema de bicicletas públicas, conocido como “EnCicla”, que cuenta con más de 1.200 unidades disponibles en más de 70 estaciones en toda la ciudad.

     

    A medida que la ciudad ha trabajado para mejorar la infraestructura para bicicletas y fomentar su uso, ha visto resultados notables. En 2019, el número de viajes en bicicleta había aumentado en un 20% en los últimos cinco años. Como refuerzo a la cultura ciclista, la ciudad ha sido sede de varios eventos importantes, incluyendo la Vuelta a Colombia y la Copa Mundo de Ciclismo BMX Supercross.

     

    Andrés Mesa Martinez, Profesional Universitario de la Subdirección de Movilidad del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ofreció detalles del uso de este medio de transporte en Medellín:

     

    ¿Qué beneficios se han observado desde la implementación del sistema de bicicletas públicas “EnCicla” en términos de movilidad y sostenibilidad?

     

    “Desde la implementación del sistema de bicicletas públicas “EnCicla” en Medellín, se han observado varios beneficios en términos de movilidad y sostenibilidad como por ejemplo la reducción del tráfico, una mayor eficiencia en los desplazamientos, porque las bicicletas permiten un desplazamiento más ágil y rápido en comparación con otros medios de transporte, especialmente en áreas urbanas congestionadas, también se ha visto mejoría de la calidad del aire… Algo importante, es que el fomento del uso de bicicletas ha incentivado a la población a adoptar estilos de vida más activos y saludables, promoviendo la actividad física y reduciendo los problemas de salud relacionados con el sedentarismo.”

     

     

    ¿Qué programas o iniciativas se están llevando a cabo para promover la cultura de la bicicleta en la ciudad?

     

    Sí, de hecho en Medellín se están llevando a cabo varios programas e iniciativas para promover la cultura de la bicicleta. Tenemos:

     

    Expansión de la red de ciclovías. Se ha trabajado en la construcción y ampliación de la infraestructura en la ciudad, proporcionando rutas seguras y conectadas para los ciclistas.

     

    Promoción de eventos ciclísticos: Se organizan eventos como el Día sin Carro y la Semana de la Bicicleta, que promueven su uso como medio de transporte y concientizan sobre sus beneficios.

     

    Educación vial. Se realizan campañas de educación vial para ciclistas y conductores, con el objetivo de mejorar la convivencia en las vías y garantizar la seguridad de los ciclistas.

     

     

    El sistema EnCicla trata de sobreponerse a una tendencia de deterioro originada por varios factores y que tuvo un pico en 2020, lo cual ha mermado su capacidad operativa. No obstante, la conciencia de los usuarios más asiduos mantienen viva la demanda. Foto: Contexto

     

     

    ¿Cuáles son los desafíos actuales que enfrenta Medellín en el fomento del uso de bicicletas y cómo se están abordando?

     

    “A pesar de los avances en el fomento del uso de bicicletas, Medellín aún enfrenta desafíos en esta área. Algunos de los desafíos actuales incluyen la Infraestructura insuficiente, porque  aunque se han construido ciclovías, aún se requiere una mayor expansión y conexión de la red para cubrir más áreas de la ciudad.”

     

    Tanto Utrecht como Medellín han experimentado beneficios en términos de reducción del tráfico, eficiencia en los desplazamientos, mejora de la calidad del aire y promoción de estilos de vida saludables. A pesar de los desafíos persistentes, ambas ciudades confían en fortalecer aún más la cultura de la bicicleta y promover la movilidad sostenible, en beneficio de sus habitantes y el medio ambiente.

     

     

    Infografía: Valentina Álvarez Colorado.