No hay límites para contar historias. Este es un recorrido audiovisual por varias temáticas como la explotación sexual, la depresión, la condición de mujer y la importancia del cuidado con el autoexamen.
Tres perfiles también se incluyen en esta selección: Patricia Vélez, artista y publicista; Maria Antonia Flores, modelo; y Misael Belt, fotógrafo de moda. Esta pluralidad de asuntos tiene un elemento común: todos fueron contados antes del aislamiento.
Con el confinamiento cambia la propuesta audiovisual, la forma, pero se mantiene la intención narrativa y expresiva, permanece la posibilidad de abordar los temas profundos como la amistad, soledad, monotonía, el cuidado y la autoestima. Un contexto adverso no ha sido impedimento para contar buenas historias.
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Realizaciones de: Tatiana Martínez, David Mesa, Camila Restrepo, Lorena Villa, Natalia Gonzáles, Susana Patiño, Emilia Peláez, Juanita Robledo, Manuela Suárez, Alejandro Estrada, Manuela Betancur, Sebastián Martínez, Karol Pastrana, Manuela Sossa, Andrés Buitrago, Valentina García, Maria Antonia Villa, Isabela Flórez, Jaime Hernández, Paulina López, Sofía Vanegas, Johanna Osorio, Isabel Cristina Trujillo, Maria Camila Aguirre, María Alejandra Álvarez, Andrea Patiño, Daniela Castro, Mariana Arcila, Mariana González, Valentina Penagos y Valentina Yepes.
Trabajos producidos en el curso Imagen IV, orientado por el profesor Luis Jorge Orcasitas.
El Covid-19 es una realidad mundial. En Colombia los casos de dicho virus han aumentado significativamente y eso ha provocado que se tomen medidas estrictas para evitar el contagio de más personas dentro del país. Una de ellas es la suspensión de clases presenciales a nivel nacional, tanto en instituciones públicas como privadas.
“Durante la semana del 16 al 27 de marzo, maestros y directivos estarán preparando planes y metodologías no presenciales de estudio, para ser desarrollados por los estudiantes desde sus casas”, argumentó en su momento Iván Duque, presidente de la República de Colombia.
Ahora bien, una estrategia para que todos los jóvenes continúen con su curso normal académico es la virtualidad y, lo ha manifestado el mismo mandatario dentro de las diversas intervenciones que ha dirigido, pero ¿será efectiva esta herramienta?
Por muy moderna que parezca la idea de las clases virtuales, son muchos los hogares que no cuentan con servicio de internet. Si bien Colombia es un país que ha ido avanzando en el desarrollo tecnológico, no está preparado actualmente para recibir educación virtual y las mismas estadísticas lo demuestran. “En el país, cerca de 21,7 millones de personas cuentan con acceso a esta tecnología”, menciona el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, entonces ¿qué pasará con el resto de los millones de personas?
Adicionalmente, con base en la información del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, el 63 % de los estudiantes en educación media de colegios públicos de Colombia no tiene acceso a internet ni computador en su hogar, lo que demuestra que, tras la suspensión de clases presenciales, muchos niños y jóvenes se verán obligados a no continuar con su proceso académico.
El panorama no está muy claro, no se sabe a ciencia cierta qué efectos traerá esta modalidad para los estudiantes; la pandemia ha generado que la cotidianidad cambie totalmente y, por ende, hay preocupación. Ahora, solo queda estar prevenidos e ir afrontando el devenir de las cosas.
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Columna realizada en en curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez. Publicada en el periódico El Colombiano.
Desde los últimos años se ha podido evidenciar cómo desde la academia se ha fortalecido la producción cinematográfica en Colombia con la creación de programas, que antes eran escasos, especializados en esta área. Son más diversas y numerosas las acciones que estimulan a quienes quieren abrirse camino en la producción cinematográfica. A pesar de estos progresos, es otro el panorama cuando se quiere materializar todo el conocimiento y comenzar a crear y/o producir, por lo costoso que resulta y la falta de apoyo a la producción audiovisual.
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Trabajo realizado en el curso periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Jaime Lotero.
Existe esperanza de que algún día las cosas mejoren. Está claro que no podemos seguir el mismo camino. Debemos evolucionar. Hay esperanza, entonces, de que el cambio empiece por cada uno de nosotros. Aprender a disfrutar lo mínimo, la música incómoda de los vecinos, el ruido de los carros que pasan y otras cosas de la cotidianidad.
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Trabajo realizado en el curso Camarografía e iluminación, orientado por el profesor Carlos Sánchez Pizarro.
‘La vida es fácil niña, todas estas señoras que están acá son mi familia. Sin pensarlo, estamos reunidos por desgracias ajenas’’, dijo don Leo mientras recorría con su mirada cada rincón de aquel espacio que, durante más de 15 años, le ha dado techo y comida a su familia para vivir.
Cuando don Leo en el 2010 puso los papeles de renuncia en el escritorio de su jefe, jamás se imaginó que su vida cambiaría tanto. El quepis negro que portaba cada noche se convertiría en una gorra blanca, aquella camisa manga larga, se convertiría en un delantal con un estampado grande que dice ‘‘Frutería Don Leo’’. Y aquella portería similar a una jaula en las noches, se convertiría en un negocio hecho de metal, sudor, lágrimas, noches de tragos y cientos de sueños por querer cumplir.
Luz Oliva decidió apoyar a Leo para dejar atrás aquel trabajo que les robó a los dos horas, minutos y segundos de estar juntos. No pensó que esa decisión sería la más importante de su vida. Desde aquel momento las madrugadas en vela esperando a su marido, después de jornadas de más de 10 horas, se convertirían en una nueva casa, nuevos viajes y muchísimo tiempo libre.
Yuri Patricia tomó a su hijo y, con la poca valentía que le quedaba, se alejó de aquel lugar donde lloró, gritó y pidió ayuda; su alma sintió un descanso. Quedó atrás aquel hombre que durante cinco años fue su esposo y al mismo tiempo su verdugo. Debía comenzar una nueva vida, no pensó que sería junto a sus padres Leo y Luz en el proyecto de venta de frutas.
Mary Luz perdió a su esposo por una supuesta bala perdida y sintió que sus venas se congelaban, al mismo tiempo que su corazón mermaba las pulsaciones. Murió su esposo, el padre de su hijo y el amor de su vida. Tenía que salir adelante y por eso recurrió a su hermana mayor, Luz Oliva, quien iniciaría un nuevo proyecto junto a su esposo, Leo.
Frutos de vida
En medio de la calle 16ª y la carrera 43, en la Avenida El Poblado, se ubica el negocio número 002, marcado así por Espacio Público de Medellín. Desde lejos se observa un letrero grande que dice: ‘‘Dios bendice este negocio’’. Al bajar la mirada, se puede observar, en medio de los racimos de bananos y plátanos, otro letrero, más pequeño y menos llamativo: Frutería Don Leo.
Don Leo, quien es el creador y dueño de la frutería que lleva su nombre, es un hombre oriundo de Urrao, lugar reconocido por el queso dulce y el cultivo de las granadillas. Él comenzó a vender esas frutas que hace 16 años en una de las avenidas más concurridas de Medellín. A esas granadillas se le sumaron bananos, plátanos, peras, manzanas, naranjas, mandarinas, aguacates, uvas, entre una decena más de frutas jugosas y coloridas, adornan uno de los paisajes más grises e industrializados de Medellín.
A las 5 de la mañana, don Leo y Luz Oliva están esperando a Fredy, su conductor de confianza, en la salida de su casa ubicada en Manrique oriental. Se dirigen a la Plaza Mayorista para surtir frutas frescas a su negocio: ‘‘Yo iba antes a la minorista, pero más de una vez me robaron las bolsas llenas de frutas. Entonces hace 13 años, aproximadamente, voy a la mayorista’’, afirma don Leo, delgado, de 64 años, tez oscura y una sonrisa pícara que agudiza el tamaño de sus ojos.
A las 6:15 de la mañana, Yuri Patricia, su hija; y Mary Luz, hermana de Luz Oliva, llegan en un taxi, cada una cargando una bolsa en cada mano. Yuri Patricia es una mujer joven, robusta, que mide cerca de 1.72 m, guarda en su entre ceja una arruga que alude a su temperamento fuerte. En cambio Mary Luz una mujer vieja, delgada, que mide cerca de 1.55 m, saluda a don Leo con dos arrugas a cada lado de su boca que aluden a su peculiar gesto, pues tiene más sonrisa que dientes.
Mientras Luz Oliva empaca 20 vasos de fruta picada en papel transparente. Yuri Patricia sostiene un cuchillo mondador entre sus manos y, al ritmo de las manecillas del reloj, rebana 5 manzanas rojas. Mientras que don Leo junto y Mary Luz resuelven cómo acomodar las sillas para que los próximos comensales disfruten de su estadía. Todos cumplen una función, todos son familia, todos están ahí como un rompecabezas.
Cada día de la semana, cuando se pasa por la frutería, las mujeres que atienden esta caseta tienen uniformes diferentes: el lunes se hace homenaje al color rosado de una buena pitaya, el martes es de mora azul, el miércoles de azul cielo, el jueves del limón y el viernes son de las uvas moradas.
Fruta podrida
Aunque la variedad de frutas sea abundante, para don Leo ninguna de ellas se vende tan bien como un buen vaso de salpicón. ‘‘La gente que trabaja por acá cerca lo que más compra es salpicón. Una persona puede comprar 6 vasos de salpicón’’ afirma Don Leo mientras, con un trapo blanco con más rotos que tela, espanta a los moscos que se le quieren acercar a su producto estrella.
‘‘Este negocio mío, yo lo quiero más que a una hija, mejor dicho, es mi tercer hijo’’, afirma don Leo. Para él, llegar a la estabilidad económica y laboral que tiene ahora no ha sido nada fácil. En el 2004, cuando inició con su local, la mujer que comparte caseta con él intentó “salarle” el negocio por medio de la brujería y magia negra.
‘‘El 31 de diciembre y nos íbamos de vacaciones, los 15 días que siempre saco con mi familia. Empezamos a empacar todo lo de los estantes. Cuando estábamos recogiendo las cosas del último estante mi esposa encontró una medalla grande que tenía dibujado como unas serpientes. Yo llevé eso donde una señora que vive por el barrio, ella sabe de brujería y esas cosas. Me dijo que ese medallón lo habían puesto ahí para salarme el negocio. Con el tiempo me di cuenta de que era esta señora que vende pasteles de pollo aquí al lado’’, expresa don Leo mientras señala el sitio exacto donde encontró la medalla.
‘‘Es que yo pude irme con mi esposa para un crucero por Aruba gracias a esto. Tuve la oportunidad de comprar mi propia casa. Le debo mucho a las frutas’’, afirma don Leo con una sonrisa entre cruzada con risas.
Y así ese pequeño negocio, con estructura de metal y colores que adornan el día más oscuro de marzo, es un oasis en medio del apresurado caminar de los cientos de ciudadanos transitan. Algunos lo reconocen y otros solo lo miran, pero lo que todos en silencio guardan en su mente es que ‘‘Frutería Don Leo’’ es una parte irremplazable de la Avenida El Poblado.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.
Dentro de cada rutina afloran sentimientos. En estas imágenes hay un reflejo de la esperanza y el amor que nacen con los días y las horas. Siempre habrá un pronto, un te extraño y un te amo.
El suicidio en personas jóvenes es un fenómeno que aumenta significativamente en Medellín desde 2014 y la tendencia se mantiene. Más allá del llamado que hacen las cifras, este trabajo ilustra cómo cada caso no se trata solo de las vicisitudes de alguien en particular. Detrás se encuentran, además, las familias y la sociedad que rodea a cada persona.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo V, bajo la orientación del profesor Gabriel Jaime Lotero.
No hay duda de que los smartphones son uno de los inventos más relevantes en la historia del desarrollo tecnológico, que se ha dado con mayor fuerza en los últimos decenios. Es evidente en la gran cantidad de personas que hoy en día hacen uso de esta herramienta. Incluso, cada vez más niños y jóvenes tienen acceso a estos artefactos desde edades más tempranas. Los dispositivos móviles nos han simplificado la ejecución de prácticas cotidianas, pues su fácil manejo ha permitido que se les den distintos usos, también en la educación.
En el ámbito académico se han convertido en instrumentos útiles para el aprendizaje, aunque se ha estigmatizado su uso dentro de los salones de clase, lo que lleva a desaprovechar lo que nos brindan. Tal estigmatización comienza por los docentes, quienes, al tener poca o ninguna capacitación respecto de las nuevas tecnologías, no cuentan con los medios suficientes para introducir los smartphones en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por lo que no tienen reglas claras para los estudiantes respecto a su uso adecuado en el aula.
Esta situación hace que los estudiantes empleen los celulares en las clases de una manera inapropiada, cosa que los distrae. No obstante, todo dependerá de la disposición y el reconocimiento que él reciba en el aula como espacio de aprendizaje. Sin embargo, pese a todas estas falencias y, aunque es imposible negar que los dispositivos móviles son una herramienta de fácil distracción, los jóvenes han sabido aprovecharlos en el ámbito educativo. Por ejemplo, en el intercambio de información académica o la coordinación de trabajos grupales, prácticas comunes entre ellos. También se debe tener en cuenta que estas interacciones no solo se dan dentro del salón, sino también fuera de él.
Se requiere capacitación de docentes y estudiantes para lograr que un dispositivo móvil trascienda del entretenimiento. De modo que no los usen solo para las redes sociales, sino que accedan a información relevante que se encuentra en la red y se conviertan en usuarios, productores y creadores de contenidos académicos.
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Columna realizada en el curso Periodismo VI, orientado por el profesor Darío Echeverri.
En la actualidad a un gran número de jóvenes les emociona la idea de alcanzar la mayoría de edad. En Colombia, según la ley de 1977 en su artículo 1, se establece que para todos los efectos legales una persona es considerada mayor de edad a los 18 años y es cuando se supone que ella a lo largo de su formación adquirió una mayor madurez intelectual y física. Es por eso que aumenta la cantidad de responsabilidades que debe asumir como persona y en sociedad, centrándonos más en el sufragio, mediante el cual la persona tiene la posibilidad de acceder libremente al voto en su país y así adquiere un papel más importante en la sociedad.
Según el Dane (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), el porcentaje de la población entre los 18 y 26 años es de un 16 %, aunque al momento de elegir solo 4 de 10 colombianos ubicados en ese rango de edad decide ejercer su derecho al voto. De allí la pregunta: ¿cuántas personas de ese 16 % están dispuestas al cambio al momento de votar? Muchos jóvenes en su mayoría tienen una forma de actuar y pensar muy madura: al momento de elegir se enfocan más en las propuestas de educación, oferta laboral o en las que les favorecen y que pueden ser factibles en su proceso de elaboración. Impresiona lo paradójico que es el hecho de que en la actualidad los jóvenes tienen la posibilidad de informarse y hacerse escuchar como antes no se podía, y que gran parte de esta juventud no decida tomar conscientemente las riendas de su destino y determinar quién trazará su futuro. En algunos casos es porque los jóvenes no confían en las instituciones democráticas o incluso tienen la percepción de que a los gobernantes no les interesan sus opiniones.
No se puede eludir esta problemática. Los jóvenes, desde su primera participación en una elección política, deben tener sus pensamientos claros al depositar la confianza en una persona, aunque gran parte tenga dudas al momento de votar y es por cómo las decisiones políticas afectan a la sociedad y eso interfiera en sus decisiones. Pero esto debe acabar por medio de un cambio colectivo en el cual el futuro de cada colombiano no dependa solo de una persona. Los jóvenes no deben esperar a su mayoría de edad para estar dispuestos al cambio. ¿Por qué esperar para empezar a crear nuestro futuro?.
¿Cuál es el papel de los jóvenes en el problema de contaminación ambiental en Medellín? Este especial multimedia presenta datos y antecedentes que presentan este problema desde una perspectiva juvenil, en complemento a un recorrido por acciones desde este grupo de la población ante los problemas medioambientales más notorios de nuestra ciudad.
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Trabajo realizado en el curso Periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Lotero.