Según sondeo realizado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, entre el 4 y 5 de abril a 411 empresarios, las empresas expresaron haber reducido la planta del personal al 30.5%.
El 20 de marzo, la Alcaldía de Medellín se sumó al decreto departamental que anunció la ‘Cuarentena por la Vida’, debido a la pandemia de la COVID-19. Luego llegó la orden del Gobierno Nacional en el Decreto 457, firmado por el presidente Iván Duque el 23 de marzo, en el cual se estableció el aislamiento preventivo obligatorio. Muchas actividades laborales se vieron afectadas por esta situación, el cierre de la actividad comercial tuvo como consecuencia el aumento del desempleo.
La Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia estimó en el mes de abril que la tasa de desempleo pasaría de 11.8% a un rango entre el 15.5 y 16.1%, teniendo en cuenta que, de los tres millones de ocupados del departamento, cerca de un millón laboran en actividades de alto riesgo de afectación por COVID-19, por ello se proyectaron pérdidas de entre 112 mil y 131 mil empleos, lo que implica el incremento en la tasa de desempleo hasta llegar al 15%.
Algunas empresas lograron mantenerse activas, ya sea por diferentes medios. Por ejemplo, los negocios en línea fueron protagonistas en estos tiempos de cuarentena, aunque las ventas sí se vieron afectadas. De otra parte, hubo otros negocios que se beneficiaron por las circunstancias. Maribel Vahos, dueña de la empresa ‘Grupo Digital Creativo’, dedicada a la impresión digital de murales, pendones, avisos y elementos similares, relató que su empresa cerró solo por un mes, ya que la señalización fue una gran ayuda para recueprar en algo sus ventas pues debieron cesar a cuatro empelados y seguir con el equipo a medias. Explica que: “También nos hemos estresado porque ahora no hay manera de contratar más personal, entonces el que hace una cosa tiene que hacer todo”.
<< El comercio informal, también muy afectado por la cuarentena, muestra igualmente signos de recuperación. Foto: Isabel Salazar R.
Hugo Vásquez dueño del ‘El Vasco’, una empresa importadora y comercializadora de juguetería, cacharros, productos del hogar y belleza, comentó que la cuarentena lo afectó mucho como empresa distribuidora y comercializadora. Seguir respondiendo sin ingresos por los gastos de arrendamiento, el pago a los empleados y otros costos, generó un déficit del que le tomará años recuperarse pues incluso algunos de sus clientes no se repusieron del cese de actividades. Equipos de trabajo reducidos, cargas de trabajo en aumento para recueprar el trabajo perdido, describen el panorama del sector comercial de Medellín.
Otra situación es la de los empleados, muchas veces cabezas de hogares que entraron en un limbo a causa de la pandemia.
Juan García se desempeñaba como jefe de producción en Publicaciones VID, una obra de la Congregación Marianaque presta servicios de impresión litográfica y digital. Pagarle se había convertido en una dificultad por los pocos ingresos en la empresa; con su despido, la situación se trasladó a su hogar.
En los trabajadores indeendientes, el panorama tiene muchos matices. Grace León, una joven de 25 años, anteriormente trabajaba como bartender en una empresa llamada ‘Aguas Claras’, la cual presta servicios para eventos como matrimonios, ceremonias de graduación, entre otros que, por las aglomeraciones que son habituales en ellos, fueron cancelados, como los contratos de Grace y tosos sus compañeros.
<< En las calles están las principales evidencias de los efectos del desempleo. Foto: Isabel Salazar.
Para el primero de septiembre Iván Duque, presidente de la República dio por terminada la cuarentena y el comienzo de un aislamiento selectivo, que apela ahora a la responsabilidad individual de los colombianos. Después de tener casi seis meses cerrados los establecimientos comerciales, Fenalco Antioquia presentó el 28 de agosto el índice de desempleo en el Valle de Aburrá, del 24.7%, cifra que supera lo estimado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia en el mes de abril. Carlos Andrés Pineda, Director ejecutivo de Fenalco Antioquia expresó que “necesitamos entonces reactivar la economía, recuperar esa actividad económica, con el apoyo de nuestros alcaldes del Valle de Aburrá, para poder recuperar esas actividades críticas del comercio, de la economía naranja, de hotelería y restaurantes, para volver a la celda del crecimiento y empleo para los antioqueños”.
Ahora que está permitido salir a las calles, encontramos nuevamente en cada semáforo personas que piden dinero u ofrecen productos o su trabajo en oficios varios. En efecto, un recorrido por zonas comerciales como la tradicional carrera 70, dejan ver que muchos locales han reabierto, otros están en reformas para dar espacio a nuevos negocios, pero la demanda de productos y servicios no es igual. De otra parte, como lo resalta la alianza Medellín Cómo Vamos, el empleo tiene efectos no solo económicos, sino también sicosociales, pues es clave en el bienestar percibido, en la salud mental de las personas.
Los temores ante una nueva cuarentena y lo que significaría para quienes están en plena recuperación, han dado paso a las realidades que implica lograr que la economía despegue nuevamente. Julián Steven Vásquez, comerciante sostiene: “Tenemos mucha esperanza de que el comercio vuelva como antes, teniendo en cuenta que también debemos tener una ayuda por parte del Gobierno para que no nos vayan a encerrar de nuevo porque la economía se vería ya demasiado afectada con otra cuarentena obligatoria, pero al paso que vamos, se podría decir que aunque el proceso es lento, todo se vuelve a movilizar”.
A pesar de que se ha hablado de trabajo propio, hay contratos que revelan alta dependencia en personal especializado externo para la operación de la principal herramienta de información en el manejo de la emergencia sanitaria en Medellín.
Por: Sebastián Carvajal y Jacobo Betancur
Durante las primeras semanas de la pandemia, Medellín despertó el interés de varios medios internacionales por ser una de las ciudades latinoamericanas con mejores resultados preliminares en la lucha contra el coronavirus. Un experimentado equipo de epidemiólogos, una baja tasa de letalidad y un grueso porcentaje de casos relacionados hacían parte de una foto que, en su momento, se mostró como un ejemplo a seguir entre las demás ciudades de la región.
Aunque durante las últimas semanas el porcentaje de casos relacionados, uno de los principales indicadores de control de la pandemia, se diluyó en medio de un crecimiento exponencial de los contagios, en comparación con otras ciudades de tamaño similar en el país, hasta el cierre de este artículo Medellín continuaba mostrando una tasa de letalidad menor.
Por ejemplo, mientras en Barranquilla este indicador se ubicaba en el 5,11 por ciento, en Cali en un 3,51 por ciento y en Cartagena en un 3,05 por ciento, en Medellín la tasa era de 1,40 por ciento.
Como eje central de su estrategia de mitigación, el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, lideró la creación la plataforma Medellín Me Cuida, una ambiciosa base de datos que comenzó a recolectar de forma masiva la información personal de millones de habitantes de Medellín, su área metropolitana y otros municipios de Antioquia.
Establecida como un requisito para poder circular por la ciudad y como uno de los insumos principales para el trabajo del grupo de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud, esta plataforma se convirtió en un mapa de navegación clave para el seguimiento de los ciudadanos enfermos y en la columna vertebral del gobierno para decidir cuándo aislar determinadas zonas de la ciudad.
A pesar del amplio alcance de la base de datos, en la que hasta el pasado 3 de julio se habían registrado 3´351.101 ciudadanos de Medellín y al menos 141.951 empresas del área metropolitana del valle de Aburrá, todavía es muy poco lo que se sabe sobre las empresas detrás de su desarrollo.
El trabajo con datos y su integración ha sido un asunto prioritario en la modernización de la gestión de gobierno, anunciada para el presente periodo en Medellín. Aquí, el Sistema Integrado de Emergencias y Seguridad de Medellín. Foto: Alcaldía de Medellín >>
En reiteradas ocasiones varios funcionarios del gobierno local han insistido en que la plataforma se desarrolló In-house, es decir, con recursos propios y sin apoyo de personas externas.
“Medellín me Cuida es una estrategia de atención integral familiar, que incluye atención en salud y renta básica. La plataforma tecnológica asociada fue desarrollada in house, por desarrollares de la Alcaldía sin el apoyo de empresas externas”, sostuvo el alcalde de Medellín Daniel Quintero a través de su cuenta de Twitter, al ser cuestionado sobre las personas detrás de la base de datos.
Medellín me Cuida es una estrategia de atención integral familiar, que incluye atención en salud y renta básica. La plataforma tecnológica asociada fue desarrollada in house, por desarrollares de la Alcaldía sin el apoyo de empresas externas.
— Daniel Quintero Calle (@QuinteroCalle) June 3, 2020
Aunque por definición el término “In-House” alude a cuando un desarrollo es hecho con recursos y personal propio de la organización en cuestión, una respuesta a un derecho de petición remitido por este medio cuestiona la precisión de la versión del mandatario, ya que en el desarrollo de la plataforma sí participaron empresas externas.
“El desarrollo de la plataforma Medellín Me Cuida se hizo in-house, con capital humano de la Entidad que presta sus servicios como vinculados o a través de contrato”, aseguró comunicación enviada a este medio, firmada por el secretario de despacho Raúl Eduardo Morales Vallejo.
Respuesta de la Alcaldía de Medellín sobre el personal que desarrolló “Medellín MeCuida”.
Para arrojar claridad sobre esto, CONTEXTO revisó la contratación de la Subsecretaría de Tecnología y Gestión de la Información, hoy encabezada por Juan Sebastián González, y encontró que en el desarrollo de Medellín Me Cuida participaron por lo menos 18 contratistas particulares. Todos ellos, vinculados a dos empresas especializadas en desarrollo de software, que firmaron convenios con esa entidad desde 2019.
De ese total, 16 contratistas pertenecen a un consorcio identificado como Unión Temporal Iecisa – Saion, en el que 14 participaron en el desarrollo de la plataforma y otros dos hacen parte del equipo que la administra. Y dos contratistas restantes que hacen parte de una empresa identificada como HyG consultores, conforman el equipo que se encarga de la administración y analítica de Medellín Me Cuida.
Aparte de los 18 contratistas, tan solo aparece la participación de tres funcionarios de libre nombramiento y remoción, uno de carrera administrativa y una persona natural vinculada de forma independiente.
Estos son los vínculos contractuales del personal vinculado al proyecto Medellín MeCuida según la Alcaldía de Medellín.
El origen de Medellín Me cuida
Para rastrear los orígenes de los contratos bajo los que se desarrolló Medellín Me Cuida hay que remontarse a febrero de 2019, cuando la Alcaldía de Medellín abrió un proceso de licitación pública con el objetivo de conseguir uno o varios contratistas capaces de operar y gestionar tres componentes vitales para el funcionamiento del Municipio: una mesa de servicios, una plataforma de información geográfica y un sistema informático conocido como SAP, con el que el gobierno local puede administrar sus recursos humanos, logísticos, financieros y contables.
Bajo ese contexto, la empresa HyG consultores se presentó para gestionar la plataforma de información geográfica, y la Unión Temporal Iecisa-Saion participó en proceso para la administración de la plataforma SAP.
En ambos procesos, según consta en un informe de evaluación (click para ver el documento), las dos empresas habrían sido las únicas que cumplieron con todos los requisitos estipulados en la convocatoria. Por lo cual, fueron las escogidas para la adjudicación de los contratos.
El sistema de información geográfica
HyG Consultores es una empresa con 14 años de experiencia, especializada en el desarrollo y diseño de soluciones web, aplicaciones, bases de datos y, sobre todo, desarrollo de plataformas y productos relacionados con sistemas de información geográfica. Todos ellos a través de herramientas como “JAVA, .NET, FLEX, HTML5 sobre plataformas como ArcGIS Server, PostGIS, Geoserver, y los SGDB ORACLE, SQLServer, Postgres, entre otros”, tal como especifica la empresa en su sitio web.
Dado su alta especialización, la empresa se ha convertido en un importante contratista local, para el desarrollo de aplicativos geográficos para entidades como Cornare, Corantioquia, la Alcaldía de Medellín, la Gobernación de Antioquia, Aguas y Aguas de Pereira, Ingeominas y empresas del sector privado como SURA.
Su llegada a la Alcaldía de Medellín se remonta al 29 de marzo de 2019, cuando firmó con la Secretaría de Suministros el contrato 4600080504 por 748’629.000 pesos y una duración de inicial de nueve meses (click aquí para ver el documento).
Su función era asegurar la operación de la plataforma geográfica de información del municipio, en la que se requerían de siete profesionales especializados (uno en sitio y seis remotos) que conocieran el funcionamiento de estos sistemas.
La primera modificación de este contrato se realizó el 18 de noviembre con una ampliación de 10 días, del 1 al 10 de enero de 2020 y con una adición de $15’866.667 (click para ver el documento). Su justificación se basaba en la necesidad de preservar la continuidad y disponibilidad de los elementos de la plataforma y su adecuado funcionamiento, ya que “de no contar con este”, se correría el riesgo de que quedaran sin operación “los procesos de actualización de información cartográfica” requeridos por el Municipio, según se lee en el documento.
Dos meses después, el 9 de enero de 2020, la nueva administración decidió ampliar el contrato por otros 111 días, desde el 11 de enero hasta el 30 de abril, por un valor de $304’997.000 (vea el documento aquí). En ese caso, la justificación fue la misma que en la primera modificación.
Un día antes de que se terminara el contrato, en plena crisis por COVID-19 y amparada en las medidas especiales adoptadas durante la emergencia sanitaria, la Alcaldía decidió ampliarlo por tres meses más; es decir, hasta el 31 de julio de 2020. Su costo fue de $249’543.000, que sumados a las adiciones anteriores terminaron superando el 50 % del valor inicial (click para ver el documento).
Según se lee en esa adición, para la Alcaldía era “determinante seguir contando con el servicio” debido a que aquella plataforma era crucial para ubicar geográficamente personas sospechosas y contagiadas con COVID-19, personas con infecciones respiratorias agudas, además de poder georreferenciar la capacidad hospitalaria y los segmentos poblacionales que más necesitaban asistencia económica.
Así mismo, en esta última adición, se relaciona directamente el funcionamiento de la plataforma geográfica, con la recién creada plataforma Medellín Me Cuida.
“Es menester propender por la continuidad de los servicios prestados a través del contrato brindaría a la entidad una mejor gestión y mitigación de la situación de emergencia sanitaria, en la medida que se contribuye con el cumplimiento del asilamiento preventivo obligatorio decretado por el Gobierno, así mismo, mantener dispuesta la plataforma de “Medellín MeCuida (sic)”, se lee en el documento, como se ve en la siguiente imagen:
Servicio de soporte tecnológico a la plataforma SAP
Para rastrear al segundo contratista hay que remontarse a abril de 2019 cuando, ocho días después de firmar con HyG, la Secretaría de Suministros suscribió el contrato 4600080563 con la Unión Temporal Iecisa-Saion 2019 por $4.668.965.000 y una duración de nueve meses para prestar el servicio integral de soporte tecnológico a la plataforma SAP (click para ver el documento).
Este consorcio está conformado por Informática El Corte Inglés S.A., una sucursal colombiana de la empresa homónima domiciliada en España, que aterrizó en el país en 2010 y tiene sede en Bogotá. Desde abril de 2020, la casa matriz de Iecisa hace parte del grupo GFI, una consultora tecnológica presente en 26 países. Su participación en el consorcio es del 99 %. El 1 % restante corresponde a Sion Smart Solutions, una empresa paisa fundada en 2012 y que tiene como principal actividad el desarrollo de sistemas informáticos.
Según se lee en el contrato, el soporte que debía prestar la unión temporal “debe estar destinado a realizar todo el apoyo al Centro de Competencias del Municipio de Medellín en sus tareas, planes y proyectos y en la administración de la plataforma para garantizar un servicio adecuado a los usuarios”. En total, serían 28 profesionales entre soporte, desarrolladores y testers, los que trabajaría en este proceso más el servicio por demanda según los requerimientos de la Alcaldía.
A la fecha, el contrato ha sufrido 5 modificaciones. La primera estipuló unos ajustes en los perfiles y una redistribución de los recursos (vea el documento aquí) La segunda adicionó $76’617.844 para pagar dos nuevas personas que serían asignadas a proyectos específicos por un periodo de dos meses y medio (vea el documento aquí). El 4 de diciembre de 2019 se realizó la tercera modificación que ampliaba el plazo por 22 días, desde el 1 de enero de 2020 hasta el 22 de ese mes (vea el documento aquí), según se lee, esto con el propósito de no afectar las actividades de “gran impacto” que se desarrollan durante el periodo de transición por el cambio de gobierno.
La cuarta modificación estaría a cargo de la nueva administración y estipuló una ampliación por 3 meses y 7 días, es decir, hasta el 30 de abril, por un valor de $1.848’981.417 (vea el documento aquí). Las razones que argumentaban la ampliación era que el servicio no podía ser suspendido en ningún momento del año y que para aquel entonces se estaba adelantado el proceso de licitación para el servicio de soporte a partir de mayo de 2020.
Al igual que el contrato con HyG, el 29 de abril se decidió modificar el contrato por quinta vez, por un periodo de tres meses y por $1.737’807.771, cifra que sumada a las demás adiciones también supera el 50 % del valor inicial (aquí el documento). Este otrosí se firmó con la finalidad de garantizar la operación de la atención tecnológica durante la contingencia de la pandemia.
Entre las soluciones implementadas por los contratistas en el marco de la emergencia está la plataforma Medellín Me Cuida Empresas que sirve para “apoyar el proceso de Aislamiento Inteligente y apoyar con la reactivación económica de la ciudad. Esta se encuentra en proceso de implementación”, especifica la modificación del contrato.
“La información generada en SAP apalanca la Gestión de procesos analíticos para habilitar el aprovechamiento de los datos y ofrecer información que permita la toma de decisiones. La ejecución masiva de cruces de datos con las bases de datos de SAP es fundamental para el direccionamiento eficiente de ayudas dentro de la estrategia Medellín Me Cuida en el marco de la pandemia originada por COVID-19 (sic)”, así se justifica la ampliación en el documento modificatorio.
En las consideraciones para la ampliación de ambos contratos, la administración argumenta que, debido a la emergencia sanitaria, no pudo realizar el proceso de Licitación Pública que requería para contratar los servicios de los lotes 1, 2 y 3, y que además “no contaba con la totalidad de los recursos y aún hay omisión de los mismos, debido precisamente a que han sido orientados a la contingencia”.
Además, aclara que: “el municipio de Medellín no cuenta con personal para sumir esta operación, debido a que se requiere de conocimiento especializado en las diferentes plataformas, por ello, realiza procesos de convocatoria pública para contratar este conocimiento”.
Aunque todavía es muy poco lo que se conoce sobre el funcionamiento de Medellín Me Cuida, el origen de la plataforma podría abrir varias preguntas pertinentes sobre la dependencia del Municipio hacia contratistas externos y qué tan vulnerable es el funcionamiento del sistema ante la falta de personal especializado en el manejo de una base de datos que cada vez concentra más poder e información sensible de la ciudadanía.
Entre la primera y la tercera llamada, una conversación desde el interior de una comunidad que convive junta pero no revuelta, sobre las posibilidades de consolidar un arte o seguir viviendo de instantes.
Cuando entramos al camerino con Stiven, que se preparaba para convertirse en Mía Moon, encontramos a dos chicos preparándose para salir a bailar. Jairo Ríos se acomodaba el short diminuto que iba a usar en su primer acto, para acostumbrarse a él mientras se sentaba en el suelo para hablar con nosotros.
<<Cada expresión de las diversas identidades sexuales tiene detrás reflexiones de camerino cono la de Jorge y Jairo. Foto: Julián Sierra.
Jairo tiene 26 años, es bailarín y director creativo del Club Oráculo desde hace dos años. Allí se encarga también del proceso de contrataciones, produce vestuario y crea temáticas, las cuales le dan vida a las noches en el lugar. Él se dedica a encontrar a quien pueda explotar mejor el concepto que se crea para cada show y, algunas veces, artistas los contactan a ellos para buscar qué temática de la agenda puede acomodarse a ellos o si es posible crearles un show para ser fieles a la identidad de cada persona.
El bailarín, abriendo su gran bolso donde tiene maquillaje y ropa, nos dice que allí el eslogan es “para todo tipo de miembro” y que con este se pretende tanto utilizar el doble sentido como mostrar que ese es un espacio que tiene las puertas abiertas para cualquier persona y artista. La existencia de esta clase de espacios, que incluye a todo tipo de público independientemente de cómo lucen o cómo prefieren identificarse, según él, ayudan a que haya un crecimiento del consumo de las drag queens.
Jairo, con sus labios puestos como si hiciera pucheros, nos sigue explicando que la discoteca se basa en la pluralidad. Fenómneno, que según contó, está aumentando en Medellín, pero, ¿qué tan real es esa aceptación? El director creativo del Club Oráculo anota que incluso hay empresas se valen de análisis del entorno, del mapeo de las tendencias, para darse cuenta de que la comunidad drag y sus adyacencias deben tenerse en cuenta. La cuestión es para qué.
En Medellín se encuentran organizaciones de todo tipo con discursos o actitudes empáticas con esta comunidad, unas porque su causa es la inclusión, otras movidas por un potencial económico que se ve en ello. Cuando el na conversación con Jairo surge el asunto, él responde con una mueca y afirma que hay que ser realistas: “Las cosas llamativas e innovadoras son usadas como armas para cumplir objetivos políticos”, señaló además que “el hombre es económico, un ente social y en la sociedad existe ese cambio de bienes e intereses y también pasa en el drag“. Por lo que él, que no hace drag pero sí pertenece a la comunidad LGTBIQ, cree que gracias a esto se pueden hacer proyectos y crecer como colectivos y como personas, en el sentido de que se puede mostrar a otros cómo es el mundo y cómo es el arte según ellos.
En ese momento, en la conversación entró Jorge, el otro muchacho que se preparaba en el camerino; mientras seguía su rutina de preparación, explicó que ahora se está mezclando la parte política con el trabajo que se está haciendo por quitar el imaginario de que las drags solo están para el entretenimiento nocturno y gay, lo que muestra que se están abriendo puertas con las que adquieren visibilidad.
Judith Butler, autora de Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity, dice en su libro que el género es un sistema de normas y convenciones sociales que asignan ciertos rasgos y actividades a las personas según el sexo con el que nacieron. Así que la práctica drag se manifiesta frente a estas concepciones que tratan de borrar las identidades individuales, para Jorge es casi como una burla a esos convencionalismos. Sin embargo, Martha Nussbaum, reconocida filósofa, asegura que lo que propone Butler sobre asumir la performatividad como un elemento de subversividad es algo insuficiente si se vive en una sociedad que perpetúa los injusticias, así que propone luchar para la construcción de instituciones que garanticen los derechos a todas las personas.
¿Qué perdura entre un acto y otro? Las preguntas del Jairo que ahora baila >>
Entre la posibilidad de cada drag queen de expresarse y que exista un aparato institucional que lo respalde, hay un trecho largo; en eso coincidieron Jorge y Jairo. Por ahora, la comunidad LGTBIQ y sus diversas expresiones, en especial las drag queens, están aprovechando el crecimiento que está experimentando el entretenimiento y la vida nocturna para mostrar que están ahí y que tienen un llamado a enseñar a la sociedad mediante su llegada a nuevos espacios.
En el momento, el llamado es para Jairo, que debe salir a presentarse. De un salto se levanta y se vuelve para contemplar al dios que todos veneran en ese camerino: el espejo. Sus últimas palabras sonaron a discurso de esperanza sobre el drag como una práctica que puede continuar y seguir evolucionando y sobre la responsabilidad de “ver esto como un arte y un espacio en el que podamos desarrollarnos y crecer como personas o simplemente volverlo a algo netamente comercial, encasillándolo a la moda’’ o, por el contrario, volver a las sombras: “Un soplo en el espacio”, como dijo antes de bañarse en luces de noche.
A lo largo de los últimos años la inclusión se ha vuelto un aspecto que toma cada vez más fuerza dentro de la sociedad. La capacidad de aceptar al otro tal y como es, sin discriminarlo, permite abrir la visión de la ciudadanía para la mejor construcción de una sana convivencia y así mismo enlazar todo este relacionamiento público, pero la pregunta es: ¿cómo es posible unificar los eslabones sociales? Buscando una respuesta no estaría mal pensar en los espacios públicos, que por su misma naturaleza son lugares donde cualquier persona está habilitada para socializar allí.
Hace unos días, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, lanzó una sorpresiva e inesperada propuesta de retirar las mallas que rodean las universidades públicas de Medellín (Universidad de Antioquia y Universidad Nacional), propuesta que el alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, apoyó y que además extendió a otros espacios representativos de la ciudad como el Jardín Botánico y el Parque Norte. Sin embargo, es una propuesta compleja y difícil de llevar a cabo. Sin desmeritar el hecho de que puede ser una forma de avance a nivel social, es un tanto precipitada, ya que a Medellín, y en general a Colombia, les falta mucha conciencia ciudadana para adoptar estas alternativas de primer mundo. Cabe mencionar que esto podría traer consecuencias negativas para estos espacios educativos: el fácil acceso de cualquier persona perjudica el ambiente académico y lo convierte en un escenario propenso a la inseguridad en forma de irrupciones, invasiones y atentados que son provenientes de los mismos alrededores de estas universidades públicas. Esta insólita propuesta les arrebata la autonomía a estas alma mater porque al haber una invasión no se va a respetar la dignidad de un lugar enfocado al aprendizaje de los futuros profesionales del país ni la integridad de cada estudiante que hace parte de esa comunidad educativa, ya que va a sentir su seguridad en riesgo en un espacio que debe suponer una atmósfera educativa.
El gobierno de la ciudad ha invertido lo suficiente (o más) para crear espacios de articulación social y aun así no toda la población lo ha recibido de buena manera o ni siquiera se hace responsable, dándole así un mal cuidado. Así que si quieren dejar sin seguro las instalaciones académicas, el hogar de los estudiantes con el fin de atraer público, asimismo es bienvenida la propuesta de que nuestros mandatarios dejen las puertas de sus oficinas abiertas si quieren hacerse tan cercanos a la sociedad.
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Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicado en El Colombiano.
Sonidos de diferentes historias marcan un recorrido lleno de matices y contrastes. Música, personas y lugares son los protagonistas. Esta revista sonora incluye una historia de El Guanábano, un bar situado en el Parque del Periodista, en el centro de la ciudad. También conocerás a un taxista que debe seguir trabajando pese a su edad y a la pandemia. Además de tres entrevistas, una de ellas con Manuela Estevez, presentadora de Telemedellín, que habla de su recorrido profesional y cómo ha afrontado su enfermedad; la segunda es con Paola Castro, emprendedora, estudiante y modelo. Una tercera entrevista se refiere al género coreano K-pop y sus fans en Medellín. También está la historia del Ritmo Exótico, un ritmo reciente que nació en el pacífico colombiano y una mirada al Twerk y las distintas opiniones que suscita.
Click en la imagen para reproducir la lista:
Vidas, lugares, historias De viva voz, un recorrido sonoro por Medellín:
Cada vez son más las mujeres transexuales que cada día luchan por un futuro en el que su voz sea escuchada, sus acciones reconocidas y su valor admirado; y aunque han logrado grandes cosas gracias a su lucha y valentía, todavía falta mucho por conseguir en ámbitos sociales como la educación, el trabajo, la educación y la salud.
Este especial multimedia permite conocer historias, varias perspectivas e información sobre esta población en Medellín.
Click en la imagen para navegarlo:
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Trabajo realizado en el curso Periodismo V, bajo la orientación del profesor Gabriel Jaime Lotero.
Desde los últimos años se ha podido evidenciar cómo desde la academia se ha fortalecido la producción cinematográfica en Colombia con la creación de programas, que antes eran escasos, especializados en esta área. Son más diversas y numerosas las acciones que estimulan a quienes quieren abrirse camino en la producción cinematográfica. A pesar de estos progresos, es otro el panorama cuando se quiere materializar todo el conocimiento y comenzar a crear y/o producir, por lo costoso que resulta y la falta de apoyo a la producción audiovisual.
Click en la imagen para navegar el especial:
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Trabajo realizado en el curso periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Jaime Lotero.
‘La vida es fácil niña, todas estas señoras que están acá son mi familia. Sin pensarlo, estamos reunidos por desgracias ajenas’’, dijo don Leo mientras recorría con su mirada cada rincón de aquel espacio que, durante más de 15 años, le ha dado techo y comida a su familia para vivir.
Cuando don Leo en el 2010 puso los papeles de renuncia en el escritorio de su jefe, jamás se imaginó que su vida cambiaría tanto. El quepis negro que portaba cada noche se convertiría en una gorra blanca, aquella camisa manga larga, se convertiría en un delantal con un estampado grande que dice ‘‘Frutería Don Leo’’. Y aquella portería similar a una jaula en las noches, se convertiría en un negocio hecho de metal, sudor, lágrimas, noches de tragos y cientos de sueños por querer cumplir.
Luz Oliva decidió apoyar a Leo para dejar atrás aquel trabajo que les robó a los dos horas, minutos y segundos de estar juntos. No pensó que esa decisión sería la más importante de su vida. Desde aquel momento las madrugadas en vela esperando a su marido, después de jornadas de más de 10 horas, se convertirían en una nueva casa, nuevos viajes y muchísimo tiempo libre.
Yuri Patricia tomó a su hijo y, con la poca valentía que le quedaba, se alejó de aquel lugar donde lloró, gritó y pidió ayuda; su alma sintió un descanso. Quedó atrás aquel hombre que durante cinco años fue su esposo y al mismo tiempo su verdugo. Debía comenzar una nueva vida, no pensó que sería junto a sus padres Leo y Luz en el proyecto de venta de frutas.
Mary Luz perdió a su esposo por una supuesta bala perdida y sintió que sus venas se congelaban, al mismo tiempo que su corazón mermaba las pulsaciones. Murió su esposo, el padre de su hijo y el amor de su vida. Tenía que salir adelante y por eso recurrió a su hermana mayor, Luz Oliva, quien iniciaría un nuevo proyecto junto a su esposo, Leo.
Frutos de vida
En medio de la calle 16ª y la carrera 43, en la Avenida El Poblado, se ubica el negocio número 002, marcado así por Espacio Público de Medellín. Desde lejos se observa un letrero grande que dice: ‘‘Dios bendice este negocio’’. Al bajar la mirada, se puede observar, en medio de los racimos de bananos y plátanos, otro letrero, más pequeño y menos llamativo: Frutería Don Leo.
Don Leo, quien es el creador y dueño de la frutería que lleva su nombre, es un hombre oriundo de Urrao, lugar reconocido por el queso dulce y el cultivo de las granadillas. Él comenzó a vender esas frutas que hace 16 años en una de las avenidas más concurridas de Medellín. A esas granadillas se le sumaron bananos, plátanos, peras, manzanas, naranjas, mandarinas, aguacates, uvas, entre una decena más de frutas jugosas y coloridas, adornan uno de los paisajes más grises e industrializados de Medellín.
A las 5 de la mañana, don Leo y Luz Oliva están esperando a Fredy, su conductor de confianza, en la salida de su casa ubicada en Manrique oriental. Se dirigen a la Plaza Mayorista para surtir frutas frescas a su negocio: ‘‘Yo iba antes a la minorista, pero más de una vez me robaron las bolsas llenas de frutas. Entonces hace 13 años, aproximadamente, voy a la mayorista’’, afirma don Leo, delgado, de 64 años, tez oscura y una sonrisa pícara que agudiza el tamaño de sus ojos.
A las 6:15 de la mañana, Yuri Patricia, su hija; y Mary Luz, hermana de Luz Oliva, llegan en un taxi, cada una cargando una bolsa en cada mano. Yuri Patricia es una mujer joven, robusta, que mide cerca de 1.72 m, guarda en su entre ceja una arruga que alude a su temperamento fuerte. En cambio Mary Luz una mujer vieja, delgada, que mide cerca de 1.55 m, saluda a don Leo con dos arrugas a cada lado de su boca que aluden a su peculiar gesto, pues tiene más sonrisa que dientes.
Mientras Luz Oliva empaca 20 vasos de fruta picada en papel transparente. Yuri Patricia sostiene un cuchillo mondador entre sus manos y, al ritmo de las manecillas del reloj, rebana 5 manzanas rojas. Mientras que don Leo junto y Mary Luz resuelven cómo acomodar las sillas para que los próximos comensales disfruten de su estadía. Todos cumplen una función, todos son familia, todos están ahí como un rompecabezas.
Cada día de la semana, cuando se pasa por la frutería, las mujeres que atienden esta caseta tienen uniformes diferentes: el lunes se hace homenaje al color rosado de una buena pitaya, el martes es de mora azul, el miércoles de azul cielo, el jueves del limón y el viernes son de las uvas moradas.
Fruta podrida
Aunque la variedad de frutas sea abundante, para don Leo ninguna de ellas se vende tan bien como un buen vaso de salpicón. ‘‘La gente que trabaja por acá cerca lo que más compra es salpicón. Una persona puede comprar 6 vasos de salpicón’’ afirma Don Leo mientras, con un trapo blanco con más rotos que tela, espanta a los moscos que se le quieren acercar a su producto estrella.
‘‘Este negocio mío, yo lo quiero más que a una hija, mejor dicho, es mi tercer hijo’’, afirma don Leo. Para él, llegar a la estabilidad económica y laboral que tiene ahora no ha sido nada fácil. En el 2004, cuando inició con su local, la mujer que comparte caseta con él intentó “salarle” el negocio por medio de la brujería y magia negra.
‘‘El 31 de diciembre y nos íbamos de vacaciones, los 15 días que siempre saco con mi familia. Empezamos a empacar todo lo de los estantes. Cuando estábamos recogiendo las cosas del último estante mi esposa encontró una medalla grande que tenía dibujado como unas serpientes. Yo llevé eso donde una señora que vive por el barrio, ella sabe de brujería y esas cosas. Me dijo que ese medallón lo habían puesto ahí para salarme el negocio. Con el tiempo me di cuenta de que era esta señora que vende pasteles de pollo aquí al lado’’, expresa don Leo mientras señala el sitio exacto donde encontró la medalla.
‘‘Es que yo pude irme con mi esposa para un crucero por Aruba gracias a esto. Tuve la oportunidad de comprar mi propia casa. Le debo mucho a las frutas’’, afirma don Leo con una sonrisa entre cruzada con risas.
Y así ese pequeño negocio, con estructura de metal y colores que adornan el día más oscuro de marzo, es un oasis en medio del apresurado caminar de los cientos de ciudadanos transitan. Algunos lo reconocen y otros solo lo miran, pero lo que todos en silencio guardan en su mente es que ‘‘Frutería Don Leo’’ es una parte irremplazable de la Avenida El Poblado.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.
A Witotto le tomó una corazonada y un impulso tirarse de la esquina del bowl. Solo podía confiar en sus habilidades y en que su tabla, la que lo acompaña en el último año, no fallara en ese momento en que las miradas inquietas de los espectadores seguían cada movimiento. De su frente chorreaba sudor hasta su nuca, hacía que su pelo se adhiriera a esta y el viento le ondeaba la ancha camiseta que usaba. Para él, esto significa “abrazar la libertad”. Así empieza su jornada en el Parque de Ruedas de la 4 Sur.
Cuando se hacen las cuatro de la tarde, este adolescente de 17 años, con rostro de quien la infancia no lo abandona, recoge su chaza surtida con golosinas y cigarrillos para venderlos en todo el complejo deportivo de mil 800 metros cuadrados para la recreación y práctica de skate, BMX y roller.
Fue desde los 12 años que Witotto conoció la vida sobre ruedas, después de salir de la Fundación Hogares Claret, la misma que lo ayudó a enfrentar la soledad de las noches en la calle. Hoy afirma con sinceridad que el skate le “salvó la vida”. Pues luego de estar internado 11 meses en esa fundación, terminó viviendo a su suerte en skateparks durante tres años y el de la 4 Sur se convirtió en su hogar principal.
En este parque encontró la manera de vivir, en una carpa guardaba su ropa, juguetes y su tabla. El gran techo de concreto de 560 metros de longitud fue su gran refugio de la lluvia o los incandescentes rayos de sol fue, el puente Gilberto Echeverri Mejía que conecta a Guayabal con el Poblado.
La relación de los skaters, adolescentes que practican este deporte urbano, se ha configurado en su totalidad como una tribu urbana. Esto es el resultado de la lucha que han emprendido para abrirse espacio frente a los deportes tradicionales. “Algunos jóvenes toman la decisión de practicar el skate como estilo de vida y otros como evasión de su entorno familiar y social. Entonces, el acto heroico de la tabla, de la pirueta y su celebración es una forma de sublimar ese sentimiento que tienen hacia la sociedad”, explicó Gregorio Enrique Gómez, antropólogo y escritor.
Con la chaza al frente y el entusiasmo recargado, el chacero sigue su recorrido, pero una voz blanca lo detiene: “Witotto, detálleme unas papas”, el pedido sale de un niño de 12 años apodado Pepito, que frecuenta el lugar con su hermano, mayor por un año. Cada uno tenía su respectiva tabla y en los bolsillos nada más que el ánimo de alejarse de San Javier, el barrio que los ha tratado como “gamines”. Por eso, es que desde los ocho años para este niño el skate se convirtió en “la oportunidad de olvidar las “Convivir” y los que manejan el barrio”.
El dueño de la chaza le da a escoger entre sus comestibles, conmovido por la mirada cándida que Pepito y porque conoce muy bien la situación de su amigo. El niño, que hasta ahora había logrado evadir el hambre, escoge una Nucita y no le importa que sus manos estén sucias; al contrario, se relame hasta los nudillos recién tatuados de su mano derecha.
Witotto, quien se había ido por unos instantes, regresa con una sonrisa y en la pretina de su pantalón tres bolsas de cierre hermético, cada una con por lo menos cinco baretos. Se trataba de un pedido que un par de hombres extranjeros le habían hecho al muchacho que conoce bastante bien el parque y sus plazas de vicio.
Por ese favor recibió uno de los cigarrillos de marihuana y un par de pesos como recompensa. Los “conspiros” son otra manera de sobrevivir y llevar dinero a su casa en Campo Amor, donde vive con su madre que también es vendedora informal.
Raspando lo último que queda de su chocolate y para no desperdiciar ni un poco del dulce, como si se tratara de pintar un dibujo, Pepito decide embadurnar la superficie del bareto que su amigo le acaba de pasar porque “así va a coger sabor el plon”. Da una, dos, tres caladas y luego expulsa una bocanada de humo que estuvo conteniendo. El sonido de su tos seca lo lleva al recuerdo del día en que, a los ocho años, probó la marihuana por primera vez.
Al cabo de un rato se pone en pie y toma su tabla para deslizarse por todas las rampas. Su flacucho cuerpo sale disparado en cada una de las pendientes y en su rostro se instala una sonrisa cuando consigue hacer un truco, uno de esos que parecen que van a terminar en una caída estrepitosa. Sin embargo, logra mantener sus pies firmes junto con la estabilidad y sigue rodando hasta llegar a un grupo de adolescentes envueltos en una nube de humo. Se queda allí.
Pepito conoció el skate de la mano de la marihuana. Los skateparks se convirtieron en su lugar favorito y el miedo a vivir en la calle se evaporó con el humo de cada bareto. Cuando su madre se enteró del consumo de esta droga, le dijo que “no quería tener gamines en la casa y que se fuera”, así recuerda las dos semanas que vivió en el Skatepark Estadio, cuando tenía 10 años.
Mientras tanto, Chinga, el hermano de Pepito, llega en una bicicleta y tuerce la boca, en gesto de desagrado, cuando percibe el olor a marihuana. La probó por primera vez junto con Pepito, pero la sensación de que la vida se le iba y el no poder controlar su cuerpo lo llevaron a decidir que solo lo haría ocasionalmente o en las noches, cuando los pensamientos le robaran el sueño. Por eso, aunque siempre está pendiente de su hermano, prefiere no mantenerse con él. Ese ambiente no es lo que le gusta.
Con la frente chorreando sudor, esta vez por haber recorrido todo el parque, y con la chaza vacía poco más de la mitad, Witotto se sienta en un muro mientras queda embelesado por los movimientos en el bowl. Esta vez él es el espectador y no quiere perderse ni un traspié.
Con la mirada desbordada por la ilusión, comenta que su sueño es poder graduarse del colegio para ser profesor de skate. Pero ese sueño se ve frustrado porque hace tiempo, tras una seguidilla de infortunios, sus papeles escolares se perdieron. Aun así, su mamá lo apoya y lo anima para que no desista del sueño que lo salvó y mantuvo con vida.
La noche cae sobre sus hombros y los días le traen la mayoría de edad, Witotto no puede esperar para cumplir su sueño. “No soy el mejor con la tabla, pero tengo algo para dar y toda la humildad para hacerlo”, dice mientras saca una chupeta de su chaza y mira, sin espabilar, los muchachos que siguen sobre las ruedas.
En un espacio pensado para el deporte confluyen también numerosas historias de vida. La imagen corresponde al evento Barbeque Contest en 2018. Foto: Telemedellín
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Trabajo realizado para el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.
¿Cuál es el papel de los jóvenes en el problema de contaminación ambiental en Medellín? Este especial multimedia presenta datos y antecedentes que presentan este problema desde una perspectiva juvenil, en complemento a un recorrido por acciones desde este grupo de la población ante los problemas medioambientales más notorios de nuestra ciudad.
Click en la imagen para ver el especial:
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Trabajo realizado en el curso Periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Lotero.