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  • “Si una mujer avanza, ningún hombre retrocede”: Dora Cecilia Saldarriaga

    Bordeada por montoncitos de personas que se arriman a las sombrillas de puestos de venta ambulante y al techo del centro de atención de Sabia Salud EPS, se abre la fachada de la Élite de la Moda. Sin embargo, esta no es forma de entrar al edificio amarillo; si está usted perdido, uno de los hombres detrás del escaparate de empanadas y pasteles de pollo fritos bien podría indicarle con un movimiento de manos que se dirija a la solitaria rampa en dirección a la Avenida Colombia hasta rodear las vitrinas repletas de maniquíes y arrumes de ropa que decoran los laterales y el frente del centro comercial.

     

    Entre locales de textiles y calzado, que en su mayoría todavía duermen por el letargo matutino de las 10 a. m., se llega a una cafetería vacía guardada por un vigilante despistado con legañas en los ojos y en el fondo, a la derecha, a un corto pasillo que termina en unas escalas y dos ascensores. Más allá de la ropita para el bebé, de los artículos para el hogar o de la cancha sintética de la que se gloria tener el centro comercial, espera silenciosa tres pisos más arriba la oficina de maestros de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma Latinoamericana.

     

    Abogados, sociólogos, licenciados y filósofos se reúnen detrás de una puerta de cristal; la excoordinadora y aún integrante del Observatorio de Género de la universidad es una de esas personas. Antecedida por una mujer de contextura bajita y rechoncha, Dora Cecilia Saldarriaga Grisales atraviesa el portal entre el mundo exterior y tantos saberes normativos y jurídicos acumulados; ambas se despiden entre risas y frases sin terminar como lo harían un par de viejas amigas que no han terminado de ponerse al tanto de sus vidas en los últimos años.

     

    La quinta mujer de derecha a izquierda es Dora Cecilia Saldarriaga, la primera candidata en la lista de Estamos Listas. Foto: Instagram Estamos Listas.

     

    —Estamos hablando, Martica. —Alcanza a decir antes de regresar a la oficina y recibir a cambio una sonrisa de los labios morenos de su compañera.

     

    La mujer de la que se acaba de despedir Dora Cecilia es Marta Restrepo López, una de las cinco voceras del movimiento político Estamos Listas, del que, a propósito, la abogada también hace parte. Dentro de una lista de catorce nombres, la mayoría de ellos femeninos, el de ella es el primero que figura como candidata al Concejo de Medellín.

     

    —Muchos partidos vinculan a las mujeres para cumplir con la cuota de género, pero ¿dónde las ubican en términos de la lista? —ya sentada detrás de una mesa blanca al fondo de la oficina, Dora Cecilia dibuja movimientos con sus manos como queriendo reforzar sus palabras—. En estos momentos tenemos el movimiento Estamos Listas, que es un tema de innovación política y que, de alguna manera, va a incidir en que otras mujeres puedan participar ya que estos son espacios muy masculinizados en términos de tiempo, de disposición y de expresión.

     

    Marta Restrepo López, Gloria Elena Castaño, Piedad Toro, Gloria Amparo Henao y Gloria María Bustamante son las mujeres líderes de esa novedosa iniciativa que ha dado tanto de qué hablar en la prensa local; partiendo de un largo recorrido en organizaciones sociales, en el 2018 ellas concluyeron que, a pesar de estar trabajando en entornos políticos, quienes realmente tomaban las decisiones eran aquellos que participaban en el ámbito electoral.

     

    Así, decidieron llamarse a sí mismas mujeres y agruparse en círculos de confianza que se extendieran en la ciudad; en menos de un año, pasaron de ser cinco para constituir 2.039 búhas —nombre con el que se identifican por el símbolo de la organización— que buscan hacerse con los escaños del Concejo de Medellín. Ese espacio que, según un informe de la Secretaría de Mujeres de Antioquia, solo ha sido ocupado durante los años de 2016 al 2019 por un 14,6% de mujeres en todo el Valle de Aburrá.

     

    La excoordinadora del Observatorio de Género destaca la necesidad de la participación femenina en los cargos de mando político: — Por lo general, nosotras ubicamos a la vida en el centro y eso nos permite poner la lupa en asuntos que no están en la agenda política: el trabajo de cuidado, el desarrollo sostenible y la educación no sexista —Entonces hace una pequeña pausa reflexiva, mira sus manos y se ríe, una expresión gestual que es acompañada graciosamente por sus jóvenes ojos marrones—. Es que lo personal es político, eso es lo que nosotras hacemos; llevar lo político a lo cotidiano y, así mismo, intervenir para que, desde lo cotidiano, las mujeres lleguen a la política.

     

    Para personas como Dora Cecilia Saldarriaga, hablar de mujeres es hablar de autonomía y, por ello, sin importar la decisión que se tome —si quedarse en casa, al cuidado de los niños, o participar en espacios públicos al tiempo que se tiene una familia—, se deben garantizar unas condiciones que le permita a la mujer actuar y desarrollarse de forma equitativa al hombre. De esta forma, de acuerdo con Aura López, en la medida en que tomemos conciencia de nuestra propia libertad para decidir, las mujeres estaremos cambiando el mundo. Y cuando el mundo cambia, las leyes, naturalmente, cambian también.

     

    Desde las figuras de Betsabé Espinal —quien lideró huelgas en 1920 desde los 24 años de edad— y de María Cano hasta la creación de organizaciones como la Unión de Ciudadanas de Colombia (1957) y la Corporación Mujeres que crean (1990), el Movimiento social de mujeres en Medellín impulsó la formulación de políticas públicas para, entre otras cosas, promover la participación, el empoderamiento y la incidencia de las mujeres en los espacios e instancias de toma de decisión y control de los recursos.

     

    De esta forma, aunque la población femenina ha alcanzado garantías legales además de las normas constitucionales (pactos internacionales de derechos, convenciones, leyes y sentencias), aún parece ser largo el camino que tiene por delante.

     

    —Qué bueno sería que una mujer diga: “ay, qué bueno votar por ella”, pero no sucede; aún no somos conscientes de que cuando una gana, ganamos todas. Nosotras somos el 52% de la población y no significa que el machismo solo esté concentrado en los hombres, también hay mujeres que, por efectos del patriarcado, pueden irse en contra de sí mismas.

     

    Estamos Listas comenzó con la iniciativa de cinco mujeres que, después de trabajar mucho tiempo en organizaciones sociales, decidieron tener su propio rostro e imagen en la política electoral. Foto: Instagram de Estamos Listas.

     

    La candidata por Estamos Listas se acomoda el corto cabello rubio hacia el lado derecho de su rostro y observa disimuladamente su reloj de mano antes de continuar: —Por eso nuestro mayor reto es llegar a los espacios de poder y, una vez lleguemos, estoy convencida de que haremos un gran trabajo. No va a ser la voz de una, dos, tres o cuatro mujeres; seremos un gran grupo de trabajo en el Concejo, y eso inclusive rompe con el sistema tradicional de la política. Aquí hay amas de casa, afros, indígenas —Dora Cecilia golpea la mesa al ritmo de cada nueva palabra—, lesbianas, trans, mujeres rurales, académicas; somos las mujeres de la ciudad y cuando miran las mujeres, no se excluyen a los otros.

     

    Los pendientes rojos de Dora Cecilia Saldarriaga Grisales danzan mientras extiende sus brazos para tomar la planilla de firmas que siempre lleva consigo —como es de esperar, al contrario de cualquier partido político, Estamos Listas participará en el certamen electoral por la Ley 130 de 1994— y ella concluye: —Si una mujer avanza, ningún hombre retrocede.

     

     

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  • La seguridad de las universitarias, tarea pendiente

    En vísperas de las conmemoraciones por los derechos de las mujeres, voceros de la Policía Nacional y la Secretaría de Seguridad de Medellín conversaron con la comunidad universitaria convocada en la UPB sobre las rutas de denuncia y autoprotección para las estudiantes.

     

    “Trata de usar ropa discreta. No hay nada más incómodo que distraer la atención de tus compañeros de clase y profesores, para eso te sugerimos evitar utilizar escotes profundos, faldas cortas o ropa muy ajustada al cuerpo”. Estas sugerencias contenidas en una comunicación que llegó a los estudiantes por medios institucionales de la Universidad Pontificia Bolivariana, suscitó una notoria polémica en su momento.

     

    De aquel episodio queda también Bolívar en falda, “un colectivo feminista que busca erradicar todas las formas de violencia basadas en género dentro de los espacios universitarios”, según explicó Tatiana Lozano, una de sus representantes. El grupo lo integran las mismas mujeres que hace más de un año quisieron reaccionar ante el mensaje que motivó las excusas de la Universidad. En la actualidad, ellas adelantan acciones de educación y sensibilización por los derechos de las mujeres, con prioridad en los campus universitarios.

     

    Justo un año después, fue en estos espacios donde precisamente ocurrió otro episodio notorio que afectó a las universitarias, cuando desde diferentes sedes universitarias de la ciudad se conocieron denuncias de un ciudadano aparentemente extranjero que acosó y agredió a varias estudiantes, luego de abordarlas para pedir una orientación.

     

    Este último episodio motivó a que las estudiantes organizadas buscaran la asesoría de la Secretaría de Seguridad de Medellín y la Policía Nacional, para brindarle a las jóvenes universitarias herramientas y líneas de acción ante situaciones de acoso y agresión, pues, como lo expresaron varias asistentes antes de que se iniciara el conversatorio, es difícil saber qué hacer con relación al accionar legal en estos casos.

     

    Voceros de la Policía Nacional, la Secretaría de Seguridad, la Personería y la UPB, se hicieron presentes en el encuentro convocado por el colectivo Bolivar en falda para hablar sobre las herramientas de seguridad y denuncia del acoso contra las mujeres. Foto: Laura Trujillo.

     

     

    El intendente José Palomino, en representación de la Policía Nacional, brindó una charla inicial sobre seguridad y autocuidado; seguridad no únicamente entendida como la percepción de protección y confianza dentro de los diferentes entornos (especialmente el universitario), sino también desde el conjunto de normas que amparan a la ciudadanía en situaciones de acoso.

     

    Palomino compartió consejos de protección personal referidos a la “previsión, prevención y protección del individuo en el entorno”. Específicamente hizo precisiones sobre el artículo 27 de la Ley 1801, el famoso Código de Policía, que se refiere a la prohibición del porte de armas no letales, las cuales, según el uniformado podrán llevarse a consideración del policía que haga el pertinente proceso de revisión de las mismas, siempre y cuando existan antecedentes que pongan en riesgo la seguridad de quien las porta. El Intendente Palomino reiteró la importancia del conocimiento de la ubicación por parte de la víctima a la hora de realizar una denuncia, y que puede hacerlo a través de la línea 123, en contacto con el cuadrante policial correspondiente, o mediante la aplicación móvil Polis, de la Policía Nacional.

     

    ¿Sirven tantas herramientas?

    No obstante, testimonios como el de la estudiante Jimena Tintinago, ponen en duda la eficiencia del actuar institucional. Tintinago señaló que entidades como la Policía solo actúan cuando una situación se vuelve lo suficientemente grande como para que tenga reconocimiento a nivel regional y “se les salga de las manos”, más por lo que supone para su reputación. Por ello, explicó, los problemas que pasan cotidianamente suelen encontrar más difusión y reconocimiento en los medios digitales como las redes sociales.

     

    Jaime Andrés Orozco Gómez, coordinador de seguridad de la UPB intervino para referirse a las los casos ocurridos en febrero pasado y señaló lo difícil que fue el proceso y las diferentes trabas que encontraron a la hora de acompañar a las estudiantes acosadas dentro del campus universitario a hacer efectiva denuncia en la Fiscalía, luego de que varios estamentos de la Policía se negasen a atender los casos. Opinó que la masiva difusión de los episodios en redes sociales, más que resultar como una herramienta efectiva de transmisión de la información para promover el cuidado colectivo, imposibilita la oportuna detención de los implicados que quedan advertidos de que han sido reconocidos y se sabe qué sitios frecuentan.

     

    Representantes de la Secretaría de Seguridad, la Personería de Medellín y la misma UPB enunciaron en la conversación herramientas que resultan útiles a la hora de reportar situaciones de acoso y abuso en cuestiones de género.

     

    Algunas virtuales como Seguridad en Línea, que opera para toda el Área Metropolitana, brinda la posibilidad de interponer denuncias colectivas — únicamente de casos reiterativos—, para enviar los reportes a las autoridades correspondientes y comenzar a realizar la respectiva investigación, por lo que se presenta como una solución a largo paso, cuyos avances permiten ser monitoreados a través de la plataforma, que además garantiza la total anonimidad de la denuncia y brinda otras herramientas como un botón de pánico para ponerse en contacto de manera discreta e inmediata con personas cercanas, como familiares y amigos, a quienes le llegará información correspondiente a la ubicación del usuario.

     

    De la misma manera, el portal web A denunciar de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, brinda un sistema nacional de denuncia virtual, que se comienza a tramitar de manera más directa e inmediata con relación a lo penal.

     

    Cuando se necesita una atención más inmediata, la aplicación móvil Tepillé posibilita realizar una grabación en situación de emergencia y en tiempo real, que les llegará a las autoridades y será admitida como material probatorio de validez real, al no comprometer la cadena de protección de vídeos que garantiza su legitimidad.

     

    Por otra parte, si se trata de una trasgresión a los Derechos Humanos, la Personería de Medellín tiene dispuesta una unidad permanente en la Casa de la Justicia del Bosque, frente al Parque de los Deseos, que se encuentra operando las 24 horas del día y los 7 días de la semana.

     

    De la misma manera, el Metro de Medellín ha dado respuesta a las diferentes denuncias de acoso dentro del sistema, al permitirles a las víctimas activar la palanca de emergencia para reportar el caso y así facilitar mejores posibilidades de detener al agresor.

     

    En cuanto a las medidas que ofrece la UPB específicamente, Jaime Andrés Orozco recomendó revisar que no haya hombres en los baños de mujeres, situación que, según indicó es la más frecuente entre las que se presentan; recomendó no sentir temor o vergüenza de “hacer escándalo”, sin dejarse intimidar por agresiones verbales y buscar al personal de seguridad para que asista la situación, tarea para lo cual, aseguró, hay personal preparado. En la Universidad opera la Línea Segura de Atención 3116344203, que permite reportes inmediatos en cualquier momento.

     

    El Intendente Palomino recomendó que en casos de acoso, la persona afectada alerte sobre la situación para que haya testigos de lo sucedido con los cuales se dirija a informar y denunciar lo sucedido.

     

    Organizadoras del encuentro que, aparte de las decenas de personas presentes en el aula, convocó más de mil personas en su transmisión por internet, valoraron la oportunidad de conocer de primera mano las herramientas mencionadas y plantear directamente sus interrogantes sobre la acción institucional, que, en concepto de las voceras de Bolívar en falda, sigue teniendo “muchos aspectos pendientes por mejorar para que el acoso a las mujeres sea visto y atendido como el problema que es”.