Por Miguel Ángel Álvarez Mejía – Brandon Adrián Bustos Oliveros
Lo que pasa con las basuras en la carrera 70 es la muestra de lo que ocurre en otros sectores de la ciudad. Varias recolecciones al día, barrido permanente, desechos que siguen acumulados o esparcidos. Detrás del problema de las basuras en Medellín hay una alta dosis de inconsciencia de algunos ciudadanos.
La carrera hacia la consolidación de Medellín como atractivo turístico se ha encontrado en últimos años con las molestias e inconformidades que genera el aumento significativo de basuras en algunas de las vías públicas. Según datos reportados a mitad del año 2023 por la gerencia de la operadora pública de aseo Emvarias, “se tienen identificados 2.200 puntos críticos donde se acopian basuras de forma desordenada y sin ningún tipo de control¨.
Varios de esos puntos críticos están en la comuna 11, Laureles, un territorio que combina los usos residencial, turístico y comercial, atractivo para muchos visitantes. Sin embargo, en los últimos meses, tanto algunos residentes como comerciantes han manifestado un aumento significativo en la cantidad de basura que se encuentra en las vías públicas de la reconocida carrera 70 y sus alrededores; sector tradicional de hoteles, restaurantes y establecimientos nocturnos.
Desde la circular primera hasta la calle 48, turistas, habitantes del sector y comerciantes conviven entre montones de basura que se acumulan varias veces al día en casi todas las esquinas de las 13 cuadras que conforman el emblemático bulevar de la carrera 70, muy visitado durante la Feria de las Flores o durante los encuentros futbolísticos de los equipos de la ciudad, específicamente por los aficionados de Atlético Nacional, que han convertido el lugar en su sitio de encuentro antes y después de los juegos en el estadio, a pocas cuadras de allí.
El manejo de basura ha generado conflictos entre habitantes de calle, comerciantes, autoridades locales y empresas de servicio público. Algunos comerciantes afirman que la proliferación de basuras ha venido en aumento debido a que los habitantes en condición de calle se encargan de esparcirla en búsqueda de comida. Ana María Zuleta, cajera y mesera del establecimiento Los Verdes, afirmó: “Es muy incómodo con los habitantes de calle, que están desesperados porque uno saque la basura, para ver qué comen, dejando todo el reguero por ahí”. Por su parte, los comerciantes entrevistados afirmaron hacer parte de una cultura de reciclaje y tener compromiso con la selección de las basuras.
Sectores diferentes
Pese a que los comerciantes de la carrera 70 zona norte manifestaron su inconformidad ante la crítica situación, algunos de la zona sur, por su parte, expresaron un fenómeno que particularmente caracteriza y marca la diferencia de las demás siete cuadras ubicadas entre la calle San Juan y la circular primera. Katherin Guzmán Rojas, directora operativa del G5, grupo empresarial conformado por La Tienda, Chamaca, Canalón, Rebeca y Wembley, afirmó: “Tú caminas desde San Juan hacia el estadio y la situación con las basuras, la prostitución, los vendedores ambulantes es muy diferente en con respecto a esta zona de la 70. Desde mi perspectiva, son los mismos empresarios quienes han permitido el incremento de la presencia de habitantes de calle gracias al mal uso de los residuos. Es un tema organizacional y administrativo de parte de ellos.”
Por otro lado, en contraste con la versión de los comerciantes, los habitantes de calle aseguran que se ven obligados a esparcir la comida debido a la mezcla de residuos orgánicos con reciclables, lo que dificulta el proceso de selección de residuos que puedan seleccionar para alimentarse. “Los dueños de los negocios son egoístas, ¿qué les cuesta separar la comida del resto de la basura? Les falta un poco más de cultura respecto al reciclaje; los pocos comercios que reciclan es porque nos pagan a nosotros para que lo hagamos con sus desechos”, afirmó Juan Camilo Cardona, habitante de la calle desde hace aproximadamente 12 años. Sin embargo, pese a que según algunos habitantes en condición de calle se quejan de la poca cultura de reciclaje que hay por parte de los comerciantes, sacar la basura a destiempo, es una oportunidad para ellos; Juan Camilo aseguró, “que las empresas de recolección no pasen a recoger la basura es beneficioso para nosotros, porque ese es nuestro trabajo”.
Quienes residen el el sector sufren las consecuencias de las disparidades ente comerciantes y habitantes de calle. A su turno, Luis Fernando Cano, habitante de calle en el sector hace 2 años señaló: “El problema es que no todos los habitantes de calle que son delicados y responsables, no tienen la cultura de destapar, seleccionar y volver a cerrar¨.
Quienes tienen la tarea de limpiar las concurridas calles de la zona tienen su propia visión: “La verdad, la situación es crítica, los comerciantes sacan la basura a lo hora que quieren, los indigentes hacen de las suyas y no se aprecia el trabajo que nosotros hacemos, acá nadie recicla, los comerciantes mezclan la basura”, afirmó una operaria de barrido de la empresa Emvarias, quien pidió la reserva de su identidad.
En 2022, la Alcaldía de Medellín ubicó una serie de contenedores para recolectar la basura de manera organizada, pero meses después desaparecieron. La operaria de barrido de Emvarias indicó: “Los contenedores grandes si estaban, por supuesto; pero los quitaron debido al mal uso”, y desde su perspectiva ante la crítica situación tal cual como ella misma afirma, “la basura no se recicla, por lo que los habitantes de calle incrementan el desorden, yo pienso que la empresa presta el servicio adecuado pero los comerciantes e indigentes son muy desordenados.”
Carrera 70 con circular tercera, febrero 21 de 2024
Falta un ingrediente
John Bedoya, actual jefe de operaciones de Emvarias señaló que en 2022 se buscó, a través de la contenerización, reducir el impacto de los residuos presentados en la vía pública. Se ubicaron exactamente 60 contenedores de 1,100 litros en la carrera 70 y avenida 80.En zonas residenciales, muchos usuarios vieron la estrategia como una herramienta de mejora en su entorno; esto ocurre cuando hay apropiación. Sin embargo, el funcionario explicó que, en sectores comerciales, a pesar de las campañas de pedagogía, no se les dio un buen uso.
A pesar de que los vehículos y el personal de Emvarias redoblan esfuerzos para cumplir con las frecuencias de los recorridos y horarios establecidos en las rutas, la falta de conciencia de algunos ciudadanos echa abajo todo esfuerzo por el correcto manejo de los desechos. Bedoya indicó que“el inadecuado manejo de los residuos es el problema más complejo actualmente; esto se refiere al incumplimiento de los horarios establecidos para la recolección de basura en los establecimientos y a la escasa cultura de reciclaje, lo que fomenta el desplazamiento de habitantes de la calle hacia la carrera 70″.
Según algunos comerciantes, los camiones de basura hacen un recorrido cada 4 horas al día. Por otra parte, agentes de la Policía Nacional en la zona afirmaron que solo se realizan dos veces al día. “Emvarias, como prestador de servicio público de aseo, cumple completamente con las 523 rutas semanales a través de sus 1,150 operarios, mediante las rutas de recolección y transporte de residuos sólidos, así como las acciones de limpieza. Todos los sectores de la ciudad tienen, como mínimo, recolección dos veces por semana, pero en la carrera 70, debido a la gran afluencia de personas y su condición de sector comercial, se lleva a cabo tres veces al día, específicamente por la mañana, tarde y noche, con el objetivo de mitigar el impacto del aumento de residuos sólidos”, indicó Bedoya.
El jefe de operaciones de Emvarias aclara que en algunas ocasiones se han adelantado campañas pedagógicas con los comerciantes en colaboración con la Secretaría de Medio Ambiente y Cultura, con el fin de ser garantes y promotores de la educación sobre residuos para los comerciantes. No obstante, señaló que este es “un problema interminable”. Una de las operarias de barrido de Emvarias afirmó que no ha habido cambios en su quehacer cotidiano, en la frecuencia de barrido: “Yo no he notado ningún cambio, los horarios, las rutas y la responsabilidad es la misma”.
En esta zona concurrida de la comuna 11, la presencia de la seguridad pública es notoria. Jorge Gallo, patrullero adscrito al CAI de La Macarenaafirmó: “Uno trata de hacer el control con los comerciantes, pero ellos deben respetar los horarios para sacar la basura y no cuando se les dé la gana, para ello hay un horario establecido de recolección de basura”.
Todos apuntan a algunos comercios
Residentes, habitantes de calle, autoridades y voces desde el comercio sostienen que el problema radica en la mala gestión de algunos establecimientos comerciales, tanto en la 70 norte como en la 70 sur. Según el artículo 111 del Código de Seguridad y Convivencia, la Policía puede imponer sanciones a quienes hagan una mala gestión de sus residuos. Además de recibir este apoyo, Emvarias adelanta labores de sensibilización y reeducación. Las herramientas existen pero hay consenso en que es necesario redoblar esfuerzos. “Con quienes cometan comportamientos contrarios a la convivencia ciudadana se le toman medidas correctivas, comparendos monetarios o reeducativos emitidos por parte del inspector de policía”, señaló el patrullero Gallo.
Según el jefe de operaciones John Bedoya, Emvarias recolecta en promedio 1.900 toneladas de residuos al día en el distrito de Medellín. Sin embargo, no solo han registrado un aumento significativo en los residuos, sino también en la indisciplina de algunos ciudadanos en el manejo de la basura, especialmente en la disposición para la recogida fuera de los horarios. “Es un tema de corresponsabilidad”, señaló el servidor.
¿Cuándo se hace el barrido de su sector? Averigüe las frecuencias en el aplicativo de Emvarias disponible AQUÍ.
Las voces de los empresarios del sector son diversas; algunos matizan la postura de sus colegas comerciantes: “Yo la verdad no lo veo así tan alarmante, no. Es normal”, afirmó Juan David Roldán, administrador del hotel Villarreal, ubicado sobre la carrera 70 , quien señaló que suele ver a los operarios de Emvarias “por lo menos cada dos días”, a la vez que marca una diferencia clara en el manejo que se le brinda a los residuos dentro del establecimiento y el posterior tratamiento que puedan recibir una vez están fuera del hotel.
La situación de la famosa carrera 70 evidencia un conflicto que existe en otras zonas de Medellín y sus municipios cercanos. En general, la falta de cultura de separación y reciclaje, también de compromiso con los horarios y frecuencia de los recorridos de recolección son algunos de los desafíos que hay que superar para volver a los años de “la tacita de plata”.
Conozca cuándo pasa el camión recolector por su casa, en el mapa interactivo de Emvarias, disponible AQUÍ.
“La verdad la situación es crítica; los comerciantes sacan la basura a lo hora que quieren, los indigentes hacen de las suyas y no se aprecia el trabajo que nosotros hacemos”. Operaria de barrido de Emvarias
¿Qué uso se le da a las bicicletas en dos proyectos de ciudad que buscan la movilidad limpia? Hacemos un comparativo entre los planes de Utrecht, en los Países Bajos y Medellín, destacada en los últimos años por sus apuestas de urbanismo y promoción de la movilidad sostenible.
Una de las ciudades más amigables para las bicicletas se encuentra en Europa: Utrecht, en Países Bajos, tiene una población que ronda los 350.000 habitantes y una red de ciclovías que se extiende por más de 320 kilómetros y conecta a sus habitantes con todos los puntos de la ciudad y sus alrededores.
Utrecht Bicicleta es uno de los sistemas de bicicletas públicas más grandes y avanzados del mundo, cuenta con más de 4.000 unidades disponibles para uso público en más de 300 estaciones en toda la ciudad, cuyo gobierno invirtió 30 millones de euros y 5 años en la construcción del mayor aparcamiento para bicicletas del mundo, con 12.500 espacios. El propósito es fomentar el uso de este medio de transporte, ya que según la alcaldesa Sharon Dijksma, “los ciudadanos no solo serán más saludables, sino más felices”.
Uno de los parqueaderos de bicicletas que son comunes en Utrecht. Foto: Valentina Álvarez Colorado.
En Utrecht, la bicicleta es algo más que una simple elección de transporte. Es un estilo de vida arraigado en la cultura local y una opción que ofrece una serie de beneficios tanto para los habitantes como para el entorno en el que viven. Una de las razones principales por las que las personas en Utrecht prefieren usar bicicletas es la completa infraestructura ciclista que la ciudad ofrece: una amplia red de carriles para bicicletas, calles compartidas y aparcamientos dedicados, que hacen que moverse en bicicleta sea conveniente y seguro, sin los problemas de tráfico y estacionamiento que a menudo se asocian con los vehículos motorizados. Además, Utrecht es una ciudad compacta, lo que significa que muchas distancias se pueden recorrer fácilmente en bicicleta. Los habitantes disfrutan de la comodidad y rapidez que ofrece este medio de transporte para desplazarse por la ciudad, sin atascos de tráfico y con menores tiempos de viaje. La bicicleta se convierte en una opción práctica y eficiente para llegar a destino.
La cultura ciclista en Utrecht es una parte integral de la identidad de la ciudad. Desde una edad temprana, se inculca a los niños la importancia de usar la bicicleta como un medio de transporte sostenible y saludable. Esta mentalidad arraigada en la comunidad ha creado una cultura en la cual el uso de la bicicleta es considerado algo natural en la vida diaria.
La inclinación por las bicicletas se basa en una combinación de factores, que van desde una infraestructura bien desarrollada y distancias cortas, hasta conciencia clara sobre los beneficios para la salud, el bienestar y el compromiso con la sostenibilidad ambiental.
<<Foto: Valentina Álvarez Colorado.
Medellín, En Cicla
Por otro lado, Medellín, en el noroeste de Colombia, también ha mostrado avance en el uso de las bicicletas en los últimos años, gracias en parte a la construcción de ciclovías y fortalecimiento de esta cultura. En 2016 se abrió un sistema de bicicletas públicas, conocido como “EnCicla”, que cuenta con más de 1.200 unidades disponibles en más de 70 estaciones en toda la ciudad.
A medida que la ciudad ha trabajado para mejorar la infraestructura para bicicletas y fomentar su uso, ha visto resultados notables. En 2019, el número de viajes en bicicleta había aumentado en un 20% en los últimos cinco años. Como refuerzo a la cultura ciclista, la ciudad ha sido sede de varios eventos importantes, incluyendo la Vuelta a Colombia y la Copa Mundo de Ciclismo BMX Supercross.
Andrés Mesa Martinez, Profesional Universitario de la Subdirección de Movilidad del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ofreció detalles del uso de este medio de transporte en Medellín:
¿Qué beneficios se han observado desde la implementación del sistema de bicicletas públicas “EnCicla” en términos de movilidad y sostenibilidad?
“Desde la implementación del sistema de bicicletas públicas “EnCicla” en Medellín, se han observado varios beneficios en términos de movilidad y sostenibilidad como por ejemplo la reducción del tráfico, una mayor eficiencia en los desplazamientos, porque las bicicletas permiten un desplazamiento más ágil y rápido en comparación con otros medios de transporte, especialmente en áreas urbanas congestionadas, también se ha visto mejoría de la calidad del aire… Algo importante, es que el fomento del uso de bicicletas ha incentivado a la población a adoptar estilos de vida más activos y saludables, promoviendo la actividad física y reduciendo los problemas de salud relacionados con el sedentarismo.”
¿Qué programas o iniciativas se están llevando a cabo para promover la cultura de la bicicleta en la ciudad?
Sí, de hecho en Medellín se están llevando a cabo varios programas e iniciativas para promover la cultura de la bicicleta. Tenemos:
Expansión de la red de ciclovías. Se ha trabajado en la construcción y ampliación de la infraestructura en la ciudad, proporcionando rutas seguras y conectadas para los ciclistas.
Promoción de eventos ciclísticos: Se organizan eventos como el Día sin Carro y la Semana de la Bicicleta, que promueven su uso como medio de transporte y concientizan sobre sus beneficios.
Educación vial. Se realizan campañas de educación vial para ciclistas y conductores, con el objetivo de mejorar la convivencia en las vías y garantizar la seguridad de los ciclistas.
El sistema EnCicla trata de sobreponerse a una tendencia de deterioro originada por varios factores y que tuvo un pico en 2020, lo cual ha mermado su capacidad operativa. No obstante, la conciencia de los usuarios más asiduos mantienen viva la demanda. Foto: Contexto
¿Cuáles son los desafíos actuales que enfrenta Medellín en el fomento del uso de bicicletas y cómo se están abordando?
“A pesar de los avances en el fomento del uso de bicicletas, Medellín aún enfrenta desafíos en esta área. Algunos de los desafíos actuales incluyen la Infraestructura insuficiente, porque aunque se han construido ciclovías, aún se requiere una mayor expansión y conexión de la red para cubrir más áreas de la ciudad.”
Tanto Utrecht como Medellín han experimentado beneficios en términos de reducción del tráfico, eficiencia en los desplazamientos, mejora de la calidad del aire y promoción de estilos de vida saludables. A pesar de los desafíos persistentes, ambas ciudades confían en fortalecer aún más la cultura de la bicicleta y promover la movilidad sostenible, en beneficio de sus habitantes y el medio ambiente.
En Colombia existe un tipo de libros por el cual las personas se sienten cada vez más interesadas. En ellos encuentran desde experiencias de vida hasta oportunidades de mejora, contadas desde la perspectiva de los autores o mediante casos o situaciones que se pueden presentar en la vida real. Los libros de autoayuda lideran los ránkines de ventas ¿por qué esta preferencia?
El auge de los libros de autoayuda tiene varias perspectivas, para los libreros es una buena noticia que cada vez más libros se estén vendiendo, en un país que lee poco. Para el año de 2020 la Cámara Colombiana del Libro estimó que en promedio un colombiano lee 2,7 libros al año, según cifras publicadas por la revista académica Nova et Vetera.
Realmente, la compra de libros ha aumentado lentamente a través de los años, como lo reporta el mismo organismo en cifras de 2014 cuando el total de libros vendidos ascendió a 55,3 millones de ejemplares, a una tasa de crecimiento del 2,5% con respecto a los 44,3 millones en 2005.
Para tiendas como Habibi en Medellín, los libros que tratan temas de autoayuda y espiritualidad han sido una forma de ampliar la visión del negocio y una forma de seguir las sugerencias de los clientes. Isabella Soto de Habibi comenta cómo los libros de autoayuda complementan la visión de la tienda que empezó siendo solo de plantas y que las personas por recomendaciones iban pidiendo más y más libros de esta tipología.
También Oscar Agudelo, de la librería Bukz, ha notado un aumento por el interés de estos libros, uno de los géneros más vendidos de la librería, además de la novela biográfica, que es también muy popular y anota que el libro más vendido de la editorial Planeta es “Hábitos Atómicos” de James Clear.
El bienestar, el liderazgo, la autorregulación, la disciplina y las relaciones humanas son temas que recogen habitualmente estos libros, con relatos desde las perspectivas de los autores, que conectan con sus públicos porque dan cuenta de sus experiencias pasadas o de sus conocimientos y de esta forma generan un vínculo con sus lectores a través de la identificación.
Infografía: Luis Daniel Úsuga.
Qué dice la ciencia
Según los investigadores de la Universidad de Palermo María Laura Lupano y Alejandro Castro, la autoayuda puede entrar en la categoría de la psicología positiva, que se centra “en los aspectos de la condición humana que llevan a la felicidad, a la completud y a prosperar”. No obstante, los mismos profesionales abren el debate sobre el hecho de asumir por completo lo que dictan los libros de este tipo.
El psicólogo Julián Rico, magíster en salud mental, explica que las personas están en constante búsqueda de respuestas ante las situaciones y los dolores. El problema viene cuando las personas solo siguen fórmulas que a otros les funcionan, pero no las modifican a su propio contexto. Rico también considera que la lectura es una gran herramienta para la salud mental, porque estimula el pensamiento y la imaginación, pero advierte que no se puede tomar lo que hay dentro de los libros como regla general.
En contraste, Juan Pablo Gaviria, autor de Tu eslabón perdido y conferencista, ha visto “más necesidad de conectar profundamente con quienes somos y no con quien debemos ser”, porque hay mucha insatisfacción debido a que las expectativas y los puntos de comparación son más visibles en la actualidad. De allí, la importancia de los libros como forma de relatar experiencias que puedan servirle a alguien más.
Y es posible ver el interés que tienen las personas por estos libros: “Encuentra tu persona vitamina”, de María Rojas Estapé es un libro que tiene una calificación en Amazon de 4,8 sobre 5, con casi 6000 calificaciones. “El Club de las 5 de la mañana”, de Robin Sharma, tiene una puntuación igual en el mismo sitio.
El doctor en ciencias sociales y humanas de la Universidad de Antioquia Juan Guillermo Zapata, señala que la autoayuda no es un tema nuevo, explica que lo espiritual, la observación hacia el ser y el bienestar han sido discutidos en varias ocasiones y contextos y además son muy fáciles de leer y tienen un lenguaje accesible para la gran mayoría. Por ello, señala, no es coincidencia que exista atracción hacia esta tipología en la actualidad.
Cada quien pone un valor diferente a las lecturas y define la manera cómo estas influyen en su vida. Los lectores tenemos la última palabra y, al parecer, necesitamos ayuda.
Pablo Montoya Escobar / pablo.montoyam@upb.edu.co*
*Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto.
La inteligencia artificial se ha presentado como una amenaza desde sus primeras apariciones en el mundo de la ficción; desde la fuerza imparable de la creación del Dr. Frankenstein, hasta los robots rebeldes de Asimov, cualquier ente creado por el hombre pero que obre por su propia voluntad ha representado un miedo irracional a caer bajo la dominación de estas criaturas. Ahora, en la segunda década del siglo XXI, la inteligencia artificial ya no solo vive en los mundos distópicos de la ciencia ficción, sino que está presente en la cotidianidad en más aspectos de los que podríamos pensar.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Cuáles son los riesgos?
Aunque no represente la misma amenaza que Skynet, las inteligencias artificiales del mundo contemporáneo no son completamente inofensivas. Más que actuar de manera hostil desde su propio libre albedrío, los avances tecnológicos y herramientas que han brindado las I.A. permiten que se abran brechas cada vez más rápido en lo que respecta a seguridad informática, lo que pone en riesgo a los usuarios de internet.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
Quizás la amenaza más evidente que supone la inteligencia artificial hoy en día es la de la desinformación. Con el boom de las redes sociales, también vino el boom de las noticias falsas, las redes sociales permitían difundir de manera masiva información manipulada, que en muchos casos podía llegar a presentar incluso riesgos democráticos o sociales por el contenido de esta. En ese entonces podía bastar con una breve búsqueda en Google para desmentir lo que se presentaba, pero hoy, con el uso de herramientas que hacen uso de I.A. se vuelve cada vez más difícil discernir entre la realidad y la ficción.
Herramientas para generar textos permiten la creación de campañas de desinformación masivas, los deepfakes y las plataformas de creación de imágenes a base de texto como Midjourney han permitido crear imágenes y videos casi imposibles de diferenciar de la realidad, son los casos de las recientes imágenes del “arresto” de Donald Trump, la creación de un anuncio por el partido de oposición polaco en el que se recrea la voz del primer ministro o el video de Zelenski haciendo un llamado a que el pueblo Ucraniano se rindiera ante las tropas rusas. Si bien estos casos representan la manera en la que se difunde desinformación nociva a gran escala, estás mismas herramientas se pueden utilizar para suplantar la identidad y atentar contra el buen nombre de ciudadanos comunes de formas antes inconcebibles: llamadas de extorsión usando la voz de familiares o la difusión de fotos íntimas generadas por computadora son ejemplo del peligro de la I.A. para los usuarios de internet.
En el imaginario popular, los hackers son individuos retraídos con la capacidad de acceder a cámaras de seguridad o redes gubernamentales solo con digitar rápidamente una serie de números y letras incomprensibles que se presentan en una pantalla de color verde neón, pero el proceso del hacking es en realidad mucho más tedioso a lo que se presenta en Hollywood, o tal vez lo era. Las I.A. han facilitado en gran medida el proceso de los hackers y ha diversificado su arsenal de armas digitales.
Si bien no está en el punto de suplantar la creatividad de los seres humanos, la I.A. ha hecho que procesos que antes pudieron tardar horas para una persona, se realicen en cuestión de segundos; el desarrollo de redes neuronales permite analizar las acciones de individuos de maneras tan precisas que incluso se ha llegado a un algoritmo que permite robar contraseñas con simplemente escuchar los sonidos producidos al teclear. Otro caso un poco más alarmante es la creación de nuevos malware con la ayuda de la I.A. que cuentan con la capacidad de adaptarse a diferentes antivirus, robar grandes bases de datos personales y volverse más poderosos con el tiempo, incluso se han dado casos en los que se han creado virus solamente con brindarle un prompt u orden a Chat GPT.
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Pero ¿qué significa todo esto? ¿Debemos resignar a nuestra humanidad y prepararnos para vivir dentro de la Matrix? ¿Hay alguna solución a la inminente conquista de las maquinas pensantes? El futuro no es tan oscuro como los párrafos anteriores hayan podido indicar, así como la I.A. es utilizada con fines nefastos, también puede ser utilizada para proteger los derechos de los humanos. Antes de comprender el cómo se puede utilizar a las I.A. en pro de la humanidad es necesario comprender el funcionamiento de estas.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Qué es una inteligencia artificial?
Primero, es necesario desmitificar un poco el concepto de inteligencia artificial. Esta no es “inteligente” en el sentido estricto de la palabra; por lo general, cuando nos referimos a inteligencia artificial hablamos de un software que ha sido diseñado y entrenado para cumplir tareas específicas; las inteligencias artificiales generales (todavía una hipótesis en el mundo tecnológico) son aquellas que tanto tememos, las que desarrollan consciencia y capacidades superiores a los humanos. Por ahora, sigamos con las inteligencias artificiales.
Un ejemplo cotidiano de cómo se entrena a una I.A. son los CAPTCHA, esas pruebas que muchas veces saltan en la pantalla y piden identificar semáforos, hidrantes o motocicletas para confirmar que el usuario es un humano; paradójicamente son utilizados con el fin de entrenar algoritmos, en este caso usados para vehículos autónomos. Básicamente es así como se crean diferentes I.A, Chat GPT se entrena con textos, MidJourney con imágenes e ilustraciones, Amper con música.
Así que es necesario comprender que detrás de las I.A no hay un ser consciente que da respuestas producto de su conocimiento, sino más bien es un programa que recibe datos y calcula la respuesta adecuada según la instrucción dada.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Cómo la IA puede protegernos?
Aunque existan quienes usen la I.A. con fines maliciosos, es necesario resaltar las formas en las que esta es usada para proteger a los usuarios de internet.
Con el boom de las I.A, el mercado está en una constante búsqueda por aprovechar al máximo las posibilidades que brindan estas tecnologías, y aquí está incluida el área de seguridad informática. Son muchos los algoritmos que se han creado para combatir softwares maliciosos y proteger la privacidad de los usuarios.
En el caso de los malware, las inteligencias artificiales operan escaneando permanentemente grandes cantidades de datos en busca de discrepancias que puedan indicar la presencia de algún riesgo para el usuario. Estas no solo funcionan al momento de descargar un archivo, sino que también monitorean la forma en la que se comporta el programa al momento de ser ejecutado. Al momento de identificar una anomalía la I.A se encarga de proceder de distintas maneras según el caso, ya sea alertando al usuario, poniendo el archivo en cuarentena o simplemente eliminándolo.
Otra forma en la que se puede usar para proteger los derechos informáticos, es a través de la encriptación de datos, es decir transformar la información a un formato ilegible incluso para otras I.A. Si bien estas no son directas “responsables” del proceso de encriptación, son herramientas utilizadas para reforzar la fuerza de estos algoritmos, generando claves seguras, analizándolos en busca de anomalías o brechas en el sistema y mitigando ataques que se lleven en contra del sistema. De esta manera se mantienen seguras las bases de datos de compañías que manejan información delicada y también la información de usuarios archivadas e plataformas como redes sociales y bancos.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
El mundo esta cambiando, la tecnología parece desarrollarse cada vez más rápido y es inútil resistirse al hecho de que la humanidad tendrá que convivir con la inteligencia artificial en muchos aspectos de la cotidianidad. Este cambio probara ser complicado, muchas labores serán automatizadas y otras nuevas surgirán, será esencial comprender a la I.A de modo que se pueda aplicar en áreas que faciliten la vida personal y laboral. La línea de la propiedad intelectual será cada vez más borrosa, no sería raro encontrarse con un nuevo libro de Shakespeare o un nuevo álbum de Queen, e incluso se puede dar el caso de que las nuevas celebridades sean avatares virtuales que conecten de una manera más cercana con el público.La educación y la conciencia sobre la seguridad en línea serán pilares fundamentales para navegar con éxito en este nuevo paradigma tecnológico y garantizar que la convivencia con la I.A sea beneficiosa y enriquecedora para la sociedad en su conjunto.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
Todas las imágenes utilizadas en este reportaje fueron materializadas por Midjourney plataforma de generación de imágenes a basa de texto. Prompt: Pablo Montoya.
¿Qué discusiones abre la inteligencia artificial para la propiedad intelectual y los derechos de autor cuando logra emular las voces de los artistas? Escuche aquí cómo suena este dilema.
** Versión original publicada en el blog del autor para el curso Proyecto I.
Desde 2017, en el mundo se han presentado 18 tomas del poder por parte de fuerzas militares y por vías de hecho. 17 de ellas han ocurrido en África, un continente con el que Colombia busca estrechar lazos. ¿Cuáles son las causas de esta inestabilidad? ¿Cuál es el papel de occidente en ello? ¿Cómo inciden estas situaciones en Colombia?
Con las voces desde ambos hemisferios, en una mirada de sur a sur, hacemos un repaso por todas estas preguntas en el siguiente video podcast.
Participan: Silvia Perazzo, presidenta de la Asociación para las Naciones Unidas de la República Argentina (ANU-AR), coordinadora del Comité de Asuntos Africanos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, miembro del Programa de Estudios Africanos de la Universidad Nacional de Córdoba. Salym Fayad, periodista colombiano,residente en Sudáfrica. Cristian Cárdenas, historiador, miembro del grupo de estudio Casus Belli.
Vivir y financiar las apuestas creativas en Medellín es, como en los juegos de mesa, una actividad donde no importan las cartas con la que se comienza, sino cómo se juegan. Las diferentes propuestas que se pueden encontrar en la ciudad no se sostienen por sí solas y es cuestión de cada jugador encontrar su propio recorrido a la meta.
Por Manuela Rendón Uribe / manuela.rendonu@upb.edu.co
Sección de la exhibición colectiva ‘La belleza será convulsa o no será’ del MAMM. Foto por Manuela Rendón
Sacar pares para empezar a jugar
No existen dos jugadores que empiecen la partida desde el mismo punto de salida. Algunos cuentan con estudios técnicos o profesionales que les otorgaron herramientas, conexiones o aprendizajes que han hecho más llevadero el viaje, otros por su parte, llegaron al arte por vías más empíricas y experimentales.
Dentro del circuito del arte en la ciudad podemos encontrar publicistas, ilustradores, tatuadores, artistas plásticos, fotógrafos, artistas visuales, diseñadores gráficos, comunicadores sociales e inclusive profesores o ingenieros, todos viendo el concepto del arte desde sus propias perspectivas que les permiten llegar a una conclusión general sobre este: ya sea desde la técnica, el mensaje o el talento, el arte es algo de lo que se puede vivir si se sabe jugar la mano que le toca. Otras cartas importantísimas en la baraja deben ser la dedicación, el conocimiento de la industria, la presencia, la exposición, y, sobre todo, entender que detrás del arte hay un negocio que se mueve y tiene sus propios trucos y atajos.
Las fichas y las casillas
Pero no todos los jugadores observan el tablero de la misma forma. Carlos Daniel Álvarez (también conocido como @carlosdaniel.jpg en redes sociales) es un artista visual que ha expuesto en espacios como el Museo de Antropología y Artes de Jericó (MAJA), el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) y el Salón Nacional de Artistas y que, como trabajo oficial, se dedica a pasear perros, hacer domicilios y trabajar en plataformas de transporte como Picap.
La gente se extraña cuando escucha esta mezcla: un artista visual con exposiciones en grandes centros culturales que por amor y placer vive de pasear perros y llevar gente en su moto. “El arte es algo que me pasa mientras hago mi vida”, dice.
Nos hemos encontrado cerca de Unicentro después de un largo día de trabajo. Con los años ha adquirido la disciplina de sacar a caminar a sus clientes por dos horas tres días a la semana. Lunes, miércoles y viernes. Esta costumbre le ha permitido ampliar su conocimiento de la ciudad y tomar las fotografías por las que es reconocido.
Sus dos exposiciones en el MAMM ocurrieron tiempo después de presentarles su portafolio, no fue una oportunidad instantánea, sino algo que se presentó por su persistencia en redes y la calidad de su trabajo, detalles que llamaron la atención de los museos para sus grandes exposiciones temporales.
No todas sus muestras han sido financiadas por centros culturales, menciona Daniel. Cuando los museos cuentan con bolsas de financiación para los montajes y la producción es más fácil para los artistas obtener una ganancia del pago; cuando no, la producción corre a expensas de los artistas que deben hacer uso de créditos, ahorros o recaudaciones para lograr su exposición.
¿Cuáles son las cartas que Daniel adicionaría a la baraja de cualquier artista en la ciudad? Tener un excelente portafolio, una rutina, un objetivo, y ser persistente con la exposición en redes sociales.
<< Obtenido de @carlosdaniel.jpg en Instagram.
Aunque el portafolio es esencial para cualquier artista, la búsqueda de nuevas oportunidades y el trabajo colectivo son, para Nube, artista plástica de la Universidad de Antioquia, la base del arte en la ciudad.
Nube se llama Laura Henao, y durante ocho años hizo parte del colectivo de la Editorial Zarigüeya y la Librería Mutante, espacios que a través de la venta de obras autopublicadas, ahorros y becas internacionales logró sostener durante años su espacio en el pasaje La Bastilla y su casa para artistas en el centro de la ciudad.
Para Nube es importantísimo aprovechar los recursos que ofrece la institucionalidad sin caer completamente en ella. “Nosotros sostuvimos la librería durante un año con nuestro propio trabajo. Nos parecía importante tener un espacio físico que fuera coherente con lo que buscábamos, que era permitir que los artistas obtuvieran el cien por ciento de comisiones sobre su trabajo”.
La idea de Mutante obtuvo más fuerza cuando, después de meses viviendo de impartir talleres y una ardua investigación a través de conocidos e Internet, encontraron la beca internacional Prince Claus Seed Awards la cual les otorgó un beneficio aproximado a los $80.000.000, con los cuales sostuvieron y gestionaron la casa Mutante por más de un año y a todos los artistas residentes que aprovecharon su proyecto.
Sin embargo, y como sucede en Medellín, muchos proyectos se vuelven insostenibles con el tiempo y tras la separación del equipo, Nube se dedicó a la ilustración de manera independiente gracias a todos los contactos en proyectos que generó durante los años de trabajo y gestión en Mutante. Al día de hoy Laura es profesora de arte en una empresa de carácter social en la ciudad. “Me cansé del rebusque, de la precariedad que hay en ciertos proyectos y de lo indigno que puede ser a veces el arte. Ahora soy profesora, lo que había sido siempre mi sueño y estoy muy feliz”.
Obtenido de @_nube en Instagram>>
En sus tiempos libres, Nube se dedica a tatuar sus diseños en una de las habitaciones de Un Nuevo Error, un espacio para artistas y no artistas en Belén, que en el transcurso de esta reportería cumplió cinco años de funcionamiento. “Preferimos llamarnos ingenuos”, dice Alejandro Metaute, cofundador de la Casa Error donde la principal característica es la autogestión y el autosustento. “La idea es que la casa se sustente sola con los proyectos y los eventos que se hacen dentro de ella, sin poner de nuestro bolsillo; si alguien hace un taller, recibir una comisión, prestarles el espacio a colectivos o hacer un evento y cobrar las polas,” afirma Metaute, dando así una respuesta o solución a uno de los grandes problemas del arte en Medellín como lo es la precarización en la financiación de espacios creativos de la ciudad.
Los espacios de Un nuevo error están abiertos para charlas, talleres y exposiciones. Imagen tomada de @unnuevoerror en Instagram.
¿Cuáles son las cartas que Nube adicionaría a la baraja? Pagos justos. Pagarse y reconocer el arte como un trabajo que debe ser cobrado y pagado de manera digna. Saber manejar los tiempos, el dinero y los ritmos de trabajo.
No pausar partida ni salirse sin guardar
Varios artistas coinciden en la importancia de tener presencia en redes sociales, saber de marketing, administración de empresas, finanzas básicas e inclusive legislación sobre derechos de autor. Pero en lo que más han coincidido es sobre la importancia de presencia en el circuito.
María Paulina Restrepo se hace llamar ‘La señora que dibuja’ en redes sociales. Es ilustradora desde hace más de quince años y su fuerte es la ilustración infantil. “Claro que se puede vivir del arte”, dice. Lo más importante es darse a conocer y no desaparecer de la industria. “Yo no empecé viviendo de esto, me tomó más de cinco años poder vivir del arte, pero sé que ha sido porque me he desaparecido y no he sido constante con mi trabajo”.
En medio de la entrevista, María Paulina cuenta lo difícil que ha sido lidiar con su salud mental en medio de una industria que no siempre maneja pagos a tiempo y donde la demanda de trabajos es incierta. “Ya tengo clientes fijos, pero me tomó tiempo establecerme, antes tenía otros trabajos al mismo tiempo e ilustraba lo que los demás necesitaban y no lo que yo quería. Sé de colegas que les tomó menos tiempo, pero considero que todos manejamos tiempos y procesos distintos y esto no está mal”.
Entre las obras de las que más orgullosa se siente está El Gato Mambrú, un cuento infantil financiado gracias al Estímulo para la Creación de Obra Literaria para Público Infantil del Museo de la Casa de la Memoria, el cual le otorgó un premio económico por su obra con el que debía de sacar el proyecto Mambrú adelante y subsistir por un par de meses.
El Gato Mambrú narra la historia de un gato pequeño que es obligado a irse para la guerra a combatir.
Imagen tomada de @lasenoraquedibuja en Instagram. >>
¿Cuáles son las cartas que María Paulina agregaría la baraja? Siempre estar presente (ya sea en la web o en eventos del gremio), movilizar y buscar nuevos espacios para sus obras y no desestimar el poder que el voz a voz tiene en el circuito.
Rifas, juegos y espectáculos
No a todos los jugadores se les entregan los mismos billetes al iniciar la partida, o se les paga cada vez que pasan por la salida de nuevo. Aunque el arquetipo del artista que proviene de un entorno económico estable aún ronda por ahí, la verdad es que cada día son más los artistas que buscan diferentes oportunidades, espacios y convocatorias que les permitan financiar su arte a largo plazo.
Algunas de las convocatorias más conocidas son la Convocatoria de Fomento y Estímulos para el Arte y la Cultura en la ciudad de Medellín; las convocatorias de Circulación Artística, Encuentros y Festivales Artísticos y Culturales, y el Portafolio Departamental de Estímulos para el departamento de Antioquia y el Programa Nacional de Estímulos para el resto de Colombia, todas disponibles en la red pero no accesibles para todos los artistas de la ciudad y el país.
Aunque las convocatorias son muy claras con sus requisitos, inscripciones, documentación, fechas de desembolso y cronogramas, son los recursos a distribuir los que hacen el trámite complejo o poco rentable para muchos artistas. En muchos de los procesos el desembolso solo se hace a un proyecto ganador por categoría o inclusive región, generando así un desbalance entre la cantidad de proyectos presentados y la cantidad financiada, y aunque las cuantías a desembolsar siempre van por encima del salario mínimo legal vigente, a la hora de repartirla entre los diferentes costos, inversiones y participantes, la ganancia puede bajar considerablemente de modo que el artista debe buscar una nueva oportunidad o convocatoria en otro sector para financiar su próxima idea.
Tabla tomada del Manual para la Convocatoria del Programa Nacional de Estímulos 2023.
Para artistas como Gelatina, una ingeniera industrial por diploma pero fanzinera por vocación, las convocatorias pueden ayudar por un par de meses pero no pueden ser la única fuente de sustento: “Eso rinde dos o tres meses, y uno también trata de invertirlo en otros proyectos, pero vivir de incentivos es imposible, es una ayuda”, afirma, pues siendo ganadora en dos ocasiones diferentes de estímulos de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín, ha tenido que invertir la mitad del desembolso en la elaboración, edición, producción, distribución y exhibición de la obra terminada. “Se puede [vivir del arte] pero no es la regla, hay personas que deciden tener vidas muy complicadas por dedicarse al arte y hay otros que logran tener suerte, talento y contactos que le permiten poder vivir del cuento”. Afirma la fanzinera, pues, entre rifas, trabajos freelance y creación de contenido para redes se encuentra financiando su próximo gran proyecto.
¿Qué incluiría Gelatina a la baraja? Saber de mercadeo, entender tendencias, expandir la oferta y ahorrar.
<< Aunque la creación de fanzines es un proceso relativamente barato, los gastos no permiten financiar un proyecto más allá de un par de meses. Imagen tomada de @gelatinacomicstar en Instagram.
Con el panorama de estímulos públicos trazado de esta forma, son muchos los artistas que prefieren la ruta de las convocatorias de índole privado como lo son la Convocatoria Nuevos Talentos en el Arte de la Cámara de Comercio (la cual ofrece formación y aprendizaje sobre la industria del arte en la ciudad con estrategias como las Maletas Culturales) o la Bienal de Arte Joven de Comfenalco (que ofrece premios a más de un proyecto a la vez) o pasan directamente a recurrir de la autofinanciación por medio de rifas, sorteos, crowdfunding, o donaciones para sacar sus obras adelantes.
Pese a que son cada vez más escasos, la lámina de los mecenas aún es vigente en el mercado de los artistas. Difíciles de encontrar, existen mecenas dispuestos a apoyar financieramente a sus artistas consentidos en diferentes proyectos, residencias o exhibiciones. Para los no afortunados de encontrar esta rareza, aún estarían disponibles mecenazgos más actuales como lo son plataformas como Ko-fi y Patreon, donde un grupo de personas puede apoyarlos económicamente a cambio de contenido exclusivo.
¡Tapo!
A Alejandro Montoya Fuentes lo reconocen más fácil como Alejo Fuentes porque así aparece en sus redes sociales. Fue ilustrador sin pago, luego director creativo de SADOI Toys y actualmente se encuentra incursionando en el arte plástico.
—Nada Manu, ando buscando trabajo ahora mismo.
— ¿Qué estás buscando?
—Algo corporativo, muy rutinario, que me permita sacarle tiempo y energía a mis obras.
Desde que lo conozco, Alejandro ha sido estudiante, ha trabajado en las comunicaciones de universidades públicas y dirigido estrategias en empresas prestadoras de servicios de Internet en la ciudad. Aunque aún puede considerarse como un artista emergente, no se ha decantado por vivir del arte completamente.
—Yo me lo he pensado, pero todavía no me lo puedo permitir del todo. Por eso ando buscando algo que me permita tener un ingreso fijo mientras hago mis cosas.
El artista participó con tres de sus obras en la Bienal de Arte Jóven de Comfenalco. Imagen tomada de @alejomfuentes en Instagram. >>
Montoya ha trabajado con entidades privadas que necesitan ilustraciones y arte para sus propias campañas, artistas del género urbano que buscan portadas para sus nuevos lanzamientos y revistas culturales que requieren la portada de su próxima edición. Aunque son comisiones que hace por decisión y gusto, todos estos ingresos representan una manera de financiar las obras que requieren un mayor músculo financiero para su producción y elaboración; con trabajos como estos ha financiado obras plásticas como El Rey David donde la elaboración de varias piezas sin financiación hubiese sido casi imposible.
—De veinte que hice, un comprador de arte se llevó nueve.
—Imagino que las revenderá.
—Obvio, y más caras.
El verdadero interés de este artista es poder financiar, a través de un arte más asequible para sus seguidores, proyectos más grandes como esculturas u obras que requieren más materiales y tiempo de elaboración, uno de estos, para el momento en que el reportaje fue escrito, se encuentra en exhibición y venta en Bunker Galería, espacio que se quedaría con un porcentaje de la venta, si esta se realiza.
Espacios como La Bruja Riso y Bombón Oficina de Cosas le han permitido a los artistas de la ciudad mostrar su trabajo en exposiciones colectivas o individuales. Imagen tomada de @alejomfuentes en Instagram. >>
La zona segura que ofrece el ingreso fijo no es algo fácil de encontrar dentro del circuito del arte, siendo los primeros meses del año más lentos debido a que la mayoría de desembolsos de convocatorias se generan en los siguientes trimestres del año.
¿Qué cartas le ofrece Alejandro a la baraja de los artistas? Conocer y separar los nichos. Buscar oportunidades que, si no ofrecen un pago, por lo menos otorguen una exposición significativa del trabajo. Y, sobre todo, aprender a cobrar.
Cóbrales $10.000 cada vez que caigan aquí
¿Qué pasa entonces con los espacios y actividades que no les generan ganancias económicas a los artistas? Según Juli Zapata Rincón, curadora en el Museo de Antioquia, aunque los museos casi siempre logran garantizar el pago de regalías a los artistas, su papel en el mercado va más allá. “Son validadores de obras y artistas” puesto que, entre más conocido y expuesto sean, más relevante resulta su obra para los ojos de los espectadores. Algunas de las propuestas que el Museo de Antioquia ofrece para los artistas son residencias, exposiciones temporales o convocatorias abiertas para alguna de sus escuelas y cursos.
Juli también es docente de cátedra de Variables Económicas en el Mercado del Arte en el ITM (Instituto Tecnológico Metropolitano) y se enfrenta semestre a semestre a nuevas generaciones de artistas a los que explica cómo, dónde y de qué manera se pueden financiar y gestionar propuestas artísticas en la ciudad. “Una de las ventajas en el arte es que es un campo muy abierto y brinda muchos espacios más allá de la creación”, está consciente de que dentro de la carrera se encuentran estudiantes interesados en ser artistas, gestores, curadores y muchos otros papeles necesarios en la cadena del arte y debe enseñarles cómo funciona el negocio.
¿Qué cartas aconsejaría Juli adicionar a la baraja? Un excelente portafolio, aprovechar los espacios y dinámicas alrededor de la creación artística en la ciudad y consumir arte para educar el ojo.
Terna, terna, cuarta
El último jueves de cada mes, el Palacio Nacional abre sus puertas desde las 7:00 de la noche para dar inicio a la Noche de Galerías, un espacio donde las galerías del tercer, cuarto y quinto piso del Palacio se abren al público en horario nocturno para atraer curiosos, fanáticos del arte y posibles compradores. Hay música en vivo, se ofrece vino y otros licores y los artistas exhiben sus mejores obras al público sin costo extra alguno.
En una de las esquinas del cuarto piso, hay una galería con música en vivo y una mesa con aperitivos y vinos. Es la noche es la más importante para muchos artistas en la ciudad, entre ellos el asistente de iluminación H. Carvajal, que en el evento de hoy inaugura su obra en la galería Duke Pimienta como fotógrafo. “El asunto es dividir la carrera de uno en dos aspectos. El primero es el laboral y el otro netamente artístico. Ya cuando llega el punto en que coinciden y el artístico empieza a financiar es una belleza. Pero el punto para llegar ahí es difícil, es muy complejo porque a veces uno duda, uno quiere dejar el proceso, decantarse por cosas más seguras, pero no, en el fondo algo lo sigue llamando a uno. Uno es terco.”
La obra de Carvajal se caracteriza por hablar de su intimidad. Foto por Juan José Cadavid.
Aunque la venta de las obras no está asegurada, tener un espacio físico de referencia, codearse con más artistas de la ciudad y contar con el respaldo de organizaciones como Amor y Arte Fundación son algunas de las atracciones que posee el hacer parte de este conglomerado de galerías y artistas de la ciudad.
Pero no cualquiera puede exponer aquí. Los artistas deben de pasar por un proceso de calidad y exhibir sus obras con parámetros museográficos definidos. Para artistas jóvenes como Mara Botero, el espacio en el Palacio Nacional le permitiría darse a conocer y validar su obra como artista visual. Por ahora, su pago por el espacio serán dos obras mensuales, la cuales entrarían al mercado del arte en la ciudad para ser vendidas o revendidas por expertos en el rubro.
Sin embargo, el pago con obras no puede ser su única fuente de financiación para sus proyectos artísticos. Además de estos, Botero es maestra de arte y planea crear merchandising con sus obras: pequeños productos como botones, camisas, posters, postales y artesanías donde pueda plasmar su mensaje. “Vivir del arte es lo que he intentado, pero ese arte toca transformarlo a la enseñanza para poder tener más ingresos y ya para vivir de obras es un proceso que apenas estoy intentando, pero creo que si es posible si se le mete todo el amor, inversión y tiempo para poder ver resultados con el tiempo”.
Obra de Mara Botero. La Noche de Galerías del mes de mayo sería su primera exposición en el Palacio Nacional. Imagen tomada de @mara_botero en Instagram. >>
¿Qué le adicionaría Rubén Agudelo, subdirector ejecutivo de Amor y Arte Fundación a la baraja de los artistas paisas? Trabajo en equipo, verse a sí mismos como una empresa y mejorar la técnica artística.
La meta del dónde, por qué y con quién
Aunque el juego es el mismo para todos los jugadores, la manera en que artistas y colectivos buscan y encuentran fondos en la ciudad, varía según el nicho al que pertenezcan. Para artistas plásticos como Hebert Rodríguez, el hecho de que un artista decida crear productos asequibles para el público no lo separa de su proceso artístico: “Lo importante es que el artista tenga claro qué es lo que quiere decir y saber dónde, por qué y con quién decirlo”.
Exposición temporal del MAMM ‘Temporada de eclipses’ por Luisebastián Sanabria. Para incentivar el aforo y la exhibición de las exposiciones, el día inaugural la entrada es libre con aporte voluntario. Foto por Manuela Rendón
Unos le llaman ‘estar atento a las convocatorias’, otros lo mencionan como ‘no quedarse quietos’, otros como ‘darse a conocer’ y otro grupo lo llama ‘rebusque’, sea como sea, todos los artistas llegan a la misma celda del juego: es imposible financiar proyectos en Medellín de una sola forma, lo que en muchos casos genera deterioro en la calidad de vida de los artistas, la necesidad de contar con más de un ingreso o proyecto a la vez y la precarización de su profesión. Aunque el futuro del juego se vea incierto siempre hay un par de jugadores listos para darle otra vuelta al tablero.
Manuela Mesa, Paulina Serna, Isabel Salazar, Laura Cortés y Alejandro Ramírez / periodico.contexto@upb.edu.co
Hay deportistas para quienes la competencia no solo continúa fuera del tiempo de juego, sino que se hace más retadora. Contexto presenta Convocadxs, un álbum interactivo con una fascinante colección de historias sobre deportistas que, más que vencer sus contrincantes, desean superarse a sí mismos y echar abajo toda barrera de exclusión.
Además, tú también estás convocadx y podrás tener tu espacio en esta selección que siempre será vencedora.
El fútbol es una disciplina deportiva que hoy en día también convoca pasiones, intereses económicos y conflictos sociales. Por ejemplo, los jugadores son figuras presentes hasta en las conversaciones cotidianas: desde la cafetería, las universidades, los colegios, el transporte público, las filas de los trámites y muchos más espacios en donde hoy se sabe y se vive el fútbol. La gran cantidad de contenido deportivo al que hoy nos exponemos a diario es solo una evidencia de cómo día a día el fútbol se afirma en su trono como deporte rey en las preferencias del público en todo el mundo.
¿Cómo se dio ese ascenso al trono en Colombia? De la mano Willy, un jugador que encarna todos los momentos del balompié colombiano, recorra todo un mundo virtual que le permitirá conocer cómo este deporte se convirtió en una industria capaz de movilizar una innumerable cantidad de influencias.
Federico Hoyos Gutiérrez y Maria José Ánjel Cantero
“Nadie duda que el honor no se deba en parte a la feliz revolución del tiempo, al gran hecho que creó nuevas costumbres y modificó incluso los temperamentos: el advenimiento del café”. Jules Michelet
El sol centellea, hace un calor como aquel que le derritió los sesos a Don Quijote. Velos de nubes pintan el cielo. Los cerros se miran unos a otros en la lejanía. La camioneta de José Fernando Montoya Ortega serpentea por una carretera destapada y levanta polvaredas a su paso mientras sube por el lomo de la montaña con destino a su finca. No hay barandas, el campero anda al borde del precipicio. En algunos tramos del camino los árboles forman túneles fantasmagóricos.
Al mirar hacia abajo se ven los meandros de la quebrada Sinifaná. El horizonte se desequilibra con la cima puntiaguda del cerro Tusa, aquella que inspiró el logo de la Federación Nacional de Cafeteros; también con el Cerro Plateado, tutelar de Salgar; el Cerro Bravo, de Fredonia y la Piedra Pelona, de Amagá, municipio donde queda la finca de José Fernando: se llama La Dorada.
La finca está a 1830 metros sobre el nivel del mar, en la vereda Pueblito de San José. Una casa artesanal, hecha con pilares de guadua y techo de caña brava, en medio de un lote de catorce hectáreas, seis de ellas pobladas por un bosque protegido, abundante de guayacanes, piñones, cerezos, guaduales, nogales, ciruelos, y un sembrado de platanales. José parquea su camioneta y apaga el motor. Se escucha el canto de los pájaros, el relincho de los caballos, el graznido de los gansos y el cacareo de las gallinas.
Los vientos silbantes se cruzan y generan cambios de temperatura. Unos vienen del Cauca; otros, de la cuenca de la quebrada Sinifaná y del Alto de Minas. Aquí son veraniegos los días y otoñales las noches.
El clima nunca ha sido de fiar. Cada vez son más frecuentes las procesiones de nubes que dejan su impronta con lluvias y rocíos en los cafetos: los protagonistas de la finca. Están esparcidos alrededor, en la ladera de la montaña. Son tantos que contarlos resulta imposible, ubicados a diferentes alturas; unos a 1800 metros, y los de más abajo, a 1500.
Caminante se hace camino al andar
Después de desayunar chocolate, huevos revueltos y arepa, José Fernando inicia el recorrido por los senderos laberínticos entre cafetales. Lleva puesto un sombrero y camina con bastón de alpinista mientras explica los secretos del café. Lo acompañan dos perros: Vida y Alegría. Los caninos olfatean el suelo como si estuvieran leyendo un pergamino.
Los cafetales están en una pendiente inclinada, semejante a una pared. El sendero es del ancho de los pies y las piedras traviesas obligan a caminar con lentitud. En las orillas de la senda se siembra vetiver, una planta con raíces profundas que amarran la tierra y evitan la erosión de la misma, además de liberar un olor agradable que coloniza el lugar. Las gotas de sudor comienzan a perlar el rostro y los mosquitos aparecen.
Caminante se hace camino al andar, canturrea José. Tiene ojos color miel, pelo blanco y manos arrugadas como la corteza de un árbol. Su cuerpo habla con gestos acompasados para no incomodar al viento. Es sociólogo de profesión y caficultor por afición. Ejerció la docencia por más de cuarenta años y ocupó durante dos periodos la vicerrectoría académica de la Universidad Pontificia Bolivariana: de 1984 a 1992 y nuevamente entre 2005 y 2010. Se jubiló hace siete años y ahora se dedica completamente a la caficultura, obsesión que comparte con su esposa Blanca Ochoa, de quien sobresalen unas cuantas canas perdidas entre sus castaños cabellos.
El café comienza su andadura con el mimo del germinador. Lo primero es el chapoleo, el sembrado de las semillas de café en bolsas con tierra abonada. Por tratarse de una planta muy delicada, hay que cultivar la chapola —nombre que recibe el cafeto cuando tiene pocos meses de crecimiento— cuando no sea época de sequía intensa. Las chapolas son dispuestas durante cuatro meses en una almaciguera, espacio pequeño donde las semillas adquieren las condiciones óptimas para su crecimiento, hasta alcanzar el tamaño apropiado para ser trasladadas al lugar definitivo donde se desea plantar el café.
“Sólo las que tengan la raíz derechita y que no vayan a tener quebrados ni nada se pasan al germinador. Y el germinador con un palo y un ahoyador las va sembrando, les pone tierra y sombra”, cuenta Luis Gonzalo Mejía, ingeniero civil y caficultor aficionado.
Finca La Dorada, ubicada en el municipio antioqueño de Amagá. Foto: Federico Hoyos
“La tierra da comida y paciencia”
Juan Carlos Rojas Gómez es uno de los veinte recolectores de La Dorada. Sobre la espalda carga el sol y en la cintura un canasto. Su rostro está bronceado como una nuez. Viste de gorra, camisa de rayas, bluyines y botas de caucho. Mira con una sonrisa que hace centellear fugazmente el blanco de sus ojos. Trabaja de seis de la mañana a cuatro de la tarde. Bebe un café antes de empezar la jornada. Al despuntar el día toma la taza, como si tomara una parte del alba.
Sus ojos y sus manos solo piensan en esos surcos donde ostentan los cafetos en coro, con sus flores blancas olor a jazmín y hojas verde oscuras, tan brillantes como si las aceitaran de noche. Cafetos o cafetales: esos árboles donde nacen frutos verdes que trabajan en silencio, absorbiendo la humedad y los olores del campo. Tardan alrededor de ocho meses en madurar, se vuelven rojos y adquieren el tamaño de una cereza.
Dentro de esos frutos se contienen los granos diminutos del café crudo, la materia prima para elaborar esa bebida negra que cuenta con más de novecientas sustancias químicas, entre ellas la cafeína: aquella que despierta la mente, restaura el espíritu e incita a la conversación.
No todos los granos maduran al mismo tiempo. Hay que recogerlos manualmente, uno a uno, sin lastimar las ramas. Juan desviste los cafetales con la rapidez de un relámpago. Desgrana el árbol como tocando un arpa. Cada una de las falanges de sus manos parece tener un cerebro propio para identificar las pepas maduras y dejar las verdes tranquilas, hasta que llegue el momento de su recolección. “La tierra da comida y paciencia”, asevera este caficultor de 39 años, de los cuales ha dedicado más de la mitad al campo.
<<Juan Carlos Rojas, caficultor de la finca La Dorada.
Foto: Federico Hoyos – María José Ánjel.
¿Quién es un caficultor?
Según la Federación Nacional de Cafeteros, es aquel que posee un área de tierra igual o superior a media hectárea y que, además, tiene como mínimo 1.500 árboles de café sembrados en ese terreno.
Las personas que cumplen con estas dos condiciones reciben una cédula cafetera, es decir, un documento de identificación gremial y de transacciones bancarias. Cuando la persona no cumple con esas condiciones, tiene derecho a una tarjeta cafetera que también le permite acceder en igualdad de condiciones a todos los servicios de la Federación. La única diferencia es la restricción de no poder elegir ni ser elegida en los cargos representativos de los diferentes comités municipales, departamentales y nacionales asociados a la FNC.
No todos son iguales
El antropólogo Pompeyo José Parada Sanabria, en una de sus investigaciones para la Revista Colombiana de Sociología, establece cinco perfiles de caficultores colombianos. Existen, por ejemplo, los pequeños propietarios, en quienes “predomina una estructura de la propiedad compuesta esencialmente por el minifundio y son altamente dependientes del trabajo manual y familiar”. Este grupo concentra el 95% del total de caficultores del país.
También se encuentran los jornaleros, quienes no son necesariamente caficultores, sino que en épocas de cosecha “venden su fuerza de trabajo a vecinos o fincas cafeteras de mayor tamaño para solventar, subsanar y asegurar gastos familiares”.
Otro perfil son los recolectores urbanos, quienes habitan en las cabeceras municipales y centros poblados. “Su trabajo es complementario a las actividades y aspiraciones del habitante urbano”. Estas personas asumen la recolección de café como una alternativa para huir al fantasma del desempleo citadino.
Existen los llamados “caucanos”, procedentes de los departamentos del sur del país. “Su traslado a las zonas cafeteras centrales está dado en función de una estrategia de ahorro que les permita invertir su salario en las pequeñas fincas que poseen. Su trabajo y rendimiento es apetecido y valorado en las fincas cafeteras”.
Finalmente están los andariegos: “una población flotante que se mueve de región en región, de municipio en municipio, generalmente a la caza de cosechas y oportunidades de trabajo”. Estas personas no tienen contrato de trabajo, ni seguridad social ni cuentas bancarias. Pactan con la palabra, sobreviven al día y su patrimonio cabe en un morral.
Vista del Cerro Tusa, inspiración del logo de la Federación Nacional de Cafeteros.
Foto: Federico Gutiérrez, María José Ánjel Cantero>>
Los enemigos del café
Mucho se huele y se degusta el café, poco se sabe de aquellas manos que se lastiman para recogerlo. Uno de los enemigos de los recolectores son las orugas peluche, también conocidas como gusanos pollo. Blancas como motas de algodón, las orugas peluche dejan de ser bellas cuando pican.
Los cafetos les tienen pavor a los hongos de la roya. Por eso la genética los ha hecho resistentes a ellos. También temen a la broca, un insecto que horada las semillas y se cría en las cerezas caídas. Esa plaga es culpable de la desaparición de miles de hectáreas de cafetales en Colombia, especialmente en tiempos secos.
Por eso un caficultor no solo debe saber de café, sino que también debe cuidar de sus árboles como si fueran sus propios hijos. Para ello realiza tareas como la poda, fertilización y control de plagas y así mantiene la salud de los cafetos. “Si sabemos una sola cosa, nos estancamos”, dice Eduardo Granados Tangarife, otro de los recolectores de La Dorada, de 52 años y piel tostada, como los granos que se producen en la finca.
El canasto que Juan Carlos lleva atado a su cintura se llena con 12 kilos. Cuando el balde está repleto, procede a depositar los granos cosechados en un costal de fique. En épocas de cosecha Juan puede recoger hasta 250 kilos en un día, mientras que en épocas normales recolecta entre 50 y 70 kilos, aproximadamente.
La producción cafetera en Colombia tiene dos ciclos al año. La cosecha principal corresponde a los meses entre septiembre y diciembre, y la llamada “mitaca” o “traviesa”, de menor producción, se da entre abril y junio.
José Fernando explica que cuando un caficultor de su finca cosecha más de 50 kilos diarios, se le pagan mil pesos por kilo recolectado, mientras que si recoge menos de esa cantidad, se le paga un salario de 47 mil pesos por jornada.
<<Eduardo Granados Tangarife, caficultor de La Dorada. Foto: Federico Gutiérrez, María José Ánjel C.
Rentabilidad en declive
El café es un commodity, es decir, una materia prima como el acero, el cobre o el petróleo. En 1989 se acabó el Pacto Internacional del Café, un acuerdo de cooperación entre los países productores firmado en 1962 para limitar la producción y estabilizar los mercados. A partir del 89, el café se cotiza en la bolsa de valores de Nueva York, generando una volatilidad en los precios que, sumada a los efectos del cambio climático, se convierte en un dolor de cabeza para los productores.
De acuerdo con la Organización Internacional del Café (OIC), en el mundo hay 25 millones de productores y 125 millones de personas que dependen directa o indirectamente de este. Latinoamérica es la cuna del café al producir el 70% del total mundial.
Pese a que Colombia es el tercer productor en el mundo, después de Brasil y Vietnam, la industria cafetera dejó de ser la espina dorsal del desarrollo económico nacional. Nuestro país tiene 590 municipios cultivadores de café. Se calcula que de esta actividad dependen cerca de 560.000 familias. Esta industria representa el 15% del PIB agropecuario y demanda alrededor de 2.5 millones de empleos directos e indirectos, según el Ministerio de Agricultura.
La mayor parte de los cultivadores “representan más de un cuarto de la población rural en Colombia, se ubican a lo largo y ancho del territorio nacional, desde la frontera con el Ecuador en Nariño hasta las montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta, con presencia de cultivos del grano en 22 departamentos sumando en estos un total de 877.143 hectáreas cultivadas y distribuidas en aproximadas 664.062 fincas”; afirma el sociólogo William David Martínez Chimbi, en un artículo de investigación para la Universidad Externado.
Los caficultores colombianos están agremiados a través de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Cada libra exportada aporta seis centavos de dólar que son destinados al Fondo Nacional del Café, una cuenta parafiscal administrada por la FNC. Estos recursos se invierten en procesos de investigación científica, extensión agropecuaria, desarrollo social, promoción del café colombiano y garantía de compra para garantizar un mayor margen de ganancias para los recolectores.
Antioquia representa el 15% de la producción nacional. De sus 125 municipios, 94 son cultivadores y el valor de su cosecha representa 1,3 billones de pesos anuales. En el departamento existen cuatro cooperativas de caficultores, entidades con patrimonio y personería jurídica que, bajo el patrocinio de la FNC, ofrecen los programas de beneficio social a los caficultores asociados. Entre ellas está la la Cooperativa de Caficultores de Antioquia, a la cual pertenecen José Fernando y los empleados de su finca. “La unión hace la fuerza”, afirma.
José Fernando Montoya Ortega, entre los caminos laberínticos de La Dorada. Foto: Federico Hoyos Gutiérrez – María José Ánjel Cantero.
Un paso a la vez
Después de tres horas y cuatro kilómetros recorridos entre los cafetos de La Dorada, el cuerpo suda a mares, la sangre late en los oídos y se entrecorta la respiración. “La clave es un paso a la vez. Quién no afronta la dificultad nunca podrá encontrar la felicidad”, dice José Fernando. Al levantar la mirada aparece, coqueta, la fachada de la finca como un premio al esfuerzo del caminante.
Montoya suspira. Ha vuelto a casa. Se refugia en los brazos de Blanca. “Uno se muere, pero no se siente”, bromea. Es momento de restaurar el estómago. El almuerzo es sopa de verduras, acompañada de pollo a la plancha, arroz, plátano maduro y ensalada. Para calmar la sed, una cerveza con una corona de espuma, servida en un vaso de cristal.
Del cafeto a la taza
La época de los arrieros y las mulas quedó cubierta por el polvo del olvido. Ahora los costales de café llegan a la finca gracias a la garrucha, un sistema de transporte con un mecanismo de cuerdas de acero con extensión de 400 metros que, con ayuda de poleas, es capaz de llevar hasta 120 kilos de carga por trayecto sobre la ladera.
Los granos son depositados en una máquina despulpadora que les quita la cáscara rojiza, desprendiéndolos de la mitad de su peso. La pulpa, rica en antioxidantes, minerales, proteínas y fibra, se utiliza como abono para la huerta de la finca.
Los granos despulpados se dejan fermentar durante 24 horas en un tanque. Luego se lavan en un canal de correteo, donde se clasifican y seleccionan los granos de acuerdo a su peso. Se separan los de óptima calidad y los de segunda, a los que se les conoce como pasilla. Los granos finos son más densos y se quedan en el fondo del canal de correteo, mientras que los de menor calidad permanecen en la superficie. A los primeros se les conoce como café excelso, porque son almendras que cuentan con todos los atributos físicos y sensoriales (y son dignos de exportación).
Los granos selectos se secan a una temperatura de 40 ºC. Luego se procede a la trilla, proceso industrial en el cual se le retira la cáscara al café pergamino, convirtiéndolo en café verde.
Los granos verdes se tuestan a 180 ºC. Con la complicidad del calor, el café se vuelve café, se altera su composición química y se despiertan una pirotecnia de sabores y aromas, entre ellas las más de 55 sustancias volátiles que hacen que, servido en la taza, su olor colonice las narices de quienes lo consumen.
Finalmente, llega el momento del empaquetado. El café de La Dorada se vende en envolturas de color oro. Tiene un sabor de cuerpo balanceado, con notas frutales, florales y cacao.
De cada saco exportado se destinan seis centavos de dólar para financiar el Fondo Nacional del Café. Foto: Federico Hoyos – María José Ánjel C.
Una biografía del café
Decía Umberto Eco que las palabras son signos, y que estas son a su vez signos de signos. Café es la palabra para designar un lugar, una fruta y una bebida, la más consumida universalmente después del agua.
Según la Organización Internacional del Café, diariamente se consumen alrededor de 2.500 millones de tazas de ese líquido oscuro que, en palabras de José Martí, “es jugo rico, fuego suave, sin llama y sin ardor, aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas. Tiene un misterioso comercio con el alma; dispone los miembros a la batalla y a la carrera; limpia de humanidad el espíritu; aguza y adereza las potencias”.
Esta bebida tiene sus orígenes en Etiopía, entre los siglos XII y XIII. La tribu nómada de los Kaffa dejaba a su paso plantaciones de café. En los monasterios islámicos los monjes sufíes se percataron de que sus cabras comenzaban a saltar después de comerse las cerezas de los cafetos.
Los monjes empezaron a hacer ensayos con las frutas. Las tostaban, las molían y mezclaban con miel. Como si fueran tocados por la magia, se les aceleraba el corazón, empezaban a ver cosas, el cerebro se les ponía lúcido y se sentían más jóvenes que nunca. Así que los monjes comenzaron a beber infusiones durante las oraciones de madrugada.
El café pasó de Etiopía a Yemen, de ahí a Egipto y en 1554 llegó a Constantinopla. Se dice que en la capital del Imperio turco los imanes (equivalente del islam a los sacerdotes cristianos) se enojaban porque muchos fieles dejaban de ir a rezar a las mezquitas por quedarse tomando tinto.
Esta bebida tiene propiedades terapéuticas, entre ellas la detención de la salida de lágrimas. Homero lo sabía muy bien cuando escribió La Odisea. En el Canto IV, Helena de Troya toma café para no llorar ante la muerte de Ulises.
El filósofo y galeno árabe Avicena (980-1037), llamado “el príncipe de los médicos” y considerado como uno de los más sabios de Oriente, introdujo el café en el segundo libro del Canon de Medicina, describiéndolo como una sustancia vegetal a la que llamó bunchum. Fue el primero en referirse a ella como un estimulante y por ello la recomendó especialmente a los militares y a los hombres pensantes.
Una de las leyendas recogidas por sir Thomas Herbert, viajero inglés del siglo XVII, en su obra Relación de algunos viajes por diversas partes de Asia y África, cuenta que el arcángel Gabriel era un cafetero celestial. Un día en el que el profeta Mahoma se encontraba terriblemente cansado, se le apareció este ángel y le hizo tomar una bebida negra que expulsaba un humo serpenteante, la cual le ayudó al profeta a recobrar fuerzas para seguir escribiendo los versos del Corán.
En el mundo católico muchos enemigos del café escribían cartas al papa Clemente VIII pidiéndole que prohibiera esta bebida de musulmanes, es decir, de infieles. Santiago Lascasas Monreal en el libro Biografía del café dice que el sumo pontífice se negó tajantemente, declarando que “sería una pena privar a los cristianos de una bebida tan deliciosa”.
“La afición al café de algunos papas fue muy grande, hasta tal punto que en 1740, Benedicto XIV se hizo construir un café de estilo inglés en los jardines del Palacio del Quirinal, lugar donde se refugiaba para descansar de sus obligaciones”, escribe Lascasas Monreal.
Otro amante del tinto fue el compositor alemán Ludwig van Beethoven, quien tenía la impajaritable costumbre de prepararlo él mismo, sin confiarle a ningún criado esta tarea. Dicen que utilizaba 60 granos por taza, los cuales contaba y recontaba muchas veces.
En 1683, tropas del ejército turco-otomano sitiaron la ciudad de Viena. Al retirarse, los invasores dejaron al olvido un enorme cargamento de café. Un espía polaco al servicio de los austríacos, llamado Kolschizky, descubrió el cargamento y como pago por sus servicios le permitieron quedárselo. Kolschizky había vivido en Turquía y conocía de primera mano los secretos de esta bebida. Ni corto ni perezoso, aprovechó su descubrimiento para fundar uno de los primeros establecimientos de café en la capital austríaca, llamado Zur Blauden Flasche (La Botella Azul).
Según Lascasas, “Kolschizky modificó la forma turca de saborear el café endulzándolo con miel y colándolo para evitar que los posos aparecieran en la taza, además de añadirle leche. También se le atribuye la invención del cruasán al haber encargado a un panadero que le hiciera un dulce con la forma de la media luna turca, es decir el «cuarto creciente» o croissant en francés.”.
El café llegó por barco. Primero, al puerto de Venecia en el siglo XVII, y desde ahí a todos los rincones del Viejo Continente, hasta desembarcar en América hacia el siglo XVII gracias a los holandeses, quienes no querían depender más del comercio de los árabes. Ellos lo introdujeron en el territorio que hoy es Surinam y serían los franceses y españoles quienes a principios del siglo XVIII lo expandieron por Brasil y Colombia.
El matrimonio entre Colombia y el café tiene 300 años de historia, cuando los misioneros jesuitas trajeron las primeras matas en el siglo XVIII. Cuenta la leyenda –leída en la página web de la FNC– que el aumento de producción de café en estas tierras se remonta a 1834, “gracias al sacerdote jesuita Francisco Romero en un pueblo de Norte de Santander llamado Salazar de las Palmas. Cuando sus fieles se confesaban, el sacerdote les imponía como penitencia para redimir sus culpas, sembrar café”.
En 1835 ya se exportaban desde la aduana de Cúcuta los primeros sacos producidos en el oriente del país y para 1850 la caficultura se expandió a departamentos como Cundinamarca, Antioquia y Caldas.
Lo que fue será
En La Dorada el cielo se pinta con el declinar de los colores que desequilibran el día y se rinden ante la noche. Decía Manuel Mejía Vallejo que el futuro es un regreso, porque seremos lo que hemos sido. El café siempre será café.
Un paseo por La Dorada
Haga un recorrido virtual por La dorada y los paisajes y rutinas del café.
En los últimos años el movimiento del ‘body positive’ ha traído consigo cambios en la manera en que en Medellín se asume la necesidad de vestir cuerpos gordos. ¿Cuál es el espacio que tiene la moda plus size en una ciudad donde, según ACI Medellín, en 2019 había 4 726 empresas dedicadas a la confección de prendas de vestir?
La declaratoria que hizo en 2022 la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que anualmente se conmemore el Día Mundial de la Obesidad se ha convertido en una reivindicación de la lucha contra un sistema de creencias que discrimina, violenta, excluye y niega derechos o servicios básicos a cuerpos de mayor tamaño, de allí que se haya renombrado como Día Mundial contra la Gordofobia, en un trabajo colectivo para resignificar el discurso detrás de la celebración, razón por la cual diferentes grupos y activistas se han tomado las redes con testimonios y reflexiones sobre los cuerpos gordos. “El problema nunca ha sido el tamaño de nuestros cuerpos, sino la discriminación y violencia que se naturalizó y que se justifica señalando que es por nuestro bien”, expresa Manuela Ruiz Florez, activista plus size de la ciudad de Medellín, ciudad donde a pesar de un historia textil, aún se deben hacer grandes búsquedas para encontrar ropa en tallas grandes.
Hablamos de la misma Medellín que en una de sus ferias de moda más importantes como Colombiatex de las Américas 2023, según Inexmoda, logró superar las cifras prepandémicas del evento con una asistencia de más de 27 mil personas y que, según Procolombia, solo entre enero y noviembre de 2021 creció en un 50% sus exportaciones de moda por más de US$900 millones, y que aún así, solo hasta ahora puede visualizar los primeros despuntes de moda para tallas grandes en una ciudad donde este nicho está liderado por pequeñas empresas y emprendimientos.
Son pocos los maniquíes disponibles de tallas grandes en la ciudad.
Los que se pueden encontrar son comprados o separados con rapidez debido a la dificultad para encontrarlos.
Foto: Manuela Rendón U.
Dando con la talla
Los maniquíes gordos no se venden igual. Hay que averiguarlos, preguntar por ellos entre vendedores, buscarlos en internet para importarlos o mandarlos a hacer. Cuando se pregunta el porqué dicen que no se venden igual, que preguntan más por tallas regulares, que son muy escasos en el mercado o que solo se maneja la famosa talla única. Los que se encuentran, en menor cantidad que los de talla regular, no abarcan todo el espectro de cuerpos grandes que existen y sus materiales no siempre tienen la misma calidad.
Pocas veces se ve un maniquí gordo en una vitrina. A los maniquíes delgados se les ve haciendo poses, con la mano en la cintura, con la cadera ladeada o las piernas cruzadas; a los gordos no, son estatuas rígidas sin horma que pocas veces son estéticas y no se prestan para otros ambientes como la alta costura, la exhibición o la fotografía.
Frente a esta necesidad del mercado se han presentado proyectos éticos y sostenibles como el de Ester Gómez donde todos los cuerpos entran a discusión. Su emprendimiento llamado Maniquí Verde, un espacio donde se crean figurines a partir de materiales reciclables pero duraderos, ha sido el aliado de varias marcas de la ciudad para exhibir y fotografiar prendas en figurines gordos. “Quería hacer la diferencia. Investigué el mercado y faltaba la variación de tallas así que hice la diferencia también con la función práctica y estética de estos maniquíes para la alta costura, la decoración, la fotografía y la exhibición de prendas” manifestó la creadora, demostrando así que la sostenibilidad y la inclusión pueden ir de la mano en medio de la industria manufacturera.
La primera tienda donde encontré un maniquí gordo fue en Cedemoda, el centro comercial a cielo abierto de Medellín, donde empresas textiles de la ciudad tienen sus puntos de venta de prendas, insumos y textiles. En medio de sus calles encontré el primer maniquí gordo vestido con ropa de la temporada; sin embargo, la tienda estaba separada en dos secciones: las prendas de talla regular y las prendas de talla grande, las cuales llegaban solo hasta la 3XL.
—Es para separar los públicos —dijo la vendedora. Y procedió a mostrarme la página web de las tallas grandes y todas las opciones que allí se encontraban.
Algunos comerciantes de la ciudad han encontrado la forma de ingresar al nicho de mercado sin perder la segmentación original de su público. Con los mismos diseñadores y los mismos insumos han creado marcas hermanas pensadas para diferentes tallas y cuerpos; ambas marcadas por las tendencias del momento y los colores de moda. Los mismos tonos pasteles de las tallas S y M se utilizan para las camisas y vestidos 2XL y 3XL.
El segundo maniquí se encontraba a tres cuadras del Parque Berrío, en la tienda Santa Fresa, una tienda que funciona principalmente por medios virtuales pero que posee un pequeño showroom en Medellín. La tienda maneja desde la talla 14 hasta la 20 y su especialidad son las camisas y los vestidos.
Natalia, la asesora, me pasa un vestido talla 16 que me resulta muy ajustado en el área del pecho, pero a diferencia de una tienda de tallas regulares, hay más opciones y estilos que pueden servirme y no debo conformarme con la talla más grande que tengan disponible. Me acomodo en un vestido talla 18, del que Natalia me enseña más referencias, colores y diseños; no debo adaptarme, eso me ha quedado claro y la rubia me lo hace saber:
—No te preocupes, dale hasta que te acomodes.
Natalia me pide mi número para avisarme de los nuevos vestidos y anota mi talla para tenerlo en cuenta, me muestra cómo le queda la camisa que me gustó a la modelo de la marca y me explica desde cuántas prendas consigo un precio al por mayor. Su maniquí viste un deportivo verde con beige y lo han vestido con la talla idónea de ropa; es más gordo que el figurín anterior, tiene los brazos rellenos y el estómago ancho, puedo verme por primera vez en un maniquí que no me resulta grotesco o exagerado.
Como Santa Fresa hay muchas marcas que se distribuyen y dan a conocer a través de plataformas digitales, lo que las ha ayudado a llegar a públicos específicos y a zonas del país donde nunca antes habían llegado, para consumidoras como Leidy Johana Colorado, la búsqueda de tiendas y ropa por Instagram le han facilitado la compra porque “me metía a buscar cualquier cosita y me aparecían muchas sugerencias. Entonces ya con la publicidad uno busca una cosa y le aparecen muchas más. Así conocí muchas, muchas páginas, con ropa muy bonita, con una gama mucho más amplia de tallas y mucho más fácil para adquirir las prendas”.
El tercer maniquí lo encontré al frente a la antigua Beneficencia de Antioquia, hoy el edificio de la Lotería de Medellín. Un almacén de Gorditas y Gorditos Sexy da a la calle, en su vitrina hay un ejército de figurines gordos, todas con pelucas baratas pero vestidas con diferentes prendas. Al lado de la entrada hay un cartel donde se recuerdan a sí mismos las tallas. Para ellas una talla 14 equivale a una XL y una talla 18 equivale a una talla 3XL; para ellos los números cambian: una talla 42 se entiende como una XL mientras una talla 56 se considera 8XL.
La asesora me ofrece agua fría mientras busca entre los estantes jeans de mi talla.
—¿Hay para mí? —pregunto. Pues como muchas otras he adquirido la mala costumbre de preguntar si hay ropa de mi talla antes de entrar.
—Sí, claro que sí, ¿en qué estilito lo buscas? —me pregunta. Me muestra jeans tiro alto, bota campana, con estampados y descosidos. Con el pasar de los años la marca ha evolucionado y ha ingresado a su inventario ropa más juvenil y a la moda. Sin embargo gran parte de sus estanterías aún están dedicadas a los diseños más conservadores y sencillos que comunmente conocemos como señoreros, los cuales están dirigidos a lo que aún es su público principal; camisas holgadas, con mangas largas y boleros en los bordes se mezclan con jeans con mariposas y manchas de pintura.
—¿El vestido lo tendrás en otro color? —pregunto pues solo lo he visto en naranja y rosa.
—Solo en colores de temporada —responde la asesora. Y acierta, pues en el centro de la ciudad se observan camisas y camisetas azul rey, rosa, naranja o verde, los colores que marcarán, por un par de semanas, la tendencia de moda en la zona, inclusive en las tiendas donde todo puede valer entre $10.000 y $20.000.
A la entrada de la tienda hay dos jóvenes. Uno está parado sobre una escalera vigilando a todos los compradores mientras el segundo anima a todo aquel que pase por la acera para entrar al negocio. Es una tienda de ropa de todo a $10.000 y $20.000, las vendedoras organizan mercancía y caminan entre cajas mientras asesoran clientes. No hay nada por talla, solo por diseño o color.
—¿Manejas solamente tallas únicas?
—¿Qué tallita estarías buscando?
—Como para mí —respondo.
—Solo esas de allá arriba —y me señala una hilera de camisas anchas, de licra, llenas de brillantes y estampados que chillan contra los vestidos colores pastel y los buzos tipo crop top que cuelgan en las demás hileras.
Inclusive en espacios donde la ropa es mas asequible, no es fácil encontrar la misma oferta y variedad para tallas grandes puesto que no entran en los estándares de la conveniente talla única que tanto habita el centro de la ciudad.
Elena plus clothing, Áttika Closet y Nation Plus Denim son algunas de las marcas que le apuestan al diseño exclusivo para tallas grandes buscando responder a las necesidades específicas de la gente gorda.
Foto: Manuela Rendón Uribe.
Un trabajo delicado
Entre los factores que pueden afectar una experiencia de compra para mujeres gordas no solo se encuentra que los cuerpos se sientan representados en los diseños y los maniquíes. También está el trato de los vendedores, la experiencia con el espacio y la poca estandarización de tallas en la industria hasta el punto que las marcas consideran que abastecen la demanda plus size de la ciudad ofreciendo ropa que llega hasta la talla 14 o 16.
Para Eliana Hérnandez, creadora de Gorditas Modernas Boutique, la venta a una mujer gorda debe ser una venta que debe hacerse de manera muy precavida. “Son personas muy delicadas. Es una venta que hay que hacer con muchísimo tacto, encontrar como la terminología adecuada para saber llegar a ese corazón que está aporreado por una industria que nos ha aporreado de una manera demasiado evidente, entonces es empezar también como a hacer un trabajo de amor, de sanación y de irlas como enrutando a ellas en lo que realmente deben usar y sobre todo en qué talla deben usar”.
En el espacio de Eliana todo es grande. Los vestieres, las habitaciones, los sofás, la oferta de ropa y las ganas de ver a sus clientes más allá de una transacción. Es un espacio pensado para mujeres gordas que buscar una experiencia segura y cómoda de compra: “antes de ver las personas como clientes, vemos la necesidad de un ser humano, un ser humano que ha sido flagelado, que ha sido estigmatizado. Entonces queremos que cada una de las niñas, chicas, mujeres que vengan a nuestro espacio se sientan demasiado cómodas, confortables, que sientan que el espacio que están pisando, que están ocupando, realmente es un espacio que merecen y que no están ocupando un espacio que le está haciendo falta a otra mujer, porque si tú te das cuenta normalmente cuando uno llega a un local comercial, uno siente que eso tiene como un espacio el cual ya tú no cabes, como que no es apto para muchas personas”.
Eliana remarca algo importantísimo para las experiencias de compra: el trato del vendedor. Debe ser empático, que escuche activamente al cliente y que entienda sus necesidades, sus miedos, sus inseguridades y lo ayude a sentirse cómodo en una experiencia que puede generar ansiedad o para clientas como Jessica Mileydy, inclusive resultar negativa. “No compraba, o sea, no salía. Odiaba, literal, salir a comprar ropa, porque pues siempre era como una negativa. ‘No, para ti no hay talla’, o me mostraban la ropa de señoras pues de 80 años y obviamente uno no la desmerita, pero yo en ese momento no tenía 80, ahora tampoco. Entonces no veo por qué tendría que vestirme así, horrible. Siempre fue muy maluco para la ropa interior, para los jeans, para las blusas, para todo en general”.
Lo más importante para consumidoras como Mileydy y vendedoras como Eliana es que el vendedor sea conocedor del producto que vende, las hormas, los estilos, los tipos de cuerpo y lo más importante es que entienda que no buscamos ocultar el cuerpo sino favorecerlo.
Aunque el panorama reafirma la idea de que la moda para mujeres gordas aún es un nicho bastante pequeño en comparación a las grandes industrias de la moda en la ciudad, las marcas emergentes y el cambio de discurso y perspectiva ha permitido que las usuarias finalmente desarrollen un estilo propio, aunque no tengan a la mano la misma oferta que pueden tener otros tipos de cuerpo. Para Mileydy, aceptarse como es la ha llenado de tranquilidad y amor propio: “cuando encontré la ropa también decidí aceptar mi cabello, que yo me lo alisaba siempre y ya dije: ‘No más’ esta soy yo: soy gorda, soy crespa; así voy a ser y ya es mi estilo. Ya no me pongo nada ancho, me pongo crop tops que pensé que jamás en la vida yo me voy a poner algo así. Entonces ya no me tengo que ocultar y ya no me tengo que acomodar a la ropa, sino la ropa a mí, si no me sirve una talla, pues pido otra y ya, ya no es el problema porque ya no me pego a la talla, ya no estoy como traumatizada de que ‘ay no, es que tengo que ponerme un 20 entonces subí 80 kilos’. No. Eso ni siquiera tiene que ver con el peso, tiene más que ver con la tela, con la horma de la prenda entonces ya entendí que no soy una talla”, afirme la crespa con seguridad.