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  • Cuando la imaginación nos acerca a la realidad. Una colección de fantasía

    Muchas son las historias que surgen en la imaginación a partir de observar la realidad, lo que está cerca. Sin ponerle límites a esta, provocan reflexiones sobre lo que vivimos o pensamos respecto a un tema. Esto es algo que tienen en común todas estas experiencias visuales y sonoras, unas más que otras.

     

    En esta colección fantástica hay una obra ficcional que da cuenta de los problemas que enfrentan los jóvenes en los barrios de Medellín. También, mediante el teatro, se retrata el olvido, la ausencia y las pérdidas de las personas perseguidas, desaparecidas o asesinadas. Más hacia lo ficticio está Engelwald, un conjunto de reinos donde hay un príncipe que su pueblo odia y una reina que le teme a su pasado. Además, hay una expansión de los personajes principales de la película Parasite, dirigida por Bong Joon-ho y ganadora del Oscar a Mejor Película, en 2019.

     

    Por otro lado, hay una amplia colección de crónicas que mezclan los datos reales con un poco de imaginación. La primera es sobre el COVID-19 y cómo lo han vivido varias personas, desde diferentes puntos de vista. Por otro lado, hay una historia sobre la brujería, es un breve recorrido por su historia en Antioquia. También está presente el relato de un objeto poco común en esta época, pero que ha pasado por muchos momentos sonoros. Por último, el testimonio de un hombre que sobrevivió y mejoró su vida gracias a un trasplante de hígado.

     

    Exploraciones de la imagen: juego y multimedia

    El trompo: al son que me toquen

    Trabajo de Isabela Echeverri, Paola Merchan, Santiago Rendón, Juan Diego Giraldo.

     

    Jardín de pulpos

    Trabajo de: Andrés Felipe Cuervo, Sara Yepes, María José Vélez y Juan Esteban Hincapié.

     

    Engelwald, un mundo inimaginable

    Trabajo de Lehdelkif Torres Escobar.

     

    PARÁSITO 547: historias de sus personajes

    Trabajo de: Felipe Hincapié Arias, Juan Pablo Mejía Dussán y Natalia Mejía Torres.

     

    Para dar gusto al oído

    Click en los títulos para escuchar las historias:

    Trabajo de: Mariana Calderón, Juan José Mosquera y Frank Cuello.

    Trabajo de: Mariana Zárate y Karina Vásquez.

     

    Trabajo de: Elena Posada y Julián Cardona.

     

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    Trabajos realizados en los cursos Medios interactivos y Laboratorio de radio bajo la orientación de los profesores Juan Pablo Londoño y Carlos Toro respectivamente.

     

     

     

     

  • El problema campesino en la narrativa carranguera de Jorge Velosa

     

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    Un análisis de 98 canciones de Jorge Velosa pone en evidencia la expresión de los problemas campesinos en la obra del máximo exponente de la música carranguera, un compositor e intérprete que tiene un lugar en la historia de la música nacional y un sitial de reconocimiento en las músicas folclóricas del continente, que ha estado en festivales tan importantes como Cosquín (Argentina).

     

    << Foto: Colprensa

     

    De Velosa, cuya voz está en el repertorio de personas de todas las edades en el país, hay numerosas canciones que hablan sobre la ecología, las tensiones campo – ciudad y la imposición discursiva.

     

    Este trabajo ayuda a saber más sobre la carranga y entender la forma en que esta música es usada para hablar del problema histórico del campo colombiano.

     

    Click aquí para ver la conferencia

     

     

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    Trabajo realizado en el curso Investigación en Comunicación II, bajo la orientación del profesor Hugo Andrei Buitrago.

     

     

     

  • Miradas inesperadas para entender la comunicación

    En épocas en que ha hablado de posverdad, en que la infoxicación es una realidad cotidiana, los estereotipos refuerzan pensamientos extremos y conocemos los efectos concretos de las noticias falsas, conviene acercarse y entender qué es la comunicación y qué herramientas nos ofrece para comprender estas realidades.

     

    Algunos de los más importantes teóricos de la comunicación en Latinoamérica fueron retratados por los estudiantes. Sus vidas, obras y pensamientos. Los protagonistas de estos trabajos fueron: Néstor García Canclini, José Marques de Melo, Rossana Reguillo y Paulo Freire. Un recorrido multimedia en tonos y formas inesperadas, para recordar a estos autores y sus obras, ayuda a seguir generando una postura crítica frente a la manera como entendemos la comunicación.

     

    ¿Qué diría Néstor García Canclini en una videoconferencia con estudiantes de Medellín?

    (por Juan Esteban Raigoza y Jose Andrés Ramírez Cañón).

    Click en la imagen para ver el video:

     

    Trazo a trazo, la vida y obra de José Marques de Melo

    (Por María Paula Colorado y Maria Isabel Villegas)

    Click en la imagen para ver la presentación y el video en la última diapositiva:

     

    Así contaría un magazín de variedades la obra de Rossana Reguillo

    (Por Ana María Gaviria Ramírez y Santiago Úsuga)

     

     

     

    Una síntesis de Paulo Freire

    (Por Alexis Rojas Vahos y María Antonia Echeverri)

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    Trabajos realizados en el curso Teoría de la Comunicación , bajo la orientación de la profesora Érika Jaillier Castrillón.

     

     

     

  • Hábitat, una propuesta de Cambio para El Espectador

    El comportamiento del diario más antiguo del país en sus redes sociales y una propuesta para favorecer la relación con sus nuevos lectores en un suplemento de periodismo ambiental, es el eje de las miradas de varios estudiantes que plantean análisis y propuestas a El Espectador para identificar cómo podría traer nuevos suscriptores jóvenes. El centro de esta campaña fue el medio ambiente, por ser un tema de interés para el público objetivo.

     

    En los siguientes enlaces, conozca en detalle la propuesta que hace este grupo de estudiantes, la cual compartimos como una forma de exponer las inquietudes y miradas de los nuevos comunicadores sobre los medios más tradicionales, que siguen siendo herramientas determinantes en la rutina de millones de personas.

     

    Hábitat – propuesta e suplemento ambiental para El Espectador

     

    Fase I: Análisis

    Clic AQUÍ para leer el documento

     

    Fase II: Propuesta de micrositio y contenidos para Hábitat

     

    Fase III: Propuesta para la interacción con las audiencias en:

    Facebook

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Twitter

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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    Participan en estos trabajos: Yéssica Tuberquia, Karol Pastrana, Daniel Valencia, Daniela Morales, Valeria Trujillo y María Camila Tamayo.

     

     

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    Trabajo realizado en el curso Taller de Edición Periodística, bajo la orientación de la profesora Paola Hincapié.

     

     

     

     

  • Salud mental: buscar soluciones

    Impresiona cuánto somos capaces de juzgar sin tener en cuenta lo que hay detrás de cada persona. El hecho de no referirnos a temas como la depresión, la ansiedad o el suicidio y todos los trastornos que puede llegar a tener una persona a lo largo de su vida; sabiendo que muchos de ellos los sufrimos a diario, en silencio. Puesto que en esta sociedad nunca estamos solos, siempre estamos conectados, ya sea a través de todas las redes o frecuentados por personas que no nos permiten escucharnos lo suficiente para darnos cuenta de lo que realmente estamos sintiendo, de eso se trata la soledad moderna.

     

    ¿Por qué solo consideramos enfermedades mentales aquellas que inducen al desgaste progresivo?, ejemplo, la epilepsia y el alzhéimer. Vivimos en un mundo donde según las cifras de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 300 millones de personas están deprimidas, sin contar las que no están diagnosticadas. Muchos son los factores que influyen en la salud mental de una persona: como su entorno, educación y estrato socioeconómico.

     

    Hoy en día muchos no estamos tristes, melancólicos o consentidos, ni mucho menos locos. Estamos ansiosos, llenos de inseguridades y de profundas depresiones. Y el porqué no es la pregunta más adecuada. Si observamos cuidadosamente, podemos darnos cuenta que estamos llenos de gratificaciones instantáneas, que actúan como un sedante ante esta angustiosa realidad. La pregunta es ¿cómo vamos a solucionarlo?

     

    ¿Qué futuro estamos construyendo teniendo que suprimir nuestras emociones para ser normales, hasta el punto de no disfrutar o lo que es peor, decidir terminar con nuestras vidas? Queremos que hasta los robots sientan, pero en cambio, nos negamos esa oportunidad que nos hace más humanos. ¿Qué estamos haciendo? Por qué sentimos otras motivaciones exógenas como factores que decimos buscan nuestra destrucción, cuando ya nos estamos destruyendo a nosotros mismos todos los días, suprimiendo aquellas partes que nos hacen vulnerables, que nos hacen ser humanos. Porque la humanidad se trata de eso, ¿no? El ser, la conciencia; el poder sentir que estamos vivos. ¿Qué pasaría si empezáramos a conversar realmente desde las profundidades de nuestra psiquis, sería este finalmente el mundo soñado?.

     

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    Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicado en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

     

  • De universidad a parque

    A lo largo de los últimos años la inclusión se ha vuelto un aspecto que toma cada vez más fuerza dentro de la sociedad. La capacidad de aceptar al otro tal y como es, sin discriminarlo, permite abrir la visión de la ciudadanía para la mejor construcción de una sana convivencia y así mismo enlazar todo este relacionamiento público, pero la pregunta es: ¿cómo es posible unificar los eslabones sociales? Buscando una respuesta no estaría mal pensar en los espacios públicos, que por su misma naturaleza son lugares donde cualquier persona está habilitada para socializar allí.

     

    Hace unos días, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, lanzó una sorpresiva e inesperada propuesta de retirar las mallas que rodean las universidades públicas de Medellín (Universidad de Antioquia y Universidad Nacional), propuesta que el alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, apoyó y que además extendió a otros espacios representativos de la ciudad como el Jardín Botánico y el Parque Norte. Sin embargo, es una propuesta compleja y difícil de llevar a cabo. Sin desmeritar el hecho de que puede ser una forma de avance a nivel social, es un tanto precipitada, ya que a Medellín, y en general a Colombia, les falta mucha conciencia ciudadana para adoptar estas alternativas de primer mundo. Cabe mencionar que esto podría traer consecuencias negativas para estos espacios educativos: el fácil acceso de cualquier persona perjudica el ambiente académico y lo convierte en un escenario propenso a la inseguridad en forma de irrupciones, invasiones y atentados que son provenientes de los mismos alrededores de estas universidades públicas. Esta insólita propuesta les arrebata la autonomía a estas alma mater porque al haber una invasión no se va a respetar la dignidad de un lugar enfocado al aprendizaje de los futuros profesionales del país ni la integridad de cada estudiante que hace parte de esa comunidad educativa, ya que va a sentir su seguridad en riesgo en un espacio que debe suponer una atmósfera educativa.

     

    El gobierno de la ciudad ha invertido lo suficiente (o más) para crear espacios de articulación social y aun así no toda la población lo ha recibido de buena manera o ni siquiera se hace responsable, dándole así un mal cuidado. Así que si quieren dejar sin seguro las instalaciones académicas, el hogar de los estudiantes con el fin de atraer público, asimismo es bienvenida la propuesta de que nuestros mandatarios dejen las puertas de sus oficinas abiertas si quieren hacerse tan cercanos a la sociedad.

     

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    Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicado en El Colombiano.

     

     

  • De viva voz. Una revista sonora de Medellín

    Sonidos de diferentes historias marcan un recorrido lleno de matices y contrastes. Música, personas y lugares son los protagonistas. Esta revista sonora incluye una historia de El Guanábano, un bar situado en el Parque del Periodista, en el centro de la ciudad. También conocerás a un taxista que debe seguir trabajando pese a su edad y a la pandemia. Además de tres entrevistas, una de ellas con Manuela Estevez, presentadora de Telemedellín, que habla de su recorrido profesional y cómo ha afrontado su enfermedad; la segunda es con Paola Castro, emprendedora, estudiante y modelo. Una tercera entrevista se refiere al género coreano K-pop y sus fans en Medellín. También está la historia del Ritmo Exótico, un ritmo reciente que nació en el pacífico colombiano y una mirada al Twerk y las distintas opiniones que suscita.

     

    Click en la imagen para reproducir la lista:

     

     

    Vidas, lugares, historias De viva voz, un recorrido sonoro por Medellín:

     

    -El Taxista (María Durango y Samara García S.)

    -El Ritmo Exótico (Valentina Giraldo, Susana Vélez, Juliana Ríos, Salomé Habib)

    -Y si hago TWERK, ¿qué? (Camila Rúa, Valentina Yepes, Camila Perez, María Alejandra Espitia)

    -Entrevista a Paola Castro (M Alejandra Espitia, Camila Pérez)

    -Voces del K-pop) (Cristian Lora Y Ana Salgado)

    -Manuela Estévez en sus palabras (Susana Velez, Juliana Ríos).

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    Trabajos realizados en el curso Radio II, bajo la orientación de los profesores Henry Estrada y Diego Escobar.

     

     

  • ¿Defendiendo una causa perdida?

    Para cualquier joven, si es lo suficientemente privilegiado, escoger una carrera universitaria es una gran decisión. Y como si aquella no fuera lo suficientemente intimidante, nunca faltan la críticas desatadas por parte de su círculo social y familiar. Lamentablemente, las críticas se escuchan con mayor frecuencia al decidir estudiar una carrera del ámbito de las humanidades, en especial si se quiere estudiar Periodismo o Comunicación Social, en Colombia.

     

    ¿Será que esos cuestionamientos por la elección de esta profesión, están bien fundamentados? Para responder lo anterior, solo basta con analizar el tacto y responsabilidad con el que actúan las actuales figuras que representan tan temidas profesiones, tomando como ejemplo el rol que desempeñó este mes una reconocida periodista colombiana a la hora de asumir una actitud poco profesional en medio de una entrevista de carácter público. Acciones como la anterior, fijan un ejemplo de lo que no es en realidad el periodismo pero, es lamentable, sí fijan una idea errónea ante la sociedad espectadora.

     

    Por razones como las mencionadas, menos adolescentes somos incentivados a estudiar estas carreras, debido a que se cree que en este campo de acción solo se esperan pocas oportunidades de empleo y mucho riesgo laboral, teniendo en cuenta la clase de censura que se maneja en el país y la poca fe que se tiene en sus figuras actuales. Sin embargo, y de manera sorprendente, somos más los que decidimos embarcarnos en una aventura tan poco predecible, ya que por algo somos una generación creyente en el poder del cambio.

     

    Nosotros, las nuevas generaciones, estamos dispuestos a dar el salto al vacío, para poder trabajar en favor de devolverle a la comunicación y el periodismo esos valores que le otorgaban tanto prestigio como lo son la empatía, el tacto y el reconocimiento del otro; añadiéndole nuevos valores que actúan en favor de eliminar la censura, el elitismo y la falta de respeto y crítica. Sí, todavía falta mucho camino incierto por recorrer, pero somos más los inspirados en defender lo que es visto como una “causa perdida”, porque creemos en su verdadero valor, el que sin duda va más allá de lo visto en la pantalla.

     

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    Columna realizada en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

  • Los caminos de la coca

     

    Cientos de familias en Medellín guardan en silencio las heridas que les dejó el narcotráfico años atrás. Sus vidas cambiaron para siempre por el dinero sucio, la adicción, la cárcel y la muerte. Tiempos y circunstancias vigentes hasta hoy, desde cuando la vida y la familia se canjeaban por un instante de euforia o paz.

     

     

    En el hogar de los doce hermanos Montoya Sánchez, cerca del Parque de Envigado, en el Barrio Obrero, tres de ellos se dedicaron a la cocaína. Guillermo, Óscar y John Jairo tomaron caminos diferentes, pero relacionados con un negocio de riesgo “fríamente calculado” que “no dañaría a nadie”.

     

    Amanda Montoya Sánchez, la onceava hermana y la más pequeña de las mujeres, a sus 68 años guarda un amor profundo hacia cada uno de sus hermanos. Vive en la casa de su difunta madre con su hermano de 83 años, Guillermo, un hombre mayor con algunos problemas de salud y muy solo.

     

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    Con cuatro hijos, un cuñado alcohólico y su esposa, los gastos eran demasiados en su casa en Queens, Nueva York. Lo que Guillermo Montoya ganaba trabajando en fábricas textiles, a finales de los años 80, le permitía vivir relativamente bien. Aun así, estaba agotado al trabajar entre 12 y 16 horas diarias. Pero una llamada le cambiaría la vida.

     

    “Jorge Vargas fue un amigo que hice hace un tiempo, le di posada en el sótano de mi casa por seis meses. Luego regresó a Cali y no supe más de él hasta que lo visité con mi familia en Colombia. A principios de enero de 1991, me llamó”, mencionó con las manos apretadas y el cejo fruncido.

     

    “Me pidió un favor… Él afirmaba no conocer a nadie más en Nueva York, solo a mí. Dijo que sería algo rápido y que me pagaría 5.000 dólares. Debía recibirle 150 kilogramos de cocaína pura en mi casa y llevárselos a un cubano en Manhattan”, añadió. Guillermo aceptó con temor. No lo volvería a hacer. Se arriesgó. El día 8 de enero de 1991, en un restaurante de la Quinta Avenida, él se encontró con dos hombres grandes y bien vestidos, Roberto y Manuel. Ambos eran los transportadores de la mercancía y, posteriormente, quienes lo condenarían.

     

    Unos meses antes, un primo y aliado de los fundadores del Cartel de Cali, Gilberto y Miguel Rodríguez, fue capturado por la DEA en los EE. UU. Para negociar su libertad, aquel primo se comprometió con entregar rutas, personas, cargamentos y propiedades. Para lograrlo y no condenar al Cartel en sí, de la mano de sus primos organizó un plan. Los hermanos Rodríguez les dieron la “oportunidad” a 15 personas de enviar cargamentos de droga a tierras norteamericanas por sus rutas.

     

    Todos, desde Jorge, Guillermo y las demás personas, eran señuelos de un plan, un intercambio por la libertad del condenado.

     

    La DEA estuvo infiltrada, sin saber de los señuelos, en el plan. Ricardo y Manuel, los mensajeros, eran agentes especiales listos para atrapar a quien recibiera el cargamento más grande, que según tenían entendido, era el distribuidor principal de droga en Nueva York. Cuando Guillermo los recibió, fue capturado. Lo condenaron por narcotráfico.

     

    ***

    Guillermo fue deportado de los Estados Unidos en 2006, después de cumplir con una condena de 12 años en una cárcel federal. Regresó a su tierra natal, Medellín, para empezar de nuevo con una hoja de vida manchada por narcotráfico y su soledad. Pocos meses tras su llegada, se separó de su mujer. Sus hijos siguen viviendo en Nueva York, ya tienen sus propias familias, y su padre es un recuerdo que visitan por medio de llamadas semanales o incluso mensuales. Sus hermanos perdonaron su ingenuidad, pero sus hijos no.

     

    Según la DEA, el 92% de la cocaína incautada en los Estados Unidos proviene de Colombia, asimismo, la página de Datos Abiertos de Colombia señala que, para abril de 2020, se encuentran aproximadamente 4087 ciudadanos colombianos que están esperando juicio o ya fueron condenados en los Estados Unidos.

     

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    “Esa universidad, como le dice Memito, le ayudó mucho a aprender de la vida, incluso de viejo”, dijo Amanda Montoya Sánchez. “A mi Osquítar también le tocó pasar por mucho. Ese hombre fue como un papá para mi hijo. Le dio muy duro cuando lo metieron preso”, añadió.

     

    Cuando Óscar Montoya finalmente se casó con el amor de su vida, Patricia Muñoz, el futuro era algo que esperaba con ansias. Recién graduado como Licenciado en Ed. Física, y a la espera de su primer hijo, la economía de su hogar no demandaba más de lo necesario. Esto cambió con la llegada de su hija Isabel.

     

    Él y su cuñado, Panelo, compartían la desesperación por una mejor situación financiera, por eso a mediados de los 90 entraron en un mundo riesgoso y prometedor. La Oficina de Envigado les había propuesto transportar cocaína a donde ellos se los ordenaran, a cambio de protección y dinero “fácil”. Estados Unidos era cúspide del mercado de drogas, pero también era donde quería asentarse con su familia y la de su cuñado. Ya vivían allí.

     

    Antes de poder sacar la residencia americana, tras un operativo de la policía local de Miami, Panelo, otros dos compañeros y Óscar fueron capturados bajo los cargos de narcotráfico. A todos los condenaron a casi diez años de prisión en Florida. La condena de todos fue reducida, menos la de Montoya, ya que era quien estaba al mando de las operaciones.

     

    Patricia y los niños regresaron a Medellín buscando ayuda de sus familiares. Amanda, en compañía de su hijo Juan Carlos de 17 años, que vio en su tío Óscar casi un padre, cuidaron de ellos por algunos años. Óscar fue deportado de los Estados Unidos en 2009.

     

    Para reorganizar su vida, junto a su mujer y sus hijos, Óscar abrió un restaurante de comida rápida en el Barrio la Paz, en Envigado. Todo parecía volver a tomar su rumbo y la familia se había unido más que nunca. Pero el dinero volvió a escasear. Óscar se sentía cada vez más impotente por no brindarle a su familia lo que “merecían”. Trató de ser fuerte y seguir trabajando los siguientes dos años.

     

    Con la excusa de que viajaría a España con el fin de buscar un trabajo mejor, Óscar Montoya, volvió al negocio de antes. Fue capturado en el aeropuerto de Madrid con un cargamento de droga. La condena fue de casi cuatro años en una prisión de aquel país.

     

    Decepcionados, su esposa y sus hijos se fueron a los Estados Unidos a empezar de cero. Con el pasar de los años, ellos crecieron y se volvieron independientes. En 2014 Óscar fue deportado de España a su tierra natal, donde solo lo esperaban sus hermanos y una madre que agonizaba. La mujer que había sido el amor de su vida, y lo es hasta el día de hoy, le pidió el divorcio y se casó tiempo después con otro hombre. Ahora Montoya tiene una nieta a la que no ha podido conocer sino en fotos porque no tiene entrada a los Estados Unidos. Trabaja como guardia y vive al lado de sus hermanos Amanda y Guillermo.

     

    ***

    “Yo soy consciente de que ellos se equivocaron, y ellos lo saben muy bien”, aseguró Amanda. Añadió que la vida no ha sido fácil para ninguno y que han pagado por sus errores. Por eso vive con ellos.

     

    “Ellos merecen otra oportunidad de no estar solos, Óscar ya tiene casi 60 años y Guillermo 83. Nadie merece envejecer y morir solo”, reflexionó.

     

    ***

     

    John Jairo Montoya Sánchez tenía un futuro prometedor en las letras y la literatura, según sus familiares. No solo por sus capacidades intelectuales, sino por su corazón noble y sensible. Como estudiante de Filosofía y Letras de la Universidad de Antioquia, en 1985, buscaba relacionarse con la mayor cantidad de intelectuales y aprender de ellos. Su vida giraba en torno a las charlas, la lectura, el cigarrillo y el café.

     

    Con el pasar del tiempo, el contexto social comenzó a volverse violento, pero sobre todo opresor del libre pensamiento y opinión. El miedo y la angustia era mayor cada día y no había café o cigarrillo que ayudara a pasar el mal trago de realidad. Sus amigos intelectuales le brindaron la cura y la inspiración eterna, patrocinados por los grandes de la Oficina de Envigado: marihuana y cocaína. En Colombia hasta el año 2019, aproximadamente el 84% de los habitantes ha probado alguna droga ilícita, mientras que el 69% de quienes han consumido cocaína son adictos a ella.

     

    A partir de aquella invitación, John Jairo se volvió dependiente de la droga, no era persona sin ella. Su familia angustiada, buscó hacerlo entender de la gravedad de la situación, era un adicto. Pero no funcionó. A finales de los años 90, la situación solo empeoraba. Su hermano Luis Carlos Montoya, quien residía en Miami, lo invitó a pasar una temporada con él, para que se alejara de las malas amistades, el ambiente de drogas y poder fortalecer su abstinencia.

     

    Poco tiempo después de haber llegado a los Estados Unidos, John Jairo logró contactarse con los proveedores de la Oficina de Envigado y comenzó a recibir su dosis de marihuana y cocaína en Miami. Para su desgracia, la policía local lo encontró un poco drogado y con más “mercancía” en sus bolsillos. Tras esto, fue privado unos meses de su libertad. Después lo deportaron a Medellín.

     

    “Cuando llegó no tenía cordones en los zapatos, la camiseta blanca estaba sucia, la camisa de encima no tenía botones. Su tez había perdido color, estaba más delgado de lo que se fue. Solo su pasaporte en mano. Así llegó John Jairo”, describió Amanda.

     

    ***

     

    John Jairo regresó a Medellín después de su hermano Guillermo y antes que Óscar. Desesperado por querer salir de la drogadicción y recuperarse, se fue a una casa de reposo, en Guarne. Allí, a sus casi 50 años y aparentando más de 60, empezó a recuperarse lentamente con el pasar de los años. Su proceso iba tan bien, que los directores de la casa querían volverlo un líder y ejemplo para los demás. Pero no alcanzó.

     

    A Jhon Jairo lo mató un aneurisma, en 2013, dos años antes de que su madre falleciera. Murió solo en su alcoba en la casa de reposo. No vieron su cuerpo hasta la mañana siguiente. No tuvo la oportunidad de reivindicarse por completo con su familia. Sin hijos, novias o amores pasados y sin posesiones.

     

    ***

     

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha implementado programas de apoyo a los países con los índices más altos de drogadicción, esperando que en algún punto estos se reduzcan. Asimismo, el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), el portugués Antonio Gutiérrez, en 2018 afirmó que aproximadamente 450.000 personas en el mundo mueren por sobredosis u otros efectos de la drogadicción.

     

    “La droga no los condenó solo a ellos (refiriéndose a sus hermanos). Nos condenó, de alguna forma, a todos”, concluyó Amanda.

     

     

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    Trabajo realizado en el curso Periodismo IV, orientado por la profesora Adriana López Vela.

     

     

     

     

  • Nuevas formas de negocio

    La evolución de las nuevas tecnologías nos ha brindado una herramienta multifuncional a la cual es preciso darle un buen uso. Las redes sociales nos dan la oportunidad de compartir nuestras vidas, pero algo que ha tomado gran importancia en la actualidad son los emprendimientos y negocios que han tenido la fortuna de potenciarse gracias a las redes sociales.

    Anteriormente una marca buscaba hacerle publicidad a su negocio en el periódico, colgaba carteles en las calles, o utilizaba la recomendación de sus conocidos, pero ahora cualquiera que tenga una idea de negocio, y su celular a la mano, tiene la posibilidad de llevar a cabo su almacén virtual.

     

    El 84% de los consumidores en línea utilizan las redes sociales para alimentar su vista y buscar un producto que pueda satisfacer sus necesidades o sus gustos a la hora de comprar. De esta manera, muchas marcas empezaron publicando los pocos productos que tenían en ese momento, y posteriormente, viendo la gran acogida que tuvo su marca por parte del público, comenzaron a crecer en ideas y en productos para conformar la gran empresa que tienen ahora.

     

    Dos elementos primordiales en este tema de los negocios a través de las redes sociales son la disciplina y la constancia al momento de iniciar. Para lograr la estructuración de un negocio sólido, es importante estar en la búsqueda continua de progreso para alcanzar la meta propuesta.

     

    Tener un almacén virtual facilita el contacto con los consumidores y crea un vínculo con los mismos dándoles lugar a sus sugerencias para mejorar la empresa.

     

    Si bien todos queremos trabajar para nosotros mismos y no para alguien más, su idea puede ser una gran oportunidad para emprender el negocio y construir una marca propia o empresa, si usted tiene en mente una idea que pueda resultar fructífera, atrévase a emprenderla por medio de su celular y la red social que usted considere que pueda facilitarle la realización de la misma, para comenzar con el proyecto que tal vez pueda cambiarle la vida.

     

    No espere más para iniciar con ese proyecto que tanto ha idealizado, ¿por qué no ahora?.

     

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    Trabajo realizado en el curso Introducción a la comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicado en El Colombiano.