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  • Hablemos de cine (Visor – Revista audiovisual)

    Hablemos de cine, de Pulp Fiction y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Son películas icónicas de su directores Quentin Tarantino y Michel Gondry, respectivamente. Además, ambas tienen un puntaje superior a 8/10 en IMDB y en Rotten Tomatoes de más del 90%. El análisis de la obra de Gondry permite entender muchas decisiones del director, el trasfondo y significado de algunos elementos. Por su parte, de Pulp Fiction se presentan varios datos curiosos respecto a la producción, musicalización y recursos audiovisuales.

     

    Análisis de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos: Juan José Villegas.

    Datos curiosos de Pulp Fiction: Valentina Calderón.

     

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    Trabajos realizados en el curso Imagen VI, orientado por el profesor Carlos Mario Pineda.

     

     

     

     

  • La cuarentena, un lugar común. Tres rutas de salida

    Un contexto común, la vida en medio de la cuarentena, marca el desarrollo de tres historias. Cada una tiene una mirada particular, la primera es un monólogo sobre el encierro, la soledad y los libros. Otra es reflexiva respecto al significado de la habitación y el estar adentro. Y la última narra la historia de madre e hijo, separados por un intercambio y por la pandemia. Aunque la realidad adversa limite las posibilidades técnicas de los realizadores, ellos supieron convertirlo en una oportunidad y contaron sus historias desde casa.

     

    Click en la imagen para ver la lista de videos:

     

     

    El extraño: María Fernanda Saldarriaga, Maria José Saavedra, Carolina Posada y Manuela Gómez.

     

    Adentro: José Daniel Palacios, Verónica Duque, Juan Manuel Cano, Angie Acosta.

     

    Pérdidas del encierro: Andrés Felipe Cuervo, David Ospina, Lucas Quintero y Emmanuel Acevedo.

     

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  • Acercamiento al haiku

     

    El siguiente es un ejercicio colectivo de exploración y acercamiento al estilo de escritura del haiku, un género poético japonés en el que se busca con precisión en la captura de una imagen.

     

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    Tropieza la pala

    con una lombriz.

    Ahora son dos.

     

     

    Se arrastra un lucero,

    el cucuyo tiene

    un ala rota.

     

    Juan Esteban Gil Castaño

     

     

     

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    Cada día

    el cielo a lo lejos:

    el encierro.

     

    Agua fresca

    por mi rostro:

    caen los pensamientos.

     

    Alejandra Márquez Quintero

     

    Imagen: freepik.es – angelinabambina.

     

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    Luna llena.

    Un perro ladra,

    su dueño también la mira.

     

    Tarde de marzo.

    El mango del patio

    baila con el viento.

     

    Suena un acordeón.

    El ron se acaba;

    es la historia de mi abuelo.

     

    Héctor Andrés Mendoza Lara

     

     

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    Las manos tiemblan,

    el hilo entra

    por el ojal.

     

    Muere la fogata.

    Se eleva el humo

    hasta el cielo.

     

    Natalia González Franco

     

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    La flor cae del guayacán:

    un sol que se apaga

    en una galaxia lejana

     

    Una lágrima se escapa.

    El río de los recuerdos

    es invisible.

     

    Miguel Arango Rúa

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    En el borde de mi ventana

    caen gotas del cielo.

    Son más libres que yo.

     

    Valeria Echeverri Pérez

     

     

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    El sol pega en mi cara,

    ya no me molesta.

    Extraño vivir.

     

    Sebastián López Ortiz

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    El ocaso llegó

    buscando tu compañía.

    No te encontré.

     

    Hundí mi amor

    lo sumergí en odio…

    Echó tinieblas.

     

    Raúl Andrés Sosa Gómez

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    La tarde oscurece.

    Las aves se guardan;

    los grillos cantan.

     

    Los besos no lo entienden,

    los abrazos se entristecen

    El virus espera.

     

    Melisa Gómez Vanegas

     

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    Ejercicio realizado en el curso Periodismo y Literatura, orientado por la profesora Marcela Gómez Toro.

     

     

  • Las tortas que dejó el tren

    El “chachachá” de las locomotoras, las despedidas, las bienvenidas, los venteros ambulantes, el olor a humo, la avena fría de Viviano, las mandarinas de Herminia, los quesitos de María, las hojaldras de Rosa Tirado, los chorizos de Ana Felisa y demás facetas del paso de los trenes del Ferrocarril de Antioquia por Cisneros, se pueden evocar hoy, en pleno siglo XXI, con solo un bocado de una rica y suave torta de pescado, con un toque salado y acompañada por media arepa.

     

    Cisneros está a 83 kilómetros de Medellín, en el Nordeste antioqueño, es un pueblo panelero por tradición, rodeado de ríos y enclavado entre montañas que cultivan caña de azúcar. El río Nus y la quebrada Santa Gertrudis son los principales afluentes que componen el paisaje del lugar y forman charcos que son atractivos para los turistas y en los que viven peces nativos como sabaletas, mulas, barbudos y corronchos.

     

    A 95 kilómetros de Cisneros se encuentra Puerto Berrío, un municipio que tiene como una de sus principales fuentes de ingresos a la pesca. Allí desemboca el río Nus en el caudaloso río Magdalena y hay innumerables restaurantes y ventas de pescados como bagres, bocachicos, blanquillos, cachamas y comelones, unos peces que se dejan secando con capas de sal durante días al sol y al aire. Esta es la base de las mejores tortas de pescado del municipio y de la que vive una familia cisnereña desde hace 90 años.

     

    En la avenida principal de Cisneros ya es habitual ver a una mujer, con vestidos floreados y un delantal tipo mandil sentada, en una silla Rimax azul y desgastada. Ella sostiene una canasta roja en su antebrazo, su piel arrugada permite inferir su edad.

     

    Berta Serna, de 84 años y oriunda de Cisneros, inicia todos sus días a las 5:45 de la mañana. El despertador se encuentra incorporado en su cuerpo. A esa hora se levanta a preparar sus tortas de pescado desde que tenía 20 años y era aprendiz de su madre.

     

    Estas ventas tuvieron su inicio en las estaciones del Ferrocarril de Antioquia, un proyecto que potenció la economía del departamento y el país desde 1929, que fue su inauguración, hasta 1960 que inició su declive debido a que el gobierno se centró en las vías terrestres. Esto dio fin al funcionamiento de este sistema férreo. Para ese entonces, el tren ya había transportado durante 10 años a Berta, su madre y las tortas de pescado desde Cisneros hasta Caracolí. Allí se embarcaban en el tren que subía y finalizaban su trayecto en la estación Barbosa.

     

    Del Ferrocarril en Cisneros solo queda el vagón 39 de la máquina 45, que adorna la avenida principal. La estación actualmente es un museo cultural. También hay tramos de las carrileras, unos ya escondidos entre pasto y cemento y otros aún visibles, pero desgastados.

     

    << Doña Berta y su presencia habitual en las calles de Cisneros. Foto: Sofía Vanegas.

     

     

    La sonrisa de Berta, compuesta por dos dientes con bordes de oro, no se borró ni siquiera cuando el tren se detuvo. Al contrario, esto le dio las fuerzas suficientes para superarse y sacar adelante a los 15 hijos que la vida le dio y que, poco a poco, esta misma le ha ido quitando. Uno se fue para Guatemala y nunca regresó. A Julio lo mataron de una puñalada. A Darío una moto lo atropelló y lo mató. “Rayo”, como le decían a otro, murió de una cirrosis. Y así Berta dejó de ver a muchos de sus hijos. Ahora solo quedan cinco mujeres, tres de ellas tienen su propio negocio de tortas de pescado gracias al aprendizaje heredado de su madre y a la popularidad que su peculiar receta ha construido.

     

    De lunes a sábado Berta hace 20 libras de pescado y el domingo aumenta un poco la cantidad. “Es fácil, prendo seis fogones y pongo seis pailas, luego solo es coger el pescado, harina, aceite y saque”, afirmó mientras agarraba un cigarrillo entre sus dedos, uno de ellos está rodeado por un anillo plateado y el resto tienen las uñas maquilladas con una ligera capa de color negro.

     

    Los años pasan, pero la lucidez de Berta no los siente, con seguridad dice que no se enferma de nada, no toma vitaminas ni pastillas y no recuerda la última vez que fue al hospital. Como los años, también pasan carros particulares, motos, buses y transeúntes buscando, a cualquier hora del día, una rica torta de pescado a 2500. Estos productos se envuelven en un pedazo de papel cuadernillo que compra a 300 pesos. “Las servilletas no me gustan, son muy pequeñas y delgadas”, comentó mientras entregaba tres tortas a un cliente.

     

    La sazón, la suavidad en cada bocado y el buen tamaño por un bajo precio, hicieron que Berta, sin darse cuenta, se volviera referente cultural del pueblo. Ella y sus tortas ya son una tradición allí y en los municipios aledaños, además para los viajeros, turistas, campesinos e incluso desde Medellín le encargan cada tres días 50 unidades que envía en un bus.

     

    Desde que era una jovencita las calles de la avenida principal de Cisneros la acogen. Ahora, su cabello es totalmente blanco y tiene casi tantos años como la máquina 45 del Ferrocarril de Antioquia que se encuentra estacionada allí. Aquella ha sido testigo de la rutina invariable de una mujer que no conoce la palabra descanso y tampoco ve una obligación en su trabajo. Tener satisfecha a la gente es el motor que la mueve día a día: “En la casa me aburro, mi vida es esto y es lo que me gusta hacer”, aseguró con cierto tono nostálgico.

     

    A sus 85 años nunca habla de un hombre. A pesar de tener 15 hijos, no amó al papá de ninguno porque el amor jamás estuvo de su lado. Estas figuras varoniles pasaron por su vida de una manera fugaz y sin dejar huella. El cuerpo bonito y agraciado de una vendedora de tortas de pescado, que recorría las calles del pueblo y los vagones del tren, captaba sus miradas. Por la necesidad de “buscarse la comidita y sacar a los hijos adelante”, Berta les dio el gusto de adueñarse y disfrutar su cuerpo por apenas un par de pesos.

     

    En medio de unos cuantos cigarros, tintos, saludos y ventas transcurren todos los días de Berta. Vende tantas que tiene que ocupar dos canastas y son contadas las veces que le sobran. Su corazón es tan noble que se le acercan personas vulnerables y ella con un gesto de generosidad coge una, la envuelve y la regala. Tampoco le molesta dejarlas más baratas, “deme 2000 mil”, les dice sin preferencias a algunos de sus clientes.

     

    Cuando los buses de las flotas Coonorte y Expreso Cisneros paran a recoger o a dejar a sus pasajeros, Berta toma impulso, coge su canasta y emprende camino hasta allí. Sube reluciente, sin ayuda y con la misma sonrisa que la caracteriza. Camina hasta la última fila de sillas observando de lado a lado. “Tortas, tortas, tortas de pescado”, dice en el tono más alto que sus cuerdas vocales lo permiten. Siempre espera bajarse de allí con unas cuantas porciones menos.

     

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    Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.

     

     

     

  • La vida de las mujeres transexuales en Medellín

    Cada vez son más las mujeres transexuales que cada día luchan por un futuro en el que su voz sea escuchada, sus acciones reconocidas y su valor admirado; y aunque han logrado grandes cosas gracias a su lucha y valentía, todavía falta mucho por conseguir en ámbitos sociales como la educación, el trabajo, la educación y la salud.

    Este especial multimedia permite conocer historias, varias perspectivas e información sobre esta población en Medellín.

    Click en la imagen para navegarlo:

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    Trabajo realizado en el curso Periodismo V, bajo la orientación del profesor Gabriel Jaime Lotero.

  • Historias sin límites – Visor, revista audiovisual-

    No hay límites para contar historias. Este es un recorrido audiovisual por varias temáticas como la explotación sexual, la depresión, la condición de mujer y la importancia del cuidado con el autoexamen.

     

    Tres perfiles también se incluyen en esta selección: Patricia Vélez, artista y publicista; Maria Antonia Flores, modelo; y Misael Belt, fotógrafo de moda. Esta pluralidad de asuntos tiene un elemento común: todos fueron contados antes del aislamiento.

     

    Con el confinamiento cambia la propuesta audiovisual, la forma, pero se mantiene la intención narrativa y expresiva, permanece la posibilidad de abordar los temas profundos como la amistad, soledad, monotonía, el cuidado y la autoestima. Un contexto adverso no ha sido impedimento para contar buenas historias.

     

    Haga click en la imagen para ver la lista de videos:

     

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    Realizaciones de: Tatiana Martínez, David Mesa, Camila Restrepo, Lorena Villa, Natalia Gonzáles, Susana Patiño, Emilia Peláez, Juanita Robledo, Manuela Suárez, Alejandro Estrada, Manuela Betancur, Sebastián Martínez, Karol Pastrana, Manuela Sossa, Andrés Buitrago, Valentina García, Maria Antonia Villa, Isabela Flórez, Jaime Hernández, Paulina López, Sofía Vanegas, Johanna Osorio, Isabel Cristina Trujillo, Maria Camila Aguirre, María Alejandra Álvarez, Andrea Patiño, Daniela Castro, Mariana Arcila, Mariana González, Valentina Penagos y Valentina Yepes.

     

    Trabajos producidos en el curso Imagen IV, orientado por el profesor Luis Jorge Orcasitas.

     

     

     

     

     

  • Clases virtuales

    El Covid-19 es una realidad mundial. En Colombia los casos de dicho virus han aumentado significativamente y eso ha provocado que se tomen medidas estrictas para evitar el contagio de más personas dentro del país. Una de ellas es la suspensión de clases presenciales a nivel nacional, tanto en instituciones públicas como privadas.

     

    “Durante la semana del 16 al 27 de marzo, maestros y directivos estarán preparando planes y metodologías no presenciales de estudio, para ser desarrollados por los estudiantes desde sus casas”, argumentó en su momento Iván Duque, presidente de la República de Colombia.

     

    Ahora bien, una estrategia para que todos los jóvenes continúen con su curso normal académico es la virtualidad y, lo ha manifestado el mismo mandatario dentro de las diversas intervenciones que ha dirigido, pero ¿será efectiva esta herramienta?

     

    Por muy moderna que parezca la idea de las clases virtuales, son muchos los hogares que no cuentan con servicio de internet. Si bien Colombia es un país que ha ido avanzando en el desarrollo tecnológico, no está preparado actualmente para recibir educación virtual y las mismas estadísticas lo demuestran. “En el país, cerca de 21,7 millones de personas cuentan con acceso a esta tecnología”, menciona el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, entonces ¿qué pasará con el resto de los millones de personas?

     

    Adicionalmente, con base en la información del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, el 63 % de los estudiantes en educación media de colegios públicos de Colombia no tiene acceso a internet ni computador en su hogar, lo que demuestra que, tras la suspensión de clases presenciales, muchos niños y jóvenes se verán obligados a no continuar con su proceso académico.

     

    El panorama no está muy claro, no se sabe a ciencia cierta qué efectos traerá esta modalidad para los estudiantes; la pandemia ha generado que la cotidianidad cambie totalmente y, por ende, hay preocupación. Ahora, solo queda estar prevenidos e ir afrontando el devenir de las cosas.

     

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    Columna realizada en en curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

  • DÍAS DE LA MUJER

    Solo en febrero de este año, al menos 20 mujeres fueron asesinadas en Colombia y durante la cuarentena, la violencia contra las mujeres ha sido noticia recurrente. Todo empieza desde que se pierde el respeto por las mujeres; cuando ya no hay diferencia entre uno piropo o diez, cuando para él son costumbres tanto cogerte “durito” como el momento en el que el jefe hace esos chistes fuera de lugar. Es precisamente el hecho de que la violencia, de cualquier tipo, hacia la mujer, sea tan recurrente, lo que nos hace vulnerables.

     

    Para cambiar un hecho debemos conocer su causa y es precisamente eso lo que como ciudadanos no entendemos. ¿Acaso la responsabilidad del maltrato hacia las mujeres recae sólo en un género? Si no existen el respeto ni la tolerancia es porque en nuestra sociedad no hay reconocimiento del papel que las mujeres desarrollamos en esta.

     

    Como mujeres el primer paso para adoptar, esencial e imprescindible, es el de apoyarnos las unas a las otras, sin demeritar nuestros trabajos o nuestra capacidad, para además de ser tomadas en cuenta, poder llegar cada vez más lejos y más alto en la sociedad. Sin embargo, aunque todas quisiéramos este reconocimiento, los hombres también tienen un trabajo puntual. Con respecto al papel de los hombres frente a este tema, es común que se normalicen ciertas acciones o pensamientos que en definitiva fomentan un maltrato hacia nosotras y no está bien, para esto se necesita una reflexión por parte de ellos. Hay que entender que los códigos de comportamiento de los hombres de antes no pueden ser los mismos de ahora, que la responsabilidad es conjunta y el cambio también lo hacen ellos, y que al igual que los hombres cuando sufren violencia, nosotras sufrimos el doble por ser mujeres.

     

    Vemos en la cotidianidad que la mujer puede, por eso, hablemos de ella, cuestionémonos de lo que pasa, de lo que podemos hacer como familias, ciudadanos o simplemente como personas que queremos un mejor estilo de vida, para potencializar a las mujeres de nuestro alrededor, como un tesoro no descubierto, porque nosotras podemos cultivar y cosechar un fruto en la sociedad, podemos pensar y ser críticas, pero sobre todo, podemos ser un apoyo entre nosotras.

     

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    Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez, publicado en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

  • Hacer cine en Medellín

    Desde los últimos años se ha podido evidenciar cómo desde la academia se ha fortalecido la producción cinematográfica en Colombia con la creación de programas, que antes eran escasos, especializados en esta área. Son más diversas y numerosas las acciones que estimulan a quienes quieren abrirse camino en la producción cinematográfica. A pesar de estos progresos, es otro el panorama cuando se quiere materializar todo el conocimiento y comenzar a crear y/o producir, por lo costoso que resulta y la falta de apoyo a la producción audiovisual.

     

    Click en la imagen para navegar el especial:

     

     

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    Trabajo realizado en el curso periodismo V, orientado por el profesor Gabriel Jaime Lotero.

     

     

  • Esperanza

    Existe esperanza de que algún día las cosas mejoren. Está claro que no podemos seguir el mismo camino. Debemos evolucionar. Hay esperanza, entonces, de que el cambio empiece por cada uno de nosotros. Aprender a disfrutar lo mínimo, la música incómoda de los vecinos, el ruido de los carros que pasan y otras cosas de la cotidianidad.

     

     

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    Trabajo realizado en el curso Camarografía e iluminación, orientado por el profesor Carlos Sánchez Pizarro.