Etiqueta: Educación

  • Clases virtuales

    El Covid-19 es una realidad mundial. En Colombia los casos de dicho virus han aumentado significativamente y eso ha provocado que se tomen medidas estrictas para evitar el contagio de más personas dentro del país. Una de ellas es la suspensión de clases presenciales a nivel nacional, tanto en instituciones públicas como privadas.

     

    “Durante la semana del 16 al 27 de marzo, maestros y directivos estarán preparando planes y metodologías no presenciales de estudio, para ser desarrollados por los estudiantes desde sus casas”, argumentó en su momento Iván Duque, presidente de la República de Colombia.

     

    Ahora bien, una estrategia para que todos los jóvenes continúen con su curso normal académico es la virtualidad y, lo ha manifestado el mismo mandatario dentro de las diversas intervenciones que ha dirigido, pero ¿será efectiva esta herramienta?

     

    Por muy moderna que parezca la idea de las clases virtuales, son muchos los hogares que no cuentan con servicio de internet. Si bien Colombia es un país que ha ido avanzando en el desarrollo tecnológico, no está preparado actualmente para recibir educación virtual y las mismas estadísticas lo demuestran. “En el país, cerca de 21,7 millones de personas cuentan con acceso a esta tecnología”, menciona el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, entonces ¿qué pasará con el resto de los millones de personas?

     

    Adicionalmente, con base en la información del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, el 63 % de los estudiantes en educación media de colegios públicos de Colombia no tiene acceso a internet ni computador en su hogar, lo que demuestra que, tras la suspensión de clases presenciales, muchos niños y jóvenes se verán obligados a no continuar con su proceso académico.

     

    El panorama no está muy claro, no se sabe a ciencia cierta qué efectos traerá esta modalidad para los estudiantes; la pandemia ha generado que la cotidianidad cambie totalmente y, por ende, hay preocupación. Ahora, solo queda estar prevenidos e ir afrontando el devenir de las cosas.

     

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    Columna realizada en en curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

  • Los smartphones en el aula

    No hay duda de que los smartphones son uno de los inventos más relevantes en la historia del desarrollo tecnológico, que se ha dado con mayor fuerza en los últimos decenios. Es evidente en la gran cantidad de personas que hoy en día hacen uso de esta herramienta. Incluso, cada vez más niños y jóvenes tienen acceso a estos artefactos desde edades más tempranas. Los dispositivos móviles nos han simplificado la ejecución de prácticas cotidianas, pues su fácil manejo ha permitido que se les den distintos usos, también en la educación.

     

    En el ámbito académico se han convertido en instrumentos útiles para el aprendizaje, aunque se ha estigmatizado su uso dentro de los salones de clase, lo que lleva a desaprovechar lo que nos brindan. Tal estigmatización comienza por los docentes, quienes, al tener poca o ninguna capacitación respecto de las nuevas tecnologías, no cuentan con los medios suficientes para introducir los smartphones en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por lo que no tienen reglas claras para los estudiantes respecto a su uso adecuado en el aula.

     

    Esta situación hace que los estudiantes empleen los celulares en las clases de una manera inapropiada, cosa que los distrae. No obstante, todo dependerá de la disposición y el reconocimiento que él reciba en el aula como espacio de aprendizaje. Sin embargo, pese a todas estas falencias y, aunque es imposible negar que los dispositivos móviles son una herramienta de fácil distracción, los jóvenes han sabido aprovecharlos en el ámbito educativo. Por ejemplo, en el intercambio de información académica o la coordinación de trabajos grupales, prácticas comunes entre ellos. También se debe tener en cuenta que estas interacciones no solo se dan dentro del salón, sino también fuera de él.

     

    Se requiere capacitación de docentes y estudiantes para lograr que un dispositivo móvil trascienda del entretenimiento. De modo que no los usen solo para las redes sociales, sino que accedan a información relevante que se encuentra en la red y se conviertan en usuarios, productores y creadores de contenidos académicos.

     

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    Columna realizada en el curso Periodismo VI, orientado por el profesor Darío Echeverri.

     

     

  • Los ovarios que le faltan a la historia

    Justicia menstrual y educación sexual son dos cuestiones prioritarias en la agenda para una sociedad que tiene la urgencia de garantizar el ejercicio pleno de todos sus derechos a las mujeres. Estos asuntos son visibles gracias a la movilización en torno a ellos que ha cobrado fuerza recientemente y este especial multimedia ahonda en las explicaciones sobre la relación de estos asuntos y de los activismos que reivindican su importancia, con fenómenos estructurales que la sociedad toda debe afrontar.

     

    Click en la imagen para navegar el especial:

     

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    Trabajo realizado para el curso Periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Jaime Lotero.

     

     

     

     

  • Eduquemos para transformar

    Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad con un déficit en el campo educativo, en la que, de 70.000 personas que se presentan a una universidad como la Nacional, solo pasan 3.080, o un déficit de recursos para cubrir las necesidades totales de las instituciones, o de oportunidades para quienes salen del colegio y van a la universidad, pero no están totalmente preparados para afrontarla y muchas veces terminan desertando.

    Si la educación es un derecho fundamental, ¿por qué hay gente que se queda sin educarse porque el costo de la matrícula es impagable?

     

    Educarnos nos obliga a pensar, pensar nos obliga a cuestionar y cuestionar nos obliga a cambiar. Como sociedad necesitamos un cambio, y si la educación es la base para que ese cambio se dé, ¿por qué no luchamos por ella? ¿Será que nuestra primera falencia educativa es la incapacidad de trabajar en equipo? ¿O la razón es que no somos lo suficientemente educados como para unirnos y dejar de hacer sangrar a nuestra propia tierra?

     

    El alcalde Daniel Quintero dice “si transformamos la educación, habremos transformado todo en Medellín” y presentó proyectos para que la misma no sea “un privilegio de pocos sino un derecho de todos”. Él sabe que la educación da criterio, y que tener criterio y mente propia es lo que nos hace falta a los colombianos para dejar de ser las marionetas de una cantidad de personas y al fin ser una sociedad de iguales.

     

    La posibilidad de cambiar nuestra realidad por medio de la educación y ver un lugar en donde las personas sean tratadas con justicia y amabilidad me hace soñar y querer hacer parte del cambio por el que estamos luchando actualmente. ¿Cómo aportará usted en hacer de este un lugar mejor?

     

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    Columna realizada en el curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

  • La incertidumbre, lección principal

     

     

    << #SomosMásComunicación es la muestra con lo más destacado en los trabajos de los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la UPB en Medellín.

     

    ​Debido a la pandemia por COVID-19, desde el pasado16 de marzo los estudiantes de Colombia dejaron de asistir presencialmente a las clases y pasaron a la modalidad virtual. Por esta razón, los colegios se vieron obligados a buscar rápidamente estrategias y presentar soluciones para lograr suplir las necesidades, lo cual ha generado nuevos desafíos para el sistema educativo del país.

     

     

    Antes de esta contingencia, la educación en Colombia ya presentaba fallas, que han sido analizadas tanto desde el punto de vista económico como social. Un artículo de opinión escrito por el político Ángel Pérez para la revista Dinero en 2019, señala las diferentes falencias que tiene el sistema —sin contar el porcentaje de niños y jóvenes que no acceden a la educación— e incluso menciona que han sido omitidos procesos pedagógicos y la gestión educativa. “…Nuestros mejores estudiantes, quienes pertenecen a los colegios privados (donde estudian los hijos de las élites del país), no alcanzan a los escolares con más bajos resultados de otros países”, dijo Pérez.

     

    A estas problemáticas se suman la falta de simulacros o implementación de modalidades virtuales en los colegios. Es decir, son pocas las instituciones que, antes del aislamiento preventivo, ya habían desarrollado actividades para capacitar tanto a los estudiantes como a los profesores para enfrentar este tipo de eventualidades.

     

    En vista de las limitaciones que se han presentado, el Gobierno suspendió provisionalmente las pruebas Icfes como requisito para la educación superior, mientras se definieron mecanismos para efectuarlas mediante herramientas digitales y se han creado planes de apoyo para brindar apoyos a las personas más afectadas. Desde el Ministerio de Educación y las instituciones, tanto privadas como públicas, se ha intentado acompañar a los profesores para que continúen con el contenido propuesto para el año en curso.

     

    Sin embargo, las estrategias que se deben implementar en cada colegio son distintas, acordes a las necesidades de cada comunidad educativa y a los conflictos y demás situaciones particulares a ellas. En los establecimientos públicos, el 90 % de los estudiantes son de estrato 1,2 y 3, según datos del DANE citados por Pérez en otro artículo de Dinero en 2019. Por eso, lo más probable es que tengan inconvenientes con la nueva modalidad, en comparación con los privados, debido a que no todos los niños y jóvenes cuentan con dispositivos tecnológicos o conexión a internet en sus hogares. Tampoco se pueden dirigir a bibliotecas o cafés internet puesto que están cerrados, lo que les imposibilita hacer uso de las plataformas online que han sido creadas para afrontar la contingencia.

     

    Un reciente estudio de la Universidad de los Andes expuso los diversos conflictos que puede tener la educación virtual en Colombia, los cuales se manifiestan entre las personas cuyos ingresos no son suficientes para suplir necesidades básicas. “Aunque estas estrategias son efectivas en reducir la tasa de contagio, tienen consecuencias sociales y económicas importantes, especialmente en lugares donde las condiciones socioeconómicas de los ciudadanos son una de las principales barreras para poder adquirir bienes y servicios de la población”, afirmó el estudio.

     

     

    Educación en el mundo

    De acuerdo con la Unesco, 1370 millones de estudiantes y 60,2 millones de maestros se han visto afectados por el confinamiento. Las dificultades de estos son mayores en los países menos desarrollados. 26 millones de estudiantes no cuentan con dispositivos tecnológicos y 706 millones que no tienen acceso a internet.

     

    Escuelas rurales en la contingencia

     

    Las zonas rurales del país también presentaban inconvenientes antes de la situación actual. Según un artículo de El Espectador en 2019, los resultados de las pruebas estatales, casi siempre, muestran un rendimiento menor al que se da en los colegios de las ciudades, especialmente en asignaturas como ciencias y matemáticas. Además, un estudio de la Universidad de los Andes de 2019 expuso la problemática de que en Colombia el 70% de los niños y jóvenes que no acceden a la educación pertenece a estas zonas, al igual que el 50 % de la población analfabeta.

     

    En estos territorios se han tenido que utilizar alternativas diferentes a la de la virtualidad, puesto que la mayoría de los escolares no cuentan con los dispositivos necesarios ni con las capacitaciones para estudiar online. Por ejemplo, en las escuelas de Apartadó se está trabajando por medio de cartillas entregadas a los alumnos para que posteriormente las devuelvan ya desarrolladas y en algunos casos se pueden interactuar las respuestas vía WhatsApp con aquellos que tienen la facilidad.

     

    Uno de los rectores de Apartadó, Efrén Pineda, afirmó que: “Desafortunadamente en cuanto al tema de equipos es muy difícil, todos los años mandamos requerimientos, pero no pasa nada y para esta emergencia tampoco han respondido. Se supone que van a brindar talleres para trabajar con los estudiantes, pero aún no han llegado”. También mencionó que por parte de la comunidad del municipio sí se han hecho donaciones o recolectas para ayudar a los residentes del pueblo que lo necesiten. En cuanto a la educación dice que se han visto gratamente sorprendidos por el compromiso que han recibido por parte de los padres de familia y acudientes.

     

    Infografía: Isabel Cano Agudelo.

     

    Connotaciones psicológicas

     

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha resaltado que el confinamiento está causando fuertes impactos psicológicos. El estrés, la depresión y la ansiedad se han visto incrementados por factores como: el miedo, la falta de socialización y de relaciones interpersonales, la soledad, la preocupación por las dificultades económicas que se pueden dar en este momento, los problemas intrafamiliares, entre otros.

     

    Todas estas situaciones también traen consecuencias en la educación de los niños y jóvenes. Catalina Díaz, psicóloga de la Universidad de Envigado, dijo que: “El cambio abrupto y el no poder hacer las actividades que se realizaban anteriormente genera malestar. Se empiezan a presentar estos trastornos que limitan a nivel académico, no se rinde de la misma manera en las exigencias escolares, sociales ni laborales”. También expuso que, tanto con los jóvenes como con los padres de familia, se debe hacer contención de crisis durante y posterior a la contingencia actual.

     

    Ante situaciones como estas, el Ministerio de Salud abrió líneas de atención para ayudar a las personas que puedan presentar alguno de estos desórdenes y ha dado recomendaciones para evitar el aumento de los mismos en el aislamiento. Los sicólogos de algunos colegios se han dispuesto para atender estas situaciones y guiar a los acudientes. Principalmente a quienes tienen niños pequeños, puesto que necesitan una disposición mayor de su parte.

     

     

    Opiniones de los padres de familia

    “Hay muchos niños acá en Montería que los han sacado de estudiar porque no están capacitados para recibir las clases virtuales o no tienen un computador”.

    Juan Carlos Cano Jaramillo.

     

    “Mi hijo que está en once se ha visto agobiado porque se ha perdido de muchas cosas de su último año, con la menor que está en primero ha sido más difícil porque no tienen esa parte didáctica (…) no se concentra más de una hora al día”.

    Paola Andrea Patiño.

     

    “… otro aspecto muy importante es que la interacción humana de los niños se debilita muchísimo y hace falta para mantener la motivación”.

    Adriana Zuleima Alzate.

     

    ¿Qué sigue para la educación del país?

     

    En diciembre de 2019 en declaraciones al diario Portafolio, el Ministerio de Educación Nacional resumió las apuestas para mejorar la educación en Colombia. Estas consistían en la construcción de nuevos espacios educativos, una mejora de la infraestructura de las escuelas de la zona rural y el fortalecimiento de la jornada única. Lo que beneficiaría a más de 500 mil estudiantes, según lo expresó María Victoria Angulo, actual ministra de Educación.

     

    De manera oficial no se han determinado los impactos de la contingencia sobre estos planes, pues la prioridad son las soluciones por la suspensión de las clases presenciales. Los colegios hacen nuevas estimaciones y las universidades, entre ellas la UPB, adelantan planes a partir del impacto de la emergencia sobre sus matrículas y sus finanzas. Las universidades privadas han formulado solicitudes al gobierno, así como han planteado junto a sus pares de lo público, iniciativas para el trabajo en red, como lo anunciaron las universidades del llamado G8 en Medellín.

     

    La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez expresó en la plataforma Twitter: “La pandemia nos afecta a todos y requiere sociedad e instituciones que actúen con ética y solidaridad. Duele oír padres de familia que retiran a sus hijos de los colegios porque su ingreso se frenó por cuarentena…”.

     

    Aunque en algunos de los centros educativos ya se ha anunciado una baja de los precios, persisten las dudas e inconformidades con el cambio a la virtualidad, sumadas a la incertidumbre sobre cómo continuará el año lectivo en el segundo semestre. Como ya lo ha expresado el Gobierno, las decisiones y las medidas son tomadas con base en las nuevas necesidades que surgen y los avances que se vayan presentando. Oficialmente, la emergencia sanitaria sigue decretada hasta el 31 de agosto.

     

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    Trabajo elaborado por Isabel Cano Agudelo para el curso Periodismo II, orientado por la profesora Claudia Sánchez Aguiar.

     

     

     

     

     

  • Virtualidad preescolar

     

    Desde el miércoles 25 de marzo se declaró la cuarentena obligatoria como medio de protección ante la pandemia del coronavirus en Colombia. Como muchos ya lo hemos percibido, este aislamiento ha afectado el trabajo y rutina de muchos sectores, a estos se suman aproximadamente 41.041 establecimientos de educación preescolar que, según el DANE, existen en el territorio nacional. Una gran cantidad de infantes están aprendiendo hoy desde sus casas.

     

    La educación ha entrado a trabajar aún más en conjunto con el sector de la salud, puesto que son las instituciones educativas las encargadas de orientar también a sus estudiantes frente a las prevenciones que demanda esta pandemia, incluso desde los hogares. Para la comunidad infantil es indispensable el acompañamiento educativo y, tanto los colegios como las guarderías, cumplen un papel de segundo hogar, donde se dan pasos clave en el proceso vital de una persona, que definen grandes rasgos afectivos, cognitivos y corporales, en otras palabras, definen la vida de los más pequeños.

     

    Para casi el millón trescientos mil estudiantes de preescolar que según la UNESCO hay en Colombia, se requieren entornos de aprendizaje seguros y saludables; estos espacios deben permitir aprender a ser, convivir, hacer y conocer; desarrollar capacidades para la comunicación, interacción y contacto con el otro y el entorno. Si este proceso se ve afectado, podría haber consecuencias que impedirían un mejor desarrollo para el niño y, en una escuela, estos procesos son guiados por el acompañamiento de un docente y la posibilidad de contacto e interacción física con el otro.

     

    Sin embargo, debido a la contingencia, la educación preescolar se ha visto en el deber de seguir fortaleciendo vínculos entre profesores y alumnos mediante la virtualidad. Asimismo, las instituciones educativas se convirtieron en agentes que previenen la propagación del virus. UNICEF ha publicado una cartilla sobre prácticas de cuidado, higiene personal y crianza, además de actividades de juego, arte, comunicación, consejos para disminuir la ansiedad y evitar el contagio que son clave para las instituciones académicas. Según la OMS, los niños son especialmente vulnerables a las enfermedades infecciosas; los detalles del documento dejan ver que, cuando se habla del bien y la salud de los estudiantes, se debe tener mucha precaución con la información.

     

    ¿Cuál es el papel del “jardín”?

     

    “Generar empatía, saber su situación, escucharlos para entonces saber qué están viviendo”, es la metodología y acompañamiento que aplica la Supervisora administrativa de Comfama, Jineth Gaviria, hacia sus alumnos, desde párvulos a transición. El proceso de atención y apoyo a sus estudiantes ha sido continuo y esta situación les ha permitido a los docentes enterarse un poco más a profundidad de las situaciones de cada niño, pues el apoyo familiar es indispensable en estos momentos. Para un niño de cero a 6 años es imposible manejar por sí solo las plataformas virtuales para su aprendizaje, cuenta Gaviria.

     

    La rectora del Colegio Palermo de San José, Hermana Adela María Duque Pineda, también se adaptó a las circunstancias y creó un espacio de encuentro virtual llamado “Venga y le Cuento”, donde se discuten temas para afianzar el proceso actual de los alumnos con los padres de familia. “Palermo es humanizante por todas sus vertientes, está basado en la formación del ser y eso significa que la persona es el centro de la formación, tanto el niño como su hogar; así que nuestro papel es tranquilizar”, dice la directiva.

     

    Tanto Duque como Gaviria concuerdan en que las condiciones de estas semanas propician situaciones de descuido y violencia intrafamiliar en los hogares, gracias al aumento de estrés. Coinciden también en que los centros educativos deben hacer parte cada vez más activa de la atención en estos casos. Resaltan las profesionales que las mismas familias son las que dan la pauta o límite para que los docentes conozcan a profundidad la intimidad de la familia. Se procura que la prioridad sean siempre los niños, su bienestar y educación.

     

    Aunque pueden ser más adaptables al uso de los dispositivos tecnológicos, los niños en edad preescolar necesitan acompañamiento constante en sus actividades. Foto: Contexto.

     

    La mirada del docente

     

    Sandra Pérez y Mónica Giraldo, licenciadas en educación preescolar y profesoras de Comfama, afirman que han cambiado toda su metodología para lograr un efectivo trabajo con sus pequeños. señalan sin embargo que: “Nunca se va a poder comparar con el niño el beso y el abrazo que comunican, ponerse a su altura para poder saber sus necesidades, entender a los niños que aún no hablan por medio de sus gestos y sus ojos”, argumenta Pérez. Además, los talleres, actividades, videos y canciones que envían a sus familias para realizar con los alumnos, se envían desde la intención, porque no todas las familias se comprometen a realizarlas, indica Giraldo.

     

    Gracias a la autoexigencia que debe haber dentro de los hogares, se esperaría que se estimara más la labor de los educadores. Con la metodología virtual, estos trabajadores experimentan un aumento de estrés gracias a inconvenientes con las plataformas digitales, por buscar reinventarse para crear estrategias nuevas pero efectivas que lleguen a cada alumno y también por lo difícil que es evaluar un proceso formativo en ellos, basándose solo en evidencias enviadas por las familias que sí estén comprometidas, como lo expresa Sandra Pérez, pues ha tenido casos de familias que no reportan un proceso de acompañamiento a sus hijos y esto le genera preocupación.

     

    Así se vive desde los hogares

     

    Las medidas de prevención y otros asuntos relacionados con la pandemia por Covid-19 han entrado en los currículos escolares. Foto: Consejería Presidencial para la Niñez y la Adolescencia.

     

    Contexto sondeó la opinión de algunos padres de familia de preescolar en el Colegio Palermo de San José en Medellín, sobre la efectividad de las clases virtuales para los pequeños. Varias de las respuestas, entre ellas la de Carolina Estrada, madre de familia, se inclinaron hacia lo difícil que es lograr una atención total del niño hacia la pantalla, otras personas como la familia Saldarriaga Londoño señalaron que deberían tener más de un solo encuentro a la semana con los profesores. La familia Bernal Tangarife relató a partir de su experiencia que no sólo generaban estrés las tareas, aunque eran sencillas, sino el espacio encerrado en contraste con la energía del niño. Todos concordaron en resaltar el papel del docente, que consideran indispensable.

     

    La gran novedad para las familias es cambiar sus rutinas: tener que lidiar con sus labores de trabajo, las responsabilidades en el hogar y el estudio de los hijos al mismo tiempo todos los días. El ambiente familiar se ha convertido en una oportunidad para experimentar y crear hábitos nuevos, pues el acompañamiento familiar es indispensable en las labores de la escuela.

     

    Paola Andrea Patiño es una madre que desde su hogar acompaña la educación virtual de su hija Celeste de 5 años y señala que ahora trata de quemar las energías de su hija con actividades motivadoras que también la distraigan del encierro pero en la seguridad de su hogar, además se comunican también con sus familiares y amigos, hacen encuentros virtuales que generan efectos positivos en la niña.

     

    “La educación es desde el hogar y, aunque se han brindado diversos canales de comunicación entre las instituciones y las familias, es responsabilidad de cada padre y madre hacer un trabajo más exhaustivo sobre el autocuidado, estar atentos a la conexión con las clases virtuales, variar las actividades que puedan desarrollar la motricidad, atención y coordinación guiadas de las indicaciones de los profesores, pero sobre todo, comprender que el estilo y ritmo de aprendizaje de cada niño es diferente y requieren de su acompañamiento”, añade Patiño, quien además de ser madre, es docente en educación media.

     

    Docentes, directivas y familias están en la tarea de contribuir al proceso formativo de los niños que, como todos, sufren de un aprendizaje en un confinamiento que puede no ser de total entendimiento para ellos. La perspectiva de estos educadores varía, puesto que cada niño y cada hogar son una situación diferente, pero concuerdan en que existe un interés común por generar un beneficio en sus niños y contribuir con su desarrollo.

     

    Según los testimonios aquí recogidos, estos días de aislamiento son una muestra de que la educación en guarderías y colegios se encarga de brindar no solo herramientas, sino compañía y afecto, que se interesa por el bienestar de los niños y que además busca mejorar y aportar de forma positiva en la vida de los pequeños. La educación virtual ha sido un cambio del panorama estudiantil, pero sigue siendo una necesidad para todos como sociedad.

     

    Lea también de la serie La educación desde el encierro:

    “En la virtualidad, nuevos desafíos laborales”

     

     

     

     

     

  • En la virtualidad, nuevos desafíos laborales

    La virtualidad no funciona igual en todos los sectores económicos. Este recorrido muestra contrastes en su aplicación en sectores como el educativo respecto de otros sectores como la publicidad. Datos que revelan lo que implica el nuevo lugar que tienen las tecnologías digitales como apoyo a la producción y testimonios sobre los cambios de las rutinas de trabajo.

     

    La tecnología se ha encargado de desaparecer diversas barreras y configurar un “espacio” para todos, al facilitar la información y rapidez de la comunicación. Durante el confinamiento, en diversos ámbitos pasó de ser cuestionada y desdeñada, a cobrar un nuevo valor como elemento de apoyo a las actividades humanas.

     

    Más de 180 países están atravesando una emergencia sanitaria de impactos sin precedentes. La situación atípica producida por el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad que produce (COVID-19), ha traído consecuencias que influyen en las actividades cotidianas en todo el mundo. El sector productivo, la economía, el sector de la salud, los colegios y universidades, el ámbito laboral y los eventos sociales, entre otros, se han visto afectados y obligados a acatar los protocolos que han dictado los gobiernos con el fin de combatir la pandemia. En el caso de Colombia, el presidente Iván Duque decretó el Aislamiento Preventivo Obligatorio con 34 excepciones, de las cuales se excluyen cerca de 6 millones de personas que actualmente trabajan desde casa.

     

    De acuerdo con esto, el Gobierno Nacional invitó a implementar el teletrabajo y el uso de herramientas virtuales como una alternativa durante el confinamiento, pues no implica aglomeración de personas ni interacciones presenciales, lo que ayuda a evitar la exposición al virus. Estas medidas se han convertido en un reto para continuar con la rutina a la que están acostumbrados miles de colombianos.

     

    Virtualidad y aprendizaje: ¿compatibles?

     

    Los colegios y universidades están realizando sus clases virtualmente con la ayuda de diferentes plataformas digitales, lo que ha limitado el aprendizaje, la interacción y las diferentes actividades que se hacían en esos espacios a una reunión por videollamada.

     

    Esta metodología de trabajo ha traído ventajas y desventajas; y estas últimas engloban factores como la falta de capacitación de los docentes y estudiantes, la diferencia de condiciones por falta de recursos, además de que las plataformas suelen colapsar por la congestión de la red.

     

    Yurby Álvarez, profesional en Microbiología y docente de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña, hace énfasis en el compromiso que tiene como trabajadora de la educación para hacer llegar el conocimiento a sus estudiantes de la manera más clara y precisa. “El mayor reto ha sido tratar de mantener activos a los estudiantes en el momento de las clases virtuales y mantener el contacto directo con ellos a través de todas las herramientas que tenemos. Otra dificultad ha sido la desigualdad de condiciones que encuentro en mis estudiantes ya que no todos tienen acceso a un computador o a conexión de internet. Yo tengo grupos de 22 estudiantes y alcanzo a conectarme máximo con 7 u 8 por clase”, dice la docente.

     

    Asimismo, los estudiantes también han compartido sus pensamientos y experiencias respecto a la modalidad virtual. El tema de las clases virtuales es algo con lo que no todos están familiarizados, por lo que llevar este proceso ha presentado varios inconvenientes.

     

    “Aprender por medio de una clase virtual no se compara con la presencialidad ni con la interacción entre las personas”, cuenta Johan Achury, estudiante de Derecho de la Universidad de Antioquia. De igual modo, el joven comenta que el cambio de entorno —de un aula a un lugar en la casa— también influye en el aprendizaje, puesto que a veces en el hogar se pueden presentar distracciones que interfieren en la explicación de algún tema. Además, laboratorios o actividades al aire libre que, como parte importante de la formación académica se hacían dentro de las instituciones educativas, no se han podido practicar.

     

    El trabajo virtual varía sus dinámicas según el sector productivo al que corresponda. Foto: Daniela Morales.

     

    El teletrabajo: ¿eficiencia o una pérdida de tiempo?

     

    El mercado laboral también se ha visto sometido a los cambios repentinos en las rutinas. Según el Ministerio de Trabajo, más de 100 empresas protegieron el empleo de 41 871 colombianos, utilizando diferentes estrategias en medio de la cuarentena como el trabajo en casa, teletrabajo, garantía y restablecimiento de contratos laborales, vacaciones anuales o anticipadas, jornadas flexibles, aseguramiento de un mínimo vital, entre otros.

     

    Es complicado determinar si el uso de los dispositivos digitales y los servicios que ofrece la virtualidad han repercutido de manera completamente positiva o por el contrario han traído consecuencias negativas sobre los deberes laborales, porque cada caso es particular. Para muchos, el trabajo remoto ofrece más beneficios, como el ahorro de tiempo y dinero que antes se perdía en el desplazamiento hacia los lugares de trabajo.

     

    Por ejemplo, Juan David Cardona, Publicista y Community Manager de la agencia DDB Colombia, afirma que la pandemia y las medidas tomadas para laborar en la cuarentena no lo afectan porque está a “una llamada, un mensaje de WhatsApp o un correo electrónico de distancia”.

     

    No obstante, para otras personas esta opción ha resultado tediosa y poco eficiente, incluso por las mismas razones que otros consideran como ventaja. El espacio en la casa no es el apropiado para realizar las tareas, la interacción personal se hace necesaria, la conectividad a veces tiende a ser lenta y la comunicación no se logra efectivamente. Martha Liliana Álvarez, profesional del Grupo de Asistencia Técnica del ICBF Norte de Santander, a pesar de haberse adaptado a esta nueva modalidad, encuentra ciertos factores que impiden que el trabajo desde casa sea reconfortante. “Se nos olvida muchas veces hacer las pausas activas que en la oficina uno tenía. Estamos terminando una reunión cuando ya empezó la otra. Ya no miramos horarios, se hacen las 8 de la noche y seguimos trabajando”.

     

    Una alternativa no tan viable

     

    Mientras unos pueden hacer home office, a otros se les hace imposible, como ocurre con los trabajadores vinculados a actividades del sector salud, cadena de producción y comercialización de bienes básicos, servicio público, el sistema financiero y seguridad, entre otros encargados de actividades esenciales.

     

    “Aquí los que hacen teletrabajo son las personas que no atienden al público, los del centro de operaciones que son los que verifican créditos, algunos están en teletrabajo, lo que es la parte jurídica está en teletrabajo. Es por secciones. Pero realmente los que tenemos atención al público no”, comenta Beatriz López, Asesora Comercial de la Cooperativa financiera Cotrafa, quien desde que empezó la cuarentena no ha dejado de dirigirse a su oficina para trabajar, —a veces bajo horarios flexibles— en la sede Avenida Oriental de Medellín.

     

    La cuarentena inteligente

     

    Desde el pasado 27 de abril, se han sumado 12.000 empresas del sector de la construcción y la manufactura que empezaron a laborar bajo estrictos protocolos de seguridad, con el fin de reactivar la economía del país.

     

    A partir del 11 de mayo comenzaron a operar otros sectores de la manufactura relacionados con muebles, vehículos, maquinaría, papelerías, librerías y algunos sectores del comercio al por mayor, entre otros. José Manuel Restrepo, Ministro de Comercio, Industria y Turismo, resaltó que, si bien el Gobierno Nacional da el permiso y las instrucciones para reiniciar estas actividades, son los gobernantes locales quienes “tienen la llave de la gradualidad” y pueden indicar cómo se va dando el proceso ya que conocen el contexto de su realidad.

     

    Los gobernantes tienen indudablemente una gran responsabilidad en sus manos en estos momentos de incertidumbre. La coyuntura del COVID-19 los ha obligado a actuar al paso acelerado con el que va el virus y a tomar decisiones convenientes para garantizar la protección del pueblo colombiano. La virtualidad tiene sus beneficios y sus complicaciones; hay personas que están familiarizadas y para otros quizá es difícil de manejar, pero por ahora la mejor opción es adaptarse y hacer uso de ella tanto para clases como trabajo remoto, quienes puedan, y respetar las instrucciones del aislamiento.

     

    Lea también de la serie La educación desde el encierro:

    “Los vericuetos de una nueva educación”

     

     

     

  • Los vericuetos de una nueva educación

     

    A las contrariedades que hasta ahora ha ocasionado el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que produce la tan mencionada enfermedad COVID-19, se suman, según la UNESCO, aproximadamente 13 millones de estudiantes matriculados a lo largo del territorio nacional en educación básica y media. Desde las primeras semanas del mes de marzo, docentes, directores, coordinadores y alumnos de todas las escuelas públicas y privadas se ocuparon en resolver uno de los retos más significativos en la historia de la educación de nuestro país: dictar y recibir clases completamente virtuales.

     

     

    << Los profesores han tratado de mantener el equilibrio entre el rigor, el método y la comodidad de los nuevos espacios de trabajo. Foto: Alejandro Zapata.

     

    Se necesitaron alrededor de 4 semanas para que el Ministerio de Educación Nacional, —con la orden de Iván Duque de suspender las clases desde el 15 de marzo—, decidiera reanudar el pasado lunes 20 de abril las clases desde los hogares con un paquete amplio para solventar la necesidad y el derecho fundamental a la educación de los jóvenes colombianos, sin desconocer la expectativa de revivir el día a día de profesores y estudiantes, tanto de zonas urbanas como de espacios rurales.

     

    De acuerdo con la Secretaría de Educación de Medellín, cerca de 424.373 estudiantes de instituciones oficiales, de cobertura y privadas retomaron clases desde sus viviendas, a través de medios como celulares, tabletas, computadoras e incluso televisores y radios.

     

    Las cifras no favorecen

     

    No todos los trece millones de niños y jóvenes tienen acceso a las variadas formas de aprendizaje por medio del internet. Wilson Andrés Grajales hace parte de la junta docente de la Institución Educativa Rural Porfirio Barba Jacob, de la vereda El Caney en Santa Rosa de Osos, al norte de Antioquia. Relata que menos del 30% de los estudiantes tienen la posibilidad de conectarse a internet. El fenómeno de desconexión se extiende al municipio de Medellín. De acuerdo con la secretaria de Educación local, Alexandra Agudelo, solo el 30% de los alumnos cuenta con conectividad en sus hogares.

     

    El Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, acota que el 96% de los municipios del país no podrán implementar lecciones virtuales en colegios oficiales. Asimismo, el 63% de los estudiantes de educación media de colegios públicos no poseen conexiones a computadores o dispositivos electrónicos, esto teniendo en cuenta que alrededor del 75% de los estudiantes matriculados pertenecen a instituciones públicas.

     

    Luz Karime Abadía, codirectora del Laboratorio de Economía de la Educación, narra que, en el caso de Bogotá, el 68% de los estudiantes tienen una conexión satisfactoria, mientras que en otras regiones sería un reto casi que imposible: “En todo el suroriente del país menos del 5% de estudiantes tiene acceso a internet”. Abadía afirmó que, si el Ministerio de Educación y Tecnologías no establece estrategias rápidas y eficaces para contrarrestar estas cifras, se comprometería el rendimiento de estudiantes en las próximas pruebas PISA y Saber Pro.

     

    Una mirada desde los educadores

     

    La profesora Nidia Peña, durante una de sus sesiones de clase. Foto: Alejandro Zapata.

     

    Nidia Peña hace parte de los casi 437.219 docentes a nivel nacional que venían desempeñando actividades pedagógicas en el aula, 91,4% del total de los docentes censados en el boletín de Educación formal del Departamento Nacional de Estadística (DANE) para el 2018. Según la misma entidad, cada docente en promedio cuenta con 22 alumnos al interior del aula de clase, pero en la Institución Educativa La Pastora de Buenos Aires, comuna 9 de Medellín, en la cual labora Nidia, más de 30 estudiantes conformaban su grupo.

     

    “En mi trayectoria por más de 30 años como profesora, trabajando formalmente nunca me he ocupado de menos de 22 estudiantes en un mismo curso, es difícil encontrar instituciones públicas aquí en Medellín que en los salones tengan menos de 20 estudiantes, en varias escuelas en las que he estado sobrepasan los 40 muchachitos en un mismo salón. Muchas veces a principio de los periodos académicos llegan a pasar de 45 hasta 50 estudiantes en una misma sala”, explica la docente.

     

    Desde su casa, utilizando su pequeño y versátil computador portátil, la profesora prepara los primeros seguimientos y talleres de Emprendimiento para 11 grupos que van desde primero de bachillerato (sexto) hasta media básica (undécimo). A su vez, aún duda cómo podrá dictar clases a sus estudiantes a través de plataformas con las cuales no cuenta su colegio, cómo organizar y enviar talleres a cada estudiante sin saber el correo de muchos de ellos.

     

    “Varios de mis estudiantes no tienen conexiones buenas a un computador, puede llegar a ser para muchas familias un objeto supremamente difícil de conseguir. Eso sí, la mayoría tienen celulares y otros aparatos más accesibles, que en los últimos tiempos se han estandarizado más. Ellos hasta usan mejor los celulares que uno, pero el problema es que no hay métodos tan buenos como lo es el computador”.

     

    Para Nidia y los 63 millones de pedagogos en primaria y secundaria a nivel mundial, es un enorme desafío trasladar todos sus métodos didácticos a las pantallas, no solo los problemas de conectividad afectan, sino también los niveles de capacitación e instrucción en manejo de herramientas electrónicas, aspectos claves que hacen de la interconexión un asunto más abstracto para algunos de ellos.

     

    Volver a los medios tradicionales

     

    Jairo Zapata también desempeña la labor de docente en la Institución Educativa Alfonso López Pumarejo, situada al oriente de la ciudad, comuna 8 (Villa Hermosa). Reconoce que su capacitación en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) no es la mejor: “Hay generaciones que vienen con el chip, soy de otra generación que no posee la habilidad y la destreza para manejar las nuevas tecnologías; digamos que hay un 20 % de colegas en el colegio sin tanta soltura, pero eso no quiere decir que nos varemos”.

     

     

    << “En casa aprendemos” es el espacio con el que Telemdellín busca apoyar el trabajo con los escolares y sus familias en la ciudad. Foto: captura de pantalla.

     

    Al mismo tiempo, resalta que los medios de comunicación desde las primeras semanas de abril vienen transmitiendo contenidos educativos. En Medellín, el programa televisivo En Casa Aprendemos, es transmitido por el canal municipal Telemedellín, con apoyo de la Secretaría de Educación de la ciudad. La presentadora Paola Sánchez conduce el espacio los martes entre las 10:00 y las 11:00 de la mañana, mientras que los jueves la clase televisada es entre las 2:30 p.m. a 3:30 de la tarde.

     

    Las emisiones incluyen temas como orientación psicológica, contenidos para la pedagogía, entornos protectores, rutinas escolares y aprendizajes. Además, actividades lúdicas e interactivas para niños entre los 0-5 años, vinculados al programa Buen Comienzo.

     

    Educación virtual para estudiantes con discapacidad visual fue el tema del programa del 5 de mayo en el cual invitados como el tiflólogo Juan Bernardo Hoyos narraron las prácticas que apoyan y acompañan a personas con discapacidades visuales. El programa conecta a diferentes estudiantes y padres de familia. Es el caso de Camila Gómez Rivera, estudiante con discapacidad visual junto con su madre Cecilia Rivera que comparten su experiencia en torno al aprendizaje que les ha dejado el confinamiento.

     

    La radio también hace su apuesta en varias universidades, la Universidad de Antioquia con su Sistema de Radio Educativa estimula sesiones de interés cultural a lo largo de su programación. La misma Universidad, con una red de apoyo de voluntarios, articulada por 80 docentes universitarios de inglés, buscan apoyar cerca de 800 profesores de 229 escuelas oficiales incluyendo programas de bilingüismo que se explican por vía telefónica.

     

    Profe en tu casa, es otro de los proyectos radiales y televisivos a nivel nacional que se incorpora a la educación a distancia. Hace parte de la franja educativa Mi Señal, que el pasado 4 de mayo lanzó el Ministerio de Educación Nacional junto con el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

     

     

    El sistema nacional de medios públicos también desarrolló una franja educativa que recuerda los primeros tiempos de este tipo de contenidos. >>

     

    Descubramos STEM y las habilidades 4.0 es el vigésimo octavo programa que se sintonizó en la emisora Radio Nacional de Colombia que entre 9:30 de la mañana hasta la 1:00 de la tarde presenta las voces de invitados como Jennifers Romero, socióloga con maestría en Ciencias Sociales y certificada en Maketing Digital y Nuevas Tendencias, que comentó temas como los principales cambios tecnológicos en los últimos 20 años, las redes sociales y el acceso a la información. Medios análogos para trabajar temas de vanguardia.

     

     

    Nuevos compromisos

     

    Cerca de 20 sedes educativas del corregimiento de Santa Elena, al oriente de Medellín, adoptaron guías físicas de apoyo al trabajo pedagógico. Estrategia que también fue adoptada en los 117 municipios no certificados del departamento de Antioquia. Según Alexandra Peláez, secretaria de Educación, estos materiales ayudarán con las dificultades que en muchos niños y jóvenes aún persisten en cuanto a conectividad. Son 172.000 guías que abarcan los niveles esenciales de escolaridad: lectoescritura y razonamiento crítico a lo largo del territorio rural de forma especial.

     

    Los análisis de Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, señalan que los retos y desafíos de más de 1.500 millones de estudiantes y 63 millones de docentes en más de 190 países, van más allá de la conectividad: “Para reducir las desigualdades existentes, también debemos respaldar otras opciones, como el uso de programas de emisoras de radio y televisión comunitarias, y la creatividad en todas las formas de aprendizaje. Estas son soluciones que estamos estudiando con nuestros asociados de la Coalición Mundial para la Educación”.

     

     

     

  • Profes de frente. Al tablero y en el escenario

    ¿Alguna vez ha pensado qué hace su profesor cuando no está en el salón de clases, cuando no está preparando la cátedra o cuando no está revisando exámenes? Conozca 10 perfiles de profesores, exprofesores o aspirantes a docentes que también han decidido seguir sus pasiones y sueños representados en bandas de todos estilos del rock de Medellín.

     

    Economista a contracorriente

     

    Desde uno de los balcones de la Universidad Autónoma Latinoamericana me llama por mi nombre y pregunta dónde deberíamos sentarnos para hablar más tranquilos. Realmente no importa, cualquier lugar de su espacio de trabajo podría ser apto para hablar sobre la vida de una persona que, teniendo más de 12 años de experiencia como docente en el área de Economía, tiene una banda de punk en sus tiempos no tan libres.

     

    Efraín Arango tiene 40 años y en el momento dicta la clase de Microeconomía. Es catedrático de la Universidad de Medellín, Especialista en Ingeniería Financiera de la Universidad Nacional, Magíster en Matemáticas Aplicadas de la Universidad Eafit y estudiante de doctorado de Modelación y Computación Científica en la Universidad de Medellín. Estudios acumulados que de alguna forma le han servido para ser aceptado como docente blanco y bajo de gafas, con rastros de una cresta que tuvo hace años y tatuajes en los brazos que harían que otros piensen que, si da clases, es sobre temas relacionados con el arte o el diseño.

     

    Él, economista de tiempo completo, se mete de lleno en todo lo que hace, comiéndose las cosas como los gorgojos, en el salón de clases o en una tarima pisando fuerte y cogiendo el micrófono con tanta firmeza que pareciera que es parte de él.

     

    La banda es Los Gorgojos, que toca géneros como el punk, punk rock y algo de hardcore. Surgió por casualidad hace 3 años cuando un alumno, que es baterista, y un amigo suyo que también fue su estudiante, lo invitaron a una sala de ensayo y le dijeron que fuera a gritar, es decir, cantar algo. Desde ello la ha utilizado como una válvula de escape a sus otras responsabilidades, tratando de hacer letras con sentido hablando de temas sociales como la política y la violencia.

     

    La juventud que desembocó en el deseo de tener una banda transitó también por caminos de influencia radical como los del movimiento skinhead, en un peregrinaje por extremos buscando lo que realmente debía hacer.

     

    A la docencia llegó por casualidad cuando trabajaba en San Fernando Plaza, en el sector financiero. Desde que comenzó con la banda, su vida ha tenido diferentes cambios; trata de mantener su vida como profesor y como músico, y ha tenido que lidiar con algunos que no están muy de acuerdo con lo que hace aparte de su profesión.

     

    Por ahora, no ha sido difícil que sus estudiantes respalden el hábito de vida que lleva aparte de lo académico, incluso algunos de estos han pasado de ser alumnos a relacionarse con su música.

     

    Los Gorgojos desean grabar un disco y, personalmente, Efraín desea seguir en la escena del punk de Medellín que describe como una fraternidad en la, desde los más viejos hasta los más jóvenes se apoyan y dan todo porque nunca han tenido, ni van a tener, no tienen nada que perder.

     

     

    Trabajar con Control por más de medio tiempo

     

     

    A casi tres pasos de distancia se lo ve sonriendo. Saluda y se disculpa por haber llegado unos minutos tarde. Al trabajar en su casa el tiempo se le va volando y hasta lo hace distraer, dice él. Al caminar mira de lado a lado y no mantiene la vista en un punto fijo. Posteriormente advirtió que era una persona muy inquieta, su forma de moverse y empezar a hablar aceleradamente para luego disminuir el ritmo de sus frases y aumentar la velocidad en las últimas, lo confirma.

     

    Al encontrar un lugar ideal, se sienta y se acomoda para mirar a los ojos y decir que está listo. Lo primero: se llama Andrés Mauricio Montoya tiene 35 años, algunos lo conocen por ser psicólogo de profesión gracias a la Universidad Católica Luis Amigó y magíster en Psicología Clínica de la Universidad del Norte, otros pueden reconocerlo porque fue docente de 3 cursos de la carrera de Psicología en el Tecnológico de Antioquia y algunos podrán identificarlo como el vocalista de Control, una banda de Hardcore que fue creada hace casi dos décadas.

     

    Lo demás y el resumen: Aunque Andrés tenga diferentes características y actúe de maneras específicas en cada ámbito de su vida, todos esos elementos se ven unificados en una persona que en semana puede estar capacitando a tus empleados, que puede brindarte ayuda psicológica, que quizás le dio clase a uno de tus hijos y que, al mismo tiempo, es el que se para en una tarima gritando tan fuerte como para que sobresalga la vena de su cuello, para que los ojos se achinen y que al combinarse con el sonido del rasgueo de una guitarra la voz se levante para decir que esos que están en el pogo están presentes, son fuertes, libres, y luchan por no morir silenciados y por defender sus convicciones.

     

    Al hardcore llegó en 1999 cuando, teniendo afinidad por el rock, fue a un concierto de New York Hardcore, que era el segundo de este estilo que se daba en Medellín, y ese día cambió todo. Poco tiempo después, gracias a esto, surgió el deseo de formar una banda, que se creó junto con otras 4 personas, de las que aún permanecen 3. Esta se unió en el 2000 y trabajó hasta el 2008 para suspenderse hasta el 2015 y regresar para hacer todas las tareas que quedaron pendientes.

     

    La banda, adquirió el nombre de Control no solo fundamentándose en un género musical sino en toda una filosofía, incluyendo el Straight Edge, un estilo de vida derivado del hardcore en el que los individuos se abstienen de beber alcohol, fumar tabaco y consumir drogas.

     

    Tras estar más de 6 años separados, los miembros de la agrupación regresaron por la nostalgia, por el extrañar, por no estar preparados para dejar lo que realmente nunca se dejó.

     

    En ambos periodos consiguieron diferentes cosas que, de acuerdo con sus palabras, han sido autogestionadas, y se han logrado cuando todos ‘’se ponen la 10’’. Proyectos a los que han accedido aunque individuos de la escena rechacen estos estímulos.

     

    Al contrario de como fueron las cosas con la banda, su profesión y la docencia llegaron casi por azar, como respuesta a la inconformidad de estudiar algo que no le apetecía y como relación a lo que siempre había querido y le había gustado.

     

    A la docencia la dejó porque las condiciones laborales no estaban al mismo nivel de su gusto por enseñar, pero teniendo título de psicólogo, un trabajo y aspiraciones con la banda, no tiene realmente tiempos libres y su vida se ha vuelto un 50/50 ahora con capacitaciones empresariales y lo que para él es todo.

     

    Para algunas personas ajenas a la escena del hardcore, este género está relacionado con la fuerza, los movimientos violentos y el consumo de drogas. Sin embargo, para él, estas conductas no están directamente relacionadas con la música que se escucha. Y ellos no son un producto que puedan desechar ni aplastar.

     

     

    Su proyecto principal ahora es que Control no se quede solo en Medellín y que ellos no sean los únicos que puedan expandirse al estilo del hardcore, adelante con las uñas y los puños.

     

     

    El punk en manos de un administrador de negocios

     

    Al estar esperando afuera de Hard Rock Taller se me aproxima un hombre que se baja despacio de una bicicleta y me mira sin decirme nada mientras se acerca a la puerta y toca el timbre. Luego, me pregunta mi nombre y al saber que efectivamente soy yo, dice el suyo y estira la mano para apretar la mía. Se llama Andrés Urrego, tiene 52 años y es conocido, tanto por sus estudiantes como por personas que conocen su banda de punk, como El Profe.

     

    Su ropa y gorra negra quedan alineadas con sus manillas y el piercing de su ceja —de la misma forma de la que se presenta en su trabajo— poco habitual para un administrador de negocios, especialista en Finanzas y Mercadeo y magíster en Gerencia de Proyectos, mucho menos para un profesor que está desde el 2000 trabajando en Eafit dando clases de Pensamiento Administrativo, Finanzas, Mercadeo y Teoría Administrativa, tampoco para alguien que asesora a emprendedores y creó un modelo de negocio para industrias culturales y sociales.

     

    Él, que acomoda su bicicleta atrás del local a donde llegamos, está en el lugar para hablar sobre cómo mutar el concepto de su banda, Estridentes, y consolidarla como un modelo de negocio aplicando sus conocimientos sobre mercadeo y emprendimiento en un género que muchos describen como anárquico.

     

    Que lo identifiquen como El Profe podría ser irónico si se considera que esta profesión no entraba en sus sueños cuando era joven, pero el apodo se valida cuando habla y cuenta que a esta llegó por casualidad , lo sacó de apuros y lo enredó con su consentimiento.

     

    Quebrarse, para él, más que representar un fracaso, constituyó varias oportunidades para darse cuenta de qué es lo que sabía y qué podía hacer con eso. Aunque aún no supiera que eso no era lo que más quería.

     

    Cuando empezó a ejecutar su deseo de ser escritor otras cosas se alinearon y contribuyeron a que otros gustos que tenía desde adolescente se fueran fortaleciendo. Como el punk, que llegó a él cuando se vio envuelto en un ambiente en el que sus compañeros adoptaban este estilo de vida al mezclarse con otras culturas en sus viajes.

     

    La fantasía de ser vocalista de una banda de punk, aunque esto significara también ser estigmatizado, fue haciéndose realidad y con ella volvió de algún modo el adolescente que se encerraba en su habitación para escuchar punk y sentirse en un concierto. Adicionándose esto a ser escritor de novelas de negocios en las que, además de haber historias de amor se desarrollan modelos empresariales.

     

     

    Pero dedicarse enteramente a una banda no era una opción viable. Lo que lo obligó a repensar la idea desde su propio formato – modelo de negocio, enfocado a las industrias culturales y sociales, el Star Model; aunque hubiera la posibilidad de que algunos individuos de la escena rechazaran que este modificara el punk para convertirlo en algo diferente.

     

    Sin importar las críticas El Profe ve la música no solo como un proceso de creación sino también como una fuente de supervivencia en el que el creador debe saber qué es lo que la gente quiere para dárselo. Por lo que, según él, el punk de Medellín se está quedando en el pasado.

     

     

    Para Andrés, ser profesor no es solo una ocupación alejada del punk, sino una forma nueva de ‘’socavar el sistema’’ sembrando semillas de cambio desde adentro, sin necesidad de gritarle al mundo que está en contra de este porque, de acuerdo con sus palabras, el sistema es más poderoso que él.

     

     

    Si es punkero, es parrandero

    La bicicleta la estaciona cerca a la mesa donde se sentará y muestra todo el conjunto de dientes mientras pronuncia cada palabra, o mientras se prepara para soltarla. Se llama Daniel Felipe Gómez y dice tener 26 años, pero su cara infantil podría hacer pensar que no tiene más de 20, incluso alumnos suyos, de Escolaria, donde da clases de Español, Sociales y Formación ciudadana, pueden lucir mayores que él, un licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia que próximamente empezaría a estudiar Antropología.

     

    Él, que siendo profesor pertenece a 3 bandas —2 de punk y una de música parrandera— ha sabido aprovechar su tiempo para ejercer su profesión, para seguir sus aspiraciones musicales y para hacer parte del proyecto Querajú de la Corporación Colombia Noviolenta en el que, toca el bajo como en sus demás bandas, en espacios de formación e interacción con niños, jóvenes y adultos para desarrollar la filosofía de no violencia.

     

    Él, que aprendió a tocar guitarra porque lo invitaron a una clase y luego se puso a tocar el bajo, —de acuerdo con sus palabras, como todo bajista—, te habla bien de Antioquia en una banda de punk y luego te toca el grillo de Darío Gómez con La berrionda haciendo que se te caiga la postura de punkero radical para brindar con hermanos y la tapetusa que siempre estará.

     

    Al punk llegó por el barrio donde ha vivido toda la vida, Aranjuez. Esta comuna, con tantas caras y personalidades, tenía al género tan naturalizado que hacía parte de su propia identidad. Uno de los motivos por los que decidió formar una banda.

     

    1910, la banda de punk, tiene como precedente otra que hizo que este se planteara mejor cómo hacer las cosas en una agrupación que llevaría el nombre para honorar a Cosiaca, personaje del folclor paisa.

     

    La relación con el campo y las experiencias vividas en Antioquia, los impulsaron a él y sus amigos en la idea de formar una agrupación de música parrandera: La berrionda, proyecto que, según dice, surgió muy natural y llegó a revolucionar el género tocando letras más punkeras y haciendo que, incluso skinheads dejen su posición y canten y bailen como si fueran niños y estuvieran en una fiesta familiar.

     

    Al igual que la música, el ser profesor estuvo en los deseos de Daniel desde que era pequeño y solo en una tarima o en un salón de clases se siente pleno, por lo que mezclar las responsabilidades de ambas dimensiones no ha sido realmente un sacrificio aunque sea difícil.

     

    Sin embargo, para este profesor joven el futuro de la música es oscuro, como todo en el país. Cuando se escoge la docencia y la música parece que se está entre la espada y la pared, pero para él, sin importar las dificultades, todo se hace por amor.

     

    El profe de la guitarra

     

    Está sentado en una droguería de Aranjuez, no está atendiendo porque está frente al computador escribiendo un ensayo acerca del papel de un profesor, es para la universidad, para su carrera como licenciado en Inglés de la Universidad Católica Luis Amigó. Con sus 23 años y apariencia juvenil, cuenta con el poco tiempo de adulto con más de 30 años. Está allí porque está encargado de la farmacia mientras su mamá no está, así que aprovecha para escribir ya que ese día, jueves, tampoco está trabajando en el colegio donde da clases de inglés desde que comenzó el año.

     

    Juan Pablo Rodríguez, de ojos verdes, cabello un poco largo y negro, brazo tatuado y expresiones suaves toca la guitarra y utiliza sus espacios libres, que no son tantos, para coordinar con sus amigos y ensayar para perfeccionar el acto de Inmemorial, su banda de hardcore. Las habilidades que tiene con su instrumento no solo han sido utilizadas para tocar en una tarima sino también para enseñar inglés a varios niños, incluyendo a unos que lo identifican como ‘’el profe tatuado’’.

     

    Aún no se ha graduado, está en séptimo semestre —de nueve por los que se pasan en la carrera— y, aunque pasó antes por Ingeniería de Sistemas, empezó a estudiar una Licenciatura por su gusto por los idiomas, sin pensar inicialmente que se tendría que enfrentar a un salón de clases.

     

    Actualmente trabaja con niños, los cuales para él han sido un elemento importante para crecer tanto profesional como personalmente, y para tenerle más amor a la profesión que hasta ahora empieza, por lo que quiere tener más experiencia antes de enseñar a otros grupos, porque para él el inglés es otra forma de aprender y enseñar culturas.

     

    A Inmemorial Juan Pablo la que describe como un matrimonio y señala que sus conicimientos de músico empírico de más de una década los ha utilizado para mantenerla y fortalecer la metodología para enseñar y llegar a otros.

     

    Juan Pablo, que desde ya está enfrentando cómo sería la vida si se dedica a ser profesor y músico a la vez, no piensa en si será difícil o no, solo se plantea que si se mantienen, permanecen.

     

     

    Luizz Gui y Luis López, como dos personajes opuestos

     

     

    Con su cabello largo, un poco más abajo de los hombros, unas gafas oscuras y una camiseta de Kiss, saluda hablamente y afirma que tiene un poco de prisa por cuestiones laborales. Con su apariencia física se podría pensar que es profesor de música o se dedica a algo relacionado con el arte, pero no, Luis López Evans, dicta clases de Inglés en la Universidad Católica Luis Amigó.

     

    Él, afirma que su profesión no fue algo que escogió, fue algo más que llegó a su vida de forma espontánea, al igual que ser integrante de una banda. Luis estudió Traducción Inglés –Español en la Universidad de Antioquia, por cuestiones de oportunidades laborales y consejos familiares, decidió dedicarse a la educación y realizó una especialización en Enseñanza de Inglés en la Universidad Pontificia Bolivariana.

     

    Con 15 años de experiencia en lo educativo y con sus estudios, ha logrado abrirse camino en un campo que para él está lleno de incertidumbres y del que cada día aprende algo diferente.

     

    Paralelamente hace parte de una banda de punk llamada Alkoholemia, creada en 2005 y de la que hace parte desde 2012, cuando su mejor amigo lo invitó a participar. Es cuando nace el personaje de Luizz Gui, que se encarga de tocar la guitarra electrica y realizar las voces junto a los otros tres integrantes, ya que no hay una voz principal.

     

    Para Luis López ha sido un gran reto creativo hacer parte de Alkoholemia, ya que el punk nunca fue un estilo de música que le gustara o escuchara. Ahora dice sin dudar que, en los últimos años, desde lo conceptual y lírico, la banda ha intentado tener variedad y evitar la repetición, para darle un toque diferenciador a las canciones.

     

    Luis siente que dentro de él hay dos personajes: el músico punkero y el profesor profesional y que estos no son compatibles, ya que afirma que sus intereses musicales y laborales son completamente distintos y que nunca buscaría unirlos porque es consciente de que en muchas ocasiones sus mensajes resultan no educativos.

     

    Ha tenido la oportunidad de abrirse un camino importante en lo laboral y por eso no se ha sentido discriminado por su faceta complementaria. Sin embargo, sabe que, de alguna forma, su actitud distinta llega a incomodar a una sociedad “goda, ultraderechista, católicamente dogmática y cerrada con tranca y doble llave”, como lo afirma.

     

     

    Todo en su vida es un rol a asumir: por un lado, su vida profesional y luego el hecho de subirse a un escenario. Para él, el plan educativo es un rol, ya que se debe ajustar a una agenda y unos parametros, para “no morirse de hambre”, y por otro, está el hacer parte de una banda de la cual se siente muy orgulloso.

     

    Desde sus dos personajes opuestos, Luis acogida y respeto, que le aportan a su vida de forma positiva y que lo llenan de ánimos para seguir dos caminos que, aunque se separen, terminan uniéndose en esa misma persona que sigue su pasión, sin dejar de lago el hecho de realizarse como profesional.

     

     

    Emo con un profesional

     

    Con una sonrisa tímida y una baja se dirige a mí, tiene aspecto de una persona muy joven, no se pensaría que Juan Felipe Velásquez tiene 24 años y actualmente es docente de psicología en las sedes regionales de la Universidad de Antioquia. Por eso el encuentro debe ser rápido, el profesor está constantemente viajando.

     

    Además, tiene una banda de Screamo, Emo y Post – Rock, llamada La Falsa Sensación de Avanzar. Aparte de ser el fundador, el guitarrista, compositor y vocalista, se encarga de los asuntos de arte como la fotografía, las ilustraciones y la estética en redes sociales.

     

    Juan Felipe afirma que la banda es relativamente nueva, pero que la idea le rondó desde su adolescencia. La Falsa Sensación de Avanzar nació en 2017, cuando decidió mostrarle a sus mejores amigos las estructuras de las canciones y estos apoyaron el proyecto que ya tiene el sello de cada integrante.

     

    Al igual que la gran mayoría, Juan Felipe afirma que nunca se imaginó como profesor, ya que solo entró a estudiar Psicología por curiosidad y por preguntas que tenía sobre la vida. Mientras se ríe con una voz apenada, confiesa que no le gustan las personas. Sin embargo, aspectos como la educación y el trabajo social que realiza con pacientes psiquiátricos, le ha ayudado en gran medida a cambiar esa perspectiva.

     

    Cuando hablamos de su banda, se le puede notar la pasión que siente. Afirma que las letras cantan a muchas cosas y nada al mismo tiempo, porque reflejan las preguntas existenciales del ser humano y las líricas despiertan la parte individual de cada persona, lo que hace que cada uno vea las letras y las tome de forma diferente.

     

    Cuando se le hace la pregunta de si su trabajo y banda se complementan, suelta una pequeña sonrisa y resalta que eso mismo se lo ha cuestionado muchas veces y que no ha encontrado respuesta, pero que sin duda, se acerca más al no, porque él es una persona llena de contradicciones e incoherencias, pero es algo que le gusta.

     

    Desde su experiencia, Juan Felipe ha podido notar que ambos mundos en los que vive le han aportado de forma positiva a su vida. La banda le ha permitido sanar heridas y expresar cosas que no ha podido en palabras, la docencia le abrió un camino social, para entender al otro, madurar y reflexionar sus pensamientos.

     

     

    El Hardcore y las ciencias sociales, se pueden complementar

     

    La profe al frente de Mil Maquinas Jamás Harán una Flor. Foto: cortesía.

     

    El color rojo de su cabello y los tatuajes en su brazo la hacen resaltar. De inmediato, sin haberla visto antes, uno sabe que es ella, “La Keka”, como la conocen en la escena musical. Sin embargo, en su otra vida no tan artística y divertida es conocida como Erika Rengifo, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia que con sus 28 años ha trabajado en varias Instituciones Educativas como Javiera Londoño, Concejo de Medellín y Presbitero Carlos Alberto Calderón. Incluso empezó a ejercer la docencia mucho antes de graduarse.

     

    “La Keka” es parte fundamental de su banda de Hardcore llamada Mil Maquinas Jamás Harán una Flor, nombre que de entrada muestra una protesta y que, según ella, marca la temática de un proyecto que, con solo 6 meses ya cuenta con algunas grabaciones y una inmensidad de proyectos por realizar.

     

    Con una voz entrecortada y ansiosa, Erika afirma que no solo es pieza importante en la escena musical por ser una excelente vocalista, como se lo han recalcado, si no también por la anterior experiencia con su antigua banda Causa y Efecto que se separó en 2014.

     

    A pesar de su poco tiempo en escena, Mil Maquinas Jamás Harán una Flor ya tiene un nexo a lo social. A Erika le hace mucha ilusión el hecho de hacer ser integrante principal, hacer lo que le gusta y admirar la música y el arte que están logrando.

     

    Nunca se imaginó haciendo otra cosa que no fuera educar, esto desde muy joven para ella significó una pasión que ha podido explotar de forma satisfactoria, al igual que la música.

     

    Erika ve un complemento en todo lo que hace y piensa incluso que que no podría ser Licenciada en Ciencias Sociales si no tuviera a Mil Maquinas Jamás Harán una Flor, y no podría tener la banda si no se dedicara a la educación.

     

    Aunque ha vivido ciertos estigmas por sus tatuajes, ello le da a su banda y sus protestas sociales, un mayor sentido, incluso con esa doble vida que ella goza y recibe con la misma alegría.

     

    La docencia, la trompeta y el punk

     

     

    << Jonathan Durango cantando con La Sinfoniska en El Festival Eje de Rock de Pereira. Foto: cortesía.

     

     

    En un taller de música semi-cerrado cerca del Parque de Belén, me encuentro con Jonathan Durango o “Paya”, como algunos de cariño le dicen, al igual que “gordito”. Con su cabello oscuro y con reflejos de que lo tuvo pintando de color rosado, me saluda con euforia y me presenta a los demás integrandes de la banda La Sinfoniska que se encuentra ensayando en aquel lugar.

     

    Deiby Arboleda en el trombón, People Ortiz en el saxo, Samey Berlades en el bajo, Jonathan Carmona en la guitarra y Mateo Franco en la bateria. Todos con aspectos un poco parecidos y con la misma sonrisa y vibra que transmite Paya, quien se encarga de la voz y la trompeta, además de ser el fundador, compositor, gestor y pilar fundamental en esta.

     

    Me aparta de aquel lugar un poco caótico y afirma que aunque se siente cansado estará en aquel lugar unas dos horas más y luego se irá a casa con la satisfacción de hacer lo que le gusta.

     

    Jonathan Durango, con 35 años, además de tener una banda, es docente de inglés en la Universidad Salazar y Herrera y en el colegio Sagrada Familia Aldea Pablo VI. Estudió Licenciatura en Lenguas Extranjeras en la Universidad de Antioquia, lo que le permitió ser auxiliar administrativo en la escuela de idiomas de esta misma. También, estudió Musica en Bellas Artes.

     

    Me empieza a contar la historia de La Sinfoniska, lo que afirma que le trae recuerdos nostálgicos porque esta nace en el 2012 luego de que su antigua banda Ron Daymon se separara. Esta se origina como una banda de Ska-Punk, con influencias norteamericanas de la tercera ola del Ska. Uno de sus logros importantes ha sido ganar el segundo puesto en la batalla de bandas Yamaha.

     

    Como se nota en el aspecto de los integrantes de la banda, lo que principalmente quieren transmitir es alegría y ganas de salir adelante, lo dicen sus letras, sus líricas y su puesta en escena.

     

    Jonathan afirma que la educación ha estado desde hace mucho tiempo en su vida, pero la enfocaba más a la música porque daba clases de trompeta. Sin embargo, a medida de que pasó el tiempo, se dedicó a ser docente de Inglés y así encontró un contraste a su pasión musical.

     

    Tener una banda y ser docente le ha dado numerosas muestras de apoyo. En ambas áreas tiene personas que lo admiran y en el campo de la docencia le reiteran el gusto por La Sinfoniska y por su trabajo en esta.

     

    La alegría une las dos facetas de la vida de Jonathan. Tiene la sensación de que ambos proyectos de vida le aportan esa felicidad que necesita para demostrar el mensaje que predica en sus canciones y en el aula de clase.

     

     

    Metal no tan vil

     

     

    Elkin Quirós, con sus 45 años, formación académica en contaduría pública y experiencia como músico, actualmente hace parte de tres bandas de Heavy Metal, dos de las cuales es el fundador y co creador, por un lado Mácrata y por el otro, Night Raven.

     

    En ambas es compositor, se encarga de la guitarra y es vocalista. En Mácrata es la voz lider y en Night Raven canta con otro integrante. Lo que hace que él sea uno de los pilares fundamentales en ambos proyectos.

     

    A Mácrata la fundó en 2003 con Carlos Andrés Restrepo y Night Raven la creó hace 5 años en compañía de su amigo Andrés Felipe Vélez. El proceso de creación surgió como un deseo por expresar y cantar esas ideas que tiene todo ser humano, junto con un gusto “inmenso”, como él lo afirma, por este género que desde hace mucho tiempo escucha.

     

    Ambas bandas tienen temáticas parecidas. Por un lado Mácrata trata problemas sociales, políticos, ambientales que afectan el mundo. En esta se comparte una visión reflexiva y de formación ciudadana, al igual que en Night Raven. Sin embargo, en esta última se trata de llevar esa reflexión a un ámbito más personal. Mientras Mácrata se basa en generalidades, Night Raven se enfoca en las particularidades, en la introspección.

     

    Posterior a su estudio en contaduría pública, tuvo la oportunidad de acercarse a actividades de tipo gremial, lo que lo llevo a reflexionar acerca de que las profesiones como la suya también pueden tener un sentido social y, después de un proceso que el describe como “consciente”, decidió quedarse en el campo de la docencia, en el que afirma que ha aprendido mucho más de lo que ha enseñado.

     

    En un principio no vio la articulación de su vida profesional y artística. Sin embargo, con el tiempo entendió que ambas están en el campo del desarrollo del humano, en la construcción de humanidad y finalmente logró complementarlas de esa manera.

     

    Es consciente de los estigmas que pesan sobre el metal, pero señala que a él le ha tocado la época en que “ya las personas han reconocido ese tipo de expresiones artísticas”, según dice.

     

    Sin embargo, nota la sorpresa que muchos todavía expresan con aquel profesor que se ve tan serio y “normal”, metido en una banda de “música diabólica”, como muchos la han llamado por desconocimiento, entre otras cosas, de lo que Elkin considera que el metal ha hecho con su carrera y su vida.

     

     

     

     

  • El proyecto UPB frente a la pandemia por COVID-19

    El rector general de la Universidad Pontificia Bolivariana, presbítero magister Julio Jairo Ceballos Sepúlveda detalló los principales impactos de la emergencia sanitaria sobre la actividad institucional y sus finanzas. Sin negar los perjuicios de la situación, el directivo señaló que la misión del centro educativo sigue su marcha.

     

    Los campus vacíos, una de las imágenes que documenta la actualidad de la UPB. “Dar el paso a las nuevas realidades que debemos enfrentar”, fue el llamado que hizo el rector general sobre el futuro de la institución y la universidad ante la pandemia por COVID-19. Foto: @upbcolombia

     

    Ceballos Sepúlveda respondió las preguntas de estudiantes del laboratorio de periodismo Contexto y docentes de otras sedes en el país sobre el plan de beneficios para las matrículas del segundo semestre de 2020, aclaró que los descuentos ofrecidos se acumulan con otros beneficios que cobijan a parte importante de los estudiantes y aportó sus puntos de vista sobre los debates en torno al tema.

    ¿Cómo la UPB ha hecho frente a la pandemia y sus efectos? ¿Qué pasará con quienes definitivamente no se matriculen en 2020-2? ¿Qué cambios traerá la situación para las actividades académicas? ¿Qué apoyos se les ha dado a estudiantes sin acceso a Internet? ¿Qué trabajo se ha hecho para preparar a los docentes frente a la virtualidad?

     

    La conversación aporta además reflexiones y posturas frente al papel de la universidad en el contexto actual de incertidumbre y cambio.