Categoría: Opinión

  • De universidad a parque

    A lo largo de los últimos años la inclusión se ha vuelto un aspecto que toma cada vez más fuerza dentro de la sociedad. La capacidad de aceptar al otro tal y como es, sin discriminarlo, permite abrir la visión de la ciudadanía para la mejor construcción de una sana convivencia y así mismo enlazar todo este relacionamiento público, pero la pregunta es: ¿cómo es posible unificar los eslabones sociales? Buscando una respuesta no estaría mal pensar en los espacios públicos, que por su misma naturaleza son lugares donde cualquier persona está habilitada para socializar allí.

     

    Hace unos días, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, lanzó una sorpresiva e inesperada propuesta de retirar las mallas que rodean las universidades públicas de Medellín (Universidad de Antioquia y Universidad Nacional), propuesta que el alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, apoyó y que además extendió a otros espacios representativos de la ciudad como el Jardín Botánico y el Parque Norte. Sin embargo, es una propuesta compleja y difícil de llevar a cabo. Sin desmeritar el hecho de que puede ser una forma de avance a nivel social, es un tanto precipitada, ya que a Medellín, y en general a Colombia, les falta mucha conciencia ciudadana para adoptar estas alternativas de primer mundo. Cabe mencionar que esto podría traer consecuencias negativas para estos espacios educativos: el fácil acceso de cualquier persona perjudica el ambiente académico y lo convierte en un escenario propenso a la inseguridad en forma de irrupciones, invasiones y atentados que son provenientes de los mismos alrededores de estas universidades públicas. Esta insólita propuesta les arrebata la autonomía a estas alma mater porque al haber una invasión no se va a respetar la dignidad de un lugar enfocado al aprendizaje de los futuros profesionales del país ni la integridad de cada estudiante que hace parte de esa comunidad educativa, ya que va a sentir su seguridad en riesgo en un espacio que debe suponer una atmósfera educativa.

     

    El gobierno de la ciudad ha invertido lo suficiente (o más) para crear espacios de articulación social y aun así no toda la población lo ha recibido de buena manera o ni siquiera se hace responsable, dándole así un mal cuidado. Así que si quieren dejar sin seguro las instalaciones académicas, el hogar de los estudiantes con el fin de atraer público, asimismo es bienvenida la propuesta de que nuestros mandatarios dejen las puertas de sus oficinas abiertas si quieren hacerse tan cercanos a la sociedad.

     

    —–

    Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicado en El Colombiano.

     

     

  • Hablemos de cine (Visor – Revista audiovisual)

    Hablemos de cine, de Pulp Fiction y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Son películas icónicas de su directores Quentin Tarantino y Michel Gondry, respectivamente. Además, ambas tienen un puntaje superior a 8/10 en IMDB y en Rotten Tomatoes de más del 90%. El análisis de la obra de Gondry permite entender muchas decisiones del director, el trasfondo y significado de algunos elementos. Por su parte, de Pulp Fiction se presentan varios datos curiosos respecto a la producción, musicalización y recursos audiovisuales.

     

    Análisis de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos: Juan José Villegas.

    Datos curiosos de Pulp Fiction: Valentina Calderón.

     

    —–

    Trabajos realizados en el curso Imagen VI, orientado por el profesor Carlos Mario Pineda.

     

     

     

     

  • La cuarentena, un lugar común. Tres rutas de salida

    Un contexto común, la vida en medio de la cuarentena, marca el desarrollo de tres historias. Cada una tiene una mirada particular, la primera es un monólogo sobre el encierro, la soledad y los libros. Otra es reflexiva respecto al significado de la habitación y el estar adentro. Y la última narra la historia de madre e hijo, separados por un intercambio y por la pandemia. Aunque la realidad adversa limite las posibilidades técnicas de los realizadores, ellos supieron convertirlo en una oportunidad y contaron sus historias desde casa.

     

    Click en la imagen para ver la lista de videos:

     

     

    El extraño: María Fernanda Saldarriaga, Maria José Saavedra, Carolina Posada y Manuela Gómez.

     

    Adentro: José Daniel Palacios, Verónica Duque, Juan Manuel Cano, Angie Acosta.

     

    Pérdidas del encierro: Andrés Felipe Cuervo, David Ospina, Lucas Quintero y Emmanuel Acevedo.

     

    —–

     

     

  • Acercamiento al haiku

     

    El siguiente es un ejercicio colectivo de exploración y acercamiento al estilo de escritura del haiku, un género poético japonés en el que se busca con precisión en la captura de una imagen.

     

    —-

     

    Tropieza la pala

    con una lombriz.

    Ahora son dos.

     

     

    Se arrastra un lucero,

    el cucuyo tiene

    un ala rota.

     

    Juan Esteban Gil Castaño

     

     

     

    —–

    Cada día

    el cielo a lo lejos:

    el encierro.

     

    Agua fresca

    por mi rostro:

    caen los pensamientos.

     

    Alejandra Márquez Quintero

     

    Imagen: freepik.es – angelinabambina.

     

    —–

    Luna llena.

    Un perro ladra,

    su dueño también la mira.

     

    Tarde de marzo.

    El mango del patio

    baila con el viento.

     

    Suena un acordeón.

    El ron se acaba;

    es la historia de mi abuelo.

     

    Héctor Andrés Mendoza Lara

     

     

    ——

    Las manos tiemblan,

    el hilo entra

    por el ojal.

     

    Muere la fogata.

    Se eleva el humo

    hasta el cielo.

     

    Natalia González Franco

     

    ——

    La flor cae del guayacán:

    un sol que se apaga

    en una galaxia lejana

     

    Una lágrima se escapa.

    El río de los recuerdos

    es invisible.

     

    Miguel Arango Rúa

    —–

    En el borde de mi ventana

    caen gotas del cielo.

    Son más libres que yo.

     

    Valeria Echeverri Pérez

     

     

    —–

    El sol pega en mi cara,

    ya no me molesta.

    Extraño vivir.

     

    Sebastián López Ortiz

    —–

    El ocaso llegó

    buscando tu compañía.

    No te encontré.

     

    Hundí mi amor

    lo sumergí en odio…

    Echó tinieblas.

     

    Raúl Andrés Sosa Gómez

    ——

    La tarde oscurece.

    Las aves se guardan;

    los grillos cantan.

     

    Los besos no lo entienden,

    los abrazos se entristecen

    El virus espera.

     

    Melisa Gómez Vanegas

     

    ———-

    Ejercicio realizado en el curso Periodismo y Literatura, orientado por la profesora Marcela Gómez Toro.

     

     

  • Historias sin límites – Visor, revista audiovisual-

    No hay límites para contar historias. Este es un recorrido audiovisual por varias temáticas como la explotación sexual, la depresión, la condición de mujer y la importancia del cuidado con el autoexamen.

     

    Tres perfiles también se incluyen en esta selección: Patricia Vélez, artista y publicista; Maria Antonia Flores, modelo; y Misael Belt, fotógrafo de moda. Esta pluralidad de asuntos tiene un elemento común: todos fueron contados antes del aislamiento.

     

    Con el confinamiento cambia la propuesta audiovisual, la forma, pero se mantiene la intención narrativa y expresiva, permanece la posibilidad de abordar los temas profundos como la amistad, soledad, monotonía, el cuidado y la autoestima. Un contexto adverso no ha sido impedimento para contar buenas historias.

     

    Haga click en la imagen para ver la lista de videos:

     

    —–

    Realizaciones de: Tatiana Martínez, David Mesa, Camila Restrepo, Lorena Villa, Natalia Gonzáles, Susana Patiño, Emilia Peláez, Juanita Robledo, Manuela Suárez, Alejandro Estrada, Manuela Betancur, Sebastián Martínez, Karol Pastrana, Manuela Sossa, Andrés Buitrago, Valentina García, Maria Antonia Villa, Isabela Flórez, Jaime Hernández, Paulina López, Sofía Vanegas, Johanna Osorio, Isabel Cristina Trujillo, Maria Camila Aguirre, María Alejandra Álvarez, Andrea Patiño, Daniela Castro, Mariana Arcila, Mariana González, Valentina Penagos y Valentina Yepes.

     

    Trabajos producidos en el curso Imagen IV, orientado por el profesor Luis Jorge Orcasitas.

     

     

     

     

     

  • Clases virtuales

    El Covid-19 es una realidad mundial. En Colombia los casos de dicho virus han aumentado significativamente y eso ha provocado que se tomen medidas estrictas para evitar el contagio de más personas dentro del país. Una de ellas es la suspensión de clases presenciales a nivel nacional, tanto en instituciones públicas como privadas.

     

    “Durante la semana del 16 al 27 de marzo, maestros y directivos estarán preparando planes y metodologías no presenciales de estudio, para ser desarrollados por los estudiantes desde sus casas”, argumentó en su momento Iván Duque, presidente de la República de Colombia.

     

    Ahora bien, una estrategia para que todos los jóvenes continúen con su curso normal académico es la virtualidad y, lo ha manifestado el mismo mandatario dentro de las diversas intervenciones que ha dirigido, pero ¿será efectiva esta herramienta?

     

    Por muy moderna que parezca la idea de las clases virtuales, son muchos los hogares que no cuentan con servicio de internet. Si bien Colombia es un país que ha ido avanzando en el desarrollo tecnológico, no está preparado actualmente para recibir educación virtual y las mismas estadísticas lo demuestran. “En el país, cerca de 21,7 millones de personas cuentan con acceso a esta tecnología”, menciona el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, entonces ¿qué pasará con el resto de los millones de personas?

     

    Adicionalmente, con base en la información del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, el 63 % de los estudiantes en educación media de colegios públicos de Colombia no tiene acceso a internet ni computador en su hogar, lo que demuestra que, tras la suspensión de clases presenciales, muchos niños y jóvenes se verán obligados a no continuar con su proceso académico.

     

    El panorama no está muy claro, no se sabe a ciencia cierta qué efectos traerá esta modalidad para los estudiantes; la pandemia ha generado que la cotidianidad cambie totalmente y, por ende, hay preocupación. Ahora, solo queda estar prevenidos e ir afrontando el devenir de las cosas.

     

    ——

    Columna realizada en en curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

  • DÍAS DE LA MUJER

    Solo en febrero de este año, al menos 20 mujeres fueron asesinadas en Colombia y durante la cuarentena, la violencia contra las mujeres ha sido noticia recurrente. Todo empieza desde que se pierde el respeto por las mujeres; cuando ya no hay diferencia entre uno piropo o diez, cuando para él son costumbres tanto cogerte “durito” como el momento en el que el jefe hace esos chistes fuera de lugar. Es precisamente el hecho de que la violencia, de cualquier tipo, hacia la mujer, sea tan recurrente, lo que nos hace vulnerables.

     

    Para cambiar un hecho debemos conocer su causa y es precisamente eso lo que como ciudadanos no entendemos. ¿Acaso la responsabilidad del maltrato hacia las mujeres recae sólo en un género? Si no existen el respeto ni la tolerancia es porque en nuestra sociedad no hay reconocimiento del papel que las mujeres desarrollamos en esta.

     

    Como mujeres el primer paso para adoptar, esencial e imprescindible, es el de apoyarnos las unas a las otras, sin demeritar nuestros trabajos o nuestra capacidad, para además de ser tomadas en cuenta, poder llegar cada vez más lejos y más alto en la sociedad. Sin embargo, aunque todas quisiéramos este reconocimiento, los hombres también tienen un trabajo puntual. Con respecto al papel de los hombres frente a este tema, es común que se normalicen ciertas acciones o pensamientos que en definitiva fomentan un maltrato hacia nosotras y no está bien, para esto se necesita una reflexión por parte de ellos. Hay que entender que los códigos de comportamiento de los hombres de antes no pueden ser los mismos de ahora, que la responsabilidad es conjunta y el cambio también lo hacen ellos, y que al igual que los hombres cuando sufren violencia, nosotras sufrimos el doble por ser mujeres.

     

    Vemos en la cotidianidad que la mujer puede, por eso, hablemos de ella, cuestionémonos de lo que pasa, de lo que podemos hacer como familias, ciudadanos o simplemente como personas que queremos un mejor estilo de vida, para potencializar a las mujeres de nuestro alrededor, como un tesoro no descubierto, porque nosotras podemos cultivar y cosechar un fruto en la sociedad, podemos pensar y ser críticas, pero sobre todo, podemos ser un apoyo entre nosotras.

     

    ——

    Trabajo realizado en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez, publicado en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

  • Esperanza

    Existe esperanza de que algún día las cosas mejoren. Está claro que no podemos seguir el mismo camino. Debemos evolucionar. Hay esperanza, entonces, de que el cambio empiece por cada uno de nosotros. Aprender a disfrutar lo mínimo, la música incómoda de los vecinos, el ruido de los carros que pasan y otras cosas de la cotidianidad.

     

     

    —-

    Trabajo realizado en el curso Camarografía e iluminación, orientado por el profesor Carlos Sánchez Pizarro.

     

     

  • Rutina, esperanza y amor

     

    Dentro de cada rutina afloran sentimientos. En estas imágenes hay un reflejo de la esperanza y el amor que nacen con los días y las horas. Siempre habrá un pronto, un te extraño y un te amo.

    Video

    —–

    Trabajo realizado en el curso Camarografía e iluminación, orientado por el profesor Carlos Sánchez Pizarro.

     

     

     

     

  • Los smartphones en el aula

    No hay duda de que los smartphones son uno de los inventos más relevantes en la historia del desarrollo tecnológico, que se ha dado con mayor fuerza en los últimos decenios. Es evidente en la gran cantidad de personas que hoy en día hacen uso de esta herramienta. Incluso, cada vez más niños y jóvenes tienen acceso a estos artefactos desde edades más tempranas. Los dispositivos móviles nos han simplificado la ejecución de prácticas cotidianas, pues su fácil manejo ha permitido que se les den distintos usos, también en la educación.

     

    En el ámbito académico se han convertido en instrumentos útiles para el aprendizaje, aunque se ha estigmatizado su uso dentro de los salones de clase, lo que lleva a desaprovechar lo que nos brindan. Tal estigmatización comienza por los docentes, quienes, al tener poca o ninguna capacitación respecto de las nuevas tecnologías, no cuentan con los medios suficientes para introducir los smartphones en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por lo que no tienen reglas claras para los estudiantes respecto a su uso adecuado en el aula.

     

    Esta situación hace que los estudiantes empleen los celulares en las clases de una manera inapropiada, cosa que los distrae. No obstante, todo dependerá de la disposición y el reconocimiento que él reciba en el aula como espacio de aprendizaje. Sin embargo, pese a todas estas falencias y, aunque es imposible negar que los dispositivos móviles son una herramienta de fácil distracción, los jóvenes han sabido aprovecharlos en el ámbito educativo. Por ejemplo, en el intercambio de información académica o la coordinación de trabajos grupales, prácticas comunes entre ellos. También se debe tener en cuenta que estas interacciones no solo se dan dentro del salón, sino también fuera de él.

     

    Se requiere capacitación de docentes y estudiantes para lograr que un dispositivo móvil trascienda del entretenimiento. De modo que no los usen solo para las redes sociales, sino que accedan a información relevante que se encuentra en la red y se conviertan en usuarios, productores y creadores de contenidos académicos.

     

    —–

    Columna realizada en el curso Periodismo VI, orientado por el profesor Darío Echeverri.