El siguiente es un ejercicio colectivo de exploración y acercamiento al estilo de escritura del haiku, un género poético japonés en el que se busca con precisión en la captura de una imagen.
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Tropieza la pala
con una lombriz.
Ahora son dos.
Se arrastra un lucero,
el cucuyo tiene
un ala rota.
Juan Esteban Gil Castaño
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Cada día
el cielo a lo lejos:
el encierro.
Agua fresca
por mi rostro:
caen los pensamientos.
Alejandra Márquez Quintero

Imagen: freepik.es – angelinabambina.
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Luna llena.
Un perro ladra,
su dueño también la mira.
Tarde de marzo.
El mango del patio
baila con el viento.
Suena un acordeón.
El ron se acaba;
es la historia de mi abuelo.
Héctor Andrés Mendoza Lara
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Las manos tiemblan,
el hilo entra
por el ojal.
Muere la fogata.
Se eleva el humo
hasta el cielo.
Natalia González Franco
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La flor cae del guayacán:
un sol que se apaga
en una galaxia lejana
Una lágrima se escapa.
El río de los recuerdos
es invisible.
Miguel Arango Rúa
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En el borde de mi ventana
caen gotas del cielo.
Son más libres que yo.
Valeria Echeverri Pérez
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El sol pega en mi cara,
ya no me molesta.
Extraño vivir.
Sebastián López Ortiz
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El ocaso llegó
buscando tu compañía.
No te encontré.
Hundí mi amor
lo sumergí en odio…
Echó tinieblas.
Raúl Andrés Sosa Gómez
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La tarde oscurece.
Las aves se guardan;
los grillos cantan.
Los besos no lo entienden,
los abrazos se entristecen
El virus espera.
Melisa Gómez Vanegas
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Ejercicio realizado en el curso Periodismo y Literatura, orientado por la profesora Marcela Gómez Toro.

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